Crisis hipotecaria, capital social y empoderamiento: una exploración a partir del caso de la plataforma de afectados por la hipoteca (PAH)

 

LA CRISIS HIPOTECARIA: IMPACTOS Y RESPUESTAS SOCIALES EN CATALUÑA / MORTGAGE CRISIS: SOCIAL IMPACTS AND RESPONSES IN CATALONIA

CRISIS HIPOTECARIA, CAPITAL SOCIAL Y EMPODERAMIENTO: UNA EXPLORACIÓN A PARTIR DEL CASO DE LA PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA (PAH)

Bálint Ábel Bereményi

Universitat Autònoma de Barcelona

abel.beremenyi@uab.cat

ORCID iD: http://orcid.org/0000-0002-2293-3923

Elena Montero-Díaz

Universitat Autònoma de Barcelona

emonterod@gmail.com

ORCID iD: http://orcid.org/0000-0002-9892-8178

 

RESUMEN

Desde el estallido de la crisis económica la vulnerabilidad socioeconómica se ha ido agravando, tanto en cantidad de familias cuyas fuentes de ingresos han disminuido como en la gravedad de la situación, llegando a cronificar la pobreza en determinados sectores sociales. Las ejecuciones hipotecarias han provocado serias dificultades para cubrir necesidades básicas como la alimentación, la higiene o los suministros de la vivienda. En España, debido a las reformas neoliberales de los últimos años, la cobertura pública se ha reducido drásticamente. Esto se ha traducido en un aumento de la sobrecarga de las redes familiares y comunitarias de apoyo. En este artículo exploramos el tipo del capital social que la participación en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) otorga a las familias vinculadas. A partir del análisis de los datos empíricos -recogidos a través de observación no participante y de entrevistas semi-dirigidas a 30 familias que han sufrido ejecución hipotecaria en el área metropolitana de Barcelona- discutimos hasta qué punto los lazos débiles entablados en la PAH pueden o no cumplir funciones de ventaja y de apoyo a las familias. Por otra parte, nos preguntamos en qué procesos las familias pueden ejercer su acción en la PAH, y si esta forma de empoderamiento les aporta o no capital social y movilidad social.

FORECLOSURE CRISIS, SOCIAL CAPITAL AND EMPOWERMENT: THE CASE OF THE PLATFORM FOR PEOPLE AFFECTED BY MORTGAGES (PAH)

ABSTRACT

Since the outbreak of the economic crisis, socioeconomic vulnerability has worsened, both in relation to the number of families suffering a drop in income and also in terms of an increased gravity of their situations, which has driven certain social sectors into chronic poverty. Foreclosures have brought about serious difficulties in covering basic needs such as food, hygiene and household energy supplies. In Spain, due to the recent neoliberal reforms, public services have drastically shrunk resulting in an increased overburdening of family and community support networks. In this article, we explore the kinds of social capital provided to families through their participation in the Plataforma de Afectados por la Hipoteca (Platform for People Affected by Mortgages, PAH). Drawing on the analysis of empirical data, collected through non-participatory observation and semi-structured interviews of 30 families affected by the mortgage crisis in the Metropolitan Area of Barcelona, we discuss to what extent the weak ties established with the PAH can fulfil either leverage or coping functions for the families. Furthermore, we ask in which processes the families can exercise their agency in the PAH, and whether or not these forms of empowerment provide social capital and social mobility.

Recibido: 12-02-2016; Aceptado: 31-03-2016.

Cómo citar este artículo/Citation: Bereményi, B. A.; Montero-Díaz, E. (2019). Crisis hipotecaria, capital social y empoderamiento: una exploración a partir del caso de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Arbor, 195 (793): a518. https://doi.org/10.3989/arbor.2019.793n3006

PALABRAS CLAVE: crisis hipotecaria; capital social; Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH); lazos débiles; empoderamiento.

KEYWORDS: foreclosure crisis; social capital; Platform for People Affected by Mortgages (PAH); weak ties; empowerment.

Copyright: © 2019 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).

CONTENIDOS

RESUMEN
ABSTRACT
INTRODUCCIÓN
CAPITAL SOCIAL Y LAZOS
MÉTODO Y APROXIMACIÓN
TRAYECTORIAS, RECURSOS Y SUS FUNCIONES
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES: LAZOS DÉBILES, CAPITAL SOCIAL Y EMPODERAMIENTO
AGRADECIMIENTOS
NOTAS
BIBLIOGRAFÍA

 

INTRODUCCIÓN Top

Con el final del boom económico de España, el modelo inmobiliario español también entró en crisis, dejando tasas récord de endeudamiento de los hogares (Lorenzo Gilsanz, 2014Lorenzo Gilsanz, F. (coord.). (2014). VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España. Madrid: Fundación Foessa.; Naredo, 2010Naredo, J. M. (2010). El modelo inmobiliario español y sus consecuencias. Comunicación presentada al Coloquio sobre urbanismo, democracia y mercado: una experiencia española (1970-2010), Institut d’Urbanisme de Paris, Université de Paris 12 Val-de-Marne, Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, Casa de Velázquez, París, 15 y 16 de marzo de 2010, pp. 13-27. [En línea]. Disponible en http://habitat.aq.upm.es/boletin/n44/n44-ajnar.pdf.). Las consecuencias negativas de la crisis empezaron a notarse ya desde 2007 en el cierre del mercado laboral. Sus efectos negativos se ilustran claramente con las primeras ejecuciones hipotecarias y los subsecuentes desalojos a partir de 2009. En un contexto donde el principal gasto de muchos hogares es la vivienda (Colau y Alemany, 2012Colau, A. y Alemany, A. (2012). Vidas hipotecadas. De la burbuja immobiliaria al derecho a la vivienda. Barcelona: Angle Editorial.; Laparra Navarro y Pérez Eransus, 2012Laparra Navarro, M. y Pérez Eransus, B. (coords.). (2012). Crisis y fractura social en Europa: Causas y efectos en España. Barcelona: Obra social «La Caixa».; Sastre de Miguel y Fernández-Sánchez, 2011Sastre de Miguel, M. T. y Fernández-Sánchez, J. L. (2011). El ajuste del consumo duradero y no duradero en España durante la crisis económica. Boletín Económico. Banco de España, 1/2011, pp. 91-102. [En línea]. Disponible en https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/11/Ene/Fich/be1101.pdf.), con la reducción de los ingresos se acumulan las dificultades de hacer frente a las cuotas de la hipoteca. Según Laparra Navarro y Pérez Eransus (2012Laparra Navarro, M. y Pérez Eransus, B. (coords.). (2012). Crisis y fractura social en Europa: Causas y efectos en España. Barcelona: Obra social «La Caixa»., p. 158) en la segunda fase de la crisis económica, a partir de 2010, la principal lógica del Estado se centra en la reducción del sistema público de protección social. En el modelo mediterráneo de bienestar (Moreno y Serrano, 2009Moreno, L. y Serrano, A. (2009). Modelo social europeo y políticas sociales: una evaluación formativa institucional. Gestión y análisis de políticas públicas, 2, pp. 11-32.) la familia, basada en una fuerte microsolidaridad (Moreno, 2006Moreno, L. (2006). La articulación de la atención a la familia en los sistemas de bienestar de la Europa del Sur. Ponencia presentada en el Congreso de Servicios Sociales Municipales, A Coruña, 3-5 mayo, 2006. [En línea]. Disponible en https://digital.csic.es/handle/10261/1664.), juega un rol principal como red de protección y como distribuidor de bienes entre sus miembros. Las limitaciones de la familia en este rol son evidentes si tenemos en cuenta las transformaciones que esta institución ha sufrido en las últimas décadas. Cuando las familias pierden o no disponen de recursos propios para cubrir sus necesidades básicas, cuando sus redes de apoyo se rompen, cuando no pueden acceder a ciertas prestaciones sociales, el Estado falla en cubrir la insuficiencia de ingresos y la necesidad de cuidados, puesto que no están contemplados dentro de los objetivos de la protección social o lo están de forma tan limitada y escasa que no son efectivos.

En este contexto aparecen nuevos lazos de solidaridad que “se hibridan a medio camino entre las redes primarias y las redes formales” (Jaraíz y Vidal, 2014Jaraíz, G. y Vidal, F. (2014). Capital social y cultural en España. En: Lorenzo Gilsanz, F. (coord.). VII Informe Sobre exclusión y desarrollo social en España. Madrid: Fundación Foessa, pp. 453-532., p. 462). Un buen ejemplo de estos nuevos lazos de solidaridad es el surgimiento de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (la PAH), a raíz de la emergencia habitacional cada vez más visible que surgió a partir de la crisis inmobiliaria. Las primeras movilizaciones sociales en contra del modelo inmobiliario español surgen ya durante el boom, denunciando la imposibilidad de los jóvenes de acceder a una vivienda asequible fuera de la lógica de los préstamos bancarios, pero a partir de 2009 la creación de la PAH marca un punto de inflexión como fuerza que aglutina a personas que han quedado fuera de los círculos de protección social y que sustituye cada vez más funciones públicas de apoyo y asesoramiento. Desde su surgimiento las asambleas de la PAH se han extendido por todo el Estado. Más allá de su principal aspiración de modificar la legislación hipotecaria (véase Emergencia habitacional en el Estado español. La crisis de las ejecuciones hipotecarias y los desalojos desde una perspectiva de derechos humanos, diciembre de 2013Emergencia habitacional en el Estado español. La crisis de las ejecuciones hipotecarias y los desalojos desde una perspectiva de derechos humanos, diciembre de 2013. Observatori DESC / Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Disponible en https://afectadosporlahipoteca.com/wp-content/uploads/2013/12/2013-Informe_habtitatge-17Dic.pdf., p. 13), su función social ha ido cobrando relevancia. Desde nuestra perspectiva es imprescindible comprender los colectivos locales de la PAH como entidades que representan los intereses de los afectados, a la vez que atienden con sensibilidad las necesidades básicas (alimento, luz, agua, gas, etc.), sociales y psicoafectivas de los individuos vinculados. Las diversas funciones sociales de la PAH han surgido respondiendo a las necesidades emergentes de las personas, creando así unas relaciones y prácticas de solidaridad y reciprocidad, tanto para resolver casos como para recrear valores comunitarios ausentes de otros espacios en la vida cotidiana. Sabaté (2014Sabaté, I. (2014). Del país de los propietarios al país de los sobre-endeudados. Reciprocidad, solidaridad y proyectos de transformación sistémica en tiempos de crisis. Ars y Humanitats, 8 (1), pp. 168-187. https://doi.org/10.4312/ah.8.1.167-187.) resalta la función de apoyo mutuo de las reuniones periódicas, “brindando a los afectados una oportunidad para expresar sus preocupaciones y superar su aislamiento, al tiempo que toman conciencia de la dimensión colectiva de su problema” (p. 179). En los colectivos locales aparecieron grupos de ayuda mutua, asesoramiento psicológico o incluso comisión de género y vivienda o comisión de teatro, llamando la atención sobre tensiones y problemáticas familiares graves, así como sobre la necesidad de profundizar los vínculos sociales entre las personas, a menudo desvinculadas de sus anteriores redes familiares y de amistad (Newman, 1989Newman, K. S. (1989). Falling from grace: The experience of downward mobility in the American middle class. New York: Vintage Books., p. 124). Además, las asambleas, talleres, comisiones y acciones comunes no solo cumplen sus objetivos prácticos, socializadores y psicológicos, sino que explícitamente pretenden empoderar a través de la participación social, reforzar la actuación de las personas para poder enfrentarse de forma autónoma a los bancos, a las administraciones e instituciones públicas y privadas, así como a las consecuencias sociales del proceso.

A partir de esta realidad, contrastada en las entrevistas y en las observaciones realizadas, hemos planteado una serie de preguntas que guiarán este artículo: ¿qué tipo de relaciones sociales se entablan en la PAH y qué funciones sociales y psicoafectivas cumplen?, ¿hasta qué punto estas relaciones pueden significar una modificación en el capital social de los individuos?, las relaciones de la PAH ¿pueden producir movilidad social ascendente o movilidad social horizontal para los afectados?, ¿en qué sentido empodera la participación en la PAH?

A continuación revisamos algunas aportaciones teóricas y conceptuales en el estudio de las funciones del capital social y damos a conocer los aspectos metodológicos de la investigación, seguidos de los resultados empíricos y de la discusión.

 

CAPITAL SOCIAL Y LAZOS Top

Para comprender las complejas relaciones sociales y sus funciones en contextos de emergencia habitacional resulta necesario revisar algunas actualizaciones de las teorías de los capitales. Bourdieu (1986Bourdieu, P. (1986). The forms of capital. En: Richardson, J. G. (ed.). Handbook of theory and research for the sociology of education. New York: Greenwood Press, pp. 241-258.) define el capital social como el conjunto de recursos potenciales relacionado con redes duraderas de reconocimiento mutuo que sirve para la reproducción social de las desigualdades. De la misma manera, para Coleman (1988Coleman, J. S. (1988). Social capital in the creation of human capital. American Journal of Sociology, 94 (Supplement: Organizations and Institutions: Sociological and Economic Approaches to the Analysis of Social Structure), pp. S95-S120. https://doi.org/10.1086/228943.) el capital social es un recurso colectivo utilizable, incrustado en la estructura social, que tiene el rol de fortalecer los lazos internos entre los miembros de un grupo. Souza Briggs (1998Souza Briggs, X. de (1998). Brown kids in white suburbs: Housing mobility and the many faces of social capital. Housing Policy Debate, 9 (1), pp. 177-221. https://doi.org/10.1080/10511482.1998.9521290.), en una aportación más reciente sobre capital social en condiciones de alta movilidad residencial, distingue entre relaciones sociales que funcionan como ventaja (leverage) frente a otras que sirven de apoyo (coping). La función de ventaja del capital social ayuda a avanzar modificando las oportunidades de un individuo mediante información privilegiada o mediante contactos relacionados con fuentes económicas (trabajo, becas de estudios, etc.). La función de apoyo del capital social sirve para lidiar con situaciones de emergencia (techo, alimentación, transporte, pequeños préstamos, etc.) y resulta especialmente útil en entornos de pobreza. Souza Briggs (1998Souza Briggs, X. de (1998). Brown kids in white suburbs: Housing mobility and the many faces of social capital. Housing Policy Debate, 9 (1), pp. 177-221. https://doi.org/10.1080/10511482.1998.9521290.) agrupa en esta categoría también el apoyo emocional que no se limita a ciertas condiciones socioeconómicas (p. 3). Las redes sociales que se basan en lazos débiles (weak ties) (Granovetter, 1973Granovetter, M. S. (1973). The Strength of Weak Ties. American Journal of Sociology, 78 (6), pp. 1360-1380. https://doi.org/10.1086/225469.; Henly, Danziger y Offer, 2005Henly, J. R., Danziger, S. K. y Offer, S. (2005). The Contribution of Social Support to the Material Well-Being of Low-Income Families. Journal of Marriage and Family, 67 (1), pp. 122-140. https://doi.org/10.1111/j.0022-2445.2005.00010.x.) con personas de un estatus superior suelen tener más funcionalidad de ventaja, ya que dan acceso a información, influencia y recursos que pueden mejorar la situación laboral y económica, así como facilitar la movilidad vertical. La diversidad de contactos diferentes que tengan poco que ver entre sí conlleva variación en las experiencias vitales y conexiones sociales de sus miembros, de manera que es más fácil exponerse a nuevas oportunidades. Esto implica que la red social que impulsa la movilidad económica de los individuos no está compuesta por personas de su mismo rango social, comunidad étnica o clase, sino por personas que están situadas en puntos mejor considerados de la estructura socio-económica. En cambio, la función de apoyo del capital social provee una amplia variedad de recursos, desde económicos hasta de cuidado, información y apoyo emocional, que reducen las dificultades de las familias y actúan como malla de protección frente a situaciones de desamparo. Este tipo de relación permite lidiar con las adversidades y previene el descenso socio-económico, por lo que es especialmente importante en familias con pocos recursos. En este caso los lazos son densos y la relación mucho más próxima, a menudo motivada emocionalmente por ser miembros de la familia, parientes o amigos muy cercanos, porque los individuos suelen ser dependientes unos de otros (Henly et al., 2005Henly, J. R., Danziger, S. K. y Offer, S. (2005). The Contribution of Social Support to the Material Well-Being of Low-Income Families. Journal of Marriage and Family, 67 (1), pp. 122-140. https://doi.org/10.1111/j.0022-2445.2005.00010.x.; Lin, 1999Lin, N. (1999). Social Networks and Status Attainment. Annual Review of Sociology, 25 (1), pp. 467-487. https://doi.org/10.1146/annurev.soc.25.1.467.). Estos lazos fuertes (strong ties), por otro lado, dificultan las propias oportunidades de ascenso al quedar limitado el flujo de información y de oportunidades. Además, dificultan aprovechar al máximo los propios recursos por la obligación de ayudar a los demás, en forma de devolución de la reciprocidad de esos lazos (Henly et al., 2005Henly, J. R., Danziger, S. K. y Offer, S. (2005). The Contribution of Social Support to the Material Well-Being of Low-Income Families. Journal of Marriage and Family, 67 (1), pp. 122-140. https://doi.org/10.1111/j.0022-2445.2005.00010.x.).

Algunos autores han acertado al valorar la importancia relativa de cada tipo de capital social en función de las necesidades de los diferentes grupos. Cuando los miembros de un grupo pretenden mantener los recursos es necesario cerrarse, mientras que en procesos de búsqueda y obtención de nuevos recursos los puentes con otros miembros de la red resultan más valorados (Lin, 1999Lin, N. (1999). Social Networks and Status Attainment. Annual Review of Sociology, 25 (1), pp. 467-487. https://doi.org/10.1146/annurev.soc.25.1.467.). Otros defienden que, a pesar de que toda persona necesita relaciones de apoyo mutuo, los contactos de ventaja son especialmente importantes para las familias en situaciones socio-económicas precarias (Cassiers y Kesteloot, 2012Cassiers, T. y Kesteloot, C. (2012). Socio-spatial inequalities and social cohesion in European cities. Urban Studies, 49 (9), pp. 1909-1924. https://doi.org/10.1177/0042098012444888.). La función de la red social de apoyo a una familia no implica un aumento del capital económico ni ofrece movilidad ascendente. El planteamiento de Souza Briggs (1998Souza Briggs, X. de (1998). Brown kids in white suburbs: Housing mobility and the many faces of social capital. Housing Policy Debate, 9 (1), pp. 177-221. https://doi.org/10.1080/10511482.1998.9521290.) se centra en el componente económico a través de la situación laboral. Nosotros, en cambio, en este artículo pretendemos aportar elementos que cuestionan la dicotomía establecida por Souza Briggs entre capital social de tipo apoyo social y de ventaja. Desde otra perspectiva, analizamos el fenómeno social de la PAH como algo potencialmente empoderador en el ámbito socio-político y en el de la participación ciudadana, entendida esta ciudadanía como “acto cívico” para el derecho a la ciudad (Lefebvre, 1968Lefebvre, H. (1968). The Right to the City. Paris: Anthropos.).

Perkins y Zimmermann (1995Perkins, D. D. y Zimmermann, M. A. (1995). Empowerment Theory, Research, and Application. American Journal of Community Psychology, 23 (5), pp. 569-579. https://doi.org/10.1007/BF02506982.) definen empoderamiento como un proceso mediante el cual la gente obtiene una comprensión crítica de su entorno. Desde una perspectiva social hay que interpretar la agencia (agency) como una fuente poderosa de capital, aunque no tenga una traducción directa en la perspectiva económica. Alsop y Heinsohn (2005Alsop, R. y Heinsohn, N. (2005). Measuring empowerment in practice: structuring analysis and framing indicators, World Bank Policy Research Working Paper, 3510. [En línea] https://doi.org/10.1596/1813-9450-3510.) en su definición de empoderamiento subrayan la capacidad individual o colectiva de tomar decisiones y de transformarlas en las acciones y en los resultados deseados. Más allá de la agencia también se destaca la estructura de oportunidades como elemento clave. El empoderamiento, pues, no es un acto sino un proceso que a menudo necesita estructuras sostenidas. En este sentido intentaremos comprender hasta qué punto es empoderador participar en las redes de la PAH.

Es objetivo de este artículo proponer una forma más compleja de entender el binomio función ventaja y función apoyo a través de la inclusión de una perspectiva social. Para ello ofrecemos los resultados sobre qué función cumple la PAH como red rica en capital social en el ámbito individual, familiar y comunitario.

 

MÉTODO Y APROXIMACIÓN Top

El análisis presentado en este artículo se apoya en datos recogidos en el marco de una investigación más amplia a través de entrevistas, grupos de debate y observación participante. Hemos visitado las asambleas de la PAH en diversos municipios del Vallès Occidental (Cataluña) y de Barcelona ciudad, como también hemos participado activamente en diversos actos o actividades realizados por los colectivos de la PAH. En total hemos asistido a 29 reuniones formales e informales con integrantes de la PAH. Sin este trabajo etnográfico prolongado no habríamos podido captar la calidad e intensidad de relaciones que se entablan entre los miembros de la plataforma y sus familias. Las 30 entrevistas analizadas se han realizado a familias afectadas por la hipoteca con menores a su cargo. Los contactos se entablaron de forma directa en las asambleas, después de presentar públicamente nuestro proyecto pidiendo la colaboración de algunas familias para el estudio. En este sentido la participación de los informantes ha sido no solo voluntaria sino también proactiva. No buscamos representatividad en la población, más bien se aplicó un muestreo discrecional (Bernard, 2011Bernard, H. R. (2011). Research methods in anthropology: Qualitative and quantitative approaches (4th ed.). Lanham, MD: Rowman Altamira.)[1] para explorar aspectos poco estudiados de un movimiento ciudadano emergente tales como las funciones de capital social derivadas de las relaciones sociales que se dan en él. Hay que destacar un sesgo de género muy significativo en la muestra: la sobrerrepresentación de mujeres que, sin embargo, refleja el hecho de que “en la PAH hay un claro protagonismo de las mujeres” (Atencio, 2013, 22 noviembreAtencio, G. (2013, 22 de noviembre). Ada Colau: «En la PAH hay un claro protagonismo de las mujeres». Feminicidio.net. [En línea]. Diponible en https://feminicidio.net/articulo/ada-colau-%E2%80%9C-la-pah-hay-claro-protagonismo-las-mujeres%E2%80%9D.) y que ellas suelen ser más proactivas y más dispuestas a participar en iniciativas como la colaboración en investigaciones.

Por otro lado, tomamos como unidad de análisis tanto el individuo como su unidad familiar, independientemente de si sus miembros seguían o no físicamente juntos en el momento de la entrevista. Los casos recogidos representan diversas situaciones y fases del proceso de ejecución hipotecaria. En cuanto a su nacionalidad, el perfil de las familias y de cada uno de sus miembros también es muy variado. Además contábamos con familias nucleares, monoparentales, así como con hogares que acogían a más de una generación de la misma familia (véase tabla 1).

Tabla 1. Datos de los informantes y situación de la deuda hipotecaria

Datos de los informantes y situación de la deuda hipotecaria

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TRAYECTORIAS, RECURSOS Y SUS FUNCIONES Top

Los problemas con la vivienda, a pesar de que se traten de manera aislada en ocasiones, no se producen de forma ajena al resto de circunstancias de la vida de las familias, como puede ser la situación laboral y de salud, la relación de pareja, la diversidad de fuentes de ingresos y las cargas familiares más allá del núcleo más inmediato, entre otras. A partir de la información extraída de las entrevistas y de las observaciones sobre la relación de las familias con y en la PAH, hemos agrupado las funciones de la plataforma por temas. Describimos los recursos que se ponen en circulación a través de un abanico de servicios, tanto estructuras formales -agenda, reuniones, talleres, etc.- como informales.

Perfiles y trayectorias

“Empecé a trabajar ahí. Estuve 36 meses, y luego me hicieron un contrato. Me pasaron a la cocina que tienen de sus restaurantes. Desde ahí empecé mi vida: trabajando, trabajando, trabajando… A raíz de eso… que compré un piso… Cuando vi que me hicieron un contrato de un año, me animé a coger un piso, porque vivíamos con mi padre. El primero que hice es dar la entrada, e intenté… como solo podemos hacer y dejar a nuestros hijos es una vivienda. Para que el futuro de mañana, para que estudien, que no sufran el alquiler, esto… que al menos tengan… hereden algo de nosotros. Una herencia que puede ayudarles al día de mañana para que no sufran como hemos sufrido nosotros. En 2008 me quedé sin trabajo, me echaron del trabajo por tener… por quedarme embarazada. Entonces me empezó a dar ataques de nervios, ansiedad y todo esto. [Mi marido] se dedicaba, hacía… anteriormente chófer… de repartidor de pan. A raíz de esto, en 2008 empezó a trabajar como autónomo… no daba para pagar 1.250 de hipoteca y cinco personas para comer. No es suficiente. Me fui a hablar con el banco: «por favor que… interesaría que… no puedo afrontar la hipoteca. Son 1.250» [...]. Empecé a tomar pastillas, a tomar… los nervios, ansiedades… a caerme por la calle. Con tres hijos, a caerme por la calle… y todo esto… Hace dos semanas, la semana antes de Sant Joan, se me durmieron las manos y la cara. Me durmió toda la cara aquí, la mano y el pie por la ansiedad de la chica: «que no, que no vengas al banco, que cuando tenga algo ya te llamaré» Es como… la deuda… Es comerte el coco y resulta que… te estás comiendo el coco sentada y no paras. No paras… no paras. A raíz de esto, también en el 2010 sufrí una… una… que me quedó esta parte del ojo… me quedé sin ver esta parte del ojo durante tres horas” (Boucras).

Como Boucras y su marido, muchas otras parejas entrevistadas se han visto en la situación de estar ambos trabajando hasta que la crisis precarizó su puesto o redujo drásticamente sus ingresos. La situación de dificultad laboral y económica que acompaña a esta circunstancia perjudicó la salud de los afectados, entrando en un círculo vicioso de deterioro de la salud, reducción de empleabilidad y aumento de dificultades económicas y de vivienda.

El perfil de familia monoparental cuya sustentadora es la madre también es recurrente en las entrevistas. Varias entrevistadas afirman que las dificultades económicas empezaron a raíz de la separación de la pareja, mientras que otras tuvieron problemas de pareja a causa de la situación económica e hipotecaria. El consiguiente riesgo de ruptura y de situaciones de desamparo aumenta considerablemente la vulnerabilidad en el caso de las mujeres, ya que se les añade una mayor dificultad para acceder a un puesto de trabajo digno.

Recursos y sus funciones

Las circunstancias en las que cada familia llegó a la PAH fueron diversas, pero todas ellas necesitaban ayuda para resolver una situación de vulnerabilidad habitacional. Bien por la amenaza de un desahucio, bien por encontrarse al borde del impago, o incluso porque ya les habían echado de sus casas y vivían con familiares, amigos, o realquilando habitaciones o, en un caso extremo, directamente en la calle.

Olga, una mujer de 38 años y de nacionalidad española vive con su marido y dos hijos en una gran ciudad catalana, donde consiguieron comprar y mejorar un piso grande en un barrio de clase obrera. La tienda del marido cae con la crisis y se les amontonan deudas a los proveedores. Olga está de baja maternal, pero bajo las presiones se ve obligada a reincorporarse como maestra. Hasta que consiguen la dación en pago pasan muchas dificultades y ningún profesional u organización les puede asesorar. Aunque tengan ingresos, las deudas les destinan a vivir en una situación económica de empobrecimiento:

“El día que fui al OFIMEH[2] no pude hacer nada… y tal. La abogada miró de encaminar cosas y no hizo nada… no hizo nada. Es verdad… cuando fui [a la PAH]… y cuando volví, volví con una sonrisa y con las pilas totalmente… o sea, vas… estás hecha caldo y vienes diciendo… Me abrió la puerta, me mira, le río y ¿sabes?... de esas situaciones que dices… cosas que recordarás por todo el resto de tu vida, ¿no? O sea, abro la puerta y el sofá está delante, ¿no? Me mira, me lo miro yo, río, cierro la puerta, voy hacia él, le doy un beso y le digo: «saldremos de esto» Y me pongo a llorar… Y a partir de entonces fue diferente” (Olga).

El asesoramiento de la PAH a veces se provee por profesionales -abogados y juristas- pero también en otras ocasiones por los propios asamblearios, que informan a los afectados sobre los pasos que tienen que seguir para la negociación con el banco, la documentación que tienen que rellenar y con quién se tienen que poner en contacto. Los asesores afectados provienen de entornos socioeconómicos y culturales diversos. La información que circula es abundante, variopinta, y se dirige a usuarios diversos. Lo que diferencia a la PAH, en este sentido, de un servicio público o privado es el contravalor: el acceso al servicio únicamente depende de la necesidad. El recurso en circulación más valorado es la experiencia propia a través de la implicación voluntaria en casos previos con las entidades bancarias, así como con las administraciones públicas:

“Los nuevos que llegan el primer día… porque nos dan mucha información para que ya empecemos a aplicarla, porque a partir del día siguiente hay que empezar ya a aplicar cosas, como por ejemplo quitar todo lo domiciliable a esta cuenta, quitar lo poco que tengas de esa cuenta, para que no te puedan pillar nada más y empezar a buscar ya documentación… y lo que más te recomiendan es que no dejes de ir. […] Lo primero que te dicen: «es tu problema, aquí te ayudamos, te aconsejamos, te asesoramos, pero eres tú la que tiene que defender tu caso». […] Iba allí… pero yo sabía que tenía 200 personas detrás de mí. Yo llevaba 200 personas dentro de mí. Entonces esa fuerza me daba el empuje para poder decirle [al banco]: «es esto lo que hay, esto es lo que quiero y esto es lo que me tienes que dar y esto es lo que voy a conseguir, quieras tú o no, porque lo que me has hecho es una trampa»” (Mariana).

El hecho de que la PAH casi nunca actúe como representante de los afectados les proporciona agencia. En el Libro Verde de la plataforma declaran: “ningún técnico o profesional jurídico puede garantizarte nada: tú eres quien mejor puede defenderse. Pero, además, en la PAH encontrarás 1) formación y herramientas para defenderte, elaboradas, entre otras personas, con el apoyo de juristas solidarios, y 2) apoyo mutuo: nunca más estarás solo/a” (Libro Verde de la PAHLibro Verde de la PAH. Una guia básica sobre la PAH. Plataforma de Afectados por la Hipoteca. [En línea]. Disponible en https://afectadosporlahipoteca.com/wp-content/uploads/2014/01/LibroVerde-PAH-32.pdf., p. 23). Al respecto Laia, una mujer de 53 años, madre de dos hijas, que se separó de su marido comenta:

“He luchado yo sola pero con el respaldo de la PAH […] aquí te enseñan a leerte una escritura” (Laia).

En todos los testimonios se ve cómo los responsables de la lucha son los propios afectados, quienes ven aumentada su agencia de forma considerable gracias al asesoramiento recibido. A pesar de no funcionar como interlocutores, el rol de la PAH en la negociación de cada caso es vital para la resolución de este, especialmente mediante las negociaciones colectivas:

“Cambia mucho de ser un caso individual a ser colectivo, tienes más fuerza” (Magda).

Vestirse con los colores de la PAH en las reuniones, la identificación con un colectivo supone una presión, una amenaza para el banco, genera un trato favorable para los afectados, y por lo tanto proporciona una sensación de poder, prestigio e incluso justicia:

“Cuando vuelves [al banco] con la PAH, vuelven a tratarte bien… porque a mí literalmente me llamaron de usted el día que fui acompañada” (Carla).

La PAH proporciona algo que los servicios públicos no pueden ofrecer: la introducción en el imaginario de nuevos paradigmas sobre la forma de organizarse y vivir en sociedad, cambiando parámetros para favorecer una repartición más equitativa de recursos desde una perspectiva no solo asistencial sino de cambio social a través de la participación ciudadana. A diferencia de los Servicios Sociales, la PAH proporciona agencia a las personas, además de cobertura de emergencia. Más allá de las acciones de detención de desahucios y manifestaciones delante de los juzgados, en el plano ideológico la plataforma legitima social y moralmente el derecho a ocupar por necesidad vital:

“En la PAH me cogen y me dicen: «¿y tu vivienda?». Y digo: «allí está, muerta de asco». Dicen: «pues ¿quieres volver a ella?». Me quedé así... Me dicen: «hombre, antes de quedarte en la calle...». Es que lo tengo muy claro: no me voy debajo de un puente a vivir con los niños… es que no lo haré nunca. […] Yo el día que abrimos esta puerta [para ocupar el piso que antes era su propiedad] yo ya tenía dónde ir” (Arantxa).

La experiencia compartida y su interpretación crítica proporcionan un relato alternativo sobre la desigualdad social. Los afectados a través de la participación se tornan capaces de afrontar las críticas de su entorno más próximo, de la familia y de los amigos. Olga lo relata así:

“No es una cosa que vayas diciendo: «ey, que están a punto de desahuciarme, que no puedo pagar» y tal… Y entonces empiezas a hacer una educación de tu entorno: «no somos perroflautas, no somos no sé qué…». Y tienes que hacer una reeducación de todo en tu entorno para que conozcan este movimiento” (Olga).

Con su obra social la PAH ha ocupado trece edificios solo en la ciudad de Barcelona, donde reubican a familias desahuciadas que no tienen dónde vivir. Varios de los entrevistados viven en alguno de estos bloques “rescatados”:

“Estaba alquilando… Como ya está la situación tan mala que ya no podía pagar el alquiler… E iba a un sitio y a otro para ver si me podían ayudar porque ya me veía en la calle. […] Fui un día a la plataforma y me apoyaron, y ellos me metieron en el bloque donde estoy ahora” (Jacobo).

Otro ejemplo de recursos que ponen en circulación en la PAH está relacionado con la solidaridad entre afectados. A menudo las familias acogen temporalmente en sus casas a otros afectados que están en una situación de emergencia, típicamente allá donde su propia familia no puede cumplir con su rol, a menudo idealizado, de solidaridad. En cuanto a los suministros, la plataforma ofrece los llamados talleres energéticos, un recurso en red para todas aquellas personas en situación de pobreza energética. En ellos se enseña a “pinchar” la luz, sortear contadores y otras técnicas que permitan acceder a los suministros de agua, electricidad y gas cuando han sido cortados por impago o cuando se está ocupando una vivienda abandonada. Por otro lado, se ofrecen espacios y formas de conexión a internet y redes sociales, importantes no solo para mantenerse informado sino también para poder acceder a formación y ofertas de trabajo, así como para mantener el contacto con los familiares en el extranjero. Entre los afectados circula una corriente de asistencia en forma de trabajos de arreglo o de tipo bricolaje -tuberías, muebles, cerrajería- o incluso asistencia en mudanzas y transporte de personas y objetos. Este transporte se extiende a ámbitos no relacionados directamente con la vivienda, como puede ser el traslado para reuniones o el acompañamiento a personas a instituciones fuera de la ciudad donde viven, evitando así los costes del transporte público.

Las necesidades básicas son otra de las prioridades que cubren las personas que participan en la PAH. Aunque no sea el principal eje de acción, están incluidas en su filosofía como movimiento y como ideología en el proyecto social: “primero cubrid las necesidades básicas de la familia (comida, servicios básicos, niños/as...): vuestras vidas valen más que ningún piso” (Libro Verde de la PAHLibro Verde de la PAH. Una guia básica sobre la PAH. Plataforma de Afectados por la Hipoteca. [En línea]. Disponible en https://afectadosporlahipoteca.com/wp-content/uploads/2014/01/LibroVerde-PAH-32.pdf.). Si bien no forma parte de la agenda principal del movimiento en sí, son las mismas familias y las personas afectadas las que de forma espontánea fueron creando sus propios mecanismos de asistencia para cubrir necesidades de alimentación, ropa e higiene. En la práctica esto se traduce en la creación de mercados solidarios, reparto de comida entre las familias de los bloques e intercambio de ropa, zapatos y otros objetos de primera necesidad. De forma paralela, la PAH facilita contactos con servicios privados de asistencia como Cruz Roja, Cáritas y Banco de Alimentos, entre otros.

La mayoría de las PAH cuentan con servicios de asistencia y cuidado en las tareas reproductivas, tales como el cuidado de la infancia. Ejemplos de ello son las actividades orientadas a propiciar espacios lúdicos y educativos para las niñas y niños afectados, o los espacios de intercambio de ropa, sobre todo infantil, juguetes, complementos y libros:

“Se procura que si hay niños que tengan deberes por hacer y si la persona voluntaria que está en la ludoteca no puede… se busca entre la asamblea alguien que tenga un poco más de capacidad de ayudarles, para que esas cuatro o cinco horas que está allí el niño pueda terminar los deberes, pueda practicar un poco…” (Mariana).

En cuanto a la implicación de los menores en la PAH, muchas de las familias llevan a sus hijos a las reuniones y asambleas, e incluso a las acciones de resistencia o reivindicación que no sean la propia. Para muchos padres es importante que los hijos se impliquen en la lucha porque consideran que les están enseñando a defender sus derechos y a actuar de manera crítica con valores solidarios (Bereményi y Carrasco, 2017Bereményi, B. A. y Carrasco, 2017 (2017). Caught in the triangle of mobility: social, residential and pupil mobility. British Journal of Sociology of Education, 39 (1), pp. 32-46. https://doi.org/10.1080/01425692.2017.1302316.):

“Sí que saben [mis hijas] que vamos a la plataforma. Incluso ya, cuando viene el buen tiempo, incluso iban… porque aquí tenemos la comisión de ludoteca, y entonces ellas jugaban y tal. Están muy implicadas, les gusta esto de luchar, es como si lo hubiesen asimilado como parte suya, ¿no? Es decir, «antes un niño me pegaba y yo me metía a llorar»… Ahora la pequeña dice: «oye, ¿por qué me pegas? Que no, ¡que no está bien!». Y «¿a dónde se va mi mamá? Se va a la plataforma». Se sabe todas las canciones, les hemos llevado a acciones… Dices: «¿por qué?». Vean en la televisión un reportaje o vean en la calle: «mama, ¿por qué no les decimos que vayan a la plataforma?, ¡allí les ayudan a conseguir una casa!». Sabe que la plataforma es buena y sabe lo que se está haciendo […]. Y ya les gusta esta maratón de lucha que hacemos” (Mariana).

Las hijas de Olga también se implican en la PAH de forma activa:

“Cuando había alguna fiesta… sobre todo este verano, cuando terminaron la escuela, empezaron a venir a participar en los talleres para niños también algunos días, y eso. Pues vinieron la grande y la pequeña. Incluso la pequeña decía: «vamos a la PAH» e invitaba a todos sus amigos: «¿queréis venir a la PAH?»” (Olga).

Cuando la activista y portavoz Ada Colau explica el perfil de la gente que acude a la PAH buscando ayuda, dibuja una imagen de una sociedad atomizada con individuos avergonzados. “El colectivo no era un sujeto a punto de movilizarse; todo lo contrario: era gente sola, que llegaba a las reuniones y no sabía ni explicar lo que le pasaba. Venía gente que solo pensaba en esconderse. En esconderse, en suicidarse, en encerrarse en casa. […] Nos equivocamos porque no nos encontramos a ninguna persona enfadada, estaba todo el mundo deprimido, devastado, culpabilizado, avergonzado” (Atencio, 2013, 22 noviembreAtencio, G. (2013, 22 de noviembre). Ada Colau: «En la PAH hay un claro protagonismo de las mujeres». Feminicidio.net. [En línea]. Diponible en https://feminicidio.net/articulo/ada-colau-%E2%80%9C-la-pah-hay-claro-protagonismo-las-mujeres%E2%80%9D.). El discurso de los voluntarios entrevistados va justamente en la línea opuesta, sobre la agencia, la responsabilidad, el empoderamiento que otorga el proceso de participación y toma de conciencia.

Un porcentaje muy alto de los entrevistados comenta que una de las mayores ventajas que obtuvieron de la plataforma fue el beneficio psicológico. La influencia positiva en la salud mental de las personas afectadas y de sus hijos se da de manera formal, por ejemplo, en talleres dirigidos por psicólogos profesionales que trabajan allí como voluntarios, pero también de manera informal en el apoyo que las familias se dan unas a otras. Entre otras cosas, nuestros informantes hablan de la oportunidad de compartir experiencias con gente que vive situaciones parecidas, de la voluntad de trabajo y el “optimismo contagioso”, de la coordinación y fuerza grupal, de pérdida de miedo y de un fuerte sentimiento de estar acompañado. Olga y Ana son contundentes en este sentido:

“Porque allí [en la PAH] hay una gente con unas ganas de trabajar y una fuerza... y que no estamos solos. Y es la sensación que me dio, y me sentí, de verdad, así… y mi marido. Y a partir de entonces fue diferente. Fue: «ya no tengo miedo». Fue: «ya no estoy sola»” (Olga).

“Desde que estoy allí, ya no voy al psicólogo ni me tomo las pastillas… Yo estoy muy bien ahora” (Ana).

Los espacios de solidaridad y apoyo van más allá del contexto explícito de lucha, de las reuniones y asambleas. La interrelación entre los miembros se da también en espacios de ocio y celebración, de lo que son ejemplo la organización de comidas por Navidad que, por otro lado, también cubren una necesidad básica de alimentación, ya que muchas familias no tienen acceso habitual a carne ni pescado (véase Emergencia habitacional en el Estado español. La crisis de las ejecuciones hipotecarias y los desalojos desde una perspectiva de derechos humanos, diciembre de 2013Emergencia habitacional en el Estado español. La crisis de las ejecuciones hipotecarias y los desalojos desde una perspectiva de derechos humanos, diciembre de 2013. Observatori DESC / Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Disponible en https://afectadosporlahipoteca.com/wp-content/uploads/2013/12/2013-Informe_habtitatge-17Dic.pdf.).

Otro fenómeno que indica cambios significativos a través del proceso de lucha por la vivienda es la reestructuración de los roles familiares. La ideología del modelo normativo de familia, en la que el hombre es representado con el rol de sustentador principal, se confirma en los discursos de los entrevistados; sin embargo, los hechos detallados cuestionan ese rol. Muchas personas explican que, a raíz de la situación de desempleo, especialmente a largo plazo, los hombres entraron en depresión, algunos cayeron en el alcoholismo, o incluso abandonaron su familia, reduciendo radicalmente su participación no solo en la economía familiar sino también en la defensa de los intereses y vinculación social de sus menores. La activista Ada Colau afirma acerca de este fenómeno: “las mujeres […] asumen todo tipo de roles, tareas y compromisos que tradicionalmente asumían los hombres: portavocía, interlocución con la administración, coordinación directa de acciones de desobediencia civil…” (Atencio, 2013, 22 noviembreAtencio, G. (2013, 22 de noviembre). Ada Colau: «En la PAH hay un claro protagonismo de las mujeres». Feminicidio.net. [En línea]. Diponible en https://feminicidio.net/articulo/ada-colau-%E2%80%9C-la-pah-hay-claro-protagonismo-las-mujeres%E2%80%9D.). Estas nuevas situaciones no solo visibilizan un rol más activo de las mujeres dentro y fuera de la familia, sino que también dan lugar a la proliferación de múltiples modelos de familia: ya sea la convivencia de diversas familias bajo un solo techo o la incorporación de otros parientes más lejanos, optimizando y repartiendo roles productivos y reproductivos de forma creativa. Esta diversidad de modelos, como adaptación a los contextos socioeconómicos, no tiene cabida en los servicios sociales, puesto que la ideología de la familia como institución asistencial primaria está muy arraigada tanto en la forma de pensar como en la de actuar. En cambio, la PAH fomenta estas soluciones subordinando el modelo normativo-ideal de relaciones familiares al bienestar de sus miembros. Se pone énfasis en la necesidad de plantear nuevas formas de vida, de una repartición más equitativa de los bienes en la sociedad. El reconocimiento de estas “nuevas” ideologías se hace patente en los discursos de algunos entrevistados:

“Desde que he conocido la plataforma, he encontrado muchos valores. […] Yo antes era: «mi techo, mi casa, ¡una casa de propiedad!». Y hoy en día… he cambiado el concepto totalmente. Me da igual tener una propiedad a mi nombre o no tener una propiedad a mi nombre. Lo importante es la familia, lo que te rodea… y un techo… bueno” (Ariadna).

Se plantea un nuevo modelo de participación en la sociedad con responsabilidad y con la posibilidad de conseguir cambios. Al fomentar la agencia de los afectados, la PAH proporciona recursos que servirán a esas familias no solo para resolver el caso por el que han llegado a la plataforma, sino también para saber cómo defenderse de ahora en adelante. Estas personas se encuentran más conscientes de su estado de vulnerabilidad ante el sistema y han aprendido de sus errores. Están más alerta, atienden más, preguntan “cómo” y “por qué” y han aprendido a ejercer sus derechos. Han recuperado la autoestima que habían perdido y esto se refleja en una mayor participación en movimientos sociales por parte de algunas de estas personas que, una vez han resuelto su situación, se quedan en la plataforma y siguen luchando por los casos de los demás afectados, dando su apoyo y aportando su experiencia:

“Si tienes alguien por quien luchar se te quitan las enfermedades, se te quitan los males, tienes más fuerza. […] «Ah no, hay la acción de no sé quién». Yo voy porque a esta persona hay que ayudarla. «Hay no sé qué… hay que dar una patada a una puerta». A esta persona hay que ir porque hay que ayudarle. O sea, voy a la asamblea y colaboro, intento ser activa, porque hay que ayudar a los demás” (Mariana).

En este sentido, no se espera una reciprocidad en el sentido tradicional, entre personas con una vinculación personal mutua y fuerte, como podría ser en el seno de la familia nuclear, sino que las personas pasan a vincularse en redes de solidaridad que se extienden a otros afectados que pueden ser desconocidos. Además, la ayuda se ofrece desde el contexto más inmediato y alargándose en el tiempo, ya que una ideología de responsabilidad social se materializa en nuevas formas de relacionarse con el prójimo.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES: LAZOS DÉBILES, CAPITAL SOCIAL Y EMPODERAMIENTO Top

Participar en la PAH da acceso a una red que compensa la precariedad social y las consecuencias de la falta de empleo e ingresos y, en muchos casos, de diversas formas de exclusión social, pero desde una perspectiva que va mucho más allá de la meramente económica. Por un lado, la participación crea lazos débiles (en términos de Granovetter y de Souza Briggs) de relación centrados en un proyecto compartido de crisis habitacional. Estos vínculos -motivados por una multiplicidad de necesidades y circunstancias- implican una reciprocidad basada en la solidaridad frente a lo que podríamos llamar un “enemigo común” (Desmond, 2012Desmond, M. (2012). Disposable Ties and the Urban Poor. American Journal of Sociology, 117 (5), pp. 1295-1335. https://doi.org/10.1086/663574.). Sin embargo, como hemos visto, la capacidad y la sensibilidad de esta organización para responder a las necesidades emergentes crea oportunidades de obtener capital social para los individuos, así como para los colectivos.

Las expectativas en el momento del acceso difieren en cada caso, puesto que las situaciones que han llevado a cada familia a contactar con la PAH son muy diversas. El denominador común es que acudir a la plataforma suele ser el último recurso después de varios intentos en solitario o con el apoyo de las redes familiares o de profesionales contratados. La diversidad de orígenes (de situación económica, laboral y familiar, de nacionalidad, de clase social o de etnia) y de experiencias individuales coincide físicamente en el entorno de la PAH por tener en común una situación de vulnerabilidad residencial. Una afectación económica que ha puesto en contacto a personas que provienen de contextos muy diferentes que no necesariamente habrían coincidido de otra forma y que ponen en común diferentes ideologías, cosmovisiones y dinámicas de funcionamiento y organización social.

Nuestros datos empíricos sugieren que la PAH, a través de estructuras formalizadas (asambleas, talleres, comisiones, acciones) e informales de participación de las personas, representa una fuente de capital social tanto con función de tipo apoyo (coping), como de tipo ventaja (leverage). Si la observamos desde una perspectiva económica, la participación en la red social de la PAH aporta sobre todo elementos de tipo apoyo imprescindibles para familias que se encuentran en diversos grados de pobreza y exclusión social previamente no vivida por la mayoría de los informantes: prestaciones de servicios de asesoramiento (legal, permisos, certificados) o bien información sobre cómo acceder a servicios de necesidad básica como alimentos, suministros, vestimenta, cuidado de personas, ayuda en transporte o mudanza… o cómo aprovechar formas alternativas de consumo reduciendo gastos monetarios, entre otros. Es decir, las relaciones ayudan a superar, a enfrentarse a las necesidades inmediatas emergentes del proceso hipotecario y de sus impactos. Desde esta visión limitada a lo económico, los lazos débiles de la PAH no son capaces de activar capital social útil para la movilidad vertical ascendente (o mantenimiento de estatus social anterior a la crisis) de los individuos o grupos, como por ejemplo sería facilitar el acceso al mercado laboral o a títulos formativos reglados. Estos lazos débiles tan necesarios para paliar los desafíos del día a día han ido cubriendo funciones que tradicionalmente se solían asociar a los lazos fuertes de la familia y de amistades íntimas. Como hemos visto más arriba, el modelo mediterráneo del estado de bienestar se basa en un modelo normativo-ideal de la familia y se apoya en unas relaciones y funciones de solidaridad y reciprocidad que poco corresponden con la realidad dinámica y flexible de las estructuras de parentesco contemporáneas, especialmente en un contexto de crisis económica y social. Se da por hecho que, en el caso más extremo, la familia va a cubrir las necesidades básicas, como dormir bajo techo o alimentarse, pero así se obvia la realidad de muchas personas. Ese modelo de familia es una idealización y, cuando se topa con la realidad de que esos recursos no existen, se culpa a las propias personas y a las familias de estar desestructuradas o de no ser funcionales (Rivas, 2007Rivas, A. M. (2007). Transformaciones socioculturales y cambios familiares: continuidades y rupturas. En: Lisón Tolosana, C. (ed.). Introducción a la antropología social y cultural. Teoría, método y práctica. Madrid: Akal, pp. 105-116.; Sanz Abad et al., 2013Sanz Abad, J., Pont Cháfer, M. J., Álvarez Plaza, C., Gonzálvez Torralbo, H., Jociles Rubio, M. I., Konvalinka, N. y Romero Moreno, E. (2013). Diversidad familiar: apuntes desde la antropología social. Revista de Treball Social, 198, pp. 30-40.). Los datos empíricos confirman que la crisis hipotecaria flexibiliza las relaciones familiares, causa rupturas u obliga a mantener convivencias en conflicto, crea y recrea estructuras familiares que no se pueden describir como lazos fuertes. Cuando las familias y la red de amistades, como hemos visto, no dan respuesta a las dificultades emergentes -o las que dan son insuficientes- y cuando el sistema público de protección social en deterioro tampoco puede cumplir su función de amortiguar las fuertes consecuencias de la emergencia habitacional, la PAH ofrece espacio para el tratamiento no solo de la ejecución hipotecaria sino también de su impacto en las relaciones sociales, familiares e individuales en los niveles afectivo, psicológico y social. En este sentido, pues, los lazos débiles de la PAH aportan un tipo de capital con función apoyo, mientras que los supuestamente lazos fuertes de la familia a menudo se reducen o pierden completamente su función de fuente de capital social.

Sin embargo, si observamos qué aporta la participación en las redes de apoyo de la PAH desde una perspectiva más amplia, descubrimos importantes funciones que no caben en la categoría de función apoyo, en tanto se centran en el empoderamiento de las personas y de las familias. La PAH de forma explícita cuenta con la agencia de los participantes. Recordemos que el proceso de la comprensión critica del entorno (Perkins y Zimmermann, 1995Perkins, D. D. y Zimmermann, M. A. (1995). Empowerment Theory, Research, and Application. American Journal of Community Psychology, 23 (5), pp. 569-579. https://doi.org/10.1007/BF02506982.) y la capacidad individual y colectiva de tomar decisiones y de dirigir acciones hacia los resultados deseados (Alsop y Heinsohn, 2005Alsop, R. y Heinsohn, N. (2005). Measuring empowerment in practice: structuring analysis and framing indicators, World Bank Policy Research Working Paper, 3510. [En línea] https://doi.org/10.1596/1813-9450-3510.) son elementos fundamentales para definir el empoderamiento. Proyectada a nuestro caso, la participación puntual en las asambleas y la gestión de la propia hipoteca no necesariamente implican una comprensión crítica de su realidad. En cambio, la sostenida participación en comisiones y acciones diversas vinculadas a la lucha colectiva puede elevar significativamente la agencia y el locus de control en la persona. Desde una perspectiva social hay que interpretar la agencia activa como una fuente poderosa de capital, aunque no tenga una traducción directa en la perspectiva económica. El empoderamiento no es un acto, sino un proceso que necesita estructuras sostenidas. Es decir, una persona empoderada a través de la acción colectiva por la vivienda digna puede estar profundamente desempoderada en otras relaciones sociales, como por ejemplo en las del mercado laboral, o desde la perspectiva de género. De manera que debe evitarse hablar sobre el empoderamiento en términos absolutos, unidireccionales y atemporales. Es más bien un proceso que puede intensificarse en determinados periodos y en determinados aspectos de la vida productiva y reproductiva. Uno de los elementos que hemos detectado en las entrevistas es precisamente la capacidad de reflexión de nuestros interlocutores sobre la sociedad, y la percepción de que existen alternativas disponibles para tomar decisiones responsables de cara al futuro, o reajustar planes, expectativas y principios. Hemos visto tres formas de ejercer la agencia, y de experimentar procesos de empoderamiento en relación con la PAH: a) en la participación activa en su propio caso con el apoyo del colectivo pero con un amplio protagonismo y margen de decisión; b) en la participación activa en acciones colectivas como acto de reciprocidad y síntoma de asimilación de valores y objetivos comunes; c) en espacios formales e informales de reflexión crítica, apoyo psicológico, formación, cursos y desarrollo de habilidades y capacidades.

Un aspecto fundamental del proceso de empoderamiento y del correspondiente cambio de perspectiva de lo individual a lo colectivo es que esto representa una transición de la función apoyo a la función ventaja del capital social disponible en las relaciones de la PAH. Mientras la participación tiene como objetivo principal dar respuesta inmediata a la emergencia habitacional, la función dominante de la red de relaciones será el apoyo. En cambio, cuando la perspectiva de la participación pasa a sumarse a un proyecto social y político, se activará la función ventaja en una estructura de oportunidades más amplia: un cambio claramente empoderador.

En base a los anteriores argumentos sostenemos que el estudio de la PAH desestabiliza el planteamiento dicotómico de función apoyo frente a función ventaja del capital social, que asocia de manera directa un tipo de función con un determinado lazo social (débil frente a fuerte). Souza Briggs (1998Souza Briggs, X. de (1998). Brown kids in white suburbs: Housing mobility and the many faces of social capital. Housing Policy Debate, 9 (1), pp. 177-221. https://doi.org/10.1080/10511482.1998.9521290.) se centra únicamente en el aspecto económico de la movilidad social y solo desde una perspectiva individual. Aun así, los datos analizados sugieren que la participación en la PAH, a pesar de que exista una relación sistemática entre personas de posiciones sociales diversas, no conduce hacia una movilidad social ascendente en términos económicos (acceso al trabajo, oportunidades lucrativas…) ni en términos sociológicos (acceso a la formación, acumulación de capital cultural, etc.). En cambio, hemos podido observar cómo esta participación ofrece vías alternativas para crear capital social a través de la participación ciudadana y política, a través de la reestructuración del consumo y de las relaciones con el mercado de productos y servicios, aspectos todos estos sujetos a un proceso de empoderamiento.

Concluimos nuestros argumentos señalando un descubrimiento que sale a la luz en los casos presentados y en el que nos proponemos profundizar en otro momento. Souza Briggs y otros autores, centrándose en la movilidad social vertical, no contemplan los beneficios del incremento de una movilidad horizontal, es decir, de una transición del individuo u objeto social de un grupo social a otro situado en el mismo nivel vertical de la sociedad estratificada (Sorokin, 1927Sorokin, P. A. (1927). Social Mobility. New York: Harper y Bros.). Como ejemplo se suele mencionar el cambio de nacionalidad, de estatus familiar, de trabajo o de religión, sin que esto modifique la posición social del individuo. Si bien la participación en la PAH y los correspondientes lazos que se generan no aportan verdaderas oportunidades laborales o de ingresos, hay importantes ingredientes del proceso de empoderamiento que también son indicadores o precursores de una movilidad social horizontal: el aumento de las oportunidades de cambiar el estilo de vida (Leadbeater y Miller, 2004Leadbeater, C. y Miller, P. (2004). The Pro-Am Revolution: How enthusiasts are changing our economy and society. London: Demos., p. 41), los valores fundamentales o las preferencias en las relaciones sociales y en el consumo. De manera que la participación activa en la PAH resulta en el incremento de la movilidad horizontal de sus miembros mediante el proceso de aprendizaje cultural-ideológico, social y político.

 

AGRADECIMIENTOSTop

La investigación se desarrolló en el seno del proyecto I+D+i La movilidad del alumnado y su impacto en la escolarización en la región metropolitana de Barcelona: tipos, procesos y tendencias, que tiene como Investigadora Principal a Sílvia Carrasco. Los autores agradecen a Irene Sabaté y a Sílvia Carrasco las sugerencias de mejora de versiones anteriores del texto.

 

NOTAS Top

[1]

También conocido como muestreo intencional o por juicio.

[2]

Oficina de Intermediación Hipotecaria y de Endeudamiento por Alquiler.

 

BIBLIOGRAFÍATop

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Souza Briggs, X. de (1998). Brown kids in white suburbs: Housing mobility and the many faces of social capital. Housing Policy Debate, 9 (1), pp. 177-221. https://doi.org/10.1080/10511482.1998.9521290
Otros recursos
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Libro Verde de la PAH. Una guia básica sobre la PAH. Plataforma de Afectados por la Hipoteca. [En línea]. Disponible en https://afectadosporlahipoteca.com/wp-content/uploads/2014/01/LibroVerde-PAH-32.pdf


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