El interés hacia el exterior de nuestro planeta resulta casi tan lejano como el nacimiento de nuestra especie, pero en las últimas décadas la distancia con la última frontera se ha acortado tanto que los dilemas éticos que presenta son tan urgentes como los que se dan en el seno de la Tierra. Esta situación es a la que Brian Patrick Green busca dar respuesta desde la disciplina de la ética aplicada con Space Ethics, manual con el cual tecnología y filosofía se entrecruzan ante los retos abiertos por la exploración espacial.
La obra se divide en quince capítulos, y en cada uno de ellos se aborda un problema concreto derivado de la exploración espacial. A excepción de los capítulos introductorios («Why Space Ethics?» y «Questions of ‘Should’: Ethics Applied to Space») y la conclusión, siguen una estructura fija. En primer lugar, comienzan con una imagen y la exposición de un caso que ilustran el problema general del capítulo, además de una justificación acerca de la importancia del mismo. El contenido ético de los capítulos estará en los siguientes apartados: discusiones y dilemas a los que la problemática dé pie, y conceptos y herramientas éticas con los que darle respuesta. Finalmente, terminan con una reflexión final y una serie de preguntas de discusión y de estudio. La obra incluye también un glosario donde aparecen definidas las palabras clave que aparecen a lo largo del texto. Este formato permite el uso de la obra como manual introductorio de ética espacial, accesible desde una formación científica al tratar las cuestiones éticas en detalle, definiendo de manera exhaustiva las corrientes, términos y debates que señala; como desde una formación filosófica, ayudando a entender los avances tecnológicos de los últimos años y el futuro de los mismos.
Entrando al grueso de la obra, del tercer al undécimo capítulo de Space Ethics se tratan los problemas presentes fruto de la exploración espacial. En el tercer y cuarto capítulo («Risk and Safety» y «Space and Human Health»), Green plantea los riesgos individuales de la misma: los técnicos y sanitarios. Estos se restringen solo a las personas que viajan al espacio, enfrentadas a posibles accidentes o fallos de ingeniería, y a problemas de salud derivados de la exposición a la microgravedad, a la radiación cósmica o al estrés psicológico de ver restringida su libertad de movimiento. Ante esto, el autor destaca la dificultad de un consentimiento informado efectivo debido a la falta de conocimiento de los efectos a largo plazo y genéticos que podrían suponer los viajes espaciales.
En los dos capítulos siguientes, «The Dangers of Space Debris» y «Military, Dual-Use Activities, and International Relations in Space», se trasciende este nivel básico y pasa a conceptualizarse el espacio no como un lugar sino como un territorio donde se ejercen relaciones de poder y de gobernanza. Así, en el quinto capítulo el autor se aproxima al problema de la basura espacial y la posibilidad de que esta llegue a impedir el acceso a la órbita terrestre, para ello debiendo considerarla como un bien común a proteger. También aborda en el sexto capítulo la posible deriva militar del espacio exterior por medio del uso de tecnologías duales que sorteen la regulación del transporte de armas al espacio. Si bien el autor es explícito desde el inicio, en este capítulo queda patente su sesgo hacia la ética de las virtudes según la cual el sistema internacional debería regirse por la confianza mutua entre estados y dirigentes; frente a otras perspectivas como el realismo político que pueden llevarnos a ver el espacio exterior como extensión del sistema anárquico que rige las relaciones de poder entre estados según su capacidad militar (Barbe, 1987Barbe, Esther (1987). El papel del realismo en las Relaciones Internacionales (La teoría de la política internacional de Hans J. Morgenthau). Revista de Estudios Políticos (Nueva Época) (57), 149-176.). De hecho, tal y como apunta Green, desde 2019 ya existe la Fuerza Espacial de los Estados Unidos, pudiendo una posible carrera armamentística por el espacio incitar a los países a incumplir el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre. Al respecto de las relaciones de poder en el espacio, resulta relevante acudir al undécimo capítulo, «New Players in Space: New Nations and Commercial, Private, and Nongovernmental Activities», donde se destaca el incipiente rol de actores no estatales, especialmente el de empresas que utilizarían el espacio para monetizarlo a través de actividades como el turismo espacial, minería de asteroides, etc. Estos proyectos no gubernamentales quedan al margen de la regulación del Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre, si bien este prohíbe la propiedad privada de los cuerpos celestes.
Volviendo a la cuestión de los riesgos, Green los considera a continuación desde un nivel social, cómo estos pueden afectar a toda la Tierra y no sólo a aquellos que se aventuran en el espacio. De nuevo apelando a lo político, nos remite en «Protecting Earth from Hazardous Asteroids and Other Extraterrestrial Dangers» a una necesaria cooperación entre países para hacer frente a riesgos evitables como los impactos de asteroides. En el octavo y el décimo capítulo aborda la disciplina de la astrobiología y la búsqueda de vida extraterrestre, sea inteligente o no («Astrobiology and the Search for Extraterrestrial Life», «The Search for Extraterrestrial Intelligence»). Respecto a la vida inteligente, advierte del peligro de enviar señales en búsqueda de la misma, pudiendo exponernos a depredadores extraterrestres. Además, en el noveno capítulo («Contamination, Planetary Protection, and Responsible Exploration») da cuenta del peligro de formas de vida menos desarrolladas –como microorganismos y microbios– y de agentes contaminantes químicos que podamos transportar de otros planetas.
En los siguientes tres capítulos Green abre las puertas al futuro de la exploración espacial, derivada de la necesidad de dejar la Tierra en caso de una catástrofe planetaria. En primer lugar, en «Traveling to the Planets and the Stars: Very Long Duration Spaceflight and Human Biology» aborda problemas derivados de viajes espaciales de larga estancia, que incluyan varias generaciones (reproducción, transhumanismo, sesgos de clase, etc). Más allá de la vida en aeronaves, propone en «Building Your Martian Home: Living in and Settlement of Space» la posibilidad de asentamientos sostenibles en otros planetas como Marte, como tiene previsto la empresa SpaceX. Destacan los posibles conflictos de interés que podrían surgir entre los humanos marcianos y los terrícolas, quedando el territorio de los primeros al margen de las soberanías de los estados y del derecho a la propiedad privada. En cualquier caso, como explica en el penúltimo capítulo («Planetary-Scale Interventions on Earth and Afar») sería necesario un proceso de “terraformación” para hacer que los asentamientos extraterrestres puedan asemejarse a las condiciones de habitabilidad de la Tierra.
En definitiva, Space Ethics es una obra altamente recomendable para acercarse a las controversias clásicas y recientes que plantea el espacio exterior argumentadas desde distintas perspectivas filosóficas. Si bien Brian Patrick Green utiliza un lenguaje simple y fácil de seguir, no renuncia a la gran profundidad y riqueza que puede arrojar la filosofía a este reto de nuestro tiempo.