ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura 201 (814)
julio-diciembre 2025, 3044
ISSN-L: 0210-1963, eISSN: 1988-303X

Imaginarios de resistencia contra el extractivismo urbano: contraproyectos del feminismo popular

Imaginaries of resistance against urban extractivism: counterprojects of popular feminism

María del Socorro Pérez-Rincón Fernández

Universitat de Barcelona

https://orcid.org/0000-0002-2625-4370
urbperezrincon@gmail.com

RESUMEN

Desde el feminismo popular, las mujeres en las áreas céntricas de las principales ciudades del mundo, estigmatizadas y olvidadas transitoriamente por el capital inmobiliario para especular, configuran nuevos imaginarios radicales feministas con base territorial. Son potentes resistencias que cuestionan y transgreden la ausencia de políticas de vivienda asequible y la violencia institucional de las políticas de regeneración urbana que de hecho actúan como despojo territorial. El objetivo del artículo es visibilizar los imaginarios urbanos plasmados en los contraproyectos de las mujeres pobres, migrantes, mayores, para obtener una vivienda, denunciar el racismo y generar potentes acciones de lucha contra el extractivismo urbano de las ciudades que habitan. Estos relatos invisibles deberían ser parte de la memoria feminista contra el neoliberalismo y de los imaginarios políticos emancipatorios. Se realiza una aproximación a la definición de contraproyectos, como respuesta al extractivismo urbano y como territorialización de los imaginarios de resistencia en femenino contra el neoliberalismo, a partir de contra relatos urbanos en el mundo. Sigue un análisis urbano cualitativo en profundidad en lugares okupados, el Raval, Ciutat Vella de la ciudad de Barcelona (España) en el periodo 2017-2020. Se pone el foco en manifestaciones creativas, los discursos, la transformación de lugares, imaginarios, las estrategias transgresoras de las mujeres exiliadas por el neoliberalismo que cambian radicalmente el paisaje configurando contraproyectos para evitar ser expulsadas. Se concluye que es necesario tejer narrativas contra hegemónicas, así como un registro feminista contra el neoliberalismo. Luchas que están re imaginando otras formas de vivir la ciudad, protegiendo el paisaje como memoria, creando lugares de vida sobre espacios inertes, afectados por la especulación de su alto valor inmobiliario y turístico.

Palabras clave: 

feminismo popular; extractivismo urbano; contraproyectos; vivienda; imaginarios feministas radicales.

ABSTRACT

From the perspective of popular feminism, women in stigmatized downtown areas temporarily forgotten by real estate capital in the world’s major cities, configure new radical imaginaries, powerful resistances that question and transgress the institutional violence of urban regeneration policies and the absence of housing policies. The aim of the article is to make visible the urban imaginaries in counter-projects of poor, migrant and elderly women to obtain housing, denounce racism and generate powerful actions to fight against urban extractivism in the cities they inhabit. These are invisible stories that should be part of the feminist memory against neoliberalism and its emancipatory imaginaries. As a theoretical framework, an approach to the definition of urban extractivism and imaginaries of feminine resistance against neoliberalism will be made from urban counter-narratives in the world, then a qualitative analysis through a case study in the Raval, Ciutat Vella after the crisis. It focuses on the representations, discourses, places, imaginaries, transgressive strategies of women exiled by neoliberalism that temporarily radically change the landscape by configuring counter-projects to avoid being expelled. It is concluded that it is necessary to weave counter-hegemonic narratives as a feminist register against neoliberalism, struggles that are re-imagining other ways of living the city, creating places of life in inert spaces, emptied by their high real estate and tourist value.

Keywords: 

popular feminis; urban extractivism; counter-projects; social housing; radical imaginaries.

Recibido: 16 febrero 2025. Aceptado: 6 agosto 2025. Publicado: 08 enero 2026

Cómo citar este artículo/Citation: Pérez-Rincón Fernández, María del Socorro (2025). Imaginarios de resistencia contra el extractivismo urbano: contraproyectos del feminismo popular. Arbor, 201(814): 3044. https://doi.org/10.3989/arbor.2025.814.3044

CONTENIDO

1. A MANERA DE INTRODUCCIÓN: ENUNCIACIÓN Y APUNTES METODOLOGICOS  

La violencia inmobiliaria se hace presente expulsándonos constantemente de la vivienda y tratando de mercantilizar todos los espacios bien localizados de las ciudades globales. A pesar del discurso de género que en los últimos años se incorpora al urbanismo institucional, se sigue enmascarando la gran violencia urbanística (Martínez, 2007Martínez, Miguel (2007). La especulación urbana: persistencias estructurales y resistencias sociales. Intersticios: Revista Sociológica de Pensamiento Crítico, 1(1), pp. 37-47.; Taller VIU, 2007Taller VIU (2007). El cielo está enladrillado: entre el “mobbing” y la violencia inmobiliaria y urbanística (2o ed.). Barcelona: Bellaterra.) y racista que especialmente afecta a las mujeres migradas y que vacía de habitantes las zonas centrales de ciudades como Londres o el centro de Barcelona. Esto ha ocurrido también más recientemente en barrios históricos de América Latina como, por ejemplo, los de Ciudad de México. ¿Quién llega y quién es expulsado con cada nueva transformación del paisaje? ¿Qué formas adquieren las resistencias en estos ámbitos urbanos de intensa transformación? ¿Qué tipo de luchas se estructuran contra el extractivismo urbano desde el feminismo popular? ¿Cómo se articula este feminismo? ¿Qué nuevas memorias e imaginarios feministas se arraigan al territorio? Y ¿Cuál es su espacialidad?

Para responder a estas preguntas, debemos considerar que la acción política de las mujeres en un lugar concreto se origina por el conflicto entre la necesidad de tener una vivienda y la elitización del mercado inmobiliario que las excluye. En este sentido, organizarse a diferentes escalas territoriales es un acto político y a la vez una extensión del espacio doméstico que politiza la calle y el barrio. Desde el feminismo popular se van configurando imaginarios radicales materializados en contraproyectos que arraigan otras memorias de la ciudad como reacción al despojo urbano y a la expulsión permanente.

Este artículo parte de una lectura feminista de los espacios urbanos y el paisaje, con una metodología de observación activa en diferentes lugares del barrio del Raval. La información se muestra como un collage analítico que permite trazar otro mapa, otra lectura de las zonas que están bajo la voraz presión especulativa. También trazo un recorrido propio entendido como una investigación activista feminista (González García y Araiza Díaz, 2017González García, Roberto y Araiza Díaz, Alejandra (2017). La Investigación Activista Feminista. Un diálogo metodológico con los movimientos sociales. Empiria. Revista de metodología de ciencias sociales, 38, pp. 63-84. https://doi.org/10.5944/empiria.38.2018.19706), a través del análisis de los espacios que se han convertido en epicentros de súper especulación. Se coloca el énfasis en la memoria de las resistencias del feminismo popular de estos lugares, como muestra de una polifonía de experiencias de okupación. Se trata de un relato sobre el paisaje y su relación política con los cuerpos. El artículo quiere abrir una ventana a otras formas reimaginar los barrios, espacios que actúan como el corazón de la vida comunitaria desde el deseo de cambiarlo todo a partir de un territorio a defender.

El texto se estructura en tres partes. La primera es el marco teórico para definir el concepto de contraproyecto y su relación con imaginarios feministas radicales. Se hace una primera aproximación a las resistencias desde el feminismo popular, citando dos luchas recientes en México y en Londres, para destacar diferentes tipos de extractivismo urbano, de violencia racializada y su relación con la expansión global de la planificación urbana neoliberal, como dispositivo de extracción financiera y violencia institucional. La segunda y tercera parte, es un análisis cualitativo del barrio del Raval (Barcelona), realizado a través de trabajo de campo en epicentros de regeneración urbana entre el 2017-2020. Se señala la estrecha relación entre la transformación del paisaje para la economía turística y la identificación de respuestas contundentes contra el extractivismo urbano desde el feminismo popular, a través de tres okupaciones. Dos de ellas fueron nombradas casas para mujeres: Madres Ladcaster 24 en la Guarnika, la Caracola migrante y la Tancada migrante fue una okupación para luchar contra el racismo habitacional y la persecución de las/los migrantes sin papeles.

En el Raval, entre la destrucción urbanística que borra paisajes históricos y produce vacíos urbanos temporales, surgen estos tres contraproyectos como si fueran semillas de vida contra el racismo y el capital: Madres de Lancaster 24, Tancada Migrante (Encierro Migrante) y la Caracola. En estos lugares, en diferentes momentos, realicé observación interactuante (Pérez Sanz y Gregorio Gil, 2020Pérez Sanz, Paula y Gregorio Gil, Carmen (2020). El derecho a la ciudad desde la etnografía feminista: politizar emociones y resistencias en el espacio urbano. Revista INVI, 35(99). https://doi.org/10.4067/s0718-83582020000200001) y participé de actividades que organizaban e iniciativas colectivas contra su desalojo. En el caso de la Caracola tuve la oportunidad de tener un diálogo sobre su proyecto y realicé un video corto donde ellas denunciaban el desalojo11 Enlace al video https://youtu.be/fzpJEnJ3WrU. El material analizado pone el foco en la radical destrucción del paisaje, las expresiones creativas, fotos, fragmentos de manifiestos, webs y actividades que dibujan un mapa de imaginarios políticos transgresores de las mujeres migradas, que temporalmente cambian radicalmente el paisaje configurando contraproyectos para resistirse a ser desahuciadas de la ciudad neoliberal. Se exponen fragmentos del diálogo en un grupo de discusión que realizó la autora en el 2020, organizado con cuatro mujeres de la casa okupada la Caracola y la Tancada migrante, lugares ejemplares de la lucha habitacional. Se destaca que en estos contraproyectos también se identifican alianzas simbólicas como ecos transnacionales del feminismo zapatista y el movimiento Black Life Matter, de base feminista, contra la violencia racista institucional y su complicidad con la expansión neoliberal.

Se resalta la invisibilidad académica alrededor de las luchas del feminismo popular vinculadas a la gentrificación y a la vivienda (Pérez-Rincón, 2022Pérez-Rincón, Socorro (2022). Retos al feminismo popular: intervenciones urbanas en el Pedregal de Santo Domingo, México. Íconos - Revista de Ciencias Sociales, XXVI(73), pp. 97-120. https://doi.org/10.17141/iconos.73.2022.5228), sobre todo cuando son impulsadas o tejidas directamente por mujeres migradas. En este sentido, debo señalar que mi punto de enunciación es también el de una mujer migrada, monoparental y que ha experimentado la exclusión habitacional desde su llegada a Barcelona. Antes de migrar ya me encontraba vinculada al movimiento urbano popular en proyectos de vivienda con mujeres, de hecho, de ahí proviene, más allá de los datos, mi interés por la investigación comparada, feminista (Bartra, 2002Bartra, Eli (2002). Debates en torno a una metodología feminista (2ª ed). México: Programa Universitario de Estudios de Género Universidad Autónoma Metropolitana.) y sensible con las vivencias. Desde hace años he transitado por diferentes espacios autónomos de activismo feminista y lucha habitacional, mi posición es política y también busca aportar un hilo al conocimiento situado que pueda ayudar a amplificar las luchas feministas contra la hegemonía neoliberal y provocar una reflexión con estudiantes de planificación urbana y de estudios de género en el ámbito académico.

En los últimos diez años he transitado por varias viviendas en Ciutat Vella, muchas veces sintiendo la impotencia frente a la expulsión propia y de mis vecinas. La decisión de utilizar una metodología cualitativa busca salvar la contradicción entre la experiencia corporal íntima y los datos estadísticos con los que suele analizarse las ciudades. De ahí la decisión de cambiar de escala, situar la mirada en las historias mínimas más invisibles, para mapear fragmentos de memoria de los lugares okupados y su rebeldía. El trabajo etnográfico que realicé en el Raval lo hice mientras habitaba el barrio y coincidió por un lado con un periodo de alta especulación y por otro con la pandemia de COVID-19.

2. IMAGINARIOS RADICALES Y EJEMPLOS DE CONTRAPROYECTOS DESDE EL FEMINISMO POPULAR  

El extractivismo urbano se territorializa en la ciudad central como un monopolio inmobiliario con una red transnacional de activos financieros que fagocita valores simbólicos y de localización patrimonial. Después de la pandemia este mundo de dueños corporativos acelera su expansión y violenta aún más los espacios colectivos para la reproducción de la vida, provocando un marcado racismo ambiental y económico (Segato, 2013Segato, Rita Laura (2013). Las estructuras elementales de la violencia: ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Buenos Aires: Prometeo Libros.). La elitización urbana criminaliza y expulsa a las mujeres indígenas, pobres, mayores, migrantes, de los paisajes urbanos para poder transformarlos en escenarios que teatralizan el protagonismo del capitalismo-patriarcal. Las instituciones en lugar de hacer políticas sociales transfieren los fondos públicos a manos privadas a través de proyectos urbanísticos neoliberales que diseñan enclaves de especulación.

En la experiencia de los denominados feminismos territoriales: decoloniales, populares, comunitarios y ecofeminismos, el pensamiento surge de la acción directa contra la transformación neoliberal del entorno, como una extensión del cuerpo y su soberanía ampliada. Son feminismos que a veces no se nombran como tales, sin embargo, actúan bajo la conciencia del despojo y el impacto sobre sus cuerpos. En este artículo no se hace una división entre los movimientos de mujeres y el feminismo como si estuvieran desconectados en sus estrategias de subversión, sino se consideran como parte de un mismo contrapoder para desmontar el orden establecido (Juliano, 1996Juliano, D. (1996). Las que saben ... elaboraciones feministas y subcultura de las mujeres. Política y cultura, 6, pp. 7-24.). Las experiencias colectivas contra diferentes tipos de neoextractivismo configuran una epistemología práctica construida desde el sur, de resonancia transnacional, que genera conocimiento vivo a partir de sus resistencias especialmente en América Latina (Abya Yala22 Es el término que utilizan los pueblos indígenas para referirse al continente americano y su significado en lengua kuna es tierra viva o en florecimiento.) (Gargallo, 2014Gargallo, Francesca (2014). Feminismos desde Abya Yala: Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos en nuestra América. México: Corte y Confección.) y también en otros lugares del mundo a través de su diáspora, como sentires y experiencias que viajan del sur al norte.

El elemento común es la lucha por el territorio y el cuerpo como una extensión violentada por los cambios abruptos en el paisaje a fin de extraer todo su potencial simbólico. En el ámbito urbano es menos utilizado el concepto de extractivismo urbano, como una categoría que describe mejor como la especulación de las finanzas colonizan el sector de la vivienda, un bien de uso indispensable para la vida (Cavallero y Gago, 2022Cavallero, Luci y Gago, Verónica (2022). La casa como laboratorio: Finanzas, vivienda y trabajo esencial. Fundación Rosa Luxemburgo.), y la revalorización del suelo por los fondos de inversión (Rolnik, 2018Rolnik, Raquel (2018). La guerra de los lugares: la colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas. Barcelona: Descontrol.). El resultado es la materialización del racismo y el clasismo en la ciudad, con sus opresiones incorporadas directamente en las políticas institucionales (Curiel y Falconí, 2021Curiel, Ochy y Falconí, Diego (2021). Feminismos decoloniales y transformación social (1ª ed). Barcelona: Icaria.).

Las reacciones feministas amplificadas, sobre todo en América Latina, configuran una especie de Internacional Feminista de articulación y contagio de luchas vitales que parecen locales, pero se extienden globalmente con el contagio de resistencias y con frases como Ni una menos, con alcances de acción múltiples y denuncia sobre diferentes escalas de violencia que van desde los feminicidios, las deudas, el despojo de vivienda, la precariedad laboral (Gago, Malo y Cavallero, 2020Gago, Verónica, Malo, Marta y Cavallero, Luci (2020). La internacional feminista. Luchas contra el neoliberalismo. Madrid: Tinta limón y Traficantes de sueños.) y las necropolíticas austericidas sobre ámbitos de la protección social (Gálvez Muñoz, 2013Gálvez Muñoz, Lina (2013). Una lectura feminista del austericidio. Revista de Economía Crítica, 15, pp. 80-110.).

El término de contraproyecto (Amorós, 2021Amorós, Miquel (2021, marzo). Post Babilonia. La neometrópolis desperdigada. Nautilus. XX Mila Leghe Sotto, No 13. Disponible en: https://kaosenlared.net/post-babilonia-la-neometropolis-desperdigada/; Hakim, 2005Hakim, Bey (2005). T.A.Z: zona autónoma temporal. Zona autónoma temporal. Barcelona: Anagal.) y su correlación en un sentido feminista (Pérez-Rincón, 2014Pérez-Rincón, Socorro (2014). Voces femeninas en barrios en transformación: desorden aparente y realidades paralelas. TDX (Tesis Doctoral inédita). Disponible en: http://tdx.cat/handle/10803/399671), es utilizado en este artículo para revelar de manera comparada la configuración de zonas autónomas temporales y de defensa ante los proyectos neoliberales. Muchas son luchas invisibles que parten desde la politización de lo doméstico, por la vivienda y para evitar que desaparezcan barrios y paisajes urbanos que son como «un libro de historia y ombligos de vida» (Segato, 2022Segato, Rita Laura (2022). Rita Segato: si borramos el paisaje nos quedamos sin ombligo. Revista Crisis. Disponible en: https://revistacrisis.com.ar/notas/rita-segato-si-borramos-el-paisaje-nos-quedamos-sin-ombligo (Consultado: el 29 de julio de 2023)., p. 1). Esta extracción neoliberal por desposesión de recursos se materializa en la oposición de los territorios con otros imaginarios emancipatorios de lucha sobre, por ejemplo, cómo debería ser la ciudad sin propiedad privada y discriminación. En muchos espacios urbanos considerados objeto de regeneración por las políticas urbanas, surgen potentes resistencias con imaginarios radicales para una apropiación colectiva. A través de la okupación de espacios abandonados por años para la especulación se recupera la función social de la propiedad. Podemos identificar genealogías de contraproyectos en diferentes partes del mundo con variaciones en su temporalidad, desde los caracoles zapatistas de defensa de pueblos originarios, barrios completos autoconstruidos, vecindades, conventillos, centros sociales, casas okupadas, fabricas abandonadas okupadas por migrantes, hasta la ZAD (zona a defender de proyectos desarrollistas) en Francia.

Para ir aterrizando el concepto de contraproyecto, a continuación se reseñan dos casos que ejemplifican dos tipos de resistencia en las ciudades globales del sur y el norte: 1) Ciudad de México, con la lucha de un pueblo originario para defender su territorio ancestral contra la expansión del capital. 2) y Londres donde las mujeres migradas buscan recuperar espacios vacíos, temporalmente abandonados por el capital, para devolverlos a la vida y hacerlos habitables, con la configuración de nuevos proyectos comunitarios que simultáneamente revitalizan y denuncian la violencia urbanística.

2.1. Ciudad de México

Los casos de lucha contra macroproyectos en América Latina son múltiples. En la Ciudad de México la resistencia se refleja en el Manifiesto de la red de mujeres en defensa del territorio y futuros indígenas que desde una perspectiva decolonial declaran, «en tiempos de crisis climática, el futuro es un territorio a defender» y como ejemplo, la lucha del pueblo de Xoco a través de su Asamblea de vecinal33 Activistas del pueblo de Xoco https://www.youtube.com/watch?v=5dZKUw1jreQ. Este pueblo se encuentra localizado en una zona céntrica de Ciudad de México y es un pueblo originario que se remonta a la época teotihuacana; aún conserva su cultura ancestral y tradiciones festivas a pesar de ya no tener tierra para cultivar por culpa del crecimiento urbano. En esta lucha, especialmente las mujeres se han organizado para denunciar y dar pelea contra un gigantesco desarrollo urbanístico que en varias etapas ha incorporado viviendas de lujo, hospital privado, centro comercial, oficinas y un rascacielos de 68 pisos denominado torre Mitikah, en alusión al origen indígena de la zona.

El propio nombre de la torre resulta una ironía ya que hace alusión al pasado ancestral que el propio megaproyecto está destruyendo. Construido por uno de los consorcios inmobiliarios más grandes de América Latina que, a través de prevaricación urbanística con la complicidad institucional, ha modificado la zona urbana y ha llevado la densidad constructiva a límites no permitidos para construir un rascacielos. Las instituciones no realizaron ninguna consulta pública al pueblo porque no quieren reconocer la condición de indígenas a los residentes y así poder autorizar el proyecto sin una participación vinculante que podría detenerlo. Cuando la construcción ya estaba en proceso, realizaron un montaje participativo ficticio a través de una empresa contratada por el propio consorcio.

El territorio es la esencia de su cosmovisión y este proyecto significa un deterioro total de la vida, más deudas y el despojo de este pueblo ancestral. A través de diferentes actividades creativas, denuncian los enormes impactos para Xoco, entre los que ellas destacan: el expolio del agua, la falta de sol por la sombra de los rascacielos y destellos de los vidrios, la destrucción de los vestigios arqueológicos, la privatización de la calle pública de acceso al pueblo, la tala de 52 árboles, el incremento exponencial del tráfico, el aumento de impuestos y el estrés extremo de los residentes.

En 2018 el movimiento logró que una resolución judicial detuviera temporalmente el proyecto y a través de manifestaciones que cortaban el de tránsito de las avenidas principales. Con carteles denunciaban la Masacre de Xoco por las inmobiliarias voraces y en la Figura 1 podemos observar un gran grafiti a la entrada del pueblo denunciando el proyecto. En la imagen destacan los imaginarios de derribo ante la impotencia que provoca el macroproyecto y los daños a la comunidad; además se pueden leer los adjetivos que definen los especuladores del proyecto: asesinos, racistas, despojadores, ecocidas, agiotistas, crueles y avaros.

Figura 1. Grafiti Ecocidas desarrolladores inmobiliarios.

Figura 1. Grafiti Ecocidas desarrolladores inmobiliarios.

Fuente: Fotografía de la autora.

2.2. Londres

La crisis y los recortes del estado del bienestar en Inglaterra se han traducido en desinversión y nuevos impuestos para la vivienda, en especial para la social, como el denominado room tax que agrega un impuesto a las habitaciones. Esto ha provocado grandes movilizaciones (Rolnik, 2018Rolnik, Raquel (2018). La guerra de los lugares: la colonización de la tierra y la vivienda en la era de las finanzas. Barcelona: Descontrol.), porque ha significado el incremento de la deuda para la clase trabajadora y violentos desahucios con la complicidad estatal, además de la privatización de la vivienda en uno de los países que tenía el mayor parque habitacional público. En el 2013 en Londres aparece el movimiento Focus E1544 https://focuse15.org/e15-open-house-occupation/ y http://www.e15report.org.uk/, inicialmente formado por un colectivo de quince madres jóvenes monoparentales, que creció hasta albergar a cincuenta mujeres, la mayoría migradas. Mujeres con niños pequeños, con trabajos temporales y precarios. Paradójicamente, estas mujeres en situación de vulnerabilidad que deberían ser la prioridad de las políticas públicas, son las primeras en ser desalojadas de las viviendas por las políticas que han privatizado la vivienda social, convirtiéndose en nómadas. Además, la nueva modalidad de emergencia gestionada a través de empresas y fundaciones que también especulan con la pobreza y los fondos públicos, solo les otorga un alojamiento de forma temporal en albergues y las mueven de un lugar para otro siempre apartados del centro.

Sin vivienda y sin condiciones económicas para alquilar, después de estar en diferentes viviendas transitorias, decidieron ocupar una serie de bloques vacíos, menospreciados por la especulación inmobiliaria durante años. La propiedad de Carpenters Company es una empresa que cuenta con enormes fábricas históricas y terrenos localizados en zonas estratégicas cerca del río Le y del parque Olímpico construido en el 2013. En 2020 el Estado francés aprovechó la pandemia para diseñar un nuevo plan urbanístico que pretende demoler tres torres de vivienda social allí localizadas. En respuesta, el movimiento E15 ha okupado y rehabitado los edificios vacíos, además de realizar diferentes acciones para visibilizar la expulsión, con pancartas que reivindican Repopularizar Carpenters, denunciando activamente la Vivienda social no limpieza social. Las imágenes de la Figura 2 representan el circulo vicioso de la vivienda de emergencia y los desalojos.

Figura 2. Pancarta-ilustración del movimiento Focuse15 sobre el circulo vicioso de la vivienda.

Figura 2. Pancarta-ilustración del movimiento Focuse15 sobre el circulo vicioso de la vivienda.

Fuente: Focuse15.org.

Estas mujeres han construido un potente movimiento que ha crecido también denunciando la vivienda temporal en las pensiones que les ofrece el estado y la limpieza social de la clase trabajadora que se busca en algunas zonas centrales de alto potencial inmobiliario.

Ambos casos, ponen de manifiesto el impacto de las políticas urbanas neoliberales sobre pueblos originarios y zonas abandonadas, así como la capacidad de resistencia radical de las mujeres imaginando otro tipo de ciudad. Estos feminismos populares quitan la máscara a los planes de reforma que acosan y vacían espacios habitados y las lógicas neoliberales que se replican mercantilizando la vivienda y privatizando el espacio público reservándolo para nuevos proyectos especulativos, excluyendo a millones de familias pobres de las principales ciudades globales del norte y del sur.

El elemento común es la planificación urbana neoliberal, la deriva ética de una disciplina que se encarga de promover proyectos para dividir y reservar el suelo urbano para una elite, que a lo largo de la historia ha tenido un gran impacto racial y de género. En el libro de Leonie Sandercock (1998)Sandercock, Leonie (1998). Making the Invisible Visible: A Multicultural Planning History. Berkeley: University of California Press. Making the invisible visible aborda un tema tabú en la práctica urbanística supuestamente neutra y objetiva para poner el acento en las historias de desplazamiento racial y clasista. Con la zonificación urbanística se refuerza el racismo, la segregación sexual y espacial de la ciudad central.

3. CONTRAPROYECTOS QUE SE REVELAN AL NUEVO CICLO DE VIOLENCIA URBANÍSTICA: EL RAVAL Y SUS VACÍOS  

Los momentos de crisis y empobrecimiento son una gran oportunidad para la expansión del capital inmobiliario, para nuevas transacciones e inversiones, para acumular suelo. La crisis del 2009 en España abonó un nuevo ciclo de grandes inversiones inmobiliarias y nuevas expulsiones vecinales. A tenor de la nueva crisis del 2013, el presidente del Partido Popular Mariano Rajoy manifestó en un discurso engañoso la necesidad de reactivar el sector inmobiliario y facilitar las condiciones para que los capitales extranjeros adquirieran propiedades inmobiliarias, como medida para movilizar la compra de millones de pisos vacíos producto de la burbuja inmobiliaria.

En la misma línea, a fin de dinamizar el sector del alquiler, se realizó una nueva modificación a la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) del 201355 Ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento del mercado del alquiler de viviendas https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2013-5941 que aceleró la rotación de propiedades, reduciendo la duración de los contratos, pasando de cinco a tres años, la libertad de pacto para actualizar los alquileres y la aceleración de los procesos de desahucio apoyados por violentos operativos policiales. Desde el 2016 ya son evidentes las consecuencias de esta liberalización del mercado de alquiler junto a un nuevo ciclo de expulsión de vecinos (Sassen, 2015Sassen, Saskia (2015). Expulsiones. Brutalidad y complejidad en la economía global. España: Katz.).

En el primer trimestre del 2017 se experimentó un incremento de la tasa de desahucios del 5,8% con respecto a la del año anterior, una crisis sin precedentes con una subida espectacular del precio de los alquileres, la imposibilidad de hacer frente a las mensualidades de alquiler y la no renovación de contratos para vaciar y vender edificios completos a inversores extranjeros a bajo costo con o sin vecinos (los inmobiliarios los clasifican de cucarachas). Según el informe de Amnistía Internacional66 https://www.es.amnesty.org/fileadmin/user_upload/Inf.Vivienda_FIN2.pdf que evalúa los diez años después de la crisis, en el 2016 el 56% de los desalojos se concentraron en Andalucía y en Cataluña (3.318 en total), concentrando el 21% del total nacional. En tanto la dificultad de acceder a una hipoteca provocó la disminución de los desahucios por impago mientras se aceleraron los desahucios de los arrendatarios como consecuencia de las modificaciones de la LAU. El mismo informe señala que los desahucios por impago de alquiler y la falta de acceso a la vivienda afectan especialmente a las mujeres, en concreto a las migradas que encabezan hogares maraparentales y a las víctimas de violencia de género.

En este contexto de violencia inmobiliaria, se inscriben los tres contraproyectos que se ubican en el barrio del Raval de Barcelona. Este barrio histórico se levantó fuera de la ciudad amurallada medieval, lo que marcó su morfología con calles estrechas y grandes espacios donde se localizó la industria, grandes conventos y espacios de beneficencia. Siempre ha sido uno de los barrios más estigmatizados de Barcelona, por sus luchas obreras durante la industrialización, el hacinamiento en edificios antiguos, y actualmente por la diversidad de su población (Aramburu, 2002Aramburu, Miquel (2002). Bajo el signo del gueto imágenes del inmigrante en Ciutat Vella. Universitat Autònoma de Barcelona, Bellaterra.). Pero también siempre ha sido un barrio de acogida para la migración por su localización y su proximidad al puerto.

Antes de la guerra civil, el GATCPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) siguiendo los ideales de racionalidad del movimiento moderno de Le Corbusier y Sert, propuso con el denominado Pla Macià la práctica destrucción del Raval para proceder al saneamiento de las manzanas que consideraban insalubres y a su población como decadente. Para modernizarlo propusieron atravesarlo por diferentes vías y la construcción de edificios de alta densidad. Estas propuestas urbanísticas distópicas fueron retomadas por planes de reforma urbana como la Rambla del Raval que destruyó aproximadamente 789 viviendas, o la denominada Illa Rambla del Raval (Isla), donde actualmente se ubica la plaza Salvador Seguí y la Filmoteca de Catalunya; una intervención con una perspectiva continuista con la estigmatización y limpieza social, por su proximidad a la calle Robadors donde históricamente se ha localizado la prostitución.

Las modificaciones de la morfología urbana del Raval se han caracterizado por intervenciones urbanísticas interminables, desde el PERI del 1985 (Tapada Berteli, 1990Tapada Berteli, María Teresa (1990). Estudio socio-antropológico de los efectos de la operación de rehabilitación urbanística en el Raval de Barcelona.), que con la expropiación de sectores y los esponjamientos formaron grandes vacíos producto de la destrucción planificada de la vivienda popular para crear nuevos espacios públicos y nuevos conjuntos habitacionales de diseño dirigidos a la clase media y alta. De los cuatro barrios de Ciutat Vella, el Raval es el único que aún tiene grandes terrenos vacíos que son producto de operaciones urbanísticas no concluidas o reurbanización de zonas ya regeneradas, pero con locales abandonados. En su gran mayoría estos terrenos o edificios vacíos están clasificados para equipamientos no realizados.

Actualmente su zona norte se caracteriza por la consolidación de enclaves culturales que concentra museos, la Universitat de Barcelona, galerías de arte y diversos tipos de oferta de turismo en torno al arte urbano y el patrimonio. En el centro del barrio el viejo mercado de la Boquería, se ha ido poco a poco vaciando de vecinos debido al incremento de los alquileres y los circuitos de los grandes museos. En la zona sur continúan las grandes operaciones urbanísticas. El ejemplo más destacado es el plan de reforma de l’Arc de Teatre y la destrucción de vivienda popular con la misma lógica de limpieza social iniciada en el 2002 en el entorno del Teatro Principal de la Rambla.

El análisis se ha focalizado en los lugares que están delimitados por planes urbanísticos que llevan entre 10-15 años marcando ciclos de muerte en ciertas zonas, espacios urbanos esperando su transformación radical o parcialmente ya reformados. El entorno del mercado de la Boquería y l’Arc de Teatre se constituye como epicentro de súper especulación y se configura como zona de guerra social. En estos espacios hubo iniciativas colectivas con imaginarios potentes que son parte de una genealogía de la memoria feminista (Espinosa, 2015Espinosa, Yuderkys (2015). La tarea de una genealogía de las prácticas emancipatorias en Abya Yala. Iberoamerica social, pp. 28-29.) contra el neoliberalismo.

El abandono de la ciudad y los proyectos de reforma urbana solo representan los intereses de una élite propietaria local y global que busca el máximo beneficio del suelo con la explotación del turismo, En los mismos sitios germina una potente rebeldía: estos contraproyectos tienen otros imaginarios radicales de la ciudad deseada.

En el mapa de la Figura 3 se identifican las tres okupaciones que trazaron temporalmente una nueva cartografía de imaginarios radicales en el Raval: Madres Lancaster 24, Tancada migrante y la Caracola migrante, Estos contraproyectos que serán descritos en el siguiente apartado son elegidos porque comparten expresiones del feminismo popular, son autónomos, cuestionan el modelo de desarrollo urbano, están en epicentros de súper gentrificación por sus planes de reforma, identifican el racismo, luchan contra el despojo institucionalizado y practican una forma propia de revitalización urbana autogestionada en edificios, equipamientos y locales comerciales abandonados con el protagonismo de las mujeres migradas. En la figura se identifican (con puntos) otras okupaciones anteriores que serán comentadas en el texto.

Figura 3. Cartografía de imaginarios radicales, contraproyectos.

Figura 3. Cartografía de imaginarios radicales, contraproyectos.

Fuente: Elaboración propia, apoyo gráfico M. Nucamendi.

La cartografía permite apreciar la espacialidad de la relación cuerpo-territorio de la diáspora migrante y su rebeldía en una nueva territorialización que mezcla imaginarios (Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo, 2017Colectivo Miradas Críticas del Territorio desde el Feminismo (2017). Mapeando el cuerpo-territorio. Quito: Geopauta.). Los tres lugares son okupaciones distintivas porque simultáneamente vinculan la vivienda colectiva y las actividades político-culturales con visualidades y manifestaciones creativas feministas. Estos contraproyectos muestran en la práctica lo que la filósofa mexicana María Pía Lara (2021)Lara, María Pía (2021). Beyond the Public Sphere. Film and the Feminist Imaginary. Illinois: Northwestern University Press, Evanston. basándose en el concepto de imaginarios radicales de Castoriadis, define como imaginarios feministas con una capacidad de figuración de otros mundos posibles que materializan un orden diferente para las mujeres, en este caso una espacialidad distinta en pleno centro histórico.

Aunque aparentemente estas pequeñas revoluciones sean fallidas o no hayan tenido éxito a largo plazo, son lugares que marcan trazos éticos de gran cambio, son imaginarios contra el neoliberalismo que configuran nuevas expectativas para los feminismos y para la sociedad en general. Además, revelan aquello que es posible y al mismo tiempo la violencia de lo establecido con su máscara discursiva de la inclusión y el mejoramiento urbano, la dualidad entre la espacialidad de las dominaciones y la historicidad de las resistencias tal y como lo define María Lugones haciendo referencia a espacialidades en disputa de pensamiento encarnado (2021Lugones, María (2021). Peregrinajes: teorizar una coalición contra múltiples opresiones. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Ediciones del Signo.).

En el mapa puede apreciar un entramado invisible de contraproyectos que han generado pequeñas revoluciones simbólicas que con su práctica y sus narrativas contrahegemónicas otorgan un lugar distinto a las mujeres, migradas, mayores, madres, la vivienda y su valor emocional, priorizando lo colectivo, buscando abolir la propiedad, abolir las fronteras estatales, establecer una fluida conexión entre la esfera pública-doméstica y construyendo solidaridades locales con referentes transnacionales.

Los imaginarios que ponen a circular los feminismos populares que conectando varias opresiones se enfrentan directamente a la hegemonía neoliberal (Azarian, Rucovsky y Martínez, 2018Azarian, Fidel, Rucovsky, Martín y Martínez, Natalia (2018). Hegemonía neoliberal y estrategias feministas: Imaginarios emancipatorios en disputa. Crítica y Resistencias. Revista de Conflictos Sociales Latinoamericanos, 8, p. 3.). Los casos encarnan un contexto particular del Raval un espacio de súper especulación inmobiliaria. Su peculiaridad radica en su poder de llamar a la justicia y a una interrogación ética de los planes de reforma urbana que reorganizan los paisajes desde el discurso institucional de limpieza social y a la vez la realidad desde el punto de vista de los oprimidos que imaginan una contragentrificación que inspire nuevas acciones.

4. CONTRAPROYECTOS EN EL RAVAL, IMAGINARIOS FEMINISTAS RADICALES  

4.1. Madres de Lancaster 24: la vida en el centro y la función social de la vivienda

En Madrid y Barcelona se multiplicaron los edificios okupados a partir del año 2000, como una acción política para denunciar la gran cantidad de pisos vacíos para la especulación. Aparece una tipología de edificios okupados desde los movimientos por los derechos y las necesidades de las mujeres. Pocas casas okupadas se convirtieron en centros sociales feministas, pero estos pocos lugares tuvieron una resonancia para impulsar nuevos contraproyectos. Por ejemplo, en el barrio de Lavapiés en Madrid la Eskalera Karakola que después de años de okupación se consolidó como un centro cultural, su programación es un referente feminista con una orientación transfeminista y decolonial de vinculación antirracista a través del proyecto Territorio Doméstico que vincula las reivindicaciones de las mujeres migradas77 https://eskalerakarakola.org/quienes-somos/historia/ y https://eskalerakarakola.org/2014/06/01/territorio-domestico/sobre la precariedad laboral.

En Barcelona en la calle Arc del Teatre, se localizó la casa feminista Mambo que realizaba actividades y talleres durante un año para mujeres, en un barrio que estaba en plena destrucción; fue desalojada en el 2007 de manera ilegal pero sigue siendo un referente de la memoria feminista.

La concentración de mujeres en los centros urbanos es paradójica; se debe, por un lado, a la feminización de la pobreza que las empuja a los espacios habitacionales deteriorados que son los más asequibles, y por otro a la configuración de un mercado inmobiliario de estilo bohemio y consumo cultural para una clase creativa. Liz Bondi (1991)Bondi, Liz (1991). Gender divisions and gentrification: a critique. Transactions of the Institute of British Geographers, pp. 190-198. citando a la geógrafa Gillian Rose, hace referencia a la configuración de esos espacios paradójicos en los que convergen el centro y la periferia simultáneamente y los que también son habitados por mujeres migradas.

Esta convergencia no es aleatoria, se renueva el paisaje a través de zonas especiales trazadas por las instituciones. En la zona de l’Arc del Teatre se pone en evidencia la violencia del sector inmobiliario que expulsó a sus habitantes. Después de años de abandono de este sector, en el 2012 un grupo de madres monoparentales migradas (Alcalde, 2010Alcalde, Rosalina (2010). Cosas de mujeres: familias monoparentales dominicanas en Barcelona y Nueva York. Revista Internacional de Organizaciones = International Journal of Organizations. https://raco.cat/index.php/RIO/article/view/294667) y mujeres mayores apoyadas por el movimiento 15M okuparon uno de los edificios abandonados para denunciar la especulación en el sector y la falta de vivienda asequible. El edificio fue inicialmente nombrado como Guernika y el grupo Madres Lancaster 24 (Colectivo por el derecho a la vivienda, 2023Colectivo por el derecho a la vivienda (2023). Lancaster 24. Historia de una brecha abierta en una ciudad de hormigón. Barcelona: El Lokal.). Estas mujeres se organizaron para tener una vivienda a través de la okupación, una lucha en femenino por la vivienda y contra la gentrificación. Además, alzaron la voz para denunciar la expulsión de sus vecinos y el sufrimiento que produce la financiarización de la vivienda en complicidad con los planes de reforma. La zona ejemplifica un extractivismo urbano sin límites que destruye completamente el paisaje y su memoria, como si se tratara de una guerra. La imagen simbólica de esta casa okupada fue un gran grafiti en su fachada que representaba el Guernica, una obra de Picasso sobre el caos de la guerra civil española, los animales y una madre con su hijo.

Guarnika y Madres Lancaster 24 (Madres L24) denunciaban el expolio urbanístico entre las calles Lancaster, Arc del Teatre y Guardia, donde se derribaron varios edificios para poner en práctica un engañoso Plan de Mejoramiento Urbano (PMU) aprobado en el 2002, que poco a poco expulsó a los inquilinos de la zona y donde, además, uno de los propietarios era un funcionario vinculado al propio plan de rehabilitación, por lo que también se denunciaba la prevaricación urbanística. A través de una nueva reparcelación, el Ayuntamiento permitió la fusión de varias fincas, la realización de una pequeña plaza de 168 m2 y un inodoro público. El llamado Plan de Mejora Urbana destruyó la zona a pesar de que un 30% de la propiedad era pública. En lugar de mejorar las condiciones de la vivienda, la propiedad del suelo se fue concentrando en el grupo inmobiliario Sastre que tuvo que ser rescatado por la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB) en la crisis del 2009.

La reforma se promovió en este lugar, el entorno del Teatro Principal, por ser ya un espacio estigmatizado y degradación. Madres L24 realizaron diversas acciones para visibilizar los efectos especulativos del plan; el edificio por ellas okupado en el 2012 tenía programado el derribo desde el 2015 que lograron posponer. En el 2016 ellas, exigían una reubicación a precio asequible y la paralización del plan que obligaba a su desalojo. Realizaron un fanzine que resumía la historia de la especulación de la zona; al final del texto el colectivo se preguntaba:

«¿Qué futuro para el barrio? ¿Cómo plantear la defensa del patrimonio popular y de las memorias en el entorno del número 24 de la calle Lancaster, contra la especulación y la gentrificación de los lobbies del capital y del ayuntamiento para que nuestras vidas sean no sólo dignas pero también autoorganizadas y emancipadas?¿Después de tantos siglos, sería posible pensar de nuevo un Raval que, a partir de la memoria del Barrio Chino, de sus dolores, de sus rebeldías y de sus esperanzas, pudiera ver llegar nuev@s vecin@s y soñar en “un mundo mejor”?» (Madres L24, 2017Madres L24 (2017). Fanzine Lancaster. Barcelona: Inédito.)

Ellas se preocupaban por su vida digna y el futuro del Raval a partir de la rebeldía, señalando la importancia de la defensa del patrimonio sencillo como memoria popular y en contra de los consorcios inmobiliarios que solo buscan el máximo beneficio.

En el 2017 las conocí, buscaban ampliar su grupo de apoyo para exigir al Ayuntamiento la reubicación de las mujeres; para ello organizaron charlas y recorridos por el barrio para explicar la memoria popular de la zona. Sara activista e historiadora que apoyaba el proyecto, documentó el proceso y soñaba con poder impulsar allí una biblioteca para la memoria del barrio y dar a conocer, con recorridos, la historia de Mambo y otros lugares desaparecidos. También hicieron público con un manifiesto en el que denunciaban la situación de especulación en que se encontraban:

«¡El Ayuntamiento de Barcelona especula y desaloja mientras las inmobiliarias destrozan nuestros barrios! Queremos manifestar nuestra solidaridad a nuestras vecinas de la calle Lancaster 7, 11 y 13 contra la empresa MK Premium, a nuestra compañera Julieta en su lucha con la administración, a todas las personas del barrio y de Barcelona que luchan contra la precariedad, la especulación y la gentrificación (como la campaña Raval Resistim y los bloques La Bordeta y La Janhela). ¡Vecinas somos todas, juntas nos levantamos por una vida y vivienda digna!» (Madres L24, 2017Madres L24 (2017). Fanzine Lancaster. Barcelona: Inédito.)

Las acciones y capacidad de transformación de las mujeres migradas en los espacios urbanos siempre han sido invisibilizadas, especialmente en aquellos lugares en proceso de transformación, porque denuncian el conflicto de las prácticas urbanísticas de mercantilización de los espacios vitales.

Para esas mujeres, esos espacios eran un auténtico oasis de vida comunitaria; en ellos convocaban comidas colectivas, se daban apoyo mutuo y también eran utilizados como lugares de denuncia. Wendy, una de las madres, originaria de la Republica Dominicana, explica cómo fue su experiencia de precariedad habitacional que la empujó a okupar:

«El piso era húmedo y al señor que me alquilaba la habitación le molestaba todo. Hasta que le calentara la leche a la niña. Por eso, cuando me plantearon la opción de instalarme en Lancaster dije que sí. Los pisos estaban fatales, pero era mucho mejor que la habitación, que tampoco podía pagar» (López, 2018López, Helena (2018, 13 de julio). La vida más allá de Lancaster. El Periódico. Disponible en: https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20180713/lancaster-24-familias-vulnerables-gentrificacion-raval-rambla-6928497).

En 2018, después de varios años de lucha, el Ayuntamiento finalmente cumplió su promesa de reubicación del colectivo Madres L24. Derribó el último edificio que okupaban para construir una pequeña plaza y los otros edificios producto de la reparcelación. En ningún momento se consideró el proyecto de las Madres L24, a pesar de las posibilidades que tenía el Ayuntamiento al tener una parte del suelo, que finalmente cedió a la especulación.

En la Figura 4 observamos como el paisaje histórico popular fue devastado en el periodo 2002-2020 por la figura urbanística PMU que ha dejado en manos privadas las competencias de la planificación y distorsionado la función social de los instrumentos urbanos. Finalmente se aprovechó la pandemia para construir nuevos bloques de edificios para el coliving, un concepto nuevo de alquiler temporal, muy costoso diseñado para la vida nómada de lujo (30 € el m2 de alquiler, además el pagos de seguros de impago anuales y condiciones de acceso extremadamente exigentes), parecido a un hotel, pero para habitar por largas o cortas temporadas.

Figura 4. Collage paisaje Lancaster.

Figura 4. Collage paisaje Lancaster.

Fuente: Elaboración propia.

Los edificios actualmente son de la empresa BeCoorp, tienen parking, piscina y coworking y están especialmente dirigidos a una clase global creativa (Bergua Amores et al., 2016Bergua Amores, et al. (2016). La clase creativa. Una aproximación a la realidad española. Revista Internacional de Sociología, 74(2), e032. https://doi.org/10.3989/ris.2016.74.2.032) de nómadas profesionales en el sector de las nuevas tecnologías y producción cultural. Sus promociones en Ciutat Vella, Sants y Badalona centro han generado burbujas inmobiliarias especulativas y en los barrios aledaños donde inmediatamente se incrementaron los alquileres. Son ejemplos de corrupción urbanística y de la destrucción de la ciudad. La constante expulsión de vecinos impulsada por la regeneración urbana y la compra de edificios por grandes grupos inversores consolida un círculo perverso del extractivismo urbano, que verifica todo lo contrario que el urbanismo neoliberal pregonaba con sus proyectos de reforma. Con la renovación urbana se amplifica inseguridad por el vaciado social de los lugares que simultáneamente borran la memoria popular para consolidar enclaves elitistas de vivienda.

La vivienda se transforma así en una fábrica de experimentación del capital que amplificó sus límites con la crisis de la pandemia (Cavallero y Gago, 2022Cavallero, Luci y Gago, Verónica (2022). La casa como laboratorio: Finanzas, vivienda y trabajo esencial. Fundación Rosa Luxemburgo.). Los barrios se convierten en enclaves de conflicto, violencia institucional y privada con el fin de expulsar a los habitantes sin poder adquisitivo y configurar nuevos productos inmobiliarios. La planificación urbanística debería tener en cuenta la función social de la propiedad y el valor de uso de la vivienda; un principio que ayudaría a repartir derechos, cargas y beneficios para disminuir las desigualdades.

La idea de utilidad pública ha sido manipulada y pervertida por el urbanismo hasta el punto de que cualquier proyecto que incluya en su retórica el mejoramiento urbano y el desarrollo económico, pueda justificarse como prioritario, aunque en realidad represente un beneficio económico solo para corporaciones, como el caso mencionado, y ocasione la expulsión de los habitantes. Desde su fase de diseño estos planes urbanísticos son auténticos expolios del espacio público protegido bajo el eufemismo de mejoramiento urbano, como principal argumento para disfrazar la malversación de recursos públicos y justificar la expulsión vecinal, manipulando la retórica del bien común.

4.2. La Tancada migrante: un espacio refugio contra las fronteras

La dimensión de género puede ser usada en una dimensión moralizante del espacio público, estigmatizando los cuerpos femeninos fuera de lugar para justificar su expulsión de la prostitución. Como señala Elizabeth Wilson (1992)Wilson, Elizabeth (1992). The sphinx in the city: urban life, the control of disorder, and women. Berkeley: University of California Press., la ciudad industrial había sido objeto de preocupación y de temor ante la posible insurrección de las clases peligrosas. La promiscuidad ligada al hacinamiento y la prostitución configuraban una representación que rechazaba la presencia de las mujeres en las calles como metáfora de ruptura del orden social. Localizar a la mujer en el espacio doméstico moderno ha sido también una forma simbólica de purificación de la ciudad, retomada por la planificación urbana a través de la zonificación.

La ordenanza municipal para garantizar la convivencia y el civismo en el espacio público de Barcelona88 Enlace https://ajuntament.barcelona.cat/transparencia/es/modificacion-ordenanza-convivencia del 2005 dio aún más cobertura a la estigmatización y persecución policial de la prostitución, la venta ambulante, la indigencia o cualquier conducta considerada incívica. En el documental Oscuros Portales99 Enlace https://archive.org/details/youtube-w7WQq5SOsXU (Falconetti, 2011Falconetti, Chema (2011). Oscuros portales. Barcelona. Disponible en: https://archive.org/details/youtube-w7WQq5SOsXU) se pueden observar las manifestaciones de las prostitutas indignadas, acosadas por la policía y sancionadas con cuantiosas multas. El documental muestra cómo, los operativos policiales intentan desplazarlas de espacios rehabilitados como la Filmoteca de Catalunya o el proyecto de renovación del entorno del mercado de la Boqueria, para moralizar y facilitar la especulación inmobiliaria de la zona.

El mercado de la Boquería, el más antiguo de Barcelona, localizado en la entrada de la ciudad medieval, actualmente ha quedado muy próximo a la zona de museos. La centralidad de este mercado que linda con las famosas Ramblas se ha convertido en un sitio de paso indispensable de cualquier itinerario turístico. Los comercios del mercado se van especializando en comida rápida para el turismo y dejan de vender los productos de consumo cotidiano. En el 2009, poco antes de iniciar la renovación de la plaza de la Gardunya, localizada detrás del mercado, la prensa publicó imágenes con titulares de «Sexo de pago en plena calle junto al mercado de La Boquería de Barcelona. Comerciantes y vecinos protestan ante el ejercicio de la prostitución en la zona1010 https://elpais.com/elpais/2009/08/31/actualidad/1251706630_850215.html» (El País, 1 de septiembre de 2009). Este discurso mediático acompañó durante semanas el posterior inicio de las obras de la reforma urbanística.

Este proyecto de renovación urbana se inició en el 2010 impulsando un nuevo ciclo de elitización. A pesar de estar en plena crisis económica se diseñó un vistoso proyecto de reforma de la plaza, un nuevo edificio para la Escuela de Diseño de la Massana, locales comerciales y nuevas viviendas. Fue un proyecto que transformó radicalmente el mercado y su entorno, y convirtió a la plaza en un gran merendero para turistas. Los cambios también repercutieron en el comercio del entorno. Por ejemplo, en calles aledañas como Jerusalén no tardaron en llegar tiendas de moda, locales de tatuajes y galerías de grafitis.

En el 2018, el edificio que alojaba la antigua Escuela de la Massana fue ocupado por un grupo de migrantes, principalmente subsaharianos. Se transformó en un espacio refugio y fue bautizado con el nombre de Tancada migrante (Encierro migrante). Ellas/os reivindicaron este lugar para migrados sin papeles donde tener un sitio seguro para dormir y comer. El espacio albergó a 35 personas, que impulsaron un espacio cultural para contactar con los vecinos del barrio y explicar sus demandas en relación a la Ley de extranjería y las condiciones mínimas para tener una vida digna.

En la puerta de madera del local ocupado pintaron un gran mural colorido con la cara de una mujer a un lado, y al otro varios puntos con las exigencias del Encierro Migrante (Figura 5). Entre ellos desatacan peticiones como papeles sin necesidad de tener un contrato, empadronamiento sin domicilio, nacionalidad sin examen, eliminar el racismo institucional, no a la violencia, derribar los muros de las fronteras, permitir la venta ambulante, el cierre de los centros de internamiento y papeles para todos/as. Las consignas eran demandas centrales para tener una vida digna: la vivienda, el trabajo, la regularización y la eliminación del racismo institucional.

Figura 5. Collage paisaje turístico, Pliego de peticiones de La Tancada, primer aniversario y fachada después del desalojo.

Figura 5. Collage paisaje turístico, Pliego de peticiones de La Tancada, primer aniversario y fachada después del desalojo.

Fuente: Elaboración propia.

En este espacio las mujeres tomaron el protagonismo; fueron esenciales en la organización del día a día, a través de comidas colectivas y las propias actividades culturales que realizaban para visibilizar su autogestión y lucha. En octubre del 2019 organizaron el primer aniversario de la Tancada con una gran comida popular y un acto artístico de denuncia del acoso institucional y contra las amenazas de desalojo. Una parte fundamental del evento fue la música reivindicativa que actuó como un altavoz de la situación de los migrantes sin papeles. Participaron cantautoras feministas del espacio como Lily y otras que lo apoyaron. Se interpretó una canción sobre la Rambla del Raval que hacía referencia a la persecución de los migrantes sin papeles, que se ha convertido en un himno de denuncia. El Gospel que cantó Lily de Nigeria se sigue interpretando como un canto de protesta contra el racismo y la violencia estructural. Además leyó un manifiesto que sintetiza algunas de las principales reivindicaciones del espacio:

«(…) esta ocupación tiene como objetivo denunciar una vez más la vulneración de los derechos humanos y la indigna forma de vida en la que nos vemos obligados a vivir las personas migrantes. La ocupación nos ha permitido dejar de dormir en la calle y disponer de un lugar, además de cubrir la necesidad de habitación y nos permite crear vínculos personales, continuar en la lucha y la difusión por nuestros derechos.

Los derechos humanos, la libertad de movimiento de las personas, no los estados por encima de los derechos de las personas, la libertad de movimiento de todas las personas se debe reconocer en las fronteras por los derechos humanos. Nos vemos afectados por este sistema global donde permanecen los pactos económicos de los estados por encima de los derechos de las personas, intentan dividirnos y así desalojar la Tancada. La opción es permanecer okupando y aquí vamos a continuar creando vínculos, resistiendo, construyendo juntas un lugar en el que la autogestión, la reivindicación y lucha por nuestros derechos se convierta en el eje central. En este primer aniversario queremos recordar las 11 principales reivindicaciones.» (Tancada Migrante, transcripción de la autora del discurso de aniversario, 10 de mayo de 2019)

En este evento también se presentó el grupo de las hermanas catalanas de origen ghanés The Sey Sisters1111 Belive https://www.youtube.com/watch?v=wYEDFhgS6H8. Sus canciones hacen referencia a la libertad y sus letras buscan dar visibilidad a las y los afrodescendientes que son marginados y perseguidos por la policía como los manteros. Realizaron un videoclip en la plaza de la Gardunya con una de sus canciones, para apoyar a la Tancada Migrante y denunciar la persecución de los manteros. El videoclip incluía la lectura de un manifiesto antirracista, con varias secuencias donde se pueden leer en las pancartas: Ninguna persona es ilegal, La ley de extranjería nos mata, La lucha feminista será antirracista, y la potente frase de la activista Angela Davis «No estoy aceptando las cosas que no puedo cambiar, estoy cambiando las cosas que no puedo aceptar».

Con las reivindicaciones evidenciaban que la falta de papeles genera un circuito infinito violencias que se inicia en una frontera para luego expandirse a todos los demás espacios de la vida. Estas luchas confluyeron con otras como Papeles ya, donde se muestran los problemas de no tener domicilio para obtener los derechos básicos como habitante, el encarcelamiento en los CIEs por carecer de papeles y el dormir en la calle por el racismo habitacional.

Durante la pandemia la Tancada Migrante fue muy importante porque daba la oportunidad de tener un techo en el período del confinamiento. Sin embargo, en diferentes momentos trataron de desalojarlos/las con el argumento de que el espacio estaba reservado para reubicar a una compañía de teatro que tenía el local asignado.

Hay un eco transnacional del movimiento Life Black Matter que se vinculó con este espacio, una resonancia contra el racismo y la violencia policial desde el feminismo negro. En este sentido la obra de Angela Davis (2017)Davis, Angela (2017). La libertad es una batalla constante. Madrid: Capitán Swing., como activista y filósofa, identifica elementos teóricos y prácticos para actuar contra la violencia institucional y el racismo, como la música que sirve de altavoz a la injusticia. Su legado aboga por un feminismo que relaciona el cuerpo, el territorio y las prácticas culturales de resistencia, haciendo una reflexión sobre la música y otras expresiones artísticas como herramientas estéticas de emancipación que convierten el pensamiento en acción.

Desde una posición crítica y decolonial es fundamental visibilizar la experiencia de la precariedad habitacional de las personas migradas y el sufrimiento que esto implica si no se tienen papeles. Con este contraproyecto la Tancada se muestra no como víctimas pasivas, señalando la vulneración de sus derechos básicos y denunciando a través de la okupación como práctica de autogestión de la vivienda, el abandono institucional. Es fundamental considerar la convergencia de opresiones simultaneas en el trabajo y la vivienda, incluyendo sus implicaciones de sexo, raza y clase (Viveros, 2023Viveros, Vigoya Mara (2023). Interseccionalidad giro decolonial y comunitario. Clacso.).

El edificio de la antigua Massana todavía en el 2025 se encuentra en buen estado, sin embargo, se pretende seguir con una renovación radical que no contempla usos sociales y derriba gran parte de la construcción actual para conectar los jardines de Rubió i Lluch con el antiguo Hospital de Sant Pau para generar una conexión con la plaza turística de la Gardunya. En esta plaza hablar de gentrificación es insuficiente para describir la magnitud de la violencia institucional y urbanística sobre cuerpos específicos racializados y vulnerables que son atravesados por múltiples opresiones. El mejoramiento urbano resulta un argumento perverso para expulsar a los habitantes pues se los desaloja por su propio bien, por su propia seguridad y para defender el espacio público como escaparate turístico.

El desalojo final se realizó en el 2024 con un enorme operativo policial y violentas cargas contra las manifestaciones pacíficas de protesta1212 https://www.elsaltodiario.com/barcelona/psc-desahucia-centro-social-tancada-donde-vivian-35-personas-maxima-vulnerabilidad. Lo que demuestra que los slogans de Barcelona como ciudad refugio y de acogida es un discurso falso y sin políticas que lo respalden.

4.3. La Caracola migrante: imaginarios multisituados, ecos y resistencias transnacionales

En los sectores de mayor turistificación del Raval entre el 2009-2012 fueron desalojados dos lugares que representaban la diáspora migrante latinoamericana y el eco de sus resistencias transnacionales. En primer lugar, fue Barrilonia: la casa de los pueblos rebeldes1313 http://barrilonia.blogspot.com/, este es el primer edificio okupado en el Raval por migradas/os y jóvenes estudiantes del movimiento contra el Plan Bolonia que impulsó la privatización de las universidades públicas. Fue un Centro social para combatir la especulación y vivienda en la Rambla del Raval 8, que después de su desalojo se convirtió en un hotel de lujo. En su fachada había un enorme grafiti en alusión a la lucha contra la hidra capitalista y sus tentáculos especuladores. Como su nombre lo indica, se organizaban actividades de diferentes movimientos latinoamericanos en rebeldía, con la acción directa de okupar mediante debates, cine fórum, música y exposiciones. Las actividades eran principalmente del movimiento zapatista, también del comité de solidaridad con Nicaragua con el movimiento sandinista y el colectivo Maloka sobre la violencia y los procesos de paz en Colombia. Después de su desalojo en el 2012, se establecieron en el 2013 en otro lugar renombrado como Espacio del inmigrante para denunciar los problemas de las personas migradas sin papeles y la ausencia de derechos básicos, con una potente campaña contra las reformas que excluían a los inmigrantes de la atención sanitaria, el sindicato de manteros y jóvenes ex tutelados.

Del Espacio del inmigrante se desprende otro potente contraproyecto que materializa el feminismo popular, su nombre es la Caracola migrante y también surge en relación con la Tancada. La okupación se realizó en el 2018, sus impulsoras tienen rasgos comunes, todas son mujeres migrantes, la mayoría mayores, de diversas procedencias que no tienen donde vivir, su condición es de máxima vulnerabilidad ya que a pesar de haber trabajado toda su vida en el país donde migraron, lo han hecho en trabajos precarios como cuidadoras, limpieza, artesanas, hostelería, educación y logística, generalmente sin contrato. Por ello no disponen de recursos y por su edad ya no les permite pagarse ni una habitación, ya que los alquileres se proyectan para el habitante temporal, pero de alto poder adquisitivo.

En el 2020 realicé un grupo de discusión con cuatro mujeres de la Tancada y la Caracola: Virginia, Lily, Inés y Alma para dialogar sobre su contraproyecto, sus demandas, la situación de exclusión habitacional y la respuesta institucional. Por mi parte, realicé un video corto para denunciar su desalojo y la falta de vivienda para mujeres migradas.

Tal como explican sus impulsoras, utilizan la metáfora de la Caracola porque hace alusión a llevar la vivienda a cuestas y estar siempre en tránsito buscando un lugar para establecerse, como se aprecia en una pancarta (Figura 6). También hace alusión a la autonomía de los caracoles del Movimiento Zapatista y su feminismo comunitario que configura una ontología propia (Harcourt y Escobar, 2005Harcourt, Wendy y Escobar, Arturo (2005). Women and the politics of place. Bloomfield: Kumarian Press.), semillas plurales de rebeldía que viajan por el mundo para echar raíces en otros lugares. Imaginarios transnacionales que se rebelan contra la injusticia del neoliberalismo y que reconfiguran nuevas narrativas para inspirar cambios y en este caso oponerse al orden inevitable de la especulación de la propiedad por encima de la vida.

Figura 6. Mujeres en rebeldía, pancarta de la Caracola.

Figura 6. Mujeres en rebeldía, pancarta de la Caracola.

Fuente: Fotografía de la autora.

La función social de la propiedad es un principio filosófico y jurídico, la práctica es la base de estas okupaciones que manifiestan como principio básico de justicia social que el suelo es para quien lo habita. El monopolio de suelo baldío en plena ciudad, de vivienda y el aumento de locales abandonados después de la pandemia, que podrían ser habilitados como vivienda, generan una ficticia escasez habitacional y nuevas burbujas especulativas.

A la entrada de la Caracola hay un gran mural con varios rostros de mujeres indígenas que hacen alusión a la diversidad de las mujeres mayores y jóvenes de diferentes culturas. En el collage de la puerta de la casa de la mujer inmigrante (Figura 7), podemos observar los rostros y las miradas profundas de las ancestras como una conexión imaginaria entre pasado y presente. Es una metáfora visual sobre el pasado en femenino de los pueblos originarios y su vínculo que atraviesa la diáspora para darle una nueva vida a la calle.

Figura 7. Collage Caracola, edificio y mural de la entrada de la Caracola. Enlace a video: https://youtu.be/fzpJEnJ3WrU.

Figura 7. Collage Caracola, edificio y mural de la entrada de la Caracola. Enlace a video: https://youtu.be/fzpJEnJ3WrU.

Fuente: Elaboración propia.

Alma es una de las activistas que iniciaron y apoyaron el proyecto, nos explica que la Caracola okupaba un gran local comercial que fue la Sede de Edicions 62, una editorial en la calle de Agustí Duran i Sanpere, cuyo edificio era propiedad de la entidad bancaria La Caixa. Estuvo vacío durante años hasta que ellas llegaron. El desalojo se inició porque una cooperativa de medios audiovisuales había comprado a muy bajo precio el local cuando ellas ya lo habían limpiado de narcos. Así, expresa la Caracola (Figura 8) sus sentimientos sobre la función social del espacio, también su asombro y dolor cuando se enteraron de que el local se había vendido:

« (..) me parece que es una falta de respeto en la situación de precariedad en la que nos encontramos. En el caso de las mujeres mayores se tendría que reivindicar, por ejemplo, consolidar un proyecto como este, que sea en un espacio abierto, una casa grande en la que mujeres mayores puedan vivir tranquilamente y compartir, porque también ellas necesitan su espacio y su autocuidado, ¿no? Y, además, el mismo Ayuntamiento puede cambiar el uso de suelo y convertirlo de local comercial a vivienda. Imagínate, el ayuntamiento tiene todas las competencias. Las jóvenes nos vamos, pero las señoras mayores deberían tener su espacio. Porque ellas necesitan su habitación en donde se sientan cómodas y con una habitación propia donde no se les va a entrar nadie, donde tengan la tranquilidad. O sea, calidad de vida.

[01:21:51] y, además, hay que pensar en el arraigo. Lo que también no puede ser es que el ayuntamiento quiera dar una opción habitacional en Igualada (a 50Km de Barcelona). O sea, no puede ser. Tienes que considerar que aquí tienen su médico, tienen su comedor de toda la vida, sus redes sociales de toda la vida. Es acomodarte, a dónde vas a encontrar un lugar, sumado a eso de ser mujer mayor, migrante y como Virginia de República Dominicana, la otra compañera de Filipinas, pues todavía peor. O sea, ella tiene 65 años, la otra señora tiene 74, pues son gente que tampoco no tiene cabida en cualquier lado por su edad.» (Grupo de discusión con el colectivo la Caracola, comunicación personal, 13 de agosto de 2020)

Figura 8. La Caracola y sus protagonistas.

Figura 8. La Caracola y sus protagonistas.

Fuente: Fotografía de la autora.

Es pertinente hacer referencia a la categoría de “exiliadas por el neoliberalismo” acuñada por María Galindo del colectivo Mujeres Creando (Curiel y Galindo, 2015Curiel, Ochy y Galindo, María (2015). Descolonització i despatriarcalització de i des dels feminismes d’Abya Yala. ACSUR-Las Segovias.), nos permite profundizar en la comprensión de la condición que viven miles de mujeres que son expulsadas por el neoliberalismo primero de sus países y luego de los barrios donde habitan. Galindo, recupera simultáneamente tres dimensiones: sexo-género, el sistema político-económico neoliberal y la relación con los Estados en el sentido de facilitar su expulsión de un lugar a otro por la precariedad y los recortes, así las mujeres sustituyen al estado de bienestar con sus remesas.

Podemos confirmar como los imaginarios rebeldes viajan con las personas de un lugar a otro. En este caso el feminismo zapatista inspiraba la okupación y la rebeldía de las mujeres que se rebelan contra la ciudad excluyente. Okupación que se puede considerar como una producción social de la vivienda de forma parecida a la de América Latina, con los movimientos sin tierra. Espacios que se le expropian temporalmente al capital para abolir la propiedad privada para convertirlos en vivienda social, sacarlos del abandono y el desuso dañoso que provoca un grave deterioro en el barrio.

Hay una resonancia del movimiento zapatista. A partir de los caracoles se entretejen lugares de resistencia y autonomía para los pueblos indígenas, su filosofía utiliza la metáfora del caracol para mirarse por dentro y por fuera. Son espacios de sabiduría milenaria que difunden su reflexión de futuros alternativos al neoliberalismo. Esta epistemología desde el sur también está en consonancia con el buen vivir y el sentipensar del territorio de otros pueblos originarios que ponen la vida en el centro y están vinculados al territorio (Escobar, 2016Escobar, Arturo (2016). Sentipensar con la Tierra: Las Luchas Territoriales y la Dimensión Ontológica de las Epistemologías del Sur. AIBR, Revista de Antropología Iberoamericana, 11(1), pp. 11-32. https://doi.org/10.11156/aibr.110102).

4.3.1. La calle como centro social

En los movimientos de lucha habitacional las mujeres hacen una conexión muy estrecha entre el espacio público y la vivienda (Naples, 1998Naples, Nancy (1998). Grassroots warriors: activist mothering, community work, and the war on poverty. London: Routledge.; Harcourt y Escobar, 2005Harcourt, Wendy y Escobar, Arturo (2005). Women and the politics of place. Bloomfield: Kumarian Press.).Hay una continuidad funcional que es muy sensible a cualquier modificación del entorno cotidiano como ámbito ampliado de la reproducción (Federici, 2013Federici, Silvia (2013). Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas. Madrid: Traficantes de sueños. https://doi.org/10.1017/CBO9781107415324.004). Esta sensibilidad y capacidad de resistencia para resguardar las infraestructuras cotidianas y revitalizar un espacio, desafía a los estereotipos femeninos. Con la Caracola ellas inscriben en el paisaje una narrativa contrahegemónica como casa de mujeres inmigrantes, como una necesidad social totalmente invisibilizada. Su práctica remarca la ausencia de políticas habitacionales y va en contra de las estrategias inmobiliarias de especulación que degradan el entorno urbano abandonando las propiedades.

La calle pasará a ser el epicentro de la vida social y colectiva mediante charlas, conciertos de rap y comidas con los vecinos, será un lugar de encuentro para organizarse por los derechos laborales antirracistas de las cuidadoras. Este lugar fue muy importante durante la pandemia como refugio habitacional y lugar de encuentro porque muchas de ellas que perdieron su trabajo por el miedo de sus empleadores al contagio.

La dinámica del espacio público cambió radicalmente gracias a las actividades culturales que organizaban. Antes la calle era peligrosa; estaba justo al lado de una escuela y por eso establecieron buenas relaciones con los vecinos/as, que estaban muy contentos desde que ellas llegaron. Denunciando el problema de la vivienda simultáneamente recuperaron la vida vecinal. En el grupo de discusión el colectivo de la Caracola explica su revitalización y defensa del lugar:

«(…) el Ayuntamiento permite que el espacio este vacío durante tantos años y en malas condiciones, podrían expropiar, simplemente tiene todos los instrumentos en sus manos para hacerlo. Bueno, fuimos a reunirnos con el Ayuntamiento. Ellos dicen que no, porque eso sale de la tasación por metro cuadrado, Es decir, que ellos tienen un presupuesto. Es lo que pasa es que con el Ayuntamiento. Sí que hemos reivindicado la compra de este espacio para consolidar este proyecto social para el barrio, porque que hace falta, porque el barrio no tiene este tipo de espacios de concienciación social o atención educativa.

Entonces lo que hemos hecho es conservar el espacio, limpiarlo con nuestro esfuerzo, mitigar, vigilar. No dormimos con tranquilidad, vigilando el espacio. Porque hay muchos que quieren cogerlo para vender la droga. Y yo antes de salir de aquí, primero muerta. Si no me dan una vivienda de protección para nosotras, yo no salgo aquí, me sacan y vuelvo y abro buscando esto no voy a dejarlo. Yo firmo que es así es la situación, porque yo no voy a pasar más trabajo ni voy a gastar mi poco dinero, mientras lo que yo tengo es en habitación en que lo que están estafando a la gente con las habitaciones con chinches por 400 o 600 euros. Es una estafa porque es un derecho humano.» (Grupo de discusión con el colectivo la Caracola, comunicación personal, 13 de agosto de 2020)

A partir del 2016 hubo una proliferación de narcopisos en el Raval, edificios completos o pisos vaciados por los inversores son utilizados por mafias para vender droga y drogarse. Yo misma he visto como mi calle se transformaba de la noche a la mañana cuando se desocuparon edificios completos, un día hay niños jugando en la calle, vecinos y al siguiente algunos pisos se usan para vender droga y da miedo pasar. Hay una convergencia entre la mafia inmobiliaria para ir expulsando a los inquilinos de las zonas centrales y así obligar a los pequeños propietarios a vender o mantener sectores vacíos con la expectativa de nuevos desarrollos inmobiliarios igual que en Lancaster.

La convergencia entre las mafias inmobiliarias y las drogas impulsan un proceso de expulsión denominado blockbusting que traducido al castellano sería revienta casas, haciendo una analogía con los daños de los explosivos en la Segunda Guerra. Esta violencia urbana deliberada contra los vecinos se refiere a la forma extensiva en que las inmobiliarias de Estados Unidos e Inglaterra utilizaron los prejuicios raciales y la representación de gueto en los años 60, para difundir rumores e incluso idear estrategias para incentivar con el pánico una venta masiva de propiedades céntricas por debajo del valor de mercado (Villegas Fernández, 2006Villegas Fernández, Jesús Manuel (2006). Del blockbusting al acoso inmobiliario. Artículos Doctrinales de Derecho Penal.). En diferentes momentos se ha utilizado el argumento de la conflictividad y los prejuicios raciales como un medio para hacer rotar la propiedad inmobiliaria, una violencia que principalmente afecta a las mujeres.

4.3.2. Deuda y racismo institucional: el círculo vicioso de la vivienda

Estas mujeres en sus trayectorias de vida identifican los efectos de los diferentes ciclos de violencia y desposesión. Virginia (la mami) de Republica Dominicana, lleva 35 años en Barcelona, Cuando estaba casada tenía su taller textil y preparaba comida; ambas actividades le permitían pagar una hipoteca que con la crisis del 2009 se convirtió en una deuda impagable. Al final perdió el piso, los ahorros de toda su vida y su marido murió.

Después okupó un piso en un edificio vacío que estaba ocupado por varios narcopisos y le hicieron la guerra para expulsarla. En estos años de nomadismo urbano, la falta de un espacio propio le provocó un gran impacto sobre su salud por el estrés crónico, así explica su malestar por su situación y la desidia política:

«(…) Yo no pago una habitación nunca más. ¿Y qué me está costando? La vida. Mi vida me está costando mi salud mental, mi salud me está costando. ¿Por qué? Porque mi culpa no es vivir dignamente. Aquí estamos. Que mi monitora, que es joven, le está costando estar cogiendo una garrafa de agua cada dos semanas y la amenaza del desalojo.

[00:01:59] Ahora con el calor cogiendo la garrafa de agua de la fuente. Son esfuerzos que no es para mujeres. Y un día y otro día, un día y otro día. Y eso no es vida, eso no es vida, porque trabajando la estamos dejando la salud, estamos dejando la salud en el camino de esta manera, ¿porque hay otra manera, no es para mujeres y que es el que te dice por qué no te pueden evitar? Pues eh, que todo está parado y que no hay nada. Y Barcelona está llena de pisos, llena de pisos cerrados y de protección. ¿Y porque no les da la gana? ¿O porque no es su problema? Este edificio no era un edificio de protección ¿cómo lo compró un banco?» (Grupo de discusión con el colectivo la Caracola, comunicación personal, 13 de agosto de 2020)

Su relato muestra la violencia inmobiliaria a la que ha estado expuesta durante estos años, perseguida por el endeudamiento y alquilando habitaciones cada vez más caras y precarias. Los trabajadores sociales no le han dado respuesta a pesar de sus condiciones de vulnerabilidad y faltan políticas públicas que le permiten tener una vivienda de protección social. El sufrimiento ambiental (Auyero y Swistun, 2008Auyero, Javier y Swistun, Débora (2008). Inflamable, estudio del sufrimiento ambiental. Buenos Aires: Paidós.) es el que produce vivir sin condiciones materiales de habitabilidad, agua, luz y por la violencia que se experimenta por la falta de una respuesta estatal que violenta derechos básicos.

La crisis se proyecta como deuda en cuerpos concretos (Cavallero y Gago, 2019Cavallero, Luci y Gago, Verónica (2019). Una lectura feminista de la deuda. Buenos Aires: Tinta limón; Fundación Rosa Luxemburgo.), como parte de la violencia institucional e inmobiliaria racializada, a la que cabría añadir la falta de políticas de vivienda que favorecen el monopolio de una gran cantidad de pisos vacíos, y los recortes al estado de bienestar (Gálvez Muñoz, 2013Gálvez Muñoz, Lina (2013). Una lectura feminista del austericidio. Revista de Economía Crítica, 15, pp. 80-110.).

Estas mujeres, a pesar de que en varios momentos han solicitado una vivienda social por su situación de emergencia, no han obtenido respuesta. El sistema está colapsado y aparentemente sin viviendas disponibles, y lo único que se hace es tratar de desplazarlas a otras ciudades. Las pocas viviendas sociales son poco asequibles y están pensadas para la clase media.

Virginia, por su situación de emergencia le sufragaron algunos días en una pensión, una estrategia cada vez más común de los ayuntamientos después de un desalojo que también se utiliza en países como Inglaterra. En el 2017 grupos de apoyo a la vivienda denunciaron la inversión de 5,3 millones gastados en alojamiento temporal externalizado en las agencias de viajes (La Vanguardia, 16 de febrero de 2017)1414 http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170216/4275663848/barcelona-adjudica-la-gestion-de-alojamientos-temporales-urgentes-a-una-agencia-de-viajes-por-53-millones.html en lugar de invertir en vivienda social estable a largo plazo.

«(…) Me dejaron abandonada en la calle con mi gatita y la maleta en la mano en donde estabas viviendo. Ahí, en una okupa en la calle Príncipe de Viana, donde se me perdió todas las cosas, porque me manipularon el agua y se me llenó la casa de aguas fecales y con el argumento me sacó que yo no podía estar ahí. Le dije al ayuntamiento, llévame a un lugar que yo te lo pueda pagar.

¿Y la vivienda de emergencia? ¿Por qué no me llevaron a un piso de emergencia? No, no me llevan a ninguno. Me llevaron a un hotel dos días y a los dos días fue como nadie llamó, ni nadie dijo nada, ni nada. Me va bien en los servicios de la asistenta social de las 24 horas y me deja en la puerta de la asistenta de mi barrio y yo me quedé en la calle con la maleta que tenía y me di cuenta. Vale, yo tuve que coger una habitación desesperadamente. Vale, yo una situación como esa no la vuelvo a vivir. Prefiero quedarme de okupa. Yo estoy enferma y dejaré una carta firmada con todo el que a mí me reconocen, porque a mí me reconoce todo el mundo. Pues yo tengo aquí ya 35 años viviendo en España y a mí me conoce todo el mundo. Lucharé hasta que me den un piso de protección que yo pueda pagar, yo no me voy a ir a vivir a ningún lado que no sea un piso de protección aquí en Barcelona. Nada de Igualada.» (Grupo de discusión con el colectivo la Caracola, comunicación personal, 13 de agosto de 2020)

En las ciudades del norte global encontramos resistencias de mujeres migradas que se niegan a ser expulsadas o que por el contrario la violencia habitacional que las expulsó (Roy, 2017Roy, Ananya. (2017). Dis/possessive collectivism: Property and personhood at city’s end. Geoforum, 80, pp. 1-11. https://doi.org/10.1016/j.geoforum.2016.12.012) las ha convertido en nómadas urbanas en busca de un lugar para establecerse y en su peregrinación pasan por todo tipo de periplos. El sistema de mediación que ha establecido el Ayuntamiento de Barcelona es totalmente ineficaz y funciona como una extensión de la violencia inmobiliaria porque no reconoce la asimetría de las partes en la negociación y en muchos casos se vuelve una herramienta de expulsión ya que valida la imposibilidad de llegar a un acuerdo, aunque se ha intentado.

De las mesas de negociación en las que nunca se llegaron a acuerdos, no se conservan informes y las mujeres nunca tuvieron la posibilidad de estar en las discusiones. Solo quisieron ganar tiempo y continuar con los procedimientos jurídicos de desalojo. Hubo un tratamiento institucional preferente a los propietarios y solo se aboga a su buena voluntad a pesar de tener la obligación por ley de ofrecer vivienda asequible a las personas vulnerables. El Ayuntamiento tampoco estableció ningún tipo de sanción o expropiación por el daño que provoca a la sociedad el abandono intencionado de la propiedad durante años.

Finalmente, el espacio fue desalojado a finales del 2020. La explicación que esgrimió el Ayuntamiento es que se trataba de un local no apto para la vivienda y sin cédula habitacional, un argumento absurdo ya que ellos disponen de todas las capacidades urbanísticas. A Virginia por su condición de vulnerabilidad le ofrecieron un alojamiento temporal. Más allá de lo individual, estas mujeres con su acción directa denunciaron la ausencia de las políticas habitacionales y el racismo institucionalizado de la política de vivienda.

5. REFLEXIONES FINALES  

En cada nuevo ciclo de crisis se incrementa la feminización de la pobreza y se establece una superposición de opresiones y desigualdades por edad, clase, origen y género. Las expulsiones y el acoso inmobiliario son la representación de la violencia institucional en complicidad con los propietarios del suelo a través de las operaciones urbanísticas que elitizan cada palmo de la ciudad.

A través de los contraproyectos analizados se pone de manifiesto la intensa capacidad de resistencia del feminismo popular y las memorias que dejan en los barrios. Son estas otras historias invisibles que resisten a la expulsión que con su acción directa imaginan otras formas de entender los espacios urbanos más allá del neoliberalismo. En este sentido la metodología cualitativa permite visibilizar cartografías imaginarias de rebeldía contra el extractivismo urbano.

Existen pocos estudios que analicen el fenómeno de concentración de mujeres en áreas céntricas deterioradas. Es aún más invisibilizada la relación que existe entre esta concentración y los procesos autogestionados de defensa y revitalización autogestionada de espacios comunitarios como los ejemplos analizados, como son también poco visibles la feminización de los procesos de resistencia a la expulsión masiva a causa de voraces proyectos de regeneración urbana.

El paisaje se redefine constantemente por las prácticas de regeneración urbana en las principales ciudades del mundo, a pesar de existir suficientes recursos económicos para mejorar un entorno comunitario, gran parte de los presupuestos públicos se destinan para consolidar un paisaje turístico de consumo y su paulatino vaciamiento vecinal.

Los proyectos de desarrollo y mejoramiento urbano son un eufemismo de la expulsión planificada de la hegemonía neoliberal. A partir de la investigación cualitativa podemos aproximarnos al papel que juega el feminismo popular en los contraproyectos como fuerza invisible no reconocida y como soporte de las dinámicas de austeridad. Estos contraproyectos materializan imaginarios radicales con diversas prácticas de okupación para realizar una ciudad imaginada, deseada, humana, cuidadora y vital.

Las mujeres participan en lo cotidiano a través de diferentes modalidades de acción colectiva, sin que muchas veces se verbalice, pero actuando en tareas de sensibilización sobre la destrucción de su espacio próximo y la violencia institucional. Son mujeres que se atreven públicamente a cuestionar la propiedad privada, las políticas urbanas neoliberales y los simulacros de los procesos participativos que las sustentan.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES  

La autora de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA  

Socorro Pérez-Rincón: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Metodología, Administración de proyecto, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición.

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1 Enlace al video https://youtu.be/fzpJEnJ3WrU

2 Es el término que utilizan los pueblos indígenas para referirse al continente americano y su significado en lengua kuna es tierra viva o en florecimiento.

3 Activistas del pueblo de Xoco https://www.youtube.com/watch?v=5dZKUw1jreQ

4 https://focuse15.org/e15-open-house-occupation/ y http://www.e15report.org.uk/

5 Ley 4/2013, de 4 de junio, de medidas de flexibilización y fomento del mercado del alquiler de viviendas https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-2013-5941

6 https://www.es.amnesty.org/fileadmin/user_upload/Inf.Vivienda_FIN2.pdf

7 https://eskalerakarakola.org/quienes-somos/historia/ y https://eskalerakarakola.org/2014/06/01/territorio-domestico/

8 Enlace https://ajuntament.barcelona.cat/transparencia/es/modificacion-ordenanza-convivencia

9 Enlace https://archive.org/details/youtube-w7WQq5SOsXU

10 https://elpais.com/elpais/2009/08/31/actualidad/1251706630_850215.html

11 Belive https://www.youtube.com/watch?v=wYEDFhgS6H8

12 https://www.elsaltodiario.com/barcelona/psc-desahucia-centro-social-tancada-donde-vivian-35-personas-maxima-vulnerabilidad

13 http://barrilonia.blogspot.com/

14 http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170216/4275663848/barcelona-adjudica-la-gestion-de-alojamientos-temporales-urgentes-a-una-agencia-de-viajes-por-53-millones.html