Summer Love. Urgent notes on the LGBTQ+ Anti-Racist Anti-Fascist Assembly
Ana Longoni
CONICET-UBA, Argentina
https://orcid.org/0000-0003-4117-3373
analongoni@gmail.com
RESUMEN
En medio de las abruptas reconfiguraciones del mundo conocido que se evidencian en el actual ciclo histórico, signado por los avances electorales de la ultraderecha y el creciente estado de guerra y genocidio a nivel global, ante un mundo en el que las palabras y la formas de la acción política que veníamos usando históricamente para imaginar posibilidades emancipatorias aparecen arrebatadas, apropiadas, vaciadas o denigradas, no espero (ni puedo) ocupar el gesto ampuloso de proponer un abordaje teórico sobre incipientes, frágiles formas de resistencia pero sí quizá prefiera ensayar un acotado ejercicio personal de escritura que dé cuenta de los hechos y también de los debates que nos atraviesan y ojalá alimente una potencial bitácora colectiva.
Me propongo compartir aquí el trayecto vertiginoso de una experiencia política que irrumpió en la Argentina en los primeros meses de 2025 de manera inesperada y desafiante, por fuera de las lógicas y las organizaciones conocidas (sindicatos, partidos políticos, federaciones de la comunidad LGTBINBQ+) y que se expresó de manera patente en la multitudinaria manifestación del 1º de febrero (1F) en Buenos Aires y en cientos de ciudades y pueblos de Argentina y otras ciudades del mundo, estimándose en total la movilización de dos millones de personas aquel día. Comparto una serie de apuntes escritos en primera persona del singular en tanto partícipe-testigo directa de este proceso, en diálogo polifónico con testimonios y análisis escritos por otras personas implicadas. Aspiro a dar cuenta de las coordenadas de su vertiginosa gestación, el carácter de acontecimiento público que alcanzó, y también los límites y conflictos que están haciendo mella muy pronto de esta excepcional experiencia.
Esta crónica personal se sabe escrita en medio de la urgencia, sin distancia ni calma. Estamos anonadades y dañades por la magnitud y la virulencia de los ataques que estamos recibiendo. Pero a la vez, en medio de este tiempo atroz, a pesar de todo, no dejamos de inventar colectivamente modos de confrontar ante tamaña escalada de odio y sostener la posibilidad de vidas disidentes.
Palabras clave:
antifascismo; activismo LGTBINBQ+; imaginación política.
ABSTRACT
Amidst the abrupt reconfigurations of the known world evident in the current historical cycle, marked by the electoral advances of the far right and the growing state of war and genocide on a global level, faced with a world in which the words and forms of political action we have historically used to imagine emancipatory possibilities appear snatched, appropriated, emptied, or denigrated, I do not expect (nor can I) undertake the pompous gesture of proposing a theoretical approach to nascent, fragile forms of resistance. But perhaps I would prefer to attempt a limited personal writing exercise that accounts for the facts and also the debates in which we are immersed, which hopefully will fuel a potential collective journal.
I propose to share here the dizzying journey of a political experience that erupted in Argentina in the early months of 2025 in an unexpected and challenging way, outside of known logic and organizations (unions, political parties, federations of the LGBTQ+ community). It was clearly expressed in the massive February 1st demonstration (1F) in Buenos Aires and in many towns and cities in Argentina and around the world, with an estimated total mobilization of two million people that day. I share a series of notes written in the first-person singular as a direct participant and witness of this process, in a polyphonic dialogue with testimonies and analyses written by other people involved. I aspire to capture the coordinates of its dizzying development, the character of a public event it achieved, and also the limits and conflicts that are soon taking their toll on this exceptional experience.
This personal chronicle feels written in the midst of urgency, without distance or calm. We are stunned and devastated by the magnitude and virulence of the attacks we are receiving. But at the same time, in the midst of this atrocious time, despite everything, we continue to collectively invent ways to confront such an escalation of hatred and sustain the possibility of dissident lives.
Keywords:
antifascism; LGBTQ+ activism; political imagination.
Recibido: 11 abril 2025. Aceptado: 10 septiembre 2025. Publicado: 08 enero 2026
Cómo citar este artículo/Citation: Longoni, Ana (2025). Amor de verano. Notas urgentes sobre la Asamblea Antifascista Antirracista LGTBINBQ+. Arbor, 201(814): 3065. https://doi.org/10.3989/arbor.2025.814.3065
Copyright: © 2025 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
«¿Otra vez contra nosotres? El Presidente Milei propuso exterminarnos. Su amenaza de extirparnos como un cáncer aturde, desorienta. Pero, para nosotres, la irrupción del desconcierto no es nueva. Podemos decir, de hecho, que es una condición histórica de nuestra protesta. Un modo particular en el que los arrebatos de nuestra propia creatividad nos sorprenden, pulsando lúdicamente por la vida allí donde se nos sentencia a muerte. Ocupando el duelo de una forma alegre, haciendo de la protesta una oposición festiva, de la movilización un rito de éxtasis en el que disfrutamos haciendo política, promoviendo la diferencia como narrativa, como diseminación, como descontrol ante lo único, lo mismo, lo homologable» (Cuello y Lang, 2025Cuello, Nicolás y Lang, Silvio (2025, 31 de enero). Marchar a contramano. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/marchar-a-contramano/).
Si no nos dejan soñar no los vamos a dejar vivir, lanzó alguien ante la multitudinaria asamblea antifascista LGTBINBQ+ autoconvocada de manera espontánea y urgente el sábado 25 de enero de 2025 en Parque Lezama (situado en el sur de la ciudad de Buenos Aires). Queremos vidas con otrxs, sueños húmedos, sueños, había afirmado tiempo antes la convocatoria a la primera REA (ronda de escucha y agite) un domingo de julio de 2023 en Parque Centenario (ubicado en otro barrio de Buenos Aires). El 1º de agosto de 2023, día de la Pachamama, recibimos en el Obelisco al movimiento indígena nucleado en el Tercer Malón de la Paz con una bandera pintada a mano que decía Jujuy Arde –en alusión a Tucumán Arde, la conocida acción artístico–política colectiva que denunció a la dictadura de Onganía en 1968, y puso en marcha una campaña de contrainformación que confrontara con la falsedad de la información oficial sobre la crisis que asolaba la provincia norteña (Longoni y Mestman, 2000Longoni, Ana y Mestman, Mariano (2000). Del Di Tella a Tucumán Arde. Buenos Aires: El Cielo por Asalto.). Junto a esa bandera, un pequeño cartel que decía Revolución Subterránea Onírica despertó reacciones de sorna y desconcierto en el periodismo que se llegó a preguntar con ironía si estaba ante «el surgimiento de un nuevo actor político».11 Son palabras del periodista Ernesto Tenembaum en su programa ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?, transmitido por Radio con vos, 21 de julio de 2023. Y sí, quizá sí. En la última y populosa marcha del 24 de marzo por el aniversario del golpe de Estado de 1976, la primera en muchísimos años en la que se logró la unidad de los movimientos de derechos humanos que suelen marchar divididos, alguien llevó un cartel hecho a mano que afirmaba Los sueños siguen siendo los nuestros. Algo del orden onírico se nos está jugando: el sueño como fuga; el sueño como invención; el sueño como señal; el sueño como insistencia; el sueño como testimonio (Rousseaux, 2024Rousseaux, Fabiana (2024). Sueños y testimonios. Buenos Aires: La Cebra.). ¿Quizá el 25 de enero empezó nuestro sueño húmedo en medio de un páramo reseco, aliviando una larga temporada de insomnio?
Llevo muchos años, ya décadas, activando en distintos espacios, pero jamás había estado en una asamblea tan masiva como la del 25 de enero. Nadie, ni siquiera quienes la convocamos, esperaba esa muchedumbre de cinco mil personas que se reunió en el anfiteatro del parque y deliberó durante horas, en pleno verano, en un mes en el que la ciudad se vacía, aletargada por el calor. Tampoco el gobierno preveía esa inmediata y contundente respuesta: «Nosotres no lo imaginábamos, es cierto, pero ellos tampoco la vieron venir» (Cuello y Lang, 2025Cuello, Nicolás y Lang, Silvio (2025, 31 de enero). Marchar a contramano. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/marchar-a-contramano/).
La asamblea no se llamó desde ninguna de las históricas federaciones que nuclean a la comunidad LGTBINBQ+, ni desde un partido político ni desde un sindicato, aunque muchas personas con diversas historias o adscripciones militantes estuvieron presentes. Fue convocada por un pequeño núcleo –en este texto trazaré su trayectoria– y se propagó velozmente. Dos integrantes de la Columna Mostri, un varón trans, Ese Negro Montenegro, y una activista transfeminista antipunitivista, Alejandra Rodríguez, se animaron a coordinar la inmensa asamblea con un micrófono alimentado por un grupo electrógeno que alquilamos haciendo una colecta y cuyo alcance era a todas luces insuficiente. Tras una larga lista de oradores e infinitas propuestas (algunas preciosamente delirantes como movilizar hacia el cementerio de la Chacarita) se consensuó llamar a marchar desde Congreso a Plaza de Mayo apenas una semana después, el sábado 1F. Como señalan Nicolás Cuello y Silvio Lang, quienes también integran la asamblea y la Columna Mostri, hay en la decisión de ese trayecto una inversión desobediente del curso de las marchas del orgullo LGTBINBQ+: «esta vez decidimos marchar a contramano, desde el Congreso a Plaza de Mayo, dando vuelta el sentido histórico que traza las movilizaciones de nuestro orgullo desde el año 1992, en el sentido contrario, como un modo de seguir esta intuición compartida por la fiebre multitudinaria de hacer algo diferente» (Cuello y Lang, 2025Cuello, Nicolás y Lang, Silvio (2025, 31 de enero). Marchar a contramano. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/marchar-a-contramano/). Marchar a contramano es también la invocación a una memoria festiva de la comunidad homosexual, porque Contramano fue el nombre de la discoteca gay más célebre en los años ochenta, parte de una trama de sociabilidad alternativa y disidente visibilizada en la transición entre dictadura y postdictadura, cuando surgieron movimientos como la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) que confrontaron con la violencia y la persecución que significaba cotidianamente la aplicación de los edictos policiales (que prohibían vestirse con ropa de otro sexo o bailar con personas del mismo sexo). La expresión «entre el terror y la fiesta» da cuenta de cómo en esos años coexistieron en tensión dos dimensiones contradictorias: el arrasamiento represivo y la resistencia indisciplinada, festiva y lúdica (RedCSur, 2012RedCSur (2012). Perder la forma humana. Una imagen sísmica de los ochenta latinoamericanos. Madrid: Museo Reina Sofía.). Como reverberación de aquel legado, hoy resurge una invocación a la fiesta y al roce de los cuerpos, al deseo y la alegría como componentes fundantes de la revuelta política.
También se ovacionó en la asamblea del 25E la propuesta de sumar el antirracismo a la convocatoria, que pasó a llamarse Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBINBQ+ (Figura 1). Al proyectar a un primer plano en una asamblea convocada por las disidencias sexuales la demanda específica de las comunidades afrodescendiente e indígena –históricamente silenciadas y negadas–, visibilizando la herencia colonial del heterocapitalismo contemporáneo exacerbada en su devenir fascista, se articuló una primera alianza impensable. La noción de «alianza impensable» fue acuñada por la Red Feminista Anticarcelaria de América Latina para definir dentro del activismo en cárceles esas tramas inesperadas entre sujetos dispares con trayectorias diversas que parecen no cruzarse y que, sin embargo, componen redes de colaboración mutua en la recomposición social y territorial de largo aliento22 Red Feminista Anticarcelaria de América Latina. Hacia una definición colectiva de punitivismo, Parlamento de Ladrones y Desviadxs. En Yo No Fui, Justicias alternativas. Buenos Aires: Tren en Movimiento, 2025.. Ojalá esta articulación novedosa entre el movimiento LGTBINBQ+ y el antirracismo se mantenga en el tiempo y modifique perspectivas y agendas. Porque como bien se dice desde el antirracismo: No basta con no ser racista, hay que ser antirracista.
Figura 1. Confección colectiva de la bandera de arrastre para la Marcha del Orgullo Antifastita Antiracista LGTBINBQ+ realizada en el Hospital Bonaparte.
Fuente: elaboración propia, Buenos Aires, 31 de enero 2025.
La historia de esta multitud reunida para deliberar en una plaza se desató apenas dos días antes, el jueves 23 de enero, cuando Milei lanzó su discurso odiante en un foro económico internacional en Davos, equiparando homosexualidad y pedofilia, y amenazando a los «zurdos de mierda» con perseguirlos hasta el último rincón de la tierra. Ante tamaño ensañamiento, la reacción se empezó a gestar urgente. Nos convocamos en la glorieta del Parque Lezama esa misma noche de boca en boca (una amiga que avisa a otre amigue que invita a otres más). Habremos sido ochenta, a lo sumo cien personas, la mayor parte nos conocíamos, éramos integrantes de la Columna Mostri que veníamos juntándonos a marchar a lo largo de todo el primer año de gobierno de Milei y, también, compartiendo vidas, proyectos, amores, fiestas, calle.
¿Qué es la Columna Mostri? Hasta ahora no logramos arribar a una autodefinición de contornos claros y esa condición escurridiza es parte de aquello incierto que somos. Se nos ha definido como «una experiencia callejera» (Murillo, 2025Murillo, Euge (2025, 2 de febrero). Una marcha inolvidable que marca un quiebre. Página 12. https://www.pagina12.com.ar/801048-una-marcha-inolvidable-que-marca-un-quiebre) o como «una articulación de colectivos LGBTIQNB+ pero también de personas en situación de calle, discapacitadas, que atravesaron la cárcel, racializadas y más»33 Dillon, Marta (2025, 2 de febrero). Milei prometió temblores, pero el piso se le movió a él. Buenos Aires: El destape web. Disponible en: https://www.eldestapeweb.com/sociedad/marcha-antifascista/milei-prometio-temblores-pero-el-piso-se-le-movio-a-el-202522050 o más extensamente como «un espacio de contención callejera creado entre activistas y artistas que provienen de luchas transfeministas, antipunitivas, cuir, marronas, sidosas, discas y locas» (Cuello y Lang, 2025Cuello, Nicolás y Lang, Silvio (2025, 31 de enero). Marchar a contramano. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/marchar-a-contramano/). La Columna Mostri nació en febrero de 2024, en los márgenes de las asambleas preparatorias para el 8M. Practica un modo inorgánico de ocupar la calle en el que confluyen muchos pequeños grupos del activismo transfeminista y LGTBINBQ+, tales como el Frente Docente Disidente, el colectivo abolicionista penal YoNoFui, el colectivo No Tan Distintes (integrado por mujeres y disidencias en situación de calle), Futbol Disidente, la asamblea Diska-Loka, CRI (Comité Revolución Imaginaria) –que yo misma integro–, así como iniciativas artísticas como la Carpa Rosa y Serigrafistas Queer y, sobre todo, mucha gente suelta que se sintió convocada pero también cuidada en un tiempo en que la represión estatal a la protesta social está creciendo sistemáticamente. En las distintas marchas, solemos citarnos en una esquina –en la intersección de San José o a veces Saenz Peña y Avenida de Mayo–, y allí agitamos, inventamos consignas disparatadas, cantamos y bailamos al son de la cuerda de tamboras, pero también conversamos y ojalá también haya ocasión de flirtear y enamorarnos (Asamblea y levante es una consigna que tenemos pendiente volver bandera)44 En Argentina, levantar significa ligar, tener nuevos vínculos amorosos.. En ocasiones, la Columna Mostri llenó cuadras enteras, pero también se sostuvo con insistencia en marchas donde no éramos más que un puñado de personas55 «Si vamos al menos cinco mostris, hacemos flyer» sentencia sabiamente nuestro compañero Moyi Schwartzer, dando cuenta de un acto de responsabilidad ética y cuidado a la hora de sostener la ocupación de la calle..
Pues bien, la noche del 23 de enero éramos mucho más que cinco mostris, y deliberamos hasta tardísimo, mientras al costado esperaba con paciencia y curiosidad una familia que vive en la calle y pernocta habitualmente en la glorieta, una pérgola circular con techo y sin paredes, en la que se guarecen por las noches con sus colchones y sus petates.
Del pavor convertido en fuerza colectiva nació el acuerdo de convocar a una asamblea antifascista dos días después en el mismo parque. También surgieron dos consignas: una que veníamos sosteniendo desde la Columna Mostri desde inicios del gobierno de Milei, La vida está en riesgo, ¡basta!, y otra que se gestó esa noche articulando una respuesta orgullosa ante la homofobia con una consigna histórica de las luchas del movimiento de derechos humanos acuñada en la postdictadura argentina: Al closet no volvemos nunca más.
Durante el día siguiente empezaron a circular en redes sociales y en diversos foros innumerables convocatorias: muchos flyers caseros y manuscritos y otros de diseño más sofisticado. El llamado a asamblea estaba por todos lados, se percibía en el aire, se multiplicaba, se propagaba. Algo indetenible se había puesto en marcha: la potencia de lo colectivo (Figura 2).
Figura 2. Bandera pintada a mano con el lema Tu batalla cultural es exterminio creada durante una asamblea preparatoria de la Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBINBQ+.
Fuente: elaboración propia, Buenos Aires, 29 de enero de 2025.
En 2022, al poco tiempo de regresar a vivir a Buenos Aires luego de unos años trabajando en Madrid, empecé a colaborar con la experiencia de Casa Cultural Pringles ATR (Autonomía Territorial Reparadora). Una vivienda en el barrio de Almagro, propiedad del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, abandonada durante tres décadas, fue pacíficamente ocupada para fundar allí el hogar de una decena de mujeres y disidencias sexuales que habían pasado por la cárcel, vivido en la calle o atravesado otras situaciones de violencia. Esta experiencia fue impulsada por el colectivo YoNoFui, que lleva más de veinte años militando en cárceles y compartiendo desde herramientas creativas como talleres de poesía o fotografía, hasta cooperativas de trabajo textil y editorial y una escuela de formación política para quienes salen de prisión. La Casa Cultural Pringles ATR se sostuvo durante un año gracias en una serie de alianzas impensables (de nuevo) con el barrio y con artistas e intelectuales, desplegando un merendero, clases de apoyo escolar, talleres de escritura de fanzines, talleres de autodefensa y una exposición colectiva de arte contemporáneo sobre qué significa habitar una casa66 En la muestra (Nuestra) casa que curamos junto a Mariela Scafati participó un significativo grupo de artistas visuales (Daniel Alva, Javier del Olmo, Lucas Di Pascuale, Tobías Dirty, Grupo de Arte Callejero, Magdalena Jitrik, Ana López, Leo Ramos y Daiana Rose) y asistieron cientos de personas a la inauguración-conversación. Las obras reunidas proponían distintas posibilidades y derivas a partir de la pregunta: ¿cómo inventamos, construimos, habitamos nuestra casa?.
En Casa Pringles se lanzó un llamado concreto a conformar un frente antifascista bastante antes de que Milei ganase las elecciones. Este término hace poco sonaba un tanto anacrónico, pero últimamente parece haber cobrado nueva vida por su capacidad de abroquelarnos aún en la diferencia y agitar una memoria histórica que estaba adormecida, sin empantanarnos en la discusión teórica sobre si corresponde o no caracterizar como fascismo, neofascismo o postfascismo a los actuales movimientos de ultraderecha. Como señala Luis Ignacio García, «finalmente la calle responde a una pregunta que acompaña a este experimento desde antes de que asumiera el poder: ¿podemos hablar de fascismo para referirnos a estas nuevas ultraderechas? Sí, si podemos. No solo podemos, sino que necesitamos hacerlo (…) Simplemente describimos prácticas, evocamos una memoria de luchas y marcamos políticamente al enemigo»77 García, Luis Ignacio. Guerra civil mental. Crónicas de la aceleración en el laboratorio argentino. Caja Negra, en prensa..
Durante varios viernes nos reunimos en Casa Pringles para conversar y confluir -como dice la convocatoria- hacia un movimiento antifascista contra la violencia política y cultural. La propuesta tuvo buena acogida, pero no llegó a concretarse en ninguna iniciativa permanente, quedando en latencia.
A mediados de 2023, las habitantes (nueve mujeres y disidencias, con sus hijos e hijas) de Casa Pringles fueron desalojadas violentamente con sus cosas por un descomunal operativo de doscientos policías y funcionarios del gobierno de la Ciudad una fría mañana de invierno. Allí se interrumpió una posibilidad de vida colectiva que apuntaba a provocar un desvío y torcer un destino prefijado (A la calle y a la cárcel no volvemos nunca más, cantan les compañeres de YoNoFui). Un año y medio más tarde, en diciembre de 2024, se fundó Casa Andrea, una nueva vivienda colectiva impulsada por YoNoFui junto a No Tan Distintes –dos colectivos hermanos y cómplices–. Entre sus habitantes está Sofía, la única sobreviviente del triple lesbicidio de Barracas, ocurrido el 5 de mayo de 2024 cuando un vecino prendió fuego a la habitación de pensión donde dormían dos parejas de lesbianas. Una vez más, inventar y sostener una casa como gesto para contraponer la incitación al odio y la crueldad, el afán de exterminio; encarar la difícil construcción colectiva de una vida en común entre quienes están más rotes, dañades, raleades del mundo.
A pocos días del desalojo de Casa Pringles nació CRI (Comité Revolución Imaginaria), un colectivo transfeminista cuyo nombre retoma el del ignoto Comité Coordinador de la Imaginación Revolucionaria, que impulsó en 1969 el artista y sociólogo Roberto Jacoby después del final abrupto de Tucumán Arde (Jacoby, 1969Jacoby, Roberto (1969). Cultura subversiva: un manifiesto. En Ana Longoni y Mariano Mestman (2000), Del Di Tella a Tucumán Arde. Buenos Aires: El Cielo por Asalto.; 2011Jacoby, Roberto (2011). El deseo nace del derrumbe. Madrid: La Central.)88 Con la firma de Comité de Imaginación Revolucionaria, apareció en la anti-revista Sobre (1969) un manifiesto por una cultura subversiva y un balance autocrítico de Tucumán Arde, señalando los límites de la legalidad que suponía aliarse con la central obrera e incitando a ensayar formas de acción política clandestinas (Longoni, 1995).. Invocando aquella experiencia, CRI irrumpió en medio de la última contienda electoral con una campaña imaginaria que se proponía como una ficción política con efectos reales: ¿Imaginás desear votar?; propagando un programa poético-político que incluía consignas tan disparatadas como derecho a comer con muchos colores, Lucha y siesta, Revuelta y fiesta o Un subte que llegue al mar. Pronto, CRI pasó a impulsar una serie de asambleas que llamamos REA (Rondas de Escucha y Agite) ante la posibilidad cada vez más cierta de que se impusiera Milei en las elecciones presidenciales. La primera REA fue el domingo 27 de agosto de 2023 bajo el lema Conversación rexistencia imaginación cerca del mástil del Parque Centenario. Nos reunimos a deliberar sobre el césped unas cuatrocientas personas de todas las edades y diversas trayectorias biográficas y políticas.
Las REA se asumían, más que como una asamblea, como una juntada o ranchada transfeminista antirracista y antipunitivista de quienes pensamos que es tiempo de confluir contra los fascismos. Muy lejos de la parafernalia habitual de las asambleas, enfrascadas en la lista de oradores y el control del micrófono, tan largas que se llega a la votación con las fuerzas exánimes, las REA fueron capaces de cobijarnos, escucharnos, contenernos y animarnos a proponer en pequeñas rondas (donde entraban bicis, infancias e incluso perros), a compartir cómo nos sentíamos y qué podíamos hacer ante la peligrosa coyuntura que se avizoraba.
Un punto de inflexión de aquel proceso lo constituyó la llegada del Tercer Malón por la Paz99 Se denomina Tercer Malón por la Paz por ser posterior a otras dos experiencias: en 1946, durante el primer gobierno peronista, las comunidades indígenas marcharon a pie desde sus parajes hasta la capital del país exigiendo la devolución de sus tierras, y en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner lo hicieron de nuevo con el mismo histórico reclamo., una delegación del movimiento indígena y de poblaciones campesinas de la provincia de Jujuy limítrofe con Bolivia, denunciando que la explotación minera del litio contamina el agua y restringe la posibilidad de vida humana y no humana en sus comarcas situadas a más de 2000 kilómetros de la capital del país. El Tercer Malón que llegó a Buenos Aires en agosto de 2023, se sostuvo durante cuatro largos meses viviendo a la intemperie, en la plaza frente a Tribunales, ante una enorme indiferencia y un creciente aislamiento político, desplazada la atención pública por la campaña electoral y más aún cuando sucedió el triunfo libertario.
Desde la bienvenida vitoreada en quechua ¡Jallala malón! a la solitaria retirada ante la orden de desalojo policial, un letargo con olor a derrota e impotencia nos empezó a acechar. Pero no nos quedamos así: nos abrazamos, sacudimos y animamos a seguir. Como ya relaté, a lo largo de 2024, continuamos llamando a la ocupación festiva, insolente y orgullosa de las calles desde la Columna Mostri, proclamándonos desfachatadamente como aguafiestas de los neofascismos –así nos anunciaba una de nuestras primeras banderas–. Además de estar en la calle, también concretamos conversaciones en espacios alternativos en distintos barrios de la ciudad, lanzando preguntas acuciantes que buscaban generar instancias de debate político en la que pudieran tener cabida las diferencias y las disonancias. La primera instancia fue Reexistir/Revolucionar, una conversación para insistir en la política ahora, con Javier Trímboli, Ari Lutzker y María Pía López en una Biblioteca Popular de Parque Chas; la segunda, Memoria(s) y trabajo(s) con Fanny Seldes, Georgina Orellano y Mariposa Trash en Gloria Gráfica, una imprenta recuperada; y la tercera, Acá estamos. Crítica, agite y construcción política transfeminista, con Malena Nijenson, Javiera Manzi y Marta Dillon en el Bar Caledonia. Estos tres ejercicios pretendían poner en común trayectorias, (auto)críticas y posiciones distintas buscando rearticular poco a poco una lengua política que logre decirnos.
La marcha del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBINBQ+ del 1F fue un acontecimiento excepcional, una de las mayores marchas en las que me tocó participar en toda mi vida, semejante en su composición y magnitud a las convocatorias más grandes del movimiento de derechos humanos en las últimas décadas (pienso en la marcha contra el indulto en 1989, confrontando con el entonces presidente Menem que indultó a la cúpula militar condenada en el Juicio a las Juntas de 1985, o en la marcha contra el 2x1 del 2017, que logró desactivar el intento de la Corte Suprema, durante el gobierno de Macri de reducir a la mitad las condenas a los genocidas condenados). De semejante magnitud fueron también las primeras marchas y paros feministas convocados por el movimiento Ni Una Menos (NUM) desde el 3 de junio de 2015.
Pero, sobre todo, la siento emparentada por su transversalidad (ver Figura 3) y por la participación de muchísima gente suelta y, también, por su proximidad epocal, con las dos marchas universitarias que tuvieron lugar en abril y octubre de 2024, cuando el movimiento estudiantil salió a defender la universidad pública, sometida por el gobierno de Milei a asfixiantes ajustes presupuestarios y a un amenazante hostigamiento ideológico. Se puede pensar que junto al 1F estas cuatro marchas conforman una secuencia que comparte no solo la masividad y horizontalidad de sus convocatorias, sino también lo que puede pensarse como la proliferación de una nueva lengua política, un modo de enunciación que se manifiesta en los carteles, cantos y consignas.
Figura 3. Cartel con el lema No me dejen sin medicación pintado por una paciente del Hospital Bonaparte para participar de la marcha del 1F.
Fuente: elaboración propia, Buenos Aires, 31 de enero 2025.
En vez de los tradicionales carteles de sindicatos y partidos, estandarizados y uniformizadores, se hicieron a mano pancartas singulares, que en su proliferación y su sumatoria señalan una nueva potencia colectiva, tanto poética como política. La Columna Mostri y la Asamblea Antifascista Antirracista LGTBINBQ+ son parte activa e insolente de esa transformación de la gramática de las marchas: las propuestas de la subcomisión de acción gráfica de la asamblea, que encaró la confección de una enorme bandera de arrastre de 14 metros de ancho que pintamos colectiva y delicadamente en la vereda del hospital de salud mental Laura Bonaparte (amenazado de cierre por el actual gobierno) con ayuda de muchas manos, expertas o no; la hechura colectiva de carteles y banderas con consignas tales como Vejeces LGTBINBQ+ y Jubilade que se organiza, no recibe más paliza (bandera regalada al colectivo de personas mayores que se manifiesta cada miércoles), Argentina en llamas, El racismo mata, El castigo no educa, Ni une más en situación de calle, Las niñeces trans existen y debemos protegerlas, Por vidas que merezcan ser vividas, No es loco, es fascista, Muchas minorías somos una hermosa mayoría, Tu batalla cultural es exterminio, Marikitas antifascistas, Aquí está la resistencia trans, Ministerio de la pavada, Sí somos putes, si somos faloperas, somos lesbianas y colamos dedos, Sean eternos los derechos que supimos conseguir (parafraseando el himno nacional argentino) y tantas más; la preciosa bandera que cosió Desireé Du Val (de la subcomisión de acción gráfica), uniendo pacientemente retacitos de telas amarillas, naranjas y rosadas y luego recortando letras y formas para componer la frase Tijera mata motosierra (Figura 4) propuesta por el Frente Docente Disidente que posiciona el erotismo lésbico contra la amenaza y el recorte despiadado del gobierno encarnados en su obsesión por arrasarlo todo.
Figura 4. Bandera cosida por Desireé Du Val con la consigna laborada por el Frente Docente Disidente en ocasión del Día de la Visibilidad Lésbica, Tijera mata Motosierra.
Fuente: elaboración propia, Buenos Aires, 7 de marzo de 2025.
Esa misma consigna Tijera mata motosierra fue el centro de la intervención mural que ideamos para el día de la visibilidad lésbica, 7 de marzo, cuando concretamos una gran pegatina-collage en una extensa pared frente al anfiteatro del Parque Lezama, pegando papeles, cartones y azulejos en las gradas del anfiteatro mismo. Nuestra brigada vandálica consistió esa vez en cientos de manos llenas de engrudo acariciando la larguísima pared gris hasta que ruja nuestra furia y nuestra poesía. ¿Por qué gritan tantes lesbianas?1010 Reescritura que propuso Salomé Wolosky a partir del poema de Susana Thénon ¿Por qué grita esa mujer?, en: La morada imposible. Buenos Aires, Corregidor: 2019. ¿Por qué ríen mientras se ensucian y ranchean hasta tardísimo y se vuelven a reír viendo ese palimpsesto de carteles hechos a mano? Un cadáver exquisito en el muro. «El mundo se achata porque no lo amás», dice Diana Bellessi1111 Con esa afirmación empieza Diana Bellessi el documental El jardín secreto (2017). https://www.youtube.com/watch?v=qV3-kFNEV20. y nosotres amamos al mundo (redondo, sinuoso, incierto y sorprendente) y amamos la vida, amamos nuestras existencias lésbicas.
Para el día de la visibilidad trans, 31 de marzo, retornamos al mismo muro y continuamos la acción gráfica para hacer nuestra la calle, esta vez con la consigna Amor entre travestis (ver Figura 5) y los rostros dibujados por Carrie Bencardino de personas trans significativas en nuestra comunidad. La policía hizo acto de presencia en ambas ocasiones, pero apelamos al argumento al parecer bastante convincente de que estábamos realizando una intervención artística en la que no estábamos dañando ni pintando la pared, apenas pegando papeles con engrudo. El arte como contraseña, como protección, como excusa.
Figura 5. Mural gráfico realizado por la comisión gráfica de la Asamblea Antifascista por el día de la Visibilidad Trans en el Parque Lezama.
Fuente: elaboración propia, Buenos Aires, 31 de marzo 2025.
Algo llamativo del 1F fue la llamativa ausencia del enorme despliegue policial que viene siendo lugar común en todas las convocatorias a ocupar la calle. Fue sorprendentemente una marcha en que no se veían policías ni vallas, como si hubieran replegado las fuerzas represivas o desistido de disputar el control callejero ante la inminente presencia de semejante multitud. Como señala la crónica en Página/12: «la calle fue una fiesta popular, con el orgullo LGTBIQNB+ en la sangre, la marcha descalabró los protocolos que fueron aplicados por la ministra Patricia Bullrich durante todo el 2024» (Murillo, 2025Murillo, Euge (2025, 2 de febrero). Una marcha inolvidable que marca un quiebre. Página 12. https://www.pagina12.com.ar/801048-una-marcha-inolvidable-que-marca-un-quiebre). Esta vez, la reacción de una comunidad tan denigrada como transversal –la componen personas LGBTIQ+ jubilades, estudiantes, docentes, trabajadores, desocupades, migrantes, etc.– logró convocar una amplia solidaridad de muchísimos paquis (vocablo interno que designa a personas ajenas a la comunidad LGTBINBQ+), gente suelta que se autoconvocó espontáneamente, que fue con sus hijos e hijas a pesar del miedo que se viene instalando a protestar en las calles.
Jamás estuve en una manifestación que arrancara tan puntual. Dos horas antes ya estábamos concentrando y faltando un par de minutos para las cuatro (la hora prevista para empezar a marchar) la columna ya estaba en movimiento. ¡Exudábamos tantas ganas de que ocurriera! Tardamos muchísimo en llegar a Plaza de Mayo por la cantidad de gente suelta y por alguna columna partidaria interfiriendo el avance de la cabecera de la marcha sobre avenida de Mayo. Hacía un calor agobiante pero no importaba: nos abanicábamos colectivamente.
No tengo una mirada de conjunto del desarrollo de la movilización porque acompañé nuestra zona disca mostri1212 Así nombramos a la zona de resguardo dentro de la columna mostri destinada a personas discapacitadas., y estuve a cargo de llevar en silla de ruedas a Fanny Seldes (militante feminista y sobreviviente de la última dictadura, recién operada de la rodilla tras ser atropellada en su bici). En esa zona, que se terminó emplazando al comienzo de la columna, entre la bandera de arrastre y el cordón de cuidados, también marchó la escritora María Moreno, mostri de la primera hora, que lo relata así:
«Allí estaba yo, en mi silla de ruedas post ACV, con la batería bien cargada, sus luces prendidas y a baja velocidad para no atropellar a nadie, y creyéndome una paralítica subversiva, una Francoise d’Eubonne y su banda de tortas, travas y maricas que atacaban a las instituciones con salchichas en el mayo 68 francés (…).Yo no había inventado ‘la vida está en riesgo’ o ‘basta de hambre, hambre de basta’, pero si podía haber bautizado a la columna ‘mostri’ ya que durante mucho tiempo ese fue mi apodo y soy megalómana.(…) La ronda de cuidados, sensual y como de bacantes embriagadas, protegía dos sillas de ruedas, la otra llevaba a Fanny» (Moreno, 2025Moreno, María (2025). La merma. Buenos Aires: Ramdon House.).
Se fueron sumando más manifestantes en sillas de ruedas y algunas personas mayores y quienes las acompañaban. Cuando nos cruzamos casualmente con un grupo de personas no videntes, les invitamos a sumarse. Así relata su experiencia le escritor I Acevedo, que terminó marchando en esa zona de la marcha acompañando a la tía lesbiana de una amiga:
«Lxs viejis y usuarixs de sillas de ruedas fueron las primeras personas en entrar a la Plaza de Mayo el 1 de febrero de 2025, en la Marcha Antifascista y Antirracista LGBTNBQ+, gracias a la comisión de seguridad de la marcha. (…) Vi cuatro usuarixs de sillas de ruedas, y una amiga me dijo que había estado María Moreno, que pudo vivir su primera marcha después de varios años. Vi viejis con bastón, con dificultad para caminar, y lxs jubiladxs que pasaban con sus carteles eran invitades a quedarse ahí. Pao, Elena y yo habíamos empezado la marcha sin saber cómo terminaríamos, si llegaríamos a la plaza o no, porque no es fácil para una persona mayor caminar tantas cuadras en medio del calor y una gran multitud, buscando la sombra, deteniéndose para descansar. Para nosotrxs era suficiente con estar, y de pronto, gracias al cerco de cuidados, nos estábamos acercando a la Plaza de Mayo. (…) Nunca viví algo igual, y dudo que haya habido una marcha en la historia con tanto nivel de justicia social, donde lxs últimos sean lxs primerxs» (Acevedo, 2025Acevedo, I. (2025, 1 de marzo). Ver la justicia suceder en una marcha. Revista Adynata. https://www.revistaadynata.com/post/ver-la-justicia-suceder-en-una-marcha---i-acevedo).
Un momento emocionante se vivió cuando la columna saludó a las Madres: «Madres de la Plaza, las travas las abrazan». Cuando dos horas después logramos llegar a Plaza de Mayo (éramos cabecera de la marcha), la plaza ya estaba repleta y no lográbamos entrar. Espontáneamente la columna improvisó un grito por fuera de su cancionero: «De pronto se escuchó un canto poderoso ‘A-bran paso - llegaron las marikas!’, ‘A-bran paso - llegaron las marikas!’. Todxs empezamos a cantarlo y la multitud se empezó a abrir. Fuimos río, y en el extremo, cuatro sillas de rueda tocaron el cordón amarillo de la Plaza de Mayo» (Acevedo, 2025Acevedo, I. (2025, 1 de marzo). Ver la justicia suceder en una marcha. Revista Adynata. https://www.revistaadynata.com/post/ver-la-justicia-suceder-en-una-marcha---i-acevedo). Avancé con Fanny y la silla de ruedas hasta la mismísima reja de la Casa Rosada. Cuando nos dimos vuelta, la nutrida columna de la asamblea ya dispersa e integrada a la multitud abigarrada, en la plaza no entraba ni un alfiler. Aún así, avisando que estaba con alguien en silla de ruedas, muy lentamente logramos avanzar hasta el camión de la Columna Mostri (Figura 6) y alrededor la fiesta. La gente nos hacía hueco, nos ayudaba a bajar o subir el cordón de la vereda, nos protegía.
Figura 6. Camión de la Columna Mostri en la marcha del Orgullo Antifascista Antirracista LGTBINBQ+. Se distinguen en su frente la boca cosida por Nereida y las telas serigrafiadas por Lucía Bianchi en base al dibujo de Carrie Bencardino.
Fuente: elaboración propia, Buenos Aires, 1 de febrero 2025.
Junto al camión mostri bailamos y cantamos y transpiramos nuestros cuerpos desobedientes. Llegamos hasta la calle Reconquista entre drags, ballroom y más mostris trepándose a la fachada de los bancos, uno con la cabeza rodeada de jeringas a lo Lemebel, otro con la lengua larga y juguetona; sintiéndonos fieras felices.
Luego de la marcha, cuando me estaba yendo agotada hacia el subte, me llamaron a los gritos desde el camión y me trepé. El viaje fue delirante: un montón de mostris comiendo empanadas, cuando el equipo electrógeno se cayó en medio de la avenida 9 de julio y casi perdemos a una compañera que saltó del camioncito para intentar resguardar el equipo alquilado. Riesgo total, precariedad completa, felicidad desbordante. Llegamos una hora más tarde a una vieja casa en San Telmo donde funcionaba hasta hace poco una sala de teatro independiente. Allí desarmamos el camión, quitándole la disparatada parafernalia mostri: la boca enorme roja que cosió Nereida, los cartones con consignas que pintamos en la vereda del hospital Bonaparte, los banderines con montañas de gatitos diciendo «Somos muchxs y estamos organizadxs» que dibujó Carrie y serigrafió Lucía Bianchi... Al fondo del teatro vacío apareció un selvático jardín y ¡una piscina! Primero metimos los pies hinchados por el calor y el esfuerzo, luego alguien se animó y nos zambullimos con ropa anterior (o sin ella). Fresquita el agua, una delicia inesperada como broche de esa improvisada celebración.
Durante la asamblea del 25 de enero, tomó la palabra Pancho Casas, integrante junto a Pedro Lemebel de Las Yeguas del Apocalipsis surgido durante la dictadura de Pinochet (Carvajal, 2023Carvajal, Fernanda (2023). La convulsión coliza: Yeguas del Apocalipsis (1987-1997). Santiago de Chile: Metales Pesados.), y lanzó la propuesta de renombrar el parque Lezama como Néstor Perlongher, en invocación al antropólogo y militante cofundador del Frente de Liberación Homosexual en 1971; Perlongher habitó ese parque con sus derivas maricas y poéticas; de hecho, escribió un poemario titulado Parque Lezama (1990)Perlongher, Néstor (1990). Parque Lezama. Buenos Aires: Sudamericana..
Fue en ese mismo parque donde el Grupo de Acción Gay junto a la recién nacida Comunidad Homosexual Argentina, el 30 de junio de 1985 (Ferreyra, 2021) apenas terminada la última dictadura militar, organizó el Primer Encuentro de Visibilidad Homosexual, reclamando por el derecho a una sexualidad libre1313 Ferreyra, Marcelo Ernesto (2021, 5 de noviembre). La organización de la Primera Marcha del Orgullo en Argentina. En Colectiva Editora de Moléculas Malucas, Moléculas Malucas. https://www.moleculasmalucas.com/post/la-organizacion-de-la-primera-marcha-del-orgullo-en-argentina. En una de las pocas fotos que existen de aquella histórica jornada, bajo los mismos árboles que sesionó la multitudinaria asamblea del 25 de enero, se ve una bandera portada por apenas un puñado de activistas gays y lesbianas en la que se lee «el sexo al gobierno, el placer al poder». La reivindicación del sexo como fuerza política, como irrupción desobediente, como derroche insolente.
La propuesta de renombramiento fue retomada por la subcomisión de acción gráfica de la asamblea, que empezó a imaginar una serie de acciones poéticas y señalamientos, que produjeran alguna forma de justicia poética. Sin embargo, se topó con la férrea negativa de la comisión antirracista quienes plantearon que «cambiarle el nombre al parque es invisibilizarnos (a la población afrodescendiente)», aludiendo a que allí habría estado emplazado un cementerio de población esclavizada y que había gente de la comunidad afro que aún llevaba las cenizas de sus muertos a ese lugar. El nombre actual del parque, que en el siglo XIX era llamado Quinta de los Ingleses, fue puesto a inicios del siglo XX en homenaje a José Gregorio Lezama, un hacendado salteño descendiente de colonizadores, que construyó su mansión en esas tierras.
Resulta extraño que se termine defendiendo desde posiciones antirracistas la permanencia del nombre de aquel rico y blanco propietario. Desde la comisión antirracista argumentaron además que la propuesta suponía cambiarle el nombre de un blanco por el de otro blanco. ¿Perlongher, blanco? Y sí, además de activista marica, militante de izquierdas, enfermo de sida, etc. Ante la crudeza de la diferencia planteada en el seno de la asamblea, decidimos cambiar la propuesta e impulsar, desde la subcomisión gráfica, el renombramiento puntual del anfiteatro o de alguna otra zona del parque. En el mismo sentido, en la siguiente reunión, Casas volvió a proponer renombrar la glorieta donde empezó a sesionar la asamblea con el nombre de la escritora y cantautora lesbiana María Elena Walsh. Fue esta vez la comisión TTNB (Travesti Trans No Binarie) la que reaccionó planteando que debería considerarse homenajear a alguien representativo y querido de esa comunidad, como Lohana Berkins, travesti originaria, y no a alguien cis.
Una áspera lección sobre cómo la interseccionalidad es ejercida como condición de exclusión y no de articulación o alianza, imponiendo un escalafón o jerarquía que pretende que mi dolor vale más que el de otra persona. Una lección sobre nuestra incapacidad de componer una memoria colectiva capaz de contener distintas historias y también diferentes usos actuales de un lugar, poniendo en conversación hitos y compartiendo referencias para dar cabida a lo que distintas colectividades subalternas tienen en común, en vez de seguir exaltando los supuestos límites de su identidad. El efecto concreto de esta discusión fue que desistimos de impulsar estas propuestas y la acción de renombrar quedó en la nada.
La memoria festiva del activismo LGTBINBQ+ en la Argentina, su modo alegre y desobediente de hacerse visibles, no puede escindirse de una historia atravesada por la violencia extrema del terrorismo de Estado, su diseminación en la «sociedad concentracionaria» (Calveiro, 1998Calveiro, Pilar (1998). Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina. Buenos Aires: Colihue.) y la persistente dificultad del duelo (colectivo e íntimo) ante la herida abierta e irresuelta que supone la desaparición como siniestro y sistemático mecanismo del genocidio consumado por la dictadura, y su duelo inacabable.
Cecilia Sosa (2019)Sosa, Cecilia (2019). Fertilizaciones afectivas y plusvalía festiva en la Argentina pos 2015. Duelo, femicidio y una Matria queer. En Mariano López Seoane (ed.), Los mil pequeños sexos. Intervenciones críticas sobre políticas de género y sexualidades. Buenos Aires: EDUNTREF. ha investigado la insistente determinación de la filiación de sangre con las personas desaparecidas en la última dictadura por parte de las distintas organizaciones que integran el movimiento de derechos humanos en Argentina (Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, HIJOS, Familiares de detenidos y desaparecidos por razones políticas, y mucho más recientemente Nietes) caracterizando las tradiciones biologicistas y victimizantes que nutrieron su conformación. Sin embargo, como ella misma señala, se solapan y coexisten posiciones muy distintas, como la enunciada desde la Asociación Madres de Plaza de Mayo al proponer una socialización de la maternidad («somos madres de los 30.000» o «nuestros hijos nos parieron», decía Hebe de Bonafini en reiteradas oportunidades1414 Véase, por ejemplo: Graciela Di Marco, Entrevista a Hebe de Bonafini (Asociación Madres de Plaza de Mayo), disponible en: https://unsam.edu.ar/escuelas/eh/centros/cedehu/material/(36)%20Entrevista%20Bonafini.pdf). Allí opera una «inversión del ciclo biológico» (Sosa, 2019Sosa, Cecilia (2019). Fertilizaciones afectivas y plusvalía festiva en la Argentina pos 2015. Duelo, femicidio y una Matria queer. En Mariano López Seoane (ed.), Los mil pequeños sexos. Intervenciones críticas sobre políticas de género y sexualidades. Buenos Aires: EDUNTREF., p. 294), que supone cuestionar una maternidad reproductiva, remontando un linaje alternativo del duelo no normativo e incluso queer que se prolonga en el movimiento feminista, fundamentalmente cuando cobra masividad y radicalidad en torno al año 2015 con el nacimiento del colectivo NUM. En la convergencia del legado postdictatorial y la violencia patriarcal, Sosa encuentra una de las estrategias más hábiles de dicho movimiento: «Legados cruzados que marcan la tradición de la familia herida y las irrupciones feministas permiten inscribir las formas de reparación afectivas (…) que dan lugar a encadenamientos inesperados» (Sosa, 2019Sosa, Cecilia (2019). Fertilizaciones afectivas y plusvalía festiva en la Argentina pos 2015. Duelo, femicidio y una Matria queer. En Mariano López Seoane (ed.), Los mil pequeños sexos. Intervenciones críticas sobre políticas de género y sexualidades. Buenos Aires: EDUNTREF., p. 309). Esta genealogía entrecruzada entre las Madres de Plaza de Mayo y el feminismo también se puede rastrear en recursos creativos como el uso colectivo de pañuelos (los pañuelos blancos de las Madres y los verdes de la lucha por el derecho al aborto) como modo de hacerse visibles como sujeto político en las calles: «Una preciosa alianza entre quienes fueron tildadas de ‘locas de la Plaza’ y quienes se proclaman ‘nietas de las brujas que no pudieron quemar’» (Longoni, 2020Longoni, Ana (2020). Pañuelos. De cómo las Madres se volvieron feministas y las feministas encontraron madres. Carta(s) Tiempos incompletos. Madrid: Museo Reina Sofía., p. 74).
Desde 2015, señala Sosa, NUM «tomó el espacio público dando muestras de una inusitada voluntad de placer y disfrute que otorgaron a la resistencia una inusual estela celebratoria y hasta festiva» (Sosa, 2019Sosa, Cecilia (2019). Fertilizaciones afectivas y plusvalía festiva en la Argentina pos 2015. Duelo, femicidio y una Matria queer. En Mariano López Seoane (ed.), Los mil pequeños sexos. Intervenciones críticas sobre políticas de género y sexualidades. Buenos Aires: EDUNTREF., p. 308). La autora rastrea ese entrecruzamiento en una serie de manifestaciones artísticas, entre ellas la escritura de Marta Dillon –hija de una militante desaparecida y fundadora de HIJOS– y particularmente su libro Aparecida en que narra el hallazgo de los restos de su madre 35 años después de su secuestro (Dillon, 2015Dillon, Marta (2015). Aparecida. Buenos Aires: Penguin.). ¿Puede vivirse «un funeral postergado como si fuera una fiesta» (Sosa, 2019Sosa, Cecilia (2019). Fertilizaciones afectivas y plusvalía festiva en la Argentina pos 2015. Duelo, femicidio y una Matria queer. En Mariano López Seoane (ed.), Los mil pequeños sexos. Intervenciones críticas sobre políticas de género y sexualidades. Buenos Aires: EDUNTREF., p. 296)? De ese conjunto de producciones emerge un potencial queer para pensar una reinvención afectiva de la política, en la que duelo y placer se potencian y convocan la irrupción de la fiesta como rebeldía y desobediencia. En la misma línea, cabe señalar que la agrupación HIJOS, nacida en 1995, hizo del componente festivo y carnavalesco un rasgo distintivo de su modo de acción política.
Marta Dillon y María Pía López, ambas fundadoras de NUM e impulsoras de CRI y la Columna Mostri, escribieron recientemente un valiente ensayo (auto)crítico al cumplirse diez años del surgimiento de NUM. Además de reivindicar un conjunto de desplazamientos y movimientos sísmicos que la llamada marea verde ha provocado, alterando profundamente el mapa político argentino (e incluso internacional), también señalan cómo hizo mella en NUM la oleada punitivista y securitista que inundó al movimiento feminista a nivel internacional. Si bien «el desafío y el esfuerzo desde el colectivo Ni Una Menos estuvo puesto en narrar públicamente la violencia machista como clave de una estructura desigual, histórica; capaz de enmascarar sus razones económicas y políticas en la presunta ‘naturalidad’ de las relaciones familiares, en la razón biológica de los cuerpos», no pudo escabullirse a «una lógica de cancelaciones que parecían encontrar en ese modo del castigo la única reparación posible», señalan Dillon y López (2025)Dillon, Marta y López, María Pía (2025). No nos vamos a abandonar ahora. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/3j-ni-una-menos-diez-anos-no-nos-vamos-a-abandonar-ahora/.
El giro punitivista que atravesó el movimiento feminista, sumado a posiciones transfóbicas y esencialistas sobre la condición femenina de un sector del feminismo, es uno de los factores que provocaron en los últimos años un progresivo distanciamiento de la comunidad LGTBINBQ+ respecto de las masivas efemérides feministas, en especial de las convocatorias anuales del 8M y el 3J. No puede obviarse ese antiguo malestar para dimensionar la complejidad del desplazamiento que supuso que el 8M de 2025, a poco de un mes de la multitudinaria marcha del 1F, haya sido coordinado desde la asamblea antifascista antirracista LGTBINBQ+. La centralidad que asumió en la vertiginosa dinámica de la asamblea la organización del 8M junto a sindicatos y partidos políticos que habitualmente participan de ese armado provocó desconcierto, desconfianza y distanciamiento. Se llegó a la marcha del 8M en medio de un mar de tensiones, que al día siguiente eclosionaron en una masiva retirada de gran parte de quienes habían sostenido el movimiento desde sus primeras horas.
Después del 1F y hasta el 8M, se hizo cada vez más evidente la crispación y la disputa de poder al interior de la asamblea, entre distintas posiciones políticas, organizaciones y sobre todo personalismos muy guerreros, en un decurso agónico de vaciamiento y burocratización. No es que esas lógicas no hubieran estado antes del 1F, incluso algunas desde el minuto cero de este vertiginoso proceso, pero la vorágine entusiasta había sido una topadora hacia delante, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. El proceso asambleario se enrareció, volviéndose expulsivo y muchísima gente tomó distancia o hizo silencio ante la violencia que empezó a predominar en los intercambios en las listas de whatsapp, vía cotidiana de comunicación de la asamblea.
Los procesos instituyentes no son eternos. Apenas mes y medio después de su inicio y habiendo concretado un acontecimiento político de masas como fue el 1F, la asamblea estaba estallando. En el malestar creciente, corresponde señalar el resto de verdad en ciertas críticas sin dejar de hacer notar la voluntad soterrada de militantes de algunas organizaciones por expulsar de la asamblea a integrantes visibles de la Columna Mostri. Dichas críticas tuvieron que ver fundamentalmente con la sospecha de la existencia no explicitada de un grupo chico que tomaba decisiones de manera poco transparente o consensuada, sosteniendo manejos de poder no horizontales. Cabe preguntarnos si hubiera sido posible que sucediera el 1F en apenas una semana sin un grupo activista que efectivamente se puso al hombro la concreción de la marcha 24 horas al día y cargó con tareas tan (in)gratas como gestionar permisos ante las autoridades del Ministerio de Seguridad del Gobierno de la Ciudad, garantizar cuestiones logísticas como el sonido y el camión, prever criterios de cuidados en la marcha, comunicarla en redes y ante la prensa, agitarla en movidas gráficas, conversar con sectores del arco político opositor y las organizaciones del movimiento LGTBINBQ+, etcétera. El error fue –en aras de un supuesto horizontalismo– no reconocer abiertamente ante toda la asamblea que ese grupo efectivamente existía, por extrema necesidad, en forma transitoria y completamente perentoria. Porque en todo colectivo hay roles y funciones distintas, lo que no tiene por qué suponer concentración de poder. En las acusaciones, dicho grupo chico era identificado erróneamente con CRI e incluso señalado abiertamente como el grupo de Marta Dillon, cuando varias personas que no son de CRI (pero sí participan de la Columna Mostri) pusieron el cuerpo día y noche para que el 1F aconteciera.
Otro núcleo de confrontación tuvo que ver con la modalidad de la asamblea: hubo quienes consideraban ofensivo, poco serio o lumpen llamar a una ranchada, ronda de conversación o trabajo en comisiones en lugar de una asamblea convencional con lista de oradores. La forma de tomar decisiones –por mayoría en la votación o por construcción de consensos– fue otro tema ríspido de disenso. La estructura o diagrama interno del que se fue dotando la asamblea se fue dando de manera vertiginosa y poco meditada. Bastaba con que alguien propusiera crear determinada comisión o manifestara su voluntad de integrarse a tal otra para que ello sucediera, generando una estructura enorme y superpuesta, sin funciones claras ni relación evidente entre las partes. El error más grave, desde mi punto de vista, fue el de subsumir la coordinación o articulación entre las distintas comisiones a una subcomisión dentro de la comisión de articulación política y logística, que reunía a representantes de distintos partidos, sindicatos y agrupaciones variopintas, con un interés puntual en participar del armado de la marcha del 8M junto a representantes de las distintas comisiones y subcomisiones, y también al pequeño núcleo que garantizó cuestiones de logística tales como recaudar fondos para alquilar equipos de sonido. Ese conglomerado heterogéneo con funciones y dinámicas tan distintas entre sí terminó empantanando la toma de decisiones cotidianas tan imprescindibles como convocar a una nueva asamblea.
Abonó a la confusión también la indistinción entre la Columna Mostri y la Asamblea Antifascista Antirracista LGTBINBQ+. Aunque, como relaté, la Mostri fue parte de la primera asamblea y asumió tareas clave para garantizar que lo decidido se fuera concretando, lo cierto es que de golpe la Mostri pareció disolverse en la asamblea. Incluso la Mostri cedió a la asamblea su lista de Whatsapp y su característico rumbo de diseño (que lleva la artista Sofi Finkel desde 2024).
Fue para mí la evidencia de que las renovadas fuerzas del fascismo (neofascismo, postfascismo o como se quiera denominar a las extremas derechas que hoy resurgen) no sólo asumen la forma de políticas de Estado y exacerban pasiones negativas de odio y exterminio en la sociedad, sino que también se inoculan en nuestras subjetividades, nuestras prácticas micropolíticas y nuestras grupalidades inoculando grandes dosis de intolerancia y un creciente punitivismo ante la diferencia y la disidencia al interior de los movimientos sociales, socavando la confianza y la unidad.
¿Podemos llamar estas prácticas políticas de franca hostilidad e intolerancia al interior de nuestros movimientos y grupalidades «el fascismo dentro» o quizá sea más preciso, como me propuso Marilé Di Filippo1515 Fue en el intercambio dentro de la mesa Arte y política, dentro de las XIII Jornadas de Debates Actuales de la Teoría Política Contemporáneas celebradas en la Universidad Nacional de Lanús (Buenos Aires), el 9 de agosto de 2025., «el fascismo desde abajo», en analogía con lo que Verónica Gago (2015)Gago, Verónica (2015). La razón neoliberal. Buenos Aires: Tinta Limón. caracterizó como «neoliberalismo desde abajo»?
Se me podrá señalar que esta deriva no es novedad, que fue el corolario de los procesos de autoorganización en asambleas populares, clubes de trueque, fábricas recuperadas a partir del estallido de diciembre del 2001 (Richard et al., 2024Richard, Nelly et al. (2024). 2001: El Futuro Detrás. Deseos/ Fracasos/ Derivas/ Saqueos. Buenos Aires, Tren en Movimiento.), detonados internamente por feroces disputas entre distintas organizaciones de izquierda entre ellas y/o con el peronismo por acaparar el control de esas nacientes formas de protagonismo social. Es verdad que no es nuevo, pero quizá sea más grave la reiteración ante la magnitud y la gravedad del daño que estamos viviendo, cuando la vida, tantas vidas están en riesgo, en medio de este cruento invierno.
La autora de este artículo declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.
Ana Longoni: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición.
Acevedo, I. (2025, 1 de marzo). Ver la justicia suceder en una marcha. Revista Adynata. https://www.revistaadynata.com/post/ver-la-justicia-suceder-en-una-marcha---i-acevedo
Calveiro, Pilar (1998). Poder y desaparición. Los campos de concentración en Argentina. Buenos Aires: Colihue.
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1 Son palabras del periodista Ernesto Tenembaum en su programa ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?, transmitido por Radio con vos, 21 de julio de 2023.
2 Red Feminista Anticarcelaria de América Latina. Hacia una definición colectiva de punitivismo, Parlamento de Ladrones y Desviadxs. En Yo No Fui, Justicias alternativas. Buenos Aires: Tren en Movimiento, 2025.
3 Dillon, Marta (2025Dillon, Marta y López, María Pía (2025). No nos vamos a abandonar ahora. Anfibia. https://www.revistaanfibia.com/3j-ni-una-menos-diez-anos-no-nos-vamos-a-abandonar-ahora/, 2 de febrero). Milei prometió temblores, pero el piso se le movió a él. Buenos Aires: El destape web. Disponible en: https://www.eldestapeweb.com/sociedad/marcha-antifascista/milei-prometio-temblores-pero-el-piso-se-le-movio-a-el-202522050
4 En Argentina, levantar significa ligar, tener nuevos vínculos amorosos.
5 «Si vamos al menos cinco mostris, hacemos flyer» sentencia sabiamente nuestro compañero Moyi Schwartzer, dando cuenta de un acto de responsabilidad ética y cuidado a la hora de sostener la ocupación de la calle.
6 En la muestra (Nuestra) casa que curamos junto a Mariela Scafati participó un significativo grupo de artistas visuales (Daniel Alva, Javier del Olmo, Lucas Di Pascuale, Tobías Dirty, Grupo de Arte Callejero, Magdalena Jitrik, Ana López, Leo Ramos y Daiana Rose) y asistieron cientos de personas a la inauguración-conversación. Las obras reunidas proponían distintas posibilidades y derivas a partir de la pregunta: ¿cómo inventamos, construimos, habitamos nuestra casa?
7 García, Luis Ignacio. Guerra civil mental. Crónicas de la aceleración en el laboratorio argentino. Caja Negra, en prensa.
8 Con la firma de Comité de Imaginación Revolucionaria, apareció en la anti-revista Sobre (1969) un manifiesto por una cultura subversiva y un balance autocrítico de Tucumán Arde, señalando los límites de la legalidad que suponía aliarse con la central obrera e incitando a ensayar formas de acción política clandestinas (Longoni, 1995Longoni, Ana (1995). Sobre: una anti-revista en el año del Cordobazo. Revista Causas y Azares, 2, pp. 136-143.).
9 Se denomina Tercer Malón por la Paz por ser posterior a otras dos experiencias: en 1946, durante el primer gobierno peronista, las comunidades indígenas marcharon a pie desde sus parajes hasta la capital del país exigiendo la devolución de sus tierras, y en 2006, durante el gobierno de Néstor Kirchner lo hicieron de nuevo con el mismo histórico reclamo.
10 Reescritura que propuso Salomé Wolosky a partir del poema de Susana Thénon ¿Por qué grita esa mujer?, en: La morada imposible. Buenos Aires, Corregidor: 2019.
11 Con esa afirmación empieza Diana Bellessi el documental El jardín secreto (2017). https://www.youtube.com/watch?v=qV3-kFNEV20.
12 Así nombramos a la zona de resguardo dentro de la columna mostri destinada a personas discapacitadas.
13 Ferreyra, Marcelo Ernesto (2021, 5 de noviembre). La organización de la Primera Marcha del Orgullo en Argentina. En Colectiva Editora de Moléculas Malucas, Moléculas Malucas. https://www.moleculasmalucas.com/post/la-organizacion-de-la-primera-marcha-del-orgullo-en-argentina
14 Véase, por ejemplo: Graciela Di Marco, Entrevista a Hebe de Bonafini (Asociación Madres de Plaza de Mayo), disponible en: https://unsam.edu.ar/escuelas/eh/centros/cedehu/material/(36)%20Entrevista%20Bonafini.pdf
15 Fue en el intercambio dentro de la mesa Arte y política, dentro de las XIII Jornadas de Debates Actuales de la Teoría Política Contemporáneas celebradas en la Universidad Nacional de Lanús (Buenos Aires), el 9 de agosto de 2025.