Vi que podía escribir: anti-punitive imagination and poetic expression from the YoNoFui collective
Verónica Perera
Universidad Nacional de Avellaneda
https://orcid.org/0000-0002-0838-5107
veronic.perera@gmail.com
Cómo citar este artículo/Citation: Perera, Verónica (2025 Vi que podía escribir: Imaginación antipunitivista y palabra poética desde el colectivo YoNoFui. Arbor, 201(814): 3136. https://doi.org/10.3989/arbor.2025.814.3136
Copyright: © 2025 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
Este texto enhebra la palabra pública que Lili Cabrera ofreció en entrevistas11 La mayor parte de esta entrevista testimonial a Lili Cabrera fue realizada por Verónica Perera el 16 de agosto de 2025 en el marco del proyecto Memorias transfeministas de experiencias carcelarias: potencia y límites de las artes escénicas, UNDAVCyT 2025, resolución Rectoral 393/2025. Se incluyen también algunas reflexiones que Lili Cabrera ofreció en los Diálogos sobre el castigo carcelario a mujeres cis y trans travestis, organizado por el Grupo de Estudio sobre el Sistema Penal y Derechos Humanos del Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA, el 4 de septiembre de 2025. y en sus libros de poesía22 Sus tres libros fueron editados por la primera editorial cartonera dentro de una cárcel de mujeres, Bancame y Punto: Obligado Tic Tac (2011), Bancame y punto (2011), Tu nombre escrito en tinta china (2012). Los tres pueden consultarse en https://medium.com/@lilicabrera junto a otros textos de Lili.. La poeta y activista recorre un entramado de violencias pasadas y presentes, dentro y fuera de la cárcel, interpersonales y sistémicas, intercalando, casi imperceptiblemente, la primera y la tecera persona. Con la fuerza del transfeminismo y la brújula antipunitivista, Lili Cabrera reflexiona, escribe poesía y desde el colectivo YoNoFui impulsa un activismo de cuidados del cuerpo íntimo y colectivo a la vez.
Yo fui
todo lo que se me imputa
y también las razones
que no conocés.
Fui cardo
piedra en tu zapato
corona de espinas
lanza en tu costado
fantasma que rondaba la ciudad
sin huellas que lo identifiquen
pero también
algo más que las letras
en negrita de un expediente.
Aunque no lo sepas
o ni siquiera lo imagines.
Yo fui
he sido
ya no seré33 Yo Fui, Liliana Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/banc%C3%A1me-y-punto-720e871917a8.
En los últimos tiempos, la extrema derecha global y también argentina, construye a los transfeminismos como uno de sus prinicipales enemigos. Ya sea una restauración conservadora, una revancha patriarcal para recuperar privilegios masculinos supuestamente revisados o perdidos en los últimos años, o un chivo expiatorio en torno al cuál cual fidelizar seguidores o esconder el fracaso de medidas económicas, los transfeminismos fueron convertidos en enemigo fundamental de los neofascismos. La ideología de género o las masculinidades amenazadas se volvieron campos minados en la llamada batalla cultural que emprende una ofensiva contra todo horizonte común y colectivo44 Ver La derecha sale del closet. Ataques a feminismos e ideología de género como ‘batalla cultural. Observatorio Universidad de Buenos Aires, 13 de agosto, 2025. https://www.filo.uba.ar/node/424.
La organización transfeminista y antipunitivista YoNoFui que trabaja dentro y fuera de la cárcel desde hace 24 años, lo vivió en carne propia. En enero y julio de 2025 sufrió dos amedrentamientos a espacios de residencia y trabajo de algunas de sus integrantes. Con una amenaza literal en el primer evento («Cuidado con los temas») y sin orden judicial en el segundo, la polícía de la Ciudad de Buenos Aires irrumpió en la cooperativa de trabajo Bell de YoNoFUi y arrebató los elementos con los cuales ofrecían servicios de manicuría, estética y masajes. Fake news sobre un spa relacionado a un opositor polítco remataron el saqueo material y el insulto, «como si una mujer que estuvo privada de su libertad no pudiera trabajar y formarse en un lugar agradable», dijo Lili Cabrera.
VP: ¿Cómo vivieron este último episodio?
LC: Entre la indingación y el espanto. Esto tiene muchas aristas: además de avasallar la posibilidad de formarse laboralmente, esto tiene efectos para nuestra organización que tenemos que entender. Estamos viendo de que manera pensarlo políticamente, desde el militar y activar.
VP: ¿Cuáles son las peores violencias?
LC: Las que no se ven. Las violencias de allá—en el encierro—son como las de acá, pero en el encierro se potencian mucho más. Todos sabemos de la violencia física que deja marcas en los cuerpos en el penal: sabemos que la violencia baja desde lo vertical y luego pasa a un plano horizontal. Eso es lo que propone el servicio penitenciario, una institución que naturaliza las violencias y sus castigos como algo enquistado, más allá de que haya voluntades que colaboren para que eso pase.
Pero hay muchas violencias invisibles: las de una persona que pasa mucho tiempo en el penal sin contención psicológica ni afectiva; las violencias del volver a acostumbrarse a estar afuera, volver a desplegarse en un mundo que parece nuevo. Hacen tanto para que te metas para adentro… Ponerse a tono con la tecnología, cruzar la calle, los autos que ponen una luz de guiño antes de doblar. Todo lo que en ese tiempo te olvidas. Y volver a confiar en las personas.
Y están todas las situaciones internas que vienen por las jerarquías de las carátulas55 Refiere a las carátulas de los expedientes judiciales con los delitos imputados. que las presas tienen.
VP: ¿Y como son esas jerarquías internas?
LC: La cárcel fue cambiando. En un momento eran quienes quizás habían tenido causas tipo robo, un rol en primera persona. Luego empezó a crecer el consumo problemático, afuera y adentro. Entonces, quienes quizás tienen acceso a entrar drogas al penal, son quienes tienen más poder. Quien tiene visitas y tiene un gran paquete, tiene más poder. Aquella que no tiene qué aportar, tiene menos poder.
Desarmar esas jerarquías no es fácil. Intentamos trabajarlo en los talleres de YoNoFui: buscamos de qué manera generar otros lazos de afecto y de compañerismo que no sea desde esa balanza de poder. Que no sean desde medir qué te sirve y qué no, sino ver de que formas construir, entre todas, otra cosa.
Además, en los penales hay causas que no son bien recibidas por la población carcelaria. Hay pabellones de causas especiales, compañeras que no podrían vivir de una forma natural en otras secciones del penal. Son causas en relación a niñes, por ejemplo, les dicen infanto. Son compañeras que están imputadas de infanticidio, pero también hay otras situaciones. Hace unos años, cuando el aborto no era legal, allí estaban también las compañeras que habían abortado.
Esas “madres coraje” son las verdugas que comen santos y cagan demonios, que sin pensarlo entran en acción para diseminar en horizontal la crueldad que la gorra viene bajando en vertical
(…)
El infierno siempre tiene un escalón más66 Madres fatales, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/madres-fatales-afc01dd809c6.
YoNoFui elige trabajar en el pabellón de delitos especiales en la unidad 47 de San Martín77 Dependiente del gobierno de la Provincia de Buenos Aires.. Esta decisión que tomamos como colectivo tiene que ver con cosas que nos pasaban cuando estábamos privadas de libertad: estando por delitos contra la propiedad mirábamos a las de infanto como la otredad. Hoy elegimos trabajar ahí, con las personas que no quiere trabajar nadie, para mi es muy importante.
Hoy pensamos que una va a trabajar con la persona, no con las causas, lo importante es crear espacios de confianza, donde las detenidas puedan hablar sin estar cuidándose. Si quieren contar que pasó, cuentan cuando y como quieren; o lo hacen con la escritura o a través de su oficio. Y si no quieren, no cuentan. En YoNoFui no hablamos de culpas, hablamos de responsabilidades. No somos quienes venimos a punir. No nos ponemos al hombro la moralina a la hora de hablar con las compañeras. Bastante tienen con estar en un pabellón y con toda una sociedad que juzga desde un lugar que no es constructivo. Para juzgar ya está la justicia, que es punitiva. Y es tremendo lo que hace la cárcel con una persona.
VP: ¿Esto es parte de lo que entienden por abolicionismo?
LC: Exacto. Creemos que las cárceles no sirven para nada. Cuando decimos esto, casi siempre nos preguntan: Y, ¿qué hacemos con los violadores? ¿Y con los genocidas?
Como organización nos proponemos empezar a pensar juntas, no tenemos la respuesta, pero sabemos que la cárcel no sirve. La cárcel no repara ni siquiera a la víctima. Un montón de vidas se han visto marchitas en el encierro: las nuestras, las de compañeras. Hay gente que entró sana y salió enferma. O en una bolsa negra.
¿Cómo es el otro lado Flor? ¿Hay paz? ¿O es un laberinto del que se hace imposible encontrar la salida? ¿Podés escapar de allí? ¿Rondás también, otros lugares en los que estuviste? ¿Hay fases en la muerte como en esta farsa de sistema? ¿Hay alguien que juzga tu comportamiento de fantasma?
(…)
¿Escuchás cuando alguien te nombra? ¿Sos consciente, que desde el día que moriste, fuiste naciendo en shablones, en stenciles en banderas de resistencia?
Todos llevan tu cara. Tus rasgos, se hacen presentes en los parches, en los carteles y en cada superficie como si la carne volviera a habitar tu cuerpo, irrigando consignas, como un corazón que bombea y late, tu energía cruza la barrera del penal, del tiempo y el espacio.
Y entonces, en medio del barullo, creo escucharte reír88 Politizar la existencia, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/politizar-la-existencia-10c93e4553f5.
LC: Desde YoNoFui nos importa mucho conectar las luchas y las violencias: las de afuera con las de adentro; lo que ocurre en el territorio con los desalojos y las vulneraciones de salud, de derechos y la violencia física que sufren las compañeras dentro del penal. También pensamos en la salud mental. Pensamos Palestina, lo que está pasando en Gaza. Tenemos la Columna Mostri99 Espacio de activismo de diversidades sexuales, transfeminista, anti fascista., tenemos Casa Andrea: un espacio colectivo que compartimos con NoTanDistintes, una organización que trabaja con personas en situación de calle. Tener todos esos espacios a mí me motoriza mucho.
Es decir, somos una organización que no pensamos en el penal como único tema de debate, de desglose de la realidad. Las violencias atraviesan todos esos lugares, hay mucho para pensar y cada quien lo hace desde su experiencia: algunas personas pasaron por la cárcel, otras no, somos personas diversas.
VP: ¿Qué es la justicia feminista para ustedes?
LC: Hay muchas preguntas para hacerle a la justicia sobre cómo tramita las distintas causas. Lamentablemente lo único que vemos es punitivismo. A veces cuando nos preguntan que esperamos de una justicia feminista, decimos que no se puede hacer algo con lo que ya está podrido. Queremos pensar de qué forma se pueden imaginar otros modelos. Y lo intentamos a pequeña escala, hacemos mediaciones de conflictos, cuando sucede algo entre compañeras, por ejemplo.
VP: ¿Cómo es eso?
LC: Si algo pasa a alguna compañera, nadie va a llamar a la policía (risas compartidas). Eso está realmente colectivizado y acordado. Viene de lo que hemos visto a través de los años ….Cuesta mucho porque suele suceder que para poder acceder a algún servicio público, de lo que sea, te piden una denuncia policial. Nosotros intentamos, en lo posible, en las causas que son posibles, cuando hay un conflicto entre compañeras, o entre un familiar y una compañera, intentamos mediar sin llamar a la policía.
En el encierro te infantilizan mucho y está muy naturalizado que cuando hay un conflicto tiene que venir otro a mediar, otro con poder, puede ser la justicia, lo que sea. Entonces, cuando hay algún disgusto entre compañeras, nosotras nos sentamos y empezamos a ver entre pares: ¿qué pasó? ¿Hay posibilidad de reparar lo que pasó?. Es un intento de poder pensar la mediación de conflictos desde otro lugar.
Pero bueno, no es fácil. Todos tenemos punitivismo internalizado. Hay un compañero que dice que siempre tenemos un yuta1010 Un yuta significa un policía, coloquialmente. adentro y hay que ver de qué manera no aparece. Hay que ver como puede salir algo más colectivo y constructivo. Y más cuando venimos de lugares como la cárcel, donde todo se mide, también horizontalmente, entre pares… El sistema penitenciario siempre va a abonar a la desunión de las personas, ¿no? No les sirve que se unan, porque juntas hacen fuerza, juntas reclaman.
VP: ¿Qué es el segundeo? ¿Porqué lo llaman así?
LC: Porque es una palabra que viene de una raíz horizontal, sugiere reciprocidad. Hace unos años lo llamábamos acompañamiento, apoyo social, todas palabras que no nos representaban pero que usábamos porque no habíamos encontrado segundeo. Es una palabra que entiende cualquiera, alguien que estuvo en la cárcel, alguien que está en la calle. Hay palabras como solidaridad o sororidad, que entiendo, pero no logran graficar los lazos afectivos como si lo puede hacer segundeo, espalda con espalda.
Yonofui es una organización que fue cambiando a medida que los tiempos necesitaban otro tipo de pensamiento crítico para ver las situaciones que nos atravesaban a las mujeres cis y personas trans del colectivo. Hoy hacemos distintos tipos de segundeo. Uno es jurídico, con compañeras abogadas y otras que conocemos el sistema, algunas por haber estado en cana1111 En cana significa presa, coloquialmente.. Otro le llamamos espalda con espalda: trabajamos cuerpo a cuerpo cuando, por ejemplo, vamos al barrio a buscar a una compañera en situación de consumo problemático que no está pudiendo volver; o cuando pudo, la acompañamos a una rehabilitación. O cuando enfrentamos la violencia burocrática de muchas instituciones estatales donde compañeras necesitan que alguien vaya con ellas para hacer trámites larguísimos y engorrosos.
Y este año se impuso en el colectivo la necesidad del segundeo en salud mental. Empezamos a ver que lo que las compañeras necesitaban eran espacios de terapia: esta todo tan estallado, que no hay espacios donde sacar afuera todo lo que les pasa, tanto colectiva como individualmente. Es muy bueno reunirnos y tratar de pensar la salud mental desde otros lugares: que nuevas maneras de nombrar podemos inventar.
VP: ¿Qué sucede cuando el segundeo funciona?
LC: Las compañeras empiezan a participar de los espacios de YoNoFui, sus experiencias empiezan a ser parte de lo que políticamente proponemos como debate. Sus vivencias empiezan a filtrar las ideas que van surgiendo sobre la abolición de las cárceles, los análisis que hacemos de lo que pasa adentro.
Empiezan a reconstruir su situación vincular: muchas veces con las familias, otras con sus amistades porque después de mucho tiempo adentro, puede suceder que las familias ya no están.
Por ejemplo, durante más de un año segundeamos a una compañera que le habían quitado a sus hijas.. Hubo compañeras abogadas que se pusieron al hombro una causa muy difícil, porque cuando una institución le saca los hijos a alguien, la caratulan como mala madre, parece que esa mujer no pudiera cuidar ni una planta. Hicimos un segundeo durante más de un año, y la semana pasada nos avisaron que ¡las nenas vuelven a la casa!. Suele ser muy difícil… ¿sabés por qué? Porque las personas a las ques les hacen esto son mujeres pobres que no tienen acceso a un acompañamiento jurídico, cuerpo a cuerpo, que siga la causa. Acá hicimos seguimiento de la causa, movimiento por movimiento, estuvimos ahí para lo que la compañera necesitara. ¡Y lo logramos! Nos puso muy contentas...
VP: ¿Qué situaciones te frustran más?
LC: Me frustro mucho... Acá afuera me frustro cuando veo que había herramientas desde el Estado que a una compañera le venían muy bien para volver a organizar su vida. Alguna subvención por estudio o algún subsidio habitacional. Y de repente, ves que se empiezan a cortar. Por ejemplo, la tarifa social en la SUBE1212 Tarjeta de pagos para el transporte público en Argentina.. A las compañeras les venía súper bien. ¡Ahora piden tantas cosas! Tantos trámites que llevan tanto tiempo, tantos papeles, que las compañeras no llegan. (La burocracia estatal) pone tantos palos en la rueda, cuando las compañeras tienen vidas tan complicadas…
Me frustra mucho cuando estamos haciendo algún segundeo y por alguna cosa de algún servicio de salud, no se logra. Por ejemplo, tenemos una compañera que está lista para entrar a una rehabilitación, pero no conseguís el cupo. Y vos decís, pero esta piba ¡por fin! hizo el click para empezar a trabajar en ella, y ¡no hay cupo!. Entonces, bueno, empezamos a ver de qué manera nos inventamos algo para generar ese cupo. Segundear en este contexto es como estar haciendo magia todo el tiempo.
Me frustra que haya muy poco para alguien que sale de la cárcel. No hay herramientas desde el Estado nacional, ni empatía social para generarlas. Si alguien sale hoy del penal de Ezeiza, si no tiene una red afectiva, si no tiene a alguien que la pueda ayudar, a conseguir un trabajo o a generarse algo, y… lo más probable es que vuelva al penal. Eso me genera mucha bronca.
Me frustran todas las situaciones que van pasando… Palestina; los jubilados en Argentina1313 Desde la asunción de Milei, las jubilaciones cayeron 32% (ver https://laciudadrevista.com/segun-informe-con-la-formula-de-javier-milei-las-jubilaciones-perdieron-un-32). Organizaciones de jubiladxs junto a otras organizaciones sociales y parte de la ciudadanía protestan semanalmente frente al Congreso de la Nación. La criminalización de las protestas incluyó el uso de gases por parte de la Gendarmería de un modo que viola los derechos humanos de los manifestantes y reporteros. Un fotoperiodista fue severamente herido en el cráneo y la Ministra Bullrich denunciada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos., el Hospital Bonaparte… Y como hacer para que la gente no viva atemorizada, porque si va a una marcha la meten en cana, ¿viste? A quienes tenemos antecedentes penales nos quitan hasta la posibilidad de reclamar. Nos cuidamos mucho y es un bajón. Porque ponele, yo voy a la marcha de jubiladas, ponele que no esté tirando piedras ni nada, pero estoy ahí; y en el boleo, me agarran, me meten en cana, yo no salgo, porque tengo antecedentes penales. En cambio, una compañera que no tiene antecedentes, si sale. No queda otra que generar medidas de autocuidado. Y eso hace que la protesta vaya mermando.
VP: ¿Igual que a las personas migrantes, ¿no?
LC: Totalmente, sí. Nosotras también tenemos compañeras que salen del penal y les llega la carta de expulsión del país. Es tremenda la angustia. Ahora se agudizó más. Por ejemplo, si tenés más de cinco años de condena, al salir se te genera la expulsión del país. Y muchas de esas compañeras tienen hijos argentinos, tienen sus familias acá. Antes podían salir con la libertad condicional y empezar a hacer otra vida. Ahora, entran en un limbo judicial, ni siquiera pueden tener acceso al DNI (documento nacional de identidad).
Intentamos acompañar de la manera que sea. Nuestras compañeras abogadas van haciendo un máster en urgencias (¡risas!) master en derecho de familia, master en derecho migratorio, etc. etc.
VP: ¿Cómo te segundeaste a vos misma? ¿Como hiciste para llegar tan lejos del penal?
LC: Con lo colectivo… y la escritura me acompañó mucho… Cuando llegué en 2006, el penal (de Ezeiza) estaba súper poblado y no había cupo para salir a talleres de educación o a trabajar. Las compañeras estaban preparando una huelga de hambre por la situación de las madres con hijxs menores de 5 años. Me encontré con toda esa situación: salíamos al recuento y venían los paleros, que son los celadores con casco y palos, eran violentos física y también simbólicamente.
Rechazábamos la comida. Ahí y en otros de penales, de mujeres y de hombres también. Buscábamos generar las condiciones para una ley que amplíe el arresto domiciliario para incluir a madres con hijas de 5 años o en situaciones graves. Porque en ese momento la ley contemplaba el arrestro domiciliario solo a personas con enfermedades terminales o mayores de 70 años. En ese penal vi por primera vez una politización que yo desconocía; yo no sabía que se generaban esas luchas por esos temas y me sorprendí. A la huelga nos sumamos todas para sostenerla, aunque no tuvieramos hijos. Había algo del compañerismo, de sostener a las compañeras; toda una inteligencia colectiva puesta en eso. Había comunicación entre pabellones, pensábamos de qué manera contrarrestar las amenazas para que levantemos la huelga de hambre.
Eso a mí me atravesó. Y fue la primera vez que escuché hablar de YoNoFui. Las compañeras del penal me decían que venían de una organización y se llevaban los escritos para los pedidos a la Cámara de Diputados para generar el proyecto de ley. En el 2006 logramos la media sanción en la Cámara Baja, en el 2008 la media sanción en la Cámara Alta. Y luego pasaron dos años más hasta ver la ley materializada.
Ahí aprendí a hacer escritos, me contagié, me sumé rápido a esa lucha.
Cuando vi que no me quedaba otra que quedarme privada de libertad, pedí el traslado a la Unidad 31, que era más chica y había trabajo. Yo necesitaba trabajar, necesitaba comprarme mis productos de higiene, no sé, mis cosas.
VP: ¿Y cómo sabías que en la Unidad 31 había trabajo?
LC: Me enteré por las compañeras un día que fui de comparendo. El comparendo es cuando vos vas a declarar ante el juez o a hablar con tu defensor. Te llevan en un camión de traslados, casi siempre con compañeras de otras unidades y te juntan en la leonera, te dejan casi siempre desde las tres de la mañana de un día hasta la una de la mañana del otro, mientras esperás que te atienden.
VP: ¿En la leonera todo el tiempo?
LC: Si, en condiciones horribles. Hay algo parecido a un baño que es totalmente inhabitable, pero bueno, ante la desesperación lo usás. En el penal aprendí que siempre hay algo que puede ser peor. Cuando caí al principio, antes de ir al penal me habían llevado del dispositivo policial a Tribunales, me metieron en un lugar finito como esta mesa…con la luz prendida, lleno de cucarachas, con un colchón asqueroso. Ahí estuve parada de un viernes a un lunes ¡parada!. Me daba impresión sentarme. Nunca me dolieron tanto los pies.
Mis compañeras en el primer pabellón fueron muy buena gente conmigo. Aunque había situaciones de consumo problemático, no se veía tanto como ahora y había gente más grande. Te encontrabas una piba como una mujer más grande que, por ejemplo, había hecho una estafa. Encontrabas distintas generaciones. Me ayudaban, me acuerdo que fue mi cumpleaños, me hicieron una torta que nos repartimos entre 60 personas, fue sentir hay alguien que se acordó de mi cumpleaños. Mis compañeras me podían ayudar, pero yo necesitaba trabajar, una no puede depender siempre. Y yo no tenía visita.
Me trasladaron a la 31 y las chicas me hablaron de YoNoFui, que la pasaban bien en el taller de poesía. Y me anoté.
La escritura vino a crear lazos donde no había mediación posible
(…)
fue lo que posibilitó que esos costados de mí, empezaran a dialogar, como los instrumentos en una orquesta
(…)
vi que era posible volcar en un poema tanto dolor, tanta ira y tanta muerte como la que yo tenía encima, y todo ese recuerdo de Buenos Aires que tenía atorado en la garganta desde la última vez que la vi, camino al penal.
Cada vez que empuñaba un arma para hacer mi “trabajo” yo me sentía más segura que nunca. Cuando entré al penal, me sacaron esa muleta, con el tiempo solo fue necesaria la ira para mantenerme en pie, al día de hoy ninguna de las dos es tan necesaria1414 ¿Qué es para mi la escritura?, Lili Cabrera.
https://medium.com/@lilicabrera/qu%C3%A9-es-para-m%C3%AD-la-escritura-74b15f8141ef.
VP: ¿Habías escrito o leído poesía alguna vez?
LC: Leído, sí, en el colegio. Me acordaba de los poemas que te enseñan en el colegio de Juana Ibarbourou, y ahí quedaste, yo no me veía escribiendo poesía…. Si pensaba en poesía, pensaba en la rima. Pero ví que María Medrano y Claudia Prado (otra compañera poeta) empezaron a traer poetas de los años 90. Y a mí eso me flasheó: Fabián Casas que escribía sobre sacar la basura; o Irene Cruz, Roxana Crisólogo, Irene Gruss, Diana Bellessi, Andi Nachón, un montón de poetas que escribían sobre otras cosas y otros temas; y ahí vi que podía escribir. Pero sobre todo me sorprendí de cómo escribían las pibas.
Los talleres de poesía se daban en la biblioteca, me pareció un lugar hermoso, estaba arreglado, las chicas tomaban mate y se trataban por el nombre. Había una afectividad que hacía rato que no sentía, era como un espacio neutral, donde venía la gente de afuera. Me sorprendí mucho al escuchar a las compañeras, María y Claudia tiraban algún disparador, y cada cual tenía su estilo, se criticaban los poemas y estaba todo bien. Yo veía que ellas tenían mucha soltura para decir y para aceptar. Al principio me dio un poco de temor, ya veo que escribo algo y me matan en la primera; o me parece una pavada, así que al principio yo escuchaba.
Pero siempre tuve la habilidad de concentrarme para escribir, aún en el pabellón, ¡donde había un ruido!. Pero bueno, me empecé a copar… al principio no me animaba a leer mis poemas en el taller, me daba un poco de vergüenza, yo tartamudeaba un poco, con temas sensibles me costaba mucho. Entonces se lo daba a una compañera que lo leía por mí. Tuve una buena recepción, fueron muy afectuosas también.
VP: ¿Cuál fue tu primer poema?
LC: Se llama Panóptico (no suelo poner títulos a mis poemas…) y hablaba del pabellón colectivo. Era una unidad más monitoreada, se supone que era una unidad de conducta, tenía una especie de panóptico, de pecera, las celadoras tenían visión a dos pabellones y podían ver todo, era como ver un hormiguero, salvo la parte del baño. Era como un laboratorio, donde veían todo lo que hacía cada una. Estaba todo más controlado que en el pabellón anterior.
Los colores permanecen uniforme
en sus cuatro laterales
a la guarda de que nada se escape
de su lugar asignado1515 Panóptico, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/obligado-tic-tac-e5e5aceb32b5.
VP: ¿Habías escuchado de Michel Foucault y el panóptico?
LC: No, creo que hablando de los pabellones, alguna compañera lo debe haber comentado ahí en el taller. A Foucault lo leí después. Pero habíamos empezado a hablar un poco sobre la disposición. Para mí era novedoso ver esa forma de estructura en el penal. En la unidad anterior era diferente: de la reja para allá está la policía; de la reja para acá somos nosotros. Pero en la Unidad 31 no, ellos tienen visión de todo. Y eso hace que las compañeras se cuiden mucho, y no colabora a la complicidad entre compañeras, a la complicidad afectiva; las celadoras decidían hasta quién dormía en la cama de arriba y quien en la cama de abajo; dónde te sentabas a desayunar. Cuando vi eso me quise morir.
VP: ¿Qué trabajo conseguiste?
LC: Al principio trabajé de faginera, haciendo la limpieza de todos los pasillos, a la mañana y a la tarde. Después pude pasar a trabajar en la biblioteca, donde me quedé por muchos años, casi toda mi condena. Lo hice un espacio mío: ordenaba los libros, les hacía café a las compañeras, les ponía música desde una computadora. Intenté hacer de ese espacio como uno de afuera, colgaba afiches de cosas que me parecían que estaban buenas, pasaba ahí todo el día. Pero vino la posibilidad de trabajar en jardinería. Había compañeras que me decían: “¡estás loca! ¿cómo vas a dejar la biblioteca por ir a cortar pasto?” Pero no había visto el sol ni el pasto como por cinco años, salvo por el patio del pabellón que era un cuadradito mínimo. Extrañaba mucho el contacto con las plantas. Pude acceder a otra cosa, un rato donde estábamos el pasto, el sol, el aire y yo…
Agarré mi bolso, ya me había despojado de un montón de cosas ese mes. Pero me llevé lo que creía indispensable.
(…)
Sentí el grito de los teros, supe que era la celadora de requisa que se acercaba al predio. Saludé a todas y cumplí con la cábala de no mirar atrás.
(…)
Crucé la barrera, me senté a un costado, la tarde ya estaba bajando, el sol se perdía por la autopista1616 10 años, Lili Cabrera https://medium.com/@lilicabrera/10-a%C3%B1os-a3cd940a2d7f.
VP: Y una vez afuera, ¿cómo seguiste?
LC: Tenía mucho temor de salir. No tenía casa, mi papá estaba en (el penal de) Marcos Paz. Solo tenía a YoNoFui.
Después de siete años en el penal, yo había logrado salir en transitoria. Iba a los talleres de periodismo de YoNoFui en el local de la calle Bondpland. Vivía en las casas de pre-egreso con 5 compañeras, todo se regulaba más como una casa. Tenía mi trabajo, estaba tranquila porque todavía me faltaba tiempo para pensar en la libertad. Tenía una rutina, el futuro era una incógnita.
Dos años antes, yo había pedido el estímulo educativo1717 Una instancia que acorta la condena.. Había un montón jueces que lo otorgaban, pero el mío no. Dos años después, un día, viene y me dice: “Bueno, Cabrera, usted ya sale en transitoria, le vengo a traer su libertad por el estímulo educativo”. Me asusté mucho.
No tenía casa ni laburo. No tenía a nadie ni nada afuera.
Lo hablé con María (Medrano) y le dije: ¿qué hago? yo le voy a decir al juez que no, que me quiero quedar.
Y María me respondió: No. Afuera va a estar YoNoFui.
Y llegó el día. Tocaba el taller de poesía, fui como siempre y María me preguntó: ¿vos supuestamente te vas hoy, no?. Sí, respondí, pero (del Servicio Penitenciario) no me avisaron nada todavía. Y yo no iba a llamar. Pero una compañera llamó por mí.
A las cuatro de la tarde salí en libertad. Me vino a buscar un taxi, no podía venir nadie a buscarme. Al otro día fui a YoNoFui, era mi cumpleaños. Me sentí muy triste.
María me propuso volver a la cárcel con el taller de poesía. Un mes después logramos el permiso y volví al mismo penal una vez por semana con el equipo docente de YoNoFui. Me gustó, me hizo mucho bien: volvía a ver a las compañeras con las que yo había convivido, todas iban al taller de poesía. Y tenía una actividad fija.
Después de un año empezamos a ir Juan Pablo Fernández y yo (sin María). Me hice cargo del taller así María pudo ocuparse de otras cosas. Y a través de YoNoFui, fui conociendo otros espacios amigos.
Y empecé a laburar… siempre me interesó la teconología y durante mis salidas transitorias había hecho una capacitación en tecnología con una empresa. Empecé a trabajar en moderación de contenidos. Y me empezó a interesar la programación...
Luego hice capacitación con el Proyecto Nahual, sigo en contacto porque colaboran con YoNoFui, tienen una mirada muy linda, de ampliar las herramientas digitales a todas las poblaciones.
Ahora también trabajo en el Comité Nacional para la Prevención de la Tortura (CNPT). Me dio la posibilidad de ver que es distinto pensar desde un organismo de derechos humanos, una agencia estatal con compañeros que vienen trabajando en el sector público, a pensar desde una organización social como YoNoFui. Desde la organización social, vos podés tocar todos los timbres. Los que se te ocurran. Hasta que se dé. Pero desde el organismo público, hay roles que cumplir, hay cosas que no se pueden. Tenés el límite de la jurisdicción y de la ley. Cuando yo estaba adentro, para mí que apareciera la Procuración Penitenciaria de la Nación o mi juez, era como si aparecieran los Power Rangers; no sabía que desde un organismo esatal todo no se puede. Ahora, trabajando en el Estado, me doy cuenta que a veces una pone el ojo en un lugar, pero en realidad todo depende del Poder Judicial y de la mirada política que recae sobre ese Poder Judicial…
En este contexto, creo que los organismos (como la CNPT) y las organizaciones sociales somos la resistencia contra todo lo que arrasa a las personas en situación de calle, a las migantes, a las personas privadas de su libertad, a las personas con antecedentes penales, a las docentes. Raquel Gutiérrez Aguilar, que estuvo presa durante la guerra del agua en Bolivia, habla de ciudadanas mutantes y su devenir mutante cuando piensa en como su experiencia de presa politica le sirve hasta el día de hoy. ¿Cómo pensar ese devenir mutante, esa dimensión sensible de lo que vivimos en el pabellón para hacerla potencia y ponerla a jugar en esta resistencia de hoy, juntando posibilidades colectivas?
(…)
Todavía quedan huellas en la diaria. Todavía me desoriento y me pierdo en la calle, corro cada vez que abre el semáforo, todavía me sobresaltan los timbres y los golpes en la puerta.
(…)
Todavía tengo antecedentes penales.
Todavía siento que es necesario proyectar para contraefectuar las crueldades del sistema, y todo lo que se venga, intentando no claudicar ante el cansancio después de tantos años,
pero también, a la par de todo eso, aprendí lo necesario que es armar redes, a expandirlas como las orquídeas que no se contentan con dejar sus raíces quietas. Hoy, mientras me tomo un café, escribo esto y pienso, las cosas de este lado de la barrera, no vienen saliendo tan mal1818 10 años, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/politizar-la-existencia-10c93e4553f5.
La autora de esta entrevista declara no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.
Esta entrevista fue realizada en el marco del proyecto Memorias transfeministas de experiencias carcelarias: potencia y límites de las artes escénicas, UNDAVCyT 2025, resolución Rectoral 393/2025.
Verónica Perera: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Metodología, Redacción– borrador original. Revisión. Edición.
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1 La mayor parte de esta entrevista testimonial a Lili Cabrera fue realizada por Verónica Perera el 16 de agosto de 2025 en el marco del proyecto Memorias transfeministas de experiencias carcelarias: potencia y límites de las artes escénicas, UNDAVCyT 2025, resolución Rectoral 393/2025. Se incluyen también algunas reflexiones que Lili Cabrera ofreció en los Diálogos sobre el castigo carcelario a mujeres cis y trans travestis, organizado por el Grupo de Estudio sobre el Sistema Penal y Derechos Humanos del Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA, el 4 de septiembre de 2025.
2 Sus tres libros fueron editados por la primera editorial cartonera dentro de una cárcel de mujeres, Bancame y Punto: Obligado Tic Tac (2011), Bancame y punto (2011), Tu nombre escrito en tinta china (2012). Los tres pueden consultarse en https://medium.com/@lilicabrera junto a otros textos de Lili.
3 Yo Fui, Liliana Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/banc%C3%A1me-y-punto-720e871917a8
4 Ver La derecha sale del closet. Ataques a feminismos e ideología de género como ‘batalla cultural. Observatorio Universidad de Buenos Aires, 13 de agosto, 2025. https://www.filo.uba.ar/node/424
5 Refiere a las carátulas de los expedientes judiciales con los delitos imputados.
6 Madres fatales, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/madres-fatales-afc01dd809c6
7 Dependiente del gobierno de la Provincia de Buenos Aires.
8 Politizar la existencia, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/politizar-la-existencia-10c93e4553f5
9 Espacio de activismo de diversidades sexuales, transfeminista, anti fascista.
10 Un yuta significa un policía, coloquialmente.
11 En cana significa presa, coloquialmente.
12 Tarjeta de pagos para el transporte público en Argentina.
13 Desde la asunción de Milei, las jubilaciones cayeron 32% (ver https://laciudadrevista.com/segun-informe-con-la-formula-de-javier-milei-las-jubilaciones-perdieron-un-32). Organizaciones de jubiladxs junto a otras organizaciones sociales y parte de la ciudadanía protestan semanalmente frente al Congreso de la Nación. La criminalización de las protestas incluyó el uso de gases por parte de la Gendarmería de un modo que viola los derechos humanos de los manifestantes y reporteros. Un fotoperiodista fue severamente herido en el cráneo y la Ministra Bullrich denunciada ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
14 ¿Qué es para mi la escritura?, Lili Cabrera.
https://medium.com/@lilicabrera/qu%C3%A9-es-para-m%C3%AD-la-escritura-74b15f8141ef
15 Panóptico, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/obligado-tic-tac-e5e5aceb32b5
16 10 años, Lili Cabrera https://medium.com/@lilicabrera/10-a%C3%B1os-a3cd940a2d7f
17 Una instancia que acorta la condena.
18 10 años, Lili Cabrera. https://medium.com/@lilicabrera/politizar-la-existencia-10c93e4553f5