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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2013.760n2008</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2013.760n2008</article-id>
					
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			  <article-title>Tiempo y edad biol&#x00F3;gica</article-title>
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		<trans-title>Time an biological age</trans-title>
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		<alt-title alt-title-type="running-head">Tiempo y edad biol&#x00F3;gica</alt-title>
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  			  <aff id="U1">Pontificia Universidad Cat&#x00F3;lica de Valpara&#x00ED;so, Chile</aff>
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		<author-notes>
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		<year>2013</year>
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		<volume>189</volume>
		<issue>760</issue>
		
		<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2013.760n2008</elocation-id>

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		<copyright-statement>&#x00A9; 2013 CSIC</copyright-statement>
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		<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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		<abstract xml:lang="es">
		<title>RESUMEN</title>
		<p>En este trabajo intentamos meditar si es posible concebir la edad como un tiempo propio de los seres vivos incluyendo al hombre. En el trabajo revisamos diversos conceptos de edad obtenidos de diversas ciencias biol&#x00F3;gicas como la cronobiolog&#x00ED;a, la gerontolog&#x00ED;a, la biolog&#x00ED;a evolutiva y la biolog&#x00ED;a del desarrollo descubriendo que en ellas, en general, se sigue pensando el tiempo biol&#x00F3;gico como el tiempo que mide un reloj. Nosotros proponemos que la edad como tiempo biol&#x00F3;gico debe ser entendida como una fase del proceso biol&#x00F3;gico, pero en funci&#x00F3;n del ciclo completo del organismo. En el caso del ser humano, su edad est&#x00E1; determinada tambi&#x00E9;n por lo que se “espera” de &#x00E9;l. Su edad est&#x00E1; determinada entonces por aspectos biol&#x00F3;gicos y culturales.</p>
		</abstract>
		
		<trans-abstract xml:lang="en">
		<title>ABSTRACT</title>
		<p>In this paper we attempt to think if it is possible to conceive age as a characteristic time of living organisms including man. In the paper we review several concepts of age coming from sciences such as chronobiology, gerontology, evolutionary biology and developmental biology, and trough all of them, we see that biological time is thought as time measured by a clock. We propose that age as biological time must be understood as a phase in the biological process, but depending on the complete cycle of the organism. In the case of human being, his age is determined also by what is “expected” about him. His age is then determined by biological and cultural aspects.</p>
		</trans-abstract>
		
		<kwd-group xml:lang="es">
			<title>PALABRAS CLAVE</title>
			<kwd>tiempo biol&#x00F3;gico</kwd>
			<kwd>edad</kwd>
			<kwd>tiempo cronom&#x00E9;trico</kwd>
			<kwd>envejecimiento</kwd>			
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			<title>KEYWORDS</title>
			<kwd>biological time</kwd>
			<kwd>age</kwd>
			<kwd>chronometric time</kwd>
			<kwd>aging</kwd>
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	<body>
		<sec id="sec1">
			<p>Se podr&#x00ED;a afirmar, no sin raz&#x00F3;n, que el tiempo es uno de los grandes temas de nuestra &#x00E9;poca. As&#x00ED;, por ejemplo, en la ciencia f&#x00ED;sica, Einstein actualiz&#x00F3; el tema, en su Teor&#x00ED;a de la Relatividad, al entender el tiempo como una funci&#x00F3;n cuantificable entre el reloj y el observador, y no como algo absoluto (cf. Espinoza, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>). Qued&#x00F3; identificado as&#x00ED; el tiempo f&#x00ED;sico con el tiempo del reloj o cronom&#x00E9;trico. Es la visi&#x00F3;n m&#x00E1;s predominante en la f&#x00ED;sica aunque no es la &#x00FA;nica ya que, m&#x00E1;s recientemente, Prigogine (<xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1997</xref>, 30) ha entendido el tiempo m&#x00E1;s bien por su car&#x00E1;cter de irreversibilidad y creatividad que por su car&#x00E1;cter de medida. Es un problema que la ciencia f&#x00ED;sica tendr&#x00E1; que resolver. Pero el tema del tiempo no es privilegio de los entes f&#x00ED;sicos. Tambi&#x00E9;n ha existido un gran n&#x00FA;mero de importantes investigaciones sobre el tiempo en procesos relativos al hombre. Se habla as&#x00ED; del tiempo de la conciencia (James, Bergson, Husserl), el tiempo hist&#x00F3;rico (Dilthey), el tiempo del proyecto (Heidegger), etc. El tiempo f&#x00ED;sico (cronom&#x00E9;trico) y el tiempo humano han sido dos de los momentos centrales en la investigaci&#x00F3;n del tiempo, aspectos aparentemente dif&#x00ED;ciles de conciliar.</p>

			<p>En otras ciencias naturales hoy tambi&#x00E9;n se habla sobre el tiempo como, por ejemplo, el tiempo qu&#x00ED;mico, geol&#x00F3;gico y biol&#x00F3;gico. En estas ciencias hay que meditar de qu&#x00E9; manera estos tiempos pueden reclamar para s&#x00ED; un car&#x00E1;cter propio, distinto de la conceptuaci&#x00F3;n del tiempo m&#x00E1;s af&#x00ED;n a la f&#x00ED;sica actual, el tiempo cronom&#x00E9;trico. En esta investigaci&#x00F3;n nos aventuramos a tratar s&#x00F3;lo del tiempo propio de los seres vivos, el tiempo biol&#x00F3;gico que llamamos “edad”. &#x00C9;ste ser&#x00E1; nuestro tema. No nos proponemos averiguar en qu&#x00E9; consiste el tiempo como tal (esto en general ha sido investigado en detalle), sino que intentamos vislumbrar, si existe, un tiempo propio de los procesos biol&#x00F3;gicos en tanto tales.</p> 
			
			<p>Ahora bien, hay que tener en cuenta que la edad, como tiempo biol&#x00F3;gico, ya ha sido levemente vislumbrada por el fil&#x00F3;sofo Xavier Zubiri (<xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2008</xref>, 254). Sin embargo, su trabajo, profundamente inspirador para este escrito, qued&#x00F3; s&#x00F3;lo en un mero proyecto sin haberlo desarrollado plenamente<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>. Por otra parte, el tema del tiempo biol&#x00F3;gico aparece tambi&#x00E9;n ricamente investigado en algunas ciencias como la gerontolog&#x00ED;a, la psicolog&#x00ED;a, la biolog&#x00ED;a evolutiva, la biolog&#x00ED;a del desarrollo, las ciencias cognitivas, la antropolog&#x00ED;a, etc. Lo que hay que tratar de meditar es si su conceptuaci&#x00F3;n, como dec&#x00ED;amos, no es otra cosa que la del tiempo cronom&#x00E9;trico.</p>

			<p>Para entender lo que es el tiempo como edad nos ser&#x00E1; &#x00FA;til, ante todo, distinguirlo de otros conceptos de tiempo biol&#x00F3;gico que han ido apareciendo en algunas de las ciencias biol&#x00F3;gicas. Esto permitir&#x00E1; perfilar mejor el tema. S&#x00F3;lo entonces estaremos en condiciones de meditar si la edad puede ser un tiempo propio de los seres vivos.</p> 
		</sec>
			
		<sec id="sec2"><title>I- ALGUNOS CONCEPTOS DE EDAD EN LAS CIENCIAS BIOL&#x00D3;GICAS</title> 
			
			<sec id="s2.1"><title>1) Edad y tiempo cronom&#x00E9;trico</title> 
			
			<p>Por tiempo cronom&#x00E9;trico entendemos aqu&#x00ED; el tiempo como “medida” del reloj. Es lo que Heidegger (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>, 310) llam&#x00F3; el tiempo vulgar, es decir, lo que generalmente todos entendemos por tiempo. ¿C&#x00F3;mo un reloj mide el tiempo? Se trata b&#x00E1;sicamente de poner en “relaci&#x00F3;n de simultaneidad” dos procesos f&#x00ED;sicos en tanto sucesivos, como ya lo anunci&#x00F3; Einstein (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1984</xref>, 24-26). El tiempo no es, por tanto, una propiedad del reloj como su color o forma. Se trata entonces de poner en relaci&#x00F3;n dos procesos. ¿Cu&#x00E1;les son estos dos procesos?</p> 

			<p>El primer proceso es el del reloj mismo. Un buen reloj, para la ciencia f&#x00ED;sica, posee diversas fases sucesivas, pero &#x00E9;stas deben ser equidistantes, es decir, que la “distancia temporal”, por ejemplo, entre un segundo y otro debe ser la misma. Ciertamente, en la Teor&#x00ED;a de la Relatividad los segundos pueden alargarse o contraerse, pero esto ocurre s&#x00F3;lo en unos relojes considerados en funci&#x00F3;n de otros, bajo ciertas condiciones que no es del caso exponer aqu&#x00ED;. Cada momento del proceso es, entonces, una fase y el tiempo medido es la “distancia” temporal entre una fase y otra. En los relojes usuales, adem&#x00E1;s, su numeraci&#x00F3;n es c&#x00ED;clica o peri&#x00F3;dica lo que parece imitar al comportamiento de los procesos astron&#x00F3;micos. No es de extra&#x00F1;ar, entonces, que los primeros relojes usados sean precisamente los astron&#x00F3;micos como el d&#x00ED;a, el mes lunar, etc. Sin embargo, no es necesario que ello ocurra, ya que un cron&#x00F3;metro digital puede medir el transcurrir no c&#x00ED;clico, por ejemplo, en segundos. El segundo proceso es el ente f&#x00ED;sico que se va a medir. Lo que hacemos es poner en relaci&#x00F3;n de simultaneidad las fases del proceso del reloj con las del ente f&#x00ED;sico en cuesti&#x00F3;n. Lo medido es justamente el tiempo cronom&#x00E9;trico (una hora, veinte minutos, etc.). Como la observaci&#x00F3;n de lo que es simult&#x00E1;neo es “relativa” al observador, entonces, se dice que el tiempo es relativo<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>. Ciertamente, el tiempo de la f&#x00ED;sica no requiere necesariamente de un reloj; basta con la relaci&#x00F3;n de dos procesos. Lo que sucede es que “mediante el uso del reloj, el concepto de tiempo se hace objetivo” (Einstein e Infeld, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1984</xref>, 135).</p>

			<p>Ahora bien, todo esto puede usarse para medir el tiempo de los procesos biol&#x00F3;gicos. De un lado, ponemos el reloj y del otro, el proceso biol&#x00F3;gico en cuesti&#x00F3;n, como si fuera un cierto tipo de biyecci&#x00F3;n. Si consideramos la distancia temporal de un organismo desde una fase a otra, a esto es a lo que se le llama “edad cronol&#x00F3;gica”, que deber&#x00ED;a llamarse mejor “edad crono-m&#x00E9;trica”. As&#x00ED;, si una persona tiene treinta a&#x00F1;os, estamos queriendo decir que desde que naci&#x00F3; hasta hoy, la Tierra (que hace de reloj) ha dado treinta veces la vuelta al Sol (suponiendo el Sol como centro del movimiento terrestre).</p>

			<p>Pues bien, hay que se&#x00F1;alar que esta edad cronom&#x00E9;trica no es la edad biol&#x00F3;gica. La biolog&#x00ED;a (por ejemplo, Kirkwood, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2000</xref>, 36) ya ha intuido esta distinci&#x00F3;n aunque, en general, no la ha conceptuado en forma precisa. La diferencia est&#x00E1; en que las fases de un proceso biol&#x00F3;gico no poseen la misma cualidad o &#x00ED;ndole que las fases de un proceso f&#x00ED;sico en tanto que meramente sucesivo. En biolog&#x00ED;a, las fases est&#x00E1;n determinadas por la din&#x00E1;mica del “proceso mismo” y no en funci&#x00F3;n de las fases de un proceso f&#x00ED;sico externo (reloj). As&#x00ED;, por ejemplo, si tenemos varias fases en el organismo (a una fase “A” le sigue una “B”, a &#x00E9;sta una “C”, etc.), la determinaci&#x00F3;n de cada fase no se realiza por su distancia cronom&#x00E9;trica (como, por ejemplo, si se dijera que el proceso biol&#x00F3;gico se divide de suyo en fases regulares de un mes), sino por las determinadas “cualidades” que presenta la din&#x00E1;mica del sistema. De hecho, las fases de un ser vivo no son equidistantes como las de un reloj, sino que est&#x00E1;n a distintas distancias cronom&#x00E9;tricas que, adem&#x00E1;s, pueden variar entre los individuos de una misma especie.</p> 

			<p>En fin, todo esto nos permite aproximarnos a un concepto de edad biol&#x00F3;gica. Para mayor claridad de lo ya dicho, se puede intentar aclarar una mala conceptuaci&#x00F3;n en la conocida “paradoja de los gemelos”, donde se confunde edad cronom&#x00E9;trica y biol&#x00F3;gica. En este conocido experimento mental dos gemelos sincronizan sus relojes y uno de ellos parte de la Tierra a una velocidad pr&#x00F3;xima a la velocidad de la luz y vuelve unos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s. Una interpretaci&#x00F3;n relativista (Hawking, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1988</xref>, Davies, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1996</xref>) nos dice que el gemelo viajero al volver a la Tierra ser&#x00ED;a “m&#x00E1;s joven” que el otro gemelo que se qued&#x00F3; en la Tierra. Paul Davies sostiene al respecto lo siguiente: “Es importante darse cuenta de dos cosas. Primera, el efecto de los gemelos es un efecto real, no s&#x00F3;lo un experimento mental. Segunda, esto no tiene nada que ver con el efecto del movimiento sobre el proceso de envejecimiento” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1996</xref>, 60). Aqu&#x00ED; se destaca que este experimento no es meramente mental, sino que hay que entenderlo como algo que, si se pudiera hacer, ocurrir&#x00ED;a efectivamente. Adem&#x00E1;s, se nos remarca que esta explicaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica no tiene relaci&#x00F3;n de causa-efecto con los procesos propios de los seres vivos como el envejecimiento. En este escrito no vamos a discutir si es verdad que el gemelo viajero es m&#x00E1;s joven que el que se qued&#x00F3; en la Tierra. Todo ello es un problema de la f&#x00ED;sica. Suponiendo que eso “sea cierto”, lo que hay que averiguar es en qu&#x00E9; “notamos” que el gemelo viajero es m&#x00E1;s joven que su hermano. ¿Notamos aquello acaso porque miramos sus relojes y descubrimos que uno de ellos indica menos tiempo que el otro? Desde luego que no. Decimos que uno es m&#x00E1;s joven que otro porque notamos que el m&#x00E1;s joven “presenta” caracteres biol&#x00F3;gicos que as&#x00ED; lo identifican. La raz&#x00F3;n por la cual uno es m&#x00E1;s joven que el otro no est&#x00E1;, pues, en la mera “medida” de sus relojes (edad cronom&#x00E9;trica), sino en los caracteres biol&#x00F3;gicos que “posee”. Esto nos pone en la pista de lo que buscamos.</p>

			</sec>
			
			 <sec id="s2.2"><title>2) Edad y ritmos biol&#x00F3;gicos</title> 

			<p>En el organismo encontramos diversos procesos que se repiten peri&#x00F3;dicamente con un patr&#x00F3;n similar, es decir, que son c&#x00ED;clicos (Koukkari y Sothern, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2006</xref>). La “duraci&#x00F3;n” de cada periodo es el tiempo que concibe la cronobiolog&#x00ED;a. Esta ciencia estudia, en rigor, procesos biol&#x00F3;gicos que est&#x00E1;n determinados por “un ritmo interno aut&#x00F3;nomo y una perturbaci&#x00F3;n peri&#x00F3;dica externa” (Montero y Mor&#x00E1;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>, 278). Los diversos ritmos pueden entonces sincronizarse con las perturbaciones externas. Es lo que ocurre en los ritmos circadianos (aquellos que duran aproximadamente un d&#x00ED;a) como, por ejemplo, el ciclo sue&#x00F1;o/vigilia, el ciclo de la temperatura corporal, etc. Si estos procesos son colocados en oscuridad, entonces el organismo repite m&#x00E1;s o menos el mismo periodo lo que demuestra que estos ritmos son en cierta forma aut&#x00F3;nomos de las perturbaciones ambientales, en este caso, del ciclo de la luz. Lo que la luz hace es m&#x00E1;s bien sincronizar los diversos ritmos. Como a todos los diversos ritmos no les llega la luz se requiere un ritmo maestro que los coordine. Esta funci&#x00F3;n, en el hombre, parece ejercerla el n&#x00FA;cleo supraquiasm&#x00E1;tico (NSQ). Ahora bien, hay que atender a que la periodicidad de estos ritmos, aunque sincronizable con los procesos externos, est&#x00E1; determinada por los procesos biol&#x00F3;gicos mismos. De esta manera, si medimos la duraci&#x00F3;n de cada periodo tendr&#x00ED;amos, entonces, el tiempo como “ritmo biol&#x00F3;gico”. Es un tiempo que, aunque medible con el tiempo del reloj, no est&#x00E1; determinado por &#x00E9;l. Se puede usar la duraci&#x00F3;n de cada per&#x00ED;odo como un tiempo propio. Por ello, se habla muchas veces de relojes biol&#x00F3;gicos (Gruart et al, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2002</xref>, 127). Existir&#x00ED;an much&#x00ED;simos relojes biol&#x00F3;gicos aunque uno de ellos (o m&#x00E1;s de uno) har&#x00ED;a, tal vez, el papel de sincronizador. Es la funci&#x00F3;n que tendr&#x00ED;a el NSQ. El tiempo como ritmo, como reloj biol&#x00F3;gico, nos muestra un tiempo propio de los procesos biol&#x00F3;gicos, en el cual, los periodos est&#x00E1;n determinados por la din&#x00E1;mica misma del proceso. Sin embargo, este tipo de tiempo no es edad por dos razones. Por una parte, este tiempo se refiere “casi” exclusivamente a subprocesos aislados dentro del organismo como los relojes celulares. No parece haber un reloj propio del organismo como totalidad (una especie de hora oficial del organismo), sino que existe, a lo sumo, un conjunto de relojes m&#x00E1;s o menos sincronizados entre s&#x00ED;. La edad, en cambio, se refiere a una cualidad temporal del organismo entero o, al menos, a una relaci&#x00F3;n intr&#x00ED;nseca de sus subprocesos. Por otra parte, y como distinci&#x00F3;n m&#x00E1;s importante, la cronobiolog&#x00ED;a lo que en verdad piensa “como tiempo” es la duraci&#x00F3;n del periodo medido en unidades de reloj (horas, d&#x00ED;as, etc.). Un reloj biol&#x00F3;gico no es otra cosa que otro tipo de reloj f&#x00ED;sico con la diferencia que sus periodos o ciclos no son completamente regulares en relaci&#x00F3;n al reloj f&#x00ED;sico. El tiempo como “ritmo biol&#x00F3;gico” sigue siendo entendido como un tiempo cronom&#x00E9;trico. Pese a todo esto, esta concepci&#x00F3;n nos va acercando m&#x00E1;s a lo que intentamos meditar.</p>

			</sec> 
			
			<sec id="s2.3"><title>3) Edad y envejecimiento</title> 

			<p>Dec&#x00ED;amos antes que lo propio de los ritmos biol&#x00F3;gicos es su car&#x00E1;cter m&#x00E1;s o menos c&#x00ED;clico. Pero hay dos tipos de procesos c&#x00ED;clicos en los seres vivos. Por una parte, ya lo hemos visto, tenemos los procesos que estudia la cronobiolog&#x00ED;a. Son subprocesos que, en general, pueden reducirse a una c&#x00E9;lula o a un conjunto de ellas dentro de un organismo. Pero, por otra parte, existe un proceso c&#x00ED;clico del organismo mismo, no de sus subprocesos. Es lo que se llama el “ciclo de vida”. Sin embargo, esto requiere ser meditado. Si pudi&#x00E9;semos ver la sucesi&#x00F3;n de fases de un organismo “individual” no notamos, en general, una repetici&#x00F3;n de ellas. Por ejemplo, a la juventud sigue la vejez, pero no suele suceder lo contrario y menos en forma peri&#x00F3;dica. Para entender el ciclo de la vida es menester poner atenci&#x00F3;n a una distinci&#x00F3;n que se da con mayor claridad en la mayor&#x00ED;a de los organismos pluricelulares. Hay que distinguir, tal como ya lo anunci&#x00F3; Weismann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1889</xref>, 28), entre la l&#x00ED;nea germinal y la l&#x00ED;nea som&#x00E1;tica de un organismo. La l&#x00ED;nea germinal o reproductiva se refiere a las c&#x00E9;lulas de un organismo que pueden pasar de padres a hijos como espermatozoides y &#x00F3;vulos. En general, las c&#x00E9;lulas germinales son aquellas que pueden generar otras c&#x00E9;lulas, pero en tanto que esas c&#x00E9;lulas puedan constituir un nuevo organismo. En este sentido, las bacterias son c&#x00E9;lulas germinales. Ahora bien, si pudi&#x00E9;semos asistir al comienzo de la vida ver&#x00ED;amos que una c&#x00E9;lula germinal va engendrando a otras hasta hoy. Desde luego, hay much&#x00ED;simas c&#x00E9;lulas germinales que han muerto, pero hay una l&#x00ED;nea que ha sobrevivido, raz&#x00F3;n por la cual, se podr&#x00ED;a sostener (Holliday, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2007</xref>, 37), que es una especie de potencial l&#x00ED;nea inmortal, al menos hasta hoy. Por otra parte, est&#x00E1;n las c&#x00E9;lulas som&#x00E1;ticas, las c&#x00E9;lulas no germinales. Estas c&#x00E9;lulas som&#x00E1;ticas pueden dividirse y podemos descubrir tambi&#x00E9;n una “l&#x00ED;nea” som&#x00E1;tica de descendencia, pero no pueden, por s&#x00ED; solas, generar otro organismo. Son la inmensa mayor&#x00ED;a de las c&#x00E9;lulas de nuestro cuerpo. Esta distinci&#x00F3;n entre l&#x00ED;nea germinal y som&#x00E1;tica, le permiti&#x00F3; a Weismann discutir la teor&#x00ED;a de la herencia de los caracteres “adquiridos” de Lamarck y de los neolamarckianos. Para nosotros, lo importante aqu&#x00ED; es destacar que es esta l&#x00ED;nea germinal la que permite la continuidad de unos organismos a otros en el tiempo. S&#x00F3;lo desde esta perspectiva comparece, ante nosotros, el ciclo de vida de un organismo.</p>

			 <p>Ahora bien, hay una rama de la biolog&#x00ED;a que ha tomado esta perspectiva desde el punto de vista del tiempo. Es la biolog&#x00ED;a del envejecimiento o senescencia. Es de inter&#x00E9;s de geront&#x00F3;logos y bi&#x00F3;logos evolutivos. Se trata de explicar las “causas” del envejecimiento. Como sostienen Gavrilov y Gavrilova (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2002</xref>, 341), la biolog&#x00ED;a del envejecimiento es, en el fondo, una explicaci&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a de “historia de vida”, la cual piensa la evoluci&#x00F3;n de los ciclos de vida desde el punto de vista de las restricciones energ&#x00E9;ticas. No es nuestro inter&#x00E9;s desarrollar aqu&#x00ED; la explicaci&#x00F3;n de la biolog&#x00ED;a del envejecimiento, sino la concepci&#x00F3;n impl&#x00ED;cita que hay en ella de tiempo y edad. No obstante ello, y para perfilar mejor el tema, hay que distinguir, siguiendo a Rose (<xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1991</xref>), dos tipos de explicaciones del envejecimiento. En primer lugar, hay una explicaci&#x00F3;n “fisiol&#x00F3;gica”. Se busca en la c&#x00E9;lula o en el organismo las causas pr&#x00F3;ximas del envejecimiento como el desgaste de materiales, acumulaci&#x00F3;n de radicales libres, fallas en los mecanismos de reparaci&#x00F3;n del ADN, etc. Por otra parte, est&#x00E1; la explicaci&#x00F3;n “evolutiva”. Ya no se pregunta “c&#x00F3;mo” sino “por qu&#x00E9;” se envejece. Esta pregunta tiene sentido si se cree que el envejecimiento no es algo que se da en todos los seres vivos. Por ejemplo, para la biolog&#x00ED;a evolutiva del envejecimiento, un organismo como la hidra ciertamente muere, pero no envejece ya que “carece de una clara separaci&#x00F3;n de la l&#x00ED;nea germinal y som&#x00E1;tica y no exhibe un evidente signo de intr&#x00ED;nseca senescencia” (Kirkwood y Austad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2000</xref>, 234, trad. nuestra). En esta concepci&#x00F3;n no es lo mismo muerte y envejecimiento (o senescencia). Volveremos pronto sobre ello. Aqu&#x00ED; es pensado el envejecimiento como una especie de fenotipo que evoluciona. De hecho, se piensa que el envejecimiento comienza cuando ocurri&#x00F3; en los organismos la separaci&#x00F3;n entre su funci&#x00F3;n germinal y som&#x00E1;tica. La bacteria, como vimos, es una c&#x00E9;lula germinal por lo que no envejecer&#x00ED;a. Lo mismo ocurrir&#x00ED;a a la hidra que si bien es pluricelular, no posee una distinci&#x00F3;n precisa entre su funci&#x00F3;n som&#x00E1;tica y germinal. Cada c&#x00E9;lula suya, en general, puede originar a otro organismo. Hay dos teor&#x00ED;as evolutivas, no excluyentes entre s&#x00ED;, que pueden explicar el envejecimiento; la teor&#x00ED;a de la acumulaci&#x00F3;n de mutaciones y la teor&#x00ED;a de la pleiotrop&#x00ED;a antagonista (Rose, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1991</xref>, 62, Charlesworth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2000</xref>, 928). Ambas teor&#x00ED;as pretenden explicar la eficacia biol&#x00F3;gica de los genes seg&#x00FA;n el tiempo en que se expresen. Si hay genes delet&#x00E9;reos que se expresan en edades tempranas el organismo pr&#x00E1;cticamente no dejar&#x00E1; descendencia y tales genes tender&#x00E1;n a desaparecer de la poblaci&#x00F3;n. Pero si hay genes delet&#x00E9;reos que se expresan en edades tard&#x00ED;as, el organismo ya habr&#x00E1; podido dejar descendencia y pasar&#x00E1; esos genes a la generaci&#x00F3;n siguiente. Esto incluso si es un gen letal. Imaginemos que alguien posee un gen cuya letalidad se expresa a los sesenta a&#x00F1;os. Esa persona morir&#x00E1; en esa edad cronom&#x00E9;trica s&#x00ED; o s&#x00ED;. Pero esa persona, para ese entonces, ya habr&#x00E1; podido dejar descendencia con lo que pasar&#x00E1; sus genes a la generaci&#x00F3;n siguiente. La selecci&#x00F3;n natural act&#x00FA;a negativamente eliminando genes delet&#x00E9;reos o letales que se expresen en edades tempranas, pero pr&#x00E1;cticamente no actuar&#x00E1; si tales genes se expresan en edades tard&#x00ED;as. Las dos teor&#x00ED;as antes mencionadas se hacen cargo de esta concepci&#x00F3;n acentuando un matiz u otro. Hay incluso otra teor&#x00ED;a, la del “soma perecedero” de Kirkwood (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2000</xref>, 77-93) que, de alg&#x00FA;n modo, incluye a las otras dos. Nos dice que el envejecimiento es resultado de una transacci&#x00F3;n energ&#x00E9;tica entre lo que invierte un organismo en su funci&#x00F3;n germinal y en su funci&#x00F3;n som&#x00E1;tica. Lo que sucede es que no es ventajoso invertir toda la energ&#x00ED;a en la reparaci&#x00F3;n som&#x00E1;tica ya que el organismo de todas maneras muere. Esto podr&#x00ED;a perjudicar su desarrollo germinal o reproductivo.</p>

			<p>Como ya hemos se&#x00F1;alado no es nuestra intenci&#x00F3;n explicar aqu&#x00ED; los problemas de la biolog&#x00ED;a del envejecimiento en su momento fisiol&#x00F3;gico y evolutivo. Lo que es interesante destacar es que ambas explicaciones siguen pensando el tiempo biol&#x00F3;gico como “cronom&#x00E9;trico” a pesar de usar expl&#x00ED;citamente el concepto de edad. Lo importante es aqu&#x00ED; meditar qu&#x00E9; concepto de tiempo y edad existe en estas ciencias. Hay dos conceptos de envejecimiento en los que comparece impl&#x00ED;citamente una determinada concepci&#x00F3;n de edad biol&#x00F3;gica. Ve&#x00E1;moslos separadamente.</p> 
			

			<sec id="s2.3.1"><title>a) Concepto demogr&#x00E1;fico de envejecimiento: la edad a nivel poblacional.</title> 

			<p>Una primera manera de definir el envejecimiento es consider&#x00E1;ndolo como el incremento en la tasa de mortalidad de una poblaci&#x00F3;n en el tiempo. A medida que los organismos van viviendo se acercan cada vez m&#x00E1;s a su muerte. Tomado esto en t&#x00E9;rminos “poblacionales” se puede intentar medir la tasa o patr&#x00F3;n de mortalidad, seg&#x00FA;n sus diversas edades cronom&#x00E9;tricas. Cada poblaci&#x00F3;n tiene su patr&#x00F3;n definido. Una poblaci&#x00F3;n que no presente un incremento en la tasa de mortalidad se dice que no envejece. Es el caso de la hidra. No se trata que las hidras no mueran, todas lo hacen al fin y al cabo. Se trata que su tasa de mortalidad no incrementa mayormente, es relativamente constante. S&#x00F3;lo en este sentido se sostiene que envejecimiento y mortalidad no son lo mismo. A esta definici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica o poblacional se le pueden agregar m&#x00E1;s determinaciones como la disminuci&#x00F3;n en la tasa de fecundidad. En el fondo, se puede definir el envejecimiento como “una persistente declinaci&#x00F3;n en los componentes de la eficacia biol&#x00F3;gica (<italic>fitness</italic>) de un organismo, a una edad espec&#x00ED;fica, debido a un interno deterioro fisiol&#x00F3;gico” (Rose, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1991</xref>, 38, trad. nuestra). Esta definici&#x00F3;n es la que usa la biolog&#x00ED;a evolutiva y tambi&#x00E9;n algunos geront&#x00F3;logos. Permite obtener un dato “objetivo” que permite comparar diversas especies sin apelar a complicadas distinciones fenot&#x00ED;picas para reconocer el envejecimiento. Ahora bien, ¿cu&#x00E1;l es el concepto impl&#x00ED;cito de edad y de tiempo que existe en este concepto demogr&#x00E1;fico de envejecimiento? Ante todo, la medici&#x00F3;n de las tasas de mortalidad se ha hecho en funci&#x00F3;n de la edad cronom&#x00E9;trica. Esto quiere decir que las fases del proceso biol&#x00F3;gico del organismo est&#x00E1;n determinadas por las fases del reloj (horas, d&#x00ED;as, a&#x00F1;os, etc.). Recordemos que nosotros buscamos que las fases o edades del organismo est&#x00E9;n determinadas por el proceso biol&#x00F3;gico mismo. Este concepto nuestro choca naturalmente con el de la biolog&#x00ED;a del envejecimiento. Aqu&#x00ED; se piensa la edad como la fase cronom&#x00E9;trica en la cual el organismo queda determinado en funci&#x00F3;n de una tasa de mortalidad. A prop&#x00F3;sito de esto, hay que destacar que el envejecimiento podr&#x00ED;a pensarse de otra manera. Puede pensarse como una especie de sucesi&#x00F3;n “cualitativa” de edades. Envejecimiento no ser&#x00ED;a aumento de probabilidad de muerte, sino un pasar de unas edades a otras, una especie de “edadear”, si se nos permite la expresi&#x00F3;n. Volvamos al caso de la hidra. Desde el punto de vista del envejecimiento demogr&#x00E1;fico este organismo no envejece. Por ello, no tendr&#x00ED;a edad, no en el sentido en que no la podamos poner en correspondencia con un reloj, sino en el sentido en que ninguna de sus edades cronom&#x00E9;tricas ofrece diferencias significativas en lo que dice relaci&#x00F3;n a su tasa de mortalidad. Ello no ocurre en nuestro concepto de envejecimiento como “edadear”. La hidra ofrece distintas edades, pues, posee diversas fases intr&#x00ED;nsecas de desarrollo y por ello “edadea”<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref></p>. 

			<p>Por otra parte, en estas investigaciones se utiliza la edad cronom&#x00E9;trica de una poblaci&#x00F3;n, no de un organismo individual. Ello porque determinamos las edades en funci&#x00F3;n de la tasa de mortalidad, concepto s&#x00F3;lo aplicable a una poblaci&#x00F3;n en sentido estad&#x00ED;stico. Nosotros buscamos conceptuar la edad como una “especie” de car&#x00E1;cter que surge del organismo individual y no de un mero promedio estad&#x00ED;stico. Ahora bien, tomando los &#x00ED;ndices de mortalidad de una poblaci&#x00F3;n (por ejemplo, humana o de insectos de laboratorio), Rose (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2004</xref>, 22) ha podido apreciar tres fases de mortalidad<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>, que podr&#x00ED;amos considerar como edades. En la primera edad no habr&#x00ED;a un aumento significativo de la tasa de mortalidad. En la segunda edad habr&#x00ED;a un r&#x00E1;pido ascenso y en la tercera edad, tal tasa se mantendr&#x00ED;a constante. En esta tercera edad no habr&#x00ED;a envejecimiento, seg&#x00FA;n el concepto demogr&#x00E1;fico. Esta concepci&#x00F3;n de edad como “fase de mortalidad” es muy interesante porque tal concepto no queda determinado exclusivamente por la edad cronom&#x00E9;trica, sino por el patr&#x00F3;n de mortalidad. La edad cronom&#x00E9;trica es siempre creciente, cosa que no ocurre en este nuevo concepto de edad. Esta idea se acerca bastante a lo que buscamos. Lamentablemente, incluso con esta precisi&#x00F3;n, tal concepto de edad ser&#x00ED;a obtenido desde un aspecto poblacional estad&#x00ED;stico y no individual.</p>
			</sec>

			 <sec id="s2.3.2"><title>b) Concepto fenot&#x00ED;pico de envejecimiento: la edad como expresi&#x00F3;n de un biomarcador</title>

			 <p>Hay otro concepto de envejecimiento que busca encontrar caracteres fenot&#x00ED;picos de envejecimiento, pero en el individuo. Es el concepto que m&#x00E1;s se usa en la gerontolog&#x00ED;a. Para ello, se usa un indicador llamado “biomarcador”, cuya funci&#x00F3;n indique la edad y el envejecimiento. Se puede usar, por ejemplo, el color del pelo. Pero esto no es muy cuantificable, as&#x00ED; que se usan m&#x00FA;ltiples biomarcadores como el desgaste de huesos y dientes, concentraci&#x00F3;n de enzimas, longitud de tel&#x00F3;meros, etc. ¿C&#x00F3;mo se piensa la edad y el tiempo desde este concepto?</p> 

			<p>Ante todo, se eligen estos biomarcadores porque se sabe que indican, “en la poblaci&#x00F3;n promedio”, la edad biol&#x00F3;gica. As&#x00ED;, por ejemplo, se toma como indicador de vejez un determinado desgaste de los dientes. Por ello, el biomarcador no es lo que indica la edad biol&#x00F3;gica, sino al rev&#x00E9;s; porque sabemos que nos encontramos en una edad biol&#x00F3;gica determinada usamos tal o cual biomarcador. Otro problema de esta concepci&#x00F3;n es que se elige un biomarcador que pueda cuantificarse. Esa cuantificaci&#x00F3;n se puede, a su vez, poner en correspondencia con la edad cronom&#x00E9;trica, con lo cual, el biomarcador termina siendo, en el fondo, un indicador de edad cronom&#x00E9;trica y no biol&#x00F3;gica. Pero no hay que olvidar que porque ya sabemos identificar una edad biol&#x00F3;gica, s&#x00F3;lo por ello podemos elegir un biomarcador determinado. Estos biomarcadores son, en general, funciones crecientes como la edad cronom&#x00E9;trica. Esto nos muestra el envejecimiento como algo que “inexorablemente siempre va ocurriendo”. Aqu&#x00ED; se entiende el organismo como un “objeto” que se va desgastando. Pero esto ocurre s&#x00F3;lo por su relaci&#x00F3;n con la edad cronom&#x00E9;trica cuyo tiempo “siempre corre”. Por &#x00FA;ltimo, el biomarcador indica la edad biol&#x00F3;gica de un individuo, pero en funci&#x00F3;n de la edad biol&#x00F3;gica “promedio” de una poblaci&#x00F3;n. Por ello, en el fondo, el biomarcador determina la edad poblacional promedio igual que la concepci&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica.</p> 

			<p>En definitiva, la biolog&#x00ED;a del envejecimiento (evolutiva y fisiol&#x00F3;gica) nos ha mostrado dos conceptos de envejecimiento, poblacional y fenot&#x00ED;pico, los cuales, nos manifiestan dos conceptos de edad. A pesar de las diferencias, se entiende el envejecimiento como un proceso en el tiempo, pero en el tiempo cronom&#x00E9;trico, lo cual no permite entender bien el proceso de envejecimiento, como lo ha se&#x00F1;alado tambi&#x00E9;n Baars (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2006</xref>, 3). No obstante ello, tales conceptos nos han acercado a&#x00FA;n m&#x00E1;s al problema de la conceptuaci&#x00F3;n de la edad como tiempo biol&#x00F3;gico.</p>
			</sec>		<!-- final seccion 2.3.2 -->
			</sec>		<!-- final seccion 2.3 -->

			 <sec id="s2.4"><title>4) Edad y desarrollo</title>
			
			 <p>Los seres vivos se caracterizan por ser estructuras procesuales, es decir, por estar en constante cambio. A este car&#x00E1;cter del organismo es a lo que llamaremos, en general, “desarrollo”. Estos procesos poseen diversas fases o etapas como la segmentaci&#x00F3;n, la gastrulaci&#x00F3;n y la organog&#x00E9;nesis. En el organismo ya nacido, y en especial en el hombre como veremos, encontramos otras fases como la infancia, pubertad, adultez, vejez, etc. A todas estas fases, y en especial a las del organismo ya nacido, son las que llamamos “edades”. Edad es as&#x00ED; sin&#x00F3;nimo de fase del desarrollo. Ahora bien, en biolog&#x00ED;a del desarrollo se suele entender el tiempo no como edad, sino como la “distancia” temporal entre una fase y otra. As&#x00ED;, si se comparan las especies en sus relaciones filogen&#x00E9;ticas pueden encontrarse diferencias en los tiempos de desarrollo som&#x00E1;tico y reproductivo. Es lo que se llama “heterocron&#x00ED;a” (Ridley <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2004</xref>, 576). El tiempo biol&#x00F3;gico del desarrollo ser&#x00ED;a as&#x00ED; la “distancia temporal” entre una fase y otra. Pero aqu&#x00ED; es f&#x00E1;cil darse cuenta de que esa distancia temporal no es otra cosa que una medida de tiempo cronom&#x00E9;trico que funciona como tiempo absoluto desde el cual se pueden medir las diferencias relativas entre los tiempos de desarrollo de las especies. Por ello, para eliminar esta dificultad, podr&#x00ED;a tomarse el “cuociente” entre las duraciones cronom&#x00E9;tricas de las diversas etapas o fases de desarrollo. Esto genera una magnitud que es adimensional y que mide, en el fondo, la “distancia temporal relativa” entre las fases en el desarrollo. Es la idea que ha desarrollado Detlaff (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1995</xref>, 86-90). As&#x00ED;, por ejemplo, si tenemos varias fases en el desarrollo de un organismo, m&#x00E1;s importante que medir s&#x00F3;lo sus distancias cronom&#x00E9;tricas, lo interesante es medir sus distancias “relativas”, sus cuocientes. Ello ocurre porque la distancia cronom&#x00E9;trica entre las fases no es homog&#x00E9;nea, puede cambiar por muchas razones, por ejemplo, por la temperatura. Pero la relaci&#x00F3;n o cuociente entre las fases es m&#x00E1;s o menos homog&#x00E9;nea y puede revelar lo propio de una especie en comparaci&#x00F3;n a otras, lo que permite conceptuar mejor las heterocron&#x00ED;as. Esta idea es brillante y merecer&#x00ED;a seguirse pensando. Ignoramos si se ha expandido a otras ramas de la biolog&#x00ED;a. En ella, se piensa el tiempo biol&#x00F3;gico como algo, en cierta forma, distinto del tiempo cronom&#x00E9;trico, a saber, como una “relaci&#x00F3;n” entre las “sucesiones cualitativas” de fases o edades, lo que antes llam&#x00E1;bamos “edadear”. Las fases o edades se suceden unas a otras y en esta distancia temporal relativa estar&#x00ED;a su car&#x00E1;cter temporal. Aqu&#x00ED; ya podr&#x00ED;amos decir que tenemos una conceptuaci&#x00F3;n del tiempo biol&#x00F3;gico como algo distinto del mero tiempo cronom&#x00E9;trico de la f&#x00ED;sica. No obstante ello, en esta concepci&#x00F3;n se sigue tomando, en el fondo, el car&#x00E1;cter temporal del proceso biol&#x00F3;gico como una “sucesi&#x00F3;n cronom&#x00E9;trica” de fases o edades, raz&#x00F3;n por la cual siempre tiene que usarse el reloj para la determinaci&#x00F3;n de las distancias relativas. Se piensa, en el fondo, edad y tiempo como cosas distintas. Pero cabe la posibilidad de pensar la edad como un car&#x00E1;cter propiamente temporal. Es la v&#x00ED;a que ensayaremos. No obstante ello, los pasos anteriores, sin duda, nos han acercado todav&#x00ED;a m&#x00E1;s a esta v&#x00ED;a.</p>
			</sec>		<!-- final seccion 2.4 -->
			 </sec>		<!-- final seccion 2 -->

			<sec id="sec3"><title>II- ¿QU&#x00C9; ES EL TIEMPO COMO EDAD BIOL&#x00D3;GICA?</title> 

			<p>Hasta ahora hemos buscado en algunos campos del saber biol&#x00F3;gico un concepto de edad como tiempo “propiamente” biol&#x00F3;gico. El camino recorrido nos ha llevado a mostrar qu&#x00E9; es lo que no entendemos por edad. Pero, junto con ello, se nos ha abierto un camino positivo que ahora tenemos que transitar en mayor grado. Por ello, las repeticiones son inevitables. As&#x00ED;, por una parte, buscamos el tiempo como edad mirando al ser vivo como un Todo, como un organismo. Es all&#x00ED; donde tenemos que dirigir la mirada. Por otra parte, buscamos en el organismo qu&#x00E9; aspecto de &#x00E9;l nos manifiesta su edad y su temporalidad. Estos dos puntos son los que hay que precisar ahora.</p> 

			<sec id="s3.1"><title>a) Organismo y edad</title> 

			<p>Ante todo, debemos meditar a qu&#x00E9; organismo le aplicamos m&#x00E1;s inmediatamente las cualidades “etarias” de juventud, adultez, vejez, etc. Sin duda, ese organismo es el hombre. En &#x00E9;l, sin conocer las grandes teor&#x00ED;as biol&#x00F3;gicas ya mencionadas, reconocemos tales cualidades. Las reconocemos mirando el conjunto, no tal o cual aspecto. As&#x00ED;, una persona de cualidades juveniles, pero con el pelo cano, no por ello es calificada de vieja. Hay que mirar una serie de rasgos relacionados como un Todo, no aisladamente. Estos rasgos no son solamente los llamados biol&#x00F3;gicos, sino tambi&#x00E9;n mentales. Hay as&#x00ED; una edad biol&#x00F3;gica y mental. &#x00C9;ste es el fen&#x00F3;meno m&#x00E1;s inmediato de la edad como tiempo. De aqu&#x00ED; arranca toda conceptuaci&#x00F3;n de la edad como tiempo, aplicable no s&#x00F3;lo al hombre, sino al resto de los seres vivos, dado que &#x00E9;stos nos manifiestan ciertos fen&#x00F3;menos semejantes al hombre<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>. La riqueza del concepto es la que nos abrir&#x00E1; o no las diversas posibilidades de comprender el fen&#x00F3;meno de la vida en su aspecto temporal. Ahora bien, hay que tener en cuenta de que los organismos son m&#x00E1;s o menos semejantes los unos a los otros estableci&#x00E9;ndose diversos grados de parentesco. A esta propiedad de relaci&#x00F3;n intr&#x00ED;nseca entre organismos es a lo que llamaremos “biodiversidad”. Hay que pensar la edad en toda su biodiversidad y no como un concepto aplicable por igual a todos los organismos. Es lo que sucede en los conceptos de edad anteriormente mencionados. Existir&#x00E1; edad en algunos o en todos ellos (y adem&#x00E1;s en diversos grados) seg&#x00FA;n la riqueza del fen&#x00F3;meno que vamos a estudiar. Para ello, consideremos, por una parte, que hay organismos constituidos por una sola c&#x00E9;lula como las bacterias y amebas. Habr&#x00ED;a que meditar si en ellos existe una “edad biol&#x00F3;gica”. A simple vista, se ve muy dif&#x00ED;cil, por ejemplo, que una bacteria sea “joven” en sentido biol&#x00F3;gico y no puramente cronom&#x00E9;trico. En el mismo caso se encontrar&#x00ED;an las c&#x00E9;lulas individuales que constituyen un organismo pluricelular cuya edad es vista, en general, s&#x00F3;lo en funci&#x00F3;n de sus propios procesos celulares. Por otra parte, tenemos los organismos pluricelulares concebidos como algo “m&#x00E1;s” que un conjunto de c&#x00E9;lulas. Aqu&#x00ED; hay una gran diversidad de organismos como los &#x00E1;lamos, las hidras, los perros, etc. Un concepto clarificador deber&#x00ED;a considerar todos estos aspectos. Con todo ello en mente, intentemos meditar en qu&#x00E9; consiste el car&#x00E1;cter de edad como tiempo.</p>
			</sec>

			 <sec id="s3.2"><title>b) Edad y car&#x00E1;cter procesual</title> 

			<p>Dec&#x00ED;amos, en la primera parte, que los procesos biol&#x00F3;gicos de un organismo poseen fases intr&#x00ED;nsecamente cualificadas. Cada fase es lo que llamamos una edad. Por tanto, un primer problema es pensar en qu&#x00E9; consiste cada “fase” del proceso biol&#x00F3;gico. Por otra parte, la edad como tiempo no es la mera cualidad de cada fase. Podr&#x00ED;a pensarse entonces que como las edades pueden “sucederse” las unas a las otras, su car&#x00E1;cter temporal estar&#x00ED;a en esa mera “sucesi&#x00F3;n”, en ese “edadear”. Ser&#x00ED;a una sucesi&#x00F3;n cualitativa y no puramente cronom&#x00E9;trica o cuantitativa (tiempo cronom&#x00E9;trico) la cual ya hemos descartado en la primera parte como car&#x00E1;cter propio de la edad como tiempo biol&#x00F3;gico. No obstante ello, esto tampoco parece ser exactamente el tiempo biol&#x00F3;gico como edad. No todo tiempo tiene la estructura de una sucesi&#x00F3;n, como ya lo ha anunciado Zubiri siguiendo la tradici&#x00F3;n de la fenomenolog&#x00ED;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>. Es desde esta tradici&#x00F3;n desde donde intentamos pensar el tiempo biol&#x00F3;gico. Lo propiamente temporal, en este caso, no est&#x00E1; en la mera sucesi&#x00F3;n, sino en la “apertura” de cada fase entendida como etapa temporal. Hay que explicitar mejor estos dos puntos.</p>
			
			 <sec id="s3.2.1"><title>b.1) La edad como fase</title> 

			<p>Dec&#x00ED;amos que una de las propiedades fundamentales de los organismos es su desarrollo. &#x00C9;ste se caracteriza, ante todo, por ser un “crecimiento”. Como las c&#x00E9;lulas, por parad&#x00F3;jico que ello suene, se “multiplican” por “divisi&#x00F3;n”, su reproducci&#x00F3;n continua har&#x00ED;a que tales c&#x00E9;lulas se ir&#x00ED;an haciendo cada vez m&#x00E1;s peque&#x00F1;as hasta desaparecer. De aqu&#x00ED; entonces que las c&#x00E9;lulas que han sido viables, dado su tipo de reproducci&#x00F3;n, son las que manifiestan “crecimiento”. Es una propiedad del desarrollo de todos los organismos viables, tanto unicelulares como tambi&#x00E9;n, por extensi&#x00F3;n, de los pluricelulares, ya que &#x00E9;stos crecen, en buena medida, por el crecimiento de sus c&#x00E9;lulas. Ahora bien, cada momento del crecimiento de un organismo puede ser considerado una “fase”. No es algo puramente cuantitativo, pues, est&#x00E1; determinado por toda la din&#x00E1;mica del organismo en cuesti&#x00F3;n. Pi&#x00E9;nsese, por ejemplo, en las fases o etapas de crecimiento de un insecto. Sin embargo, el crecimiento, por s&#x00ED; solo, no explica una fase del desarrollo. Ello ocurre porque el crecimiento no es la &#x00FA;nica propiedad del desarrollo. Hay otra propiedad, que se apoya en la anterior, que es la “diferenciaci&#x00F3;n celular”. Esta diferenciaci&#x00F3;n se la entiende en biolog&#x00ED;a del desarrollo, ante todo, como aquel proceso por el cual una c&#x00E9;lula da origen a otras c&#x00E9;lulas de distinto tipo que la progenitora. Esto ocurrir&#x00ED;a en los organismos pluricelulares. Pero puede considerarse esta diferenciaci&#x00F3;n tambi&#x00E9;n como un proceso que ocurre “intracelularmente”. De esta manera, podr&#x00ED;an existir fases del desarrollo si consideramos los diversos momentos por las cuales la c&#x00E9;lula se va diferenciando “internamente”. Ser&#x00ED;a el caso de lo que se ha llamado las “etapas del ciclo celular”, que justamente toma en cuenta la diferenciaci&#x00F3;n y el crecimiento. En el caso de los organismos unicelulares podr&#x00ED;a decirse, en sentido muy amplio, que poseen fases y, por tanto, edades. Dif&#x00ED;cilmente podr&#x00ED;an ser calificadas, por ejemplo, de j&#x00F3;venes, viejas, etc., pero tendr&#x00ED;an una especie de “edad celular” en este sentido. Pero hay una tercera propiedad del desarrollo, propia de los organismos pluricelulares. Es la “morfog&#x00E9;nesis” por la cual se “forman” y tambi&#x00E9;n “modifican” &#x00F3;rganos y estructuras en general. No es algo, por tanto, que dure hasta la formaci&#x00F3;n del embri&#x00F3;n, sino toda la vida. Se apoya en las dos propiedades anteriores. Sin crecimiento ni diferenciaci&#x00F3;n celular no habr&#x00ED;a morfog&#x00E9;nesis. Ahora bien, habr&#x00ED;a que decir que el desarrollo del organismo posee diversos momentos o fases intr&#x00ED;nsecamente cualificadas como la segmentaci&#x00F3;n, gastrulaci&#x00F3;n y organog&#x00E9;nesis. Son fases del organismo y, por tanto, pueden considerarse como edades, seg&#x00FA;n nuestro concepto. La determinaci&#x00F3;n de estas fases, aunque no es un&#x00ED;voca, no es tampoco meramente arbitraria. Depende de los procesos internos del organismo considerado como un sistema. Hay que tener en cuenta que las fases m&#x00E1;s importantes en el hombre no son &#x00E9;stas (las que hemos sabido en &#x00E9;pocas recientes), sino las que se manifiestan en el organismo “ya nacido”. Aqu&#x00ED;, su determinaci&#x00F3;n s&#x00F3;lo puede hacerse “a grandes rasgos”, destacando color de pelo, forma de la piel, etc. Hay que tambi&#x00E9;n considerar caracteres mentales seg&#x00FA;n las diversas culturas, etc. En el hombre la discriminaci&#x00F3;n de una fase y otra, su l&#x00ED;mite, no es algo preciso, sino algo difuso. Lo mismo para el resto de los seres vivos. No obstante ello, puede detectarse, en l&#x00ED;neas generales, una fase de otra. A esta fase la llamamos “edad”. Sin embargo, esta denominaci&#x00F3;n es a&#x00FA;n imprecisa. Es lo que tenemos que aclarar ahora. </p>
			</sec>


			 <sec id="s3.2.2"><title>b.2) La edad como “apertura” temporal de las fases.</title> 

			<p>Dec&#x00ED;amos que el proceso de desarrollo del organismo posee una serie de fases o momentos que llamamos edades. Esto es todav&#x00ED;a impreciso porque a&#x00FA;n no hemos precisado el car&#x00E1;cter “temporal” de esta fase como edad. Aqu&#x00ED; hay dos aspectos que hay que aclarar. Su investigaci&#x00F3;n nos dejar&#x00E1; m&#x00E1;s patente la v&#x00ED;a por la que se “podr&#x00ED;a” pensar la edad como tiempo.</p> 

			<p>Por una parte, podr&#x00ED;a pensarse que la edad como tiempo biol&#x00F3;gico del organismo radica en su mero car&#x00E1;cter de ser “fase” del proceso biol&#x00F3;gico. As&#x00ED;, hemos dicho repetidas veces que fase es lo mismo que edad y que en ese car&#x00E1;cter de edad radica el tiempo de lo vivo. Esto es parcialmente verdadero. Ello porque el car&#x00E1;cter “etario” del organismo no consiste en su mero ser momento o fase del desarrollo. Para entender esto coloquemos un ejemplo imaginario. Supongamos que en un lugar rec&#x00F3;ndito descubrimos un nuevo organismo nunca antes visto. Nos preguntamos frente a &#x00E9;l qu&#x00E9; edad biol&#x00F3;gica posee. Disponemos de todo lo necesario para hacer m&#x00FA;ltiples estudios: an&#x00E1;lisis gen&#x00E9;tico, estudio de la velocidad de su metabolismo, capacidad actual de reproducci&#x00F3;n, edad cronom&#x00E9;trica, etc. Con todo ello, ¿podemos saber qu&#x00E9; edad biol&#x00F3;gica tiene? Por supuesto que no. Estos estudios podr&#x00ED;an darnos muchas propiedades positivas del tipo de proceso que el organismo posee actualmente, pero esto, por s&#x00ED; mismo, no nos ofrece exactamente su edad biol&#x00F3;gica. Esto ocurre, al parecer, porque no tenemos ante nosotros c&#x00F3;mo ser&#x00ED;an las dem&#x00E1;s fases o etapas del “ciclo completo” de ese organismo. Ahora bien, el ciclo completo de un organismo como individuo no lo tenemos sino hasta su muerte. Lo que tenemos es el ciclo de varios organismos de una misma poblaci&#x00F3;n o especie ya fallecidos. Este dato constituye el “horizonte” desde donde podemos determinar concretamente cada fase como edad. Para explicar esto, hay que identificar aqu&#x00ED; tres estratos del proceso biol&#x00F3;gico, cada uno fundado en el anterior. En primer lugar, hay que considerar la fase como “momento” del proceso biol&#x00F3;gico. Es una propiedad o cualidad del proceso de desarrollo. Este aspecto es el &#x00FA;nico que podr&#x00ED;a, tal vez, detectarse en el ejemplo imaginario dado m&#x00E1;s arriba. En segundo lugar, hay que considerar la fase en tanto “tiempo”, la cual no radica en el mero momento del proceso de desarrollo individual, sino en ese mismo momento, pero “en funci&#x00F3;n de” los dem&#x00E1;s momentos. El tiempo biol&#x00F3;gico es as&#x00ED; funci&#x00F3;n, apertura de unos momentos a otros. Cada momento, en tanto fase temporal, lleva en s&#x00ED; mismo el momento anterior y posterior<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. As&#x00ED;, por ejemplo, la juventud, como fase temporal, s&#x00F3;lo puede entenderse desde la vejez y viceversa. He aqu&#x00ED; el fundamento de la edad como cualidad “temporal” biol&#x00F3;gica. Pero esto es todav&#x00ED;a insuficiente para aprehender “concretamente” la edad biol&#x00F3;gica del organismo. Tenemos que, en tercer lugar, dar un paso m&#x00E1;s. Recordemos que el proceso biol&#x00F3;gico de un organismo puede atenderse desde su “car&#x00E1;cter c&#x00ED;clico”, siguiendo su l&#x00ED;nea germinal. Aqu&#x00ED; se patentiza el momento del proceso, pero en tanto que se repite. Desde este aspecto, cada fase, por ser apertura, puede determinarse en su “posicionalidad” precisa frente a otras fases. De esta forma, s&#x00F3;lo con el ciclo de vida completo del organismo promedio en nuestro “horizonte” podemos precisar el “orden” normal en que cada fase se presenta en el organismo. Cada fase considerada “temporalmente” es ahora algo m&#x00E1;s que una mera fase de un proceso: es una “etapa” del organismo. Etapa es la fase del proceso biol&#x00F3;gico en tanto ordenada temporalmente en funci&#x00F3;n del ciclo completo del organismo. Edad, en sentido amplio, es la fase entendida como etapa. Es lo que intentamos mostrar en el ejemplo del organismo desconocido. Su edad como etapa no puede ser aprehendida concretamente sino hasta que tenemos su ciclo completo. Hay que destacar que este horizonte, en rigor, s&#x00F3;lo se manifiesta para el hombre. Esto no significa que la edad biol&#x00F3;gica sea algo subjetivo. La sucesi&#x00F3;n cualitativa de fases de un proceso biol&#x00F3;gico y su momento de apertura son propiedades del organismo. La “posicionalidad”, el orden de una fase en funci&#x00F3;n de otras (su car&#x00E1;cter de “etapa”) en el ciclo de vida tampoco es algo subjetivo, pero es dependiente de una cierta operaci&#x00F3;n de atenci&#x00F3;n de un determinado aspecto del proceso de desarrollo. Esta operaci&#x00F3;n deja patente el &#x00E1;mbito temporal del ciclo de vida. Este &#x00E1;mbito se complica m&#x00E1;s en el caso de la edad humana, pues, su tiempo biol&#x00F3;gico se encuentra entretejido con propiedades biol&#x00F3;gicas, mentales y culturales, por las cuales, cada etapa del ciclo completo est&#x00E1; determinada no s&#x00F3;lo por lo que el hombre como organismo manifiesta, sino tambi&#x00E9;n por lo que “espera” de &#x00E9;l. Se entreteje el tiempo biol&#x00F3;gico y el tiempo del proyecto humano, que tanto gustaba de pensar a Heidegger. Ser adulto, por ejemplo, no es s&#x00F3;lo cuesti&#x00F3;n de poseer determinadas cualidades biol&#x00F3;gicas, sino que depende de nuestro proyecto social de vida, en este caso, de lo que nosotros esperemos de un adulto como el poseer bienes, determinada habilidad, etc. De hecho, s&#x00F3;lo en el hombre la llegada a la adultez, entendida como etapa biol&#x00F3;gica, no coincide necesariamente con su maduraci&#x00F3;n sexual.</p>

			 <p>Por otra parte, podr&#x00ED;a pensarse que el car&#x00E1;cter temporal de los procesos biol&#x00F3;gicos se encuentra, no en la mera fase como edad, sino en la “sucesi&#x00F3;n” de las edades, lo que nosotros conceptuamos antes como “edadear”. Esto en cierta forma es verdad, pero debe ser entendido correctamente. Ante todo, como hemos visto en la primera parte, el tiempo biol&#x00F3;gico no viene determinado por la mera “distancia temporal” entre fases sucesivas establecidas en correspondencia con las fases equidistantes de un reloj. El tiempo biol&#x00F3;gico no es una variable independiente o absoluta que corre por fuera de los procesos del organismo, sino que es dependiente de &#x00E9;stos. Ahora bien, dec&#x00ED;amos que las fases de un proceso biol&#x00F3;gico se determinan por la din&#x00E1;mica misma del proceso. Por ello, puede pensarse que el tiempo biol&#x00F3;gico radica en la “distancia temporal cronom&#x00E9;trica” entre las fases sucesivas. Tal tiempo ser&#x00ED;a muy “variable” ya que las fases pueden alargarse o contraerse seg&#x00FA;n la din&#x00E1;mica del sistema. As&#x00ED;, por ejemplo, el tiempo entre la segmentaci&#x00F3;n y la gastrulaci&#x00F3;n puede modificarse por acci&#x00F3;n de la temperatura. Pero el tiempo biol&#x00F3;gico como edad no consiste tampoco en la mera sucesi&#x00F3;n cronom&#x00E9;trica de fases o edades. Nuevamente ser&#x00ED;a entender el tiempo biol&#x00F3;gico desde algo externo (un reloj). El car&#x00E1;cter temporal de la edad, como ve&#x00ED;amos, radica en la intr&#x00ED;nseca apertura temporal de unas etapas a otras en el ciclo completo del organismo. Estas etapas ciertamente se suceden (lo que llam&#x00E1;bamos “edadear”), pero su car&#x00E1;cter temporal biol&#x00F3;gico no radica exactamente en su medida en a&#x00F1;os, sino en que estas etapas est&#x00E1;n colocadas intr&#x00ED;nsecamente unas “despu&#x00E9;s de” las otras. La juventud y la adultez como etapas, por ejemplo, no est&#x00E1;n determinadas simplemente por un determinado n&#x00FA;mero de a&#x00F1;os transcurridos, sino por caracter&#x00ED;sticas procesuales por las cuales cada fase o etapa est&#x00E1; abierta temporalmente a las dem&#x00E1;s. En este caso, la adultez es una etapa que est&#x00E1; “despu&#x00E9;s-de” la juventud. Pero esto no significa que, en alg&#x00FA;n caso, alg&#x00FA;n organismo no pueda pasar de la adultez a la juventud. Esto no es imposible. S&#x00F3;lo el tiempo cronom&#x00E9;trico corre inexorablemente hacia el pasado. Esto es lo que hace concebir el envejecimiento como un sufrir los desgastes del paso inevitable del tiempo. Pero ello no ocurre en el tiempo biol&#x00F3;gico como edad. Podr&#x00ED;a ocurrir un retroceso. No es necesario que ocurra, pero si ocurre, siempre ser&#x00ED;a un “retroceso” que presupone que la adultez es una etapa “despu&#x00E9;s-de” la juventud, no como sucesi&#x00F3;n de fases cronom&#x00E9;tricas, sino en tanto etapa biol&#x00F3;gica.</p> 

			<p>Resumamos. La edad como car&#x00E1;cter temporal propio del organismo no es una cualidad o contenido sensible de un organismo como el color de pelo, largo de los dientes, etc., ni siquiera considerado todos estos caracteres en conjunto. Por ello, en rigor, nunca se reducir&#x00E1; la edad a la magnitud de un biomarcador. La edad m&#x00E1;s bien apunta a todas estas cualidades de una fase del proceso biol&#x00F3;gico, pero en “apertura” temporal a las otras fases del ciclo completo y aqu&#x00ED; radica la novedad misma de lo biol&#x00F3;gico. Estas fases se suceden (lo que llamamos “edadear”), pero su momento temporal biol&#x00F3;gico no radica exactamente en su medida en a&#x00F1;os, sino en que estas fases posean una posici&#x00F3;n determinada unas despu&#x00E9;s de otras. En todo ello radica la dificultad de su concepci&#x00F3;n y precisi&#x00F3;n. No es algo tan f&#x00E1;cil de describir como el color de pelo, pero tampoco es algo tan evanescente. Nuestra concepci&#x00F3;n de edad permite iluminar este aspecto del proceso biol&#x00F3;gico que otras concepciones provenientes de otras ramas de la biolog&#x00ED;a no hacen. Hay que destacar que el hombre presenta una mayor complejidad en la conceptuaci&#x00F3;n de su edad debido a que no s&#x00F3;lo existen caracteres biol&#x00F3;gicos implicados, sino tambi&#x00E9;n hay caracteres mentales determinados culturalmente. Sin embargo, dentro de una sociedad est&#x00E1; determinaci&#x00F3;n se hace m&#x00E1;s “patente” dado que todos, m&#x00E1;s o menos, ya sabemos lo que se espera del ser humano en sociedad. Adem&#x00E1;s, s&#x00F3;lo entre nosotros son m&#x00E1;s patentes los caracteres biol&#x00F3;gicos procesuales. Por ello, en rigor, s&#x00F3;lo en el hombre hay edad con mayor precisi&#x00F3;n.</p>
			</sec>		<!-- final seccion 3.2.2 -->
			</sec>		<!-- final seccion 3.2 -->
		</sec>		<!-- final seccion 3 -->
			
	</body>

	<back>

		<sec id="Notas">
			<title>NOTAS</title>

			<fn-group>
			
			<fn id="NOTE01"><label>1</label>
				<p> Este trabajo fue posible gracias a un proyecto FONDECYT Chile de Postdoctorado Nº 3085042 llamado “El problema del tiempo biol&#x00F3;gico desde el horizonte de la filosof&#x00ED;a de Zubiri”.</p>
			</fn> 

			<fn id="NOTE02"><label>2</label>
				<p>Para un detallado trabajo sobre el tiempo, a la luz del horizonte de la filosof&#x00ED;a de Zubiri, pueden considerarse los trabajos de Espinoza (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2007</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>) y su libro <italic>Realidad y tiempo en Zubiri</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2006</xref>). Para un estudio sobre el problema del tiempo biol&#x00F3;gico en Zubiri puede consultarse a Vargas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2009</xref>). Estos trabajos delinean algunos de los supuestos en que transcurre esta investigaci&#x00F3;n.</p>
			</fn>

			 <fn id="NOTE03"><label>3</label>
				<p>	“… es muy interesante se&#x00F1;alar que lo &#x00FA;nico problem&#x00E1;tico que tiene esta teor&#x00ED;a es, a lo mejor, su nombre; llamarla ‘relatividad’ ha inducido a muchos errores a lo largo de los a&#x00F1;os. Algo como si Einstein habr&#x00ED;a dicho que: ‘¡Todo es relativo’! Pero esto es totalmente alejado de la verdad; por el contrario, lo que se est&#x00E1; diciendo enf&#x00E1;ticamente y con toda verdad es que: ‘¡Todo es respectivo’! Entender el t&#x00E9;rmino relatividad por respectividad ayudar&#x00ED;a <italic>a priori </italic>a eliminar muchas falsas interpretaciones de esta teor&#x00ED;a” (Espinoza, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2006</xref>, 267-268).</p>
			</fn>
			
			<fn id="NOTE04"><label>4</label>
				<p>La investigaci&#x00F3;n del envejecimiento, desde el enfoque gerontol&#x00F3;gico, es una investigaci&#x00F3;n eminentemente pr&#x00E1;ctica tendiente a conseguir la “inmortalidad” entendida como una disminuci&#x00F3;n en las tasas de mortalidad. Pero a&#x00FA;n dentro de este proyecto debiera importar no tanto el patr&#x00F3;n de supervivencia o mortalidad, sino la retenci&#x00F3;n de las edades m&#x00E1;s tempranas. ¿Qui&#x00E9;n querr&#x00ED;a vivir 800 a&#x00F1;os si 650 los vive con caracteres de edades mayores? La edad es algo m&#x00E1;s cualitativo que cuantitativo. Adem&#x00E1;s, en el hombre involucra aspectos no puramente biol&#x00F3;gicos como lo que se espera de &#x00E9;l. Depende de un proyecto de vida. La manera c&#x00F3;mo se mide y entiende el envejecimiento debe ser repensada incluso para fines pr&#x00E1;cticos. No es el tema que nos interesa desarrollar en este trabajo.</p>
			</fn>

			 <fn id="NOTE05"><label>5</label>
				<p>Seg&#x00FA;n Shostak (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2006</xref>, 34-37), ya a comienzos del siglo XX, Karl Pearson, analizando las curvas de mortalidad del hombre, estableci&#x00F3; cinco estados o edades que hoy se han ampliado a siete. La idea, por tanto, no es nueva.</p>
			</fn>

			 <fn id="NOTE06"><label>6</label>
				<p>&#x00C9;sta no es una visi&#x00F3;n antropoc&#x00E9;ntrica de la edad ya que los dem&#x00E1;s organismos tambi&#x00E9;n nos son manifiestos en su car&#x00E1;cter temporal. S&#x00F3;lo se&#x00F1;alamos que el fen&#x00F3;meno de la edad se manifiesta primordialmente en la vida humana y que por extensi&#x00F3;n se postula al resto de los seres vivos.</p>
			</fn>

			 <fn id="NOTE07"><label>7</label>
			<p>Zubiri, por ejemplo, ha pensado el tiempo hist&#x00F3;rico como no puramente sucesivo, en el cual existen diversas “edades hist&#x00F3;ricas” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2006</xref>, 161). Ello porque la historia no es un mero proceso de sucesi&#x00F3;n de eventos, sino de capacitaci&#x00F3;n y generaci&#x00F3;n de posibilidades. As&#x00ED;, dos sucesos pertenecen a la misma “edad hist&#x00F3;rica” no en tanto que simult&#x00E1;neos (tiempo cronom&#x00E9;trico), sino en tanto pertenecen a la misma fase de un mismo proceso hist&#x00F3;rico de acontecer de posibilidades. Lo que ocurr&#x00ED;a “simult&#x00E1;neamente”, por ejemplo, en Jap&#x00F3;n y Europa en el siglo VII d. c. pertenece al mismo tiempo cronom&#x00E9;trico, pero no a la misma edad o tiempo hist&#x00F3;rico. De all&#x00ED; que, con raz&#x00F3;n, los historiadores nos hablen de distintas “edades” como la Edad Media, cuyas cualidades temporales jam&#x00E1;s quedan expresadas en la mera duraci&#x00F3;n en a&#x00F1;os. La clasificaci&#x00F3;n de un suceso como perteneciente o no a una determinada edad hist&#x00F3;rica es asunto de historiadores y no de f&#x00ED;sicos.</p></fn> 
			
			<fn id="NOTE08"><label>8</label>	<p>La concepci&#x00F3;n del tiempo como poseyendo tres momentos indisolubles que imprecisamente podr&#x00ED;amos llamar “pasado-presente-futuro” es algo que, aunque con diferentes matices, han sostenido fil&#x00F3;sofos como Husserl, Heidegger y Zubiri. Es desde este horizonte desde donde intentamos pensar las fases biol&#x00F3;gicas en su car&#x00E1;cter temporal (cf. Espinoza, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2006</xref>).</p>
			</fn>
			</fn-group>
		</sec>
										
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="chapter">
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			  <chapter-title>Introduction: Chronological time and chronological age. Problems of temporal diversity</chapter-title>
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				  <surname>Baars</surname>
				  <given-names>J.</given-names>
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				  <given-names>H.</given-names>
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			  <source>Aging and Time. Multidisciplinary Perspectives (Society and Aging)</source>
			  <year>2006</year>
			  <publisher-loc>Amityville, NY</publisher-loc>
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			  <article-title>Fisher, Medawar, Hamilton and the Evolution of Aging</article-title>
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			  <issue>156</issue>
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