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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>ARBOR</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			 <article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2013.761n3008</article-id>
			 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2013.761n3008</article-id>
			
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>LA COMPRENSI&#x00D3;N DE LO SOCIAL / UNDERSTANDING THE SOCIAL</subject>
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		<title-group>
			  <article-title>Pol&#x00ED;tica, sociedad y &#x00E9;tica a trav&#x00E9;s de la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica</article-title>
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		<trans-title>Politics, society and ethics through analogue hermeneutics</trans-title>
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		<alt-title alt-title-type="running-head">hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica</alt-title>
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				 <surname>Beuchot</surname>
				 <given-names>Mauricio</given-names>
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			  <aff id="U1">Instituto de Investigaciones Filol&#x00F3;gicas. Universidad Nacional Aut&#x00F3;noma de M&#x00E9;xico</aff>
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		<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="mbeuchot50@gmail.com">mbeuchot50@gmail.com</email>
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		<pub-date pub-type="collection">
		<year>2013</year>
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		<volume>189</volume>
		<issue>761</issue>
		
		<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2013.761n3008</elocation-id>

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				<year>2011</year>
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			<date date-type="accepted">
				<day>25</day>
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				<year>2012</year>
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		<copyright-statement>&#x00A9; 2013 CSIC</copyright-statement>
		<copyright-year>2013</copyright-year>
		<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/">
		<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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		<abstract xml:lang="es">
		<title>RESUMEN</title>
		<p>En este art&#x00ED;culo intento aplicar la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica al tema de la pol&#x00ED;tica, principalmente a trav&#x00E9;s de la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica. As&#x00ED; como antes se desconect&#x00F3; la pol&#x00ED;tica de la &#x00E9;tica, ahora se procura volverlas a conectar. Se trata de tener un estado leg&#x00ED;timo, no solamente legal. Y la raz&#x00F3;n es que debe garantizar los derechos humanos para la sociedad civil, la cual ejerce, dentro de ellos, su solidaridad.</p>
		</abstract>
		<trans-abstract xml:lang="en">
		<title>ABSTRACT</title>
		<p>In this article I set out to apply Analogic Hermeneutics to the subject of Politics, mainly through the Philosophy of Politics. Thus, as Ethics has been disconnected from Politics in the past, the effort here is to reconnect them. We need to have a state that is legitimate rather than merely legal, because it ought to guarantee Human Rights for civil society, which exercises solidarity within the limits human rights define.</p>
		</trans-abstract>
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			<title>PALABRAS CLAVE</title>
			<kwd>Hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica</kwd>
			<kwd>pol&#x00ED;tica</kwd>
			<kwd>&#x00E9;tica</kwd>
			<kwd>derechos humanos</kwd>
			<kwd>sociedad civil</kwd>
		</kwd-group>
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			<title>KEYWORDS</title>
			<kwd>Analogical hermeneutics</kwd>
			<kwd>politics</kwd>
			<kwd>ethics</kwd>
			<kwd>human rights</kwd>
			<kwd>civil society</kwd>
		</kwd-group>
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	<body>
		
		
		
		<sec id="S1">
		<title>INTRODUCCI&#x00D3;N </title>
		
		<p>La filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica es el estudio de las formas de sociedad a la luz de la &#x00E9;tica, buscando el modo en que realizan la justicia y logran el bien com&#x00FA;n. Por supuesto que hay una forma meramente descriptiva de hacer filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, en la que solo se registra lo que ocurre en el panorama pol&#x00ED;tico mundial; pero tambi&#x00E9;n es posible una filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica cr&#x00ED;tica, que juzga, precisamente, a partir de una noci&#x00F3;n de sociedad ideal, en la cual plasma los valores &#x00E9;ticos conforme a la idea de hombre que le subyace. </p>
		
		<p>Por lo cual, dicha filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica act&#x00FA;a desde una interpretaci&#x00F3;n del ser humano (tanto antropol&#x00F3;gico-filos&#x00F3;fica como, sobre todo, &#x00E9;tica), y esto hace que haya de fondo una hermen&#x00E9;utica que construye la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, y aqu&#x00ED; deseamos que sea una hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica, que evite los excesos de una hermen&#x00E9;utica un&#x00ED;voca, la cual dar&#x00ED;a una idea de sociedad impositiva y totalitaria y los de una hermen&#x00E9;utica equ&#x00ED;voca, que dar&#x00ED;a una idea de sociedad demasiado fragmentada, atomizada en un relativismo que conducir&#x00ED;a a la larga a la disoluci&#x00F3;n social. Por eso hemos de ser muy cuidadosos con la hermen&#x00E9;utica que elegimos para construir nuestra filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, nuestra visi&#x00F3;n de la sociedad (Beuchot, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2006</xref>). </p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">
		<title>HERMEN&#x00C9;UTICA TRANSFORMADORA, UT&#x00D3;PICA Y PROF&#x00C9;TICA </title>
		
		<p>En alg&#x00FA;n momento, se consider&#x00F3; que la hermen&#x00E9;utica era pol&#x00ED;ticamente neutral. Lo sostuvo Habermas en relaci&#x00F3;n con Gadamer y Ricoeur. Con ello acusaba a la hermen&#x00E9;utica de apol&#x00ED;tica y conservadora. Gadamer respondi&#x00F3; que la hermen&#x00E9;utica no ten&#x00ED;a una funci&#x00F3;n directamente cr&#x00ED;tica, y lo mismo Ricoeur, diciendo que no hac&#x00ED;a cr&#x00ED;tica de las ideolog&#x00ED;as (Ricoeur, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1982</xref>). Sin embargo, despu&#x00E9;s, tanto uno como otro aceptar&#x00E1;n que la hermen&#x00E9;utica tiene implicaciones pol&#x00ED;ticas; Gadamer, por el reconocimiento de aspectos o ingredientes &#x00E9;ticos que lleva impl&#x00ED;cita la hermen&#x00E9;utica, y Ricoeur, en su libro <italic>Ideolog&#x00ED;a y utop&#x00ED;a</italic>, al reconocer que la hermen&#x00E9;utica tiene que distinguir entre lo ut&#x00F3;pico que es meramente ideol&#x00F3;gico y lo ut&#x00F3;pico que es orientador hacia el bien (Ricoeur, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2001</xref>). </p>
		
		<p>M&#x00E1;s a&#x00FA;n, recientemente se ha hablado de la capacidad cr&#x00ED;tica (pol&#x00ED;tica) que puede tener la hermen&#x00E9;utica. Si est&#x00E1; dedicada a la comprensi&#x00F3;n, puede dar el paso hacia el juicio, hacia la cr&#x00ED;tica (<italic>kr&#x00ED;nein</italic> en griego significa igualmente juzgar que criticar). M&#x00E1;s a&#x00FA;n, en esa l&#x00ED;nea va la hermen&#x00E9;utica cr&#x00ED;tica de Adela Cortina y Jes&#x00FA;s Conill, que retoma ideas de Apel y Habermas, al igual que de la hermen&#x00E9;utica de Gadamer y Ricoeur. E incluso se puede hacer una incorporaci&#x00F3;n de la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica en la hermen&#x00E9;utica cr&#x00ED;tica, a modo de hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gico-cr&#x00ED;tica de la sociedad y sus instituciones (Arenas-Dolz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>). </p>
		
		<p>Resuena en nuestros o&#x00ED;dos la tesis 11 de Marx sobre Feuerbach, en la que asienta que los fil&#x00F3;sofos se han dedicado a interpretar el mundo, y que lo que hace falta es cambiarlo (Marx, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1963</xref>). ¿Ser&#x00E1; posible una hermen&#x00E9;utica que transforme el mundo adem&#x00E1;s de interpretarlo? ¿Est&#x00E1; la hermen&#x00E9;utica condenada a solo interpretar el mundo sin poder nunca transformarlo? Creo que la hermen&#x00E9;utica puede ayudar a cambiar, sobre todo desde su funci&#x00F3;n de interpretar. En efecto, no se trata de comprender por comprender, hay que comprender para transformar. Y la hermen&#x00E9;utica comienza a tener un papel muy importante en ello, pues ¿c&#x00F3;mo se va a transformar si primero no se interpreta? </p>
		
		<p>Inclusive se ha hablado de un “giro hermen&#x00E9;utico en la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica” (Warnke, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1993</xref>). Aqu&#x00ED; es donde vemos que no se aplica la falacia naturalista (la cual se tipifica como el paso del ser al deber, del hecho al valor, de la descripci&#x00F3;n a la valoraci&#x00F3;n o prescripci&#x00F3;n), porque tenemos que interpretar al hombre para poder pensar en la sociedad que le resulta adecuada o conveniente. Hay que ver el contexto en el que habita, para ver si esa sociedad o una distinta es la que le viene bien. Pues tambi&#x00E9;n podemos criticar la sociedad actual y pensar en una distinta, as&#x00ED; sea ut&#x00F3;picamente. </p>
		
		<p>Por eso la hermen&#x00E9;utica puede tener un &#x00E1;ngulo ut&#x00F3;pico, es decir, atreverse a proponer, despu&#x00E9;s de la cr&#x00ED;tica a la sociedad real, una sociedad ideal, en la que el ser humano encuentre las condiciones de posibilidad de su realizaci&#x00F3;n plena como ente social. Y, en ese sentido, es una hermen&#x00E9;utica no solo ut&#x00F3;pica, porque propone mejoras ideales (Ricoeur, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2001</xref>), sino, adem&#x00E1;s, una hermen&#x00E9;utica prof&#x00E9;tica, es decir, que, despu&#x00E9;s de atender a la esencia del hombre, habla en su nombre. Sobre todo, es prof&#x00E9;tica porque habla de la &#x00E9;tica en la pol&#x00ED;tica, y de la &#x00E9;tica de acuerdo a lo que se considera que es la naturaleza humana. </p>
		
		<p>De esta manera, la hermen&#x00E9;utica puede tener un papel relevante en la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, porque interpreta al hombre y con ello puede ver qu&#x00E9; tipo de sociedad le conviene; y porque interpreta a la sociedad misma, con lo cual puede comprenderla y criticarla, e incluso proponer cambios o una sociedad nueva, con lo cual puede ser transformadora, ut&#x00F3;pica y prof&#x00E9;tica. La hermen&#x00E9;utica es, as&#x00ED;, un recurso metodol&#x00F3;gico para la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica. Adem&#x00E1;s, la hermen&#x00E9;utica puede asumirse como hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica, es decir, que trata de evitar los extremos de la hermen&#x00E9;utica univocista, la cual impone un totalitarismo, y los de la hermen&#x00E9;utica equivocista, que abandona a una atomizaci&#x00F3;n relativista de la sociedad en la que acaba por reinar el caos. Una hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica buscar&#x00E1; el bien com&#x00FA;n, la equidad y la justicia; m&#x00E1;s a&#x00FA;n, tiene el esquema de la justicia, sobre todo el de la justicia distributiva, que es desde antiguo y m&#x00E1;s todav&#x00ED;a recientemente el que se ve como m&#x00E1;s necesario para la pol&#x00ED;tica y la sociedad. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
		<title>ESTADO DE DERECHO Y DERECHOS HUMANOS </title>
		
		<p>Lo primero que nos muestra una filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica vertebrada con la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica es que la sociedad est&#x00E1; formada por un estado y una sociedad civil, proporcionalmente leg&#x00ED;timos. Es decir, que el estado, que es el que gobierna, tiene que estar avalado por su legitimidad, no solamente por su legalidad; es decir, no solo que sea conforme a las leyes, sino a las leyes justas (y, en ese sentido, leg&#x00ED;timo por su origen y por su desempe&#x00F1;o); y esto involucra la &#x00E9;tica en la pol&#x00ED;tica (Höffe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2003</xref>). De alguna manera la modernidad trat&#x00F3; de separar la &#x00E9;tica de la pol&#x00ED;tica, por ejemplo con Maquiavelo, dejando al estado, en este caso al gobernante, por encima de la ley, y con poder m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo moral. La simple presencia de la ley o el derecho da la legalidad, pero el estar de acuerdo con la &#x00E9;tica da la legitimidad, como lo ha se&#x00F1;alado Habermas. </p>
		
		<p>Sobre todo, es una sociedad y un estado asentado en los derechos humanos, que se plasman en su constituci&#x00F3;n como derechos fundamentales, lo que antes se llamaba las garant&#x00ED;as individuales. Eso es lo m&#x00ED;nimo con lo que se puede contar, a saber, con un estado justo, que realiza la justicia dando a todos los ciudadanos la igualdad ante la ley, la igualdad de oportunidades y la igualdad de atribuciones. Pero esto no basta. Tambi&#x00E9;n se tiene que garantizar la libertad de elegir ideales de vida buena, de realizaci&#x00F3;n, plenitud o felicidad. Y esto rebasa lo m&#x00ED;nimo. Por eso Adela Cortina los ha llamado m&#x00ED;nimos de justicia y m&#x00E1;ximos de buena vida. M&#x00ED;nimos, porque es lo menos que se puede pedir, y es f&#x00E1;cil concitar el consenso acerca de ellos (Cortina, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1995</xref>). M&#x00E1;ximos, porque son cosas que van m&#x00E1;s all&#x00E1; de la justicia y pertenecen al bien, y es dif&#x00ED;cil lograr el consenso acerca de ellos. Pero tienen que integrarse, ya que son, precisamente, esos m&#x00E1;ximos de vida buena los que dan sentido a los m&#x00ED;nimos de justicia, son los que los hacen apetecibles, se buscan en funci&#x00F3;n de ellos o para ellos. </p>
		
		<p>Es tambi&#x00E9;n lo que resulta del contrato social o pacto pol&#x00ED;tico, y del consenso traslapado del que habla Rawls (Grueso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1997</xref>). Es la igualdad que se da en el velo del desconocimiento frente a las diferencias de oportunidades. Es lo que propicia el equilibrio reflexivo, parecido al juicio reflexionante de Kant y a la <italic>phr&#x00F3;nesis</italic> aristot&#x00E9;lica. Es el ejercicio de la analogicidad, se&#x00F1;alado por Hannah Arendt como el <italic>sensus communis</italic> kantiano, consistente en “ponerse en el pellejo del otro”, o de los dem&#x00E1;s, para entender sus necesidades y deseos leg&#x00ED;timos (S&#x00E1;nchez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2003</xref>). De eso surgir&#x00E1; la solidaridad, virtud eminentemente pol&#x00ED;tica, que va m&#x00E1;s all&#x00E1; de la tolerancia, incluso m&#x00E1;s all&#x00E1; del respeto, e implica aceptaci&#x00F3;n, se coloca como reconocimiento, del que tanto habla Charles Taylor. Esa pol&#x00ED;tica del reconocimiento requiere que tengamos una actitud abierta, sobre todo frente a lo diverso, lo diferente. </p>
		
		<p>Antiguamente se dec&#x00ED;a que la sociedad se realizaba en vistas al bien com&#x00FA;n. &#x00C9;se era su objetivo. Se realizaba por el logro de la justicia, la cual aseguraba la paz, e incluso el bienestar social. Pero se ha visto que no basta un estado de bienestar. Tiene que haber sentido, por eso el estado debe proporcionar lo que posee un papel de donaci&#x00F3;n de sentido en las sociedades, lo que ejerce una funci&#x00F3;n simb&#x00F3;lica. Es decir, el gobernante tiene que saber de la cultura, de las culturas que conviven en un estado, en una sociedad. Por eso, tambi&#x00E9;n, la sociedad debe proporcionar un sano interculturalismo. Ir m&#x00E1;s all&#x00E1; del mero multiculturalismo, que solamente permite convivir sin destrozarse, para prever que las culturas interact&#x00FA;en, y que lo hagan bien, enriqueci&#x00E9;ndose. </p>
		
		<p>Una muestra del estado de derecho son los derechos humanos, que se plasman en la constituci&#x00F3;n de dicho estado como derechos fundamentales, lo que antes se llamaba garant&#x00ED;as individuales. Algunos los han visto como derechos naturales, otros como puramente positivos, y otros como derechos morales (<italic>moral rights</italic>). Esta consideraci&#x00F3;n de los derechos humanos como derechos morales, intermedia entre la iusnaturalista y la iuspositivista, nos hace ver que se puede llegar a una base o fundamento iusnaturalista de los derechos humanos que no relegue la positivaci&#x00F3;n de los mismos, pero que no haga depender todo su valor de la mera positivaci&#x00F3;n. De hecho, ya el iusnaturalismo no es tan exigente como antes, ni el iuspositivismo es tan r&#x00ED;gido. Han llegado a una integraci&#x00F3;n, por ejemplo en autores como Dworkin y Atienza. Ninguno de ellos se llamar&#x00ED;a iuspositivista, ambos admiten una validez de los derechos humanos m&#x00E1;s all&#x00E1; de la sola positivaci&#x00F3;n, pero tampoco llegar&#x00E1;n a un iusnaturalismo tan extremo como, por ejemplo, el de la Ilustraci&#x00F3;n (ya que el antiguo era m&#x00E1;s din&#x00E1;mico y menos r&#x00ED;gido, por ejemplo el aristot&#x00E9;lico). </p>
		
		<p>Y es que un estado de derecho, es decir, uno asentado sobre la base de los derechos humanos, es el que puede permitir la democracia. De otra manera nos caer&#x00E1; la imposici&#x00F3;n univocista de los totalitarismos, o la desestructuraci&#x00F3;n equivocista de los reg&#x00ED;menes sin sost&#x00E9;n ni l&#x00ED;mites. Se requiere un estado anal&#x00F3;gico para que haya democracia, una democracia basada en los derechos humanos, de modo que haya respeto para el estado y para la sociedad civil, para los ciudadanos. All&#x00ED; todos los ciudadanos tienen igualdad ante la ley, igualdad de oportunidades, e igualdad en la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		<title>LAS VIRTUDES POL&#x00CD;TICAS </title>
		
		<p>Ya que el objetivo de la sociedad pol&#x00ED;tica es el bien com&#x00FA;n, seg&#x00FA;n dec&#x00ED;a Arist&#x00F3;teles, los hombres se re&#x00FA;nen para satisfacer mejor sus necesidades, tanto materiales como espirituales, y, adem&#x00E1;s, para el amor o la amistad (Arist&#x00F3;teles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1961</xref>). Pero esto requiere que se cumpla la justicia en la sociedad. Por eso para la vida en comunidad son necesarias ciertas virtudes, que ya el propio Estagirita se&#x00F1;alaba. </p>
		
		<p>En este sentido, se necesita la prudencia o <italic>phr&#x00F3;nesis</italic>, ya que es la virtud que da la sensibilidad para el t&#x00E9;rmino medio de las acciones, que es el que da el <italic>modus</italic> o medida de la convivencia. Para eso hay una prudencia personal, una dom&#x00E9;stica y una pol&#x00ED;tica. En el caso de la prudencia pol&#x00ED;tica, hay una prudencia del gobernante y otra del gobernado. El gobernante es prudente en su relaci&#x00F3;n con los s&#x00FA;bditos o gobernados no imponiendo demasiadas cargas, mandando con moderaci&#x00F3;n, etc.; y el gobernado ejerce la prudencia no siendo insolente con el gobernante, y teniendo disposici&#x00F3;n para colaborar en la construcci&#x00F3;n del bien com&#x00FA;n, no solo del individual. </p>
		
		<p>La templanza es aqu&#x00ED;, seg&#x00FA;n la interpretaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica que le da Bobbio, como la actitud de no querer acaparar todo, de dejar algo para los dem&#x00E1;s; no tanto contenerse en la satisfacci&#x00F3;n de las necesidades y los deseos, sino el dejar para los otros elementos que puedan aprovechar oportunidades, bienes, servicios, etc. (Bobbio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1997</xref>). La fortaleza es la decisi&#x00F3;n de mantenerse firme y constante en esa templanza, y permanecer en ese camino de la virtud. </p>
		
		<p>Pero sobre todo se requiere la justicia, que es la voluntad estable de dar a cada quien lo suyo, lo que se le debe, lo cual es sumamente anal&#x00F3;gico, ya que es darle a cada quien la porci&#x00F3;n que le toca, esto es, su proporci&#x00F3;n, la proporci&#x00F3;n anal&#x00F3;gica que le es debida. Hay una justicia conmutativa, otra distributiva y otra legal. La conmutativa es la que se da en la relaci&#x00F3;n de los particulares entre s&#x00ED;, como en los tratos y contratos, las compraventas, etc. La distributiva es la que se da entre el estado y los ciudadanos, en la distribuci&#x00F3;n de los bienes comunes, cargos y cargas, pero tambi&#x00E9;n de oportunidades y servicios. La legal es de los individuos hacia el estado, al cumplir las leyes; pero tambi&#x00E9;n del estado hacia los individuos, al administrar bien el derecho y respetar los derechos de cada uno. </p>
		
		<p>As&#x00ED;, la justicia es la corona o culmen de la vida social. Justicia entre los individuos y los grupos; en las relaciones del estado con los ciudadanos y de los ciudadanos con el estado. Es lo que posibilita la paz y la felicidad. Solo si hay el m&#x00ED;nimo de justicia podr&#x00E1; haber el m&#x00E1;ximo de felicidad o buena vida (Williams, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1993</xref>). </p>
		
		<p>Tambi&#x00E9;n es una virtud ser ut&#x00F3;pico. Es una magnanimidad del te&#x00F3;rico, del fil&#x00F3;sofo. No se nos agota nuestro filosofar en la praxis, en un realismo obtuso; llegamos hasta la teor&#x00ED;a, y aun en ella nos ponemos como en una atalaya. En toda filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica hay un poco de utop&#x00ED;a, tiene un trasfondo de esperanza. Es verdad que tiene una parte m&#x00E1;s descriptiva, en la que reflexiona sobre lo que est&#x00E1; ocurriendo, pues no nos podemos dar el lujo de cerrar los ojos ante la realidad, de ser demasiado idealistas. Pero tambi&#x00E9;n es verdad que tiene una parte m&#x00E1;s propositiva, m&#x00E1;s futurista, que es donde se ubica la dimensi&#x00F3;n ut&#x00F3;pica. Siempre, al hacer filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, pensamos en una sociedad ideal, una ciudad o <italic>polis</italic> ut&#x00F3;pica. </p>
		
		<p>M&#x00E1;s a&#x00FA;n, la utop&#x00ED;a cobra mayor presencia al considerar que ha sido fuente de sentido, y ahora estamos en un tiempo demasiado vac&#x00ED;o de sentido. Hay una gran bonanza econ&#x00F3;mica, con la globalizaci&#x00F3;n, pero deja de lado a muchos; y, aun a los que incluye, incorpora e integra, no parece darles suficiente sentido. Es una sociedad consumista, hedonista y eg&#x00F3;latra; &#x00E9;sos parecen ser los valores actuales. Pero tal parece que no dan felicidad (Magall&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2009</xref>). </p>
		
		<p>Por eso, aunque es imprescindible lograr la igualdad ante el derecho o la ley y ante la distribuci&#x00F3;n, eso no es suficiente; es decir, la justicia no basta; hay que a&#x00F1;adir las ideas de plenitud, realizaci&#x00F3;n y vida buena, o felicidad, que son las que dan sentido a lo otro. Hay m&#x00ED;nimos de justicia y m&#x00E1;ximos de vida buena, pero son precisamente los m&#x00E1;ximos de felicidad los que dan sentido a los m&#x00ED;nimos de justicia. Estos m&#x00ED;nimos de justicia son como la referencia de la sociedad, y los m&#x00E1;ximos de felicidad son como el sentido que tiene o puede ofrecer. </p>
		
		<p>Y es que la ilusi&#x00F3;n que tenemos, al hacer filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, es que esta se lleve a la pr&#x00E1;ctica, que llegue a la praxis, que pase de la teor&#x00ED;a a la acci&#x00F3;n, de lo abstracto a lo concreto, que nuestro teorizar llegue a servir a los seres humanos individuales, existentes, reales, vivos. En este sentido, la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica tiene un aspecto hermen&#x00E9;utico, y se abre a una hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica, pues se trata de interpretar al ser humano, a la sociedad, para abrirle caminos pol&#x00ED;ticos. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S5">
		<title>GLOBALIZACI&#x00D3;N E INCLUSI&#x00D3;N </title>
		
		<p>Esta filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica cr&#x00ED;tica tiene como principal trabajo enjuiciar la globalizaci&#x00F3;n que nos inunda, la cual es el fen&#x00F3;meno social, pol&#x00ED;tico y econ&#x00F3;mico m&#x00E1;s importante que tenemos en la actualidad. Como lo han hecho ver muchos estudiosos, entre ellos Enrique Dussel, desde su punto de vista de la anal&#x00E9;ctica, que usa de la analog&#x00ED;a para plantear una postura transmoderna, lo que m&#x00E1;s hace falta es que la globalizaci&#x00F3;n sea incluyente, ya que hasta ahora no lo ha sido (Dussel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1996</xref>). Deja de lado a los despose&#x00ED;dos, deja a su paso muchos pobres, excluidos de los beneficios que reporta a unos pocos, comparativamente hablando (Dussel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1998</xref>). </p>
		
		<p>Al ser cr&#x00ED;tica, esa filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica est&#x00E1; reconect&#x00E1;ndose con la &#x00E9;tica, que es lo que ped&#x00ED;amos para que fuera ut&#x00F3;pica y prof&#x00E9;tica. Y esto lo puede hacer desde la analog&#x00ED;a, esto es, desde la anal&#x00E9;ctica y la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica, ya que la analog&#x00ED;a nos hace ver la proporci&#x00F3;n y la desproporci&#x00F3;n. Aqu&#x00ED; se cumple lo que ped&#x00ED;a Iv&#x00E1;n Illich, el pensador de Cuernavaca, quien hablaba de recuperar la proporci&#x00F3;n para la pol&#x00ED;tica, para la sociedad. Y la proporci&#x00F3;n es la analog&#x00ED;a (“<italic>analog&#x00ED;a</italic>” significa en griego “proporci&#x00F3;n”). Una sociedad proporcional o proporcionada al hombre, para que &#x00E9;l encuentre sentido en ella, una sociedad al tama&#x00F1;o del hombre, para que sea habitable para &#x00E9;l, esto es, para que sea humana. </p>
		
		<p>Lo transmoderno, planteado por Dussel, no es lo posmoderno, aunque comparte con ello la cr&#x00ED;tica de la modernidad; pero lo posmoderno ha hecho cr&#x00ED;ticas parciales a la modernidad, y ha dejado pasar de ella, o ha aceptado, errores o males que ella ten&#x00ED;a, como la injusticia, la exclusi&#x00F3;n (Dussel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2001</xref>). Habermas ha dicho que esto se da porque la modernidad no ha podido cumplir sus ideales de justicia, ya que ha quedado como un proyecto inacabado, incompleto, inconcluso; pero lo cierto es que la modernidad no cumpli&#x00F3; esa promesa, como tampoco se halla en la posmodernidad, por lo que alguien tiene que recuperarla, plantearla y cumplirla, y &#x00E9;sa puede ser la transmodernidad. </p>
		
		<p>Esta &#x00E9;tica de la no exclusi&#x00F3;n es un esfuerzo por dialectizar la analog&#x00ED;a, por eso Dussel la llama anal&#x00E9;ctica y a veces anadial&#x00E9;ctica (Dussel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1991</xref>). La dial&#x00E9;ctica es la que vigoriza e impulsa la analog&#x00ED;a, y por eso puede dinamizar a la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica, para que no se quede impasible ante los excluidos, los despose&#x00ED;dos. Tiene que preocuparse por se&#x00F1;alar caminos, pautas de acci&#x00F3;n que resulten de la interpretaci&#x00F3;n de la realidad y de la proyecci&#x00F3;n hacia el futuro, as&#x00ED; se superar&#x00E1; la mera hermen&#x00E9;utica un&#x00ED;voca de la sociedad real y la sola hermen&#x00E9;utica equ&#x00ED;voca de los proyectos descabezados, de las utop&#x00ED;as irrealizables; esa hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica conduce a lo que Dussel llama, desde la anal&#x00E9;ctica, una utop&#x00ED;a realizable. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S6">
		<title>LA LUCHA DE LOS SISTEMAS: M&#x00C1;S ALL&#x00C1; DEL LIBERALISMO Y DEL COMUNITARISMO </title>
		
		<p>La hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica muestra un camino en el que se puede buscar una relaci&#x00F3;n m&#x00E1;s mesurada y equilibrada entre el liberalismo y el comunitarismo, que son los antagonistas actuales, y que a veces parecen llegar a un <italic>impasse</italic> (Mulhall, Swift, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1993</xref>). Son tantas las cr&#x00ED;ticas que han recibido los unos de los otros, que se ha llegado a posturas intermedias, proporcionales, esto es, anal&#x00F3;gicas, en las que ya no se da esa polarizaci&#x00F3;n tan grande. Por ejemplo, el liberal Rawls ha tomado en cuenta muchas cr&#x00ED;ticas que le han hecho los comunitaristas, y llega a un liberalismo moderado. El comunitarista Taylor ha reflexionado tanto sobre las objeciones que se le han opuesto, que llega a ser un comunitarista moderado (Taylor, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1997</xref>). </p>
		
		<p>Por eso conviene evitar el univocismo del liberalismo, que &#x00FA;nicamente ve por la libertad, de modo individualista y hasta ego&#x00ED;sta, y tambi&#x00E9;n evitar el equivocismo de un comunitarismo relativista (pues el relativismo se da, m&#x00E1;s que de los individuos, de las comunidades). Hay que ir, de manera anal&#x00F3;gica, a un liberalismo social, que es la postura que adopt&#x00F3; Rawls al final, por obra de las cr&#x00ED;ticas de los comunitaristas a su liberalismo inicial; o a un comunitarismo patri&#x00F3;tico, al que lleg&#x00F3; Taylor, que es un comunitarismo no relativista, sino que busca lo que de com&#x00FA;n se puede alcanzar entre los actores involucrados en la sociedad (individuos y comunidades). Se busca un equilibrio entre la aplicaci&#x00F3;n seca de la ley, como en el liberalismo procedimental, y la aplicaci&#x00F3;n tan diferenciada que se diluya, en un comunitarismo que se disuelve en las aspiraciones de las comunidades, que introducen diversas interpretaciones de las mismas leyes o de los derechos, incluso de los derechos humanos (Blanco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2000</xref>). Por ejemplo, se trata de dar a los derechos humanos, que son individualistas, por su origen liberal, un sentido m&#x00E1;s comunitario y solidario. </p>
		
		<p>Inclusive hay un repunte del republicanismo, que deja lugar a las diferencias. Cada vez se busca m&#x00E1;s la manera de integrar las diferencias, pero sin perder la capacidad de incorporar lo universal. Han sido muy importantes las posturas de g&#x00E9;nero, de minor&#x00ED;as y otras, para llamar la atenci&#x00F3;n hacia el reconocimiento de los dem&#x00E1;s. </p>
		
		<p>Por eso tambi&#x00E9;n ha sido importante el problema del multiculturalismo. Es tambi&#x00E9;n un tema de filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica. Kymlicka presenta un modelo de pluralismo cultural m&#x00E1;s cercano al univocismo, porque pide que se deje convivir a las culturas, pero falta la interacci&#x00F3;n entre ellas. As&#x00ED;, Sartori pide que a cada cultura se le deje hacer lo que ha hecho, en un equivocismo que nos impedir&#x00E1; criticar y frenar, por ejemplo ante la lesi&#x00F3;n de los derechos humanos. Me parece m&#x00E1;s adecuado Taylor, m&#x00E1;s anal&#x00F3;gico, que nos mueve a permitir las diferencias lo m&#x00E1;s posible, pero sin perder la capacidad de integrarlas en alguna universalidad (Lazo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2007</xref>). </p>
		
		<p>Tienen como muy importantes las representaciones colectivas, los imaginarios sociales, que luego nos condicionan. Y hay que crear la posibilidad de dialogar desde ellos. La parte de las culturas m&#x00E1;s problem&#x00E1;tica no es tanto la de la econom&#x00ED;a y la pol&#x00ED;tica, sino la de lo simb&#x00F3;lico (religi&#x00F3;n, costumbres, instituciones, etc.). Es la convivencia de instituciones distintas, a veces contrarias. Y todo eso dentro de la globalizaci&#x00F3;n actual, que cuestiona a todas las filosof&#x00ED;as pol&#x00ED;ticas. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S7">
		<title>CONCLUSI&#x00D3;N </title>
		
		<p>La filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica recupera su misi&#x00F3;n de encaminar a la sociedad a la consecuci&#x00F3;n del bien com&#x00FA;n. Ese bien com&#x00FA;n se alcanza en la justicia, que es equidad, esto es, igualdad proporcional ante la ley, ante las oportunidades y ante la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. Esto nos da una filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica cr&#x00ED;tica, ya que muchas veces nos encontramos con que no se tiene, y ni siquiera se busca, este ideal de justicia. Por ejemplo, en la actual globalizaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica se ve que no es incluyente, sino excluyente, deja a muchos pobres fuera de los beneficios que conlleva, por el hecho de que no pueden participar en esa compra-venta que implica, no tiene competitividad, ni siquiera poder adquisitivo. </p>
		
		<p>Esta filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica cr&#x00ED;tica puede vertebrarse con una hermen&#x00E9;utica, con tal de que sea una hermen&#x00E9;utica cr&#x00ED;tica. Y tambi&#x00E9;n puede ayudarse de la analog&#x00ED;a, como lo hemos visto en la anal&#x00E9;ctica de Dussel, que intencionadamente quiere ser una filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica cr&#x00ED;tica, y la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gico-cr&#x00ED;tica, que es la fusi&#x00F3;n de la hermen&#x00E9;utica cr&#x00ED;tica de Adela Cortina y Jes&#x00FA;s Conill con la hermen&#x00E9;utica anal&#x00F3;gica, por obra del Prof. Francisco Arenas-Dolz (Arenas-Dolz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>). Es un camino que se est&#x00E1; recorriendo, y que promete llevar a un estado mejor de la sociedad.</p> 
		</sec>
		
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