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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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				<subject>RESE&#x00F1;AS DE LIBROS/BOOK REVIEWS</subject>
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			<article-title>Reseña del libro "Traspasar fronteras. Un siglo de intercambio científico entre España y Alemania. Ein Jahrhndert Deutsch-Spanische Wissenschaftsbeziehungen. Über Grenzen Hinaus [Exposici&#x00F3;n y Cat&#x00E1;logo]"</article-title>
			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				<surname>Sarmiento P&#x00E9;rez</surname>
				<given-names>Marcos</given-names>
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			  <aff id="U1">Universidad de Las Palmas de Gran Canaria</aff>
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        <pub-date pub-type="collection">
			<year>2013</year>
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			<volume>189</volume>
			<issue>761</issue>
			
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	<title><bold>Sandra Rebok (ed.).</bold> <italic> Traspasar Fronteras. Un siglo de intercambio cient&#x00ED;fico entre Espa&#x00F1;a y Alemania. Ein Jahrhndert Deutsch-Spanische Wissenschaftsbeziehungen. Über Grenzen Hinaus [Exposici&#x00F3;n y Cat&#x00E1;logo]. </italic><bold> Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas – Deutscher Akademischer Austausch Dienst, 2010, 433 pp. ISBN 978-84-00-09105-7.</bold></title>
	
    <title> </title>
	
		<p>Es sabido que las relaciones hispano-alemanas se remontan al reinado Carlos I de Espa&#x00F1;a y V de Alemania (1519-1558), y que, aunque minoradas por diversas circunstancias, nunca dejaron de existir. Sin embargo, ¿cu&#x00E1;ntos espa&#x00F1;oles, m&#x00E1;s all&#x00E1; de los especialistas en cada disciplina cient&#x00ED;fica, saben que muchos de nuestros m&#x00E1;s preclaros mineralogistas, fil&#x00F3;sofos, m&#x00E9;dicos, qu&#x00ED;micos, f&#x00ED;sicos, matem&#x00E1;ticos, fil&#x00F3;logos, juristas, pedagogos o arque&#x00F3;logos debieron parte de su formaci&#x00F3;n a estancias en Alemania, y que gracias a ellos Espa&#x00F1;a vivi&#x00F3; uno de los periodos m&#x00E1;s brillantes de su historia cultural? ¿Pero, igualmente, que alemanes expertos en miner&#x00ED;a y mineralog&#x00ED;a colaboraron con el Gobierno espa&#x00F1;ol desde mediados del s. XVIII, o que tras la Primera Guerra Mundial cient&#x00ED;ficos alemanes −entre ellos Albert Einstein− impartieron cursos y conferencias en Espa&#x00F1;a paliando as&#x00ED; las penurias por las que atravesaban en su pa&#x00ED;s?  </p>
		
		<p>Sobre estos y otros aspectos arrojan luz la presente Exposici&#x00F3;n y el Cat&#x00E1;logo que la sustenta, poniendo de manifiesto c&#x00F3;mo, desde escenarios bien distintos –Espa&#x00F1;a, en el ag&#x00F3;nico declive de su pol&#x00ED;tica colonial y Alemania en pujante actividad acad&#x00E9;mico-investigadora−, ambas culturas volvieron a mirarse a mediados del s. XIX y sentaron las bases de una centuria de intercambio cient&#x00ED;fico: de 1910, a&#x00F1;o en que vieron la luz las primeras instituciones espa&#x00F1;olas que lo impulsaron, a 2010, el de la primera convocatoria del Premio Juli&#x00E1;n Sanz del R&#x00ED;o otorgado a j&#x00F3;venes investigadores por la Fundaci&#x00F3;n <italic>Universidades.es</italic> y el Servicio Alem&#x00E1;n de Intercambio Acad&#x00E9;mico (DAAD). Veremos, no obstante, que los antecedentes nos llevan a finales del siglo XVIII.  </p>
		
		<p>Comisariada por la Dra. Sandra Rebok y coorganizada por el CSIC y el DAAD, conforman la Exposici&#x00F3;n 26 paneles de 1,50 x 1,0 m, en los que imagen y palabra conviven armoniosamente. Pese a emanar de una concienzuda investigaci&#x00F3;n compilada en el Cat&#x00E1;logo, el car&#x00E1;cter divulgativo y la edici&#x00F3;n bilingüe la hacen accesible a un amplio p&#x00FA;blico espa&#x00F1;ol y alem&#x00E1;n, lo cual ha consolidado su vocaci&#x00F3;n itinerante: inaugurada en junio de 2010 en la <italic>Residencia de Estudiantes</italic> de Madrid, se ha exhibido en Sevilla, Barcelona, Ciudad Real, A Coru&#x00F1;a y Valencia; y, en Alemania, en la Universidad de Regensburg y en las sedes del Instituto Cervantes de M&#x00FA;nich, Berl&#x00ED;n y Frankfurt a. M. –donde, dicho sea de paso, la visitamos en mayo de 2011.  </p>
		
		<p>Constituye el Cat&#x00E1;logo un espl&#x00E9;ndido documento (433 p&#x00E1;ginas), en formato grande (30 x 24 cm) y edici&#x00F3;n bilingüe. Prologado por el Presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, y el Secretario General del DAAD, Christian Bode, en &#x00E9;l intervienen, adem&#x00E1;s de la propia Comisaria (editora cient&#x00ED;fica, autora de dos de los textos, traductora y fot&#x00F3;grafa), un selecto elenco de 18 autores espa&#x00F1;oles y alemanes, que desgranan los aspectos, las personas, las instituciones, las circunstancias y los hitos hist&#x00F3;ricos de las relaciones cient&#x00ED;ficas hispano-alemanas. Es, sin duda, una magn&#x00ED;fica fuente de informaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica para un amplio abanico de especialistas, pero, igualmente, sumamente &#x00FA;til para centros espa&#x00F1;oles que ense&#x00F1;en lengua y cultura alemanas o sus hom&#x00F3;logos alemanes.  </p>
		
		<p>No es esta la primera Exposici&#x00F3;n de Rebok, cuyas funciones en la Vicepresidencia Adjunta de Organizaci&#x00F3;n y Cultura Cient&#x00ED;fica del CSIC incluyen las de prepararlas, editar cat&#x00E1;logos y divulgarlas. Con Puig-Samper, ha comisariado <italic>Un viaje del esp&#x00ED;ritu: Alexander von Humboldt en Espa&#x00F1;a</italic>, exhibida en las sedes del Instituto Cervantes en Berl&#x00ED;n, M&#x00FA;nich, Bremen, Manchester, Londres y Viena, o <italic>Espa&#x00F1;a explora. Malaspina 2010</italic>, dedicada, fundamentalmente, a la expedici&#x00F3;n de Alejandro Malaspina a las posesiones espa&#x00F1;olas de Am&#x00E9;rica y Asia en 1789-94. Especializada en la obra humboldtiana tocante a los v&#x00ED;nculos del sabio prusiano con Espa&#x00F1;a, Rebok es tambi&#x00E9;n autora de valiosos trabajos sobre aportaciones de naturalistas alemanes, p. ej., la edici&#x00F3;n, con Puig-Samper, del relato del viaje a Espa&#x00F1;a entre 1797 y 1801 del bot&#x00E1;nico Heinrich F. Link (<italic>Viaje por Espa&#x00F1;a</italic>, trad. de M. Fern&#x00E1;ndez, CSIC, Madrid, 2010).     </p>
		
		<p>Veamos, pues, por d&#x00F3;nde nos lleva<italic> Traspasar Fronteras. </italic>Tras la <italic>Presentaci&#x00F3;n</italic>, los paneles 2-5 nos adentran en los antecedentes de las relaciones cient&#x00ED;fico-culturales en el s. XIX: la fundaci&#x00F3;n en 1840 de la <italic>Academia Alemana-Espa&#x00F1;ola</italic> en Madrid, la estancia de Juli&#x00E1;n Sanz del R&#x00ED;o en la Universidad de Heidelberg (1843-1845), desde donde introdujo el krausismo −doctrina tolerante en lo acad&#x00E9;mico e imparcial en lo pol&#x00ED;tico-religioso−, la consolidaci&#x00F3;n del transvase ideol&#x00F3;gico por la <italic>Instituci&#x00F3;n de Libre Ense&#x00F1;anza</italic> (<italic>ILE</italic>), creada en 1876 por Francisco Giner de los R&#x00ED;os, y el descubrimiento de Ram&#x00F3;n Cajal como cient&#x00ED;fico en Berl&#x00ED;n en 1889, que reanim&#x00F3; la alica&#x00ED;da ciencia espa&#x00F1;ola. Aunque desde finales del s. XVIII, autores como Goethe o Schiller hab&#x00ED;an dedicado obras a asuntos espa&#x00F1;oles, y naturalistas alemanes investigado en Espa&#x00F1;a, fue el contacto de nuestra comunidad cient&#x00ED;fica con Alemania lo que sac&#x00F3; a nuestro pa&#x00ED;s del aislamiento cient&#x00ED;fico en el &#x00FA;ltimo cuarto del s. XIX. Los asuntos de este tramo los bosqueja Rebok y los ampl&#x00ED;a Puig-Samper en el Cat&#x00E1;logo (pp. 21-28 y 29-54), constatando que, en realidad, los intercambios primigenios fueron en la miner&#x00ED;a, pues desde mediados del s. XVIII hubo expertos alemanes en Espa&#x00F1;a, como el primer director de la Escuela de Minas de Almad&#x00E9;n, y espa&#x00F1;oles que estudiaron en la <italic>Bergakademie</italic> de Freiberg, donde lo hizo A. von Humboldt.   </p>
		
		<p>Seguidamente, los paneles 6-11 nos muestran la regeneraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica espa&#x00F1;ola a comienzos del s. XX. Propiciada por la ILE, la J<italic>unta para Ampliaci&#x00F3;n de Estudios e Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</italic> (JAE), fundada en 1907, con Ram&#x00F3;n y Cajal como Presidente y el jurista-pedagogo krausiano Jos&#x00E9; Castillejo como Secretario, catapult&#x00F3; el cambio cient&#x00ED;fico con un proyecto modernizador, materializado a trav&#x00E9;s de la <italic>Residencia de estudiantes</italic> (1910), que impuls&#x00F3; la estancia de j&#x00F3;venes en universidades y centros de investigaci&#x00F3;n extranjeros (“ampliaci&#x00F3;n de estudios”) con un programa de pensiones (becas), y la <italic>Residencia de Se&#x00F1;oritas</italic> (1915), que hizo lo propio con la mujer.  </p>
		
		<p>Desgranan los aspectos de este tercer tramo en el Cat&#x00E1;logo S. Rebok (pp. 107-139), J. Garc&#x00ED;a-Velasco (pp. 139-167), M. Janu&#x00E9; i Miret (pp. 169-191) y A. Gimber, I. P&#x00E9;rez-Villanueva Tovar y S. L&#x00F3;pez-R&#x00ED;os (pp. 193-213), resaltando que de los 3.150 pensionados entre 1908 y 1936, fueron a Alemania 769 (entre ellos −adem&#x00E1;s de muchos otros mencionados o no en la presente rese&#x00F1;a− la pedagoga Mar&#x00ED;a de Maeztu −directora muchos a&#x00F1;os de la <italic>Residencia</italic> <italic>de Se&#x00F1;oritas</italic>− el fil&#x00F3;logo Jordi Rubio Balaguer, el economista Ram&#x00F3;n Carande y Thovar, el arque&#x00F3;logo Antonio Garc&#x00ED;a Bellido, los m&#x00E9;dicos Severo Ochoa y Gregorio Mara&#x00F1;&#x00F3;n, el fisi&#x00F3;logo y pol&#x00ED;tico Juan Negr&#x00ED;n, el f&#x00ED;sico-qu&#x00ED;mico Miguel A. Catal&#x00E1;n Sa&#x00F1;udo, el f&#x00ED;sico-meteor&#x00F3;logo Arturo Duperier Vallesa, la muse&#x00F3;loga Teresa Andr&#x00E9;s Zamora o la genetista Jimena Fern&#x00E1;ndez de la Vega Lomb&#x00E1;n. Como contrapartida, por ejemplo, la <italic>Residencia </italic>acogi&#x00F3; a pensionadas alemanas de origen jud&#x00ED;o que hu&#x00ED;an del hostil ambiente alem&#x00E1;n.  </p>
		
		<p>La cooperaci&#x00F3;n desde la otra perspectiva la vemos en el cuarto tramo, donde los paneles 12-13 ilustran la situaci&#x00F3;n de la ciencia alemana en Espa&#x00F1;a al finalizar la Primera Gran Guerra y el inter&#x00E9;s cient&#x00ED;fico-cultural por nuestro pa&#x00ED;s durante la Rep&#x00FA;blica de Weimar. La creaci&#x00F3;n de la <italic>Notgemeinschaft der deutschen Wissenschaft</italic> para impulsar la investigaci&#x00F3;n dentro y fuera del pa&#x00ED;s tras el boicot a la ciencia alemana al finalizar el conflicto, y la neutralidad espa&#x00F1;ola sumada a la oposici&#x00F3;n de investigadores espa&#x00F1;oles contra la exclusi&#x00F3;n de los colegas alemanes de los foros cient&#x00ED;ficos internacionales facilitaron la cooperaci&#x00F3;n con Espa&#x00F1;a. Los paneles 14-15 muestran las primeras instituciones alemanas en nuestro pa&#x00ED;s, y los dos siguientes la estancia de Albert Einstein y otros cient&#x00ED;ficos, as&#x00ED; como otras iniciativas que posibilitaron el intercambio.  </p>
		
		<p>Pormenorizan esta tem&#x00E1;tica S. Rebok y A. Presas i Puig (Cat&#x00E1;logo pp. 87-104 y 107-137), relacionando las instituciones impulsoras (p. ej.,  la fundaci&#x00F3;n <italic>Alexander von Humboldt Stiftung</italic>) y constatando c&#x00F3;mo Espa&#x00F1;a aprovech&#x00F3; las circunstancias antes expuestas para acceder a las disciplinas cient&#x00ED;ficas m&#x00E1;s avanzadas en el mod&#x00E9;lico sistema alem&#x00E1;n −desde mediados del s. XIX hab&#x00ED;a vinculado los laboratorios universitarios a la industria− invitando a impartir cursos o conferencias a cient&#x00ED;ficos alemanes, que atenuaban penurias y aislamiento, y c&#x00F3;mo &#x00E9;stos, dada su precaria situaci&#x00F3;n, compensaron a sus colegas espa&#x00F1;oles con t&#x00ED;tulos acad&#x00E9;micos, como doctor honoris causa, o ingresos en sociedades cient&#x00ED;ficas.  </p>
		
		<p>El panel 18 nos pasea por la arqueolog&#x00ED;a alemana en Espa&#x00F1;a, desgranada en el Cat&#x00E1;logo (pp. 329-357) por J. Maier Allende y Th. G. Schattner. Apoyados por instituciones emanadas de la JAE, como el <italic>Centro de Estudios Hist&#x00F3;ricos</italic> y la <italic>Comisi&#x00F3;n de Investigaci&#x00F3;n Prehist&#x00F3;ricas y Paleontol&#x00F3;gicas</italic>, j&#x00F3;venes arque&#x00F3;logos −como Pedro Bosch Gimpera, primer pensionado en Alemania entre 1911-1913− orientaron sus estudios en la prehistoria germana. No obstante, ya en 1836, el <italic>Instituto Arqueol&#x00F3;gico Alem&#x00E1;n</italic> (IAA) −que a partir de 1943 tuvo departamento permanente en Espa&#x00F1;a−, hab&#x00ED;a permitido el ingreso al hebra&#x00ED;sta Luis Usoz y R&#x00ED;o y, posteriormente, a otros 26 espa&#x00F1;oles. Por otro lado, la revista <italic>Investigaci&#x00F3;n y Progreso</italic>, codirigida por H. Obermeier y A. Zulueta, public&#x00F3; art&#x00ED;culos de arque&#x00F3;logos alemanes y espa&#x00F1;oles, y a principios de los a&#x00F1;os 30, nuevamente espa&#x00F1;oles realizaron estancias en Alemania y alemanes en la Pen&#x00ED;nsula. Ejemplo de la colaboraci&#x00F3;n fue la intervenci&#x00F3;n en la ciudad romana de <italic>Manigua</italic> −codirigida por Juan de Mata Carriazo y W. Grünhagen.  </p>
		
		<p>El quinto tramo (panel 21) recorre el intercambio desde la Guerra Civil hasta la transici&#x00F3;n democr&#x00E1;tica; desde la disoluci&#x00F3;n de la JAE y la creaci&#x00F3;n del CSIC en 1939, que hered&#x00F3; la pol&#x00ED;tica de intercambios de aqu&#x00E9;lla, hasta la prosecuci&#x00F3;n de las relaciones a trav&#x00E9;s de nuevas instituciones (p. ej., el <italic>Instituto Alem&#x00E1;n de Cultura</italic> en Madrid y el <italic>Instituto de Espa&#x00F1;a</italic> en M&#x00FA;nich) y el restablecimiento, al terminar la Guerra Mundial, de las anteriores (<italic>Sociedad Görres</italic>, <italic>IAA</italic> e <italic>Instituto Goethe</italic>). Este periodo lo detalla C. Sanz D&#x00ED;az en el Cat&#x00E1;logo (pp. 359-381), resaltando los v&#x00ED;nculos creados por la ayuda alemana a Franco en la Guerra Civil y la rentabilizaci&#x00F3;n de Alemania durante la Guerra Mundial promoviendo las relaciones cient&#x00ED;ficas y la lengua alemana, mientras Espa&#x00F1;a potenciaba la visita de cient&#x00ED;ficos alemanes a trav&#x00E9;s del CSIC −siendo Secretario Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Albareda, farmac&#x00E9;utico y qu&#x00ED;mico y ex pensionado en Alemania−, del <italic>Instituto Nacional de T&#x00E9;cnica Aeroespacial </italic>y de la <italic>Junta de Energ&#x00ED;a Nuclear</italic>.  </p>
		
		<p>El sexto tramo (paneles 22-24), cuyos objetivos detallan Ch. Arndt y B. Göbel en el Cat&#x00E1;logo (pp. 385-407), nos muestra el estado actual de la colaboraci&#x00F3;n, en la que destaca la cooperaci&#x00F3;n entre el CSIC (con 128 centros y 7 grandes instalaciones cient&#x00ED;ficas), la <italic>Sociedad Max-Planck</italic> (con 76 institutos) y la <italic>Deutsche Forschungsgemeinschaft</italic>, am&#x00E9;n de la cooperaci&#x00F3;n cultural promovida rec&#x00ED;procamente con una pol&#x00ED;tica de becas por la Fundaci&#x00F3;n <italic>Universidades.es</italic> y el DAAD.   </p>
		
		<p>La pen&#x00FA;ltima estaci&#x00F3;n (panel 25) presenta el balance de la cooperaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica en los 100 &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, resaltando las alentadoras perspectivas que el Espacio Europeo de Ense&#x00F1;anza Superior brinda a ambos pa&#x00ED;ses, as&#x00ED; como el mayor equilibrio, pese a la persistencia de diferencias. Finalmente, el panel 26 nos muestra la cronolog&#x00ED;a del intercambio jalonada por 35 fechas: desde la estancia de Juli&#x00E1;n Sanz del R&#x00ED;o en Alemania en 1843-1845, hasta la primera convocatoria, en 2010, del Premio que lleva su nombre, destinado a j&#x00F3;venes investigadores.   </p>
		
		<p>Otros &#x00E1;mbitos que la Exposici&#x00F3;n toca de pasada los pormenoriza el Cat&#x00E1;logo: estudios hisp&#x00E1;nicos, filosof&#x00ED;a, filolog&#x00ED;a, historiograf&#x00ED;a, gen&#x00E9;tica, f&#x00ED;sica, qu&#x00ED;mica, matem&#x00E1;ticas o derecho. D. Briesenmeister (pp. 55-85) nos lleva desde la publicaci&#x00F3;n en Alemania de una <italic>Historia de Espa&#x00F1;a</italic> en 1769 hasta el auge de los estudios hisp&#x00E1;nicos en la rep&#x00FA;blica de Weimar −cuando hispanistas como E. R. Curtius estudiaban la Generaci&#x00F3;n del 98, al tiempo que Ortega y Gasset publicaba en la <italic>Revista de Occidente</italic> traducciones de fil&#x00F3;sofos y cient&#x00ED;ficos germanos. Y entre ambos extremos cronol&#x00F3;gicos sobresalen hitos como el primer diccionario espa&#x00F1;ol-alem&#x00E1;n, el primer alem&#x00E1;n miembro de honor de la RAE o las traducciones y reediciones en espa&#x00F1;ol de la Editorial Brockhaus.  </p>
		
		<p>A su vez, C. Rold&#x00E1;n ahonda en las relaciones en la filosof&#x00ED;a (pp. 217-235), resaltando que aunque el n&#x00FA;mero de pensionados fue menor al de otras disciplinas, su pensamiento fue trascendente en la cultura y pol&#x00ED;tica espa&#x00F1;olas. Juli&#x00E1;n Basteiro y Fern&#x00E1;ndez, Fernando de los R&#x00ED;os Urruti, Ortega y Gasset, Manuel Garc&#x00ED;a Morente o Javier Zubiri Apalategui destacaron en una primera generaci&#x00F3;n, y Emilio Lled&#x00F3;, Javier Muguerza, Reyes Mate o la propia Concha Rold&#x00E1;n, en una segunda.     </p>
		
		<p>El intercambio en la filolog&#x00ED;a, la historiograf&#x00ED;a y la gen&#x00E9;tica alemanas lo aborda J. M. L&#x00F3;pez S&#x00E1;nchez (pp. 237-265). Con Ram&#x00F3;n Men&#x00E9;ndez Pidal, que dirigi&#x00F3; el <italic>CEH</italic> y entr&#x00F3; en contacto con eruditos alemanes −p. ej., K. Vossler− alcanz&#x00F3; su apogeo la lingü&#x00ED;stica hist&#x00F3;rica de raigambre germ&#x00E1;nica. En la fon&#x00E9;tica experimental destac&#x00F3;, p. ej., Tom&#x00E1;s Navarro Tom&#x00E1;s, formado en la Universidad de Hamburgo. Un importante papel en los estudios etimol&#x00F3;gicos y lexicogr&#x00E1;ficos lo desempe&#x00F1;&#x00F3; la <italic>Revista de Filolog&#x00ED;a Espa&#x00F1;ola</italic>, que tom&#x00F3; como modelo la <italic>Zeitschrift für Romanische Philologie</italic>. Finalmente, la gen&#x00E9;tica se abri&#x00F3; paso de la mano de Antonio de Zulueta, ex pensionado en Alemania.  </p>
		
		<p>J. M. S&#x00E1;nchez Ron nos adentra en las relaciones en las matem&#x00E1;ticas, la f&#x00ED;sica y la qu&#x00ED;mica (pp. 291-328), dejando constancia de que esta &#x00FA;ltima fue de las primeras ciencias estudiadas por espa&#x00F1;oles en Alemania, p. ej., Mag&#x00ED;n Bonet y Bonfill, a mediados del s. XIX. Entre los pensionados de la JAE en 1908-1910 destac&#x00F3; Enrique Moles, introductor en Espa&#x00F1;a de la ense&#x00F1;anza de la qu&#x00ED;mica-f&#x00ED;sica. A las relaciones con Alemania debieron mucho tambi&#x00E9;n el matem&#x00E1;tico Julio Rey Pastor o el espectroscopista Miguel Antonio Catal&#x00E1;n. De los cient&#x00ED;ficos alemanes que visitaron Espa&#x00F1;a destac&#x00F3; A. Einstein, que, en 1923, imparti&#x00F3; conferencias en Barcelona, Madrid y Zaragoza.  </p>
		
		<p>Finalmente, la labor de la JAE en la formaci&#x00F3;n de juristas la detalla L. Arroyo Zapatero (pp. 269-289), resaltando c&#x00F3;mo dos generaciones de estudiosos −en la era guillermina (1890-1918) y en la de Weimar y el periodo hitleriano (1919-1949)− siguieron la encomienda de Giner de los R&#x00ED;os de que los juristas hab&#x00ED;an formarse en Alemania. El contacto de romanistas, como Jos&#x00E9; Castillejo, historiadores, como Eduardo Hinojosa, fil&#x00F3;sofos, como Felipe Gonz&#x00E1;lez Vic&#x00E9;n, civilistas, como Federico de Castro y Bravo, mercantilistas, como Rodrigo Ur&#x00ED;a, procesalistas, como Emilio G&#x00F3;mez Orbaneja, penalistas, como Luis Jim&#x00E9;nez de As&#x00FA;a o laboralistas, como Gaspar Bay&#x00F3;n Chac&#x00F3;n, con maestros alemanes fue relevante en la modernizaci&#x00F3;n de nuestra ciencia jur&#x00ED;dica.  </p>
		
		<p>En suma, <italic>Traspasar fronteras…</italic> nos brinda la primera panor&#x00E1;mica sobre las bases hist&#x00F3;ricas de la relaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica hispano-alemana. Con inusitado esmero recoge la labor de quienes concibieron la recuperaci&#x00F3;n del secular tiempo perdido por Espa&#x00F1;a, iniciaron su regeneraci&#x00F3;n importando otra forma de hacer ciencia y academia y contribuyeron al trasvase de nuevas ideas: mediante traducciones de obras alemanas, desde las escuelas que crearon, las c&#x00E1;tedras que asumieron, los centros de investigaci&#x00F3;n que dirigieron o, incluso, desde relevantes cargos pol&#x00ED;ticos que ejercieron a su regreso.  </p>
		
		<p>Pero igualmente articula el beneficio que del intercambio extrajeron cient&#x00ED;ficos alemanes. En el dif&#x00ED;cil equilibrio logrado radica uno de sus muchos m&#x00E9;ritos, pues aunque las relaciones entre ambos pa&#x00ED;ses se tornen cada vez m&#x00E1;s comunes en el contexto de convergencia europeo, partieron de intereses y situaciones bien dispares.  </p>
		
		<p>Se trata, sin duda, de un encomiable trabajo compilatorio, que rescata inestimables informaciones e im&#x00E1;genes sobre uno de los periodos m&#x00E1;s fruct&#x00ED;feros de la historia espa&#x00F1;ola, tristemente truncado por la Guerra civil y la Dictadura. No podemos por menos de felicitar a sus autores y recomendar la visita a la Exposici&#x00F3;n y la lectura de su Cat&#x00E1;logo. </p>
		
		
 	</sec>
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