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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>ARBOR</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2013.762n4002</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2013.762n4002</article-id>
			
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				<subject>BIO&#x00C9;TICA Y FRONTERAS DE LA VIDA. I. DESDE LA TEOR&#x00CD;A / BIOETHICS AND BIOLOGIC BOUNDARIES. I. FROM THEORY</subject>
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			  <article-title>Frontera: una categor&#x00ED;a del pensamiento al borde del tiempo</article-title>
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		<trans-title>Boundary: a category of thought at the edge of time</trans-title>
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		<alt-title alt-title-type="running-head">Frontera</alt-title>
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				 <surname>Garc&#x00ED;a G&#x00F3;mez-Heras</surname>
				 <given-names>Jos&#x00E9; Mª</given-names>
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			  <aff id="U1">Universidad de Salamanca</aff>
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		<pub-date pub-type="collection">
		<year>2013</year>
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		<volume>189</volume>
		<issue>762</issue>
		
		<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2013.762n4002</elocation-id>

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		  	<date date-type="received">
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				<year>2012</year>
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				<day>06</day>
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		<copyright-statement>&#x00A9; 2013 CSIC</copyright-statement>
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		<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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		<abstract xml:lang="es">
		<title>RESUMEN</title>
		<p>Este art&#x00ED;culo pretende caracterizar a la bio&#x00E9;tica como un saber que acontece en la frontera del tiempo. Se trata de un saber de frontera, ubicado del lado del acontecer, por su car&#x00E1;cter tentativo y abierto. La frontera del tiempo sit&#x00FA;a la conciencia moral en momentos de gestaci&#x00F3;n, cuando la reflexi&#x00F3;n abunda en perplejidades y tantea respuestas. Existen dos modos de dar contenido a los relatos bio&#x00E9;ticos: <italic>la memoria que recuerda y la esperanza que anticipa.</italic></p>
		</abstract>
		<trans-abstract xml:lang="en">
		<title>ABSTRACT</title>
		<p>This article seeks to characterise bioethics as a field of knowledge at the boundary of time. In this sense, bioethics is a frontier discipline. Due to its tentative and open nature, bioethics is more easily understood as something happening. The boundary of time locates moral consciousness in gestation processes where reflection is littered with perplexities and tries to devise possible answers. There are two ways of giving content to the bioethical discourse: <italic>the memory that remembers and the hope that anticipates.</italic></p>
		</trans-abstract>
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			<title>PALABRAS CLAVE</title>
			<kwd>bio&#x00E9;tica</kwd>
			<kwd>frontera</kwd>
			<kwd>tiempo</kwd>
			<kwd>posibilidad</kwd>
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			<title>KEYWORDS</title>
			<kwd>bioethics</kwd>
			<kwd>frontier</kwd>
			<kwd>time</kwd>
			<kwd>possibility</kwd>
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		<sec id="S1">
		<title>1. BIO&#x00C9;TICA DE FRONTERAS </title>
		
		<p>La frontera es aquello que marca el ac&#x00E1; y el all&#x00E1; o separa el ahora del despu&#x00E9;s. Puede tratarse de una frontera pol&#x00ED;tica para los pol&#x00ED;ticos, de una frontera geogr&#x00E1;fica para quienes dise&#x00F1;an mapas, de una frontera del riesgo para los aventureros, o de una frontera temporal para los historiadores. Nuestra situaci&#x00F3;n sociocultural es necesariamente un lugar y una &#x00E9;poca de fronteras. Tiempo de tentativas en la filosof&#x00ED;a, de hallazgos sorprendentes en la ciencia, de innovaciones en la t&#x00E9;cnica, de continuas innovaciones en el arte, de rupturas generadoras de abismos o de ensamblajes que construyen puentes. El ac&#x00E1; y el all&#x00E1; de nuestro mundo, en cualquier caso, y el ahora y el despu&#x00E9;s de nuestra historia nos ofrecen hoy en d&#x00ED;a una sociedad plena de procesos homogeneizantes impuestos por las migraciones donde los linderos marcados por las tradiciones desaparecen y se difuminan los confines de costumbres en la aldea global. La funci&#x00F3;n cl&#x00E1;sica de la frontera —marcar l&#x00ED;mites entre naciones o estados, diferenciar culturas y tradiciones, defender territorios o mercados— es ahora una funci&#x00F3;n declarada superflua. La figura cl&#x00E1;sica del derecho internacional, la violaci&#x00F3;n de fronteras o los episodios llamados incidentes de frontera —aunque a&#x00FA;n existan excepciones— tiende a desaparecer en los espacios o tiempos en los que se intercambian o ampl&#x00ED;an conocimientos, valores, normas, usos y costumbres. </p>
		
		<p>Tambi&#x00E9;n la bio&#x00E9;tica, como saber, comparte esa condici&#x00F3;n <italic>de frontera</italic>, no solo por estar convocada a clarificar aquellos problemas morales generados por una civilizaci&#x00F3;n en situaci&#x00F3;n de cambio acelerado, sino por su propia vocaci&#x00F3;n transdisciplinar, o de puente entre la cultura de las ciencias “duras” y las humanidades. No es por lo tanto esta disciplina una que guste de dibujar fronteras. M&#x00E1;s bien se hace hueco <italic>entre saberes</italic>, tendiendo puentes en lugares fronterizos. As&#x00ED; lo se&#x00F1;al&#x00F3; el creador del t&#x00E9;rmino, el onc&#x00F3;logo R. Potter, para quien la bio&#x00E9;tica es, o debe ser, un puente hacia el futuro y entre disciplinas (Potter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1971</xref>). Hacia el futuro porque la supervivencia misma de la vida queda amenazada sin la &#x00E9;tica. Entre disciplinas, porque de lo que se trata es de hermanar y enriquecer rec&#x00ED;procamente las dos culturas de las que habla Snow (Snow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1987</xref>), permitiendo que las ciencias de la vida se nutran de valores, y las humanidades de fundamentos emp&#x00ED;ricos. Pensar los problemas generados por el progresivo impacto de las tecnolog&#x00ED;as en la medicina y el medio ambiente en territorios lim&#x00ED;trofes produce un tipo de reflexi&#x00F3;n que transcurre entre l&#x00ED;mites y confines. Surgen entonces espacios adecuados para los encuentros y los desencuentros, para la controversia y la argumentaci&#x00F3;n, para el disenso y el consenso. La bio&#x00E9;tica es por ello un pensamiento eminentemente transgresor y enfrentado, aunque no en el sentido peyorativo de quien viola un precepto o contrapone beligerancias irreductibles, sino en cuanto que la reflexi&#x00F3;n traspasa enclaves y rebasa tiempos, desarroll&#x00E1;ndose al borde de estados de cosas fluctuantes y l&#x00E1;biles y por ello exige aquella agilidad que percibe los cambios y capta la novedad de lo que emerge y se gesta en los confines y en los m&#x00E1;rgenes.  </p>
		
		<p>Las cuestiones bio&#x00E9;ticas que desfilan en el presente volumen son <italic>cuestiones fronterizas </italic>que ata&#x00F1;en a la vida.<italic> </italic>Se sit&#x00FA;an en l&#x00ED;mites y confines marcados por decisiones, convicciones y reflexiones. Su adscripci&#x00F3;n al pensamiento de frontera las adorna con la aureola de la novedad. Practican escucha atenta de los ruidos de lo que acontece en el ahora y se distancian de lo extempor&#x00E1;neo, de lo anacr&#x00F3;nico que se aleja con el tiempo. Es por ello pensamiento interino y provisional. El pensamiento de frontera es reflexi&#x00F3;n resbaladiza, quiz&#x00E1;s tendencial. Pretende, en todo caso, avanzar, y por ello aspira a correr fronteras desde el ac&#x00E1; y ahora al all&#x00E1; y al ma&#x00F1;ana. Por ese camino promueve crecimiento de la bio&#x00E9;tica<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>.</p>
		
		<p>Pero situar la bio&#x00E9;tica en zonas lim&#x00ED;trofes o tiempos contiguos exige reflexionar sobre la categor&#x00ED;a epistemol&#x00F3;gica de <italic>frontera, </italic>t&#x00E9;rmino noble al que el hombre carg&#x00F3; de connotaciones negativas al hacerle culpable de posesiones, ambiciones, divisiones, guerras y conflictos en un mundo dominado por la segregaci&#x00F3;n o el ego&#x00ED;smo totalitario. Y, sin embargo, se trata de una categor&#x00ED;a que remite al mismo tiempo a situaciones de fecundidad creadora porque cerca de ellas acontece la cercan&#x00ED;a entre las personas, el encuentro entre lo diverso, la convivencia entre lo pr&#x00F3;ximo, la tolerancia entre lo diferente. Estos tiempos que corren y que marcan las fronteras del nuevo siglo traen consigo corrimientos de fronteras entre el ser humano y la m&#x00E1;quina, entre el saber de ayer y el del ma&#x00F1;ana, entre la vida y la muerte, entre sociedades extempor&#x00E1;neas y contempor&#x00E1;neas, entre las leyes actuales y las leyes del futuro, encuadrado todo ello en un proceso axiol&#x00F3;gico <italic>in fieri. </italic>La bio&#x00E9;tica se gesta en ese tiempo como saber adolescente que se sabe sometido a lo que avanza hacia la mayor&#x00ED;a de edad. </p>
		
		<p>Nuestra frontera aqu&#x00ED; es frontera de la reflexi&#x00F3;n y del di&#x00E1;logo. Aquella cuya raya delimita el espacio en el que deambula el pensamiento nuevo. Este se interesa por dos rasgos distintivos de nuestra &#x00E9;poca, dos aspiraciones humanas que conviven en tensi&#x00F3;n. Por un lado,<italic> el quehacer t&#x00E9;cnico</italic>:<italic> </italic>para que cualquier progreso humano se cumpla precisa de instrumental que la facilite. En ese caso interviene el universo tecnol&#x00F3;gico tan abundante en nuestras sociedades. El <italic>ars inveniendi</italic> se despliega en el invento y el triunfo de la inventiva productora de innovaci&#x00F3;n. Las barreras tecnol&#x00F3;gicas devienen retos. Con una alarma constante: que los medios no suplanten a los fines y la t&#x00E9;cnica no evac&#x00FA;e a la &#x00E9;tica. Y por otro lado, <italic>la b&#x00FA;squeda ininterrumpida de felicidad. </italic>Que la actividad humana aporte vida gratificante, saludable en cuanto que la salud, la integridad de nuestras vidas y las de otros seres, forma parte de la vida feliz deseada. El dolor y la enfermedad contradicen a la vida, puesto que son hechos aferrados a un presente deficitario y en los que recuperar la salud forma parte de futuro feliz. La praxis m&#x00E9;dica tiene aqu&#x00ED; su tarea. La acci&#x00F3;n moral de que habla la bio&#x00E9;tica cl&#x00ED;nica aspira a poner fin a un presente: la enfermedad. Y avanzar hacia un futuro gratificante: la salud. Pero la bio&#x00E9;tica en un sentido m&#x00E1;s amplio aspira tambi&#x00E9;n a derribar el dolor que emerge de nuestra hist&#x00F3;rica separaci&#x00F3;n de la naturaleza, que ha conducido al sobreuso y explotaci&#x00F3;n de la misma y a poner en riesgo la vida entera sobre la Tierra. Y tambi&#x00E9;n, posiblemente, a la alienaci&#x00F3;n del ser humano cuando deja de entenderse a s&#x00ED; mismo como natural, limitado y ecodependiente. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">
		<title>2. FRONTERA EN EL ESPACIO Y FRONTERA EN EL TIEMPO </title>
		
		<p>Al toparse con l&#x00ED;mites y al actuar entre confines, el hombre se encuentra con dos tipos de frontera: la que acota espacios entre un m&#x00E1;s ac&#x00E1; y un m&#x00E1;s all&#x00E1; y la que separa tiempos entre un ahora y un despu&#x00E9;s. La primera es la frontera que limita superficies; la segunda es <italic>frontera entre tiempos.</italic> En esta no se cruza hacia nuevas tierras sino hacia nuevos acontecimientos. Se yuxtaponen dos fases diferentes del acontecer en las que algo cambia y que, por ello, son diferentes e incluso contrapuestas. Es esa frontera en la que el ahora y el hoy, con su respectivo aqu&#x00ED;, marcan distancias con el despu&#x00E9;s y el ma&#x00F1;ana. La frontera del tiempo puede indicar retornos y restauraciones en el pensamiento, dando lugar al fen&#x00F3;meno del<italic> tradicionalismo</italic>, en donde la historia se repite, pero m&#x00E1;s a menudo demarca avances y novedades, siendo por ello calificada de fecunda. Es el instante en el que algo entra en efervescencia como cuando el mosto se transforma en vino. La fe en el progreso cree que en la frontera del tiempo se anticipa un futuro mejor en vivencias y en ideas. As&#x00ED; han surgido las grandes reformas en la historia, marcando fronteras entre &#x00E9;pocas diferentes. Es de esta sobre la que versan las siguientes reflexiones, porque es en ella donde acontecen las experiencias b&#x00E1;sicas del mundo moral contempor&#x00E1;neo y de la <italic>bio&#x00E9;tica. </italic>Tales experiencias son aquellas que est&#x00E1;n acompa&#x00F1;adas de lo que nombramos con palabras como libertad, deliberaci&#x00F3;n, decisi&#x00F3;n, responsabilidad, compromiso… entre otras.  </p>
		
		<p>Como disciplina en tr&#x00E1;nsito hacia lo mejor, sin metas ni optimismos previos, la bio&#x00E9;tica se constituye en una reflexi&#x00F3;n que se interesa por el futuro; y el cambio presupone conceder prioridad al tiempo sobre el ser y centrar su inter&#x00E9;s m&#x00E1;s en lo que acontece cada jornada que en la esencia que permanece para siempre. Es pensamiento itinerante, reflexi&#x00F3;n en camino y peregrinaci&#x00F3;n hacia un futuro. Imita al di&#x00E1;logo socr&#x00E1;tico concebido al modo de peregrinaci&#x00F3;n hacia la idea. </p>
		
		<p>En el caso del enfermo o del paciente, ese itinerario es historia personal, puesto que algo acontece para uno mismo y a la vez es uno mismo el que acontece. El modelo b&#x00E1;sico del pensamiento moderno, el esquema sujeto-objeto, queda evacuado al ser subsumido en la vida del sujeto, en nuestro caso el paciente o enfermo, que vive aquello que sucede. En tal situaci&#x00F3;n a la persona le va todo: su vida, su salud, su felicidad y, por ello, no existe neutralidad de valores o indiferencia moral. La vida se convierte en tarea y creaci&#x00F3;n tendenciales hacia un fin —tal como lo describe la teleolog&#x00ED;a aristot&#x00E9;lica (Arist&#x00F3;teles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1999</xref>)— y la vida transcurre como pasatiempo con preocupaciones y ritmos variados. Escalonada en episodios que apuntan a un futuro gratificante.  </p>
		
		<p>La manual&#x00ED;stica acad&#x00E9;mica convirti&#x00F3; en t&#x00F3;pico filos&#x00F3;fico la existencia de dos mentalidades contrapuestas, con fronteras impermeables y a las que asign&#x00F3; padres rivales. Aquella para la que el pensamiento refleja <italic>ser </italic>y cuya paternidad corresponder&#x00ED;a al el&#x00E9;ata Parm&#x00E9;nides y aquella que narra <italic>acontecer </italic>y cuya paternidad se asign&#x00F3; al oriental Her&#x00E1;clito. La bio&#x00E9;tica, que acontece en la frontera del tiempo, se sit&#x00FA;a m&#x00E1;s del lado del acontecer, por su car&#x00E1;cter tentativo y abierto. Es curioso, porque su situaci&#x00F3;n fronteriza acerca tambi&#x00E9;n a la bio&#x00E9;tica a la mentalidad cient&#x00ED;fica de la medicina, la biolog&#x00ED;a o las ciencias ambientales, pero ya no es a esa ciencia parmen&#x00ED;dea, sino a la ciencia tambi&#x00E9;n itinerante y en contacto con disciplinas human&#x00ED;sticas, abierta al di&#x00E1;logo y a la provisionalidad.<italic> </italic>Las mentalidades del ser y del acontecer se construyen con sendas l&#x00F3;gicas contrapuestas: la <italic>l&#x00F3;gica de la esencia y la l&#x00F3;gica de la posibilidad. </italic>De prevalecer la segunda, en lugar de la categor&#x00ED;a <italic>ser</italic> pasa a primer plano la de <italic>posibilidad</italic>. El lenguaje de la primera se corresponde con la l&#x00F3;gica de la identidad, de la esencia, de lo que es de forma estable y contundente. Habla de lo eterno e inmutable y, por esa raz&#x00F3;n, se formula en dogmas. La l&#x00F3;gica de la segunda es la l&#x00F3;gica de la posibilidad. Razona sobre lo que a&#x00FA;n no es pero avanza hacia serlo. Su principio b&#x00E1;sico no es el principio de identidad (S = P, el sujeto es su predicado) sino el de la posibilidad (S ≠ P). El sujeto no es aun su predicado pero puede y se aspira a que lo sea: debe serlo. Lo cual posee enorme relevancia para la &#x00E9;tica, porque sustituye la frontera de la perfecci&#x00F3;n ya pose&#x00ED;da y su verdad, por el l&#x00ED;mite entre el ser y el deber, entre el ahora vicioso y el despu&#x00E9;s virtuoso. La acci&#x00F3;n moral se concibe menos afirmaci&#x00F3;n que tendencia, adquisici&#x00F3;n de perfecci&#x00F3;n mediante adquisici&#x00F3;n de virtud. Es el tiempo en el que la virtud avanza desplazando y haciendo arcaico al vicio. La &#x00E9;tica de la identidad blinda los conflictos entre lo inmutable y lo cambiante, mientras que la &#x00E9;tica de la posibilidad genera di&#x00E1;logo y tolerancia, reconocimiento. </p><p>Existen diferentes fronteras del tiempo: la que cierra un periodo de tradici&#x00F3;n y la que abre un futuro esperado. Entre ambas existe un intervalo de provisionalidad en el que, sin embargo, se gesta algo. La bio&#x00E9;tica es fecunda al interesarse por la frontera delantera, la que est&#x00E1; situada al borde del acontecer, la que delimita el ahora con el despu&#x00E9;s, el presente con el futuro y en la que campean la posibilidad y el compromiso. Es la delantera del Norte que orienta, donde se dan cita la novedad, la sorpresa, el riesgo de lo in&#x00E9;dito... A esta frontera, la sociolog&#x00ED;a cultural la denomin&#x00F3; vanguardia. Un t&#x00E9;rmino que ha perdido sus connotaciones b&#x00E9;licas para adquirir rasgos de innovaci&#x00F3;n y progreso. Sus confines abundan en apor&#x00ED;as de lo irrealizable, pero tambi&#x00E9;n en esperanzas de lo posible. En todo caso, es frontera sombreada por la ambigüedad de los intervalos deslizantes del tiempo que acelera. A pesar de todo, sin embargo, es la frontera donde la moralidad adquiere tonalidades intensas, al ser en ella donde se concretan las elecciones, las decisiones y los compromisos. Es el territorio donde campea el principio de responsabilidad (Jonas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1995</xref>). El que prescindamos, aunque en modo alguno por irrelevantes, de la frontera de atr&#x00E1;s donde perdura la tradici&#x00F3;n (o de la de al lado, donde existen eventos contempor&#x00E1;neos), no implica menosprecio del pasado o de lo coet&#x00E1;neo. No. Se trata, sin m&#x00E1;s, de efectuar <italic>epoch&#x00E9; </italic>fenomenol&#x00F3;gica para comprender en estado puro el significado de la categor&#x00ED;a l&#x00F3;gica de frontera al borde del tiempo (Husserl, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1987</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>. </p>
		
		<p>De igual manera que llamamos umbral a la entrada en una estancia, la entrada en una nueva &#x00E9;poca se sit&#x00FA;a en el umbral del tiempo, que delimita &#x00E9;pocas. El ensayo sociocultural ha atribuido tal rasgo a los inicios del siglo XXI. En esa frontera del tiempo transcurren <italic>los di&#x00E1;logos socr&#x00E1;ticos </italic>de que se ocupan los ensayos aqu&#x00ED; reunidos. Sus temas est&#x00E1;n escenificados en lapsos lim&#x00ED;trofes del razonar en donde este avanza, progresa o retrocede a impulsos de la reflexi&#x00F3;n. Son asuntos de <italic>frontera, </italic>tra&#x00ED;dos por la llegada de una civilizaci&#x00F3;n tecno-cient&#x00ED;fica, dispuesta a colonizar el mundo en que vivimos, mundo creado por ese <italic>animal, el ser humano, </italic>que es simult&#x00E1;neamente<italic> faber, simb&#x00F3;lico y moral, </italic>y por ello, mantiene y transmite cultura depositada en los valores sobre los que se sustenta la &#x00E9;tica, el derecho, la est&#x00E9;tica y la religi&#x00F3;n.  </p>
		
		<p>Reflexionar en la frontera del tiempo impone a todo pensamiento una condici&#x00F3;n: la modestia de lo transitorio. Lo exige la naturaleza de la cosa. La reflexi&#x00F3;n se percibe como quehacer en devenir, sometido, como el di&#x00E1;logo socr&#x00E1;tico, a su avanzar dial&#x00E9;ctico. Las sendas que cruzan la frontera del tiempo tienen mucho de los heideggerianos <italic>senderos en el bosque </italic>y m&#x00E1;s a&#x00FA;n de los machadianos <italic>caminos que hace el andar</italic> en lo desconocido y a&#x00FA;n carente de indicadores. Son, por ello,<italic> sendas del</italic> <italic>caminante que avanza a tientas.</italic> El pensamiento bio&#x00E9;tico es un pensamiento puntual y provisorio, ajeno a pretensiones dogm&#x00E1;ticas. Se desarrolla de un lugar donde las sombras se entrecruzan con las luces, manteniendo tanto la perplejidad de la duda como la seducci&#x00F3;n del misterio. El razonamiento, en tal situaci&#x00F3;n, se sabe incompleto y abierto. La reflexi&#x00F3;n es proceso, no tesis: b&#x00FA;squeda, a veces hallazgo y otras veces fracaso. Los datos que aporta el presente son arranque y despegue para una nueva frontera. Eso significa bio&#x00E9;tica en el frente delantero de la frontera. No sentirse prisionero de una herencia moral recibida sino entenderse como tarea tendencial al investigar en el presente las posibilidades de futuro. El presente pierde su referencia al ahora para convertirse en futuro latente, motivado por la esperanza de un progreso moral, y por el compromiso de contribuir a alcanzarlo.  </p>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
		<title>3. ESPERANZA DOCTA Y CONCIENCIA MORAL </title>
		
		<p>La reflexi&#x00F3;n y la ciencia generan conciencia. Saber reflejo en el que el m&#x00E9;dico o el paciente obtienen una imagen de su propia personalidad moral o f&#x00ED;sica. Reconocerse a s&#x00ED; mismo es una de las capacidades del esp&#x00ED;ritu humano. El enhebrar razonamientos o el acumular datos genera a menudo pesimismo cuando refleja un ahora lesionado y roto que produce dolor y angustia. Uno se descubre a s&#x00ED; mismo en proceso de perderse. La perplejidad, en esa situaci&#x00F3;n, desdobla al pensamiento y a la acci&#x00F3;n en dudas y contradicciones. La conciencia, en estos casos, se rompe y desgarra. La frontera del tiempo la modula bajo un deseo dominante: la necesidad de salvaci&#x00F3;n. Con resonancias gn&#x00F3;stico-religiosas, Hegel calific&#x00F3; a esa representaci&#x00F3;n de s&#x00ED; mismo con el r&#x00F3;tulo <italic>conciencia infeliz </italic>(Hegel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1952</xref>)<italic>, </italic>a la manera de producto de un demonio maligno<italic> </italic>que exacerba la lucha y la culpa. Tal forma de conciencia, sin embargo, est&#x00E1; llamada a ser corregida en la frontera del tiempo cuando aparece la <italic>esperanza</italic> que sustituye al pesimismo existencial por el optimismo militante. No son Freud, ni Heidegger ni Sartre quienes en esa situaci&#x00F3;n marcan la frontera delantera del tiempo. El primero porque evoca trapos sucios arrinconados en la sordidez del inconsciente y que causan traumas y neurosis. El segundo porque agobia con angustia y preocupaci&#x00F3;n al anticipar la muerte como destino. El tercero porque amarga la vida mediante las experiencias de la n&#x00E1;usea o del absurdo. Ninguno de ellos habita en el pensamiento de la frontera delantera. Restan varados en la reflexi&#x00F3;n de la caducidad y de la nada. </p>
		
		<p>La esperanza confiada del paciente y del m&#x00E9;dico transforma la conciencia. El ahora del enfermo se disuelve en el horizonte m&#x00E1;s amplio de un futuro posible. La esperanza se torna <italic>docta </italic>cuando la reflexi&#x00F3;n arroja luz cognitiva sobre las posibilidades de un futuro mejor. La relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-enfermo, en ese caso, se colorea de optimismo y complacencia. De suyo, la esperanza originaria se adscribe a estados psicol&#x00F3;gicos adscritos a las emociones y pasiones, como son el deseo o la tendencia hacia el bien futuro. La esperanza, en ese sentido, tal como E. Bloch la tematiz&#x00F3;, constituye el instinto fundamental del acontecer humano (Bloch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2006</xref>, G&#x00F3;mez-Heras, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1977</xref>) y por ello la ra&#x00ED;z de una experiencia optimista de la vida. La conciencia moral adopta entonces la forma de <italic>conciencia anticipatoria, </italic>construida con conocimientos que aportan esperanzas, y comprometida con la consecuci&#x00F3;n de lo que ellas contienen. Es entreacto en el que dialogan la ciencia y la &#x00E9;tica. El profesional sanitario acu&#x00F1;a la conciencia del paciente y el <italic>consentimiento informado </italic>es un instrumento que sirve para ejercer la prudencia en la deliberaci&#x00F3;n y la decisi&#x00F3;n. La <italic>bio&#x00E9;tica </italic>se entiende no solo como narraci&#x00F3;n de un pasado acontecido sino sobre todo como aspiraci&#x00F3;n a un futuro por acontecer. Es lo que la esperanza aporta al deseo y a la pulsi&#x00F3;n. </p>
		
		<p>La modalidad de conciencia moral fundamentada sobre la <italic>docta spes</italic> se asemeja a la concepci&#x00F3;n aristot&#x00E9;lica y tomista de la adquisici&#x00F3;n de perfecci&#x00F3;n mediante el crecimiento en la virtud. Crecimiento que afecta tanto a la parte cognitiva del ser humano como a las dimensiones volitiva y emocional (Aquino, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2012</xref>, Arist&#x00F3;teles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1999</xref>). Se trata, por ello, de una <italic>conciencia gradual, </italic>en donde la &#x00E9;tica abandona el inmovilismo que aportan las definiciones y los dogmas ideol&#x00F3;gicos, en el sentido primigenio que lo utilizara el propio Marx, como falsas conciencias, para adquirir una estructura ascendente en la que abundan los matices y las interinidades. La frontera del tiempo sit&#x00FA;a la conciencia moral en momentos de gestaci&#x00F3;n, cuando la reflexi&#x00F3;n abunda en perplejidades y tantea respuestas. La esperanza puede fallar tanto como la reflexi&#x00F3;n puede errar. Pero manteniendo siempre su vocaci&#x00F3;n de verdad y perfecci&#x00F3;n. Funda un modelo de <italic>&#x00E9;tica din&#x00E1;mica, </italic>en donde el agente moral tiende hacia su <italic>t&#x00E9;los o entelecheia,</italic> como estado de excelencia y perfecci&#x00F3;n y, por ello, de felicidad. La &#x00E9;tica, en ese caso, se convierte en peregrinaje intelectual, compromiso militante y ejercicio asc&#x00E9;tico, pero tambi&#x00E9;n en camino para la felicidad. Mientras Plat&#x00F3;n vincul&#x00F3; tal proceso a la dial&#x00E9;ctica del <italic>eros</italic>, en cuanto pulsi&#x00F3;n impelente hacia el reino de las ideas, Arist&#x00F3;teles lo reformula con el modelo teleol&#x00F3;gico del obrar humano, que tiende hacia un fin supremo (<italic>eudaimon&#x00ED;a</italic>) a trav&#x00E9;s de fines intermedios (Arist&#x00F3;teles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1999</xref>, Plat&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2002</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>. El pensamiento medieval mantuvo ese mismo esquema formal si bien lo rellen&#x00F3; de contenidos teol&#x00F3;gicos: el <italic>itinerarium mentis in Deum </italic>o<italic> </italic>camino de la mente hacia Dios (Buenaventura de Bagnoregio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1259</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref><italic>.</italic> </p>
		
		<p>La &#x00E9;tica, a diferencia de la tradici&#x00F3;n, prioriza el tiempo de la esperanza. Es, en cualquier caso, una conciencia de talante optimista y reformador. </p>
		
		<p>Descripci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, reflexi&#x00F3;n especulativa y conciencia moral se viven tanto del pasado, como del presente y del futuro, pero cada una de ellas enfatiza una dimensi&#x00F3;n diferente. La ciencia se interesa fundamentalmente por los datos del pasado —la experiencia acumulada— y del ahora —la facticidad de los hechos brutos—. En funci&#x00F3;n de esos elementos especula hip&#x00F3;tesis hacia el futuro, pero su m&#x00E9;todo es el emp&#x00ED;rico-positivista que se preocupa de describir lo que es, las situaciones f&#x00E1;cticas, no lo que deber&#x00ED;a ser. Configura una conciencia aferrada a lo existente, una conciencia de lo que acontece en el m&#x00E1;s ac&#x00E1; cercano. Abunda por ello en angustia y escasea en aquello que la afectividad y el deseo imaginan. En ella, el dato prima sobre la perspectiva. Aporta elementos realistas y pragm&#x00E1;ticos, veracidad objetiva que encorseta la decisi&#x00F3;n moral al dato. Carece de proyecci&#x00F3;n narrativa y duraci&#x00F3;n expectante. La reflexi&#x00F3;n especulativa, por su parte, posee una mayor profundidad en su exploraci&#x00F3;n del tiempo futuro. Se alarga hacia el tiempo futuro y conecta con aquellas ideas de que habla Plat&#x00F3;n en el mito de la caverna (Plat&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2009</xref>). Sin embargo, adolece de inoperancia abstracta a causa de su insensibilidad para lo concreto, de aquello que, en la bio&#x00E9;tica, trae al caso <italic>el pie de cama. </italic>Esta actitud aqueja a idealistas y metaf&#x00ED;sicos proclives a la especulaci&#x00F3;n. La conciencia moral fundamentada sobre la esperanza, por el contrario, es tendencia hacia fines que orientan, valores que se aprecian y virtudes que se adquieren a individuos concretos. La actividad m&#x00E9;dica adquiere las caracter&#x00ED;sticas de un compromiso militante en donde se pone a prueba lo mejor posible. El mundo, en ese caso, tiende a convertirse en un <italic>laboratorium possibilis salutis.</italic>  </p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		<title>4. EL LENGUAJE Y EL ESTILO DE LAS FRONTERAS DEL TIEMPO </title>
		
		<p>Cualquier tipo de pensamiento tiende a construir su forma peculiar de lenguaje. La vida se plasma en idea, y esta en palabras. La substancia acu&#x00F1;a la forma, y la fachada deja traslucir la interioridad. El lenguaje de Nietzsche es un ejemplo: se trataba de levantar acta de la ruina y desintegraci&#x00F3;n del mundo burgu&#x00E9;s. Por eso el aforismo es la forma de reflejar aquel mundo astillado y contradictorio en el que hab&#x00ED;a desaparecido la unidad. Es el camino que recorre el pensamiento en la b&#x00FA;squeda de su lenguaje peculiar. Lo cual obliga a la reflexi&#x00F3;n a pensar tendencialmente, a hacer camino al andar, seg&#x00FA;n la ya recordada f&#x00F3;rmula machadiana. Solamente la filosof&#x00ED;a de ep&#x00ED;gonos se aferra a un pasado que repite hasta que este cae en el olvido. Al buscar su propio lenguaje, el pensamiento itinerante y provisorio, el estilo adquiere aquella forma que determinan las pulsiones y fuerzas motrices de la vida. Fondo y superficie tensan sus propias exigencias para permitir que la palabra no traicione a la idea ni esta al contenido. La tracci&#x00F3;n de la vida arrastra al pensamiento, aunque este remolonee y arriesgue atascos. Plat&#x00F3;n (Fedro, 247 y ss.) escenific&#x00F3; este rasgo del pensamiento en el galope veloz de los caballos del carro alado en el mundo de los dioses (Plat&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1998</xref>). </p>
		
		<p>Quien establece fronteras que acotan espacios se hipoteca a un juego de lenguaje muy diferente del de quien reflexiona y dialoga en las fronteras de lo que acontece. Entran en escena sendos juegos de lenguaje. Aquel se puebla abigarradamente de nombres, adjetivos y adverbios de lugar que denotan estabilidad y firmeza. Se trata de un lenguaje sustantivo en el que predomina el objeto y la cosa y cuyos verbos preferidos son ser y estar. Es lenguaje de la identidad, en el que las esencias act&#x00FA;an a la manera de rocas inamovibles y las definiciones aspiran a dogmas. La evoluci&#x00F3;n, el cambio o la tolerancia le son ajenos. La frontera del tiempo, por contra, configura un acontecer flexible y resbaladizo, apto para la duda, la <italic>skepsis</italic> y el riesgo. Por eso su cualidad es la <italic>transgresi&#x00F3;n</italic>, en el sentido arriba indicado. La narraci&#x00F3;n sustituye a la definici&#x00F3;n y el lenguaje se puebla de verbos que anuncian que algo nace, acontece y puede que camine a la desaparici&#x00F3;n. La frontera del tiempo denota la interinidad de lo pasajero, el entreacto entre secuencias, el episodio de la narraci&#x00F3;n inacabada. Es intervalo e interludio. Sus certezas se alojan en par&#x00E9;ntesis con l&#x00ED;mites, &#x00E9;pocas de prisas, de cuestiones etiquetables de extempor&#x00E1;neas o contempor&#x00E1;neas, de sucesos que al acontecer son ya antiguos en su pretensi&#x00F3;n de modernos. El lenguaje pugna por ajustarse a una conciencia moral y a un sujeto agente, que intenta lo posible y progresa con la historia que crea, conjuntando la frontera que marcan la memoria y el recuerdo de un antes y el pron&#x00F3;stico y compromiso con un despu&#x00E9;s. El lenguaje y la reflexi&#x00F3;n en los entreactos de la historia se convierten en pasatiempo l&#x00FA;cido, en interludio gratificante. Boecio, en la frontera temporal entre Antigüedad y Medievo, calific&#x00F3; aquella actividad como <italic>consolatio philosophiaee </italic>(Boethius, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>).</p>
		
		<p>A todo mundo vivido, por tanto, corresponde su propio juego de lenguaje, seg&#x00FA;n nos ense&#x00F1;&#x00F3; el Wittgenstein tard&#x00ED;o de las Investigaciones Filos&#x00F3;ficas (Wittgenstein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2003</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. Es dato tambi&#x00E9;n confirmado cuando transitamos por las fronteras del tiempo. El pensamiento gestado en los confines y l&#x00ED;mites de lo que est&#x00E1; aconteciendo vive sus vivencias, piensa en sus categor&#x00ED;as y se expresa en sus palabras. Son los estados de cosas que marcan la salida hacia otras &#x00E9;pocas o periodos. De suyo se trata de eventos emergentes que a la manera de puntas de iceberg anuncian que algo m&#x00E1;s pesado discurre bajo la superficie. Configuran a su modo tierra nueva que no quiere ser repetici&#x00F3;n de lo ya conocido. La frontera del tiempo sit&#x00FA;a la conciencia moral en momentos de gestaci&#x00F3;n, cuando la reflexi&#x00F3;n abunda en perplejidades y tantea respuestas. Llega a ser en nuestra biograf&#x00ED;a. Son categor&#x00ED;as y experiencias en las que se expresa el proceso de la historia.<italic> La frontera temporal es el entreacto propio de la posibilidad.</italic> Donde el horizonte se abre al tiempo que comienza y donde prevalecen las incertidumbres sobre las certezas. El agente moral arriesga entonces decisiones y, por ello, es espacio propio de los compromisos responsables. La bio&#x00E9;tica comprometida no es <italic>pasatiempo especulativo </italic>sino <italic>laboratorio de supervivencia, salud y bienestar posibles. </italic>Por eso la frontera es el espacio de la aventura. Pero con una experiencia del tiempo antiheideggeriana porque la vida no conduce a la muerte. La frontera, en nuestro caso, marca el l&#x00ED;mite que acota el ahora deficitario y abre la puerta a lo que emerge en un futuro mejor. Por eso es el espacio donde domina la esperanza. </p>
		
		<p>Las fronteras del tiempo poseen sus propias categor&#x00ED;as y met&#x00E1;foras.<italic> </italic>La reflexi&#x00F3;n moral centrada sobre lo posible esperado coloca en su centro a la idea de progreso. Cuando tal reflexi&#x00F3;n discurre por las fronteras en el tiempo utiliza categor&#x00ED;as espec&#x00ED;ficas, y todas ellas arraigadas en el tiempo. Entre ellas destacan las siguientes: <italic>novedad, juventud, creatividad, avance, transici&#x00F3;n, &#x00FA;ltimo</italic>... Con ellas se se&#x00F1;ala el segmento delantero del acontecer que denominamos <italic>frente, </italic>con el que se abre un periodo de la vida mediante lucha del futuro con el pasado. La <italic>novedad</italic> aparece en la raya o instante fronterizo en el que aquello hacia lo que el acontecer camina anticipa un fragmento. Lo nuevo en un presente deficitario se anuncia como lo otro esperado al traspasar la frontera. La <italic>juventud</italic> es met&#x00E1;fora biol&#x00F3;gica que a&#x00F1;ade algo peculiar de la frontera: la vitalidad y la inmadurez. Pero precisamente por ello, es la aptitud que capacita para la creatividad innovadora, el atravesar la frontera mediante trabajo creador. Lo <italic>&#x00FA;ltimo</italic> se cubre de incognoscibilidad aunque adquiera el rango de <italic>telos</italic> aristot&#x00E9;lico y su conocimiento corresponde tanto al deseo como a la sospecha. Se expresa m&#x00E1;s a trav&#x00E9;s de vivencias de tipo cuasi-religioso que de enunciados cognitivos. La arquitect&#x00F3;nica de los conceptos se torna fr&#x00E1;gil ante la b&#x00FA;squeda que renuncia a claridades cartesianas, porque el futuro no se clarea en los ocasos sino en los amaneceres. El discurrir biol&#x00F3;gico y cosmol&#x00F3;gico del tiempo proporciona las met&#x00E1;foras m&#x00E1;s expresionistas de la frontera del tiempo: <italic>renacer</italic> para la frontera que reproduce un pasado viviente, <italic>amanecer </italic>para el tiempo que comienza, <italic>ocaso</italic> para el d&#x00ED;a que termina. El amanecer de algo se proyecta sobre brumas y contornos difusos. Solamente se hace claridad cuando irradia la luz y el horizonte se despeja. Tanto en el amanecer como en el anochecer se entrelazan las luces y las sombras. La bio&#x00E9;tica se desarrolla en esas horas de perplejidades y dudas, de tanteos y riesgos. </p>
		
		<p>Si las fronteras locales se ensanchan con espacios conquistados o colonizados, las del tiempo lo hacen con sucesos. El tiempo carece de cortinas que cierren o prolonguen &#x00E9;pocas. Sus fronteras son par&#x00E9;ntesis e intervalos, entretiempos o interludios. Lo que est&#x00E1; llegando por el lado delantero de la frontera se anuncia con un lenguaje diferente al que nos describe situaciones locales o acota espacios. El <italic>l&#x00E9;xico del tiempo </italic>prioriza la acci&#x00F3;n sobre la teor&#x00ED;a, la &#x00E9;tica sobre la metaf&#x00ED;sica.<italic> </italic>El verbo y el adverbio asumen el rol y funci&#x00F3;n del sustantivo. Los conceptos llegan con retraso a la raz&#x00F3;n que reflexiona. Llegan antes las met&#x00E1;foras y las im&#x00E1;genes. Lo cual se intensifica cuando se narra la propia vida. Si el an&#x00E1;lisis precisa conceptos, la narraci&#x00F3;n recurre a la f&#x00E1;bula y a la met&#x00E1;fora. La historia reencarna el <italic>esp&#x00ED;ritu de la odisea, </italic>aunque no como retorno a &#x00CD;taca sino como encuentro gratificante con Pen&#x00E9;lope. Se trata de engarzar datos o experiencias en un relato con sentido. A ellos se encomienda concretar la cercan&#x00ED;a o distancia en el tiempo, la presencia de un ahora inminente con su carga de temores y de esperanzas. La narraci&#x00F3;n, sea recuerdo sea anticipaci&#x00F3;n, abunda en im&#x00E1;genes. En ellas la imaginaci&#x00F3;n refleja la distancia entre los hechos y los deseos. Pero su funci&#x00F3;n prioritaria es reforzar la conciencia de los fines. Tambi&#x00E9;n la insuficiencia de los conceptos y de las palabras para dar cuenta de los estados de cosas. Las fronteras del tiempo marcan &#x00E9;pocas y fases del acontecer. En ellas domina la atm&#x00F3;sfera del cambio y el tr&#x00E1;nsito de eventos.  </p>
		
		<p>Los sentimientos de la vida y los horizontes de la conciencia propios de la narraci&#x00F3;n de fronteras pueden adquirir fuertes matices expresionistas. Expresionismo es el estilo que prescinde de conceptos abstractos y prefiere manifestar con viveza y propiedad las vivencias y los afectos. Por eso sacrifica la correcci&#x00F3;n de la forma en ventaja de la expresividad del trazo brusco. Como en <italic>El grito </italic>de Munch. Es el g&#x00E9;nero peculiar de la biograf&#x00ED;a agobiada en la que la historia es narrada por quien la vive con intensidad, aunque la vida, a diferencia del pasado, impida ser asida y fijada. El pasado se recuerda pero ya se ha ido. El futuro permanece en la indeterminaci&#x00F3;n del acontecer. <italic>La expresi&#x00F3;n es el procedimiento indirecto que intenta fijar lo que acontece</italic> (Dilthey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2006</xref>)<italic>. </italic>As&#x00ED; en la pintura, en la literatura, en el teatro o en la m&#x00FA;sica cuando se objetiva lo que fluye y pasa. Se trata no de conceptualizar la vida sino de narrarla en un horizonte cuya ex&#x00E9;gesis corresponder&#x00E1; a la hermen&#x00E9;utica de la subjetividad. La expresi&#x00F3;n, por tanto, se sit&#x00FA;a a medio camino entre la vivencia y el concepto. Lo cual implica una indudable devaluaci&#x00F3;n de la raz&#x00F3;n y un predominio de los estados de &#x00E1;nimo. La vida recurre a categor&#x00ED;as que no coinciden con las de la raz&#x00F3;n. Est&#x00E1;n referidas m&#x00E1;s a la experiencia que a la especulaci&#x00F3;n. Dilthey, y Ortega y Gasset a su zaga, tematizaron algunas de ellas: <italic>vivencia, presencia, ausencia, temporalidad, nexo, significado, permanencia, desarrollo, progreso, efecto, resultado </italic>(Gadamer, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1977</xref>)<italic>. </italic>Todas ellas se diferencian profundamente de los sistemas categoriales de Arist&#x00F3;teles y de Kant, que son estructuras del ser o del sujeto trascendental y conceptualizan la vida con dificultad. Aquellas, en cambio, son expresiones que pertenecen a la interioridad de la vida misma (Bollnow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1967</xref>).<italic> </italic></p>
		</sec>
		
		<sec id="S5">
		<title>5. NARRAR RECUERDOS Y NARRAR ESPERANZAS </title>
		
		<p>De un tiempo a esta parte ha hecho fortuna la palabra <italic>narratividad. </italic>La narraci&#x00F3;n presupone historia y esta tiempo. La temporalidad es una estructura de la vida que se expresa en lenguaje narrativo (Ricœur, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1999</xref>). Su &#x00E9;xito y notoriedad proviene sobre todo del sector de la est&#x00E9;tica literaria. De aqu&#x00ED; se ha trasladado a otros &#x00E1;mbitos, entre ellos a la praxis m&#x00E9;dica y con ella la salud y la enfermedad se identifican con una persona que vive y narra su propia vida (Charon and Montello, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2002</xref>, Hunter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1994</xref>). Lo cual aporta cercan&#x00ED;a entre personas cuando se informan o dialogan sobre lo que a ambos concierne. La &#x00E9;tica narrativa, en cuanto que modifica la presentaci&#x00F3;n del paciente, o del ser humano contempor&#x00E1;neo en &#x00E9;poca de profunda crisis civilizatoria y ecol&#x00F3;gica, implica una actitud novedosa en la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-enfermo o en la descripci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de los problemas que nos acechan como especie. El enfermo o el refugiado clim&#x00E1;tico, por ejemplo, dejan de ser un objeto en un mundo cuantificado por la tecnociencia para convertirse en sujetos que sienten, sufren o gozan. Aqu&#x00ED; sus virtualidades abundan para la bio&#x00E9;tica por sustentar (a) una reflexi&#x00F3;n en la que se recuperan aquellos aspectos de la praxis m&#x00E9;dica en los que se refleja el mundo intransferible del enfermo frente al anonimato de la medicina estandarizada; y (b) una visi&#x00F3;n-perspectiva necesaria del mundo en que queremos vivir. El tiempo aporta sus propios contenidos que no son conceptos o definiciones sino vivencias y acontecimientos, que por ser personales, configuran una biograf&#x00ED;a. Mientras que una reflexi&#x00F3;n en la que prime la identidad de lo que somos priorizar&#x00E1; la definici&#x00F3;n, la &#x00E9;tica en las fronteras del tiempo har&#x00E1; prevalecer la <italic>narraci&#x00F3;n.</italic>  </p>
		
		<p>El paciente como protagonista de un relato construye su identidad con experiencias y eventos personales. Es historia narrada que ofrece m&#x00E1;s una trama que un dato. La <italic>bio&#x00E9;tica </italic>en la frontera del tiempo sit&#x00FA;a su experiencia de la enfermedad en lo cercano acontecido y en la imaginaci&#x00F3;n de lo pr&#x00F3;ximo por acontecer. El relato y la reflexi&#x00F3;n sobre el mismo generan conciencia te&#x00F3;rica y moral. En el relato, el enfermo se reconoce a s&#x00ED; mismo como agente que puede emprender algo testimoniando su autoestima o su menosprecio (Ricœur, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1996</xref>). No existe identidad narrativa sin una historia que la configure. Una identidad, por tanto, de la que el paciente es el autor. Autor y personaje de la historia coinciden. A veces en soledad. A veces con los otros, en el interior de una comunidad que acu&#x00F1;a aquella identidad como hecho social (MacIntyre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2013</xref>). En este caso, el sentido del relato deriva de la contextualizaci&#x00F3;n del mismo en un horizonte narrativo delimitado por la vida personal y social del paciente, en su situaci&#x00F3;n en la vida (<italic>Sitz im Leben).</italic>  </p>
		
		<p>Si Plat&#x00F3;n concibi&#x00F3; el saber como recuerdo (<italic>anamnesis</italic>)<italic>,</italic> al repetir nuestra reflexi&#x00F3;n un mundo anterior de ideas que se recuerdan (Plat&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2004</xref>), o si Freud traz&#x00F3; caminos de regresi&#x00F3;n de un mundo dado con anterioridad en el inconsciente, la frontera delantera del tiempo maneja la <italic>anticipaci&#x00F3;n </italic>o<italic> prolepsis, </italic>donde naturaleza y raz&#x00F3;n se avalan, seg&#x00FA;n doctrina conocida de los estoicos (Sandbach, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1996</xref>). De ser ello as&#x00ED;, la frontera del tiempo tiene mucho de despedida y por ello de final de un episodio que enlaza la narraci&#x00F3;n con una escena que inaugura un acto nuevo. La herencia ni se ignora ni se niega. Se reconstruye en un futuro deseado y esperado. Las tradiciones se asumen en cuanto eran portadoras de progreso e innovaci&#x00F3;n. El pasado y la tradici&#x00F3;n se aprecian en tanto contribuyen al progreso, a la manera como la espiritualidad tardomedieval mediante redescubrimiento de la interioridad impuls&#x00F3; la eclosi&#x00F3;n del sujeto moderno. Mirar lo ya acontecido no quiere decir repetir el destino de la mujer de Loth, convertida en sal al contemplar el pasado siniestro. Existen, por tanto, dos modalidades de dar contenido a los relatos: <italic>la memoria que recuerda y la esperanza que anticipa</italic>. Entre ambos media la frontera delantera del tiempo. Se corresponden<italic> </italic>con la enfermedad vivida y con la sanaci&#x00F3;n posible esperada. En un caso se narran recuerdos; en el otro esperanzas.<italic> </italic>Las fronteras del tiempo en la praxis m&#x00E9;dica tensan al paciente, al sanitario y a la relaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica entre ambas situaciones: la enfermedad que oprime y la esperanza que libera. Est&#x00E1;n coloreadas por las vivencias y sentimientos de lo inmediato que abre posibilidades a trav&#x00E9;s de la imaginaci&#x00F3;n creadora. Son estados de &#x00E1;nimo que abundan en el lapso de tiempo que precede al quir&#x00F3;fano. Los ritmos de la vida, en ese caso, se aceleran. Coexisten al borde de la frontera del tiempo la salvaci&#x00F3;n esperada y la angustia de un presente incierto. Son los momentos en que puede hacer acto de presencia la religi&#x00F3;n con su carga de abnegaci&#x00F3;n y de solidaridad. Por eso, <italic>in extremis</italic>, aparecen en escena las situaciones que borran las fronteras del tiempo: el m&#x00E1;s all&#x00E1;, el siempre, el nunca, la eternidad. </p>
					 
		</sec>
		
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     <title>NOTES</title>
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      <fn id="NOTE01"><label>1</label><p>El presente ensayo sintoniza con el pensamiento de E. Bloch. Por eso, las l&#x00ED;neas que siguen podr&#x00ED;an haber estado encabezadas por el subt&#x00ED;tulo Variaciones bio&#x00E9;ticas con E. Bloch al comp&#x00E1;s. Omitimos, por ello, citas f&#x00E1;cilmente comprobables en las obras Esp&#x00ED;ritu de la Utopia y El Principio Esperanza.</p></fn>
      
	  <fn id="NOTE02"><label>2</label><p>La epoch&#x00E9; metodol&#x00F3;gica es un procedimiento selectivo. No excluyente. As&#x00ED;, los primitivos estoicos practicaban la abstenci&#x00F3;n ante lo incierto. Se suspende el juicio y se ponen entre par&#x00E9;ntesis cosas o ideas que distraen o dispersan para permitir la concentraci&#x00F3;n sobre lo que interesa y la reducci&#x00F3;n metodol&#x00F3;gica presenta en la originalidad del mundo vivido por contraste con lo que el dato cient&#x00ED;fico testimonia.</p></fn>
	  
	   <fn id="NOTE03"><label>3</label><p>Plat&#x00F3;n en dos de sus grandes di&#x00E1;logos: el Banquete (210 ss.) y el Fedro (248 ss.) asigna al Eros la tarea de unir los afectos y las mentes de quienes buscan la verdad en el dialogo (dial&#x00E9;ctica); Arist&#x00F3;teles resit&#x00FA;a la cuesti&#x00F3;n en su modelo teleol&#x00F3;gico del obrar humano. </p></fn>
      
	  <fn id="NOTE04"><label>4</label><p>La fe popular traduce en forma de turismo piadoso la misma idea en las peregrinaciones de los itinerantes hacia lugares sagrados, tales como Jerusal&#x00E9;n o Santiago de Compostela.</p></fn>
	  
	  <fn id="NOTE05"><label>5</label><p>Los juegos de lenguaje imitan parentescos familiares al usar palabras cuyo sentido depende de los roles y usos que ejerzan en la vida. </p></fn>
	  
     </fn-group>
	</sec>

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		<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

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			<p>L&#x00F3;pez de la Vieja, Ma. T. (ed.) (2009). <italic>Ensayos sobre bio&#x00E9;tica. </italic>Salamanca: ed. Universidad.  </p><p>Lora, P.; Gasc&#x00F3;n, M. (2008). <italic>BioEtica. Principios, desaf&#x00ED;os, debates. </italic>Madrid: Alianza. </p>
			
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