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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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				 <article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2013.763n5001</article-id>
				 <article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2013.763n5001</article-id>
			
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				<subject>BIO&#x00C9;TICA Y FRONTERAS DE LA VIDA. II. DESDE LA PR&#x00C1;CTICA / BIOETHICS AND BIOLOGIC BOUNDARIES. II. FROM PRACTICE</subject>
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				  <article-title>Introducci&#x00F3;n: Fronteras morales importantes en bio&#x00E9;tica. ¿Pueden guiarnos nuestras emociones?</article-title>
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			<trans-title>Introduction: Important moral boundaries in bioethics: can our emotions guide us?</trans-title>
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			<alt-title alt-title-type="running-head">Fronteras morales</alt-title>
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					 <surname>Youngner</surname>
					 <given-names>Stuart</given-names>
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				  <aff id="U1">Department of Bioethics, Case Western Reserve University, Cleveland, Ohio</aff>
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			<year>2013</year>
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			<volume>189</volume>
			<issue>763</issue>
			
			<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2013.763n5001</elocation-id>

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					<day>06</day>
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			<copyright-statement>&#x00A9; 2013 CSIC</copyright-statement>
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			<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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		<title> </title>
		
		<p>El problema de las fronteras morales aparece desde los primeros escritos religiosos y filos&#x00F3;ficos hasta las actuales guerras culturales en Estados Unidos y en otros pa&#x00ED;ses. Traspasar, eliminar o incluso desdibujar ciertas fronteras morales se considera frecuentemente como algo incorrecto o pecaminoso. La bio&#x00E9;tica se ocupa de las fronteras morales que aparecen en la esfera de la medicina y la ciencia biom&#x00E9;dica. </p>
		
		<p>No siempre se puede establecer una equivalencia entre las fronteras morales y las fronteras f&#x00ED;sicas, biol&#x00F3;gicas, sociales y legales con las cuales aquellas est&#x00E1;n asociadas. En bio&#x00E9;tica, un ejemplo de este tipo de fronteras lo constituye la l&#x00ED;nea que distingue al hombre de la mujer, al humano del animal, al humano de la m&#x00E1;quina, la vida de la muerte, lo natural de lo artificial, al s&#x00ED; mismo del otro, la salud de la enfermedad y al matar del dejar morir. Los autores de este monogr&#x00E1;fico analizan algunas de estas fronteras. Me gustar&#x00ED;a plantear estas discusiones examinando en primer lugar en qu&#x00E9; consiste la categor&#x00ED;a general de las fronteras e interrogando el modo en que son definidas y mantenidas. En segundo lugar, explorar&#x00E9; brevemente los motivos potenciales que se pueden ofrecer, tanto para transgredir como para respetar las fronteras. Tal vez esta taxonom&#x00ED;a pueda contribuir a la discusi&#x00F3;n general sobre las fronteras que tendr&#x00E1; lugar en los cap&#x00ED;tulos que siguen a esta introducci&#x00F3;n. Terminar&#x00E9; argumentando que las fronteras en gran medida son construcciones sociales, que pueden constituir importantes puntos de referencia normativos, aunque no necesariamente. Al establecer mi taxonom&#x00ED;a, ofrecer&#x00E9; varios ejemplos breves.  </p>
		
		<p>Para responder a la cuesti&#x00F3;n acerca de cu&#x00E1;ndo traspasar una frontera constituye tambi&#x00E9;n una trasgresi&#x00F3;n moral, ubicar&#x00E9; mi punto de vista en las democracias liberales, pluralistas y, en el mejor de los casos, comprometidas con ambas cualidades. Al asumir este punto de vista, rechazar&#x00E9; los argumentos puramente religiosos y tambi&#x00E9;n los procedentes de la llamada <italic>ley natural</italic>, razonando que el discurso racional y secular y la consideraci&#x00F3;n de las pruebas emp&#x00ED;ricas son los &#x00FA;nicos modos sensatos de llegar a acuerdos ante cuestiones acuciantes de biopol&#x00ED;tica. Tambi&#x00E9;n debemos tener en cuenta el campo en expansi&#x00F3;n de la sociobiolog&#x00ED;a evolutiva, que ofrece toda una nueva visi&#x00F3;n sobre c&#x00F3;mo las fronteras pueden haberse formado y por qu&#x00E9; son mantenidas. Ahora bien, aunque no debamos postrarnos ante ning&#x00FA;n dogma, superstici&#x00F3;n, tradici&#x00F3;n fundamentalista ni ante la simple y llana ignorancia, toda creencia debe ser tenida en cuenta cuando lo que est&#x00E1; en juego es la construcci&#x00F3;n de una pol&#x00ED;tica social prudente.  </p>
		
		<p>¿<italic>C&#x00F3;mo se dibujan y se mantienen las fronteras? </italic>La palabra “frontera” generalmente evoca una imagen geogr&#x00E1;fica —alguna l&#x00ED;nea f&#x00ED;sica o muro que separa <italic>esta </italic>parte de <italic>aquella—</italic>. Las fronteras geogr&#x00E1;ficas son f&#x00ED;sicas y las establecen la tradici&#x00F3;n, los tratados y la ley. Puede tratarse de fronteras entre pa&#x00ED;ses, provincias, ciudades o barrios. Aunque las razones para establecer este tipo de fronteras pueden ser controvertidas —como, por ejemplo, las fronteras entre Israel y Palestina— <italic>existe</italic> una l&#x00ED;nea que los cart&#x00F3;grafos, con la ayuda de instrumentos de medida, fotos de sat&#x00E9;lite y sistemas GPS, pueden identificar con precisi&#x00F3;n. Ellos son los expertos y esta una cuesti&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. (Por supuesto, una cuesti&#x00F3;n bien diferente es d&#x00F3;nde <italic>deber&#x00ED;a </italic>estar la frontera entre Israel y Palestina).</p>
		
		<p>¿C&#x00F3;mo se identifican y localizan espec&#x00ED;ficamente las fronteras no geogr&#x00E1;ficas? ¿Qui&#x00E9;nes son los expertos merecedores de la confianza para “vigilar” esas fronteras? ¿C&#x00F3;mo localizan esos expertos exactamente el lugar en que esa frontera se encuentra, para que los dem&#x00E1;s podamos determinar con precisi&#x00F3;n a qu&#x00E9; lado de la misma nos encontramos?  </p>
		
		<p>Si somos informados, podemos decidir no pisar una frontera o, suponiendo que ya la hemos cruzado, volver atr&#x00E1;s. En este punto las cosas no est&#x00E1;n tan claras, sino que var&#x00ED;an dependiendo de cada tipo de frontera que nos ocupe. La “pericia” que sirve para delinear una frontera tal vez no sea la misma capaz de explicar por qu&#x00E9; cruzarla es correcto o incorrecto, aunque aquella pueda ser usada para manipular este &#x00FA;ltimo aspecto: relocalizar una frontera suele servir para resolver o agravar dilemas morales. </p>
		
		<p><italic>¿Es la ciencia m&#x00E9;dica la “guardiana de las fronteras”? </italic> En un momento en el que la ciencia, en particular la ciencia m&#x00E9;dica, ofrece tantos modelos explicativos para entender el mundo que nos rodea, no sorprende que confiemos en la ciencia para dibujar muchas fronteras importantes y relevantes para la bio&#x00E9;tica. Algunos ejemplos de ello lo constituyen la frontera entre la vida y la muerte, entre el hombre y la mujer, entre lo humano y lo animal o entre el humano y la m&#x00E1;quina. Aqu&#x00ED;, la ciencia parece ofrecer la m&#x00E1;s rigurosa de las metodolog&#x00ED;as. El conocimiento de la gen&#x00E9;tica, podr&#x00ED;a pensarse, ofrece un m&#x00E9;todo definitivo para diferenciar las especies —por ejemplo, los humanos de otros animales—. Pero en realidad, nuestro conocimiento de la gen&#x00E9;tica podr&#x00ED;a m&#x00E1;s bien cuestionar la idea de que las fronteras entre las especies tan siquiera existen.</p>
		
		<p>Otro ejemplo lo constituye la frontera entre la vida y la muerte. A la mayor&#x00ED;a de las sociedades modernas les gusta pensar que la ciencia puede identificar una l&#x00ED;nea clara en este punto. Sin embargo, nuestra experiencia con la muerte en cuidados intensivos —donde los pacientes conservan varias funciones mientras que han perdido otras que les son mantenidas con m&#x00E1;quinas— nos indica lo contrario. La mayor&#x00ED;a de los investigadores que han tratado la cuesti&#x00F3;n han llegado a la conclusi&#x00F3;n de que localizar el momento de la muerte en una unidad de cuidados intensivos es ante todo una tarea filos&#x00F3;fica o religiosa. La ciencia m&#x00E9;dica es secundaria porque mide, y a menudo con extrema precisi&#x00F3;n, qu&#x00E9; funciones se han perdido y cu&#x00E1;les permanecen. Sin embargo, solo la filosof&#x00ED;a o la religi&#x00F3;n pueden responder la pregunta fundamental: cu&#x00E1;les de esas funciones son esenciales, es decir, cu&#x00E1;les son aquellas cuya p&#x00E9;rdida indica la transici&#x00F3;n del ser humano al cad&#x00E1;ver. </p>
		
		<p>Las implicaciones de la l&#x00ED;nea que separa la vida de la muerte no son en ning&#x00FA;n otro contexto m&#x00E1;s importantes o controvertidas que en el de los trasplantes de &#x00F3;rganos, puesto que extraer &#x00F3;rganos vitales podr&#x00ED;a matar a los donantes “vivos”. De ah&#x00ED; que la frontera biol&#x00F3;gica entre la vida y la muerte interact&#x00FA;e con otra frontera importante: la que separa al matar del dejar morir. Esta es una frontera descriptiva u ontol&#x00F3;gica. Una vez que se ha localizado la frontera entre matar y dejar morir (lo cual no es una tarea f&#x00E1;cil, como se ver&#x00E1;), la mayor&#x00ED;a de las sociedades est&#x00E1; de acuerdo en que las personas no deber&#x00ED;an ser asesinadas al y para obtener sus &#x00F3;rganos. No sorprende por lo tanto que, en el proceso de p&#x00E9;rdida progresiva de las unidades funcionales del ser humano, las instituciones m&#x00E9;dicas de todo el mundo hayan querido identificar la muerte cuanto antes, pero tratando de preservar simult&#x00E1;neamente tantas funciones como sea posible para facilitar el trasplante. Esto &#x00FA;ltimo lo justifican, bien sea con argumentos filos&#x00F3;ficos, bien sea con argumentos cient&#x00ED;ficos, dependiendo de cu&#x00E1;les sean los que con mayor probabilidad acepte su audiencia. Por ejemplo, mientras que los bio&#x00E9;ticos han usado una argumentaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica para defender o atacar la integridad del concepto de muerte cerebral, la Academia Pontificia de las Ciencias deleg&#x00F3; esa tarea en los expertos neur&#x00F3;logos —en gran medida, porque toda tentativa de encontrar bases teol&#x00F3;gicas para defender esa idea los habr&#x00ED;a expuesto a un amargo conflicto sobre la muerte cerebral en el seno de la Iglesia Cat&#x00F3;lica—.  </p>
		
		<p><italic>¿Es la filosof&#x00ED;a anal&#x00ED;tica la guardiana de las fronteras? </italic> Algunas l&#x00ED;neas fronterizas en bio&#x00E9;tica no pueden ser delimitadas por la ciencia, porque son esencialmente conceptuales. Un ejemplo lo constituye el l&#x00ED;mite entre matar y dejar morir. La mayor&#x00ED;a de las sociedades consideran importante establecer una distinci&#x00F3;n clara entre ambas pr&#x00E1;cticas, y muchos fil&#x00F3;sofos han dedicado grandes esfuerzos para justificar esa distinci&#x00F3;n, aunque han acabado zozobrando con ella en el horizonte de la alta tecnolog&#x00ED;a m&#x00E9;dica aplicada al soporte vital. Cuando la vida es mantenida por m&#x00E1;quinas y sofisticados medicamentos, el razonamiento es a menudo reduccionista porque los motivos y la intenci&#x00F3;n de los protagonistas —los pacientes, los familiares y los profesionales de la salud— son frecuentemente ocultos, inconscientes, contradictorios o m&#x00FA;ltiples.  </p>
		
		<p>Otra l&#x00ED;nea divisoria, definida y defendida por los fil&#x00F3;sofos, es la que separa lo natural de lo antinatural o artificial. Aunque el comportamiento humano est&#x00E1; enraizado sin lugar a dudas en nuestra estructura gen&#x00E9;tica, en la biolog&#x00ED;a, en la evoluci&#x00F3;n y en el condicionamiento social, la decisi&#x00F3;n sobre la esencia de la naturaleza humana, y sobre cu&#x00E1;les de nuestros actos son “artificiales” a menudo ha reca&#x00ED;do en manos de los fil&#x00F3;sofos.  </p>
		
		<p><italic>¿Son la religi&#x00F3;n, la tradici&#x00F3;n y la fe ciega en la autoridad las guardianas de las fronteras? </italic>Durante mucho tiempo la religi&#x00F3;n ha servido como guardiana de fronteras. El Mandamiento “no matar&#x00E1;s” sigue teniendo un poderoso influjo en la sociedad (a pesar de que casi todas las religiones han avalado el homicidio para sus propios fines). La ley natural, que condena ciertos actos por ir “contra la naturaleza” tiene sus ra&#x00ED;ces profundamente enterradas en creencias religiosas. Sin embargo, la creencia religiosa tiene sus limitaciones —en particular en las sociedades seculares, multiculturales y pluralistas—. Si mi dios sabe lo que es correcto y el tuyo no, tenemos un problema.  </p>
		
		<p>La fe ciega en la autoridad y la tradici&#x00F3;n tambi&#x00E9;n han ejercido de protectoras de las fronteras de forma omnipresente a lo largo de la historia. Pero la Historia tambi&#x00E9;n est&#x00E1; llena de ejemplos de c&#x00F3;mo esas demarcaciones han causado grandes sufrimientos e injusticia a las mujeres, los homosexuales y a cualquier raza o grupo &#x00E9;tnico que tuvo la desgracia de encontrarse en el lado equivocado de la frontera en un mal momento. Lo que en otra &#x00E9;poca fue justificado como fronteras cuasi-sagradas, en la actualidad es identificado como sexismo, homofobia o racismo. </p>
		
		<p><italic>¿Por qu&#x00E9; querr&#x00ED;amos cruzar una frontera? </italic>Varias razones pueden llevar a las personas a querer cruzar una frontera. Una es la simple curiosidad humana y el amor a la aventura. Cruzar una frontera puede ser emocionante y tambi&#x00E9;n peligroso. En ocasiones, las personas quieren cruzar una frontera porque se encuentran en el lado equivocado de la misma —por ejemplo, las mujeres que buscan trabajos m&#x00E1;s atractivos o roles sociales que todav&#x00ED;a siguen perteneciendo al “territorio” de los hombres—. Otras veces, las personas quieren cruzar fronteras para autorrealizarse —por ejemplo, cuando a un hombre le gustan los hombres y solo puede ser feliz siguiendo una forma de vida homosexual—. Para la bio&#x00E9;tica, la raz&#x00F3;n para cruzar fronteras, como ocurre con el uso de las c&#x00E9;lulas madre o con la creaci&#x00F3;n de quimeras para la investigaci&#x00F3;n, es curar enfermedades que nos causan a nosotros o a nuestros semejantes grandes sufrimientos. </p>
		
		<p>Los cap&#x00ED;tulos de este volumen analizan diferentes fronteras: conceptuales, religiosas y biol&#x00F3;gicas. A medida que los vaya leyendo, ponga atenci&#x00F3;n a sus propias reacciones cuando se cruce alguna frontera. Cuando perciba incomodidad u ofensa, examine las razones que le conducen a sentirlas. Sobre todo, al defender su propia posici&#x00F3;n, o cuestionar las de los autores que escriben aqu&#x00ED;, intente emplear un lenguaje y conceptos que vayan m&#x00E1;s all&#x00E1; de visiones religiosas o culturales. Una forma posible de tratar los dilemas contempor&#x00E1;neos de bio&#x00E9;tica consiste en atrincherarnos en nuestras estrechas comunidades, intentar imponer lo que “sabemos” que es correcto a los dem&#x00E1;s —a menudo con una actitud de autovalidaci&#x00F3;n moral—. Una forma mejor de hacerlo es apelando a la beneficencia, la libertad personal y la justicia social como el marco de toda deliberaci&#x00F3;n moral. Si emprendemos este camino, tendremos la oportunidad de servirnos de pruebas emp&#x00ED;ricas para refrendar o abandonar nuestras posiciones. Podemos formular cuestiones que tienen respuestas en el mundo real, como por ejemplo: ¿Se da&#x00F1;a o, por el contrario, se ayuda a las personas al transgredir las fronteras tradicionalmente establecidas? ¿Gracias a ellas, los individuos se encuentran realizados, o m&#x00E1;s bien sometidos? </p>
		
		<p>Que no confiemos en los textos escritos hace miles de a&#x00F1;os por personas que pudieron ser inteligentes pero que con seguridad ignoraban el mundo que les rodeaba por su miedo y su superstici&#x00F3;n; que no defendamos ciegamente las tradiciones antiguas, muchas de las cuales resultar&#x00E1;n ser, en el crisol de la historia, err&#x00F3;neas y gratuitamente crueles, tampoco implica que debamos apresurarnos ciegamente en alcanzar “un mundo feliz”. M&#x00E1;s bien, deber&#x00ED;amos servirnos de las preocupaciones heredadas de nuestros ancestros as&#x00ED; como de nuestras intuiciones, para formular preguntas complicadas, reunir pruebas, y deliberar juntos sobre qu&#x00E9; da&#x00F1;os o beneficios <italic>reales</italic> podr&#x00ED;a implicar introducir cualquier cambio en el <italic>status quo</italic>.</p>
		
		<p><bold>NOTA:</bold> este n&#x00FA;mero monogr&#x00E1;fico de <italic>Arbor</italic> forma parte de las actividades desarrolladas en el marco del proyecto <italic>Kontuz!: Los l&#x00ED;mites del principio de precauci&#x00F3;n en la praxis &#x00E9;tico-jur&#x00ED;dica contempor&#x00E1;nea</italic> (Plan Nacional de I+D+i, Subprograma de Proyectos de Investigaci&#x00F3;n Fundamental no Orientada - FFI2011- 24414).</p>
					 
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