<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "journalpublishing3.dtd">
<article article-type="book-review" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">
	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>ARBOR</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
    	</journal-meta>
    	<article-meta>
			<article-id pub-id-type="identifier">arbor.2013.0210-1963</article-id>
		    
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>RESE&#x00F1;AS DE LIBROS/BOOK REVIEWS</subject>
				</subj-group>
		    </article-categories>
       	 
		<title-group>
			<article-title>Rese&#x00F1;a del libro "El dios del siglo. Novela original de costumbres contempor&#x00E1;neas" </article-title>
			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
		</title-group>
        <contrib-group>
			 <contrib contrib-type="author" corresp="yes">
				<name>
				<surname>Mart&#x00ED;n &#x00C1;lvarez</surname>
				<given-names>M&#x00F3;nica</given-names>
				</name>
				<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
			 </contrib>
			 <aff id="U1">Universidad Alfonso X el Sabio</aff>
		</contrib-group>
			 
			 <author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="monipanadera@hotmail.com">monipanadera@hotmail.com</email>
				</corresp>
			 </author-notes>
	               
        <pub-date pub-type="collection">
			<year>2013</year>
			</pub-date>
			
			<volume>189</volume>
			<issue>764</issue>
			
			<elocation-id>a092</elocation-id>
		
		<permissions>
		<copyright-statement>&#x00A9; 2013 CSIC</copyright-statement>
		<copyright-year>2013</copyright-year>
		<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/">
		<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
		</license>
		</permissions>
		</article-meta>
	</front>   
     
    <body>	
	<sec>
	<title><bold>Jacinto de Salas y Quiroga</bold> <italic>El dios del siglo. Novela original de costumbres contempor&#x00E1;neas</italic><bold>Edici&#x00F3;n de Russel P. Sebold. Madrid: C&#x00E1;tedra, 2012; 488 pp. Letras Hisp&#x00E1;nicas.</bold></title>
	
    <title> </title>
	
	
	<p>La obra <italic>El dios del siglo</italic> de Jacinto de Salas y Quiroga publicada en 1848 ha sido durante a&#x00F1;os objeto del m&#x00E1;s absoluto olvido, pero afortunadamente el hispanista Russell P. Sebold se ha encargado de elaborar una exhaustiva edici&#x00F3;n de esta novela decimon&#x00F3;nica, ya que la obra aporta al panorama literario mucho m&#x00E1;s de lo que hasta el momento se hab&#x00ED;a considerado. El &#x00E9;xito del citado estudio radica en el hecho de que se trata de la primera edici&#x00F3;n cr&#x00ED;tica y cient&#x00ED;fica realizada sobre esta novela de Salas y Quiroga. De su lectura obtenemos una detallada exposici&#x00F3;n de todas las cuestiones que giran en torno a la biograf&#x00ED;a del autor, a las obras y a las empresas culturales llevadas a cabo por Salas y Quiroga.  </p>
	
	<p>Aparte de alguna que otra menci&#x00F3;n en los manuales de historia de la literatura espa&#x00F1;ola, como por ejemplo el de Rub&#x00E9;n Ben&#x00ED;tez o su inclusi&#x00F3;n en trabajos monogr&#x00E1;ficos sobre la novela realista espa&#x00F1;ola, como el de Jos&#x00E9; F. Montesinos, muy pocos han sido los estudiosos que han prestado atenci&#x00F3;n a esta obra. Uno de los que cabe mencionar es Reginald F. Brown que ya en el a&#x00F1;o 1953 apuntaba en un art&#x00ED;culo aparecido en el <italic>Bulletin of Hispanic Studies</italic> la val&#x00ED;a de Salas y Quiroga como uno de los eslabones de uni&#x00F3;n entre las novelas de Gald&#x00F3;s y <italic>La Gaviota </italic>o el cuadro de costumbres. En el siglo XXI, son dos los investigadores fundamentales que centran su inter&#x00E9;s en este escritor olvidado. Por un lado, Cristina Pari&#x00F1;o Eir&#x00ED;n se&#x00F1;ala la importancia de Salas en la configuraci&#x00F3;n del canon realista y la delicada tesitura en la que se encuentra esta obra por su encontrarse a caballo entre la novela y el follet&#x00ED;n. Esto lo desarrolla en tres de sus art&#x00ED;culos: «Un rom&#x00E1;ntico que anticipa el canon realista: Salas y Quiroga, <italic>El dios del siglo</italic>», «Jacinto de Salas y Quiroga» y «<italic>El dios del siglo</italic>, de Salas y Quiroga: encrucijada de follet&#x00ED;n y novela»; el otro investigador que honra el legado de Salas y Quiroga es el propio Russell P. Sebold, gran conocedor de la literatura de los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os del siglo XVIII y primeros del XIX. Su monograf&#x00ED;a <italic>En el principio del movimiento realista. Credo y novel&#x00ED;stica de Ayguals de </italic>Izco, publicada en 2007 o sus art&#x00ED;culos de 2004 «La continuidad de la novela espa&#x00F1;ola» o «La novela realista 1840-1869» sirven como ejemplos de lo que se acaba de referir. Para llevar a cabo esta edici&#x00F3;n, adem&#x00E1;s de consultar los documentos secundarios, el hispanista ha ido a las fuentes y ha cotejado las diferentes impresiones de <italic>El dios del siglo </italic>que se pueden encontrar en bibliotecas y la edici&#x00F3;n facs&#x00ED;mil que circula por la red de la versi&#x00F3;n mexicana sin edici&#x00F3;n cr&#x00ED;tica ni notas. Sin lugar a dudas este &#x00FA;ltimo punto ha sido posible debido al inter&#x00E9;s que han supuesto recientemente los estudios sobre estos novelistas, tan poco difundidos por la cr&#x00ED;tica, gracias a la publicaci&#x00F3;n del manual de Sebold de 2007 en el que se menciona tambi&#x00E9;n a Salas y Quiroga. Esta atracci&#x00F3;n ha derivado en el escaneo sistem&#x00E1;tico por parte de empresas como “Amazon.com” que, de forma sencilla y barata, han puesto al alcance de cualquier lector algunas de estas novelas primigenias del realismo. Es importante destacar que Sebold menciona todos estos datos que se han expuesto al final de su edici&#x00F3;n cr&#x00ED;tica, en la bibliograf&#x00ED;a.  </p>
	
	<p>Una vez situados en el contexto bibliogr&#x00E1;fico de la obra conviene seguir con el pre&#x00E1;mbulo realizado por el editor. La introducci&#x00F3;n que confecciona Sebold de la novela constituye el mejor estudio pormenorizado que poseemos hasta la actualidad. En estas p&#x00E1;ginas preliminares podemos observar un interesante esbozo bio- bibliogr&#x00E1;fico del autor y un an&#x00E1;lisis exhaustivo de la obra. De los cuatro apartados en los que est&#x00E1; divida esta introducci&#x00F3;n, nuestro editor dedica dos a la cuesti&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica. Justamente, tal y como comenta Sebold “no se sabe casi nada sobre su existencia cotidiana hist&#x00F3;rica en este mundo” (p. 11). Y esta es la raz&#x00F3;n por la que las p&#x00E1;ginas destinadas a este aspecto son tan numerosas. Llama la atenci&#x00F3;n, entre tantos datos aportados, que nuestro escritor quedara hu&#x00E9;rfano a temprana edad y que tuviera que trasladarse a Burdeos con la familia Cabarr&#x00FA;s, que se hizo cargo de su educaci&#x00F3;n. Tras esta peculiar crianza, no sorprenden sus viajes al Nuevo Mundo y a Inglaterra, los cuales le proporcionaron unos amplios conocimientos de la lengua francesa e inglesa y una cultura cosmopolita que le permiti&#x00F3; sumergirse en los principales textos rom&#x00E1;nticos, como los de Victor Hugo o Lamartine, entre otros, y que influir&#x00E1;n en su posterior concepci&#x00F3;n de la literatura.  </p>
	
	<p>Durante su estancia en Lima a los 17 a&#x00F1;os dar&#x00E1; sus primeros pasos como escritor; all&#x00ED; se presentar&#x00E1; a diversos concursos literarios y publicar&#x00E1; su primera obra teatral: <italic>Claudia</italic>, un drama en tres actos inspirado en la novela de Florian: <italic>Claudine. </italic>De regreso a Espa&#x00F1;a, en 1834, public&#x00F3; su volumen de <italic>Poes&#x00ED;as</italic>, considerado por algunos investigadores, como el primer poemario rom&#x00E1;ntico del siglo XIX. </p>
	
	<p>Otro aspecto rese&#x00F1;able de estas dos primeras partes es su faceta de editor y colaborador en varias revistas de la &#x00E9;poca, fruto de los contactos que estableci&#x00F3; Salas y Quiroga con autores como Larra, Espronceda, Zorrilla y Gil y Carrasco, entre otros.  </p>
	
	<p>El tercer apartado en el que Sebold divide su introducci&#x00F3;n lo ocupa el estudio que hace sobre “La evoluci&#x00F3;n del credo rom&#x00E1;ntico de Salas. Realismo”. Seg&#x00FA;n el editor, la obra de Salas y Quiroga se articula, al igual que la de Cadalso, entre una obra rom&#x00E1;ntica y otra realista. Muchos cr&#x00ED;ticos se han dejado llevar por la afirmaci&#x00F3;n hecha por Salas y Quiroga en el prefacio a sus <italic>Poes&#x00ED;as: </italic>“Yo quisiera que el poeta menos sujeto a las reglas y m&#x00E1;s observador de la naturaleza no caminase siempre por el sendero que han trazado sus mayores”; y han querido ver en estas palabras un claro manifiesto rom&#x00E1;ntico. No obstante, Sebold disiente en este aspecto y justifica su opini&#x00F3;n defendiendo la idea de que la diferencia entre el neoclasicismo y el romanticismo no tiene nada que ver con el acatamiento de las reglas de la poes&#x00ED;a o su rechazo absoluto, como algunos investigadores afirman, m&#x00E1;s bien se trata de una cuesti&#x00F3;n de cosmovisiones diferentes. Esto implicar&#x00ED;a que no hay una ruptura total con lo anterior, sino simplemente un cambio en el catalejo con el que miraban a su alrededor. De este modo, los rom&#x00E1;nticos proceder&#x00ED;an de los neocl&#x00E1;sicos por evoluci&#x00F3;n y no por revoluci&#x00F3;n.  </p>
	
	<p>El cuarto y &#x00FA;ltimo apartado de su introducci&#x00F3;n, Sebold lo dedica a <italic>El dios del siglo </italic>y el nacimiento de la moderna novela espa&#x00F1;ola.  </p>
	
	<p>Sebold nos recuerda que el realismo comienza, seg&#x00FA;n la Historia de la literatura, en 1870, momento que Men&#x00E9;ndez Pelayo dictamin&#x00F3; como “inicio oficial” ligado a la publicaci&#x00F3;n de <italic>La Fontana de Oro</italic> de Benito P&#x00E9;rez Gald&#x00F3;s, como si se tratase de un movimiento estrictamente delimitado, sin tener en cuenta que en el estudio de las artes, y especialmente en la literatura, nada es estanco, que las fechas son en realidad matices y especialmente un siglo tan conflictivo culturalmente, como lo fue el XIX, se resiste a cualquier intento de esquematizaci&#x00F3;n por la cantidad de corrientes que confluyen en &#x00E9;l. De hecho, debemos tener en cuenta el estudio de Sebold, ya mencionado con anterioridad, <italic>El principio del movimiento realista. Credo y novel&#x00ED;stica de Ayguals de Izco </italic>(2007), donde, como &#x00E9;l mismo indica en el pr&#x00F3;logo a <italic>El dios del siglo,</italic> apuntaba ya a la importancia que para este movimiento hab&#x00ED;an tenido las novelas que se gestaron alrededor de los a&#x00F1;os 1840. Mucho antes que Gald&#x00F3;s fueron varios los escritores que pusieron su pluma al servicio del movimiento realista y, entre ellos, cabe resaltar la figura de Salas y Quiroga, que como tantos otros escritores que se encontraban en los albores del realismo, hizo su aportaci&#x00F3;n al movimiento.  </p>
	
	<p>Adem&#x00E1;s, el cr&#x00ED;tico tambi&#x00E9;n nos recuerda a trav&#x00E9;s su an&#x00E1;lisis que los escritores decimon&#x00F3;nicos fueron grandes deudores de los autores del XVIII, puesto que las modernas t&#x00E9;cnicas descriptivas se perfeccionan en las novelas de la Ilustraci&#x00F3;n gracias a autores como Bacon, Hobbes, Locke, Rousseau, etc. En Espa&#x00F1;a podemos encontrar tambi&#x00E9;n numerosos promotores de este deseo de observaci&#x00F3;n minucioso de la realidad como los novelistas y ensayistas Torres Villarroel, Isla, Clavijo y Cadalso, entre otros, y los fil&#x00F3;sofos ilustrados como Montesquieu y Feijoo que ya apuntaron la importancia que tienen el clima y el terreno en el comportamiento y el devenir humano. Por ello, Sebold insiste en resaltar que el aspecto que realmente permite diferenciar con claridad el eje temporal entre las novelas de 1700 y las de 1840, entre las que se encuentra esta de Salas y Quiroga, es que en estas &#x00FA;ltimas la acci&#x00F3;n y la escena son esencialmente urbanas (en la mayor&#x00ED;a de los casos madrile&#x00F1;as) a pesar de estar compuestas dentro del mismo per&#x00ED;odo: el inicio del realismo. Es por este motivo por el que podemos afirmar que el autor se encuentra desde el punto de vista est&#x00E9;tico a caballo entre el romanticismo y el realismo. Seg&#x00FA;n su opini&#x00F3;n, ambas corrientes no se oponen de forma antag&#x00F3;nica, sino que sus rasgos esenciales se mezclan. En Salas y Quiroga tampoco se produce un cambio de mentalidad radical al pasar del romanticismo al realismo, su t&#x00E9;cnica de transici&#x00F3;n es muy sutil, el novelista logra realizar el cambio dando un giro de percepci&#x00F3;n; para ello olvida la descripci&#x00F3;n de los bellos fen&#x00F3;menos del mundo natural y centra su inter&#x00E9;s en la representaci&#x00F3;n de lo corriente de la vida urbana. No se trata entonces de un cambio de concepci&#x00F3;n, sino de adoptar un enfoque diferente. Una prueba de esa intromisi&#x00F3;n de la novela rom&#x00E1;ntica en la realista es <italic>El dios del siglo</italic> puesto que se observa el empleo de dos de las t&#x00E9;cnicas m&#x00E1;s importantes para el romanticismo: en primer lugar, la introducci&#x00F3;n de la estructura argumental que se ha dado en llamar multilineal, es decir, en la que aparecen m&#x00FA;ltiples hilos argumentativos; y en segundo lugar, el uso de la t&#x00E9;cnica del <italic>flashback </italic>o retrospecci&#x00F3;n, que ser&#x00E1; puesta en pr&#x00E1;ctica por los realistas en muchas de sus novelas. De hecho, seg&#x00FA;n el propio Sebold, la novela rom&#x00E1;ntica es una novela realista de tiempo pret&#x00E9;rito porque tambi&#x00E9;n en ella se pone en pr&#x00E1;ctica la nueva t&#x00E9;cnica descriptiva observacional y detallista.  </p>
	
	<p>En cuanto a la novela que ocupa el centro de la edici&#x00F3;n, <italic>El dios del siglo</italic>, cabe mencionar que apareci&#x00F3; publicada en dos tomos y el propio editor resalta la pluralidad de sus siete ejes argumentales donde Salas y Quiroga reflexiona a trav&#x00E9;s de sus personajes y tramas narrativas sobre los problemas de Espa&#x00F1;a, comenzando por F&#x00E9;lix de Montelirio –visto por algunos como el <italic>alter ego </italic>de Salas y Quiroga–, abogado, periodista y pol&#x00ED;tico que lucha por la regeneraci&#x00F3;n nacional y que se enamora de Otelina de Z&#x00FA;&#x00F1;iga, hija del diplom&#x00E1;tico cesante don Carlos de Z&#x00FA;&#x00F1;iga. En orden de prioridad destaca despu&#x00E9;s el proyecto de enriquecimiento criminal de don Sisebuto, una criatura que se nos presenta como el mayor representante de la avaricia a cualquier precio. La tercera trama que se puede verificar es el intento del diplom&#x00E1;tico cesante Carlos de Z&#x00FA;&#x00F1;iga y de su hija Otelina por labrarse una vida en Madrid que refleja el deseo de medrar y presenta la capital como el lugar ideal para hacerlo. Los siguientes temas son de menor importancia y m&#x00E1;s t&#x00F3;picos como el amor ideal que siente Angustias por F&#x00E9;lix de Montelirio; o el intento de superaci&#x00F3;n del desamor de Antonio; le sigue la ambici&#x00F3;n de aristocratizaci&#x00F3;n de la criminal condesa de Florseca y, por &#x00FA;ltimo, se puede apreciar el deseo de prosperar del sotoalcaide de la c&#x00E1;rcel de la Corte. Todos estos argumentos se entremezclan bajo la magistral pluma de Salas y Quiroga para constatar lo que el propio autor declara en la advertencia escrita al comienzo de su obra: “Esta novela no es una s&#x00E1;tira, ni un libelo; es una obra pensada con madurez y escrita con reflexi&#x00F3;n; fruto de la observaci&#x00F3;n m&#x00E1;s minuciosa y desinteresada, […]” (Advertencia, I: 103). </p>
	
	<p>Podemos por ello afirmar que la aportaci&#x00F3;n de Salas y Quiroga al realismo fue determinante en el siglo XIX y tan solo cabe esperar que el gran esfuerzo de Sebold por rescatar y poner a disposici&#x00F3;n de los investigadores y de los lectores la novela <italic>El dios del siglo,</italic> obra que de otra manera habr&#x00ED;a sido dif&#x00ED;cil de disfrutar, sea tan solo el inicio de un despertar de aquellas obras y autores que no fueron seleccionados para ocupar las primeras filas de las librer&#x00ED;as y de los libros de historia y de esta manera puedan ocupar el lugar que merecen. </p>
	
	
 	</sec>
	</body>
	
</article>



