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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2014.765n1003</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2014.765n1003</article-id>
			 
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				<subject>CULTURA DE LA DEFENSA / CULTURE OF DEFENCE</subject>
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				<article-title>FILOSOF&#x00CD;A DE LA GUERRA</article-title>
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				<trans-title>PHILOSOPHY OF WAR</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">FILOSOF&#x00CD;A DE LA GUERRA</alt-title>
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					 <surname>Aznar Fern&#x00E1;ndez-Montesinos</surname>
					 <given-names>Federico</given-names>
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				<aff id="U1">Capit&#x00E1;n de Fragata. Analista del Instituto Espa&#x00F1;ol de Estudios Estrat&#x00E9;gicos. CESEDEN</aff>
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			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2014</year>
			</pub-date>
			
			<volume>190</volume>
			<issue>765</issue>
			
			<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2014.765n1003</elocation-id>

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					<day>05</day>
					<month>06</month>
					<year>2012</year>
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					<day>02</day>
					<month>12</month>
					<year>2013</year>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2014 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2014</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
			<title>RESUMEN</title>
			<p>La guerra es una actividad que escapa al plano militar por donde normalmente es vehiculada. Es una actividad inherentemente pol&#x00ED;tica y dotada de una l&#x00F3;gica propia, una l&#x00F3;gica de transformaci&#x00F3;n bien distinta de la aproximaci&#x00F3;n lineal con la que se manejan los asuntos cotidianos. La guerra es una realidad social que precisa ser estudiada cient&#x00ED;ficamente; de la ignorancia, al igual que sucede en cualquier enfermedad, no se desprende nada bueno.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
			<title>ABSTRACT</title>
			<p>War is an activity that transcends the military plane on which is normally articulated. It is an inherently political activity endowed with a logic of its own, a logic of transformation that is very different from any linear approach familiar from daily life. War is a social reality that needs to be studied scientifically. Ignorance about it, as with any disease, is not a good thing.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Filosof&#x00ED;a de la guerra</kwd>
				<kwd>militar</kwd>
				<kwd>guerra</kwd>
				<kwd>polemolog&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>conflicto</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Philosophy of war</kwd>
				<kwd>military</kwd>
				<kwd>war</kwd>
				<kwd>war studies</kwd>
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	<body>
	
		<sec id="S0a">
			<title> </title>
			<p><italic>Canta, oh diosa, la c&#x00F3;lera del Pelida Aquiles; 
					c&#x00F3;lera funesta que caus&#x00F3; infinitos males a los aqueos 
					y precipit&#x00F3; al Hades muchas almas valerosas de h&#x00E9;roes, 
					a quienes hizo presa de perros y pasto de aves 
					-cumpl&#x00ED;ase la voluntad de Zeus- desde que se separaron
					disputando el &#x00C1;trida, rey de hombres, y el divino Aquiles.
					 ¿Cu&#x00E1;l de los dioses promovi&#x00F3; entre ellos la contienda para que pelearan</italic>
			</p>

			<p>(La Il&#x00ED;ada, Canto I)</p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S0b">
		<title></title>
		
		<p>Dec&#x00ED;a Dilthey que “<italic>a la naturaleza se la explica, al hombre se le comprende.</italic>” Por eso, un buen referente para el estudio de las pasiones del alma humana son los cl&#x00E1;sicos de la literatura de la Grecia Antigua. </p>
		
		<p>La guerra, como no pod&#x00ED;a ser de otra manera, es un lugar recurrente en las trayectorias vitales de muchos h&#x00E9;roes cl&#x00E1;sicos. La Il&#x00ED;ada, por ejemplo, es un canto a la c&#x00F3;lera de Aquiles, en la que dioses y hombres tienen su papel. </p>
		
		<p>Y es que el mundo griego atendi&#x00F3;, en su momento, las esencias de los problemas que se le plantean al hombre de hoy. Sus mitos plasman la visi&#x00F3;n bel&#x00ED;gena de una parte de la sociedad griega, pero tambi&#x00E9;n sirve de plataforma para exponer la superioridad de la inteligencia sobre las pasiones.  </p>
		
		<p>La Casa de Atreo, el trono de los &#x00E1;tridas, se encuentra transversalmente unida a muchas de las tragedias y obras &#x00E9;picas de ese periodo, a las que aporta personajes como Agamen&#x00F3;n, Clitemnestra, Menelao, Orestes, Ifigenia, Helena, Electra, P&#x00E9;lope….. h&#x00E9;roes arrebatados, abandonados a la pasi&#x00F3;n a la vez que v&#x00ED;ctimas de un destino tejido en lo m&#x00E1;s alto y que no son capaces de controlar.  </p>
		
		
		
		<p>Es la <italic>hybris </italic>(en griego
		
		<fig id="I1">
		<label>Imagen 1</label>
		<caption>
		<title> </title>
		</caption>
		<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/I1.jpg"/>
		</fig>
		
		<italic>h&#x00FA;bris</italic>), la desmesura, el arrebato, la pasi&#x00F3;n tantas veces ligada a la enfermedad. El proceder desmedido de muchos h&#x00E9;roes cl&#x00E1;sicos los convierte en estereotipos, en patrones que encarnan distintos factores polemol&#x00F3;gicos, adem&#x00E1;s de casos paradigm&#x00E1;ticos del psicoan&#x00E1;lisis, como recoger&#x00ED;a Freud en sus trabajos. Griega es la contraposici&#x00F3;n entre violencia (<italic>bios</italic>) y justicia (<italic>dik&#x00E9;)</italic> y tambi&#x00E9;n la asociaci&#x00F3;n entre paz (<italic>eirene)</italic> y justicia (<italic>dik&#x00E9;)</italic>. </p>
		
		
		
		<p>Los personajes de la Il&#x00ED;ada no son ajenos a los deseos de rapi&#x00F1;a y expolio; Agamen&#x00F3;n encarna la pasi&#x00F3;n por el poder, Ifigenia el triunfo de la raz&#x00F3;n de Estado, Aquiles la pugna por la gloria, Ayax es la fuerza; Ulises hace de la guerra “<italic>el arte del enga&#x00F1;o</italic>”. En la Orestiada se encuentra un primer planteamiento de los conflictos de g&#x00E9;nero, saldado entonces en beneficio del var&#x00F3;n. Muchas otras historias, como los Argonautas, encarnan una visi&#x00F3;n de la guerra como aventura. </p>
		
		<p>Porque debe quedar claro que los griegos<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref> presentan la guerra en toda su extensi&#x00F3;n y crueldad, no tratan de justificarla – sus dioses no siempre son justos, para algo son dioses- simplemente la exponen; sus h&#x00E9;roes no encarnan la parte positiva de una visi&#x00F3;n maniquea, sino que a&#x00FA;nan gallard&#x00ED;a y vileza. Hoy, y de la mano de autores griegos, resuena todav&#x00ED;a el lamento de las mujeres de Troya<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref> por la destrucci&#x00F3;n de la guerra. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S1">
		<title>1. LA POLEMOLOG&#x00CD;A COMO CIENCIA </title>
		
		<p>Polemos, en griego, significa lucha, guerra. Si antes la historia se entend&#x00ED;a como una sucesi&#x00F3;n se monarcas, guerras y batallas, hoy esta palabra est&#x00E1; demonizada. Su uso ha quedado proscrito y su nombre resulta inc&#x00F3;modo por las connotaciones e implicaciones que la acompa&#x00F1;an.  </p>
		
		<p>Y es que con el silencio se trata de conjurar la guerra, pero sin embargo, se la convoca cuando se habla de paz. Ello sucede por la alteridad dial&#x00E9;ctica de los conceptos que trae consigo la armonizaci&#x00F3;n de los opuestos; de este modo, cuando se invoca a un t&#x00E9;rmino impl&#x00ED;citamente tambi&#x00E9;n se llama a su contrario, por la simple raz&#x00F3;n de que se conjugan simult&#x00E1;neamente.  </p>
		
		<p>Es capital, consecuentemente, tener en consideraci&#x00F3;n que tanto la guerra como la paz tienen la misma finalidad y, por tanto, no son ni pueden ser conceptos antin&#x00F3;micos. El voluntarismo, el &#x00E1;nimo de trabajar en positivo, no puede ignorar la realidad por m&#x00E1;s que pretenda transformarla.</p>
		
		<p>Comte y Spencer ya hab&#x00ED;an anunciado la muerte de la guerra durante el siglo XIX; el 27 de agosto de 1928 quince Estados y al que se adherir&#x00ED;a Espa&#x00F1;a, suscribieron el acuerdo Briand-Kellog, por el que condenaban la guerra, renunciando a ella como instrumento pol&#x00ED;tico, prohibici&#x00F3;n &#x00E9;sta m&#x00E1;s tarde recogida por la Constituci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola de 1931<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>.No obstante, el siglo XX ser&#x00E1; el m&#x00E1;s catastr&#x00F3;fico de todos en t&#x00E9;rminos de violencia. </p>
		
		<p>Occidente pr&#x00E1;cticamente ya no hace guerras, y presenta sus conflictos como crisis, cuando no como operaciones de imposici&#x00F3;n de la paz – una singular apor&#x00ED;a- efectuadas con todos los medios necesarios, por m&#x00E1;s que tal denominaci&#x00F3;n carezca de cartas de naturaleza que la avalen. El gran metarrelato justificativo (en otros tiempos) de los “<italic>Ej&#x00E9;rcitos conquistadores</italic>” ha desaparecido y el metarrelato emergente es el de los “<italic>Ej&#x00E9;rcitos para la paz</italic>” (Garc&#x00ED;a Caneiro, Jos&#x00E9; y Vidarte Francisco Javier <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2002</xref>, p. 203). </p>
		
		<p>Podr&#x00ED;a concluirse que estudiando la paz se puede evitar la guerra. Pero es una afirmaci&#x00F3;n err&#x00F3;nea, y lo es tanto porque los l&#x00ED;mites de uno y otro concepto no coinciden, como porque &#x00E9;sta cuenta con una l&#x00F3;gica propia, diferente y no opuesta a la l&#x00F3;gica de la paz. Por consiguiente, para conocer la guerra hay que estudiar la guerra. Liddell Hart y Bouthoul ya lo se&#x00F1;alaron, parafraseando el c&#x00E9;lebre aforismo romano de Vegecio<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref> llegan a vaticinar, “<italic>si quieres la paz, conoce la guerra.</italic>”<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref></p>
		
		<p>Lo concluido parece una verdad de perogrullo pero, pese a su naturaleza real y sustancial, prejuicios at&#x00E1;vicos y el temor a tener que incurrir en afirmaciones no pol&#x00ED;ticamente correctas disuadieron durante a&#x00F1;os al mundo acad&#x00E9;mico, al menos en Espa&#x00F1;a, de sumergirse decididamente en su estudio, aunque las cosas parece que han comenzado a cambiar.  </p>
		
		<p>Del estudio de la guerra se ocupar&#x00E1; la Polemolog&#x00ED;a, t&#x00E9;rmino acu&#x00F1;ado en una fecha tan tard&#x00ED;a como 1945, por un pacifista, el soci&#x00F3;logo franc&#x00E9;s Gast&#x00F3;n Bouthoul; su cometido consistir&#x00ED;a, seg&#x00FA;n sus palabras, en “<italic>el estudio objetivo y cient&#x00ED;fico de las guerras como fen&#x00F3;meno social susceptible de observaci&#x00F3;n.</italic>” Frente a ella se encuentra la Irenolog&#x00ED;a que etimol&#x00F3;gicamente significa el estudio de la paz y se ocupa del otro lado. </p>
		
		<p>En cualquier caso, y aunque no todo lo que debiera en nuestro pa&#x00ED;s, la Polemolog&#x00ED;a (bajo este nombre u otros) est&#x00E1; singularmente vigente si se considera la cantidad de instituciones y organizaciones dedicadas al estudio y prevenci&#x00F3;n de los conflictos existentes en la actualidad. </p>
		
		<p>Para alcanzar este fin, la Polemolog&#x00ED;a se presenta como una ciencia social de naturaleza interdisciplinar, con todos los rigores asociados a la palabra <italic>“ciencia</italic>” y con todos los complejos del apellido “<italic>social”</italic>.  </p>
		
		<p>Llegados a este punto conviene preguntarse acerca de qu&#x00E9; es la guerra. El problema es que definir significa etimol&#x00F3;gicamente dar l&#x00ED;mites, pretendiendo acotar lo que no quiere ni se deja. Categorizar en estos casos es siempre una tarea compleja, cuando no sencillamente imposible.  </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S2">
		<title>2. HACIA UNA DEFINICI&#x00D3;N DE LA GUERRA </title>
		
		<p>La guerra no es un concepto est&#x00E1;tico; sus l&#x00ED;mites, adem&#x00E1;s, son imprecisos en la medida en que no los marca necesariamente la violencia. <italic> </italic></p>
		
		<p>Desde un punto de vista lingü&#x00ED;stico el t&#x00E9;rmino guerra tiene acepciones que van desde el campo pol&#x00ED;tico-social hasta el individual y moral. En el diccionario de la Real Academia Espa&#x00F1;ola (RAE), la definici&#x00F3;n de guerra incluye un amplio abanico de actividades, desde cualquier combate moral hasta la lucha armada. </p>
		
		<p>La guerra es, en s&#x00ED; misma, mutaci&#x00F3;n, cambio, superaci&#x00F3;n. Con la guerra se abren los caminos bloqueados; no pocos de los avances acaecidos en la historia de la humanidad (no s&#x00F3;lo tecnol&#x00F3;gico sino de todo tipo) se han producido estimulados por este estado de necesidad. Es la violencia partera de la que hablara Marx  </p>
		
		<p><italic>“la violencia es la comadrona de la nueva sociedad. Los disturbios sangrientos son la necesidad frecuentemente ineludible del desarrollo”</italic> y Sorel lo remata al decir que<italic> “la violencia es un fen&#x00F3;meno originario de la vida y no necesita el benepl&#x00E1;cito del derecho y el ideal. La violencia cumple la &#x00FA;nica funci&#x00F3;n creadora de la historia…es la gran pasi&#x00F3;n, la &#x00ED;ntima fuerza m&#x00ED;stica y el poder reconstructor, esencialmente irracional y precisamente por ello puro y aut&#x00E9;ntico.” </italic> </p>
		
		<p>Desde un punto de vista organicista, es asimilada a la tipolog&#x00ED;a de fen&#x00F3;menos de acumulaci&#x00F3;n lenta de energ&#x00ED;a a la que sigue su descarga brusca. En otros t&#x00E9;rminos, la guerra supone el r&#x00E1;pido consumo de un capital humano acumulado. </p>
		
		<p>Clausewitz, por su parte, define la guerra, como un “<italic>duelo,”</italic> un combate singular amplificado, en esencia un “<italic>acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad,”</italic> tesis con la que a&#x00FA;na medio (la fuerza) y tambi&#x00E9;n el fin; a ello a&#x00F1;ade “<italic>que la guerra es un pulso de energ&#x00ED;a de fuerza variable y por tanto variable tambi&#x00E9;n en cuanto a la rapidez con que estalla y descarga su energ&#x00ED;a.”</italic> </p>
		
		<p>En el siglo XIX, el desarrollo de las teor&#x00ED;as darvinistas<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref> de evoluci&#x00F3;n de las especies y su aplicaci&#x00F3;n al &#x00E1;mbito de las relaciones humanas, trajo una visi&#x00F3;n deseable de la guerra como ley de vida, una suerte de mecanismo para subyugar a las naciones inferiores o rematar a los imperios moribundos introduciendo as&#x00ED; a sus pueblos en un nuevo ciclo. Esto es, una crisis de la que se deriva una reordenaci&#x00F3;n de las Relaciones Internacionales con una nueva puesta en valor de unos y de otros. Como asegura Cousin:  </p>
		
		<p><italic>“cuando la idea de un pueblo ha caducado, este pueblo desaparece y est&#x00E1; bien as&#x00ED;; pero no cede el lugar sin resistencia: de ah&#x00ED; la guerra. Hay que aplaudirla y glorificarla. El vencido siempre se merece serlo; acusar al vencedor y tomar partido en su contra es tomar partido contra la Humanidad y quejarse del progreso de las civilizaciones </italic>(Verstrynge, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1979</xref>). </p>
		
		<p>Compart&#x00ED;an, de este modo, la visi&#x00F3;n positiva de la guerra que la se&#x00F1;ala como uno de los principales motores de evoluci&#x00F3;n. Mahan, por ejemplo, ve&#x00ED;a en la guerra una “<italic>ley de progreso</italic>” como tambi&#x00E9;n lo hacia Renan. Cyril Fall llegar&#x00ED;a a afirmar:”<italic>surgen de la guerra grandes y nobles ideas. Las m&#x00E1;s altas aspiraciones que el hombre siente por el hombre, arraigan y florecen en su fango, del mismo modo que las rosas pueden crecer en sus estercoleros</italic>” (Fraga Iribarne, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1962</xref>). </p>
		
		<p>Clausewitz hablaba de “<italic>guerra absoluta</italic>”, concepto este completado y superado por la “<italic>guerra total” de</italic> Ludendorff. Si el primero consideraba la guerra como una prolongaci&#x00F3;n de la pol&#x00ED;tica y lo militar como su instrumento. La siguiente fase, encabezada por Luddendorf, fue la subordinaci&#x00F3;n de lo pol&#x00ED;tico a lo militar. </p>
		
		<p>Como caracter&#x00ED;sticas comunes a estas definiciones cabe se&#x00F1;alar su car&#x00E1;cter sangriento, su naturaleza colectiva y total y su desarrollo en el &#x00E1;mbito de sociedades: requiere de un encuentro activo entre fuerzas enfrentadas y de un importante de grado de organizaci&#x00F3;n, porque la organizaci&#x00F3;n guerrera no puede deslindarse f&#x00E1;cilmente de la social, al igual que la tecnolog&#x00ED;a de las armas no puede hacerlo de los utensilios. Por ello, s&#x00F3;lo a partir del Neol&#x00ED;tico resulta apropiado hablar de guerras; es m&#x00E1;s, las primeras huellas indiscutibles de este fen&#x00F3;meno son de la edad del bronce. </p>
		
		<p>En cualquier caso, la guerra tambi&#x00E9;n es expresi&#x00F3;n de la existencia de una relaci&#x00F3;n. Entre los imperios romano y chino no hab&#x00ED;a guerra, porque tampoco exist&#x00ED;a relaci&#x00F3;n directa alguna. Paneblanco, califica la guerra como <italic>“la principal instituci&#x00F3;n del sistema pol&#x00ED;tico internacional”. </italic>Ser&#x00ED;a as&#x00ED; un reajuste de las relaciones entre dos grupos sociales organizados, que no las interrumpe sino que les a&#x00F1;ade una dimensi&#x00F3;n suplementaria la cual se materializa a trav&#x00E9;s de la violencia. </p>
		
		<p>Es m&#x00E1;s la guerra, en cuanto que forma de relaci&#x00F3;n precisa de todos los elementos que caracterizan el di&#x00E1;logo al que se a&#x00F1;ade violencia: reconocimiento, alteridad, empat&#x00ED;a, interacci&#x00F3;n…</p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S3">
		<title>3. GUERRA Y POL&#x00CD;TICA </title>
		
		<p>De lo dicho hasta ahora se puede deducir que la naturaleza de la guerra es instrumental, ya que, como apuntaba Clausewitz, sirve a un objetivo pol&#x00ED;tico: “<italic>el objetivo de la acci&#x00F3;n guerrera es un equivalente del fin pol&#x00ED;tico</italic>.”  </p>
		
		<p>La guerra no tiene sentido en s&#x00ED; misma; tiene una finalidad y un sentido pol&#x00ED;tico, es la pol&#x00ED;tica quien marca el “<italic>para que</italic>” de la guerra. Y en este sentido la naturaleza de los fines est&#x00E1; afectada por la naturaleza de los medios. El medio es la guerra; si la guerra es brutal, desmedida, sin l&#x00ED;mites, probablemente los fines pol&#x00ED;ticos se ver&#x00E1;n afectados por la brutalidad y la falta de medida. Una guerra total da paso a una victoria total, pero tambi&#x00E9;n a una derrota total (Gonz&#x00E1;lez Mart&#x00ED;n, Andr&#x00E9;s et al, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>). </p>
		
		<p>La guerra supone un enfrentamiento de poderes y no es un acto &#x00E9;tico, ni justo, ni legal…. ni siquiera militar; y cualquier an&#x00E1;lisis que se emprenda desde estos planos sin resultar falso es incompleto e induce a la adopci&#x00F3;n de decisiones err&#x00F3;neas. Es un acto pol&#x00ED;tico que, atendiendo a su dimensi&#x00F3;n integral, supera y desborda cualquiera de de los planos considerados: la guerra es ciertamente una Instituci&#x00F3;n de Derecho Internacional P&#x00FA;blico, pero es algo m&#x00E1;s que eso. Entre los primeros actos realizados por los brit&#x00E1;nicos durante la guerra de las Malvinas fue la incautaci&#x00F3;n de los bienes brit&#x00E1;nicos argentinos en las islas. </p>
		
		<p>Es, pues, por encima de todo un instrumento de la pol&#x00ED;tica; se encuentra al servicio de otros fines. Y encarna una contradicci&#x00F3;n: la finalidad de la guerra es la paz entendiendo esta como la nueva situaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica generada tras el conflicto. </p>
		
		<p>Por consiguiente, en todo conflicto debe existir una clara subordinaci&#x00F3;n de la acci&#x00F3;n militar a la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, porque sin control pol&#x00ED;tico se puede llegar a la desmesura de una guerra absoluta y sin sentido. Como Clausewitz dec&#x00ED;a  </p>
		
		<p><italic>“el acto primordial, el principal y m&#x00E1;s decisivo del juicio que ejercen el estadista y el general, es comprender rectamente la guerra que emprenden, no tom&#x00E1;ndola por algo o desear convertirla en algo totalmente imposible por su propia naturaleza”</italic> (Clausewitz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1999</xref>).</p>
		
		<p>No obstante Ludendorff, tras la PGM, aduciendo que no se le hab&#x00ED;an facilitado todos los recursos posibles para la guerra, lleg&#x00F3; a propugnar que la pol&#x00ED;tica deb&#x00ED;a subordinarse a las necesidades de la guerra, invirtiendo con ello la c&#x00E9;lebre ecuaci&#x00F3;n de Clausewitz y subordinando la sociedad a la herramienta.  </p>
		
		<p>Pero la absoluta militarizaci&#x00F3;n de la guerra conduce a la transformaci&#x00F3;n del combate en un fin en s&#x00ED; mismo; la guerra no se entiende as&#x00ED; como una situaci&#x00F3;n excepcional o extraordinaria sino como el estado natural y el final; no es entonces la excepci&#x00F3;n sino que es la ausencia de guerra, la paz, la que se presenta como un estado excepcional.  </p>
		
		<p>En las nuevas guerras la pol&#x00ED;tica impregna todos los niveles, hasta el extremo de que fen&#x00F3;menos como el terrorismo se desarrolla en base a acciones t&#x00E1;cticas dise&#x00F1;adas para influir pol&#x00ED;ticamente.  </p>
		
		<p>Es la pol&#x00ED;tica la que en &#x00FA;ltima instancia fija los l&#x00ED;mites, las restricciones, las condiciones. Sin la pol&#x00ED;tica no puede entenderse la guerra. Es m&#x00E1;s, los l&#x00ED;mites no los imponen los medios, es decir las operaciones militares, los imponen los fines, es decir los objetivos pol&#x00ED;ticos, aunque ciertamente los objetivos est&#x00E1;n condicionados por las opciones que hacen posibles los medios. Los l&#x00ED;mites del campo de batalla los debe fijar la pol&#x00ED;tica. Si la pol&#x00ED;tica no fija los l&#x00ED;mites de la guerra, la guerra adem&#x00E1;s de total, se tornar&#x00E1; absurda (Gonz&#x00E1;lez Mart&#x00ED;n, 2009). </p>
		
		<p>Por eso, el criterio de que la victoria estrat&#x00E9;gica est&#x00E9; determinada por &#x00E9;xitos t&#x00E1;cticos es falaz, pues depende de que se tome adecuadamente la situaci&#x00F3;n en su conjunto – la guerra es un hecho integral, pol&#x00ED;tico - a trav&#x00E9;s del estudio de los factores que la determinan y no mediante su mero an&#x00E1;lisis por partes, (Mao, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1972</xref>) hecho &#x00E9;ste muy importante desde la perspectiva de la guerra asim&#x00E9;trica.  </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		<title>4. CARACTER&#x00CD;STICAS DE LA GUERRA </title>
		
		<p>De lo expuesto hasta ahora se deduce que al ser las guerras causales, para acabar con ellas hay que hacerlo de modo indirecto y atacar las causas que las provocan. Por esta raz&#x00F3;n, la utop&#x00ED;a de acabar con las guerras implica simult&#x00E1;neamente una tautolog&#x00ED;a, hacerle la guerra a la guerra y una <italic>contraditio in terminis</italic> pues, dada su naturaleza instrumental, se precisa de una fuerza coercitiva que debe ser, como m&#x00ED;nimo, de un nivel equivalente al propio de las guerras en s&#x00ED;. Otro tanto cabe afirmarse de la guerra contra el terrorismo.</p>
		
		<p>Adem&#x00E1;s, el formalismo impl&#x00ED;cito a toda declaraci&#x00F3;n de guerra, que defin&#x00ED;a el estado de las relaciones entre pa&#x00ED;ses, desapareci&#x00F3; de facto, como consecuencia mayormente de sus implicaciones jur&#x00ED;dicas – la guerra es antijur&#x00ED;dica -, cre&#x00E1;ndose un espacio de indefinici&#x00F3;n.  </p><p>Los contornos de la guerra son, de por s&#x00ED;, imprecisos; como apuntar&#x00E1; Lenin, las guerras no se declaran, simplemente comienzan. EE.UU hasta 2005, ha utilizado la fuerza en doscientas veinte ocasiones y s&#x00F3;lo ha declarado la guerra en cinco. (Jord&#x00E1;n y Calvo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2005</xref>) La &#x00FA;ltima vez que el Reino Unido declar&#x00F3; la guerra fue a Siam en 1942.</p>
		
		<p>Aunque siempre sucede de la misma manera. Por muy centralizada que est&#x00E9; actualmente la guerra, &#x00E9;sta realmente s&#x00F3;lo comienza con una delegaci&#x00F3;n de poderes a los comandantes de escena.</p>
		
		<p>Tuc&#x00ED;dides se&#x00F1;alaba c&#x00F3;mo la guerra hace que “<italic>en el hombre sea semejante su furor al de las circunstancias</italic>.” Desde este prisma, pensadores como Clausewitz consideran in&#x00FA;til, en primera instancia, todo intento de moderaci&#x00F3;n en la guerra “<italic>ya que siempre conduce al absurdo l&#x00F3;gico.”</italic> Como resultado, hasta la violaci&#x00F3;n se ha convertido en un eficaz m&#x00E9;todo de guerra.  </p>
		
		<p>Aplicando lo que denomina principios de acci&#x00F3;n rec&#x00ED;proca, considera que la interacci&#x00F3;n de las partes generar&#x00E1; una din&#x00E1;mica de acci&#x00F3;n-reacci&#x00F3;n con unos niveles de violencia crecientes que conducir&#x00E1;n necesariamente al empleo de una fuerza sin l&#x00ED;mites; y desde el siglo XX los extremos son nucleares. La guerra tiende a lo anormativo. Todo lo posible tiende naturalmente a materializarse; durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, no se discuti&#x00F3; sobre la utilizaci&#x00F3;n del arma nuclear. </p>
		
		<p>Pero tambi&#x00E9;n el pensador prusiano considera muy dif&#x00ED;cil que se den las condiciones objetivas para esta guerra absoluta y reconoce la existencia de principios moderadores pr&#x00E1;cticos, fundamentalmente, por el hecho de que la guerra sea un hecho aislado sino, por el contrario, incardinado como una m&#x00E1;s de las actividades del Estado. Y es precisamente aplicando esta l&#x00F3;gica desde la que puede moderarse la guerra, aunque, eso s&#x00ED;, actuando sobre otras din&#x00E1;micas y no directamente sobre aquella. <italic>“La pol&#x00ED;tica es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es pol&#x00ED;tica con derramamiento de sangre</italic>” dir&#x00ED;a Mao, o en palabras de Clausewitz: </p>
		
		<p><italic>“La guerra no puede separarse de la vida pol&#x00ED;tica; y siempre que esto ocurre en nuestro an&#x00E1;lisis de la guerra, se destruyen los numerosos v&#x00ED;nculos que conectan los dos elementos y s&#x00F3;lo nos queda algo in&#x00FA;til y carente de sentido”</italic> (Clausewitz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1999</xref>).</p>
		
		<p>Adem&#x00E1;s, no son capaces de emplear toda la fuerza durante todo el tiempo, sino que &#x00E9;sta se debe encontrar distribuida a lo largo de un per&#x00ED;odo a modo de trenes de pulsos de energ&#x00ED;a variable (las campa&#x00F1;as) y precisa de una serie de herramientas.  </p>
		
		<p> De ello se deduce que las guerras admiten muchos estadios de violencia que son fijados impl&#x00ED;citamente por las partes en funci&#x00F3;n de su relaci&#x00F3;n con el entorno; la forma en que se materializa ese proceso de fijaci&#x00F3;n es no recurriendo a otros m&#x00E1;s elevados, o recurriendo y generando una escalada; pero, no se olvide, la ley natural de la guerra es llegar hasta los extremos. La guerra es as&#x00ED;, interactiva, al decir del General Foch <italic>“una dial&#x00E9;ctica de voluntades hostiles que emplean la fuerza para resolver el conflicto”.</italic> </p>
		
		<p>Parad&#x00F3;jicamente, la lucha armada produce acercamiento: despu&#x00E9;s de Jena, Prusia imita las instituciones francesas, tras la Primera Guerra Mundial se produce la revoluci&#x00F3;n de Ataturk y tras la Segunda, Jap&#x00F3;n y Alemania a las norteamericanas. (Fraga Iribarne, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1962</xref>) Los uniformes militares son muy parecidos entre todos los pa&#x00ED;ses y culturas del mundo; como ya se apercibi&#x00F3; Ibn Jald&#x00FA;n, (Issawi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1963</xref>) siempre se asemejan a los m&#x00E1;s poderosos, a los del vencedor.  </p>
		
		<p> Los l&#x00ED;mites de este enfrentamiento vendr&#x00ED;an establecidos racionalmente por el objetivo pol&#x00ED;tico al que sirven y los costes, directos o indirectos y de todo tipo, que la fuerza precisa. En cualquier caso, las relaciones entre Estados, ligadas formalmente al Derecho Internacional, pasan a regirse por una normativa espec&#x00ED;fica y excepcional, el Derecho de los Conflictos Armados, por m&#x00E1;s que conceptualmente se presente la guerra como un il&#x00ED;cito, adem&#x00E1;s de c&#x00F3;mo la negaci&#x00F3;n del Derecho.  </p>
		
		<p>De la misma manera que Arist&#x00F3;teles hablaba de tres almas (sensitiva, volitiva y racional) que se superponen conforme al nivel de evoluci&#x00F3;n en plantas, animales y el hombre, Clausewitz habla de una trinidad formada por el pueblo, el Ej&#x00E9;rcito y el Gobierno cuya compenetraci&#x00F3;n es esencial en los conflictos.  </p>
		
		<p>La guerra cuenta con una l&#x00F3;gica propia, a la que Luttwak llama l&#x00F3;gica parad&#x00F3;jica, diferente de la l&#x00F3;gica lineal aplicada a las situaciones ordinarias en la medida en que aquella induce a la uni&#x00F3;n e inversi&#x00F3;n de los opuestos (Luttwak, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2005</xref>). Los c&#x00E1;lculos desarrollados seg&#x00FA;n una l&#x00F3;gica lineal son menos eficientes que los desarrollados desde la aprehensi&#x00F3;n intuitiva de la l&#x00F3;gica dial&#x00E9;ctica.  </p>
		
		<p>Por eso, el planteamiento lineal y est&#x00E1;tico seg&#x00FA;n el cual, las armas lo deciden todo, es mecanicista y constituye una aproximaci&#x00F3;n unilateral al problema de la guerra que ignora que el factor decisivo es el hombre. Una adecuada correlaci&#x00F3;n de fuerzas debe tener en consideraci&#x00F3;n no s&#x00F3;lo el potencial militar y el econ&#x00F3;mico sino tambi&#x00E9;n otros aspectos como los recursos humanos o la moral. </p>
		
		<p>Clausewitz considera que “<italic>todo en la guerra es muy sencillo, pero lo m&#x00E1;s sencillo es dif&#x00ED;cil. Estas dificultades se amontonan y determinan una fricci&#x00F3;n que nadie que no haya visto la guerra puede representarse felizmente.”</italic> Fricci&#x00F3;n que viene producida por la acci&#x00F3;n del enemigo pero tambi&#x00E9;n por el azar, el miedo, las imprevisiones m&#x00E1;s simples…  </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S5">
		<title>5. CONCLUSION </title>
		
		<p>En la batalla de Bermule entre Enrique I de Inglaterra y Luis VI de Francia hubo 3 muertos y 140 prisioneros. Como dijera Bouthoul  </p>
		
		<p><italic>“las guerras del Renacimiento, la de aquella batalla de Anagni… en la que hubo una v&#x00ED;ctima, un muerto por ca&#x00ED;da de caballo, eran guerras, mientras que la matanza de millones de civiles polacos a manos de alemanes, s&#x00F3;lo fue un simple crimen”</italic> (Bouthoul, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1984</xref>).</p>
		
		<p>Si en todo el siglo XIX murieron quince millones de personas, en la Primera Guerra Mundial murieron en torno a veinticinco millones, en la Segunda Guerra Mundial se habla de ciento diez millones (Verstrynge, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1979</xref>). En todo el siglo XX perecieron 187 millones de personas, el 10% de la poblaci&#x00F3;n mundial en 1913 (Hobsbawm, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2007</xref>). Pero las cifras son siempre relativas; cuando Ca&#x00ED;n mat&#x00F3; a Abel destruy&#x00F3; al 25% de la humanidad utilizando la quijada de un asno. </p>
		
		<p>En esta l&#x00ED;nea Mary Kaldor sostiene que “<italic>a principios del siglo XX la proporci&#x00F3;n entre bajas militares y civiles era de 8:1… en las guerras de los a&#x00F1;os noventa, la proporci&#x00F3;n… es de 1:8.</italic>”; el n&#x00FA;mero de civiles muertos en todo el siglo XX se cifra en 50 millones, el 60% del total. </p>
		
		<p>Stepanova, (Stepanova, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2008</xref>) investigadora del SIPRI, mantiene que los conflictos sin la participaci&#x00F3;n de los Estados producen de 2 a 5 menos veces muertos en combate, lo que no significa que sean menos violentos, sino que la violencia es unilateralmente dirigida contra la poblaci&#x00F3;n civil y apunta a que, con los datos del SIPRI, en 2001 un 22% de la violencia dirigida contra la poblaci&#x00F3;n es responsabilidad de los gobiernos y un 77% de los rebeldes, mientras en 2003 el 32% era de los gobiernos y el 68% de los grupos no estatales.  </p>
		
		<p>As&#x00ED;, puede hablarse de la “<italic>urbanizaci&#x00F3;n de los conflictos</italic>” ya que todas las batallas importantes del siglo XX tienen nombres de ciudades; es m&#x00E1;s David sostiene que las ciudades ser&#x00E1;n el campo de batalla del siglo XXI. En cualquier caso este autor considera que el n&#x00FA;mero de guerras “<italic>mayores</italic>” ha disminuido; 27 en el siglo XVI, 17 en el XVII, 10 en el XVIII, 5 en el XIX y 5 en el XX. Pero tambi&#x00E9;n afirma que su poder destructivo ha ido in crescendo. (David, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2008</xref>) De hecho Tilly cifraba la mortandad por mil habitantes en 5 en el siglo XVIII, 6 en el XIX y 46 en el XX. (Tilly, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>) </p>
		
		<fig id="F1">
		<label>Figura 1</label>
		<caption>
		<title>Guerras entre 1946 y 2002</title>
		<p>Fuente: Departamento de Estudios sobre la Paz y los Conflictos de la Universidad de Uppsala; e Instituto Internacional de Oslo de Investigaciones sobre la Paz.</p>
		</caption>
		<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
		</fig>
		
		
		<p>Adem&#x00E1;s Stepanova se&#x00F1;ala, utilizando el informe Human Security Society (2005), que la espiral de violencia ser&#x00ED;a descendente; de acuerdo con este estudio el n&#x00FA;mero de guerras, genocidios y violaciones de derechos humanos muestra una reducci&#x00F3;n en los &#x00FA;ltimos 15 a&#x00F1;os de 50 en 1991 se ha pasado a 30 en 2004; el n&#x00FA;mero de guerras con m&#x00E1;s de 1.000 muertos, las guerras civiles y los genocidios, bajaron un 80%; los ataques terroristas un 50%, apuntando que si en 1950 murieron en combate 700.000 personas, en 2003 fueron 20.000. El riesgo medio de que un habitante tomara parte en una guerra se situaba en 0,4 en 2004, mientras entre 1945 y 1990 era pr&#x00F3;ximo a un 1% (David, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2008</xref>). </p>
		
		<p>En 2006 s&#x00F3;lo hubo 3 conflictos armados que alcanzaron la intensidad necesaria. Los pa&#x00ED;ses m&#x00E1;s concernidos tras la Segunda Guerra Mundial son el Reino Unido (21), Francia (19 conflictos), EE.UU. (16 conflictos) (Stepanova, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2008</xref>). Y es que s&#x00F3;lo una peque&#x00F1;a parte de los conflictos en el mundo se produce entre Estados. La revoluci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica y la globalizaci&#x00F3;n han multiplicado el poder de los actores no estatales favoreciendo el desaf&#x00ED;o al Estado y el conflicto asim&#x00E9;trico.  </p>
		
		<p>Una mirada atenta confirma que, en este campo, asistimos a la aceleraci&#x00F3;n de una tendencia iniciada en el siglo XIX: esa centuria mostr&#x00F3; un promedio de 18 conflictos armados por d&#x00E9;cada, 65 % de los cuales eran intraestatales. En el siglo XX, ese promedio de conflictos ascender&#x00ED;a a 27 casos por decenio, aunque variar&#x00ED;a sustancialmente su composici&#x00F3;n cualitativa: los conflictos intraestatales representar&#x00ED;an el 80 % por ciento. Ya en los a&#x00F1;os 70, llegar&#x00ED;an al 90 % y a partir de los a&#x00F1;os 80 ese porcentaje se aproxima al 100% (Paschall, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1990</xref>).En 2008 hay m&#x00E1;s de 25 conflictos armados activos en el mundo, la mayor&#x00ED;a asim&#x00E9;tricos. </p>
		
		<p>Y es que con la llegada del siglo XX, y fruto precisamente del incremento de la intensidad en las Relaciones Internacionales, se instrumentaron tambi&#x00E9;n muchos m&#x00E9;todos de presi&#x00F3;n entre Estados, de las que la violencia armada – no siempre directa - era s&#x00F3;lo uno. </p>
		
		<p>Lu&#x00ED;s XI rey de Francia ya sosten&#x00ED;a que “<italic>el triunfo de las armas empalidece poco a poco y pierde trascendencia cuando hablan los embajadores.</italic>” Idea &#x00E9;sta apuntalada por Raymond Aron “<italic>la victoria militar no es fin &#x00FA;ltimo, s&#x00F3;lo un medio con vistas al verdadero fin, la paz en el que las voluntades adversas se unen.</italic>” </p>
		
		<p>La sustituci&#x00F3;n de la victoria por la paz, se convierte en prueba de la p&#x00E9;rdida de autonom&#x00ED;a de la guerra. La guerra en cuanto deja de ser independiente, y en su nivel de abstracci&#x00F3;n m&#x00E1;s alto, hace que sea complementaria y no opuesta a la paz en la que se a&#x00FA;nan medio y fin (Garc&#x00ED;a Caneiro, 1991).La guerra pues, posee su propia gram&#x00E1;tica pero la pol&#x00ED;tica es su cerebro, por lo que no cuenta con una l&#x00F3;gica propia y genera una conducta espec&#x00ED;ficamente pol&#x00ED;tica. (Schmitt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2000</xref>) </p>
		
		<p>No deja de ser indicativo que tras el Tratado de Versalles, pr&#x00E1;cticamente no hayan tratados de paz. La raz&#x00F3;n ser&#x00ED;a consecuencia de implicar a las sociedades en los conflictos; con ello se dota a la guerra de un componente inercial que hace que las condiciones de paz o no sean equilibradas y garanticen la paz futura, o no puedan ser aceptadas por las sociedades en cuyo nombre se suscriben.  </p>
		
		<p>De hecho, la derrota en guerra no s&#x00F3;lo tra&#x00ED;a consigo un recambio en las &#x00E9;lites dirigentes del derrotado, sino tambi&#x00E9;n de su forma pol&#x00ED;tica, cosa que antes no suced&#x00ED;a. </p>
		
		<p>La diferencia entre fuerza y violencia se encuentra en una evanescente cuesti&#x00F3;n de legitimidad que hace que la guerra se desinstitucionalice y retorne a los viejos modos prewestfalianos, cuando se hac&#x00ED;a entre grupos armados. </p>
		
		<p>El monopolio de la violencia ha dejado tambi&#x00E9;n de pertenecer a los Estados y aparecen grupos y agentes trasnacionales que la desarrollan; la distinci&#x00F3;n entre la guerra y el crimen se difumina entonces para hacerse depender de la fuerza y de la consolidaci&#x00F3;n de una situaci&#x00F3;n de victoria. Y sucede que la guerra se hace tambi&#x00E9;n hacia el interior y la funci&#x00F3;n policial se extiende hacia el exterior.  </p>
		
		<p>La creciente complejidad que presentan los escenarios contempor&#x00E1;neos hace que la guerra sea un concepto que no recoja todos los casos categorizables de procesos violentos que implican a grupos, y se quede peque&#x00F1;o para resultar &#x00FA;til como instrumento de estudio. El concepto de guerra como tal ha quedado desfasado en el siglo XXI ya que no cubre todos los fen&#x00F3;menos de violencia organizada posibles, y ni siquiera alcanza a definir la naturaleza de la rivalidad. La guerra se queda as&#x00ED; en un t&#x00E9;rmino excesivamente militar para aproximarse a los enfrentamientos armados atendiendo a la pluralidad de planos en que viene a dirimirse el choque de poder.</p>
					 
		</sec>
		
	</body>

	<back>
	
		<sec id="notas">
			 <title>NOTAS</title>
				 
				 <fn-group>
				  <fn id="NOTE01"><label>1</label><p>Ciudadan&#x00ED;a y libertad eran t&#x00E9;rminos, muchas veces, asociados al servicio de las armas en el mundo cl&#x00E1;sico. As&#x00ED; fil&#x00F3;sofos como S&#x00F3;crates o Plat&#x00F3;n fueron soldados orgullosos de su condici&#x00F3;n.</p></fn>
				  
				  <fn id="NOTE02"><label>2</label><p>Eur&#x00ED;pides escribi&#x00F3; “<italic>Las Troyanas</italic>” un alegato antib&#x00E9;lico en el que describe los padecimientos de las mujeres de Troya tras la toma de la ciudad. Tambi&#x00E9;n merece rese&#x00F1;arse la obra de Arist&#x00F3;fanes “<italic>Lis&#x00ED;strata”</italic> hero&#x00ED;na que convence a las mujeres de Atenas de que nieguen sus favores a sus maridos para que desistan de ir a la guerra.</p></fn>
				  
				  <fn id="NOTE03"><label>3</label><p>T&#x00ED;tulo preliminar, Art&#x00ED;culo 6. “<italic>Espa&#x00F1;a renuncia a la guerra como instrumento de pol&#x00ED;tica nacional</italic>”.</p></fn>
				  
				  <fn id="NOTE04"><label>4</label><p>“<italic>Si vis pacem, para bellum</italic>” (Vegecio Renato, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1988</xref>).</p></fn>
				  
				  <fn id="NOTE05"><label>5</label><p>Citado as&#x00ED; por Michael Howard (Howard, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1987</xref>) y tambi&#x00E9;n Gaston Bouthoul, (Bouthoul, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1984</xref>).</p></fn>
				  
				  <fn id="NOTE06"><label>6</label><p>La frase “<italic>la supervivencia de los m&#x00E1;s aptos</italic>” formulada en estrictos t&#x00E9;rminos biol&#x00F3;gicos fue trasladada a la esfera pol&#x00ED;tica dando cuerpo doctrinal a formulaciones preexistentes.</p></fn>
			 
				 </fn-group>
		</sec>


		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

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				  <surname>Bouthoul</surname>
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			  <year>1984</year>
			  <source>Tratado de Polemología</source> 
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			  <year>2008</year> 
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