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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2014.765n1011</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2014.765n1011</article-id>
			 
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			<subject>VARIA / VARIA</subject>
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				<article-title>Ciencia y pol&#x00ED;tica en el exilio republicano de 1939: un ethos cientificista para la legitimidad republicana</article-title>
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					<trans-title>SCIENCE AND POLITICS IN THE 1939 REPUBLICAN EXILE: THE ETHOS OF SCIENTISM FOR REPUBLICAN LEGITIMACY</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">CIENCIA Y POL&#x00CD;TICA EN EL EXILIO REPUBLICANO DE 1939</alt-title>
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				<contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
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					 <surname>L&#x00F3;pez S&#x00E1;nchez</surname>
					 <given-names>Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a</given-names>
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				<aff id="U1">Departamento de Historia Contempor&#x00E1;nea. Facultad de Geograf&#x00ED;a e Historia. Universidad Complutense de Madrid.</aff>
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			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="jmlopezs@ghis.ucm.es">jmlopezs@ghis.ucm.es</email>
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			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2014</year>
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			<volume>190</volume>
			<issue>765</issue>
			
			<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2014.765n1011</elocation-id>

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				<date date-type="received">
					<day>22</day>
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					<year>2013</year>
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				<date date-type="accepted">
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					<month>11</month>
					<year>2013</year>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2014 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2014</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
			<title>RESUMEN</title>
			<p>Este art&#x00ED;culo trata de analizar la vinculaci&#x00F3;n entre ciencia y pol&#x00ED;tica en el exilio republicano de 1939. Esta relaci&#x00F3;n se forj&#x00F3; en torno a la construcci&#x00F3;n de un <italic>ethos</italic> cientificista que defend&#x00ED;a el ejercicio de una ciencia moderna porque los valores morales y &#x00E9;ticos derivados de la misma ten&#x00ED;an que validar el programa pol&#x00ED;tico liberal y democr&#x00E1;tico del exilio republicano. De esta forma los cient&#x00ED;ficos exiliados entendieron que su mejor contribuci&#x00F3;n a la resistencia antifranquista pasaba por la elaboraci&#x00F3;n de un discurso opositor basado en las virtudes de la ciencia moderna, ant&#x00ED;tesis de la cosmovisi&#x00F3;n cient&#x00ED;fica que pose&#x00ED;a el academicismo franquista, anquilosada en una concepci&#x00F3;n medieval de la ciencia. Las p&#x00E1;ginas de la revista <italic>Ciencia</italic>, fundada en 1940, fueron su testimonio.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
			<title>ABSTRACT</title>
			<p>This article seeks to explore the link between science and politics in the Republican exile of 1939. This relationship was forged around the construction of an ethos of scientific thought that defended the pursuit of modern science because the moral and ethical values derived from it had to validate Republican exiles’ liberal and democratic political agenda. Thus, exiled scientists considered their best contribution to the anti-Franco resistance was to develop a discourse of opposition based on the virtues of modern science, which was the antithesis of the academic scientific worldview held by Franco’s dictatorship, stuck in a medieval conception of science. The pages of the journal <italic>Ciencia</italic>, founded in 1940, bear witness to it.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Exilio espa&#x00F1;ol republicano</kwd>
				<kwd>ciencia</kwd>
				<kwd>pol&#x00ED;tica</kwd>
				<kwd>resistencia antifranquista</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Spanish Republican exile</kwd>
				<kwd>science</kwd>
				<kwd>policy</kwd>
				<kwd>anti-Franco resistance</kwd>
			</kwd-group>
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		<sec id="S0">
			<title></title>
				
			<p>La guerra civil fren&#x00F3; en seco la consolidaci&#x00F3;n de un sistema cient&#x00ED;fico en Espa&#x00F1;a, cuyas bases se hab&#x00ED;an sentado a lo largo del primer tercio del siglo XX gracias a la labor impulsada desde la Junta para Ampliaci&#x00F3;n de Estudios, pues “a pesar de los altibajos, el resultado fue la g&#x00E9;nesis de una comunidad cient&#x00ED;fica joven, din&#x00E1;mica, bien articulada, con participaci&#x00F3;n activa en el contexto internacional, […]. Pero ese colectivo sufri&#x00F3; una profunda crisis entre 1936 y 1939, como consecuencia del golpe militar y del desastre provocado por la Guerra Civil y la ulterior represi&#x00F3;n franquista” (Barona, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2010</xref>, 10). Las ra&#x00ED;ces ideol&#x00F3;gicas y culturales de la dictadura del general Franco constituyeron un retroceso de alcance hist&#x00F3;rico para el todav&#x00ED;a fr&#x00E1;gil entramado cient&#x00ED;fico espa&#x00F1;ol, mientras el exilio represent&#x00F3; la sangr&#x00ED;a de una parte sustancial del capital humano de la cultura espa&#x00F1;ola, incluido el componente cient&#x00ED;fico, dando lugar a una descapitalizaci&#x00F3;n que tard&#x00F3; decenios en ser solventada. La depuraci&#x00F3;n emprendida por los vencedores de la guerra civil cercen&#x00F3; bruscamente el proceso modernizador registrado a lo largo del primer tercio del siglo XX. El sistema cient&#x00ED;fico espa&#x00F1;ol, que en los a&#x00F1;os veinte y treinta hab&#x00ED;a emprendido una senda esperanzadora, situ&#x00E1;ndolo por primera vez en la &#x00E9;poca contempor&#x00E1;nea en el panorama cient&#x00ED;fico internacional, fue borrado de un plumazo. Se expuls&#x00F3; a cient&#x00ED;ficos de reconocido prestigio internacional, se destruyeron escuelas y grupos de investigaci&#x00F3;n consolidados, se desmantelaron instituciones cient&#x00ED;ficas y centros de investigaci&#x00F3;n (Otero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>). </p>
			
			<p>Se cercen&#x00F3;, en fin, el entramado construido con la JAE, se persigui&#x00F3; con sa&#x00F1;a el esp&#x00ED;ritu que la alentaba, se arras&#x00F3; la apuesta por la modernidad que encarnaba, en la que la sociedad espa&#x00F1;ola se hab&#x00ED;a embarcado con creciente fuerza y dinamismo desde principios del siglo XX, para entronizar una trasnochada ret&#x00F3;rica imperial que buscaba sus ra&#x00ED;ces en el esp&#x00ED;ritu de la Contrarreforma, como dej&#x00F3; bien claro el pre&#x00E1;mbulo de la ley sobre Ordenaci&#x00F3;n de la Universidad espa&#x00F1;ola de 29 de julio de 1943: </p>
			
			<p>“Cuando adviene la unidad nacional y suena la hora universal de Espa&#x00F1;a, nuestra Universidad, […] aparece en la plenitud de su concepto para servir los ideales de su destino imperial […] Viv&#x00ED;amos momentos de crisis y de ruina en que si la educaci&#x00F3;n intelectual estaba desquiciada, hab&#x00ED;a sucumbido tambi&#x00E9;n en manos de la libertad de C&#x00E1;tedra la educaci&#x00F3;n moral y religiosa, y hasta el amor a la Patria se sent&#x00ED;a con ominoso pudor, ahogado por la corriente extranjerizante, laica, fr&#x00ED;a, krausista y mas&#x00F3;nica de la Instituci&#x00F3;n Libre, que se esforzaba por dominar el &#x00E1;mbito universitario […] la Rep&#x00FA;blica lanz&#x00F3; a la Universidad por la pendiente del aniquilamiento y desespa&#x00F1;olizaci&#x00F3;n […] La Ley […] quiere ante todo que la Universidad del Estado sea cat&#x00F3;lica. Todas sus actividades habr&#x00E1;n de tener como gu&#x00ED;a suprema el dogma y la moral cristiana […] Por otra parte, la Ley […] exige el fiel servicio de la Universidad a los ideales de la Falange”<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>. </p>
			
			<p>Del lado de la emigraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica e intelectual, la incertidumbre del retorno era el sentimiento que dominaba en 1939, si bien pocos exiliados se resignaron a aceptar que el destierro fuera permanente. Las circunstancias sociales y personales generadas por la depuraci&#x00F3;n de los cuadros docentes de la universidad espa&#x00F1;ola y su reconstrucci&#x00F3;n mediante la provisi&#x00F3;n de c&#x00E1;tedras desataron la protesta de la emigraci&#x00F3;n universitaria. En los a&#x00F1;os cuarenta el exilio cient&#x00ED;fico e intelectual se sum&#x00F3; a la denuncia de la represi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y social, desde dos esferas complementarias. Por una parte, defendi&#x00F3; la actuaci&#x00F3;n educativa de la Segunda Rep&#x00FA;blica, desvel&#x00F3; los atropellos del franquismo contra la universidad, la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y el conjunto del sistema educativo. El exilio universitario hizo suya la pol&#x00ED;tica republicana en materia de instrucci&#x00F3;n p&#x00FA;blica porque ve&#x00ED;an en ella un respaldo &#x00E9;tico para reivindicar la imagen liberal y democr&#x00E1;tica de la Segunda Rep&#x00FA;blica y apuntalar la cr&#x00ED;tica contra todos los abusos cometidos por la dictadura en Espa&#x00F1;a. En este contexto, la revista <italic>Ciencia</italic> ofreci&#x00F3;, uni&#x00E9;ndose al programa de denuncias, una contrarr&#x00E9;plica a la pol&#x00ED;tica cient&#x00ED;fica y cultural del franquismo a trav&#x00E9;s de la construcci&#x00F3;n de un <italic>ethos</italic> cientificista basado en la defensa de la ciencia moderna y los homenajes a las m&#x00E1;s destacadas figuras de la ciencia en la emigraci&#x00F3;n. </p>
			
			
		</sec>
			
		<sec id="S1">
			<title>EL DISE&#x00D1;O DE LA REVISTA CIENCIA </title>
			
			<p>El exilio de las ciencias naturales en M&#x00E9;xico se agrup&#x00F3; pronto en torno a la emblem&#x00E1;tica figura de Ignacio Bol&#x00ED;var, que hab&#x00ED;a llegado a M&#x00E9;xico a sus 89 a&#x00F1;os, y a la pr&#x00E1;ctica cient&#x00ED;fica de su hijo C&#x00E1;ndido, condensadas ambas en la fundaci&#x00F3;n de la revista <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>. A finales de noviembre de 1939 el proyecto estaba bastante perfilado y C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, quien hab&#x00ED;a regresado de su primer trabajo de campo en Chiapas, pod&#x00ED;a explicar a Jos&#x00E9; Cuatrecasas, exiliado en Colombia, los planes merced a los cuales “un grupo de profesores ibero americanos y espa&#x00F1;oles, con el apoyo de “Editorial Atlante, S.A.”, de M&#x00E9;xico, ha emprendido la tarea de publicar una revista cient&#x00ED;fica mensual en lengua espa&#x00F1;ola que, al mismo tiempo que recoja los hechos m&#x00E1;s salientes del movimiento cient&#x00ED;fico ibero americano, sea una fuente de informaci&#x00F3;n para todos los colegas del Continente”<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>. Ignacio Bol&#x00ED;var figuraba al frente de una revista nacida en las conversaciones con su hijo C&#x00E1;ndido y el c&#x00ED;rculo de naturalistas refugiados en M&#x00E9;xico. </p>
			
			<p>Hasta su muerte, el 19 de noviembre de 1944, Ignacio Bol&#x00ED;var ejerci&#x00F3; la direcci&#x00F3;n de la revista. Tras su desaparici&#x00F3;n el Patronato de <italic>Ciencia</italic> se reuni&#x00F3; el 20 de febrero de 1945 y eligi&#x00F3; como nuevo director a Blas Cabrera<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>. Suced&#x00ED;a a Bol&#x00ED;var un nombre emblem&#x00E1;tico de las ciencias f&#x00ED;sicas en Espa&#x00F1;a, cuya carrera estaba &#x00ED;ntimamente ligada a la direcci&#x00F3;n del Laboratorio de Investigaciones F&#x00ED;sicas de la JAE y su posterior incorporaci&#x00F3;n al Instituto Nacional de F&#x00ED;sica y Qu&#x00ED;mica, as&#x00ED; como al proyecto de renovaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de la Junta. El 4 de febrero de 1939 una Orden hab&#x00ED;a separado del servicio activo a Blas Cabrera Felipe<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>, catedr&#x00E1;tico de Electricidad y Magnetismo y director del citado Instituto Nacional de F&#x00ED;sica y Qu&#x00ED;mica. Desde 1936 Cabrera se hab&#x00ED;a instalado en Par&#x00ED;s hasta que en 1942 se traslad&#x00F3; definitivamente a M&#x00E9;xico. Introductor, junto a Enrique Moles, de una concepci&#x00F3;n moderna de las ciencias f&#x00ED;sico-qu&#x00ED;micas, Cabrera era, adem&#x00E1;s de Miguel Antonio Catal&#x00E1;n, el f&#x00ED;sico m&#x00E1;s importante que hab&#x00ED;a tenido Espa&#x00F1;a a lo largo de su historia y uno de los principales divulgadores de la relatividad einsteniana en el pa&#x00ED;s (Otero y L&#x00F3;pez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2012</xref>; S&#x00E1;nchez Ron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1991</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1993</xref>). Junto a Cajal y Bol&#x00ED;var, Cabrera hab&#x00ED;a sido un tenaz impulsor de las modernas ciencias naturales en la JAE, por lo que pertenec&#x00ED;a a aquella generaci&#x00F3;n de “mayores” que hab&#x00ED;an liderado el proyecto de la Junta durante los a&#x00F1;os “heroicos” y sobre los que se hab&#x00ED;an formado las escuelas de trabajo y las generaciones de cient&#x00ED;ficos m&#x00E1;s j&#x00F3;venes a lo largo de las siguientes dos d&#x00E9;cadas y media. Su trayectoria y el desprecio que le obsequi&#x00F3; el r&#x00E9;gimen franquista cuando intent&#x00F3; regresar a Espa&#x00F1;a lo empujaron al exilio. Aunque menos comprometido pol&#x00ED;ticamente que Ignacio Bol&#x00ED;var, el reconocimiento internacional de Cabrera lo convert&#x00ED;an en el candidato id&#x00F3;neo para suceder al entom&#x00F3;logo al frente de la revista. </p>
			
			<p>Muy breve fue el tiempo que Blas Cabrera ejerci&#x00F3; como director porque falleci&#x00F3; el 1 de agosto de 1945: </p>
			
			<p>“Con el fallecimiento del Prof. Cabrera ha experimentado la revista una p&#x00E9;rdida sumamente sensible, pues era uno de los mejores y m&#x00E1;s entusiastas defensores de Ciencia, a la que ampar&#x00F3; en todo momento con su gran prestigio, […]. La figura se&#x00F1;era de Don Blas, junto con las de algunos otros cient&#x00ED;ficos muy distinguidos como Ignacio Bol&#x00ED;var, P&#x00ED;o del R&#x00ED;o-Hortega, Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez-Covisa, Wenceslao L&#x00F3;pez Albo, Od&#x00F3;n de Buen y algunas m&#x00E1;s, quedar&#x00E1; para siempre en la acogedora tierra de Am&#x00E9;rica, como mudo y perenne testimonio de la imposibilidad de convivencia de esos esp&#x00ED;ritus eminentes con el r&#x00E9;gimen que les imposibilit&#x00F3; la vida en su patria”<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. </p>
			
			<p>Antonio Madinaveitia tom&#x00F3; la pluma para escribir en diciembre de <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1945</xref> una necrol&#x00F3;gica en <italic>Ciencia</italic> cargada de referencias a su trayectoria en los laboratorios de la Junta para Ampliaci&#x00F3;n de Estudios y a su personalidad cient&#x00ED;fica, tan relacionada con las principales figuras que hab&#x00ED;an protagonizado el renacer de la ciencia y la cultura espa&#x00F1;olas del primer tercio de siglo: </p>
			
			<p>“Espa&#x00F1;a va perdiendo en el destierro a los hombres que impulsaron el intenso desarrollo cient&#x00ED;fico que se fue producido all&#x00ED; desde comienzos del siglo hasta la sublevaci&#x00F3;n militar. Ha muerto Jos&#x00E9; Castillejo, muri&#x00F3; D. Ignacio Bol&#x00ED;var y ahora Cabrera […] Deja D. Blas una labor f&#x00ED;sica importante, y adem&#x00E1;s pudo tener la satisfacci&#x00F3;n de ver reunidos en su laboratorio un grupo de j&#x00F3;venes investigadores, unos formados por &#x00E9;l desde el comienzo, otros que encontraron en su laboratorio el apoyo y la direcci&#x00F3;n necesarios para sus investigaciones. Este grupo de hombres j&#x00F3;venes comenzaba a crear la f&#x00ED;sica espa&#x00F1;ola, y lo hubiera logrado de no haber sido por la guerra” (Madinaveitia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1945</xref>, 241-242). </p>
			
			<p>El Patronato “acord&#x00F3; el nombramiento de director de la revista, a partir de 1946, del Prof. C. Bol&#x00ED;var y Pieltain”<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>, hasta entonces miembro del comit&#x00E9; de redacci&#x00F3;n y principal encargado de la publicaci&#x00F3;n de la revista. La llegada de C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var a la direcci&#x00F3;n pon&#x00ED;a de manifiesto que el exilio hab&#x00ED;a empezado a cobrarse el tributo generacional de figuras egregias de la ciencia espa&#x00F1;ola, cuyos nombres estaban intr&#x00ED;nsecamente asociados a la etapa inmediatamente anterior a la guerra civil. Hasta la aparici&#x00F3;n del &#x00FA;ltimo n&#x00FA;mero de la revista en diciembre de 1975 C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var ejerci&#x00F3; como director de la misma, por lo que podr&#x00ED;a decirse que <italic>Ciencia</italic> casi muri&#x00F3; con &#x00E9;l. No obstante, desde marzo de 1973 la revista hab&#x00ED;a entrado en una nueva etapa que ten&#x00ED;a mucho que ver con el hecho de que C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var se encontraba cada vez m&#x00E1;s enfermo y fue delegando sus responsabilidades al frente de la misma (Pulgar&#x00ED;n, Carapeto y Cobos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2008</xref>, 457-489). </p>
			
			<p><italic>Ciencia</italic> tuvo una rara cualidad entre las revistas del exilio, su prolongada existencia. Al contrario que la mayor parte de las publicaciones peri&#x00F3;dicas del destierro republicano, cuya vida se extingu&#x00ED;a con mayor o menor rapidez, <italic>Ciencia</italic> apareci&#x00F3; desde 1940 a 1975, aunque fuera de manera irregular. Esto significa que la revista cubri&#x00F3; la casi plena totalidad cronol&#x00F3;gica del exilio, registrando las diferentes sensibilidades por las que atraves&#x00F3; el exilio cient&#x00ED;fico. Con Ignacio Bol&#x00ED;var como referente simb&#x00F3;lico hasta su fallecimiento en 1944, quien verdaderamente llev&#x00F3; la administraci&#x00F3;n fue su hijo C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, junto al que hay que mencionar a un grupo de profesores exiliados que iban a colaborar de manera intensa con aquella publicaci&#x00F3;n. La direcci&#x00F3;n se distribuy&#x00F3; en tres cuerpos: director, redacci&#x00F3;n y consejo de redacci&#x00F3;n. Este &#x00FA;ltimo tuvo una ampl&#x00ED;sima n&#x00F3;mina de colaboradores, entre los cuales no faltaron <italic>transterrados</italic> de gran peso como Federico Bonet, Pedro Bosch Gimpera, Blas Cabrera, Jos&#x00E9; Giral, Gustavo Pittaluga, Miguel Prados Such, Jos&#x00E9; Royo G&#x00F3;mez, Arturo Duperier, Antonio Tr&#x00ED;as, Faustino Miranda, Gonzalo Rodr&#x00ED;guez Lafora, Antonio Madinaveitia, Manuel M&#x00E1;rquez, Alejandro Otero, Augusto Pi-Sunyer, Jos&#x00E9; Puche, P&#x00ED;o del R&#x00ED;o Hortega, Jos&#x00E9; Cuatrecasas y Enrique Rioja, entre otros muchos. A ellos habr&#x00ED;a que a&#x00F1;adir una extensa terna de profesores hispanoamericanos y de otros pa&#x00ED;ses. Por sus p&#x00E1;ginas pasaron antes o despu&#x00E9;s la mayor parte de los cient&#x00ED;ficos espa&#x00F1;oles del exilio. </p>
			
			<p>Adem&#x00E1;s de C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, el coraz&#x00F3;n de <italic>Ciencia</italic> lo constitu&#x00ED;a su redacci&#x00F3;n, secci&#x00F3;n que estuvo, hasta 1950, exclusivamente en manos de los universitarios espa&#x00F1;oles exiliados: C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, Francisco Giral e Isaac Costero Tudanca gestionaron sus actividades hasta 1944. Desde comienzos de 1945 y hasta 1950 se fueron incorporando en diferentes etapas miembros del exilio cient&#x00ED;fico espa&#x00F1;ol, Bibiano Fern&#x00E1;ndez Osorio-Tafall, Honorato de Castro y Federico Bonet, o importantes representantes del mundo cient&#x00ED;fico mexicano, Manuel Sandoval Vallarta, Alfredo S&#x00E1;nchez-Marroquin, Rafael Illescas Frisbie y Antonio Garc&#x00ED;a Rojas<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>. A partir de julio de 1952 <italic>Ciencia</italic> cont&#x00F3; con un vicedirector, responsabilidad que recay&#x00F3; en Francisco Giral<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. Durante los a&#x00F1;os cincuenta este equipo no experiment&#x00F3; cambio alguno, pero en 1962 Jos&#x00E9; Puche &#x00C1;lvarez sustituy&#x00F3; a Honorato de Castro y en 1965 se uni&#x00F3; a la redacci&#x00F3;n Guillermo Massieu. A partir de 1968 desapareci&#x00F3; la figura de vicedirector, aunque Francisco Giral sigui&#x00F3; formando parte de la redacci&#x00F3;n de la revista, a la que se incorpor&#x00F3; ese mismo a&#x00F1;o Jos&#x00E9; Ignacio Bol&#x00ED;var Goyanes. En 1969 dejaban la redacci&#x00F3;n Rafael Illescas y Antonio Garc&#x00ED;a Rojas, a los que relev&#x00F3; Manuel Madrazo Garamendi. A finales de 1972 se incorpor&#x00F3; Dionisio Pel&#x00E1;ez Fern&#x00E1;ndez en calidad de editor. Al a&#x00F1;o siguiente <italic>Ciencia</italic> experiment&#x00F3; una considerable remoci&#x00F3;n de su equipo administrativo con la consolidaci&#x00F3;n de la figura del editor y la creaci&#x00F3;n de un consejo editorial que qued&#x00F3; integrado por Francisco Giral, Jos&#x00E9; Puche y Jos&#x00E9; Ignacio Bol&#x00ED;var Goyanes. </p>
			
			<p>El principal reto al que se enfrent&#x00F3; la administraci&#x00F3;n de la revista fueron las dificultades econ&#x00F3;micas. Durante los dos primeros a&#x00F1;os tanto el Comit&#x00E9; T&#x00E9;cnico de Ayuda a los Republicanos Espa&#x00F1;oles (CTARE) como la Junta de Auxilio a los Republicanos Espa&#x00F1;oles (JARE), dos organismos creados para socorrer a los refugiados republicanos, prestaron su ayuda en forma de subvenciones o inscripciones. Esta ayuda econ&#x00F3;mica result&#x00F3; decisiva durante los primeros meses porque la revista “no re&#x00FA;ne el n&#x00FA;mero de suscriptores que ser&#x00ED;a necesario para asegurar su vida”<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>. Los Bol&#x00ED;var hab&#x00ED;an acordado con la editorial mexicana Atlante la edici&#x00F3;n de la revista, pero las perennes dificultades econ&#x00F3;micas hicieron que Atlante se planteara muy seriamente su continuidad. A lo largo de 1941 y 1942 la precariedad econ&#x00F3;mica era la principal preocupaci&#x00F3;n de C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, “pues la Editorial se retra&#x00ED;a de emplear fondos en una cosa que solo le produc&#x00ED;a d&#x00E9;ficit. Se han obtenido algunas subvenciones, que a&#x00FA;n no siendo las necesarias para su sostenimiento, han animado a los editores a continuarla”<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>. Esas otras subvenciones a las que se refer&#x00ED;a Ignacio Bol&#x00ED;var eran las de algunas empresas y mecenas mexicanos: “como la Compa&#x00F1;&#x00ED;a Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, el Sr. Santiago Galas y el Banco de M&#x00E9;xico, por gestiones de su Director el Lic. Eduardo Villase&#x00F1;or. Tambi&#x00E9;n nos han prestado su auxilio el Gral. Abelardo Rodr&#x00ED;guez, ex Presidente de la Rep&#x00FA;blica; la Secretar&#x00ED;a de Marina; D. Arturo Mundet, D. Luis Legorreta, los se&#x00F1;ores Mendiz&#x00E1;bal y C&#x00ED;a., de la C&#x00ED;a. Cerillera Mexicana, la Cervecer&#x00ED;a Moctezuma y la C&#x00ED;a. Hulera Euzkadi, S.A.” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1942</xref>, 2). </p>
			
			<p>A la lista de patrocinadores se unieron en 1943 El Colegio de M&#x00E9;xico, el Fondo de Cultura Econ&#x00F3;mica, los Laboratorios Andr&#x00F3;maco, el Laboratorio Picot y la JARE, que volvi&#x00F3; a adquirir un crecido n&#x00FA;mero de suscripciones y cuyo apoyo se mantuvo hasta 1944. Con todo, los &#x00FA;ltimos tres n&#x00FA;meros del a&#x00F1;o 1942 tuvieron bastantes dificultades para salir de imprenta, lo que se logr&#x00F3; s&#x00F3;lo gracias a la ayuda financiera que otorg&#x00F3; la reci&#x00E9;n creada Comisi&#x00F3;n Impulsora y Coordinadora de la Investigaci&#x00F3;n Cient&#x00ED;fica en M&#x00E9;xico, cuya presidencia correspond&#x00ED;a a Manuel Sandoval Vallarta, un qu&#x00ED;mico mexicano muy sensible a las necesidades del exilio cient&#x00ED;fico republicano. La Comisi&#x00F3;n Impulsora y Coordinadora de la Investigaci&#x00F3;n Cient&#x00ED;fica en M&#x00E9;xico, que disfrutaba de amplias facultades en temas relativos a la financiaci&#x00F3;n de la pol&#x00ED;tica cient&#x00ED;fica, prest&#x00F3; a <italic>Ciencia</italic> un auxilio imprescindible en el momento en que “hemos pasado por periodos muy dif&#x00ED;ciles en que parec&#x00ED;a indefectible el t&#x00E9;rmino de la publicaci&#x00F3;n”<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>. El sostenimiento econ&#x00F3;mico de la revista termin&#x00F3; por encontrar una soluci&#x00F3;n merced a “la idea de crear un Patronato de la Revista Ciencia, que se ocupe de todos los problemas que su publicaci&#x00F3;n origina” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1943b</xref>, 3). </p>
			
			<p>La editorial Atlante se retir&#x00F3; definitivamente en 1946, pero para entonces se hab&#x00ED;a constituido, desde junio de 1943, “un patronato con la misi&#x00F3;n fundamental de facilitar y regularizar la publicaci&#x00F3;n de nuestra revista. El “Patronato de Ciencia” estar&#x00E1; presidido por el Ing. Evaristo Araiza, y lo integrar&#x00E1;n el Lic. Carlos Prieto, como vicepresidente; el Lic. Eduardo Villase&#x00F1;or, como tesorero; el Prof. Francisco Giral, como secretario, y, como vocales, los Sres. Prof. Blas Cabrera, Don Santiago Galas, Dr. Ignacio Gonz&#x00E1;lez Guzm&#x00E1;n, Dr. Manuel S&#x00E1;nchez Sarto, y Prof. C. Bol&#x00ED;var Pieltain”<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>. Es decir, un &#x00F3;rgano colegiado de cient&#x00ED;ficos y mecenas del mundo empresarial que pon&#x00ED;a punto final a las incertidumbres econ&#x00F3;micas. A partir de 1956 la revista consigui&#x00F3; que la Editorial Mu&#x00F1;oz se prestara a colaborar en su publicaci&#x00F3;n, contribuyendo a garantizar su permanencia y a conservar su tipograf&#x00ED;a caracter&#x00ED;stica, si bien fue incapaz de mantener una regularidad mensual. Tanto fue as&#x00ED; que C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var tuvo que reconocer en <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1961</xref> que la revista “es bimestral, y que piensa publicar vol&#x00FA;menes anuales formados por seis n&#x00FA;meros individuales” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1961</xref>, 5). La crisis definitiva lleg&#x00F3; entre 1969-72, a&#x00F1;os en los que el volumen XXVII sali&#x00F3; con considerable retraso, producto del cual fue una remoci&#x00F3;n de su administraci&#x00F3;n en 1973 que no sirvi&#x00F3; para salvar la publicaci&#x00F3;n cuando C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, su verdadera alma mater, cay&#x00F3; enfermo y no pudo seguir al frente con la intensidad de antes. </p>
			
		</sec>
			
		<sec id="S2">
			<title>UNA EMPRESA CIENT&#x00CD;FICA Y PATRI&#x00D3;TICA </title>
			
			<p>El primer n&#x00FA;mero de <italic>Ciencia</italic> no apareci&#x00F3; hasta el 1 de marzo de <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1940</xref>, pero C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var ven&#x00ED;a planificando su elaboraci&#x00F3;n desde los &#x00FA;ltimos meses de 1939, lo que pone de manifiesto la inmediatez con la que algunos integrantes del exilio cient&#x00ED;fico respondieron a los desaf&#x00ED;os que parec&#x00ED;a plantear la dispersi&#x00F3;n de sus miembros. Un peligro que los Bol&#x00ED;var quer&#x00ED;an mitigar a trav&#x00E9;s de un &#x00F3;rgano que garantizara un m&#x00ED;nimo de contacto personal y profesional. C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var invit&#x00F3;, entre otros, a Jos&#x00E9; Cuatrecasas para que formarse parte del consejo de redacci&#x00F3;n y, por supuesto, participarse como colaborador asiduo en la revista, cosa que el bot&#x00E1;nico catal&#x00E1;n acept&#x00F3; con gusto aunque “mi colaboraci&#x00F3;n tal vez no podr&#x00E1; ser por el momento muy copiosa por la falta de materiales de trabajo elaborados y la carencia de biblioteca especializada, defectos que impiden publicar intensamente; no obstante, procurar&#x00E9; exprimirme lo m&#x00E1;s posible para contribuir a esa empresa cient&#x00ED;fica y patri&#x00F3;tica que miro con gran cari&#x00F1;o”<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. La respuesta de Cuatrecasas confirmaba las dificultades del exilio cient&#x00ED;fico durante estos primeros meses para poder hacer ciencia pr&#x00E1;ctica, investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica pura, ya fuese por falta de materiales de trabajo o por las carencias bibliogr&#x00E1;ficas, una consecuencia casi inevitable del desbarajuste vital que supuso el destierro. </p>
			
			<p>C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var le explicaba a Cuatrecasas, en noviembre de 1939, que “La Revista “Ciencia” publicar&#x00E1; trabajos originales breves […]; y al mismo tiempo es nuestra idea presentar un panorama actual de la ciencia moderna en forma de art&#x00ED;culos bibliogr&#x00E1;ficos de conjunto (extensi&#x00F3;n m&#x00E1;xima 15 p&#x00E1;ginas a m&#x00E1;quina) &#x00F3; de puesta al d&#x00ED;a de un problema actual tanto puramente cient&#x00ED;fico como t&#x00E9;cnico”<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>, en previsi&#x00F3;n de que muy pocos compa&#x00F1;eros iban a estar en condiciones de poder enviar trabajos originales debido a las condiciones extraordinarias en que viv&#x00ED;an. Es m&#x00E1;s, la revista parec&#x00ED;a estar m&#x00E1;s bien pensada “como foro de debate en el mundo cient&#x00ED;fico americano, m&#x00E1;s espec&#x00ED;ficamente latinoamericano, y el deseo de participar en la creaci&#x00F3;n de una cultura cient&#x00ED;fica p&#x00FA;blica” (Puig-Samper, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2001</xref>, 107). El objetivo era movilizar al mundo cient&#x00ED;fico, universitario y acad&#x00E9;mico americano, pues a los gestores de la revista les mov&#x00ED;a: “tan s&#x00F3;lo su amor a las Ciencias, que de antiguo vienen profesando, y el anhelo de contribuir al progreso y desarrollo de las mismas en los pa&#x00ED;ses hispano-americanos, animados del deseo de que rivalicen con los m&#x00E1;s adelantados, y de que la revista pueda llegar a ser un medio de relaci&#x00F3;n entre cuantos se interesan por estos estudios en Am&#x00E9;rica” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1940</xref>, 2).  </p>
			
			<p>Los Bol&#x00ED;var pod&#x00ED;an haber optado por postergar la aparici&#x00F3;n de la revista, pero C&#x00E1;ndido la quer&#x00ED;a en la calle cuanto antes. Esta urgencia tiene mucho que ver con el cariz “cient&#x00ED;fico y patri&#x00F3;tico” que tanta simpat&#x00ED;a hab&#x00ED;a despertado en Cuatrecasas. <italic>Ciencia</italic> era una herramienta que permit&#x00ED;a la comunicaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica entre la poblaci&#x00F3;n universitaria disgregada por el vasto continente americano. Pero la revista era algo m&#x00E1;s, fusionaba la pr&#x00E1;ctica de la <italic>ciencia moderna</italic> con un proyecto pol&#x00ED;tico liberador que la modernidad llenaba de contenido y significado. La revista era una empresa <italic>patri&#x00F3;tica</italic> que s&#x00F3;lo casaba con una actividad en teor&#x00ED;a tan as&#x00E9;ptica como la ciencia si consideramos que <italic>Ciencia</italic> no era simplemente una publicaci&#x00F3;n sino un tropo (Geertz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1989</xref>, 184), cuyas implicaciones simb&#x00F3;licas dif&#x00ED;cilmente pod&#x00ED;an soslayarse. <italic>Ciencia</italic> condens&#x00F3; la sensibilidad de la emigraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica al convertirse en receptora y sucesora del impulso modernizante y racionalista que hab&#x00ED;a animado el desarrollo de las ciencias naturales en Espa&#x00F1;a durante las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX. La idea de hacer “ciencia espa&#x00F1;ola” form&#x00F3; parte de una ret&#x00F3;rica discursiva que hab&#x00ED;a acompa&#x00F1;ado al academicismo hisp&#x00E1;nico del primer tercio de siglo. Lo que no parec&#x00ED;a tan claro era definir qu&#x00E9; se entend&#x00ED;a exactamente por “ciencia espa&#x00F1;ola”. Era un debate que se remontaba hasta mediados del siglo XIX y hab&#x00ED;a sido sostenido, con desigual intensidad, por los tradicionalistas que buscaban armonizar ciencia y fe en un programa com&#x00FA;n de conocimiento (L&#x00F3;pez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2011</xref>, 1209-1220) y los defensores de una concepci&#x00F3;n modernizante y racionalista de la ciencia que conceb&#x00ED;a el progreso como fruto de una investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, libre de dogmatismo religioso, y producto de su aplicaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica (Otero y L&#x00F3;pez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2012</xref>). </p>
			
			<p>Ambos puntos de vista se hab&#x00ED;an adjudicado para s&#x00ED; los atributos que adornaban a la verdadera “ciencia espa&#x00F1;ola”. Aunque el paradigma racionalista y modernizante parec&#x00ED;a haber conquistado posiciones s&#x00F3;lidas tanto en la Universidad como en la Junta para Ampliaci&#x00F3;n de Estudios, la guerra civil y el consiguiente triunfo militar franquista alteraron completamente la situaci&#x00F3;n. El ultramontanismo reaccionario se asegur&#x00F3; el control de los Ministerios de Educaci&#x00F3;n Nacional y Justicia del nuevo r&#x00E9;gimen, lo que le permiti&#x00F3; recuperar terreno en el reparto del poder acad&#x00E9;mico de la posguerra, merced a los procesos de depuraci&#x00F3;n y posterior reconstrucci&#x00F3;n del mundo universitario, sin olvidar el control ejercido sobre el Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas (Otero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>; Claret, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2006</xref>). La ciencia en el exilio republicano era la continuadora de los esfuerzos hechos por la JAE y la Universidad durante las d&#x00E9;cadas anteriores en Espa&#x00F1;a. Si la Uni&#x00F3;n de Profesores Universitarios Espa&#x00F1;oles en el Extranjero (UPUEE) era, seg&#x00FA;n acert&#x00F3; a definir Francisco Giral, la encarnaci&#x00F3;n de la Universidad espa&#x00F1;ola en el exilio (Giral, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>), <italic>Ciencia</italic> era la “empresa cient&#x00ED;fica y patri&#x00F3;tica” que tanto gustaba a Jos&#x00E9; Cuatrecasas porque ambas constitu&#x00ED;an s&#x00ED;mbolos de una tradici&#x00F3;n de pensamiento emparentado con una cosmovisi&#x00F3;n pol&#x00ED;tico-liberal y cient&#x00ED;fico-racionalista que se resum&#x00ED;a en el escorzo lingü&#x00ED;stico que Ignacio Bol&#x00ED;var hab&#x00ED;a utilizado en una de sus cartas a Cuatrecasas, “<italic>todo por la ciencia y para la ciencia</italic>”. En definitiva, s&#x00ED;mbolos y analog&#x00ED;as que buscaban excitar las emociones de un exilio intelectual y cient&#x00ED;fico disperso y depresivo, dot&#x00E1;ndolas de suficiente intensidad para que sus destinatarios, los cient&#x00ED;ficos del exilio, coadyuvaran en un <italic>ethos</italic> pol&#x00ED;tico &#x00FA;til para finiquitar el drama del destierro. </p>
			
			<p><italic>Ciencia</italic> ten&#x00ED;a muy presente la realidad pol&#x00ED;tica y social del destierro republicano, la revista deseaba poner al servicio de M&#x00E9;xico y del resto de rep&#x00FA;blicas americanas su talento cient&#x00ED;fico y su pr&#x00E1;ctica investigadora, en agradecimiento por la recepci&#x00F3;n brindada al exilio, pero sobre todo buscaba sumarse a la contraofensiva cultural que empezaba a gestarse frente a la tosca propaganda imperial franquista. La “Presentaci&#x00F3;n” que abr&#x00ED;a el primer n&#x00FA;mero de <italic>Ciencia</italic> recog&#x00ED;a esa voluntad por vincularse a los aspectos modernizadores de la ciencia y desarrollar una labor de inter&#x00E9;s para el mundo hispanoamericano: </p>
			
			<p>“La revista “Ciencia”, […], tiene por finalidad primordial difundir el conocimiento de las Ciencias f&#x00ED;sico-naturales y exactas y sus m&#x00FA;ltiples aplicaciones, por considerarlas como una de las principales bases de la cultura p&#x00FA;blica, para lo que procurar&#x00E1;, por todos los medios a su alcance, aumentar el inter&#x00E9;s hacia su estudio en los pa&#x00ED;ses hispano-americanos. De una manera general tratar&#x00E1; de tener al lector al corriente de los progresos que aqu&#x00E9;llas realicen en todos los &#x00F3;rdenes, tanto en su aspecto puramente cient&#x00ED;fico como en sus aplicaciones a la Medicina, a la Agricultura y a la Industria” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1940</xref>, 1). </p>
			
		</sec>
			
		<sec id="S3">
			<title>HACER CIENCIA Y HACER POL&#x00CD;TICA </title>
			
			<p>Los proyectos cient&#x00ED;ficos del exilio fueron algo m&#x00E1;s que trabajos de campo y an&#x00E1;lisis de laboratorio, se transformaron en una forma de hacer pol&#x00ED;tica republicana y, por supuesto, la m&#x00E1;s adecuada para la colectividad de profesores universitarios. Dos de las secciones de la revista, “La Ciencia moderna” y “comunicaciones originales”, nunca contuvieron manifiestos pol&#x00ED;ticos, s&#x00F3;lo trabajos cient&#x00ED;ficos que, eso s&#x00ED;, respond&#x00ED;an a un patr&#x00F3;n de compromiso con la modernidad como gu&#x00ED;a &#x00E9;tica para la acci&#x00F3;n. En “La Ciencia moderna” ten&#x00ED;an cabida “art&#x00ED;culos redactados por especialistas conocidos, que tratar&#x00E1;n problemas cient&#x00ED;ficos de actualidad en su conjunto, poni&#x00E9;ndolos por completo al d&#x00ED;a y ofreciendo, as&#x00ED;, […] la posibilidad de conocer, en algunos minutos de lectura, cu&#x00E1;les son los modernos derroteros en un punto dado de la Ciencia actual” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1940</xref>, 1), una conexi&#x00F3;n directa con los desarrollos modernos de la Ciencia, escrita siempre con may&#x00FA;scula. La segunda secci&#x00F3;n, “Comunicaciones originales”, recib&#x00ED;a los trabajos de investigaci&#x00F3;n de los diferentes especialistas, fundamentalmente hispanoamericanos, que tendr&#x00ED;an en la revista un foro privilegiado desde el que darse a conocer ellos y sus trabajos. </p>
			
			<p>El <italic>Bolet&#x00ED;n</italic> de la UPUEE sal&#x00ED;a en 1944 al quite de cualquier tipo de reproche acerca del papel desempe&#x00F1;ado por la revista <italic>Ciencia</italic> en este terreno: “Se podr&#x00ED;a pensar que bajo un nombre cient&#x00ED;fico se encubr&#x00ED;a actividades pol&#x00ED;ticas contra el r&#x00E9;gimen franquista. Nada m&#x00E1;s lejos de la realidad. Quien tenga la paciencia de revisar los cuatro vol&#x00FA;menes completos ya publicados y el quinto reci&#x00E9;n iniciado, no podr&#x00E1; hallar una sola alusi&#x00F3;n al r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico en Espa&#x00F1;a […] ni al de ning&#x00FA;n pa&#x00ED;s. Como indican t&#x00ED;tulo y subt&#x00ED;tulo, la revista es exclusivamente cient&#x00ED;fica, y ni siquiera es obra exclusiva de espa&#x00F1;oles”<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>. No eran, sin embargo, necesarios manifiestos pol&#x00ED;ticos para que <italic>Ciencia</italic> y la comunidad universitaria expatriada fuesen sensibles a las reivindicaciones pol&#x00ED;ticas del exilio republicano. El mismo editorial del <italic>Bolet&#x00ED;n</italic> de la UPUEE subrayaba: “El n&#x00FA;mero elevado de intelectuales espa&#x00F1;oles que actualmente se hallan fuera de su pa&#x00ED;s por incompatibilidad moral con el r&#x00E9;gimen que all&#x00ED; domina, y de una manera m&#x00E1;s concreta la gran cantidad de profesores universitarios de todas clases […] ausentes de su patria, representa la m&#x00E1;s viva y constante acusaci&#x00F3;n contra la felon&#x00ED;a del r&#x00E9;gimen franquista y contra su esp&#x00ED;ritu enemigo de toda manifestaci&#x00F3;n cultural”<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. La prohibici&#x00F3;n decretada contra su distribuci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a parec&#x00ED;a acreditar que la revista era por s&#x00ED; sola denuncia permanente contra la canalla franquista. </p>
			
			<p>Tanto Ignacio Bol&#x00ED;var como la propia revista <italic>Ciencia</italic> se convirtieron en referentes simb&#x00F3;licos del exilio cient&#x00ED;fico republicano, catalizadores semi&#x00F3;ticos que fusionaban la cosmovisi&#x00F3;n y los valores que la expatriaci&#x00F3;n intelectual pon&#x00ED;a al servicio del exilio, su <italic>ethos</italic> cientificista. A lo largo de los a&#x00F1;os cuarenta <italic>Ciencia</italic> fue pilar b&#x00E1;sico en la construcci&#x00F3;n de un discurso legitimador de la “ciencia moderna” que permiti&#x00F3; a la emigraci&#x00F3;n universitaria contraponer durante los a&#x00F1;os cuarenta la defensa de los valores modernizadores y democr&#x00E1;ticos a los abusos de las autoridades franquistas contra los compa&#x00F1;eros represaliados. La paralela elaboraci&#x00F3;n de una memoria hist&#x00F3;rica de la ciencia moderna era un aspecto m&#x00E1;s de ese discurso. El gobierno Giral, el primer gobierno republicano en el exilio tras la reconstrucci&#x00F3;n institucional de 1945, represent&#x00F3; el momento culminante de la d&#x00E9;cada en la alianza entre el exilio pol&#x00ED;tico e intelectual, merced a la cual el primero emple&#x00F3; los argumentos que elabor&#x00F3; el segundo como un instrumento ideol&#x00F3;gico para justificar las reivindicaciones del republicanismo legitimista. El exilio elabor&#x00F3; un <italic>ethos</italic> cientificista que reforzaba las exigencias de cambio pol&#x00ED;tico en Espa&#x00F1;a, apelando a los valores liberales y democr&#x00E1;ticos compartidos con las potencias vencedoras del fascismo. La ciencia y sus valores &#x00E9;ticos hac&#x00ED;an m&#x00E1;s visibles la falta de escr&#x00FA;pulos y la crudeza del terror ejercido por la dictadura franquista. </p>
			
			<p>En ocasiones bastaban trabajos de divulgaci&#x00F3;n o traducciones de obras cl&#x00E1;sicas para que <italic>Ciencia</italic> felicitara a sus autores por su contribuci&#x00F3;n a popularizar la ciencia moderna. En 1940 La Casa de Espa&#x00F1;a y el Fondo de Cultura Econ&#x00F3;mica publicaban el libro de Jos&#x00E9; Giral <italic>Fermentos</italic>, cuyo prop&#x00F3;sito fundamental “es el de ofrecer al p&#x00FA;blico culto de habla espa&#x00F1;ola un resumen moderno y actual de los m&#x00FA;ltiples problemas cient&#x00ED;ficos y t&#x00E9;cnicos que se relacionan con los Fermentos. Va dedicado, con preferencia, a M&#x00E9;dicos, Farmac&#x00E9;uticos, Bi&#x00F3;logos, Qu&#x00ED;micos e Industriales; y tambi&#x00E9;n a estudiantes aventajados de esas profesiones”<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref>. El Fondo y La Casa de Espa&#x00F1;a editaron tambi&#x00E9;n <italic>Las bases fisiol&#x00F3;gicas de la alimentaci&#x00F3;n</italic> de Jaime Pi Su&#x00F1;er, una l&#x00ED;nea prioritaria de trabajo seguida por la revista <italic>Ciencia</italic> a lo largo de las siguientes d&#x00E9;cadas sobre fisiolog&#x00ED;a y bioqu&#x00ED;mica de los alimentos en la que destac&#x00F3; no s&#x00F3;lo Jaime Pi-Sunyer, tambi&#x00E9;n Francisco Giral, Antonio Madinaveitia y otros bioqu&#x00ED;micos del exilio cient&#x00ED;fico. Un a&#x00F1;o m&#x00E1;s tarde, en 1941, se publicaba en Caracas <italic>Principio y t&#x00E9;rmino de la Biolog&#x00ED;a</italic> de Augusto Pi-Sunyer. De este libro Enrique Rioja dec&#x00ED;a que era “un sereno y sagaz juicio cr&#x00ED;tico para valorar y jerarquizar la gran suma de datos, fen&#x00F3;menos, observaciones, experimentos, teor&#x00ED;as e hip&#x00F3;tesis que constituyen el frondoso cuerpo de doctrina que forma la Biolog&#x00ED;a moderna […] En 22 cap&#x00ED;tulos se comentan y analizan los m&#x00E1;s actuales problemas del campo biol&#x00F3;gico” (Rioja, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1941</xref>, 369). </p>
			
			<p>Mientras la depuraci&#x00F3;n devastaba la universidad espa&#x00F1;ola y la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica se retrotra&#x00ED;a a par&#x00E1;metros premodernos, las grandes figuras de la ciencia espa&#x00F1;ola en el exilio se apresuraban a consolidar su compromiso con la modernidad. Manuel de Rivas Cherif rese&#x00F1;aba las <italic>Cuestiones Oftalmol&#x00F3;gicas</italic> de su maestro Manuel M&#x00E1;rquez, publicado por El Colegio de M&#x00E9;xico, como obra &#x00FA;til no s&#x00F3;lo para oftalm&#x00F3;logos, sino tambi&#x00E9;n para fisi&#x00F3;logos, neur&#x00F3;logos e internistas, un libro que repasaba todos los temas de su disciplina y “con decir, que en las p&#x00E1;ginas de esta obra –que de estar en Espa&#x00F1;a le hubiera sido ofrecida por sus disc&#x00ED;pulos como libro jubilar–, est&#x00E1; condensada una gran parte de la labor cient&#x00ED;fica del Prof. M&#x00E1;rquez, es suficiente para dar idea del enorme inter&#x00E9;s que encierra” (Rivas Cherif, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1941</xref>, 372). Y no s&#x00F3;lo con la modernidad, sino tambi&#x00E9;n con la libertad, como Modesto Bargall&#x00F3; reclamaba a ra&#x00ED;z de las discusiones abiertas en la comunidad internacional de qu&#x00ED;micos sobre el uso de la nomenclatura: </p>
			
			<p>“Los investigadores no pueden ni deben someterse espont&#x00E1;neamente a quienes coarten la elevada y noble labor que desarrollan en un campo exclusivamente cient&#x00ED;fico. Ser&#x00ED;a negar el alto significado de la Ciencia, que junto con los dem&#x00E1;s valores espirituales ha de presidir toda actividad humana. Los que poseen el cetro de la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica no deben rehuir su gran responsabilidad. No olviden que se comienza por la censura de la palabra escrita; que se acalla despu&#x00E9;s a la palabra hablada; y si se dispone de poder para ellos, se termina con aherrojar no s&#x00F3;lo al esp&#x00ED;ritu sino al cuerpo” (Bargall&#x00F3;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1952</xref>, 50). </p>
			
			<p>Otras veces la emigraci&#x00F3;n presum&#x00ED;a de contar entre sus filas con los herederos m&#x00E1;s importantes de la tradici&#x00F3;n cient&#x00ED;fica en Espa&#x00F1;a. Ignacio Bol&#x00ED;var o Blas Cabrera eran la encarnaci&#x00F3;n de ese esp&#x00ED;ritu, pero otros nombres nutr&#x00ED;an sus filas. En abril de 1942 <italic>Ciencia</italic> se sum&#x00F3; al banquete homenaje que la UPUEE hab&#x00ED;a organizado el 14 de marzo con motivo de que Manuel M&#x00E1;rquez hab&#x00ED;a cumplido la edad de setenta a&#x00F1;os. La revista public&#x00F3; un retrato del homenajeado, un “oftalm&#x00F3;logo de reputaci&#x00F3;n mundial y figura preeminente del Profesorado espa&#x00F1;ol, que hoy contin&#x00FA;a en M&#x00E9;xico su labor docente y cultural”<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>. A finales de 1946, “se celebr&#x00F3; un acto en honor del eminente oftalm&#x00F3;logo espa&#x00F1;ol Dr. M&#x00E1;rquez con ocasi&#x00F3;n del 50 aniversario de su ejercicio profesional. El homenaje fue organizado conjuntamente por el Ateneo Ram&#x00F3;n y Cajal, la Uni&#x00F3;n de Profesores Universitarios Espa&#x00F1;oles en el Extranjero y la Agrupaci&#x00F3;n de Universitarios Espa&#x00F1;oles, […]. Presidi&#x00F3; el acto el Ministro de Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica del Gobierno Republicano Espa&#x00F1;ol en M&#x00E9;xico, Prof. Miguel Santal&#x00F3;”<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>. </p>
			
			<p>En aquella mesa se sentaron autoridades del mundo cient&#x00ED;fico e intelectual mexicano y espa&#x00F1;ol expatriado como Ignacio Ch&#x00E1;vez, Ignacio Gonz&#x00E1;lez Guzm&#x00E1;n, Rafael Altamira, Juan Negr&#x00ED;n, Manuel de Rivas Cherif, Jos&#x00E9; Puche, U. Barn&#x00E9;s, Jos&#x00E9; Bejarano, Joaqu&#x00ED;n Xirau, Antonio Madinaveitia y el grupo de naturalistas formado por Federico Bonet, Dionisio Pel&#x00E1;ez, Bibiano F. Osorio-Tafall y C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var. Entre los asistentes tom&#x00F3; la palabra Rivas Cherif, disc&#x00ED;pulo y colaborador de M&#x00E1;rquez, para enumerar los m&#x00E9;ritos profesionales de su maestro. Todo ello hac&#x00ED;a de Manuel M&#x00E1;rquez, en palabras de Rafael Altamira, un “prototipo del universitario espa&#x00F1;ol, y continuador de los valores que, como Santiago Ram&#x00F3;n y Cajal, del que fue disc&#x00ED;pulo distinguido, mantuvieron elevado el pabell&#x00F3;n universitario espa&#x00F1;ol en el mundo” y, seg&#x00FA;n el ministro Santal&#x00F3;, un “ciudadano ejemplar, que ha sabido en todo momento hacer patente su firme voluntad de servir a Espa&#x00F1;a”<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref>. Antes de su fallecimiento, Manuel M&#x00E1;rquez fue todav&#x00ED;a homenajeado en abril 1957 con motivo de su ochenta y cinco aniversario por el Ateneo Espa&#x00F1;ol de M&#x00E9;xico<xref ref-type="fn" rid="NOTE21">21</xref>. </p>
			
			<p>Como Ignacio Bol&#x00ED;var o Blas Cabrera, Manuel M&#x00E1;rquez constitu&#x00ED;a un s&#x00ED;mbolo de los valores que hab&#x00ED;an de informar al republicanismo exiliado. Esta carga simb&#x00F3;lica se repetir&#x00ED;a en el banquete homenaje a C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var al ser nombrado Presidente de la Sociedad Mexicana de Historia Natural. Organizado por la UPUEE, el Ateneo Ram&#x00F3;n y Cajal y la Agrupaci&#x00F3;n de Universitarios Espa&#x00F1;oles, el acto cont&#x00F3; con la acostumbrada asistencia de destacados exponentes de la intelectualidad mexicana y espa&#x00F1;ola: “el Dr. Manuel M&#x00E1;rquez, quien se refiri&#x00F3; a la actividad cient&#x00ED;fica, en tierras americanas de los profesores espa&#x00F1;oles y situ&#x00F3; el acto bajo la gloriosa memoria del maestro de todos Don Ignacio Bol&#x00ED;var […]. Este acto que ha sido de los m&#x00E1;s importantes que los universitarios espa&#x00F1;oles han celebrado en M&#x00E9;xico estuvo presidido por los homenajeados, […], y los Sres. Luis Nicolau d’Olwer, Embajador de la Rep&#x00FA;blica Espa&#x00F1;ola y Dr. Jos&#x00E9; Giral, expresidente del Consejo de Ministros de Espa&#x00F1;a”<xref ref-type="fn" rid="NOTE22">22</xref>. Estas reuniones reafirmaban la continuidad de los homenajeados con una tradici&#x00F3;n intelectual vinculada al liberalismo pol&#x00ED;tico y la modernidad cient&#x00ED;fica, pero se utilizaron tambi&#x00E9;n para celebrar el nombramiento de un cient&#x00ED;fico o intelectual exiliado para un cargo de responsabilidad en alguna instituci&#x00F3;n internacional. Esta clase de &#x00E9;xitos reforzaban los argumentos del legitimismo republicano empe&#x00F1;ado en demostrar que ten&#x00ED;a la capacidad de conducir un cambio pol&#x00ED;tico tranquilo en Espa&#x00F1;a. En 1948 la UPUEE, la Delegaci&#x00F3;n General de la Fundaci&#x00F3;n Ram&#x00F3;n Llull y la Asociaci&#x00F3;n de Intelectuales Espa&#x00F1;oles en M&#x00E9;xico rindieron homenaje a Pedro Bosch-Gimpera al ser nombrado director de la Secci&#x00F3;n de Humanidades y Filosof&#x00ED;a de la UNESCO. Asisti&#x00F3; una nutrida representaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del gobierno republicano en el exilio: el embajador en M&#x00E9;xico, Luis Nicolau d’Olwer, el antiguo embajador Gord&#x00F3;n Ord&#x00E1;s y Jos&#x00E9; Giral<xref ref-type="fn" rid="NOTE23">23</xref>. </p>
			
			<p>Junto a los homenajes y rese&#x00F1;as bibliogr&#x00E1;ficas, no tard&#x00F3; en aparecer un tercer instrumento en favor de la ofensiva cultural de la emigraci&#x00F3;n, la memoria del exilio. El 20 de julio de 1944 mor&#x00ED;a Jos&#x00E9; S&#x00E1;nchez-Covisa y <italic>Ciencia</italic> abr&#x00ED;a por vez primera sus p&#x00E1;ginas a una necrol&#x00F3;gica que hac&#x00ED;a hincapi&#x00E9; en la vinculaci&#x00F3;n de ciencia, pol&#x00ED;tica y prestigio internacional en un profesor que </p>
			
			<p>“aparte de su labor docente, […] desempe&#x00F1;&#x00F3; cargos de tipo acad&#x00E9;mico o cultural como el de decano de la Facultad, que ocup&#x00F3; hasta 1934. […] Independientemente de su labor cient&#x00ED;fica y docente, al proclamarse la 2ª Rep&#x00FA;blica Espa&#x00F1;ola, sinti&#x00F3;, como tantos otros universitarios, la necesidad de intervenir en la vida p&#x00FA;blica del pa&#x00ED;s, siendo elegido Diputado republicano por la provincia de Cuenca en las Cortes Constituyentes, que lo nombraron su Secretario. Era, adem&#x00E1;s, el Dr. S&#x00E1;nchez-Covisa miembro de gran n&#x00FA;mero de organizaciones internacionales, habiendo traspuesto su nombre y su personalidad las fronteras de Espa&#x00F1;a, dando gloria y prestigio a su patria” (S&#x00E1;nchez-Covisa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1945</xref>, 291). </p>
			
			<p>Unos meses m&#x00E1;s tarde fallec&#x00ED;a Ignacio Bol&#x00ED;var, cuya p&#x00E9;rdida gener&#x00F3; un torrente de homenajes, y el 29 de diciembre de 1944 mor&#x00ED;a el psiquiatra Wenceslao L&#x00F3;pez Albo, otro ejemplo de profesional comprometido con la modernidad cient&#x00ED;fica: “En Espa&#x00F1;a fue el primer Director y organizador de la Casa de Salud e Instituto M&#x00E9;dico para post-graduados de Valdecilla, en Santander (1928-1932), hospital modern&#x00ED;simo […] En la Casa de Salud Valdecilla verti&#x00F3; el Dr. L&#x00F3;pez Albo los frutos de su vasta experiencia en materia de organizaci&#x00F3;n de hospitales, acrecentada por una informaci&#x00F3;n muy amplia de los &#x00FA;ltimos progresos, obtenida merced a la visita de los principales centros cient&#x00ED;ficos de Europa y Estados Unidos”, pero adem&#x00E1;s fue ejemplo de moderaci&#x00F3;n y gesti&#x00F3;n pol&#x00ED;tica ya que “durante la guerra espa&#x00F1;ola sirvi&#x00F3; con todo celo y entusiasmo a la causa leg&#x00ED;tima de la Rep&#x00FA;blica, contribuyendo desde los primeros momentos a la eficiente labor de la Sanidad Militar” (Rodr&#x00ED;guez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1945</xref>, 130). </p>
			
			<p>Una de las glorias indiscutibles de la ciencia biom&#x00E9;dica espa&#x00F1;ola, P&#x00ED;o del R&#x00ED;o-Hortega, hab&#x00ED;a fallecido el primero de junio de 1945 en Buenos Aires. Quien fuera disc&#x00ED;pulo de Ach&#x00FA;carro (L&#x00F3;pez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2012</xref>, 547-566) y, por la naturaleza de sus descubrimientos, el m&#x00E1;s notable continuador de la obra cient&#x00ED;fica de Cajal, fue recordado por su disc&#x00ED;pulo Isaac Costero Tudanca, que repas&#x00F3; su brillante trayectoria cient&#x00ED;fica y testimoni&#x00F3; en su persona los valores que los cient&#x00ED;ficos e intelectuales exiliados quer&#x00ED;an transmitir: </p>
			
			<p>“R&#x00ED;o-Hortega quiso a su Patria con amor desinteresado de ni&#x00F1;o, con entrega incondicional de amante […]. All&#x00ED; dirigi&#x00F3; durante muchos a&#x00F1;os el Laboratorio de Histolog&#x00ED;a Normal y Patol&#x00F3;gica que la Junta para Ampliaci&#x00F3;n de Estudios e Investigaciones Cient&#x00ED;ficas le confi&#x00F3; en la Residencia de Estudiantes, al mismo tiempo que se ocupaba de la direcci&#x00F3;n del Instituto Nacional de Oncolog&#x00ED;a. Por sus disc&#x00ED;pulos y por su Patria recorri&#x00F3; las m&#x00E1;s famosas universidades del mundo […].Por su desgraciada Patria renunci&#x00F3; a puestos brillantes y bien remunerados que le ofrecieron cuando sali&#x00F3; de ella” (Costero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1945</xref>, 197). </p>
			
			<p>La fe en el progreso cient&#x00ED;fico y en los valores asociados al mismo era la l&#x00ED;nea intelectual m&#x00E1;s s&#x00F3;lida que los cient&#x00ED;ficos exiliados pod&#x00ED;an presentar a la lucha antifranquista. Hacer ciencia equival&#x00ED;a a hacer pol&#x00ED;tica y, en este sentido, <italic>Ciencia</italic> s&#x00ED; era una revista profundamente pol&#x00ED;tica, sobre todo al subrayar la coincidencia de valores entre el exilio cient&#x00ED;fico y la comunidad cient&#x00ED;fica internacional. En plena Segunda Guerra Mundial la empresa brit&#x00E1;nica “Imperial Chemical Industries” comenz&#x00F3; la edici&#x00F3;n de <italic>Endeavour, Revista trimestral designada a registrar el progreso de las ciencias al servicio de la humanidad</italic> e Ignacio Bol&#x00ED;var se deten&#x00ED;a a evaluar su significado: </p>
			
			<p>“Ciencia da la bienvenida a la edici&#x00F3;n espa&#x00F1;ola de “Endeavour”, de la que viene a ser como una hermana, y sus deseos se confunden &#x00ED;ntimamente con los expresados en el art&#x00ED;culo de presentaci&#x00F3;n, titulado “Nuestro prop&#x00F3;sito”, debido a Lord McGowan. Cuantos trabajamos en la confecci&#x00F3;n de Ciencia sentimos identificado nuestro propio pensamiento con esta afirmaci&#x00F3;n: “La Ciencia no es el producto de una raza sola, ni (aunque en los &#x00FA;ltimos 150 a&#x00F1;os han sido los m&#x00E1;s significativos) de una edad en particular. Todos los pa&#x00ED;ses de Europa han tomado parte en la extensi&#x00F3;n de las fronteras del conocimiento cient&#x00ED;fico; y el Nuevo Mundo ha resultado ser el par del Viejo”. El mismo t&#x00ED;tulo de “Endeavour” sugiere agradables remembranzas de una pasada era de descubrimientos” (Bol&#x00ED;var, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1943a</xref>, 373). </p>
			
			<p>La ciencia espa&#x00F1;ola en el exilio no cej&#x00F3; en su empe&#x00F1;o por demostrar que pertenec&#x00ED;an a la misma comunidad responsable de ese ensanchamiento de las fronteras del conocimiento. Francisco Giral era tanto o m&#x00E1;s directo al comentar una conferencia impartida por Karl Taylor Compton, eminente f&#x00ED;sico norteamericano, presidente del Instituto T&#x00E9;cnol&#x00F3;gico de Massachusetts, que iba a desempe&#x00F1;ar un papel fundamental en el desarrollo de la bomba at&#x00F3;mica. En una conferencia impartida a comienzos de 1942 Compton </p>
			
			<p>“dedica una mayor atenci&#x00F3;n a la posici&#x00F3;n y tarea de los cient&#x00ED;ficos norteamericanos en el mundo estadounidense de principios de 1942, con el humo de Pearl Harbor todav&#x00ED;a caliente […]. Despu&#x00E9;s de le&#x00ED;do, los cient&#x00ED;ficos que hemos vivido situaciones an&#x00E1;logas, quiz&#x00E1;s de proporciones menores, pero inmensamente m&#x00E1;s dram&#x00E1;ticas y angustiosas, nos quedamos dudando un poco sobre el valor de organizaciones tan perfectas en teor&#x00ED;a y de funcionamiento tan complejo como requiere la pretensi&#x00F3;n de alcanzar lo perfecto. Porque en una situaci&#x00F3;n excepcional y transitoria como lo es toda guerra, al menos para los ciudadanos pac&#x00ED;ficos, lo importante es tener resultados &#x00FA;tiles r&#x00E1;pidamente, con organizaci&#x00F3;n o sin ella […] es muy distinto hacer ciencia de guerra a muchos miles de millas de los frentes de combate que hacer ciencia de guerra cuando las bombas caen a diario en el laboratorio y hasta en el dormitorio del cient&#x00ED;fico” (Giral, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1943</xref>, 38). </p>
			
			<p>El reproche cr&#x00ED;tico de Giral denunciaba lo que &#x00E9;l cre&#x00ED;a cierta ingenuidad del f&#x00ED;sico norteamericano, cuya disertaci&#x00F3;n estaba repleta de datos informativos, pero carec&#x00ED;a de “<italic>pensamientos de altos vuelos</italic>”, como ofrec&#x00ED;a el esfuerzo de los exiliados. </p>
			
			<p>El exilio era asimismo consciente que el final de la Segunda Guerra Mundial incrementar&#x00ED;a exponencialmente el peso de la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y su complemento, el desarrollo tecnol&#x00F3;gico. Las naciones que perd&#x00ED;an el tren de la ciencia se ver&#x00ED;an abocadas a desempe&#x00F1;ar un papel secundario, el drama de la emigraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica era pensar que la guerra civil hab&#x00ED;a expulsado de Espa&#x00F1;a a la elite que ten&#x00ED;a que haber liderado esta nueva era cient&#x00ED;fica. En otros pa&#x00ED;ses, las ventajas de garantizar la continuidad del progreso cient&#x00ED;fico ven&#x00ED;an avaladas por organismos como la <italic>Smithsonian Institution</italic>, que en 1946 cumpl&#x00ED;a cien a&#x00F1;os al servicio de la cultura, un hecho que Bibiano Fern&#x00E1;ndez Osorio-Tafall aprovech&#x00F3; para reivindicar lo que el drama del exilio no hab&#x00ED;a permitido en Espa&#x00F1;a: “El alma de ella son, sin duda alguna, los hombres que en sus distintos departamentos y oficinas, laboran, al servicio de la ciencia, por el mayor prestigio de la fundaci&#x00F3;n a la que pertenecen. A medida que el tiempo pasa los viejos van cediendo su lugar a los elementos j&#x00F3;venes, pero hay siempre una continuidad en el tiempo y en los prop&#x00F3;sitos: el progreso cient&#x00ED;fico […] Ciencia se suma jubilosa al homenaje que supone la celebraci&#x00F3;n del Primer Centenario” (Osorio-Tafall, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1946</xref>, 249). </p>
			
			<p>El discurso cient&#x00ED;fico-&#x00E9;tico del exilio intelectual buscaba sensibilizar la voluntad de las potencias internacionales en lo relativo a la cuesti&#x00F3;n espa&#x00F1;ola. Este prop&#x00F3;sito vivi&#x00F3; un momento especial con la creaci&#x00F3;n de la UNESCO. En enero de 1948 Josephus Needham, director del Departamento de Ciencias Naturales de la misma, escrib&#x00ED;a en <italic>Ciencia</italic> una nota en la que presentaba dicha secci&#x00F3;n y el conjunto de valores que la informaban, compartidos por el destierro espa&#x00F1;ol: </p>
			
			<p>“Por espacio de cuatro mil a&#x00F1;os, los grandes conductores espirituales han ense&#x00F1;ado la confraternidad esencial entre los hombres, y los deberes de &#x00E9;ste hacia sus semejantes. Reforzando esta intuici&#x00F3;n de la comunidad, se lleg&#x00F3; al conocimiento del origen com&#x00FA;n evolutivo de los seres humanos, presupuesto en la antigua filosof&#x00ED;a griega y china, y que culmin&#x00F3; con la aceptaci&#x00F3;n del Darwinismo por el mundo moderno. Vivimos en el momento presente, en un mundo tan densamente entretejido por los medios cient&#x00ED;ficos de las comunicaciones y transportes, que lo acaecido a cualquier ser humilde en apartado rinc&#x00F3;n, puede llegar a afectarnos a todos nosotros. La miseria humana, no menos que la paz mundial, es indivisible; constituyendo el reconocimiento de la unidad fundamental de la humanidad, lo que nos impele a planear la edificaci&#x00F3;n de un nuevo mundo de paz y bienestar social. La Ciencia y la Tecnolog&#x00ED;a por s&#x00ED; solas no pueden hacerlo, pero son absolutamente indispensables, […] para que &#x00E9;sta se aplique al bienestar social” (Needham, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1948</xref>, 302). </p>
			
			<p>En la UNESCO trabajaron activamente, en diferentes etapas, nombres ilustres del exilio intelectual republicano como Pedro Bosch Gimpera, C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var y Augusto P&#x00E9;rez Vitoria<xref ref-type="fn" rid="NOTE24">24</xref>, todos cercanos a las actividades de <italic>Ciencia</italic>. </p>
			
		</sec>
			
		<sec id="S4">
			<title>CONCLUSIONES </title>
			
			<p>Al estallar la guerra civil, Espa&#x00F1;a hab&#x00ED;a asistido en sus d&#x00E9;cadas precedentes a un notable desarrollo de sus estructuras y capacidades cient&#x00ED;ficas, gracias a la labor emprendida por la Junta para Ampliaci&#x00F3;n de Estudios y su pol&#x00ED;tica cient&#x00ED;fica. La Segunda Rep&#x00FA;blica fue m&#x00E1;s all&#x00E1; no s&#x00F3;lo por su voluntad de sostener los presupuestos de ciencia en un momento de debilidad econ&#x00F3;mica, sino tambi&#x00E9;n porque al frente del aparato gubernativo republicano, ya fuese en calidad de jefes de gobierno o de Estado, ministros, diputados y funcionarios de alto rango, operaba con frecuencia una pl&#x00E9;yade de intelectuales y profesionales adscritos a muy diferentes &#x00E1;mbitos de la vida cient&#x00ED;fico-cultural del pa&#x00ED;s. Entre los catedr&#x00E1;ticos universitarios la identificaci&#x00F3;n alcanz&#x00F3; cotas de enorme significaci&#x00F3;n. Aquella <italic>Rep&#x00FA;blica de letras</italic> y <italic>de ciencias</italic>, una Rep&#x00FA;blica de profesores (Claret, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2006</xref>, 516-518), respond&#x00ED;a no s&#x00F3;lo a las necesidades que en materia educativa e investigadora presentaba el Estado, tambi&#x00E9;n se identific&#x00F3; con una tradici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica liberal que buscaba regenerar el pa&#x00ED;s desde presupuestos pol&#x00ED;ticos en las ant&#x00ED;podas del tradicionalismo pol&#x00ED;tico de los c&#x00ED;rculos m&#x00E1;s conservadores. Al estallar la guerra civil y superados los primeros meses de disoluci&#x00F3;n del Estado republicano, los m&#x00E1;s comprometidos se implicaron en la gobernabilidad de la zona leal al gobierno o lo representaron en el extranjero a trav&#x00E9;s de embajadas y misiones culturales. </p>
			
			<p>La reconstituci&#x00F3;n en 1945 del gobierno republicano en el exilio, en la persona del catedr&#x00E1;tico de qu&#x00ED;mica biol&#x00F3;gica Jos&#x00E9; Giral, respond&#x00ED;a a diversas claves. Para los dirigentes del exilio era un momento hist&#x00F3;rico clave, tras la derrota del fascismo en la guerra mundial la emigraci&#x00F3;n republicana esperaba que sus demandas fueran atendidas por las grandes potencias encargadas de dise&#x00F1;ar el nuevo orden internacional. Los grupos legitimistas quer&#x00ED;an, por otro lado, conectar con la tradici&#x00F3;n republicana de los a&#x00F1;os treinta, quebrada dram&#x00E1;ticamente por la guerra civil. Para entonces las elites cient&#x00ED;ficas del exilio ten&#x00ED;an hechos sus deberes, en torno a <italic>Ciencia</italic> y a algunas organizaciones como la UPUEE se hab&#x00ED;a ido elaborado un discurso cargado de un fuerte <italic>ethos</italic> cientificista que contribuyera a reforzar la legitimidad republicana. Para ello se sirvieron, como hemos visto, de homenajes, rese&#x00F1;as y la construcci&#x00F3;n de un discurso que vinculara al exilio con el ejercicio de una ciencia moderna y sus valores pol&#x00ED;ticos concomitantes. El gobierno Giral era la expresi&#x00F3;n de una alianza entre ciencia y pol&#x00ED;tica dentro de la emigraci&#x00F3;n republicana que aspiraba a liderar la oposici&#x00F3;n antifranquista desde postulados que superaran las luchas intestinas del republicanismo. </p>
			
			<p>La pr&#x00E1;ctica y el ejercicio de la “ciencia moderna”, frente al nacionalcatolicismo franquista, denunciaba por s&#x00ED; sola lo trasnochado del r&#x00E9;gimen pol&#x00ED;tico que reg&#x00ED;a los destinos de Espa&#x00F1;a. En lo pol&#x00ED;tico, la ciencia moderna s&#x00F3;lo se conceb&#x00ED;a en un r&#x00E9;gimen democr&#x00E1;tico y liberal como el de las democracias vencedoras del fascismo, que eran los destinatarios de este mensaje. Los valores &#x00E9;ticos y morales del desarrollo cient&#x00ED;fico y tecnol&#x00F3;gico eran puestos al servicio de la legitimaci&#x00F3;n republicana, de su capacidad para liderar el cambio pol&#x00ED;tico que necesitaba Espa&#x00F1;a sin poner en riesgo el estatus quo internacional. De llevarse a cabo la deseada revisi&#x00F3;n de la “cuesti&#x00F3;n espa&#x00F1;ola” el gobierno Giral quiso ofrecer a los aliados las seguridades de sus elites racionalistas y cient&#x00ED;ficas. Su fracaso supuso el final de un proyecto que hab&#x00ED;a unido a ciencia y pol&#x00ED;tica en el exilio. A finales de los a&#x00F1;os cuarenta, cuando la l&#x00F3;gica de la guerra fr&#x00ED;a garantiz&#x00F3; la continuidad del franquismo, cient&#x00ED;ficos e intelectuales del exilio mantuvieron el discurso, pero dejaron la escena pol&#x00ED;tica para centrarse en reconstruir los contactos con el interior de Espa&#x00F1;a, donde empez&#x00F3; a fraguarse la recuperaci&#x00F3;n de una tradici&#x00F3;n de pensamiento liberal y moderno alejado de la vacuidad nacionalcat&#x00F3;lica.</p>
						 
		</sec>
		
	</body>

	<back>
	
		<sec id="notas">
			 <title>NOTAS</title>
			 <fn-group>
			  <fn id="NOTE01"><label>1</label><p>Ley de 29 de julio de 1943 sobre ordenaci&#x00F3;n de la Universidad espa&#x00F1;ola, <italic>Bolet&#x00ED;n Oficial del Estado</italic>, n.º 212, 31 julio 1943, pp. 7.406-7.408.</p></fn>
			  <fn id="NOTE02"><label>2</label><p>Carta de C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var a Jos&#x00E9; Cuatrecasas, 28 de noviembre 1939. <italic>AHRJB. Fondo Jos&#x00E9; Cuatrecasas. Correspondencia cient&#x00ED;fica, Caja 4. Expediente Div. XV, 2,1,14</italic>.</p></fn>
			  <fn id="NOTE03"><label>3</label><p>“Nuevo director de Ciencia”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, VI/2 (27 febrero 1945), p. 66.</p></fn>
			  <fn id="NOTE04"><label>4</label><p>Archivo General de la Administraci&#x00F3;n (AGA), Educaci&#x00F3;n, expediente personal de Blas Cabrera Felipe, CIDE: 92057, expediente 1.<italic> Bolet&#x00ED;n Oficial del Estado, </italic>nº 48, 17 febrero 1939, p. 932</p></fn>
			  <fn id="NOTE05"><label>5</label><p>“Nuevo director de Ciencia”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, VI/7-9 (20 diciembre 1945), p. 274.</p></fn>
			  <fn id="NOTE06"><label>6</label><p>“Revista Ciencia”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, VII/1-3 (15 agosto 1946), p. 37.</p></fn>
			  <fn id="NOTE07"><label>7</label><p>“Consejo editor de “Ciencia”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, XI/7-9 (15 diciembre 1951), p. 228.</p></fn>
			  <fn id="NOTE08"><label>8</label><p>“Patronato de Ciencia”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, XII/3-4 (15 agosto 1952), p. 100.</p></fn>
			  <fn id="NOTE09"><label>9</label><p>Carta de Ignacio Bol&#x00ED;var a Jos&#x00E9; Cuatrecasas, 1 de agosto 1940. <italic>Archivo Hist&#x00F3;rico Real Jard&#x00ED;n Bot&#x00E1;nico (AHRJB). Fondo Jos&#x00E9; Cuatrecasas. Correspondencia cient&#x00ED;fica, Caja 4. Expediente Div. XV, 2,1,14</italic>.</p></fn>
			  <fn id="NOTE10"><label>10</label><p>Carta de Ignacio Bol&#x00ED;var a Jos&#x00E9; Cuatrecasas, 1 de marzo 1942. <italic>AHRJB. Fondo Jos&#x00E9; Cuatrecasas. Correspondencia cient&#x00ED;fica, Caja 4. Expediente Div. XV, 2,1,14</italic>.</p></fn>
			  <fn id="NOTE11"><label>11</label><p>Carta de Ignacio Bol&#x00ED;var a Jos&#x00E9; Cuatrecasas, 7 de enero 1943. <italic>AHRJB. Fondo Jos&#x00E9; Cuatrecasas. Correspondencia cient&#x00ED;fica, Caja 4. Expediente Div. XV, 2,1,14</italic>.</p></fn>
			  <fn id="NOTE12"><label>12</label><p>“Patronato de la Revista Ciencia”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, IV/8-10 (15 marzo 1944), p. 232.</p></fn>
			  <fn id="NOTE13"><label>13</label><p>Carta de Jos&#x00E9; Cuatrecasas a C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var, 18 de diciembre 1939. <italic>AHRJB. Fondo Jos&#x00E9; Cuatrecasas. Correspondencia cient&#x00ED;fica, Caja 4. Expediente Div. XV, 2,1,14</italic>.</p></fn>
			  <fn id="NOTE14"><label>14</label><p>Carta de C&#x00E1;ndido Bol&#x00ED;var a Jos&#x00E9; Cuatrecasas, 28 de noviembre 1939. <italic>AHRJB. Fondo Jos&#x00E9; Cuatrecasas. Correspondencia cient&#x00ED;fica, Caja 4. Expediente Div. XV, 2,1,14</italic>.</p></fn>
			  <fn id="NOTE15"><label>15</label><p>“Las publicaciones de los emigrados espa&#x00F1;oles prohibidas en Espa&#x00F1;a. La Revista Ciencia”, <italic>Bolet&#x00ED;n informativo de la Uni&#x00F3;n de Profesores Universitarios Espa&#x00F1;oles en el Extranjero (secci&#x00F3;n de M&#x00E9;xico)</italic>, mayo de 1944, n&#x00FA;mero 10, p. 2.</p></fn>
			  <fn id="NOTE16"><label>16</label><p>“Las publicaciones de los emigrados espa&#x00F1;oles prohibidas en Espa&#x00F1;a. La Revista Ciencia”, <italic>Bolet&#x00ED;n informativo de la Uni&#x00F3;n de Profesores Universitarios Espa&#x00F1;oles en el Extranjero (secci&#x00F3;n de M&#x00E9;xico)</italic>, mayo de 1944, n&#x00FA;mero 10, p. 1.</p></fn>
			  <fn id="NOTE17"><label>17</label><p>Extracto de la publicidad hecha en la p&#x00E1;gina final de <italic>Ciencia</italic> del libro de Giral, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, I/4 (1 junio 1940).</p></fn>
			  <fn id="NOTE18"><label>18</label><p>“Dr. Manuel M&#x00E1;rquez”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, III/3-4 (25 abril 1942), pp. 96 y 120.</p></fn>
			  <fn id="NOTE19"><label>19</label><p>“Homenaje al Dr. Don Manuel M&#x00E1;rquez”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, VII/1-3 (15 agosto 1946), p. 37.</p></fn>
			  <fn id="NOTE20"><label>20</label><p>“Homenaje al Dr. Don Manuel M&#x00E1;rquez”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, VII/1-3 (15 agosto 1946), p. 38.</p></fn>
			  <fn id="NOTE21"><label>21</label><p>“Homenaje al Dr. M&#x00E1;rquez en su 85 aniversario”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, XVII/1-3 (15 julio 1957), p. 32.</p></fn>
			  <fn id="NOTE22"><label>22</label><p>“Homenaje al Prof. Bol&#x00ED;var”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, VIII/3 (10 junio 1947), p. 73.</p></fn>
			  <fn id="NOTE23"><label>23</label><p>“Homenaje al Dr. Bosch-Gimpera”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, IX/1-3 (15 diciembre 1948), p. 47.</p></fn>
			  <fn id="NOTE24"><label>24</label><p>Augusto P&#x00E9;rez Vitoria dirigi&#x00F3; un Centro de Documentaci&#x00F3;n Cient&#x00ED;fica y T&#x00E9;cnica de M&#x00E9;xico, auspiciado por la UNESCO y el Gobierno Mexicano, encargado de la publicaci&#x00F3;n de un Bolet&#x00ED;n mensual encargado de proporcionar informaci&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica muy amplia de los trabajos que integraban los centenares de revistas cient&#x00ED;ficas que el Centro recib&#x00ED;a. V&#x00E9;ase Bol&#x00ED;var y Pieltain, C&#x00E1;ndido (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1952</xref>): “Centro de Documentaci&#x00F3;n Cient&#x00ED;fica y T&#x00E9;cnica de M&#x00E9;xico”, <italic>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</italic>, XII/3-4, p. 102.</p></fn>
			  

			 </fn-group>
		</sec>


		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Bargalló</surname>
				  <given-names>Modesto</given-names>
				  </name>		  
			  </person-group>
			  <year>1952</year>
			  <article-title>Nomenclatura química y libertad</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>XII</volume>
			  <issue>1-2</issue>
			  <fpage>49</fpage>
			  <lpage>50</lpage> 
			</element-citation>
			</ref>


			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Barona</surname>
				  <given-names>Josep L.</given-names>
				  </name>		  
			  </person-group>
			  <year>2010</year>
			  <chapter-title>Destrucción y diáspora de la una comunidad científica: El exilio republicano español</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
				  <surname>Barona</surname>
				  <given-names>Josep L.</given-names>
				  </name>		  
			  </person-group>  
			  <source>El exilio científico republicano</source> 
			  <publisher-loc>Valencia</publisher-loc>
			  <publisher-name>Universitat de València</publisher-name>  
			  <fpage>9</fpage>
			  <lpage>14</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT03">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Bolívar y Pieltain</surname>
				  <given-names>Cándido</given-names>
				  </name>		  
			  </person-group>
			  <year>1952</year>
			  <article-title>Centro de Documentación Científica y Técnica de México</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>XII</volume>
			  <issue>3-4</issue>
			  <fpage>102</fpage> 
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT04">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Bolívar</surname>
				  <given-names>Cándido</given-names>
				  </name>		  
			  </person-group>
			  <year>1961</year>
			  <article-title>Al lector</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>XXI</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>5</fpage> 
			  <lpage>6</lpage>
			</element-citation>
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			<ref id="CIT05">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Bolívar</surname>
				  <given-names>Ignacio</given-names>
				  </name>		  
			  </person-group>
			  <year>1940</year>
			  <article-title>Presentación</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>I</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>1</fpage> 
			  <lpage>2</lpage>
			</element-citation>
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			<ref id="CIT06">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Bolívar</surname>
				  <given-names>Ignacio</given-names>
				  </name>		  
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			  <year>1942</year>
			  <article-title>Al lector</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>III</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>1</fpage> 
			  <lpage>2</lpage>
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			<ref id="CIT07">
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				  <surname>Bolívar</surname>
				  <given-names>Ignacio</given-names>
				  </name>		  
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			  <year>1943a</year>
			  <article-title>Endeavour, Revista trimestral designada a registrar el progreso de las ciencias al servicio de la humanidad. Vol. I. Núm. 1, pp. 1-44, Edit. Imperial Chemical Industries; The Kynoch Press. Londres, 1942 (enero)</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>III</volume>
			  <issue>12</issue>
			  <fpage>373</fpage> 
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				  <surname>Bolívar</surname>
				  <given-names>Ignacio</given-names>
				  </name>		  
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			  <year>1943b</year>
			  <article-title>Al lector</article-title>
			  <source>Ciencia. Revista hispano-americana de Ciencias puras y aplicadas</source> 
			  <volume>IV</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>1</fpage> 
			  <lpage>2</lpage>
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				  <surname>Claret Miranda</surname>
				  <given-names>Jaume</given-names>	  
				  </name>		  
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			  <year>2006</year>
			  <source>El atroz desmoche: la destrucción de la Universidad española por el franquismo, 1936-1945</source> 
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Crítica</publisher-name>  
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			  <person-group person-group-type="author">
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				  <surname>Claret</surname>
				  <given-names>Jaume</given-names>	  
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