<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "journalpublishing3.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">


	<front>
		
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2014.766n2007</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2014.766n2007</article-id>
			 
			<article-categories>
			<subj-group subj-group-type="heading">
			<subject>HISTORIA, CULTURA Y DEPORTE DE PORTUGAL / HISTORY, CULTURE AND SPORT FROM PORTUGAL</subject>
			</subj-group>
			</article-categories>	 	 
				
			<title-group>
				<article-title>UN PUENTE ENTRE ESPA&#x00D1;A Y PORTUGAL: CARMEN DE BURGOS Y SU AMISTAD CON ANA DE CASTRO OS&#x00D3;RIO</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>A BRIDGE BETWEEN SPAIN AND PORTUGAL: CARMEN DE BURGOS AND HER FRIENDSHIP WITH ANA DE CASTRO OS&#x00D3;RIO</trans-title>
				</trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">PUENTE ENTRE ESPA&#x00D1;A Y PORTUGAL</alt-title>
			</title-group>

			<contrib-group>
			
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
					<name>
					 <surname>N&#x00FA;&#x00F1;ez Rey</surname>
					 <given-names>Concepci&#x00F3;n</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
				</contrib>
			</contrib-group>
			
			<aff id="U1">Facultad de Ciencias de la Informaci&#x00F3;n. Universidad Complutense de Madrid</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="cnunezr@ccinf.ucm.es">cnunezr@ccinf.ucm.es</email>
				</corresp>
			</author-notes>
			
			<pub-date pub-type="epub">		<!-- NEW!! -->
				<day>30</day>
				<month>04</month>
				<year>2014</year>
			</pub-date>
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2014</year>
			</pub-date>
			
			<volume>190</volume>
			<issue>766</issue>
			
			<elocation-id content-type="doi">10.3989/arbor.2014.766n2007</elocation-id>

			 <history>
				<date date-type="received">
					<day>08</day>
					<month>01</month>
					<year>2014</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>08</day>
					<month>02</month>
					<year>2014</year>
				</date>
			 </history>
			 
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2014 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2014</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
				</license>
			</permissions>
			
			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Espa&#x00F1;a y Portugal vivieron un tiempo de intenso intercambio cultural a partir de 1915 a trav&#x00E9;s de dos grandes figuras femeninas de ambos pa&#x00ED;ses, unidas por fuertes v&#x00ED;nculos intelectuales y personales. Ana de Castro fue una escritora muy destacada en la pol&#x00ED;tica, en el periodismo y en la literatura lusas desde finales del siglo XIX, y Carmen de Burgos fue la primera periodista profesional espa&#x00F1;ola y una de las escritoras m&#x00E1;s importantes del primer tercio del siglo XX. Ambas compartieron grandes ideales de igualdad para la mujer y de justicia social para todos, unidos a una incesante labor period&#x00ED;stica y literaria: Ana de Castro, m&#x00E1;s como pol&#x00ED;tica, Carmen de Burgos, m&#x00E1;s como escritora. Recordamos aqu&#x00ED; la intensa actividad compartida y el amplio eco que encontr&#x00F3; en la prensa de los dos pa&#x00ED;ses.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Spain and Portugal experienced a time of intense cultural exchange from 1915 onwards through two major female figures in the two countries who were bound by strong intellectual and personal links. Ana de Castro was a writer prominent in politics, journalism and Portuguese literature from the late 19th century, and Carmen de Burgos was the first professional Spanish woman journalist and one of the most important writers of the first third of the 20th century. They shared the ideals of equality for women and social justice for all, in conjunction with their incessant work in the press and in literary creation: Ana de Castro, more as a political figure, Carmen de Burgos, more as writer. We remember here the intense activity that they shared and the wide echo that it found in the press of both countries.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Espa&#x00F1;a</kwd>
				<kwd>Portugal</kwd>
				<kwd>Ana de Castro</kwd>
				<kwd>Carmen de Burgos</kwd>
				<kwd>periodismo</kwd>
				<kwd>literatura</kwd>
				<kwd>rep&#x00FA;blica</kwd>
				<kwd>feminismo</kwd>
				<kwd>voto femenino</kwd>
				<kwd>masoner&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>Cruzada das Mulheres Portuguesas</kwd>
				<kwd>Cruzada de Mujeres Espa&#x00F1;olas</kwd>
			</kwd-group>
			
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Spain</kwd>
				<kwd>Portugal</kwd>
				<kwd>Ana de Castro</kwd>
				<kwd>Carmen de Burgos</kwd>
				<kwd>journalism</kwd>
				<kwd>literature</kwd>
				<kwd>republic</kwd>
				<kwd>feminism</kwd>
				<kwd>feminine vote</kwd>
				<kwd>Freemasonry</kwd>
				<kwd>Cruzada das Mulheres Portuguesas</kwd>
				<kwd>Cruzada de Mujeres Espa&#x00F1;olas</kwd>
			</kwd-group>
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>
		

		
		<sec id="S0">
		<title></title>
		
		<p>PORTUGAL Y ESPA&#x00D1;A</p>
		<p>Portugal […] la visi&#x00F3;n del sitio m&#x00E1;s bondadoso y m&#x00E1;s fraternal al que podremos huir alg&#x00FA;n d&#x00ED;a.</p>
		<p>Carmen de Burgos</p>
		<p>En Lisboa, en la que se vuelve a sentir el desayuno primero del mundo, me siento por fin feliz.</p>
		<p>Ram&#x00F3;n G&#x00F3;mez de la Serna</p>
		
		</sec>
		
		
		<sec id="S1">
		<p>A lo largo de la historia, las relaciones entre Espa&#x00F1;a y Portugal, a pesar de su vecindad, no gozaron de lo que llamar&#x00ED;amos mutua y plena confianza. Para intentar superar esa fisura, desde el siglo XVIII se desarroll&#x00F3; un largo movimiento de aproximaci&#x00F3;n entre ambos pa&#x00ED;ses, que conocemos con el nombre de <italic>Iberismo</italic> y que alcanz&#x00F3; gran extensi&#x00F3;n y complejidad a lo largo del siglo XIX. Distintas tendencias ideol&#x00F3;gicas y distintas concepciones del Estado elaboraron sus propias alternativas en aras de la deseada vinculaci&#x00F3;n. Hubo propuestas de uniones din&#x00E1;sticas y sobre todo hubo magnos proyectos federalistas que desde las filas republicanas propugnaban la integraci&#x00F3;n de los dos estados. Durante el primer tercio del siglo XX, pol&#x00ED;ticos e intelectuales republicanos, espa&#x00F1;oles y portugueses, revitalizaron el proyecto integrador. </p>
		
		<p>Pero hecha esta menci&#x00F3;n, no es el desarrollo ideol&#x00F3;gico y pol&#x00ED;tico del llamado <italic>Iberismo</italic> el objeto de nuestro estudio, como es obvio. Nos proponemos, en realidad, sacar a la luz uno de los momentos en que Espa&#x00F1;a y Portugal compartieron muy especiales e intensos intercambios culturales. Y sobre todo, deseamos evocar y ofrecer un testimonio riguroso de dos grandes figuras femeninas, que gozaron en vida del m&#x00E1;ximo prestigio (aunque no suficientemente recordado hoy), quienes propiciaron y extendieron durante casi dos d&#x00E9;cadas esos estrechos v&#x00ED;nculos entre los dos pa&#x00ED;ses. Sus nombres, Ana de Castro Os&#x00F3;rio y Carmen de Burgos, deben figurar entre nosotros con letras may&#x00FA;sculas, seg&#x00FA;n hemos de ver. Ambas se sintieron unidas por una honda, inteligente y leal amistad que ennobleci&#x00F3; cuantos proyectos compartieron, y que nos ennoblece a nosotros al recuperar su memoria. </p>
		
		<p>Como estudiosa de la vida y la obra literaria de Carmen de Burgos, me corresponde contemplar aquel periodo desde la perspectiva de la autora espa&#x00F1;ola; pero el lector portugu&#x00E9;s evocar&#x00E1; al mismo tiempo a numerosos personajes, pol&#x00ED;ticos, literatos o artistas, que protagonizaron las dos primeras d&#x00E9;cadas de su Rep&#x00FA;blica. Un tiempo en el que vino a coincidir la amistad fraternal entre Ana de Castro y Carmen de Burgos. </p>
		
		<p>Cuando se encontraron, en 1915, se hallaban en plena madurez intelectual y vital; ambas arrastraban tras de s&#x00ED; gran fama y prestigio en varios campos, el periodismo, la literatura y el ideario pol&#x00ED;tico en favor de diversas causas sociales, muy especialmente en favor de la igualdad de derechos de la mujer. Sus trayectorias personales, en cambio, hab&#x00ED;an sido bien distintas. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S2">
		<title>CARMEN DE BURGOS, COLOMBINE </title>
		
		<p>Si repasamos velozmente la rica y compleja vida de Carmen de Burgos, quien recorri&#x00F3; medio mundo estableciendo v&#x00ED;nculos con intelectuales, artistas o pol&#x00ED;ticos, y cuya voz fue solicitada desde las tribunas m&#x00E1;s prestigiosas, nos asombra descubrir que Portugal signific&#x00F3; para ella un afecto esencial, entra&#x00F1;able y permanente, nacido en su infancia y mantenido hasta el final. Con sus propias palabras, la autora evoca lo que los documentos oficiales demuestran: “En mi hogar de Almer&#x00ED;a, que por ser Consulado de Portugal acariciaba con su sombra la bandera blanca y azul” (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1916d</xref>, p. 363). En efecto, don Jos&#x00E9; de Burgos fue nombrado Vicec&#x00F3;nsul de Portugal el 24 de diciembre de 1872, y ocup&#x00F3; el cargo durante treinta y siete a&#x00F1;os. Dos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s de su nombramiento, le fue concedido el grado de Caballero de la Orden del Cristo. Seg&#x00FA;n la autora, su padre mantuvo estrecha amistad con Latino Coelho, figura del republicanismo portugu&#x00E9;s y uno de los grandes ide&#x00F3;logos del <italic>Iberismo</italic>.  </p>
		
		<p>Aquel v&#x00ED;nculo familiar con el vecino pa&#x00ED;s tuvo repercusiones muy hondas en la vida de Carmen, seg&#x00FA;n meditaba ella misma, pasados los a&#x00F1;os, cuando visit&#x00F3; la redacci&#x00F3;n de <italic>Jornal do Comercio</italic>: </p>
		
		<p>tengo con ese peri&#x00F3;dico una deuda rom&#x00E1;ntica. Quiz&#x00E1;s le debo a &#x00E9;l mi afici&#x00F3;n al periodismo, a la literatura y a los viajes. Yo aprend&#x00ED; a leer espont&#x00E1;neamente en la plana de anuncios de ese <italic>Jornal</italic> que iba a perderse en las soledades de mi cortijo de Rodalquilar. La impresi&#x00F3;n que hac&#x00ED;an en mi &#x00E1;nimo las «negritas» rotundas, redondas y gruesas de sus letreros no se ha borrado a&#x00FA;n. Bajo ella hab&#x00ED;a siempre grabados unos barcos formando columnas unos debajo de otros. Unos barcos muy negros, con una silueta muy gallarda y muy cl&#x00E1;sica, algunos con su penacho de humo […] La plana aquella ten&#x00ED;a para m&#x00ED; un valor semejante al de las hojas de aleluyas en que me le&#x00ED;an aventuras maravillosas. Yo la relacionaba con los m&#x00E1;gicos cuentos de <italic>Simbad el marino</italic> (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1916d</xref>, p. 407)<italic>. </italic></p>
		
		<p>Sus palabras encierran gran significado, no solo porque revelan su temprana familiaridad con la lengua portuguesa, sino porque ella misma nos descubre que ante aquellas p&#x00E1;ginas del <italic>Jornal</italic> su imaginaci&#x00F3;n despleg&#x00F3; las grandes pasiones de su vida: escribir y viajar. </p>
		
		<p>Carmen de Burgos, que hab&#x00ED;a nacido en Almer&#x00ED;a en 1867, se convirti&#x00F3; en la primera mujer redactora de un peri&#x00F3;dico el 1 de enero de 1903, cuando inaugur&#x00F3; su columna cotidiana en <italic>Diario Universal</italic> firmando como <italic>Colombine</italic>, el pseud&#x00F3;nimo que lleg&#x00F3; a sustituir a su propio nombre. Desde 1905, su columna pas&#x00F3; a <italic>Heraldo de Madrid</italic> y se inici&#x00F3; su colaboraci&#x00F3;n regular en <italic>ABC</italic>; en adelante, a lo largo de los a&#x00F1;os, su firma apareci&#x00F3; en las m&#x00E1;s diversas publicaciones de dentro y fuera de Espa&#x00F1;a. Especial valor tiene aqu&#x00ED; para nosotros recordar sus cr&#x00F3;nicas en el diario lisboeta <italic>O Mundo</italic>, seg&#x00FA;n veremos m&#x00E1;s adelante. </p>
		
		<p>Su trayectoria literaria y period&#x00ED;stica se hab&#x00ED;a iniciado en Madrid en 1901 y ocup&#x00F3; el primer tercio del siglo XX, hasta su muerte repentina en octubre de 1932, un periodo que viene a coincidir con la llamada Edad de Plata de la literatura espa&#x00F1;ola. Carmen de Burgos ocup&#x00F3; un lugar muy destacado siguiendo de cerca las tendencias dominantes. Por edad y por su compromiso regeneracionista, ser&#x00ED;a la figura femenina de la Generaci&#x00F3;n del 98; a partir de 1910, su defensa del racionalismo y una creciente inquietud est&#x00E9;tica la aproximan al Novecentismo, manteniendo s&#x00F3;lidos v&#x00ED;nculos con figuras como Juan Ram&#x00F3;n Jim&#x00E9;nez o Mara&#x00F1;&#x00F3;n; y al mismo tiempo conecta en sus obras con las nacientes Vanguardias, hecho propiciado sin duda por la cercan&#x00ED;a de Ram&#x00F3;n G&#x00F3;mez de la Serna, su compa&#x00F1;ero sentimental durante veinte a&#x00F1;os.  </p>
		
		<p>En tres d&#x00E9;cadas, la autora cre&#x00F3; una extensa obra: como periodista, miles de art&#x00ED;culos en la prensa nacional y extranjera; como escritora, decenas de novelas cortas y largas, y varios ensayos; y como erudita, estudios literarios, biograf&#x00ED;as, libros de viajes, traducciones, etc.  </p>
		
		<p>Alcanz&#x00F3; la popularidad muy pronto, repentinamente, a causa de una encuesta que promovi&#x00F3; desde <italic>Diario Universal</italic> en diciembre de 1903, en la que solicitaba su opini&#x00F3;n a figuras pol&#x00ED;ticas y literarias acerca de la necesidad de una ley de divorcio. El resultado fue un &#x00E9;xito aplastante a favor de la ley, lo que promovi&#x00F3; un debate social m&#x00E1;s amplio. Junto al renombre alcanzado se atrajo para siempre enconados ataques de los sectores sociales m&#x00E1;s conservadores. Una animadversi&#x00F3;n de enorme trascendencia, que perdurar&#x00E1; m&#x00E1;s all&#x00E1; de su muerte con el silencio impuesto a su memoria al acabar la Guerra Civil. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S3">
		<title>SU AF&#x00C1;N EUROPEIZADOR </title>
		
		<p>Las resonantes campa&#x00F1;as en la prensa reflejan la labor m&#x00E1;s combativa y p&#x00FA;blica de Carmen de Burgos, pero lo verdaderamente relevante fue tal vez su af&#x00E1;n educador, su deseo de influir en la sociedad proponiendo modelos nuevos, intentando racionalizar el pesado fardo de costumbres y tradiciones, cuestionar h&#x00E1;bitos mentales, despertar las conciencias. Una labor de estirpe ilustrada. En el origen de estos art&#x00ED;culos est&#x00E1; siempre la intenci&#x00F3;n de divulgar una idea o de defender una tesis. Los instrumentos inexcusables son la argumentaci&#x00F3;n y el dato concreto, que se combinan a veces con impresiones subjetivas o sentimientos personales. </p>
		
		<p>Su informaci&#x00F3;n sobre los modelos europeos proced&#x00ED;a al principio de las lecturas pero, a partir del viaje que emprendi&#x00F3; la autora en 1905 por Francia e Italia, los modelos se enriquecen con vivencias intensas y se convierten en el negativo de la sociedad espa&#x00F1;ola. </p>
		
		<p>En sucesivos viajes, sus libros y sus columnas se alimentaban sin cesar de la mirada atenta de Carmen de Burgos sobre la Europa de su tiempo, que se convierte para nosotros en la ventana por la que nos asomamos al nacimiento de la sociedad europea del siglo XX. Durante el verano de 1914, en que viaj&#x00F3; desde Suiza hasta los pa&#x00ED;ses escandinavos pasando por Alemania, encontr&#x00F3; por primera vez la palabra clave que defin&#x00ED;a su percepci&#x00F3;n de Europa: “esta impresi&#x00F3;n de bienestar” (<italic>Heraldo de Madrid</italic>, 4-VII-1914). La misma palabra con que se ha designado el modelo social europeo tras la Segunda Guerra Mundial. El estudio de aquella sociedad condensaba la puesta en pr&#x00E1;ctica de todos sus ideales de libertad y tolerancia, una sociedad que mimaba la educaci&#x00F3;n de sus ciudadanos como su mayor tesoro. </p>
		
		<p>En el centro de las preocupaciones de Carmen de Burgos estuvo siempre la discriminaci&#x00F3;n sufrida por la mujer. Su objetivo amplio era situarlas en un plano de igualdad con los hombres, para cuyo fin contemplaba un largo y lento camino en el que era preciso extender su educaci&#x00F3;n y promover su integraci&#x00F3;n en la vida social. La autora utiliz&#x00F3; con gran habilidad su columna “Lecturas para la mujer” en <italic>Diario Universal</italic>, que pas&#x00F3; a ser “Femeninas” en <italic>Heraldo de Madrid</italic> desde 1905. Se limitaba a dar noticia de las actividades y progresos femeninos en las sociedades m&#x00E1;s avanzadas de Europa, pero el resultado era la ense&#x00F1;anza y la propuesta de esos modelos, prestando especial atenci&#x00F3;n a todo avance educativo, a todo organismo que dentro o fuera de Espa&#x00F1;a capacitase a la mujer para ejercer nuevas profesiones. </p>
		
		<p>En paralelo, divulgaba el tratamiento dado a las mujeres en los C&#x00F3;digos Legal y Penal, recomend&#x00E1;ndoles a la vez la lectura de esos libros donde “se dispone de nuestra suerte y se reglamenta nuestra vida”. Al tiempo que propon&#x00ED;a: “El C&#x00F3;digo no puede quedar anacr&#x00F3;nico ni adelantarse a su &#x00E9;poca; se necesita que sea la expresi&#x00F3;n exacta de nuestras costumbres y nuestras necesidades; el C&#x00F3;digo espa&#x00F1;ol necesita tambi&#x00E9;n una reforma, especialmente en lo que a los derechos femeninos se refiere” (<italic>Diario Universal</italic>, 9-V-1904). </p>
		
		<p>Rehu&#x00ED;a al comienzo el t&#x00E9;rmino “feminismo”, pero no hac&#x00ED;a sino hablar de sus conceptos fundamentales; entre todos ellos, del sufragio femenino. Hizo una primera menci&#x00F3;n muy tempranamente, comentando las actividades que Federica Bremer promov&#x00ED;a en Suecia en favor de ese derecho (“La mujer y el sufragio”, <italic>El Globo</italic>, 8-XII-1902). En oto&#x00F1;o de 1906, la autora acababa de regresar de su primer gran viaje por Francia e Italia, desde donde hab&#x00ED;a enviado sus cr&#x00F3;nicas para <italic>Heraldo de Madrid </italic>y para<italic> ABC</italic>. Durante su estancia tom&#x00F3; contacto con organizaciones como el Lyceum Club de Par&#x00ED;s, y cre&#x00F3; v&#x00ED;nculos de amistad y colaboraci&#x00F3;n con colegas y escritores. Con alguno de ellos como Roberto Bracco compart&#x00ED;a una concepci&#x00F3;n de los ideales del feminismo dentro de un modelo pol&#x00ED;tico y social: “Concibe Bracco el feminismo y el antifeminismo desarroll&#x00E1;ndose paralelamente a dos tendencias m&#x00E1;s amplias y complejas: la democr&#x00E1;tica y la conservadora” (<italic>Heraldo</italic>…, 8-XII-1906). De nuevo en Madrid, Carmen de Burgos se propuso repetir la experiencia del plebiscito, sometiendo a la opini&#x00F3;n el voto femenino. Otros diarios espa&#x00F1;oles y algunos extranjeros siguieron interesados el debate. Iba a ser el primer documento que reflejara el estado de opini&#x00F3;n de la sociedad espa&#x00F1;ola en torno a ese derecho, pero esta vez el resultado defraud&#x00F3; la expectativa. En sus conclusiones, las cifras eran contundentes: la participaci&#x00F3;n fue de 4.962 votos: a favor, 922; en contra, 3.640: “Queda moralmente derrotado el sufragio femenino” (<italic>Heraldo</italic>…, 25-XI-1906). Sorprendentemente, muchas opiniones contrarias proced&#x00ED;an de los sectores progresistas, que por primera vez manifestaban su temor a la posible tendencia conservadora del voto femenino, un temor que reaparecer&#x00E1; en el famoso debate de las Cortes en el oto&#x00F1;o de 1931. </p>
		
		<p>No se desalent&#x00F3;. Infatigable, sigui&#x00F3; divulgando las frecuentes acciones de las sufragistas en el escenario europeo. M&#x00E1;s all&#x00E1; de nuestras fronteras, tambi&#x00E9;n es nuestra autora quien representa al feminismo espa&#x00F1;ol. En junio de 1913, solo ella y la condesa de San Rafael son invitadas por el Conseil National des Femmes Françaises para participar en el X Congreso Internacional de la Mujer (Par&#x00ED;s, 2-7 de junio), pero Carmen asiste sola a la cita.  </p>
		
		<p>En todos aquellos a&#x00F1;os, la figura de Carmen de Burgos era ya la de una escritora consagrada que acumulaba una extensa producci&#x00F3;n literaria junto a una creciente labor erudita, y que era solicitada por las publicaciones m&#x00E1;s prestigiosas. En sus viajes incesantes, no solo hab&#x00ED;a recorrido Europa, sino que otros trayectos la llevaron hasta Argentina, y m&#x00E1;s tarde, ya en los a&#x00F1;os veinte, a M&#x00E9;xico, Cuba, Chile… En todas las tribunas habl&#x00F3; de literatura, de arte y, como no pod&#x00ED;a faltar, de la mujer. </p>
		
		
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		<title>PRIMERAS MIRADAS A LA CULTURA PORTUGUESA </title>
		
		<p>En la primavera de 1903, pocos meses despu&#x00E9;s de iniciarse como redactora en <italic>Diario Universal</italic>, Carmen de Burgos rindi&#x00F3; un primer homenaje a Portugal, que abri&#x00F3; con esp&#x00ED;ritu “iberista”, lamentando la escasa atenci&#x00F3;n de los intelectuales espa&#x00F1;oles por la literatura del vecino pa&#x00ED;s: </p>
		
		<p>Y la literatura portuguesa crece, se desenvuelve y se eleva desconocida de nosotros. Sin embargo, ninguna tan importante como ella, puesto que las glorias de los dos pa&#x00ED;ses corren tan unidas que en muy pocas cuestiones dejan de formar un solo grupo los hispano-portugueses. Hermanos en origen, en sentimientos, en aspiraciones e ideales, la literatura portuguesa es, entre todas las de los pueblos neolatinos, aquella que m&#x00E1;s nos importa conocer<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>. </p>
		
		<p>En realidad, el art&#x00ED;culo estaba dedicado a reconstruir con breves pinceladas el ancho panorama de mujeres escritoras y artistas: “la admirable cultura de nuestras hermanas portuguesas”. Algunas aparec&#x00ED;an precedidas por sus t&#x00ED;tulos aristocr&#x00E1;ticos, como la duquesa de Palmella o la condesa de Proença-a-Velha; otras, novelistas, pensadoras, poetisas y m&#x00FA;sicas se suced&#x00ED;an con una breve menci&#x00F3;n: Cl&#x00E1;udia de Campos, Maria Amalia Vaz de Carvalho, Carolina Michaëlis de Vasconcellos, Casilda Pinto Coelho e Castro, Beatriz Pinheiro, Zulmira de Mello, Mafalda Mousinho de Alburquerque, Albertina Para&#x00ED;so, Guillermina Suggia, Adelia Heinz, Carolina Alzina, Elisa Baptista de Sousa, la vizcondesa de Almeida da Ara&#x00FA;jo. Y a&#x00FA;n sin nominar eran recordadas gen&#x00E9;ricamente escultoras, pintoras, cient&#x00ED;ficas, fil&#x00E1;ntropas. Dedic&#x00F3; especial atenci&#x00F3;n a la escritora Maria Olga Moraes Sarmento, fundadora del peri&#x00F3;dico <italic>Sociedade Futura</italic>, brillante poetisa y miembro de la Sociedad Astron&#x00F3;mica de Francia. Carmen de Burgos ignoraba al rendirle este homenaje que Olga Moraes se iba a convertir dos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, siendo ambas corresponsales en Par&#x00ED;s, en su primera amiga portuguesa. En aquel oto&#x00F1;o de 1905 compartieron visitas y experiencias de las que nac&#x00ED;an las cr&#x00F3;nicas que cada una de ellas enviaba a sus respectivos pa&#x00ED;ses. </p>
		
		<p>Por encima de todo, destacando entre la sucesi&#x00F3;n de nombres, aparece ya en aquel primer art&#x00ED;culo de 1903 la “notable escritora” Ana de Castro Os&#x00F3;rio, de quien ignoraba Carmen de Burgos la importancia que hab&#x00ED;a de alcanzar en la historia portuguesa, y quien llegar&#x00ED;a a ser, pasados doce a&#x00F1;os, la amiga m&#x00E1;s grande que la vida dio a nuestra autora. Una honda amistad que solo fue interrumpida por la muerte. </p>
		
		<p>Con la llegada de la Rep&#x00FA;blica a Portugal en octubre de 1910, nos detenemos de nuevo para recordar las palabras de acogida vertidas por la autora, en las que reitera su homenaje a las mujeres del pa&#x00ED;s: </p>
		
		<p>El triunfo de la causa republicana, tan general y decisivo en el vecino Portugal, nos hace dedicar nuestro recuerdo a las mujeres portuguesas. Parte de nuestro mismo suelo ib&#x00E9;rico, hermanos en la historia y en el nacimiento, Portugal y Espa&#x00F1;a est&#x00E1;n unidos por v&#x00ED;nculo de afecto, de historia, de semejanzas &#x00E9;tnicas y geogr&#x00E1;ficas. […] De todas nuestras regiones espa&#x00F1;olas se forma el alma de la mujer espa&#x00F1;ola y de la mujer portuguesa. Son los mismos tipos de mujer, bella y sencilla, amante y buena, cultora del hogar, de los recuerdos y del patriotismo. </p>
		
		<p>Las portuguesas han tenido la ventaja de que desde hace muchos a&#x00F1;os el esp&#x00ED;ritu liberal ha dominado en sus Universidades. Han sido afortunadas en ese que pudi&#x00E9;ramos llamar intercambio de esp&#x00ED;ritu. Sus Universidades, libres de prejuicios, formaron hombres que las elevaran y dignificaran. Ellas, conscientes y libres, supieron educar y formar a su vez una generaci&#x00F3;n de hombres honrados, patri&#x00F3;ticos, geniales. </p>
		
		<p>Geniales he dicho, Portugal tiene hoy los mejores prosistas y poetas europeos<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>. </p>
		
		<p>Esta vez son muy pocas las figuras femeninas mencionadas, entre las que destaca nuevamente Maria Olga Moraes y su incesante actividad europea. Le interesa ahora reflexionar sobre el papel de la mujer en la sociedad y la previa labor de su educaci&#x00F3;n, necesaria para contribuir al bien colectivo, lo que a sus ojos ha conseguido la naci&#x00F3;n hermana: </p>
		
		<p>Las mujeres portuguesas acaban de dar hermosa muestra de su valor y sensatez. Pero t&#x00E9;ngase en cuenta que estos ejemplos no se improvisan. Escuela, educaci&#x00F3;n, cultura; no descuidemos estas tres cosas, que formar&#x00E1;n nuestros esp&#x00ED;ritus para ser madres, esposas, educadoras y compa&#x00F1;eras. La escuela es la antorcha que alumbra el camino de la regeneraci&#x00F3;n de los pueblos (Ibid.). </p>
		
		<p>Muchos en Espa&#x00F1;a escrib&#x00ED;an ahora sobre Portugal, pero Carmen de Burgos volv&#x00ED;a con frecuencia su mirada al pa&#x00ED;s, y no eran solo sus figuras femeninas las que atra&#x00ED;an su atenci&#x00F3;n. Meses antes, en el mismo 1910, hab&#x00ED;a publicado una semblanza del escritor Orlando Marçal, quien hab&#x00ED;a impulsado en esas fechas la conmemoraci&#x00F3;n del centenario de Alejandro Herculano, el gran historiador y poeta rom&#x00E1;ntico. Situaba nuestra autora la figura de Marçal entre las j&#x00F3;venes promesas de la literatura portuguesa, glosando su reciente libro de relatos breves <italic>Illuminuras</italic> (1908), y lo vinculaba con autores espa&#x00F1;oles como Andr&#x00E9;s Gonz&#x00E1;lez Blanco, Ram&#x00F3;n G&#x00F3;mez de la Serna y Emiliano Ram&#x00ED;rez &#x00C1;ngel. No hab&#x00ED;a hecho m&#x00E1;s que empezar la gran labor de difusi&#x00F3;n que Carmen dedicar&#x00E1; en Espa&#x00F1;a a los escritores portugueses. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S5">
		<title>EL ENCUENTRO CON PORTUGAL </title>
		
		<p>Portugal no fue para Carmen de Burgos un lugar de tr&#x00E1;nsito en su largo recorrido, sino de llegada, o tal vez, de regreso, si pensamos que desde la lejana infancia el pa&#x00ED;s estuvo siempre en su imaginaci&#x00F3;n. Por causa de la Gran guerra, se remans&#x00F3; en cierto modo el af&#x00E1;n viajero que la hab&#x00ED;a llevado por toda Europa hasta los confines de Cabo Norte (1914) y, a trav&#x00E9;s del Atl&#x00E1;ntico, hasta Argentina (1913). Desde su primera visita en el verano de 1915<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>, Portugal se le ofreci&#x00F3; como una s&#x00ED;ntesis de muchas cosas buscadas; como marco, su paisaje y su clima, y m&#x00E1;s &#x00ED;ntimamente, una acogida fraternal de escritores, artistas y pol&#x00ED;ticos de cuyo caluroso afecto disfrut&#x00F3; en adelante. En realidad, el pa&#x00ED;s llegar&#x00ED;a a convertirse en su segunda patria, que le ofreci&#x00F3; un nuevo hogar: “una esperanza de refugio; la visi&#x00F3;n del sitio m&#x00E1;s bondadoso y m&#x00E1;s fraternal al que podremos huir alg&#x00FA;n d&#x00ED;a” (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1916d</xref>, p. 385). </p>
		
		<p>Parece conveniente recordar que fue Carmen quien contagi&#x00F3; a Ram&#x00F3;n G&#x00F3;mez de la Serna la admiraci&#x00F3;n por Portugal, y que muy pronto fue el pa&#x00ED;s donde ambos lograron vivir su ya larga relaci&#x00F3;n amorosa con mayor libertad, lejos de la maledicencia madrile&#x00F1;a: “En Lisboa, en la que se vuelve a sentir el desayuno primero del mundo, me siento por fin feliz, y encuentro en su suelo algo de tierra de promisi&#x00F3;n” (G. de la Serna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1974</xref>, pp. 303). </p>
		
		<p>Cuando lleg&#x00F3; a Lisboa en agosto de 1915, Carmen de Burgos era ya muy conocida en los c&#x00ED;rculos period&#x00ED;sticos y literarios lisboetas. Hac&#x00ED;a tiempo que su fama y su prestigio hab&#x00ED;an traspasado las fronteras espa&#x00F1;olas como s&#x00ED;mbolo del pensamiento progresista femenino. Recordemos los brindis y el homenaje de despedida que Magalhães Lima ofreci&#x00F3; a la autora en el casino de Alg&#x00E9;s: siendo “saudada em Carmen de Burgos a Hespanha intellectual e liberal”. </p>
		
		<p>El 23 de agosto de 1915, Carmen fue acogida en la portada de <italic>A Capital</italic> con una larga entrevista titulada, muy familiarmente, “<italic>Colombine</italic> est&#x00E1; en Lisboa”, y una elogiosa semblanza de su figura como escritora y como periodista. La autora proced&#x00ED;a de Figueira da Foz, en cuya playa hab&#x00ED;a disfrutado algunos d&#x00ED;as de descanso junto a su hija, y llegaba a Lisboa con el prop&#x00F3;sito de entrevistar a figuras de la pol&#x00ED;tica, de la ciencia o del arte. Se alojaba en el Hotel Continental, donde se celebr&#x00F3; la entrevista y donde estaba recibiendo en ese momento la bienvenida de Ana de Castro Os&#x00F3;rio. </p>
		
		<p>As&#x00ED; aparecen por primera vez juntas Ana y Carmen. Parece probable que fuera ese el momento de su encuentro. Parece tambi&#x00E9;n que en su conversaci&#x00F3;n no hicieron sino descubrir afinidades, que entre ambas se fragu&#x00F3; de inmediato una corriente de confianza, de simpat&#x00ED;a, de reconocimiento, y que juntas miraron desde entonces un largo proyecto com&#x00FA;n. </p>
		
		<p>No cabe dudar que fue Ana de Castro quien abri&#x00F3; a Carmen de Burgos las puertas de las m&#x00E1;s altas instituciones de la Rep&#x00FA;blica, y quien convirti&#x00F3; a sus grandes figuras en amables anfitriones de nuestra autora. En sus visitas a redacciones de peri&#x00F3;dicos o a museos, en sus desplazamientos a Sintra y Cascais, en las entrevistas a personajes ilustres, en los banquetes de homenaje, y en especial, en la gran fiesta en el barco, recorriendo el estuario al atardecer, anunciada y descrita con gran espacio en la prensa lisboeta: </p>
		
		<p>Un precioso vaporcito, nos esperaba al pie de la escalinata de m&#x00E1;rmol de la Plaza del Comercio. Sus tripulantes eran todos artistas: literatos, pintores o escultores; las damas todas escritoras, periodistas o actrices como Lucinda Simões y Palmyra Torres.  </p>
		
		<p>El barco se ha deslizado entre los &#x00F3;palos y los dorados del crep&#x00FA;sculo sobre las aguas rizadas y blancas del Tajo. Se ha deslizado con un nadar blando, de dama que pisa sobre alfombras, y parec&#x00ED;a que iba tendiendo para nosotros la vista incomparable de Lisboa como una cinta m&#x00E1;gica maravillosa (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1916d</xref>, p. 408). </p>
		
		<p>En la incansable actividad de aquellos d&#x00ED;as estaba siempre presente la figura de Ana de Castro, en realidad, la verdadera promotora, quien desde la revista mensual <italic>A Semeadora</italic>, que ella dirig&#x00ED;a, rese&#x00F1;aba el d&#x00ED;a 15 de septiembre, a modo de despedida, la reciente visita de nuestra autora “cujo trabalho e talento honram a raça e a P&#x00E1;tria a que pertence. Grande amiga de Portugal […] conhece toda a nossa literatura e estima o progresso e a felicidade do nosso povo com um grande carinho e interesse fraternal”. </p>
		
		<p>Poco antes, desde su llegada a Madrid, Carmen de Burgos hab&#x00ED;a comenzado a publicar en <italic>Heraldo de Madrid</italic> sus art&#x00ED;culos “De Portugal”. Se sucedieron las principales figuras pol&#x00ED;ticas del pa&#x00ED;s, de la naciente Rep&#x00FA;blica. Todos eran intelectuales humanistas cuya calidad personal sabe transmitir nuestra autora con entusiasmo y admiraci&#x00F3;n, seducida adem&#x00E1;s por la sociedad futura que est&#x00E1;n construyendo. </p>
		
		<p>Magalhães Lima<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref> inaugur&#x00F3; el d&#x00ED;a 7 la nueva secci&#x00F3;n, en la que Carmen presentaba al personaje e iniciaba un di&#x00E1;logo desgranando los diversos temas de mayor inter&#x00E9;s en aquel momento hist&#x00F3;rico. El pol&#x00ED;tico portugu&#x00E9;s recordaba la buena acogida en Espa&#x00F1;a de su libro <italic>La Federaci&#x00F3;n Ib&#x00E9;rica</italic>, su deseo de acercamiento entre los dos pueblos, y evocaba los tiempos en que convivi&#x00F3; con grandes pol&#x00ED;ticos espa&#x00F1;oles “de los que tanto aprend&#x00ED;: Figuerola, Castelar, Salmer&#x00F3;n, Pi y Margall, Costa, Giner de los R&#x00ED;os” (<italic>Heraldo</italic>…, 7-IX-1915). Del Presidente de la Rep&#x00FA;blica en funciones, Te&#x00F3;filo Braga<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>, destac&#x00F3; Carmen su figura de sabio m&#x00E1;s que de pol&#x00ED;tico, que hab&#x00ED;a ejercido siempre como Catedr&#x00E1;tico de Literatura. Cerr&#x00F3; con admiraci&#x00F3;n su semblanza ante un pol&#x00ED;tico “que no intenta torcer los verdaderos cauces de la vida, que contempla tanto como gobierna, que a todo le concede su natural libertad, que busca para su punto de vista una perspectiva de ciudadano sin alto cargo”. Un s&#x00ED;mbolo y un ejemplo. Le sigui&#x00F3; la figura de Bernardino Machado<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>, quien iba a relevarlo en la presidencia. Se declar&#x00F3; profundo conocedor de Espa&#x00F1;a y “defensor de la aproximaci&#x00F3;n espiritual de los dos pa&#x00ED;ses”; amigo de Salmer&#x00F3;n, de Morote, y muy especialmente de Giner de los R&#x00ED;os, quien hab&#x00ED;a fallecido el 18 de febrero<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>. Le enorgullec&#x00ED;a el nombramiento de Profesor Honorario de la Instituci&#x00F3;n Libre de Ense&#x00F1;anza, aunque era en Portugal Catedr&#x00E1;tico de la Universidad de Coimbra, y agradec&#x00ED;a la concesi&#x00F3;n de las grandes cruces de Isabel la Cat&#x00F3;lica y de Carlos III, recibidas del gobierno espa&#x00F1;ol. </p>
		
		<p>En las entrevistas figuraron tambi&#x00E9;n algunas mujeres, como la periodista Virginia Quaresma, o como Regina de Quintanilha, la primera abogada del pa&#x00ED;s. La semblanza final, llena de encomio, la dedic&#x00F3; a Ana de Castro Os&#x00F3;rio, convertida ya en su gran amiga: “La gran escritora portuguesa do&#x00F1;a Ana de Castro Osorio presenta en s&#x00ED; el mejor ejemplo de la importancia del papel que la mujer representa en la vida p&#x00FA;blica de una naci&#x00F3;n. […] admiro en ella la representante de todas esas mujeres ilustres del presente y de la Historia” (<italic>Heraldo</italic>..., 30-X-1915). </p>
		
		<p>Ana evoc&#x00F3; con sus palabras el papel de su marido, quien estimul&#x00F3; su labor literaria y sus ideales republicanos. Record&#x00F3; los avances logrados en poco tiempo a favor de la mujer, atribuy&#x00E9;ndolo “a que nosotras nos hemos interesado mucho por la vida p&#x00FA;blica”. Y ella misma resumi&#x00F3; el motor de su vida: </p>
		
		<p>yo que amo tanto la literatura y el arte, no comprendo la realizaci&#x00F3;n de la belleza como el fin principal o &#x00FA;nico, yo estoy enamorada de la lucha por la libertad, por los derechos de nuestro sexo, por todas las grandes reformas sociales. Es quiz&#x00E1;s que cuando se ha vivido en un periodo de entusiasmo tan ardiente nos gana por completo la causa de la humanidad y en ella vemos la suprema belleza (Ib&#x00ED;d.). </p>
		
		<p>Un a&#x00F1;o despu&#x00E9;s, en su libro <italic>Peregrinaciones</italic>, Carmen volvi&#x00F3; a la figura amiga con una nueva semblanza en que intentaba condensar su larga trayectoria: </p>
		
		<p>la escritora portuguesa m&#x00E1;s representativa […] ha escrito novelas y libros llenos de arte, y tiene una labor enorme en art&#x00ED;culos de peri&#x00F3;dico y conferencias. Ella dirige <italic>A Semeadora</italic> y la Casa Editorial <italic>Para los Ni&#x00F1;os</italic>, de que es fundadora. [...] Presidenta del Gremio Carolina Angelo y de la Liga Republicana, luch&#x00F3; denodadamente para la implantaci&#x00F3;n de la Rep&#x00FA;blica, como ahora se ocupa en la Cruzada. Esta mujer excepcional ha influido en la ley del divorcio, en la reforma de los c&#x00F3;digos (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1916d</xref>, p. 383). </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S6">
		<title>ANA DE CASTRO OS&#x00D3;RIO </title>
		
		<p>Do&#x00F1;a Ana de Castro era una de las figuras m&#x00E1;s respetadas e influyentes de la naciente Rep&#x00FA;blica portuguesa, que ten&#x00ED;a tras de s&#x00ED; un largo recorrido en la pol&#x00ED;tica, la literatura y el periodismo, y una meta esencial, la defensa de los derechos de la mujer, unida a la protecci&#x00F3;n de la infancia. Una de sus primeras acciones, en edad juvenil, fue imprimir folletos explicativos sobre la conveniencia de la lactancia materna y distribuirlos entre las obreras de las f&#x00E1;bricas de conservas de Set&#x00FA;bal<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. </p>
		
		<p>Un a&#x00F1;o antes de su encuentro con Carmen de Burgos hab&#x00ED;a enviudado del poeta Paulino de Oliveira, su esposo desde 1898<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>, a quien acompa&#x00F1;&#x00F3; a Brasil en 1911 cuando fue nombrado C&#x00F3;nsul. Cerraba una etapa repleta de acciones pioneras, de proyectos convertidos en conquistas. Siendo muy joven, fund&#x00F3; en 1897 la Casa Editora para as Crianças, un instrumento esencial al servicio de sus ideales educativos y una gran labor en la historia de la Literatura portuguesa, pues Ana de Castro recogi&#x00F3; y reelabor&#x00F3; los relatos populares de la tradici&#x00F3;n oral. </p>
		
		<p>Escribi&#x00F3; numerosos ensayos sobre educaci&#x00F3;n, pol&#x00ED;tica ciudadana o sobre la defensa de los derechos de la mujer. Ya en 1905 public&#x00F3; el libro <italic>As mulheres portuguesas</italic>, documento fundamental para la historia del feminismo luso. En el plano pol&#x00ED;tico fue una gran activista, promotora y fundadora de organizaciones feministas, muchas veces situada en un aparente segundo plano. Fue iniciada en 1907 en la Logia Humanidade, que en ese a&#x00F1;o dejaba de ser Logia de Adopci&#x00F3;n y alcanzaba estatuto de independencia. Mas tarde pas&#x00F3; a ser Venerable de la Logia Carolina Angelo con el nombre simb&#x00F3;lico de Leonor de Fonseca Pimentel<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>. </p>
		
		<p>Apoyada por el Partido Republicano Portugu&#x00E9;s, fundaba el 28 de agosto de 1908 la Liga Republicana das Mulheres Portuguesas (LRMP) en un acto presidido por ella misma, en el que actuaron como secretarios Magalhães Lima y Bernardino Machado, prohombres de la inminente Rep&#x00FA;blica. Una vez proclamada en 1910, Ana intervino decisivamente en la elaboraci&#x00F3;n de la ley de divorcio. A partir de 1911, regres&#x00F3; desde Brasil peri&#x00F3;dicamente para continuar con su labor, pero se estableci&#x00F3; definitivamente en Lisboa con sus dos hijos tras la muerte de su marido en 1914. En ese a&#x00F1;o, Portugal entraba junto al bando aliado en la Primera Guerra Mundial. </p>
		
		<p>Desde este punto, regresamos a su encuentro con Carmen de Burgos, momento en el que Ana se propon&#x00ED;a crear una nueva organizaci&#x00F3;n que agrupase a las mujeres al servicio de la Rep&#x00FA;blica; naci&#x00F3; as&#x00ED; en 1916 la Cruzada das Mulheres Portuguesas (CMP), con Elzira Dantas, esposa de Bernardino Machado, como Presidenta y la propia Ana de Castro como Secretaria General. Pretend&#x00ED;an ocupar el vac&#x00ED;o dejado por los hombres a causa de la guerra y prestar ayuda a las viudas y a los hu&#x00E9;rfanos causados por el conflicto. En el art&#x00ED;culo primero de sus estatutos se define como: “institução patri&#x00F3;tica e humanit&#x00E1;ria destinada a prestar assistência material e moral aos que dela necessitam por motivo do estado de guerra com a Alemanha” (Castro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1916</xref>). </p>
		
		<p>En un discurso de <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1918</xref>, pronunciado durante la inauguraci&#x00F3;n de la primera Escola Profissional Feminina, Ana subrayaba el significado feminista de la Cruzada: </p>
		
		<p>demonstrar que h&#x00E1; mulheres em Portugal e mais haver&#x00E1; quando todos os homens compreendam… que auxiliar a obra inteligente e aut&#x00F3;noma da mulher, honrando e dignificando a sua acção &#x00E9; a melhor forma de ser patriota (Castro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1918</xref>). </p>
		
		<p>Seg&#x00FA;n veremos, la organizaci&#x00F3;n iba a tener singular trascendencia para el feminismo espa&#x00F1;ol a trav&#x00E9;s de Carmen de Burgos; ella misma llegar&#x00E1; a pertenecer al grupo portugu&#x00E9;s y, m&#x00E1;s importante a&#x00FA;n, fundar&#x00E1; la Cruzada de Mujeres Espa&#x00F1;olas en el verano de 1920. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S7">
		<title>PORTUGAL EN LA LITERATURA DE CARMEN DE BURGOS </title>
		
		<p>Las visitas al pa&#x00ED;s de Carmen y Ram&#x00F3;n se sucedieron con creciente frecuencia a partir de 1916. En aquel verano descubrieron “Praia das Maçãs”, su primer rinc&#x00F3;n entra&#x00F1;able y secreto. Cuando regresaron a Lisboa, se produjo el reencuentro con las figuras de la Rep&#x00FA;blica entrevistadas el a&#x00F1;o anterior. Se celebr&#x00F3; una cena en el palacio de Bel&#x00E9;m en compa&#x00F1;&#x00ED;a del presidente Machado, de su familia y de algunos ministros, sobre la que Carmen dio amplia noticia en <italic>Heraldo</italic>. En la anterior entrevista de 1915 construy&#x00F3; la imagen del pol&#x00ED;tico; esta vez atendi&#x00F3; al Machado &#x00ED;ntimo, casado con do&#x00F1;a Elzira Dantas, a su larga descendencia de quince hijos, sus evocaciones de Espa&#x00F1;a, su satisfacci&#x00F3;n por la posici&#x00F3;n de su pa&#x00ED;s frente a la guerra (<italic>Heraldo</italic>…, 21-VIII-1916). </p>
		
		<p>Se repitieron de nuevo las gratas veladas en el sal&#x00F3;n familiar de Ana de Castro, donde el padre, antiguo magistrado, junto a los hijos de do&#x00F1;a Ana, sus hermanos y sus invitados se entreten&#x00ED;an con la m&#x00FA;sica y la poes&#x00ED;a. Carmen y Ram&#x00F3;n disfrutaron de aquellos amigos, recordando que tambi&#x00E9;n Larra hab&#x00ED;a sentido lo mismo: “esos amigos de Portugal que a&#x00FA;n hoy siguen siendo la verdadera especie de los amigos leales y educados, de los amigos ideales” (G&#x00F3;mez de la Serna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1918</xref>, p. 374). </p>
		
		<p>A su regreso, la autora titul&#x00F3; “Serenidad” la primera cr&#x00F3;nica para <italic>Heraldo</italic> de Madrid<italic> </italic>(19-VIII-1916), destacando la impresi&#x00F3;n que produc&#x00ED;a el pa&#x00ED;s a pesar de verse inmerso en la guerra europea: “la posesi&#x00F3;n de s&#x00ED; que despliegan los pueblos conscientes de su destino”. Resumi&#x00F3; tambi&#x00E9;n los &#x00FA;ltimos progresos de las mujeres: la labor de la Cruzada y los nombramientos de algunas para puestos de responsabilidad, como Ana de Castro, convertida recientemente en Inspectora de Trabajo. Ve tambi&#x00E9;n aproximarse la conquista de todos los derechos civiles y pol&#x00ED;ticos, incluso el voto. </p>
		
		<p>Meses despu&#x00E9;s, Jos&#x00E9; Os&#x00F3;rio de Castro, hijo de Ana, comentaba con entusiasmo desde <italic>A Semeadora</italic> (15-I-1917) el libro de Carmen <italic>Peregrinaciones</italic>, en el que recog&#x00ED;a su largo periplo de 1914 hasta el &#x00C1;rtico y a&#x00F1;ad&#x00ED;a un largo cap&#x00ED;tulo dedicado a Portugal: </p>
		
		<p>um livro feito de impressões sugestivas, que faz ressaltar a impressão da nossa vida e da nossa arte, da beleza da nossa terra. […] </p>
		
		<p>Ao seu grande valor intelectual junta-se a sua extraordin&#x00E1;ria actividade e uma rar&#x00ED;ssima persistência no trabalho que tem contribu&#x00ED;do para o seu grande renome em toda a Pen&#x00ED;nsula, Am&#x00E9;rica e mais pa&#x00ED;ses da Europa, onde &#x00E9; o nome mais lido da Espanha moderna. </p>
		
		<p>Desde 1916, Carmen ambient&#x00F3; en Portugal muchas de sus novelas, casi una decena; a veces, los argumentos ser&#x00E1;n solo un pretexto para continuar su exploraci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s. De los primeros viajes a Portugal nos dej&#x00F3; la autora muchos datos concretos en el ampl&#x00ED;simo cap&#x00ED;tulo que les dedic&#x00F3; en <italic>Peregrinaciones</italic>, donde alcanz&#x00F3; a incluir sus vacaciones veraniegas de ese mismo 1916. A&#x00F1;os despu&#x00E9;s, seg&#x00FA;n veremos, escribir&#x00E1; la novela <italic>La Flor de la </italic>Playa (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1920 a</xref>), recreando la intensa experiencia de aquel primer verano en que disfrut&#x00F3; junto a Ram&#x00F3;n de un rinc&#x00F3;n apartado llamado “Praia das Maçãs” (“la m&#x00E1;s escondida de sus playas”), un lugar digno de una leyenda. El proyecto de la pareja protagonista de hacerse un hotelito para sus vacaciones veraniegas ser&#x00ED;a la primera menci&#x00F3;n de la que llegar&#x00E1; a ser “El Ventanal”, la famosa casa que en 1923 Ram&#x00F3;n y Carmen se hicieron construir en Estoril. </p>
		
		<p>Varios relatos se situaron en Lisboa o en el estuario, entre Estoril y Cascais, y muchos de ellos forman parte de las obras m&#x00E1;s experimentales y vanguardistas que escribi&#x00F3; nuestra autora. <italic>Don Manolito </italic>(1916 <italic>b</italic>) fue uno de ellos, repleto de referencias autobiogr&#x00E1;ficas, donde se inserta un relato dentro de otro, para contener en realidad un homenaje a la figura de don Manuel Garc&#x00ED;a del Castillo, el anciano militar espa&#x00F1;ol exiliado, contertulio de la casa de Ana de Castro. En Lisboa se sit&#x00FA;a la novela <italic>Los amores de Faustino</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1920 b</xref>), de nuevo enmarcada por elementos autobiogr&#x00E1;ficos, donde dos amantes, que han visitado varios zool&#x00F3;gicos de Europa, descubren en el de Lisboa a una pareja de chimpanc&#x00E9;s enamorados; el macho Faustino, en su humanizaci&#x00F3;n, llega al extremo de dejarse morir por la p&#x00E9;rdida de su amada.  </p>
		
		<p>A la hist&#x00F3;rica Beja nos lleva <italic>El hast&#x00ED;o del amor</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1923</xref>), donde a modo de collage insertaba la traducci&#x00F3;n de las famosas cartas de amor de Mariana Alcoforado (1640-1723), dirigidas al mariscal franc&#x00E9;s Noel Bouton de Chamilly; en nota de la autora: “Estas cartas son las aut&#x00E9;nticas de la monja portuguesa Sor Mariana Alcoforado, c&#x00E9;lebres en la literatura de todos los idiomas, y que por primera vez se traducen al espa&#x00F1;ol” (Burgos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1923</xref>, p. 11). La novela no es solo un ejemplo de texto inserto en otro: las cartas reales se enmarcan en un contexto inspirado en otro relato, <italic>Les liaisons dangereuses</italic>, donde la lectora de las cartas Luisa de la Vallière se modela en Madame de Tourvel y Bouton de Chamilly en Valmont. </p>
		
		<p>El espacio del estuario es escenario de un importante experimento narrativo, <italic>El suicida asesinado</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1922 a</xref>), donde un enigma policiaco es resuelto mediante una sucesi&#x00F3;n de descripciones del mar; fue un anticipo de los recursos del Nouveau Roman. </p>
		
		<p>A Estoril nos lleva la novela <italic>El retorno</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1922 b</xref>), haciendo protagonista a su naciente sociedad mundana (“La naturaleza hab&#x00ED;a formado aquel lugar para sugerir el sue&#x00F1;o de grandeza de un dichoso rival de Monte Carlo”). Un selecto grupo de burgueses distrae su ocio indagando en el mundo de las experiencias esot&#x00E9;ricas, en torno al cual se desarrolla el argumento. En su relato afirma la autora la proliferaci&#x00F3;n en Lisboa de grupos de espiritistas y de teosofistas.  </p>
		
		<p>En Figueira da Foz situ&#x00F3; <italic>Los m&#x00ED;seros </italic>(<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1916a</xref>), recreando el ambiente grandioso de su playa. Puede decirse que el orden de publicaci&#x00F3;n reproduce los itinerarios de la autora; como sabemos, fue Figueira su primer lugar de veraneo en Portugal en 1915. Descendiendo hacia el sur, en Coimbra ambient&#x00F3; la novela <italic>Las Tricanas </italic>(<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1916c</xref>), escogiendo para el argumento a este colectivo de mujeres que representaba una arcaica y bien organizada forma de servilismo sexual y dom&#x00E9;stico.  </p>
		
		<p>El conjunto de novelas, que nos ofrecen un vivo retrato del Portugal de comienzos del siglo XX, y donde rastreamos innumerables referencias autobiogr&#x00E1;ficas de Carmen con Ram&#x00F3;n y de sus entra&#x00F1;ables amigos en el pa&#x00ED;s, se completa con m&#x00E1;s de un centenar de art&#x00ED;culos que la autora escribi&#x00F3; en la prensa espa&#x00F1;ola, no solo en <italic>Heraldo</italic>. Recordemos especialmente los documentos que sobre el arte, las costumbres y la historia portuguesas ella elabor&#x00F3; y divulg&#x00F3; en la prestigiosa revista <italic>La Esfera</italic>: los castillos de Sintra, los encajes de Peniche, la Orden de las Comendadeiras de Santiago, la <italic>espadelada</italic> de Viana do Castelo, el palacio de Queluz o los <italic>palitos</italic> de Sarvão, el arte, la historia y la intrahistoria de Portugal.<italic> </italic></p>
		
		<p>En 1920 emprendi&#x00F3; Carmen una importante empresa literaria, la difusi&#x00F3;n de la reciente literatura portuguesa a trav&#x00E9;s de la revista mensual <italic>Cosm&#x00F3;polis</italic>, nacida en los c&#x00ED;rculos del Ultra&#x00ED;smo espa&#x00F1;ol. Fue dirigida por Enrique G&#x00F3;mez Carrillo, gran amigo de Carmen y colaborador en Par&#x00ED;s de Rub&#x00E9;n Dar&#x00ED;o para dirigir <italic>Mundial Magazine</italic>. Las p&#x00E1;ginas de <italic>Cosm&#x00F3;polis</italic> se ocupaban sobre todo del inquieto panorama literario europeo incluyendo una secci&#x00F3;n de poes&#x00ED;a de las vanguardias hispanoamericanas. La autora abri&#x00F3; su secci&#x00F3;n “Cr&#x00F3;nica literaria de Portugal”<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref> con un estudio de la figura de Eça de Queiroz. En realidad, se remontaba a los or&#x00ED;genes de la literatura portuguesa, en el punto en que se confund&#x00ED;a con la espa&#x00F1;ola, para resumir brevemente la trayectoria que llegaba a la novela realista del autor: </p>
		
		<p>He cre&#x00ED;do un deber empezar por esta gran figura, a la que se le deben todos los homenajes, para continuar estudiando los diferentes g&#x00E9;neros y figuras de la literatura portuguesa, que presenta complejos aspectos, hasta llegar a esta generaci&#x00F3;n interesant&#x00ED;sima, los novos (los j&#x00F3;venes) que ahora luchan y entre los cuales hay nombres que son una esperanza de gloria para la naci&#x00F3;n hermana (Cosm&#x00F3;polis, septiembre de 1920, p. 46). </p>
		
		<p>La propia Carmen particip&#x00F3; poco despu&#x00E9;s en la edici&#x00F3;n de <italic>Cartas de Inglaterra</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>, traducida por Andr&#x00E9;s Gonz&#x00E1;lez Blanco, donde incluy&#x00F3; como pr&#x00F3;logo su m&#x00E1;s extenso estudio del autor, una labor considerada la mejor biograf&#x00ED;a de Eça de Queiroz hasta aquella fecha.  </p>
		
		<p>Dedic&#x00F3; a los “Poetas Modernos” su siguiente estudio en <italic>Cosm&#x00F3;polis</italic>, reuniendo los nombres m&#x00E1;s destacados al tiempo que se&#x00F1;alaba la fuerza renovadora con que se suced&#x00ED;an las tendencias en la l&#x00ED;rica portuguesa. Seleccion&#x00F3; en primer lugar a Camilo Pessanha y su mundo de vagos ensue&#x00F1;os, que relacionaba con el primer Juan Ram&#x00F3;n Jim&#x00E9;nez. Seguido del simbolista João de Castro, el vanguardista Ant&#x00F3;nio Ferro, al que equiparaba “por lo juvenil y lo arbitrario” al esp&#x00ED;ritu de Ram&#x00F3;n. Los sucesivos estudios fueron ofreciendo como una revelaci&#x00F3;n la gran literatura portuguesa, poco atendida en Espa&#x00F1;a, pero que participaba, trazando su propio camino, en las grandes corrientes de la literatura europea. Lo descubrieron Carmen y Ram&#x00F3;n, pero fue ella quien se propuso divulgar con fervor aquel tesoro en los medios literarios espa&#x00F1;oles. Se sucedieron Guerra Junqueiro, Eug&#x00E9;nio de Castro, Te&#x00F3;filo Braga, Gomez Leal, João de Deus, Carolina Michaëlis, João de Barros… En su &#x00FA;ltimo trabajo hizo una breve semblanza de “El futurista S&#x00E1; Carneiro”… En el n&#x00FA;mero de julio (Nº 31) incluy&#x00F3; una rese&#x00F1;a del libro de Ana de Castro <italic>La princesa muda</italic>, ilustrado por Leal da Câmara, gran amigo de ambas autoras, y ya a la venta en Madrid, traducido por la propia Carmen de Burgos. Tambi&#x00E9;n recog&#x00ED;a la aparici&#x00F3;n de <italic>Los mutilados de guerra</italic>, obra editada por la Cruzada de Mujeres Portuguesas. </p>
		
		<p>Carmen reuni&#x00F3; rigurosa informaci&#x00F3;n y textos representativos para ofrecernos en <italic>Cosm&#x00F3;polis</italic> una novedosa panor&#x00E1;mica de la moderna literatura portuguesa. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S8">
		<title>LOS LAZOS INSTITUCIONALES CON PORTUGAL </title>
		
		<p>Los v&#x00ED;nculos entre Carmen y Portugal se estrecharon en 1919. Durante un tiempo, las dificultades se sucedieron en el pa&#x00ED;s; a los problemas de la guerra vino a a&#x00F1;adirse el pronunciamiento militar de Sidonio Pais el 5 de diciembre de 1917, quien destituy&#x00F3; a Bernardino Machado y persigui&#x00F3; con dur&#x00ED;sima represi&#x00F3;n a los dirigentes anteriores. El final de la guerra europea casi coincidi&#x00F3; con el asesinato del dictador, de modo que en las celebraciones por la victoria aliada hab&#x00ED;an regresado al poder los l&#x00ED;deres republicanos amigos de Carmen. Ella era la fiel amiga de la Rep&#x00FA;blica Portuguesa, que hablaba en Espa&#x00F1;a de sus escritores, de su arte, de sus pol&#x00ED;ticos, de su progreso social, y va a ser recompensada con grandes honores por diferentes sectores del pa&#x00ED;s. </p>
		
		<p>El 14 de julio de 1919 presenci&#x00F3; desde la tribuna presidencial, junto al gobierno, en el grupo de la Cruzada de Mujeres, el gran Desfile de la Victoria, paralelo al que se celebraba en Par&#x00ED;s ese mismo d&#x00ED;a (<italic>Heraldo</italic>…, 21-VII-1919). Muy poco despu&#x00E9;s se inici&#x00F3; el proceso de su condecoraci&#x00F3;n. El Gobierno de la Rep&#x00FA;blica firmaba el Decreto el 12 de agosto: </p>
		
		<p>Hei por bem Decretar, sob proposta do Ministro dos Neg&#x00F3;cios Estrangeiros, que seja condecorada com o Grau de Comendador da Ordem de S. Tiago da Espada, a escritora e jornalista espanhola Dona Carmen de Burgos. </p>
		
		<p>O Ministro dos Neg&#x00F3;cios Estrangeiros, assim o tenha entendido e faça executar. </p>
		
		<p>Paços do Governo da Republica, aos doze de Agosto de mil novecentos e dezanove<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. </p>
		
		<p>De nuevo compuso la autora con sus entrevistas a los miembros del gobierno, de una generaci&#x00F3;n m&#x00E1;s joven que la de Bernardino Machado, una gran cr&#x00F3;nica del proyecto pol&#x00ED;tico portugu&#x00E9;s, que era difundido en la sociedad espa&#x00F1;ola a trav&#x00E9;s de <italic>Heraldo</italic>. Los nuevos ministros explicaban sus planes para aplicar el ideario de modernizaci&#x00F3;n y progreso de su pa&#x00ED;s, que pod&#x00ED;a resumirse en la vieja frase del Regeneracionismo espa&#x00F1;ol, “despensa y escuela”, y todo su contenido parece un anticipo de la preocupaci&#x00F3;n dominante en la futura Segunda Rep&#x00FA;blica Espa&#x00F1;ola. Entre los entrevistados, el Presidente S&#x00E1; Cardoso, seguido por el Presidente de la C&#x00E1;mara de Diputados Domingo Leite Pereira, el Ministro de Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica Joaquim de Oliveira, el Ministro de Trabajo Jos&#x00E9; Domingues dos Santos; y en tertulia con Magalhães Lima y Ana de Castro, entrevist&#x00F3; al Ministro de Agricultura C&#x00E9;sar de Lima Alves, quien explic&#x00F3; sus proyectos de mecanizaci&#x00F3;n del campo, de racionalizaci&#x00F3;n de la producci&#x00F3;n, de replantaci&#x00F3;n forestal, de canalizaciones de agua y de creaci&#x00F3;n de Escuelas de industrias agr&#x00ED;colas. Carmen se deleitaba: “Escucho con placer todas estas palabras […] este suelo, todo flores, verdadero jard&#x00ED;n de la pen&#x00ED;nsula, entrar&#x00E1; en una era de producci&#x00F3;n y de desarrollo admirables” (<italic>Heraldo</italic>, 23-IX-1919). </p>
		
		<p>Entre todos ellos aparec&#x00ED;a entrevistada do&#x00F1;a Ana de Castro para dar cuenta de los grandes servicios prestados por la Cruzada das Mulheres Portuguesas, el papel activo de las mujeres en Portugal, la influencia ben&#x00E9;fica de Inglaterra y Francia en sus costumbres, su grado de europeizaci&#x00F3;n frente a las espa&#x00F1;olas. Ana de Castro era la figura que destacaba, un aut&#x00E9;ntico s&#x00ED;mbolo. La amplitud de su acci&#x00F3;n en la Cruzada abarcaba la ayuda directa a los m&#x00E1;s desprotegidos tanto como la elaboraci&#x00F3;n de estudios para orientar s&#x00F3;lidamente las reformas legales: “Crear trabajo, estudiar las condiciones sociales, moralizar y educar preparando un futuro m&#x00E1;s equilibrado y m&#x00E1;s feliz es la obra admirable de las mujeres de Portugal” (<italic>Heraldo</italic>…, 13-VIII-1919). </p>
		
		<p>Desde aquel verano, Carmen fue invitada a colaborar con el diario <italic>O Mundo</italic> para realizar una labor inversa, la de difundir en Portugal aspectos pol&#x00ED;ticos y culturales de la vida espa&#x00F1;ola:  </p>
		
		<p>Aproveitando a recente estada em Lisboa da ilustre escritora espanhola e nossa amiga Carmen de Burgos […] convid&#x00E1;mo-la a colaborar no Mundo com uma cr&#x00F3;nica semanal, ao que logo acedeu gentilmente, enviando-nos j&#x00E1; o primeiro desses artigos, que amanhã ser&#x00E1; publicado. […] Amiga dedicada de Portugal, tendo-nos prestado relevantes serviços, a brilhante redactora do Heraldo de Madrid &#x00E9; uma mulher de letras na mais alta significação deste termo, considerada em toda a parte onde tem feito brilhar os seus dotes intelectuais. &#x00C9; com o m&#x00E1;ximo regosijo que anunciamos a colaboração assidua de Colombine (18-X-1919). </p>
		
		<p>Su columna “Coisas de Espanha. Cr&#x00F3;nica de <italic>Colombine</italic>”, que inaugur&#x00F3; el 19 de octubre de 1919, se mantuvo durante m&#x00E1;s de dos a&#x00F1;os. En general, reun&#x00ED;a en cada cr&#x00F3;nica un contenido miscel&#x00E1;neo sobre temas pol&#x00ED;ticos y culturales sometidos a reflexi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica, y prestaba especial atenci&#x00F3;n a los problemas que pod&#x00ED;an afectar a ambos pa&#x00ED;ses. En ocasiones cambiaba su t&#x00ED;tulo por “Figuras de Espanha”, bajo el cual inclu&#x00ED;a entrevistas con los hombres m&#x00E1;s destacados dentro de los sectores progresistas y de izquierdas. Las inaugur&#x00F3; Juli&#x00E1;n Besteiro, l&#x00ED;der del Partido Socialista, seguido por figuras del republicanismo espa&#x00F1;ol como Luis de Zulueta o Melquiades &#x00C1;lvarez. Se completaba as&#x00ED; el significado de Carmen de Burgos como puente entre los dos pa&#x00ED;ses, entre las dos culturas, o como una ventana por la que pod&#x00ED;an mirarse con respeto y cordialidad espa&#x00F1;oles y portugueses. En realidad, ella actu&#x00F3; como punto de encuentro de un universo de ideas compartidas. </p>
		
		<p>En enero de 1920, Carmen lleg&#x00F3; a Lisboa, invitada que el gobierno portugu&#x00E9;s, para impartir un curso de Literatura Espa&#x00F1;ola antigua y moderna en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa, pero lleg&#x00F3; muy afectada por su enfermedad cardiaca. Junto a Ram&#x00F3;n se instal&#x00F3; durante meses en Estoril, desde donde acud&#x00ED;a en tren a Lisboa para impartir el curso. En sus art&#x00ED;culos contemplamos una panor&#x00E1;mica de la ribera del estuario, su variedad de plantas, su lujuriosa vegetaci&#x00F3;n: “Es una primavera en pleno invierno a la orilla del Tajo […] es m&#x00E1;s bella que la costa Azul, m&#x00E1;s florida, m&#x00E1;s c&#x00E1;lida” (<italic>Heraldo</italic>…,<italic> </italic>20-V-1920). Y vemos nacer la cosmopolita Estoril: “As&#x00ED; que est&#x00E9; acabado de construir el hermoso parque y el suntuoso casino, Monte Carlo y Niza van a tener un rival temible” (ibid.). Sus cr&#x00F3;nicas en <italic>Heraldo</italic> se llenaban de figuras de la vida portuguesa. Hubo una crisis de gobierno, y Carmen entrevist&#x00F3; al nuevo Presidente, el coronel Antonio Mar&#x00ED;a Baptista (26-III-1920). En otra elogiaba a su gran amigo Leal da Câmara: “el caricaturista tiene que ser un literato que se expresa sin palabras, un cr&#x00ED;tico que dibuja ideas, un sat&#x00ED;rico que hiere y un humorista que mueve a la risa” (6-III-1920). O la figura de “El buen Juez”, don Juan Baptista de Castro, padre de Ana, homenajeado en su reciente fallecimiento por haber concedido el voto a una mujer, la doctora en medicina Carolina Angelo (8-IV-1920). </p>
		
		<p>Durante el mes de mayo se produjo el mayor acontecimiento de la estancia de Carmen en Lisboa, el ciclo de conferencias que pronunci&#x00F3; en el “Salão Nobre da Academia de Sciencias”. Los peri&#x00F3;dicos de ambos pa&#x00ED;ses describieron la brillantez con que se celebraron los actos y recogieron su repercusi&#x00F3;n p&#x00FA;blica: en las principales librer&#x00ED;as fueron expuestos los libros de la autora y en la m&#x00E1;s c&#x00E9;ntrica, Portug&#x00E1;lia, se exhib&#x00ED;a una copia de su retrato pintado por Romero de Torres. El d&#x00ED;a 7 de mayo presidi&#x00F3; la primera conferencia Te&#x00F3;filo Braga, acompa&#x00F1;ado por el Ministro de Instrucci&#x00F3;n y por el Embajador de Espa&#x00F1;a. Asist&#x00ED;an al acto el ex presidente Bernardino Machado y su esposa, ministros, escritores y artistas. Carmen disert&#x00F3; sobre “O Romantismo espanhol e Mariano Jos&#x00E9; de Larra”, describiendo su vida y sus obras, su contacto con Portugal y su significado en la historia de la literatura espa&#x00F1;ola. </p>
		
		<p>D&#x00ED;as despu&#x00E9;s, Carmen recibi&#x00F3; un homenaje de la Cruzada de Mujeres Portuguesas en su sede del Palacio del Marqu&#x00E9;s de Pombal. Presidi&#x00F3; el acto do&#x00F1;a Elzira Dantas, junto a Ana de Castro y Beatriz Magalhães. Se record&#x00F3; la labor de la Cruzada, se ensalzaron los m&#x00E9;ritos de Carmen de Burgos y Leal da Câmara agradeci&#x00F3; la ayuda de la Cruzada para su proyecto de “Aldeia Portuguesa na Flandes”. A propuesta de Ana de Castro, se proclam&#x00F3; a Carmen de Burgos “socia benem&#x00E9;rita” de la Cruzada. Tambi&#x00E9;n hab&#x00ED;a sido acogida poco antes en el “Gr&#x00E9;mio Carolina Angelo”, logia encabezada por la propia Ana desde 1914 (Castro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1914</xref>). En su regreso a Madrid, acompa&#x00F1;aba a la autora su amiga Ana, a quien deseaba mostrar la vida madrile&#x00F1;a y corresponder por tanta hospitalidad recibida. </p>
		
		<p>Un a&#x00F1;o despu&#x00E9;s, como amiga de la Rep&#x00FA;blica portuguesa, Carmen vuelve a ser invitada por el Gobierno a un gran acontecimiento oficial, un nuevo momento hist&#x00F3;rico. Form&#x00F3; parte de la comitiva que el 6 de abril de 1921 sali&#x00F3; en tren desde Lisboa para depositar en el Monasterio de Batalha los restos de dos soldados desconocidos, muertos uno en &#x00C1;frica y otro “en las trincheras francesas”. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S9">
		<title>LA CRUZADA DE MUJERES ESPA&#x00D1;OLAS Y LA LIGA INTERNACIONAL </title>
		
		<p>A poco de regresar a Madrid en mayo de 1920, Carmen public&#x00F3; en <italic>Heraldo</italic> una semblanza de Ana de Castro acompa&#x00F1;ada de su retrato, donde daba p&#x00FA;blica bienvenida a la “ilustre hu&#x00E9;sped” (25-V-1920), y sigui&#x00F3; dando noticia de los actos celebrados en su honor en compa&#x00F1;&#x00ED;a de escritores, artistas y mujeres de los c&#x00ED;rculos feministas. La visita de Ana a Madrid no tuvo solo un tinte mundano. Su presencia guarda mayor significado si la relacionamos con el nacimiento en ese verano de la Cruzada de Mujeres Espa&#x00F1;olas. La reuni&#x00F3;n preparatoria se celebr&#x00F3; el 1 de agosto, presidida por Carmen de Burgos, con la participaci&#x00F3;n de mujeres destacadas: la doctora Concepci&#x00F3;n Aleixandre, presidenta de la Uni&#x00F3;n de Mujeres de Espa&#x00F1;a; la marquesa del Ter, presidenta del Consejo Nacional de Mujeres, Magdalena Santiago Fuentes, Josefa Barrera, Carmen Blanco y otras muchas. Con su asociaci&#x00F3;n pretend&#x00ED;an “influir en la legislaci&#x00F3;n y trabajar en pro del mejoramiento social de la mujer” (<italic>Heraldo</italic>…, 2-VIII-1920). </p>
		
		<p>Dos semanas despu&#x00E9;s, Ana de Castro publicaba dos columnas en <italic>O Mundo</italic> (18-V-1920) glosando la creaci&#x00F3;n de la nueva Cruzada y su filiaci&#x00F3;n con la organizaci&#x00F3;n portuguesa, de cuyo nacimiento Carmen de Burgos hab&#x00ED;a sido testigo directo en 1916. Y Carmen explicaba en su columna de <italic>O Mundo</italic> que uno de los proyectos era pedir a las Cortes: el establecimiento del divorcio, la investigaci&#x00F3;n de la paternidad, la igualdad de derechos entre hijos leg&#x00ED;timos e ileg&#x00ED;timos, y la reforma del c&#x00F3;digo en lo que discrimina a la mujer (16-VIII-1920). </p>
		
		<p>La meta de Carmen es ante todo la igualdad legal entre hombres y mujeres, y conoce la necesidad de la organizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica para su consecuci&#x00F3;n. La Cruzada servir&#x00ED;a para la ayuda pr&#x00E1;ctica a la mujer y para la propaganda feminista; el partido Uni&#x00F3;n Republicana, para la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y la influencia en las leyes, y el Consejo Nacional de Mujeres, fundado el a&#x00F1;o anterior, para integrar el feminismo espa&#x00F1;ol en la Alianza Mundial. Un a&#x00F1;o despu&#x00E9;s, el 30 de mayo de 1921, la Cruzada encabez&#x00F3; una acci&#x00F3;n pionera, la primera manifestaci&#x00F3;n sufragista en la calle. Con Carmen de Burgos a la cabeza, recorrieron la Carrera de San Jer&#x00F3;nimo repartiendo un manifiesto con los nueve puntos en que condensaban sus aspiraciones de igualdad legal y protecci&#x00F3;n para la mujer. Llegaron al Congreso e hicieron entrega del documento a su Presidente. </p>
		
		<p>Primero: Igualdad completa de derechos pol&#x00ED;ticos, y, por tanto, ser electoras y elegibles. </p>
		
		<p>Segundo: Igualdad de derechos civiles [...] urgent&#x00ED;sima la revisi&#x00F3;n del C&#x00F3;digo civil. </p>
		
		<p>Tercero: Que sean derogadas las leyes que abusivamente cierran a las mujeres determinadas carreras y empleos. </p>
		
		<p>Cuarto: Que el Jurado sea constituido por individuos de los dos sexos. </p>
		
		<p>Quinto: Igualdad con el hombre en lo que se refiere al C&#x00F3;digo penal. </p>
		
		<p>Sexto: Que exista la investigaci&#x00F3;n de la paternidad. </p>
		
		<p>S&#x00E9;ptimo: Que se consideren con iguales derechos ante la ley [...] los hijos leg&#x00ED;timos e ileg&#x00ED;timos. </p>
		
		<p>Octavo: [...] Centros de instrucci&#x00F3;n moral y c&#x00ED;vica de la mujer. </p>
		
		<p>Noveno: Que desaparezca, en virtud de una ley, la prostituci&#x00F3;n reglamentada y que se persiga. </p>
		
		<p>Desde 1906, cuando Carmen promovi&#x00F3; en <italic>Heraldo</italic> <italic>de Madrid</italic> aquella encuesta sobre el voto femenino, hab&#x00ED;a intentado suscitar el debate y, como consecuencia, el inter&#x00E9;s de la sociedad sobre ese derecho. Es ahora el momento de recordar su tenacidad de tantos a&#x00F1;os para enfrentarse a una sociedad hostil que negaba a la mujer sus derechos c&#x00ED;vicos.  </p>
		
		<p>Las dos Cruzadas, espa&#x00F1;ola y portuguesa, se integraron poco despu&#x00E9;s en un proyecto m&#x00E1;s ambicioso, la Liga Internacional de Mujeres Ib&#x00E9;ricas e Hispanoamericanas, que desde 1922 impulsaba en Nueva York la mexicana Elena Arizmendi, su secretaria general. En 1923 ofreci&#x00F3; la presidencia a Carmen de Burgos, la figura emblem&#x00E1;tica en todos los &#x00E1;mbitos feministas de la cultura hispana. Proyectaron reunir la fuerza dispersa de las organizaciones feministas de todos los pa&#x00ED;ses Iberoamericanos. <italic>Feminismo Internacional</italic> (Nueva York) fue el &#x00F3;rgano inicial de difusi&#x00F3;n de la Liga, pero el t&#x00ED;tulo pas&#x00F3; a ser secci&#x00F3;n en <italic>Revista de la Raza</italic> de Madrid desde el oto&#x00F1;o de 1924. </p>
		
		<p>En 1925, Carmen visit&#x00F3; M&#x00E9;xico y Cuba para impartir conferencias sobre literatura y sobre feminismo en Universidades y centros c&#x00ED;vicos. Su enfermedad oblig&#x00F3; a suspender los actos que iba a presidir en Nueva York. Dos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, emprendi&#x00F3; la &#x00FA;ltima traves&#x00ED;a que la llev&#x00F3; a Per&#x00FA;, Bolivia y Chile, donde tuvo recibimientos muy calurosos, incluso por parte de los gobernantes. </p>
		
		</sec>
		
		<sec id="S10">
		<title>HACIA LA REP&#x00DA;BLICA ESPA&#x00D1;OLA Y LA ACCI&#x00D3;N FINAL DE CARMEN DE BURGOS </title>
		
		<p>Antes de su viaje a Am&#x00E9;rica de <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1927</xref>, public&#x00F3; la autora <italic>La mujer moderna y sus derechos</italic>, que tuvo ampl&#x00ED;sima repercusi&#x00F3;n y podr&#x00ED;amos considerar un libro hist&#x00F3;rico. El extenso conocimiento que Carmen ha acumulado a lo largo de los a&#x00F1;os en torno al problema femenino es ahora reelaborado y ofrecido desde los m&#x00E1;s diversos puntos de vista. Un documento de valor esencial para el conocimiento de la evoluci&#x00F3;n social de la mujer. En el volumen que regal&#x00F3; a su amiga Ana escribi&#x00F3; Carmen: “Para Ana de Castro Osorio, la m&#x00E1;s inteligente y buena de todas las mujeres. Con inmenso cari&#x00F1;o (12 de abril 1928. Estoril)”.<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref> Tambi&#x00E9;n la gran amiga portuguesa escribi&#x00F3; una hermosa rese&#x00F1;a en que se revelaba la com&#x00FA;n visi&#x00F3;n del mundo: </p>
		
		<p>a mulher espanhola […] precisava dum livro como este, que fosse o seu guia no estudo do que tem sido o sexo feminino na sua acção social atravez dos s&#x00E9;culos. </p>
		
		<p>Não se trata dum livro feminista, nem mesmo se pode, em boa justiça classificar uma obra de combate, mas sim uma boa obra que se tornava indispens&#x00E1;vel para os paizes em que a idea duma humanidade composta de indiv&#x00ED;duos igualados pelos direitos e pelos deveres, sem preocupações de sexos, est&#x00E1; ainda muito embrion&#x00E1;ria<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>. </p>
		
		<p>Al final del verano de 1928 visit&#x00F3; Madrid Ana de Castro, y Carmen public&#x00F3; una amplia entrevista destacando su labor divulgadora de la literatura infantil portuguesa en la “Casa Editora para as Crianças”. Ana respond&#x00ED;a con su habitual humildad: “El &#x00FA;nico m&#x00E9;rito que yo tuve fue el de ir a buscar hasta el pueblo, directamente, sus tradiciones y renovarlas […] llev&#x00E1;ndola con el entusiasmo de un alma juvenil a todos los ni&#x00F1;os de Portugal, que hace treinta a&#x00F1;os la recibieron como un roc&#x00ED;o del cielo”<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. </p>
		
		<p>Solo cabe ya resumir aqu&#x00ED; el inmenso esfuerzo que emprendi&#x00F3; Carmen de Burgos en 1931, al comienzo de la Segunda Rep&#x00FA;blica Espa&#x00F1;ola; era el momento esperado, al que lleg&#x00F3; casi sin aliento. Sin abandonar nunca la labor de escritora, regresaron los grandes temas sociales defendidos en incesantes campa&#x00F1;as: el divorcio, la pena de muerte, el voto, la condena de la prostituci&#x00F3;n. Agotando sus &#x00FA;ltimas energ&#x00ED;as alcanz&#x00F3; las Navidades, que pas&#x00F3; junto a Ana en Estoril, su &#x00FA;ltimo refugio. </p>
		
		<p>Su repentina p&#x00E9;rdida, el 9 de octubre de 1932, interrumpi&#x00F3; su campa&#x00F1;a para ser diputada por el Partido Republicano Radical Socialista en las siguientes elecciones. La prensa nacional e internacional se hizo eco de su fallecimiento durante varios d&#x00ED;as; y entre los homenajes a su memoria, Ana de Castro escrib&#x00ED;a conmovida desde Lisboa: </p>
		
		<p>Carmen de Burgos, a grande escritora espanhola […] &#x00E9; um valor mundial que tôdas as mulheres devem respeitar, embora mesmo não concordem com a suas crenças e não estejam à altura do seu pensamento desanuviado e liberto de quaisquer dogmas e preconceitos sociais. […] Amava mais os seus ideais do que a sua pr&#x00F3;pria vida… E quem sabe se o seu grande e her&#x00F3;ico sacrificio ficar&#x00E1; ainda longos anos irreconhecido e in&#x00FA;til na sociedade, e principalmente entre as mulheres, ao progresso das quais se sacrificou!<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref></p>
		
		<p>La propia Ana de Castro la sobrevivi&#x00F3; poco m&#x00E1;s de dos a&#x00F1;os y, por causas distintas, sus respectivos pa&#x00ED;ses tendieron sobre ellas una capa de silencio que ha desdibujado la importancia hist&#x00F3;rica de ambas mujeres: Carmen de Burgos, m&#x00E1;s como escritora, Ana de Castro, m&#x00E1;s como pol&#x00ED;tica. En los dos casos, seg&#x00FA;n queda reflejado, forman parte esencial de nuestra memoria.</p>

					 
		</sec>
		
	</body>

	<back>
	
	
	<sec id="notas">
			 <title>NOTAS</title>
			 <fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label><p>“Lecturas para la mujer. Damas portuguesas”, <italic>Diario Universal</italic>, 23 de abril de 1903. </p></fn>
				<fn id="NOTE02"><label>2</label><p>“Femeninas. Mujeres portuguesas”, <italic>Heraldo de Madrid</italic>, 12 de octubre de 1910.</p></fn>
				<fn id="NOTE03"><label>3</label><p>Aunque algunas referencias inducen a pensar que su primera visita se produjo en la primavera de 1915, los datos documentales, abrumadores, solo confirman su presencia desde el mes de agosto.</p></fn>
				<fn id="NOTE04"><label>4</label><p>Sebastião Magalhães Lima (1850-1928). Figura del Partido Republicano, diputado constituyente en 1911, fue relator de la Constituci&#x00F3;n de la Rep&#x00FA;blica. Ministro de Instrucci&#x00F3;n P&#x00FA;blica en 1915. Fue Gran Maestre de la masoner&#x00ED;a portuguesa (1907-1928) y presidi&#x00F3; el primer congreso feminista de Par&#x00ED;s en 1878 (Congr&#x00E9;s International des Droits des Femmes).</p></fn>
				<fn id="NOTE05"><label>5</label><p>Joaquim Te&#x00F3;filo Fernandes Braga (1843-12924), profesor, escritor y pol&#x00ED;tico. En 1910 fue Jefe del Gobierno Provisional, y Presidente de la Rep&#x00FA;blica entre mayo y octubre de 1915. Introductor del Positivismo en Portugal, fue figura principal de la Escuela de Coimbra y autor de una vasta obra po&#x00E9;tica y erudita.</p></fn>
				<fn id="NOTE06"><label>6</label><p>Bernardino Lu&#x00ED;s Machado Guimarães (1851-1944). Catedr&#x00E1;tico en la Universidad de Coimbra. Gran Maestre en la masoner&#x00ED;a entre 1895 y 1899. Ministro de Obras P&#x00FA;blicas en 1893, contribuy&#x00F3; a elaborar una legislaci&#x00F3;n protectora del trabajo de las mujeres y los menores. Miembro del Partido Republicano desde 1903, fue Ministro en varias ocasiones y Presidente del Gobierno en 1914. Presidente de la Rep&#x00FA;blica desde octubre de 1915, fue expulsado a finales de 1917 por Sid&#x00F3;nio Pais, y elegido nuevamente Presidente de la Rep&#x00FA;blica en 1925, permaneci&#x00F3; en el cargo hasta mayo de 1926. Dej&#x00F3; una extensa obra pol&#x00ED;tica y literaria.</p></fn>
				<fn id="NOTE07"><label>7</label><p>Ese d&#x00ED;a, <italic>Heraldo de Madrid</italic> anunci&#x00F3; su fallecimiento con una fotograf&#x00ED;a en portada en que aparec&#x00ED;a junto a su amigo B. Machado.</p></fn>
				<fn id="NOTE08"><label>8</label><p>El hecho, novedoso en la &#x00E9;poca, es evocado hoy con admiraci&#x00F3;n por el poeta Antonio Os&#x00F3;rio de Castro, su devoto sobrino-nieto.</p></fn>
				<fn id="NOTE09"><label>9</label><p>El gran poeta Camilo Pesanha solicit&#x00F3; en matrimonio a do&#x00F1;a Ana, quien le respondi&#x00F3; en una conmovedora carta la imposibilidad de aceptar por haberse prometido a Oliveira (Os&#x00F3;rio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2005</xref>).</p></fn>
				<fn id="NOTE10"><label>10</label><p>A&#x00F1;os despu&#x00E9;s, Carmen de Burgos evoc&#x00F3; en una semblanza a la hero&#x00ED;na ilustrada, que en 1799 fue ejecutada en N&#x00E1;poles por sus ideales de libertad. “Eleonora de Fonseca Pimentel”, <italic>La Esfera</italic>, Nº 728, Madrid, 17-XII-1927.</p></fn>
				<fn id="NOTE11"><label>11</label><p>C. de Burgos, “Cr&#x00F3;nica literaria de Portugal. Eça de Queiroz y algunas an&#x00E9;cdotas in&#x00E9;ditas de su vida”, <italic>Cosm&#x00F3;polis</italic>, Nº 21, Madrid, septiembre de 1920, pp. 30-46.</p></fn>
				<fn id="NOTE12"><label>12</label><p>Biblioteca Nueva (Imp. Sucesores de Rivadeneyra), Madrid, 1921.</p></fn>
				<fn id="NOTE13"><label>13</label><p>Proceso nº 15, A&#x00F1;o 1919, Carmen de Burgos. “Arquivo Historico–Diplomatico do Minist&#x00E9;rio dos Neg&#x00F3;cios Estrangeiros” de Portugal, “Pal&#x00E1;cio das Necessidades”, Lisboa.</p></fn>
				<fn id="NOTE14"><label>14</label><p>El ejemplar con esa dedicatoria manuscrita se halla en la Biblioteca de la Comissão para a Igualdade e para os Direitos das Mulheres, en Lisboa.</p></fn>
				<fn id="NOTE15"><label>15</label><p>Ana de Castro Os&#x00F3;rio, “A mulher moderna e os seus direitos”, <italic>Revista de la Raza</italic>, Nº 155-156, agosto-septiembre de 1928.</p></fn>
				<fn id="NOTE16"><label>16</label><p><italic>Revista de la Raza</italic>, Nº 157-158, Madrid, octubre- noviembre de 1928, p. 10.</p></fn>
				<fn id="NOTE17"><label>17</label><p>Ana de Castro Os&#x00F3;rio, “Acção feminista. Carmen de Burgos”, <italic>Portugal Feminino</italic>, A&#x00F1;o III, Nº 34, noviembre de 1932.</p></fn>
						
			
			 </fn-group>
		</sec>
	
	


		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAFIA</title>
				
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>   	  
			  </person-group>
			  <year>1916a</year> 
			  <source>Los míseros</source>
			  <issue>XVII</issue>  
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <comment>La Novela para Todos, 14 de julio de 1916. Con ilustraciones de Trillo.</comment> 
			</element-citation>  
			</ref>

			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>   	  
			  </person-group>
			  <year>1916b</year> 
			  <source>Don Manolito</source>
			  <volume>VIII</volume>
			  <issue>416</issue>
			  <comment>En Los Contemporáneos, 15 de diciembre de 1916. Ilustraciones de Gregorio Vicente</comment> 
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT03">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  	  
			  </person-group>
			  <year>1916c</year> 
			  <source>Las Tricanas</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Edic. Alfa</publisher-name>
			  <comment>En La Novela Romántica, s.a., s. nº</comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT04">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>    
			  </person-group>
			  <year>1916d</year> 
			  <source>Peregrinaciones</source>
			  <comment>(epílogo de Ramón Gómez de la Serna)</comment>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Impr. Alrededor del Mundo</publisher-name>  
			</element-citation>  
			</ref>

			<ref id="CIT05">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  
			  </person-group>
			  <year>1917</year> 
			  <source>Mis viajes por Europa</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Sanz Calleja Editores, s.a.</publisher-name>  
			</element-citation>  
			</ref>

			<ref id="CIT06">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1920a</year>
			  <source>La Flor de la Playa</source> 
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <comment>En La Novela Corta, Año V, Nº 231, 29-V-1920. Aparece reeditada en el volumen La Flor de la Playa y otras novelas cortas, Madrid, Castalia, 1989. Edición de Concepción Núñez Rey</comment> 
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT07">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1920b</year>
			  <source>Los amores de Faustino</source> 
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <comment>La Novela Corta, Año V, Nº 254, 30-X-1920</comment> 
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT08">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1922a</year>
			  <source>El suicida asesinado</source> 
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <comment>La Novela Corta, Año VII, Nº 339, 3-VI-1922</comment> 
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT09">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1922b</year>
			  <source>El retorno</source>
			  <publisher-loc>Lisboa</publisher-loc>
			  <publisher-name>Lusitania Editora, s.a.</publisher-name>  
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT10"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	 	  		  
			  </person-group>
			  <year>1923</year>
			  <source>El hastío del amor</source> 
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <comment>En La Novela Corta, Año VIII, Nº 410, 13 de octubre de 1923. Con ilustraciones de Bradley</comment> 
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT11">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1927</year>
			  <source>La mujer moderna y sus derechos</source> 
			  <publisher-loc>Valencia</publisher-loc>
			  <publisher-name>Ed. Sempere</publisher-name>  
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT12">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Burgos</surname>
				  <given-names>Carmen de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>2012</year>
			  <source>Mis viajes por Europa</source> 
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Edit. Catarata</publisher-name>  
			  <comment>con epílogo de Ramón Gómez de la Serna. Edición, introducción y notas de C. Núñez Rey</comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT13">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Castro Osório</surname>
				  <given-names>Ana de</given-names>	  
				  </name>  	    
			  </person-group>
			  <year>1914</year>
			  <source>Resposta a uma consulta</source> 
			  <publisher-loc>Lisboa</publisher-loc>
			  <publisher-name>P. T. Assis</publisher-name>  
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT14">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Castro Osório</surname>
				  <given-names>Ana de</given-names>	  
				  </name>  	    
			  </person-group>
			  <year>1916</year>
			  <source>Estatutos da Cruzada das Mulheres Portuguesas</source> 
			  <publisher-loc>Lisboa</publisher-loc>
			  <publisher-name>Imprensa Nacional</publisher-name>  
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT15">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Castro Osório</surname>
				  <given-names>Ana de</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1918</year>
			  <source>Comissão de Propaganda e Organização do Trabalho: discurso inaugural da Escola Profissional nº 1</source>
			  <publisher-loc>Lisboa</publisher-loc>
			  <publisher-name>Cruzada das Mulheres Portuguesas</publisher-name>  
			</element-citation> 
			</ref>

			<ref id="CIT16">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>G. de la Serna</surname>
				  <given-names>Ramón</given-names>
				  </name>  	  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1974</year>
			  <source>Automoribundia</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Ed. Guadarrama</publisher-name> 
			  <comment>Col. Punto Omega, 2 vols.</comment> 
			</element-citation> 
			</ref>

			<ref id="CIT17">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>G. de la Serna</surname>
				  <given-names>Ramón</given-names>
				  </name>  	  		  
			  </person-group>
			  <year>1918</year>
			  <source>Pombo</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Imprenta del Mesón de los Paños</publisher-name>  
			</element-citation> 
			</ref>

			<ref id="CIT18">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Núñez Rey</surname>
				  <given-names>Concepción</given-names>
				  </name> 	  		  
			  </person-group>
			  <year>1992</year>
			  <source>Carmen de Burgos “Colombine” (1867-1932). Biografía y obra literaria</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Universidad Complutense</publisher-name>  
			</element-citation> 
			</ref>

			<ref id="CIT19">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Núñez Rey</surname>
				  <given-names>Concepción</given-names>
				  </name> 	  		  
			  </person-group>
			  <year>2005</year>
			  <source>Carmen de Burgos, “Colombine”, en la Edad de Plata de la Literatura Española</source>
			  <publisher-loc>Sevilla</publisher-loc>
			  <publisher-name>Fundación J. Manuel Lara</publisher-name>  
			  <comment>Premio de Biografía “Antonio Domínguez Ortiz”</comment>
			</element-citation> 
			</ref>

			<ref id="CIT20">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Núñez Rey</surname>
				  <given-names>Concepción</given-names>
				  </name> 	  		  
			  </person-group>
			  <year>2010</year>
			  <article-title>Espacios y viajes en la vida y en la obra de Carmen de Burgos, Colombine</article-title>
			  <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
				  <surname>Palomo Vázquez</surname>
				  <given-names>Pilar</given-names>
				  </name>
				  <etal/>
			  </person-group>  
			  <source>Arbor</source>
			  <volume>186</volume> 
			  <comment>Carmen de Burgos, “Colombine” (1867-1932) en el periodismo y la literatura, Nº extraordinario, junio de 2010</comment>
			</element-citation> 
			</ref>

			<ref id="CIT21">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
				  <surname>Osório de Castro</surname>
				  <given-names>Antonio</given-names>
				  </name> 	  		  
			  </person-group>
			  <year>2005</year>
			  <source>O amor de Camilo Pesanha</source>
			  <publisher-loc>Mafra</publisher-loc>
			  <publisher-name>Edic. ELO</publisher-name>  
			</element-citation> 
			</ref>


		</ref-list>
		
	</back>
</article>