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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2014.767n3014</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2014.767n3014</article-id>
			 
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			<subject>MUJER Y PERIODISMO EN EL SIGLO XIX. LAS PIONERAS / WOMEN AND JOURNALISM IN THE 19TH CENTURY. THE PIONEERS</subject>
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				<article-title>Periodismo y empresa period&#x00ED;stica: el C&#x00E1;diz de Patrocinio de Biedma</article-title>
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					<trans-title>Journalism and the journalistic enterprise: the C&#x00E1;diz of Patrocinio de Biedma</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">EL C&#x00C1;DIZ DE PATROCINIO DE BIEDMA</alt-title>
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					 <surname>Vega Rodr&#x00ED;guez</surname>
					 <given-names>Pilar</given-names>
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				<aff id="U1">Universidad Complutense de Madrid</aff>
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				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2014</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2014</year>
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			<volume>190</volume>
			<issue>767</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>desde su fundaci&#x00F3;n, la escritora Patrocinio de Biedma se sirvi&#x00F3; del peri&#x00F3;dico <italic>C&#x00E1;diz</italic> como portavoz del proyecto de la Federaci&#x00F3;n Cient&#x00ED;fico-Literaria de escritores cuyo objetivo fue la promoci&#x00F3;n de la literatura provincial y la descentralizaci&#x00F3;n de la vida literaria espa&#x00F1;ola. En los cuatro a&#x00F1;os de duraci&#x00F3;n del peri&#x00F3;dico la escritora demostr&#x00F3; extraordinarias dotes diplom&#x00E1;ticas para, a la vez que negociaba con los t&#x00F3;picos de lo com&#x00FA;nmente aceptado para una mujer escritora, dirigir una empresa period&#x00ED;stica desde un planteamiento profesional e ins&#x00F3;lito en una mujer. </p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>since its founding, the writer Patrocinio de Biedma used the journal C&#x00E1;diz as the mouthpiece for her plans for a Literary and Scientific Federation of authors with a view to promoting provincial literature and decentralising Spanish literary life. During Cadiz´s lifetime the writer showed extraordinary diplomatic skills, while playing some of the conventional roles of a woman writer, and running the newspaper in a professional way unprecedented for a woman.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>periodismo</kwd>
				<kwd>escritoras del siglo XIX</kwd>
				<kwd>federalismo</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>journalism</kwd>
				<kwd>C19th women writers</kwd>
				<kwd>Federalism</kwd>
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		<title></title>
		
		<p>A&#x00F1;o y medio despu&#x00E9;s de su llegada a la ciudad de C&#x00E1;diz, en enero de 1876, Patrocinio de Biedma puso en marcha una publicaci&#x00F3;n de contenido literario, cient&#x00ED;fico y filos&#x00F3;fico que logr&#x00F3;, muy pronto, convertirse en referente nacional por la importancia y diversidad de las firmas que aglutinaba y por su r&#x00E1;pida difusi&#x00F3;n internacional: el <italic>C&#x00E1;diz</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>. </p>
		
		<p>De Biedma ten&#x00ED;a entonces treinta y un a&#x00F1;os. Era viuda desde los veintiocho. Hab&#x00ED;a comenzado su carrera literaria escribiendo poemas en los que desahogaba el dolor por la p&#x00E9;rdida de sus tres hijos, la hab&#x00ED;a proseguido con la publicaci&#x00F3;n de versos y ensayos en revistas conservadoras, y hab&#x00ED;a publicado ya varias obras literarias, entre ellas las novelas <italic>Cadenas del coraz&#x00F3;n </italic>(1872) y <italic>El odio de una mujer</italic> (1875). </p>
		
		<p>Con el <italic>C&#x00E1;diz</italic> la carrera literaria de Patrocinio de Biedma experiment&#x00F3; un salto cualitativo. A lo largo de su vida, su temperamento arrojadizo la empujar&#x00ED;a con frecuencia a empresas filantr&#x00F3;picas. Fue una entusiasta impulsora, por ejemplo, de la obra de la canalizaci&#x00F3;n del Guadalquivir para la navegaci&#x00F3;n y riego entre C&#x00F3;rdoba y Sevilla, iniciativa en la que consigui&#x00F3; involucrar a importantes personalidades de Andaluc&#x00ED;a (<italic>C&#x00E1;diz</italic>, nº 26, 20-1-1878; nº 8 20-3-1879). En 1888 organiz&#x00F3; un importante Congreso Proteccionista de la infancia, orientado a combatir la alta mortalidad infantil. M&#x00E1;s tarde formar&#x00E1; parte de la “Ligue des Femmes pour le d&#x00E9;sarmement international” (de la que es nombrada Vicepresidenta en 1898). Pero quiz&#x00E1; de las obras lideradas por ella la m&#x00E1;s ambiciosa haya sido la creaci&#x00F3;n del <italic>C&#x00E1;diz</italic>. Con la fundaci&#x00F3;n de este peri&#x00F3;dico, del que fue directora y propietaria, De Biedma se convirti&#x00F3; no solo en una colaboradora m&#x00E1;s de la prensa del momento sino en aut&#x00E9;ntica periodista, tal como por entonces se juzgaba a los periodistas de prestigio: profesionales que desempe&#x00F1;aban una funci&#x00F3;n social sosteniendo una postura neutral y objetiva ante los hechos y tendencias y abordando sin miedo el debate intelectual.  </p>
		
		<p>Esa intenci&#x00F3;n se muestra en el <italic>C&#x00E1;diz</italic> desde su primer n&#x00FA;mero, cuyo prospecto aprueba una perspectiva did&#x00E1;ctica no solo para la literatura sino tambi&#x00E9;n para el periodismo. Si es cierto, como entonces se dec&#x00ED;a, que la responsabilidad de la muerte del libro es del periodismo, no lo es menos que tambi&#x00E9;n el periodismo puede actuar como el ant&#x00ED;doto que necesita la sociedad moderna. “El periodismo mata al libro lentamente— asegur&#x00F3; De Biedma— y para evitarlo hay que propinar a la sociedad el remedio all&#x00ED; donde encuentra el mal; hay que darle la literatura en peque&#x00F1;as tomas; hay que desle&#x00ED;r el libro en el peri&#x00F3;dico, a fin de que se le acepte” (nº 1 10-5-1877, p. 2). Porque la prensa puede tambi&#x00E9;n “conducir el gusto” y contribuir a la “reforma social por la instrucci&#x00F3;n art&#x00ED;stica”. Consciente de esta potencialidad del periodismo De Biedma inaugura un peri&#x00F3;dico que se ocupar&#x00E1; de ciencias, artes, literatura, salones, teatros, modas, pero tambi&#x00E9;n de “cr&#x00F3;nicas en que se d&#x00E9; cuenta de los acontecimientos m&#x00E1;s importantes del mundo en todas las esferas, hasta en la pol&#x00ED;tica” (<italic>ibid</italic>), siempre con amenidad y moralidad perfecta. </p>
		
		<p>Pero, principalmente, con el <italic>C&#x00E1;diz</italic> De Biedma trata de “romper con el centralismo que ha fijado la sede de todas estas publicaciones en Madrid” (<italic>ibid</italic>). El <italic>C&#x00E1;diz</italic> ve&#x00ED;a la luz concluida la aventura federal. Pero la realidad de los hechos y la convicci&#x00F3;n de muchas opiniones pol&#x00ED;ticas continuaba situando la meta intelectual del pa&#x00ED;s en Madrid, donde la cr&#x00ED;tica selecta forzaba al escritor a la exigencia formal y donde sus logros alcanzaban celebridad m&#x00E1;s r&#x00E1;pidamente. En las provincias, en cambio, los escritores sent&#x00ED;an la obligaci&#x00F3;n de celebrar los hallazgos art&#x00ED;sticos de sus colegas, aunque fuesen primerizos, por miedo a la enemistad o resentimiento, del mismo modo que las razones de amistad o enemistad entorpec&#x00ED;an con frecuencia la cr&#x00ED;tica y la formaci&#x00F3;n del gusto. Aunque, como hac&#x00ED;a notar De Biedma, buena parte de la literatura producida en Madrid pertenec&#x00ED;a a las provincias, pues era obra de los diversos poetas que hab&#x00ED;an marchado a la corte en busca de oportunidades, celebridad, y compensaciones econ&#x00F3;micas. Con el <italic>C&#x00E1;diz</italic> Patrocinio de Biedma se propuso<italic> </italic>crear un foro p&#x00FA;blico desde el cual vincular a los escritores provinciales en un proyecto de ayuda mutua, en la promoci&#x00F3;n y desarrollo de una literatura propia.<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref> Para esta empresa –opinaba De Biedma— no era obst&#x00E1;culo el hecho de que la literatura andaluza careciese de una lengua distintiva. No era talento –tampoco– lo que faltaba a los escritores andaluces: “Lo que nos falta –dec&#x00ED;a la escritora— es energ&#x00ED;a, es voluntad, es uni&#x00F3;n para marchar de acuerdo a un punto determinado”. Y lo que sobraba, poes&#x00ED;a, “sentimiento, y falta vigor y empe&#x00F1;o para seguir adelante” (nº 3, 30-5-1877, p. 3). </p>
		
		<p>As&#x00ED; las cosas, Patrocinio se autoimpuso el papel de vestal patri&#x00F3;tica para impulsar y reunir a los escritores provinciales. En este llamamiento a la unidad de la literatura provincial De Biedma se sirvi&#x00F3; de una estrategia oblicua. Partiendo de la incuestionable galanter&#x00ED;a de los andaluces se permiti&#x00F3; apostrofar a los escritores provinciales de perezosos y susceptibles, bien segura de que la vanidad masculina no podr&#x00ED;a sentirse amenazada ni ofendida por el insulto de una mujer. A una mujer se le consienten empresas que hubieran sido perseguidas ferozmente de haberlas puesto en marcha un hombre: por ejemplo, esta de promover la descentralizaci&#x00F3;n literaria. Es decir, la escritora se sirve de su condici&#x00F3;n femenina para retar a los varones y hacerse perdonar por ese reto. Y su estrategia, efectivamente, tuvo &#x00E9;xito. Muchos de los escritores andaluces que resid&#x00ED;an en Madrid respondieron a la convocatoria de Patrocinio de Biedma en la clave prevista por ella, admirados de la tenacidad y valent&#x00ED;a masculinas que mostraba en su proyecto. Si una mujer es capaz de esto, dir&#x00ED;a Santiago Arambilet, (colaborador desde Madrid) “<italic>nosotros los hombres </italic>tenemos el deber de no cejar en nuestros prop&#x00F3;sitos y consagrar todas nuestras fuerzas y todo nuestro vigor al mayor brillo y engrandecimiento de la literatura patria” (nº 15, 29-9-1877, p. 114)<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref>  </p>
		
		<p>El peri&#x00F3;dico cosech&#x00F3; un triunfo absoluto. Desde sus inicios circul&#x00F3; dentro y fuera de Espa&#x00F1;a y tuvo por suscriptores una larga lista de personalidades: de la aristocracia, de los estudios cient&#x00ED;ficos y literarios y de personas inquietas aunque carentes de instrucci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>. Tan solo un mes despu&#x00E9;s de su nacimiento, en el n. 4, el <italic>C&#x00E1;diz</italic> ya realizaba intercambio de publicaci&#x00F3;n con unas 90 revistas y peri&#x00F3;dicos espa&#x00F1;oles y extranjeros, entre ellos, el <italic>Über Land und Meer</italic> de Stuttgart, el <italic>Illustrierte Zeitung</italic> de Leipzig; o el <italic>The Pictorial World </italic>de Londres (los mejores de Europa, aclara De Biedma, el 10 de agosto de 1877, nº 10). Poco despu&#x00E9;s, en el nº 13, las publicaciones que intercambiaban con el <italic>C&#x00E1;diz</italic> eran ya 145: de Espa&#x00F1;a, Am&#x00E9;rica, Francia, B&#x00E9;lgica, Inglaterra, Alemania, Italia y Portugal. El nº 13 da noticia, tambi&#x00E9;n, del consejo de redacci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>, integrado por importantes firmas de todo el territorio nacional y completado, posteriormente, por una larga lista de colaboradores — m&#x00E1;s de ochenta— de id&#x00E9;ntico renombre y relevancia y de un ampl&#x00ED;simo abanico de tendencias ideol&#x00F3;gico-pol&#x00ED;ticas. La intenci&#x00F3;n de Patrocinio de Biedma de abrir su peri&#x00F3;dico a todo tipo de asuntos y enfoques explica la variedad de tendencias pol&#x00ED;ticas e ideol&#x00F3;gicas en redactores y colaboradores (desde los librepensadores a las autoridades eclesi&#x00E1;sticas). “Yo he dicho —explicaba De Biedma— que en el campo neutral de la literatura admito cuanto se me ofrezca, siempre que en ello no haya ofensa para nada sagrado, ni falta para nada respetable. Por lo dem&#x00E1;s, yo no tengo enemigos; solo tengo hermanos en letras, hermanos en religi&#x00F3;n y... adictos o indiferentes!...” (nº 10, 10-8-1877, p. 7). Pero semejante apertura de criterio debi&#x00F3; producir esc&#x00E1;ndalo a juzgar por la nota aclaratoria que la escritora introduce en el peri&#x00F3;dico en el nº 18, tras reiterar la consabida apostilla de que la publicaci&#x00F3;n de un texto en un peri&#x00F3;dico no implica la identificaci&#x00F3;n del editor con las opiniones pol&#x00ED;ticas, religiosas, filos&#x00F3;ficas del autor. De Biedma permitir&#x00E1; a sus autores manifestarse libremente siempre que no conviertan sus textos “en palenque pol&#x00ED;tico el florido campo reservado a la literatura” (nº 18, 30-10-1877, p. 8). Es esta su respuesta a una m&#x00E1;s que t&#x00E1;cita objeci&#x00F3;n: “Queda contestado el no muy oportuno consejero an&#x00F3;nimo, y en cuanto a dejar o no de leer el <italic>C&#x00C1;DIZ</italic>, nos es completamente indiferente, <italic>y </italic>puede hacerlo sin consultarnos” (<italic>ibid</italic>). Por otra parte, la neutralidad y respeto que exige la directora del <italic>C&#x00E1;diz</italic> es un derecho que en primer lugar reclama para s&#x00ED; misma. Por eso De Biedma se pronunciar&#x00E1; siempre como “cat&#x00F3;lica y solo cat&#x00F3;lica” y es significativo al respecto el apunte que dirige a un correspondiente desde las p&#x00E1;ginas de su peri&#x00F3;dico:  </p>
		
		<p>—¿Con que, seg&#x00FA;n declara un m&#x00E9;dium, yo he sido antes reina de Francia?...Amigo m&#x00ED;o, no me lisonjea esto; creo que ahora soy m&#x00E1;s, porque aceptar una corona vale menos que ganarla!... Adem&#x00E1;s yo soy cat&#x00F3;lica y solo cat&#x00F3;lica: todo lo que est&#x00E9; fuera del catolicismo me es indiferente!... Siento quitarle esa ilusi&#x00F3;n, pero... qu&#x00E9; remedio!... si es la verdad! (nº 10, 10-8-1877, 7). </p>
		
		<p>Estas palabras no son una declaraci&#x00F3;n hueca. En las p&#x00E1;ginas del <italic>C&#x00E1;diz </italic>Patrocinio de Biedma llora la muerte de P&#x00ED;o IX, felicita al nuevo Pont&#x00ED;fice Le&#x00F3;n XIII, aborda en varios editoriales la cuesti&#x00F3;n de la indiferencia religiosa, defiende el matrimonio indisoluble, examina las relaciones entre fe, ciencia y libertad. A la vez, un an&#x00E1;lisis somero de la n&#x00F3;mina de colaboradores del <italic>C&#x00E1;diz</italic> revela que buena parte de estos escritores estaban vinculados a logias de la masoner&#x00ED;a espa&#x00F1;ola. Quiz&#x00E1; esto explique tambi&#x00E9;n el r&#x00E1;pido ascenso de la revista y su difusi&#x00F3;n internacional. Esta red de contactos le lleg&#x00F3;, muy probablemente, a trav&#x00E9;s de su amiga Letizia Ratazzi, y el proyecto del <italic>C&#x00E1;diz</italic> podr&#x00ED;a haber comenzado a fraguarse ya en noviembre de 1875, cuando la prensa atestigua la reuni&#x00F3;n de Patrocinio de Biedma y Madama Ratazzi en un restaurante de Madrid con varios periodistas extranjeros<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>. Evidentemente, las reticencias al proyecto, pese a la admiraci&#x00F3;n, no faltaron. De la revista se dijo que ten&#x00ED;a excesivo sabor cortesano y extranjero, objeci&#x00F3;n que no molest&#x00F3; en absoluto a Patrocinio, al contrario, fue una cr&#x00ED;tica que la llen&#x00F3; de satisfacci&#x00F3;n puesto que el proyecto del <italic>C&#x00E1;diz</italic> hab&#x00ED;a sido “crear una publicaci&#x00F3;n en provincias, que estando a la altura de las de Madrid, facilitase el medio de darse a conocer a todos los j&#x00F3;venes que aspirasen a ser conocidos” (nº 13 10-9-1877, p. 7). </p>
		
		<p>Tres meses despu&#x00E9;s del nacimiento del <italic>C&#x00E1;diz,</italic> Patrocinio de Biedma volv&#x00ED;a a la misma estrategia de oblicuidad para proponer a los escritores andaluces la creaci&#x00F3;n de una Federaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fico-literaria (nº 16, 10-10-1877, p. 2) en la que materializar su prop&#x00F3;sito de aunar los esfuerzos de los escritores provinciales. A trav&#x00E9;s de la Federaci&#x00F3;n los escritores andaluces, y de modo m&#x00E1;s general todos los escritores provinciales comprometidos en la obra de la descentralizaci&#x00F3;n de la literatura nacional, alcanzar&#x00ED;an el apoyo para la promoci&#x00F3;n de sus publicaciones, el asesoramiento para sus proyectos, fomentar&#x00ED;an el debate intelectual, e incluso podr&#x00ED;an formar un fondo de socorro econ&#x00F3;mico para los casos de necesidad. De Biedma conceb&#x00ED;a la federaci&#x00F3;n desde una perspectiva profesional, de ah&#x00ED; que propusiese una asociaci&#x00F3;n reglada, costeada por las cuotas de los socios, que contase con varias publicaciones difusoras de la iniciativa y un fondo bibliogr&#x00E1;fico formado por los ejemplares de los autores miembros. De este modo, el fortalecimiento de los v&#x00ED;nculos de unidad entre los escritores provinciales les animar&#x00ED;a a la creaci&#x00F3;n de obras en las que fuese posible reconocer las propias costumbres, lenguaje e historia, siempre desde la correcci&#x00F3;n art&#x00ED;stica y pol&#x00ED;tica y sin apartarse del respeto de la ley y moral del pa&#x00ED;s.  </p>
		
		<p>La idea lograr&#x00E1; r&#x00E1;pidamente la adhesi&#x00F3;n de los escritores andaluces, extreme&#x00F1;os, catalanes y en poco tiempo llegar&#x00E1; a ser conocida fuera de nuestras fronteras. De octubre de 1877 a mayo de 1878 ser&#x00E1;n frecuentes en las p&#x00E1;ginas del <italic>C&#x00E1;diz</italic> los escritos de adhesi&#x00F3;n al proyecto, las felicitaciones, las reflexiones sobre la naturaleza de la Federaci&#x00F3;n y los anuncios, el m&#x00E1;s significativo, la propuesta de celebraci&#x00F3;n de un Congreso Literario en Sevilla (12-5-1878) con el objeto de constituir una Junta Directiva Interina de la Federaci&#x00F3;n. Dicha Junta ser&#x00ED;a la encargada de redactar el reglamento de funcionamiento de la Federaci&#x00F3;n y de convocar una Asamblea General. <xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref> En estos meses, De Biedma tratar&#x00E1; de hacer visible la trascendencia de su proyecto y el entusiasmo que su idea despierta en los escritores, motivo por el que no perder&#x00E1; la oportunidad de hacer p&#x00FA;blicos los elogios a su iniciativa que llegan al peri&#x00F3;dico desde dentro o fuera de Espa&#x00F1;a (por ejemplo, Cuba, Brasil y Puerto Rico) copiando si es preciso de la correspondencia recibida por ella o sus amigos<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. Es el caso de la carta dirigida por Henry Moore al Dr. Thebussen (nº 4, 10-6-1878, p. 25) en la que el pintor ingl&#x00E9;s dice que la Federaci&#x00F3;n de Patrocinio de Biedma supone un paso de gigante en relaci&#x00F3;n a las asociaciones espa&#x00F1;olas de escritores y artistas. Estas asociaciones se manten&#x00ED;an en Espa&#x00F1;a –donde a&#x00FA;n no exist&#x00ED;a la carrera del escritor profesional— con muy pocos medios econ&#x00F3;micos y no pod&#x00ED;an ser tomadas en cuenta m&#x00E1;s que como un pasatiempo de aficionados. En cambio, atestigua Moore, la Federaci&#x00F3;n de Patrocinio de Biedma se parece mucho m&#x00E1;s a las inglesas, y la propia escritora muestra con su proyecto una mentalidad tan moderna como la de las escritoras brit&#x00E1;nicas del momento. </p>
		
		<p>Pero tras la celebraci&#x00F3;n del Congreso Literario, el 12 de mayo de 1878, la actitud de Patrocinio de Biedma respecto a su misi&#x00F3;n p&#x00FA;blica volver&#x00E1; a hacerse oblicua. Pasan dos meses entre la celebraci&#x00F3;n del Congreso y la convocatoria de la Asamblea General. En ese &#x00ED;nterin desaparecen del <italic>C&#x00E1;diz</italic> las abundantes reflexiones sobre la Federaci&#x00F3;n. De Biedma vuelve a su estrategia de representaci&#x00F3;n de un papel t&#x00F3;pico, la musa inspiradora: “Nuestro silencio no puede creerse olvido; es m&#x00E1;s bien un sentimiento de respeto y consideraci&#x00F3;n” (nº 9, 30-7-1878, p. 66) —explica— hacia las personas designadas en el Congreso para formar la Junta interina que redactar&#x00E1; el reglamento de la Federaci&#x00F3;n. Entre tanto, la iniciadora de la empresa no pod&#x00ED;a hacer otra cosa “que seguir sus trabajos con amante mirada, como la madre sigue orgullosa los progresos de su hijo entregado a un sabio preceptor, para no interrumpirlos con oficiosidad inoportuna” (<italic>ibid</italic>). Pero la f&#x00F3;rmula del Reglamento (aprobado el 6-7-1878 por una Junta en la que domina el pensamiento progresista) es sorprendente. Dicho Reglamento cataloga los socios de la Federaci&#x00F3;n en socios numerarios, los escritores procedentes de Andaluc&#x00ED;a y Extremadura, con o sin t&#x00ED;tulo acad&#x00E9;mico pero ilustrados, y socios cooperadores: personas que quieran favorecer la regeneraci&#x00F3;n cient&#x00ED;fico-literaria aunque carezcan de ilustraci&#x00F3;n, sean escritores que provengan de otras Federaciones o de las regiones antedichas, o bien sean mujeres. Es decir, desde el principio se rechaza la profesionalizaci&#x00F3;n de la mujer como escritora. Es un supuesto inexistente para la Junta que va a controlar la Federaci&#x00F3;n, por otra parte, &#x00FA;nicamente formada por hombres. De Biedma, que acepta el nombramiento de Presidenta efectiva y vitalicia de la <italic>Federaci&#x00F3;n, y </italic>honoraria de la Junta de <italic>C&#x00E1;diz</italic>, se detiene aqu&#x00ED;, como si entendiese que su papel concluye despu&#x00E9;s de inspirar la acci&#x00F3;n. Es dif&#x00ED;cil comprender la discreci&#x00F3;n con que la escritora se retira a un segundo plano una vez conseguida la movilizaci&#x00F3;n proyectada. </p>
		
		<p>Pero el proyecto de la Federaci&#x00F3;n es un ejemplo evidente de la conciencia period&#x00ED;stica de la escritora que se sabe l&#x00ED;der de una empresa de opini&#x00F3;n y acci&#x00F3;n social.  </p>
		
		<p>Primeramente, por la clara mentalidad empresarial de Patrocinio de Biedma, consciente de que su peri&#x00F3;dico necesita una gesti&#x00F3;n eficaz. Por esta raz&#x00F3;n ser&#x00E1; concreta y estricta en el modo de llevarlo: selecciona personalmente a sus redactores y colaboradores, instaura, muy pronto, los martes literarios, que no son otra cosa que la reuni&#x00F3;n semanal de la redacci&#x00F3;n —a la que pueden incorporarse otros invitados— se ocupa personalmente de las cuestiones administrativas, env&#x00ED;os, pagos, correspondencia, confirma direcciones de correo, amonesta a los peri&#x00F3;dicos que reproducen art&#x00ED;culos del <italic>C&#x00E1;diz</italic> pero no mencionan la fuente, se queja en la oficina de Correos de que los peri&#x00F3;dicos contratados no llegan a la redacci&#x00F3;n, da respuestas colectivas a sus lectores (por ejemplo, que no pueden hacerse favores personales en la redacci&#x00F3;n, por tanto, se ruega a los lectores que no sigan haciendo estas peticiones). Con una franqueza directa ejerce su papel de editora y no siente la m&#x00E1;s m&#x00ED;nima vacilaci&#x00F3;n para responder a Nicol&#x00E1;s D&#x00ED;az de Benjumea —en la secci&#x00F3;n de correspondencia— que ya le anunciar&#x00E1; el dibujo que elige para publicar (nº 20-10-1877, p. 135) o a Jes&#x00FA;s Pando y Valle que no puede publicar sus largas composiciones en verso (nº 15, 30-9-1877, p. 119). Por lo mismo, impone unos l&#x00ED;mites a Mr. Dubois para publicar las cr&#x00F3;nicas desde Par&#x00ED;s (nº 21, 30-11-1877, p. 63).  </p>
		
		<p>Lo cierto es que De Biedma tiene un modo curioso de dirigir la secci&#x00F3;n de Cartas ya que utiliza la secci&#x00F3;n como medio para comunicarse con sus correspondientes en lugar o adem&#x00E1;s del correo ordinario, como en una especie de facebook p&#x00FA;blico donde anota mensajes privados, contesta peticiones, a&#x00F1;ade apostillas, etc. <xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref> Cito un texto: </p>
		
		<p>Me he olvidado de decirle, al escribirle por el correo, que supongo no le har&#x00E1;n olvidar las cr&#x00F3;nicas que me hace el honor de escribir para el <italic>C&#x00C1;DIZ</italic>, aquel trabajo literario ofrecido (nº 10, 10-8-1877, p. 79). </p>
		
		<p>Esta nota, dirigida a Andr&#x00E9;s Borrego, ahondar&#x00ED;a la incomodidad que produjo al periodista y pol&#x00ED;tico la imprudencia de la escritora cuando hizo p&#x00FA;blico su ofrecimiento de redactar una rese&#x00F1;a mensual de la pol&#x00ED;tica para el <italic>C&#x00E1;diz</italic>. La secci&#x00F3;n de cr&#x00F3;nica, se queja el escritor, necesita por principio el seud&#x00F3;nimo para permitir la espontaneidad de juicio del periodista. As&#x00ED; es como lo hace la prensa inglesa. Pero con esa salvedad, Andr&#x00E9;s Borrego entra en el oficio de “cronista-revistero”, dif&#x00ED;cil como ninguno, si se trata de interpretar la escena pol&#x00ED;tica europea (nº 8, 20-7-1877, p. 58). </p>
		
		<p>En segundo lugar, si comparamos los contenidos seleccionados en los peri&#x00F3;dicos dirigidos por otras mujeres en su &#x00E9;poca, es patente que De Biedma muestra una m&#x00E1;s honda comprensi&#x00F3;n del oficio del periodista. Revistas como <italic>La violeta,</italic> de Faustina S&#x00E1;ez de Melgar, publican variedad de art&#x00ED;culos (sobre la educaci&#x00F3;n, la crianza, los afectos, la moda, las virtudes femeninas) y textos literarios (poemas sentimentales, ap&#x00F3;logos florales, folletines seriados) no solo escritos por mujeres sino tambi&#x00E9;n por varones doctos. Es cierto que el objeto de sus publicaciones es otro muy diferente, pero, en cualquier caso, no puede decirse que la actualidad haga aparici&#x00F3;n en estas publicaciones m&#x00E1;s all&#x00E1; de las ficciones realistas o los art&#x00ED;culos did&#x00E1;cticos. Apenas ofrecen informaci&#x00F3;n o secciones propiamente period&#x00ED;sticas<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref> y la cr&#x00F3;nica de la semana, cuando existe, suele ser redactada por un hombre. En <italic>La Ilustraci&#x00F3;n de la mujer,</italic> fundada y dirigida al principio por Concepci&#x00F3;n Gimeno Flaquer, y despu&#x00E9;s por Sof&#x00ED;a Tartil&#x00E1;n, s&#x00ED; encontramos cr&#x00F3;nica bibliogr&#x00E1;fica pero no de sucesos o de la semana. Lo mismo ocurre en el <italic>Ateneo Literario y art&#x00ED;stico de se&#x00F1;oras</italic> en cuyo prospecto llega a decir Faustina S&#x00E1;ez de Melgar: “No se asusten los esp&#x00ED;ritus t&#x00ED;midos que critican la fundaci&#x00F3;n del Ateneo, ni crean que all&#x00ED; vamos a ocuparnos de pol&#x00ED;tica, ni de las graves cuestiones de Estado: las se&#x00F1;oras congregadas en este recinto, la Asociaci&#x00F3;n de ilustradas y caritativas damas, van a dar a la mujer el pan del alma; van a ense&#x00F1;arla sus deberes de esposa y madre, proporcion&#x00E1;ndola, al par que la utilidad el m&#x00E1;s digno y decoroso recreo” (12-1-<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1869</xref>, Art&#x00ED;culo II, 1). Tambi&#x00E9;n De Biedma escribe en el <italic>C&#x00E1;diz</italic> todo tipo de textos (poemas, rese&#x00F1;as bibliogr&#x00E1;ficas, folletines) pero su conciencia de estar al frente de una empresa period&#x00ED;stica con una misi&#x00F3;n determinada le impulsa a reservarse siempre el editorial, desde el cual aborda temas variados (no espec&#x00ED;ficamente femeninos)<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref> y ofrece una argumentaci&#x00F3;n s&#x00F3;lida y una voz contundente. La presencia de la actualidad en el <italic>C&#x00E1;diz</italic> es notoria. La cr&#x00F3;nica de la semana se realiza con la periodicidad se&#x00F1;alada, salvo algunas excepciones, y la firman, cuando se refiere a Madrid, <italic>Pedro Ticiano Imab</italic> (seud&#x00F3;nimo de la propia Patrocinio de Biedma) o <italic>Brunetto</italic> (quiz&#x00E1; Enrique Moresco, encargado en principio de la secci&#x00F3;n de bibliograf&#x00ED;a). Otras cr&#x00F3;nicas realizadas para el <italic>C&#x00E1;diz</italic> son la <italic>Cr&#x00F3;nica mensual</italic> de Andr&#x00E9;s Borrego, la <italic>Revista de Madrid</italic> firmada por Sof&#x00ED;a Tartil&#x00E1;n, y la <italic>Revista de Nueva York</italic>, firmada por Andr&#x00E9;s Cassard y Cayetano del Toro. A&#x00FA;n cuando podr&#x00ED;a discutirse la diferencia entre cr&#x00F3;nica y revista, si comparamos, en primer lugar, las escasas cr&#x00F3;nicas de Brunetto con las de Pedro Ticiano Imab y, secundariamente, las cr&#x00F3;nicas de Imab con las revistas de Madrid de Sof&#x00ED;a Tartil&#x00E1;n se hace patente la clara mentalidad period&#x00ED;stica de De Biedma. En su <italic>Revista de Nueva York</italic> Andr&#x00E9;s Cassard se refiere a hechos como la construcci&#x00F3;n de la catedral de S. Patrick, el evento de un aerolito ca&#x00ED;do, la aprobaci&#x00F3;n de la Bland Silver Bill, o el incendio del Excelsior, etc, n. 34, 10-4-1878). Por su parte, Cayetano del Toro, en “Los Americanos” se aplica a la comparaci&#x00F3;n de los neoyorkinos y bostonianos (nº 26, 20-1-1878). Pero Sof&#x00ED;a Tartil&#x00E1;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref> y despu&#x00E9;s Salom&#x00E9; N&#x00FA;&#x00F1;ez Topete hablan casi exclusivamente de los bailes y fiestas celebradas en Madrid, de las ferias, carreras de caballos, lecturas p&#x00FA;blicas, funciones, conciertos, de modas, o de las &#x00FA;ltimas publicaciones. En relaci&#x00F3;n a ellas De Biedma se refiere a temas m&#x00E1;s comprometidos aunque adopta para referirse a estos asuntos la personalidad masculina<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. Al iniciarse en su misi&#x00F3;n, el 10-1-1879 Pedro Ticiano Imab har&#x00E1; una declaraci&#x00F3;n de principios sobre la &#x00E9;tica del periodista comprometi&#x00E9;ndose a dar  </p>
		
		<p>noticias calcadas en la verdad, exponi&#x00E9;ndoles imparcialmente los hechos, sin que sus afecciones particulares, sus creencias pol&#x00ED;ticas, ni sus compromisos de amistad, le aparten ni por un momento de este sagrado deber (nº1, p. 1) </p>
		
		<p>Una nueva declaraci&#x00F3;n de este tipo volver&#x00E1; a repetirse m&#x00E1;s tarde a prop&#x00F3;sito de los rumores que corr&#x00ED;an por el pa&#x00ED;s, y de los que se hac&#x00ED;a eco toda la prensa, sobre la boda del rey con la Archiduquesa Mar&#x00ED;a Cristina, y de los que los peri&#x00F3;dicos tuvieron que rectificar en varias ocasiones. Todas esas imprecisiones reflexiona Ticiano Imab “no dicen mucho en favor de la seriedad period&#x00ED;stica”  </p>
		
		<p>Nada hay m&#x00E1;s irresponsable, y por lo tanto m&#x00E1;s atrevido, que el noticiero an&#x00F3;nimo. Cualquier hombre de medianas condiciones de ilustraci&#x00F3;n, moralidad y honradez, no se atrever&#x00ED;a a afirmar en una conversaci&#x00F3;n particular aquello de que no tiene seguridad, y mucho menos lo que ignora; cualquier periodista, cualquier corresponsal o <italic>reportter, </italic>afirma y sostiene bajo la irresponsabilidad que le da su posici&#x00F3;n an&#x00F3;nima en la publicaci&#x00F3;n para la cual escribe, mucho m&#x00E1;s de lo que sabe, y aun de lo que puede saber, porque llega a veces a detallar lo que no existe (nº 1, 10-9-1879, p. 1). </p>
		
		<p>Esto no significa que el periodista no haya indagado lo suficiente para informar a sus lectores sino que su deseo prioritario es el de “entretener o halagar al lector, sin cuidarse de ser al d&#x00ED;a siguiente desmentido” (<italic>ibid</italic>). El p&#x00FA;blico “pide siempre algo nuevo” y necesita colorear y dar inter&#x00E9;s a las informaciones que el tel&#x00E9;grafo hace llegar de modo excesivamente escueto. </p>
		
		<p>Pero la prensa tiene que respetarse a s&#x00ED; misma y eso lo hace “respetando las intenciones privadas, los proyectos puramente particulares”. El buen periodista —hab&#x00ED;a escrito Patrocinio de Biedma en el retrato del periodista Fernando Garc&#x00ED;a de Arboleya— no mancha jam&#x00E1;s sus p&#x00E1;ginas con la difamaci&#x00F3;n, la calumnia, o la frivolidad. No acepta jam&#x00E1;s compensaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica del gobierno. Es siempre digno, “siempre respetuoso con quien respeto merece, siempre atento con los que le buscan y ben&#x00E9;volo con los que le ofenden” (nº 6, 30-6-1877, p. 41); es imparcial en las apreciaciones, “comportamiento que es buena prueba de una inteligencia elevada, una rectitud moral no menos que sus sentimientos religiosos y caballerescos” (<italic>ibid</italic>). A lo largo de sus quince cr&#x00F3;nicas Ticiano Imab intentar&#x00E1; por ello mantenerse en la pura objetividad<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>, en textos que coinciden, sospechosamente, con las visitas a la corte de Patrocinio. En ellos Imab hablar&#x00E1; de multitud de asuntos: de la pol&#x00ED;tica de C&#x00E1;novas, de los movimientos de fusi&#x00F3;n de centralistas y constitucionalistas, de las elecciones, de los obituarios de Adelardo L&#x00F3;pez de Ayala, Espartero, Jos&#x00E9; Ulloa y Luis Napole&#x00F3;n, comentar&#x00E1; los estrenos de Echegaray y Leopoldo Cano o la novedad de las escuelas Froebel en Madrid, clamar&#x00E1; por la plaga de incendiarios que arrasan en verano los campos. Tras la cr&#x00F3;nica de la boda de Alfonso XII vendr&#x00E1; la repulsa por el atentado contra la pareja real, que pone en relaci&#x00F3;n con actos semejantes en Europa, y siguiendo con la pol&#x00ED;tica internacional se ocupar&#x00E1; de la guerra de Afganist&#x00E1;n.  </p>
		
		<p>El seud&#x00F3;nimo sirve a Patrocinio no solo para ocuparse de la actualidad, un tema que parece masculino, sino tambi&#x00E9;n para ocultar su tendencia a hacerse omn&#x00ED;moda en el <italic>C&#x00E1;diz</italic>. El plantel de colaboradores del peri&#x00F3;dico era inmenso, como ya hemos dicho. Sin embargo algunos n&#x00FA;meros incluyen la firma de Patrocinio de Biedma en casi todas las secciones. Directamente, o a trav&#x00E9;s de los redactores, la autora no pierde la ocasi&#x00F3;n de mencionar las publicaciones espa&#x00F1;olas y del extranjero donde se tiene en cuenta su obra literaria o filantr&#x00F3;pica o se elogia su talento, belleza, distinci&#x00F3;n, virtudes.<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref> Si toda esta multitud de parabienes proceden de la vanidad o responden a una estrategia indirecta de autoafirmaci&#x00F3;n no es f&#x00E1;cil determinarlo. Este punto de vanidad no consigue vencerlo De Biedma ni siquiera cuando interpreta al personaje Ticiano Imab. Por esto el cronista refiere la entrevista de Patrocinio de Biedma con el Rey con un alarde de detalles que solo podr&#x00ED;a mencionar quien hubiese participado en ella.<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref> Tanto es as&#x00ED; que el revistero tendr&#x00E1; que salir al paso de lo que dice el peri&#x00F3;dico cubano <italic>El Progreso, </italic>de C&#x00E1;rdenas, recomendando las cr&#x00F3;nicas de Ticiano Imab pero matizando lo siguiente:  </p>
		
		<p>Publica este peri&#x00F3;dico unas magn&#x00ED;ficas revistas semanales, firmadas por un tal <italic>Pedro Ticiano Irnab, </italic>escritor muy elegante y fino en las formas, as&#x00ED; como ameno y profundo en el fondo. Hay quien dice que el tal revistero semanal es una mujer con pseud&#x00F3;nimo de hombre pero no hay que hacer caso a quien lo asegure (a&#x00F1;o III, nº 8, 20-3-1879, p. 58). </p>
		
		<p>“¡Gracias a Dios que lo niega!....” —se apresura a contestar Ticiano Imab— “No nos sale el susto del cuerpo al pensar que se ponga en duda lo que no puede ni debe dudarse” (<italic>ibid)</italic>. El desmentido llega, afirma ir&#x00F3;nicamente el cronista, no porque juzgue el talento patrimonio del cerebro masculino, sino por el pesar de ver que la sociedad se preocupa de hablar de sexos “cuando se le habla de ideas”. Lo que no debe dudarse, parece sugerir el cronista, es que el talento sobrepasa la cuesti&#x00F3;n de la personalidad, el sexo o la procedencia geogr&#x00E1;fica. “‘Pero olvid&#x00E1;bamos, lectores, — concluye Ticiano Imab— que solo ten&#x00ED;amos que defender, hoy por hoy, nuestra personalidad, que es por desgracia la que nuestro nombre indica, y decimos por desgracia porque ser&#x00ED;a preferible ser mujer distinguida a ser hombre oscuro y vulgar, del cual se dice, refiri&#x00E9;ndose a sus escritos: «Los firma <italic>un tal Pedro </italic>» (a&#x00F1;o III, n.8, 20-3-1879, p. 58). </p>
		
		<p>A fin de cuentas, parece sugerir De Biedma, raro ser&#x00ED;a que un periodista de raza, un revistero com&#x00FA;n, llegase a alcanzar la fama p&#x00FA;blica del escritor. Su destino es lograr la celebridad de otros. Y la distinguida Patrocinio de Biedma conoce bien el alcance del “cuarto poder”.</p>
		
					 
		</sec>
		
	</body>

	<back>
	
	<sec id="notas">
			 <title>NOTAS</title>
			 <fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label><p>El periplo del peri&#x00F3;dico trimensual dur&#x00F3; desde el 10 de mayo de 1877 hasta el nº 6 de 1880 (10 de junio). Se imprim&#x00ED;a en la misma imprenta de la <italic>Cr&#x00F3;nica Gaditana</italic>, dirigida por Jos&#x00E9; Rodr&#x00ED;guez y Rodr&#x00ED;guez, archivero jefe de la diputaci&#x00F3;n de C&#x00E1;diz, con el que Patrocinio de Biedma contrajo segundas nupcias en 1880. Para la descripci&#x00F3;n de las caracter&#x00ED;sticas de la revista, frecuencia, formato, columnas, grabados, secciones, precios, revistas con las que intercambiaba n&#x00FA;meros, colaboradores, etc, remito a Jim&#x00E9;nez Almagro (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1984</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1989</xref>), Contreras (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1993</xref>), Perea (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2004</xref>). Sobre la Federaci&#x00F3;n Literaria de Patrocinio de Biedma han trabajado Cantos Casenave (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1994</xref>) y Vega Rodr&#x00ED;guez (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>).</p></fn>
				<fn id="NOTE02"><label>2</label><p>Y dec&#x00ED;a la escritora: “Desear&#x00ED;amos que los poetas de provincias no fuesen a Madrid a buscar un nombre, sino a llevar el nombre adquirido a fuerza de trabajo y de constancia; desear&#x00ED;amos ver unirse en una misma aspiraci&#x00F3;n a todos los literatos andaluces, formar un gran centro; crear su literatura propia, su teatro, su novela; no mendigar un puesto a la literatura castellana, sino elevar la suya de tal modo, que aquella tuviese a gloria el que se le uniera” (<italic>C&#x00E1;diz</italic>, nº 3, 30-5-1877, p. 18) A partir de ahora, todas las citas textuales se refieren al <italic>C&#x00E1;diz</italic> salvo que se observe otra cosa.</p></fn>
				<fn id="NOTE03"><label>3</label><p>La oblicuidad de la estrategia se pone de manifiesto tambi&#x00E9;n en la respuesta a una carta de la escritora Aurelia del Castillo desde la secci&#x00F3;n de correspondencia del peri&#x00F3;dico: “Dice Vd. que piensa de m&#x00ED; lo que dijeron de la Avellaneda: ´Es mucho hombre esta mujer´ Yo a mi vez, recordando a Tula, y leyendo su carta, he dicho: ´Qu&#x00E9; pr&#x00F3;diga es la naturaleza en Am&#x00E9;rica; all&#x00ED; no hay mujer, me dije, que no tenga belleza y talento´” (nº 10, 10 -8-1877, p. 8 ).</p></fn>
				<fn id="NOTE04"><label>4</label><p>“…desde S. M. el Rey D. Alfonso XII -dice la escritora-, que nos hace el favor de leerlo, hasta el pobre artesano a quien hemos hecho servir la suscripci&#x00F3;n gratis porque nos ofrec&#x00ED;a con pena la mitad del importe, por no ganar m&#x00E1;s”. Dicha suscripci&#x00F3;n era de 25 pts. anuales (nº 3, 30-5-1877, p. 1). En el primer n&#x00FA;mero (10-5-1877) figuran como colaboradores: Concepci&#x00F3;n Jimeno de Flaquer, Graciella, Ermelinda Ormaeche, madame Rattazzi, Pilar Sin&#x00FA;es, Faustina S&#x00E1;ez de Melgar, Jos&#x00E9; Luis Albareda, Conde de las Almer&#x00ED;as, Luis Alfonso, Augusto Arcimis, Eduardo Asquerino, Antonio &#x00C1;lvarez Jim&#x00E9;nez, V&#x00ED;ctor Balaguer, Jos&#x00E9; Alcal&#x00E1; Galiano, Miguel de los Santos &#x00C1;lvarez, Javier de Burgos, Antonio C&#x00E1;novas, Emilio Castelar, Andr&#x00E9;s Borrego, Jos&#x00E9; Castro y Serrano, Ram&#x00F3;n de Campoamor, Rafael Campos y Vasallo, Fernando de Gabriel y Nicol&#x00E1;s D&#x00ED;az y P&#x00E9;rez, Doctor Thebussen, Jos&#x00E9; de Echegaray, el conde de Fabraquer, Salvador Mar&#x00ED;a F&#x00E1;bregas, Francisco Fl&#x00F3;rez Arenas, Antonio Fern&#x00E1;ndez Grilo, Jer&#x00F3;nimo Flores, Francisco de Paula Flaquer, Teodoro Guerrero, Carlos Frontaura, Rafael de la Rosa, Hermenegildo Giner de los R&#x00ED;os, Pedro Ib&#x00E1;&#x00F1;ez Pacheco, Alejandro Harmsen, Fernando de la Serna, Fernando Le&#x00F3;n y Castillo, Ram&#x00F3;n Le&#x00F3;n Mainez, Jos&#x00E9; Lamarque y Novoa, Juan Mir&#x00F3;, Lorenzo Milans del Bosch, Alfonso Moreno Espinosa, Luis Moya Jim&#x00E9;nez, J.R de Mendoza, Julio Nombela, Ram&#x00F3;n Navarrete, Manuel Osorio y Bernard, Abd&#x00F3;n de Paz, Ar&#x00ED;stides Pongilioni, Francisco de As&#x00ED;s Pacheco, &#x00C1;ngel y Mauricio Rodr&#x00ED;guez Arroquia, F.F. Steenackers (desde Lisboa), el marqu&#x00E9;s de San Miguel de la Vega, Ricardo Sep&#x00FA;lveda, Manuel Revilla, Antonio Romero Ortiz, Pr&#x00E1;xedes Sagasta, Antonio Trueba, Luis Vidart, Juan Tom&#x00E1;s Salvany, Juan Vila y Blanco, Casto Vilar y Garc&#x00ED;a, Juan Valero y Torno, Juan Valera, Benito M. de la Vega, y Florentino Zarandona (can&#x00F3;nigo de la catedral de Orihuela). Se a&#x00F1;aden paulatinamente otros colaboradores, todos ellos primeras figuras de profesiones diversas y en su mayor&#x00ED;a varones (militares, pol&#x00ED;ticos, acad&#x00E9;micos, periodistas y cr&#x00ED;ticos literarios, dramaturgos, hasta cient&#x00ED;ficos), de tendencia predominante liberal y progresista aunque no falten los conservadores y los eclesi&#x00E1;sticos. Citamos solo una muestra de ellos, desde Madrid: Jos&#x00E9; M. Varela y Silvari, Carlos Coello, Manuel Palacio, Eusebio Blasco, Nicol&#x00E1;s D&#x00ED;az y P&#x00E9;rez, Vicente D. Bordanova, Dr. L&#x00F3;pez de la Vega, Ram&#x00F3;n Ortiz y Beneyto, Santiago Arambilet, Manuel Juan Diana, Antonio Fern&#x00E1;ndez Garc&#x00ED;a, Manuel L&#x00F3;pez Calvo, A. M. L&#x00F3;pez Ramajo, Antonio Garc&#x00ED;a Guti&#x00E9;rrez, Fernando Le&#x00F3;n y Castillo, Nicol&#x00E1;s Taboada Fern&#x00E1;ndez, Ram&#x00F3;n Rodr&#x00ED;guez Correa, Teodoro Guerrero, Sof&#x00ED;a Tartil&#x00E1;n, Salom&#x00E9; N&#x00FA;&#x00F1;ez Topete, Manuel Jorreto Paniagua, Dr Fasthenrath, N&#x00FA;&#x00F1;ez de Arce; desde Valencia: Jos&#x00E9; de Pablo y Blanco; desde Sevilla: Jos&#x00E9; Ignacio S. de Urbina, el poeta D.J. Velarde, Nicol&#x00E1;s D&#x00ED;az de Benjumea; desde M&#x00E1;laga: Alejandro Sawa, Narciso D&#x00ED;az de Escobar; desde Ja&#x00E9;n: Josefa Sevillano de Toral, Carmen Linares Mart&#x00ED;nez, Jos&#x00E9; Jurado de la Parra, Jos&#x00E9; Moreno Castello, Felipe de la Garza, Mat&#x00ED;as Pastor D&#x00ED;az, Carmen Linares Mart&#x00ED;nez, Manuel Genaro Rentero, Pedro Manuel de Acu&#x00F1;a, Joaqu&#x00ED;n Ruiz Jim&#x00E9;nez, Jos&#x00E9; Jurado Parra (Baeza); los escritores argentinos Rafael Obligado, Luis Tehno Pinto, y Martin Coronado. Proporcionalmente es reducido el n&#x00FA;mero de mujeres en esta lista, aunque s&#x00ED; c&#x00E9;lebres como Julia Asensi, Antonia D&#x00ED;az Lamarque, &#x00C1;ngela Grassi, Emilia Cal&#x00E9; de Quintero, Aurelia del Castillo, adem&#x00E1;s de las mencionadas arriba.</p></fn>
				<fn id="NOTE05"><label>5</label><p>Formada por Manuel Fern&#x00E1;ndez y Gonz&#x00E1;lez, Andr&#x00E9;s Borrego, Nicol&#x00E1;s D&#x00ED;az de Benjumea, Federico Garc&#x00ED;a Caballero (fallecido a finales de abril de 1878, en Sevilla) Jos&#x00E9; Moreno Castell&#x00F3;, Ubaldo Romero Qui&#x00F1;ones (nº 13, 10-9-1877, p. 103) En el nº 14 a&#x00F1;ade el peri&#x00F3;dico otros nombres a la redacci&#x00F3;n, en C&#x00E1;diz: Romualdo &#x00C1;lvarez Espino, Servando A. de Dios, Francisco &#x00C1;lvarez S&#x00E1;nchez (farmac&#x00E9;utico) Francisco Flores Arenas (fallecido en octubre de 1877) Ram&#x00F3;n Le&#x00F3;n Mainez, Alfonso Moreno Espinosa, Enrique Moresco, Javier Offerrall, Vicente Rubio y D&#x00ED;az, Cayetano del Toro (nº 14, 20-9-1877, p. 111) M&#x00E1;s tarde se integran Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a G&#x00F3;mez Col&#x00F3;n y Francisco de Dolarea (en C&#x00E1;diz) Santiago Arambilet (en Madrid) y Jos&#x00E9; Jurado Parra, de Baeza. En el nº 3 de 30-5-1877 el <italic>C&#x00E1;diz</italic> informaba de la fusi&#x00F3;n de la revista gaditana <italic>La juventud </italic>con el peri&#x00F3;dico de Patrocinio de Biedma y pon&#x00ED;a a disposici&#x00F3;n del director y redactores de la desaparecida revista gaditana las columnas del <italic>C&#x00E1;diz</italic> (p. 8).</p></fn>
				<fn id="NOTE06"><label>6</label><p>“Ayer acompa&#x00F1;aron a Mad. Ratazzi en su mesa la se&#x00F1;ora do&#x00F1;a Patrocinio de Biedma y los Sres. Topete, Caleb Cushing (ministro de los Estados Unidos), Kins (secretario de la misma legaci&#x00F3;n), Romero Ortiz, Seda&#x00F1;o, Hope, Raceti, Scarbourg (corresponsal de <italic>Neu Presse</italic> de Viena), Hougthon (corresponsal de la <italic>Independencia Belga</italic>) Hamilton (corresponsal de el <italic>Times</italic> de Londres), Bofilll, Cuesta, Giovanoli y Fern&#x00E1;ndez Fl&#x00F3;rez”<italic> La &#x00C9;poca</italic> (Madrid, n.º 8.454, 21-12-1875, p. 3).</p></fn>
				<fn id="NOTE07"><label>7</label><p>La Junta Directiva interina de la <italic>Federaci&#x00F3;n literaria, </italic>nombrada en el Congreso, la integraban Juan Jos&#x00E9; Bueno (presidente), Agust&#x00ED;n M. de la Cuadra, Luis Ricardo Fors, Manuel Cano y Cueto, Rafael Molero de la Borbolla, Francisco S&#x00E1;nchez Arjona y Manuel Giron (secretario). La primera reuni&#x00F3;n de la Junta delegada de la Federaci&#x00F3;n Literaria en C&#x00E1;diz examina las adhesiones recibidas: Cayetano del Toro, A. &#x00C1;lvarez, B. &#x00C1;lvarez Espino, Francisco Dolarea, Juan de V. P&#x00F3;rtela, Francisco &#x00C1;lvarez S&#x00E1;nchez, J. M. G&#x00F3;mez Colon, Jos&#x00E9; Eivas, J. Rodriguez y Rodriguez, M. L&#x00F3;pez Azubialde, Enrique Gillis, E. Moresco, Carlos Kotsk, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Rioseco, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Mateos, Faustino D&#x00ED;az, Jos&#x00E9; Soler, Juan de Burgos, Jos&#x00E9; I&#x00F1;igo, Francisco Mart&#x00ED;nez, Adolfo Malat, Rafael Hamos (Canarias), Carlos Mantilla, Servando A. de Dios, Juan de Pol (jefe econ&#x00F3;mico de la provincia), I. G&#x00F3;mez Plana, M. Amus&#x00E1;tagui, Teodomiro Herrera, Jos&#x00E9; de Dios, Jos&#x00E9; Eivas y Garc&#x00ED;a, Alfonso Moreno Espinosa, F. Estudillo, Manuel Guti&#x00E9;rrez de la Vega, Javier de Burgo, Jos&#x00E9; Franco de Teran, Enrique del Toro, Jos&#x00E9; del Toro y Quartiellers, Miguel Aguado, Jos&#x00E9; Calatrigo, Ram&#x00F3;n Le&#x00F3;n Mainez, Antonio Giorla y Marzan, Antonio Giorla y Marchante, Jos&#x00E9; Ruiz y Ruiz, Jos&#x00E9; Sartou, y Luis de Abarzuza (hermano de Jos&#x00E9; de Abarzuza, presidente de la <italic>Sociedad dram&#x00E1;tica gaditana)</italic>.</p></fn>
				<fn id="NOTE08"><label>8</label><p>Como primeros frutos de la Federaci&#x00F3;n pronto puede rese&#x00F1;arse la petici&#x00F3;n de anexi&#x00F3;n de Extremadura, el proyecto de fundaci&#x00F3;n de las federaciones de Cuba y Puerto-Rico, con los mismos reglamentos, y bajo la presidencia honor&#x00ED;fica de Patrocinio de Biedma (noticias en nº 9, 30-7-1878, p. 9); Jes&#x00FA;s Pando Valle comunica a la escritora el proyecto de creaci&#x00F3;n de un peri&#x00F3;dico en Oviedo para apoyar los proyectos de la Federaci&#x00F3;n (nº 29, 20-2-1878, p. 232) el <italic>Ateneo Barcelon&#x00E9;s </italic>ofrece su cooperaci&#x00F3;n para difundir en Catalu&#x00F1;a el proyecto de la Federaci&#x00F3;n. “La felicitaci&#x00F3;n de nuestros amigos de Barcelona nos es grat&#x00ED;sima, m&#x00E1;s que por la aprobaci&#x00F3;n que ofrece a nuestra idea, por la esperanza nuestra que realiza, de atraer a tan noble instituci&#x00F3;n a cuantos honran hoy a su patria como hombres de talento y de coraz&#x00F3;n”, comenta de Biedma en la noticia (nº 8, 20-7-1878, p. 63).</p></fn>
				<fn id="NOTE09"><label>9</label><p>Aconseja desde la tribuna del peri&#x00F3;dico sobre el modo de realizar los pagos de las suscripciones, desea a un t&#x00ED;o suyo una feliz excursi&#x00F3;n campestre y le anuncia que escribir&#x00E1; m&#x00E1;s largo por el correo postal, manifiesta sus condolencias a una amiga por su enfermedad, o a un conocido por un fallecimiento, confirma una suscripci&#x00F3;n, env&#x00ED;a saludos a unos familiares, agradece un poema enviado, promete publicar un texto, etc.</p></fn>
				<fn id="NOTE10"><label>10</label><p>En <italic>El &#x00C1;ngel del hogar</italic>, de Pilar Sin&#x00FA;es, se afirma que el peri&#x00F3;dico se destina al “hogar dom&#x00E9;stico y la provechosa distracci&#x00F3;n de las veladas de la familia” (a&#x00F1;o II, 31-12-<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1865</xref>, p. 384). Faustina S&#x00E1;ez de Melgar dice en el prospecto de <italic>La violeta</italic>: “Nada de an&#x00E1;lisis sociales, que disecan y empeque&#x00F1;ecen el esp&#x00ED;ritu: nada de ofrecer a sus ojos los raqu&#x00ED;ticos cuadros realistas, que buscan con af&#x00E1;n los innovadores en nuestra &#x00E9;poca transitoria” (a&#x00F1;o I, nº 1, 7-12-<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1862</xref>, p. 10)</p></fn>
				<fn id="NOTE11"><label>11</label><p>Cuestiones de calado como “La indiferencia religiosa” (nº 30, 28-2-1878, pp. 233-234); “La libertad y las libertades“, editorial (nº 8, 30-5-1878, p. 17); “Las revoluciones”, editorial (nº 4, 10-6-1878, pp. 25-26); “La peque&#x00F1;a pol&#x00ED;tica”, sobre la educaci&#x00F3;n, editorial (nº 8, 20-7-1878, pp. 57-58); “La familia cristiana”, art&#x00ED;culo (nº 13, 10-9-1878, p. 100); “Influencia femenina”, art&#x00ED;culo (nº 18, 30-10-1878, pp. 138-139);  “La historia”, art&#x00ED;culo (nº 23, 20-12-1878, pp. 178-179); “La novela”, art&#x00ED;culo (nº 24, 30-12-1878, p. 187) ;“La mujer emancipada”, (nº 10, 10-4-1879, p. 75); “Lo que es preciso”, sobre la educaci&#x00F3;n de la mujer, editorial (nº 21, 30-7-1879, pp. 161-162); “Los grandes problemas” (nº 10, 10-4-1880, pp. 73-74) y “La calceta” (nº 6, 29-2-1880, pp. 41-42, respuesta a los art&#x00ED;culos “Hacer calceta” de una suscriptora, estudiados por Cantos Casenave, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1994</xref>). El editorial se transforma en art&#x00ED;culo cuando su espacio es sustituido por una publicaci&#x00F3;n seriada como la de Romualdo &#x00C1;lvarez Espino, <italic>Errores en la educaci&#x00F3;n.</italic> La comparaci&#x00F3;n de los textos producidos por De Biedma para su peri&#x00F3;dico permite conjeturar que la escritora estaba especialmente dotada para el ensayo period&#x00ED;stico aunque quiz&#x00E1; fue el g&#x00E9;nero menos practicado por ella. En los editoriales y art&#x00ED;culos de fondo muestra un talento anal&#x00ED;tico y una habilidad para la argumentaci&#x00F3;n y la reflexi&#x00F3;n abstracta, poco com&#x00FA;n, especialmente si se tiene en cuenta su carencia de una formaci&#x00F3;n reglada, que es la que puede sostener la disciplina de la l&#x00F3;gica.</p></fn>
				<fn id="NOTE12"><label>12</label><p>Sof&#x00ED;a Tartil&#x00E1;n, <italic>Revista de Madrid</italic> (20-4-1878, 20-5-1878, 20-8-1878, 30-9-1878), <italic>Revista de modas</italic> (10-11-1878, 20-12-1878, 28-2-1879). Salom&#x00E9; N&#x00FA;&#x00F1;ez Topete (nº 34, 10-4-1878, nº 35, 20-4-1878).</p></fn>
				<fn id="NOTE13"><label>13</label><p>Interviene tambi&#x00E9;n en pol&#x00E9;micas o las fomenta, como la planteada a Manuel Fern&#x00E1;ndez y Gonz&#x00E1;lez (en t&#x00E9;rminos de coqueter&#x00ED;a) sobre la diferencia entre “la <italic>mujer que siente y la mujer que piensa. </italic>Cuesti&#x00F3;n que imita en cierto modo el pleito en verso entablado entre Ricardo Sep&#x00FA;lveda y Teodoro Guerrero para discutir sobre la conveniencia o no de la solter&#x00ED;a para el hombre, <italic>El matrimonio: pleito en verso entre T. Guerrero y R. Sep&#x00FA;lveda, entendiendo en &#x00E9;l como jueces y letrados</italic> A. Arnao, A. Hurtado, A. Trueba, C. Frontaura, J.E. Hartzenbusch, N. Serra, y V.R. Aguilera. Sep&#x00FA;lveda solicit&#x00F3; a Patrocinio de Biedma actuar “como testigo sin tacha” en la segunda edici&#x00F3;n de esa disputa: “Es un honor para m&#x00ED; el que desee mi nombre al lado de los que tanto valen que acabo de citar, y de los no menos eminentes escritores que han sostenido el <italic>pleito </italic>(nº 19, 10-11-1877, p. 7) La pol&#x00E9;mica sobre la superioridad de la mujer que siente o que piensa se inici&#x00F3; en el <italic>C&#x00E1;diz </italic>en el nº 15, 29-9-1877, e intervino en ella - adem&#x00E1;s de Manuel Fern&#x00E1;ndez y Gonz&#x00E1;lez y la propia de Biedma (respuesta de Fern&#x00E1;ndez y Gonz&#x00E1;lez y r&#x00E9;plica de de Biedma en nº 16, 20-10-1877, p. 130 y nueva respuesta del escritor granadino en nº 17, 30-10-1877, p. 139)- la escritora Aurelia Castillo (nº 19, 10-11-1877, pp. 146-147).</p></fn>
				<fn id="NOTE14"><label>14</label><p>A las que se pueden a&#x00F1;adir dos textos fuera del g&#x00E9;nero, Las “Memorias de una mariposa”, una especie de f&#x00E1;bula po&#x00E9;tica firmada por su seud&#x00F3;nimo (nº 34, 10-12-1879, pp. 266-267) y la rese&#x00F1;a de “El pleito del matrimonio” de Ricardo Sep&#x00FA;lveda (nº 2, el 20-1-de 1880, p. 16).</p></fn>
				<fn id="NOTE15"><label>15</label><p>Se notar&#x00E1; por ejemplo, su nombramiento como Acad&#x00E9;mica honoraria preeminente en la <italic>Academia de Ciencias, Letras y Bellas Artes, </italic>de Sevilla, y en la de<italic> Ciencias y Artes </italic>de C&#x00E1;diz, Acad&#x00E9;mica corresponsal de la Real Academia de Bellas Artes Italiana (nº 4, 10-6-1878, p. 29), como directora honoraria de <italic>El Obrero de la Civilizaci&#x00F3;n, </italic>peri&#x00F3;dico que va<italic> </italic>a dar un n&#x00FA;mero especial con su retrato y su biograf&#x00ED;a; la fundaci&#x00F3;n en M&#x00E9;xico de un centro fundado para la protecci&#x00F3;n de la infancia con el nombre de la escritora, (nº 28, 10-2-1878, p. 224) la petici&#x00F3;n desde Am&#x00E9;rica de retratos, las coplas elogiosas para ella que se oyen en el carnaval de C&#x00E1;diz, la apostilla, finalmente, “podemos anunciar a los que desean adquirir fotograf&#x00ED;as de la Sra. de Biedma, que han sido autorizados para su venta los Sres. Beauchy y Rodr&#x00ED;guez” (<italic>ibid</italic>)</p></fn>
				<fn id="NOTE16"><label>16</label><p>Lo mismo puede decirse de su visita a Juan Eugenio Hartzenbusch. “Era un cuadro digno de un pincel sublime el ver al ilustre anciano inclinarse sobre sus grandes libros, llenos de notas aut&#x00F3;grafas, que les dar&#x00E1;n un valor inapreciable el d&#x00ED;a en que por desgracia nos lo arrebate la muerte, para consultar con la joven escritora la frase de interpretaci&#x00F3;n dudosa, el pensamiento oscuro, sobre el cual deb&#x00ED;a su palabra hacer la luz. Con un cari&#x00F1;o verdaderamente paternal estrechaba entre sus venerables manos las de nuestra poetisa, y o&#x00ED;a atento su ilustrada opini&#x00F3;n, demostr&#x00E1;ndole a cada instante su entra&#x00F1;able afecto y la felicidad que sent&#x00ED;a al verla a su lado. No es de extra&#x00F1;ar que se confundiesen las l&#x00E1;grimas del autor de <italic>Los amantes de Teruel </italic>y de la autora de los <italic>Recuerdos de un &#x00E1;ngel </italic>al abrazarse, pues la familia del alma es acaso m&#x00E1;s &#x00ED;ntima, m&#x00E1;s leal que la familia de la sangre, y los que piensan de igual modo, y de igual modo sienten, son hermanos por el coraz&#x00F3;n” ( nº 11, 20-4-1879, p. 82).</p></fn>

				
			
			
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>

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			<element-citation publication-type="book">
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				  <name>
				  <surname>Cantos Casenave</surname>
				  <given-names>M.</given-names>
				  </name>  	   
			  </person-group>  
			  <year>1994</year>
			  <chapter-title>Hacer calceta</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="coordinator">
				  <name>
				  <surname>Canterla González</surname>
				  <given-names>C.</given-names>
				  </name>  	   
			  </person-group>   
			  <source>De la Ilustración al Romanticismo: VII Encuentro: la mujer en los siglos XVIII y XIX: Cádiz, América y Europa ante la modernidad</source>
			  <publisher-loc>Cádiz</publisher-loc>
			  <publisher-name>Universidad de Cádiz</publisher-name>
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			  <lpage>442</lpage>
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			<ref id="CIT02"> 
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				  <surname>Contreras</surname>
				  <given-names>S.</given-names>
				  </name>  	   
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			  <year>1993</year> 
			  <article-title>Escritores giennenses en Cádiz</article-title>
			  <source>Boletín del Instituto de Estudios Giennenses</source>
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			  <source>Estudio biográfico y crítica de Patrocinio de Biedma y La Moneda</source>
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			  <source>Bio-bibliografía de Patrocinio de Biedma y la Moneda:(1845-1927)</source>
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				  <surname>Sáez de Melgar</surname>
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			  <year>1862</year> 
			  <article-title>Prospecto</article-title>
			  <source>La violeta. Revista hispano-americana: literatura, ciencias, teatros y modas</source>
			  <comment>7 diciembre 1862</comment>
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				  <surname>Sáez de Melgar</surname>
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			  <year>1869</year> 
			  <source>Ateneo artístico y literario de señoras, asociación de enseñanza universal, científica, religiosa y recreativa</source>
			  <comment>12 enero 1869</comment>
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				  <surname>Sinués Marco</surname>
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			  <year>1865</year> 
			  <article-title>Prospecto</article-title>
			  <source>El Ángel del Hogar: páginas de familia: revista semanal de literatura, educación, modas, teatros, salones y toda clase de labores de inmediata y reconocida utilidad: ejemplos morales, instrucción y agradable recreo para las señoritas</source>
			  <comment>31 diciembre 1865</comment>
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			  <year>2004</year> 
			  <article-title>La educación de la mujer en la narrativa de Patrocinio de Biedma</article-title>
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			  <year>2008</year> 
			  <chapter-title>Literatura nacional y literaturas regionales: el léxico de la prensa española del Romanticismo al cruce de siglo</chapter-title>
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				  <surname>Romero Tobar</surname>
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			  <source>Literatura y nación. La emergencia de las literaturas nacionales</source>
			  <publisher-loc>Zaragoza</publisher-loc>
			  <publisher-name>Universidad de Zaragoza</publisher-name>
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