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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2014.769n5004</article-id>
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			<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title>Calendarios, relojes y un cajero autom&#x00E1;tico. Cinco patentes en la Regi&#x00F3;n de Murcia y dos aplicaciones de publicidad (1887-1928)</article-title>
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					<trans-title>Calendars, clocks and a cash machine. Five patents in the Regi&#x00F3;n de Murcia and two advertising applications (1887-1928)</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Calendarios, relojes y un cajero autom&#x00E1;tico</alt-title>
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					 <surname>Santos L&#x00F3;pez</surname>
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				<aff id="U2">IES Diego Tortosa (Cieza)</aff>
				
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			<year>2014</year>
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			<issue>769</issue>
			
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>A finales del siglo XIX y principios del XX, relojes y calendarios eran objetos de uso cotidiano y se encontraban en hogares, aulas y lugares de trabajo. La publicidad en la prensa del cambio de siglo demuestra la demanda que ten&#x00ED;an estos objetos relacionados con la medida del tiempo. Esta demanda espole&#x00F3; el ingenio de nuestros inventores que se apresuraron a patentar m&#x00E1;quinas que controlaban el tiempo, que utilizaban el tiempo como control o simplemente que explotaban la curiosidad y fascinaci&#x00F3;n que provocaban estos aparatos. Entre 1887 y 1928 se patentan en la Regi&#x00F3;n de Murcia cinco ingenios relacionados con la medida del tiempo. Dos calendarios en 1887, un cajero autom&#x00E1;tico en 1913 y dos inventos en 1928 en los que se aprovechan la curiosidad y la necesidad de medir el tiempo para atraer la atenci&#x00F3;n del p&#x00FA;blico. Analizaremos estas cinco patentes y la prensa del momento para acercarnos a sus inventores, sus logros y la &#x00E9;poca en que vivieron.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>By the late nineteenth and early twentieth centuries, clocks and calendars had become everyday objects in homes, classrooms and workplaces. Advertising in the press at the turn of century shows there to have been demand for various sorts of timepiece. This demand spurred the intellectual efforts of inventors who rushed to patent devices either to measure or register the passing of time or simply to satisfy the curiosity these fascinating devices aroused. Five time-measurement-related inventions were patented in the Region of Murcia between 1887 and 1928. Two calendars in 1887, an automated cash machine in 1913 and two inventions in 1928 that exploited the curiosity and the need to measure the time to attract the public’s attention. We discuss these five patents and the contemporary press to get closer to their inventors, achievements and the time in which they lived.</p>
			</trans-abstract>
								
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Calendario</kwd>
				<kwd>Reloj</kwd>
				<kwd>Cajero autom&#x00E1;tico</kwd>
				<kwd>Patente</kwd>
				<kwd>Publicidad</kwd>
				<kwd>Cartagena</kwd>
				<kwd>Cieza</kwd>
				<kwd>Murcia</kwd>
				<kwd>Siglos XIX y XX</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Calendar</kwd>
				<kwd>Clock</kwd>
				<kwd>Automated cash machine</kwd>
				<kwd>Patent</kwd>
				<kwd>Advertising</kwd>
				<kwd>Cartagena</kwd>
				<kwd>Cieza</kwd>
				<kwd>Murcia</kwd>
				<kwd>19-20th Centuries</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>
			
			<p>A lo largo de la historia de la humanidad infinidad de hitos han estado relacionados con el control del tiempo: cambios en el inicio de los d&#x00ED;as del mes, instauraci&#x00F3;n y reforma de calendarios, invenci&#x00F3;n y desarrollo de mecanismos de relojer&#x00ED;a y m&#x00E1;quinas autom&#x00E1;ticas que pod&#x00ED;an realizar diferentes acciones al cumplir un tiempo determinado. Uno de esos hitos fue el invento de la clepsidra o reloj de agua, tambi&#x00E9;n llamado reloj de noche o de invierno, ya que hasta el momento solo se conoc&#x00ED;a el reloj de sol. Dicho reloj funcionaba dejando escapar el agua por un fino agujero. Adem&#x00E1;s, pod&#x00ED;a incorporar un flotador asociado a un mecanismo pi&#x00F1;&#x00F3;n-cremallera para que marcara las horas o hiciera sonar alg&#x00FA;n tipo de alarma.</p>

			<p>Ya en el siglo VIII se tienen noticias de relojes movidos por contrapesas, como el que “el papa Paulo I le regal&#x00F3; al rey Pipino el Breve” (Barquero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2004</xref>, p. 40). Pero es hacia finales del siglo XIII cuando los relojes mec&#x00E1;nicos se hicieron habituales en abad&#x00ED;as y monasterios como respuesta a la necesidad mon&#x00E1;stica de conocer las horas de oraci&#x00F3;n. Pasando, durante el siglo XIV, a incorporarse a las ciudades (Mayr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2012</xref>, p. 17). Los relojes de torre en combinaci&#x00F3;n con las campanas regulaban la vida de la ciudad y marcaban el comienzo y final de cualquier actividad p&#x00FA;blica. Las ciudades se organizaron mucho mejor gracias al invento del &#x00E1;ncora Verge y Foliot, que retrasaba la aceleraci&#x00F3;n de una pesa colgante haciendo que se moviera a velocidad constante, lo que supuso una mayor exactitud en el funcionamiento del reloj de pesas (Mayr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2012</xref>, p. 21). A pesar de ello, se necesitaba m&#x00E1;s precisi&#x00F3;n; lo que consigui&#x00F3; el f&#x00ED;sico holand&#x00E9;s Christiaan Huygens en 1657, al construir un reloj de p&#x00E9;ndulo aplicando los estudios de Galileo sobre el isocronismo de las oscilaciones del p&#x00E9;ndulo. En 1660 Robert Hooke realiza varios inventos que incorpora a los relojes port&#x00E1;tiles, los que hoy d&#x00ED;a llamar&#x00ED;amos de bolsillo, aumentando enormemente su precisi&#x00F3;n. Estos inventos ser&#x00ED;an el muelle recto, el escape de &#x00E1;ncora a retroceso y el escape con dos volantes de compensaci&#x00F3;n (Barquero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2004</xref>, p. 56). Fue precisamente a partir de la segunda mitad del XVII, gracias a estos y otros inventos e innovaciones, cuando se inaugura lo que se ha llamado “la revoluci&#x00F3;n horol&#x00F3;gica”. Produciendo, perfeccionando y abaratando todo tipo de relojes (Mayr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2012</xref>, p. 31). En el siglo XVIII los avances en las m&#x00E1;quinas-herramienta hacen posible la construcci&#x00F3;n de cron&#x00F3;metros de extremada exactitud necesarios para determinar la longitud en los viajes por mar y se fabrican ingenios mec&#x00E1;nicos sorprendentes como aut&#x00F3;matas y androides. </p>

			<p>A finales del siglo XVIII y principios del XIX el auge de los relojes ingleses de bolsillo fue grande en Espa&#x00F1;a, lo demuestra el gran n&#x00FA;mero de “ejemplares que quedan hoy, tanto en palacios y museos como en casas particulares” (Herrero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1955</xref>, p. 62). Durante el siglo XIX calendarios y relojes se popularizaron en nuestro pa&#x00ED;s aumentando su demanda, por eso, la centuria del ochocientos ha sido llamada la “edad de oro” (Barquero, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2004</xref>, p. 107) de la relojer&#x00ED;a. A finales del siglo XIX y principios del XX relojes y calendarios eran objetos de uso cotidiano y se encontraban en las aulas, los lugares de trabajo y las viviendas. Los anuncios y la propaganda en la prensa del cambio de siglo demuestran la demanda que ten&#x00ED;an este tipo de objetos. Esta demanda espole&#x00F3; el ingenio de nuestros inventores que se apresuraron a patentar m&#x00E1;quinas que regulaban el tiempo o que lo utilizaban como control, explotando la curiosidad y fascinaci&#x00F3;n que provocaban estos aparatos, para comercializar mejor otros art&#x00ED;culos o atraer la mirada de posibles clientes.</p>

			<p>Hasta aqu&#x00ED; decir que he realizado esta sucinta y por supuesto incompleta introducci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica para mostrar la absoluta integraci&#x00F3;n de los aparatos que miden el tiempo en nuestra cultura y c&#x00F3;mo hemos organizado nuestra vida con ayuda de calendarios, relojes y despertadores. Siendo aparatos que consideramos muy necesarios y que demandamos constantemente. A partir de aqu&#x00ED; exponer que el objetivo del presente trabajo ser&#x00E1; analizar cinco patentes hist&#x00F3;ricas realizadas en la Regi&#x00F3;n de Murcia en torno al cambio de siglo. Patentes hist&#x00F3;ricas, relacionadas con el control o la medida del tiempo, que nos servir&#x00E1;n para acercarnos a sus inventores, sus logros y la &#x00E9;poca en que vivieron.</p>

			<p>Las fuentes consultadas para el presente art&#x00ED;culo ser&#x00E1;n los documentos originales de dichas patentes que se encuentran en el Archivo Hist&#x00F3;rico de la Oficina Espa&#x00F1;ola de Patentes y Marcas y la prensa local, regional y nacional. Otras fuentes ser&#x00E1;n los documentos y materiales aportados por las familias Brunton y Anaya entre los que se encuentran el prototipo del cajero, propiedad de la familia Brunton, escrituras p&#x00FA;blicas de sociedades, marcas y patentes, propiedad de la familia Anaya. Documentos que nos ayudar&#x00E1;n a conocer mejor las actividades de estos dos industriales e inventores. Aunque es necesario se&#x00F1;alar que los archivos de las familias Brunton y Anaya son archivos privados, no disponibles al p&#x00FA;blico por el momento. Se encuentran todav&#x00ED;a sin catalogar y por tanto los documentos carecen de signatura. Agradezco desde aqu&#x00ED; a las familias Brunton y Anaya la oportunidad que nos brindan para realizar nuestras investigaciones.</p>

			<p>La investigaci&#x00F3;n que desde hace algunos a&#x00F1;os estamos realizando sobre historia de la tecnolog&#x00ED;a, Manuela Caballero y el autor del presente trabajo, nos ha permitido iniciar un proyecto cultural titulado “Ingenio y T&#x00E9;cnica en la Regi&#x00F3;n de Murcia 1878-1966”. Con dicho proyecto pretendemos investigar, recuperar y divulgar el patrimonio material e inmaterial de la Regi&#x00F3;n de Murcia en el &#x00E1;mbito de la historia cultural de la tecnolog&#x00ED;a. Para ello estamos realizando una exposici&#x00F3;n itinerante, que lleva el mismo t&#x00ED;tulo del proyecto, por diferentes ciudades. La primera de estas exposiciones se llev&#x00F3; a cabo en el segundo trimestre del a&#x00F1;o 2013 en la Biblioteca Padre Salmer&#x00F3;n de Cieza, donde pudimos exponer cinco prototipos originales de inventores murcianos, entre los cuales se encontraba el cajero autom&#x00E1;tico de Brunton y Anaya. Prototipo que cumpl&#x00ED;a en 2013 justo 100 a&#x00F1;os. Cajero que se puede apreciar en las figuras 3 y 4 y que se analizar&#x00E1; m&#x00E1;s adelante. Adem&#x00E1;s pudimos disfrutar de documentos originales de patentes, libros, prensa, fotograf&#x00ED;as y material que las familias amablemente cedieron para la exposici&#x00F3;n.</p>

			<p>Gracias a la difusi&#x00F3;n realizada por la primera de estas exposiciones, las familias de los inventores est&#x00E1;n recuperando un rico patrimonio cultural y tecnol&#x00F3;gico que estamos divulgando en publicaciones e Internet. En la actualidad, el proyecto lo estamos desarrollando como una de las actividades del Centro de Estudios Hist&#x00F3;ricos Fray Pasqual Salmer&#x00F3;n, asociaci&#x00F3;n de la que formamos parte, en colaboraci&#x00F3;n con la Biblioteca Padre Salmer&#x00F3;n y el IES Diego Tortosa de Cieza. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">

			<title>DOS CALENDARIOS DE FINAL DE SIGLO</title>

			<p>En la Roma antigua el control del tiempo correspond&#x00ED;a a sacerdotes y pont&#x00ED;fices que fijaban los d&#x00ED;as de comienzo del mes. El primer d&#x00ED;a del mes se llamaba “calendas”, palabra que viene de “calatio” convocatoria p&#x00FA;blica que hac&#x00ED;a el pont&#x00ED;fice de cada ciudad para, despu&#x00E9;s de ofrecer un sacrificio, anunciar las fiestas del mes. Tambi&#x00E9;n fijaban el d&#x00ED;a de comienzo de la vendimia y en el que se pod&#x00ED;a comenzar a beber el vino nuevo. Cada ciudad ten&#x00ED;a sus fiestas y divinidades y el calendario se reg&#x00ED;a por las misteriosas leyes de la religi&#x00F3;n, que solo los sacerdotes conoc&#x00ED;an (Coulanges, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2006</xref>, p. 197). Pod&#x00ED;an alargar y acortar los d&#x00ED;as del a&#x00F1;o y modificar los d&#x00ED;as de nombramiento y cese de los cargos p&#x00FA;blicos, lo que les confer&#x00ED;a parte del poder pol&#x00ED;tico. Todo esto influ&#x00ED;a directamente en el pago de los tributos del pueblo e introduc&#x00ED;a motivos de desorden y discordia.</p>

			<p>Esta situaci&#x00F3;n de desorden fue solucionada por Julio C&#x00E9;sar al encargar al astr&#x00F3;nomo Sos&#x00ED;genes la creaci&#x00F3;n de un calendario que pudiera ser establecido para uso p&#x00FA;blico y por el que se rigiera todo el Imperio. En el a&#x00F1;o 46 antes de Cristo se implant&#x00F3; el calendario juliano, que era muy similar al egipcio de 12 meses y 365 d&#x00ED;as, con semanas de 7 d&#x00ED;as y que solucionaba el cuarto de d&#x00ED;a, que le sobra al a&#x00F1;o solar astron&#x00F3;mico, a&#x00F1;adiendo un d&#x00ED;a cada 4 a&#x00F1;os y dando lugar a un a&#x00F1;o bisiesto de 366 d&#x00ED;as. Se institu&#x00ED;a de esta forma una mejor organizaci&#x00F3;n social del tiempo que ayudaba a los poderes civiles y religiosos a controlar mejor las fiestas, el trabajo y el sistema de tributos.</p>

			<p>Matem&#x00E1;ticos y astr&#x00F3;nomos cristianos trabajaron desde el siglo XIII para conseguir un procedimiento matem&#x00E1;tico de medida del tiempo que se adecuara al dogma cristiano. Lo que se consigui&#x00F3; a partir de la reforma del calendario juliano por el papa Gregorio XIII en 1582. Gracias a las &#x00FA;ltimas investigaciones (Carabias, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2012</xref>), se sabe que dicha reforma fue definitivamente impulsada por dos informes emitidos por una comisi&#x00F3;n de eruditos de la Universidad de Salamanca. El primero de ellos, en 1515, consigui&#x00F3; ese procedimiento matem&#x00E1;tico respondiendo a la doble solicitud del papa Le&#x00F3;n X y el rey Fernando el Cat&#x00F3;lico. Procedimiento que fue ratificado por el segundo informe de 1578 que respond&#x00ED;a a la segunda solicitud formulada por el papa Gregorio XIII y Felipe II. El nuevo calendario, conocido como gregoriano, ajustaba el retraso producido por el calendario juliano de 11 minutos con el a&#x00F1;o tr&#x00F3;pico; que desde el Concilio de Nicea (325) se hab&#x00ED;a acumulado, convirti&#x00E9;ndose en 1582 en una diferencia de 10 d&#x00ED;as. Adem&#x00E1;s, en el Concilio de Nicea el equinoccio de primavera se fij&#x00F3; el 21 de marzo, pero debido al susodicho retraso, en el Concilio de Trento (1545) el equinoccio coincidi&#x00F3; con el 11 de marzo, por lo que la reforma gregoriana anul&#x00F3; 3 a&#x00F1;os bisiestos y 10 d&#x00ED;as. Por tanto, al jueves 4 de octubre le sigui&#x00F3; el viernes 15 de octubre de 1582 y el equinoccio de primavera volvi&#x00F3; a coincidir con el 21 de marzo.</p>

			<p>El calendario gregoriano ya no se volvi&#x00F3; a modificar y es el que utilizamos en la actualidad como calendario civil del occidente cristiano. Lo hemos asimilado desde el siglo XVI y forma parte integrante de nuestras vidas, de nuestra cultura y de nuestra forma de pensar. De hecho, almanaques y calendarios constituyeron durante siglos una forma de transmisi&#x00F3;n de cultura econ&#x00F3;mica y popular. Las ediciones de almanaques y calendarios en la Inglaterra del XVII y XVIII ten&#x00ED;an tiradas que superaban a la Biblia (Velasco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2000</xref>, p. 121). Eran realmente econ&#x00F3;micos y se vend&#x00ED;an en librer&#x00ED;as, colmados, mercadillos y eran introducidos por ciegos y buhoneros en todas partes. Eran verdaderos reservorios de la sabidur&#x00ED;a y filosof&#x00ED;a popular e interesaban a todos ya que abarcaban un amplio n&#x00FA;mero de contenidos e intereses y estaban ilustrados.</p>

			<p>En el siglo XIX en Espa&#x00F1;a, sobre todo a finales de la centuria tuvo lugar la gran eclosi&#x00F3;n de la venta de almanaques y calendarios, siendo repartidos muchos de manera gratuita por las empresas e instituciones a sus clientes y usuarios (Velasco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2000</xref>, p. 122). Entre una muestra aleatoria de 55 almanaques y calendarios editados en la Espa&#x00F1;a del XIX, tomada entre los a&#x00F1;os de 1799 y 1902, la mayor parte fueron publicados en la segunda mitad del XIX y m&#x00E1;s concretamente a partir de 1865, con la aparici&#x00F3;n de una buena cantidad de magn&#x00ED;ficas ilustraciones en esas publicaciones peri&#x00F3;dicas (Botrel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 107). Fue esta por tanto, la de finales del XIX, una &#x00E9;poca de auge en la venta de estas publicaciones y de gran expectaci&#x00F3;n popular por los avances tecnol&#x00F3;gicos, ya que la prensa segu&#x00ED;a con asiduidad todo tipo de invenciones, entrevistando a los inventores e incluso publicando estas noticias por entregas para mantener la expectaci&#x00F3;n del p&#x00FA;blico.</p>

			<p>La primera patente solicitada en Espa&#x00F1;a de un calendario fue la n&#x00FA;mero 3853, solicitada por Jos&#x00E9; V&#x00E1;zquez Rigalt vecino de Barcelona el 4 de enero de 1884 y concedida el 9 de abril del mismo a&#x00F1;o, con el t&#x00ED;tulo de “un nuevo calendario”. Fue puesta en pr&#x00E1;ctica con fecha de 22 de febrero de 1886 y caduc&#x00F3; al a&#x00F1;o siguiente por falta de pago. La puesta en pr&#x00E1;ctica deb&#x00ED;a ser acreditada antes de un tiempo determinado, pues era obligatoria por ley. El Estado se aseguraba por tanto que el invento se explotara industrialmente contribuyendo a la productividad. Si no se hac&#x00ED;a, la patente caducaba y pasaba a ser p&#x00FA;blica por si alguien quer&#x00ED;a ponerla en pr&#x00E1;ctica (S&#x00E1;iz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1999</xref>, p. 192). A pesar de que fue puesta en pr&#x00E1;ctica no hemos encontrado noticias de la comercializaci&#x00F3;n de esta patente.</p>

			<p>En el siglo XIX encontramos dieciocho patentes que incluyen la palabra calendario en su t&#x00ED;tulo. De las cuales solo la primera consta que se puso en pr&#x00E1;ctica. Cinco inventos son patentados por extranjeros y solo dos tienen la segunda anualidad pagada. De las patentes realizadas por espa&#x00F1;oles, que son trece, cuatro son pagadas durante dos a&#x00F1;os y en dos solo se llega a pagar hasta la tercera anualidad. De estas dos &#x00FA;ltimas, una es la primera patente de V&#x00E1;zquez Rigalt. El pago de m&#x00E1;s de una anualidad puede indicar un cierto esfuerzo por parte de los inventores para mantener el monopolio de la patente. Es posible tambi&#x00E9;n, como nos indica Ortiz-Villajos, y por el gran n&#x00FA;mero de patentes que aparecen con una o dos anualidades pagadas, que al inventor solo le interesara mantener el monopolio durante los primeros a&#x00F1;os de su puesta en marcha, es decir, mientras el invento llegaba a ser rentable. Ya que era poco probable que, aunque caducara la patente, alguien la copiara por el esfuerzo econ&#x00F3;mico que supone hacer rentable un invento y porque la difusi&#x00F3;n no era tan inmediata como en la actualidad (Ortiz-Villajos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1999</xref>, p. 159).</p>

			<p>En 1887 Fulgencio Gil Garc&#x00ED;a de Alcaraz, vecino de Cartagena, se decide a patentar sus dos calendarios mec&#x00E1;nicos: el primero de accionamiento manual y el segundo autom&#x00E1;tico. Dos inventos presentados con solo algo m&#x00E1;s de 15 d&#x00ED;as de diferencia y que por eso tienen una numeraci&#x00F3;n tan parecida. Patentes 7128 y 7178. La primera de ellas “un calendario mec&#x00E1;nico”, solicitada por Fulgencio Gil en Madrid el 18 de junio de 1887, aparece sin fecha de concesi&#x00F3;n. Se trata de un calendario (<xref ref-type="fig" rid="F1">Figura 1</xref>) formado por dos rodillos entre los que se enrolla una bobina de papel o tela en la que se encuentran impresos, en su orden conveniente y a una distancia adecuada, todos los d&#x00ED;as del a&#x00F1;o con las indicaciones del mes, las fases de la luna, el santoral y todas las que se estimen convenientes. El mecanismo va montado dentro de una caja que tiene dos orificios laterales por donde salen los ejes que terminan en dos peque&#x00F1;as ruedas moleteadas, para su arrollamiento manual, o en dos peque&#x00F1;as poleas para que puedan ser movidas por un cord&#x00F3;n. La caja se cubre con una tapa que dispone de una ventana frontal cubierta con un cristal, para que no entre polvo y se puedan leer los datos impresos. Los ejes poseen sendos muelles o flejes en los extremos interiores de los ejes que les sirven como freno, necesario para que permanezca tensa la cinta de papel y se aprecien mejor los datos impresos.</p>
			
			
					<fig id="F1">
						<label>Figura 1</label>
						<caption>
						<title>Calendario mec&#x00E1;nico de Fulgencio Gil. Archivo Hist&#x00F3;rico de la Oficina Espa&#x00F1;ola de Patentes y Marcas (AHOEPM)</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
					</fig>
		

			<p>Fulgencio Gil deb&#x00ED;a tener intereses comerciales o bien dedicarse al comercio pues dej&#x00F3; anotado en su patente que la tapa de la caja podr&#x00ED;a ser “m&#x00E1;s o menos lujosa y art&#x00ED;stica seg&#x00FA;n el capricho del p&#x00FA;blico” (Gil, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1887a</xref>, p. 2). M&#x00E1;xime cuando encontramos, en la <italic>Gaceta Minera</italic> de Cartagena y justo un a&#x00F1;o antes de sus dos patentes, que form&#x00F3; una sociedad “para dedicarse al negocio de comisiones y representaciones comerciales” (<italic>Gaceta Minera</italic>, 15/06/1886, p 5). La raz&#x00F3;n social de la sociedad era <italic>Conesa y Gil</italic> y su socio en esta empresa fue Mariano Conesa. Es posible que Fulgencio Gil y Mariano Conesa tuvieran la idea de inundar el mercado, entre otros art&#x00ED;culos, con los fascinantes calendarios patentados por Gil.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s, Fulgencio Gil deb&#x00ED;a llevar bastante tiempo en el mundo del comercio cuando lo encontramos, seis a&#x00F1;os antes de patentar sus calendarios, como corresponsal principal para Cartagena del <italic>Anuario del Comercio</italic>, que se anunciaba para suscripci&#x00F3;n anual en el <italic>Eco de Cartagena </italic>del 6 de octubre de 1881.</p>

			<p>La segunda patente de Fulgencio Gil lleva por t&#x00ED;tulo “un calendario autom&#x00E1;tico” y es presentada por su representante, el se&#x00F1;or Bolibar, en el Conservatorio de Artes de Barcelona con fecha de 9 de julio de 1887 y concedida el 28 de ese mismo mes. Este segundo calendario era autom&#x00E1;tico gracias a un mecanismo de relojer&#x00ED;a que mov&#x00ED;a, cada 24 horas, la cinta de papel necesaria para poder ver los datos impresos del nuevo d&#x00ED;a. Solo necesitaba que le dieran cuerda como a cualquier reloj. Este segundo calendario, dirigido a un sector del p&#x00FA;blico de mayor poder adquisitivo, constaba de una caja con “tapa elegante y caprichosa” (Gil, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1887b</xref>, p. 1) que se puede apreciar en la <xref ref-type="fig" rid="F2">figura 2</xref>.</p>
			
			
					<fig id="F2">
						<label>Figura 2</label>
						<caption>
						<title>Calendario autom&#x00E1;tico de Fulgencio Gil. AHOEPM</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
					</fig>

			<p>No sabemos si Fulgencio Gil fabric&#x00F3; y comercializ&#x00F3; sus dos patentes, ya que no hemos encontrado noticias ni publicidad en la prensa de la &#x00E9;poca, aunque creemos que debi&#x00F3; construir los prototipos, pues los dise&#x00F1;os, sobre todo de su calendario autom&#x00E1;tico, son realmente precisos y realizados con todo lujo de detalles; incluido todo el funcionamiento y dibujo del mecanismo de relojer&#x00ED;a. De lo que si estamos seguros es que Fulgencio Gil se debi&#x00F3; de tomar muy en serio este proyecto, pues el dise&#x00F1;o de sus dos inventos est&#x00E1; realmente cuidado y adem&#x00E1;s realiz&#x00F3; las gestiones de sus patentes a trav&#x00E9;s de una importante oficina de ingenier&#x00ED;a industrial de Barcelona, que se dedicaba a la gesti&#x00F3;n de patentes y marcas y de la que era director el ingeniero industrial: Ger&#x00F3;nimo Bolibar, por aquel entonces, director de la Oficina Internacional de Patentes, establecida en Barcelona y tambi&#x00E9;n director de la revista semanal ilustrada: <italic>Industria &#x00E9; invenciones</italic>, publicaci&#x00F3;n de la misma oficina de propiedad industrial. En 1885, en un apartado de noticias varias de esta misma revista, se daban instrucciones para que los inventores espa&#x00F1;oles se animaran a exponer sus ingenios en la Exposici&#x00F3;n Internacional de Invenciones, que se iba a celebrar en Londres. Bolibar se encargar&#x00ED;a, seg&#x00FA;n dec&#x00ED;a la noticia, de legalizar sus marcas, patentes y modelos en Inglaterra, para que estuviesen protegidas durante la exposici&#x00F3;n y advirtiendo que el hecho de exponer no perjudicar&#x00ED;a el derecho que asist&#x00ED;a al inventor para obtener privilegio de invenci&#x00F3;n, siempre que se solicitara la patente dentro de los seis meses siguientes a la inauguraci&#x00F3;n de la exposici&#x00F3;n (<italic>Industria e invenciones,</italic> tomo III, nº 62, 07/03/1885, p. 347). </p>
		</sec>
		
		<sec id="S3">

			<title>EL CAJERO AUTOM&#x00C1;TICO DE BRUNTON Y ANAYA</title>

			<p>Un invento en el que se utilizar&#x00ED;a el tiempo para ayudar a controlar la d&#x00E9;bil voluntad del g&#x00E9;nero humano ser&#x00ED;a el patentado por Brunton y Anaya en la Cieza de 1913. Se trataba de “Una caja mec&#x00E1;nica repartidora de un cierto n&#x00FA;mero de monedas con intervalos de tiempo determinados”. De esta manera titularon los dos inventores la patente 55.215 solicitada el 26 de marzo de 1913 y concedida el 15 del mes siguiente. El invento de Brunton y Anaya se podr&#x00ED;a considerar como precursor de los cajeros autom&#x00E1;ticos existentes en la actualidad.</p>

			<p>Comenzando la segunda d&#x00E9;cada del siglo XX, Cieza, ciudad industrial espartera del sureste espa&#x00F1;ol, acog&#x00ED;a las empresas, industrias y esfuerzos innovadores de estos dos emprendedores que eran Brunton y Anaya. Bernard Haslip Brunton (1871-1953), m&#x00E1;s conocido en Cieza como Bernardo H. Brunton, fue un ingeniero ingl&#x00E9;s que lleg&#x00F3; a Cieza en 1896 para montar la primera central hidr&#x00E1;ulica de producci&#x00F3;n de electricidad, llamada por su propietario Juan Mar&#x00ED;n “La F&#x00E1;brica San Antonio del Menj&#x00FA;” (Montes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1999</xref>, p. 55). Brunton se qued&#x00F3; a dirigir la central hidroel&#x00E9;ctrica y se afinc&#x00F3; en Cieza, donde se cas&#x00F3; y comenz&#x00F3; su actividad industrial como inventor, constructor y mantenedor de maquinaria, llegando a patentar, adem&#x00E1;s del cajero, seis inventos relacionados con el majado y las hilaturas del esparto.</p>

			<p>Luis Anaya Amor&#x00F3;s (1865-1951), comerciante y empresario minero en Cieza, concibi&#x00F3; desde joven la idea de hilar y tejer de forma mec&#x00E1;nica el esparto para obtener tejidos suaves, tupidos y econ&#x00F3;micos. Para ello se necesitaba realizar una serie de tratamientos f&#x00ED;sico-qu&#x00ED;micos y procedimientos mec&#x00E1;nicos que aportaran la suavidad necesaria a la hilaza de esparto. Anaya lleg&#x00F3; a patentar, adem&#x00E1;s del cajero, cuatro patentes relacionadas con el tratamiento de la hilaza del esparto y la confecci&#x00F3;n de sacos.</p>

			<p>Brunton por su parte cre&#x00F3; tambi&#x00E9;n el “Garage Ingl&#x00E9;s” (<italic>Nueva Cieza</italic>, 24/08/1922, p. 5) que se dedicaba a la construcci&#x00F3;n y mantenimiento de todo tipo de maquinaria y calderer&#x00ED;a y tambi&#x00E9;n a la venta y reparaci&#x00F3;n de veh&#x00ED;culos. Anaya, por su cuenta, cre&#x00F3; una f&#x00E1;brica de hilados y tejidos de esparto que llevar&#x00ED;a su nombre y que se dedicaba a la fabricaci&#x00F3;n de todo tipo de tejidos de esparto, filtros para el prensado de aceite y confecci&#x00F3;n de sacos para abonos y transporte de minerales.</p>

			<p>Fue precisamente en ese a&#x00F1;o de 1913, tan prolijo para estos dos inventores, cuando se deciden a patentar su idea concebida para ayudar al ahorro familiar utilizando el tiempo como elemento de control. El ingenio titulado “Una caja mec&#x00E1;nica repartidora de un cierto n&#x00FA;mero de monedas con intervalos de tiempo determinados” es descrito en su patente como una caja de caudales. En su interior contiene una serie de tubos verticales (figura 4) de diferentes di&#x00E1;metros donde se alojan las monedas que la familia dedicar&#x00ED;a al gasto diario del hogar. Debajo de los tubos se encuentra una placa deslizante en la que se han realizado unos orificios circulares, de suficiente di&#x00E1;metro y espesor para que se aloje la primera de las monedas que se encuentran apiladas en cada tubo. La caja posee un reloj donde se puede preseleccionar un intervalo de tiempo determinado, a modo de despertador, que cuando alcanza la hora programada, y de forma autom&#x00E1;tica, libera un pestillo o cerrojo que permite abrir la placa deslizante y sacar las monedas. Una vez introducida de nuevo dicha placa caen por su peso las monedas, encaj&#x00E1;ndose cada una en su orificio. Al mismo tiempo se arma de nuevo el cerrojo comenzando un nuevo ciclo.</p>

			<p>El documento de la patente est&#x00E1; formado por una memoria mecanografiada que no tiene planos ni esquemas, quedando a la imaginaci&#x00F3;n del lector c&#x00F3;mo ser&#x00ED;a el cajero. Gracias a la familia Brunton se ha podido recuperar uno de los prototipos fabricados por los inventores, que se puede apreciar en la <xref ref-type="fig" rid="F3">figura 3</xref> y la <xref ref-type="fig" rid="F4">figura 4</xref>. La patente figura como puesta en pr&#x00E1;ctica con fecha de 15 de junio de 1916 y de hecho sus inventores crearon una sociedad mercantil regular colectiva, por 10 a&#x00F1;os contando a partir del 1 de julio de 1913, cuya raz&#x00F3;n social fue “Brunton y Anaya” con domicilio en la ciudad de Cieza y escritura otorgada el 2 de julio de 1913 por el notario de Barcelona Guillermo A. Tell Lafont. (Sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Murcia en la hoja Nº 759, folio 129 del cuaderno provisional, tomo 26 de Sociedades, inscripci&#x00F3;n 1ª Murcia a 27 de agosto de 1913). Siendo el objeto de dicha sociedad la explotaci&#x00F3;n de patentes industriales y dem&#x00E1;s objetos de industria y cualesquiera otra clase de operaciones de l&#x00ED;cito comercio que acordaran los socios. El capital social de la empresa fue de 3.000 pesetas aportado a la caja social por mitad, en la siguiente forma: Brunton aportaba las patentes siguientes y por este orden: </p>
			
					
					<fig id="F3">
						<label>Figura 3</label>
						<caption>
						<title>Cajero de Brunton y Anaya. Foto del autor</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
					</fig>
					
					
					<fig id="F4">
						<label>Figura 4</label>
						<caption>
						<title>Cajero de Brunton y Anaya. Foto del autor</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
					</fig>
			
			<p>- Patente de Invenci&#x00F3;n nº 47.437. Un nuevo producto industrial, consistente en un tejido formado por la combinaci&#x00F3;n de esparto hilado con otras fibras como c&#x00E1;&#x00F1;amo, yute, abac&#x00E1; o cualquier otra que se preste a la filatura. Concedida el 07-03-1910 y puesta en pr&#x00E1;ctica el 16-05-1913. Fecha en la escritura de 21 de mayo de 1910. </p>
			
			<p>- Patente de Invenci&#x00F3;n nº 48.213. Mejoras en el procedimiento del hilado mec&#x00E1;nico de fibra de esparto. Concedida el 09-07-1910 y puesta en pr&#x00E1;ctica el 21-08-1912. Fecha en la escritura de 6 de agosto de 1910. </p>
			
			<p>- Patente de Invenci&#x00F3;n nº 47.438. Un nuevo producto industrial, consistente en esparto hilado mec&#x00E1;nicamente con arreglo al procedimiento que se describe. Concedida el 07-03-1910 y puesta en pr&#x00E1;ctica el 19-05-1913. Fecha en la escritura de 21 de mayo de 1910.</p>
			
			<p>-  Patente de Invenci&#x00F3;n nº 54.110. Una m&#x00E1;quina para majar esparto u otras materias textiles. Concedida el 08-11-1912 y puesta en pr&#x00E1;ctica el 03-01-1916. Fecha en la escritura de 15 de noviembre de 1912.</p>
			
			<p>-  Y la mitad de la patente de Invenci&#x00F3;n nº 55.215. Una caja repartidora de un cierto n&#x00FA;mero de monedas con intervalos de tiempo determinados. Concedida el 15-04-1913 y puesta en pr&#x00E1;ctica el 15-06-1916. Fecha en la escritura de 15 de abril de 1913. Expedidas todas por la Direcci&#x00F3;n General de Agricultura, Industria y Comercio de Espa&#x00F1;a y valoradas por los socios en 1.500 pesetas.</p>
			
			 <p>Anaya aportaba al capital social de la empresa la mitad de la patente 55.215 y 1.000 pesetas en efectivo.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s, se entender&#x00ED;an aportadas a la sociedad las patentes que se registraran en lo sucesivo en otras naciones sobre el objeto de las que constaban las ya aportadas. La gerencia, administraci&#x00F3;n y uso de la firma social corresponder&#x00ED;a de forma indistinta a ambos socios.</p>

			<p>Brunton y Anaya decidieron tambi&#x00E9;n registrar la marca de f&#x00E1;brica para su invento al que llamaron “Autocajero”. Marca que fue expedida por el Director General de Comercio, Industria y Trabajo en Madrid a 17 de febrero de 1914 e inscrita en el Registro de la Propiedad Industrial, libro 6, folio 146, Nº 23.085.</p>

			<p>Como se puede apreciar, no fueron pocos los esfuerzos que estos dos emprendedores dedicaron a su cajero autom&#x00E1;tico y tampoco era cuesti&#x00F3;n balad&#x00ED; el objetivo que se propusieron con su invento. El cual se puede leer en su patente: “facilitar a las familias que quieran o necesiten dar una buena administraci&#x00F3;n a sus bienes, el medio de repartir a su comodidad y con rigurosa exactitud la cantidad que destinen al gasto diario” (Brunton y Anaya, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1913</xref>, p. 1).</p>

			<p>Para finalizar, los inventores justificaban su patente exponiendo que los gastos familiares, el lujo y los atractivos de la vida superan al sueldo que se percibe y resulta muy dif&#x00ED;cil no malgastar los limitados recursos de que se dispone. Con su “Autocajero” facilitar&#x00ED;an la ayuda necesaria a la d&#x00E9;bil voluntad humana utilizando el tiempo para obligar al reparto diario del dinero estipulado, que evitar&#x00ED;a la ruina de la familia y educar&#x00ED;a “a las generaciones futuras ense&#x00F1;&#x00E1;ndoles el camino del ahorro, principal elemento de las familias y de los pueblos que quieren llegar a ser grandes” (Brunton y Anaya, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1913</xref>, pp. 2-3). </p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">

			<title>UN RELOJ EXPENDEDOR DE CERVEZA</title>

			<p>El conocido maestro hojalatero de la ciudad de Murcia, Manuel P&#x00E9;rez Nicol&#x00E1;s, solicit&#x00F3; patente de invenci&#x00F3;n por 20 a&#x00F1;os el 15 de mayo de <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1928</xref>. El t&#x00ED;tulo era: “Un aparato para la venta de cerveza y otros l&#x00ED;quidos, consistente en una caja de reloj despertador”. Este invento solucionaba el problema que los establecimientos p&#x00FA;blicos que serv&#x00ED;an cerveza en 1928 ten&#x00ED;an, ya que no pod&#x00ED;an mantener en todo momento la cerveza helada que exig&#x00ED;a la demanda. El aparato consist&#x00ED;a en una caja de metal, que seg&#x00FA;n el inventor, pod&#x00ED;a construirse con cualquier metal y cualquier forma, pero que &#x00E9;l hab&#x00ED;a dise&#x00F1;ado con una forma muy curiosa de reloj-despertador para atraer la atenci&#x00F3;n del p&#x00FA;blico. Dise&#x00F1;o que puede apreciarse en la <xref ref-type="fig" rid="F5">figura 5</xref> y la <xref ref-type="fig" rid="F6">figura 6</xref>. La reivindicaci&#x00F3;n del inventor era que dentro de esa caja de metal se encontraba el dep&#x00F3;sito de los l&#x00ED;quidos en contacto directo con el hielo. Cuando habla de l&#x00ED;quidos se refiere a la cerveza o cualquier otro que pudiera consumir el p&#x00FA;blico. Adem&#x00E1;s, sabemos que al menos construy&#x00F3; un prototipo pues as&#x00ED; lo expresa en su patente.</p>
			
			
					<fig id="F5">
						<label>Figura 5</label>
						<caption>
						<title>Expendedor de cerveza con forma de reloj. AHOEPM</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
					</fig>
					
					
					<fig id="F6">
						<label>Figura 6</label>
						<caption>
						<title>Vista posterior del expendedor de cerveza. AHOEPM</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
					</fig>

			<p>Dicho esto, lo que m&#x00E1;s nos llama la atenci&#x00F3;n es el curioso dise&#x00F1;o con que P&#x00E9;rez Nicol&#x00E1;s realiz&#x00F3; su invento y nos sorprende que la prensa no hablara de este invento, pues hemos encontrado numerosas noticias que siguen el trabajo de este maestro hojalatero de Murcia. Incluso una de otro invento que realiz&#x00F3; 36 a&#x00F1;os antes y que tambi&#x00E9;n patent&#x00F3;: un aparato titulado “inodoro autom&#x00E1;tico para sumideros y alcantarillas”. Patente 13.084 que le fue concedida el 5 de mayo de 1892. Invento que puso a disposici&#x00F3;n del Ayuntamiento de Murcia por su utilidad p&#x00FA;blica y que tuvo eco en varios peri&#x00F3;dicos de Murcia, llegando los redactores a pedir que le permitieran ensayarlo: “El joven y conocido maestro hojalatero Manuel P&#x00E9;rez ha ofrecido al ayuntamiento el aparato de su invenci&#x00F3;n «Inodoro autom&#x00E1;tico», para sustituir con &#x00E9;l las actuales regillas del alcantarillado. Dicho aparato, por el cual se le ha concedido al autor real privilegio de invenci&#x00F3;n, hace las veces de la regilla, absorbe una cantidad de agua mayor, y tiene la propiedad de que, una vez terminado su funcionamiento, queda herm&#x00E9;ticamente cerrado &#x00E9; impide la salida &#x00E1; las emanaciones pestilentes y molestas de las alcantarillas. Creemos que el aparato del Sr. P&#x00E9;rez merece ensayarse.” (<italic>Diario de Murcia</italic>, 28/07/1892, p. 3).</p>

			<p>Manuel P&#x00E9;rez Nicol&#x00E1;s deb&#x00ED;a ser un empresario emprendedor e ingenioso pues se elogiaban mucho sus trabajos en la prensa de la &#x00E9;poca, como el caso de la crester&#x00ED;a que realiz&#x00F3; en 1894 para coronar la fachada del Teatro Romea de Murcia: “Se ha terminado la colocaci&#x00F3;n de la bonita crester&#x00ED;a de la fachada del Teatro Romea, construida por el inteligente y aventajado maestro hojalatero don Manuel P&#x00E9;rez. Dicho trabajo est&#x00E1; muy bien hecho y ha sido todo construido en el taller del Sr. P&#x00E9;rez, quien cada d&#x00ED;a introduce en su establecimiento nuevos aparatos para poder realizar en esta capital trabajos como el que nos ocupa, que otras veces ha habido que encomendar fuera, por necesidad. Reciba el Sr. P&#x00E9;rez nuestro entusiasta aplauso por su obra y rec&#x00ED;balo tambi&#x00E9;n el Sr. Alcalde que la ha encomendado &#x00E1; un trabajador del pa&#x00ED;s.” (<italic>Las Provincias de Levante (Murcia)</italic>, 19/11/1894, p. 3).</p>

			<p>No era raro, por tanto, que Manuel P&#x00E9;rez, hombre acostumbrado a sorprender con sus dise&#x00F1;os, buscara atraer la atenci&#x00F3;n del p&#x00FA;blico con su nuevo aparato expendedor de cerveza helada, dise&#x00F1;ado con una forma tan innovadora para un expendedor de cerveza, y a la vez tan cotidiana para todos como un reloj despertador. El dise&#x00F1;o de Manuel P&#x00E9;rez, relacionado con los aparatos para controlar el tiempo, nos habla de dos ideas claves para el marketing y la publicidad actual: El sorprender constantemente al p&#x00FA;blico, que Manuel P&#x00E9;rez consigue doblemente por la expectaci&#x00F3;n que levantaban los relojes en la &#x00E9;poca del cambio de siglo y por utilizar una t&#x00E9;cnica para sorprender con el dise&#x00F1;o de la envoltura, con la forma del envase del producto que se vende, que en este caso es la cerveza, y que en la actualidad se llama “packaging” (Serrano y Biel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2012</xref>), muy utilizada hoy d&#x00ED;a, resultando una poderosa herramienta para aumentar las ventas. La segunda idea tiene que ver con la cotidianeidad del dise&#x00F1;o que lo acerca m&#x00E1;s al cliente que es el receptor del mensaje publicitario. El reloj despertador que es, ya desde el siglo XIX, “el aparato m&#x00E1;s cercano al ser humano mientras duerme” (Cabrera, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2006</xref>, p. 96) y que junto al reloj de pulsera, popularizado despu&#x00E9;s de la Primera Guerra Mundial, forman parte de nuestra cultura cotidiana y est&#x00E1;n &#x00ED;ntimamente insertados en nuestras vidas. Como ha escrito Elo&#x00ED;sa Nos: “El discurso publicitario se caracteriza por sorprender constantemente, pero al mismo tiempo, por tratar de ser natural, por acercarse al m&#x00E1;ximo a las maneras de hablar de la gente, a su cotidianeidad (debido a su car&#x00E1;cter de comunicaci&#x00F3;n masiva, por un lado, y a su b&#x00FA;squeda de cercan&#x00ED;a con el receptor, por otro)” (Nos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2007</xref>, p. 55).</p>

			<p>Quiz&#x00E1;s Manuel P&#x00E9;rez hubiera ganado un premio si hubiera presentado su invento a un concurso de dise&#x00F1;o o se hubiera divulgado m&#x00E1;s ampliamente su aparato, como ocurri&#x00F3; con la cafetera Chemex, dise&#x00F1;ada por el qu&#x00ED;mico alem&#x00E1;n Peter Schlumbohm en 1940 que cre&#x00F3; una cafetera de vidrio pirex con forma de reloj de arena y que en el centro, donde se aloja el filtro, coloc&#x00F3; un collar de madera pulida con una corbata de piel que se utilizaba para servir el caf&#x00E9;. Esta cafetera fue seleccionada por el Instituto de Tecnolog&#x00ED;a de Illinois como uno de los 100 mejores dise&#x00F1;os de los &#x00FA;ltimos tiempos. Otro invento utilizado para servir l&#x00ED;quidos alimentarios y que se dise&#x00F1;&#x00F3; con una forma similar a la de un aparato para medir el tiempo, el reloj de arena. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S5">

			<title>UN RELOJ LUMINOSO ANUNCIADOR</title>

			<p>La &#x00FA;ltima patente analizada en este trabajo tambi&#x00E9;n tiene que ver con la utilizaci&#x00F3;n de un reloj para atraer la atenci&#x00F3;n del p&#x00FA;blico. En este caso se trata de la solicitada por Manuel Ruiz Ruiz, vecino de Cartagena, el 7 de septiembre de <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1928</xref> y concedida diez d&#x00ED;as despu&#x00E9;s, titulada: Un aparato anunciador con reloj luminoso de servicio p&#x00FA;blico”. Dicha patente consist&#x00ED;a en un aparato anunciador formado por una caja de madera, cuyas dimensiones y detalles se pueden apreciar en la <xref ref-type="fig" rid="F7">figura 7</xref>, con 5 cajones que llevan una luna de cristal en su frente, donde se pueden pintar anuncios, dibujos y alegor&#x00ED;as. Estas lunas de cristal pod&#x00ED;an ser cambiadas gracias a una portezuela que llevaba en su lado derecho y a unas gu&#x00ED;as con una ranura por donde se pod&#x00ED;an sacar y meter los cristales. Detr&#x00E1;s de cada luna llevaba dos l&#x00E1;mparas el&#x00E9;ctricas que permit&#x00ED;an se vieran los anuncios durante la noche.</p>
			
			
					<fig id="F7">
						<label>Figura 7</label>
						<caption>
						<title>Aparato anunciador con reloj luminoso. AHOEPM</title>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
					</fig>

			<p>El aparato anunciador llevaba un reloj en lo alto con una esfera iluminada donde tambi&#x00E9;n se pod&#x00ED;a poner un anuncio peque&#x00F1;o, siendo este reloj de fabricaci&#x00F3;n especial para este tipo de anuncios. El funcionamiento del reloj estaba garantizado y ten&#x00ED;a una autonom&#x00ED;a de cuerda para ocho d&#x00ED;as como m&#x00ED;nimo. Seg&#x00FA;n Ruiz, estos aparatos anunciadores, estaban concebidos para ser colocados en las fachadas de los establecimientos y se pudieran visualizar de d&#x00ED;a y de noche. </p>

			<p>Gracias a la prensa de la &#x00E9;poca sabemos que en 1927 se crea la ambiciosa: <italic>Agencia de publicidad RAFAEL</italic>, dirigida por el conocido periodista Rafael Faustino, que pretend&#x00ED;a acaparar el mercado de la propaganda en Cartagena y extender sus l&#x00ED;mites fuera de la Regi&#x00F3;n de Murcia. La noticia se expresaba en estos t&#x00E9;rminos: “Agencia de publicidad «RAFAEL» En breve ser&#x00E1; inaugurada esta Agencia, primera que habr&#x00E1; en Cartagena, dirigida por nuestro buen amigo, el ya popular periodista D. Rafael Faustino. La propaganda comercial e industrial, en Cartagena, estaba casi virgen, falta de que un esp&#x00ED;ritu emprendedor y conocedor del asunto la atacara de frente; y si a esto se a&#x00F1;ade que dicha Agencia extender&#x00E1; su acci&#x00F3;n m&#x00E1;s all&#x00E1; de los l&#x00ED;mites de la provincia, de presumir es que la empresa cristalice en realidades que han de beneficiar, no solo a aqu&#x00E9;lla, sino al Comercio, a la Industria y a Cartagena. ¡Que as&#x00ED; suceda, es lo que de veras deseamos en esta Casa!” (<italic>Cartagena Ilustrada</italic>, 31/10/1927, p. 15).</p>

			<p>Es en esta empresa donde encontramos trabajando a Manuel Ruiz en otra noticia de 1928: “El Ayuntamiento de Cartagena autoriza […] a don Manuel Ruiz Ruiz para la colocaci&#x00F3;n de anuncios de la Agencia de Publicidad «Rafael»” (<italic>Cartagena Nueva</italic>, 05/08/1928, p. 1). Probablemente, el inventor deb&#x00ED;a ser t&#x00E9;cnico electricista, ya que era el encargado de la colocaci&#x00F3;n e instalaci&#x00F3;n de los anuncios luminosos, como podemos leer en la siguiente noticia: “Requerir a don Manuel Ruiz para que presente croquis y aclaraciones sobre proyecto de anuncio luminoso en la plaza de Valarino Togores.” (<italic>La Tierra</italic>, 14/08/1928, p. 3).</p>

			<p>Se puede pensar que incluso pod&#x00ED;a ser socio fundador y trabajador de la referida agencia de publicidad, por el celo, la realizaci&#x00F3;n de la patente que nos ocupa y la frecuencia con que es nombrado en la prensa cartagenera, justo en el mismo a&#x00F1;o en que realiza su invento. Adem&#x00E1;s, en la memoria de su patente, deja claro que los aparatos anunciadores de su invenci&#x00F3;n se instalar&#x00ED;an en toda Espa&#x00F1;a, coincidiendo con la pol&#x00ED;tica expansionista de la Agencia de publicidad «RAFAEL». De hecho, Manuel Ruiz da todas las se&#x00F1;as de ser un profesional avezado en la publicidad, cuando advierte en su patente que: “El referido aparato representa una novedad muy sugestiva en el ramo de la Publicidad pues no solo la luminosidad que irradia, sino la indicaci&#x00F3;n de la hora fija que facilita al p&#x00FA;blico, har&#x00E1; recaer sobre &#x00E9;l, las miradas de los transeuntes” (Ruiz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1928</xref>, p. 2). Un segundo invento en la Regi&#x00F3;n de Murcia en el que se explotan, de forma inteligente, la expectaci&#x00F3;n, la curiosidad y la necesidad de organizar nuestra jornada, gracias a los relojes, que hemos interiorizado a lo largo de los siglos. </p>
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		<sec id="S6">

			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>No cabe duda de que el dominio del tiempo ha sido explotado por las &#x00E9;lites de la humanidad para regir y controlar las sociedades, afianzando su poder y prestigio social y sucedi&#x00E9;ndose a lo largo de la historia infinidad de hitos relacionados con este tema: cambios en el inicio de los d&#x00ED;as del mes, instauraci&#x00F3;n y reforma de calendarios, invenci&#x00F3;n y desarrollo de aparatos para medir el tiempo y m&#x00E1;quinas que realizar&#x00ED;an acciones autom&#x00E1;ticas gracias a un mecanismo de relojer&#x00ED;a. Con el paso de los siglos estas nuevas invenciones fueron no solo aceptadas, sino tambi&#x00E9;n demandadas, llegando a formar parte de nuestra vida cotidiana.</p>

			<p>A finales del siglo XIX y principios del XX relojes y calendarios eran objetos de uso cotidiano. Los anuncios y la propaganda en la prensa demuestran la demanda que ten&#x00ED;an este tipo de objetos. Fue una &#x00E9;poca de auge en la venta de almanaques y calendarios y tambi&#x00E9;n de gran expectaci&#x00F3;n popular por los avances tecnol&#x00F3;gicos. Es precisamente durante este clima favorable cuando se patentan cinco inventos en la Regi&#x00F3;n de Murcia cuya tem&#x00E1;tica, relacionada con el control del tiempo, ha resultado ser una buena motivaci&#x00F3;n para que fueran analizados juntos en el presente art&#x00ED;culo.</p>

			<p>La noticia encontrada en 1886 de que Fulgencio Gil Garc&#x00ED;a de Alcaraz cre&#x00F3; la sociedad <italic>Conesa y Gil</italic> para dedicarse al negocio de representaciones comerciales y sus dos calendarios, patentados justo meses despu&#x00E9;s, nos demuestra que efectivamente exist&#x00ED;a ese clima favorable de venta, desarrollo y modernizaci&#x00F3;n de estos aparatos, pues el primero que patenta es mec&#x00E1;nico de accionamiento manual y aparece sin fecha de concesi&#x00F3;n ya que no se le dio curso. Pero solo quince d&#x00ED;as despu&#x00E9;s Gil patenta un calendario tambi&#x00E9;n mec&#x00E1;nico pero m&#x00E1;s elaborado y de accionamiento autom&#x00E1;tico. Quiz&#x00E1;s porque era lo que demandaba el p&#x00FA;blico o porque ya existieran calendarios parecidos al primero, que estuvieran acaparando el mercado. No lo sabemos a ciencia cierta. Lo que si parece probable es que la creaci&#x00F3;n de su sociedad motivara a Gil para patentar sus calendarios y poder as&#x00ED; venderlos a trav&#x00E9;s de su empresa.</p>

			<p>Por otra parte, en el caso del cajero autom&#x00E1;tico de Brunton y Anaya queda demostrado, gracias a la documentaci&#x00F3;n aportada por los familiares, que pensaban comercializarlo a gran escala, pues ese mismo a&#x00F1;o de 1913 crean la sociedad mercantil regular colectiva “Brunton y Anaya”. Adem&#x00E1;s, dicha sociedad fabric&#x00F3; varios de estos cajeros autom&#x00E1;ticos y registr&#x00F3;, en 1914, la palabra “Autocajero” como marca de f&#x00E1;brica para su patente. Cajero que fue creado para ayudar a controlar la d&#x00E9;bil voluntad del g&#x00E9;nero humano utilizando el tiempo como elemento de control y que podr&#x00ED;a considerarse como precursor de los cajeros autom&#x00E1;ticos existentes en la actualidad.</p>

			<p>Los dos inventos patentados en 1928 en la Regi&#x00F3;n de Murcia son dise&#x00F1;os utilizados para favorecer el marketing y la publicidad respectivamente. Por un lado, el aparato expendedor de cerveza helada fue dise&#x00F1;ado con la forma de un reloj despertador con el objetivo de atraer la atenci&#x00F3;n del p&#x00FA;blico y poder aumentar la venta de cerveza. Dise&#x00F1;o de Manuel P&#x00E9;rez que resulta muy innovador para el momento en que lo patenta, pues utiliza una potente t&#x00E9;cnica de marketing llamada “packaging”, aunque &#x00E9;l no la conociera como tal. En el segundo caso se trata del aparato anunciador formado por cinco carteles luminosos y un reloj en su parte superior, con el objetivo de ser utilizado en la publicidad de los anuncios expuestos gracias a la iluminaci&#x00F3;n de cada cartel y al reloj que atraer&#x00ED;a las miradas por la necesidad que tenemos de organizar nuestra vida midiendo el tiempo. Necesidad poderosa que forma parte de nuestra memoria colectiva y de nuestra cultura.</p>
			
		</sec>
		
		
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		<sec id="S7">
			<title>FUENTES DOCUMENTALES</title>
			
			<title>Prensa</title>:
			
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			<p><italic>Cartagena Nueva</italic>, 05/08/1928.</p>
			<p><italic>La Tierra</italic>, 14/08/1928.</p>
			<p>Escritura de la Sociedad <italic>Brunton y Anaya</italic> inscrita en el Registro Mercantil de Murcia en la hoja Nº 759, folio 129 del cuaderno provisional, tomo 26 de Sociedades, inscripci&#x00F3;n 1ª Murcia a 27 de agosto de 1913.</p>
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
			
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