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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2014.769n5008</article-id>
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				<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title>Leopoldo Calvo-Sotelo y la Transici&#x00F3;n exterior: la prioridad europea</article-title>
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					<trans-title>Leopoldo calvo-sotelo and the foreign transition: the priority of europe</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Leopoldo Calvo-Sotelo y la Transici&#x00F3;n exterior</alt-title>
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				<aff id="U2">Universidad de Valladolid</aff>
				
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				<year>2014</year>
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			<year>2014</year>
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			<volume>190</volume>
			<issue>769</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Leopoldo Calvo-Sotelo desempe&#x00F1;&#x00F3; importantes responsabilidades ejecutivas en los gobiernos de la Transici&#x00F3;n, incluida la presidencia del Gobierno. Su gesti&#x00F3;n estuvo intensamente vinculada a las relaciones exteriores, dentro del proyecto que &#x00E9;l mismo denomin&#x00F3; «transici&#x00F3;n exterior». El art&#x00ED;culo, basado en buena medida en documentaci&#x00F3;n conservada en su archivo personal, analiza cu&#x00E1;les fueron sus principales ideas y en qu&#x00E9; medida su concepto de Europa desempe&#x00F1;&#x00F3; un papel relevante en la formulaci&#x00F3;n y ejecuci&#x00F3;n de su pol&#x00ED;tica. Analiza esos hechos en relaci&#x00F3;n con otros dirigentes del momento, especialmente Adolfo Su&#x00E1;rez y Felipe Gonz&#x00E1;lez. Las conclusiones permiten conocer en qu&#x00E9; consisti&#x00F3; el europe&#x00ED;smo del principal protagonista de estos hechos.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Leopoldo Calvo-Sotelo played an important role in Spain’s transition to democracy, serving as minister and later prime minister. His political career was closely linked to Foreign Affairs and to the process of the “Foreign Transition” as he liked to call it. This paper, largely based upon his personal archives, analyses his thought, and how his idea of Europe played an important role in the formulation and execution of his policy. Calvo-Sotelo’s ideas and achievements are compared with those of other political leaders of the time, such as Adolfo Su&#x00E1;rez and Felipe Gonz&#x00E1;lez. The conclusions show the nature and characteristics of Leopoldo Calvo-Sotelo’s pro-European ideas.</p>
			</trans-abstract>

			<kwd-group xml:lang="es">
				<title>PALABRAS CLAVE</title> 			
				<kwd>Espa&#x00F1;a</kwd>	
				<kwd>Transici&#x00F3;n a la democracia</kwd>
				<kwd>relaciones internacionales</kwd>
				<kwd>Europa</kwd>
				<kwd>Leopoldo Calvo-Sotelo</kwd>
				<kwd>OTAN</kwd>
			</kwd-group>

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				<title>KEYWORDS</title>
				<kwd>Spain</kwd>
				<kwd>Transition to democracy</kwd>
				<kwd>International Relations</kwd>
				<kwd>Europe</kwd>
				<kwd>Leopoldo Calvo-Sotelo</kwd>
				<kwd>NATO</kwd>
			</kwd-group>
		
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>La Transici&#x00F3;n a la democracia vivida tras el r&#x00E9;gimen de Franco tuvo una importante dimensi&#x00F3;n exterior que ha concitado inter&#x00E9;s creciente por parte de los especialistas. Estamos lejos, sin embargo, de tener un conocimiento de esa dimensi&#x00F3;n internacional parangonable al que tenemos de la nacional. El presente art&#x00ED;culo pretende una aportaci&#x00F3;n a esa historia centrada en quien fuera uno de sus principales protagonistas, Leopoldo Calvo-Sotelo. El conocimiento de su punto de vista, de su programa, de sus logros y de sus fracasos arroja luz sobre el proceso, y tiene una ventaja a&#x00F1;adida: implica reflexionar sobre las ideas –al menos las m&#x00E1;s importantes– de quienes le precedieron y sucedieron en la presidencia del Gobierno, Adolfo Su&#x00E1;rez y Felipe Gonz&#x00E1;lez. Ese an&#x00E1;lisis comparativo permite enriquecer nuestro conocimiento del relieve de ese paisaje internacional.</p>

			<p>El punto de vista de Calvo-Sotelo nac&#x00ED;a de su concepto de pol&#x00ED;tica internacional y de c&#x00F3;mo debe abordarse. Su idea ten&#x00ED;a mucho de planteamiento estrat&#x00E9;gico y se enraizaba en la historia como lugar de definici&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a, tambi&#x00E9;n en el &#x00E1;mbito internacional. La interpretaci&#x00F3;n que Calvo-Sotelo hizo de esa historia explica sus proyectos y decisiones. El contraste entre estas y las de otros destacados pol&#x00ED;ticos, unos centristas como &#x00E9;l, otros socialistas, pone de manifiesto la importancia de la comprensi&#x00F3;n personal de la historia en la toma de decisiones pol&#x00ED;ticas.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">
		
			<title>UN EUROPE&#x00CD;SMO ARRAIGADO: INTELECTUAL, PROFESIONAL Y POL&#x00CD;TICO</title>

			<p>La bibliotecaria que trabaj&#x00F3; m&#x00E1;s de diez a&#x00F1;os en la ordenaci&#x00F3;n de los casi once mil vol&#x00FA;menes que formaban la biblioteca personal de Leopoldo Calvo-Sotelo, ha evocado as&#x00ED; lo que esta trasluc&#x00ED;a de su creador: </p>

				<disp-quote>
					<p>«tiene las caracter&#x00ED;sticas propias de un humanista, interesado por m&#x00FA;ltiples ramas del saber, comprometido con la historia de su pa&#x00ED;s, y con una profunda vocaci&#x00F3;n europea» (Fern&#x00E1;ndez Palomeque, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2010</xref>, p. 85).</p>
				</disp-quote>

			<p>En efecto, el inter&#x00E9;s por Europa y lo europeo destaca como un rasgo sobresaliente en el perfil intelectual y pol&#x00ED;tico del ex presidente de Gobierno, y lo hace desde una edad temprana. Ingeniero de Caminos de formaci&#x00F3;n, en sus tiempos de estudiante demostr&#x00F3; un inter&#x00E9;s por las cuestiones de pensamiento que le llevaron participar en actividades religiosas y culturales de la Asociaci&#x00F3;n Cat&#x00F3;lica Nacional de Propagandistas y a frecuentar las conferencias de Xavier Zubiri y los cursos de Jos&#x00E9; Ortega y Gasset en el Instituto de Humanidades de Madrid (Calvo-Sotelo Ib&#x00E1;&#x00F1;ez-Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2010</xref>, p. 51). La influencia de Ortega, al que ley&#x00F3;, reley&#x00F3; y reconoci&#x00F3; como el autor m&#x00E1;s influyente en &#x00E9;l, fue el marco de su europe&#x00ED;smo, incrementado con la lectura de los autores de la Generaci&#x00F3;n del 98, en especial Unamuno, en los que Europa —enfocada de un modo u otro, con admiraci&#x00F3;n o frontal rechazo— ocupaba un papel principal.</p>

			<p>La lectura de Ortega, por otro lado, signific&#x00F3; la adopci&#x00F3;n de ciertos giros, usos y met&#x00E1;foras que el ex presidente inclu&#x00ED;a en su repertorio literario. Por ejemplo, el 29 de enero de 1993 pronunci&#x00F3; una conferencia en Valladolid titulada «La dualidad en la construcci&#x00F3;n de Europa». Al comienzo de su intervenci&#x00F3;n rememor&#x00F3; su primera intervenci&#x00F3;n p&#x00FA;blica, casi medio siglo antes, precisamente en la capital castellana. Ambas intervenciones ten&#x00ED;an un ingrediente com&#x00FA;n: </p>

				<disp-quote>
					<p>«Vuelvo ahora a Valladolid para hablar de Europa, continuando en el tiempo aquella primera intervenci&#x00F3;n (…). Acab&#x00E9; hace ahora cuarenta y cinco a&#x00F1;os con una cita de Ortega y Gasset, empiezo hoy con otra, tambi&#x00E9;n de Europa. En el pr&#x00F3;logo para franceses de “La rebeli&#x00F3;n de las masas”, escrito durante la guerra civil en su exilio holand&#x00E9;s, Ortega se atrev&#x00ED;a a anunciar “una posible, una probable unidad estatal de Europa” (…).Ortega adivin&#x00F3; con lucidez cu&#x00E1;les ser&#x00ED;an los motores y los problemas de la uni&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de Europa. Y lanz&#x00F3; el reto pol&#x00ED;tico de inventar una estructura capaz de hacer uno lo plural (ALCS, caja 41, exp. 9). </p>
				</disp-quote>

			<p>No encontraba programa pol&#x00ED;tico en el fil&#x00F3;sofo, sino un esquema intelectual, un marco de desarrollo en el que Europa («muchas abejas y un solo vuelo») aparec&#x00ED;a como un destacado ideal («ese extra&#x00F1;o artefacto estatal») al que Espa&#x00F1;a no pod&#x00ED;a renunciar (Powell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2010</xref>, p. 104).</p>

			<p>Este europe&#x00ED;smo intelectual, que se reforz&#x00F3; y creci&#x00F3; cuando comenz&#x00F3; su ejercicio profesional, le condujo a crear una biblioteca «casi m&#x00E1;s europea que espa&#x00F1;ola». Casi un tercio de su libros estaban en lenguas for&#x00E1;neas de las que era lector: 119 libros en alem&#x00E1;n, 2.172 en franc&#x00E9;s, 1.040 en ingl&#x00E9;s, 128 en italiano y 63 en portugu&#x00E9;s (Calvo-Sotelo Ib&#x00E1;&#x00F1;ez-Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2010</xref>, p. 52). En el cat&#x00E1;logo se pueden contar unos 500 libros de tema europeo (un 4,5 % del total), y no pocos de historia de pa&#x00ED;ses europeos: entre los m&#x00E1;s numerosos alrededor de 60 sobre Italia, 80 sobre el Reino Unido, cantidad muy parecida sobre Alemania, y 280 sobre Francia (Elaboraci&#x00F3;n propia a partir del cat&#x00E1;logo de la biblioteca de Leopoldo Calvo-Sotelo, ALCS).</p>

			<p>Una de las razones de esta circunstancia fueron los frecuentes viajes que debi&#x00F3; realizar por motivos profesionales por diversos pa&#x00ED;ses europeos, especialmente Alemania, Francia, Italia, Holanda, B&#x00E9;lgica, Portugal y el Reino Unido. En efecto, Leopoldo Calvo-Sotelo comenz&#x00F3; su trabajo en la empresa privada. El servicio de Estudios Industriales del Banco Urquijo fue su primer destino, y dentro del grupo industrial de esa entidad estuvieron sus siguientes puestos: en Perlofil, una empresa del nailon, entre 1953 y 1963, y en Uni&#x00F3;n de Explosivos Riotinto entre 1963 y 1975. Su labor en esas empresas le oblig&#x00F3; a salir con frecuencia de Espa&#x00F1;a, sobre todo a Europa: «mucho a Par&#x00ED;s y Bruselas, menos a Inglaterra» (Powell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2010</xref>, p. 99), mucho tambi&#x00E9;n a Holanda y Alemania, «A Alemania he ido una o dos veces al mes durante quince a&#x00F1;os» (Powell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2010</xref>, p. 102), y no pocas veces a Portugal, tambi&#x00E9;n por razones familiares, ya que sus suegros residieron all&#x00ED; de 1958 a 1967, mientras Jos&#x00E9; Ib&#x00E1;&#x00F1;ez Mart&#x00ED;n fue embajador en ese pa&#x00ED;s.</p>

			<p>Esa necesidad viajera, no obstante, no se hubiera convertido en oportunidad europe&#x00ED;sta sin su curiosidad intelectual y su temprano inter&#x00E9;s pol&#x00ED;tico por la construcci&#x00F3;n de un proyecto europeo com&#x00FA;n. Nos consta por su propio testimonio y por el de amigos de sus tiempos de estudiante como el embajador Juan Dur&#x00E1;n-Loriga: </p>

				<disp-quote>
					<p>«(…) de aquel c&#x00ED;rculo [de la ACNdP a finales de los cuarenta] surgi&#x00F3; algo que fue muy importante para nosotros: el europe&#x00ED;smo. De all&#x00ED; es el origen de la Asociaci&#x00F3;n Espa&#x00F1;ola de Cooperaci&#x00F3;n Europea. Un grupo de amigos, entre los que figuraban Leopoldo Calvo-Sotelo y Gonzalo Fern&#x00E1;ndez de la Mora, intentamos fundar la primera asociaci&#x00F3;n europe&#x00ED;sta. Y digo intentamos porque esa sociedad, que iba a denominarse ACIES de Europa (…) no fue autorizada por la Direcci&#x00F3;n General de Seguridad, por considerar que pod&#x00ED;a tener un car&#x00E1;cter peligroso. (…) Cre&#x00ED;amos que la soluci&#x00F3;n pac&#x00ED;fica de los problemas de Espa&#x00F1;a ten&#x00ED;an que venir a trav&#x00E9;s de la vinculaci&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a con Europa. Esto era algo muy profundamente sentido por Leopoldo Calvo-Sotelo» (G&#x00F3;mez Santos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1982</xref>, p. 96. Entrevista con Juan Dur&#x00E1;n-Loriga, 5/10/2011).</p>
				</disp-quote>

			<p>Nada extra&#x00F1;o, pues, que uno de los primeros libros que nos consta como adquirido por &#x00E9;l en el extranjero, en Londres concretamente, fuera una obra sobre Europa (Calvo-Sotelo Ib&#x00E1;&#x00F1;ez-Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2010</xref>, p. 67).En su estudio sobre la biblioteca de su padre, Pedro Calvo-Sotelo fija de manera particular su mirada en la colecci&#x00F3;n <italic>Que sais-je?</italic> de Presses Universitaires de France, la colecci&#x00F3;n m&#x00E1;s importante de la biblioteca por extensi&#x00F3;n y uso, que puede tomarse como ejemplo representativo del conjunto de sus libros. En ella, sin que pretendamos una enumeraci&#x00F3;n exhaustiva, encontramos t&#x00ED;tulos como <italic>Les transports en Europe</italic>, 1963; <italic>L’Union Politique de l’Europe</italic>, 1973; <italic>Le March&#x00E9; Commun</italic>, 1977; <italic>Les relations ext&#x00E9;rieures de la CEE</italic>, 1980; <italic>L’Union Europ&#x00E9;enne</italic>, 1994; y <italic>La constitution europ&#x00E9;enne</italic>, 2004 (Calvo-Sotelo Ib&#x00E1;&#x00F1;ez-Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2010</xref>, p. 61). Gracias al an&#x00E1;lisis cronol&#x00F3;gico de adquisiciones realizado por Fern&#x00E1;ndez Palomeque sabemos que ese inter&#x00E9;s por los asuntos europeos le acompa&#x00F1;&#x00F3; tambi&#x00E9;n despu&#x00E9;s de abandonar su vida p&#x00FA;blica, ya que en 1992 la colecci&#x00F3;n de libros sobre la Comunidad Econ&#x00F3;mica Europea aumentaba cada semana (Fern&#x00E1;ndez Palomeque, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2010</xref>, p. 94).</p>

			<p>As&#x00ED; pues, Leopoldo Calvo-Sotelo encontr&#x00F3; razones culturales, profesionales y pol&#x00ED;ticas para interesarse por los asuntos europeos en los que ve&#x00ED;a una veta de soluciones por ser el contexto en el que se desarrollaba la vida espa&#x00F1;ola. De ah&#x00ED; que uno de sus afanes pol&#x00ED;ticos fuera trasladar esa idea a la realidad pol&#x00ED;tica de su pa&#x00ED;s. Parafraseando a Adolfo Su&#x00E1;rez, busc&#x00F3; elevar a categor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica de normal lo que a nivel de calle era simplemente normal: el car&#x00E1;cter europeo de la vida espa&#x00F1;ola.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
		
			<title>UNA TRAYECTORIA POL&#x00CD;TICA VINCULADA A LAS RELACIONES EXTERIORES</title>

			<p>Leopoldo Calvo-Sotelo, mon&#x00E1;rquico y europe&#x00ED;sta, vio cumplidos en sus a&#x00F1;os de madurez dos de sus ilusiones juveniles cuando se convirti&#x00F3; en actor principal de los acontecimientos pol&#x00ED;ticos tras la muerte de Franco: la Transici&#x00F3;n. Fue diputado, ministro, vicepresidente y presidente del Gobierno de Espa&#x00F1;a, y tambi&#x00E9;n diputado en el Parlamento Europeo y miembro de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa.</p>

			<p>Su carrera pol&#x00ED;tica de primer nivel se inici&#x00F3; en el primer Gobierno de la Monarqu&#x00ED;a, presidido por Carlos Arias Navarro (diciembre de 1975-julio de 1976), como ministro de Comercio, ocupaci&#x00F3;n que conoc&#x00ED;a bien tras veinticinco a&#x00F1;os dedicado a la empresa privada. Inici&#x00F3; entonces una vinculaci&#x00F3;n con la pol&#x00ED;tica exterior que mantuvo como una constante en sus a&#x00F1;os de actividad p&#x00FA;blica (<italic>Discurso del Ministro de Comercio en Barcelona</italic>, AGA, Ministerio de Comercio, nº 12847, exp. 128). Efectivamente, el por entonces ministro de Asuntos Exteriores, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a de Areilza, le encarg&#x00F3; un primer contacto con la Comunidad Europea, a la vez que &#x00E9;l iniciaba su gira por las capitales europeas presentando el cambio que en Espa&#x00F1;a tendr&#x00ED;a lugar en los pr&#x00F3;ximos a&#x00F1;os (G&#x00F3;mez Santos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1982</xref>, pp. 163-164). Calvo-Sotelo se desplaz&#x00F3; a Bruselas, entre el 25 y el 28 de abril de 1976, para reunirse con el presidente y el vicepresidente de la Comisi&#x00F3;n, a los que les traslad&#x00F3; el mensaje de que tras la muerte de Franco se hab&#x00ED;a comenzado una nueva etapa, en la que Espa&#x00F1;a estaba decidida a culminar sus proceso democratizador e, inmediatamente despu&#x00E9;s, a solicitar la adhesi&#x00F3;n en la CEE (Nota sin firma de la Direcci&#x00F3;n General de Relaciones Econ&#x00F3;micas Internacionales para el Ministro de Asuntos Exteriores: «Razones que aconsejan la continuaci&#x00F3;n de las negociaciones Espa&#x00F1;a-CEE», AMAE, caja 9, 15573). Quedaba as&#x00ED; patente la dualidad comunitaria, con su parte pol&#x00ED;tica y su secci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica, pilotada por el titular de Comercio.</p>

			<p>En su etapa como ministro de Obras P&#x00FA;blicas (julio de 1976 - abril 1977), mantuvo su preocupaci&#x00F3;n por la cuesti&#x00F3;n europea, como pone de manifiesto su correspondencia con Alberto Ullastres, embajador cerca de las Comunidades Europeas (ALCS, Relaciones con la CEE, caja 51, exp. 5). Despu&#x00E9;s, como portavoz del Grupo Parlamentario de UCD -ya en el Gobierno de Su&#x00E1;rez, tras las primeras elecciones democr&#x00E1;ticas- asumi&#x00F3; la tarea de emprender la negociaci&#x00F3;n para la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a al Mercado Com&#x00FA;n, tras la petici&#x00F3;n de adhesi&#x00F3;n llevada a cabo por el ministro de Asuntos Exteriores, Marcelino Oreja. A pesar de la pol&#x00E9;mica sobre el mejor modo de llevar a cabo la negociaci&#x00F3;n, Su&#x00E1;rez se decidi&#x00F3; por la creaci&#x00F3;n de un Ministerio adjunto para las Relaciones con las Comunidades que, finalmente, ofreci&#x00F3; a Calvo-Sotelo, buen conocedor de la realidad europea, pol&#x00ED;glota y viajero.</p>

			<p>Calvo-Sotelo tuvo que crear la estructura del nuevo ministerio desde cero. Se rode&#x00F3; de un peque&#x00F1;o y eficaz equipo de confianza, estableciendo las bases de la negociaci&#x00F3;n, coordinando las etapas b&#x00E1;sicas con la Misi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a ante la CEE y explicando dentro y fuera de nuestro pa&#x00ED;s por qu&#x00E9; Espa&#x00F1;a pod&#x00ED;a y deb&#x00ED;a formar parte de la instituci&#x00F3;n europea<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>. Tras m&#x00E1;s de dos a&#x00F1;os en el cargo (febrero de 1978 - septiembre de 1980) dej&#x00F3; la negociaci&#x00F3;n en un avanzado estado de desarrollo frenado por la brusca interrupci&#x00F3;n <italic>giscardiana</italic>. Fue esta una etapa especialmente gratificante para su protagonista, en la que pudo combinar su pasi&#x00F3;n por Europa con la precisi&#x00F3;n t&#x00E9;cnica y la dureza diplom&#x00E1;tica que requer&#x00ED;a una larga negociaci&#x00F3;n. </p>

				<disp-quote>
					<p>«Mi larga lucha en la arena pol&#x00ED;tica (tres Ministerios, una Vicepresidencia y la Moncloa) —dej&#x00F3; escrito— responde a ese cuadro pesimista del oficio p&#x00FA;blico, salvo en un par&#x00E9;ntesis soleado y casi placentero: los tres a&#x00F1;os de negociaci&#x00F3;n con el Mercado Com&#x00FA;n, los tres a&#x00F1;os en los que fui Ministro para las Relaciones con las Comunidades. Probablemente esa excepci&#x00F3;n se deba al car&#x00E1;cter singular que tuvo aquella funci&#x00F3;n negociadora dentro de la Administraci&#x00F3;n P&#x00FA;blica» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 143).</p>
				</disp-quote>

			<p>En el &#x00FA;ltimo Gobierno de Adolfo Su&#x00E1;rez (septiembre de 1980 – febrero de 1981), Calvo-Sotelo fue nombrado vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Econom&#x00ED;a. Alejado de la responsabilidad directa de la adhesi&#x00F3;n, sigui&#x00F3; supervisando la negociaci&#x00F3;n en la que el apartado econ&#x00F3;mico adquir&#x00ED;a una importancia cada vez m&#x00E1;s destacada. </p>

			<p>Tras la dimisi&#x00F3;n del presidente del Gobierno en enero de 1981, Calvo-Sotelo fue elegido como sucesor en la Moncloa. Entre las prioridades de su Gobierno, plasmadas en su discurso de investidura, estaba la pol&#x00ED;tica exterior, con la menci&#x00F3;n expresa del deseo de ingresar en el Mercado Com&#x00FA;n y en la Alianza Atl&#x00E1;ntica (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1982</xref>, pp. 19-21).</p>

			<p>Desde la Presidencia del Gobierno, reform&#x00F3; la estructura negociadora, creando una Secretar&#x00ED;a de Estado para las Relaciones con Europa, cuyo primer titular fue el hasta entonces embajador de la Misi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a ante la CEE, Raimundo Bassols, bajo la supervisi&#x00F3;n del ministro de Exteriores, Jos&#x00E9; Pedro P&#x00E9;rez-Llorca. El presidente sigui&#x00F3; atento al proceso negociador, presidiendo las Comisiones de Asuntos Exteriores, as&#x00ED; como en sus viajes por las capitales europeas, especialmente Par&#x00ED;s. Cuando UCD dej&#x00F3; el Gobierno la negociaci&#x00F3;n estaba encauzada (Bassols, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1995</xref>, p. 276).</p>

			<p>Desde Moncloa, adem&#x00E1;s, Calvo-Sotelo se preocup&#x00F3; de la otra clave de la pol&#x00ED;tica exterior: la entrada de Espa&#x00F1;a en la OTAN. Cumpliendo su deseo de investidura, el Gobierno dio los pasos necesarios para incorporar a nuestro pa&#x00ED;s a la Alianza Atl&#x00E1;ntica, a pesar del rechazo de la oposici&#x00F3;n. Se situ&#x00F3; as&#x00ED; a Espa&#x00F1;a en uno de los dos bloques en los que se divid&#x00ED;a entonces el mundo. Espa&#x00F1;a se convirti&#x00F3; en 1982 en el 16º miembro de la Organizaci&#x00F3;n Atl&#x00E1;ntica.</p>

			<p>Finalizada su etapa en la Presidencia, Calvo-Sotelo fue miembro de la Asamblea Parlamentaria de Europa en 1983, y diputado del Parlamento Europeo en 1986-1987. Fue quiz&#x00E1; el final europe&#x00ED;sta de una carrera pol&#x00ED;tica vinculada a la pol&#x00ED;tica exterior de Espa&#x00F1;a y, de manera especial, a Europa. Pero no fue ese su &#x00FA;ltimo quehacer relacionado con el proyecto europeo. </p>

				<disp-quote>
					<p>«Al cesante —escribi&#x00F3;— le llueven peticiones de conferencias, art&#x00ED;culos, pr&#x00F3;logos, mesas redondas y dem&#x00E1;s andanzas por el estilo, que son tareas arduas y mal pagadas» (Calvo-Sotelo Ib&#x00E1;&#x00F1;ez-Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2010</xref>, p. 30).</p>
				</disp-quote>

			<p>Leopoldo Calvo-Sotelo dedic&#x00F3; un n&#x00FA;mero creciente de esas actividades a analizar ya con cierta perspectiva la pol&#x00ED;tica exterior espa&#x00F1;ola en los a&#x00F1;os de Transici&#x00F3;n y los inmediatamente posteriores, y el siempre incierto caminar de la Uni&#x00F3;n Europea de la que Espa&#x00F1;a era ya, por fin, miembro de pleno derecho. Desde su retiro pol&#x00ED;tico, en 1987, tenemos documentadas m&#x00E1;s de 45 intervenciones p&#x00FA;blicas suyas con Europa como tel&#x00F3;n de fondo (Elaboraci&#x00F3;n propia a partir del cat&#x00E1;logo del archivo de Leopoldo Calvo-Sotelo, ALCS).</p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		
			<title>LA POL&#x00CD;TICA EXTERIOR COMO TOMA DE POSICI&#x00D3;N </title>

			<p>Leopoldo Calvo-Sotelo sintetiz&#x00F3; alguna vez su idea de las relaciones internacionales con una met&#x00E1;fora muy clarificadora de su punto de vista:</p>

				<disp-quote>
					<p>«Hay una posici&#x00F3;n ante los problemas internacionales que parece madura, muy reflexiva que es la de los que dicen que el mundo internacional es un mundo muy duro, que hay que practicar el toma y daca, que hay que obtener cosas a cambio. Bien, esa es una posici&#x00F3;n elemental y un poco provinciana, un poco de feria o de mercado; porque la realidad no es as&#x00ED;. M&#x00E1;s bien lo que se juega en el mundo internacional son posiciones, lo que hay es que estar en posiciones. Ocupar posiciones que son o que sean dominantes, que permitan, a lo largo de mucho tiempo, obtener ventajas permanentes. Yo fui en tiempo aficionado a jugar al ajedrez; no s&#x00E9; si aqu&#x00ED; hay alg&#x00FA;n aficionado: los que lo sean me entender&#x00E1;n si les digo que el jugador de ajedrez que va a tomar piezas del adversario no siempre gana la partida; gana el que tiene una posici&#x00F3;n buena y de esa posici&#x00F3;n buena deduce luego el triunfo final» (Conferencia «La Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. 3).</p>
				</disp-quote>

			<p>As&#x00ED; pues el hombre de empresa, el ex ministro de Comercio, no entiende las relaciones como un mercadeo de intereses. M&#x00E1;s bien las concibe como los estrategas miran los campos de batalla, como un problema que en su radicalidad es de posiciones. O con una imagen m&#x00E1;s pac&#x00ED;fica, como ven los pensadores los conocimientos, como lugares seguros por conocidos o inseguros por ignotos. Desde los primeros cabe conquistar los segundos, pero no al rev&#x00E9;s.</p>

			<p>En su discurso de entrada en la Real Academia de Ciencias Morales y Pol&#x00ED;ticas el 16 de noviembre de <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, titulado «Sobre la Transici&#x00F3;n exterior», sintetiz&#x00F3; su idea de la historia de las relaciones exteriores espa&#x00F1;olas con su habitual estilo sentencioso, elegante y frecuentemente ir&#x00F3;nico. Cabe resumir su idea central diciendo que Espa&#x00F1;a abdic&#x00F3; de desempe&#x00F1;ar un papel en la escena internacional desde tiempos de Carlos III y no lo recuper&#x00F3; hasta la Transici&#x00F3;n, en concreto hasta su entrada en la OTAN en 1982 y en las Comunidades Europeas en 1986. Para casi todos los lectores la menci&#x00F3;n de Carlos III plantea un interrogante, m&#x00E1;s todav&#x00ED;a cuando en este apunte cronol&#x00F3;gico Calvo-Sotelo se distancia del criterio de Ortega y Gasset, que pon&#x00ED;a en 1580 el l&#x00ED;mite de la influencia espa&#x00F1;ola en la escena mundial. Afortunadamente, tenemos una respuesta facilitada por el autor de la proposici&#x00F3;n:</p>

				<disp-quote>
					<p>«(…) todav&#x00ED;a en 1774, cuando la primera crisis de las Malvinas, bast&#x00F3; la voz del Embajador de Espa&#x00F1;a en Londres —que ten&#x00ED;a detr&#x00E1;s una escuadra no invencible, ya con las ansias de su muerte en Trafalgar— bast&#x00F3; una voz respaldada solo por la historia para obtener la evacuaci&#x00F3;n de los ingleses» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, p. 27).</p>
				</disp-quote>

			<p>De ah&#x00ED; en adelante Espa&#x00F1;a perdi&#x00F3; la voz en los asuntos mundiales y enferm&#x00F3; de un mal que tuvo por s&#x00ED;ntoma lo que nuestro autor denomina «una antolog&#x00ED;a de neutralidades». La m&#x00E1;s grave habr&#x00ED;a sido la de la Gran Guerra de 1914, cuando el pa&#x00ED;s lleg&#x00F3; a encontrarse, en palabras de Jos&#x00E9; Echegaray «fan&#x00E1;tico de la neutralidad». Seg&#x00FA;n Calvo-Sotelo, la opini&#x00F3;n espa&#x00F1;ola lleg&#x00F3; a ese estado</p>

				<disp-quote>
					<p>«ajena a las cuestiones exteriores, cuando tuvo que enfrentarse a una cuesti&#x00F3;n exterior de primer&#x00ED;sima magnitud sin herramientas para analizarla y sin voluntad para intervenir en ella» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, p. 37).</p>
				</disp-quote>

			<p>M&#x00E1;s tarde, la guerra civil habr&#x00ED;a llevado la dial&#x00E9;ctica de las dos Espa&#x00F1;as a las relaciones exteriores y, terminada la contienda, habr&#x00ED;a vuelto la pasi&#x00F3;n por la neutralidad. La acci&#x00F3;n exterior inicial de Franco consisti&#x00F3; en una limitada pol&#x00ED;tica en Iberoam&#x00E9;rica y los pa&#x00ED;ses &#x00E1;rabes, m&#x00E1;s bien ret&#x00F3;ricas. En 1953, no obstante, se lleg&#x00F3; en palabras de Leopoldo Calvo-Sotelo, a un </p>

				<disp-quote>
					<p>«punto de inflexi&#x00F3;n decisivo de la pol&#x00ED;tica exterior espa&#x00F1;ola despu&#x00E9;s del Desastre: la decisi&#x00F3;n de tomar partido, de elegir puerto, de anclar a Espa&#x00F1;a en el mundo occidental. Esa orientaci&#x00F3;n occidental, incoada apenas, y la Monarqu&#x00ED;a s&#x00F3;lidamente asentada son las dos grandes herencias que nos dej&#x00F3; el r&#x00E9;gimen anterior. Quienes estuvimos en los Gobiernos de la Transici&#x00F3;n dimos, apoyando a la Corona y asegurando el anclaje occidental de Espa&#x00F1;a, los primeros pasos de una nueva &#x00E9;poca» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, p. 43).</p>
				</disp-quote>

			<p>No hay duda de que hay una neta continuidad entre el pensamiento del joven estudiante mon&#x00E1;rquico europe&#x00ED;sta y el ex presidente que mira la historia espa&#x00F1;ola desde sus a&#x00F1;os de plenitud. En esa interpretaci&#x00F3;n est&#x00E1; en buena medida la clave de su pol&#x00ED;tica exterior y de su inter&#x00E9;s por la cuesti&#x00F3;n europea.</p>

			<p>El apartamiento de nuestro pa&#x00ED;s de los intereses mundiales le parec&#x00ED;a una incongruencia si no una traici&#x00F3;n a lo que era si no la esencia al menos la herencia y por tanto parte importante de la identidad nacional espa&#x00F1;ola. Espa&#x00F1;a era parte de Europa, de Occidente, y si no actuaba conforme a esos par&#x00E1;metros, erraba (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1982</xref>, p. 86).</p>

			<p>La tremenda divisi&#x00F3;n europea de las guerras mundiales hab&#x00ED;a sido ajena a nosotros, seg&#x00FA;n Calvo-Sotelo indebidamente. Cuando esas divisiones se hab&#x00ED;an soldado y cuando Europa hab&#x00ED;a dejado de ser cabeza de los asuntos mundiales, con mayor raz&#x00F3;n Espa&#x00F1;a deb&#x00ED;a sentirse llamada a reintegrarse en el concierto europeo y occidental, porque ese era el lugar que le correspond&#x00ED;a si no quer&#x00ED;a generar nuevas incoherencias que nos acabaran arrojando en penosas y est&#x00E9;riles disputas internas. Esa parec&#x00ED;a ser la lecci&#x00F3;n que extra&#x00ED;a de la «antolog&#x00ED;a de neutralidades» que, seg&#x00FA;n &#x00E9;l, hab&#x00ED;a poblado para desgracia de los espa&#x00F1;oles dos siglos de su historia. No ten&#x00ED;a sentido aislar a Espa&#x00F1;a, porque Espa&#x00F1;a no era un verso suelto sino parte del poema europeo.</p>
				
		</sec>
		
		<sec id="S5">
		
			<title>ACUERDO Y DESACUERDO CON ADOLFO SU&#x00C1;REZ </title>

			<p>Evocado su pensamiento sobre el asunto, deteng&#x00E1;monos ahora en aspectos m&#x00E1;s pr&#x00E1;cticos. Uno de los m&#x00E1;s interesantes es el grado de coincidencia o discrepancia entre Adolfo Su&#x00E1;rez y Leopoldo Calvo-Sotelo en estos asuntos. El estudio de Antonio Marquina sobre la pol&#x00ED;tica exterior de la UCD parece indicar un predominio personal de Adolfo Su&#x00E1;rez en ciertas cuestiones por encima de sus ministros y a&#x00FA;n del programa pol&#x00ED;tico de la UCD (Marquina, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1996</xref>, p. 187). Mart&#x00ED;nez Lillo precisa este dato cuando se&#x00F1;ala la influencia de los asesores de Su&#x00E1;rez en la Moncloa, los llamados «fontaneros», en la orientaci&#x00F3;n «tercermundista» de la pol&#x00ED;tica exterior espa&#x00F1;ola y la b&#x00FA;squeda de una «tercera v&#x00ED;a» en el mundo bipolar de la guerra fr&#x00ED;a (Mart&#x00ED;nez Lillo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1996</xref>, pp. 166-167).</p>

			<p>Volveremos sobre el presidente y su equipo de asesores, pero antes deteng&#x00E1;monos a considerar el equipo responsable de exteriores en los gobiernos Su&#x00E1;rez. Marcelino Oreja Aguirre fue su ministro de Asuntos Exteriores casi todo el tiempo, desde julio de 1976 hasta septiembre de 1980, y lo fue m&#x00E1;s por consejo de la Corona que por elecci&#x00F3;n de Adolfo Su&#x00E1;rez (Fuentes, 2001, pp. 152-153). Oreja hab&#x00ED;a sido uno de los pol&#x00ED;ticos que recelaron del nombramiento de Su&#x00E1;rez, convencido de que el papel le ven&#x00ED;a grande al abulense. Hasta lleg&#x00F3; a pensar en no aceptar el nombramiento en un Gobierno al que auguraba poco futuro (Oreja Aguirre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2011</xref>, pp. 141-143). Impulsado por el rey Juan Carlos modific&#x00F3; su postura, entr&#x00F3; en el Gobierno, y termin&#x00F3; por cambiar su juicio sobre Su&#x00E1;rez, pero sin que eso evitara desacuerdos y cierta distancia en la relaci&#x00F3;n con el presidente, que pudo hacer valer una postura m&#x00E1;s firme en estos asuntos cuando el n&#x00FA;cleo de pol&#x00ED;ticos <italic>suaristas</italic> fue creciendo en el seno del Gobierno. Una de las manifestaciones de esa circunstancia fue la creaci&#x00F3;n del nuevo Ministerio para las Relaciones con las Comunidades, que sustrajo esa importante tarea al de Asuntos Exteriores: a pesar de que Oreja afirma haber apoyado su creaci&#x00F3;n y minimiza sus discrepancias con el nuevo ministro, Calvo-Sotelo deja ver que existieron roces entre ambos Departamentos (Oreja Aguirre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2011</xref>, p. 197. Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 145 y pp. 149-150). La correspondencia entre el Ministerio de Asuntos Exteriores y el de las Relaciones con las Comunidades, y diversos informes de Santa Cruz, demuestran cierta tensi&#x00F3;n, especialmente por el inter&#x00E9;s de Calvo-Sotelo de llevar en exclusiva la iniciativa pol&#x00ED;tica del proceso (Cfr. Nota informativa de la Direcci&#x00F3;n General de Relaciones Econ&#x00F3;micas Internacionales «Aspectos administrativos de las relaciones Espa&#x00F1;a-CEE». Madrid, 19 de julio de 1978. AMAE, caja 9, 14582). Otra, m&#x00E1;s importante, fue la salida de Oreja del Gobierno en septiembre de 1980. Algunos pensaron que hab&#x00ED;a perdido la confianza del presidente por declararse en junio de ese a&#x00F1;o inequ&#x00ED;vocamente a favor de la entrada en la OTAN, pero la verdadera raz&#x00F3;n de su relevo por Jos&#x00E9; Pedro P&#x00E9;rez-Llorca parece haber sido la presi&#x00F3;n que ejercieron en ese sentido Leopoldo Calvo-Sotelo y Francisco Fern&#x00E1;ndez Ord&#x00F3;&#x00F1;ez, hombres fuertes en esa remodelaci&#x00F3;n ministerial (Fuentes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>, pp. 316-317 y p. 344; Mart&#x00ED;nez S&#x00E1;nchez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2011</xref>, pp. 283-310).</p>

			<p>La cuesti&#x00F3;n del ingreso en las Comunidades Europeas fue una de las vividas con mayor sinton&#x00ED;a entre Adolfo Su&#x00E1;rez y Leopoldo Calvo-Sotelo. La creaci&#x00F3;n de un departamento para las Relaciones con las Comunidades Europeas en 1978 evidencia la prioridad que se dio al asunto. No obstante, el impulso para crear ese Ministerio vino del &#x00E1;mbito europeo: hab&#x00ED;a sido lo habitual en los procesos de negociaci&#x00F3;n de la incorporaci&#x00F3;n de nuevos pa&#x00ED;ses. Todos los candidatos menos dos hab&#x00ED;an puesto en manos de un negociador con rango de ministro esa tarea (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 145). Parec&#x00ED;a aconsejable hacer lo mismo, y se hizo. La comunicaci&#x00F3;n entre el Ministerio para las Relaciones con las Comunidades Europeas y la Moncloa fue desde entonces fluida. Calvo-Sotelo hac&#x00ED;a llegar a Adolfo Su&#x00E1;rez informes peri&#x00F3;dicos sobre la evoluci&#x00F3;n de las negociaciones, as&#x00ED; como ideas para los discursos del presidente del Gobierno que tratasen aspectos de la cuesti&#x00F3;n europea. Se aprecia de manera singular en las notas que le envi&#x00F3; de cara a la celebraci&#x00F3;n del debate en el Congreso de los Diputados del 20 de mayo de 1980 (ALCS, Relaciones con la CEE, caja 100, exp. 2).</p>

			<p>Tomada la decisi&#x00F3;n, la elecci&#x00F3;n de Leopoldo Calvo-Sotelo no fue inmediata. El de Ribadeo no hab&#x00ED;a entrado en el Gobierno de 1977 porque, seg&#x00FA;n le dijo Adolfo Su&#x00E1;rez: «tengo que limpiar tu imagen». El presidente no especific&#x00F3; las razones de esa necesidad. Calvo-Sotelo supone que eran las tareas que hab&#x00ED;a debido realizar para aunar los distintos grupos en UCD, y tambi&#x00E9;n «un reproche al gerente de la campa&#x00F1;a por no haber obtenido mayor&#x00ED;a absoluta» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 58). Su&#x00E1;rez valor&#x00F3; para el nuevo Ministerio los nombres de Federico Mayor Zaragoza, Rafael Calvo Ortega, Jaime Lamo de Espinosa o Jos&#x00E9; Llad&#x00F3; (Bassols, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1995</xref>, p. 204). En febrero de 1978, no obstante, Su&#x00E1;rez decidi&#x00F3; que el hombre indicado para la tarea de dirigir esa negociaci&#x00F3;n era Leopoldo Calvo-Sotelo. Seg&#x00FA;n algunos testigos tuvo pocas o ninguna duda al respecto (Entrevista con Raimundo Bassols, 14/12/2011). Pero que el presidente confiara tanto en &#x00E9;l no significa que no hubiera diferencias entre los dos centristas.</p>

			<p>Una primera se refiere al lugar que las relaciones exteriores ocupaban en la agenda de uno y otro. La cuesti&#x00F3;n del ingreso en las Comunidades no parec&#x00ED;a contarse entre los temas de atenci&#x00F3;n preferente para Adolfo Su&#x00E1;rez, m&#x00E1;s centrado en asuntos de pol&#x00ED;tica dom&#x00E9;stica. Leopoldo Calvo-Sotelo recuerda que era frecuente que el presidente se ausentara del Consejo de Ministros cuando &#x00E9;l informaba de la marcha de las negociaciones, y subraya que solo en una ocasi&#x00F3;n consigui&#x00F3; llevarlo a Bruselas, invitado por el presidente de la Comisi&#x00F3;n, Jenkins. Desgraciadamente el l&#x00ED;der centrista se sinti&#x00F3; all&#x00ED; «fuera de lugar, aislado» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 126).</p>

			<p>Esta diferencia influ&#x00ED;a en otro punto interesante, una cuesti&#x00F3;n de perspectiva que Calvo-Sotelo resume as&#x00ED;: </p>

				<disp-quote>
					<p>«La pertenencia a la Comunidad Europea era m&#x00E1;s sustantiva, pero el ingreso en la Alianza Atl&#x00E1;ntica fue m&#x00E1;s definitorio de nuestro posicionamiento exterior» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref>, p. 140). </p>
				</disp-quote>

			<p>La OTAN, en efecto, fue uno de los dos puntos clave para de la Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior. Pero a diferencia de la cuesti&#x00F3;n de las Comunidades, la Alianza era mucho m&#x00E1;s pol&#x00E9;mica: no exist&#x00ED;a ni entre los grupos pol&#x00ED;ticos ni en la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica la pr&#x00E1;ctica unanimidad con que contaba la entrada en el Mercado Com&#x00FA;n, sino que una parte de la clase pol&#x00ED;tica, casi toda la izquierda, se opon&#x00ED;a al ingreso de Espa&#x00F1;a en la Organizaci&#x00F3;n Atl&#x00E1;ntica. Esto planteaba una cuesti&#x00F3;n de oportunidad que precisaba decisiones y se dilat&#x00F3; con indecisiones. En esto Su&#x00E1;rez y Calvo-Sotelo no coincid&#x00ED;an.</p>

			<p>¿Por qu&#x00E9; se tard&#x00F3; en proponer la entrada de Espa&#x00F1;a en la OTAN y no se hizo a la par de la solicitud en la Comunidad? Para responder a esa pregunta Calvo-Sotelo recordaba c&#x00F3;mo la posible solicitud de entrada en la Organizaci&#x00F3;n Atl&#x00E1;ntica hab&#x00ED;a aparecido en repetidas ocasiones en los programas electorales de UCD, qued&#x00E1;ndose en promesa incumplida (Conferencia «La Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. 3). Una de las razones que lo explican, a su juicio, fue el escaso afecto mostrado hacia Espa&#x00F1;a por quienes, en teor&#x00ED;a, deseaban una r&#x00E1;pida democratizaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s que permitiese incluirlo en el seno de las organizaciones internacionales. Esa actitud, que no se podr&#x00ED;a llamar hostilidad, acentu&#x00F3; sin embargo el predominio de la pol&#x00ED;tica interior en las preocupaciones y sentimientos de la clase pol&#x00ED;tica y, de manera evidente, en Adolfo Su&#x00E1;rez, un presidente que nunca se encontr&#x00F3; a sus anchas fuera de Espa&#x00F1;a o, por ser m&#x00E1;s precisos, del &#x00E1;mbito hispano. De ah&#x00ED; su predilecci&#x00F3;n por los viajes al continente iberoamericano en detrimento de otros pa&#x00ED;ses que integraban las Comunidad; de ah&#x00ED; su participaci&#x00F3;n como pa&#x00ED;s observador en la Cumbre de los No Alineados, celebrada en La Habana en 1978. No hab&#x00ED;a en esto, sin embargo, un &#x00E1;nimo revolucionario o esencialmente antiamericano, m&#x00E1;s bien era otra cosa:</p>

				<disp-quote>
					<p>«el Su&#x00E1;rez que enviaba una delegaci&#x00F3;n de alto nivel a la Conferencia de los No Alineados y se mostraba ambiguo sobre el tema de la OTAN, no quer&#x00ED;a transmitir ning&#x00FA;n mensaje especial m&#x00E1;s all&#x00E1; del muy espa&#x00F1;ol y castizo hacer-lo-que-dicta-la-real-gana» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, p. 67). </p>
				</disp-quote>

			<p>Pero, como veremos, hab&#x00ED;a m&#x00E1;s motivos en los que, probablemente, Calvo-Sotelo no consider&#x00F3; oportuno insistir en sus memorias.</p>

			<p>La ambig&#x00FC;edad en la pol&#x00ED;tica atlantista de UCD se puede enmarcar dentro de la ambig&#x00FC;edad general que caracteriz&#x00F3; a la formaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, fuera de dos ideas clave: la de llevar a Espa&#x00F1;a hacia la democracia mediante una reforma pactada de la Ley a la Ley y la de la entrada de nuestro pa&#x00ED;s en las Comunidades Europeas. Y en esto s&#x00ED; desempe&#x00F1;&#x00F3; un papel importante el criterio de Adolfo Su&#x00E1;rez, especialmente a partir de 1979, cuando la complicada escena internacional y las persistentes dificultades internas llevaron al presidente a interesarse cada vez m&#x00E1;s por los asuntos internacionales. Juan Francisco Fuentes, en su excelente biograf&#x00ED;a del l&#x00ED;der centrista ofrece una detallada visi&#x00F3;n del pensamiento en pol&#x00ED;tica exterior de Adolfo Su&#x00E1;rez que coloca bajo el ep&#x00ED;grafe «Entre Washington y Ormuz». El t&#x00ED;tulo se refiere al llamado S&#x00ED;ndrome del estrecho Ormuz, como sus &#x00ED;ntimos se refer&#x00ED;an a una de sus ideas m&#x00E1;s originales, elaborada por aquellas fechas mientras contemplaba un globo terrestre en su despacho. La idea consist&#x00ED;a en prestar una nueva atenci&#x00F3;n, prioritaria, a Oriente Medio en un momento de intenso cambio —invasi&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica de Afganist&#x00E1;n, revoluci&#x00F3;n isl&#x00E1;mica iran&#x00ED;, guerra Ir&#x00E1;n-Irak— que reclamaba una acci&#x00F3;n original y decidida en la zona. El primer paso, seg&#x00FA;n Su&#x00E1;rez, era conceder protagonismo a Yasser Arafat, como &#x00E9;l mismo hab&#x00ED;a hecho al recibirlo, para encontrar soluci&#x00F3;n al problema palestino y caminar decididamente hacia la pacificaci&#x00F3;n de esa tierra.</p>

			<p>En su viaje a Estados Unidos en enero de 1980 Su&#x00E1;rez expuso al presidente norteamericano Jimmy Carter sus ideas al respecto, y tambi&#x00E9;n las que ten&#x00ED;a sobre Centroam&#x00E9;rica, concretamente sobre Nicaragua, y el potencial papel mediador de Espa&#x00F1;a (Fuentes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>, pp. 311-312). Calvo-Sotelo sostiene en sus memorias que la hostilidad hacia Occidente de Su&#x00E1;rez se acentu&#x00F3; cuando Carter no hizo caso de su parecer (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 117).</p>

			<p>En opini&#x00F3;n de Fuentes tanto o m&#x00E1;s fundamental que lo anterior en la postura de Su&#x00E1;rez en 1979-1980 era su creciente prevenci&#x00F3;n ante la Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica. Pensaba que estaba detr&#x00E1;s de ETA y tem&#x00ED;a que la aprobaci&#x00F3;n de la entrada en la OTAN generara una oleada de atentados (Fuentes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>, pp. 313-314). As&#x00ED; </p>

				<disp-quote>
					<p>«El antiamericanismo, por un lado, y el anticomunismo, por otro, abocaban a una pol&#x00ED;tica exterior neutralista o tercermundista, como se dijo entonces sin intenci&#x00F3;n peyorativa» (Fuentes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>, p. 315).</p>
				</disp-quote>

			<p>Un planteamiento bien distinto, pues, del que se derivaba de las ideas y los planes de Leopoldo Calvo-Sotelo.</p>

			<p>Ya hemos dicho que Calvo-Sotelo impuls&#x00F3; la llegada de P&#x00E9;rez-Llorca al frente de Exteriores. Pues bien, al poco tiempo de ocupar el cargo, en octubre de 1980, el nuevo ministro convenci&#x00F3; a Su&#x00E1;rez de que conven&#x00ED;a no prolongar m&#x00E1;s la decisi&#x00F3;n sobre la entrada en la OTAN. Su&#x00E1;rez refrend&#x00F3; su acuerdo en una carta: «Adelante, prep&#x00E1;ralo todo en secreto» (Fuentes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>, p. 317. Cita de Alonso-Castrillo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1996</xref>, pp. 462-463 y p. 471). Hubo decisi&#x00F3;n, pues, pero sin abandonar la ambig&#x00FC;edad p&#x00FA;blica.</p>

			<p>Pocos meses m&#x00E1;s tarde, cuando Leopoldo Calvo-Sotelo se hizo cargo de la Presidencia del Gobierno la actitud ante estas cuestiones cambi&#x00F3; sensiblemente. Era l&#x00F3;gico en un Gobierno que tuvo por cabeza alguien que prestaba una atenci&#x00F3;n especial y directa a estos asuntos, invirtiendo en buena medida el razonamiento de Su&#x00E1;rez: Leopoldo Calvo-Sotelo miraba la pol&#x00ED;tica exterior como manifestaci&#x00F3;n del proyecto interior, no en cuanto ayuda u obst&#x00E1;culo para la pol&#x00ED;tica dom&#x00E9;stica.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S6">
		
			<title>EL GOBIERNO CALVO-SOTELO. LOGROS Y PROYECTOS INCONCLUSOS </title>

				<disp-quote>
					<p>«(…) Yo ten&#x00ED;a mis ilusiones (…). Una de ellas era el cambio econ&#x00F3;mico (…). Otra definir la pol&#x00ED;tica exterior, porque yo, como ministro, he tenido la vivencia inmediata de que Espa&#x00F1;a era un pa&#x00ED;s que no ten&#x00ED;a una l&#x00ED;nea de pol&#x00ED;tica exterior, porque no la ha tenido nunca desde Carlos III. Pero nadie se preocupa de eso. Se preocupaban de otras cosas. Los espa&#x00F1;oles est&#x00E1;bamos en una neutralidad forzosa» (Prego, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2000</xref>, pp. 124-125).</p>
				</disp-quote>

			<p>Leopoldo Calvo-Sotelo lleg&#x00F3; a la Presidencia del Gobierno con una fecha subrayada en su calendario: marzo de 1983, l&#x00ED;mite inaplazable de la I legislatura. Ten&#x00ED;a pues, antes del veredicto de las urnas, a lo sumo dos a&#x00F1;os de mandato. Era evidente, m&#x00E1;s a&#x00FA;n teniendo en cuenta los cada vez m&#x00E1;s preocupantes s&#x00ED;ntomas de crisis interna de la UCD, la necesidad de jerarquizar las medidas. Si bien es cierto que el intento de golpe de Estado —en pleno proceso de investidura— tuvo que modificar el orden de prioridades, el proyecto exterior del Gobierno Calvo-Sotelo se mantuvo en buena medida id&#x00E9;ntico al anunciado en su discurso ante el Parlamento el 19 de febrero de 1981. Dos eran las medidas claves en este apartado: el ingreso en la OTAN y en la CEE, organizaciones que conformaban en la mente de Calvo-Sotelo una unidad a la que Espa&#x00F1;a deb&#x00ED;a adherirse, sin m&#x00E1;s dilaciones ni dudas, para reintegrarse en el mundo occidental. En primer lugar porque era al que por historia y cultura deb&#x00ED;a pertenecer y, en segundo, para dar un salto de calidad en la econom&#x00ED;a, tan vinculada ya, de hecho, con las de los pa&#x00ED;ses del Mercado Com&#x00FA;n. Las Comunidades Europeas pod&#x00ED;an significar el factor clave en la modernizaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola, especialmente en la dif&#x00ED;cil etapa de crisis econ&#x00F3;mica que sufr&#x00ED;a el pa&#x00ED;s desde finales de la d&#x00E9;cada de los setenta.</p>

			<p>Durante sus a&#x00F1;os en la Moncloa, la negociaci&#x00F3;n con el Mercado Com&#x00FA;n no se desarroll&#x00F3; al ritmo que quer&#x00ED;a Espa&#x00F1;a, mucho m&#x00E1;s r&#x00E1;pido que el que se vivi&#x00F3;, sino al que permitieron los problemas internos comunitarios. Un r&#x00E1;pido repaso por la sucesiva lista de sesiones negociadoras da cuenta de su cantidad y de su denso contenido (Bassols, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1995</xref>, pp. 341-342). En a&#x00F1;o y medio, entre marzo de 1981 y octubre de 1982, se desarrollaron 6 sesiones a nivel de ministros, con presencia del titular de Exteriores, P&#x00E9;rez-Llorca: de la del 17 de marzo de 1981, en la que se trataron, entre otros, asuntos relacionados con el derecho de establecimiento, la uni&#x00F3;n aduanera, las relaciones exteriores… a la del 26 de octubre de 1982, que vers&#x00F3; sobre la uni&#x00F3;n aduanera y la CECA. Hubo, adem&#x00E1;s, 11 sesiones a nivel de suplentes, encabezadas por parte espa&#x00F1;ola por el secretario de Estado, Raimundo Bassols, que inici&#x00F3; en septiembre una gira por las capitales europeas. Es decir, en conjunto una media de una reuni&#x00F3;n mensual.</p>

			<p>El presidente Calvo-Sotelo intervino tambi&#x00E9;n, y de manera directa. Recibi&#x00F3; al cuerpo diplom&#x00E1;tico de los pa&#x00ED;ses comunitarios en marzo de 1981, presidi&#x00F3; la Comisi&#x00F3;n Delegada de Asuntos Exteriores el 26 y el 30 de junio de ese mismo a&#x00F1;o, y realiz&#x00F3; una serie de visitas oficiales a los pa&#x00ED;ses europeos en los que la consecuci&#x00F3;n de la adhesi&#x00F3;n a la Comunidad y el futuro de Europa, eran tema imprescindible: en abril del 1981 visit&#x00F3; Bonn; en julio, Par&#x00ED;s; en enero de 1982, Bruselas y Londres; en marzo, Roma; en abril, Atenas; en noviembre, Copenhague. A la vez, recibi&#x00F3; en Espa&#x00F1;a las visitas del presidente franc&#x00E9;s François Miterrand o el vicecanciller germano Hans-Dietrich Genscher.</p>

			<p>El ritmo de la negociaci&#x00F3;n y la esperanza de acelerar su final, permit&#x00ED;a a los negociadores espa&#x00F1;oles confiar en la fecha del 1 de enero de 1984 como la de la entrada de Espa&#x00F1;a. As&#x00ED; lo afirmaba Bassols en declaraciones <italic>El Correo Catal&#x00E1;n</italic> en abril de 1981. (<italic>Ministerio de Asuntos Exteriores Actividades, Textos, Documentos</italic>, editado por la Oficina de Informaci&#x00F3;n Diplom&#x00E1;tica, Madrid, 1982). Dos meses m&#x00E1;s tarde, el 29 de junio, Bassols escrib&#x00ED;a a Mat&#x00ED;as Rodr&#x00ED;guez Inciarte, Secretario de Estado Adjunto al presidente Calvo-Sotelo: «La negociaci&#x00F3;n est&#x00E1; razonablemente avanzada, salvo en lo que respecta al cap&#x00ED;tulo de pesca y al cap&#x00ED;tulo agr&#x00ED;cola (…). T&#x00E9;cnicamente resultar&#x00ED;a posible que si los dos cap&#x00ED;tulos bloqueados empezasen a ser tratados libremente y en profundidad a partir del mes de Septiembre la negociaci&#x00F3;n terminase en Julio del 82 o m&#x00E1;ximo en oto&#x00F1;o del 82, lo que permitir&#x00ED;a mantener en pie el programa de entrada en vigor del Acuerdo el 1 de Enero de 1984». (ALCS, caja 100, exp. 11).</p>

			<p>La opini&#x00F3;n en Europa, en cambio, no era uniforme. Mientras en el mismo mes de abril del 81 Jacques Chirac alertaba en <italic>El Pa&#x00ED;s</italic> de que la entrada de Espa&#x00F1;a pod&#x00ED;a paralizar la CEE, el vicecanciller alem&#x00E1;n Genscher afirmaba que la incorporaci&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a la CEE era irreversible. A pesar de que el comisario Lorenzo Natali urg&#x00ED;a, en noviembre del mismo a&#x00F1;o a la comisi&#x00F3;n de agricultura del Parlamento Europeo a que se acelerasen las negociaciones agr&#x00ED;colas con Espa&#x00F1;a, de modo que la adhesi&#x00F3;n pudiera realizarse el 1 de enero de 1984, la propia Comisi&#x00F3;n —por petici&#x00F3;n francesa— encarg&#x00F3; un nuevo informe, otro m&#x00E1;s, sobre los problemas que podr&#x00ED;a plantear el ingreso de Espa&#x00F1;a y Portugal en el Mercado Com&#x00FA;n CEE. </p>

			<p>A pesar del empe&#x00F1;o del equipo negociador, la adhesi&#x00F3;n al Mercado Com&#x00FA;n fue un proyecto inconcluso. La oposici&#x00F3;n de Francia, pa&#x00ED;s determinante entonces en la CEE (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, p. 57), pes&#x00F3; m&#x00E1;s que la ret&#x00F3;rica europe&#x00ED;sta que tantas oportunidades hab&#x00ED;a prometido a Espa&#x00F1;a cuando fuese una democracia.</p>

			<p>La otra cara de la moneda, la incorporaci&#x00F3;n a la OTAN, pudo culminarse, en cambio, con &#x00E9;xito, a pesar de la fuerte resistencia de la oposici&#x00F3;n que ve&#x00ED;a la medida como una ruptura del <italic>statu quo</italic> y de la tradicional pol&#x00ED;tica neutralista de Espa&#x00F1;a. Esa era, justamente, una visi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica que Calvo-Sotelo, quer&#x00ED;a remover: Espa&#x00F1;a deb&#x00ED;a dejar claro su anclaje europeo y occidental. Por ello en el discurso de investidura hab&#x00ED;a se&#x00F1;alado que </p>

				<disp-quote>
					<p>«el Gobierno que aspiro a presidir reafirma su vocaci&#x00F3;n atl&#x00E1;ntica, expresamente manifestada por la Uni&#x00F3;n de Centro Democr&#x00E1;tico y se propone iniciar las consultas con los Grupos Parlamentarios a fin de articular una mayor&#x00ED;a, escoger el momento y definir las condiciones y modalidades en que Espa&#x00F1;a estar&#x00E1; dispuesta a participar en la Alianza» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1982</xref>, p. 22).</p>
				</disp-quote>

			<p>En este caso lo m&#x00E1;s laborioso fue el camino en las Cortes espa&#x00F1;olas. Comenz&#x00F3; un largo recorrido parlamentario, en el que el Gobierno puso de manifiesto su empe&#x00F1;o de di&#x00E1;logo y resoluci&#x00F3;n, recorrido que concluy&#x00F3;, efectivamente, con el ingreso de Espa&#x00F1;a en la OTAN. Los hitos m&#x00E1;s importantes del proceso fueron los siguientes. El Consejo de Ministros acord&#x00F3;, el 20 de agosto de 1981, solicitar del Consejo de Estado dictamen sobre la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a la OTAN, a efectos de su ulterior tramitaci&#x00F3;n parlamentaria. Al d&#x00ED;a siguiente el presidente del Gobierno, acompa&#x00F1;ado de los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, se reuni&#x00F3; con la Junta de Jefes de Estado Mayor a quienes explic&#x00F3; las razones que motivaban la decisi&#x00F3;n de solicitar el dictamen. Ya en sede parlamentaria, el 15 de septiembre, el pleno del Congreso decidi&#x00F3; que la Comisi&#x00F3;n de Asuntos Exteriores era la competente para tramitar el proyecto de adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a la OTAN<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>; entre el 6 y el 8 de octubre la Comisi&#x00F3;n de Asuntos Exteriores del Congreso aprob&#x00F3; el proyecto de resoluci&#x00F3;n sobre la adhesi&#x00F3;n a la OTAN presentado conjuntamente por UCD y Coalici&#x00F3;n Democr&#x00E1;tica. El 29 de octubre el pleno del Congreso de los Diputados aprob&#x00F3; la petici&#x00F3;n presentada por el Gobierno para negociar la integraci&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a en la OTAN<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref> y, por fin, el 26 de noviembre el pleno del Senado ratific&#x00F3; la decisi&#x00F3;n del Congreso de autorizar al Gobierno para que negociara la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a la OTAN<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>.</p>

			<p>Cumplidos los tr&#x00E1;mites necesarios, el 2 de diciembre el embajador espa&#x00F1;ol en Bruselas, Nu&#x00F1;o Aguirre de C&#x00E1;rcer, entreg&#x00F3; al secretario general de la OTAN la carta por la que el Gobierno se declaraba dispuesto a recibir la invitaci&#x00F3;n de ingresar en a OTAN, que fue contestada con un comunicado en el que la Alianza recib&#x00ED;a oficialmente y acog&#x00ED;a favorablemente la disposici&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a, y anunciaba la puesta en marcha del proceso de adhesi&#x00F3;n. A partir de entonces, en todos los Parlamentos de los pa&#x00ED;ses miembros se deliber&#x00F3; sobre el necesario respaldo a la adhesi&#x00F3;n, que se inici&#x00F3; el 3 diciembre con votaci&#x00F3;n en el Parlamento holand&#x00E9;s y concluy&#x00F3; el 24 de mayo de 1982 con la ratificaci&#x00F3;n del griego.</p>

			<p>El 30 de mayo Espa&#x00F1;a pudo depositar en Washington el instrumento de adhesi&#x00F3;n a la OTAN, convirti&#x00E9;ndose en su miembro n&#x00FA;mero 16. El 10 de junio de 1982 Leopoldo Calvo-Sotelo asisti&#x00F3; como presidente del Gobierno de Espa&#x00F1;a, por vez primera, a la cumbre de Jefes Estado y de Gobierno de la Alianza Atl&#x00E1;ntica. Le hab&#x00ED;a costado 15 meses a la cabeza del Ejecutivo hacer cumplir su compromiso. Pero cuando se conoce su pensamiento sobre la pol&#x00ED;tica exterior se entiende c&#x00F3;mo a la satisfacci&#x00F3;n por este logro deb&#x00ED;a ir unida la frustraci&#x00F3;n por la marcha de las negociaciones con la CEE. Lo que &#x00E9;l llamar&#x00ED;a transici&#x00F3;n exterior se estaba demostrando m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil de lo esperado.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S7">
		
			<title>LA OTAN Y «LA CONTUMACIA DEL PSOE»</title>

				<disp-quote>
					<p>«Quienes en 1976, en torno a Adolfo Su&#x00E1;rez, aceptamos sobre nuestros hombros el primer Gobierno de la Transici&#x00F3;n, est&#x00E1;bamos convencidos de que la que ahora llamo Transici&#x00F3;n Interior iba a ser m&#x00E1;s ardua y lenta que la Transici&#x00F3;n Exterior. Nos equivocamos. (…) ¿Por qu&#x00E9; este retraso de la Transici&#x00F3;n Exterior respeto de la Interior? En buena parte por la contumacia del PSOE» (Conferencia «La Uni&#x00F3;n Europea se ampl&#x00ED;a sin precisar su naturaleza», Oviedo, 15 de marzo de 1994. ALCS).</p>
				</disp-quote>

			<p>La OTAN fue un punto clave para la transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior. Y, a diferencia de la adhesi&#x00F3;n en la CEE, mucho m&#x00E1;s pol&#x00E9;mico dentro de Espa&#x00F1;a: no exist&#x00ED;a la unanimidad con que contaba el ingreso en el Mercado Com&#x00FA;n, sino que una parte del arco parlamentario, toda la izquierda, se opon&#x00ED;a al ingreso de Espa&#x00F1;a en la Organizaci&#x00F3;n Atl&#x00E1;ntica.</p>

			<p>Fue Calvo-Sotelo, desde la Presidencia del Gobierno, el que termin&#x00F3; con la indeterminaci&#x00F3;n en favor de un claro alineamiento con el bloque occidental y democr&#x00E1;tico. Fue una restituci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica que pod&#x00ED;a haber concluido en 1982, con la ratificaci&#x00F3;n en las Cortes del ingreso en la OTAN, pero fue retrasado por la decisi&#x00F3;n del nuevo ejecutivo socialista.</p>

			<p>Probablemente por ello, Calvo-Sotelo se mostr&#x00F3; especialmente cr&#x00ED;tico con la actitud de los socialistas que, a su juicio, bloquearon innecesariamente el anclaje occidental de Espa&#x00F1;a. Una cr&#x00ED;tica, adem&#x00E1;s, que se entiende mejor sum&#x00E1;ndola a la acusaci&#x00F3;n de <italic>reescritura de la Historia </italic>que nuestro protagonista endosaba al Gobierno socialista. As&#x00ED; aparec&#x00ED;a a sus ojos el af&#x00E1;n del Gobierno Gonz&#x00E1;lez de apuntarse pr&#x00E1;cticamente en exclusiva la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a al Mercado Com&#x00FA;n y el fin de la pol&#x00E9;mica sobre la Organizaci&#x00F3;n Atl&#x00E1;ntica. Es un hecho que el PSOE concluy&#x00F3; las negociaciones en 1985 y firm&#x00F3; la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a las Comunidades en 1986, pero tambi&#x00E9;n lo son las largas horas de negociaci&#x00F3;n y trabajo de los equipos negociadores de la UCD. No obstante, la segunda parte de la afirmaci&#x00F3;n, el fin de la pol&#x00E9;mica en torno a la OTAN, era la m&#x00E1;s discutible. El ex presidente lo sab&#x00ED;a y, por ello, formul&#x00F3; la siguiente tesis: el Partido Socialista fue, b&#x00E1;sicamente, partidario de la neutralidad espa&#x00F1;ola en la cuesti&#x00F3;n OTAN y, por extensi&#x00F3;n, en la cuesti&#x00F3;n de los bloques. Por ello manifest&#x00F3; su oposici&#x00F3;n a la entrada de Espa&#x00F1;a, prometiendo un refer&#x00E9;ndum si llegaba al poder, en el que se entend&#x00ED;a que votar&#x00ED;an <italic>no</italic>. No ser&#x00ED;a sino hasta su entrada en el Gobierno cuando su posici&#x00F3;n cambiar&#x00ED;a (Conferencia «La Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. 3). </p>

			<p>Pero fue un cambio precedido de otro: cuando se cre&#x00F3; la Alianza Atl&#x00E1;ntica en 1949, impulsada por la pugna aliado-sovi&#x00E9;tica en torno al futuro de la Alemania dividida y el bloqueo de Berl&#x00ED;n, el Partido Socialista en el exilio (Indalecio Prieto, Rodolfo Llopis, Luis Araquist&#x00E1;in…) se hab&#x00ED;a manifestado a favor del ingreso de Espa&#x00F1;a en la organizaci&#x00F3;n, una vez derrocado el franquismo (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, p. 63; Gillespie, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1991</xref>, p. 129; M&#x00ED;guez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1989</xref>, pp. 157-162). A partir del congreso de Suresnes, la posici&#x00F3;n vari&#x00F3;, y los congresos socialistas de los a&#x00F1;os 1974, 1976, 1979 y 1981 definieron su oposici&#x00F3;n a cualquier organizaci&#x00F3;n basada en la hegemon&#x00ED;a y que pusiera fin a la neutralidad espa&#x00F1;ola. En el congreso de 1984 —con los socialistas ya en el poder— se observ&#x00F3; el inicio de un nuevo cambio: ya no se pon&#x00ED;a en tela de juicio la organizaci&#x00F3;n en s&#x00ED;, sino la forma en que UCD hab&#x00ED;a decidido la entrada de Espa&#x00F1;a, a juicio de los socialistas, «irreflexiva, precipitada y gratuita, rompiendo el consenso» (Conferencia «La Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. 3; Andrade Blanco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2007</xref>, pp. 97-106). Era esta una acusaci&#x00F3;n que —d&#x00E1;ndose por aludido— Calvo-Sotelo quiso rebatir: </p>

				<disp-quote>
					<p>«¿Irreflexiva? Seg&#x00FA;n el propio Presidente del Gobierno ha dicho en unas declaraciones al diario el Pa&#x00ED;s hace unas semanas, su reflexi&#x00F3;n durante esos dos o tres a&#x00F1;os le ha llevado a creer que es buena la presencia de Espa&#x00F1;a en la Alianza Atl&#x00E1;ntica; es decir, su reflexi&#x00F3;n le ha llevado a la misma posici&#x00F3;n que a m&#x00ED; me llev&#x00F3; la m&#x00ED;a; es decir, la que no fue reflexiva fue la actitud del PSOE en 1981. </p>

					<p>»¿Precipitada? Una decisi&#x00F3;n que est&#x00E1; en documentos del Partido desde 1977; que se anuncia formalmente por m&#x00ED; en febrero del 81 (anoto como nota al pie de p&#x00E1;gina que se anuncia el 18 de febrero, antes del 23, y digo esto porque tambi&#x00E9;n se ha afirmado que entramos en a alianza como consecuencia del 23 de febrero), que el Gobierno decide presentar al Congreso el 20 de agosto; que se debate en seis largu&#x00ED;simas sesiones, en comisiones y en pleno, en el Congreso y en el Senado en octubre y noviembre del 81; y que se perfecciona en mayo del 82, ¿puede llamarse una decisi&#x00F3;n precipitada? Claro que luego la cuesti&#x00F3;n se ha venido arrastrando durante tres a&#x00F1;os en una penosa marcha hacia la &#x00E9;tica de la responsabilidad, desde la &#x00E9;tica de la convicci&#x00F3;n (como en aquellas declaraciones a El Pa&#x00ED;s dijo el Presidente del Gobierno, leyendo muy deprisa a Max Weber) (…). </p>

					<p>»Es la actitud del PSOE en el 81 la que ha resultado irreflexiva, precipitada y gratuita» (Conferencia «La Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior», Barcelona, 18 de diciembre de 1985, ALCS, caja 35, exp. 3.).</p>
				</disp-quote>

			<p>A su juicio, la clave de la postura neutralista del PSOE en esta cuesti&#x00F3;n eran los apoyos internacionales con los que contaba el partido, la opini&#x00F3;n sobre la OTAN de las figuras clave que hab&#x00ED;an ayudado a los socialistas desde el inicio de la Transici&#x00F3;n y, concretamente, Willy Brandt, Bruno Kreisky y Olof Palme. Todos estos pol&#x00ED;ticos hab&#x00ED;an vivido en unas condiciones muy distintas a las espa&#x00F1;olas. Seg&#x00FA;n Calvo-Sotelo no era comparable la oportunidad hist&#x00F3;rica que ten&#x00ED;a Espa&#x00F1;a con el nacimiento del r&#x00E9;gimen democr&#x00E1;tico con la posici&#x00F3;n del canciller de la Alemania Occidental en plena <italic>Ostopolitik. </italic>Ni tampoco con la de los pol&#x00ED;ticos austriaco y sueco que viv&#x00ED;an en dos naciones ancladas en un neutralismo que no deseaba asociarse a ninguna instituci&#x00F3;n internacional. Y fue esa influencia la que conform&#x00F3; la postura socialista, una postura que, con el paso del tiempo, tuvo que variar. Y as&#x00ED; Felipe Gonz&#x00E1;lez, desde el poder, convoc&#x00F3; el prometido refer&#x00E9;ndum… pero para votar que s&#x00ED;. Esa fue la raz&#x00F3;n que le permiti&#x00F3; jactarse de haber convencido a una poblaci&#x00F3;n no partidaria de la OTAN… precisamente porque el PSOE se pas&#x00F3; a&#x00F1;os fomentando esa postura (Mart&#x00ED;nez S&#x00E1;nchez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2011</xref>, pp. 283-310). Sea como fuere, finalmente, venci&#x00F3; el <italic>s&#x00ED;</italic>. Con ello, y con la entrada oficial de Espa&#x00F1;a en la CEE el 1 de enero de 1986, la Transici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica exterior qued&#x00F3;, por fin, sellada.</p>

			<p>«La contumacia» del PSOE» en la cuesti&#x00F3;n de la OTAN tiene, pues dos vertientes, en el pensamiento de Calvo-Sotelo: por un lado, la oposici&#x00F3;n efectiva a su Gobierno que en torno a esta cuesti&#x00F3;n realizaron los socialistas en 1981-1982 y, por otro, el an&#x00E1;lisis <italic>a posteriori</italic> de su pol&#x00ED;tica en torno a este asunto. Atribuyendo a UCD y al Gobierno Calvo-Sotelo una irresponsabilidad en la que no hab&#x00ED;an incurrido, los socialistas ven&#x00ED;an a negar su propia responsabilidad en torno a un asunto de evidente inter&#x00E9;s de Estado que parec&#x00ED;a m&#x00E1;s bien tratado en clave ideol&#x00F3;gica o de partido. Al fin, el repaso de los acontecimientos y los datos de toda la pol&#x00E9;mica atl&#x00E1;ntica, cerrada finalmente en 1986, parecen dar la raz&#x00F3;n al Gobierno Calvo-Sotelo en torno a la oportunidad del ingreso de Espa&#x00F1;a en la organizaci&#x00F3;n y el fin pr&#x00E1;ctico de la pol&#x00ED;tica neutralista, pues fue esa finalmente la postura que, pragm&#x00E1;ticamente, acept&#x00F3; tiempo despu&#x00E9;s el Gobierno Gonz&#x00E1;lez. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S8">
		
			<title>VALORACIONES EN PERSPECTIVA</title>

			<p>Tras haber participado activa y destacadamente en la vuelta de Espa&#x00F1;a a los foros internacionales que le correspond&#x00ED;an, Leopoldo Calvo-Sotelo se convirti&#x00F3; en un analista pol&#x00ED;tico, interesado en las cuestiones exteriores y, de forma espec&#x00ED;fica, en Europa y el Mercado Com&#x00FA;n. El paso del tiempo y el fin de sus responsabilidades p&#x00FA;blicas, le permiti&#x00F3; la libertad y perspectiva necesarias para ofrecer una valoraci&#x00F3;n de lo que supuso y ha supuesto la pol&#x00ED;tica exterior durante la Transici&#x00F3;n, en la que tuvo un papel protagonista.</p>

			<p>Una de las principales ideas que destacan en sus reflexiones fue el acierto que supuso el acercamiento a Europa. Espa&#x00F1;a necesitaba a Europa, y Europa no estaba completa sin Espa&#x00F1;a. En este sentido pudo afirmar que el proceso exterior de la Transici&#x00F3;n tuvo el mismo alcance y trascendencia que el interior, aunque este haya tenido m&#x00E1;s reconocimiento con el paso del tiempo y haya sido la mayor preocupaci&#x00F3;n de los sucesivos Gabinetes. </p>

				<disp-quote>
					<p>«En el umbral de la Transici&#x00F3;n —dej&#x00F3; escrito— aparecen juntas, con el mismo rango, la reconciliaci&#x00F3;n, la democracia y la nueva pol&#x00ED;tica exterior. Reconciliaci&#x00F3;n y democracia llegar&#x00ED;an de la mano de Adolfo Su&#x00E1;rez, en un plazo incre&#x00ED;blemente corto, entre 1977 y 1978. La pol&#x00ED;tica exterior se har&#x00ED;a esperar bastante m&#x00E1;s, hasta 1981» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref>, p. 138). </p>
				</disp-quote>

			<p>A su juicio, el balance de Espa&#x00F1;a como miembro comunitario no pod&#x00ED;a valorarse sino positivamente, por dos razones. La primera, pol&#x00ED;tica: tras el ostracismo internacional vivido durante siglos, Espa&#x00F1;a pudo por fin situarse como uno m&#x00E1;s en Europa, consider&#x00E1;ndose de nuevo lo que geogr&#x00E1;fica y culturalmente nunca hab&#x00ED;a dejado de ser: un pa&#x00ED;s plenamente europeo. La segunda, econ&#x00F3;mica: la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a la CEE, aunque generara alg&#x00FA;n inconveniente, fue claramente beneficiosa (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref>, p. 35).</p>

			<p>Sin embargo, la larga espera para entrar en las Comunidades Europeas, de las que se esperaba una r&#x00E1;pida modernizaci&#x00F3;n y homologaci&#x00F3;n con el resto de pa&#x00ED;ses miembros, junto con la esperanza de un r&#x00E1;pido crecimiento econ&#x00F3;mico, produjo entre los espa&#x00F1;oles una creencia europe&#x00ED;sta hasta cierto punto exclusivamente sentimental, que con el paso del tiempo dio lugar a un cierto grado de frustraci&#x00F3;n y escepticismo en torno a la construcci&#x00F3;n europea. Calvo-Sotelo achacaba este desencanto a las inmensas expectativas que se hab&#x00ED;an generado, as&#x00ED; como a cierto des&#x00E1;nimo producido por la larga negociaci&#x00F3;n de adhesi&#x00F3;n. Sus reflexiones en este punto se te&#x00F1;&#x00ED;an de una matizada nostalgia. En esa larga espera los espa&#x00F1;oles y su Gobierno hab&#x00ED;an podido comprobar c&#x00F3;mo a la l&#x00F3;gica pol&#x00ED;tica y al deseo de que Espa&#x00F1;a se reintegrase en el mundo europeo, los pa&#x00ED;ses comunitarios antepusieron sus intereses particulares, de car&#x00E1;cter principalmente econ&#x00F3;mico: con la entrada de un nuevo pa&#x00ED;s, de tama&#x00F1;o considerable, hab&#x00ED;a que repartir de nuevo costes y beneficios: </p>

				<disp-quote>
					<p>«Entramos los espa&#x00F1;oles en la ardua negociaci&#x00F3;n del siglo XX con la esperanza ingenua de que en esos foros nos recibir&#x00ED;an con los brazos abiertos porque lleg&#x00E1;bamos desde el fr&#x00ED;o de un aislamiento forzoso y muy largo; que iban a degollar el ternero cebado, como en la par&#x00E1;bola del hijo pr&#x00F3;digo para la gran fiesta de nuestro recibimiento. Pero muy pronto hubimos de comprobar, por nuestra cuenta y a nuestras costas, lo que otros sab&#x00ED;an ya: que la comunidad internacional es todo menos evang&#x00E9;lica, que tanto en la Uni&#x00F3;n Europea <italic>in fieri</italic> como en la Alianza Atl&#x00E1;ntica ya madura, y muy especialmente en la Uni&#x00F3;n, los juegos ya estaban hechos, las ventajas repartidas entre los socios antiguos y que nadie estaba dispuesto de buen grado a mover su silla en la mesa redonda com&#x00FA;n para hacer un sitio en ella al reci&#x00E9;n llegado» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>, pp. 53-54).</p>
				</disp-quote>

			<p>Es interesante la menci&#x00F3;n de la OTAN pues, habitualmente, se ha considerado que sus miembros y, de forma destacada, Estados Unidos deseaban con cierto grado de impaciencia y entusiasmo la entrada de Espa&#x00F1;a, pero en realidad era nuestro pa&#x00ED;s el primer interesado, pues a los americanos lo que m&#x00E1;s les preocupaba era la renovaci&#x00F3;n de los acuerdos bilaterales (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref>, p. 93). (Cfr. Powell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2011</xref>, p. 556, p. 570 y p. 593, donde el ministro socialista de Asuntos Exteriores, Fernando Mor&#x00E1;n, expresa la misma opini&#x00F3;n). </p>

			<p>En este sentido merecen destacarse otras dos ideas que el ex presidente no pudo manifestar, al menos con total sinceridad, mientras ejerci&#x00F3; funciones p&#x00FA;blicas: la primera, la supuesta relaci&#x00F3;n entre la entrada en la CEE y la OTAN; la segunda, sobre el papel de Francia en nuestra transici&#x00F3;n exterior.</p>

			<p>Una de las acusaciones m&#x00E1;s repetidas contra el Gobierno de UCD por parte de los opositores a la OTAN era la relaci&#x00F3;n inseparable entre el Mercado Com&#x00FA;n y la Alianza: aunque a nuestro pa&#x00ED;s solo le conven&#x00ED;a y necesitaba la entrada en la CEE, <italic>se nos obligaba</italic> tambi&#x00E9;n a pedir la adhesi&#x00F3;n a la Alianza. Ciertamente se pod&#x00ED;a establecer una relaci&#x00F3;n entre ambas organizaciones, al fin y al cabo propias de los pa&#x00ED;ses occidentales y democr&#x00E1;ticos, aunque los Gobiernos de UCD fueron especialmente cautos en distinguir y separar ambos procesos. Es obvio, por otro lado, que la afirmaci&#x00F3;n de que solo se buscaba la entrada en la OTAN para favorecer el ingreso en la CEE adem&#x00E1;s de inexacta pod&#x00ED;a ser claramente perjudicial para los intereses de Espa&#x00F1;a; pero no es posible obviar que la entrada en la Alianza Atl&#x00E1;ntica favoreci&#x00F3; m&#x00E1;s que perjudic&#x00F3; la negociaci&#x00F3;n a la CEE y pudo ser usada como una muestra de la seriedad y responsabilidad internacional de la nueva Espa&#x00F1;a democr&#x00E1;tica.</p>

			<p>La percepci&#x00F3;n desde el extranjero de c&#x00F3;mo se gestionaba esta cuesti&#x00F3;n coincide a grandes rasgos con esa versi&#x00F3;n: </p>

				<disp-quote>
					<p>«Spain’s entry into NATO was motivated primarily by political factors rather than military or security concerns, Prime Minister Leopoldo Calvo-Sotelo sought to achieve a number of objectives by bringing his country into the alliance. First, Spain would finally have a voice of its own in European affairs, moving away from its period of exile that resulted from the years of Francisco Franco. Second, entry into NATO would support Spain’s application into the European Economic Community (EEC). Spain had first applied for membership in 1977, and it appeared that the EEC was dragging its feet on the request. Third, the government believed that Spanish entry would speed up the negotiating process with Great Britain on the future status of Gibraltar» (Allin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1985</xref>, p. 62). </p>
				</disp-quote>

			<p>En la serie de entrevistas que la periodista Victoria Prego realiz&#x00F3; en <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2000</xref> a los cuatro presidente de la democracia se plante&#x00F3; esta cuesti&#x00F3;n: Calvo-Sotelo confirm&#x00F3; entonces esa idea: la Alianza era necesaria en s&#x00ED; misma, pues supon&#x00ED;a un punto y aparte en la trayectoria pol&#x00ED;tica exterior de Espa&#x00F1;a aunque, adem&#x00E1;s, pudiera contribuir a acortar el largo camino de negociaci&#x00F3;n que la Comunidad estaba imponiendo a Espa&#x00F1;a (Prego, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2000</xref>, p. 158).</p>

			<p>La segunda reflexi&#x00F3;n incide en que si hubo un pa&#x00ED;s que contribuy&#x00F3; de manera destacada a ralentizar el ritmo de la adhesi&#x00F3;n espa&#x00F1;ola, ese fue Francia, que tem&#x00ED;a la competencia agr&#x00ED;cola con Espa&#x00F1;a. Esta idea estaba presente desde el mismo comienzo de su etapa como ministro para las Relaciones con las Comunidades Europeas. Un informe, elaborado tras el primer viaje de Calvo-Sotelo a Par&#x00ED;s, afirmaba: </p>

				<disp-quote>
					<p>«Francia no ha deducido todav&#x00ED;a las consecuencias naturales de la existencia al otro lado de los Pirineos de una pa&#x00ED;s democr&#x00E1;tico y desarrollado. Espa&#x00F1;a sigue siendo piedra de toque interior francesa, y divide tanto a la mayor&#x00ED;a como a la izquierda: los adversarios de la adhesi&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a est&#x00E1;n radicalizados por la crisis econ&#x00F3;mica y por la propaganda electoral: los amigos no se han despojado aun de una cierta propensi&#x00F3;n a la tutela. Se echa en falta un planteamiento nuevo por parte espa&#x00F1;ola de las relaciones con Francia, como corresponde a la nueva situaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola». (Nota para el se&#x00F1;or Presidente del Gobierno sobre viaje a Francia. Madrid, 9 de junio de 1978. ALCS, Relaciones con la CEE, caja 69, exp. 3).</p>
				</disp-quote>

			<p>Especialmente delicada fue la postura de Giscard d´Estaing que, tras ejercer como patrocinador de la nueva Espa&#x00F1;a en la coronaci&#x00F3;n del rey Juan Carlos I, ralentiz&#x00F3; m&#x00E1;s adelante, deliberadamente, el ritmo de la negociaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola. «La realidad era bien distinta en aquellos a&#x00F1;os: la realidad era que Francia no quer&#x00ED;a la entrada de Espa&#x00F1;a a ning&#x00FA;n precio» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>, p. 166).</p>

				<disp-quote>
					<p>«[Mi experiencia] de negociador durante tres a&#x00F1;os con la Comunidad me dej&#x00F3; una imagen de Francia —de la Francia de V[al&#x00E9;ry] G[iscard] [d’]E[staing]— como obst&#x00E1;culo» (Calvo-Sotelo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref>, pp. 178-179).</p>
				</disp-quote>

			<p>El an&#x00E1;lisis objetivo que solo el tiempo otorga permite, en ocasiones, matizar o cambiar las ideas que se han manifestado sobre un suceso. En el caso del ex presidente esta distancia le sirvi&#x00F3; por un lado, para confirmar la necesidad y el acierto de acercarse a Europa, reci&#x00E9;n recuperada la democracia en nuestro pa&#x00ED;s; y por otro, para hacer balance y expresar con la libertad que solo tiene el «cesante», juicios sobre actitudes o personas; juicios que si en otro momento pod&#x00ED;an perjudicar a Espa&#x00F1;a, ahora serv&#x00ED;an en su opini&#x00F3;n para poner orden en los hechos hist&#x00F3;ricos y valorar con m&#x00E1;s precisi&#x00F3;n nuestra historia reciente.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S9">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>Merece la pena subrayar, en primer t&#x00E9;rmino, la continuidad de las convicciones europe&#x00ED;stas de Leopoldo Calvo-Sotelo: fue una referencia orientadora desde su juventud, desde sus balbuceos pol&#x00ED;ticos, hasta el final de su actividad p&#x00FA;blica. El enraizamiento orteguiano de sus ideas en esta materia y su inter&#x00E9;s por conocer directamente qu&#x00E9; significaba la construcci&#x00F3;n europea vinculada a la idea comunitaria terminaron por fortalecer esa inicial convicci&#x00F3;n suya, hasta convertirla en elemento central de su actividad pol&#x00ED;tica y parte esencial de su programa como presidente de Gobierno.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s, la idea que Leopoldo Calvo-Sotelo se hizo de la historia de Espa&#x00F1;a fue determinante en su modo de entender cu&#x00E1;les deb&#x00ED;an ser las metas exteriores de la Transici&#x00F3;n. Quiz&#x00E1; lo m&#x00E1;s importante de su visi&#x00F3;n fuera que el cambio en pol&#x00ED;tica exterior era tan importante como en la interior; no era menos necesario ni un adorno, sino esencial, en el sentido de que deb&#x00ED;a superarse una &#x00E9;poca de nuestra historia en la que Espa&#x00F1;a hab&#x00ED;a vivido desencajada de su contexto, como ausente de Europa y, por eso, del mundo. Esa &#x00E9;poca no era solamente el r&#x00E9;gimen de Franco, ten&#x00ED;a seg&#x00FA;n &#x00E9;l una antig&#x00FC;edad de dos siglos, tanta como el tiempo que hac&#x00ED;a que Espa&#x00F1;a carec&#x00ED;a de voz autorizada en el &#x00E1;mbito internacional, voz que le correspond&#x00ED;a por lo que hist&#x00F3;ricamente hab&#x00ED;a sido y deb&#x00ED;a volver a ser como elemento integrante de Europa y Occidente.</p>

			<p>Su proyecto de devoluci&#x00F3;n de Espa&#x00F1;a a su lugar en el concierto internacional se concret&#x00F3; en superar dos disfunciones que consideraba graves: el neutralismo y la ausencia del proyecto de construcci&#x00F3;n europea.</p>

			<p>El programa para conseguir esa meta miraba lo econ&#x00F3;mico como una dimensi&#x00F3;n m&#x00E1;s, ciertamente de entidad, pero nunca la &#x00FA;nica ni la m&#x00E1;s importante del problema. Por eso un acuerdo econ&#x00F3;mico preferencial con la Comunidad Econ&#x00F3;mica Europea era algo claramente insuficiente, y la incorporaci&#x00F3;n a las Comunidades Europeas era crucial, pero no lo era todo. Ese paso, que pretendi&#x00F3; adelantar todo lo que pudo, deb&#x00ED;a ir acompa&#x00F1;ado de la entrada en la Alianza Atl&#x00E1;ntica y de algunas cosas m&#x00E1;s. Porque, con ser importantes esos objetivos, no dejaban de ser el medio para empezar a hacer una nueva pol&#x00ED;tica exterior, que llevara a Espa&#x00F1;a a intervenir en los asuntos internacionales como lo hac&#x00ED;an sus pares, los dem&#x00E1;s pa&#x00ED;ses europeos y occidentales, en los foros institucionales creados para ejercerla.</p>

			<p>La comparaci&#x00F3;n con la actitud de Adolfo Su&#x00E1;rez ante estos asuntos pone de relieve c&#x00F3;mo los l&#x00ED;deres de la UCD tuvieron prioridades diferentes en este asunto. Para Adolfo Su&#x00E1;rez la normalizaci&#x00F3;n exterior era un corolario de la interior, importante, pero no esencial. Los dos presidentes centristas de la naciente democracia coincidieron en los fines principales de la pol&#x00ED;tica exterior, pero por diferentes motivos. En Su&#x00E1;rez prevalecieron las consideraciones de pol&#x00ED;tica interior y condicionaron su administraci&#x00F3;n del tiempo en las decisiones de pol&#x00ED;tica exterior. En el pol&#x00ED;tico abulense encontramos, adem&#x00E1;s, rasgos de intuici&#x00F3;n visionaria, atentos a las oportunidades de cambio en el presente y futuro pr&#x00F3;ximos que no se dan en Calvo-Sotelo, modelado por su reflexi&#x00F3;n acerca de los hechos hist&#x00F3;ricos, menos dado a imaginar escenarios in&#x00E9;ditos y convencido de la importancia de las decisiones de pol&#x00ED;tica exterior en s&#x00ED; mismas. Es m&#x00E1;s, en &#x00E9;l prevalec&#x00ED;a la ponderaci&#x00F3;n de las consecuencias interiores que ten&#x00ED;a el actuar o abstenerse en las relaciones exteriores. La consecuencia m&#x00E1;s relevante de esas diferencias fue el retraso del proceso de incorporaci&#x00F3;n a la OTAN, que se agiliz&#x00F3; cuando Leopoldo Calvo-Sotelo asumi&#x00F3; la presidencia del Gobierno.</p>

			<p>Algo parecido se observa al comparar la actitud del Partido Socialista Obrero Espa&#x00F1;ol y de Felipe Gonz&#x00E1;lez en esta materia. Asumida la conveniencia de incorporarse a las Comunidades Europeas como un lugar com&#x00FA;n, la oposici&#x00F3;n socialista encontr&#x00F3; en el neutralismo un argumento de disensi&#x00F3;n que parec&#x00ED;a m&#x00E1;s basado en condicionamientos de t&#x00E1;ctica electoral que de sentido de Estado. Era en buena medida l&#x00F3;gico: no ten&#x00ED;an experiencia de Gobierno, y buscaban el camino para acceder a &#x00E9;l. No se aprecia en ellos inter&#x00E9;s por la historia de las decisiones al respecto ni en el propio partido ni en el pasado espa&#x00F1;ol en general. Casi toda su argumentaci&#x00F3;n parece centrada en olvidarlo para crear algo diferente. Puede que para algunos de ellos este fuera uno de los elementos centrales de la «ruptura» a que aspiraban.</p>

			<p>La historia de la pol&#x00ED;tica exterior en la Transici&#x00F3;n pone, en definitiva, ante un interesante panorama de c&#x00F3;mo se entrecruzan referencias hist&#x00F3;ricas y pol&#x00ED;ticas. Leopoldo Calvo-Sotelo, uno de los hombres que m&#x00E1;s energ&#x00ED;as le dedicaron, es un ejemplo de hasta qu&#x00E9; punto la Transici&#x00F3;n fue una empresa que aun&#x00F3; continuidad y cambio, y no solo en t&#x00E9;rminos de siglo XX, o de dictadura y democracia, sino en t&#x00E9;rminos m&#x00E1;s amplios, de posici&#x00F3;n estrat&#x00E9;gica de nuestro pa&#x00ED;s en el tablero internacional. El calado intelectual del planteamiento pol&#x00ED;tico de Leopoldo Calvo-Sotelo, su conocimiento directo de la realidad europea, su familiaridad con nuestra historia, fueron probablemente la causa de que su mirada abarcara un arco m&#x00E1;s amplio y se moviera en un plano m&#x00E1;s elevado que la t&#x00E1;ctica pol&#x00ED;tica preocupada de la toma o conservaci&#x00F3;n del poder a corto plazo. Quiz&#x00E1; por eso &#x00E9;l sea de los pocos pol&#x00ED;ticos que mencionan como precedentes importantes cambios producidos durante el r&#x00E9;gimen de Franco en esta materia, elemento que subraya lo que la Transici&#x00F3;n tuvo de continuidad adem&#x00E1;s de ruptura. Es una importante realidad sin la que es muy dif&#x00ED;cil comprender la Transici&#x00F3;n, querida y dirigida por espa&#x00F1;oles educados durante el franquismo que hab&#x00ED;an puesto en el horizonte europeo su mirada, a veces desde su juventud.</p>

			<p>Esa amplitud de visi&#x00F3;n caracter&#x00ED;stica de Leopoldo Calvo-Sotelo, producto de su cultura y de su experiencia profesional y pol&#x00ED;tica, hizo de la suya una de las miradas m&#x00E1;s europeas sobre los asuntos espa&#x00F1;oles, en contraste con la fuerte tendencia hispanoc&#x00E9;ntrica de la mayor parte de nuestros pol&#x00ED;ticos de entonces.</p>
			
		</sec>
		
	</body>

	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>El Archivo de Leopoldo Calvo-Sotelo Bustelo se cita en el texto como ALCS. Se ha tenido acceso a ese archivo personal con la expresa autorizaci&#x00F3;n de su familia, a la que agradecemos su disponibilidad y confianza. El Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores como AMAE y el Archivo General de la Administraci&#x00F3;n como AGA.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>«La actual estructura del Departamento es la de un equipo reducido, altamente especializado y, como ha dicho Leopoldo Calvo-Sotelo, sin ser una “verdadera estructura ministerial ni sustituir a los diversos Departamentos de la Administración”. Se trata de un pequeño grupo cuya tarea es la de convertirse en factores de coordinación, síntesis e impulso de las diversas ramas de la Administración» (Nota informativa Relaciones con las CEE. Madrid, 26 de julio de 1978. ALCS, Relaciones con la CEE, caja 89, exp. 1).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>Con el resultado de 126 votos a favor, 108 en contra y 2 abstenciones.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>Por 186 votos a favor y 146 en contra.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>Con el balance final de 106 votos a favor, 60 en contra y 1 abstención.</p>
				</fn>
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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