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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<subject>ART&#x00CD;CULO / ARTICLE</subject>
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				<article-title>Reflexiones sobre el miedo en el siglo XXI: filosof&#x00ED;a, pol&#x00ED;tica, gen&#x00E9;tica y evoluci&#x00F3;n</article-title>
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					<trans-title>Reflections on fear in the 21st century: philosophy, politics, genetics and evolution</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Reflexiones sobre el miedo en el siglo XXI: filosof&#x00ED;a, pol&#x00ED;tica, gen&#x00E9;tica y evoluci&#x00F3;n</alt-title>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>La actualidad y los acontecimientos de las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas han puesto de manifiesto la importancia del miedo en la vida p&#x00FA;blica. El miedo como tal y sus factores desencadenantes est&#x00E1;n presentes en la prensa, el discurso pol&#x00ED;tico, la neurociencia, la ciencia y la filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica. Entendemos que la gesti&#x00F3;n del miedo intuitivo, cognitivo y heur&#x00ED;stico debe contemplarse como un elemento b&#x00E1;sico en la vida del ciudadano de este siglo. Tanto en la visi&#x00F3;n moderna de la naci&#x00F3;n y el contrato social, como en las visiones m&#x00E1;s futuristas de cosmopolitismo y estados supranacionales, la heur&#x00ED;stica del miedo dif&#x00ED;cilmente podr&#x00E1; desaparecer de los sistemas jur&#x00ED;dicos y sociales, no solo por su utilidad intr&#x00ED;nseca, sino tambi&#x00E9;n por su inmanencia y consubstancialidad gen&#x00E9;tico-biol&#x00F3;gica y psico-social. El hecho de que exista miedo consideramos que es positivo puesto que nos alerta de riesgos que pueden afectar negativamente el futuro del individuo.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Recent events and those of past decades highlight the role of fear in public life. The fear and its causes are present in the mass media, political discourse, neuroscience, science and political philosophy. We take the view that intuitive, cognitive and heuristic fear management needs to be considered a basic feature of citizens’ lives in the current century. In both the modern vision of the nation and in the social contract, as well as in the most futuristic visions of cosmopolitanism and supranational states, the heuristic of fear will not disappear, not just because its intrinsic utility, but also its immanence at the genetic-biological and psycho-social level. We believe that the existence of fear is positive, as it alerts us to risks that may have a negative impact on the individual’s future.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>				
				<kwd>Miedo</kwd>
				<kwd>gen&#x00E9;tica</kwd>
				<kwd>evoluci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>heur&#x00ED;stica</kwd>
				<kwd>hermen&#x00E9;utica</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>		
				<kwd>Fear</kwd>
				<kwd>genetics</kwd>
				<kwd>evolution</kwd>
				<kwd>heuristic</kwd>
				<kwd>hermeneutics</kwd>
			</kwd-group>
		
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		<sec id="S1">
			<title>PRE&#x00C1;MBULO CONCEPTUAL Y TERMINOL&#x00D3;GICO</title>

			<p>El miedo es un elemento esencial en nuestras vidas, que deber&#x00ED;a examinarse y estudiarse con m&#x00E1;s atenci&#x00F3;n en sociolog&#x00ED;a y filosof&#x00ED;a. Todos hemos experimentado miedo en alguna ocasi&#x00F3;n y todos usamos una variedad de t&#x00E9;rminos relacionados con &#x00E9;l y que designan distintos grados de la misma emoci&#x00F3;n: temor, espanto, p&#x00E1;nico, terror, etc. En este trabajo, nos referimos al miedo como una emoci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref> pero en el sentido m&#x00E1;s neutral de la palabra y siempre entendido como respuesta a un est&#x00ED;mulo, es decir tenemos miedo de algo. De entre las muchas maneras que hay de aproximarse al miedo desde la literatura, psicolog&#x00ED;a, etolog&#x00ED;a, neurociencia, sociolog&#x00ED;a y filosof&#x00ED;a, en este trabajo vamos a centrarnos en el miedo desde la perspectiva proposicional, es decir desde las creencias, deseos y sobre todo desde las actitudes evaluativas. Un ejemplo de miedo proposicional ser&#x00ED;a: el sujeto A tiene miedo de P (que le asalten en la calle, quemarse, perder el trabajo, tener dolor, etc.)<xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>. En cualquier caso, el miedo seg&#x00FA;n R. Gordon (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1987</xref>) y O. Hansberg (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1969</xref>) siempre tiene un efecto motivacional (tanto si es temerario, paralizante o inteligente siguiendo la clasificaci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica del miedo que desarrollamos en este art&#x00ED;culo).</p>

			<p>El miedo es una respuesta biol&#x00F3;gica innata que ha tenido una funci&#x00F3;n b&#x00E1;sica en la perpetuaci&#x00F3;n de las especies. Es una respuesta perturbadora, afectiva (compuesta de sentimientos y/o emociones), autom&#x00E1;tica, normalmente de duraci&#x00F3;n reducida y dif&#x00ED;cilmente evitable. En el ser humano se localiza en la am&#x00ED;gdala cerebral aunque tambi&#x00E9;n est&#x00E1; regulado por el c&#x00F3;rtex frontal. Es un fen&#x00F3;meno com&#x00FA;n a todos los animales y su expresi&#x00F3;n produce reacciones secundarias de tipo vegetativo como el sudor fr&#x00ED;o, taquicardias, hipoxia, dificultades para hablar, etc. Biol&#x00F3;gicamente se considera un mecanismo de supervivencia, &#x00FA;til y beneficioso ya que permite antecederse y reaccionar ante los peligros del mundo en que estamos inmersos y que debemos afrontar. El miedo tiene una base gen&#x00E9;tica transmisible que apareci&#x00F3; y evolucion&#x00F3; en nuestros antecesores biol&#x00F3;gicos, pero tambi&#x00E9;n se desarrolla en los individuos a trav&#x00E9;s de un proceso de aprendizaje que es espec&#x00ED;fico de cada persona. Con mucha frecuencia el miedo tiene su base en lo desconocido y por tanto el conocer y entender su origen minimiza o incluso puede evitar su expresi&#x00F3;n. </p>

			<p>El miedo nos aproxima a la realidad por medio de una intuici&#x00F3;n y a partir de ese momento es conocimiento y representa un lenguaje universal. Los t&#x00E9;rminos relacionados con el miedo, p&#x00E1;nico y terror tienen una causa y origen en unos est&#x00ED;mulos que son objetivables y definibles y se generan ante un hecho u objeto definido. En consecuencia, entendemos por heur&#x00ED;stica del miedo, la capacidad de los humanos para pensar y ejecutar innovaciones positivas para sus propios fines a partir de la emoci&#x00F3;n del miedo. Desde la filosof&#x00ED;a, entender&#x00ED;amos por hermen&#x00E9;utica del miedo a la t&#x00E9;cnica tradicional de interpretar utilizada para descubrir significados ocultos. Es decir, para poder explicar e interpretar la experiencia del miedo, es necesario asumir que se trata de una emoci&#x00F3;n presente tanto a nivel individual como social, que adem&#x00E1;s puede gestionarse de manera &#x00FA;til tanto biol&#x00F3;gicamente (como animales que somos) como desde la perspectiva vivencial humana. El miedo en definitiva es el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad y por tanto conlleva valores como la protecci&#x00F3;n, la prudencia, la ayuda mutua, el evitar da&#x00F1;os trascendentales, etc. Partiendo de que en determinadas circunstancias el miedo es una herramienta de opresi&#x00F3;n y alienaci&#x00F3;n, no debemos olvidar que su adecuada gesti&#x00F3;n constituye un elemento necesario y &#x00FA;til a la sociedad y al ciudadano de hoy y del pr&#x00F3;ximo futuro. Entendemos por tanto que la hermen&#x00E9;utica y la heur&#x00ED;stica del miedo deben ser un camino irrenunciable tanto en la educaci&#x00F3;n como en el comportamiento del ciudadano y del pol&#x00ED;tico.  </p>

			<p>El valor del miedo no reside tanto en la respuesta emocional como en lo que representa el entender y gestionar sus causas y sus posibles consecuencias. En este sentido la gesti&#x00F3;n es un proceso valorativo tanto de los elementos desencadenantes (est&#x00ED;mulos) de la respuesta emocional del miedo como su gesti&#x00F3;n en relaci&#x00F3;n a los objetos proposicionales (aspecto teleol&#x00F3;gico). La gesti&#x00F3;n m&#x00E1;s o menos inteligente del miedo puede tener consecuencias positivas tanto desde una perspectiva individual como evolutiva, dado que nos conduce a dos situaciones: i) detectar situaciones peligrosas y ii) desencadenar los procesos valorativos de esos peligros que permitan tomar o intentar tomar decisiones con anticipaci&#x00F3;n. Esa mejor o peor gesti&#x00F3;n del miedo est&#x00E1; supeditada a la educaci&#x00F3;n emocional a la que el individuo ha sido sometido. Es por ello que el miedo surge con mayor presencia y potencia ante la ausencia de la educaci&#x00F3;n, los principios &#x00E9;ticos y morales e instituciones y leyes justas y democr&#x00E1;ticas (Sklahr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1989</xref>). </p>

			<p>Del mismo modo que el sism&#x00F3;grafo nos detecta y cuantifica la intensidad del terremoto, el miedo nos sirve de detector e incluso de cuantificador de los peligros que nos acechan. Utilizando el mismo s&#x00ED;mil, al igual que si desconectamos el sism&#x00F3;grafo el terremoto no detiene su actividad, las pretendidas desconexiones o supresiones o evitaciones del miedo no eliminan los peligros potenciales que desencadenan el miedo. Cuanto m&#x00E1;s sensible y preciso sea nuestro sism&#x00F3;grafo del miedo, mejores ser&#x00E1;n nuestras posibilidades de anticiparnos a los peligros y poder generan respuestas eficientes e inteligentes frente a &#x00E9;l. </p>

			<p>En este trabajo solo trataremos las expresiones emocionales del miedo que pueden ser objeto de gesti&#x00F3;n inteligente o racional. Excluimos de la categor&#x00ED;a de miedo inteligente a sus manifestaciones que por su naturaleza impiden los actos reflexivos y los juicios de valor que favorecen las decisiones inteligentes, por ejemplo el p&#x00E1;nico o miedo paralizante a nivel f&#x00ED;sico y mental o el otro extremo constituido por la insensatez temeraria o suicida que tarde o temprano llega a da&#x00F1;ar o destruir a la persona. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">
		
			<title>EL MIEDO EN EL MUNDO CONTEMPOR&#x00C1;NEO </title>

			<p>La realidad hist&#x00F3;rica y la experiencia de los &#x00FA;ltimos siglos, han demostrado que el loable objetivo de una convivencia pac&#x00ED;fica entre todos los estados<xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref> est&#x00E1; muy lejos de cumplirse. El proyecto de paz perpetua desde sus diferentes formulaciones ha sido desplazado en la direcci&#x00F3;n de las premisas del estado de naturaleza y del miedo al otro y a la muerte violenta que Hobbes propuso en su Leviathan (1651). Los &#x00FA;ltimos siglos se han caracterizado por una permanente situaci&#x00F3;n de guerra convencional entre los estados, cuando no de guerrillas intra o inter estatales. En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas se ha encumbrado el modelo de disuasi&#x00F3;n, que no es m&#x00E1;s que el miedo a los ej&#x00E9;rcitos m&#x00E1;s poderosos llegando a la m&#x00E1;xima expresi&#x00F3;n hobbesiana en las denominadas intervenciones militares preventivas y las guerras justas<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>. </p>


			<p>Tradicionalmente el poder (social y pol&#x00ED;tico) se caracteriza por su dual utilizaci&#x00F3;n del miedo. Por un lado el poder da miedo a todos aquellos que no le secundan y por tanto favorece su instauraci&#x00F3;n y perduraci&#x00F3;n. Pero por otro lado, el poder se afianza en una sociedad y en los individuos si ese poder les protege de sus miedos, por ejemplo, si los ciudadanos o la sociedad se sienten protegidos de la delincuencia, las penurias y desastres, los enemigos o invasores, etc. </p>

			<p>En su obra <italic>El miedo a la libertad</italic> Erich Fromm (recomendamos la reedici&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>), describe como el hombre ha ido adquiriendo m&#x00E1;s y m&#x00E1;s libertad, alej&#x00E1;ndose progresivamente de la represi&#x00F3;n a la que estaba sometido. Este <italic>factum</italic>, le genera un sentimiento de desarraigo y soledad, dado que anteriormente, ten&#x00ED;a fijado un patr&#x00F3;n de conducta basado en el sometimiento y al perderlo se siente desorientado. Esta situaci&#x00F3;n, produce en el hombre un ansia o necesidad de sentirse unido a algo, lo que en ciertos casos explicar&#x00ED;a su adhesi&#x00F3;n a la religi&#x00F3;n o los reg&#x00ED;menes totalitarios, es decir el someterse de nuevo a una fuerza que &#x00E9;l cree superior, algo que le pueda garantizar una seguridad y confianza que siendo libre no pose&#x00ED;a. La crisis de libertad se puede observar claramente en todos los reg&#x00ED;menes autoritarios, como los fascismos, especialmente el nazismo, el cual estudia Fromm mostrando la psicolog&#x00ED;a tanto de su l&#x00ED;der como de sus partidarios, y lo que les estimul&#x00F3; a obrar de ese modo. De la misma manera Fromm analiza los inconvenientes que crea la libertad en el hombre moderno, tratando el tema de la estandarizaci&#x00F3;n de los individuos y los patrones preestablecidos de comportamiento a los que lleva la democracia actual. Dicho de otra manera, el hombre actual tampoco es libre porque las ideolog&#x00ED;as preestablecidas lo obligan a perder su identidad personal, y su yo se ve diluido o hundido, ya que muestra lo que la sociedad le estipula. Finalmente, llega a la conclusi&#x00F3;n de que tras un proceso de evoluci&#x00F3;n, el hombre teme a la libertad ya que al poseerla se siente desarraigado y necesita estar atado a algo. En resumen, Fromm nos ha presentado al hombre a lo largo de la historia, en la que poco a poco ha ido ganando en libertad pero tambi&#x00E9;n ha ido asi&#x00E9;ndose a fuerzas mayores en las que se refugiaba, creando un hombre moderno que en esencia es libre, pero que se ve obligado por la educaci&#x00F3;n y la sociedad a adquirir el pensamiento &#x00FA;nico, creando individuos aut&#x00F3;matas e iguales. </p>

			<p>Joanna Bourke en su obra <italic>El miedo: una historia cultural</italic> (reedici&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2005</xref>), afirma que ahora somos m&#x00E1;s miedosos que en el siglo XIX. Seguramente, los miedos posibles cuantitativamente hablando, han sido m&#x00E1;s o menos los mismos a lo largo de la Historia, pero la sociedad de la informaci&#x00F3;n nos ha acercado m&#x00E1;s a ellos. Por otro lado, muchos miedos se han globalizado: el terrorismo, el crimen organizado, las epidemias, el cambio clim&#x00E1;tico, por no mencionar la crisis econ&#x00F3;mica actual son claros ejemplos que hacen que posiblemente tengamos motivos para ser m&#x00E1;s miedosos que en siglos precedentes. Antes solo se estaba en contacto con los miedos m&#x00E1;s inmediatos y obvios, en cambio ahora tenemos que confrontarnos con todos los miedos posibles del mundo. En la sociedad moderna actual ya no son tan prominentes los miedos ancestrales a la Naturaleza, al hambre, las guerras, la enfermedad y la muerte. Salvo situaciones ocasionales (accidentes nucleares, terremotos, inundaciones, grandes incendios, etc.), los miedos de anta&#x00F1;o se han sustituido por otros miedos (¿quiz&#x00E1;s menores?) como el miedo a ser robado o violado, a perder el trabajo, la casa o el patrimonio o miedos m&#x00E1;s abstractos como la crisis, ser desgraciado, no tener un cuerpo atractivo, o no triunfar. De hecho nuestras vidas tambi&#x00E9;n pueden estar conectadas al miedo a trav&#x00E9;s de las personas que nos rodean, por ejemplo el miedo a nuestros jefes o superiores, o incluso el miedo entre padres e hijos o entre consortes, familiares o conocidos. En la segunda mitad del siglo XX, han surgido tipos nuevos de miedos como son los casos de miedo al holocausto nuclear, al desastre ecol&#x00F3;gico o a s&#x00ED; seremos capaces de trasmitir a las generaciones futuras un futuro sostenible y en caso de alcanzarlo, si ser&#x00E1; a trav&#x00E9;s de un sistema dictatorial hobbesiano o marxista o bien a trav&#x00E9;s de un sistema cosmopolita y democr&#x00E1;tico. Han sido precisamente este tipo de temores ecol&#x00F3;gicos los que han dado lugar al surgimiento de la denominada ciudadan&#x00ED;a ecol&#x00F3;gica o ciudadano ecol&#x00F3;gico<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>. </p>

			<p>Uno de los exponentes actuales en filosof&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, D. Gauthier, nos da una nueva visi&#x00F3;n del Leviathan de Hobbes en su trabajo <italic>The Logic of Leviathan</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1969</xref>) en el que realza a Hobbes como te&#x00F3;rico pol&#x00ED;tico y como te&#x00F3;rico moral a trav&#x00E9;s de su neocontractualismo hobbesiano. Seg&#x00FA;n Gauthier, los conceptos de “obligaci&#x00F3;n” y “autorizaci&#x00F3;n” de Hobbes son fundamentales a la hora de interpretar las relaciones entre soberano y sujeto o en su versi&#x00F3;n actual entre gobierno y ciudadano. La nueva lectura del Leviathan (es decir, del miedo al poder absolutista como forma de gobierno) que nos propone Gauthier es que la justificaci&#x00F3;n y el mantenimiento de las estructuras pol&#x00ED;ticas y legales (es decir, la democracia) se sustenta en una constituci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica que expresa y representa la voluntad del pueblo a trav&#x00E9;s de una soluci&#x00F3;n contractualista. Esta valoraci&#x00F3;n e inter&#x00E9;s en Hobbes es lo que separa a Gauthier de otros contractualismos contempor&#x00E1;neos, pero en cualquier caso es una reintroducci&#x00F3;n de Hobbes en la tradici&#x00F3;n contractualista y liberal. </p>

			<p>En una l&#x00ED;nea similar, los pensadores Lacleau y Mouffe (<xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1985</xref>) y Mouffe (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1993</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2000</xref>) mantienen una posici&#x00F3;n hobbesiana democr&#x00E1;tica, es decir, que democr&#x00E1;ticamente decidimos un poder coactivo y asumimos que el miedo al otro y a la violencia externa nos fuerza a comportarnos cumpliendo la Ley b&#x00E1;sicamente por temor al castigo que supone transgredirla. En tales circunstancias el miedo hobbesiano pasar&#x00ED;a de ser un miedo al otro a tener miedo al grupo o sociedad como elemento coactivo. A pesar de que sigue habiendo pensadores que creen que puede haber un orden no autoritario (Leclau y Mouffe entre ellos), ni se observan evidencias de que tal situaci&#x00F3;n se d&#x00E9; en las sociedades avanzadas ni pensamos que tales procederes puedan ser m&#x00E1;s eficaces que los basados en el miedo biol&#x00F3;gico ancestral, todav&#x00ED;a existente en las bases neurol&#x00F3;gicas de los humanos y por supuesto de todos los animales. </p>

			<p>Finalmente Daniel Innerarity y Javier Solana en su reciente libro <italic>La humanidad amenazada: gobernar los riesgos globales</italic>(<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2011</xref>) y especialmente en el cap&#x00ED;tulo 8, plantean que tenemos que aprender a tener miedo de nuevo, aunque ese nuevo miedo se exprese de manera diferente al hobbesiano a pesar de tener las mismas ra&#x00ED;ces biol&#x00F3;gicas, sociales y en el l&#x00ED;mite filos&#x00F3;ficas. </p>

			<p>El pensamiento pol&#x00ED;tico liberal contempor&#x00E1;neo manifiesta un claro desplazamiento hacia el modelo hobbesiano, basado en el miedo al poder pol&#x00ED;tico, jur&#x00ED;dico y policial. Esta deriva o desplazamiento no llega a los extremos que en su momento alcanzaron el estalinismo, el mao&#x00ED;smo y las numerosas dictaduras del &#x00E1;rea mediterr&#x00E1;nea, Europa del este, Asia y Am&#x00E9;rica. Sin embargo, parece indudable que al menos ciertos sectores no minoritarios de la social liberal contempor&#x00E1;nea plantean que la contrapartida que ofrece el liberalismo es volver al contrato social basado en el autoritarismo y el miedo. En definitiva, el miedo al otro, subsiste bajo concreciones vinculadas a creencias pol&#x00ED;ticas (comunismo, dictaduras, imperialismo) y religiosas (islamismo y otros fundamentalismos). </p>

			<p>Puede advertirse, que inherente a la apelaci&#x00F3;n del miedo y el discurso del terrorismo como operador pol&#x00ED;tico del poder, subyace una heur&#x00ED;stica del miedo como recurso pol&#x00ED;tico de dominaci&#x00F3;n, control y sometimiento. La referencia al terrorismo no est&#x00E1; desvinculada de las necesidades de la geopol&#x00ED;tica y esta de las necesidades de control pol&#x00ED;tico y militar<xref ref-type="fn" rid="NOTE06">6</xref>. De la misma manera que la administraci&#x00F3;n de G. Bush (hijo) utiliz&#x00F3; en su pol&#x00ED;tica interna y externa el terrorismo como argumento de disuasi&#x00F3;n y gener&#x00F3; una serie de alertas que mantuvieron a la sociedad norteamericana en vilo, asustada y en permanente tensi&#x00F3;n, ahora se utiliza el recurso del miedo como operador m&#x00E1;s general de la geopol&#x00ED;tica en la lucha contra el terrorismo. </p>

			<p>Electoralmente hablando el voto del miedo es cada vez m&#x00E1;s frecuente en las elecciones de todos los pa&#x00ED;ses modernos. Las diferentes formaciones pol&#x00ED;ticas evocan al miedo a la violencia callejera, a la inmigraci&#x00F3;n, a perder el puesto de trabajo o a las prestaciones sanitarias o educativas. El absolutismo propugnado por Maquiavelo, Bodin y Hobbes fue y sigue siendo en la actualidad una pretensi&#x00F3;n funcional, puesto que para llegar a &#x00E9;l, el monarca, estado o sociedad debe pactar con los poderes locales, territoriales y los diferentes estamentos sociales. No puede existir dictadura sin esos pactos. La complejidad de ese pacto absolutista-dictatorial es mayor cuando m&#x00E1;s complejas son las estructuras sociales (sindicatos y patronales, grupos profesionales, empresas, instituciones p&#x00FA;blicas, entidades internacionales, etc.). Hoy d&#x00ED;a la emergencia de los poderes financieros internacionales, externos e independientes del Estado, hacen m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil que nunca alcanzar a ese poder absoluto o dictatorial de corte hobbesiano. Para Locke el poder nace del consenso y actualmente cabe hablar del contrato social, pero en cualquier caso esa autoridad de la que nos queremos defender pero al mismo tiempo necesitamos, solo es eficaz en la medida que infunda miedo a los que no cumplan con sus dictados. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
		
			<title>TRASCENDENCIA BIOL&#x00D3;GICA DEL MIEDO </title>

			<p>Consideramos pertinente subrayar que la biolog&#x00ED;a ha verificado que todos los animales (hombre incluido) son hobbesianos y que el miedo al da&#x00F1;o o castigo genera unas respuestas de huida, lucha o sumisi&#x00F3;n que son universales en los seres vivos. La cadena tr&#x00F3;fica piramidal se sustenta en las interacciones presa – predador – omn&#x00ED;voro y en tales circunstancias la huida y el miedo son elementos imprescindibles para sobrevivir. Biol&#x00F3;gicamente hablando, un animal sin miedo a sus enemigos e incluso a las fuerzas de la naturaleza (fuego, agua, fr&#x00ED;o, calor, etc.) no tiene la menor posibilidad de sobrevivir a corto plazo. El miedo, de manera especial en los humanos desempe&#x00F1;a un papel crucial, puesto que nos alerta de los peligros que nos acechan, de modo que podamos anticiparnos en reacciones de huida, defensa o combate. El miedo es un conjunto de sensaciones que se ponen en marcha ante situaciones que suponen una amenaza para nosotros. La reacci&#x00F3;n de miedo ha sido clave para la supervivencia de los humanos a lo largo de la historia y continua si&#x00E9;ndolo. Sentir miedo cuando vemos como un tigre hambriento corre hacia nosotros es adaptativo, nos hace correr y tratar de ponernos a salvo. Si no existiera la reacci&#x00F3;n de miedo, probablemente la especie humana habr&#x00ED;a desaparecido hace tiempo. </p>

			<p>Pero, ¿en qu&#x00E9; consiste biol&#x00F3;gicamente la reacci&#x00F3;n de miedo? Cuando vemos un peligro real que supone una amenaza para nosotros se pone en marcha un mecanismo que prepara al organismo para hacer frente a la situaci&#x00F3;n, es decir, se producen un gran n&#x00FA;mero de cambios corporales que “nos preparan para la acci&#x00F3;n” como son el aumento de la tasa cardiaca, la respiraci&#x00F3;n, sudoraci&#x00F3;n, contracciones estomacales, etc. Esta reacci&#x00F3;n pone a nuestra disposici&#x00F3;n todos los recursos energ&#x00E9;ticos disponibles para afrontar la situaci&#x00F3;n, escapando o afront&#x00E1;ndola. La am&#x00ED;gdala es la sede neuroanat&#x00F3;mica principal del miedo y es el n&#x00FA;cleo de las decisiones y el autocontrol. Detecta y organiza las respuestas a los peligros naturales (como los depredadores) y aprende respecto a nuevas amenazas y est&#x00ED;mulos que predicen dichos sucesos (LeDoux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1998</xref>). La am&#x00ED;gdala consta de 13 n&#x00FA;cleos y estructuras corticales, se localiza en el circuito l&#x00ED;mbico y est&#x00E1; conectada al c&#x00F3;rtex prefrontal. Si no hay conexi&#x00F3;n o &#x00E9;sta es hipofuncional, es cuando aparece el miedo paralizante patol&#x00F3;gico, pero si la conexi&#x00F3;n funciona de modo adecuado, se manifiesta lo que denominamos el miedo “positivo”. El miedo constituye una respuesta emocional compleja que anticipa un est&#x00ED;mulo evasivo. Es una reacci&#x00F3;n normal (positiva) ante situaciones amenazantes y es corriente en la vida diaria. Se producen patolog&#x00ED;as respecto al miedo o la ansiedad cuando un miedo sobrepasa un cierto nivel o tiene una causa inapropiada (Nesse, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1990</xref>; LeDoux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1998</xref>). Aunque el miedo no se borra ni desaparece en el individuo que lo vive, se puede reeducar y se puede gestionar de manera positiva.  </p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
		
			<title>LA GEN&#x00C9;TICA Y LA EVOLUCI&#x00D3;N BIOL&#x00D3;GICA DEL MIEDO </title>

			<p>Entendemos por evoluci&#x00F3;n biol&#x00F3;gica los cambios de los seres vivos en el tiempo, y por tanto tambi&#x00E9;n es aplicable al ser humano. Solamente aquellos cambios en los caracteres que sean hereditarios podr&#x00E1;n ser utilizados por la evoluci&#x00F3;n. En consecuencia se ha de definir de la forma m&#x00E1;s precisa posible el car&#x00E1;cter en el sentido gen&#x00E9;tico del t&#x00E9;rmino y posteriormente estudiar si tiene una base gen&#x00E9;tica o no. En primer lugar hay que indicar que es dif&#x00ED;cil definir el car&#x00E1;cter gen&#x00E9;tico del miedo. De hecho existen diferentes subtipos de miedo, y por ejemplo, la gente que tiene una fobia social puede estar aterrada de ser el centro de atenci&#x00F3;n, pero en cambio no sentir miedo frente a las serpientes (Nesse, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1990</xref>). El miedo entra en la categor&#x00ED;a gen&#x00E9;tica de los caracteres complejos, es decir, estar&#x00ED;a controlado por factores gen&#x00E9;ticos y tambi&#x00E9;n por efectos ambientales (Benito y Espino, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2012</xref>). Analizando dicho car&#x00E1;cter, Hettema y Kendler (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2003</xref>) intentaron estimar la fracci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica responsable de su control. A partir de estudios con hermanos gemelos monocig&#x00F3;ticos (tambi&#x00E9;n denominados “id&#x00E9;nticos” pues provienen de una &#x00FA;nica fecundaci&#x00F3;n lo que implica que son gen&#x00E9;ticamente iguales) y dicig&#x00F3;ticos (tambi&#x00E9;n llamados “hermanos” al provenir de dos fecundaciones independientes y ser gen&#x00E9;ticamente como dos hermanos cualquiera) dedujeron que el miedo presentaba una heredabilidad entre el 35% y el 45%. La heredabilidad es una estima que, respecto a la variaci&#x00F3;n total de un car&#x00E1;cter en una poblaci&#x00F3;n, nos indica que fracci&#x00F3;n de dicho car&#x00E1;cter es atribuible a factores hereditarios y cual a ambientales<xref ref-type="fn" rid="NOTE07">7</xref>. Si esta heredabilidad es del 100% indica que el car&#x00E1;cter est&#x00E1; &#x00FA;nicamente controlado gen&#x00E9;ticamente y los factores ambientales no tienen ning&#x00FA;n efecto sobre &#x00E9;l. En cambio, un valor del 0% se interpretar&#x00ED;a justamente al rev&#x00E9;s, el componente gen&#x00E9;tico ser&#x00ED;a nulo y el car&#x00E1;cter depender&#x00ED;a solo de factores ambientales. Por tanto, seg&#x00FA;n estos autores el componente gen&#x00E9;tico del car&#x00E1;cter miedo tendr&#x00ED;a un cierto efecto pero no ser&#x00ED;a el mayoritario, mientras que los factores ambientales tendr&#x00ED;an un papel m&#x00E1;s importante. Este estudio tiene una serie de limitaciones, como los mismos autores destacan, pero es una aproximaci&#x00F3;n a tener en cuenta. Puede trazarse el origen de algunos de los componentes del miedo hasta la base de la l&#x00ED;nea evolutiva de los mam&#x00ED;feros, otros hasta el de los simios y algunos en la propia l&#x00ED;nea evolutiva del hombre (<italic>Homo sapiens</italic>). Por ejemplo, seg&#x00FA;n Bracha <italic>et al</italic>. (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2005</xref>) algunos genes responsables del miedo vendr&#x00ED;an del Neol&#x00ED;tico. Como era de suponer, cada uno de estos componentes del miedo tiene diferentes valores para su heredabilidad (Bracha, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>), y por tanto cada uno de ellos depender&#x00E1; en su manifestaci&#x00F3;n fenot&#x00ED;pica de diferentes combinaciones de factores gen&#x00E9;ticos y ambientales. Se han propuesto algunos modelos gen&#x00E9;ticos y algunos genes candidatos (genes que se supone que pueden tener un efecto sobre el car&#x00E1;cter estudiado). Estos genes pueden buscarse a partir de algunas patolog&#x00ED;as del miedo mediante t&#x00E9;cnicas de gen&#x00E9;tica molecular humana, tales como el ligamiento, la asociaci&#x00F3;n, la gen&#x00F3;mica comparada y otras. Otra forma de entender la fisiolog&#x00ED;a del miedo y de buscar genes candidatos es mediante el estudio de las alteraciones en el comportamiento causadas por da&#x00F1;os en la estructura cerebral. Por ejemplo, ciertos da&#x00F1;os en la am&#x00ED;gdala ocasionan que los monos pierdan su miedo a las serpientes o que las ratas lo pierdan respecto a los gatos (LeDoux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1998</xref>). </p>

			<p>Como ya hemos comentado, el miedo normal (positivo), es un mecanismo de defensa ancestral en los animales. La selecci&#x00F3;n natural ha modulado el miedo y las reacciones asociadas para sobrevivir (Nesse, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1990</xref>). Desde una perspectiva evolutiva, el miedo origina una serie de comportamientos defensivos que ayudan a los organismos a enfrentarse a diversos tipos de amenazas que afectan a su supervivencia (Bolles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1970</xref>; Blanchard and Blanchard, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1988</xref>; Panksepp, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1998</xref>). Como es un sistema de relevancia inmediata que afecta a la supervivencia, se considera que ha sido de una importancia crucial en la evoluci&#x00F3;n de los mam&#x00ED;feros (Mineka y &#x00D6;hman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2002</xref>). En general, el miedo induce a los animales a escapar o a evitar las situaciones de peligro. La evoluci&#x00F3;n biol&#x00F3;gica ha hecho de algunos objetos o situaciones fuentes innatas de miedo (Russell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1979</xref>) y ha moldeado algunas respuestas autom&#x00E1;ticas de huida. Sin embargo todos los mam&#x00ED;feros son tambi&#x00E9;n capaces de aprender a tener miedo a partir de objetos inicialmente neutros o de situaciones que han demostrado ser una amenaza o un peligro a trav&#x00E9;s de un condicionamiento de tipo pavloviano (Mineka, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1979</xref>). Por tanto, se puede pensar que a lo largo del proceso evolutivo posiblemente la selecci&#x00F3;n natural ha moldeado el miedo y el aprendizaje del miedo. Los miedos y las fobias no tienden a ocurrir en un grupo arbitrario de objetos o situaciones asociadas con traumas (accidentes) y en vez de ello est&#x00E1;n m&#x00E1;s probablemente asociadas a tener lugar respecto a objetos y situaciones que eran peligrosos en &#x00E9;pocas del hombre pre-tecnol&#x00F3;gico (Mineka y &#x00D6;hman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2002</xref>). </p>

			<p>Desde una perspectiva antropol&#x00F3;gica evolutiva, se considera que el miedo en los humanos ha pasado por diferentes etapas acumulativas, como ya hemos comentado previamente en los casos en que se puede trazar el origen evolutivo de algunos componentes del miedo. Por ejemplo, el miedo a las alturas est&#x00E1; presente en todos los mam&#x00ED;feros y posiblemente se desarroll&#x00F3; en el mesozoico (Bracha <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2005</xref>; Bracha, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>). En cambio el miedo a las serpientes se pudo desarrollar en los simios durante el cenozoico (Bracha <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2005</xref>; Bracha, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>) y actualmente sabemos que estos animales reaccionan de manera muy r&#x00E1;pida ante la visi&#x00F3;n de las serpientes, gracias a unas neuronas de la zona pulvinarmedial y dorsolateral (Van Le <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2013</xref>). El miedo a los insectos o a las ratas posiblemente sea m&#x00E1;s tard&#x00ED;o y debi&#x00F3; desarrollarse durante el paleol&#x00ED;tico y el neol&#x00ED;tico cuando transmit&#x00ED;an enfermedades y destrozaban las cosechas y los alimentos guardados celosamente en las cavernas (Bracha, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>). Por tanto el miedo es tambi&#x00E9;n un juicio, pues a trav&#x00E9;s del miedo valoramos de forma extremadamente r&#x00E1;pida una situaci&#x00F3;n y detectamos que hay un peligro, algo malo para nosotros. Acto seguido, y tambi&#x00E9;n de forma muy veloz, “enjuiciamos” que debemos hacer: huir, defendernos, atacar, etc. Puede ser que acertemos o no con nuestra decisi&#x00F3;n y de ello depender&#x00E1; el salir indemne o sufrir un da&#x00F1;o. Si el ser humano sobrevive, guarda en su memoria la experiencia y le puede ser &#x00FA;til para el futuro. Esta experiencia la puede transmitir a sus cong&#x00E9;neres, con lo que ellos tambi&#x00E9;n podr&#x00E1;n afrontar mejor una futura situaci&#x00F3;n similar (Olsson y Phelps, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2007</xref>). Es decir, habr&#x00E1; una evoluci&#x00F3;n no gen&#x00E9;tica (evoluci&#x00F3;n cultural y por tanto horizontal), que se basar&#x00E1; en las experiencias, aprendizajes y la transmisi&#x00F3;n de la informaci&#x00F3;n sobre situaciones peligrosas y como evitarlas o superarlas. Tanto la evoluci&#x00F3;n biol&#x00F3;gica (mediante la selecci&#x00F3;n natural) como la cultural (transmisi&#x00F3;n de las experiencias) han permitido llegar hasta el hombre moderno.  </p>

			<p>En el ser humano podemos describir diferentes niveles de miedo, que siguen una distribuci&#x00F3;n en la que la zona central corresponder&#x00ED;a a valores normales (positivos) de miedo. Hacia uno u otro de los extremos tendr&#x00ED;amos situaciones no normales. Los miedos excesivos del sujeto autoreflexivo, son los que b&#x00E1;sicamente conducen a situaciones psico-patol&#x00F3;gicas, por ejemplo al p&#x00E1;nico, o situaciones paralizantes, etc. En cambio, hacia el otro extremo tendr&#x00ED;amos a las personas temerarias o inconscientes ante diversas formas de peligro. La selecci&#x00F3;n natural tender&#x00E1; a favorecer a los individuos de la zona central de la distribuci&#x00F3;n y a eliminar a los de ambos extremos por no ser biol&#x00F3;gicamente tan eficaces. Un individuo agarrotado de miedo no ser&#x00E1; capaz de sobrevivir en su entorno y uno que sea temerario sucumbir&#x00E1; ante una situaci&#x00F3;n de peligro que no ha sido convenientemente valorada. Si la selecci&#x00F3;n natural act&#x00FA;a sobre el car&#x00E1;cter miedo, ¿por qu&#x00E9; siguen apareciendo personas con miedos patol&#x00F3;gicos o extremadamente temerarios? Al tratarse de un car&#x00E1;cter complejo, seguramente existir&#x00E1;n muchos genes involucrados. Seg&#x00FA;n como se acumulen en una persona nos dar&#x00E1;n cualquier de los niveles del miedo que hemos descrito: temerarios, normales (positivos) y miedosos patol&#x00F3;gicos. Muchas enfermedades mentales se comportan gen&#x00E9;ticamente de la misma manera, aunque la patolog&#x00ED;a se muestre en un solo extremo, como por ejemplo en la esquizofrenia (Strachan y Read, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2010</xref>).  </p>

			<p>El control gen&#x00E9;tico y ambiental del car&#x00E1;cter miedo en el ser humano lo podemos poner de manifiesto si nos fijamos en el cambio para dicho car&#x00E1;cter a lo largo de nuestras vidas. Por ejemplo, los beb&#x00E9;s tienen miedo innato ante rostros desconocidos. Sin embargo, van aprendiendo de sus padres a reconocer el peligro que representa el fuego, los enchufes el&#x00E9;ctricos, etc. Los padres y educadores les transmiten la sensaci&#x00F3;n de miedo ante estos peligros. Por tanto, hay un periodo cultural de aprendizaje de las situaciones del miedo. Este aprendizaje comporta tambi&#x00E9;n saber c&#x00F3;mo gestionar el miedo. Este es una se&#x00F1;al de aviso ante un peligro y es necesario responder adecuadamente ante la situaci&#x00F3;n dif&#x00ED;cil. Aprender a gestionar de modo flexible el miedo, actuar racionalmente ante &#x00E9;l, etc. implica un proceso de aprendizaje. Al llegar a la vejez se invierte el proceso, perdi&#x00E9;ndose la sensaci&#x00F3;n de miedo y conduciendo a las personas mayores a realizar imprudencias.  </p>

			<p>Hay muchas situaciones que dan miedo, que despiertan miedo o que sugieren miedo, por ejemplo im&#x00E1;genes que activan en el cerebro del que las ve las sensaciones de miedo, angustia o terror, como por ejemplo lo extra&#x00F1;o, lo oscuro, lo incierto, lo deforme, lo desproporcionado, lo que no tiene vida pero se mueve o act&#x00FA;a y no debemos olvidar el miedo a lo desconocido y tambi&#x00E9;n a la libertad. Sin embargo, ninguna imagen puede explicar el miedo, &#x00FA;nicamente lo puede evocar, si tenemos previamente alg&#x00FA;n miedo relacionado con esa imagen, lo que indica que el miedo es un proceso mental vinculado a la memoria y a cierto tipo de informaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Desde hace siglos nos preguntamos ¿por qu&#x00E9; tenemos las capacidades para amar, odiar, temer o ser felices o estar tristes? ¿Qu&#x00E9; funci&#x00F3;n biol&#x00F3;gica tienen? Hasta la fecha no se han encontrado respuestas ni desde el mundo de la ciencia ni desde la filosof&#x00ED;a, sin embargo hay un consenso cada vez mayor que supone que cualquier respuesta debe basarse en la aceptaci&#x00F3;n de que ha sido a trav&#x00E9;s de la selecci&#x00F3;n natural lo que ha configurado esas emociones al presentar una ventaja evolutiva. Es decir, las emociones y el miedo, como cualquier car&#x00E1;cter que ha sido moldeado a lo largo del proceso evolutivo, se han seleccionado en la mayor&#x00ED;a de los casos por haber aportado alguna ventaja a sus portadores. La pregunta que sin embargo todav&#x00ED;a no podemos responder es si hoy todav&#x00ED;a son &#x00FA;tiles a los humanos o no, bajo qu&#x00E9; circunstancias y en qu&#x00E9; medida. No creemos que haya teleolog&#x00ED;a en las emociones y si un ontolog&#x00ED;a es decir que han sido &#x00FA;tiles y todav&#x00ED;a pueden serlo. Entendemos que mejorar la adaptaci&#x00F3;n al entorno, b&#x00E1;sicamente por actuar previniendo y protegi&#x00E9;ndonos de peligros y da&#x00F1;os (f&#x00ED;sicos y emocionales), nos permite detectar oportunidades de utilidad en los cambios emocionales y de <italic>planning</italic>. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S5">
		
			<title>COMPRENSI&#x00D3;N, EDUCACI&#x00D3;N Y GESTI&#x00D3;N DEL MIEDO </title>

			<p>La hermen&#x00E9;utica del miedo, representar&#x00ED;a la reflexi&#x00F3;n, comprensi&#x00F3;n y dilucidaci&#x00F3;n de los diferentes tipos de miedo (temor, ansiedad, terror, etc.) y sus causas. La heur&#x00ED;stica del miedo ser&#x00ED;a el proceso reflexivo y educativo por el que asumir&#x00ED;amos el miedo como un elemento necesario para evitar da&#x00F1;os y males, teniendo en cuenta que la educaci&#x00F3;n de ese miedo y en ning&#x00FA;n caso su supresi&#x00F3;n a trav&#x00E9;s de procesos culturales o educativos, puede tener ventajas para el individuo. La combinaci&#x00F3;n equilibrada de la heur&#x00ED;stica y hermen&#x00E9;utica del miedo nos puede llevar a un reaprendizaje para gestionarlo de manera m&#x00E1;s razonable y eficaz, en por un lado la construcci&#x00F3;n del nuevo contrato social y su aspectos m&#x00E1;s pol&#x00ED;ticos y por otro en la actualizaci&#x00F3;n del miedo a la Naturaleza y a lo desconocido. El miedo no puede eliminarse puesto que est&#x00E1; en la base de la biolog&#x00ED;a y del pensamiento contempor&#x00E1;neo. Sin embargo, s&#x00ED; que se hace necesario transformar y racionalizar su gesti&#x00F3;n para que pueda resultarnos &#x00FA;til. </p>

			<p>Un elemento reciente lo constituyen los miedos a las patolog&#x00ED;as surgidas en la sociedad occidental de personas como asesinos en serie, secuestradores, torturadores y violadores que enmascarados y a menudo con la coartada de una vida p&#x00FA;blica o familiar absolutamente normal provocan sorpresa y terror social. Cabe plantearse en qu&#x00E9; medida la difusi&#x00F3;n por parte de la prensa, TV y en particular por las series filmogr&#x00E1;ficas que difunden esos miedos contribuyen a su difusi&#x00F3;n, implantaci&#x00F3;n o reconfiguraci&#x00F3;n. Si el miedo al otro y a la muerte violenta en la &#x00E9;poca hobbesiana se centraba en la delincuencia y las guerras, la disminuci&#x00F3;n de esas fuentes de miedo en la actualidad, ha sido sustituida por el temor cuando no miedo al crimen patol&#x00F3;gico y al terrorismo. Tenemos por tanto motivos para pensar que esas situaciones pueden estar en el origen de respuestas leviathanicas en las sociedades avanzadas de nuestros d&#x00ED;as. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S6">
		
			<title>MIEDO Y SOSTENIBILIDAD </title>
			
			<p>La muerte violenta causada por las cat&#x00E1;strofes naturales puede considerarse como una versi&#x00F3;n moderna del miedo hobbesiano. El miedo a la Naturaleza, no fue asumido por Hobbes como miedo que pudiese gestar un sistema pol&#x00ED;tico leviathanico por entender que poco o nada pod&#x00ED;a hacer la pol&#x00ED;tica y el gobierno civil por impedir los males que inflig&#x00ED;a la Naturaleza al hombre de entonces. Aunque en la segunda mitad del siglo XX, la sociedad occidental ha reducido sus miedos a la Naturaleza, debido al falso convencimiento de que la tecnociencia puede dominarla, han emergido de nuevo los miedos a la Naturaleza en forma de los efectos que pueden provocar el cambio clim&#x00E1;tico, los huracanes, inundaciones, incendios e incluso los accidentes nucleares que aunque est&#x00E1;n vinculados a infraestructuras tecnocient&#x00ED;ficas, no dejan de sustentarse en los productos radioactivos de la Naturaleza<xref ref-type="fn" rid="NOTE08">8</xref>. </p>

			<p>El hombre actual, el ciudadano moderno, causa muchos m&#x00E1;s males y desastres ecol&#x00F3;gicos que el ser humano de hace uno o dos siglos. Pero ello no es debido a que sea m&#x00E1;s malo o perverso que aquel, ni que persiga fines menos nobles o m&#x00E1;s destructivos, es simplemente que el humano actual tiene mucho mayor poder destructivo debido a la enormidad y a la potencia de la tecnolog&#x00ED;a actual que est&#x00E1; directa o indirectamente en nuestras manos. Otro elemento que hace mucho m&#x00E1;s temible a la sociedad actual que a la de hace uno o dos siglos es que ahora somos muchos m&#x00E1;s y por tanto nuestros actos tienen una potencia multiplicadora mucho m&#x00E1;s alta que cuando en el planeta hab&#x00ED;a &#x00FA;nicamente 2.000 millones de habitantes. Es como comparar los guerreros de las tribus primitivas con un ej&#x00E9;rcito mucho m&#x00E1;s numeroso y con armamento de destrucci&#x00F3;n masiva. </p>

			<p>Hans Jonas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2004</xref>) propone la “heur&#x00ED;stica del temor” como un mecanismo que pretende anticiparse a las cat&#x00E1;strofes ecol&#x00F3;gicas y al riesgo de desaparici&#x00F3;n de la humanidad. Conviene destacar que Jonas habla de “heur&#x00ED;stica” (c&#x00E1;lculo) del temor y no de “&#x00E9;tica del miedo”, como a veces le han reprochado sus cr&#x00ED;ticos. Se trata, b&#x00E1;sicamente, de hacernos reflexionar sobre el hecho de que somos responsables de la continuidad de la vida en el planeta; pero esa responsabilidad no nos impide actuar, sino que nos invita a hacerlo. Cuando somos conscientes de lo que est&#x00E1; en juego (la continuidad de la vida humana) comprendemos tambi&#x00E9;n el temor a la destrucci&#x00F3;n fatal del entorno. Por el hecho de que podemos destruir el planeta, debemos en consecuencia hacernos responsables de la posibilidad del mal que podemos infligir y tener miedo por ello. El nuevo reto ecol&#x00F3;gico no es como mejorar el mundo, si no como conservarlo. Primero debemos parar la destrucci&#x00F3;n y luego reparar los da&#x00F1;os para entonces y solo entonces, mejorar nuestro mundo y manera de vivir<xref ref-type="fn" rid="NOTE09">9</xref>. </p>

			<p>Ante la destrucci&#x00F3;n masiva y continuada de la Naturaleza, los recursos naturales y del patrimonio a transmitir a las generaciones futuras, debemos gestionar al miedo de modo que se convierta en un impulsor de la acci&#x00F3;n, es decir el miedo que nos hace evitar unas cosas y buscar otras. Sin embargo, debe descartarse el miedo como elemento paralizador, puesto que impide la comprensi&#x00F3;n, ver la realidad y la acci&#x00F3;n, es decir que impide tomar y aplicar eficazmente las decisiones. </p>

			<p>La praxis pol&#x00ED;tica actual parece estar realizando la fantas&#x00ED;a de Hobbes si bien de forma negativa. Los poderes p&#x00FA;blicos intervienen de modo cada vez m&#x00E1;s total en la reglamentaci&#x00F3;n de la vida social. De tal modo que m&#x00E1;s que un Estado totalitario, lo que tenemos es una sociedad totalitaria. Ello es debido b&#x00E1;sicamente a que la seguridad (social, econ&#x00F3;mica, institucional, individual, etc.) debe primar sobre las libertades individuales. La fuerza motriz de esta deriva es sin lugar a dudas el miedo hobbesiano a la inseguridad, a perder lo que ya tenemos y que vemos peligrar. </p>
		</sec>
		
		<sec id="S7">
		
			<title>PERSPECTIVAS Y FUTURO DEL MIEDO </title>

			<p>Queremos dejar bien claro, que en ning&#x00FA;n momento hemos pretendido ni pretendemos recuperar el miedo como elemento coactivo socio-pol&#x00ED;tico. En todo momento nos estamos refiriendo al miedo como una respuesta emocional que nos permite detectar o intuir una situaci&#x00F3;n de peligro para el individuo y precisamente por esa caracter&#x00ED;stica consideramos al miedo adecuadamente gestionado, un elemento constructivo y positivo en el ser humano del siglo XXI. </p>

			<p>El miedo es un elemento bifronte<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref> que puede manifestarse bajo dos expresiones totalmente contrapuestas. Por un lado el miedo paralizante, que bloquea la actividad de la raz&#x00F3;n y del cuerpo. Es un miedo que incapacita, aliena y destruye al individuo. Ese tipo de miedo debe gestionarse de modo que se minimice o desaparezca y de paso al miedo intuitivo, captador de informaci&#x00F3;n, que nos previene de peligros y da&#x00F1;os, que sirve para emitir un juicio sobre que podemos, debemos y tenemos que hacer para proteger al individuo y permitirle sobrevivir ante los peligros del mundo exterior y tambi&#x00E9;n de nuestras limitaciones interiores. La gesti&#x00F3;n del miedo intuitivo, cognitivo y heur&#x00ED;stico es la que debe fortalecerse y potenciarse en el ciudadano moderno. Al igual que el dios Jano, el miedo puede augurar un buen final puesto que adecuadamente interpretado (hermen&#x00E9;utica) y educado (heur&#x00ED;stica) nos puede ayudar a tomar las decisiones que permitan mantener la vida en los cauces de la humanidad avanzada y que progresa. </p>

			<p>El miedo preventivo, alertador, potenciador de la intuici&#x00F3;n, inductor de la reflexi&#x00F3;n y estimulador de la cooperaci&#x00F3;n y ampliaci&#x00F3;n del entorno puede ser un elemento fundamental en las crisis actuales y las venideras. En contrapartida, debemos eludir al miedo que nos hace recelar del entorno, que nos induce al replegamiento en nosotros mismos cerr&#x00E1;ndonos a la amplitud de miras y al miedo que nos predispone a ceder cotas de libertad en nosotros y en los dem&#x00E1;s en aras de una mayor seguridad. En definitiva, el miedo no es una cortapisa para la evoluci&#x00F3;n del individuo, ni una disminuci&#x00F3;n emocional s&#x00ED; va acompa&#x00F1;ada de la intuici&#x00F3;n y la capacidad de anticiparnos en la detecci&#x00F3;n de peligros. El verdadero miedo no patol&#x00F3;gico es una se&#x00F1;al al servicio de la intuici&#x00F3;n, la precauci&#x00F3;n y la supervivencia, es decir para sobrevivir necesitamos estar protegidos por el miedo. En cambio el p&#x00E1;nico o el miedo inmovilizador y tambi&#x00E9;n la temeridad son los grandes enemigos de la supervivencia. Tanto en la visi&#x00F3;n moderna de la naci&#x00F3;n y el contrato social, como en las visiones m&#x00E1;s futuristas de cosmopolitismo y estados supranacionales, la heur&#x00ED;stica del miedo dif&#x00ED;cilmente podr&#x00E1; desaparecer de los sistemas jur&#x00ED;dicos y sociales, no solo por su eficacia intr&#x00ED;nseca, sino tambi&#x00E9;n por su inmanencia y consubstancialidad biol&#x00F3;gica. El apelar a la gesti&#x00F3;n del miedo a nivel pol&#x00ED;tico, conlleva impl&#x00ED;cita la estrategia de reforzar la racionalidad, para poder abrir el debate y las deliberaciones pol&#x00ED;ticas en las que se ha utilizado o en las surge como elemento coactivo. </p>

			<p>A lo largo del siglo XX, el conocimiento del miedo desde la perspectiva cl&#x00ED;nica se ha desarrollado enormemente y se ha traducido en un gran avance en el diagn&#x00F3;stico y tratamientos de las patolog&#x00ED;as asociadas. Tambi&#x00E9;n desde la perspectiva social y pol&#x00ED;tica se est&#x00E1;n constatando una serie de preocupaciones relativas al destino de nuestro planeta (cambio clim&#x00E1;tico, merma de recursos b&#x00E1;sicos, contaminaci&#x00F3;n ambiental, etc.), que pueden generar distintas formas de miedo en la poblaci&#x00F3;n. El hecho de que exista miedo, tal y como hemos analizado en este trabajo, consideramos que es positivo puesto que nos alerta de riesgos que pueden afectar negativamente el futuro de la humanidad. Por tanto, se hace necesario que la sociedad en su conjunto valore correctamente este tipo de miedos y busque de manera decidida la resoluci&#x00F3;n de sus causas. </p>
		</sec>
	
	</body>

	<back>
	
		<ack>	
		
			<title>AGRADECIMIENTOS </title>
			
			<p>Agradecemos a Mikel Valverde (Unidad de Agudos de Psiquiatr&#x00ED;a, Secci&#x00F3;n A, Servicio Navarro de Salud, Pamplona) su meticulosa revisi&#x00F3;n de este art&#x00ED;culo, as&#x00ED; como sus numerosos comentarios, sugerencias y cr&#x00ED;ticas que nos han permitido una mejora substancial del contenido. Nuestro agradecimiento tambi&#x00E9;n para Andrea Izquierdo Bouldstridge (Parc Cient&#x00ED;fic de Barcelona, Barcelona) por revisar y corregir el <italic>Abstract</italic>.</p>
			
		</ack>
		
	
		<sec id="notas">
		
		<title>NOTAS</title>
	
			<fn-group>
		
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>Sabemos que en la actualidad hay planteamientos psicol&#x00F3;gicos y neurol&#x00F3;gicos que diferencian las emociones de los sentimientos. Sin embargo, en este trabajo los identificamos dado que entendemos que esa diferenciaci&#x00F3;n no es relevante para nuestro an&#x00E1;lisis.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>La tesis de que el miedo es impl&#x00ED;citamente o expl&#x00ED;citamente proposicional ha sido defendida por Gordon (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1987</xref>), especialmente en los cap&#x00ED;tulos 2 y 4. La misma tesis es debatida y mayoritariamente aceptada por Hansberg (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1996</xref>, pp.31-103).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>La convivencia pac&#x00ED;fica entre los estados fue uno de los objetivos pol&#x00ED;ticos de los tratados de Westfalia de 1648 y el proyecto de paz perpetua fue formulado por Kant en su obra <italic>Sobre la paz perpetua </italic>de 1795.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>Danilo Zolo, fil&#x00F3;sofo italiano, acu&#x00F1;&#x00F3; el t&#x00E9;rmino “guerras humanitarias” para indicar un tipo de guerras democr&#x00E1;ticas a las que nos hemos acostumbrado en el &#x00E1;mbito de la OTAN. Seg&#x00FA;n &#x00E9;l las grandes potencias han “suavizado” la noci&#x00F3;n peyorativa de “agresi&#x00F3;n” al cambiarla por la de “leg&#x00ED;tima defensa” tal y como aparece en la Carta de las Naciones Unidas (Art&#x00ED;culo 51). “En la mayor&#x00ED;a de los casos el concepto de ‘agresi&#x00F3;n’ se ha tergiversado y convertido en la idea opuesta de una guerra librada para defender a la humanidad de la amenaza del ‘terrorismo global’”. Dicho fil&#x00F3;sofo comenta que la Guerra del Golfo de 1991 y las injerencias en Yugoslavia, Afganist&#x00E1;n, Irak, L&#x00ED;bano y Palestina han logrado favorecer el triunfo de la guerra humanitaria por medio de una utilizaci&#x00F3;n terrorista, y por tanto del miedo, del poder militar. Siempre seg&#x00FA;n Zolo, la guerra de 1999 contra Yugoslavia y la de Irak en 2003 por parte de los EE.UU. no ser&#x00ED;an m&#x00E1;s que una guerra de agresi&#x00F3;n astutamente cubierta bajo el disfraz de la guerra humanitaria. El objetivo de estas guerras consistir&#x00ED;a en la consecuci&#x00F3;n de un proyecto imperialista para alcanzar la hegemon&#x00ED;a global (Zolo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2009</xref>, pp. 13-114). </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE05"><label>5</label>
					<p>Las caracter&#x00ED;sticas de la ciudadan&#x00ED;a ecol&#x00F3;gica y las relaciones entre el miedo y la sostenibilidad se analizan en J. Vives-Rego (<xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2013</xref>) y M. Cano y J. Vives-Rego (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2013</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE06"><label>6</label>
					<p>El miedo ha sido considerado desde siempre un factor b&#x00E9;lico crucial. Baste mencionar dos casos hist&#x00F3;ricos. El primero es el de los leones de Marco Aurelio durante sus batallas con los marcomanos (Fritz Mauthner, traducci&#x00F3;n de <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2001</xref>, pp.165-166). Marco Aurelio envi&#x00F3; a sus tropas contra los marcomanos, una de las tribus germanas de la &#x00E9;poca que viv&#x00ED;an en la actual Bohemia (Rep&#x00FA;blica Checa), que eran c&#x00E9;lebres por su fuerza corporal. Para animar a sus hombres, Marco Aurelio les dio sus leones y los soldados partieron a la lucha alegres porque sab&#x00ED;an que los leones causaban terror adem&#x00E1;s de ser fieras de fuerza invencible. Cuando los marcomanos, que nunca hab&#x00ED;an ni visto ni o&#x00ED;do hablar de leones, vieron que se les echaban encima, preguntaron ¿qu&#x00E9; es eso? A lo que el jefe de los marcomanos contest&#x00F3;: “esos son perros romanos”. Como los marcomanos estaban acostumbrados a que a los perros molestos se les mataban, se enfrentaron a los canes amarillos romanos con sus mazas y los aporrearon hasta matarlos. Si los marcomanos hubieran conocido a los leones y como es lo habitual les hubiesen tenido miedo, no se hubiesen enfrentado y hubiesen sido derrotados. En este caso el no tener miedo seguramente facilit&#x00F3; la victoria, pero de haberlo tenido, el destino de la batalla podr&#x00ED;a haber sido diferente. El segundo ejemplo es el de la conquista de Am&#x00E9;rica por los soldados espa&#x00F1;oles montados a caballo. Cuando los nativos americanos vieron por primera vez a los soldados montados a caballo, protegidos con armaduras resplandecientes junto al ruido ensordecedor del trepidar de los hierros, los cascabeles que portaban y los cascos de los &#x00E9;quidos, m&#x00E1;s la terrible eficacia de sus espadas y arcabuces, les inspiraron un miedo y un terror que los derrotaron de manera demoledora (Wanty, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">1972</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE07"><label>7</label>
					<p>Para detalles sobre la heredabilidad sugerimos consultar las siguientes referencias: Ayala y Kiger (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1984</xref>), Klug <italic>et al</italic>. (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2006</xref>), Griffiths <italic>et al</italic>. (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2008</xref>) o Benito y Espino (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2012</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE08"><label>8</label>
					<p>El 6 agosto de 1945 en Hiroshima y el 9 de agosto del mismo a&#x00F1;o en Nagasaki fueron el d&#x00ED;a cero de una nueva era en la historia del hombre (para detalles puede consultarse Neufeld, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1991</xref>). A partir de ese d&#x00ED;a el mundo comprendi&#x00F3; que la humanidad era capaz de exterminarse a s&#x00ED; misma (Zentner, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1969</xref>). En esa l&#x00ED;nea y viendo los datos cient&#x00ED;ficos y period&#x00ED;sticos vislumbramos y tememos que el hombre puede exterminarse a s&#x00ED; mismo.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE09"><label>9</label>
					<p>Las dificultades pol&#x00ED;ticas para tomar decisiones destinadas a evitar los problemas medioambientales se describen en J. Vives-Rego (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2011</xref>) y los dilemas medioambientales y retos eco&#x00E9;ticos que pueden dar origen a temores, miedos y conflictividad social se analizan en J. Vives-Rego (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2010</xref>). </p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>En la mitolog&#x00ED;a romana el dios Jano (en lat&#x00ED;n <italic>Ianus</italic>) ten&#x00ED;a dos caras. Cada una miraba hacia un lado de su perfil. Simboliza la dualidad del personaje entre el pasado y el futuro. Se consideraba una suerte de h&#x00E9;roe cultural, al que se le atribuyen entre otras cosas la invenci&#x00F3;n del dinero, las leyes y la agricultura. Seg&#x00FA;n los romanos, este dios aseguraba buenos finales.</p>
				</fn>
			</fn-group>
		</sec>
		
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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