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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2015.773n3010</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2015.773n3010</article-id>
			 
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				<subject>MUJER Y C&#x00C1;NCER / WOMEN AND CANCER</subject>
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				<article-title>Aspectos psicol&#x00F3;gicos espec&#x00ED;ficos del c&#x00E1;ncer en las mujeres</article-title>
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					<trans-title>Specific psychological aspects of cancer in women</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Aspectos psicol&#x00F3;gicos espec&#x00ED;ficos del c&#x00E1;ncer en las mujeres</alt-title>
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					 <surname>Die Trill</surname>
					 <given-names>Mar&#x00ED;a</given-names>
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				<aff id="U1">Hospital Universitario Gregorio Mara&#x00F1;&#x00F3;n</aff>
				
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="mdietrill@gmail.com">mdietrill@gmail.com</email></corresp>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
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				<year>2015</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2015</year>
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			<volume>191</volume>
			<issue>773</issue>
			
			<elocation-id>a240</elocation-id>

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				<date date-type="received">
					<day>09</day>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2015 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Las diferencias en los aspectos psicosociales de diferentes tipos de c&#x00E1;ncer en hombres y mujeres est&#x00E1;n basadas fundamentalmente en variables de g&#x00E9;nero. Sin embargo, la forma concreta en la que influye el g&#x00E9;nero en la adaptaci&#x00F3;n al c&#x00E1;ncer no est&#x00E1; del todo definida, y desde luego, muy poco estudiada. Las diferencias de g&#x00E9;nero no solo son evidentes en el impacto f&#x00ED;sico del c&#x00E1;ncer sino tambi&#x00E9;n en la calidad de vida, en las diferencias psicosociales, en los estilos de afrontamiento y en la adaptaci&#x00F3;n de las parejas de los pacientes al proceso de enfermedad. Es necesario identificar con m&#x00E1;s detalle las necesidades psicosociales espec&#x00ED;ficas de la mujer con el fin de poder desarrollar programas concretos que tengan en cuenta las diferencias de g&#x00E9;nero en el afrontamiento de la enfermedad oncol&#x00F3;gica, en el proceso de toma de decisiones m&#x00E9;dicas, y en las variables necesarias para la optimizaci&#x00F3;n de su calidad de vida.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The differences in the psychosocial aspects of different types of cancer in men and women are mainly based on gender variables. However, the specific way in which gender influences adaptation to cancer is not completely defined and it has also been very poorly studied. Gender differences are not only evident in the physical impact of cancer, but also in quality of life, in the psychosocial differences, in the confronting styles and in the adaptation of the patient’s partners to the process of the disease. It is necessary to identify women’s specific psychosocial needs in more detail in order to be able to develop specific programs which keep in mind the gender differences in the way oncologic disease is confronted, as well as in the process of making clinical decisions and in the variables required to optimise their quality of life.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>afrontamiento</kwd>
				<kwd>imagen corporal</kwd>
				<kwd>maternidad</kwd>
				<kwd>sexualidad</kwd>
			</kwd-group>

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				<title>KEYWORDS</title> 			
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				<kwd>confronting</kwd>
				<kwd>maternity</kwd>
				<kwd>sexuality</kwd>
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N </title>

			<p>Ser var&#x00F3;n o hembra es una variable humana b&#x00E1;sica fundamental que afecta a la salud y a la enfermedad a lo largo del ciclo vital (Wizemann y Pardue, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2001</xref>). Los hombres y las mujeres no solo difieren en cuanto a sus cuerpos y sus &#x00F3;rganos reproductores, sino tambi&#x00E9;n en la forma en la que piensan, sienten y se comportan. A las diferencias f&#x00ED;sicas nos referimos como sexo, y est&#x00E1;n influenciadas por los genes y la biolog&#x00ED;a. A las diferencias psicol&#x00F3;gicas nos referimos como g&#x00E9;nero, y en &#x00E9;l juegan un rol significativo los factores psicosociales, ambientales y culturales. Los investigadores est&#x00E1;n intentando desengranar las complejas interacciones entre el sexo y el g&#x00E9;nero, no estando a&#x00FA;n del todo claros los roles que juegan la naturaleza y la crianza sobre ellas (Kiss y Meryn, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2001</xref>). </p>

			<p>En el caso del c&#x00E1;ncer es evidente que algunos tipos de c&#x00E1;ncer son exclusivos del var&#x00F3;n (por ejemplo, el c&#x00E1;ncer de pr&#x00F3;stata) o de la mujer (por ejemplo, el c&#x00E1;ncer de ovario). En otros tipos de c&#x00E1;ncer sin embargo, la predominancia que ha sido espec&#x00ED;fica de un g&#x00E9;nero, actualmente est&#x00E1; sufriendo cambios significativos (por ejemplo, el c&#x00E1;ncer de pulm&#x00F3;n). Las diferencias en los aspectos psicosociales de diferentes tipos de c&#x00E1;ncer en hombres y mujeres est&#x00E1;n basadas fundamentalmente en variables de g&#x00E9;nero. Sin embargo, la forma concreta en la que influye el g&#x00E9;nero en la adaptaci&#x00F3;n al c&#x00E1;ncer no est&#x00E1; del todo definida (Kiss y Meryn, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2001</xref>), y desde luego, muy poco estudiada. Las diferencias de g&#x00E9;nero no solo son evidentes en el impacto f&#x00ED;sico del c&#x00E1;ncer sino tambi&#x00E9;n en la calidad de vida, en las diferencias psicosociales, en los estilos de afrontamiento y en la adaptaci&#x00F3;n de las parejas de los pacientes al proceso de enfermedad. </p>

			<p>En este art&#x00ED;culo se describir&#x00E1; el impacto psicosocial que tiene el c&#x00E1;ncer sobre diferentes &#x00E1;reas de funcionamiento de la mujer, incluyendo los estilos de afrontamiento y el uso del apoyo social que hacen las mujeres con c&#x00E1;ncer, la imagen corporal y la femineidad, la sexualidad y sus alteraciones a consecuencia de la enfermedad y sus tratamientos, cuestiones relacionadas con la maternidad e infertilidad, las relaciones materno-filiales y el impacto del c&#x00E1;ncer materno sobre los hijos, y aspectos espec&#x00ED;ficos del riesgo gen&#x00E9;tico sobre la mujer con c&#x00E1;ncer. </p>
		</sec>


		<sec id="S2">
			<title>2. ESTILOS DE AFRONTAMIENTO, APOYO SOCIAL Y C&#x00C1;NCER EN LA MUJER </title>

			<p>Aunque cada d&#x00ED;a estas diferencias se difuminan m&#x00E1;s, la literatura a&#x00FA;n contempla la idea de que mientras las mujeres suelen ser mejores comunicadoras, los varones, por regla general, tienden a compartimentalizar. En momentos dif&#x00ED;ciles, las mujeres necesitan hablar sobre las dificultades por las que est&#x00E1;n pasando, mientras que los varones parecen preferir no hacerlo. Se ha sugerido que con el fin de comprender la vida de las mujeres, uno debe de entender los tipos de estr&#x00E9;s que sufren y las maneras que tienen de afrontarlo y que son espec&#x00ED;ficas a su proceso de socializaci&#x00F3;n (Tom, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1993</xref>). Estos conceptos estereotipados pueden aplicarse al proceso oncol&#x00F3;gico. As&#x00ED;, se ha comprobado que durante momentos de angustia, las mujeres con c&#x00E1;ncer de mama necesitan hablar sobre su experiencia de la enfermedad con otras personas y compartir sus emociones al respecto, en oposici&#x00F3;n a varones con c&#x00E1;ncer de pr&#x00F3;stata, que prefieren no hacerlo (Volkers, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1999</xref>).</p>

			<p>Aunque existen pocos estudios espec&#x00ED;ficos al c&#x00E1;ncer, algunas investigaciones reportan que con frecuencia, las mujeres se enfrentan al c&#x00E1;ncer de manera m&#x00E1;s adaptativa que los varones, tanto si son pacientes como si son cuidadoras. Esto quiz&#x00E1;s pueda atribuirse, entre otras cosas, a que las mujeres cuentan con mayores sistemas de apoyo social que los hombres (Volkers, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1999</xref>). Redes sociales mayores han sido asociadas a la presencia de menos s&#x00ED;ntomas depresivos y a una menor alteraci&#x00F3;n del estado afectivo en pacientes con c&#x00E1;ncer (Grassi <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1997</xref>), y una percepci&#x00F3;n de mayor apoyo social eficaz se ha asociado a depresi&#x00F3;n menos severa y a mejor calidad de vida en esta poblaci&#x00F3;n (Lee, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1997</xref>). En un estudio realizado por Hann y sus colegas (Hann <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2002</xref>), se observ&#x00F3; que una mayor red de apoyo social estaba asociada a depresi&#x00F3;n menos severa en mujeres con c&#x00E1;ncer, pero no en varones.</p>

			<p>El hecho de que las mujeres necesiten comunicarse por regla general, m&#x00E1;s que los varones se refleja igualmente en la mayor participaci&#x00F3;n de estas en grupos de apoyo para pacientes o supervivientes de c&#x00E1;ncer. Klemm estudi&#x00F3; tres diferentes tipos de grupos de apoyo v&#x00ED;a internet (Klemm, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2012</xref>; Klemm <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2003</xref>): un grupo con varones con c&#x00E1;ncer de pr&#x00F3;stata en el que participaron 117 pacientes; un grupo con 126 mujeres con c&#x00E1;ncer de mama, y un tercer grupo mixto, formado por 92 hombres y mujeres con cualquier tipo de c&#x00E1;ncer. En el grupo mixto, tanto los hombres como las mujeres tend&#x00ED;an a ofrecer y solicitar informaci&#x00F3;n m&#x00E9;dica, pero cuando se les separ&#x00F3; en el grupo, se encontraron diferencias en el comportamiento entre ambos grupos de g&#x00E9;nero. En el grupo de mujeres, la mayor parte de los comentarios giraban en torno a los sentimientos que estaban experimentando con la enfermedad. Los varones en cambio, o bien preguntaban cuestiones concretas sobre el c&#x00E1;ncer o la quimioterapia, o bien ofrec&#x00ED;an informaci&#x00F3;n sobre estos dos aspectos de la enfermedad. Las mujeres tend&#x00ED;an m&#x00E1;s a animarse mutuamente y a compartir experiencias personales con el c&#x00E1;ncer, como tambi&#x00E9;n lo demuestra la experiencia cl&#x00ED;nica. </p>

			<p>Se ha estudiado c&#x00F3;mo se enfrentan las mujeres al diagn&#x00F3;stico oncol&#x00F3;gico y si su comportamiento en este momento del proceso de enfermedad difiere del de los varones. Sloan observ&#x00F3; que mujeres con c&#x00E1;ncer de mama fueron m&#x00E1;s asertivas durante la confirmaci&#x00F3;n del diagn&#x00F3;stico oncol&#x00F3;gico comparadas con otros grupos de pacientes (Sloan, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1992</xref>), siendo los hombres con c&#x00E1;ncer de pr&#x00F3;stata los menos asertivos. Una posible explicaci&#x00F3;n que el investigador aporta es que las mujeres est&#x00E1;n acostumbradas a hablar con los profesionales de la salud sobre cuestiones relacionadas con el sistema reproductor desde que son muy j&#x00F3;venes y, por tanto, pueden sentirse m&#x00E1;s c&#x00F3;modas hablando sobre la salud en general, que los varones.  </p>
		</sec>


		<sec id="S3">
			<title>3. IMAGEN CORPORAL Y FEMINEIDAD </title>

			<p>Teor&#x00ED;as sobre la evoluci&#x00F3;n y socioculturales demuestran que el g&#x00E9;nero es un factor determinante del grado de satisfacci&#x00F3;n que tiene una persona con su cuerpo (Algars <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2009</xref>). La investigaci&#x00F3;n apoya la creencia de que las mujeres difieren de los hombres en su perspectiva sobre la imagen corporal (Li y Rew, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2010</xref>). A pesar de que tanto hombres como mujeres se preocupan por esta, se ha sugerido que se deben tener en cuenta las diferencias de g&#x00E9;nero cuando se estudie este concepto de imagen corporal (Woertman y van den Brink, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2012</xref>).</p>

			<p>En el caso de mujeres recibiendo tratamiento oncol&#x00F3;gico, fuentes importantes de identidad femenina (la melena, las mamas, etc) pueden verse alteradas o extirpadas, lo cual puede producir un elevado <italic>distress</italic>y una sensaci&#x00F3;n significativa de insatisfacci&#x00F3;n con su propio cuerpo (Ashing-Giwa <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2004</xref>). Igualmente, se ha observado que mujeres que se someten a resecciones abdominoperineales reportan peor imagen corporal que los varones, y menor actividad sexual que estos despu&#x00E9;s de la cirug&#x00ED;a (Tekkis <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2009</xref>). Una imagen corporal m&#x00E1;s negativa en mujeres que en varones con c&#x00E1;ncer se han visto documentada en otros estudios (Krok, Baker y McMillan, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2013</xref>), con casi el 90% de mujeres reportando preocupaciones significativas con su peso (Cash, Melnyk y Hrabosky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2004</xref>). Adem&#x00E1;s, el <italic>distress</italic> generado por la toxicidad terap&#x00E9;utica asociada a la imagen corporal (por ejemplo, alopecia) es con frecuencia valorado por las mujeres como m&#x00E1;s intenso que el asociado a otras secuelas del tratamiento por ejemplo, n&#x00E1;useas, astenia, etc. (Liu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2010</xref>).</p>

			<p>El impacto emocional que produce la extirpaci&#x00F3;n de &#x00F3;rganos internos asociados a la femineidad o a aspectos importantes de la condici&#x00F3;n femenina, como la maternidad, puede ser igualmente significativo sobre la mujer. Tal es el caso de aqu&#x00E9;llas en las que haya que practicar una histerectom&#x00ED;a, ooforectom&#x00ED;a o cualquier otra cirug&#x00ED;a que afecte a su capacidad reproductora y/o a su funci&#x00F3;n sexual, haci&#x00E9;ndolas sentir con frecuencia, “menos mujer” y “menos madre”, a pesar de que la alteraci&#x00F3;n f&#x00ED;sica es interna y no visible. </p>

			<p>La alteraci&#x00F3;n en la imagen corporal y en el concepto de femineidad que producen el c&#x00E1;ncer y sus tratamientos depender&#x00E1; en gran parte, del significado que la mujer atribuya al &#x00F3;rgano/s afectado/s. Si una mujer basa su autoestima fundamentalmente en su aspecto f&#x00ED;sico, incluso una peque&#x00F1;a cicatriz quir&#x00FA;rgica puede producir un nivel elevado de angustia. Para una cuya femineidad est&#x00E9; estrecha y casi exclusivamente vinculada a las mamas, cuando se tenga que someter a una mastectom&#x00ED;a sufrir&#x00E1; enormemente. Sin embargo una mujer cuya autoestima est&#x00E9; basada no solo en su aspecto f&#x00ED;sico sino en otras cualidades (por ejemplo en su capacidad de amar, de mantener relaciones, de crear, etc), no sufrir&#x00E1; con la misma intensidad cuando experimente alteraciones f&#x00ED;sicas como consecuencia del c&#x00E1;ncer. </p>

			<p>Es tambi&#x00E9;n importante averiguar el significado que tienen los &#x00F3;rganos femeninos para la mujer para entender el proceso de decisiones m&#x00E9;dicas en el que se involucra. As&#x00ED;, mientras que para una mujer con un tumor mamario puede ser muy importante preservar su mama y someterse a un tratamiento quir&#x00FA;rgico conservador, para otra con la misma condici&#x00F3;n, puede ser m&#x00E1;s importante someterse a una mastectom&#x00ED;a por considerar que este procedimiento quir&#x00FA;rgico le ayudar&#x00E1; a sentirse “m&#x00E1;s limpia” del c&#x00E1;ncer. Mientras que para una paciente perder el pelo con la quimioterapia puede ser fuente de enorme angustia y evitaci&#x00F3;n de contactos sociales, para otro, la alopecia es “algo secundario” porque “lo que realmente me interesa es salvar mi vida, y el pelo, ya me crecer&#x00E1;”. </p>

			<p>Entre las reacciones psicol&#x00F3;gicas m&#x00E1;s frecuentes en mujeres con c&#x00E1;ncer que sufren alteraciones en su imagen corporal se pueden mencionar un gran temor al rechazo por personas del entorno, lo cual conduce a las pacientes en ocasiones a la evitaci&#x00F3;n de relaciones sociales y sexuales, produci&#x00E9;ndose en ocasiones un aislamiento y soledad que conllevan dificultades para la reintegraci&#x00F3;n social despu&#x00E9;s del c&#x00E1;ncer. Las alteraciones en la imagen corporal pueden causar ansiedad interpersonal y distanciamiento de los otros. Pensamientos del tipo: “<italic>Si yo no me gusto, no me acepto, no podr&#x00E9; gustar a los dem&#x00E1;s”</italic> son por desgracia, frecuentes, especialmente en una sociedad en la que el aspecto f&#x00ED;sico est&#x00E1; sobrevalorado. Alteraciones emocionales frecuentes asociadas a los cambios en la imagen corporal incluyen ansiedad, angustia, depresi&#x00F3;n, tristeza, impotencia y rabia (Die Trill, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2004</xref>).  </p>
		</sec>


		<sec id="S4">
			<title>4. SEXUALIDAD </title>

			<p>El c&#x00E1;ncer o sus tratamientos pueden afectar la sexualidad de la mujer que lo padece a trav&#x00E9;s de cuatro v&#x00ED;as principales:  </p>

					<list list-type="order">
						<list-item><p>Produciendo problemas f&#x00ED;sicos que impiden dar y recibir placer sexual; </p></list-item>

						<list-item><p>Produciendo alteraciones en la imagen corporal, ya descritas anteriormente;  </p></list-item>

						<list-item><p>Generando sentimientos tales como el miedo, la angustia, la tristeza, etc., que pueden interferir con una respuesta sexual adecuada, y/o </p></list-item>

						<list-item><p>Produciendo modificaciones en los roles y relaciones que mantiene la paciente.</p></list-item>
					</list>

			<p>La relaci&#x00F3;n entre estas cuatro &#x00E1;reas es de tal importancia que si se altera una, pueden verse afectadas las dem&#x00E1;s. En el caso del c&#x00E1;ncer de mama, la p&#x00E9;rdida de una mama o de una parte de ella puede da&#x00F1;ar significativamente el sentido de atractivo que siente una mujer. Las mamas y los pezones son una fuente de placer para la mujer y perderlos puede resultar una experiencia traum&#x00E1;tica para algunas. Algunas mujeres mastectomizadas sufren dolores de espalda tras la cirug&#x00ED;a y han de utilizar almohadas para acomodarse durante la relaci&#x00F3;n sexual. Ni el c&#x00E1;ncer de mama <italic>per se</italic>, ni su tratamiento con cirug&#x00ED;a o radioterapia deben producir alteraciones en el deseo sexual ni reducir su capacidad para lubricar, tener sensaciones genitales placenteras o alcanzar un orgasmo. Son m&#x00E1;s bien factores psicol&#x00F3;gicos y el significado que se le atribuye a la mama (femineidad, capacidad reproductora, maternidad, atractivo, etc.), junto a algunos efectos secundarios de la quimioterapia y hormonoterapia (cuando se tengan que administrar), los que pueden alterar la respuesta sexual. Las cirug&#x00ED;as reconstructoras suelen aliviar los efectos psicol&#x00F3;gicos del tratamiento quir&#x00FA;rgico en las mujeres que se someten a ellas. </p>

			<p>En los casos de c&#x00E1;ncer de c&#x00E9;rvix, generalmente las alteraciones sexuales que pueden surgir se deben con mayor frecuencia a los efectos de la radioterapia que a los de la cirug&#x00ED;a. Esto es debido a la fibrosis, estenosis vaginal, y reducci&#x00F3;n en la lubricaci&#x00F3;n que produce esta modalidad terap&#x00E9;utica. Las alteraciones sexuales en estos casos se pueden tratar en gran parte a trav&#x00E9;s de programas de educaci&#x00F3;n sexual, apoyo psicol&#x00F3;gico, uso de lubricantes, y cambios de postura durante la relaci&#x00F3;n sexual, entre otras cosas. Igual que en el caso del c&#x00E1;ncer de mama y otros tumores propios de la mujer, el sentido de la femineidad, maternidad, capacidad reproductora, etc. de la enferma pueden verse alteradas, repercutiendo en sus relaciones sexuales (Amsterdam y Krychman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2006</xref>). </p>

			<p>Un porcentaje elevado de mujeres con c&#x00E1;ncer de ovario y endometrio reportan dificultades sexuales y ausencia de relaciones sexuales. El deseo sexual puede desaparecer en estas mujeres, aunque es recuperable (Carmack Taylor <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2004</xref>). Aunque el c&#x00E1;ncer de vulva es poco frecuente y aparece a edades avanzadas, frecuentemente genera sentimientos de depresi&#x00F3;n y aislamiento. A&#x00FA;n as&#x00ED; y a pesar de la agresi&#x00F3;n sufrida, la mujer afectada puede experimentar deseo sexual y debe encontrar maneras alternativas de poder satisfacerlo. </p>

			<p>En general, los avances de las t&#x00E9;cnicas quir&#x00FA;rgicas han ido produciendo una menor morbilidad sexual en las mujeres con c&#x00E1;ncer. La histerectom&#x00ED;a, la mastectom&#x00ED;a, la resecci&#x00F3;n abdominoperineal, la cistectom&#x00ED;a radical, la vulvectom&#x00ED;a y la resecci&#x00F3;n p&#x00E9;lvica total constituyen los tratamientos quir&#x00FA;rgicos que producen alteraciones sexuales con mayor frecuencia. En muchos casos, efectos secundarios de la quimioterapia tales como las n&#x00E1;useas y los v&#x00F3;mitos, la mucositis, las alteraciones perceptivas del gusto y del tacto, la diarrea y el estre&#x00F1;imiento, los cambios en la imagen corporal (p.e., cambios en la textura de la piel, alopecia, cambios en el peso, ca&#x00ED;da del vello p&#x00FA;bico, etc.) generan un importante sentimiento de asexualidad. A este desagradable sentimiento se a&#x00F1;ade, en el caso de la mujer con c&#x00E1;ncer, sequedad vaginal, dispareunia (dolor durante el coito), mayor dificultad para alcanzar un orgasmo y posibles s&#x00ED;ntomas menop&#x00E1;usicos. Adem&#x00E1;s, la privaci&#x00F3;n de estr&#x00F3;genos puede producir atrofia vaginal, estrechez de los tejidos vulvares y vaginales, infecciones urinarias m&#x00E1;s frecuentes y labilidad afectiva, cansancio e irritabilidad.</p>

			<p>Estas secuelas tienen dif&#x00ED;cil tratamiento en ocasiones, especialmente cuando la administraci&#x00F3;n de estr&#x00F3;genos est&#x00E1; contraindicada por el tipo de tumor diagnosticado. El cansancio, las n&#x00E1;useas y v&#x00F3;mitos, la diarrea y la irritaci&#x00F3;n de la piel irradiada secundarios a la administraci&#x00F3;n de radioterapia afectan adversamente al funcionamiento sexual de la mujer que recibe este tratamiento, que puede provocar disfunciones sexuales prolongadas, ex&#x00E1;menes vaginales dolorosos, dispaurenia e infertilidad. Los cambios producidos por la radioterapia en la funci&#x00F3;n sexual suelen ser lentos y pueden mejorar con el paso del tiempo (Diaz Morfa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2008</xref>). </p>

			<p>Las alteraciones de la imagen corporal secundarias a la enfermedad pueden tambi&#x00E9;n afectar significativamente a la funci&#x00F3;n sexual, como se ha descrito previamente. El dolor puede producir una disminuci&#x00F3;n del deseo sexual, tanto si es dolor experimentado en los genitales durante el coito como si es dolor en un &#x00F3;rgano no sexual del cuerpo. Asimismo, el dolor puede distraer de la sensaci&#x00F3;n placentera durante el contacto sexual. Tal es el caso de mujeres que sufren linfedema con las consecuentes molestias en el brazo tras haber sufrido una mastectom&#x00ED;a. </p>

			<p>El papel que juegan la cercan&#x00ED;a afectiva y la intimidad en la adaptaci&#x00F3;n sexual est&#x00E1; siendo cada vez m&#x00E1;s reconocido en Oncolog&#x00ED;a. Existe evidencia de que para las mujeres, la satisfacci&#x00F3;n sexual est&#x00E1; m&#x00E1;s fuertemente asociada con los aspectos &#x00ED;ntimos de su interacci&#x00F3;n sexual que con el coito <italic>per se</italic>. El papel que juegan las parejas de las enfermas en cualquier etapa de la enfermedad es fundamental a la hora de promover una rehabilitaci&#x00F3;n total y de consolidar la integridad de la relaci&#x00F3;n (Die Trill, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2006</xref>). </p>

			<p>A las alteraciones sexuales secundarias al tratamiento oncol&#x00F3;gico le suelen acompa&#x00F1;ar sentimientos de depresi&#x00F3;n, angustia, tristeza, y ansiedad que se unen a los temores y preocupaciones propios de una enfermedad que amenaza la vida. La p&#x00E9;rdida del deseo sexual y la reducci&#x00F3;n en las sensaciones placenteras son propias de los trastornos depresivos. Los cuadros ansiosos interfieren igualmente en el funcionamiento sexual. De ah&#x00ED; la importancia de valorar ambos y de identificar su papel en la alteraci&#x00F3;n sexual que experimenta el paciente (Tabano, Condosta y Coons, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2002</xref>).   </p>
		</sec>


		<sec id="S5">
			<title>5. MATERNIDAD E INFERTILIDAD </title>

			<p>Entre las posibles secuelas del c&#x00E1;ncer o de sus tratamientos se encuentra la infertilidad. En algunos pacientes, despu&#x00E9;s de la cirug&#x00ED;a o de la administraci&#x00F3;n de quimioterapia o radioterapia contra el c&#x00E1;ncer se produce un periodo de relativa esterilidad que puede durar desde varios meses a varios a&#x00F1;os. En ocasiones se sugiere a la paciente que posponga la maternidad hasta pasado un tiempo tras la finalizaci&#x00F3;n del tratamiento, generalmente, con el fin de evitar embarazos en periodos de mayor riesgo de recidivas de la enfermedad. Incluso en otros casos la esterilidad que se produce puede ser irreversible. La esterilidad constituye un problema importante en supervivientes de linfoma de Hodgkin, entre otros, debido a los componentes de la quimioterapia administrada (por ejemplo, procarbazina) y a que un gran n&#x00FA;mero de ellos reciben tambi&#x00E9;n irradiaci&#x00F3;n en sus ovarios (Biasoli <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2012</xref>). </p>

			<p>La infertilidad producida por el c&#x00E1;ncer o sus tratamientos puede suponer un problema importante en enfermos j&#x00F3;venes que han ido posponiendo la maternidad o la paternidad hasta tener relaciones de pareja o trabajos estables, o por cualquier otro motivo. Sentimientos de auto-reproche y de culpabilidad por haber dado prioridad a otros valores diferentes a la maternidad son frecuentes en estos casos. El malestar emocional que acompa&#x00F1;a a las mujeres inf&#x00E9;rtiles a causa del c&#x00E1;ncer o de sus tratamientos suele estar caracterizado por angustia, ansiedad y una profunda tristeza por la p&#x00E9;rdida de la capacidad para reproducirse, p&#x00E9;rdida que se a&#x00F1;ade a otras producidas tambi&#x00E9;n por la situaci&#x00F3;n m&#x00E9;dica. Los temores a que la incapacidad para reproducirse repercutan en la relaci&#x00F3;n de pareja son igualmente frecuentes. Temor al abandono por parte de la pareja sana que ha podido haber deseado tener hijos, o temor a no encontrar una pareja estable por no poder reproducirse suelen estar presentes en muchas mujeres. Sentimientos de culpa suelen estar asociados a la responsabilidad que siente la mujer de no ser solo ella quien se ve obligada a privarse de la maternidad, sino tambi&#x00E9;n su pareja (Die Trill, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2004</xref>). </p>

			<p>La capacidad para reproducirse suele estar asociada a m&#x00FA;ltiples sentimientos asociados a la maternidad y la femineidad, y en algunos casos, a la propia val&#x00ED;a personal y auto-estima. Algunas mujeres que ven truncada su capacidad para engendrar pueden sentirse “menos mujeres”, o incluso “menos personas” si no pueden satisfacer sus deseos de ser madres. La incapacidad para reproducirse est&#x00E1; asociada a la inhibici&#x00F3;n del deseo sexual, a la evitaci&#x00F3;n de las relaciones sexuales y a un inter&#x00E9;s reducido en la actividad sexual cuando la mujer se percibe a s&#x00ED; misma como menos atractiva sexualmente a consecuencia de la infertilidad. En los casos en los que se ha inducido una menopausia prematura como consecuencia del tratamiento contra el c&#x00E1;ncer, a la incapacidad para reproducirse se a&#x00F1;aden los s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos de la menopausia tales como irritabilidad, labilidad afectiva (esto es, cambios de humor repentinos), sofocos y sudores, insomnio, agitaci&#x00F3;n nerviosa, etc.. Menopausia e infertilidad se unen aqu&#x00ED; para producir un mayor n&#x00FA;mero de reacciones emocionales negativas tales como ansiedad y depresi&#x00F3;n. En muchos casos las mujeres que han padecido determinados tipos de tumores no son candidatas adecuadas para recibir terapia hormonal sustitutoria con lo cual los s&#x00ED;ntomas desarrollados son dif&#x00ED;ciles de controlar pudiendo alterar significativamente su calidad de vida (Die Trill, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2004</xref>).  </p>
		</sec>


		<sec id="S6">
			<title>6. LAS RELACIONES MATERNO-FILIALES Y EL IMPACTO DEL C&#x00C1;NCER MATERNO SOBRE LOS HIJOS </title>

			<p>Se ha estudiado aunque no de forma especialmente extensa el impacto que tiene el c&#x00E1;ncer materno sobre la relaci&#x00F3;n con los hijos, siendo el foco central de estas investigaciones las mujeres con c&#x00E1;ncer de mama. Las madres enfermas no siempre son conocedoras del proceso psicol&#x00F3;gico por el que est&#x00E1;n pasando sus hijos debido al c&#x00E1;ncer de mama que ellas sufren (Zhalis y Lewis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1998</xref>). Utilizan las preguntas que sus hijos les hacen sobre la enfermedad como est&#x00ED;mulo para iniciar conversaciones con ellos sobre el c&#x00E1;ncer, evitando di&#x00E1;logo con ellos cuando el ni&#x00F1;o se muestra retra&#x00ED;do, en silencio o evita preguntar (Shands, Lewis y Zahlis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2000</xref>). Durante las fases iniciales del c&#x00E1;ncer las madres quieren ayudar a sus hijos y se preocupan enormemente por ellos, pero suelen experimentar demasiados s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos y estar excesivamente angustiadas con la enfermedad como para poder ejercer su rol de madre como lo ha hecho anteriormente. Con frecuencia reportan que quisieran proporcionar a sus hijos maneras eficaces de enfrentarse al c&#x00E1;ncer pero que desconocen c&#x00F3;mo hacerlo y c&#x00F3;mo hablar con ellos sin aumentar su nivel de preocupaci&#x00F3;n o <italic>distress.</italic> Con frecuencia se resisten a hablar abierta y claramente sobre la enfermedad con sus peque&#x00F1;os, desde su instinto de protecci&#x00F3;n hacia ellos. Debido a su estado de vulnerabilidad f&#x00ED;sica, en muchas ocasiones reportan no sentirse capaces de gestionar el estado afectivo de los ni&#x00F1;os (Zhalis y Lewis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1998</xref>).</p>

			<p>Las madres solteras pueden tener un riesgo a&#x00F1;adido a la hora de ayudar a sus hijos a enfrentarse a su enfermedad. En algunos estudios se ha demostrado que estas madres enfermas dependen de sus hijos como una de sus principales fuentes de apoyo, compartiendo con ellos confidencias sobre su enfermedad y dependiendo de ellos cuando requer&#x00ED;an asistencia inmediata (Lewis <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1996</xref>), sobrecarg&#x00E1;ndoles emocionalmente con frecuencia.</p>

			<p>Los hijos de las enfermas suelen hacer lo mismo que sus padres hacen con ellos, protegen a la enferma de la angustia que consideran pueden generar en sus madres al hablar o preguntar sobre el c&#x00E1;ncer. Por ello tienden a reprimir o esconder sus pensamientos, temores y sentimientos en un intento de proteger a la paciente y no causar m&#x00E1;s tensi&#x00F3;n en la relaci&#x00F3;n con ella (Issel, Ersek y Lewis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1990</xref>). </p>

			<p>Las madres con c&#x00E1;ncer que tienen el estado de &#x00E1;nimo deprimido experimentan m&#x00E1;s dificultades para ejercer su rol de madre y para impartir disciplina adecuadamente sobre sus hijos. El estado de &#x00E1;nimo deprimido produce una visi&#x00F3;n negativa acentuada sobre la enfermedad y causa que la familia funcione menos eficazmente como unidad (Lewis y Hammond, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1992</xref>). Incluso se ha observado que la auto-estima de los hijos de pacientes con c&#x00E1;ncer de mama puede sufrir debido a que internalizan los cambios en la auto-val&#x00ED;a que sus madres experimentan como consecuencia de su dependencia, de la alteraci&#x00F3;n en el funcionamiento y en el aspecto f&#x00ED;sico que experimentan como consecuencia del c&#x00E1;ncer, y en la dificultad que muestran para mantener sus roles como lo hac&#x00ED;an previamente a la enfermedad (Armsden y Lewis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1994</xref>). </p>

			<p>No es de sorprender que la investigaci&#x00F3;n demuestre que el <italic>distress</italic>emocional es mayor en hijos del mismo sexo que el progenitor enfermo. Las hijas adolescentes son quienes m&#x00E1;s <italic>distress</italic> experimentan cuando su madre est&#x00E1; enferma, comparadas con otros grupos de ni&#x00F1;os y j&#x00F3;venes adultos con un progenitor enfermo (Compas <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1994</xref>). Wellisch y sus colegas observaron que mujeres que hab&#x00ED;an vivido el c&#x00E1;ncer de mama materno durante su adolescencia (Wellisch <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1992</xref>), estaban peor adaptadas emocionalmente que aqu&#x00E9;llas que eran de menor edad cuando su madre enferm&#x00F3;. Dos posibles explicaciones se pueden aportar: una es la creciente identificaci&#x00F3;n que se produce durante la adolescencia, con el progenitor del mismo sexo, y que se puede ver alterada durante la enfermedad de la madre en las adolescentes. Otra posible explicaci&#x00F3;n es la mayor demanda que recae sobre la adolescente para cubrir el rol de la madre cuando esta est&#x00E1; enferma.  </p>
		</sec>


		<sec id="S7">
			<title>7. MUJERES Y RIESGO GEN&#x00C9;TICO </title>

			<p>Existe muy poca literatura, y desde luego ning&#x00FA;n estudio en profundidad, sobre el impacto que tiene sobre la mujer, transmitir una mutaci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica que predisponga a desarrollar c&#x00E1;ncer. Sin embargo, hay mucha informaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica anecd&#x00F3;tica sobre los profundos sentimientos de culpa que siente la mujer una vez que ha aprendido que su hijo/a es portador/a de una mutaci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica que ella misma tiene. Al fin y al cabo, los padres sienten un gran orgullo cuando observan las caracter&#x00ED;sticas positivas heredadas de sus hijos: “Tiene mis mismos ojos azules…”. Algunas preguntas surgen en este contexto: ¿cu&#x00E1;les ser&#x00E1;n las consecuencias emocionales sobre la madre cuando conciba a un hijo sabiendo que es portadora de una mutaci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica que le pone en riesgo a este? ¿Se sentir&#x00E1; incluso m&#x00E1;s culpable si el hijo desarrolla c&#x00E1;ncer posteriormente? La decisi&#x00F3;n de no tener hijos es una decisi&#x00F3;n extrema, especialmente en los casos en los que la predisposici&#x00F3;n heredada existe en la edad adulta y cuando existe alguna promesa de que la prevenci&#x00F3;n o el tratamiento pueden mejorar para cuando el hijo/a pueda haber desarrollado la enfermedad. </p>

			<p>Mujeres que no tienen pareja en el momento en el que se les plantea el <italic>screening</italic> gen&#x00E9;tico se enfrentan al temor de encontrar una pareja en el futuro que acepte el riesgo elevado de c&#x00E1;ncer en su familia o en ella misma en el caso de que resulte ser portadora de una mutaci&#x00F3;n (Patenaude, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2005</xref>). Mujeres homosexuales con historias significativas de c&#x00E1;ncer de mama y ovario en sus familias tienen elevados niveles de preocupaci&#x00F3;n y un gran inter&#x00E9;s en las pruebas gen&#x00E9;ticas (Durfy <italic>et al.</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1999</xref>). La comunicaci&#x00F3;n con su familia puede verse distorsionada por la falta de aceptaci&#x00F3;n por parte de esta, de la orientaci&#x00F3;n sexual de la mujer. Adem&#x00E1;s, algunos miembros de la familia pueden confundir la heredabilidad del riesgo gen&#x00E9;tico con la de la condici&#x00F3;n sexual, lo cual puede interferir a&#x00FA;n m&#x00E1;s en el proceso de comunicaci&#x00F3;n tan necesario. A esto se a&#x00F1;ade la necesidad de modificar ocasionalmente, la decisi&#x00F3;n acerca de qui&#x00E9;n quedar&#x00E1; embarazada en la relaci&#x00F3;n de pareja, en el caso de que una de ellas sea portadora de una mutaci&#x00F3;n, pudiendo tener esto implicaciones importantes en los aspectos emocionales de la relaci&#x00F3;n (Patenaude, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2005</xref>).  </p>
		</sec>


		<sec id="S8">
			<title>8. CONCLUSIONES </title>

			<p>Es evidente lo importante que es tener en cuenta las diferencias de g&#x00E9;nero cuando se estudia el impacto del c&#x00E1;ncer sobre las personas. Las mujeres sufren alteraciones significativas en la imagen corporal y femineidad, as&#x00ED; como en su sexualidad como consecuencia del c&#x00E1;ncer. Cuestiones relacionadas con la maternidad, la auto-val&#x00ED;a y la incapacidad de reproducirse tendr&#x00E1;n un impacto significativo sobre su calidad de vida y su estado emocional. El c&#x00E1;ncer afectar&#x00E1; no solo a su adaptaci&#x00F3;n psicol&#x00F3;gica global, sino a las relaciones de pareja y materno-filiales. Muchas se tienen que enfrentar adem&#x00E1;s, a la posibilidad de ser transmisoras de una predisposici&#x00F3;n gen&#x00E9;tica que puede influir en su decisi&#x00F3;n para tener hijos. A pesar de todo ello, la mujer generalmente cuenta con unos recursos personales significativos y potentes, en ocasiones espec&#x00ED;ficos de la mujer, para afrontar estas alteraciones de formas que le permiten recuperar el m&#x00E1;ximo de su funcionamiento previo en muchos casos. No obstante, son necesarios m&#x00E1;s estudios centrados espec&#x00ED;ficamente en la mujer, que identifiquen con m&#x00E1;s detalle sus necesidades psicosociales espec&#x00ED;ficas con el fin de poder desarrollar programas concretos que tengan en cuenta las diferencias de g&#x00E9;nero en el afrontamiento de la enfermedad oncol&#x00F3;gica, en el proceso de toma de decisiones m&#x00E9;dicas y en las variables necesarias para la optimizaci&#x00F3;n de su calidad de vida.</p>
	
		</sec>
		
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