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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2015.774n4010</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2015.774n4010</article-id>
			 
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				<subject>VARIA / VARIA</subject>
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				<article-title>La cuesti&#x00F3;n de la moral en Ser y tiempo de Martin Heidegger</article-title>
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					<trans-title>The question of ethics in Martin Heidegger’s Being and Time</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">The question of ethics in Martin Heidegger’s Being and Time</alt-title>
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					 <surname>Lozano D&#x00ED;az</surname>
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				<aff id="U1">Universidad Francisco de Vitoria</aff>
				
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				<year>2015</year>
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			<year>2015</year>
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			<volume>191</volume>
			<issue>774</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Se puede ver en <italic>Ser y tiempo</italic> el intento de establecer una moral de la autenticidad, pues la vida humana se considera como constante proyectarse hacia adelante, estableciendo metas e intentando cumplirlas a partir de la decisi&#x00F3;n y de la responsabilidad que surge de la propia comprensi&#x00F3;n de uno mismo como proyecto individual e intransferible. Pero esta moral de la autenticidad solo ser&#x00ED;a aceptable para Heidegger si se considerase como fundamento ontol&#x00F3;gico o metaf&#x00ED;sico independiente de las verdades, valores o principios que a su vez se utilizar&#x00ED;an como criterios para las conductas o comportamientos concretos.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>In <italic>Being and Time</italic> one can perceive an attempt to establish an ethics of authenticity, as human life is described as a constant endeavour to move forward, establishing goals and striving to achieve them based on decisions and a sense of responsibility grounded in one’s understanding of oneself as an individual and a non-transferable project. But these ethics of authenticity would only be acceptable to Heidegger if considered as an ontological or metaphysical foundation independent from the truths, values or principles which, in turn, are used as criteria for specific conducts and behaviours.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Ser</kwd>
				<kwd>ente</kwd>
				<kwd>respectividad</kwd>
				<kwd>proyecto</kwd>
				<kwd>muerte</kwd>
				<kwd>responsabilidad</kwd>
				<kwd>decisi&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>autenticidad</kwd>
				<kwd>moral</kwd>				
			</kwd-group>
 
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Being</kwd>	
				<kwd>entity</kwd>
				<kwd>respectivity</kwd>
				<kwd>project</kwd>
				<kwd>death</kwd>
				<kwd>responsibility</kwd>
				<kwd>decision</kwd>
				<kwd>authenticity</kwd>
				<kwd>ethics</kwd>				
			</kwd-group>
		
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>1. LA PREGUNTA POR EL SER COMO B&#x00DA;SQUEDA DE LO ORIGINARIO </title>
		
			<p>En cuanto que miembro del movimiento fenomenol&#x00F3;gico iniciado por su maestro Husserl, Heidegger plantea su primera obra importante, <italic>Ser y Tiempo</italic>, publicada en 1927, como una b&#x00FA;squeda de la estructura originaria de la realidad misma. Sin embargo, y a diferencia de Husserl, no buscar&#x00E1; esta dimensi&#x00F3;n originaria en el yo trascendental o conciencia pura de la que participa todo yo o conciencia subjetiva individual humana, y que constituye el mundo y los objetos que luego se encuentran los sujetos humanos individuales. Huyendo de todo intelectualismo, Heidegger considera que la estructura originaria de la realidad est&#x00E1; escondida o disimulada por los hechos cotidianos y banales que nos envuelven, nos implican y nos absorben, y que por ello el punto de partida en su b&#x00FA;squeda tiene que ser un an&#x00E1;lisis de la actividad pr&#x00E1;ctica de la vida humana que vaya m&#x00E1;s all&#x00E1; de nuestras representaciones inmediatas. Lo primario que se trata de entender no ser&#x00E1; accesible desde los conocimientos de un sujeto acerca de los objetos, ni siquiera desde los actos del sujeto sobre los objetos, sino desde los comportamientos del sujeto, que incluyen tanto a los objetos como a lo que el propio sujeto experimenta en s&#x00ED; mismo. Comportamientos del sujeto que son previos u originales respecto a la posterior nivelaci&#x00F3;n que producen las categor&#x00ED;as objetivantes de la teor&#x00ED;a y de la raz&#x00F3;n.  </p>

			<p>Si para Husserl la fenomenolog&#x00ED;a era fundamentalmente mirada reflexiva, un acto de conciencia descriptivo, ahora el an&#x00E1;lisis fenomenol&#x00F3;gico es fundamentalmente comprensi&#x00F3;n hermen&#x00E9;utica, un comportamiento o cierto tipo de experiencia personal (Von Herrmann, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2000</xref>, pp. 3-5, 31-32, 79-82 y 146-148). Lo que vemos y comprendemos no son simplemente objetos a los que hemos dado un sentido como tales, a los que hemos constituido, sino experiencias vitales en s&#x00ED; mismas que est&#x00E1;n aconteciendo y que est&#x00E1;n siendo hechas expl&#x00ED;citas y visibles. Todo lo cual adopta en <italic>Ser y Tiempo</italic> la forma de la pregunta por el Ser, la pregunta por el sentido de aquello que determina a los seres como seres y hace posible que sean entendidos, la pregunta por el sentido de la capacidad de encontrar sentido a todo lo que existe.</p>

			<p>Heidegger comienza distinguiendo entre Ser (<italic>Sein</italic>) y ente (<italic>Seiend</italic>). Ser es lo que determina al ente en cuanto ente, lo que hace que un ente sea, y ente significa cosa, algo que es. El ente o cosa es “lo que” es, mientras que el Ser es lo que hace posible a todo “qu&#x00E9;”, lo que puede aplicarse a cualquier ente o cosa. Por ello, todo ente presupone el Ser, que no puede ser pensado como un ente m&#x00E1;s, como una cosa o un objeto, sino que es una especie de horizonte significativo desde el cual toda realidad, todo ente, es siempre visto. Ser es pues la idea no captada conceptualmente que la metaf&#x00ED;sica supone sin tematizar. Es una idea indefinida de la que no tenemos en principio ning&#x00FA;n contenido que la precise, pero que est&#x00E1; actuando desde el momento en que hay entes, cosas que son (Rodr&#x00ED;guez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1987</xref>, p. 60). Es un significado anterior a todas las distinciones que la tradici&#x00F3;n ha efectuado sobre los entes y que han dado lugar a las diferentes ciencias o saberes. Primero los entes son, tienen ser, las cosas existen, y presuponiendo esto, las diferentes ciencias acotan un &#x00E1;mbito del Ser, un grupo de entes, y los estudia. As&#x00ED;, la f&#x00ED;sica estudia los entes o cosas que se hallan presentes en la naturaleza, la matem&#x00E1;tica estudia los entes o cosas que se conocen como n&#x00FA;meros, la historia estudia c&#x00F3;mo se han comportado o qu&#x00E9; le ha sucedido a un grupo de entes llamados seres humanos, etc. </p>
		</sec>
			
			
		<sec id="S2">
			<title>2. EL SER-AH&#x00CD; Y SU REALIDAD </title>
			
			<p>Heidegger a&#x00F1;ade adem&#x00E1;s que el Ser solo ser&#x00E1; abordable si partimos del ser humano, &#x00FA;nico ente que se pregunta por el Ser. Todos los entes o cosas son, tienen ser, pero solo un grupo de entes, los seres humanos, preguntamos por el Ser, y ello indica que tenemos una cierta precomprensi&#x00F3;n de &#x00E9;l, una comprensi&#x00F3;n confusa y poco clara, ya que preguntamos por el Ser sin que acabemos de ver exactamente por lo que preguntamos, pero real, pues en caso contrario no podr&#x00ED;amos ni tan siquiera hacernos la pregunta (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, pp. 28-29).</p>

			<p>El ser humano es, dice Heidegger, ser-ah&#x00ED; (<italic>Dasein</italic>), &#x00FA;nico ente que entiende el Ser, que ve su vida afectada por el Ser, que existe (<italic>Existenz</italic>), mientras que los dem&#x00E1;s entes simplemente son o subsisten, est&#x00E1;n meramente presentes (<italic>Vorhandenheit</italic>) o son manejables (<italic>Zuhandenheit</italic>). La distinci&#x00F3;n entre el Ser y el ente pertenece as&#x00ED; al modo de existir del ser-ah&#x00ED;, sea o no este expl&#x00ED;citamente consciente de ello. De hecho puede decirse que existir es estar llevando a cabo dicha distinci&#x00F3;n, aunque sea de una manera latente. Y lo que tiene que hacerse para concebir expresamente esta distinci&#x00F3;n, para intentar alcanzar un conocimiento lo m&#x00E1;s claro y preciso del Ser, es analizar ese rasgo especial del ser humano o ser-ah&#x00ED;, aclarar la vaga comprensi&#x00F3;n que posee del Ser. Se trata de distinguir entre lo existentivo (<italic>existenziell</italic>) u &#x00F3;ntico del ser humano, aquellas propiedades o aspectos que posee en cuanto es un ente m&#x00E1;s, y lo existencial (<italic>existenzial</italic>) u ontol&#x00F3;gico, aquellos elementos que se refieren al ser humano en tanto condicionado por su comprensi&#x00F3;n del Ser, aquello que lo convierte en un ser-ah&#x00ED;.</p>

			<p>El ser-ah&#x00ED; no es el ser humano sin m&#x00E1;s, sino que es lo originario del ser humano, es el ser humano en tanto que se relaciona con el Ser, que se encuentra en la comprensi&#x00F3;n del Ser. Comprensi&#x00F3;n que hace de enlace entre la cuesti&#x00F3;n del Ser y la intr&#x00ED;nseca finitud de ese ser humano que es propenso a ella. M&#x00E1;s que un mero sin&#x00F3;nimo de ser humano, el ser-ah&#x00ED; es un acontecer o un dirigirse hacia que tiene lugar en el ser humano (Richardson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1967</xref>, p. 45). El ser-ah&#x00ED; no es algo dado emp&#x00ED;ricamente, no puede confundirse con un existente concreto, sino que es la condici&#x00F3;n de posibilidad de toda existencia concreta.</p>

			<p>El propio Heidegger indica que si se parte del ser humano tiende a consider&#x00E1;rsele como un yo o un sujeto inmediatamente dado y se tiende a obviar la pregunta por su ser, por lo ontol&#x00F3;gico originario. Motivo por el cual el an&#x00E1;lisis existencial tiene que evitar designar al ente que somos nosotros mismos con expresiones como “vida”, “hombre”, “sujeto”, “conciencia” o “alma”, nombres que designan determinados dominios o sectores de fen&#x00F3;menos tem&#x00E1;ticamente separables con vistas a determinadas investigaciones en las que no se tienen en cuenta los fundamentos ontol&#x00F3;gicos:  </p>

						<p>“Una de las primeras tareas de la anal&#x00ED;tica ser&#x00E1; mostrar que si se pretende partir de un yo o sujeto inmediatamente dado, se desconoce de forma radical la constituci&#x00F3;n fenom&#x00E9;nica del ser-ah&#x00ED;. Toda idea de “sujeto” —si no est&#x00E1; depurada por una previa y fundamental determinaci&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica— comporta ontol&#x00F3;gicamente la posici&#x00F3;n del <italic>subjectum</italic> (hypoke&#x00ED;menon), por m&#x00E1;s que uno se defienda &#x00F3;nticamente en la forma m&#x00E1;s enf&#x00E1;tica contra la “sustancializaci&#x00F3;n del alma” o la “cosificaci&#x00F3;n de la conciencia”. La coseidad misma tiene que ser previamente aclarada en su origen ontol&#x00F3;gico, para que se pueda preguntar qu&#x00E9; es lo que debe entenderse <italic>positivamente </italic>por el <italic>ser</italic> no cosificado del sujeto, del alma, de la conciencia, del esp&#x00ED;ritu y de la persona. Todos estos nombres designan determinados dominios fenom&#x00E9;nicos “susceptibles de desarrollo”, pero su empleo va siempre unido a un curioso no sentir que sea necesario preguntar por el ser del ente as&#x00ED; designado. No es, pues, un capricho terminol&#x00F3;gico el que nos lleva a evitar estos nombres, como tambi&#x00E9;n las expresiones “vida” y “hombre”, para designar al ente que somos nosotros mismos.” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 71).</p>  

			<p>De hecho, Heidegger distingue entre las ciencias o saberes que no se ocupan del Ser, y que se basan en el car&#x00E1;cter &#x00F3;ntico o existentivo del ser humano, y la Ontolog&#x00ED;a o Filosof&#x00ED;a que se ocupa del Ser, y que se basa en el car&#x00E1;cter ontol&#x00F3;gico o existencial del ser humano. Distinci&#x00F3;n que se explica en los § 3 y 4 de <italic>Ser y Tiempo</italic> y en el comienzo de “Fenomenolog&#x00ED;a y teolog&#x00ED;a”, conferencia pronunciada por primera vez en el mismo a&#x00F1;o en que fue publicado <italic>Ser y Tiempo</italic>. Todas las ciencias &#x00F3;nticas son maneras de ser del ser-ah&#x00ED; en las que este se comporta tambi&#x00E9;n con relaci&#x00F3;n a entes que pueden ser otros que &#x00E9;l. Son as&#x00ED; ciencias positivas que tienen siempre como tema un positum, un ente o un &#x00E1;mbito de lo ente que est&#x00E1; ah&#x00ED; delante y que de alguna manera ha sido demarcado y fijado como tema de una objetivaci&#x00F3;n y de un cuestionamiento te&#x00F3;rico antes de la propia investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. La historia, la naturaleza, el lenguaje o la fe son as&#x00ED; objeto de las ciencias hist&#x00F3;ricas, de la F&#x00ED;sica, de la Ling&#x00FC;&#x00ED;stica o de la Teolog&#x00ED;a, ciencias &#x00F3;nticas o positivas que se diferencian b&#x00E1;sicamente entre ellas por el determinado ente o &#x00E1;mbito de lo ente hacia el que se dirigen. Por el contrario, la ciencia del Ser, la Ontolog&#x00ED;a o Filosof&#x00ED;a que se desarrollar&#x00E1; en <italic>Ser y Tiempo</italic>, no se dirige hac&#x00ED;a ning&#x00FA;n ente o &#x00E1;mbito de lo ente, no es positiva, sino que se basa en el car&#x00E1;cter ontol&#x00F3;gico del ser-ah&#x00ED;, en el hecho de que sea afectado por el Ser, y se dirige hacia dicho Ser, diferenci&#x00E1;ndose radicalmente de todas las dem&#x00E1;s ciencias. En tanto que ciencia del Ser, la Ontolog&#x00ED;a o Filosof&#x00ED;a es la ciencia que se ocupa de la dimensi&#x00F3;n a partir de la cual aparece cualquier ente o cualquier dato de una ciencia positiva.</p>

			<p>La filosof&#x00ED;a, ontolog&#x00ED;a fundamental o anal&#x00ED;tica existencial del ser-ah&#x00ED;, es previa al trabajo positivo de las diversas ciencias espec&#x00ED;ficas que se ocupan del ser humano. Es previa a la Biolog&#x00ED;a, pues el fen&#x00F3;meno “vida” solo puede comprenderse a partir del ser-ah&#x00ED;, es previa a la Antropolog&#x00ED;a, que siempre parte del ser humano en tanto que una realidad dada, y es previa a la Psicolog&#x00ED;a, que se ocupa de los estados mentales del sujeto. Y es precisamente debido a esta prioridad de la ontolog&#x00ED;a existencial del ser-ah&#x00ED; con respecto a los aspectos espec&#x00ED;ficos o existentivos del ser humano que <italic>Ser y tiempo</italic> no se ocupa de cuestiones como la sexualidad o la pol&#x00ED;tica que ser&#x00ED;an imprescindibles en cualquier estudio antropol&#x00F3;gico.</p>

			<p>La anal&#x00ED;tica existencial que se va a realizar en <italic>Ser y tiempo</italic> tiene por lo tanto el objetivo de acceder al ser del ser-ah&#x00ED; para a partir de &#x00E9;l elaborar el sentido del Ser en general. Pero Heidegger a&#x00F1;ade como precisi&#x00F3;n que para acceder al ser del ser-ah&#x00ED; no podemos partir de esa cierta precomprensi&#x00F3;n confusa y poco clara que el propio ser-ah&#x00ED; posee de s&#x00ED; mismo, que posee de su ser. Es porque el ser-ah&#x00ED; posee cierta precomprensi&#x00F3;n de su ser que podemos interrogarlo sobre ese ser con vistas a explicitarlo, pero no podemos basarnos en esa cierta precomprensi&#x00F3;n de su ser que posee el ser-ah&#x00ED; para encontrar y explicitar el Ser, pues de hecho esa cierta precomprensi&#x00F3;n es incorrecta, no alcanza lo esencial, no permite que el ser-ah&#x00ED; descubra su espec&#x00ED;fica constituci&#x00F3;n de ser. Aunque preontol&#x00F3;gicamente el ser-ah&#x00ED; no es extra&#x00F1;o a s&#x00ED; mismo, pues es consciente de que est&#x00E1; afectado por el Ser y se pregunta por &#x00E9;l, ontol&#x00F3;gicamente el ser-ah&#x00ED; est&#x00E1; alejado de s&#x00ED; mismo, pues la respuesta que se da a la pregunta por su ser se limita a su dimensi&#x00F3;n &#x00F3;ntica, se circunscribe exclusivamente al &#x00E1;mbito de lo natural o mundano (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 40).</p>

			<p>En cuanto que posee una dimensi&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica, en cuanto que es el ente privilegiado, el ser-ah&#x00ED; se interroga por su ser, busca su sentido, pero en cuanto que posee una dimensi&#x00F3;n &#x00F3;ntica, en cuanto que es un ente m&#x00E1;s entre los entes o elementos del mundo, el ser-ah&#x00ED; posee la tendencia natural a comprender su propio ser a partir del ser de los dem&#x00E1;s entes que &#x00E9;l no es y que encuentra en el mundo. Busca interpretarse a s&#x00ED; mismo a partir de las dem&#x00E1;s cosas mundanas, como algo meramente presente, manejable o instrumental, y con ello lo &#x00FA;nico que consigue es comprenderse o interpretarse mal a s&#x00ED; mismo y que su ser, su sentido, permanezca oculto.</p>

			<p>Es precisamente por esta incomprensi&#x00F3;n radical del ser-ah&#x00ED; acerca de su ser que la anal&#x00ED;tica existencial no puede pasar de la precomprensi&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica por parte del ser-ah&#x00ED; a la comprensi&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica propiamente dicha, no puede utilizar ni las categor&#x00ED;as de origen &#x00F3;ntico ni las respuestas que el ser-ah&#x00ED; encuentra mediante esas categor&#x00ED;as. En resumen, la anal&#x00ED;tica existencial debe ignorar cualquier posible explicaci&#x00F3;n o respuesta &#x00F3;ntica que el ser-ah&#x00ED; elabore sobre su ser o sentido &#x00FA;ltimo, incluyendo cualquier aportaci&#x00F3;n proveniente de las ciencias positivas o espec&#x00ED;ficas que se ocupan del ser humano, como la Biolog&#x00ED;a, la Antropolog&#x00ED;a o la Psicolog&#x00ED;a, y debe partir exclusivamente de la dimensi&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica del ser-ah&#x00ED;, del hecho radical y primero de que el ser-ah&#x00ED; existe pregunt&#x00E1;ndose por su ser. Debe partir de la constituci&#x00F3;n fundamental de su cotidianidad, de las estructuras ontol&#x00F3;gicas fundamentales y no meramente entitativas o c&#x00F3;sicas que el ser humano muestra o expresa en su existencia f&#x00E1;ctica, en s&#x00ED; mismo y desde s&#x00ED; mismo (Von Herrmann, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1987</xref>, pp. 153-178). En palabras del propio Heidegger: </p>
			
						<p>“Dicho de manera negativa: no se debe aplicar a este ente de un modo dogm&#x00E1;tico y constructivo una idea cualquiera de Ser y realidad, por muy “obvia” que ella sea; ni se deben imponer al ser-ah&#x00ED;, sin previo examen ontol&#x00F3;gico, “categor&#x00ED;as” bosquejadas a partir de tal idea. El modo de acceso y de interpretaci&#x00F3;n debe ser escogido, por el contrario, de tal manera que este ente se pueda mostrar en s&#x00ED; mismo y desde s&#x00ED; mismo. Y esto quiere decir que el ente deber&#x00E1; mostrarse tal como es <italic>inmediata y regularmente</italic>, en su <italic>cotidianidad </italic>media. Y sobre la base de &#x00E9;sta no deber&#x00E1;n sacarse a la luz estructuras arbitrarias o accidentales, sino estructuras esenciales, que se mantengan como determinantes de su ser en todo modo de ser del ser-ah&#x00ED; f&#x00E1;ctico.” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, pp. 40-41). </p>
						
			<p>Pues bien, lo primero que se revela al analizar al ser humano o ser-ah&#x00ED; en cuanto que ontol&#x00F3;gico o afectado por el Ser es el ser-en-el-mundo (<italic>In-der-Welt-sein</italic>), el hecho de que no es un sujeto aislado en s&#x00ED; mismo, sino que solo tiene subjetividad en cuanto la despliega en su mundo circundante, en cuanto piensa o se ocupa de los dem&#x00E1;s entes o cosas que le rodean. Al ser-ah&#x00ED; se le ha de ver, pues, en el conjunto de intenciones, significaciones y cosas con las que se relaciona, y a las cosas o entes no hay que tomarlas como cosas en s&#x00ED; mismas, sino como relacionadas con el ser del ser-ah&#x00ED;.</p>

			<p>No hay por lo tanto una estricta contraposici&#x00F3;n sujeto-objeto o conciencia-objeto, un elemento aislado que tiene enfrente, fuera de &#x00E9;l, unas cosas totalmente independientes que usa o no, como defiende mayoritariamente el pensamiento tradicional, incluido Husserl, y el propio sentido com&#x00FA;n, sino una &#x00ED;ntima unidad de ambos aspectos denominada ser-en-el-mundo.</p>

			<p>El ser-ah&#x00ED; o ser humano solo puede vivir refiri&#x00E9;ndose a los entes que le rodean. Ning&#x00FA;n ser humano puede lograr, aunque solo sea por un momento, dejar de pensar en nada o no ocuparse de algo. El ser-ah&#x00ED; est&#x00E1; siempre relacion&#x00E1;ndose con los entes externos, integr&#x00E1;ndolos en sus propios sentimientos o estados de &#x00E1;nimo (<italic>Stimmung</italic>), comprendiendo y realizando con ellos parajes o todos de significatividad (<italic>bewandtnisganzheit</italic>), dando razones, realizando descubrimientos, abriendo posibilidades, proyectando, existiendo, erigiendo el mundo que forma parte de su propio ser. A su vez, todos los entes que rodean a un ser-ah&#x00ED; no son algo por s&#x00ED; mismos, sino que forman parte de los parajes o todos de significatividad que realiza el ser-ah&#x00ED; cuando los abre o hace accesibles, cuando forman parte de los conjuntos de referencia que realiza el ser-ah&#x00ED; y que no les son extr&#x00ED;nsecos, sino que los constituyen en cuanto &#x00FA;tiles, constituyen su ser mismo, les dan un sentido, los convierten en objetos.</p>

			<p>El ser-ah&#x00ED; existe dando un sentido o utilidad a los entes que le rodean, convirti&#x00E9;ndolos en objetos manejables e integr&#x00E1;ndolos en sus centros de inter&#x00E9;s: el martillo sirve para clavar clavos, y esto le da su identidad, su ser, mientras que los clavos se clavan para colgar un cuadro, que sirve para adornar, para que el ser humano est&#x00E9; a gusto, para que descanse mejor, para que pueda trabajar m&#x00E1;s, y as&#x00ED; hasta donde se quiera. Si no hubiera seres humanos, puede que hubiese algo, no lo sabemos, pues no nos podemos imaginar el mundo sin seres humanos, pero lo que es seguro es que no habr&#x00ED;a martillos, ni clavos, ni cuadros, pues todo esto son identidades o sentidos que el ser humano otorga a los entes que le rodean cuando los integra en los todos de significatividad o conjuntos de para qu&#x00E9; que forman parte de s&#x00ED; mismo, y el &#x00FA;ltimo para qu&#x00E9;, lo &#x00FA;ltimo que le va al ser-ah&#x00ED;, es el cuidado (<italic>Sorge</italic>) de los entes: </p>

						<p>“Ser-en-el-mundo, seg&#x00FA;n la interpretaci&#x00F3;n que hemos hecho, quiere decir: absorverse atem&#x00E1;tica y circunspectivamente en las remisiones constitutivas de la manejabilidad del todo de &#x00FA;tiles. El cuidarse de es, en cada caso, como es, sobre la base de una familiaridad con el mundo.” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 103).</p>  

			<p>El ser ah&#x00ED; es un ente cuyo ser es posibilidad, ser de una manera o de otra. Encontr&#x00E1;ndose (<italic>Befindlichkeit</italic>) en el mundo y comprendiendo (<italic>verstehen</italic>), se cuida (<italic>besorgen</italic>) de los entes que le rodean, se preocupa por ellos, e integr&#x00E1;ndolos en todos de significatividad va m&#x00E1;s all&#x00E1; de s&#x00ED; y traza metas o posibilidades que luego intenta cumplir. El ser-ah&#x00ED; alcanza as&#x00ED; su propia apertura o estado de abierto, abre las posibilidades de su ser y las regula. El ser-ah&#x00ED; existe, se las tiene que ver con el Ser, siendo relativamente al poder ser que es &#x00E9;l mismo, como proyecto. Y cuando se comporta de este modo, cuando utiliza los entes que le rodean para trazar metas o posibilidades que luego intenta cumplir, el ser-ah&#x00ED; existe propiamente. No hay un sujeto contrapuesto al Ser, no hay una especie de relaci&#x00F3;n entre el ser-ah&#x00ED; y el Ser, sino que la existencia designa el ser del ser-ah&#x00ED; en tanto que este es un comportarse seg&#x00FA;n el modo de la posibilidad. La relaci&#x00F3;n con el Ser que caracteriza al ser humano no es una simple facultad o un atributo esencial, sino la puesta en relieve de su especificidad, pues sus actos o propiedades son maneras de ser. La esencia del ser humano es al mismo tiempo su existencia. Lo que el ser humano es, es al mismo tiempo su manera de ser o de existir, su manera de ser-ah&#x00ED;, de temporalizarse. No se trata de permanecer en la inactividad o en la contemplaci&#x00F3;n, sino que se trata de vivir trazando posibilidades, asumiendo riesgos, existiendo.</p>

			<p>Igualmente, la relaci&#x00F3;n del ser-ah&#x00ED; con sus semejantes, con los otros ser-ah&#x00ED; o seres humanos, tambi&#x00E9;n forma parte del ser-en-el-mundo. La relaci&#x00F3;n del ser-ah&#x00ED; con los otros entes que son semejantes a &#x00E9;l, que no son &#x00FA;tiles manejables, va m&#x00E1;s all&#x00E1; del cuidarse de ellos (<italic>Besorge</italic>), es un preocuparse por ellos (<italic>F&#x00FC;rsorge</italic>) que genera lo social y sus instituciones, y que surge a partir del car&#x00E1;cter originario del ser-ah&#x00ED; como ser-con (<italic>Mitsein</italic>). Pero del mismo modo que el ser-ah&#x00ED; no es un sujeto enfrentado a las cosas objetivas y exteriores, en la relaci&#x00F3;n con los dem&#x00E1;s no hay dos sujetos tomados simplemente como dos y que est&#x00E9;n juntos, un yo que se complete con un t&#x00FA;, sino un ser-nosotros originario. La relaci&#x00F3;n con los otros es tan originaria como la relaci&#x00F3;n con los dem&#x00E1;s entes meramente presentes y manejables que hay en el mundo, y todos estos elementos que forman la unidad estructural del ser-en-el-mundo son las condiciones fundamentales del propio ser-ah&#x00ED;. El ser-ah&#x00ED; es, existe, encontr&#x00E1;ndose-comprendiendo y proyect&#x00E1;ndose m&#x00E1;s all&#x00E1; de s&#x00ED; mismo, constituyendo su propio “ah&#x00ED;”, pero esta actividad se produce en un mundo com&#x00FA;n, el “ah&#x00ED;” es tambi&#x00E9;n el resultado de situaciones compartidas. Aunque es cierto que esta dimensi&#x00F3;n intersubjetiva se ve fuertemente limitada por el hecho de que la existencia propia o aut&#x00E9;ntica es finalmente asunto de uno solo, que es cada ser-ah&#x00ED; el que existe proyect&#x00E1;ndose o cuid&#x00E1;ndose, mientras que la existencia impropia o inaut&#x00E9;ntica, la ca&#x00ED;da, se identifica con las excesivas concesiones a la intersubjetividad. La pertenencia del ser-ah&#x00ED; a s&#x00ED; mismo en su existencia o ser-en-el-mundo es la condici&#x00F3;n de posibilidad de todo encuentro y de toda relaci&#x00F3;n con los otros.</p>

			<p>Concluyendo, lo que afirma Heidegger con el concepto de ser-en-el-mundo es la absoluta respectividad de lo real. No existe nada aislado, todo es respectivo, cualquier elemento est&#x00E1; en contacto o relaci&#x00F3;n con otros elementos, constituyendo conjuntos de posibilidades, realizadas o no, que forman parte de las identidades de dichos elementos. No siendo la realidad m&#x00E1;s que la totalidad de esas redes de relaciones y de las posibilidades que establecen.</p>

			<p>No puedo distinguir entre mi yo y la realidad, pues yo estoy en la realidad, yo soy real. Yo poseo una realidad de suyo, soy lo que soy, pero de esta realidad que soy forman tambi&#x00E9;n parte todos los dem&#x00E1;s elementos con los que me relaciono seg&#x00FA;n el modo de la posibilidad. Por ejemplo, forma parte de mi realidad la posibilidad de sentarme o no en una silla, y que lo haga o no lo haga, de la misma manera que forma parte de la realidad de la silla, que es lo que es, la posibilidad de que yo me siente o no en ella, y de que lo haga o no lo haga. Si bien yo, en cuanto que ser humano, mantengo en esa relaci&#x00F3;n mayor iniciativa y soy consciente de ella, por lo que tengo cierta preponderancia, hablo de que integro la silla en el conjunto de relaciones y posibilidades que es mi existencia. Y si bien mi contacto o relaci&#x00F3;n con los otros seres humanos implica mayor significatividad y complejidad que mi contacto o relaci&#x00F3;n con los dem&#x00E1;s elementos, me afecta en mayor medida.</p>

			<p>Con los objetos estoy en contacto o me relaciono, con las dem&#x00E1;s personas me encuentro. Aunque para Heidegger, a diferencia de los movimientos personalistas y dial&#x00F3;gicos, en los que influir&#x00E1; decisivamente, el sujeto mantiene un n&#x00FA;cleo de identidad que pese a ser afectado por la relaci&#x00F3;n o encuentro con los dem&#x00E1;s no se integra con ellos, conservando una especificidad irreductible a la que &#x00E9;l se refiere con expresiones como “ca&#x00ED;da”, “cuidado” o “autenticidad”.  </p>
		</sec>

		<sec id="S3">
			<title>3. LA CA&#x00CD;DA, EL UNO Y EL CUIDADO </title>
			
			<p>La existencia es el lugar del ser del ser-ah&#x00ED;, el ser humano existe bajo el modo de la posibilidad, trazando metas e intentando cumplirlas. Pero llega un momento en el que el ser-ah&#x00ED; comprende su facticidad, se da cuenta de que &#x00E9;l no se ha creado a s&#x00ED; mismo ni tampoco al mundo en el que se encuentra, sino que se halla ah&#x00ED;, instalado, arrojado, sin un fundamento, sin un motivo, y se da cuenta, adem&#x00E1;s, de que &#x00E9;l tampoco ha escogido ser c&#x00F3;mo es, un ente que existe o se comporta con el Ser a modo de posibilidad, escogiendo unas posibilidades y no otras. Y sin embargo, pese a no haber escogido ser o existir, y pese a no haber escogido su manera de ser o existir, su ser o existir a modo de posibilidad, el ser-ah&#x00ED; se sabe responsable de su ser como si &#x00E9;l lo hubiera construido. Comprende que en su existir se juega su ser, que si se equivoca al trazar o al cumplir las posibilidades puede dejar de ser o existir, puede salirse del mundo, puede morir. Se da cuenta de que es responsable de un ser que &#x00E9;l no ha creado y que es de un modo que &#x00E9;l no ha escogido. Experimenta entonces el estado de &#x00E1;nimo de saberse abandonado a s&#x00ED; mismo, siente angustia (<italic>Angst</italic>), malestar, desasosiego.</p>

			<p>Es precisamente al tratar de evitar la angustia y el malestar cuando el ser-ah&#x00ED; cae, cuando deja de vivir propiamente y escucha lo que el uno (<italic>das Man</italic>) tiene que decirle. El uno no es alguien en concreto, sino lo otro, el sujeto disipado en la mundanidad, el dejarse llevar por el exterior, por lo que se dice, por lo que se piensa, por lo que no es nadie y somos todos. El uno es lo que podr&#x00ED;amos llamar la sociedad, las estructuras que implantan lo que est&#x00E1; bien y lo que est&#x00E1; mal, lo que se debe y lo que no se debe pensar o hacer. Y sometido al uno, abandonado a la influencia o gu&#x00ED;a de algo que est&#x00E1; fuera de &#x00E9;l y que le evita la angustia, el ser-ah&#x00ED; pierde su ser, no en el sentido que se lo quiten, sino en el sentido que ya no es suyo, pues renuncia a plantearse sus propias posibilidades, a comprender e ir m&#x00E1;s all&#x00E1; de s&#x00ED;, a ser relativamente al poder ser que es &#x00E9;l mismo, y acepta como posible lo que el uno dice que es posible, entregado a las habladur&#x00ED;as o mero repetir y transmitir lo que se habla, entregado a la avidez de novedades o excitaci&#x00F3;n por lo siempre nuevo y entregado a la ambig&#x00FC;edad o creencia de que se entiende todo cuando en realidad no se entiende nada.</p>

			<p>Pero el ser-ah&#x00ED; tiene encomendado su ser, no puede despedir su propio ser ni abandonarlo al uno, es ca&#x00ED;do cuidante, tiene que cuidarse en medio de la ca&#x00ED;da, y por eso m&#x00E1;s tarde o m&#x00E1;s temprano acaba saliendo del uno y aceptando la angustia que se experimenta en la conducta aut&#x00E9;ntica de darles un ser o sentido a los entes que le rodean y trazar las propias posibilidades, aceptando la responsabilidad de ese ser propio a modo de posibilidad que ni se ha creado ni se ha escogido, cuid&#x00E1;ndose de aquello que ha de hacerse. Estructura del cuidado que unifica la pluralidad de modalidades del ser del ser-ah&#x00ED;. </p>
		</sec>
			
		
		<sec id="S4">
			<title>4. TEMPORALIDAD Y TEMPOREIDAD </title>
			
			<p>En un primer momento puede parecer que no es posible acceder al ser-ah&#x00ED; en su totalidad debido a que &#x00E9;l mismo, al consistir esencialmente en proyectarse en posibilidades, en anticiparse-a-s&#x00ED;, no estar&#x00ED;a hecho, acabado, completo. Simplemente, ser&#x00ED;a un no-estar-todav&#x00ED;a-ah&#x00ED;. Por lo cual parecer&#x00ED;a una empresa desesperada el intentar descifrar en ese ser-ah&#x00ED; inacabado la integridad ontol&#x00F3;gica de su Ser (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 258). Pero esta objeci&#x00F3;n parte del prejuicio consistente en tratar al ser-ah&#x00ED; como algo dado o presente, como un ente constituido por una serie de elementos cuya suma ser&#x00ED;a el todo. Ignorando as&#x00ED; el rasgo existencial de la anticipaci&#x00F3;n del ser-ah&#x00ED;, reduci&#x00E9;ndolo a una mera cosa corp&#x00F3;rea compareciente y transponiendo ileg&#x00ED;timamente el acabarse de un ser vivo, la muerte biol&#x00F3;gica, a la muerte del ser-ah&#x00ED;. Por eso afirma Heidegger la necesidad de que la anal&#x00ED;tica existencial supere todas las interpretaciones &#x00F3;nticas de la muerte. Frente a la concepci&#x00F3;n cotidiana de la muerte del otro como un terminar o no existir m&#x00E1;s de un ente que puede ser m&#x00E1;s o menos sustituible o reemplazable, del que me ocupo un tiempo, y que incluso me puede permitir acceder objetivamente al fen&#x00F3;meno de mi muerte, es necesario mostrar que el difunto es algo m&#x00E1;s que algo meramente presente o manejable, que sigue perteneciendo a mi estructura de ser-con, que toda muerte la comprendo ontol&#x00F3;gicamente como cada vez la m&#x00ED;a, sin que por ello me sustituya o agote mis posibilidades. Frente a la aproximaci&#x00F3;n meramente biol&#x00F3;gico-fisiol&#x00F3;gica de la muerte debe mostrar que aunque la muerte es un fen&#x00F3;meno de la vida, su comprensi&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica muestra que el morir no es para el ser-ah&#x00ED; un haber llegado a su fin, sino un ser relativamente al fin (<italic>kein Zu-Ende-sein sondern ein Sein-zum-Ende</italic>). Y frente a la visi&#x00F3;n teol&#x00F3;gica de la muerte, la anal&#x00ED;tica existencial debe reafirmar su sobriedad fenomenol&#x00F3;gica, su neutralidad respecto a toda moralizaci&#x00F3;n del asunto que considera.</p>

			<p>Dado que el ser-ah&#x00ED; se las tiene que ver con el Ser, existe, a modo de posibilidad, trazando posibilidades e intentando cumplirlas, tiene una doble relaci&#x00F3;n con el no-ser o nada. No solo se relaciona con la nada en tanto que es un ente arrojado, sin fundamento y sin motivo, y que puede dejar de ser, sino que tambi&#x00E9;n se relaciona con la nada en tanto que es fundamento de negatividad. Es fundamento de un no-ser o nada en tanto que toda proyecci&#x00F3;n o posibilidad que tome excluir&#x00E1; lo no proyectado, que al elegir unas posibilidades dejar&#x00E1; de escoger otras, que no ser&#x00E1;n, y est&#x00E1; afectado por el no-ser o nada en tanto que siempre elegir&#x00E1; estar o existir en una posibilidad que a&#x00FA;n no es:  </p>

						<p>“El ser-ah&#x00ED; es su fundamento existiendo, es decir, de tal manera que &#x00E9;l se comprende desde posibilidades y, comprendi&#x00E9;ndose de esta manera &#x00E9;l es el ente arrojado. Pero esto implica que, pudiendo ser, el ser-ah&#x00ED; est&#x00E1; cada vez en una u otra posibilidad, que constantemente <italic>no</italic> es alguna otra y que ha renunciado a ella en el proyectarse existentivo. El proyecto no solo est&#x00E1; determinado por la nihilidad del ser-fundamento en tanto que aqu&#x00E9;l siempre est&#x00E1; arrojado, sino que, incluso <italic>como proyecto</italic>, es esencialmente <italic>negativo</italic>.” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 303). </p>

			<p>Sucede que las posibilidades que el ser-ah&#x00ED; proyecta conciernen a las posibilidades de su ser como un todo que va variando en funci&#x00F3;n de las posibilidades que se cumplen y de las que no se cumplen, de las adiciones. Si el ser-ah&#x00ED; puede captarse a s&#x00ED; mismo como una totalidad es precisamente porque es finito y posee un l&#x00ED;mite que no puede sobrepasar y que lo completa, porque le espera su propia muerte como posibilidad propia, inevitable e intransferible, porque es seguro que un d&#x00ED;a morir&#x00E1;. Si el ser-ah&#x00ED; viviese siempre no ser&#x00ED;a una totalidad proyectante. Es la muerte lo que permite que el ser-ah&#x00ED; se vea a s&#x00ED; mismo como totalidad que existe proyectando posibilidades (Thomä, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1990</xref>, pp. 368-428). Y en este sentido el ser-ah&#x00ED; es ser-para-la-muerte (<italic>Sein zum Tode</italic>). Pero esto significa tambi&#x00E9;n que la muerte es el l&#x00ED;mite de esa totalidad que es el ser-ah&#x00ED;, el fin de su ser en el mundo. La muerte no es una posibilidad entre otras del ser-ah&#x00ED;, sino su m&#x00E1;s peculiar posibilidad, la posibilidad de la m&#x00E1;s absoluta imposibilidad, la posibilidad tras la cual acecha la nada (Pe&#x00F1;alver, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1989</xref>, pp. 164-184).</p>

			<p>El ser-ah&#x00ED; est&#x00E1; insatisfecho en el fondo m&#x00E1;s originario, pues es doblemente deudor (<italic>schuldig</italic>). Es deudor en tanto que es fundamento de no-ser o nada, las posibilidades rechazadas, y en tanto que es relativamente a un fin, en cuanto vive la muerte como la posibilidad suprema que le singulariza, que le arranca del uno en el que todas las cosas son substituibles, y que sin embargo es la posibilidad de la imposibilidad, pues es la posibilidad de la nada, y es imposible que la nada sea. La muerte es as&#x00ED; la posibilidad m&#x00E1;s extrema y propia del ser-ah&#x00ED;, y cuando este lo comprende se acepta como pura proyecci&#x00F3;n de posibilidades en camino hacia la posibilidad &#x00FA;ltima y esencial que es su muerte. El ser-ah&#x00ED; considera entonces cualquier otra posibilidad que no sea su propia muerte como simplemente existentiva, renuncia a todo ideal de existencia o posibilidad con un contenido determinado, y con ello se sustrae al dominio del uno y se relaciona propiamente con el Ser.</p>

			<p>La muerte es as&#x00ED; algo m&#x00E1;s que un mero fen&#x00F3;meno &#x00F3;ntico-biol&#x00F3;gico, es un fen&#x00F3;meno existencial u ontol&#x00F3;gico. La lluvia se acaba o se termina, el pan se termina o se consume, mientras que en el &#x00E1;mbito animal o vegetal un simple viviente no muere, sino que “termina”, “sale del mundo”, “deja de vivir” o “fenece”. Sin embargo el ser-ah&#x00ED;, al que le sucede todo eso en tanto que ente, adem&#x00E1;s muere, pues su fin determina intr&#x00ED;nsicamente su modo de ser, su existencia, que es algo m&#x00E1;s que un mero dirigirse hacia su t&#x00E9;rmino (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, pp. 261-269). En resumen del propio Heidegger proporcionado en una conferencia de 1950 titulada “La cosa”, solo el ser humano muere, mientras que el animal termina, no tiene a la muerte como muerte ni delante ni detr&#x00E1;s de &#x00E9;l. Solo el ser humano es capaz de la muerte como muerte. Pero dado que la muerte es la posibilidad de la nada, y es imposible que la nada sea, resulta que la muerte es la posibilidad de aquello que desde ning&#x00FA;n punto de vista simplemente es, y por eso la muerte es el cofre de la nada (<italic>der Schrein des Nichts</italic>), la que alberga en s&#x00ED; lo esenciante del Ser. Y el ser humano, el &#x00FA;nico ente que se relaciona con la muerte, el &#x00FA;nico ente que va m&#x00E1;s all&#x00E1; de los objetos presentes o manejables, de lo existentivo, “es la relaci&#x00F3;n esenciante con el Ser como Ser” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1994</xref>, p. 155).</p>

			<p>Es el comprenderse como ser-para-la-muerte lo que permite al ser-ah&#x00ED; decidirse (<italic>Entscheidung</italic>), relacionarse propiamente con el Ser, existir. Como indica m&#x00E1;s claramente Heidegger en <italic>Kant y el problema de la metaf&#x00ED;sica</italic>, libro publicado en 1929 pero redactado en conexi&#x00F3;n con <italic>Ser y Tiempo</italic>,<italic> </italic>la finitud no es una propiedad accidental del ser-ah&#x00ED;, ni una insuficiencia, sino que es algo originario suyo que est&#x00E1; fundamentado en la comprensi&#x00F3;n del Ser. Por eso al comprenderse como ente deudor arrojado a la existencia y que puede dejar de ser, el ser-ah&#x00ED; comprende el Ser, pues se comprende a s&#x00ED; mismo como ente privilegiado que es o existe, que no es meramente presente o manejable como los dem&#x00E1;s entes, sino que utiliza a estos entes, los desvela y los incluye en la proyecci&#x00F3;n finita de posibilidades que es su ser o existencia, que al irrumpir de esta manera en la totalidad del ente hace posible el Ser (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1993</xref>, p. 192).</p>

			<p>Cuando el ser-ah&#x00ED; asume su existencia finita, cuando se sabe libre para la muerte, se sabe tambi&#x00E9;n libre con respecto a la contingencia de la circunstancias en las que se desenvuelve y se libera por ello de las ilusiones del uno. Al comprenderse como totalidad que puede salir de la violencia impersonal del uno, pues es &#x00E9;l quien va a morir y no el otro o lo comunitario, y al comprenderse tambi&#x00E9;n como un ente que ha sido abandonado o arrojado a una existencia temporal que se dirige hacia su fin, el ser-ah&#x00ED; puede entregarse de s&#x00ED; mismo a s&#x00ED; mismo, puede existir expl&#x00ED;citamente como proyecci&#x00F3;n creadora, como destino individual (<italic>Schicksal</italic>): </p>

						<p>“S&#x00F3;lo el ser libre para la muerte le confiere al ser-ah&#x00ED; su finalidad plenaria y lanza a la existencia a su finitud. La finitud, cuando es asumida, sustrae a la existencia de la infinita multiplicidad de posibilidades de bienestar, facilidad, huida de responsabilidades, que inmediatamente se ofrecen, y lleva al ser-ah&#x00ED; a la simplicidad de su destino individual. Con esta palabra designamos el acontecer originario del ser-ah&#x00ED; que tiene lugar en la decisi&#x00F3;n propia, acontecer en el que el ser-ah&#x00ED;, libre para la muerte, hace entrega de s&#x00ED; mismo a s&#x00ED; mismo en una posibilidad que ha heredado, pero que tambi&#x00E9;n ha elegido.” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 400).</p>

			  <p>La aceptaci&#x00F3;n por parte del ser-ah&#x00ED; de su existencia f&#x00E1;ctica y finita convierte a esta existencia en productiva, permite afirmar su car&#x00E1;cter trascendente en tanto que &#x00FA;nico acceso leg&#x00ED;timo al Ser. A partir de la decisi&#x00F3;n, el ser-ah&#x00ED; existe de una manera libre o propia, se sustrae a las infinitas posibilidades impropias que le ofrece el uno y existe como poder ser o proyecci&#x00F3;n, trazando sus posibilidades propias e intentando cumplirlas, participando de la tarea de hacer posible la verdad y el darse del Ser, lo &#x00FA;nico que puede dar sentido a su existencia.</p>

			<p>Este comportarse con el Ser a modo de posibilidad implica el tiempo, pues en cuanto la existencia del ser-ah&#x00ED; es poder ser, esta existencia no es nunca un simple tener que v&#x00E9;rselas con el presente, sino tener que ver con el haber sido pasado y el haber de ser futuro. Todas las estructuras del ser-ah&#x00ED;, unidas bajo la estructura del cuidado, deben concebirse en lo que respecta a su despliegue como temporales. Todo acontece en un &#x00FA;nico movimiento desglosado en un triple tipo de vivencia o &#x00E9;xtasis, pasado, presente y futuro, que se halla por debajo de todas las dem&#x00E1;s vivencias: “La totalidad del ser del ser-ah&#x00ED; como cuidado quiere decir: anticiparse-a-s&#x00ED;-siendo-ya-en (un mundo) y en-medio-de (los entes que comparecen dentro del mundo).” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 344).</p>

			<p>En cuanto el cuidado tiene estructura de posibilidad, su ser es la temporalidad. Y que la temporalidad es el ser del cuidado quiere decir que el ser-ah&#x00ED; es anticiparse a s&#x00ED; (referencia al futuro, al hecho de que el ser-ah&#x00ED; es ser-para-la-muerte y por lo tanto existe trazando posibilidades, proyect&#x00E1;ndose, y la muerte es su &#x00FA;ltima posibilidad o proyecci&#x00F3;n), siendo ya (referencia al pasado, a la facticidad del ser-ah&#x00ED;, que es o existe sin haberlo elegido y que tiene que trazar o v&#x00E9;rselas con posibilidades que de hecho siempre ya han comenzado antes que &#x00E9;l), en el mundo en medio de los entes (referencia al presente, al hecho de que el ser-ah&#x00ED; se cuida ocup&#x00E1;ndose de cosas que siempre se le aparecen como meramente presentes y manejables). Pasado, presente y futuro son las tres dimensiones o &#x00E9;xtasis que constituyen la temporalidad o el sentido mismo del cuidado, el ser del ser-ah&#x00ED; a partir del cual surge la decisi&#x00F3;n. Si bien hay que distinguir entre la temporalidad originaria y el tiempo vulgar o cotidiano.</p>

			<p>La temporalidad (<italic>Zeitlichkeit</italic>) es la estructura ext&#x00E1;tico-temporal que constituye al ser-ah&#x00ED; en tanto que existe, en tanto que es afectado por el Ser, y en ella predomina el futuro debido a que el ser-ah&#x00ED; es proyecci&#x00F3;n, existe seg&#x00FA;n el modo de la posibilidad. En tanto que existe seg&#x00FA;n el modo de la posibilidad, el ser-ah&#x00ED; es temporalizaci&#x00F3;n de la temporalidad, es temporal, pero en tanto que ente, el ser-ah&#x00ED; existe adem&#x00E1;s en el tiempo vulgar o cotidiano. El tiempo vulgar es el tiempo del mundo (<italic>Weltzeit</italic>) que se funda o surge de la temporalidad originaria y se da dentro del mundo. Surge del hecho de cuidarse del ser-ah&#x00ED;, de la necesidad que tiene el ser-ah&#x00ED; de relacionarse con los dem&#x00E1;s entes mundanos, que solo pueden darse o comparecer como objetos manejables y meramente presentes. Es el tiempo que se concibe como una sucesi&#x00F3;n de ahoras sin comienzo y sin fin y en la que predomina el presente como ahora puro entre unos ahoras que ya transcurrieron y unos ahoras a&#x00FA;n no llegados. Es el tiempo que se mide o representa por el recorrido de las agujas de un reloj, el tiempo del uno o tiempo p&#x00FA;blico que le pertenece a cualquiera y que por lo tanto no le pertenece a nadie, y desde el cual es imposible concretar la existencia del ser-ah&#x00ED;, pues esta es temporalidad o posibilitaci&#x00F3;n originaria que no cae dentro del tiempo vulgar (Greisch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1994</xref>, pp. 319-328 y 418-419). Siendo precisamente la ca&#x00ED;da o abandonarse del ser-ah&#x00ED; en el uno la renuncia a esa temporalidad originaria como proyecci&#x00F3;n en la que consiste su ser y el sumergirse en ese tiempo como mera sucesi&#x00F3;n de ahoras en el que se hallan los dem&#x00E1;s entes u objetos.</p>

			<p>Finalmente, en tanto que el ser del ser-ah&#x00ED; se define como cuidado que se funda en la temporalidad, se define como existencia hist&#x00F3;rica. El ser-ah&#x00ED; es decisi&#x00F3;n proyectante de las posibilidades propias de su existencia, generando la verdad y el “ah&#x00ED;” o mundo en el que se desenvuelve. Pero el ser-ah&#x00ED; no crea sin m&#x00E1;s la verdad y el mundo con sus proyectos, pues sus actos est&#x00E1;n siempre limitados por su facticidad, por el hallarse instalado en el seno de unas posibilidades hist&#x00F3;ricas determinadas (Sch&#x00FC;rmann, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1987</xref>, pp. 72-77). Por estar arrojado, el ser-ah&#x00ED; est&#x00E1; referido a un mundo y existe f&#x00E1;cticamente con otros, es ser-con, relaci&#x00F3;n con los dem&#x00E1;s ser-ah&#x00ED;. No puede sustraerse al contexto recibido, sino que las posibilidades propias que proyecta tiene que asumirlas siempre desde y contra este contexto. Tiene que aceptar el pasado, el horizonte o destino colectivo (<italic>Geschick</italic>), para a partir de &#x00E9;l generar su horizonte o destino individual (<italic>Schicksal</italic>) (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, pp. 398-407).</p>

			<p>Como ya hemos visto, la ca&#x00ED;da o existencia impropia consiste en perderse en el uno, en comprenderse a s&#x00ED; mismo solo a partir de las diversas posibilidades existenciales de bienestar, facilidad y huida de responsabilidades vigentes en el &#x00E1;mbito p&#x00FA;blico en un momento determinado, y que r&#x00E1;pidamente ser&#x00E1;n substituidas por otras. El ser-ah&#x00ED; que existe impropiamente, sumergido en el uno, vive disperso en una multiplicidad de eventualidades y de circunstancias ante las cuales se ocupa, considerando siempre en primer lugar lo que se hace y lo que de all&#x00ED; resulta, siendo llevado de un lado a otro por sus quehaceres, las empresas, los accidentes y los incidentes. El ser-ah&#x00ED; existe absorto en un hoy inestable en el que comprende el pasado desde el presente, en el que mientras est&#x00E1; a la espera de la pr&#x00F3;xima novedad ya ha olvidado lo antiguo. No se produce entonces la historia, un destino colectivo o fondo ontol&#x00F3;gico que sirva de horizonte a la existencia, sino un sucederse inconexo de sucesos eventuales dentro del cual el ser-ah&#x00ED;, ciego para las posibilidades, existe de una manera inestable y se dispersa, es incapaz de repetir lo que ha sido, y se limita a retener y a mantener lo que queda de lo que ya ha sido, los restos e informaciones presentes. No habiendo entonces elecci&#x00F3;n real y siendo simplemente zarandeado por las circunstancias y por los acontecimientos.</p>

			<p>Pero cuando el ser-ah&#x00ED; se decide (<italic>Entschlossenheit</italic>), cuando asume sin ilusiones su realidad f&#x00E1;ctica, su condici&#x00F3;n de arrojado y su estructura de negatividad, se proyecta hacia lo ya sido antes de &#x00E9;l y lo incorpora a su existencia. Renuncia a comprender el pasado desde el presente y lo comprende desde el futuro, generando una concatenaci&#x00F3;n de la existencia, un horizonte de comprensibilidad a partir del cual son posibles el destino individual y la repetici&#x00F3;n. Integrado en esta continuidad hist&#x00F3;rica extensa, en el horizonte colectivo o destino colectivo que son la comunidad y el pueblo, comprende la historia como el retorno de lo posible y se interpreta a s&#x00ED; mismo como historicidad propia, como proyecci&#x00F3;n de posibilidades heredadas-elegidas, generando su horizonte individual y alcanzando a partir de esta fidelidad a s&#x00ED; mismo la estabilidad (<italic>Ständigkeit</italic>):  </p>

						<p>“La decisi&#x00F3;n constituye la <italic>fidelidad</italic> de la existencia a su propio s&#x00ED; mismo. La fidelidad, en cuanto decisi&#x00F3;n en disposici&#x00F3;n de <italic>angustia</italic>, es, al mismo tiempo, la posibilidad del respeto frente a la &#x00FA;nica autoridad que un existir libre puede reconocer: frente a las posibilidades repetibles de la existencia. La decisi&#x00F3;n ser&#x00ED;a ontol&#x00F3;gicamente mal comprendida si se pensara que ella s&#x00F3;lo <italic>es</italic> real como “vivencia” mientras “dura” el “acto” de decidirse. En la decisi&#x00F3;n radica la estabilidad existentiva que, por su esencia, ya ha anticipado todo posible instante que de ella brote. La decisi&#x00F3;n, en cuanto destino individual, es la libertad para <italic>renunciar </italic>a una determinada decisi&#x00F3;n si eventualmente la situaci&#x00F3;n lo demandare. Con ello no se interrumpe la estabilidad de la existencia, sino que, por el contrario, se la confirma en el instante. La estabilidad no se constituye ni por ni a partir de la acumulaci&#x00F3;n de “instantes”, sino que &#x00E9;stos brotan de la temporalidad ya extensa de la repetici&#x00F3;n que venideramente est&#x00E1;-siendo-sida.” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 406).</p>  

			<p>Cuando el ser ah&#x00ED; es fiel a su esencia y se decide, se convierte en historicidad propia que comprende la historia como repetici&#x00F3;n inevitable de las posibilidades de la existencia. Evita entonces disolverse en una mera sucesi&#x00F3;n de instantes y se sabe libre. Libre no en el sentido de que pueda evitar estar posibilidades, lo que no ser&#x00ED;a m&#x00E1;s que una ilusi&#x00F3;n, sino en el sentido de que en su proyectarse puede renunciar a una determinada decisi&#x00F3;n si eventualmente la situaci&#x00F3;n lo demandase, en el sentido de que puede no aceptar o no estar de acuerdo con una posibilidad inevitable. Siendo por eso que puede generar su horizonte individual dentro del horizonte colectivo y llevar una existencia estable.</p>

			<p>A la conciencia del sujeto trascendental husserliano, que tranquilamente da sentido al mundo, Heidegger opone la existencia tr&#x00E1;gica de un ser-ah&#x00ED; finito que se halla en el mundo proyect&#x00E1;ndose, dirigi&#x00E9;ndose hacia su fin o muerte, hacia la nada, y cuya &#x00FA;nica posibilidad de salvaci&#x00F3;n o de sentido consiste precisamente en aceptar o en asumir este hecho, en hacer posible la verdad y el darse del Ser.</p>

			<p>Se distingue as&#x00ED; la anal&#x00ED;tica existencial heideggeriana de cualquier religi&#x00F3;n, aunque en ocasiones parezca que Heidegger haga uso de la experiencia religiosa para describir la estructura existencial del ser-ah&#x00ED;. Frente a cualquier esperanza de redenci&#x00F3;n para el creyente mortal, el ser-ah&#x00ED; est&#x00E1; marcado por una incorregible finitud. Finitud que no debe confundirse con la mera mortalidad biol&#x00F3;gica, pues posee un sentido, pero que designa la esencial dependencia del ser humano de todas las posibilidades abiertas o desocultadas durante su experiencia vital, sin que haya ning&#x00FA;n fundamento metaf&#x00ED;sico o principio que permita al ser humano ir m&#x00E1;s all&#x00E1;, o independizarse, de la citada experiencia, y sin que, mucho menos, exista ning&#x00FA;n tipo de criatura o entendimiento divino que sea fuente &#x00FA;ltima de los fen&#x00F3;menos entre los que se desarrolla la existencia humana.  </p>
		</sec>
		
		<sec id="S5">

			<title>5. EL CAR&#x00C1;CTER “MORAL” DE LA DECISI&#x00D3;N </title>
			
			<p>Es evidente que esta decisi&#x00F3;n por la que el ser-ah&#x00ED; supera la ca&#x00ED;da posee un car&#x00E1;cter &#x00E9;tico o moral. El ser-ah&#x00ED; se rescata a s&#x00ED; mismo del uno, del estado de alienaci&#x00F3;n existencial en el que no es &#x00E9;l mismo, sino en el que vive impropiamente como otro, como uno cualquiera. Y en este sentido <italic>Ser y Tiempo </italic>puede incluirse en ese movimiento de rechazo de la modernidad surgida de la Ilustraci&#x00F3;n y de reivindicaci&#x00F3;n de lo espec&#x00ED;ficamente humano del que participan autores tan diferentes como Marx, Nietzsche, Husserl o la escuela de Frankfurt. Si bien Heidegger omite intencionadamente el uso de t&#x00E9;rminos morales para que este acontecimiento se considere adecuadamente como ontol&#x00F3;gico, originario o existencial, como un momento necesario en el proceso de darse del Ser y de realizaci&#x00F3;n del ser-ah&#x00ED;, y no como un acontecimiento concreto existentivo, como la superaci&#x00F3;n por parte del ser humano de una situaci&#x00F3;n contingente o casual que pudiera haberse evitado.</p>

			<p>De hecho, pese a su rechazo de la modernidad, Heidegger puede inscribirse en el proyecto moderno de intentar conciliar lo particular o individual y lo universal. Problem&#x00E1;tica que surge de considerar a cada ser humano como conciencia subjetiva que solo puede determinar sus actos a partir de sus propias estructuras, sin un sistema de fines objetivos, pero que al mismo tiempo admite que dicha subjetividad y su estructura racional solo tiene el estatus de medio o de funci&#x00F3;n al servicio de la reproducci&#x00F3;n de un proceso que se sostiene a s&#x00ED; mismo y que es indiferente frente a cualquier conciencia subjetiva (Henrich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1976</xref>, pp. 114-117). Enfrentamiento entre la teor&#x00ED;a naturalista de la acci&#x00F3;n y la teor&#x00ED;a holista de la sociedad que Heidegger acepta y afronta renunciado a cualquier metaf&#x00ED;sica de la reconciliaci&#x00F3;n basada en el idealismo, que era la soluci&#x00F3;n propuesta tanto por el marxismo y sus derivados como por el fascismo.</p>

			<p>Lo que hace Heidegger es afirmar lo prioritario de la relaci&#x00F3;n del ser humano con el Ser frente a cualquier valor o posibilidad escogida. Lo primero es lo esencial u ontol&#x00F3;gico, el acontecimiento que permite que se den el Ser y la verdad, que el ser-ah&#x00ED; se decida y se acepte como proyecci&#x00F3;n de posibilidades, mientras que los valores que cada ser-ah&#x00ED; utiliza como criterio o las posibilidades determinadas que elige son secundarias, pertenecen al &#x00E1;mbito de lo f&#x00E1;ctico o existentivo, al mundo de los entes.</p>

			<p>Se propone as&#x00ED; una moral o una &#x00E9;tica sin valores. Ning&#x00FA;n valor es esencial u objetivo, pues todo valorar se produce en funci&#x00F3;n de los intereses concretos de un sujeto o de una comunidad de sujetos. Cualquier aspecto que se considere como un valor o criterio de decisi&#x00F3;n, se trate de un aspecto referido a la cultura, al arte, a la ciencia, a la dignidad humana o a la divinidad, es simplemente algo &#x00FA;til para que los seres humanos se desenvuelvan y act&#x00FA;en en el &#x00E1;mbito de los objetos y de las finalidades concretas, es algo subjetivo, relativo, discutible.</p>

			<p>Lo ente es siempre del Ser, mientras que el Ser es lo que llega a ser lo ente. El Ser es lo que permite la apertura o la proyecci&#x00F3;n como posibilidad, mientras que el ente es lo que se va abriendo o proyectando. Solo es propiamente, solo existe, lo que llega a ser, lo que al abrirse o proyectarse como posibilidad se relaciona con el Ser. Siendo precisamente en esta relaci&#x00F3;n con el Ser, con aquello que tiene por s&#x00ED; mismo un sentido que puede clarificarse (P&#x00F6;ggeler, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1984</xref>, pp. 17-20), que el ser-ah&#x00ED; se abre hacia la posibilidad del comienzo originario.</p>

			<p>Cuando el ser humano se decide abre su disposici&#x00F3;n y se convierte en manifestabilidad plena y extrema que realiza sus acciones de una manera creativa e incondicionada, en tr&#x00E1;nsito a trav&#x00E9;s del cual el Ser en cuanto acontecimiento apropiador despliega su esencia o verdad. Se convierte as&#x00ED; en ser-ah&#x00ED;. Se sustrae de la vida t&#x00E9;cnica y de la historia como c&#x00E1;lculo cronol&#x00F3;gico del objeto previsible (<italic>Historie</italic>) y se transfigura o transforma en vida proyectiva que efectivamente acontece y que es objeto de la historia efectiva (<italic>Geschichte</italic>). El Ser o el sentido acontece cuando se produce el acontecimiento apropiador, cuando el ser humano decide vivir como lo que realmente es, como ser-ah&#x00ED;, como finitud proyectante que existe abriendo o desocultando posibilidades, haciendo posible la historia.</p>

			<p>La relaci&#x00F3;n con el Ser significa por lo tanto para Heidegger darle la vuelta a la tradicional prioridad metaf&#x00ED;sica de lo actual con relaci&#x00F3;n a lo posible, de la <italic>energeia</italic> o acto con relaci&#x00F3;n a la <italic>dynamis</italic> o potencia (Kearney, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1980</xref>, p. 145). Comprendido en su verdad, el Ser es m&#x00E1;s posibilidad que actualidad, es proyecci&#x00F3;n temporal m&#x00E1;s que substancia permanente, y en tanto que es en la comprensi&#x00F3;n o relaci&#x00F3;n originaria con el Ser en donde radica el sentido de la existencia o la esencia del ser humano o ser-ah&#x00ED;, este sentido de la existencia o esencia consiste en la posibilitaci&#x00F3;n, en la capacidad de plantearse posibilidades propias y aut&#x00E9;nticas e intentar cumplirlas. Por eso: “Por encima de la realidad est&#x00E1; la <italic>posibilidad</italic>” (<italic>H&#x00F6;her als die Wirklichkeit steht die M&#x00F6;glichkeit</italic>) (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 61).</p>

			<p>En consecuencia, para Heidegger la moralidad representa un mero fen&#x00F3;meno derivado que presupone el ser deudor originario del ser-ah&#x00ED; (Santiesteban, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2009</xref>, pp. 108-109). Lo importante es la llamada de la conciencia originaria del ser-ah&#x00ED; para que se cuide, para que despertando a su ser deudor se comprenda a s&#x00ED; mismo y se haga cargo de s&#x00ED; mismo como poder ser que es siempre, para que elija tener conciencia en tanto que ser libre y abandonando el uno exista a modo de posibilidad, proyectando posibilidades. Y es cierto que a esta exigencia o posibilidad de actuar, de existir, propia o aut&#x00E9;nticamente, se la podr&#x00ED;a considerar una moral “originaria” o “primordial” del ser-ah&#x00ED;, pero siempre que quede claro que nos estamos refiriendo a una individualidad honesta y aut&#x00E9;ntica que a partir de su comprensi&#x00F3;n y de su aceptaci&#x00F3;n como “ser-para-la-muerte” se sabe totalidad finita o proyecto concreto y asume su responsabilidad para consigo mismo (Vogel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1994</xref>, pp. 24-27). Fundamento ontol&#x00F3;gico desde el cual el ser-ah&#x00ED; se relaciona con todo lo dem&#x00E1;s, desde el cual abre o considera todas sus posibilidades de acci&#x00F3;n, mientras que las instrucciones pr&#x00E1;cticas que se sigan o los valores que se afronten pertenecer&#x00ED;an ya a lo f&#x00E1;ctico o existentivo (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, pp. 304-306 y 312-313).</p>

			<p>Hay as&#x00ED; en <italic>Ser y tiempo </italic>un rechazo de toda concepci&#x00F3;n teleol&#x00F3;gica o finalista de la moral, pero tambi&#x00E9;n una inversi&#x00F3;n del deontologismo o teor&#x00ED;a del deber de base kantiana, pues cualquier verdad, valor o principio que se intente establecer como criterio de acci&#x00F3;n, como gu&#x00ED;a o como meta de conducta, ser&#x00E1; siempre menos fundamental que el hecho de que el ser-ah&#x00ED; es, existe, relacion&#x00E1;ndose con el Ser, encontr&#x00E1;ndose-comprendiendo y proyect&#x00E1;ndose.</p>

			<p>Otra cuesti&#x00F3;n diferente es la consideraci&#x00F3;n de hasta qu&#x00E9; punto esta concepci&#x00F3;n del ser humano como ente que tiene que tomar sus decisiones a partir de su autenticidad y en un contexto que le es dado permite justificar cualquier decisi&#x00F3;n tomada, por muy discutible que sea, como sucedi&#x00F3;, sin duda, durante el temporal compromiso personal con el nazismo que el propio Heidegger protagoniz&#x00F3; apenas cinco o seis a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde de la publicaci&#x00F3;n de <italic>Ser y Tiempo</italic>.</p>	
				
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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			  <year>1987</year>
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			  <source>Hermeneutik und Reflexion. Der Begriff der Phänomenologie bei Heidegger und Husserl</source>
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