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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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				<subject>RESE&#x00D1;AS DE LIBROS / BOOK REVIEWS</subject>
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			<article-title>Rese&#x00F1;a del libro &#x0022;Memorias de la violencia. Profesores, periodistas y jueces que ETA mand&#x00F3; al exilio &#x0022;</article-title>
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				<trans-title>Book review</trans-title>
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			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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				<surname>P&#x00E9;rez Curiel</surname>
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			 <aff id="U1">Universidad de Sevilla</aff>
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				<year>2015</year>
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			<year>2015</year>
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			<volume>191</volume>
			<issue>774</issue>
			
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			<title><bold>Ofa Bezunartea</bold> <italic>Memorias de la violencia. Profesores, periodistas y jueces que ETA mand&#x00F3; al exilio</italic> C&#x00F3;rdoba: Almuzara, 2013. 341 p&#x00E1;ginas </title>
		
			
			
			
			
			<p>858 asesinatos de ETA, 77 secuestros, 42.000 personas amenazadas y m&#x00E1;s de 9.000 ataques de la <italic>kale borroka</italic>. Impactante la obra de Bezunartea y el testimonio de las v&#x00ED;ctimas de ETA. Amenaza, extorsi&#x00F3;n, opresi&#x00F3;n y privaci&#x00F3;n de la libertad y la vida, un relato que la autora, una v&#x00ED;ctima m&#x00E1;s, presenta a trav&#x00E9;s de las entrevistas directas a profesionales intelectuales que se rebelaron con su voz, su pluma y su &#x00E9;tica a estar “condenados al silencio”.</p>

			<p>El trabajo de recopilaci&#x00F3;n de testimonios se inicia en 2010 cuando quedaba lejos el anuncio del cese de las acciones armadas de ETA por lo que los entrevistados hablan en presente de la situaci&#x00F3;n que provoc&#x00F3; su exilio de Euskadi. Escritores y profesores como Mikel Azurmendi, Mikel Iriondo, Carlos Fern&#x00E1;ndez de Casadevante, Gotzone Mora, Edurne Uriarte, Manu Montero, Francisco Llera y periodistas como Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Calleja, Aurora Intxausti, Carmen Gurrutxaga, Charo y Jos&#x00E9; Antonio Zarzalejos y Pedro Briongos son los protagonistas de una historia, los “se&#x00F1;alados”, los marcados por ETA.</p>

			<p>Ocho cap&#x00ED;tulos configuran un documentado marco te&#x00F3;rico en el que autores especializados y fundaciones de referencia exponen sus tesis sobre la acci&#x00F3;n de ETA, la tipolog&#x00ED;a de v&#x00ED;ctimas y los efectos presentes y futuros que han marcado a la sociedad vasca. El catedr&#x00E1;tico de Ciencias Pol&#x00ED;ticas y columnista Antonio Elorza habla de c&#x00ED;rculos de v&#x00ED;ctimas y c&#x00ED;rculos de responsabilidades. Resulta obvio que el centro de la tragedia corresponde a quienes perdieron sus vidas o sufrieron da&#x00F1;os -f&#x00ED;sicos o ps&#x00ED;quicos- irreparables por efecto de la acci&#x00F3;n terrorista. El segundo c&#x00ED;rculo corresponde a familiares y allegados… Pero hay un tercer c&#x00ED;rculo al cual se hace menos referencia: quienes durante a&#x00F1;os pudieron pensar con sobrados motivos que se encontraban en la lista de espera para ser asesinados. Tuvieron peor fama, e incluso renombradas plumas progresistas condenaron su exhibicionismo por declarar que llevaban escolta. Y un cuarto c&#x00ED;rculo: toda la sociedad vasca, sometida a la intimidaci&#x00F3;n de los violentos, con reacciones a veces dignas, en otras de sumisi&#x00F3;n, e incluso de perversi&#x00F3;n de los propios valores” (<italic>La memoria vasca</italic>. El Pa&#x00ED;s, 21 de mayo de 2012). En concreto <italic>Memorias de la Violencia</italic>, sin olvidar en ning&#x00FA;n momento a los m&#x00E1;s de 800 muertos y m&#x00E1;s de miles de heridos v&#x00ED;ctimas de ETA, se ocupar&#x00E1; del tercer c&#x00ED;rculo, aquellos que tuvieron fundados motivos para pensar que eran “el siguiente” en la lista de asesinados. </p>

			<p>El primer cap&#x00ED;tulo titulado <italic>Preocupaci&#x00F3;n por el Relato</italic> incide en la necesidad de conocer la historia del Pa&#x00ED;s Vasco y del terrorismo de ETA, sin distorsiones o argumentos con los que <italic>los victimarios</italic> pretenden justificar la violencia. Trasmutar los agravios hist&#x00F3;ricos (conquista de Navarra por los castellanos, fracaso de las insurrecciones carlistas, abolici&#x00F3;n de los fueros, guerra civil…) se ha convertido en tarea de te&#x00F3;ricos del Movimiento de Liberaci&#x00F3;n Nacional Vasco (MLNV), como el historiador I&#x00F1;aki Ega&#x00F1;a que afirma que la lucha armada es “desagradable pero imprescindible para avanzar”. En contraposici&#x00F3;n, Bezunartea advierte de la t&#x00E1;ctica de achacar al determinismo hist&#x00F3;rico el ejercicio del terrorismo y sentencia que si la sociedad a la que ha hecho sufrir los acoge como una representativa opci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, es l&#x00F3;gico que se afiancen en la idea del mal necesario y rechacen cualquier posibilidad de revisi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de su pasado (pp. 23-24). </p>

			<p>Instalar la versi&#x00F3;n de que ha existido un conflicto con v&#x00ED;ctimas por las dos partes y desterrar la idea de vencedores y vencidos es el objetivo de ETA y sus militantes. Sobre esta tesis el fil&#x00F3;sofo Daniel Innerarity sostiene que los que han perdido la batalla han sido fundamentalmente las v&#x00ED;ctimas, que en Euskadi no ha habido una guerra sino una agresi&#x00F3;n unilateral, caso muy distinto del de Irlanda y que lo que tendr&#x00ED;a que resaltar la Memoria de la sociedad vasca es “la dignidad de unas v&#x00ED;ctimas que no han respondido de la misma manera” (p. 31). </p>

			<p>Muy recomendable la lectura en este cap&#x00ED;tulo de un fragmento de la <italic>Declaraci&#x00F3;n de San Sebasti&#x00E1;n</italic> firmada por referentes l&#x00ED;deres pol&#x00ED;ticos mundiales que manifiesta una interpretaci&#x00F3;n del relato vinculada al conflicto y la confrontaci&#x00F3;n, reforzando de esta manera el discurso de la izquierda radical (p.32). </p>

			<p>En los siguientes cap&#x00ED;tulos se relata la tragedia de las <italic>Vidas marcadas</italic> por la intimidaci&#x00F3;n que sufrieron algunos intelectuales a finales de los a&#x00F1;os noventa. Estas acciones se encuadran en el marco de las llamadas <italic>violencia de persecuci&#x00F3;n</italic> y <italic>estrategia de socializaci&#x00F3;n del sufrimiento</italic>, una decisi&#x00F3;n de ETA de a&#x00F1;adir a sus objetivos tradicionales (fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y militares) otros sectores sociales como profesores, periodistas, jueces… El balance, seg&#x00FA;n fuentes de la Polic&#x00ED;a Nacional, fue de 65 profesores, 326 periodistas y 206 jueces amenazados sobre los que ca&#x00ED;a la sombra de posibles atentados.</p>

			<p>Resalta la autora, v&#x00ED;ctima directa de la presi&#x00F3;n etarra, la fijaci&#x00F3;n que la organizaci&#x00F3;n y la izquierda abertzale mostraban contra los medios de comunicaci&#x00F3;n por “su apoyo a la pol&#x00ED;tica antiterrorista del Gobierno y describe con detalle c&#x00F3;mo eran las ruedas de prensa organizadas por Herri Batasuna para justificar sus atentados. Son muchos los sucesos que se narran contra las sedes de los medios en el Pa&#x00ED;s Vasco, entre los que destaca un punto &#x00E1;lgido en 1999 (fin de la tregua de ETA y el pacto de Lizarra) con el veto de HB a peri&#x00F3;dicos como El Pa&#x00ED;s, El Mundo y ABC, entre otros. “Perros con micr&#x00F3;fono y pluma” era la frase de los carteles con los que j&#x00F3;venes de Jarrai empapelaron Euskadi. El cap&#x00ED;tulo III titulado <italic>Victimaci&#x00F3;n oculta</italic> define claramente el concepto de <italic>violencia de persecuci&#x00F3;n</italic>, un terrorismo con min&#x00FA;sculas que utiliza los asesinatos, secuestros, explosiones… para intimidar y crear una sensaci&#x00F3;n de miedo que conduce a las v&#x00ED;ctimas al silencio, la sumisi&#x00F3;n o la huida. ¿Cu&#x00E1;l es su estrategia? Pintadas, llamadas telef&#x00F3;nicas, c&#x00F3;cteles molotov en los portales de sus casas, pasquines, piquetes… y un nivel de angustia y aislamiento ante el que no hubo respuesta social ni institucional. <italic>Los Pasos del Calvario</italic>, cuarto de los cap&#x00ED;tulos recoge en una selecci&#x00F3;n de testimonios de los entrevistados los momentos tr&#x00E1;gicos por los que pasaron: <italic>El golpe de la noticia</italic> o la reacci&#x00F3;n cuando se enteran de que est&#x00E1;n en la lista negra, <italic>Enemigo del pueblo</italic>, acusados de antinacionalistas y traidores de Euskadi, el <italic>S&#x00ED;ndrome del apestado </italic>o aislamiento social al que se ven expuestos los amenazados, <italic>La Excepci&#x00F3;n </italic>nacionalista, referida a los privilegios de la clase nacionalista frente al resto, <italic>Decidir la marcha</italic>, sobre las sensaciones al dejar la tierra, con o sin los suyos, romper con un estilo de vida, adaptarse a la fuerza y resignarse. Finalmente, en <italic>El testimonio del que se queda</italic> se contempla a quienes a pesar de todo no abandonan Euskadi y el &#x00FA;ltimo ep&#x00ED;grafe <italic>Sobre los autores de las amenazas</italic> refiere el desinter&#x00E9;s de las v&#x00ED;ctimas por conocer la identidad de sus perseguidores o su queja ante la pasiva actuaci&#x00F3;n policial.</p>

			<p>Completan la obra los episodios relativos a jueces amenazados (206 y 57 en la lista de atentados) y el conflicto de los profesores <italic>abertzales </italic>y los alumnos presos de ETA de la Universidad del Pa&#x00ED;s Vasco. El titulado <italic>Jueces bajo el p&#x00E1;nico esc&#x00E9;nico</italic> (cap&#x00ED;tulo VI) revela el rechazo a la clase judicial, aquella que el nacionalismo convirti&#x00F3; en un problema pol&#x00ED;tico porque “no conoc&#x00ED;a el idioma ni las peculiaridades sociales, pol&#x00ED;ticas o culturales de Euskadi”. Una aut&#x00E9;ntica campa&#x00F1;a de hostigamiento, agresivas voces en favor de la lengua vasca que seg&#x00FA;n Joaqu&#x00ED;n Jim&#x00E9;nez, magistrado del Tribunal Supremo y dieciocho a&#x00F1;os de servicio en el Pa&#x00ED;s Vasco “acusaban a los jueces de marginar el euskera y pisotear los derechos de los vascoparlantes”. Un trasfondo ideol&#x00F3;gico en el coincid&#x00ED;an tanto izquierda <italic>abertzale</italic> como PNV, que desde su posici&#x00F3;n institucional trataba de conseguir un poder judicial independiente. Hoy, tras los incentivos y becas del propio gobierno, m&#x00E1;s del 70% de la plantilla judicial es originaria del Pa&#x00ED;s Vasco. La estimaci&#x00F3;n del Gobierno Vasco, tras el proceso de euskaldunizaci&#x00F3;n escolar vigente (ikastola y ense&#x00F1;anza biling&#x00FC;e) es que en 2015 sea <italic>euskald&#x00FA;n </italic>el 40% de la plantilla total de la Administraci&#x00F3;n de Justicia. </p>

			<p>Los cap&#x00ED;tulos VII y VIII cuentan con un hilo conductor: el conflicto en la Universidad, un terreno que conoce a fondo la autora al ser catedr&#x00E1;tica de Periodismo en la UPV. Acertadamente titula el primero de ellos <italic>La universidad, un espejo</italic>, un espejo de la sociedad vasca que traslada las estrategias del MLNV, su correlato y el ataque a la vida universitaria. Una verdadera pesadilla en las aulas. Se respira con la lectura la situaci&#x00F3;n de riesgo y la valent&#x00ED;a de los afectados, la persistencia de “los de la pancarta”, profesores <italic>euskaldunes</italic> vinculados a la izquierda <italic>abertzale</italic> que rechazaban convertirse en funcionarios de la Universidad espa&#x00F1;ola. La extrapolaci&#x00F3;n del conflicto de Euskadi a los muros acad&#x00E9;micos donde los enemigos eran los “constitucionalistas” era claro objetivo as&#x00ED; como la creaci&#x00F3;n de un simbolismo: el triunfo de los radicales en la Universidad supondr&#x00ED;a un triunfo en la sociedad vasca. Un espejismo, seg&#x00FA;n Maestro, porque “la universidad no tiene esa proyecci&#x00F3;n” (p. 310). Persecuciones, insultos, boicot de alumnos y profesores o art&#x00ED;culos denigratorios son parte de la dram&#x00E1;tica historia que a d&#x00ED;a de hoy sigue vigente, como su pancarta. </p>

			<p>Y el episodio final <italic>Un &#x00E1;ngulo oscuro: los presos de ETA y la UPV-EHU</italic> para denunciar las condiciones peculiares en las que desarrollaron sus estudios universitarios. Una tesitura que report&#x00F3; una imagen de complicidad y connivencia de la Universidad vasca con el terrorismo de ETA.Tales irregularidades administrativas y acad&#x00E9;micas provocaron la modificaci&#x00F3;n de la Ley Penitenciaria durante el Gobierno Aznar por lo que los presos solo pod&#x00ED;an acceder a trav&#x00E9;s de centros conveniados con reconocimiento de estudios a distancia (UNED y Universidad Oberta de Barcelona). El Foro de Ermua evidencia que los alumnos de ETA gozaban de privilegios como libros y matr&#x00ED;culas subvencionadas, visitas de profesores, aprobados obtenidos por la v&#x00ED;a f&#x00E1;cil, ex&#x00E1;menes sin vigilancia… frente a lo que el Rectorado critic&#x00F3; al Gobierno de Aznar que nunca hab&#x00ED;a recabado informaci&#x00F3;n sobre los 258 etarras matriculados en la UPV ni respondi&#x00F3; a la oferta de facilitarle datos sobre los supuestos privilegios. Una relaci&#x00F3;n de casos de conocidos etarras (Zamacola, De Juana Chaos o <italic>Antxon</italic>, el interlocutor oficial de ETA, entre otros) pone nombre a las denuncias y las conclusiones de un proceso judicial que poco pudo demostrar. </p>

			<p>Ofa Bezunartea, que teje hilo por hilo la cr&#x00F3;nica de Euskadi, ofrece a cada lector una clase magistral de la Historia del Pa&#x00ED;s Vasco, un tejido en el que cada fuente, cada testimonio, ayuda a desvelar los porqu&#x00E9;s de un conflicto vivo en la memoria. </p>


			

			<p>Por Concha P&#x00E9;rez Curiel</p>
			<p><italic>Universidad de Sevilla</italic></p>
			<p>cperez1@us.es</p>

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