<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">


	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2015.775n5004</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2015.775n5004</article-id>
			 
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>HISTORIA DE LAS CONCEPCIONES CIENT&#x00CD;FICAS SOBRE LA LUZ / HISTORY OF SCIENTIFIC IDEAS ABOUT LIGHT</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>	 	 
				
			<title-group>
				<article-title>Maxwell: la teor&#x00ED;a electromagn&#x00E9;tica de la luz</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Maxwell: the electromagnetic theory of light</trans-title>
				</trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Maxwell: la teor&#x00ED;a electromagn&#x00E9;tica de la luz</alt-title>
			</title-group>
			
						
			<contrib-group>
			
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
					<name>
					 <surname>Gab&#x00E0;s Masip</surname>
					 <given-names>Joel</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
					<xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
				</contrib>
			
				<aff id="U1">Universitat de Lleida</aff>
				
			</contrib-group>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1"><email xlink:href="joel.gabas@udl.es">joel.gabas@udl.es</email></corresp>
			</author-notes>
			
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
				<month>12</month>
				<year>2015</year>
			</pub-date>
						
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2015</year>
			</pub-date>
			
			<volume>191</volume>
			<issue>775</issue>
			
			<elocation-id>a265</elocation-id>

			 <history>
				<date date-type="received">
					<day>11</day>
					<month>12</month>
					<year>2014</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>06</day>
					<month>03</month>
					<year>2015</year>
				</date>
			 </history>
			 
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2015 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2015</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by-nc/3.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
				</license>
			</permissions>
			
			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Este art&#x00ED;culo pretende explicar en qu&#x00E9; contexto se desarroll&#x00F3; la teor&#x00ED;a de las ondas electromagn&#x00E9;ticas y se identific&#x00F3; la luz como una de ellas. Para ello se hace un an&#x00E1;lisis de la figura de Maxwell y su tiempo, haciendo especial hincapi&#x00E9; en el estado del conocimiento en &#x00F3;ptica, electricidad y magnetismo.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This article aims to explain the context in which the electromagnetic wave theory was developed and light was identified as an electromagnetic wave. With this aim, it explores Maxwell’s life and times, focusing in particular on the state of knowledge of optics, electricity and magnetism.</p>
			</trans-abstract>


			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Luz</kwd>
				<kwd>onda</kwd>
				<kwd>electromagnetismo</kwd>
			</kwd-group>

			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Light</kwd>	
				<kwd>wave</kwd>
				<kwd>electromagnetism</kwd>
			</kwd-group>
		
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>GLENLAIR 1861</title>

						<p>“<italic>Para finalizar tenemos las ciencias el&#x00E9;ctrica y magn&#x00E9;tica, que tratan de ciertos fen&#x00F3;menos de atracci&#x00F3;n, calor, luz y acci&#x00F3;n qu&#x00ED;mica, dependiendo de las condiciones de la materia, de las que solo tenemos hasta ahora un conocimiento parcial y provisional. Una inmensa cantidad de hechos ha sido recopilada y &#x00E9;stos han sido reducidos a orden, y expresados como los resultados de un n&#x00FA;mero de leyes experimentales, pero la forma en que estas leyes est&#x00E1;n por aparecer finalmente como deducidas de principios centrales es hasta ahora incierta. La generaci&#x00F3;n actual no tiene derecho de quejarse por los grandes descubrimientos ya realizados, como si no dejaran espacio para proseguir la empresa. Tan solo han dado a la ciencia una base m&#x00E1;s amplia, y no debemos solo reducir a orden las regiones ya conquistadas, sino mantener operaciones constantes a una escala continuamente creciente</italic>.”</p>


						<p>(James Clerk Maxwell, poco antes de predecir las ondas electromagn&#x00E9;ticas).</p>

			<p>Tras ser nombrado miembro de la <italic>Royal Society</italic> la primavera de 1861, Maxwell fue a pasar los meses vacacionales de verano a su propiedad de Glenlair en el Sudoeste de Escocia. Era una finca r&#x00FA;stica de paisaje ondulado. Contaba con una casa situada donde un peque&#x00F1;o arroyo se encontraba con el rio Urr. La iglesia y el mercado m&#x00E1;s pr&#x00F3;ximos se encontraban a varios kil&#x00F3;metros de distancia. Desde la muerte de su padre, &#x00E9;l era el m&#x00E1;ximo responsable del lugar. Organizaba las tareas en la propiedad y se reun&#x00ED;a activamente con otros miembros de la comunidad. Dedicaba tambi&#x00E9;n parte de su tiempo a recibir a parientes y amigos, a actividades de ocio como montar a caballo y evidentemente a su trabajo cient&#x00ED;fico.</p>


			<p>En esa &#x00E9;poca, estaba ocupado en la continuaci&#x00F3;n de su art&#x00ED;culo “<italic>On Physical Lines of Force”</italic> publicado en dos partes en marzo y abril de ese mismo a&#x00F1;o en <italic>The London, Edinburg and Dubl&#x00ED;n Philosophical Magazine and Journal of Science</italic>. En &#x00E9;l daba cuenta de las fuerzas magn&#x00E9;ticas, las corrientes el&#x00E9;ctricas y la relaci&#x00F3;n entre ambos fen&#x00F3;menos. A tal efecto, hab&#x00ED;a ideado un modelo constituido por v&#x00F3;rtices cuya rotaci&#x00F3;n provocaba un estado tensional equivalente a las l&#x00ED;neas de fuerza magn&#x00E9;tica descritas por Faraday. Para que no hubiera rozamiento entre los v&#x00F3;rtices introdujo unas capas intermedias de peque&#x00F1;as part&#x00ED;culas, que si se consideraban de naturaleza el&#x00E9;ctrica pod&#x00ED;an dar cuenta de las corrientes.</p>


			<p>Lo que estaba intentando entonces era incorporar las fuerzas electroest&#x00E1;ticas a su modelo de v&#x00F3;rtices rotatorios y peque&#x00F1;as part&#x00ED;culas intermedias deslizantes. Fue ese verano en Glenlair cuando se inspir&#x00F3; para encontrar la pieza que le faltaba a su rompecabezas. Se trataba de dotar al sistema de elasticidad e identificar las fuerzas electroest&#x00E1;ticas con las tensiones provocadas por la elasticidad transversal de los v&#x00F3;rtices rotatorios. El desarrollo de esta idea le llev&#x00F3; a la convicci&#x00F3;n que los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos se propagaban en forma de ondas transversales. Al ser similares a las ondas lum&#x00ED;nicas, intuy&#x00F3; que quiz&#x00E1;s ambos fen&#x00F3;menos ten&#x00ED;an lugar en el mismo medio.</p>


			<p>Para comprobar su intuici&#x00F3;n, tuvo que esperar al comienzo del curso en el <italic>King’s College</italic> de Londres d&#x00F3;nde era profesor y ten&#x00ED;a sus libros. Cuando lleg&#x00F3; en oto&#x00F1;o, consult&#x00F3; los datos que necesitaba y realiz&#x00F3; varios c&#x00E1;lculos. El resultado fue sencillamente concluyente. La velocidad de propagaci&#x00F3;n de los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos en forma de ondas transversales que le permit&#x00ED;a calcular su modelo coincid&#x00ED;a con la velocidad de la luz medida con medios &#x00F3;pticos.</p>
			
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>James Clerk Maxwell en la &#x00E9;poca en que predijo la existencia de ondas electromagn&#x00E9;ticas</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>
						
						
		</sec>
		
		
		<sec id="S2">
			<title>JAMES CLERK MAXWELL</title>

			<p>El peque&#x00F1;o James naci&#x00F3; en Edimburgo en 1831. Sus padres se hab&#x00ED;an trasladado all&#x00ED; para el parto, pero enseguida volvieron a su propiedad de Glenlair en el Suroeste de Escocia. All&#x00ED; pasar&#x00ED;a su infancia correteando por los campos e inspeccionando todo aquello que le llamaba la atenci&#x00F3;n. Era un ni&#x00F1;o con curiosidad inusual. Pasaba horas intentado seguir los cursos de agua que atravesaban la propiedad as&#x00ED; como los circuitos que hac&#x00ED;an sonar las campanas para el servicio. Preguntaba constantemente a sus padres sobre todo aquello que ca&#x00ED;a en sus manos hasta que le contaban todo lo que sab&#x00ED;an. Su t&#x00ED;a Jane reconoc&#x00ED;a que era humillante no poder responder a las preguntas de ese ni&#x00F1;o como <italic>“Pero, ¿c&#x00F3;mo puedes saber que es azul?”</italic>.</p>


			<p>Su madre, que se ocupaba de su educaci&#x00F3;n, muri&#x00F3; cuando James ten&#x00ED;a ocho a&#x00F1;os. Tras alg&#x00FA;n intento fallido de escolarizaci&#x00F3;n con un tutor en casa, a los diez a&#x00F1;os fue enviado a vivir con su t&#x00ED;a Isabella en Edimburgo. All&#x00ED; estudiar&#x00ED;a en la Academia y posteriormente en la Universidad. Durante este periodo realiz&#x00F3; sus primeros art&#x00ED;culos cient&#x00ED;ficos que fueron le&#x00ED;dos en la <italic>Edinburgh Royal Society </italic>(Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1849</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1851</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1853</xref>). Sin embargo, no fue considerado apropiado que los leyera &#x00E9;l mismo al ser un adolescente.</p>


			<p>Tras cumplir los diecinueve a&#x00F1;os se traslad&#x00F3; a estudiar matem&#x00E1;ticas a la Universidad de Cambridge. All&#x00ED; entr&#x00F3; en contacto con los conceptos matem&#x00E1;ticos y f&#x00ED;sicos m&#x00E1;s avanzados de su tiempo. Tambi&#x00E9;n tuvo la ocasi&#x00F3;n de entablar relaci&#x00F3;n con algunos de los autores que los hab&#x00ED;an desarrollado como George Stokes o William Thomson (posteriormente Lord Kelvin). Despu&#x00E9;s de graduarse escribi&#x00F3; sus primeros art&#x00ED;culos cient&#x00ED;ficos importantes (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1855</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1864</xref><xref ref-type="fn" rid="NOTE01">1</xref>). En el primero expon&#x00ED;a los principios de la combinatoria de los tres colores primarios. En el segundo, le&#x00ED;do entonces aunque publicado a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde, describ&#x00ED;a mediante ecuaciones diferenciales el estado producido en el medio por los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos, que Faraday hab&#x00ED;a descrito cualitativamente con sus l&#x00ED;neas de fuerza.</p>


			<p>En 1856 se present&#x00F3; y obtuvo la plaza de profesor de Filosof&#x00ED;a Natural en el <italic>Marischal College</italic> de Aberdeen, al noreste de Escocia. All&#x00ED; entablar&#x00ED;a amistad con el director de esa instituci&#x00F3;n, el reverendo Dewar, con cuya hija Katherine Mary contraer&#x00ED;a matrimonio. Durante su estancia en Aberdeen, gan&#x00F3; el Premio Adams, otorgado por el <italic>St. John’s College</italic> de la Universidad de Cambridge, con un trabajo en que demostraba que los anillos de Saturno estaban compuestos de peque&#x00F1;as part&#x00ED;culas de materia (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1859</xref>). Tambi&#x00E9;n realiz&#x00F3; importantes trabajos sobre termodin&#x00E1;mica y teor&#x00ED;a cin&#x00E9;tica de los gases (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1860a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1860b</xref>).</p>


			<p>En 1860 el <italic>Marischal College</italic> y el <italic>King’s College</italic> se fusionaron para fundar la Universidad de Aberdeen. No hab&#x00ED;a necesidad de dos profesores de Filosof&#x00ED;a Natural y siendo el m&#x00E1;s joven perdi&#x00F3; su plaza. Afortunadamente al poco tiempo qued&#x00F3; vacante una plaza en el <italic>King’s College</italic> de Londres, a la que se present&#x00F3; y obtuvo. Los a&#x00F1;os en el <italic>King’s College</italic> de Londres fueron los m&#x00E1;s productivos de su carrera. Sus aportaciones m&#x00E1;s destacadas fueron en electromagnetismo siguiendo la l&#x00ED;nea de su primer trabajo en Cambridge. Sin duda la m&#x00E1;s importante fue la predicci&#x00F3;n de la transmisi&#x00F3;n de los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos a trav&#x00E9;s de ondas y la identificaci&#x00F3;n de la luz con una de ellas (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1861a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1861b</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1862a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1862b</xref>).</p>


			<p>Realiz&#x00F3; muchas m&#x00E1;s contribuciones en electromagnetismo como el an&#x00E1;lisis dimensional o la determinaci&#x00F3;n de constantes. Tambi&#x00E9;n redact&#x00F3; las ecuaciones diferenciales que describen el campo electromagn&#x00E9;tico, cuya versi&#x00F3;n refinada ha llegado a nuestros d&#x00ED;as como las <italic>Ecuaciones de Maxwell</italic> (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865</xref>).</p>


			<p>Paralelamente prosigui&#x00F3; con sus trabajos en otros campos como la visi&#x00F3;n del color y la termodin&#x00E1;mica, que no fueron menores. Su trabajo sobre la percepci&#x00F3;n de los colores le hab&#x00ED;a valido ya la medalla Rumford y junto al de los anillos de Saturno la elecci&#x00F3;n como miembro de la <italic>Royal Society</italic>. En termodin&#x00E1;mica fue un pionero en aplicar leyes estad&#x00ED;sticas a las part&#x00ED;culas para obtener leyes generales de los gases. En ocasi&#x00F3;n de una charla en la <italic>Royal Institution</italic> sobre la percepci&#x00F3;n de los colores a trav&#x00E9;s de los tres primarios ide&#x00F3; un sistema para que los asistentes comprendieran mejor en qu&#x00E9; consist&#x00ED;a. Sac&#x00F3; fotograf&#x00ED;as a una misma cinta de cuadros con tres filtros y proyect&#x00F3; las tres fotograf&#x00ED;as sobre una pantalla. Seguramente se trata de la primera fotograf&#x00ED;a en color de la historia.</p>


			<p>En 1865 dej&#x00F3; sus responsabilidades en Londres y se instal&#x00F3; con su mujer en Glenlair. As&#x00ED; tendr&#x00ED;a tiempo para encargarse de su propiedad y terminar de escribir su tratado sobre electricidad y magnetismo que publicar&#x00ED;a ocho a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1873</xref>). En estos a&#x00F1;os de retiro, no dej&#x00F3; sin embargo de escribir art&#x00ED;culos, ni de hacer viajes anuales a Cambridge y Londres, incluso hizo uno por Europa.</p>


			<p>En 1871 obtuvo el encargo de planificar la construcci&#x00F3;n del laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge y convertirse en su primer catedr&#x00E1;tico de <italic>f&#x00ED;sica experimental</italic>. En esta legendaria instituci&#x00F3;n se identificar&#x00ED;a pocos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s la primera part&#x00ED;cula subat&#x00F3;mica, el electr&#x00F3;n. Desgraciadamente no pudo ver ni el gran &#x00E9;xito del laboratorio Cavendish ni la demostraci&#x00F3;n experimental de su teor&#x00ED;a de las ondas electromagn&#x00E9;ticas a cargo de Heinrich Hertz. En 1879, como su madre, falleci&#x00F3; a la edad de 48 a&#x00F1;os a causa de un c&#x00E1;ncer abdominal. Fue enterrado en una iglesia cercana a Glenlair junto a sus padres.</p>


			<p>Para aquellos interesados en el personaje, existen varias biograf&#x00ED;as escritas poco despu&#x00E9;s de su muerte por amigos y conocidos (Campbell y Garnett, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1884</xref>; Glazebrook, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1896</xref>). Por otro lado, existen ediciones de sus escritos cient&#x00ED;ficos recopilados (Niven, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1890</xref>). Tambi&#x00E9;n existen publicaciones que ofrecen una visi&#x00F3;n actual sobre su persona y obra (Mahon, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2003</xref>). Cuanto a las versiones en espa&#x00F1;ol, existen varias traducciones (Crowther, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1945</xref>; McDonald, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1966</xref>) y libros originales (Ladera y Chela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1979</xref>; Gab&#x00E0;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2012</xref>).</p>
		</sec>


		<sec id="S3">
			<title>CONTEXTO HIST&#x00D3;RICO</title>

			<p>En la primera mitad del siglo XIX Gran Breta&#x00F1;a se encontraba en plena revoluci&#x00F3;n industrial. Se hab&#x00ED;a puesto a la cabeza a nivel mundial en la extracci&#x00F3;n de carb&#x00F3;n, metalurgia y producci&#x00F3;n de bienes materiales. Su poblaci&#x00F3;n estaba aumentando de forma exponencial y concentr&#x00E1;ndose en las ciudades. La burgues&#x00ED;a urbana que dominaba los procesos productivos cada vez ten&#x00ED;a un papel m&#x00E1;s importante. Se estaba desarrollando tambi&#x00E9;n de forma incipiente una red de transportes terrestres de mercanc&#x00ED;as y personas gracias al ferrocarril que permitir&#x00ED;a una movilidad m&#x00E1;s r&#x00E1;pida y confortable. El dominio de la tecnolog&#x00ED;a de la m&#x00E1;quina de vapor aparec&#x00ED;a como el motivo de todo aquel progreso y se hac&#x00ED;an esfuerzos importantes para comprender los mecanismos &#x00FA;ltimos de su funcionamiento. Esto supuso un gran empuj&#x00F3;n para la ciencia al ser percibida como una fuente de riqueza. &#x00CD;ntimamente relacionado con la optimizaci&#x00F3;n del rendimiento de las m&#x00E1;quinas de vapor se favoreci&#x00F3; el estudio del comportamiento de los gases y del calor (teor&#x00ED;as at&#x00F3;mica, cin&#x00E9;tica, termodin&#x00E1;mica y qu&#x00ED;mica). Por otro lado se encontraron las primeras aplicaciones pr&#x00E1;cticas para la incipiente ciencia electromagn&#x00E9;tica como la transmisi&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n por cable.</p>


			<p>En la segunda mitad de siglo XIX se empez&#x00F3; a desarrollar una red telegr&#x00E1;fica mundial utilizando la tecnolog&#x00ED;a de los cables submarinos. Se abr&#x00ED;a as&#x00ED; la posibilidad de establecer comunicaciones inmediatas con cualquier parte del mundo que estuviera conectada. Gobiernos, banqueros, comerciantes o agencias de noticias podr&#x00ED;an contactar con sus diplom&#x00E1;ticos, clientes, proveedores o corresponsales para saber que estaba pasando en la otra punta del mundo en tiempo real. Se podr&#x00ED;an cerrar transacciones con personas a miles de kil&#x00F3;metros de distancia. Dado el valor estrat&#x00E9;gico del control de las telecomunicaciones, era perfectamente comprensible que se hicieran grandes esfuerzos en el desarrollo de la tecnolog&#x00ED;a del tel&#x00E9;grafo y en la comprensi&#x00F3;n del fen&#x00F3;meno electromagn&#x00E9;tico. Este fue pues un tema muy presente en el trabajo de Maxwell y su punto de partida para llegar a su teor&#x00ED;a electromagn&#x00E9;tica de la luz. Antes de tratar el fen&#x00F3;meno electromagn&#x00E9;tico en profundidad, veamos cual era el estado de la &#x00F3;ptica.</p>
		</sec>


		<sec id="S4">
			<title>&#x00D3;PTICA</title>

			<p>En la antigua Grecia ya se hab&#x00ED;a especulado sobre la naturaleza de la luz y si se transmit&#x00ED;a con una velocidad finita o de forma instant&#x00E1;nea. Seg&#x00FA;n la escuela de los atomistas, los objetos pod&#x00ED;an verse gracias las part&#x00ED;culas que emit&#x00ED;an. Por otro lado, en la &#x00F3;ptica de Euclides ya aparec&#x00ED;a una explicaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica de la sensaci&#x00F3;n de perspectiva. En el siglo XI, el oculista &#x00E1;rabe Alhazen construy&#x00F3; una teor&#x00ED;a de la visi&#x00F3;n recogiendo lo mejor de las anteriores y a&#x00F1;adiendo una explicaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica m&#x00E1;s satisfactoria: los rayos de luz, de procedencia exterior al observador, rebotaban en los objetos y eran percibidos por su ojo. A principios del siglo XVII, tras la generalizaci&#x00F3;n de las c&#x00E1;maras oscuras en la elaboraci&#x00F3;n de bocetos y pinturas, Ren&#x00E9; Descartes describi&#x00F3; el mecanismo por el cual los rayos de luz se proyectan sobre la retina como una imagen invertida. Ese mismo siglo se propuso la teor&#x00ED;a ondulatoria de la luz y se produjeron los primeros intentos de medici&#x00F3;n de su velocidad de propagaci&#x00F3;n (Hoffmann, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1983</xref>).</p>


		<sec id="S4.1">
			<title>La teor&#x00ED;a ondulatoria de la luz</title>

			<p>Uno de los primeros en proponer una teor&#x00ED;a ondulatoria de la luz fue el f&#x00ED;sico y matem&#x00E1;tico holand&#x00E9;s Christian Huygens en el siglo XVII. Se basaba en que cada punto de un frente de ondas lum&#x00ED;nicas pod&#x00ED;a considerarse como una nueva fuente. La teor&#x00ED;a ondulatoria de la luz sufri&#x00F3; un impulso definitivo a principios del siglo XIX cuando Thomas Young realiz&#x00F3; una serie de experimentos que la apoyaban. En uno de ellos, interpon&#x00ED;a una tarjeta de 0.2 mm a un haz de luz procedente de un peque&#x00F1;o agujero en una habitaci&#x00F3;n oscurecida redirigido mediante un espejo. Ligeramente m&#x00E1;s ancho que la tarjeta, el haz quedaba dividido en dos antes de proyectarse sobre la pared. En esta proyecci&#x00F3;n se pod&#x00ED;a observar un patr&#x00F3;n de bandas claras y oscuras parecido a otros fen&#x00F3;menos ondulatorios. Young propuso tambi&#x00E9;n que los distintos colores correspond&#x00ED;an a distintas frecuencias de onda y que la visi&#x00F3;n se articulaba a trav&#x00E9;s de tres &#x00FA;nicos tipos de receptores en la retina para sendos colores primarios.</p>


			<p>En las d&#x00E9;cadas siguientes al experimento de Young, Augustin Fresnel dio rigor matem&#x00E1;tico a esta teor&#x00ED;a considerando que las ondulaciones lum&#x00ED;nicas eran transversales y no longitudinales como se hab&#x00ED;a cre&#x00ED;do hasta entonces. Se basaba en que dos haces de luz polarizada de forma paralela interfer&#x00ED;an, aunque no as&#x00ED; si estaban polarizados con un giro de 90º. Por otro lado, las ondas transversales necesitaban un medio de propagaci&#x00F3;n s&#x00F3;lido o al menos dotado de cierta rigidez o elasticidad transversal. As&#x00ED; que, se consideraba para las ondas lum&#x00ED;nicas un medio et&#x00E9;reo con tales caracter&#x00ED;sticas.</p>
			
			
						<fig id="F2">
							<label>Figura 2</label>
							<caption>
								<title>Esquema del experimento de la doble rendija de Young</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						</fig>
						
						
		</sec>


		<sec id="S4.2">
			<title>La velocidad de la luz</title>

			<p>Hasta el siglo XVII no se conocen los primeros intentos de medir la velocidad de la luz. Galileo narra un experimento en que se situaba a dos personas tapando una l&#x00E1;mpara en mont&#x00ED;culos situados a aproximadamente un kil&#x00F3;metro de distancia. Una destapaba su l&#x00E1;mpara y la otra al verla destapaba la suya y cuando se ve&#x00ED;a desde el primer mont&#x00ED;culo se pod&#x00ED;a medir el tiempo que tardaba la luz en su viaje de ida y vuelta. Concluy&#x00F3; que la velocidad de la luz no pod&#x00ED;a medirse con ese m&#x00E9;todo ya que, si era finita, era mucho mayor que la velocidad de reacci&#x00F3;n de los individuos. Sin embargo, sus aportaciones en astronom&#x00ED;a posibilitaron la primera aproximaci&#x00F3;n aceptable unos a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde.</p>


			<p>En la d&#x00E9;cada de 1670, el astr&#x00F3;nomo Ole R&#x00F8;mer observ&#x00F3; que el periodo de revoluci&#x00F3;n del sat&#x00E9;lite &#x00CD;o alrededor de J&#x00FA;piter se alargaba cuando este planeta y la tierra se alejaban y se acortaba cuando se aproximaban. Encontr&#x00F3; una explicaci&#x00F3;n a este fen&#x00F3;meno utilizando la velocidad de la luz. Cuando se estaban alejando, la distancia que ten&#x00ED;a que recorrer la luz iba aumentando y el periodo de &#x00CD;o visto desde la tierra parec&#x00ED;a m&#x00E1;s largo. Contrariamente, cuando se estaban aproximando parec&#x00ED;a m&#x00E1;s corto. Si se sumaban todos estos retrasos o avances al aumentar o disminuir la distancia entre ambos planetas, se obten&#x00ED;a que: la luz tardaba 22 minutos en recorrer el di&#x00E1;metro de la &#x00F3;rbita terrestre. Con el conocimiento actual de las distancias astron&#x00F3;micas esto equivaldr&#x00ED;a a unos 210.000 km/s.</p>


			<p>Las primeras mediciones precisas realizadas exclusivamente con aparatos terrestres se produjeron en el siglo XIX. En 1849 Hippolyte Fizeau realiz&#x00F3; un experimento conceptualmente muy parecido al de Galileo. Consist&#x00ED;a en una fuente de luz que emit&#x00ED;a un rayo que se reflejaba en un espejo a centenares de metros de distancia. Entre la fuente y el espejo hab&#x00ED;a una rueda dentada rotatoria. Ajustando su velocidad de rotaci&#x00F3;n se pod&#x00ED;a conseguir que el rayo que de ida hab&#x00ED;a atravesado una ranura impactase de vuelta contra un diente. De esta manera los rayos emitidos por la fuente no ser&#x00ED;an visibles desde esta. Conociendo las dimensiones, la distancia al espejo y la velocidad de rotaci&#x00F3;n de la rueda que produc&#x00ED;a la invisibilidad de los rayos, se pod&#x00ED;a saber cu&#x00E1;nto tardaba la luz en hacer el recorrido y su velocidad. El resultado fue de unos 314.000 km/s. Este m&#x00E9;todo fue perfeccionado por L&#x00E9;on Foucault reemplazando el engranaje por un espejo rotatorio obteniendo un resultado de 298.000 km/s (menos de 1% de error).</p>
			
			
						<fig id="F3">
							<label>Figura 3</label>
							<caption>
								<title>Aparatos como los utilizados por Fizeau en su experimento</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						</fig>
						
						
		</sec>
		</sec>


		<sec id="S5">
			<title>ELECTRICIDAD Y MAGNETISMO</title>

			<p>El fen&#x00F3;meno consistente en que un objeto atrae a otros m&#x00E1;s peque&#x00F1;os y ligeros al ser frotado, se conoc&#x00ED;a al menos desde la antigua Grecia. Tales de Mileto dej&#x00F3; constancia de haber observado esta propiedad en el &#x00E1;mbar o <italic>ἤλεκτρον</italic> en griego. Las propiedades atractivas y repulsivas de la magnetita, llamada as&#x00ED; por la regi&#x00F3;n de Magnes&#x00ED;a, eran conocidas ya desde antes. A principios de siglo XVII las observaciones sobre electricidad y magnetismo se hab&#x00ED;an ido recopilando en sucesivos escritos. El m&#x00E9;dico y f&#x00ED;sico ingl&#x00E9;s William Gilbert diferenci&#x00F3; entre sustancias el&#x00E9;ctricas e inel&#x00E9;ctricas. Las primeras tendr&#x00ED;an la capacidad de atraer objetos despu&#x00E9;s de ser frotadas y las segundas no. En cuanto al magnetismo describi&#x00F3; la existencia de los dos polos de un im&#x00E1;n y que los polos iguales se repelen mientras que los distintos se atraen. Tambi&#x00E9;n escribi&#x00F3; sobre la imposibilidad de aislar un polo magn&#x00E9;tico partiendo sucesivas veces un im&#x00E1;n. Gilbert mostraba m&#x00E1;s inter&#x00E9;s por los hechos y los experimentos que por la pura especulaci&#x00F3;n. Mencionaba por ejemplo los patrones dibujados por las limaduras de hierro sobre un papel en las proximidades de un im&#x00E1;n. Despu&#x00E9;s de estudiar los imanes esf&#x00E9;ricos conclu&#x00ED;a que la tierra se comportaba como uno de ellos. Aunque muchos cre&#x00ED;an que electricidad y magnetismo estaban relacionados se estudiaron como fen&#x00F3;menos separados durante siglos.</p>


		<sec id="S5.1">
			<title>Electricidad</title>

			<p>En el siglo XVII se produjo un invento que posibilit&#x00F3; una sucesi&#x00F3;n de experimentos que permitieron el avance en el conocimiento de los fen&#x00F3;menos el&#x00E9;ctricos. El alem&#x00E1;n Otto von Guericke construy&#x00F3; la primera m&#x00E1;quina electrost&#x00E1;tica por frotaci&#x00F3;n. Consist&#x00ED;a en una esfera de azufre atravesada por una barra de hierro. Cuando se colocaba la mano sobre ella y se hac&#x00ED;a girar unas cuantas veces pod&#x00ED;a atraer todo tipo de objetos. En el siglo siguiente el ingl&#x00E9;s Stephen Gray realiz&#x00F3; gran n&#x00FA;mero de experimentos con este aparato y lleg&#x00F3; a la conclusi&#x00F3;n que aquellas sustancias como los metales, que al ser frotadas no se electrizaban, eran conductoras del <italic>efluvio el&#x00E9;ctrico</italic>. Logr&#x00F3; transmitir electricidad a trav&#x00E9;s de un alambre una distancia de 100 metros.</p>


			<p>En 1733, el franc&#x00E9;s Charles Fran&#x00E7;ois de Cisternay du Fay public&#x00F3; un trabajo donde identificaba dos tipos de cargas el&#x00E9;ctricas distintas. Seg&#x00FA;n su naturaleza los cuerpos se pod&#x00ED;an cargar de electricidad v&#x00ED;trea o resinosa. Los que hab&#x00ED;an adquirido electricidades de tipos distintos se atra&#x00ED;an y los que hab&#x00ED;an adquirido el mismo tipo de electricidad se repel&#x00ED;an. En 1785, Charles de Coulomb dio a conocer una ley matem&#x00E1;tica que cuantificaba la fuerza el&#x00E9;ctrica con que se atra&#x00ED;an o repel&#x00ED;an dos cuerpos cargados. Depend&#x00ED;a de la carga el&#x00E9;ctrica de los cuerpos y del inverso del cuadrado de su distancia, a modo de la ley de la gravitaci&#x00F3;n de Newton. Posteriormente fue establecida una ley an&#x00E1;loga para la fuerza magn&#x00E9;tica.</p>


			<p>Por otro lado en la d&#x00E9;cada de 1740 el holand&#x00E9;s Pieter van Musschenbroek dio a conocer la <italic>botella de Leyden</italic>, el primer condensador el&#x00E9;ctrico. Consist&#x00ED;a en una botella con un tap&#x00F3;n atravesado por una varilla met&#x00E1;lica sumergida en agua. Si se pon&#x00ED;a en contacto el extremo exterior de la varilla con una m&#x00E1;quina electroest&#x00E1;tica, el agua del interior se cargaba. Si se acercaba el extremo exterior de la varilla a un cuerpo no aislado se produc&#x00ED;a una chispa y una descarga el&#x00E9;ctrica. Pocos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s el polifac&#x00E9;tico norteamericano Benjam&#x00ED;n Franklin (Summers, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2002</xref>) demostr&#x00F3; que los rayos eran descargas electroest&#x00E1;ticas como las de la botella en su famoso experimento de la cometa. Tambi&#x00E9;n formul&#x00F3; la teor&#x00ED;a del fluido &#x00FA;nico y clasific&#x00F3; las sustancias en positivas o negativas seg&#x00FA;n si ten&#x00ED;an exceso o defecto de fluido el&#x00E9;ctrico.</p>
		</sec>


		<sec id="S5.2">
			<title>Electromagnetismo</title>

			<p>Antes del siglo XIX muchos pensadores hab&#x00ED;an sospechado que electricidad y magnetismo eran dos fen&#x00F3;menos relacionados entre s&#x00ED;. Una vez m&#x00E1;s, hubo que esperar a una innovaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica para afianzar los cimientos de esa sospecha. Sucedi&#x00F3; en 1800 gracias a la pila inventada por el cient&#x00ED;fico italiano Alessandro Volta. Pocos a&#x00F1;os atr&#x00E1;s, el m&#x00E9;dico Luigi Galvani hab&#x00ED;a observado que, al tocar una pata de rana con dos metales distintos en contacto entre s&#x00ED;, esta se mov&#x00ED;a. Identific&#x00F3; este fen&#x00F3;meno como <italic>electricidad animal</italic>. Volta, despu&#x00E9;s de repetir los experimentos, concluy&#x00F3; que el fen&#x00F3;meno ten&#x00ED;a su origen en los metales y no en la rana. Ide&#x00F3; un dispositivo para realizar descargas el&#x00E9;ctricas que consist&#x00ED;a en discos de zinc y plata apilados en bater&#x00ED;a entre los que se colocaba cart&#x00F3;n empapado en agua salada. Result&#x00F3; que produc&#x00ED;a una tensi&#x00F3;n el&#x00E9;ctrica permanente, lo cual permiti&#x00F3; tener circuitos con corriente el&#x00E9;ctrica continua. Este hecho fue un punto de inflexi&#x00F3;n en el conocimiento de la electricidad ya que posibilit&#x00F3; muchos y nuevos experimentos que permitieron relacionarla con el magnetismo.</p>


			<p>En 1819, el dan&#x00E9;s Hans Christian &#x00D8;rsted (P&#x00E9;rez y Varela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2003</xref>) observ&#x00F3; que al colocar una br&#x00FA;jula cerca de un cable por el que circulaba corriente el&#x00E9;ctrica su aguja sufr&#x00ED;a una desviaci&#x00F3;n tendiendo a ponerse perpendicular a &#x00E9;l. Meses m&#x00E1;s tarde, el franc&#x00E9;s Andr&#x00E9;-Marie Amp&#x00E8;re (P&#x00E9;rez y Varela, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2003</xref>) estudi&#x00F3; la relaci&#x00F3;n que regia este fen&#x00F3;meno. La fuerza magn&#x00E9;tica alrededor de un cable era proporcional a la intensidad de corriente el&#x00E9;ctrica que circulaba por &#x00E9;l. Tambi&#x00E9;n comprob&#x00F3; que exist&#x00ED;a interacci&#x00F3;n entre dos conductores paralelos. Si la corriente iba en la misma direcci&#x00F3;n se atra&#x00ED;an, en direcci&#x00F3;n contraria se repel&#x00ED;an. Observ&#x00F3; que un cable enrollado en espiral (bobina) por el que circulaba corriente se comportaba igual que un im&#x00E1;n. Esto le llev&#x00F3; a suponer que el magnetismo era una manifestaci&#x00F3;n del movimiento de las cargas el&#x00E9;ctricas y que no pod&#x00ED;a existir un polo magn&#x00E9;tico aislado. Poco despu&#x00E9;s el ingl&#x00E9;s William Sturgeon construy&#x00F3; un electroim&#x00E1;n regulable. Consist&#x00ED;a en un trozo de hierro envuelto en un cable por el que pod&#x00ED;a circular corriente el&#x00E9;ctrica. Con la fuerza magn&#x00E9;tica que produc&#x00ED;a pod&#x00ED;a levantar 4kg. Su desarrollo posibilit&#x00F3; el tel&#x00E9;grafo y el motor el&#x00E9;ctrico ya que pod&#x00ED;a convertir la corriente el&#x00E9;ctrica en fuerza motriz.</p>


			<p>Por aquel entonces, Carl Friedrich Gauss, despu&#x00E9;s de m&#x00FA;ltiples mediciones topogr&#x00E1;ficas y estudios de las superficies curvas, estaba desarrollando las ideas de Laplace sobre las acciones gravitatorias terrestres. Para el caso an&#x00E1;logo de las acciones generadas por cargas el&#x00E9;ctricas se ten&#x00ED;a que la suma del flujo que atravesaba una superficie cerrada era proporcional a la cantidad de electricidad o carga que albergaba en su interior. Aplicando las leyes de la din&#x00E1;mica de fluidos al caso de una carga puntual la intensidad de flujo en un punto variaba con la ley del inverso del cuadrado de la distancia. Esta expresi&#x00F3;n era pues equivalente a la ley de Coulomb para las fuerzas electroest&#x00E1;ticas. Un tratamiento similar para las acciones magn&#x00E9;ticas daba que la suma del flujo que atravesaba una superficie cerrada era cero. Esto se explicaba porque el fluido magn&#x00E9;tico se distribu&#x00ED;a en curvas cerradas que entraban y sal&#x00ED;an por igual de cualquier superficie cerrada. Era equivalente a afirmar la imposibilidad de un polo magn&#x00E9;tico aislado.</p>
			
			
						<fig id="F4">
							<label>Figura 4</label>
							<caption>
								<title>Esquema de la ley de Gauss para flujo el&#x00E9;ctrico</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
						</fig>
						
						
						<fig id="F5">
							<label>Figura 5</label>
							<caption>
								<title>Esquema de la ley de Gauss para flujo magn&#x00E9;tico</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
						</fig>
						
						
						<fig id="F6">
							<label>Figura 6</label>
							<caption>
								<title>Esquema de la ley de Amp&#x00E8;re</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
						</fig>
						
						
						<fig id="F7">
							<label>Figura 7</label>
							<caption>
								<title>Experimento de Faraday sobre la inducci&#x00F3;n</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
						</fig>
						
						


			<p>En este punto de la historia es cuando aparece el cient&#x00ED;fico ingl&#x00E9;s Michael Faraday (D&#x00ED;az-Hell&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2001</xref>). Despu&#x00E9;s de repetir los experimentos de &#x00D8;rsted, Amp&#x00E8;re y hacer experimentos propios, comprob&#x00F3; la producci&#x00F3;n de fuerza magn&#x00E9;tica capaz de generar movimiento continuo alrededor de un cable por el que circula corriente el&#x00E9;ctrica. Se propuso entonces estudiar si se pod&#x00ED;a tambi&#x00E9;n generar corriente el&#x00E9;ctrica a trav&#x00E9;s del magnetismo. En 1831, el a&#x00F1;o en que naci&#x00F3; Maxwell, despu&#x00E9;s de realizar m&#x00FA;ltiples experimentos lleg&#x00F3; a la conclusi&#x00F3;n que s&#x00ED;. Se pod&#x00ED;a inducir corriente el&#x00E9;ctrica en un conductor si se somet&#x00ED;a a los efectos de un dispositivo magn&#x00E9;tico en movimiento.</p>


			<p>Uno de los experimentos que realiz&#x00F3; Faraday consisti&#x00F3; en la construcci&#x00F3;n de un aparato formado por un anillo de hierro dulce con cable enrollado en cada uno de sus dos lados. Uno de estos cables pod&#x00ED;a abrir y cerrar un circuito con una pila. El otro cerraba un circuito con un dispositivo detector de corriente el&#x00E9;ctrica. Observ&#x00F3; que solo se detectaba electricidad en el segundo circuito en el momento en que se conectaba o desconectaba la pila. Creyendo que la corriente que aparec&#x00ED;a era inducida por la variaci&#x00F3;n de los efectos magn&#x00E9;ticos producidos por el primero, realiz&#x00F3; el experimento siguiente: introdujo un im&#x00E1;n en el interior de un cable enrollado o bobina y observ&#x00F3; que solamente se generaba corriente en esta cuando el im&#x00E1;n era movido. Quedaba demostrada as&#x00ED; la posibilidad de generar corriente el&#x00E9;ctrica en un circuito a trav&#x00E9;s del magnetismo.</p>


			<p>No contento con eso Faraday a&#x00FA;n dio un paso m&#x00E1;s construyendo una dinamo. Se trataba de un dispositivo capaz de generar corriente el&#x00E9;ctrica continua. Consist&#x00ED;a en un disco de cobre giratorio colocado entre los extremos de un im&#x00E1;n en herradura. El disco estaba unido a un circuito mediante dos contactos deslizantes. En el circuito hab&#x00ED;a un dispositivo medidor de corriente el&#x00E9;ctrica que indicaba la presencia de corriente continua mientras el disco giraba. Hasta ese momento se pod&#x00ED;a generar fuerza motriz a trav&#x00E9;s de corriente el&#x00E9;ctrica, pero a partir de entonces se pudo generar tambi&#x00E9;n corriente el&#x00E9;ctrica a trav&#x00E9;s de fuerza motriz.</p>


			<p>El descubrimiento de la inducci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica dejaba la puerta abierta al dominio de la energ&#x00ED;a el&#x00E9;ctrica tal como lo conocemos actualmente. Poco despu&#x00E9;s de conocer el experimento de la dinamo, el joven fabricante de instrumentos parisino Hippolyte Pixii, construy&#x00F3; un generador el&#x00E9;ctrico donde lo que giraba era el im&#x00E1;n. Este primer generador de corriente alterna conten&#x00ED;a ya el mecanismo b&#x00E1;sico para el posterior desarrollo de todas las centrales de generaci&#x00F3;n de energ&#x00ED;a el&#x00E9;ctrica a gran escala.</p>
		</sec>
		</sec>


		<sec id="S6">
			<title>LAS L&#x00CD;NEAS DE FUERZA</title>

			<p>La idea de las fuerzas a distancia propagadas por un fluido sutil exist&#x00ED;a ya desde la antigua Grecia y sigui&#x00F3; apareciendo de forma recurrente, por ejemplo en el siglo XVII con los v&#x00F3;rtices de Descartes. Cuando Newton postul&#x00F3; su ley de la gravitaci&#x00F3;n universal dando sencillas f&#x00F3;rmulas para describir la acci&#x00F3;n de fuerzas a distancia, se populariz&#x00F3; la percepci&#x00F3;n de que estas actuaban de forma instant&#x00E1;nea. Parece que el propio Newton cre&#x00ED;a que las fuerzas se propagaban por alg&#x00FA;n medio indetectable, pero la potencia y sencillez de sus ecuaciones permit&#x00ED;a omitir esta cuesti&#x00F3;n. En la visi&#x00F3;n mecanicista que se desarroll&#x00F3; a partir de sus ideas no se necesitaba para nada la existencia de un medio de propagaci&#x00F3;n. En el caso de las fuerzas el&#x00E9;ctricas la ley del inverso del cuadrado dada a conocer por Coulomb a finales del siglo XIX actu&#x00F3; de forma similar. Sin embargo el mecanismo de propagaci&#x00F3;n a distancia segu&#x00ED;a oculto.</p>


			<p>En el siglo XIX la atenci&#x00F3;n estaba centrada principalmente en las fuerzas que actuaban a distancia entre dos cuerpos, aparentemente de forma instant&#x00E1;nea, omitiendo el espacio intermedio. En el caso de las fuerzas gravitatorias y el&#x00E9;ctricas las ecuaciones funcionaban perfectamente. En el caso de las fuerzas magn&#x00E9;ticas con un comportamiento m&#x00E1;s complejo, se hac&#x00ED;a necesario un tratamiento distinto. Es entonces cuando apareci&#x00F3; Faraday con su modelo de l&#x00ED;neas de fuerza. Hijo de un herrero probablemente hab&#x00ED;a visto en su infancia los patrones de las limaduras de hierro provocados por un im&#x00E1;n. Un fen&#x00F3;meno que estaba documentado desde hac&#x00ED;a siglos. Las l&#x00ED;neas de fuerza eran un artilugio que utiliz&#x00F3; para describir el estado que generaba un im&#x00E1;n en su entorno y fueron el germen de la idea de campo.</p>


			<p>Desde finales del siglo XVIII ya se hab&#x00ED;an ido desarrollando formalismos matem&#x00E1;ticos para el flujo gravitatorio, el&#x00E9;ctrico y magn&#x00E9;tico gracias a personajes como Laplace, Amp&#x00E8;re, Biot, Savart, Poisson, Gauss o Weber. La idea de campo estaba ya en el aire cuando Faraday propuso su modelo de las l&#x00ED;neas de fuerza. Lo que realmente cambi&#x00F3; fue la percepci&#x00F3;n de que no se trataban solamente de un formalismo matem&#x00E1;tico &#x00FA;til, sino un estado que produc&#x00ED;an los objetos en el espacio de su alrededor. Las l&#x00ED;neas de fuerza eran las curvas cuya tangente en un punto proporcionaba la direcci&#x00F3;n de la fuerza que sufrir&#x00ED;a un objeto que interaccionase con el que las causaba. En el caso de un objeto cargado el&#x00E9;ctricamente, se trataba de rectas con un extremo en el centro del objeto cuyas fuerzas disminu&#x00ED;an en intensidad con la ley del inverso del cuadrado de la distancia y variaban su sentido seg&#x00FA;n el tipo de carga. En un im&#x00E1;n iban desde un polo hacia el otro tal como mostraban los patrones de las limaduras de hierro y se un&#x00ED;an por el otro extremo formando circuitos cerrados.</p>
			
			
						<fig id="F8">
							<label>Figura 8</label>
							<caption>
								<title>Patrones de limaduras de hierro bajo el efecto de un im&#x00E1;n</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F8.jpg"/>
						</fig>
						
						


			<p>Las aproximaciones de Faraday eran totalmente intuitivas y basadas en los experimentos. Precisamente esto es lo que las hac&#x00ED;a m&#x00E1;s interesantes, ya que se enfrentaban al problema desde un punto de vista m&#x00E1;s fresco y alejado de las ataduras del conocimiento acad&#x00E9;mico. Sin embargo su falta de formaci&#x00F3;n en matem&#x00E1;ticas y la dificultad del modelo geom&#x00E9;trico que hab&#x00ED;a ideado no le permitieron encontrar unas f&#x00F3;rmulas adecuadas para describirlo. Aqu&#x00ED; es donde entra en la historia Maxwell. Despu&#x00E9;s del esfuerzo de rigor que le hab&#x00ED;a supuesto adaptar su potente intuici&#x00F3;n geom&#x00E9;trica a la disciplina matem&#x00E1;tica necesaria para afrontar sus ex&#x00E1;menes de graduaci&#x00F3;n en la Universidad de Cambridge, estaba en condiciones de abordar el problema. Empez&#x00F3; pues a buscar analog&#x00ED;as que le permitieran encontrar unas formulas sencillas que describieran el comportamiento de los campos el&#x00E9;ctrico y magn&#x00E9;tico.</p>


			<p>Con el desarrollo del c&#x00E1;lculo diferencial y los nuevos descubrimientos cient&#x00ED;ficos, las analog&#x00ED;as entre distintos fen&#x00F3;menos con un tratamiento matem&#x00E1;tico id&#x00E9;ntico estaban adquiriendo cada vez m&#x00E1;s complejidad. Uno de los que hab&#x00ED;an iniciado este camino era William Thompson con el que entonces Maxwell ten&#x00ED;a una cordial relaci&#x00F3;n y manten&#x00ED;a correspondencia. Desde joven, Thompson ven&#x00ED;a estudiando la analog&#x00ED;a entre la variaci&#x00F3;n en el espacio de las fuerzas electroest&#x00E1;ticas y el gradiente de calor en un s&#x00F3;lido. Siguiendo su ejemplo, Maxwell intent&#x00F3; concebir un modelo propio que se comportase de manera an&#x00E1;loga a las l&#x00ED;neas de fuerza y permitiese a su vez ser descrito con ecuaciones matem&#x00E1;ticas sencillas.</p>


			<p>La analog&#x00ED;a que ide&#x00F3; Maxwell consist&#x00ED;a en imaginar un fluido incompresible y sin peso que ocupaba el espacio. La velocidad y direcci&#x00F3;n del fluido en un punto se correspond&#x00ED;an con la intensidad y direcci&#x00F3;n de la fuerza. La velocidad y direcci&#x00F3;n del fluido eran distintas en distintos puntos del espacio pero no variaban con el tiempo. Las curvas que representaban los caminos de las part&#x00ED;culas y que por tanto indicaban la direcci&#x00F3;n del movimiento eran llamadas l&#x00ED;neas de movimiento del fluido. Para elaborar un modelo espacial consideraba una superficie que las cortara todas. Imaginaba sobre ella otros dos sistemas de l&#x00ED;neas, de tal manera que quedara dividida en cuadril&#x00E1;teros por los que pasaba una unidad de fluido por unidad de tiempo. Entonces imaginaba l&#x00ED;neas de movimiento de fluido desde cada uno de los puntos de los bordes de estos cuadril&#x00E1;teros, de tal forma que el espacio quedaba dividido por superficies tubulares entre las que no hab&#x00ED;a intercambio de fluido. Como este era incompresible, cualquier secci&#x00F3;n de un tubo que se tomara ser&#x00ED;a atravesada tambi&#x00E9;n por una unidad de fluido por unidad de tiempo. Obtuvo as&#x00ED; una construcci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica que divid&#x00ED;a completamente el espacio en tubos unitarios. La velocidad del fluido en un punto venia definida por la direcci&#x00F3;n del tubo y el inverso de la superficie de su secci&#x00F3;n.</p>


			<p>Las cualidades el&#x00E9;ctricas y magn&#x00E9;ticas de los distintos materiales se correspond&#x00ED;an con una distinta resistencia al movimiento del fluido en distintos medios. Esto permit&#x00ED;a la representaci&#x00F3;n en el modelo de los materiales conductores y aislantes. La resistencia era proporcional a la velocidad del fluido en cada punto. Para que esta &#x00FA;ltima no disminuyese con el tiempo, era necesaria una diferencia de presi&#x00F3;n que contrarrestase los efectos de la resistencia. El gradiente de presi&#x00F3;n, representaba a la intensidad de campo. En el caso el&#x00E9;ctrico, era producido por fuentes o sumideros que representaban a los dos tipos de cargas. Las fuerzas de repulsi&#x00F3;n o atracci&#x00F3;n eran debidas al exceso o defecto de fluido. Aplicando esta analog&#x00ED;a obtuvo unas ecuaciones que, desarrolladas, no solo daban la ley del inverso del cuadrado de las fuerzas a distancia, sino que tambi&#x00E9;n daban cuenta de otros fen&#x00F3;menos el&#x00E9;ctricos como la conducci&#x00F3;n a trav&#x00E9;s de circuitos. Plasm&#x00F3; sus conclusiones en la primera parte de su art&#x00ED;culo <italic>“On Faraday’s Lines of Force”</italic> (presentado en diciembre de 1855). Pero a&#x00FA;n le faltaba encontrar ecuaciones para los fen&#x00F3;menos m&#x00E1;s complicados como la inducci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica.</p>


			<p>Para explicar la inducci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica, Faraday se hab&#x00ED;a valido del concepto de <italic>estado electro-t&#x00F3;nico</italic> generado por un im&#x00E1;n o un circuito el&#x00E9;ctrico. Al alterar este estado por movimiento relativo respecto a otro circuito adyacente, se produc&#x00ED;a en este &#x00FA;ltimo una circulaci&#x00F3;n de corriente el&#x00E9;ctrica. Maxwell abord&#x00F3; matem&#x00E1;ticamente la descripci&#x00F3;n de este fen&#x00F3;meno en la segunda parte de su art&#x00ED;culo que titul&#x00F3; <italic>“On Faraday’s “Electro-tonic State”” </italic>(presentado en febrero de 1856). Para hacerlo no le bast&#x00F3; con un modelo tridimensional y ecuaciones sencillas, sino que necesit&#x00F3; unas herramientas m&#x00E1;s potentes. As&#x00ED; que utiliz&#x00F3; las novedosas t&#x00E9;cnicas de <italic>c&#x00E1;lculo vectorial</italic> avanzado que acababa de aprender en la preparaci&#x00F3;n de sus ex&#x00E1;menes de graduaci&#x00F3;n en Cambridge.</p>


			<p>El concepto de vector estaba ya impl&#x00ED;cito en la mec&#x00E1;nica definida por Newton a finales del siglo XVII. Las operaciones vectoriales (suma y productos escalar y vectorial) se vinieron desarrollaron en los siglos posteriores y fueron finalmente expuestas de forma sencilla en 1844 por el alem&#x00E1;n Grassmann. Los &#x00FA;ltimos avances en la materia se hab&#x00ED;an desarrollado aplicando geometr&#x00ED;a diferencial gracias a dos profesores y amigos de Maxwell: George Stokes y William Thompson. Todo el desarrollo posterior del <italic>c&#x00E1;lculo vectorial</italic> tuvo una relaci&#x00F3;n &#x00ED;ntima con el de de la idea de campo electromagn&#x00E9;tico.</p>


			<p>Teniendo en cuenta las leyes conocidas que relacionaban electricidad y magnetismo, Maxwell estudi&#x00F3; qu&#x00E9; pasar&#x00ED;a en una peque&#x00F1;a porci&#x00F3;n del espacio. Utilizando el <italic>c&#x00E1;lculo vectorial</italic> obtuvo una magnitud vectorial que describ&#x00ED;a perfectamente el <italic>estado electro-t&#x00F3;nico</italic> de Faraday. Si ten&#x00ED;a un valor constante no ten&#x00ED;a efecto alguno, pero su variaci&#x00F3;n implicaba la aparici&#x00F3;n de fuerzas el&#x00E9;ctricas y magn&#x00E9;ticas. La notaci&#x00F3;n que utiliz&#x00F3; dista un poco de la actual ya que para cada magnitud vectorial escrib&#x00ED;a las tres ecuaciones de las componentes en los ejes espaciales.</p>


			<p>Las dos partes del art&#x00ED;culo sobre las l&#x00ED;neas de fuerza fueron le&#x00ED;das en la <italic>Cambridge Philosopical Society</italic> en diciembre de 1855 y febrero 1856 y publicadas en sus <italic>Transactions </italic>a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1864</xref>). Para Maxwell con veinticuatro a&#x00F1;os este trabajo ser&#x00ED;a solo una buena base para construir una teor&#x00ED;a m&#x00E1;s completa y elaborada. Sus aportaciones m&#x00E1;s importantes para la comprensi&#x00F3;n y descripci&#x00F3;n de los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos estaban a&#x00FA;n por llegar. Sin embargo, el art&#x00ED;culo por s&#x00ED; solo tuvo gran trascendencia. Para darse cuenta solo hace falta ver lo que le escribi&#x00F3; el propio Faraday despu&#x00E9;s de haberlo le&#x00ED;do:</p>
			
			
						<p><italic>“Recib&#x00ED; tu art&#x00ED;culo, y te lo agradezco mucho. No me aventuro a agradecerte lo que has dicho sobre las “L&#x00ED;neas de Fuerza”, porque s&#x00E9; que lo has hecho por el inter&#x00E9;s de la verdad filos&#x00F3;fica; pero debes suponer que es un trabajo muy gratificante para m&#x00ED;, y me da mucho coraje para reflexionar. Estaba al principio casi aterrorizado cuando vi tanta fuerza matem&#x00E1;tica hecha enlazar con el tema y despu&#x00E9;s maravillado por ver que el tema lo aguantaba tan bien.”</italic></p>
		</sec>
			

		<sec id="S7">
			<title>LA LUZ ES UNA ONDA ELECTROMAGN&#x00C9;TICA</title>

			<p>En el oto&#x00F1;o de 1860 Maxwell se dispon&#x00ED;a a iniciar su nueva etapa como profesor en el <italic>King’s College</italic> de Londres. Despu&#x00E9;s de los cuatro a&#x00F1;os en Aberdeen preparando el curso de filosof&#x00ED;a natural, hab&#x00ED;a desarrollado una amplia visi&#x00F3;n global del estado de la f&#x00ED;sica. Hab&#x00ED;a analizado e incluso ayudado en el desarrollo de las teor&#x00ED;as e hip&#x00F3;tesis m&#x00E1;s novedosas de su tiempo situ&#x00E1;ndose en primera l&#x00ED;nea del conocimiento cient&#x00ED;fico. Cabe destacar que los trabajos realizados sobre Saturno y los gases le permitieron profundizar sus conocimientos de mec&#x00E1;nica y elasticidad. Lo cual le resultar&#x00ED;a de much&#x00ED;sima utilidad en sus posteriores aproximaciones al fen&#x00F3;meno electromagn&#x00E9;tico. Con veintinueve a&#x00F1;os estaba a un paso de realizar su aportaci&#x00F3;n m&#x00E1;s importante a la historia de la ciencia.</p>

		
		<sec id="S7.1">
			<title>El modelo de los v&#x00F3;rtices rotatorios</title>

			<p>Si bien desde su anterior art&#x00ED;culo sobre las l&#x00ED;neas de fuerza hab&#x00ED;an pasado ya cinco a&#x00F1;os, Maxwell siempre tuvo presente el fen&#x00F3;meno electromagn&#x00E9;tico. Continu&#x00F3; con la analog&#x00ED;a del fluido, pero esta vez poniendo la atenci&#x00F3;n en las partes de que estaba formado. Consider&#x00F3; un medio constituido por v&#x00F3;rtices cuya rotaci&#x00F3;n provocaba un estado tensional equivalente a las l&#x00ED;neas de fuerza magn&#x00E9;tica. Para que no hubiera rozamiento entre ellos introdujo unas capas intermedias de peque&#x00F1;as part&#x00ED;culas, que si se consideraban de naturaleza el&#x00E9;ctrica pod&#x00ED;an dar cuenta de las corrientes. Todas estas reflexiones cristalizaron en un art&#x00ED;culo titulado <italic>“On Physical Lines of Force” </italic>(Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1861a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1861b</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1862a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1862b</xref>)<italic>.</italic> Este fue inicialmente publicado en dos partes en marzo y abril de 1861 en <italic>The London, Edinburg and Dubl&#x00ED;n Philosophical Magazine and Journal of Science</italic>. En ellas trataba de los fen&#x00F3;menos referentes a las fuerzas magn&#x00E9;ticas, las corrientes el&#x00E9;ctricas y la relaci&#x00F3;n entre ambos fen&#x00F3;menos.</p>


			<p>En la Parte 1 (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1861a</xref>), titulada <italic>“The Theory of Molecular Vortices applied to Magnetic Phenomena”</italic>, prosegu&#x00ED;a con su analog&#x00ED;a del fluido analizando las partes de que estaba formado desde un punto de vista mec&#x00E1;nico. Intentaba elaborar un modelo que permitiera extraer consecuencias an&#x00E1;logas a todos los fen&#x00F3;menos el&#x00E9;ctricos y magn&#x00E9;ticos conocidos hasta entonces: <italic>“Mi objetivo en este art&#x00ED;culo es aclarar el camino para la especulaci&#x00F3;n en esta direcci&#x00F3;n, investigando los resultados mec&#x00E1;nicos de ciertos estados de tensi&#x00F3;n y movimiento en un medio, y compar&#x00E1;ndolos con los fen&#x00F3;menos observados del magnetismo y la electricidad.”</italic></p>

			<p>Maxwell estaba perfectamente familiarizado con los estados de tensi&#x00F3;n internos de los cuerpos, es decir las acciones y reacciones entre sus partes consecutivas. Desde el establecimiento de las tres leyes b&#x00E1;sicas de la mec&#x00E1;nica por Newton, se hab&#x00ED;an ido encontrando relaciones matem&#x00E1;ticas cada vez m&#x00E1;s complejas para los estados de tensi&#x00F3;n internos de los cuerpos (momento flector, esfuerzo de cizalla y elasticidad transversal). Uno de los conceptos centrales junto a las fuerzas de acci&#x00F3;n y reacci&#x00F3;n era la elasticidad, la propiedad de aquellos cuerpos que tend&#x00ED;an a conservar su forma. Esta propiedad fue inicialmente descrita por Robert Hooke para los muelles. Seg&#x00FA;n la ley que lleva su nombre, el alargamiento de un muelle es proporcional a la fuerza que ejerce para volver a su longitud inicial.</p>


			<p>Maxwell empez&#x00F3; su analog&#x00ED;a considerando las l&#x00ED;neas de fuerza magn&#x00E9;tica como el estado de tensi&#x00F3;n en un medio. Este ven&#x00ED;a definido por tres direcciones ortogonales de presi&#x00F3;n en cada punto. Dos de ellas eran iguales y la tercera un eje de simetr&#x00ED;a, en este caso con la presi&#x00F3;n m&#x00ED;nima ya que la tensi&#x00F3;n a lo largo de las l&#x00ED;neas magn&#x00E9;ticas se correspond&#x00ED;a con una tracci&#x00F3;n. Este estado pod&#x00ED;a explicarse por la existencia de v&#x00F3;rtices rotatorios que tender&#x00ED;an a contraerse en el eje de giro y expandirse en el plano perpendicular por la fuerza centr&#x00ED;fuga. La rotaci&#x00F3;n se correspond&#x00ED;a con el car&#x00E1;cter bipolar de las fuerzas magn&#x00E9;ticas ya que hab&#x00ED;a dos sentidos posibles. Como convenci&#x00F3;n escogi&#x00F3; el de las agujas del reloj mirando en direcci&#x00F3;n norte.</p>


			<p>Despu&#x00E9;s de estudiar el comportamiento mec&#x00E1;nico de uno de estos v&#x00F3;rtices, busc&#x00F3; la relaci&#x00F3;n de su velocidad de rotaci&#x00F3;n y densidad con las tensiones provocadas en el medio. La velocidad en su ecuador deb&#x00ED;a ser proporcional a la intensidad de la fuerza magn&#x00E9;tica y su densidad a la capacidad de inducci&#x00F3;n magn&#x00E9;tica del medio. Por ejemplo hierro y n&#x00ED;quel con una alta capacidad de inducci&#x00F3;n se considerar&#x00ED;an medios con una densidad elevada.</p>


			<p>En la Parte 2 (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1861b</xref>), titulada <italic>“The Theory of Molecular Vortices applied to Electric Currents”</italic>, empezaba pregunt&#x00E1;ndose qu&#x00E9; era lo que pon&#x00ED;a a los v&#x00F3;rtices en movimiento y terminaba pregunt&#x00E1;ndose por la naturaleza de las corrientes el&#x00E9;ctricos: <italic>“Sabemos que las l&#x00ED;neas de fuerza est&#x00E1;n afectadas por corrientes el&#x00E9;ctricas, y sabemos la distribuci&#x00F3;n de esas l&#x00ED;neas sobre una corriente; de tal forma que de la fuerza podemos determinar la cantidad de corriente. Asumiendo que nuestra explicaci&#x00F3;n de las l&#x00ED;neas de fuerza a trav&#x00E9;s de v&#x00F3;rtices moleculares es correcta, ¿por qu&#x00E9; indica una distribuci&#x00F3;n particular de v&#x00F3;rtices una corriente el&#x00E9;ctrica? Una respuesta satisfactoria a esta pregunta nos acercar&#x00ED;a un buen camino hacia la de otra muy importante, '¿Que es una corriente el&#x00E9;ctrica?'”</italic></p>

			<p>El hecho de que dos v&#x00F3;rtices adyacentes rotaran en la misma direcci&#x00F3;n supon&#x00ED;a un problema ya que sus velocidades en los puntos de contacto ten&#x00ED;an direcciones contrarias y su rozamiento ocasionar&#x00ED;a una desaceleraci&#x00F3;n. Para solucionarlo introdujo unas capas de peque&#x00F1;as part&#x00ED;culas intermedias a su alrededor que rotaban en direcci&#x00F3;n contraria a modo de <italic>idle wheels</italic> o ruedas pasivas. Las ruedas pasivas normalmente ten&#x00ED;an un eje fijo, pero en algunos mecanismos como los trenes epic&#x00ED;clicos o los limitadores de velocidad su eje ten&#x00ED;a cierto margen de movimiento. Este movimiento depend&#x00ED;a de las distintas velocidades de las ruedas principales. Siguiendo con el modelo, se pod&#x00ED;a imaginar que las part&#x00ED;culas dispuestas en las capas intermedias pod&#x00ED;an tener movimiento de traslaci&#x00F3;n. Si se las consideraba como part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas su movimiento se corresponder&#x00ED;a con una corriente.</p>


			<p>La representaci&#x00F3;n de la corriente el&#x00E9;ctrica como movimiento de part&#x00ED;culas, tambi&#x00E9;n ofrec&#x00ED;a una explicaci&#x00F3;n a su interacci&#x00F3;n con el campo magn&#x00E9;tico. Si se imaginaba un circuito recorrido por part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas, su movimiento producir&#x00ED;a la rotaci&#x00F3;n de los v&#x00F3;rtices circundantes. Esta rotaci&#x00F3;n se corresponder&#x00ED;a con una l&#x00ED;nea de fuerza magn&#x00E9;tica alrededor del circuito tal como las descritas seg&#x00FA;n la ley de Ampere.</p>


			<p>El modelo tambi&#x00E9;n era capaz de explicar el fen&#x00F3;meno de la inducci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica. Si se imaginaba una configuraci&#x00F3;n equivalente a un campo magn&#x00E9;tico uniforme, las part&#x00ED;culas de las capas intermedias solamente rotaban. Pero si se imaginaba una configuraci&#x00F3;n equivalente a un campo magn&#x00E9;tico variable, las part&#x00ED;culas tambi&#x00E9;n se pod&#x00ED;an desplazar ya que en uno de sus lados los v&#x00F3;rtices giraban con mayor velocidad. Este movimiento de part&#x00ED;culas era equivalente a una corriente el&#x00E9;ctrica. Sin embargo solo se manifestaba como tal en aquellos medios cuyas part&#x00ED;culas gozaban de un cierto grado de libertad, es decir en los medios conductores con baja resistencia el&#x00E9;ctrica. En los medios aislantes con alta resistencia, la presi&#x00F3;n de unas part&#x00ED;culas sobre otras se manifestar&#x00ED;a en forma de fuerza electroest&#x00E1;tica. Sin embargo el mecanismo por el cual suced&#x00ED;a este &#x00FA;ltimo fen&#x00F3;meno aun no quedaba explicado.</p>


			<p>Para estudiar con detalle el fen&#x00F3;meno de la inducci&#x00F3;n de una corriente el&#x00E9;ctrica escogi&#x00F3; el campo magn&#x00E9;tico variable generado por la aparici&#x00F3;n y desaparici&#x00F3;n de otra corriente. En la <xref ref-type="fig" rid="F9">Figura 9</xref> (aparecida en el art&#x00ED;culo como Figura 2), la corriente inicial ven&#x00ED;a representada por la traslaci&#x00F3;n de part&#x00ED;culas desde A hasta B. Si se iniciaba de repente, los v&#x00F3;rtices inmediatamente contiguos g-h empezaban a girar mientras los siguientes k-l permanec&#x00ED;an en reposo. La l&#x00ED;nea de part&#x00ED;culas intermedia p-q se desplazar&#x00ED;a hacia la izquierda representando una corriente inducida en direcci&#x00F3;n contraria a la inicial. Este movimiento de part&#x00ED;culas har&#x00ED;a girar los siguientes v&#x00F3;rtices k-l hasta igualar su velocidad con los primeros g-h. En ese momento las part&#x00ED;culas intermedias p-q cesar&#x00ED;an su desplazamiento y simplemente rotar&#x00ED;an, con lo cual la corriente inducida se terminar&#x00ED;a. De forma similar se explicaba la corriente inducida en el mismo sentido que la inicial cuando esta desaparec&#x00ED;a. Este proceso se repet&#x00ED;a en las sucesivas l&#x00ED;neas de v&#x00F3;rtices y part&#x00ED;culas en todas las direcciones del espacio. Quedaba as&#x00ED; aclarado dentro del modelo por qu&#x00E9; era la variaci&#x00F3;n del campo magn&#x00E9;tico y no el propio campo lo que induc&#x00ED;a las corrientes el&#x00E9;ctricas. Ya solo le faltaba incorporar las fuerzas electroest&#x00E1;ticas.</p>
			
			
						<fig id="F9">
							<label>Figura 9</label>
							<caption>
								<title>Esquema aparecido en “On Physical Lines of Force” como Figura 2</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F9.jpg"/>
						</fig>
						
						
		</sec>


		<sec id="S7.2">
			<title>Las ondas electromagn&#x00E9;ticas</title>

			<p>Tras la publicaci&#x00F3;n de las partes 1 y 2 de su art&#x00ED;culo <italic>“On Physical Lines of Force”</italic>, Maxwell sigui&#x00F3; trabajando sobre el modelo de v&#x00F3;rtices rotatorios, para incorporar las fuerzas electroest&#x00E1;ticas. Ese mismo verano de 1861 en Glenlair, tuvo una idea que se revelar&#x00ED;a muy fruct&#x00ED;fera y tendr&#x00ED;a importantes consecuencias. Se trataba de considerar un medio el&#x00E1;stico e identificar las fuerzas provocadas por la elasticidad transversal de los v&#x00F3;rtices con las fuerzas electroest&#x00E1;ticas. El desarrollo de esta nueva idea le llev&#x00F3; a la convicci&#x00F3;n que los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos se propagaban en forma de ondas transversales. Al ser similares a las ondas lum&#x00ED;nicas, intuy&#x00F3; que quiz&#x00E1;s ambos fen&#x00F3;menos ten&#x00ED;an lugar en el mismo medio. Cuando lleg&#x00F3; a Londres en oto&#x00F1;o, despu&#x00E9;s de consultar un par de libros y realizar varios c&#x00E1;lculos comprob&#x00F3; que su intuici&#x00F3;n ten&#x00ED;a fundamento. La velocidad de propagaci&#x00F3;n de los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos en forma de ondas transversales que le permit&#x00ED;a calcular su modelo coincid&#x00ED;a con la velocidad de la luz medida con medios &#x00F3;pticos. Todas estas ideas fueron publicadas como las partes 3 y 4 del mismo art&#x00ED;culo en diciembre de 1861 y febrero de 1862.</p>


			<p>En la Parte 3 (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1862a</xref>), titulada <italic>“The Theory of Molecular Vortices applied to Statical Electricity”</italic>, trataba las fuerzas electroest&#x00E1;ticas. En los materiales aislantes, las part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas estaban ligadas a los v&#x00F3;rtices (o c&#x00E9;lulas como tambi&#x00E9;n les llama en esta parte) rotantes de tal manera que no pod&#x00ED;an pasar de uno a otro. Si se dotaba a las c&#x00E9;lulas de elasticidad, se deformar&#x00ED;an ante la presi&#x00F3;n de las part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas al desplazarse. Esta distorsi&#x00F3;n y su tendencia a volver a la forma original, permitir&#x00ED;an la explicaci&#x00F3;n dentro del modelo de los fen&#x00F3;menos de atracci&#x00F3;n y repulsi&#x00F3;n de los cuerpos cargados el&#x00E9;ctricamente.</p>


			<p>El art&#x00ED;culo empezaba estudiando las condiciones de equilibrio de una de las c&#x00E9;lulas, trat&#x00E1;ndola como una esfera el&#x00E1;stica cuya superficie estaba expuesta a fuerzas tangenciales y normales. Considerando que la elasticidad del medio depend&#x00ED;a de fuerzas actuando entre pares de c&#x00E9;lulas, obten&#x00ED;a una expresi&#x00F3;n para la <italic>intensidad de campo el&#x00E9;ctrico</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE02">2</xref>. Depend&#x00ED;a de la elasticidad transversal del medio y del desplazamiento de las part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas. Este peque&#x00F1;o movimiento de las part&#x00ED;culas constitu&#x00ED;a tambi&#x00E9;n una <italic>corriente de desplazamiento</italic>. La a&#x00F1;adi&#x00F3; a la f&#x00F3;rmula de Amp&#x00E8;re que relacionaba la corriente el&#x00E9;ctrica ordinaria con la intensidad magn&#x00E9;tica. Resultaron tres ecuaciones en sendas direcciones del espacio que eran la forma primitiva de lo se llamar&#x00ED;a ley de Amp&#x00E8;re-Maxwell. Por otro lado la variaci&#x00F3;n temporal de la <italic>carga</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE03">3</xref> en un punto se pod&#x00ED;a expresar en funci&#x00F3;n de la variaci&#x00F3;n espacial de la corriente en ese punto. Utilizando las tres ecuaciones que acababa de encontrar se pod&#x00ED;a definir la carga &#x00FA;nicamente en funci&#x00F3;n de la elasticidad transversal del medio y de la variaci&#x00F3;n espacial de la <italic>intensidad de campo el&#x00E9;ctrico</italic>.</p>


			<p>Seguidamente calculaba la fuerza electroest&#x00E1;tica entre dos cuerpos cargados buscando la energ&#x00ED;a debida al desplazamiento el&#x00E9;ctrico que provocaban. Utilizando la expresi&#x00F3;n para la carga que acababa de encontrar obten&#x00ED;a una ecuaci&#x00F3;n que relacionaba esta energ&#x00ED;a con la carga de uno de los cuerpos y el potencial del otro. Igualando su variaci&#x00F3;n al trabajo necesario para separar ambos cuerpos obten&#x00ED;a una expresi&#x00F3;n para la fuerza electroest&#x00E1;tica. Esta depend&#x00ED;a de las cargas de los cuerpos, el inverso del cuadrado de su distancia y la elasticidad transversal del medio. Conjugando esta expresi&#x00F3;n de la fuerza electroest&#x00E1;tica con la de la fuerza magn&#x00E9;tica generada por las mismas cargas en movimiento, obten&#x00ED;a un interesante resultado. La elasticidad transversal del medio se pod&#x00ED;a expresar en funci&#x00F3;n del ratio entre las unidades electroest&#x00E1;tica y electrodin&#x00E1;mica de medici&#x00F3;n de carga.</p>


			<p>En la segunda parte del art&#x00ED;culo hab&#x00ED;a explicado la inducci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica a trav&#x00E9;s de la sucesiva puesta en movimiento de los v&#x00F3;rtices (o c&#x00E9;lulas) contiguos propagada con una velocidad finita. Si las c&#x00E9;lulas gozaban de elasticidad, era previsible que este proceso avanzara en forma de ondas. Al transmitirse simult&#x00E1;neamente el movimiento de las part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas y la rotaci&#x00F3;n de las c&#x00E9;lulas que describ&#x00ED;an las l&#x00ED;neas de fuerza magn&#x00E9;tica, se tratar&#x00ED;a de ondas electromagn&#x00E9;ticas. Por otro lado tanto el desplazamiento de part&#x00ED;culas como la distorsi&#x00F3;n de c&#x00E9;lulas se produc&#x00ED;an en una direcci&#x00F3;n perpendicular a la de propagaci&#x00F3;n. De la teor&#x00ED;a de ondas transversales se desprend&#x00ED;a que la velocidad de propagaci&#x00F3;n en un medio era la ra&#x00ED;z cuadrada del ratio entre su elasticidad transversal y su densidad.</p>


			<p>En la primera parte del art&#x00ED;culo hab&#x00ED;a definido la analog&#x00ED;a entre la densidad de los v&#x00F3;rtices y su capacidad de inducci&#x00F3;n magn&#x00E9;tica cuyo coeficiente en el vac&#x00ED;o era la unidad. Conjugando la expresi&#x00F3;n de la velocidad de propagaci&#x00F3;n de las ondas transversales con la que acababa de encontrar para la elasticidad transversal del medio obten&#x00ED;a un resultado muy interesante. La velocidad de propagaci&#x00F3;n de las ondas transversales en el medio electromagn&#x00E9;tico era igual al ratio entre las unidades electrodin&#x00E1;mica y electroest&#x00E1;tica de medici&#x00F3;n de carga. Este ratio hab&#x00ED;a sido determinado experimentalmente por Rudolf Kohlrausch y Wilhelm Weber (Kohlrausch y Weber, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1857</xref>).</p>


			<p>Weber hab&#x00ED;a trabajado a&#x00F1;os atr&#x00E1;s en Gottingen junto a Gauss en el establecimiento de un sistema de unidades electromagn&#x00E9;ticas (Assis, Reich y Wiederkehr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2002</xref>). Hab&#x00ED;a definido la unidad de intensidad de corriente el&#x00E9;ctrica en funci&#x00F3;n de la unidad de fuerza magn&#x00E9;tica por unidad de longitud y las leyes electromagn&#x00E9;ticas. Para hacerlo hab&#x00ED;a asumido la antigua hip&#x00F3;tesis seg&#x00FA;n la cual los dos tipos de electricidad <italic>v&#x00ED;trea</italic> (positiva) y <italic>resinosa</italic> (negativa) constitu&#x00ED;an dos fluidos circulando en ambas direcciones al mismo tiempo<xref ref-type="fn" rid="NOTE04">4</xref>. A partir de la unidad de intensidad por unidad de tiempo defin&#x00ED;a la unidad electrodin&#x00E1;mica de medici&#x00F3;n de carga. Por otro lado se pod&#x00ED;a definir tambi&#x00E9;n la unidad electroest&#x00E1;tica de medici&#x00F3;n de carga en funci&#x00F3;n de la unidad de fuerza el&#x00E9;ctrica y la unidad de longitud seg&#x00FA;n la ley del inverso del cuadrado de la distancia. El an&#x00E1;lisis dimensional mostraba que el ratio entre ambas mediciones era una velocidad. Presumiblemente la de propagaci&#x00F3;n de los fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos.</p>


			<p>El experimento de Kohlrausch y Weber se divid&#x00ED;a en dos partes (Ebel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1993</xref>; Assis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2003</xref>). En la primera se cargaba una botella de Leyden con un generador electroest&#x00E1;tico. Se pasaba una porci&#x00F3;n de esta carga a una esfera met&#x00E1;lica con capacidad conocida y convenientemente aislada. Despu&#x00E9;s se pasaba la mitad de la carga de la esfera a otra de id&#x00E9;ntica para medir mediante un instrumento, similar a la balanza de torsi&#x00F3;n de Coulomb, la fuerza de repulsi&#x00F3;n y separaci&#x00F3;n entre ambas. Se obten&#x00ED;a as&#x00ED; una estimaci&#x00F3;n de la carga en unidades electroest&#x00E1;ticas. En la segunda parte, se descargaba la botella con la esfera, a trav&#x00E9;s de un circuito de cobre en forma de c&#x00ED;rculo, para medir la fuerza que ejerc&#x00ED;a sobre una aguja magnetizada en su centro. Se obten&#x00ED;a as&#x00ED; una estimaci&#x00F3;n de la misma carga en unidades electrodin&#x00E1;micas. Weber sospechaba que el ratio entre ambas mediciones guardaba alguna relaci&#x00F3;n con la velocidad de la luz. Sin embargo, la hip&#x00F3;tesis del doble fluido hab&#x00ED;a introducido un factor 2 en las ecuaciones que no le permiti&#x00F3; una interpretaci&#x00F3;n en que fen&#x00F3;menos &#x00F3;pticos y electromagn&#x00E9;ticos se unificaran por completo.</p>
			
			
						<fig id="F10">
							<label>Figura 10</label>
							<caption>
								<title>Aparato como el utilizado por Weber y Kohlrausch para medir la fuerza magn&#x00E9;tica</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F10.jpg"/>
						</fig>
						
						


			<p>Maxwell identific&#x00F3; correctamente que el factor 2 introducido en la estimaci&#x00F3;n del ratio era debido a que se consideraban cargas opuestas circulando en ambas direcciones al mismo tiempo. Si se aplicaba la hip&#x00F3;tesis del fluido &#x00FA;nico y se consideraba que toda la carga se desplazaba en una sola direcci&#x00F3;n se obten&#x00ED;a un valor de 310.740.000.000 mm/s. Como acababa de demostrar, este valor coincid&#x00ED;a con la velocidad de propagaci&#x00F3;n de las ondas transversales en el medio electromagn&#x00E9;tico. Por otro lado, Hippolyte Fizeau hab&#x00ED;a realizado un experimento sin utilizar ning&#x00FA;n aparato el&#x00E9;ctrico o magn&#x00E9;tico en que estimaba la velocidad de propagaci&#x00F3;n de la luz en 314.858.000.000 mm/s. Maxwell concluy&#x00F3; que esta coincidencia ten&#x00ED;a que implicar una naturaleza electromagn&#x00E9;tica de la luz: <italic>“…dif&#x00ED;cilmente podemos evitar la inferencia de que la luz consiste en ondulaciones transversales del mismo medio que es la causa de los fen&#x00F3;menos el&#x00E9;ctricos y magn&#x00E9;ticos.”</italic>.</p>


			<p>Por &#x00FA;ltimo, en la Parte 4 (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1861b</xref>), titulada <italic>“The Theory of Molecular Vortices applied to the Action of Magnetism on Polarized Light”</italic>, usaba el modelo para explicar uno de los fen&#x00F3;menos que le hab&#x00ED;an inspirado para idear el modelo de los v&#x00F3;rtices o c&#x00E9;lulas rotantes. El efecto descubierto por Faraday unos quince a&#x00F1;os atr&#x00E1;s consist&#x00ED;a en la rotaci&#x00F3;n del plano de polarizaci&#x00F3;n de una onda lum&#x00ED;nica en la direcci&#x00F3;n de su propagaci&#x00F3;n por el efecto de un campo magn&#x00E9;tico. Con el estudio del efecto sobre la luz polarizada de la rotaci&#x00F3;n de los v&#x00F3;rtices y el movimiento de las part&#x00ED;culas el&#x00E9;ctricas afianzaba el resultado m&#x00E1;s importante de este art&#x00ED;culo: la luz es una onda electromagn&#x00E9;tica.</p>
		</sec>
		</sec>


		<sec id="S8">
			<title>LAS ECUACIONES DE MAXWELL</title>

			<p>Que hab&#x00ED;a alg&#x00FA;n tipo de relaci&#x00F3;n entre los fen&#x00F3;menos el&#x00E9;ctricos y &#x00F3;pticos era algo que se sospechaba desde hac&#x00ED;a mucho tiempo. Era evidente que las descargas el&#x00E9;ctricas produc&#x00ED;an luz pero esto pod&#x00ED;a ser explicado sin necesidad de identificar ambos fen&#x00F3;menos. De la teor&#x00ED;a de la visi&#x00F3;n tambi&#x00E9;n parec&#x00ED;a desprenderse alg&#x00FA;n tipo de relaci&#x00F3;n entre la luz percibida por el ojo y las se&#x00F1;ales emitidas por los nervios presumiblemente el&#x00E9;ctricos. Sin embargo, el art&#x00ED;culo <italic>“On Physical Lines of Force”</italic> (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1861a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1861b</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1862a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1862b</xref>), constru&#x00ED;a una teor&#x00ED;a solida que relacionaba definitivamente electromagnetismo y &#x00F3;ptica. La luz era una onda electromagn&#x00E9;tica.</p>


			<p>No contento con eso, Maxwell sigui&#x00F3; desarrollando su teor&#x00ED;a del campo electromagn&#x00E9;tico. Volvi&#x00F3; a abordar el tema utilizando una aproximaci&#x00F3;n cercana a la mec&#x00E1;nica anal&#x00ED;tica de Lagrange. Este hab&#x00ED;a hecho un gran esfuerzo para reducir la mec&#x00E1;nica de Newton a un conjunto de formulas generales de sencilla aplicaci&#x00F3;n. Hab&#x00ED;a deducido las leyes de la mec&#x00E1;nica utilizando simplemente el c&#x00E1;lculo diferencial y el principio de m&#x00ED;nima acci&#x00F3;n, sin apoyar sus deducciones en la geometr&#x00ED;a. Hab&#x00ED;a expresado las energ&#x00ED;as cin&#x00E9;tica y potencial de un sistema material determinando la configuraci&#x00F3;n de sus partes por tantas variables como grados de libertad. A partir de ellas se pod&#x00ED;an obtener por derivaci&#x00F3;n las ecuaciones del movimiento.</p>


			<p>Aplicando este enfoque al fen&#x00F3;meno electromagn&#x00E9;tico, Maxwell realiz&#x00F3; un nuevo trabajo que fue le&#x00ED;do ante la <italic>Royal Society</italic> en diciembre de 1864. Al cabo de unos meses fue publicado en sus <italic>Transactions</italic> como un art&#x00ED;culo de siete partes bajo el nombre <italic>“A Dynamical Theory of the Electromagnetic Field” </italic>(Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865</xref>). En la Parte III titulada <italic>“General Equations of the Electromagnetic Field”</italic> se presentaba un sistema de ocho expresiones. Eran dos ecuaciones escalares y seis vectoriales formadas por tres ecuaciones para cada eje del espacio. Se trataba pues en total de un sistema de veinte ecuaciones con veinte variables. Algunas de estas ecuaciones ya hab&#x00ED;an ido apareciendo en sus art&#x00ED;culos anteriores pero aqu&#x00ED; estaban agrupadas por primera vez bajo el nombre <italic>ecuaciones generales del campo electromagn&#x00E9;tico</italic> (Simpson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1997</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2010</xref>; Gab&#x00E0;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2012</xref>).</p>
			
			
						<fig id="F11">
							<label>Figura 11</label>
							<caption>
								<title>Forma moderna de las ecuaciones de Maxwell para el campo electromagn&#x00E9;tico</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F11.jpg"/>
						</fig>
						
						


			<p>Despu&#x00E9;s de pasar por numerosos refinamientos sucesivos, actualmente se conoce como las <italic>ecuaciones de Maxwell</italic> para el campo electromagn&#x00E9;tico a un conjunto de cuatro ecuaciones vectoriales (Fleisch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2008</xref>). La primera es conocida como <italic>ley de Gauss para el campo el&#x00E9;ctrico</italic> (1). Seg&#x00FA;n ella, el flujo el&#x00E9;ctrico a trav&#x00E9;s de una superficie cerrada es proporcional a la suma de la carga total que alberga en su interior. El flujo el&#x00E9;ctrico es an&#x00E1;logo al de la mec&#x00E1;nica de fluidos. Se utiliza para describir el campo el&#x00E9;ctrico en relaci&#x00F3;n a una superficie, es decir, cu&#x00E1;l es la componente del campo perpendicular a dicha superficie. Aunque en la formulaci&#x00F3;n original (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865</xref>) no aparec&#x00ED;a en su forma actual, puede obtenerse f&#x00E1;cilmente combinando la <italic>ecuaci&#x00F3;n de la electricidad libre</italic> (G) con la <italic>ecuaci&#x00F3;n de la elasticidad el&#x00E9;ctrica</italic> (E). En la formulaci&#x00F3;n original aparec&#x00ED;a la elasticidad el&#x00E9;ctrica en lugar de su inversa la <italic>permitividad</italic>.</p>


			<p>El operador nabla es la derivada parcial de cada componente del vector en cada una de las direcciones del espacio. Seguido de un producto escalar (∙) representa la divergencia o la magnitud de ganancia o p&#x00E9;rdida de intensidad de un campo vectorial en un punto. Seguido de un producto vectorial (×) representa el rotacional o magnitud de la inducci&#x00F3;n a rotaci&#x00F3;n de un campo vectorial alrededor de un punto. Los t&#x00E9;rminos rotacional o <italic>curl</italic> y convergencia fueron sugeridos por el propio Maxwell para referirse a los distintos tipos de variaci&#x00F3;n en un campo de vectores. Actualmente se siguen utilizando salvo que el t&#x00E9;rmino convergencia ha sido sustituido por su negativo, divergencia o <italic>div</italic>.</p>


			<p>La segunda de las ecuaciones es conocida como <italic>ley de Gauss para el campo magn&#x00E9;tico</italic> (2). Seg&#x00FA;n ella el flujo magn&#x00E9;tico a trav&#x00E9;s de cualquier superficie cerrada es siempre nulo. Esto equivale a decir que todas las l&#x00ED;neas de fuerza magn&#x00E9;tica que entran en tales superficies salen de igual manera, o lo que es lo mismo es imposible encontrar en su interior una fuente o sumidero de campo. Esto implica la no existencia de los polos magn&#x00E9;ticos aislados y que las l&#x00ED;neas de fuerza de los campos magn&#x00E9;ticos deben ser cerradas. Esta expresi&#x00F3;n no aparec&#x00ED;a en la formulaci&#x00F3;n original (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865</xref>). Fue introducida al conjunto en trabajos de autores posteriores como Heinrich Hertz para dar mayor simetr&#x00ED;a al conjunto.</p>


			<p>La tercera de las ecuaciones es conocida como <italic>ley de Faraday</italic> (3). Seg&#x00FA;n ella la circulaci&#x00F3;n de la <italic>intensidad de campo el&#x00E9;ctrico</italic> en un circuito cerrado (fuerza electromotriz) es directamente proporcional a la rapidez con que varia el flujo magn&#x00E9;tico que atraviesa una superficie cualquiera con dicho circuito como borde Esto implica que un campo magn&#x00E9;tico variable en el tiempo provoca la existencia de un campo el&#x00E9;ctrico. Aunque en la formulaci&#x00F3;n original (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865</xref>) no aparec&#x00ED;a en su forma actual, puede obtenerse f&#x00E1;cilmente a partir de las <italic>ecuaciones de las fuerzas magn&#x00E9;ticas</italic> (B) sustituyendo el momento electromagn&#x00E9;tico por la <italic>intensidad de campo el&#x00E9;ctrico</italic>. Maxwell hab&#x00ED;a utilizado el momento electromagn&#x00E9;tico para describir el <italic>estado electro-t&#x00F3;nico</italic> de Faraday (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1864</xref>). La variaci&#x00F3;n temporal del momento equivale a la <italic>intensidad de campo el&#x00E9;ctrico</italic>. Este cambio en la formulaci&#x00F3;n fue introducido por Oliver Heaviside intentando buscar una cierta simetr&#x00ED;a entre campo el&#x00E9;ctrico y magn&#x00E9;tico. Heaviside tambi&#x00E9;n aplicar&#x00ED;a la notaci&#x00F3;n vectorial utilizando una flechita encima de las letras en may&#x00FA;sculas para referirse a vectores.</p>


			<p>La cuarta y &#x00FA;ltima de estas ecuaciones es conocida como <italic>ley de Amp&#x00E8;re-Maxwell </italic>(4). Amp&#x00E8;re hab&#x00ED;a encontrado una relaci&#x00F3;n para un campo magn&#x00E9;tico y una corriente el&#x00E9;ctrica que no variaban en el tiempo. Seg&#x00FA;n la expresi&#x00F3;n actual de esta ley la corriente el&#x00E9;ctrica que atraviesa una superficie abierta finita es proporcional a la circulaci&#x00F3;n de la <italic>intensidad de campo magn&#x00E9;tico</italic> en la curva cerrada que constituye el borde de dicha superficie. Cuando se considera esta ley a lo largo de un circuito el&#x00E9;ctrico se puede ver que en la parte donde est&#x00E1; la diferencia de potencial hay una discontinuidad. Maxwell introdujo un nuevo t&#x00E9;rmino en que se consideraba en ese punto la variaci&#x00F3;n temporal del flujo el&#x00E9;ctrico como constituyente de unas peque&#x00F1;as <italic>corrientes de desplazamiento</italic>. Este disminu&#x00ED;a con la fuerza electromotriz a la vez que la carga se equilibraba entre los extremos por efecto de la corriente. La <italic>ley de Amp&#x00E8;re-Maxwell </italic>(4) puede obtenerse a partir de la formulaci&#x00F3;n original (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1865</xref>) fusionando las <italic>ecuaciones de la corriente el&#x00E9;ctrica</italic> (C) y las <italic>ecuaciones de la corriente total</italic> (A). Una forma fusionada de ambas expresiones ya hab&#x00ED;a aparecido en el anterior art&#x00ED;culo de Maxwell (Maxwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1862a</xref>)<italic>.</italic> Pero all&#x00ED;, la variaci&#x00F3;n del desplazamiento el&#x00E9;ctrico con el tiempo aparec&#x00ED;a en el otro lado de las ecuaciones, por necesidades en el desarrollo matem&#x00E1;tico de lo que all&#x00ED; trataba.</p>


			<p>Finalmente, si consideramos estas ecuaciones en el <italic>vac&#x00ED;o</italic>, la densidad de carga de la ecuaci&#x00F3;n (1) y la densidad de corriente de la ecuaci&#x00F3;n (4) son cero. Gracias al t&#x00E9;rmino de corrientes de desplazamiento las ecuaciones adquieren una gran simetr&#x00ED;a:</p>
			
			
						<fig id="E1">
							<label>Ecuaci&#x00F3;n 1</label>
							<caption>
								<title></title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/E1.jpg"/>
						</fig>
						
			<p>Una soluci&#x00F3;n para este sistema consiste en dos planos de ondas transversales perpendiculares entre s&#x00ED; del campo el&#x00E9;ctrico y magn&#x00E9;tico. Ambas est&#x00E1;n en fase y sus frentes se propagan a la velocidad de la luz:</p>


						<fig id="E2">
							<label>Ecuaci&#x00F3;n 2</label>
							<caption>
								<title></title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/E2.jpg"/>
						</fig>
						
						
		

		<sec id="S8.1">
			<title>Consolidaci&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a de las ondas electromagn&#x00E9;ticas</title>

			<p>Uno de los personajes que influy&#x00F3; m&#x00E1;s en la consolidaci&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a de las ondas electromagn&#x00E9;ticas fue Heinrich Hertz (Wiederkehr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2007a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2007b</xref>). Despu&#x00E9;s de estudiar ingenier&#x00ED;a en Dresde, se desplaz&#x00F3; a Berl&#x00ED;n para aprender f&#x00ED;sica con Gustav Kirchoff y Hermann von Helmholtz. Tras obtener su doctorado, pas&#x00F3; un tiempo como asistente de Helmholtz. Este &#x00FA;ltimo, gran admirador de Weber, llam&#x00F3; su atenci&#x00F3;n sobre la teor&#x00ED;a electromagn&#x00E9;tica de Maxwell. Tras un periodo de profesor en la Universidad de Kiel, Hertz se traslad&#x00F3; en 1885 a la Universidad de Karlsruhe. All&#x00ED;, siguiendo con sus trabajos, comprob&#x00F3; experimentalmente la existencia de las ondas electromagn&#x00E9;ticas predichas por Maxwell. A tal efecto, construy&#x00F3; &#x00E9;l mismo en el laboratorio de f&#x00ED;sica de la Escuela T&#x00E9;cnica Superior un emisor y un receptor.</p>


			<p>Como emisor utiliz&#x00F3; un aparato consistente en un circuito por donde pasaba corriente en el que hab&#x00ED;a una discontinuidad. En cada uno de los extremos de la discontinuidad estaba situada una peque&#x00F1;a esfera de lat&#x00F3;n. Ambas estaban separadas por un peque&#x00F1;o espaci&#x00F3; por donde se produc&#x00ED;an descargas el&#x00E9;ctricas en forma de chispas. Gracias a esta t&#x00E9;cnica pudo obtener unos campos el&#x00E9;ctricos que variaban con una frecuencia suficientemente alta para ser detectados por un aparato receptor. Como receptor utiliz&#x00F3; un artilugio formado por un cable cerrado en un punto de cuyo recorrido hab&#x00ED;a tambi&#x00E9;n dos peque&#x00F1;as esferas separadas por un peque&#x00F1;o espacio. Cuando las chispas saltaban en el emisor, las ondas electromagn&#x00E9;ticas provocadas por estas descargas induc&#x00ED;an una corriente en el receptor que provocaba tambi&#x00E9;n chispas en este.</p>
			
			
						<fig id="F12">
							<label>Figura 12</label>
							<caption>
								<title>Aparatos como los utilizados por Hertz en su experimento</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F12.jpg"/>
						</fig>
						
						


			<p>Desafortunadamente la carrera de Hertz fue muy breve ya que muri&#x00F3; de septicemia con treinta y seis a&#x00F1;os. Sin embargo, a partir de sus sencillas experiencias con las ondas electromagn&#x00E9;ticas se desarrollaron todas las telecomunicaciones inal&#x00E1;mbricas del siglo XX<xref ref-type="fn" rid="NOTE05">5</xref>.</p>

		</sec>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE01"><label>1</label>
					<p>Maxwell ley&#x00F3; su art&#x00ED;culo “On Faraday’s lines of force” el 10 de diciembre de 1855, y el 11 de febrero de 1856, pero no aparece publicado en las actas de la <italic>Cambridge Philosophical Society</italic> hasta <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1864</xref>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE02"><label>2</label>
					<p>Maxwell la llamaba <italic>fuerza electromotriz</italic> cuyo significado actual es m&#x00E1;s restringido.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE03"><label>3</label>
					<p>Maxwell la llamaba <italic>electricidad libre</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE04"><label>4</label>
					<p>Esta es la causa del factor 2 que se mantiene actualmente en la definici&#x00F3;n del amperio.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE05"><label>5</label>
					<p>La unidad de frecuencia se llama hercio en honor de Heinrich Hertz.</p>
				</fn>
			</fn-group>
		</sec>
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Assis</surname>
					  <given-names>A. K. T.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Reich</surname>
					  <given-names>K.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Wiederkehr</surname>
					  <given-names>K. H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <article-title>Gauss and Weber's Creation of the Absolute System of Units in Physics</article-title>
			  <source>21st Century Science and Technology</source>
			  <volume>15</volume>
			  <issue>3</issue>
			  <fpage>40</fpage>
			  <lpage>48</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Assis</surname>
					  <given-names>A. K. T.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <chapter-title>On the first electromagnetic measurement of the velocity of light by Wilhelm Weber and Rudolf Kohlrausch</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Bevilacqua</surname>
					  <given-names>F.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Giannetto</surname>
					  <given-names>E. A.</given-names>	  
				  </name>				  
			  </person-group>
			  <source>Volta and the History of Electricity</source>
			  <publisher-loc>Milano</publisher-loc>
			  <publisher-name>Universit&#x00E0; degli Studi di Pavia e Editore Ulrico Hoepli</publisher-name>
			  <fpage>267</fpage>
			  <lpage>286</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT03">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Campbell</surname>
					  <given-names>L.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Garnett</surname>
					  <given-names>W.</given-names>	  
				  </name>				  
			  </person-group>
			  <year>1884</year>
			  <source>The life of James Clerk Maxwell</source>
			  <publisher-loc>London</publisher-loc>
			  <publisher-name>Macmillan &#x0026; Co</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT04">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Crowther</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1945</year>
			  <source>J. Prescott Joule, William Thompson, J. Clerk Maxwell (hombres de ciencia brit&#x00E1;nicos del siglo XIX)</source>
			  <publisher-loc>Buenos Aires, M&#x00E9;xico</publisher-loc>
			  <publisher-name>Espasa - Calpe Argentina</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT05">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>D&#x00ED;az-Hell&#x00ED;n</surname>
					  <given-names>J. A.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2001</year>
			  <source>El gran cambio de la F&#x00ED;sica. Faraday</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Nivola</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT06">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Elbel</surname>
					  <given-names>M.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1993</year>
			  <source>Das Kohlrausch/Weber-Experiment. Wege in der Physikdidaktik, Band 3</source>
			  <publisher-loc>Erlangen</publisher-loc>
			  <publisher-name>Palm &#x0026; Enke</publisher-name>
			  <fpage>37</fpage>
			  <lpage>42</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT07">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Fleisch</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <source>A student’s guide to Maxwell’s equations</source>
			  <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
			  <publisher-name>Cambridge University Press</publisher-name>
			  <comment><uri>http://dx.doi.org/10.1017/CBO9780511984624</uri></comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT08">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Gab&#x00E0;s</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2012</year>
			  <source>La naturaleza de la luz. Maxwell</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Nivola</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT09">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Glazebrook</surname>
					  <given-names>R. T.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1896</year>
			  <source>James Clerk Maxwell and modern physics</source>
			  <publisher-loc>New York</publisher-loc>
			  <publisher-name>MacMillan &#x0026; Co</publisher-name>
			  <comment><uri>http://dx.doi.org/10.5962/bhl.title.32491</uri></comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT10"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Hoffmann</surname>
					  <given-names>B.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1983</year>
			  <source>Relativity and its roots</source>
			  <publisher-loc>New York</publisher-loc>
			  <publisher-name>Scientific American Books</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT11">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Kohlrausch</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Weber</surname>
					  <given-names>W.</given-names>	  
				  </name>				  
			  </person-group>
			  <year>1857</year>
			  <article-title>Elektrodynamische Maassbestimmungen insbesondere Zur&#x00FC;ckf&#x00FC;hrung der Stromintensit&#x00E4;ts-Messungen auf mechanisches Maass</article-title>
			  <source>Abhandlungen der Kgl. S&#x00E4;chs. Gesellschaft der Wissenschaften. Mathematisch-Physische Klasse</source>
			  <volume>V</volume>
			  <fpage>219</fpage>
			  <lpage>292</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT12">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Ladera</surname>
					  <given-names>C. L.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Chela</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>				  
			  </person-group>
			  <year>1979</year>
			  <source>Maxwell y Einstein. Ensayos biogr&#x00E1;ficos</source>
			  <publisher-loc>Caracas</publisher-loc>
			  <publisher-name>Ediciones de la C. A. La Electricidad de Caracas y C. A. Luz El&#x00E9;ctrica de Venezuela</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT13">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Mahon</surname>
					  <given-names>B.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <source>The man who changed everything. The life of James Clerk Maxwell</source>
			  <publisher-loc>Chichester</publisher-loc>
			  <publisher-name>Wiley</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT14">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1849</year>
			  <article-title>On the theory of rolling curves</article-title>
			  <source>Transactions of the Royal Society of Edinburgh</source>
			  <volume>XVI</volume>
			  <fpage>519</fpage>
			  <lpage>540</lpage>
			  <comment><uri>http://dx.doi.org/10.1017/S008045680002247X</uri></comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT15">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1851</year>
			  <article-title>On the descriptions of oval curves and those having a plurality of foci</article-title>
			  <source>Proceedings of the Royal Society of Edinburgh</source>
			  <volume>II</volume>
			  <fpage>89</fpage>
			  <lpage>91</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT16">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1853</year>
			  <article-title>On the equilibrium of elastic solids</article-title>
			  <source>Transactions of the Royal Society of Edinburgh</source>
			  <volume>XX</volume>
			  <fpage>87</fpage>
			  <lpage>120</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT17">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1855</year>
			  <article-title>Experiments on colour as perceived by the eye with remarks on colour blindness</article-title>
			  <source>Transactions of the Royal Society of Edinburgh</source>
			  <volume>XX</volume>
			  <fpage>275</fpage>
			  <lpage>298</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT18">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1859</year>
			  <source>On the Stability of the Motion of Saturn’s Rings</source>
			  <publisher-loc>London</publisher-loc>
			  <publisher-name>Macmillan &#x0026; Co</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT19">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1860a</year>
			  <article-title>Illustrations of the dynamical theory of gases. Part 1. On the motions and collisions of perfectly elastic spheres</article-title>
			  <source>The London, Edinburg and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science</source>
			  <volume>XIX</volume>
			  <fpage>19</fpage>
			  <lpage>32</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT20">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1860b</year>
			  <article-title>Illustrations of the dynamical theory of gases. Part 2. On the process of diffusion of two or more kinds of moving particles among one another</article-title>
			  <source>The London, Edinburg and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science</source>
			  <volume>XX</volume>
			  <fpage>21</fpage>
			  <lpage>37</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT21">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1861a</year>
			  <article-title>On physical lines of force. Part 1. The theory of molecular vortices applied to magnetic phenomena</article-title>
			  <source>The London, Edinburg and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science</source>
			  <volume>XXI</volume>
			  <fpage>161</fpage>
			  <lpage>175</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT22">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1861b</year>
			  <article-title>On physical lines of force. Part 2. The theory of electrical vortices applied to electric currents</article-title>
			  <source>The London, Edinburg and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science</source>
			  <volume>XXI</volume>
			  <fpage>281</fpage>
			  <lpage>291</lpage>
			  <comment>338-348</comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT23">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1862a</year>
			  <article-title>On physical lines of force. Part 3. The theory of electrical vortices applied to statical electricity</article-title>
			  <source>The London, Edinburg and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science</source>
			  <volume>XXIII</volume>
			  <fpage>12</fpage>
			  <lpage>24</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT24">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1862b</year>
			  <article-title>On physical lines of force. Part 4. The theory of electrical vortices applied to the action of magnetism on polarized light</article-title>
			  <source>The London, Edinburg and Dublin Philosophical Magazine and Journal of Science</source>
			  <volume>XXIII</volume>
			  <fpage>85</fpage>
			  <lpage>95</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT25">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1864</year>
			  <article-title>On Faraday's lines of force</article-title>
			  <source>Transactions of the Cambridge Philosophical Society</source>
			  <volume>X</volume>
			  <fpage>27</fpage>
			  <lpage>83</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT26">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1865</year>
			  <article-title>A dynamical theory of the electromagnetic field</article-title>
			  <source>Philosophical Transactions of the Royal Society of London</source>
			  <volume>155</volume>
			  <fpage>459</fpage>
			  <lpage>512</lpage>
			  <comment><uri>http://dx.doi.org/10.1098/rstl.1865.0008</uri></comment>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT27">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>		  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1873</year>
			  <source>A Treatise on Electricity and Magnetism</source>
			  <publisher-loc>London</publisher-loc>
			  <publisher-name>Macmillan &#x0026; Co</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT28">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Maxwell</surname>
					  <given-names>J. C.</given-names>		  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1891/1954</year>
			  <source>A Treatise on Electricity and Magnetism</source>
			  <publisher-loc>New York</publisher-loc>
			  <publisher-name>Dover</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT29">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>McDonald</surname>
					  <given-names>D. K. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1966</year>
			  <source>Tres pilares de la ciencia moderna. Faraday, Maxwell y Kelvin</source>
			  <publisher-loc>Buenos Aires</publisher-loc>
			  <publisher-name>Editorial Universitaria de Buenos Aires</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT30">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Niven</surname>
					  <given-names>W. D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1890</year>
			  <source>The scientific papers of James Clerk Maxwell</source>
			  <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
			  <publisher-name>Cambridge UniversityPress</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT31">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>P&#x00E9;rez</surname>
					  <given-names>M. A.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Varela</surname>
					  <given-names>P.</given-names>	  
				  </name>				  
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <source>Or&#x00ED;genes del electromagnetismo. Oersted y Amp&#x00E8;re</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Nivola</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
	
			<ref id="CIT32">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Simpson</surname>
					  <given-names>T. K.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1997</year>
			  <source>Maxwell on the electromagnetic field. A guided study</source>
			  <publisher-loc>New Brunswick – New Jersey – London</publisher-loc>
			  <publisher-name>Rutgers University Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT33">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Simpson</surname>
					  <given-names>T. K.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2010</year>
			  <source>Maxwell's mathematical rhetoric: Rethinking the treatise on electricity and magnetism</source>
			  <publisher-loc>Santa Fe</publisher-loc>
			  <publisher-name>Green Lion Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT34">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Steward</surname>
					  <given-names>I.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <source>Historia de las matem&#x00E1;ticas en los &#x00FA;ltimos 10.000 a&#x00F1;os</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Cr&#x00ED;tica</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT35">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Summers</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <source>Electricidad, periodismo y pol&#x00ED;tica. Franklin</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Nivola</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT36">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Wiederkehr</surname>
					  <given-names>K. H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2007a</year>
			  <chapter-title>Heinrich Hertz (1857-1894) – Leben und Werk</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Wolfschmidt</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>Von Hertz zum Handy - Entwicklung der Kommunikation</source>
			  <publisher-loc>Hamburg</publisher-loc>
			  <publisher-name>Nuncius Hamburgensis</publisher-name>
			  <fpage>61</fpage>
			  <lpage>68</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT37">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Wiederkehr</surname>
					  <given-names>K. H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2007b</year>
			  <chapter-title>Die Karlsruher Experimente (1886/1888) von Heinrich Hertz</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Wolfschmidt</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>Von Hertz zum Handy - Entwicklung der Kommunikation</source>
			  <publisher-loc>Hamburg</publisher-loc>
			  <publisher-name>Nuncius Hamburgensis</publisher-name>
			  <fpage>69</fpage>
			  <lpage>76</lpage>
			</element-citation>
			</ref>
			
		</ref-list>
		
	</back>
</article>