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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<subject>HISTORIA DE LAS CONCEPCIONES CIENT&#x00CD;FICAS SOBRE LA LUZ / HISTORY OF SCIENTIFIC IDEAS ABOUT LIGHT</subject>
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				<article-title>Einstein, la luz, el espacio-tiempo y los cuantos</article-title>
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					<trans-title>Einstein, light, space-time and quanta</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Einstein, la luz, el espacio-tiempo y los cuantos</alt-title>
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					 <surname>Barbero G.</surname>
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				<year>2015</year>
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			<volume>191</volume>
			<issue>775</issue>
			
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2015 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution-Non Commercial (by-nc) Spain 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>El estudio de la luz, su naturaleza y sus propiedades ocup&#x00F3; un lugar central en los trabajos de Albert Einstein. En este art&#x00ED;culo se discute el papel de la luz en la formulaci&#x00F3;n de la relatividad especial, en particular como instrumento para la definici&#x00F3;n operacional de las magnitudes cinem&#x00E1;ticas b&#x00E1;sicas, se muestra su importancia para la comprensi&#x00F3;n de la relatividad general y, por &#x00FA;ltimo, se considera brevemente su comportamiento cu&#x00E1;ntico.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The study of light, its nature and properties was a central topic in the works of Albert Einstein. This paper discusses the role of light in the formulation of special relativity, in particular as a tool to provide operational definitions of the basic kinematic concepts. It also discusses the role of light in understanding general relativity and ends by briefly considering its quantum behaviour.</p>
			</trans-abstract>
	
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>luz</kwd>
				<kwd>relatividad especial</kwd>
				<kwd>relatividad general</kwd>
				<kwd>cuantos</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>light</kwd>	
				<kwd>special relativity</kwd>
				<kwd>general relativity</kwd>
				<kwd>quanta</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>I. INTRODUCCI&#x00D3;N: EINSTEIN Y LA LUZ</title>

			<p>La naturaleza de la luz ha sido una de las cuestiones que han captado con mayor fuerza la atenci&#x00F3;n de pensadores, fil&#x00F3;sofos y cient&#x00ED;ficos desde la m&#x00E1;s remota antig&#x00FC;edad. Los fen&#x00F3;menos &#x00F3;pticos han jugado siempre un papel importante en nuestra forma de percibir el mundo. Sin la informaci&#x00F3;n que recibimos a trav&#x00E9;s de nuestros ojos o analizamos con nuestros instrumentos —lentes, espejos, telescopios o microscopios—, poseer&#x00ED;amos un conocimiento muy limitado y rudimentario de la naturaleza y del universo.</p>

			<p>La luz es un fen&#x00F3;meno f&#x00ED;sico. De manera cotidiana jugamos con ella iluminando, creando sombras o manipul&#x00E1;ndola de multitud de formas mediante instrumentos &#x00F3;pticos, algunos de ellos de exquisita precisi&#x00F3;n. Preguntarse por su esencia en el contexto de la F&#x00ED;sica significa intentar comprender cu&#x00E1;les son los atributos que la caracterizan, sus propiedades, c&#x00F3;mo podemos actuar sobre ella o c&#x00F3;mo interacciona con la materia. El hecho de que la indagaci&#x00F3;n sobre la naturaleza de la luz nos haya abierto la puerta al conocimiento f&#x00ED;sico del espacio y del tiempo, y mostrado el camino hacia el mundo cu&#x00E1;ntico, es uno de los legados m&#x00E1;s sorprendentes de la ciencia del siglo XX y la aportaci&#x00F3;n fundamental de uno de los pensadores m&#x00E1;s influyentes de todos los tiempos: Albert Einstein.</p>

			<p>Este trabajo est&#x00E1; dedicado a describir las tres principales contribuciones de Einstein a la f&#x00ED;sica de la luz. Por una parte la teor&#x00ED;a especial de la relatividad con la que consigui&#x00F3; resolver de una forma elegante y profunda las numerosas dificultades que los cient&#x00ED;ficos —sobre todo en el siglo XIX— hab&#x00ED;an encontrado al estudiar su propagaci&#x00F3;n. La formulaci&#x00F3;n inicial de la relatividad supuso un cambio revolucionario en nuestra visi&#x00F3;n del espacio y del tiempo que culmin&#x00F3; en la interpretaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica de Minkowski. Apoy&#x00E1;ndose en ella, Einstein logr&#x00F3; encontrar una teor&#x00ED;a de la gravitaci&#x00F3;n compatible con los principios de la relatividad: la relatividad general. En esta teor&#x00ED;a la luz juega un papel central que se puso inmediatamente de manifiesto por estar en la base de las primeras constataciones observacionales de su validez. Los fen&#x00F3;menos de propagaci&#x00F3;n de la luz en los espacios-tiempos curvos de la relatividad general son tambi&#x00E9;n muy importantes en la astrof&#x00ED;sica y cosmolog&#x00ED;a contempor&#x00E1;neas. Por &#x00FA;ltimo, Einstein comprendi&#x00F3; que el comportamiento termodin&#x00E1;mico de la radiaci&#x00F3;n no era compatible ni con una visi&#x00F3;n corpuscular sobre su naturaleza ni con un punto de vista ondulatorio. Anticip&#x00F3; as&#x00ED; la dualidad cu&#x00E1;ntica esencial del mundo f&#x00ED;sico.</p>

			<p>La estatura cient&#x00ED;fica de Einstein y su papel en la historia de la ciencia han atra&#x00ED;do a numerosos estudiosos y eruditos. Su vida y su obra han sido analizadas de forma exhaustiva desde una multitud de puntos de vista; es dif&#x00ED;cil por ello aportar una visi&#x00F3;n original al respecto. Este art&#x00ED;culo aspira a servir simplemente de gu&#x00ED;a para la comprensi&#x00F3;n de algunos aspectos concretos relacionados con el papel de la luz en la f&#x00ED;sica relativista y con su naturaleza cu&#x00E1;ntica. Considero obligado, en cualquier caso, proporcionar al lector una bibliograf&#x00ED;a b&#x00E1;sica que le permita profundizar en los temas que aqu&#x00ED; se esbozan sin perderse en la vast&#x00ED;sima literatura disponible. Un excelente estudio que combina el rigor hist&#x00F3;rico con una descripci&#x00F3;n detallada de los aspectos f&#x00ED;sicos relevantes puede encontrarse en el libro de S&#x00E1;nchez Ron (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1985</xref>). Aunque la visi&#x00F3;n operacional sobre la definici&#x00F3;n de las magnitudes b&#x00E1;sicas en relatividad especial se remonta al mismo Einstein, y fue promovida por algunos f&#x00ED;sicos como Milne, no es posible pasar por alto los magn&#x00ED;ficos libros de Bondi (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1965</xref>) y Geroch (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1986</xref>). Por &#x00FA;ltimo la fascinante historia de las paradojas sobre la propagaci&#x00F3;n de la luz aparece descrita en el trabajo de Janssen y Stachel (<xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2004</xref>).</p>
		</sec>


		<sec id="S2">
			<title>II. LA LUZ Y EL &#x00C9;TER: PARADOJAS EN LA PROPAGACI&#x00D3;N DE LA LUZ</title>

			<p>Einstein fue un pensador precoz; un problema que le interes&#x00F3; desde los a&#x00F1;os de su adolescencia fue el de la &#x00F3;ptica de los cuerpos en movimiento. Esta cuesti&#x00F3;n preocup&#x00F3; a numerosos f&#x00ED;sicos y astr&#x00F3;nomos durante buena parte del siglo XIX, y pas&#x00F3; a jugar un papel cient&#x00ED;fico central tras la formulaci&#x00F3;n por parte de Maxwell de la teor&#x00ED;a del electromagnetismo que unific&#x00F3; los fundamentos de la electricidad, el magnetismo y la &#x00F3;ptica.</p>
			
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>Albert Einstein a la edad de catorce a&#x00F1;os</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>No es exagerado decir que Einstein estaba obsesionado con la luz; as&#x00ED; lo demuestra la siguiente cita (Einstein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1951</xref>) en la que, en las postrimer&#x00ED;as de su vida, evocaba sus primeras reflexiones sobre esta materia recordando…</p>

						<p>«[…] una paradoja de la que me di cuenta a los diecis&#x00E9;is a&#x00F1;os: si persiguiera a un rayo de luz a la velocidad de la luz en el vac&#x00ED;o c, deber&#x00ED;a percibirlo como un campo electromagn&#x00E9;tico en reposo, aunque oscilante en el espacio. Sin embargo no parece que exista nada as&#x00ED;; ni se ha detectado experimentalmente ni viene descrito por las ecuaciones de Maxwell. Siempre me pareci&#x00F3; intuitivamente claro que, desde el punto de vista de un observador como &#x00E9;se, todo deber&#x00ED;a suceder con arreglo a las mismas leyes que rigen para otro que se encuentre en reposo relativo con respecto a la Tierra; porque, ¿c&#x00F3;mo podr&#x00ED;a el primer observador determinar que se encuentra en un r&#x00E1;pido movimiento uniforme? Es posible ver que en esta paradoja se encuentra ya el germen de la relatividad especial.»</p>

			<p>No me ocupar&#x00E9; en estas l&#x00ED;neas de interpretar con detalle el significado de las afirmaciones vertidas en este breve p&#x00E1;rrafo —el lector quedar&#x00E1; quiz&#x00E1; sorprendido por las conclusiones de algunos estudiosos sobre este asunto, ver por ejemplo (Norton, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2013</xref>)— pero me parece oportuno resaltar la presencia de varios elementos fundamentales en el camino hacia la relatividad especial: el papel de la luz, el del electromagnetismo y la necesidad de considerar estos fen&#x00F3;menos desde distintos sistemas de referencia. Queda patente, en todo caso, hasta qu&#x00E9; punto los problemas relacionados con la propagaci&#x00F3;n de la luz hab&#x00ED;an llegado a ser relevantes en la F&#x00ED;sica de las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX.</p>


		<sec id="S2.1">
			<title>Teor&#x00ED;as sobre la naturaleza de la luz: una breve historia</title>

			<p>No hay que interpretar el comentario que cierra el p&#x00E1;rrafo anterior en el sentido de que en &#x00E9;pocas precedentes no se hubiera prestado atenci&#x00F3;n al estudio de la luz y su naturaleza, en particular al intentar comprender el sentido de la vista. Los antiguos pensadores griegos, por ejemplo, propusieron diversas teor&#x00ED;as al respecto. En algunas de ellas las im&#x00E1;genes formadas en el ojo se atribu&#x00ED;an a la recepci&#x00F3;n de una especie de copia de los objetos. En otras la percepci&#x00F3;n visual consist&#x00ED;a en la emisi&#x00F3;n por parte del ojo de alg&#x00FA;n agente encargado de captar informaci&#x00F3;n del entorno y llevarla de vuelta hasta &#x00E9;l.</p>

			<p>La idea de que las im&#x00E1;genes se deben a la recepci&#x00F3;n de rayos de luz, reflejados en todas direcciones por los objetos y procedentes de focos emisores, fue propuesta por Alhac&#x00E9;n en los albores del segundo milenio de nuestra era. Este sabio musulm&#x00E1;n postul&#x00F3; que la luz es un agente f&#x00ED;sico que se propaga de unos objetos a otros portando informaci&#x00F3;n sobre ellos. En la Edad Media se desarroll&#x00F3; de forma notable la elaboraci&#x00F3;n de lentes de aumento, que dieron lugar a la invenci&#x00F3;n en siglos posteriores de numerosos instrumentos &#x00F3;pticos, entre ellos los microscopios y telescopios. Para el dise&#x00F1;o de estos aparatos fueron &#x00FA;tiles algunas ideas b&#x00E1;sicas sobre el comportamiento de la luz en medios transparentes, aunque su perfeccionamiento se apoy&#x00F3; en gran medida en la acumulaci&#x00F3;n paulatina de conocimientos emp&#x00ED;ricos por parte de los artesanos &#x00F3;pticos.</p>

			<p>A la par que fueron formul&#x00E1;ndose las leyes fundamentales sobre la luz, se buscaron modelos te&#x00F3;ricos que fueran capaces de justificarlas. Dado que la idea de que la luz es portadora de informaci&#x00F3;n es compatible con diversas posibilidades sobre su naturaleza se plantearon varias propuestas al respecto: ¿Consiste, quiz&#x00E1;, en sutiles y veloces corp&#x00FA;sculos? ¿Es, por el contrario, similar al sonido? Estas dos preguntas contienen en sus enunciados los elementos que definen a las teor&#x00ED;as corpusculares y ondulatorias de la luz, respectivamente.</p>

			<p>El modelo corpuscular, del que Isaac Newton lleg&#x00F3; a ser el defensor m&#x00E1;s conocido, postulaba que la luz est&#x00E1; formada por peque&#x00F1;as part&#x00ED;culas en movimiento. Este modelo permite explicar f&#x00E1;cilmente algunos fen&#x00F3;menos &#x00F3;pticos, en particular el hecho de que la luz parezca propagarse en l&#x00ED;nea recta, as&#x00ED; como las leyes de la reflexi&#x00F3;n, fen&#x00F3;meno similar al rebote de un objeto contra una superficie. En este tipo de esquema parece razonable atribuir una velocidad a las part&#x00ED;culas que constituyen la luz y, lo que es a&#x00FA;n m&#x00E1;s importante, no hay ninguna raz&#x00F3;n natural que nos lleve a pensar que estas no puedan moverse con un cierto rango de velocidades parcialmente determinadas por los distintos estados de movimiento de las fuentes luminosas.</p>

			<p>Al modelo ondulatorio de la luz se lleg&#x00F3; comparando su comportamiento con otros fen&#x00F3;menos simples, en particular la propagaci&#x00F3;n del sonido. El hecho de que la luz tenga caracter&#x00ED;sticas que pueden ser explicadas interpret&#x00E1;ndola como una onda fue puesto de manifiesto por Robert Hooke (<xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1665</xref>). Christiaan Huygens (<xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1690</xref>), explic&#x00F3; de manera satisfactoria muchos fen&#x00F3;menos luminosos y &#x00F3;pticos en este contexto.</p>

			<p>Desde la perspectiva moderna aportada por la mec&#x00E1;nica cu&#x00E1;ntica, hay que se&#x00F1;alar la existencia de una dualidad inevitable entre los aspectos corpusculares y ondulatorios del comportamiento de la luz y la materia (Einstein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1905b</xref>; Arons y Peppard, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1965</xref>). Cabe a&#x00F1;adir, adem&#x00E1;s, que en la llamada <italic>aproximaci&#x00F3;n eikonal</italic>, juegan un papel relevante ciertas curvas perpendiculares a los frentes de onda que es posible interpretar como rayos. Como comentar&#x00E9; posteriormente en relatividad los rayos de luz juegan un papel central en la definici&#x00F3;n operacional de las magnitudes cinem&#x00E1;ticas b&#x00E1;sicas (longitudes, velocidades, etc.) y en este contexto se interpretan a veces como trayectorias de part&#x00ED;culas.</p>
		</sec>


		<sec id="S2.2">
			<title>La velocidad de la luz</title>

			<p>Para el desarrollo primitivo de la &#x00F3;ptica no fue necesario conocer la velocidad de la luz aunque algunos fil&#x00F3;sofos y pensadores consideraron esta cuesti&#x00F3;n y debatieron sobre si se mov&#x00ED;a con una enorme velocidad finita o si se propagaba de manera instant&#x00E1;nea. El primer cient&#x00ED;fico en aportar evidencia s&#x00F3;lida al respecto fue el astr&#x00F3;nomo dan&#x00E9;s Ole Christensen R&#x00F8;mer, quien al observar las ocultaciones de los sat&#x00E9;lites de J&#x00FA;piter y medir con precisi&#x00F3;n cu&#x00E1;ndo se produc&#x00ED;an (en especial las de &#x00CD;o, el de menor periodo entre los sat&#x00E9;lites galileanos), apreci&#x00F3; un retraso paulatino que atribuy&#x00F3; a la velocidad de propagaci&#x00F3;n finita de la luz (ver <xref ref-type="fig" rid="F2">figura 2</xref>). El tiempo que la luz procedente de J&#x00FA;piter tarda en llegar a la Tierra es apreciablemente mayor cuando esta, debido a su movimiento orbital, se encuentra en conjunci&#x00F3;n superior con J&#x00FA;piter, es decir, al otro lado del Sol. Aunque en aquella &#x00E9;poca no se conoc&#x00ED;a con demasiada precisi&#x00F3;n el tama&#x00F1;o de la &#x00F3;rbita terrestre, R&#x00F8;mer pudo estimar la velocidad de la luz en unos 220.000 kil&#x00F3;metros por segundo; un valor aceptable para la &#x00E9;poca que difiere solo en un 30% del valor real.</p>
			
			
						<fig id="F2">
							<label>Figura 2</label>
							<caption>
								<title>Ocultaci&#x00F3;n (DC) de &#x00CD;o por J&#x00FA;piter (B) vista desde distintos puntos de la &#x00F3;rbita de la Tierra alrededor del Sol (seg&#x00FA;n R&#x00F8;mer)</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>Una de las predicciones de las teor&#x00ED;as ondulatorias es la existencia de una velocidad caracter&#x00ED;stica de propagaci&#x00F3;n de las se&#x00F1;ales que es independiente del estado de movimiento del objeto que las emite. El lector habr&#x00E1; observado, sin duda, que al hacer rebotar una piedra plana contra el agua se producen ondas cuyos frentes son siempre perfectamente circulares (y, por tanto, se alejan de un punto central con velocidad constante) pese a que son producidas por un agente en r&#x00E1;pido movimiento.</p>

			<p>Debido al enorme valor de la velocidad de la luz en comparaci&#x00F3;n con las velocidades ordinarias, e incluso con las de los objetos astron&#x00F3;micos m&#x00E1;s cercanos a la Tierra, es dif&#x00ED;cil dise&#x00F1;ar experimentos u observaciones que nos permitan decidir si realmente es independiente del estado de movimiento del emisor. A&#x00FA;n despu&#x00E9;s de la formulaci&#x00F3;n de la relatividad especial persisti&#x00F3; cierta controversia sobre este asunto. De hecho, uno de los argumentos m&#x00E1;s convincentes al respecto no fue enunciado hasta 1913, a&#x00F1;o en el que Willem de Sitter, intentando rebatir una teor&#x00ED;a de emisi&#x00F3;n de Walther Ritz, dio con una evidencia incontestable (de Sitter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1913b</xref>).</p>
			
			
						<fig id="F3">
							<label>Figura 3</label>
							<caption>
								<title>Imagen simulada de una estrella en &#x00F3;rbita alrededor del centro de la V&#x00ED;a L&#x00E1;ctea seg&#x00FA;n la teor&#x00ED;a de emisi&#x00F3;n de Ritz. N&#x00F3;tese la aparici&#x00F3;n de m&#x00FA;ltiples im&#x00E1;genes que se superponen a lo largo de casi toda la &#x00F3;rbita. La posici&#x00F3;n de cada imagen cambiar&#x00ED;a con el tiempo debido al movimiento de la estrella</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>En pocas palabras el argumento de de Sitter era el siguiente: si la luz de una estrella en un sistema binario se moviera con una velocidad relativa constante con respecto a la fuente emisora, su velocidad con respecto a la Tierra depender&#x00ED;a del estado de movimiento de la estrella en el instante de la emisi&#x00F3;n. Esto har&#x00ED;a que los rayos de luz procedentes de distintos puntos de la &#x00F3;rbita fueran adelant&#x00E1;ndose unos a otros en su recorrido para llegar, en ocasiones, en un orden distinto de aqu&#x00E9;l en el que fueron emitidos. Debido a esto las observaciones telesc&#x00F3;picas de estrellas binarias mostrar&#x00ED;an comportamientos que no se observan en la realidad: ver&#x00ED;amos variaciones bruscas en las curvas de luz y los espectros no se corresponder&#x00ED;an con los observados. De forma incluso m&#x00E1;s dram&#x00E1;tica, las im&#x00E1;genes que obtendr&#x00ED;amos con los medios actuales de los objetos astron&#x00F3;micos lejanos mostrar&#x00ED;an una distorsi&#x00F3;n apreciable —aparici&#x00F3;n y desaparici&#x00F3;n de im&#x00E1;genes m&#x00FA;ltiples como la que se muestra en la <xref ref-type="fig" rid="F3">figura 3</xref>— que se har&#x00ED;a tanto m&#x00E1;s evidente cuanto mayor fuera su distancia. En la actualidad es posible, por ejemplo, estudiar con precisi&#x00F3;n las &#x00F3;rbitas de las estrellas m&#x00E1;s cercanas al centro de nuestra galaxia, situado a 27000±1000 a&#x00F1;os luz de nosotros (Ghez <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2014</xref>), y comprobar que no se produce distorsi&#x00F3;n alguna, salvo las peque&#x00F1;as —pero muy interesantes— desviaciones del comportamiento kepleriano atribuibles a la curvatura del espacio-tiempo en las cercan&#x00ED;as del agujero negro que ocupa el centro de la Via L&#x00E1;ctea.</p>
		</sec>


		<sec id="S2.3">
			<title>El &#x00E9;ter lumin&#x00ED;fero</title>

			<p>Una de las consecuencias del modelo ondulatorio de la luz es que parec&#x00ED;a implicar necesariamente la existencia de un medio transmisor de las perturbaciones luminosas, que consistir&#x00ED;an en cambios en sus propiedades. Fue el propio Huygens (1960) quien postul&#x00F3; la existencia de un &#x00E9;ter <italic>lumin&#x00ED;fero.</italic></p>

			<p>«Ahora, si examinamos cu&#x00E1;l es la naturaleza de esta materia en la que se propaga el movimiento generado por un cuerpo luminoso, que yo llamo materia et&#x00E9;rea, veremos que no es la misma que sirve para la propagaci&#x00F3;n del sonido. Porque sabemos que &#x00E9;sta es realmente la que sentimos y la que respiramos y que si la quitamos de una regi&#x00F3;n del espacio todav&#x00ED;a deja otra materia que sirve para propagar la luz.»	</p>

			<p>Es interesante se&#x00F1;alar en este punto que el propio Newton consider&#x00F3; la existencia de un &#x00E9;ter, aunque para &#x00E9;l su funci&#x00F3;n era otra: explicar los fen&#x00F3;menos &#x00F3;pticos (la refracci&#x00F3;n o la aparici&#x00F3;n de los llamados anillos de Newton) como consecuencia de la interacci&#x00F3;n de los corp&#x00FA;sculos de luz con este medio hipot&#x00E9;tico.</p>

			<p>La introducci&#x00F3;n del &#x00E9;ter plante&#x00F3; de manera inmediata una serie de problemas experimentales y observacionales: su detecci&#x00F3;n, la medida del movimiento de la Tierra con respecto a &#x00E9;l y la determinaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica de sus propiedades. Dado que algunas de las paradojas en la propagaci&#x00F3;n de la luz surgieron en este contexto dedicar&#x00E9; los siguientes p&#x00E1;rrafos a relatar brevemente su historia. La resoluci&#x00F3;n &#x00FA;ltima de las contradicciones e incompatibilidades aparentes entre las diversas explicaciones propuestas fue uno de los primeros triunfos de la relatividad especial.</p>

			<p>La llamada aberraci&#x00F3;n estelar fue descubierta por James Bradley (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1727</xref>) a principios del siglo XVIII al intentar detectar la paralaje estelar, que consiste en el cambio aparente de la posici&#x00F3;n de una estrella sobre la b&#x00F3;veda celeste debido al efecto de perspectiva producido por el movimiento orbital de la Tierra. La aberraci&#x00F3;n estelar, un fen&#x00F3;meno distinto, se debe a la variaci&#x00F3;n de la velocidad orbital de la Tierra, en particular al cambio en su direcci&#x00F3;n (ver <xref ref-type="fig" rid="F4">figura 4</xref>). Consiste en una variaci&#x00F3;n aparente de la posici&#x00F3;n de todas las estrellas sobre la b&#x00F3;veda celeste con periodicidad anual y una dependencia simple y caracter&#x00ED;stica en la latitud ecl&#x00ED;ptica. Una explicaci&#x00F3;n bastante sencilla de este fen&#x00F3;meno se basa en utilizar la ley de composici&#x00F3;n galileana de velocidades. Al sumar la velocidad de la luz, entendida como un chorro de corp&#x00FA;sculos, con la velocidad orbital de la Tierra, cuya direcci&#x00F3;n cambia a lo largo del movimiento orbital de esta, se obtiene una velocidad relativa de direcci&#x00F3;n variable que es necesario tener en cuenta al apuntar un telescopio. Una analog&#x00ED;a simple es el cambio aparente de la direcci&#x00F3;n de procedencia de la lluvia que cae verticalmente cuando se ve desde un veh&#x00ED;culo en movimiento.</p>
			
			
						<fig id="F4">
							<label>Figura 4</label>
							<caption>
								<title>Aberraci&#x00F3;n estelar. El telescopio est&#x00E1; representado por un tubo hueco. Para que un «corp&#x00FA;sculo de luz» procedente de la estrella se mueva a lo largo del eje del telescopio es necesario inclinarlo el un cierto &#x00E1;ngulo α<sub>ap</sub>, distinto del &#x00E1;ngulo de elevaci&#x00F3;n α de la estrella. Se representa la posici&#x00F3;n del telescopio en tres instantes distintos: el de entrada de la luz, el de la llegada de esta al detector y un instante intermedio. La Tierra se mueve con respecto al &#x00E9;ter con velocidad v</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>La observaci&#x00F3;n de la aberraci&#x00F3;n estelar demostr&#x00F3; de manera definitiva que la Tierra se desplaza realmente alrededor del Sol y sirvi&#x00F3; para estimar la velocidad de la luz utilizando un m&#x00E9;todo independiente del usado por R&#x00F8;mer. Tambi&#x00E9;n apoy&#x00F3; de manera indirecta la idea de que la luz se mueve con una velocidad caracter&#x00ED;stica independiente del estado de movimiento del emisor porque una dispersi&#x00F3;n grande e irregular en la posici&#x00F3;n aparente de las estrellas habr&#x00ED;a sido incompatible con las observaciones. N&#x00F3;tese que, aunque hayamos justificado la aberraci&#x00F3;n estelar con un simple modelo corpuscular, el hecho de que sea posible atribuir <italic>una</italic> velocidad a la luz sirve de apoyo a las teor&#x00ED;as ondulatorias. De hecho es posible adaptar la explicaci&#x00F3;n anterior a este contexto siempre que las velocidades se interpreten con respecto a un &#x00E9;ter en reposo absoluto a trav&#x00E9;s del cual se desplaza la Tierra. Una cita de Thomas Young, uno de los principales defensores de la teor&#x00ED;a ondulatoria de la luz a finales del siglo XVIII y principios del XIX, resume en pocas l&#x00ED;neas lo anterior (Young, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1804</xref>)</p>

						<p>«Al considerar el fen&#x00F3;meno de la aberraci&#x00F3;n estelar me inclino a creer que el &#x00E9;ter <italic>lumin&#x00ED;fero</italic> impregna la sustancia de todos los cuerpos materiales ejerciendo una resistencia muy peque&#x00F1;a e incluso nula, movi&#x00E9;ndose a su trav&#x00E9;s con tanta libertad como lo hace el viento en una arboleda.»</p>

			<p>Hay que tener en cuenta, sin embargo, la dificultad que supone la ausencia en el &#x00E1;mbito terrestre de un fen&#x00F3;meno an&#x00E1;logo a la aberraci&#x00F3;n. Esto sugiere que el &#x00E9;ter es estacionario con respecto a la Tierra por ser, quiz&#x00E1;, arrastrado por ella. Un instante de reflexi&#x00F3;n le permitir&#x00E1; al lector apreciar que si tal arrastre se produjera no se detectar&#x00ED;a aberraci&#x00F3;n estelar, de la misma manera que si situ&#x00E1;ramos una serie de tubos verticales en el techo del veh&#x00ED;culo que se desplaza a trav&#x00E9;s de la lluvia, el agua que entrar&#x00ED;a en el interior parecer&#x00ED;a moverse verticalmente.</p>

			<p>La existencia de un medio material o semimaterial que sirva de soporte a la propagaci&#x00F3;n de las ondas luminosas plante&#x00F3; inmediatamente una serie de cuestiones relacionadas con su interacci&#x00F3;n con los objetos. Aunque podr&#x00ED;a pensarse en el &#x00E9;ter como un medio fluido es bien sabido que la propagaci&#x00F3;n de ondas transversales solo puede producirse en s&#x00F3;lidos el&#x00E1;sticos. Dado que la explicaci&#x00F3;n m&#x00E1;s natural del fen&#x00F3;meno de la polarizaci&#x00F3;n, descubrimiento que cabe atribuir tambi&#x00E9;n a Huygens, consiste precisamente en considerar que las ondas luminosas son transversales —una idea propuesta por Young y Fresnel— el &#x00E9;ter deber&#x00ED;a ser un medio s&#x00F3;lido. Algunas de sus propiedades f&#x00ED;sicas podr&#x00ED;an ser deducidas a partir del valor observado para la velocidad de la luz. Por ejemplo, puesto que el cuadrado de la velocidad de una onda en un s&#x00F3;lido es directamente proporcional a un coeficiente el&#x00E1;stico e inversamente proporcional a su densidad, el &#x00E9;ter tendr&#x00ED;a que tener una enorme rigidez, una densidad muy peque&#x00F1;a o ambas cosas simult&#x00E1;neamente. Se tratar&#x00ED;a, sin duda, de una sustancia con propiedades muy alejadas de las de la materia ordinaria.</p>

			<p>Cabe mencionar aqu&#x00ED; de pasada los intentos de Sir George Gabriel Stokes (<xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2009</xref>) de reconciliar las diversas observaciones —que atribu&#x00ED;an al &#x00E9;ter estados din&#x00E1;micos incompatibles entre s&#x00ED;— mediante la introducci&#x00F3;n de un complejo modelo en el que el &#x00E9;ter compart&#x00ED;a propiedades de s&#x00F3;lidos y fluidos, como si de un medio <italic>viscoel&#x00E1;stico</italic> se tratara (Schaffner, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1972</xref>). Stokes postul&#x00F3;, adem&#x00E1;s, que el &#x00E9;ter deber&#x00ED;a ser totalmente arrastrado por la Tierra en sus proximidades sin que por ello se viera modificado su estado de reposo absoluto a grandes distancias de ella. Mediante un modelo relativamente sofisticado consigui&#x00F3; acomodar el fen&#x00F3;meno de la aberraci&#x00F3;n estelar dentro de su esquema te&#x00F3;rico. Sin embargo, Hendrik Antoon Lorentz demostr&#x00F3; a finales del siglo XIX que las hip&#x00F3;tesis en las que se basaba este modelo no eran consistentes porque el &#x00E9;ter no pod&#x00ED;a ser a la vez un fluido <italic>irrotacional</italic> y moverse de forma que su velocidad fuera nula en la superficie de la Tierra.</p>

			<p>Una dificultad a&#x00FA;n mayor se present&#x00F3; al considerar el comportamiento de la luz en medios refractivos en movimiento. A principios del siglo XIX Dominique-Fran&#x00E7;ois Arago —que lleg&#x00F3; a ser el vig&#x00E9;simo quinto primer ministro de Francia— se preocup&#x00F3; por este problema utilizando prismas y lentes. Seg&#x00FA;n la ley de composici&#x00F3;n galileana de velocidades, que &#x00E9;l aplicaba a los corp&#x00FA;sculos de luz, el movimiento orbital de la Tierra deber&#x00ED;a hacer que la velocidad de llegada a un telescopio de la luz procedente de una estrella particular variara a lo largo del a&#x00F1;o. Para comprobar si era as&#x00ED; Arag&#x00F3; registr&#x00F3; durante varios meses la posici&#x00F3;n observada de algunas estrellas cuya luz hac&#x00ED;a pasar por un prisma. Sorprendentemente encontr&#x00F3; que siempre se cumpl&#x00ED;a la ley de Snell de la refracci&#x00F3;n. Dentro del contexto de las teor&#x00ED;as corpusculares —las preferidas por Arago—, solo fue capaz de explicar los efectos observados suponiendo que las part&#x00ED;culas luminosas emitidas por los cuerpos se mov&#x00ED;an con una infinidad de velocidades distintas pero que el ojo pod&#x00ED;a detectar &#x00FA;nicamente aqu&#x00E9;llas dotadas de una velocidad espec&#x00ED;fica muy concreta; una explicaci&#x00F3;n decididamente poco plausible.</p>

			<p>Para averiguar si sus experimentos pod&#x00ED;an tener una interpretaci&#x00F3;n m&#x00E1;s natural en el contexto de los modelos ondulatorios Arago busc&#x00F3; la ayuda de Augustin-Jean Fresnel. Este f&#x00ED;sico e ingeniero franc&#x00E9;s fue, junto con Young, uno de los principales defensores de las teor&#x00ED;as ondulatorias de la luz en esta &#x00E9;poca. Entre sus aportaciones m&#x00E1;s importantes est&#x00E1; el estudio del fen&#x00F3;meno de la doble refracci&#x00F3;n con el que demostr&#x00F3; de manera concluyente el car&#x00E1;cter transversal de las ondas luminosas. Uno de las consecuencias m&#x00E1;s sorprendentes de los experimentos de Arago fue la predicci&#x00F3;n de que la aberraci&#x00F3;n estelar ten&#x00ED;a que ser independiente de que el telescopio utilizara lentes o espejos e incluso de que estuviera lleno de un medio transparente distinto del aire (por ejemplo agua). La explicaci&#x00F3;n que dio Fresnel a estos resultados —basada en la hip&#x00F3;tesis de la existencia de un &#x00E9;ter estacionario parcialmente arrastrado por los cuerpos refringentes— le llev&#x00F3; a la introducci&#x00F3;n del concepto de coeficiente de arrastre (Fresnel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1818</xref>). La idea fundamental era que en un medio transparente en movimiento la luz es arrastrada con una velocidad que es igual a la velocidad del medio multiplicada por un coeficiente que depende del &#x00ED;ndice de refracci&#x00F3;n de una forma sencilla. Esta idea, combinada con la mencionada anteriormente sobre la necesidad de tener un &#x00E9;ter estacionario para explicar la aberraci&#x00F3;n estelar, se convirti&#x00F3; en la explicaci&#x00F3;n m&#x00E1;s satisfactoria disponible hasta aquel entonces de los fen&#x00F3;menos asociados con la propagaci&#x00F3;n de la luz en medios transparentes. A finales del siglo XIX el astr&#x00F3;nomo real brit&#x00E1;nico, Sir George Biddell Airy, comprob&#x00F3; que no se produc&#x00ED;an cambios medibles en el fen&#x00F3;meno de la aberraci&#x00F3;n estelar incluso si se observaban las estrellas a trav&#x00E9;s de un telescopio lleno de agua.</p>
			
			
						<fig id="F5">
							<label>Figura 5</label>
							<caption>
								<title>Aberraci&#x00F3;n estelar en un telescopio lleno de agua. El efecto de esta sobre la luz (que suponemos incide perpendicularmente sobre la superficie frontal) consiste en disminuir su velocidad efectiva. Para que no se observe cambio en el &#x00E1;ngulo α<sub>ap</sub> el agua debe «arrastrar» a la luz que se mueve a trav&#x00E9;s del telescopio. En el tiempo que transcurre entre la entrada de la luz y su llegada al detector, el telescopio se desplaza una distancia mayor que la que recorrer&#x00ED;a si estuviera vac&#x00ED;o</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>Fresnel intent&#x00F3; dar con un mecanismo f&#x00ED;sico concreto para explicar el arrastre del &#x00E9;ter, pero no tuvo &#x00E9;xito (hoy sabemos que la explicaci&#x00F3;n definitiva la ofrece la relatividad especial). Uno de los problemas con los que chocaron sus planteamientos fue la posibilidad de explicar de muchas formas distintas los cambios en la velocidad de propagaci&#x00F3;n de una onda en un medio; por ser atribuibles, entre otras posibilidades, a cambios en su densidad, en sus propiedades el&#x00E1;sticas o a una combinaci&#x00F3;n de ambos efectos, sin que ninguno de ellos resultara especialmente natural.</p>

			<p>La explicaci&#x00F3;n que dio Fresnel a los resultados negativos de Arago pod&#x00ED;a parecer artificial por hacer uso de un elemento <italic>ad hoc</italic>: la existencia de un arrastre parcial del &#x00E9;ter. Era posible, no obstante, dise&#x00F1;ar experimentos para detectar directamente este arrastre y medirlo mediante la determinaci&#x00F3;n de la velocidad de la luz en un fluido en movimiento.</p>
			
			
						<fig id="F6">
							<label>Figura 6</label>
							<caption>
								<title>Esquema del dispositivo experimental utilizado por Fizeau. Autor: &#x00C9;leuth&#x00E8;re Mascart</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>Armand Hippolyte Louis Fizeau fue, junto con Jean Bernard L&#x00E9;on Foucault, el primer f&#x00ED;sico en medir la velocidad de la luz en un experimento terrestre. Tambi&#x00E9;n ide&#x00F3; un procedimiento para detectar de forma directa el arrastre por un medio fluido y medir el coeficiente de Fresnel (Fizeau, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1851</xref>). Su idea consisti&#x00F3; en comparar la diferencia de velocidades de la luz arrastrada por dos corrientes de agua que se mov&#x00ED;an en direcciones opuestas (ver <xref ref-type="fig" rid="F6">figura 6</xref>). Para ello utiliz&#x00F3; m&#x00E9;todos interferom&#x00E9;tricos (un interesante precedente del celebrado experimento de Michelson y Morley). El resultado de las medidas de Fizeau implicaba que el coeficiente de arrastre ten&#x00ED;a el valor esperado y se tom&#x00F3; como una confirmaci&#x00F3;n del modelo de Fresnel. La idea de un &#x00E9;ter en reposo absoluto, arrastrado ligeramente por los medios refringentes, se vio aparentemente corroborada.</p>
		</sec>


		<sec id="S2.4">
			<title>Preludio a la relatividad: Michelson y Lorentz</title>

			<p>La necesidad de determinar cu&#x00E1;l de los modelos propuestos era correcto —el &#x00E9;ter en reposo relativo defendido por Fresnel o el &#x00E9;ter completamente arrastrado por la materia postulado por Stokes— fue la inspiraci&#x00F3;n de los famosos experimentos de Michelson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1881</xref>) y Michelson y Morley (<xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1887</xref>) cuya finalidad era medir la velocidad de la Tierra con respecto al &#x00E9;ter (Swenson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2012</xref>). Es interesante hacer notar que el propio Michelson hab&#x00ED;a realizado medidas precisas del coeficiente de arrastre de Fresnel, con lo que prest&#x00F3; soporte experimental a este modelo, y experimentos sobre la detecci&#x00F3;n del «viento de &#x00E9;ter» que apoyaban, por el contrario, al modelo de Stokes.</p>
			
			
						<fig id="F7">
							<label>Figura 7</label>
							<caption>
								<title>Interfer&#x00F3;metro utilizado en el experimento de Michelson-Morley. El dispositivo estaba montado sobre una losa de piedra que flotaba en un ba&#x00F1;o de mercurio. (Autores: Michelson y Morley)</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>El primer experimento de Michelson (realizado en Potsdam, localidad donde hoy se encuentra el <italic>Albert Einstein Institut</italic> dedicado a la f&#x00ED;sica gravitatoria) obtuvo un resultado negativo —uno de los m&#x00E1;s c&#x00E9;lebres en la historia de la F&#x00ED;sica— que este tom&#x00F3; en un principio como un argumento decisivo en favor del modelo de Stokes de arrastre total del &#x00E9;ter. De todos modos Lorentz hizo notar que la incertidumbre en las medidas no permit&#x00ED;a refutar de manera definitiva el modelo de Fresnel. El m&#x00E1;s preciso experimento de Michelson y Morley fue, de hecho, interpretado de forma menos rotunda por sus autores aunque ciertamente suger&#x00ED;a que la velocidad de la Tierra a trav&#x00E9;s del &#x00E9;ter era muy peque&#x00F1;a.</p>

			<p>En este contexto quedaba claro que solo una nueva teor&#x00ED;a pod&#x00ED;a dar cuenta de todas las observaciones. Esta fue desarrollada por Lorentz dentro de lo que se conoci&#x00F3; como «la teor&#x00ED;a del electr&#x00F3;n», que complet&#x00F3; la formulaci&#x00F3;n de Maxwell con una serie de hip&#x00F3;tesis sobre la naturaleza el&#x00E9;ctrica de la materia. Al estudiar la electrodin&#x00E1;mica de los cuerpos en movimiento introdujo una serie de conceptos que, por una parte, proporcionaron explicaciones para varios fen&#x00F3;menos relacionados con la &#x00F3;ptica y la electrodin&#x00E1;mica y, por otra, fueron materia prima para la relatividad de Einstein.</p>

			<p>Entre los resultados de Lorentz cabe destacar la obtenci&#x00F3;n te&#x00F3;rica del coeficiente de Fresnel utilizando un &#x00E9;ter en reposo absoluto y sin recurrir a ning&#x00FA;n arrastre parcial (Lorentz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1892a</xref>). Para ello propuso una explicaci&#x00F3;n del fen&#x00F3;meno de la refracci&#x00F3;n basada en un modelo microsc&#x00F3;pico de la materia en el que las cargas que la forman se mueven bajo la acci&#x00F3;n del campo electromagn&#x00E9;tico y emiten, a su vez, radiaci&#x00F3;n cuya interferencia con la luz incidente da lugar a una velocidad efectiva inferior a la de la luz en el vac&#x00ED;o. Lorentz tambi&#x00E9;n explic&#x00F3; los resultados negativos del experimento de Michelson-Morley postulando una contracci&#x00F3;n f&#x00ED;sica de los objetos en la direcci&#x00F3;n del movimiento (Lorentz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1892b</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1892c</xref>) equivalente a la que hab&#x00ED;a propuesto poco antes George Francis FitzGerald (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1889</xref>).</p>

			<p>Es importante reconocer que la teor&#x00ED;a cl&#x00E1;sica del electr&#x00F3;n del Lorentz en su versi&#x00F3;n final era realmente capaz de resolver muchas de las paradojas planteadas por la &#x00F3;ptica de los cuerpos en movimiento, aunque para otras cuestiones se hizo necesario recurrir a hip&#x00F3;tesis <italic>ad hoc </italic>que fueron criticadas, entre otros cient&#x00ED;ficos de prestigio, por Poincar&#x00E9;. En sus trabajos Lorentz introdujo varios conceptos f&#x00ED;sicos e ideas matem&#x00E1;ticas que terminaron jugando un papel central en la formulaci&#x00F3;n de la relatividad especial; entre ellos las transformaciones de Lorentz (o m&#x00E1;s propiamente de Lorentz-Larmor) y la contracci&#x00F3;n de longitudes. El hecho de que no terminara de unificar todas estas aportaciones en una visi&#x00F3;n como la que proporciona la relatividad, no resta m&#x00E9;rito al que podemos considerar el primero de los f&#x00ED;sicos te&#x00F3;ricos en sentido moderno.</p>
		</sec>
		</sec>


		<sec id="S3">
			<title>III. UN NUEVO &#x00C9;TER GEOM&#x00C9;TRICO: EL ESPACIO-TIEMPO</title>

			<p>La teor&#x00ED;a de la relatividad especial nace en 1905 al publicar Albert Einstein su famoso trabajo sobre la electrodin&#x00E1;mica de los cuerpos en movimiento (Einstein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1905a</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2001</xref>). En este se culmina, de forma magistral y con la econom&#x00ED;a conceptual caracter&#x00ED;stica de las revoluciones cient&#x00ED;ficas, el ingente esfuerzo te&#x00F3;rico y experimental que realizaron durante el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XIX los f&#x00ED;sicos m&#x00E1;s insignes de la &#x00E9;poca. No obstante, la formulaci&#x00F3;n inicial de la relatividad especial solo fue un paso intermedio hacia una visi&#x00F3;n geom&#x00E9;trica de la f&#x00ED;sica mucho m&#x00E1;s rica y poderosa desde una perspectiva conceptual. De hecho, este punto de vista est&#x00E1; en la base de la relatividad general: la teor&#x00ED;a relativista de la gravitaci&#x00F3;n que nos permite abordar el estudio de la f&#x00ED;sica del universo en su conjunto. En palabras de Roger Penrose (<xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2006</xref>):</p>

						<p>«En mi opini&#x00F3;n, la teor&#x00ED;a de la relatividad especial no estuvo realmente completa, pese a las maravillosas intuiciones f&#x00ED;sicas de Einstein y las profundas contribuciones de Lorentz y Poincar&#x00E9;, hasta que Mikowski aport&#x00F3; su perspectiva revolucionaria y fundamental: el concepto de espacio-tiempo.»</p>

			<p>Las aportaciones esenciales de Einstein fueron de varios tipos. Por una parte convirti&#x00F3; en principios fundamentales algunas de las cuestiones que realmente se encontraban entre los problemas que los f&#x00ED;sicos se afanaban por resolver. Por ejemplo, en lugar de tener que explicar por qu&#x00E9; la velocidad de la luz parec&#x00ED;a ser la misma para todos los observadores inerciales, Einstein postul&#x00F3; que esto se cumpl&#x00ED;a siempre (segundo postulado de la relatividad especial). An&#x00E1;logamente, en el primer postulado de la relatividad especial estableci&#x00F3; que las leyes de la F&#x00ED;sica son las mismas en todos los sistemas inerciales y de &#x00E9;l se deduce, por tanto, la imposibilidad de detectar ning&#x00FA;n movimiento absoluto. Por otra parte, a partir de sus dos postulados, Einstein lleg&#x00F3; a la conclusi&#x00F3;n de que el espacio y el tiempo no pueden tener naturaleza absoluta. Aunque en el contexto moderno el tr&#x00E1;nsito desde esta afirmaci&#x00F3;n a la formulaci&#x00F3;n del concepto de espacio-tiempo introducido por Minkowski se lleva a cabo de forma casi mec&#x00E1;nica, es muy importante darse cuenta de que no se trata simplemente de a&#x00F1;adir un cuarto eje a nuestras representaciones mentales del movimiento de los objetos —algo nada original— sino de reconocer la necesidad de introducir elementos geom&#x00E9;tricos concretos para dotar realmente de contenido a la descripci&#x00F3;n espacio-temporal. En palabras de Minkowski (Minkowski, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1909</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1952</xref>).</p>

						<p>«El punto de vista sobre el espacio y el tiempo que voy a presentar ante ustedes ha surgido del terreno de la f&#x00ED;sica experimental y de ah&#x00ED; procede su fortaleza. Es una visi&#x00F3;n radical. El espacio y el tiempo por s&#x00ED; mismos est&#x00E1;n condenados a desvanecerse en las sombras; solo un cierto tipo de uni&#x00F3;n entre ellos conservar&#x00E1; una realidad independiente.»</p>

			<p>Una de las grandes aportaciones de Minkowski a la construcci&#x00F3;n de la relatividad especial —y en una medida apreciable a la de la relatividad general— consisti&#x00F3; en la identificaci&#x00F3;n de un objeto geom&#x00E9;trico, lo que conocemos hoy en d&#x00ED;a como m&#x00E9;trica de Minkowski, a partir del cual es posible deducir todo el contenido cinem&#x00E1;tico de la relatividad. Esta m&#x00E9;trica permite definir un intervalo espacio-temporal entre pares de sucesos —una especie de distancia— y asignarle una medida que puede ser interpretada en unos casos como un intervalo de tiempo y en otros como distancia espacial. Tambi&#x00E9;n juega un papel fundamental a la hora de formular las teor&#x00ED;as din&#x00E1;micas relativistas, tanto de part&#x00ED;culas como de campos.</p>

			<p>La visi&#x00F3;n espacio-temporal y geom&#x00E9;trica que introdujo Minkowski tiene varias virtudes importantes. Nos permite, por ejemplo, definir distintos tipos de curvas en el espacio-tiempo y dotarlas de una interpretaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica concreta. Las part&#x00ED;culas materiales ordinarias, incluyendo de forma idealizada a los observadores f&#x00ED;sicos, vienen representadas por trayectorias espacio-temporales (conocidas tambi&#x00E9;n como l&#x00ED;neas de universo o simplemente historias) de tipo <italic>temporal</italic>. La caracterizaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica de este tipo de curvas es muy simple: son aquellas cuyos vectores tangentes tienen «longitud al cuadrado negativa» cuando esta se calcula utilizando la m&#x00E9;trica de Minkowski con signatura (− + + +). Al lector que no est&#x00E9; muy versado en geometr&#x00ED;a puede resultarle &#x00FA;til pensar en lo anterior como la aplicaci&#x00F3;n de un teorema de Pit&#x00E1;goras modificado en el que, en lugar de sumar los cuadrados de las componentes de un vector para determinar su m&#x00F3;dulo, uno de estos cuadrados se resta.</p>

			<p>Entre las infinitas curvas espacio-temporales, juegan un papel especial aqu&#x00E9;llas que en cierto modo definen «el camino m&#x00E1;s largo» entre dos puntos: las geod&#x00E9;sicas temporales de la m&#x00E9;trica de Minkowski. Estas trayectorias representan a los observadores inerciales, que juegan un papel tan importante en la relatividad einsteniana como en la galileana. La posibilidad de construir sistemas de referencia especiales asociados con este tipo de observadores (sistemas inerciales), es consecuencia de las simetr&#x00ED;as de la m&#x00E9;trica de Minkowski. De hecho, este grupo de simetr&#x00ED;as —conocido como grupo de Poincar&#x00E9;— juega un papel fundamental no solo en la interpretaci&#x00F3;n conceptual de la relatividad, sino en otros aspectos relacionados con la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos y la visi&#x00F3;n cu&#x00E1;ntica de la luz sobre la que hablar&#x00E9; al final de este trabajo. Por &#x00FA;ltimo cabe asociar, usando nuevamente la m&#x00E9;trica, una idea de longitud para este tipo de trayectorias que admite una interpretaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica muy particular: la de tiempo propio asociado de forma un&#x00ED;voca a cada observador. En este contexto incluso la imagen distorsionada de la geometr&#x00ED;a de Minkowski que podemos obtener a partir de la euclidiana puede ser &#x00FA;til y permitirnos aceptar sin demasiadas dificultades ciertos hechos que, a veces, se presentan de forma err&#x00F3;nea como contradictorios, en particular la famosa paradoja de los gemelos.</p>

			<p>Pasemos ahora al asunto que nos preocupa en este trabajo ¿D&#x00F3;nde aparecen los rayos de luz en este esquema? Los rayos de luz son curvas geod&#x00E9;sicas de tipo <italic>nulo</italic> o <italic>luminoso</italic>, es decir, aqu&#x00E9;llas a las que la m&#x00E9;trica de Minkowski asigna longitud cero y cumplen, adem&#x00E1;s, que los vectores tangentes a ellas son transportados paralelamente. Por cada punto del espacio-tiempo (<italic>suceso</italic>) pasa una familia de curvas nulas que forman lo que se conoce como <italic>cono de luz</italic>. Cada curva est&#x00E1; caracterizada por un vector que podemos asociar con su direcci&#x00F3;n de propagaci&#x00F3;n. La independencia de la velocidad de la luz del estado de movimiento de los emisores (representados por curvas de tipo temporal) es una cuesti&#x00F3;n puramente geom&#x00E9;trica: Dado un vector nulo, que define la direcci&#x00F3;n de un rayo, y un suceso solo hay una geod&#x00E9;sica que pase por &#x00E9;l y vaya en la direcci&#x00F3;n prescrita.</p>

			<p>Al considerar el espacio-tiempo como un &#x00E1;mbito geom&#x00E9;trico en el que podemos contemplar las historias de todos los objetos y sus relaciones mutuas —lo &#x00FA;nico que podemos realmente observar— estamos confiri&#x00E9;ndole un car&#x00E1;cter absoluto que recuerda en gran medida al papel del &#x00E9;ter en las visiones decimon&#x00F3;nicas, de ah&#x00ED; el t&#x00ED;tulo que le he dado a esta secci&#x00F3;n. Los puntos del espacio-tiempo son los objetos sobre los que se apoya la definici&#x00F3;n de los campos que utilizamos para representar todas las magnitudes observables y son el soporte, matem&#x00E1;tico si se quiere, de toda la realidad f&#x00ED;sica.</p>
		</sec>


		<sec id="S4">
			<title>IV. EL PAPEL DE LOS RAYOS DE LUZ EN LA DEFINICI&#x00D3;N OPERACIONAL DE LAS MAGNITUDES CINEM&#x00C1;TICAS</title>
			

		<sec id="S4.1">
			<title>Definici&#x00F3;n operacional de las magnitudes cinem&#x00E1;ticas b&#x00E1;sicas</title>

			<p>El tr&#x00E1;nsito desde los postulados einstenianos a la formulaci&#x00F3;n del concepto de espacio-tiempo se apoy&#x00F3; fundamentalmente en el profundo an&#x00E1;lisis que realiz&#x00F3; Einstein sobre el significado de algunos conceptos b&#x00E1;sicos para la formulaci&#x00F3;n de la cinem&#x00E1;tica —entre ellos hay que se&#x00F1;alar los de simultaneidad, tiempo propio, velocidad y longitud— y tambi&#x00E9;n sobre los procesos f&#x00ED;sicos mediante los cuales medimos estas magnitudes u otras relacionadas.</p>

			<p>Una de las ense&#x00F1;anzas m&#x00E1;s profundas de la relatividad es la necesidad de definir de forma operacional las magnitudes f&#x00ED;sicas que intervienen en el estudio de la cinem&#x00E1;tica y la din&#x00E1;mica de los cuerpos. Esto es necesario para entender de forma satisfactoria una serie de comportamientos que, de otra forma, se nos presentar&#x00ED;an como paradojas o contradicciones. Entre ellas es obligatorio mencionar la contracci&#x00F3;n relativista de longitudes o la diferencia entre los tiempos propios medidos por dos observadores cuyas distintas historias coinciden en dos puntos del espacio-tiempo —la celeb&#x00E9;rrima paradoja de los gemelos—. El contenido f&#x00ED;sico de estos fen&#x00F3;menos solo puede ser comprendido completamente cuando se define de manera precisa lo que se entiende por la longitud de un cuerpo en movimiento y se acepta que los tiempos que miden los observadores son necesariamente tiempos <italic>propios</italic> asociados de forma independiente e individual a cada uno de ellos.</p>

			<p>Las definiciones operacionales a las que me refiero consisten en prescripciones experimentales idealizadas que se apoyan en la utilizaci&#x00F3;n de dispositivos f&#x00ED;sicos aparentemente simples: relojes y reglas. Una dificultad conceptual que se presenta con respecto a ambos surge al considerar su composici&#x00F3;n ya que est&#x00E1;n formados por un n&#x00FA;mero enorme de constituyentes elementales. En el caso de muchos relojes —desde luego de aqu&#x00E9;llos que se conoc&#x00ED;an en la &#x00E9;poca de Einstein— se trata de mecanismos con una cierta complicaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Aunque las reglas son aparentemente m&#x00E1;s sencillas de entender, la necesidad de que sean objetos r&#x00ED;gidos (si no conservaran su forma al cambiar su estado de movimiento dif&#x00ED;cilmente podr&#x00ED;an servir como instrumentos de medida) choca con uno de los pilares de la propia relatividad especial: la existencia de una velocidad m&#x00E1;xima finita para la propagaci&#x00F3;n de las se&#x00F1;ales. La rigidez absoluta de una estructura implica que al poner cualquier punto de ella en movimiento toda tiene que empezar a moverse instant&#x00E1;neamente, para lo que ser&#x00ED;a necesario que se transmitiera informaci&#x00F3;n a velocidad infinita de unas partes a otras.</p>

			<p>Al menos por lo que respecta a las reglas es posible evitar estos problemas reemplaz&#x00E1;ndolas por <italic>rayos de luz</italic>, objetos simples y sin estructura que admiten la sencilla representaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica que he descrito anteriormente y plantean por ello muchas menos cuestiones conceptuales. En mi opini&#x00F3;n este papel de la luz en la formulaci&#x00F3;n de la relatividad es de enorme importancia. El lector puede encontrar una discusi&#x00F3;n muy did&#x00E1;ctica sobre este punto de vista en los libros de Bondi (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1965</xref>) y Geroch (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1986</xref>) que se citan en la bibliograf&#x00ED;a. Aunque es estrictamente equivalente usar reglas ideales o utilizar rayos de luz, el papel de la luz como agente que sirve a los observadores inerciales para «salir» de su l&#x00ED;nea del universo, explorar sus alrededores y determinar la distribuci&#x00F3;n y el estado de movimiento de la materia en su entorno es, en mi opini&#x00F3;n, muy sugerente.</p>

			<p>Existe una relaci&#x00F3;n interesante entre el punto de vista geom&#x00E9;trico sobre la relatividad especial y la perspectiva operacional. Una de las caracter&#x00ED;sticas b&#x00E1;sicas del concepto de variedad diferenciable —que subyace a la formulaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica de la relatividad— es la idea de independencia de las coordenadas. Aunque las coordenadas puedan ser convenientes, o incluso imprescindibles, para construir y manipular ejemplos concretos, las propiedades y magnitudes verdaderamente geom&#x00E9;tricas son intr&#x00ED;nsecas. Por ejemplo, la m&#x00E9;trica de Minkowski admite una infinidad de representaciones en distintos sistemas coordenados; algunas de ellas, como la que tiene la forma <italic>Diag</italic>(−1,+1,+1,+1), son muy simples pero hay otras que son complicadas y en las que no se aprecian m&#x00E1;s regularidades que el car&#x00E1;cter sim&#x00E9;trico de su representaci&#x00F3;n matricial. Sin embargo, las propiedades intr&#x00ED;nsecas de la m&#x00E9;trica no cambian; por ejemplo, su signatura es invariante, la curvatura calculada a partir de ella es siempre cero y el grupo de simetr&#x00ED;a definido por sus campos de Killing es siempre el de Poincar&#x00E9;.</p>

			<p>La definici&#x00F3;n operacional de las magnitudes cinem&#x00E1;ticas b&#x00E1;sicas en el contexto de la relatividad especial puede llevarse a cabo sin utilizar ning&#x00FA;n sistema de coordenadas por lo que encaja perfectamente dentro del punto de vista geom&#x00E9;trico.</p>
		</sec>


		<sec id="S4.2">
			<title>Simultaneidad, longitudes e intervalos temporales</title>

			<p>Discutir&#x00E9; ahora con cierto detalle varios ejemplos. Consideremos en primer lugar el importante concepto de <italic>simultaneidad</italic> asociado con un observador inercial, a quien supondremos dotado de un reloj ideal que mide su tiempo propio. Decimos que dos sucesos que no se encuentran en la l&#x00ED;nea de universo de este observador (y que, por tanto, no experimenta directamente, ver <xref ref-type="fig" rid="F8">figura 8</xref>) son simult&#x00E1;neos cuando puede emitir dos se&#x00F1;ales luminosas, hacer que reboten en los dos sucesos y recibir las se&#x00F1;ales reflejadas de manera que el intervalo de tiempo propio entre las emisiones sea el mismo que el intervalo entre las recepciones. Como puede verse en este enunciado no ha sido necesario recurrir a ning&#x00FA;n sistema de referencia. Es interesante mencionar que en esta situaci&#x00F3;n el orden de recepci&#x00F3;n de los rayos es opuesto al de emisi&#x00F3;n.</p>
			
			
						<fig id="F8">
							<label>Figura 8</label>
							<caption>
								<title>Procedimiento operacional para determinar la simultaneidad de los sucesos <italic>B</italic> y <italic>C</italic> con respecto a un observador inercial. N&#x00F3;tese que el intervalo de emisi&#x00F3;n y recepci&#x00F3;n de los rayos de luz  es el mismo. El suceso <italic>A</italic> es simult&#x00E1;neo con <italic>B</italic> y <italic>C</italic></title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F8.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>No todos los sucesos en el espacio-tiempo pueden ser simult&#x00E1;neos para alg&#x00FA;n observador inercial; aqu&#x00E9;llos que pueden serlo definen lo que se conoce como intervalos de tipo <italic>espacial. </italic>Una vez hemos determinado que dos procesos son simult&#x00E1;neos podemos definir la distancia entre ellos sin m&#x00E1;s que multiplicar el intervalo de tiempo transcurrido  entre las dos emisiones o las dos recepciones de rayos por una constante universal <italic>c</italic> a la que identificamos con la velocidad de la luz. Este papel de la velocidad de la luz como factor de conversi&#x00F3;n es compatible con el esp&#x00ED;ritu geom&#x00E9;trico (los rayos de luz son trayectorias «impresas» en el espacio-tiempo y definidas por la m&#x00E9;trica de Minkowski) e interviene, de hecho, en la definici&#x00F3;n fundamental de la unidad de longitud en el Sistema Internacional, el metro (17CGPM, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">1983</xref>)</p>

						<p>«El metro es la longitud de la trayectoria que recorre un rayo de luz en el vac&#x00ED;o en un intervalo de tiempo de 1/299 792 458 de un segundo.»</p>

			<p>Una vez introducido el concepto de distancia es posible dar sin dificultad las definiciones necesarias para los &#x00E1;ngulos y construir as&#x00ED; todos los elementos necesarios para determinar la forma de los objetos.</p>

			<p>Los pares de sucesos que no pueden ser nunca simult&#x00E1;neos y que es imposible conectar mediante rayos de luz definen los llamados intervalos de tipo <italic>tiempo</italic>. Siempre es posible encontrar observadores inerciales para los que estos sucesos forman parte de su historia. El intervalo de tiempo propio que estos observadores asignar&#x00ED;an midiendo con sus relojes puede ser obtenido por cualquier otro observador inercial mediante un procedimiento similar al descrito para la determinaci&#x00F3;n de distancias espaciales. Este consiste en la emisi&#x00F3;n y recepci&#x00F3;n de pares de rayos de luz que, en este caso, llegan reflejados al emisor en el mismo orden en el que fueron emitidos.</p>

			<p>Con los procedimientos descritos en los p&#x00E1;rrafos anteriores es posible asignar una «distancia espacio temporal», conocida como <italic>intervalo</italic> a cada par de sucesos. De esta manera podemos obtener la m&#x00E9;trica espacio-temporal de manera operacional e independiente de los sistemas de coordenadas: como debe ser para un objeto geom&#x00E9;trico. Una vez introducidos de forma precisa los conceptos relacionados con las distancias y los tiempos es posible definir sin gran esfuerzo otras magnitudes de tipo cinem&#x00E1;tico —por ejemplo, las velocidades relativas— utilizando m&#x00E9;todos similares. El uso de rayos de luz permite llevar a cabo lo anterior de una forma conceptualmente muy sencilla.</p>

			<p>Quisiera terminar este apartado con dos comentarios. El primero tiene que ver con ciertos comportamientos aparentemente extra&#x00F1;os de las longitudes y tiempos propios; el segundo con la aparente ausencia de las transformaciones de Lorentz en lo dicho anteriormente.</p>

			<p>Entre los fen&#x00F3;menos de tipo cinem&#x00E1;tico m&#x00E1;s llamativos que predice la relatividad especial est&#x00E1;n la contracci&#x00F3;n de longitudes y la llamada paradoja de los gemelos. El primer fen&#x00F3;meno se produce al comparar las longitudes de una regla r&#x00ED;gida medidas por un observador inercial en reposo con respecto a ella y otro observador inercial en movimiento relativo. N&#x00F3;tese en este punto que, pese a que hemos definido lo que entendemos por distancia espacial entre dos sucesos, esta definici&#x00F3;n no nos dice inmediatamente qu&#x00E9; debemos entender por la longitud de una regla. Para un observador en reposo con respecto a ella y situado en un extremo, existe una definici&#x00F3;n operacional muy natural (ver <xref ref-type="fig" rid="F9">figura 9</xref>): este observador determina la longitud por el simple procedimiento de mandar un rayo de luz de un extremo a otro en el que se refleja, medir el tiempo entre la emisi&#x00F3;n y la recepci&#x00F3;n del rayo reflejado y multiplicar la mitad de este tiempo por la velocidad de la luz <italic>c</italic> (t&#x00E9;ngase en cuenta que el rayo va y vuelve). La longitud as&#x00ED; definida es la distancia espacial entre el suceso situado en la l&#x00ED;nea del universo del observador «a mitad de camino» entre la emisi&#x00F3;n y la recepci&#x00F3;n y el suceso correspondiente al rebote de la luz en el otro extremo. Podemos referirnos a esta longitud como <italic>propia</italic>.</p>

			<p>¿Qu&#x00E9; sucede con la determinaci&#x00F3;n de la longitud de la misma regla por un observador inercial en movimiento relativo con respecto a ella? En primer lugar hay que decir que es posible dar un m&#x00E9;todo mediante el cual el observador en movimiento puede obtener la longitud propia de la regla emitiendo y recogiendo rayos de luz reflejados y midiendo intervalos de tiempo propio con su reloj (ver <xref ref-type="fig" rid="F9">figura 9</xref>). Desde esta perspectiva no cabr&#x00ED;a hablar de ninguna contracci&#x00F3;n porque todos los observadores inerciales determinar&#x00ED;an la misma longitud propia. No obstante hay una definici&#x00F3;n de longitud medida por el observador en movimiento y naturalmente asociada con &#x00E9;l. Esta viene dada por un procedimiento operacional que consiste en emitir dos rayos de luz que se reflejen en ambos extremos de la regla de forma tal que se cumpla que los intervalos de tiempo propios entre las emisiones y recepciones coincidan. Multiplicando este intervalo por <italic>c/2</italic> obtenemos una longitud que es la que parece ser menor que la longitud propia de la regla.</p>

			<p>Quiz&#x00E1; le resulte interesante al lector saber que, pese a lo que se lee y se muestra en las ilustraciones de muchos libros dedicados a exposiciones populares o semipopulares de la relatividad, las im&#x00E1;genes que registrar&#x00ED;amos de objetos movi&#x00E9;ndose a velocidades relativistas se ver&#x00ED;an distorsionadas, pero no comprimidas en la direcci&#x00F3;n del movimiento (Penrose, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1959</xref>; Terrell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1959</xref>). Por ejemplo, una esfera parecer&#x00E1; girada pero siempre se ver&#x00E1; con una silueta circular; la raz&#x00F3;n tiene que ver con el hecho de que la informaci&#x00F3;n luminosa registrada por un cierto observador en un instante determinado de su tiempo propio no es emitida de manera simult&#x00E1;nea con respecto a un referencial situado en el objeto.</p>
			
			
						<fig id="F9">
							<label>Figura 9</label>
							<caption>
								<title>Procedimiento operacional para medir la longitud de una regla tanto por un observador en reposo con respecto a ella como por un observador inercial <italic>Obs</italic> en movimiento relativo. La longitud en reposo de la regla es simplemente <italic>c . τ</italic>. La longitud medida por el observador en movimiento es <italic>c . τ</italic><sub>1</sub>. Este observador puede determinar tambi&#x00E9;n la longitud propia de la regla a partir de τ<sub>1</sub>, T<sub>α</sub> y T<sub>β</sub>.</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F9.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>El caso de la mal llamada paradoja de los gemelos es a&#x00FA;n m&#x00E1;s simple de entender que el anterior. De la misma manera que aceptamos como natural que la distancia que hemos de recorrer para ir de una ciudad a otra depende del itinerario que utilicemos, el car&#x00E1;cter geom&#x00E9;trico del intervalo espacio-temporal hace plausible que el tiempo propio que dos observadores distintos miden entre pares de sucesos en sus respectivas l&#x00ED;neas de universo (una magnitud similar a la longitud de una curva) sea distinto.</p>

			<p>Finalizar&#x00E9; mencionando brevemente el papel de las transformaciones de Lorentz desde la perspectiva operacional. El hecho de que no sea necesario recurrir a sistemas de coordenadas para describir los fen&#x00F3;menos relativistas no significa que no pueda hacerse. Dado un observador inercial cualquiera, este puede asignar coordenadas a los sucesos del espacio tiempo mediante un procedimiento que consiste en enviar rayos de luz, recoger los que rebotan en el suceso en cuesti&#x00F3;n y medir los tiempos propios de emisi&#x00F3;n y recepci&#x00F3;n. Si dos observadores inerciales distintos siguen el mismo procedimiento para asignar coordenadas a un mismo suceso, no obtendr&#x00E1;n los mismos valores, sin embargo, existir&#x00E1; una relaci&#x00F3;n entre ellas que viene dada precisamente por una transformaci&#x00F3;n de Lorentz.</p>
		</sec>


		<sec id="S4.3">
			<title>Un ejercicio para el lector</title>

			<p>Har&#x00E9; aqu&#x00ED; un peque&#x00F1;o alto en el camino para proponerle al lector un ejercicio que le sirva como reflexi&#x00F3;n sobre lo que se ha discutido brevemente hasta este punto, en especial con respecto al papel del &#x00E9;ter en la F&#x00ED;sica prerrelativista y a los problemas conceptuales provocados por el recurso a este concepto. Lo har&#x00E9; con un ejemplo que puede resultar pintoresco pero que recoge de una manera concreta y pr&#x00F3;xima muchas de las cuestiones mencionadas anteriormente: <italic>la par&#x00E1;bola de los murci&#x00E9;lagos relativistas</italic> que podr&#x00ED;amos resumir en la siguiente pregunta: ¿tienen los murci&#x00E9;lagos una percepci&#x00F3;n relativista del mundo?</p>

			<p>Es bien sabido que muchas especies de murci&#x00E9;lagos se han adaptado a la vida en la oscuridad de las cavernas en las que habitan. Para estos animales, de movimiento relativamente r&#x00E1;pido, es de importancia capital tener informaci&#x00F3;n espacial precisa sobre su entorno, poder volar sin chocar con las paredes y encontrar su alimento en ausencia de luz. Para ello han desarrollado un fino sentido que les permite utilizar ultrasonidos para explorar el mundo que les rodea: utilizan las ondas sonoras como nosotros utilizamos una linterna. Visto desde esta perspectiva el uso que hacen estos animales del sonido es muy parecido al que hemos hecho de los rayos de luz al definir operacionalmente longitudes y velocidades. En su mundo el aire se comporta como un verdadero &#x00E9;ter; ¿qu&#x00E9; faltar&#x00ED;a entonces para que su vida, o mejor, su percepci&#x00F3;n de la realidad fuera «relativista»?</p>

			<p>Dado que sabemos que es posible hacer una definici&#x00F3;n operacional de todas las magnitudes cinem&#x00E1;ticas mediante relojes y rayos de luz (que podemos reemplazar en este caso por pulsos de sonido) el problema tiene que radicar necesariamente en los relojes. ¿Cu&#x00E1;l es la naturaleza del reloj interno que usan los murci&#x00E9;lagos para procesar la informaci&#x00F3;n que captan con sus sentidos? De las ense&#x00F1;anzas de Lorentz podemos deducir que si la interacci&#x00F3;n responsable de hacer funcionar el mecanismo interno de los relojes fuera el sonido y, suponiendo que pudieran moverse a trav&#x00E9;s del aire sin producir grandes distorsiones en su estado, detectar&#x00ED;an efectos de tipo relativista como los que hemos descrito anteriormente.</p>

			<p>¿Es posible construir relojes s&#x00F3;nicos? La respuesta es afirmativa. De manera ideal podemos hacerlo haciendo rebotar de forma reiterada una se&#x00F1;al sonora entre dos paredes situadas a una distancia fija (en la pr&#x00E1;ctica tendr&#x00ED;amos que amplificar la se&#x00F1;al para compensar las inevitables p&#x00E9;rdidas de energ&#x00ED;a que se producir&#x00ED;an en el proceso y tener cuidado para no arrastrar el aire de manera indebida). Si dot&#x00E1;ramos a los murci&#x00E9;lagos de relojes s&#x00F3;nicos ¿no notar&#x00ED;an que el tiempo que marcan cuando se desplazan con ellos transcurre m&#x00E1;s lentamente que el indicado por relojes en reposo? La respuesta es otra vez afirmativa.</p>

			<p>Hag&#x00E1;monos ahora una &#x00FA;ltima pregunta: ¿Envejecen los murci&#x00E9;lagos en movimiento m&#x00E1;s despacio que sus cong&#x00E9;neres en reposo? La respuesta es ahora negativa. La raz&#x00F3;n es f&#x00E1;cil de entender: las interacciones que gobiernan el comportamiento de las part&#x00ED;culas —&#x00E1;tomos y mol&#x00E9;culas— que forman cualquier objeto material est&#x00E1;n controladas por fen&#x00F3;menos electromagn&#x00E9;ticos, no por el sonido. Si fuera posible construir estructuras din&#x00E1;micas suficientemente complejas y mantener su integridad mediante ondas sonoras (aunque pueda parecer a primera vista que algo as&#x00ED; es una quimera se puede hacer levitar objetos mediante ultrasonidos) podr&#x00ED;amos estudiar una especie de relatividad sonora en la que el medio har&#x00ED;a de manera efectiva el papel del &#x00E9;ter. Piense el lector en ello.</p>
		</sec>
		</sec>


		<sec id="S5">
			<title>V. LUZ Y RELATIVIDAD GENERAL</title>

			<p>Sabemos que en realidad no hay una sola relatividad sino dos: la especial (o restringida) y la general. En apariencia son teor&#x00ED;as muy distintas que se ocupan de problemas tambi&#x00E9;n muy diferentes: por un lado, la resoluci&#x00F3;n de las paradojas asociadas con la electrodin&#x00E1;mica y la &#x00F3;ptica de los cuerpos en movimiento, por el otro la descripci&#x00F3;n relativista de la gravitaci&#x00F3;n. El lenguaje en el que tradicionalmente se presentan es tambi&#x00E9;n muy distinto: la teor&#x00ED;a especial se sustenta en los dos postulados b&#x00E1;sicos enunciados por Einstein y, de forma pr&#x00E1;ctica, en el uso de las transformaciones de Lorentz entre sistemas inerciales, mientras que la teor&#x00ED;a general se apoya de forma imprescindible en la geometr&#x00ED;a diferencial y sus conceptos. La raz&#x00F3;n de esta diferencia es una pretendida econom&#x00ED;a de medios t&#x00E9;cnicos y conceptuales: el formalismo de la geometr&#x00ED;a diferencial no forma parte de la formaci&#x00F3;n b&#x00E1;sica de la mayor parte de los f&#x00ED;sicos e ingenieros y se considera, en muchas ocasiones, como un recurso matem&#x00E1;tico avanzado que superficialmente no es necesario para abordar los problemas y los m&#x00E9;todos de la relatividad especial. Como el lector sospechar&#x00E1; si ha llegado hasta aqu&#x00ED;, en mi opini&#x00F3;n la geometr&#x00ED;a no solo ilumina muchos de los conceptos b&#x00E1;sicos de la relatividad especial, sino que apoya de manera natural la visi&#x00F3;n operacional sobre la que he insistido en los p&#x00E1;rrafos precedentes.</p>

			<p>El concepto fundamental de espacio-tiempo dotado de la estructura geom&#x00E9;trica que define el tensor m&#x00E9;trico nos proporciona una perspectiva muy poderosa sobre la relatividad y sus conceptos b&#x00E1;sicos y allana notablemente el camino —lo hizo para el mism&#x00ED;simo Einstein— hacia la relatividad general. En un sentido t&#x00E9;cnico concreto la relatividad especial no es sino la teor&#x00ED;a que se obtiene al considerar un tipo particular de m&#x00E9;trica espacio-temporal que podemos caracterizar de modo intr&#x00ED;nseco como aquella cuya simetr&#x00ED;a viene dada por el grupo de Poincar&#x00E9;: la m&#x00E9;trica de Minkowski.</p>

			<p>La idea central de la relatividad general es que la gravitaci&#x00F3;n es un fen&#x00F3;meno que admite una explicaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica. La intuici&#x00F3;n fundamental de Einstein —reflejada en sus famosas ecuaciones de la relatividad general— consisti&#x00F3; en darse cuenta de que una m&#x00E9;trica espacio-temporal determinada por el contenido de materia y energ&#x00ED;a del universo pod&#x00ED;a servir para describir los fen&#x00F3;menos gravitatorios en un contexto compatible, hasta cierto punto, con la relatividad especial. En este sentido la m&#x00E9;trica espacio-temporal pasa a ser un objeto din&#x00E1;mico que interacciona con la materia y la energ&#x00ED;a y no un mero objeto geom&#x00E9;trico pasivo <italic>de fondo</italic>.</p>

			<p>Quisiera destacar, a&#x00FA;n a riesgo de parecer reiterativo, hasta qu&#x00E9; punto la perspectiva proporcionada por Minkowski jug&#x00F3; un papel fundamental. En relatividad general las trayectorias de los objetos (al menos aqu&#x00E9;llos que de manera idealizada podemos representar como puntuales) vienen dadas por las geod&#x00E9;sicas de la m&#x00E9;trica. En ese sentido son part&#x00ED;culas libres como lo son los observadores inerciales de la relatividad especial. Sin embargo el comportamiento de estas geod&#x00E9;sicas es mucho m&#x00E1;s rico en la teor&#x00ED;a general. Para hacerse una idea de lo que quiero decir recurrir&#x00E9; a una analog&#x00ED;a tomada de la geometr&#x00ED;a ordinaria y que se basa en comparar las geod&#x00E9;sicas del plano —l&#x00ED;neas rectas— con las de una esfera —c&#x00ED;rculos m&#x00E1;ximos como el ecuador—. Es f&#x00E1;cil apreciar diferencias claras entre unas y otras. Mientras que dos part&#x00ED;culas que siguen trayectorias rectil&#x00ED;neas del plano que no sean paralelas se ir&#x00E1;n alejando de manera progresiva, la situaci&#x00F3;n an&#x00E1;loga sobre la superficie de una esfera es distinta: aunque inicialmente se alejen, terminar&#x00E1;n por converger en un instante posterior en las ant&#x00ED;podas del punto del que partieron. Aunque no es recomendable llevar esta analog&#x00ED;a demasiado lejos, sin duda sirve para ilustrar c&#x00F3;mo es posible atribuir la gravitaci&#x00F3;n a un efecto de tipo geom&#x00E9;trico.</p>


		<sec id="S5.1">
			<title>La propagaci&#x00F3;n de la luz en espacios-tiempos curvos</title>

			<p>Como mencion&#x00E9; anteriormente, las m&#x00E9;tricas que se usan en relatividad permiten asignar «longitudes» a los vectores y clasificar las trayectorias del espacio-tiempo en varios tipos: espaciales, temporales y de tipo luminoso. Estas &#x00FA;ltimas nos permit&#x00ED;an identificar los rayos de luz con cierto tipo particular de geod&#x00E9;sicas «de longitud nula». Las geod&#x00E9;sicas nulas determinadas por m&#x00E9;tricas «curvas» son la representaci&#x00F3;n de los rayos de luz en relatividad general.</p>

			<p>Dado que la relatividad general tiene como objetivo explicar la gravitaci&#x00F3;n en un contexto compatible con las ideas relativistas, es natural suponer que el comportamiento de los rayos de luz juegue un papel importante tanto en su confirmaci&#x00F3;n experimental como en la determinaci&#x00F3;n y medida de numerosas magnitudes f&#x00ED;sicas. De hecho, una de las tres predicciones b&#x00E1;sicas en las que se apoy&#x00F3; la confirmaci&#x00F3;n observacional de la teor&#x00ED;a es la desviaci&#x00F3;n de los rayos de luz por el campo gravitatorio del Sol. Es discutible hasta qu&#x00E9; punto la gravitaci&#x00F3;n newtoniana puede acomodar un fen&#x00F3;meno de este tipo. En principio es posible calcular el &#x00E1;ngulo de desviaci&#x00F3;n, debido a la presencia del Sol, de part&#x00ED;culas de masa no nula procedentes de regiones muy alejadas (en la pr&#x00E1;ctica del infinito). Este valor no es nulo y, por tanto, puede aceptarse como una predicci&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a newtoniana de la gravitaci&#x00F3;n. N&#x00F3;tese, de todas maneras, que si la luz estuviera compuesta por part&#x00ED;culas de masa exactamente nula el problema planteado de determinar su desviaci&#x00F3;n no estar&#x00ED;a bien puesto (la fuerza ser&#x00ED;a cero pero la aceleraci&#x00F3;n ser&#x00ED;a arbitraria). Una teor&#x00ED;a ondulatoria de la luz tampoco dar&#x00ED;a lugar a una desviaci&#x00F3;n detectable de la radiaci&#x00F3;n con longitud de onda correspondiente al espectro visible.</p>

			<p>La predicci&#x00F3;n de la relatividad general difiere en un factor dos de la que hace la teor&#x00ED;a de Newton por lo que una medida directa de la posici&#x00F3;n aparente de las estrellas visibles muy cerca del limbo solar permitir&#x00ED;a obtener evidencia fuerte en favor de una u otra teor&#x00ED;a. La historia de la expedici&#x00F3;n de Eddington y los resultados que obtuvo a favor de la relatividad general es bien conocida, el lector interesado puede consultar la referencia (Dyson, Eddington y Davidson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1920</xref>).</p>

			<p>Quisiera mencionar de pasada que, adem&#x00E1;s de la enorme importancia que tuvo la observaci&#x00F3;n de la desviaci&#x00F3;n de la luz por los campos gravitatorios para la consolidaci&#x00F3;n de la relatividad general, el estudio de las propiedades de familias de curvas de tipo luz juega tambi&#x00E9;n un papel central en sus aspectos te&#x00F3;ricos. Por ejemplo, la definici&#x00F3;n del concepto de agujero negro se basa en una caracterizaci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica del llamado horizonte de sucesos en la que juegan un papel central cierto tipo de geod&#x00E9;sicas nulas que «no son capaces de escapar al infinito». Por otra parte los celebrados teoremas de singularidad de Hawking y Penrose —de los que la existencia de una singularidad inicial en el origen del universo, o en el interior del horizonte de sucesos de los agujeros negros, son consecuencias inevitables— se apoyan tambi&#x00E9;n en el estudio de geod&#x00E9;sicas de este tipo; es decir de rayos de luz que se desplazan en un espacio-tiempo curvo.</p>
			
			
						<fig id="F10">
							<label>Figura 10</label>
							<caption>
								<title>Reproducci&#x00F3;n de una imagen en negativo tomada por la expedici&#x00F3;n de Eddington en Sobral (Brasil). Se muestra la posici&#x00F3;n de las estrellas cuya luz pasaba cerca del limbo solar (Dyson, Eddington y Davidson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1920</xref>)</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F10.jpg"/>
						</fig>
						
		</sec>


		<sec id="S5.2">
			<title>Lentes gravitatorias</title>

			<p>Como sucede tantas veces en F&#x00ED;sica, el fen&#x00F3;meno que un d&#x00ED;a aparece como la confirmaci&#x00F3;n de una nueva teor&#x00ED;a se convierte con el paso del tiempo en una herramienta m&#x00E1;s para el estudio de la naturaleza. Un ejemplo notable en el campo de la cosmolog&#x00ED;a astrof&#x00ED;sica es el uso de las <italic>lentes gravitatorias</italic> para analizar la distribuci&#x00F3;n de materia en el universo, estudiar objetos muy primitivos —que ser&#x00ED;an inobservables de otra forma sin el efecto amplificador de estas lentes— y buscar planetas extrasolares.</p>

			<p>Aunque <italic>sensu stricto</italic> la primera lente gravitatoria detectada fue el Sol —en las citadas observaciones de Dyson y Eddington—, se acepta que el primer descubrimiento de un fen&#x00F3;meno de este tipo fue debido a los astr&#x00F3;nomos Dennis Walsh, Bob Carswell y Ray Weymann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1979</xref>), que desde el Observatorio Nacional de Kitt Peak (Estados Unidos) detectaron un par de cu&#x00E1;sares —n&#x00FA;cleos de galaxias activas— muy pr&#x00F3;ximos entre s&#x00ED;. Aunque era en principio posible que se tratara de la alineaci&#x00F3;n fortuita de dos objetos muy alejados y sin relaci&#x00F3;n mutua, el estudio detallado de su desplazamiento hacia el rojo (una medida indirecta de su distancia a nosotros) indicaba que su distancia a la Tierra era esencialmente la misma y suger&#x00ED;a la existencia de una asociaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica real entre ellos.</p>

			<p>Lo que result&#x00F3; verdaderamente sorprendente para los descubridores de este curioso par de cu&#x00E1;sares fue la extraordinaria similitud entre sus espectros. Esto les llev&#x00F3; a interpretar el fen&#x00F3;meno como debido a una lente gravitatoria que produc&#x00ED;a im&#x00E1;genes m&#x00FA;ltiples de un &#x00FA;nico cu&#x00E1;sar muy lejano. Aunque inicialmente se pens&#x00F3; que la lente gravitatoria era una sola galaxia posteriormente se lleg&#x00F3; a la conclusi&#x00F3;n de que se trataba de un c&#x00FA;mulo de galaxias interpuesto en la trayectoria original de la luz de forma que se produc&#x00ED;a una alineaci&#x00F3;n casi perfecta entre el cu&#x00E1;sar, el c&#x00FA;mulo y la Tierra.</p>

			<p>Un fen&#x00F3;meno parecido al que acabo de describir fue predicho por el propio Einstein en uno de sus trabajos (Einstein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1936</xref>). En este art&#x00ED;culo explica que si se produjera una alineaci&#x00F3;n perfecta entre dos estrellas suficientemente alejadas y un observador terrestre, la imagen que se observar&#x00ED;a de la estrella m&#x00E1;s lejana tendr&#x00ED;a forma de anillo centrado alrededor de la imagen de la estrella interpuesta. En palabras del propio Einstein:</p>

						<p>«Se deduce de la ley de desviaci&#x00F3;n que un observador situado exactamente en la extensi&#x00F3;n de la l&#x00ED;nea central <italic>AB</italic> percibir&#x00E1; en lugar de una imagen puntual de la estrella <italic>A</italic> un c&#x00ED;rculo luminoso de radio angular β alrededor del centro de <italic>B</italic>.»</p>

			<p>Curiosamente unas l&#x00ED;neas m&#x00E1;s adelante a&#x00F1;adi&#x00F3;: «Por supuesto no hay ninguna esperanza de observar este fen&#x00F3;meno directamente». El hecho de que en la pr&#x00E1;ctica abunden las im&#x00E1;genes m&#x00FA;ltiples de galaxias producidas por lentes gravitatorias y no los anillos de Einstein es consecuencia de la baja probabilidad con la que se producen las alineaciones casi perfectas necesarias para que se d&#x00E9; este &#x00FA;ltimo fen&#x00F3;meno. De todas maneras en el momento presente se han observado varias decenas de aut&#x00E9;nticos anillos de este tipo (ver <xref ref-type="fig" rid="F11">figura 11</xref>) en distintas bandas del espectro electromagn&#x00E9;tico.</p>
			
			
						<fig id="F11">
							<label>Figura 11</label>
							<caption>
								<title>Un anillo de Einstein casi completo. Imagen NASA/ESA.</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F11.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>Los medios t&#x00E9;cnicos actuales, en particular los modernos telescopios, han permitido a los astr&#x00F3;nomos extender las observaciones del universo hasta hacer posible la detecci&#x00F3;n de objetos enormemente lejanos. En estas circunstancias es casi inevitable encontrar multitud de lentes gravitatorias formadas por las enormes concentraciones de masa de los c&#x00FA;mulos de galaxias. Estas lentes gravitatorias se han convertido en una herramienta esencial para el estudio de la distribuci&#x00F3;n de materia en el universo que, a su vez, juega un papel central tanto en la comprensi&#x00F3;n de su estructura como en la resoluci&#x00F3;n de problemas f&#x00ED;sicos fundamentales, en especial el de la materia oscura. Mediante estudios estad&#x00ED;sticos de precisi&#x00F3;n sobre la forma de las im&#x00E1;genes de galaxias (lo que se conoce como <italic>weak lensing,</italic> que podr&#x00ED;amos traducir como distorsi&#x00F3;n d&#x00E9;bil por lentes gravitatorias) es posible obtener informaci&#x00F3;n sobre la distribuci&#x00F3;n de materia sin necesidad de recurrir a las hip&#x00F3;tesis estructurales que es inevitable utilizar para extraer este tipo de informaci&#x00F3;n a partir de las lentes gravitatorias «fuertes» como las que producen los anillos de Einstein.</p>

			<p>Mencionar&#x00E9; para terminar esta secci&#x00F3;n otra aplicaci&#x00F3;n interesante de las lentes gravitatorias: la detecci&#x00F3;n de planetas extrasolares mediante lo que se conoce como <italic>microlensing</italic>. Se observa este fen&#x00F3;meno estudiando las curvas de luz de centenares de miles de estrellas situadas en un campo de visi&#x00F3;n concentrado en una cierta zona de cielo en la direcci&#x00F3;n del centro de la V&#x00ED;a L&#x00E1;ctea o de las Nubes de Magallanes. Para ello se utilizan telescopios especialmente dedicados a esta tarea dotados con detectores fotom&#x00E9;tricos muy precisos que registran de forma casi continua la intensidad de la luz recibida desde cada una de estas estrellas. Dada la enorme cantidad de objetos observados se producen de vez en cuando alineamientos fortuitos entre una estrella cercana al centro de la galaxia, otra que act&#x00FA;a como lente y la Tierra. Estas alineaciones dan lugar a variaciones de la intensidad de la luz recibida que presentan una forma caracter&#x00ED;stica que permite excluir con un elevado grado de confianza que se deban a fen&#x00F3;menos de naturaleza puramente estelar. En algunas raras ocasiones se aprecian picos secundarios en las curvas de luminosidad debidos a la presencia de objetos en &#x00F3;rbita de la estrella observada. Es posible determinar algunas de sus propiedades a partir de la informaci&#x00F3;n proporcionada por la curva de luz. En muchos casos la &#x00FA;nica explicaci&#x00F3;n posible para estas variaciones de luminosidad es suponer la presencia de planetas.</p>
			
			
						<fig id="F12">
							<label>Figura 12</label>
							<caption>
								<title>Hubble Frontier Field Abell 2744. Imagen NASA/ESA. Pueden apreciarse las im&#x00E1;genes distorsionadas por lentes gravitatorias de numerosas galaxias lejanas</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F12.jpg"/>
						</fig>
						
						
		</sec>
		</sec>


		<sec id="S6">
			<title>VI. LA NATURALEZA CU&#x00C1;NTICA DE LA LUZ</title>
			

		<sec id="S6.1">
			<title>Einstein y los cuantos</title>

			<p>Einstein no solo se preocup&#x00F3; por los problemas asociados con la propagaci&#x00F3;n de la luz a los que he dedicado la primera parte de este art&#x00ED;culo sino tambi&#x00E9;n hizo un gran esfuerzo para comprender su naturaleza y lograr una descripci&#x00F3;n te&#x00F3;rica satisfactoria de ella. Aunque pueda parecer que la interpretaci&#x00F3;n que hizo Maxwell de la luz como un fen&#x00F3;meno electromagn&#x00E9;tico hab&#x00ED;a zanjado de manera definitiva y brillante estas cuestiones, realmente no fue as&#x00ED;, como acertadamente percibi&#x00F3; Einstein al considerar con cuidado los problemas asociados a la emisi&#x00F3;n y absorci&#x00F3;n de luz y su comportamiento termodin&#x00E1;mico y estad&#x00ED;stico. Las afirmaciones de Einstein (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1905b</xref>) sugieren que el electromagnetismo de Maxwell solo proporciona una explicaci&#x00F3;n coherente de la f&#x00ED;sica de la luz a escalas macrosc&#x00F3;picas pero no a escalas microsc&#x00F3;picas.</p>

						<p>«A pesar de la confirmaci&#x00F3;n experimental completa de la teor&#x00ED;a [ondulatoria de la luz] en sus aplicaciones a la difracci&#x00F3;n, reflexi&#x00F3;n, refracci&#x00F3;n, dispersi&#x00F3;n etc. es concebible que la teor&#x00ED;a de la luz basada en el uso de funciones continuas pueda llevar a contradicciones con la experiencia cuando sea aplicada a los fen&#x00F3;menos de emisi&#x00F3;n y transformaci&#x00F3;n de la luz.»</p>

			<p>Einstein (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1909</xref>) se dio cuenta de que, si se extiende la validez de las ecuaciones de Maxwell al dominio microsc&#x00F3;pico, la mec&#x00E1;nica estad&#x00ED;stica lleva a una ley sobre la distribuci&#x00F3;n de energ&#x00ED;a de la radiaci&#x00F3;n del cuerpo negro que es incompatible con los experimentos. Adem&#x00E1;s, en el citado art&#x00ED;culo de 1905 (Einstein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1905b</xref>), en el que propuso su explicaci&#x00F3;n del efecto fotoel&#x00E9;ctrico, mostr&#x00F3; que del estudio de las propiedades termodin&#x00E1;micas de la radiaci&#x00F3;n se deduc&#x00ED;a que ha de estar constituida necesariamente por corp&#x00FA;sculos —conocidos como <italic>fotones</italic>— en lugar de tratarse de un campo.</p>

						<p>«En mi opini&#x00F3;n las observaciones asociadas con la radiaci&#x00F3;n de cuerpo negro, fluorescencia, la producci&#x00F3;n de rayos cat&#x00F3;dicos por la radiaci&#x00F3;n ultravioleta y otros fen&#x00F3;menos relacionados con la emisi&#x00F3;n o transformaci&#x00F3;n de la luz se entienden m&#x00E1;s f&#x00E1;cilmente si se supone que la energ&#x00ED;a de la luz est&#x00E1; distribuida en el espacio de forma discontinua. Seg&#x00FA;n la hip&#x00F3;tesis que se har&#x00E1; en lo que sigue, la energ&#x00ED;a de un rayo de luz que se propaga desde una fuente puntual no est&#x00E1; distribuida de forma continua sino que est&#x00E1; formada por un n&#x00FA;mero finito de cuantos de energ&#x00ED;a que se encuentran localizados en puntos del espacio, se desplazan sin dividirse y solo pueden ser emitidos o absorbidos en unidades completas.»</p>

			<p>La explicaci&#x00F3;n que la hip&#x00F3;tesis de los cuantos de Einstein proporcion&#x00F3; para el efecto fotoel&#x00E9;ctrico supuso una confirmaci&#x00F3;n clave del car&#x00E1;cter corpuscular de la luz y fue, de hecho, el motivo por el que recibi&#x00F3; el premio Nobel de F&#x00ED;sica en 1921 «por sus servicios a la F&#x00ED;sica Te&#x00F3;rica y, especialmente, por su descubrimiento de la ley del efecto fotoel&#x00E9;ctrico» (The Nobel Foundation, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2014</xref>).</p>

			<p>La visi&#x00F3;n que nos proporciona la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos moderna da cuenta de manera perfecta de lo que dice Einstein en las dos citas anteriores. Para teor&#x00ED;as de campos lineales, como el electromagnetismo, es posible construir estados cu&#x00E1;nticos (los llamados estados coherentes) que cumplen que los valores esperados del operador campo son soluciones de las ecuaciones de Maxwell cl&#x00E1;sicas y, por tanto, se comportan como genuinas ondas electromagn&#x00E9;ticas. Su comportamiento cu&#x00E1;ntico solo queda de manifiesto al utilizar detectores de mucha sensibilidad y precisi&#x00F3;n. En sus consideraciones Einstein fue m&#x00E1;s all&#x00E1; que Planck, para quien la introducci&#x00F3;n de los cuantos no pas&#x00F3; de ser una «suposici&#x00F3;n formal» (S&#x00E1;nchez Ron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1985</xref>) o, si se quiere un truco de c&#x00E1;lculo. Para Planck la radiaci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica no estaba constituida por part&#x00ED;culas.</p>

			<p>Einstein fue uno de los primeros f&#x00ED;sicos en apreciar las debilidades del concepto cl&#x00E1;sico de campo y sustituirlo por una versi&#x00F3;n microsc&#x00F3;pica en la que juegan un papel central los cuantos de energ&#x00ED;a. En esto anticip&#x00F3;, como comentar&#x00E9; al final, el papel que juegan ciertas part&#x00ED;culas como mediadoras de las interacciones en la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos contempor&#x00E1;nea. Durante una etapa de su vida cient&#x00ED;fica Einstein no solo pretendi&#x00F3; desterrar el concepto de &#x00E9;ter de la F&#x00ED;sica sino tambi&#x00E9;n la propia idea de campo aunque, llegado el momento, abandon&#x00F3; estos planteamientos por no ser compatibles con su formulaci&#x00F3;n de la relatividad general donde la m&#x00E9;trica espacio-temporal es un campo que juega el papel determinante de dotar de geometr&#x00ED;a al espacio-tiempo.</p>
		</sec>


		<sec id="S6.2">
			<title>La estad&#x00ED;stica de Bose-Einstein</title>

			<p>Como he mencionado anteriormente, tras una serie de consideraciones de tipo termodin&#x00E1;mico o estad&#x00ED;stico, Einstein lleg&#x00F3; a la conclusi&#x00F3;n de que la luz ten&#x00ED;a que estar compuesta por corp&#x00FA;sculos. Una de las aproximaciones posibles a la mec&#x00E1;nica estad&#x00ED;stica hace uso de la llamada colectividad microcan&#x00F3;nica. La idea b&#x00E1;sica de este planteamiento consiste en determinar la entrop&#x00ED;a de un sistema cu&#x00E1;ntico (que supondremos, para simplificar, que cuenta con un conjunto discreto de estados de energ&#x00ED;a) como funci&#x00F3;n de la energ&#x00ED;a y de otros par&#x00E1;metros relevantes como puede ser el volumen. El problema que hay que resolver en la pr&#x00E1;ctica es de tipo combinatorio y consiste en contar, para cada energ&#x00ED;a, el n&#x00FA;mero de estados del sistema con una energ&#x00ED;a menor. La entrop&#x00ED;a de conteo as&#x00ED; obtenida no puede ser utilizada directamente porque carece de las propiedades de diferenciabilidad necesarias para que sea posible utilizar el formalismo habitual de la termodin&#x00E1;mica, sin embargo, en el llamado l&#x00ED;mite termodin&#x00E1;mico da lugar a una funci&#x00F3;n suficientemente regular que contiene toda la informaci&#x00F3;n f&#x00ED;sicamente relevante.</p>

			<p>Para sistemas compuestos, este problema de conteo depende fuertemente de lo que podamos considerar como estados distinguibles. Uno de los fen&#x00F3;menos caracter&#x00ED;sticos del mundo cu&#x00E1;ntico —muy alejado de nuestra experiencia cotidiana— est&#x00E1; relacionado con la distinguibilidad de los objetos microsc&#x00F3;picos. Esto tiene gran relevancia para el conteo de estados al que me he referido anteriormente. Los padres de la mec&#x00E1;nica estad&#x00ED;stica, en particular Gibbs, se toparon con paradojas al calcular la entrop&#x00ED;a de un gas ideal ya que los m&#x00E9;todos m&#x00E1;s naturales para hacer esto no daban una cantidad extensiva. Aunque se propusieron soluciones <italic>ad hoc</italic> para resolver este problema, su resoluci&#x00F3;n definitiva lleg&#x00F3; con la propuesta de Einstein de modificar el conteo de microestados considerando como indistinguibles ciertos estados que en el planteamiento cl&#x00E1;sico de Maxwell y Boltzmann no lo eran. Su idea estuvo inspirada en otra an&#x00E1;loga que Satyendra Nath Bose propuso para obtener la f&#x00F3;rmula de Planck para la radiaci&#x00F3;n del cuerpo negro.</p>

			<p>Desde el punto de vista de la mec&#x00E1;nica cu&#x00E1;ntica lo anterior est&#x00E1; relacionado con ciertas propiedades intr&#x00ED;nsecas de los sistemas f&#x00ED;sicos, en particular su momento angular. Aqu&#x00E9;llos sistemas cu&#x00E1;nticos compuestos a partir de objetos de momento angular cuantizado semientero est&#x00E1;n sujetos a la estad&#x00ED;stica de Fermi-Dirac mientras que los de momento angular entero est&#x00E1;n sometidos a la de Bose-Einstein. Desde el punto de vista t&#x00E9;cnico la propiedad fundamental que ha de cumplir la funci&#x00F3;n de onda del sistema completo es que ha de ser antisim&#x00E9;trica o sim&#x00E9;trica, respectivamente, bajo permutaciones de las part&#x00ED;culas constituyentes. Esta propiedad determina el n&#x00FA;mero de estados que corresponden a un cierto nivel de energ&#x00ED;a de un sistema compuesto y, por ello, es relevante para la obtenci&#x00F3;n de su entrop&#x00ED;a.</p>

			<p>Los sistemas de <italic>bosones</italic> (part&#x00ED;culas con momento angular cu&#x00E1;ntico entero) presentan comportamientos f&#x00ED;sicos interesantes, en particular el fen&#x00F3;meno de la condensaci&#x00F3;n de Bose-Einstein o la superfluidez en el caso del helio l&#x00ED;quido. Un fen&#x00F3;meno que merece una menci&#x00F3;n aparte —por estar relacionado con el comportamiento de la luz— es la posibilidad de conseguir haces de luz coherente constituidos por un enorme n&#x00FA;mero de fotones de id&#x00E9;nticas propiedades: el l&#x00E1;ser.</p>
			
			
						<fig id="F13">
							<label>Figura 13</label>
							<caption>
								<title>L&#x00E1;ser utilizado en el sistema de &#x00F3;ptica adaptativa del VLT del ESO. Junto al telescopio Yep&#x00FA;n, que forma parte del VLT, aparece el haz de un l&#x00E1;ser de sodio. En el fondo de la imagen se ve la V&#x00ED;a L&#x00E1;ctea. (Autor de la fotograf&#x00ED;a G. H&#x00FC;depohl/ESO)</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F13.jpg"/>
						</fig>
						
						
		</sec>


		<sec id="S6.3">
			<title>Los fotones y la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos relativista</title>

			<p>A modo de ep&#x00ED;logo terminar&#x00E9; con unos breves comentarios sobre la visi&#x00F3;n moderna de los fotones que nos proporciona la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos. Pese a que Einstein no tuvo un protagonismo directo en el desarrollo de este marco te&#x00F3;rico, su influencia fue indiscutible porque muchos de los fen&#x00F3;menos de los que era necesario dar cuenta fueron predichos por &#x00E9;l. Esto es as&#x00ED; no solo porque en la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos se realiza de manera concreta la dualidad a la que me he referido en otras partes de este art&#x00ED;culo, sino porque la compatibilidad del formalismo cu&#x00E1;ntico con la relatividad especial impone restricciones importantes a su forma.</p>

			<p>La teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos puede ser definida de forma muy general como la mec&#x00E1;nica cu&#x00E1;ntica de los sistemas con un n&#x00FA;mero infinito de grados de libertad. Aunque no existe un m&#x00E9;todo general de cuantizaci&#x00F3;n que sea aplicable a todos los sistemas cl&#x00E1;sicos concebibles, existen una serie de reglas que permiten tratar, al menos dentro de lo que se conocen como esquemas perturbativos, ciertos tipos de teor&#x00ED;as de campos obtenidas a partir de lagrangianas. Las teor&#x00ED;as cu&#x00E1;nticas de campos pueden ser clasificadas en dos grandes grupos: aquellas compatibles con los postulados de la relatividad especial (que se construyen a partir de lagrangianas invariantes bajo el grupo de Poincar&#x00E9;) y las no relativistas, que encuentran una aplicaci&#x00F3;n fundamental en el contexto de la F&#x00ED;sica de la materia condensada. La teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de la gravitaci&#x00F3;n merece una consideraci&#x00F3;n independiente.</p>

			<p>Si nos concentramos en las teor&#x00ED;as cu&#x00E1;nticas de campos utilizadas para describir las interacciones fundamentales de la F&#x00ED;sica es posible reducirlas conceptualmente a la fusi&#x00F3;n de la mec&#x00E1;nica cu&#x00E1;ntica con la relatividad. En palabras de Steven Weinberg, uno de los creadores del modelo est&#x00E1;ndar de las interacciones fundamentales:</p>

						<p>«[...] la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos es como es, porque (dejando al margen teor&#x00ED;as como las de cuerdas en las que hay infinitos tipos de part&#x00ED;culas) es la &#x00FA;nica manera de reconciliar los principios de la mec&#x00E1;nica cu&#x00E1;ntica (incluido el principio de descomposici&#x00F3;n en racimos) con los de la relatividad especial.» (Weinberg, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">1995</xref>).</p>

			<p>El papel concreto de la simetr&#x00ED;a de Poincar&#x00E9; en la formulaci&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos es indirecto pero profundo. La formulaci&#x00F3;n de una teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica compatible con el principio de relatividad se basa en la utilizaci&#x00F3;n de espacios de Hilbert —un cierto tipo de espacio de vectores que describen los estados cu&#x00E1;nticos— que sirven como base para representaciones irreducibles de este grupo. La clasificaci&#x00F3;n de estas representaciones fue llevada a cabo por Wigner. Cada una de las representaciones posibles viene etiquetada por dos par&#x00E1;metros. Uno de ellos tiene interpretaci&#x00F3;n directa como masa al cuadrado, posiblemente nula, el otro como <italic>spin</italic> (o <italic>helicidad</italic> en el caso de part&#x00ED;culas de masa cero). El concepto f&#x00ED;sico de part&#x00ED;cula elemental est&#x00E1; asociado directamente con estas representaciones cuyas etiquetas definen sus propiedades esenciales. El fot&#x00F3;n es una excitaci&#x00F3;n de masa nula y helicidad 1 del campo electromagn&#x00E9;tico y se corresponde con una de estas representaciones irreducibles. Vemos as&#x00ED; que lo que en los trabajos iniciales de Einstein aparec&#x00ED;a como una hip&#x00F3;tesis necesaria para comprender las propiedades estad&#x00ED;sticas o termodin&#x00E1;micas de la radiaci&#x00F3;n es, en realidad, consecuencia de la relatividad especial y de la simetr&#x00ED;a espacio-temporal asociada.</p>
			
			
						<fig id="F14">
							<label>Figura 14</label>
							<caption>
								<title>Ejemplo de diagrama de Feynman en electrodin&#x00E1;mica cu&#x00E1;ntica que describe la amplitud de un proceso cu&#x00E1;ntico. Las l&#x00ED;neas continuas con flechas representan part&#x00ED;culas cargadas (electrones y positrones en este caso). Las l&#x00ED;neas quebradas representan fotones virtuales</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F14.jpg"/>
						</fig>
						
						

			<p>La primera teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos para la que se consigui&#x00F3; una formulaci&#x00F3;n que permit&#x00ED;a calcular de forma precisa los resultados asociados con experimentos realizables en el laboratorio fue la electrodin&#x00E1;mica cu&#x00E1;ntica: la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de la interacci&#x00F3;n entre la luz y la materia —ver la excelente exposici&#x00F3;n semipopular (Feynman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2004</xref>)—. Desde el punto de vista cl&#x00E1;sico este modelo incluye dos ingredientes: el campo electromagn&#x00E9;tico y el campo del electr&#x00F3;n. Las excitaciones fundamentales de ambos campos son, precisamente, los fotones y los electrones. El tratamiento perturbativo de esta teor&#x00ED;a permite calcular observables b&#x00E1;sicos, en particular la llamada matriz <italic>S</italic> que contiene el resultado de todos los experimentos de colisi&#x00F3;n en los que intervengan fotones, electrones y positrones. Para ello se utiliza un poderoso e intuitivo m&#x00E9;todo de c&#x00E1;lculo que se apoya en la diagram&#x00E1;tica introducida por Feynman para representar las amplitudes elementales de procesos cu&#x00E1;nticos (ver <xref ref-type="fig" rid="F14">figura 14</xref>). En este lenguaje la interacci&#x00F3;n entre part&#x00ED;culas cargadas (electrones y positrones en este caso) admite una interpretaci&#x00F3;n muy atractiva: es debida al intercambio de part&#x00ED;culas <italic>virtuales </italic>(fotones, electrones y positrones). Se realiza as&#x00ED; de manera concreta el deseo de Einstein de sustituir la acci&#x00F3;n de los campos por un intercambio de part&#x00ED;culas. En este sentido, y como consecuencia de la necesidad de incorporar la relatividad especial en la formulaci&#x00F3;n de la teor&#x00ED;a cu&#x00E1;ntica de campos, la luz juega un &#x00FA;ltimo papel: el de agente responsable de la transmisi&#x00F3;n de la interacci&#x00F3;n electromagn&#x00E9;tica.</p>
		</sec>
	
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>El autor quiere agradecer a Sergio Barbero, Juan Margalef Bentabol y Eduardo J. S. Villase&#x00F1;or tanto los comentarios recibidos durante las numerosas discusiones que hemos mantenido sobre relatividad como su minuciosa revisi&#x00F3;n de las sucesivas versiones de este manuscrito. Este trabajo ha sido realizado con la ayuda de los proyectos del MINECO FIS2012–34379 y el Consolider-Ingenio 2010, CPAN (CSD2007–00042).</p>
		</ack>

				
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				<title>PROCEDENCIA DE LAS FIGURAS</title>
				
				<p>Figura 1: <italic>Einstein at age 14</italic>. Dominio p&#x00FA;blico.  Tomada de <uri>http://faculty.randolphcollege.edu/tmichalik/einstein.htm</uri></p>

				<p>Figura 2: <italic>A diagram of Jupiter (B) eclipsing its moon Io (DC) as viewed from different points in earth’s orbit around the sun</italic>. Procedente de: Demonstration tovchant le mouvement de la lumiere trouv&#x00E9; par M. R&#x00F6;mer de l’ Academie Royale des Sciences,(1676). Tomada de <uri>http://en.wikipedia.org/wiki/Ole_R%C3%B8mer</uri></p>

				<p>Figura 3: Simulaci&#x00F3;n realizada por el autor.</p>

				<p>Figura 4: Aberraci&#x00F3;n estelar con un telescopio hueco. Realizada por el autor.</p>

				<p>Figura 5: Aberraci&#x00F3;n estelar con un telescopio lleno de agua. Realizada por el autor.</p>

				<p>Figura 6: <italic>Setup of the Fizeau Experiment</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1851</xref>). Autor: &#x00C9;leuth&#x00E8;re Mascart. Dominio p&#x00FA;blico. Tomada de <uri>http://en.wikipedia.org/wiki/Fizeau_experiment</uri></p>

				<p>Figura 7: <italic>Fig. 3 from “On the Relative Motion of the Earth and the Luminiferous Ether”. </italic>Dominio p&#x00FA;blico. Tomada de <uri>http://en.wikipedia.org/wiki/Michelson%E2%80%93Morley_experiment</uri></p>

				<p>Figura 8: Procedimiento operacional para comprobar la simultaneidad de dos sucesos con respecto a un observador inercial. Realizada por el autor.</p>

				<p>Figura 9: Procedimiento operacional para medir la longitud de una regla. Realizada por el autor.</p>

				<p>Figura 10: <italic>Negative of the 1919 solar eclipse taken from the report of Sir Arthur Eddington on the expedition to verify Einstein’s prediction of the bending of light around the sun. </italic>Dominio p&#x00FA;blico. Tomada de <uri>http://en.wikipedia.org/wiki/Tests_of_general_relativity</uri></p>

				<p>Figura 11: <italic>A Horseshoe Einstein Ring from Hubble</italic>. NASA/ESA. Dominio p&#x00FA;blico. Tomada de <uri>http://commons.wikimedia.org/wiki/File:A_Horseshoe_Einstein_Ring_from_Hubble.JPG</uri></p>

				<p>Figura 12: <italic>Hubble Fontier Field Abell 2744</italic>. NASA/ESA. Dominio p&#x00FA;blico. Tomada de <uri>http://www.nasa.gov/content/hubble-frontier-field-abell-2744/#.VH3IKtKG98F</uri></p>

				<p>Figura 13: <italic>Lying down on the VLT platform.</italic> Imagen utilizada bajo las condiciones de la licencia Creative Commons Attribution 4.0 International license. Autor: G. H&#x00FC;depohl/ESO. Tomada de <uri>http://www.eso.org/public/images/gerd_huedepohl_4/</uri></p>

				<p>Figura 14: Diagrama de Feynman. Realizada por el autor.</p>

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