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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2015.776n6004</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2015.776n6004</article-id>
			 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>APORTACI&#x00D3;N AL ESTUDIO DE EL GRECO POR INVESTIGADORES VINCULADOS AL CSIC / CONTRIBUTION TO THE STUDY OF EL GRECO BY RESEARCHERS LINKED TO THE CSIC</subject>
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				<article-title>Vista y plano de Toledo</article-title>
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					<trans-title>View and plan of Toledo</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Vista y plano de Toledo</alt-title>
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					 <surname>Kitaura</surname>
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				<year>2015</year>
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			<year>2015</year>
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			<volume>191</volume>
			<issue>776</issue>
			
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>En <italic>Vista y plano de Toledo</italic>, que es fiel retrato y homenaje a la ciudad, tanto la visi&#x00F3;n de la Virgen como el desnudo de la izquierda, alegor&#x00ED;a del r&#x00ED;o Tajo, sustento b&#x00E1;sico para la vida de la regi&#x00F3;n representada por el joven de la derecha, son im&#x00E1;genes casuales aparecidas en el cielo, en la tierra y en los matorrales. La fantas&#x00ED;a grequiana opera con un rigor casi matem&#x00E1;tico. Se observa una genealog&#x00ED;a establecida entre la t&#x00FA;nica de Jes&#x00FA;s del <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic>, la del &#x00E1;ngel arrodillado del <italic>Bautismo</italic> del Prado y la casulla portada por la Virgen en <italic>Vista y plano</italic>. La composici&#x00F3;n de <italic>Vista y plano</italic> est&#x00E1; relacionada con la <italic>Adoraci&#x00F3;n</italic> de la primera &#x00E9;poca toledana, estableciendo un v&#x00ED;nculo entre el joven con el plano y san Jer&#x00F3;nimo con la Vulgata.</p>
			</abstract>
			
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>In <italic>View and plan of Toledo</italic>, a faithful representation of the city and homage to it, the vision of the Virgin as well as the nude on the left, allegory of the river Tagus, sustenance of the life of the region represented by the youth clothed in olive-green, all are casual images presented in the sky, on the earth and in the thicket. El Greco’s imagination operates with almost mathematical rigour. A genealogical link can be traced between Jesus’ tunic in the <italic>Modena-Triptych</italic>, the tunic of the kneeled angel of the <italic>Baptism</italic> of the Prado and the chasuble carried by the Virgin in <italic>Vista y plano</italic>. The composition of the picture is related to the <italic>Adoration</italic> of the first period, repeating the youth with the map the same role of Saint Jerome with the Vulgata.</p>
			</trans-abstract>

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>fantas&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>espejismo</kwd>
				<kwd>repoussoir</kwd>
				<kwd>in maest&#x00E0;</kwd>
				<kwd>sistema imaginativo</kwd>
				<kwd>l&#x00F3;gica imaginativa</kwd>
				<kwd>equivalente</kwd>
				<kwd>correspondencia</kwd>
				<kwd>causalidad program&#x00E1;tica</kwd>
				<kwd>procedimiento musical</kwd>
			</kwd-group>

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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>fantasy</kwd>	
				<kwd>illusion</kwd>
				<kwd>repoussoir</kwd>
				<kwd>in maest&#x00E0;</kwd>
				<kwd>imaginative system</kwd>
				<kwd>imaginative logic</kwd>
				<kwd>equivalent</kwd>
				<kwd>correspondence</kwd>
				<kwd>programmatic causality</kwd>
				<kwd>musical procedure</kwd>
			</kwd-group>
		
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			<p>Entre las obras de El Greco actualmente en el Museo del Greco de Toledo se encuentra un gran cuadro de paisaje que se titula <italic>Vista y Plano de Toledo</italic> (fig. a), obra maestra en la &#x00FA;ltima &#x00E9;poca del pintor. La pintura perteneci&#x00F3; en su origen a Pedro Salazar de Mendoza, &#x00FA;ltimo patr&#x00F3;n importante del cretense.</p>

			<p>La representaci&#x00F3;n del paisaje toledano realizada por El Greco aparece por primera vez en el <italic>Martirio de San Mauricio y la Legi&#x00F3;n Tebana</italic>, despu&#x00E9;s fue creciendo gradualmente como uno de los elementos importantes de su pintura y llega a su punto culminante en este cuadro que estudiamos aqu&#x00ED;. Para observar con claridad este proceso basta seguir en orden cronol&#x00F3;gico las obras siguientes: <italic>San Mauricio</italic> (1580-82) -<italic>San Jos&#x00E9; y el Ni&#x00F1;o Jes&#x00FA;s</italic> y <italic>San Mart&#x00ED;n y el Mendigo</italic> (ambos 1597-99) -<italic>Laocoonte</italic> (hacia 1610) -<italic>Vista y Plano de Toledo</italic> (1610-14). Al observar esta sucesi&#x00F3;n de las obras, se impone el proceso por el que el paisaje toledano, que ocupaba solamente una peque&#x00F1;a parte del cuadro de forma muy discreta, va invadiendo el espacio pict&#x00F3;rico y as&#x00ED; engullendo a las figuras humanas hasta terminar disolvi&#x00E9;ndolas en su propio organismo. Tanto el fragmento insertado en <italic>San Mauricio</italic> como el paisaje representado en <italic>Vista y Plano</italic> se diferencian por su realismo delicado de otros paisajes m&#x00E1;s visionarios que pint&#x00F3; El Greco. Este proceso hubiera sido tan perfecto hasta poder convertirse en una regla, si hubiese sido pintado el otro cuadro <italic>Vista de Toledo</italic> (1600-1605) del Metropolitan Museum de Nueva York despu&#x00E9;s de la &#x00FA;ltima obra citada, donde todav&#x00ED;a no han abandonado las figuras humanas su papel preponderante en la composici&#x00F3;n. En esta obra neoyorquina, aunque las figuras humanas no han desaparecido del todo, ellas completamente aplastadas ante la presencia c&#x00F3;smica de la Naturaleza, se han convertido en min&#x00FA;sculos puntos impotentes.</p>

			<p>En <italic>Vista y Plano de Toledo</italic> las dos figuras humanas colocadas en ambos lados del lienzo no son figuras reales, ni constituyen ya los motivos principales de la composici&#x00F3;n. Tanto la figura desnuda a la izquierda, pintada como la alegor&#x00ED;a del r&#x00ED;o Tajo, como la imagen del joven con aspecto de fantasma, completamente desmaterializado, que nos ense&#x00F1;a un plano de la ciudad trazado con gran precisi&#x00F3;n, no son los protagonistas de la escena representada. Su protagonista es el mismo paisaje de Toledo, pintado con un realismo extraordinario, que se despliega en el fondo de estas figuras humanas del primer plano. Y por ser protagonista ha dejado de ser el fondo de la pintura. En este sentido, esta vista toledana se distingue esencialmente del paisaje, a primera vista parecido, que aparece en el fondo del <italic>Laocoonte</italic> tomado, m&#x00E1;s o menos, desde el mismo &#x00E1;ngulo. El paisaje toledano que aparece en este lienzo de Washington est&#x00E1; pintado literalmente como el fondo para el grupo de las figuras humanas del primer t&#x00E9;rmino, protagonistas de la escena, a cuya preeminencia se subordina desde el punto de vista de la jerarqu&#x00ED;a pict&#x00F3;rica. Lo que demuestra este hecho mejor que ninguna otra cosa es la parte de la ciudad que desaparece de repente en el lado izquierdo del joven desnudo que se estira con una serpiente en las manos que est&#x00E1; a punto de morder su costado. La desaparici&#x00F3;n arbitraria de la ciudad no obedece sino al prop&#x00F3;sito de resaltar la bella silueta de la figura juvenil, y para cumplir este objetivo art&#x00ED;stico, la parte de la ciudad que se sit&#x00FA;a detr&#x00E1;s de este motivo importante fue sacrificada sin misericordia por el pintor. En contraste, la parte urbana escogida, al parecer con una clara intenci&#x00F3;n, dentro de la forma del coraz&#x00F3;n creada por la curva de la serpiente y los brazos del muchacho, ¿tendr&#x00ED;a alg&#x00FA;n significado otorgado por el cretense? En todo caso aqu&#x00ED; la realidad urbana est&#x00E1; manipulada totalmente por el autor para ser adaptada libremente a su fantas&#x00ED;a. En el caso de <italic>Vista y Plano de Toledo</italic> esta relaci&#x00F3;n se invierte: las figuras humanas asisten a la ciudad. Se advierte igualmente que el grupo de la Virgen y los &#x00E1;ngeles suspendido en el aire (fig. b) juega un papel similar a una hermosa corona o un manojo de flores para embellecer y consagrar la noble ciudad imperial. En <italic>Vista de Toledo</italic> del Metropolitan Museum no se ha producido todav&#x00ED;a semejante inversi&#x00F3;n entre el sujeto y el complemento a pesar de que la diferencia proporcional entre el paisaje y las figuras se extrema.</p>

			<p>Jam&#x00E1;s se hab&#x00ED;a pintado hasta entonces un paisaje con un realismo a la vez tan riguroso y delicado como <italic>Vista y Plano de Toledo</italic>. Las colinas toledanas se extienden sobre la meseta castellana trazando suaves ondulaciones en torno a la ciudad, y su l&#x00ED;nea del horizonte se difumina despu&#x00E9;s de dibujar una leve curva como si quisiera indicar la forma esf&#x00E9;rica del planeta. Y justo en el punto culminante de este arco amplio, pero bastante desplazado hacia la izquierda del centro del espacio pict&#x00F3;rico, se yergue la sombr&#x00ED;a silueta de la torre de la catedral, &#x00FA;nico monumento visto a contraluz. La tierra de color pardo, humedecida, acaba de terminar, por lo visto, su &#x00E9;poca de cosecha, y el agua crecida del r&#x00ED;o Tajo corre en torrente espumado. Sopladas por un viento, las nubes lluviosas se alejan velozmente de lo alto de la ciudad, y por la tenue luz del sol de la tarde que sale entre las nubes resplandecen en color gris plateado los tejados de las casas api&#x00F1;adas de la ciudad. Los toques de las pinceladas son tan modernos que evocaron tanto a Cam&#x00F3;n Aznar como a Wethey los empleados por C&#x00E9;zanne. Ahora bien, en lo alto de esta ciudad justo encima de la torre de la catedral, El Greco pinta a la Virgen con una casulla rodeada de &#x00E1;ngeles como una aparici&#x00F3;n milagrosa y repentina: el grupo visionario es tan bello como un arco iris y es tambi&#x00E9;n como &#x00E9;l tan carente de cualquier sentido de substancia. Quiz&#x00E1; se puede incluir entre los mejores trozos pintados por El Greco.</p>

			<p>Todos los motivos formales y crom&#x00E1;ticos, que constituyen el grupo entero formado en torno a la mancha de colores rosa y azul blanquecinos que configura a la Virgen, se congregan hacia dentro con una fuerza centr&#x00ED;peta, al mismo tiempo que se expanden hacia fuera con una fuerza centr&#x00ED;fuga, creando as&#x00ED; una masa crom&#x00E1;tica con una tonalidad delicada y con un vivo sentido de equilibrio din&#x00E1;mico. En esta obra El Greco respet&#x00F3; ante todo la realidad del paisaje. Es un realismo com&#x00FA;n que se encuentra en el <italic>Retrato de Jer&#x00F3;nimo de Cevallos</italic>, por ejemplo, que pertenece tambi&#x00E9;n a la &#x00FA;ltima &#x00E9;poca. Lo que sostiene substancialmente el sentido real y la plasticidad tr&#x00E9;mula de todos los objetos pintados de la obra es la imprimaci&#x00F3;n del color pardo que se transparenta en todas las partes. Ni la viva presencia de la hilera de casas en vibrante gris plateado, ni la transparencia de la atm&#x00F3;sfera h&#x00FA;meda y profunda, que circula con honda respiraci&#x00F3;n, hubiera sido posible representarse sin este procedimiento t&#x00E9;cnico que aprovecha al m&#x00E1;ximo la imprimaci&#x00F3;n y utiliza, al mismo tiempo, colores muy delgados con un dominio magistral. La visi&#x00F3;n es, por as&#x00ED; decirlo, un arco iris colocado sobre este espect&#x00E1;culo real del paisaje. Se armoniza de una manera admirable con el cielo ventilado y palpitante. Si este grupo magistral hubiese sido plasmado con mayor definici&#x00F3;n en sus detalles y pigmentado con mayor pastosidad y densidad, se hubiera perdido completamente su equilibrio con el paisaje entorno. El grupo hubiera perdido igualmente su cualidad de ser una <italic>visi&#x00F3;n</italic> por haber logrado una substancialidad excesivamente consistente.</p>

			<p>Lo mismo podemos aplicar a la figura fantasmag&#x00F3;rica del joven. Este personaje, vestido de verde oliva que recuerda al joven Jorge Manuel, se asimila a la vez con los olivares del fondo y con la atm&#x00F3;sfera movida y est&#x00E1; a punto de desaparecer. El hombre carece por completo del sentido substancial y parece un espejismo. El claroscuro bastante contrastado no le favorece para su conformaci&#x00F3;n individual, facilita su disoluci&#x00F3;n e integraci&#x00F3;n en el paisaje en la tierra, y, como conjunto, la imagen parece la prolongaci&#x00F3;n de los olivares del fondo. Pero si esta figura hubiese sido pintada con un sentido m&#x00E1;s tangible, habr&#x00ED;a quedado totalmente aislada del resto de la pintura. Al mismo tiempo, la representaci&#x00F3;n del paisaje urbano, que es el motivo principal de la composici&#x00F3;n, se habr&#x00ED;a alejado para convertirse en un mero fondo, y, as&#x00ED;, tanto en su forma como en su contenido el equilibrio de la pintura se hubiera gravemente trastornado.</p>

			<p>Podemos decir lo mismo acerca del desnudo sentado a la izquierda con los tradicionales atributos de un dios fluvial: un c&#x00E1;ntaro del que mana agua y una cornucopia de la que se desbordan frutas y cereales. Este personaje, al contrario que el de la derecha, est&#x00E1; configurado con un fuerte sentido pl&#x00E1;stico, con un claroscuro casi tenebrista. El sol postmeridiano parece concentrar su luz en esta parte, y el hombre en cuclillas, para evitarla, oculta su rostro. Aunque est&#x00E9; dotada de un brillo dorado, la tonalidad ocre monocroma con la que el pintor arregl&#x00F3; tanto la figura como sus atributos, se identifica b&#x00E1;sicamente con la de la tierra, de manera que este desnudo no se diferencia en este sentido de su compa&#x00F1;ero vestido. La imagen nos recuerda aquel pasaje del comienzo del breve tratado de L. B. Alberti, <italic>Della Statua</italic>. Da la impresi&#x00F3;n de que es una configuraci&#x00F3;n provisional, moment&#x00E1;nea, que asumi&#x00F3; “un terr&#x00F3;n de tierra” al pie del espectador situado en la colina que domina este panorama. Ambos personajes son productos de la fantas&#x00ED;a y est&#x00E1;n tratados como tales. En este sentido no se distinguen del grupo celestial. Cada uno de ellos es una imagen <italic>casual</italic> aparecida en el cielo, en las matas y en la tierra. En contraste con el personaje de la derecha, que abre c&#x00F3;modamente sus manos armoniz&#x00E1;ndose con la tierra castellana que se expande, este personaje con rostro invisible y con piernas recogidas de manera inc&#x00F3;moda est&#x00E1; pintado con un fuerte escorzo, como una masa compacta. De no haber sido pintado as&#x00ED;, no se hubiera armonizado con la representaci&#x00F3;n de la ciudad colindante, hecha con minuciosidad, a pedacitos c&#x00FA;bicos.</p>

			<p>El Greco forja su obra de tal manera que cualquier detalle suyo est&#x00E1; cautelosamente elaborado seg&#x00FA;n c&#x00E1;lculos exactos para que se armonice perfectamente con el conjunto. No solamente la forma, el tama&#x00F1;o, el claroscuro y el color de cada imagen, sino hasta los m&#x00ED;nimos detalles como el vigor o la delicadeza de cada pincelada y el espesor o la delgadez de pigmentos delatan su cuidado m&#x00E1;s cauteloso a la vez que su esp&#x00ED;ritu extraordinariamente sutil. Y esta maravillosa relaci&#x00F3;n de armon&#x00ED;a y equilibrio entre los detalles y entre cada detalle y el todo adquiere su pleno sentido s&#x00F3;lo cuando atendemos a la obra no como inacabada, sino perfectamente acabada. Una vez considerada inacabada, esta delicada relaci&#x00F3;n de equilibrio art&#x00ED;stico pierde su fundamento y pronto se destruye. El contraste observable entre la imagen borrosa del joven y el plano de la ciudad dibujado de forma precisa y detallada, que &#x00E9;l despliega y sostiene con el fin de ense&#x00F1;&#x00E1;rnoslo, debe haber sido establecido por el pintor con una clara intenci&#x00F3;n. Este contraste, este ‘desequilibrio’, es un factor esencial para la armon&#x00ED;a del conjunto y es lo que define la intenci&#x00F3;n art&#x00ED;stica: centrar el foco de atenci&#x00F3;n en el plano. E1 plano, no obstante su descripci&#x00F3;n cuidadosa, est&#x00E1; elaborado con un color neutro, lo menos llamativo posible, o sea, la delgada capa del blanco que deja traslucir el ocre inferior, evitando rivalizar en la jerarqu&#x00ED;a &#x00F3;ptica con la representaci&#x00F3;n real de la ciudad que se desarrolla en el fondo, aunque lo haga a nivel del contenido.</p>

			<p><italic>Vista y Plano de Toledo</italic> es a un tiempo un retrato de Toledo y un homenaje dedicado a esta ciudad, donde el pintor pas&#x00F3; la mitad posterior de su fecunda vida creativa, que le fascin&#x00F3; desde el primer momento de su llegada, siendo adem&#x00E1;s fuente de inspiraci&#x00F3;n constante.</p>

			<p>La corta prosa inscrita por El Greco en el plano ha llamado la atenci&#x00F3;n de todos los estudiosos, puesto que es el &#x00FA;nico comentario hecho por &#x00E9;l mismo sobre su propia pintura. La inscripci&#x00F3;n, que es una suerte de apolog&#x00ED;a por parte del autor, dice: </p>

						<p>“Ha sido forzoso poner el Hospital de don Joan Tavera en forma de modelo porque no s&#x00F3;lo ven&#x00ED;a a cubrir la puerta de Visagra mas sub&#x00ED;a el cimborrios o c&#x00FA;pula de manera que sobrepujan a la ciudad y as&#x00ED; una vez puesto como modelo y movido de su lugar me pareci&#x00F3; mostrar la haz antes que otra parte y en lo dem&#x00E1;s de como viene con la ciudad se vera en la plante.</p>

						<p>Tambi&#x00E9;n en la historia de Nra. Se&#x00F1;ora que trae la casulla a San Ildefonso para su ornato y haer las figuras grandes me ha valido en cierta manera de ver cuerpos celestiales como vemos en las luces que vistas de lexos por peque&#x00F1;as que sean nos parecen grandes.”</p>

			<p>Este &#x00FA;ltimo p&#x00E1;rrafo fue interpretado a la luz del neoplatonismo (D. Davies). Sin negar e1 indudable inter&#x00E9;s de esta interpretaci&#x00F3;n creemos que el pintor, un asiduo investigador de los fen&#x00F3;menos visuales, debi&#x00F3; saber perfectamente que en las luces vistas de lejos ya no se distingue el cuerpo luminoso de su entorno iluminado fundi&#x00E9;ndose y convirti&#x00E9;ndose ambos en otro cuerpo luminoso de mayor tama&#x00F1;o, aunque, como es l&#x00F3;gico, con menor intensidad lum&#x00ED;nica. Nos resulta evidente la raz&#x00F3;n por la que el pintor tuvo que hacer esta explicaci&#x00F3;n ante su cliente o un contemplador de la obra. Como Coss&#x00ED;o ya se&#x00F1;al&#x00F3; hace tiempo, el pintor tuvo en cuenta que para cualquier espectador es obvia la proporci&#x00F3;n desequilibrada entre el tama&#x00F1;o del grupo celestial y la magnitud del paisaje urbano. Lo es sobre todo por la lejan&#x00ED;a del grupo que est&#x00E1; ubicado mucho m&#x00E1;s all&#x00E1; que la torre de la catedral, vista a contraluz, sin duda a causa de su resplandor. Sin embargo, a El Greco no se le hubiera ocurrido jam&#x00E1;s la idea de reducir este grupo, uno de los motivos m&#x00E1;s importantes del cuadro, en un grupo compuesto de figuras diminutas con la misma escala que se encuentran en <italic>Vista de Toledo</italic> del Metropolitan Museum. La escala del grupo de la Virgen y su s&#x00E9;quito se deriva exactamente del c&#x00E1;lculo que establece su <italic>giudizio dell’occhio</italic>, el ojo infalible del pintor, el ojo que lleva dentro el comp&#x00E1;s, y es ni m&#x00E1;s ni menos la que quiere conservar; no es posible modificarla. Este motivo, que glorifica al santo patrono de la ciudad y, por tanto, loa y admira el honor y la fama de esta, no debe ser tratado en una escala demasiado peque&#x00F1;a, lo cual significar&#x00ED;a hacerle una pobre ofrenda.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s, aunque la leyenda de la Virgen que desciende del cielo con su casulla para imponerla a San Ildefonso no es m&#x00E1;s que una leyenda—el espl&#x00E9;ndido retrato del santo (Illescas, Hospital de la Caridad) delata esta l&#x00FA;cida consciencia de El Greco—, ella adquiere tal sentido s&#x00F3;lo cuando su historia sea aceptada como una realidad, aunque acaecida en un pasado inmemorial. Si el grupo suspendido en el aire se convirtiese en un simple motivo simb&#x00F3;lico o decorativo, dejar&#x00ED;a de cumplir su requerida funci&#x00F3;n art&#x00ED;stica. La apolog&#x00ED;a del cretense, hecha entre bromas y veras, es su astuta trampa puesta en este cuadro para que esta visi&#x00F3;n tenga su realidad y vida como una visi&#x00F3;n ante un supuesto contemplador. El pintor est&#x00E1; recomendando por insinuaci&#x00F3;n al espectador a que redujera a esta compa&#x00F1;&#x00ED;a celeste de gran tama&#x00F1;o en un punto luminoso aparecido en lo alto de la flecha de la catedral. Justo como el joven a la derecha y el plano sostenido por &#x00E9;l sirven de <italic>repoussoir</italic> al paisaje del fondo, esta inscripci&#x00F3;n del plano tiene la misma funci&#x00F3;n respecto al grupo suspendido en el aire. El pintor la dot&#x00F3; del mismo papel de empujarlo a lo lejos. Entre la funci&#x00F3;n otorgada a esta inscripci&#x00F3;n y la que tiene la lista de los nombres de los monumentos inscrita en el otro lado del plano, su relaci&#x00F3;n se invierte: pues, el observador que quiere identificar cada monumento perdido en el panorama urban&#x00ED;stico del fondo con su nombre, se empe&#x00F1;ar&#x00E1; en aproximarse al objeto al m&#x00E1;ximo. Mientras la ciudad empieza a acercarse vivamente a medida que el mismo joven se disuelve y se asimila a la huerta del fondo, el esfuerzo del espectador que intenta alejar al grupo y reducirlo a un diminuto cuerpo luminoso quedar&#x00E1; anulado por la fuerza inmanente en la misma imagen, que se restablece con su renovada potencia y viveza.</p>

			<p>Muchos estudiosos de El Greco que mostraron gran inter&#x00E9;s en esta mitad posterior de la inscripci&#x00F3;n grequiana, no sintieron, al parecer, ning&#x00FA;n inter&#x00E9;s en su mitad anterior. Sin embargo, en esta expresi&#x00F3;n, a primera vista normal y corriente, dir&#x00ED;ase, casi banal en comparaci&#x00F3;n con otro p&#x00E1;rrafo, m&#x00E1;s sofisticado y conceptual, parece asomar, de forma inopinada, uno de los aspectos esenciales de las ideas art&#x00ED;sticas de El Greco. Como se muestra muy bien en la manera con que la trat&#x00F3; el pintor en su <italic>Laocoonte</italic> (Washington), la puerta de Visagra constituye uno de los monumentos m&#x00E1;s representativos y simb&#x00F3;licos de Toledo. El Greco que intent&#x00F3; hacer un fiel retrato de 1a ciudad, l&#x00F3;gicamente procur&#x00F3; salvar este motivo emblem&#x00E1;tico. So pretexto de la maqueta, el pintor quiso tambi&#x00E9;n colocar el Hospital Tavera en el centro de la composici&#x00F3;n en forma m&#x00E1;s monumental y resaltado que los dem&#x00E1;s edificios, con fachada a la vista, <italic>in maest&#x00E0;</italic>. Es decir, lo que El Greco se impuso a s&#x00ED; mismo en esta obra fue: 1) no da&#x00F1;ar la apariencia general de la ciudad con sus principales monumentos a la vista; y 2) enfocar una atenci&#x00F3;n especial al edificio que est&#x00E1; bajo la direcci&#x00F3;n de su amigo-cliente. Adem&#x00E1;s, desde el punto de vista formal, la gran masa de las nubes que sostiene el hospital es obviamente requerida para restablecer el equilibrio en el claroscuro del conjunto, cuya distribuci&#x00F3;n sabia nos maravilla. Su pensamiento art&#x00ED;stico expresado aqu&#x00ED; se resume de esta manera: pintar el motivo principal en el centro de la composici&#x00F3;n mostrando su aspecto frontal, <italic>in maest</italic>&#x00E0;. Este pensamiento, que se manifiesta por primera vez en esta obra en forma escrita, es uno de los principios que dominan consistentemente su pintura desde el comienzo: la <italic>Trinidad</italic>, el <italic>Expolio</italic>, <italic>San Sebasti&#x00E1;n</italic> (Palencia), <italic>San Mauricio</italic>, el <italic>Entierro</italic>, etc. La mano de un say&#x00F3;n colocada en el cuello de Jes&#x00FA;s del <italic>Expolio</italic>, bajo esta apariencia ofensiva, no muestra otra cosa que un gesto reverencial por no ocultar la sagrada figura de Cristo de la vista del espectador.</p>

			<p>Entre las dos figuras aleg&#x00F3;ricas de <italic>Vista y Plano de Toledo</italic>, en comparaci&#x00F3;n con el joven de la derecha, con su rostro visto de frente, de mayor tama&#x00F1;o, su pareja a la izquierda, deshumanizado y de reducido tama&#x00F1;o con rostro de perfil perdido, sumergido en la sombra, parece que, a primera vista, no representa ninguna competencia respecto a su rival. Pero la cosa no es tan sencilla. La figura que no nos quiere ense&#x00F1;ar su rostro simboliza, como se conoce, el r&#x00ED;o Tajo, lo cual implica m&#x00E1;s cosas. Primero, ella no est&#x00E1; situada al borde del r&#x00ED;o como es habitual, sino en un lugar apartado y elevado respecto a su nivel. Y el agua que mana de su c&#x00E1;ntaro queda inmediatamente absorbida por la tierra, con la que tambi&#x00E9;n se identifica su desnudez. Su rostro oculto simboliza el agua subterr&#x00E1;nea, la fuente de la riqueza invisible e inagotable, encerrada en la madre-tierra. En comparaci&#x00F3;n con esta, su colega de la derecha representa el aspecto m&#x00E1;s superficial de la misma tierra sin sentido peyorativo. Gracias a &#x00E9;l la vida estructurada de la poblaci&#x00F3;n prospera como indica el plano sostenido por esta figura juvenil; es eternamente joven, porque eternamente se renueva junto con el ritmo de las estaciones. Sin embargo, el que sustenta realmente todo este ciclo vital, toda la belleza y el valor que florecen en la superficie terrestre, es el desnudo con su rostro invisible como es indicado por su b&#x00E1;sica identificaci&#x00F3;n crom&#x00E1;tica tanto con el color de la tierra como con el de la imprimaci&#x00F3;n del lienzo.</p>

			<p>Uno de los cuadros m&#x00E1;s importantes que estaban en la mente del pintor al gestar <italic>Vista y Plano de Toledo</italic> fue el <italic>Entierro del conde de Orgaz</italic>. Justo como <italic>Vista y Plano</italic> trata una leyenda local muy conocida, el famoso lienzo de la Iglesia de Santo Tom&#x00E9; es la obra con la que el pintor griego logr&#x00F3; expresar pict&#x00F3;ricamente otra leyenda local, menos conocida, tan perfectamente que fue calificada como “la m&#x00E1;s sustancial y penetrante p&#x00E1;gina de la pintura espa&#x00F1;ola”(Coss&#x00ED;o).</p>

			<p>Las composiciones de ambos cuadros son estrictamente similares. Por un lado, en el <italic>Entierro</italic> se re&#x00FA;nen numerosos arist&#x00F3;cratas, monjes y sacerdotes toledanos coloc&#x00E1;ndose en hilera ocupando toda la mitad inferior del cuadro pintados en retrato en grupo con un realismo extraordinario, jam&#x00E1;s visto hasta entonces; y en medio de esta congregaci&#x00F3;n ilustre aparecen los fantasmas de dos santos muertos, San Esteban y San Agust&#x00ED;n, para enterrar por sus propias manos al se&#x00F1;or de Orgaz, don Gonzalo Ruiz de Toledo, modelo y esencia de la caballer&#x00ED;a toledana, manteni&#x00E9;ndole en sus brazos y, as&#x00ED;, mostr&#x00E1;ndonoslo. Y por encima de esta escena terrestre, pinta una visi&#x00F3;n de la Gloria presidida por Cristo, que bendice y acoge el alma del caballero. Por otro, la composici&#x00F3;n de <italic>Vista y Plano</italic> es el despliegue de un gran paisaje o ‘retrato’ de la ciudad de Toledo y su entorno que llena todo el espacio pict&#x00F3;rico, pintado con un realismo extraordinario, asimismo sin precedentes. Y delante de este panorama paisaj&#x00ED;stico aparecen dos figuras humanas como espejismo: el desnudo a la izquierda, que es una alegor&#x00ED;a del r&#x00ED;o Tajo, el tesoro que sustenta a todos los seres vivos de esta regi&#x00F3;n y, por tanto, simboliza su esencia; y el joven a la derecha, que sostiene y nos muestra el plano de la ciudad de Toledo, o sea, su esencia urban&#x00ED;stica conceptualizada. Y en el cielo pinta una visi&#x00F3;n de la Virgen con la casulla rodeada por &#x00E1;ngeles, que bendicen y glorifican al santo patrono de esta ciudad.</p>

			<p>Esta correspondencia rigurosa observable entre las dos obras no se puede considerar casual, sino causal. El cretense pint&#x00F3;, pues, al final de su vida esta pintura de paisaje, recordando la obra de Santo Tom&#x00E9; de forma clara y estableciendo un paralelismo estrecho entre ambas.</p>

			<p>Lo que pretendemos con los an&#x00E1;lisis morfol&#x00F3;gicos realizados en las p&#x00E1;ginas siguientes es, adem&#x00E1;s de la comprensi&#x00F3;n de la obra misma, el conocimiento de la naturaleza de su fantas&#x00ED;a, que la produjo. Por este motivo perseguimos, dentro del limitado espacio, la trayectoria y el modo de comportarse de su fantas&#x00ED;a, de su pensamiento efectuado a base de formas e im&#x00E1;genes. Y en este contexto damos una importancia primordial al hecho que nos informa Francisco Pacheco: el pintor griego conservaba en una cuadra “los originales de todo cuanto hab&#x00ED;a pintado en su vida, pintado a olio, en lienzos m&#x00E1;s peque&#x00F1;os.”</p>

			<p>Al margen del significado de “los originales”, est&#x00E1; claro que El Greco trabajaba teniendo su producci&#x00F3;n entera —y seguramente las obra de otros artistas asociadas con ella— como un conjunto org&#x00E1;nico consistente, es decir, como un sistema imaginativo coherente. El pintor ten&#x00ED;a, pues, siempre a su disposici&#x00F3;n el inestimable conjunto del tesoro concretamente materializado para despertar y reanimar el “secreto tesoro guardado en el coraz&#x00F3;n”(Durero).</p>

			<p>Dirijamos la atenci&#x00F3;n al grupo que flota en el cielo. ¿De qu&#x00E9; manera podr&#x00ED;amos situarlo en el sistema imaginativo de El Greco? Lo que nos evoca primero la composici&#x00F3;n de este grupo es aquella talla policromada del mismo tema que se conserva en la sacrist&#x00ED;a de la catedral toledana (fig. j). Al comparar ambas im&#x00E1;genes, se advierte el parecido en su composici&#x00F3;n principal. Si elimin&#x00E1;ramos del grupo pintado la bella silueta del &#x00E1;ngel acr&#x00F3;bata con sus alas desplegadas y a los tres querubines sin alas que, llevando cada uno palmas y coronas de laurel, se precipitan hacia la torre de la catedral, el resto del grupo centrado en torno a la Virgen formar&#x00ED;a una masa compacta, aproxim&#x00E1;ndose en gran medida —pero nunca hasta el punto de identificarse— al citado grupo esculpido. San Ildefonso que se arrodilla juntando las manos para recibir de la Virgen la casulla, del grupo escult&#x00F3;rico, se corresponde muy bien con el &#x00E1;ngel igualmente arrodillado a la izquierda del grupo pict&#x00F3;rico, mientras que las dos cabezas que asoman sobre cada una de estas figuras arrodilladas mantienen igualmente una analog&#x00ED;a mutua. El &#x00E1;ngel de pie que cierra el lado derecho de cada grupo —con una mitra el del grupo esculpido, con las manos juntas el del grupo pintado— tambi&#x00E9;n se asimila uno con el otro por su verticalidad ligeramente inclinada hacia la Virgen, a pesar de que uno nos ense&#x00F1;a su frente, mientras el otro su espalda. Y entre este &#x00E1;ngel de pie y la Virgen asoma una cabeza ang&#x00E9;lica igualmente en cada caso. En el grupo pintado se encuentra, debajo del &#x00E1;ngel de pie, otro &#x00E1;ngel arrodillado, de perfil, que no tiene su contrapartida en el grupo escult&#x00F3;rico. La silueta de este &#x00E1;ngel, que extiende cordialmente su mano izquierda, no obstante, conserva un cierto parentesco con la propia Virgen esculpida.</p>

			<p>Lo que nos explica el origen de este &#x00E1;ngel de perfil, vestido de color amarillo-lim&#x00F3;n claro, presente en el grupo celestial de <italic>Vista y Plano</italic> (fig. b), pero ausente en la talla policromada, es el <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera (fig. h). Dicho &#x00E1;ngel, que llena el hueco creado entre la Virgen y el &#x00E1;ngel de la extrema derecha, es una imagen identificable con la del &#x00E1;ngel vestido de rojo que aparece en esta obra igualmente tard&#x00ED;a y que llena el hueco entre Cristo y el Bautista. Es probable que se haya utilizado el mismo dibujo para ambas im&#x00E1;genes. El brazo izquierdo que dibuja una curva ampliamente abierta, el rostro en perfil que se dirige ligeramente hacia arriba, el pie izquierdo levantado sobre la punta de dedos, la forma oval irregular creada por la falda de la larga t&#x00FA;nica que se expande hacia delante, el peculiar <italic>ductus</italic>, pinceladas descriptivas de los pliegues rizados en peque&#x00F1;os ritmos, la distribuci&#x00F3;n del claroscuro, etc., en muchos aspectos las dos im&#x00E1;genes coinciden excepto en un punto importante: el &#x00E1;ngel del <italic>Bautismo</italic> carece de alas, mientras que al otro no le faltan.</p>

			<p>Si observamos atentamente descubrimos que existe una sutil relaci&#x00F3;n causal en este mismo cambio. Una parte del manto de Cristo portado por el &#x00E1;ngel del <italic>Bautismo</italic>, la parte que cuelga delante de &#x00E9;l, se transforma en una parte del manto, igualmente azul –la parte sombreada— que lleva la Virgen del otro cuadro. La mancha azul que se encuentra delante de cada &#x00E1;ngel forma igualmente un rect&#x00E1;ngulo irregular. El resto del manto, colgado detr&#x00E1;s del &#x00E1;ngel vestido de rojo, tiene tambi&#x00E9;n su contrapartida: el ala con el sombreado azul que asoma en la espalda del &#x00E1;ngel vestido de amarillo. Esta estrecha relaci&#x00F3;n entre ambas obras indica varias cosas que consideramos de importancia. Primero, <italic>Vista y Plano</italic> no puede haber sido creado antes que el <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera. Pues, tanto la postura como el gesto del &#x00E1;ngel de esta &#x00FA;ltima obra se explican por sus funciones instrumentales: el pie levantado sobre su punta de dedos es para apoyarse sobre la superficie de la roca de nivel m&#x00E1;s bajo, mientras que la mano adelantada recoge con delicadeza la punta colgante del manto. Esta actitud reverencial y coherente con su situaci&#x00F3;n del &#x00E1;ngel en la tierra, al perderse cualquier sentido pr&#x00E1;ctico, se hace completamente simb&#x00F3;lica en el &#x00E1;ngel en el cielo: la mano adelantada de este &#x00E1;ngel piadosamente sostiene a la Virgen, ya sin ninguna funci&#x00F3;n instrumental, al mismo tiempo que se&#x00F1;ala la casulla —una funci&#x00F3;n oblicuamente demostrativa. Este sofisticado empleo de un motivo no puede preceder a otro m&#x00E1;s sencillo del mismo motivo. Segundo, igual que sucede en la mancha del muro vista de Leonardo, aqu&#x00ED; las dos manchas azules colocadas entre ambos lados del &#x00E1;ngel vestido de rojo fueron vistas por el ojo del pintor con una libertad absoluta, pero con una cierta l&#x00F3;gica imaginativa. Tercero, la asociaci&#x00F3;n establecida entre los dos &#x00E1;ngeles es ‘integrista’, no ‘aislacionista’; cada imagen es tomada con su contexto general en el que est&#x00E1; encajada. La escena celestial compuesta con la Virgen y su s&#x00E9;quito es vista por El Greco como <italic>equivalente</italic> de otra escena terrestre del <italic>Bautismo</italic>.</p>

			<p>Esta relaci&#x00F3;n causal entre el mencionado grupo del <italic>Bautismo</italic> y el otro de <italic>Vista y Plano</italic> no es unilateral, sino m&#x00E1;s bien rec&#x00ED;proca, reversible. El Greco no se inspir&#x00F3; casualmente, para pintar el grupo visionario, en el esquema del <italic>Bautismo</italic>, sino por estar este ya profundamente influido por el esquema iconogr&#x00E1;fico que defini&#x00F3; la composici&#x00F3;n de la talla catedralicia (fig. j), antecedente iconogr&#x00E1;fico de la escena celestial. Para comprender lo que acabamos de decir basta s&#x00F3;lo comparar la correspondencia existente entre la relaci&#x00F3;n Cristo- el Bautista, del lienzo, y la relaci&#x00F3;n San Ildefonso-el &#x00E1;ngel a la derecha, de la talla. Con esta correspondencia se aclara, al mismo tiempo, otra establecida entre la Virgen tallada y el &#x00E1;ngel vestido de rojo, que ocupan, cada uno, el intervalo creado entre cada una de las parejas citadas anteriormente. Ahora debemos preguntar por qu&#x00E9; la composici&#x00F3;n de la talla pudo influir en la del <italic>Bautismo</italic>. La respuesta es porque aqu&#x00E9;lla estaba ya influida por el esquema iconogr&#x00E1;fico de este tema. Aqu&#x00ED; no estamos interesados en decidir la antecedencia geneal&#x00F3;gica entre huevo y gallina. Pero s&#x00ED; queremos subrayar la trama a la vez compleja y coherente de la fantas&#x00ED;a de El Greco. Entre estas dos iconograf&#x00ED;as muy diversas entre s&#x00ED; existe, sin embargo, un punto com&#x00FA;n, que es un ropaje destinado al protagonista —Cristo o San Ildefonso— custodiado por un grupo de figuras humanas. En este sentido son dos ideas <italic>equivalentes</italic>.</p>

			<p>De esta manera, se ha demostrado con claridad el lazo &#x00ED;ntimo y estrecho que existe entre los dos &#x00E1;ngeles mencionados: uno en la tierra, otro en el cielo. Ahora dirijamos la atenci&#x00F3;n al cambio producido en el color de la t&#x00FA;nica de cada uno. El color rojo se ha tornado en amarillo verdoso, el color de hierba fresca. El antecedente directo del lienzo del Hospital Tavera es en su forma y contenido, el <italic>Bautismo</italic> del Prado (fig. d). En esta obra, quien ocupa el lugar correspondiente al ocupado por el &#x00E1;ngel vestido de rojo en la obra toledana, o sea, el espacio abierto entre Cristo arrodillado y San Juan, es un &#x00E1;ngel igualmente arrodillado, pero vestido de amarillo-verdoso realizado con pinceladas agudas como ‘raspadas de hacha’. Adem&#x00E1;s, el mismo &#x00E1;ngel deja asomar en su espalda un ala abierta como en el caso del &#x00E1;ngel del grupo celestial de <italic>Vista y Plano</italic> (fig. b). El v&#x00ED;nculo entre este grupo y el cuadro del Prado se hace todav&#x00ED;a m&#x00E1;s patente en el &#x00E1;ngel orante de la extrema derecha del mismo grupo, que corresponde casi puntualmente, sobre todo en su claroscuro simplificado y fuertemente contrastado con el &#x00E1;ngel que cierra el borde derecho de la escena celestial del mismo lienzo madrile&#x00F1;o, salvo en un detalle: este &#x00E1;ngel, en lugar de juntar las manos, las cruza sobre el pecho como su compa&#x00F1;ero de enfrente. Este detalle delata que el &#x00E1;ngel de <italic>Vista y Plano</italic> no ha abandonado su nexo con el &#x00E1;ngel del mismo lugar del cuadro del Hospital Tavera. Lo mismo podemos decir respecto al &#x00E1;ngel arrodillado debajo de &#x00E9;l. S&#x00F3;lo en cuanto a su color de t&#x00FA;nica y a su ala izquierda que asoma, la figura se remonta hasta su antecedente del cuadro madrile&#x00F1;o, pero en cuanto a su postura y gesto, es una exacta r&#x00E9;plica del &#x00E1;ngel con t&#x00FA;nica roja de la obra toledana del mismo asunto. Respecto a los <italic>putti</italic> que vuelan debajo de la Virgen, parecen derivarse del <italic>Bautismo</italic> del Prado. Al menos podemos identificar dos de ellos.</p>

			<p>El siguiente an&#x00E1;lisis nos revelar&#x00E1; que la fantas&#x00ED;a grequiana opera seg&#x00FA;n una l&#x00F3;gica rigurosa, casi matem&#x00E1;tica.</p>

			<p>El &#x00E1;ngel a la izquierda que baja la vista y sostiene la t&#x00FA;nica roja de Jes&#x00FA;s en el <italic>Bautismo</italic> del Prado abandona su propia cabeza y, en su lugar, absorbe la que asoma a su espalda que, por el contrario, alza la vista, para transformarse en el &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica verde del <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera. En este proceso de metamorfosis queda igualmente absorbido el motivo del &#x00E1;ngel que se arrodilla delante de Cristo alzando sus manos con una admiraci&#x00F3;n exaltada. La transmutaci&#x00F3;n se ha producido tanto en la mano levantada de la misma manera y el color verde de la t&#x00FA;nica que caracterizan la nueva imagen ang&#x00E9;lica, como en los mismos trazos m&#x00E1;s agudos de pinceladas —pero, sin llegar a obtener el mismo car&#x00E1;cter ya se&#x00F1;alado de ‘raspadas de hacha’— que definen tanto la forma del ala desplegada como el claroscuro flameante y relampagueante de la t&#x00FA;nica, que deja traslucirse el volumen corp&#x00F3;reo del sujeto. En el <italic>Bautismo</italic> del Prado se observan dos modos caligr&#x00E1;ficos distintos: uno caracterizado en la manera de modelar la imagen del &#x00E1;ngel azul de la izquierda, otro ejemplificado en la forma m&#x00E1;s abstracta y ‘cubista’ de definir la figura del &#x00E1;ngel verde del centro de la composici&#x00F3;n. En la &#x00FA;ltima versi&#x00F3;n del Hospital Tavera el pintor introduce otro tipo de caligraf&#x00ED;a m&#x00E1;s nervioso y vermicular, que no es identificable con el estilo de Jorge Manuel y que nos recuerda de manera inconfundible aquel estilo caligr&#x00E1;fico del joven candiota que pint&#x00F3; la primera versi&#x00F3;n de la <italic>Expulsi&#x00F3;n de los Mercaderes</italic> (Washington, National Gallery).</p>

			<p>El &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica azul de la obra madrile&#x00F1;a, intercambiando la funci&#x00F3;n de una de sus manos con la del &#x00E1;ngel que se arrodilla enfrente, se transform&#x00F3; en el &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica verde de la versi&#x00F3;n toledana: en esta el &#x00E1;ngel arrodillado ya no alza su mano como su antecesor, sino recibe la ca&#x00ED;da de la vestimenta de Jes&#x00FA;s como el &#x00E1;ngel de pie de la obra precedente. En su manera sofisticada, casi simb&#x00F3;lica, de sujetar la tela se conecta tambi&#x00E9;n con el gesto de aquel &#x00E1;ngel verde, antecesor suyo, cuya mano alzada, adem&#x00E1;s de expresar su sentimiento exaltado parece cumplir la funci&#x00F3;n de sujetar otra punta de la t&#x00FA;nica del Se&#x00F1;or. El &#x00E1;ngel de la t&#x00FA;nica azul con su vista dirigida hacia abajo pudo integrar la cabeza colindante que levanta su mirada por brotar esta pr&#x00E1;cticamente de su propio cuerpo: s&#x00F3;lo tapando la propia cabeza del &#x00E1;ngel podemos trasplantarla sin dificultad en su cuerpo. Gracias a la integraci&#x00F3;n de esta cabeza escorzada y apuntada hacia arriba, el &#x00E1;ngel pudo fundirse con el colega arrodillado de enfrente.</p>

			<p>Hemos comprendido el porqu&#x00E9; del cambio crom&#x00E1;tico de la t&#x00FA;nica entre los dos &#x00E1;ngeles de pie correspondientes, que asisten igualmente al <italic>Bautismo</italic> de Cristo: el antecedente con la t&#x00FA;nica azul y su descendiente con la t&#x00FA;nica verde. ¿Por qu&#x00E9; entonces el &#x00E1;ngel arrodillado de la &#x00FA;ltima versi&#x00F3;n del <italic>Bautismo</italic> viste ahora de rojo en lugar de verde como su antecesor, que ocupaba el mismo puesto en el cuadro del Prado? Por supuesto, desde el punto de vista de la nueva organizaci&#x00F3;n crom&#x00E1;tica tiene su propia explicaci&#x00F3;n. En esta nueva versi&#x00F3;n el espacio horizontal alargado que ocupaba antes la mancha roja de la t&#x00FA;nica de Jes&#x00FA;s ha quedado reducido a menos de la mitad, y la nueva mancha roja extensa que aparece, ahora vertical, compensa esta reducci&#x00F3;n. Y paralelamente, la mancha azul vertical, partida en dos partes por la cinta roja, de la t&#x00FA;nica del &#x00E1;ngel que est&#x00E1; detr&#x00E1;s de Cristo, de la obra precedente, al ser sustituida por una mancha verde en la nueva versi&#x00F3;n, se traslada a la parte delantera de Jes&#x00FA;s transmut&#x00E1;ndose en otras dos manchas azules —de nuevo interpuestas con una mancha roja— que configuran el manto del Se&#x00F1;or. La mancha roja sostenida por la azul en el lienzo anterior se invierte en su relaci&#x00F3;n, siendo ahora la mancha roja quien sostiene la azul. Para pintar este manto, un nuevo motivo, El Greco elimina el ala que asomaba en la espalda del &#x00E1;ngel arrodillado. El porqu&#x00E9; haber introducido nuevas grandes manchas azules puestas en paralelo, y de haber partido el grupo de los &#x00E1;ngeles en dos partes, agigantando al mismo tiempo de manera desorbitada a los dos protagonistas de la escena, Cristo y el Bautista, se explica asimismo por el cambio producido en el formato del lienzo: el espacio pict&#x00F3;rico aumentado por un formato m&#x00E1;s ancho ha tenido que ser llenado por nuevos motivos, como se observa tambi&#x00E9;n en la parte superior del lienzo. La mancha azul que corr&#x00ED;a en direcci&#x00F3;n vertical, interceptada por una banda roja, ha sido sustituida por dos manchas azules colocadas una al lado de la otra e interceptadas igualmente por una banda roja, pero doblemente ancha. Sin embargo, esta explicaci&#x00F3;n no es suficiente para comprender el porqu&#x00E9; de la aparici&#x00F3;n del &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica roja del <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera (fig. h).</p>

			<p>Lo que permiti&#x00F3; al &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica azul absorber simult&#x00E1;neamente la cabeza del &#x00E1;ngel que asoma a su espalda y la figura del &#x00E1;ngel que se arrodilla delante de Jes&#x00FA;s debe ser, aparte de las razones ya se&#x00F1;aladas, el hecho de que en la fantas&#x00ED;a de El Greco estas dos im&#x00E1;genes estaban &#x00ED;ntimamente asociadas como algo fundamentalmente id&#x00E9;ntico. En realidad, tanto la cabeza del &#x00E1;ngel de la extrema izquierda que mira hacia arriba como el &#x00E1;ngel arrodillado en la parte central con la misma actitud de la mirada se conectan ambos con el &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica roja que recibe con ambas manos la sangre de Cristo en la <italic>Crucifixi&#x00F3;n</italic> del Prado (fig. e). La identidad entre el &#x00E1;ngel pelirrojo de la extrema izquierda del <italic>Bautismo</italic> madrile&#x00F1;o y el &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica roja, igualmente pelirrojo, de la <italic>Crucifixi&#x00F3;n</italic> llega a ser hasta en su fisonom&#x00ED;a Por otro lado, este &#x00E1;ngel es una imagen espejada del &#x00E1;ngel arrodillado del primer cuadro excepto su mano adelantada y el color de su t&#x00FA;nica; y si nos fijamos en estos detalles el mismo &#x00E1;ngel coincide exactamente, como visi&#x00F3;n tridimensional, con el &#x00E1;ngel arrodillado del <italic>Bautismo</italic> toledano excepto su mano levantada. Se comprende que por existir esta extraordinaria concatenaci&#x00F3;n imaginativa detr&#x00E1;s de la creaci&#x00F3;n del <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera, ha podido acompa&#x00F1;arse el cambio a primera vista tan chocante como la aparici&#x00F3;n del &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica roja, igualmente pelirrojo. Y se aclara la raz&#x00F3;n por qu&#x00E9; este &#x00E1;ngel sin alas est&#x00E1; colocado entre las dos manchas sim&#x00E9;tricas, que no se apartan demasiado, en su aspecto global, de un par de alas abiertas. Este par de manchas azules corresponden, sin duda, a la pareja de alas desplegadas del mencionado &#x00E1;ngel volador con t&#x00FA;nica roja de la <italic>Crucifixi&#x00F3;n</italic>. Asimismo se advierte que el motivo del brazo del &#x00E1;ngel del <italic>Bautismo</italic> toledano, que se dirige hacia delante en una l&#x00ED;nea diagonal dibujando una suave curva, se corresponde al motivo del brazo de la Magdalena arrodillada en el lugar exactamente correspondiente en la pintura del Museo del Prado (fig. f). No s&#x00F3;lo es eso. El mismo &#x00E1;ngel parece estar relacionado con la figura de San Juan que est&#x00E1; de pie detr&#x00E1;s de esta bella mujer penitenciaria como indicada en su identidad fison&#x00F3;mica, que no es accidental. En realidad, el motivo de este San Juan (hasta sus rodillas) fue empleado directamente por el pintor para definir la imagen de la Virgen que aparece en el tondo de Illescas con el tema de la <italic>Anunciaci&#x00F3;n</italic> s&#x00F3;lo cambiando los colores de sus vestidos, de verde-rojo a rojo-azul, para adaptarlos a la iconograf&#x00ED;a tradicional (fig. g). El arc&#x00E1;ngel Gabriel del mismo tondo ha inmigrado del <italic>Bautismo</italic> del Prado. La manera de extenderse sobre el suelo de las faldas de su t&#x00FA;nica roja, sobre todo, sus facciones angulosas, consumidas, p&#x00E1;lidas y nada bellas de esta Virgen, son las mismas cualidades que caracterizan al &#x00E1;ngel del <italic>Bautismo</italic> toledano. Pese a sus gestos diversos, ambas im&#x00E1;genes pueden ser consideradas como gemelas. Ahora bien este peque&#x00F1;o formato redondo tiene recortada una parte del manto y la t&#x00FA;nica de la Virgen. El arc&#x00E1;ngel Gabriel en la parte izquierda, que, como un ser ingr&#x00E1;vido, forma una especie de la luna creciente, ha podido aprovecharse sin dificultad de la imagen del &#x00E1;ngel que ocupaba el lugar correspondiente de la mitad superior de la composici&#x00F3;n del <italic>Bautismo</italic> del Prado, que forma aproximadamente un disco. Mar&#x00ED;a, que no puede estar suspendida como el mensajero de enfrente, claramente no ha sido posible adoptar la misma medida. Como se advierte, las im&#x00E1;genes que hemos asociado como sus antecesores con el &#x00E1;ngel arrodillado del <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera —el &#x00E1;ngel arrodillado del <italic>Bautismo</italic> del Prado, el &#x00E1;ngel volador a la izquierda as&#x00ED; como la Magdalena penitente de la <italic>Crucifixi&#x00F3;n</italic> del mismo museo y, por &#x00FA;ltimo, la Virgen de este tondo de Illescas— son comunes en que ninguna de ellas exhibe sus pies. El llamativo pie apoyado en la punta de los dedos que exhibe el &#x00E1;ngel del <italic>Bautismo</italic> toledano no est&#x00E1; anticipado por ninguna de estas im&#x00E1;genes que le anteceden. ¿Carece este &#x00E1;ngel su prototipo que no faltase este motivo en el sistema compositivo del cretense?</p>

			<p>Parece complementar esta falta el <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic>: es el &#x00E1;ngel que aparece en la parte derecha del Bautismo de Cristo, una de las seis escenas de esta obra primitiva que se conserva en la Galer&#x00ED;a Estense (fig. c). Este &#x00E1;ngel no est&#x00E1; de rodillas delante de Cristo, sino est&#x00E1; de pie detr&#x00E1;s de &#x00E9;l. Pero, no debemos pasar por alto los siguientes hechos: 1) el &#x00E1;ngel est&#x00E1; situado en el lado derecho de Jes&#x00FA;s custodiando con reverencia su vestimenta; 2) el mismo &#x00E1;ngel lleva una t&#x00FA;nica roja y su pie izquierdo visible est&#x00E1; levantado en vertical sobre la punta de los dedos; 3) le acompa&#x00F1;an dos &#x00E1;ngeles y uno de ellos lleva una t&#x00FA;nica de color oro; 4) y esta pareja de &#x00E1;ngeles acompa&#x00F1;antes con fisonom&#x00ED;a parecida y con su rostro igualmente vuelto hacia la derecha en tres cuartos, encuentran sus contrapartidas en la &#x00FA;ltima versi&#x00F3;n de la misma iconograf&#x00ED;a, aunque repartidas en ambos lados de Jes&#x00FA;s. S&#x00ED;ntomas de que en su vejez El Greco recuerda con nostalgia esta obra juvenil se manifiesta tambi&#x00E9;n en otras obras. Basta constatar solamente la naturaleza extraordinariamente consistente y compleja del proceso imaginativo de El Greco que se transparenta en un fen&#x00F3;meno a primera vista tan insignificante como la aparici&#x00F3;n del &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica roja del <italic>Bautismo</italic> del Hospital Tavera.</p>

			<p>Respecto al car&#x00E1;cter consistente de su sistema imaginativo, queremos a&#x00F1;adir algo m&#x00E1;s. E1 Greco, que pint&#x00F3; el <italic>Bautismo</italic> del Prado estando ya en su cumbre del dominio t&#x00E9;cnico y maduraci&#x00F3;n estil&#x00ED;stica, no menospreci&#x00F3; esta obra creada en sus d&#x00ED;as juveniles haciendo depender su esquema compositivo fundamentalmente de ella. El dramatismo se ha acrecentado por el aumento de figuras humanas que crean una cierta sensaci&#x00F3;n de <italic>horror vacui</italic>, acompa&#x00F1;ada por el claroscuro violento, y el escenario ha sido trasladado desde un apacible arroyo con vistas abiertas a un rocoso valle con vistas cerradas de alguna serran&#x00ED;a castellana. En cuanto a la parte baja de la composici&#x00F3;n, sin embargo, lo que hizo es esencialmente invertir la posici&#x00F3;n de los dos protagonistas y sus acompa&#x00F1;antes. Es sorprendente observar la fidelidad con la que el torso de Cristo se conserva con la misma inclinaci&#x00F3;n y gesto de juntar las manos. En cuanto a la parte alta, la composici&#x00F3;n ha sufrido ciertamente un cambio radical. Pero no debemos pasar por alto un detalle importante: el torrente luminoso que se avalancha, siguiendo el descenso del Esp&#x00ED;ritu Santo desde e1 cie1o y dejando su estela con forma compleja y extra&#x00F1;a de ramificaciones del cuadro madrile&#x00F1;o (fig. d). Su antecedente exacto se encuentra en la mencionada tabla del <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic> (fig. c) y s&#x00F3;lo en ella.</p>

			<p>Pero no s&#x00F3;lo eso. Como se ve, ¡el pintor no abandon&#x00F3; el motivo formal de la mancha verdosa que constitu&#x00ED;a el ropaje de Jes&#x00FA;s en la pintura a1 temple! Esta mancha de forma extra&#x00F1;a, colindante con el cuerpo de Cristo de la obra protot&#x00ED;pica corresponde exactamente, en su forma y color as&#x00ED; como en su ubicaci&#x00F3;n, a la t&#x00FA;nica del &#x00E1;ngel arrodillado, que aparece igualmente junto con el cuerpo desnudo de Cristo y a su derecha, en el cuadro del Prado (fig. d). Su b&#x00E1;sica identidad se hace patente si eliminamos la cabeza junto con el brazo izquierdo alzado de este &#x00E1;ngel.</p>

			<p>Despu&#x00E9;s de este an&#x00E1;lisis imprescindible, retornemos de nuevo al grupo celestial de <italic>Vista y Plano</italic> (fig. b). Se advertir&#x00E1; que la mancha verdosa que lleva la Virgen y que debe de representar la casulla para San Ildefonso tiene un parentesco innegable con otras dos manchas de la misma tonalidad de verde-amarillo, que representan, cada una, la t&#x00FA;nica de Jes&#x00FA;s en el <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic> y la t&#x00FA;nica del &#x00E1;ngel arrodillado en el <italic>Bautismo</italic> del Prado.</p>

			<p>Aqu&#x00ED; est&#x00E1; establecida una clara genealog&#x00ED;a entre el ropaje verdoso de Cristo en la escena del <italic>Bautismo</italic> del <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic>, el &#x00E1;ngel arrodillado con la t&#x00FA;nica verde-amarillo del <italic>Bautismo</italic> del Prado, y la casulla de color verdoso que lleva la Virgen en <italic>Vista y Plano</italic>. Se advierte que la estrecha y sorprendente correspondencia entre estos dos &#x00FA;ltimos y su analog&#x00ED;a tanto formal como lum&#x00ED;nica y crom&#x00E1;tica observable entre ambas im&#x00E1;genes es suficientemente grande como para permitirnos suponer una causalidad program&#x00E1;tica. De hecho, despu&#x00E9;s de observar la imagen del &#x00E1;ngel con su mano alzada, si nos fijamos en esta mancha amorfa cuya punta luminosa se proyecta hacia la Virgen ¿no nos causar&#x00ED;a la ilusi&#x00F3;n de que el &#x00E1;ngel se evapora de repente, dejando s&#x00F3;lo este despojo suyo, que est&#x00E1; tambi&#x00E9;n a punto de desaparecer? Esta mancha extra&#x00F1;a sin forma, como substancia gaseosa, conserva con fidelidad la original distribuci&#x00F3;n del claroscuro, especialmente notable en la parte saliente iluminada, que se conecta con la mano izquierda de la Virgen. Esta parte de la mancha con forma de cono alargado es propiamente hablando, m&#x00E1;s que una parte de la casulla el desecho del original brazo proyectado del &#x00E1;ngel exaltado de la obra madrile&#x00F1;a. El proceso del cambio acaecido de la mancha abstracta del <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic> a la imagen encantadora del &#x00E1;ngel del <italic>Bautismo</italic> del Prado prosigue su curso y as&#x00ED; cierra su circuito, volvi&#x00E9;ndose de nuevo esta imagen concreta en otra mancha abstracta que aparece en <italic>Vista y Plano de Toledo</italic>.</p>

			<p>Por otra parte, el &#x00E1;ngel sentado de espaldas en la extrema izquierda del grupo celestial de <italic>Vista y Plano</italic> (fig. b) se conecta estrechamente con la figura del pastor anciano que se arrodilla del mismo modo en primer p1ano de la <italic>Adoraci&#x00F3;n de los Pastores</italic> (fig. k) pintado para Santo Domingo el Antiguo al comienzo del periodo toledano. La composici&#x00F3;n de la visi&#x00F3;n est&#x00E1; sin duda asociada tambi&#x00E9;n con esta iconograf&#x00ED;a tradicional. Pero, el mismo &#x00E1;ngel por estar suspendido en el cielo y situado al lado derecho de la Virgen dirigi&#x00E9;ndose a ella, establece el mayor lazo con el &#x00E1;ngel de la <italic>Asunci&#x00F3;n</italic> (Chicago) con el mismo gesto de adoraci&#x00F3;n y vestido de violeta claro, muy atractivo con sus reflejos <italic>cangianti</italic> (fig. i). La identidad es patente en su com&#x00FA;n silueta, a pesar de que uno muestra su frente y otro su espalda, uno exhibe sus manos, otro las esconde. Es notable la coincidencia de la l&#x00ED;nea luminosa ligeramente ondulada que corta limpiamente la base de cada imagen. La asombrosa coincidencia entre estas dos im&#x00E1;genes no se limita a estos detalles.</p>

			<p>Las dos cabezas que asoman entre este &#x00E1;ngel y la Virgen del grupo visionario se corresponden, pues, con los dos &#x00E1;ngeles que asoman sobre el &#x00E1;ngel con las manos juntas de la <italic>Asunci&#x00F3;n</italic>. Es importante la identidad entre el &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica verde de este cuadro estadounidense con el &#x00E1;ngel que asoma justo sobre el brazo derecho extendido de la Virgen y que se funde con la casulla portada por ella del otro cuadro. El &#x00E1;ngel de la visi&#x00F3;n ya no levanta sus manos como su antecesor, pero la borrosa imagen de una cabeza con largo cuello que sale de su hombro derecho corta la ra&#x00ED;z del ala desplegada justo como el brazo alzado del &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica verde tapa la juntura del ala que asoma detr&#x00E1;s de s&#x00ED;. El m&#x00E1;s significativo de todos estos v&#x00ED;nculos entre las dos im&#x00E1;genes se halla entre la t&#x00FA;nica verde que lleva el .&#x00E1;ngel de la <italic>Asunci&#x00F3;n</italic> (fig. i) y la casulla verdosa portada por la Virgen en <italic>Vista y Plano</italic> (fig. b)<italic></italic> . En este &#x00FA;ltimo cuadro entre la mencionada cabeza y la casulla intercepta la mancha rosa horizontal que configura el brazo derecho de la Virgen; en la obra de Chicago la mancha roja horizontal que es el brazo de la Virgen ya no las intercepta, sino, elev&#x00E1;ndose, las deja cobijarse bajo su protecci&#x00F3;n. Pero, en ambos casos, la mancha verdosa —la t&#x00FA;nica o la casulla— se interpone entre la Virgen y el &#x00E1;ngel arrodillado a la izquierda.</p>

			<p>No es f&#x00E1;cil saber si El Greco aprovech&#x00F3; a sabiendas la mancha verdosa del <italic>Tr&#x00ED;ptico de M&#x00F3;dena</italic> (fig. c) para la t&#x00FA;nica del &#x00E1;ngel con sus manos alzadas de la <italic>Asunci&#x00F3;n</italic>; tampoco si el pintor ya ten&#x00ED;a asociado al &#x00E1;ngel con las manos juntas del mismo lienzo en el momento de su plasmaci&#x00F3;n con el Cristo bautizado del mismo tr&#x00ED;ptico. Pero, es completamente seguro que cuando El Greco pint&#x00F3; el <italic>Bautismo</italic> del Prado (fig. d) se acord&#x00F3; tanto de la pareja de las im&#x00E1;genes ang&#x00E9;licas del cuadro estadounidense como de los dos motivos de la tabla estense (Cristo y su t&#x00FA;nica), estableciendo, adem&#x00E1;s, una identificaci&#x00F3;n entre ambos grupos formales. El &#x00E1;ngel arrodillado en el centro del cuadro madrile&#x00F1;o es una imagen invertida del &#x00E1;ngel con la t&#x00FA;nica verde de la <italic>Asunci&#x00F3;n</italic> (fig. i) cuya mano alzada alcanza el extremo de una cinta roja extendida en l&#x00ED;nea horizontal justo como ocurre con la mano alzada de aquel &#x00E1;ngel. La conexi&#x00F3;n del cuadro madrile&#x00F1;o con <italic>Vista y Plano</italic> (fig. b) es tan directo como la que establece el lienzo de Chicago con este &#x00FA;ltimo.</p>

			<p>Como puede verse, entre la Virgen que lleva una casulla en sus manos y el joven que porta un plano de la ciudad (fig. a) se repite el motivo formal b&#x00E1;sicamente id&#x00E9;ntico. Entre ambas im&#x00E1;genes se produce un eco rec&#x00ED;proco que atraviesa el ancho cielo de Castilla. Este es uno de los procedimientos que el pintor toledano emplea con cierta frecuencia y que podr&#x00ED;amos calificar de musical por estructurar la forma a base de repetir una melod&#x00ED;a esencial, un <italic>Leitmotiv</italic>, o de po&#x00E9;tico por estar articuladas las im&#x00E1;genes con sus ‘rimas.’ El citado ejemplo de <italic>Vista y Plano</italic> no es excepcional, sino sus ejemplos son innumerables. Si citamos s&#x00F3;lo algunos se encuentra la misma forma de <italic>rimar</italic> entre el soldado de espaldas en el primer plano y el violoncelista en el cielo, el &#x00E1;ngel volador no invertido y el cad&#x00E1;ver invertido en el suelo del <italic>San Mauricio</italic>, o entre el se&#x00F1;or de Orgaz y el &#x00E1;ngel portador de su alma, entre el Bautista y el sacrist&#x00E1;n de espaldas a la derecha y, por &#x00FA;ltimo, entre Santo Tom&#x00E1;s y el monje agustino a la izquierda, del <italic>Entierro del Conde de Orgaz</italic>. El constatar este hecho es importante en este momento.</p>

			<p>Existe una imagen que establece un parentesco muy estrecho con el joven que nos ense&#x00F1;a el plano de la ciudad en <italic>Vista y Plano</italic>. Es la figura de San Jer&#x00F3;nimo que nos muestra una p&#x00E1;gina abierta de la <italic>Vulgata</italic> en el primer plano a la derecha de la ya citada <italic>Adoraci&#x00F3;n de los Pastores</italic> (Santander, Fundaci&#x00F3;n Bot&#x00ED;n) que El Greco pint&#x00F3; para Santo Domingo el Antiguo (fig. k) . La imagen misma de este anciano que vuelve su mirada <italic>in contrapposto</italic> hacia el espectador, por no estar visto de frente, se aleja en este aspecto del joven del plano. A pesar de esta discrepancia formal, este San Jer&#x00F3;nimo se identifica perfectamente con el joven en su funci&#x00F3;n con respecto a cada composici&#x00F3;n. La raz&#x00F3;n de llamar al cuadro toledano “vista y plano de Toledo” es porque el joven en primer t&#x00E9;rmino a la derecha nos exhibe el plano que corresponde al espect&#x00E1;culo urban&#x00ED;stico real que se desarrolla detr&#x00E1;s de &#x00E9;l, en el fondo, es decir, porque nos ense&#x00F1;a su concepto abstracto, presentado en forma reducida y plana. Mientras que la p&#x00E1;gina de la Biblia iluminada por la vela encendida y sostenida por el anciano es, sin lugar a dudas, el cap&#x00ED;tulo segundo del <italic>Evangelium secundum Lucam</italic>, y la raz&#x00F3;n por la que &#x00E9;l nos lo se&#x00F1;ala es obviamente porque la escena que se est&#x00E1; desarrollando a su lado es la actualizaci&#x00F3;n de esta descripci&#x00F3;n hecha por San Lucas. Nos est&#x00E1; apuntando el pasaje del evangelio que corresponde a la visi&#x00F3;n viva y real donde acuden los pastores para adorar al Reci&#x00E9;n Nacido. Por lo tanto, el cuadro podr&#x00ED;a titularse con mayor exactitud: <italic>Escena y Escritura de la Adoraci&#x00F3;n de los Pastores</italic>. En este sentido son dos composiciones <italic>equivalentes</italic>. De esta manera ambos personajes, que son, cada uno, los intermediarios entre la escena pintada y el espectador, coinciden en que, delante de una escena real, nos muestran su explicaci&#x00F3;n, es decir, su abstracci&#x00F3;n. Por ser una ‘abstracci&#x00F3;n’ tanto lo escrito en la p&#x00E1;gina de la Biblia como lo trazado en el plano, de estos est&#x00E1; excluida o derramada su ‘substancia’ o ‘realidad’, que es el paisaje urban&#x00ED;stico o la escena alegre de la adoraci&#x00F3;n; pero, cada uno de ellos est&#x00E1; representado por su imagen esencial. En el primero esta imagen esencial suya es la figura aleg&#x00F3;rica del r&#x00ED;o Tajo (fig. a), y en la &#x00FA;ltima es el Ni&#x00F1;o Jes&#x00FA;s, foco de la atenci&#x00F3;n de todos (fig. k). Y la figura vista en fuerte escorzo de <italic>Vista y Plano</italic> mantiene una analog&#x00ED;a formal evidente con la figura del Ni&#x00F1;o pintado en otro lienzo. Como indica la estrecha relaci&#x00F3;n que acabamos de descubrir entre la figura aleg&#x00F3;rica del r&#x00ED;o Tajo y el Ni&#x00F1;o Jes&#x00FA;s, la primera mantiene la misma relaci&#x00F3;n &#x00ED;ntima que el joven de la derecha con el grupo celestial (fig. b) que se dirige hacia la catedral toledana, cuya composici&#x00F3;n est&#x00E1; basada en la iconograf&#x00ED;a de la Adoraci&#x00F3;n, pero sin el Ni&#x00F1;o.</p>

			<p>La <italic>Adoraci&#x00F3;n de los Pastores</italic> de la primera &#x00E9;poca toledana conserva una relaci&#x00F3;n inesperadamente estrecha con <italic>Vista y Plano</italic>. El hecho de que el dios fluvial del r&#x00ED;o Tajo, a diferencia del modelo dureriano (el guardi&#x00E1;n de la izquierda de la <italic>Resurrecci&#x00F3;n</italic> de la serie <italic>kleine Passion</italic>) (fig. l) , oculta su rostro con el llamado <italic>profil fuyant</italic>, en el que gran parte del ojo, nariz y boca desaparece en el otro lado de la l&#x00ED;nea del contorno, significa que, como hemos anotado, esta imagen simboliza el agua subterr&#x00E1;nea que beneficia no s&#x00F3;lo la poblaci&#x00F3;n urbana de Toledo, sino tambi&#x00E9;n los campos cultivados y los bosques de su entorno. Si bien no ense&#x00F1;a su rostro y no aparece a la sobrefaz, constituye la base fundamental para el mantenimiento de la vida sobre la tierra, condici&#x00F3;n necesaria que garantiza al joven a la derecha, o sea, la vida sobre la tierra representada por los olivares del fondo, para que pueda mantener una juventud eternamente renovada.</p>

			<p>Sin embargo, el hecho de que el mismo dios fluvial mantenga un v&#x00ED;nculo formal estrecho con el Ni&#x00F1;o Jes&#x00FA;s de la <italic>Adoraci&#x00F3;n</italic> parece indicar un significado m&#x00E1;s serio y profundo que el pintor quiso implicar con su pintura. Y esto no debe ser ajeno a la elecci&#x00F3;n del tema de la adoraci&#x00F3;n de los pastores para el cuadro que pint&#x00F3; para decorar su propia tumba en Santo Domingo el Antiguo.</p>

						<p>“Del Griego aqu&#x00ED; lo que encerrarse pudo / yaze, piedad lo esconde, fee lo sella, / blando le oprime, blando mientras huella / &#x00E7;afir, parte que se hurt&#x00F3; del nudo... “</p>

			<p>As&#x00ED; pudo cantar fray Hortensio F&#x00E9;lix Paravicino a la muerte de su amigo delante de su tumba. Pocos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, sin embargo, los restos mortales del pintor fueron sacados de la tumba de Santo Domingo el Antiguo y trasladados a la Iglesia de San Torcuato, de la que no tardar&#x00E1;n en salir de nuevo. As&#x00ED;, despu&#x00E9;s de ir errante de un lugar a otro, hoy se desconoce por completo su paradero. Una situaci&#x00F3;n triste; nos invita a ser pensativos y una melancol&#x00ED;a nos invade. Desde otro punto de vista, empero, la grandiosa vista panor&#x00E1;mica de la ciudad de Toledo junto con las colinas de su entorno, pintada en <italic>Vista y Plano de Toledo</italic>, que constitu&#x00ED;a su “mejor patria” en su vida, ahora representa finalmente su gloriosa, inmensa e incomparable tumba, en un lugar de 1a cua1 un peregrino despistado, pero bienaventurado se tropieza con y “huella”, sin saberlo, su “parte que se hurt&#x00F3; del nudo” hace exactamente 400 a&#x00F1;os.</p>

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