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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.778n2007</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2016.778n2007</article-id>
			 
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				<subject>¿HAY MUJERES M&#x00C1;S ALL&#x00C1; DEL FEMINISMO? / DO SOME WOMEN GO BEYOND FEMINISM?</subject>
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				<article-title>Ecofeminismo: una nueva manera de mirar la naturaleza</article-title>
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					<trans-title>Ecofeminism: a new way to look at nature</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Ecofeminismo: una nueva manera de mirar la naturaleza</alt-title>
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					 <surname>Bel Bravo</surname>
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				<aff id="U1">Universidad de Ja&#x00E9;n</aff>
				
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="mabel@ujaen.es">mabel@ujaen.es</email></corresp>
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				<year>2016</year>
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			<year>2016</year>
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			<volume>192</volume>
			<issue>778</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El intento de erradicar la violencia en todas sus vertientes, que define a nuestro mundo, ha tenido su reflejo en el movimiento ecofeminista que, con diferentes perspectivas, ha tratado de conectar ambas cuestiones, feminismo y ecolog&#x00ED;a por las muchas implicaciones que conllevan entre s&#x00ED;. En este art&#x00ED;culo se analizan algunas de ellas desde una perspectiva interdisciplinar y se apuesta claramente por un ecofeminismo personalista y no constructivista.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The attempt to eradicate violence in all its forms, which defines our world, has been reflected in the ecofeminist movement. From different perspectives it has tried to link the two areas, feminism and ecology, and study the many implications involved in this relationship. In this article, some of them are discussed from an interdisciplinary perspective and support is given to a clearly personalist and non constructivist ecofeminism.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Ecolog&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>Feminismo</kwd>
				<kwd>Naturaleza</kwd>
				<kwd>Cultura</kwd>
				<kwd>Educaci&#x00F3;n</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title>	
				<kwd>Ecology</kwd>	
				<kwd>Feminism</kwd>
				<kwd>Nature</kwd>
				<kwd>Culture</kwd>
				<kwd>Education</kwd>
			</kwd-group>
			
		
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	<body>	
			
		<sec id="S0">
			<p>Hace unos a&#x00F1;os, en el seno del Seminario Interdisciplinar de Estudios sobre la Mujer de la Universidad de Ja&#x00E9;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>, que yo dirig&#x00ED;a en aquel momento, organizamos un curso para estudiantes universitarios que se titulaba <italic>Ecofeminismo: un reencuentro con la naturaleza</italic> y que iba en la l&#x00ED;nea de los estudios que estaba realizando sobre Historia de las Mujeres.</p>

			<p>El t&#x00ED;tulo llam&#x00F3; tanto la atenci&#x00F3;n que, a pesar de haber puesto un l&#x00ED;mite de 100 inscripciones, se nos matricularon 420 alumnos. Lo cual demostraba claramente por d&#x00F3;nde iban las inquietudes de la gente joven. Sin embargo, en los debates que suscitaron las distintas intervenciones de los ponentes, se advirti&#x00F3; que aunque el tema interesaba mucho estaba un poco desenfocado. </p>

			<p>Me explico: la idea que persegu&#x00ED;amos al organizar aquel curso era estudiar ese inter&#x00E9;s creciente que los temas ecol&#x00F3;gicos ten&#x00ED;an y tienen en el mundo actual, y destacar a la vez la privilegiada relaci&#x00F3;n que comparten con la mujer, por el hecho del superavit de experiencia que ella tiene en el cuidado y la conservaci&#x00F3;n de la naturaleza en su totalidad: naturaleza humana y no humana. Cuidado y conservaci&#x00F3;n que son valores en alza en este momento. Pero tambi&#x00E9;n se trataba de poner de manifiesto la incoherencia que supone defender a ultranza las cuestiones ecol&#x00F3;gicas, flora, fauna, clima, etc., y a la vez ignorar, o despreciar en muchos casos, al protagonista del medioambiente: el ser humano. Hambre, leyes abortistas y, sobre todo, mentalidad antinatalista as&#x00ED; lo confirmaban. </p>

			<p>Tema preocupante, porque se estaba generando entre los j&#x00F3;venes una especie de esquizofrenia: defensa de “una” naturaleza s&#x00ED;, pero de otra no, y a cualquier educador le importa que sus alumnos tengan una personalidad coherente, es decir, madura. Significaba entre otras cosas que la educaci&#x00F3;n adolec&#x00ED;a de alg&#x00FA;n que otro fallo, por ejemplo la super especializaci&#x00F3;n. Era urgente, por tanto, un di&#x00E1;logo entre las ciencias, porque cada una suele encerrarse en los l&#x00ED;mites de su propio lenguaje, y la especializaci&#x00F3;n tiende a convertirse en aislamiento y en absolutizaci&#x00F3;n del propio saber. Esto es algo que, a mi juicio, impide afrontar adecuadamente los problemas de la vida en general, y en concreto los que aqu&#x00ED; nos ocupan: los ecol&#x00F3;gicos.</p>

			<p>En este sentido, al menos desde la Antropolog&#x00ED;a filos&#x00F3;fica, la Teolog&#x00ED;a, la Historia y la Econom&#x00ED;a el tema requiere una perspectiva multidisciplinar.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1">
			<title>1. UNA MIRADA INTERDISCIPLINAR: ALGUNOS CONCEPTOS B&#x00C1;SICOS</title>
			
		<sec id="S1.1">

			<title>1.1. Antropolog&#x00ED;a filos&#x00F3;fica</title>

			<p>Siempre me ha llamado la atenci&#x00F3;n que se denomine ingenuidad epistemol&#x00F3;gica al esencialismo que presuntamente profesan los seguidores de un primer ecofeminismo, entre los que me encuentro, y que algunos sustituyen por el constructivismo (Puleo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2011</xref>). Pero vayamos por partes. Ingenuo es alguien que no sabe lo que es la “realidad”, que no est&#x00E1; en la “realidad” de las cosas, que, hablando coloquialmente, piensa que “to er mundo e gueno”. Habr&#x00ED;a que plantearse en primer lugar qu&#x00E9; entienden por “realidad” (de ah&#x00ED; las comillas) esos presuntos “realistas” ¿Solo lo que se ve, se oye, se palpa? Ser&#x00ED;a preciso entonces recordarles al escritor y aviador franc&#x00E9;s Antoine de Saint-Exupery cuando escribi&#x00F3;, en <italic>El Principito</italic>, la famosa frase <italic>“lo esencial es invisible a los ojos</italic>”, con cuyas palabras hace referencia a aquello que verdaderamente constituye a una persona: no su aspecto f&#x00ED;sico o su apariencia, sino su ser m&#x00E1;s &#x00ED;ntimo: sentimientos, pensamientos, etc. En definitiva, cuestiones metaf&#x00ED;sicas.</p>

			<p>El t&#x00E9;rmino “esencia” proviene del lat&#x00ED;n <italic>essentia</italic>, que a su vez deriva de un concepto griego. Se trata de una noci&#x00F3;n que hace referencia a lo caracter&#x00ED;stico y m&#x00E1;s importante de una cosa, que en muchos casos no se ve, pero que es tan real como lo que se puede ver, oler o tocar. As&#x00ED; pues, de acuerdo con esto, realista ser&#x00ED;a el que sabe que la esencia es aquello invariable y permanente que constituye la naturaleza de todo, lo cual no impide reconocer las muchas peculiaridades no esenciales que caracterizan a los seres vivos.</p>

			<p>El cambio o la sustituci&#x00F3;n, digamos de este supuesto esencialismo, a un mal llamado e inicial constructivismo se producir&#x00ED;a con la Modernidad ilustrada, siglos XVIII y XIX. Para el pensamiento ilustrado, fielmente expresado en la <italic>Enciclopedia</italic>, los conocimientos religiosos y metaf&#x00ED;sicos no son m&#x00E1;s que explicaciones ingenuas (esencialistas) que elabora el hombre no cient&#x00ED;fico. Pero el progreso de la ciencia acabar&#x00ED;a por iluminar todos los sectores y aspectos oscuros de la realidad, y mostrar&#x00ED;a la esterilidad de tales pseudociencias.</p>

			<p>Augusto Comte, padre del positivismo cientifista, supuso que la humanidad atraviesa en su historia tres etapas sucesivas: la religiosa, la metaf&#x00ED;sica y la cient&#x00ED;fica o positiva. Seg&#x00FA;n &#x00E9;l, el hombre primitivo ignora todo, teme todo y cree que las fuerzas de la naturaleza son dioses y esp&#x00ED;ritus superiores. Con el tiempo, la raz&#x00F3;n va depurando esta explicaci&#x00F3;n polite&#x00ED;sta hasta llegar a un solo Dios, concebido como supremo principio metaf&#x00ED;sico. Pero la evoluci&#x00F3;n constante de la raz&#x00F3;n acaba por descubrir que la metaf&#x00ED;sica es irreal e innecesaria: para explicar totalmente el universo basta con el conocimiento cient&#x00ED;fico basado en la observaci&#x00F3;n de los hechos y en la deducci&#x00F3;n matem&#x00E1;tica.</p>

			<p>As&#x00ED; pues, desde que nace la ciencia moderna con sus descubrimientos maravillosos, con leyes de una exactitud asombrosa y con el fruto sabroso de una t&#x00E9;cnica que eleva enormemente la calidad de vida, nace tambi&#x00E9;n la tentaci&#x00F3;n de conocer toda la realidad con exactitud matem&#x00E1;tica. Y como ello no es posible, porque los problemas vitales no se resuelven al modo matem&#x00E1;tico, el precio que se paga por esa exactitud va a ser el reduccionismo, que ahoga la compleja exuberancia de lo vivo y de lo humano.</p>

			<p>En gran medida, el problema de las/los que rechazan el esencialismo es ver naturaleza y cultura como opuestas, como antin&#x00F3;micas y no como diferentes y complementarias, que es lo que son. Es una visi&#x00F3;n del mundo que ve contradicciones all&#x00ED; donde solo hay contrastes, s&#x00ED;ntoma claro de mediocridad intelectual porque considerar la naturaleza como un principio contrapuesto al ser humano lleva consigo asumir que se trata de un enemigo al que hay que derrotar para obtener sus recursos y as&#x00ED; no nos puede extra&#x00F1;ar el lamentable estado en que se encuentran amplias zonas del planeta Tierra. Lo estudiaremos detenidamente m&#x00E1;s adelante.</p>

			<p>Sabemos que la consideraci&#x00F3;n de realidades como contrapuestas y enfrentadas: materia-esp&#x00ED;ritu, mal-bien, mundo-cielo… ha sido una postura recurrente a lo largo de la Historia. Gn&#x00F3;sticos, maniqueos, c&#x00E1;taros, bog&#x00F3;milos y otros movimientos filos&#x00F3;ficos han recogido este planteamiento dualista del mundo. En el plano de la conservaci&#x00F3;n ambiental, considerar la naturaleza como un principio contrapuesto al ser humano lleva consigo asumir que se trata de un enemigo al que hay que derrotar para obtener sus recursos. Para Derrick (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1987</xref>), un ensayista interesado en las conexiones entre teolog&#x00ED;a y medio ambiente, buena parte del problema ecol&#x00F3;gico se relaciona con una concepci&#x00F3;n maniquea de la realidad material, que considera necesario transformar el estado natural para darle valor, ya que solo lo originado por el esp&#x00ED;ritu humano ser&#x00ED;a bueno. En otras palabras, lo natural ser&#x00ED;a un estado primitivo que habr&#x00ED;a que elevar al estadio de “civilizado” por la intervenci&#x00F3;n humana, que fundamentar&#x00ED;a su desarrollo en una permanente conquista de la naturaleza hostil.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1.2">
			<title>1.2. Teolog&#x00ED;a</title>

			<p>En este sentido, tambi&#x00E9;n es necesario dialogar con la Teolog&#x00ED;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> ya que considerar al mundo como bueno en s&#x00ED; mismo porque ha salido de las manos de Dios, permite enfocar con una actitud positiva la cuesti&#x00F3;n ecol&#x00F3;gica, sabiendo que si el dise&#x00F1;o original de Dios era bueno, nuestra intervenci&#x00F3;n no necesariamente perfecciona la naturaleza (aunque tampoco tiene por qu&#x00E9; ser siempre negativa). En suma, tambi&#x00E9;n los estados naturales, esos estadios no transformados tienen un valor en s&#x00ED; mismos para el ser humano, por ejemplo, para contemplar reflejos de la belleza divina, o para aprender m&#x00E1;s sobre el funcionamiento de nuestra realidad material. Ciertamente, el aprovechamiento de los recursos naturales implica un notable esfuerzo, sobre todo en aquellos per&#x00ED;odos de la Historia, o a&#x00FA;n hoy en ciertas regiones del planeta, con condiciones de supervivencia m&#x00E1;s precarias, pero esa contraposici&#x00F3;n hemos de enmarcarla en el desequilibrio moral causado por el pecado, y no en el designio original de Dios. </p>

			<p>As&#x00ED; lo indicaba Juan Pablo II en la <italic>Centessimus Annus</italic>: </p>

						<disp-quote><p>En la ra&#x00ED;z de la insensata destrucci&#x00F3;n del ambiente natural hay un error antropol&#x00F3;gico, por desgracia muy difundido en nuestro tiempo. El hombre, que descubre su capacidad de transformar y, en cierto sentido, de <italic>crear</italic> el mundo con el propio trabajo, olvida que &#x00E9;ste se desarrolla siempre sobre la base de la primera y originaria donaci&#x00F3;n de las cosas por parte de Dios. Cree que puede disponer arbitrariamente de la tierra, someti&#x00E9;ndola sin reservas a su voluntad como si ella no tuviese una fisonom&#x00ED;a propia y un destino anterior dados por Dios, y que el hombre puede desarrollar ciertamente, pero que no debe traicionar. En vez de desempe&#x00F1;ar su papel de colaborador de Dios en la obra de la creaci&#x00F3;n, el hombre suplanta a Dios y con ello provoca la rebeli&#x00F3;n de la naturaleza, m&#x00E1;s bien tiranizada que gobernada por &#x00E9;l” (Juan Pablo II, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1991</xref>, n. 37). </p></disp-quote>

			<p>Pero veamos algo de Historia.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1.3">
			<title>1.3. Historia</title>

			<p>A lo largo de la Historia ha habido muchas posturas que dan respuesta a por qu&#x00E9; conservar la naturaleza, si bien han sido mayoritarios los planteamientos en los que la naturaleza se ha considerado una fuente de riqueza, y los recursos naturales simplemente como medios para satisfacer las demandas materiales del ser humano. En nuestra &#x00F3;rbita cultural resulta relativamente reciente la preocupaci&#x00F3;n por temas ambientales, tal y como los entendemos hoy. Ciertamente, desde la &#x00E9;poca cl&#x00E1;sica podemos rastrear estudios que podr&#x00ED;amos denominar “naturalistas”, pero realmente solo a partir de mediados del siglo XIX comienza el movimiento conservacionista propiamente dicho. Los pioneros de esa corriente ideol&#x00F3;gica son tres pensadores norteamericanos, Emerson, Thoreau y Marsh, que plantean una cr&#x00ED;tica al desarrollo economicista que se produce en su pa&#x00ED;s en esas d&#x00E9;cadas, basado en una transformaci&#x00F3;n abusiva de la naturaleza. Ese caldo de cultivo se plasma en el nacimiento de los primeros grupos ecologistas (Sierra Club en 1892), y en la declaraci&#x00F3;n de los primeros parques nacionales (Yellowstone, 1872). Buena parte de esta actividad se desarrolla en torno a las figuras de John Muir y Gillford Pinchot, uno m&#x00E1;s en la l&#x00ED;nea del ecologismo militante, y otro m&#x00E1;s orientado hacia la planificaci&#x00F3;n ambiental. </p>

			<p>En los a&#x00F1;os sesenta tuvo un impacto excepcional el libro de Rachel Carson, <italic>La primavera silenciosa</italic>, que denunciaba el impacto indirecto del DDT<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref> sobre la mortalidad de las aves, y supuso a la larga su prohibici&#x00F3;n en EE.UU. en 1972. Esto se consider&#x00F3; uno de los primeros &#x00E9;xitos del movimiento ecologista frente a la industria qu&#x00ED;mica. En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas, esta preocupaci&#x00F3;n ambiental ha adquirido tintes cada vez m&#x00E1;s fuertes, cre&#x00E1;ndose incluso escuelas filos&#x00F3;ficas que conceden a la naturaleza derechos equivalentes a los seres humanos. Junto a ello, la actividad de los grupos ecologistas ha sido cada vez m&#x00E1;s protagonista, logr&#x00E1;ndose introducir los aspectos medioambientales en pr&#x00E1;cticamente todas las &#x00E1;reas de la planificaci&#x00F3;n territorial, al menos en los pa&#x00ED;ses desarrollados, donde el medio ambiente forma un pilar b&#x00E1;sico de eso que denominamos nebulosamente como “progreso”.</p>

			<p>Ahora bien, la situaci&#x00F3;n ambiental del Planeta dista mucho de ser id&#x00F3;nea, y todav&#x00ED;a son m&#x00FA;ltiples los problemas creados por una actividad productiva no siempre asociada con la satisfacci&#x00F3;n de las necesidades b&#x00E1;sicas de los seres humanos. Las tremendas cifras de deforestaci&#x00F3;n en los pa&#x00ED;ses en desarrollo, principalmente en las regiones tropicales, llevan consigo una p&#x00E9;rdida de biodiversidad, degradaci&#x00F3;n de suelos, deterioro de la calidad de las aguas y mayor impacto de las inundaciones. La contaminaci&#x00F3;n del agua por vertidos industriales y el deterioro de acu&#x00ED;feros por sobre-explotaci&#x00F3;n agr&#x00ED;cola es un fen&#x00F3;meno bastante generalizado internacionalmente. Los incendios forestales alteran los ciclos naturales de regeneraci&#x00F3;n, contribuyen a la degradaci&#x00F3;n de los suelos y al aumento de la contaminaci&#x00F3;n del aire. Los procesos de desertificaci&#x00F3;n causados por la actividad humana tambi&#x00E9;n son cada vez m&#x00E1;s preocupantes. Finalmente, el reto actual que plantea detener las emisiones de gases de efecto invernadero va a llevar consigo un ingente esfuerzo por preservar las masas forestales y reducir la dependencia de los combustibles f&#x00F3;siles. El equilibrio entre el uso responsable de los recursos naturales y mantener un legado biol&#x00F3;gico a las generaciones futuras resulta cada vez m&#x00E1;s complicado, pero a la vez se subraya la importancia de lograr ese equilibrio para conseguir la tan deseada sostenibilidad de nuestro modelo de desarrollo econ&#x00F3;mico. Parece pertinente, en este sentido, preguntarnos: ¿A lo largo de la Historia nadie se ha planteado cu&#x00E1;les son las implicaciones &#x00E9;ticas de esa conservaci&#x00F3;n de la naturaleza?, ¿qu&#x00E9; principios filos&#x00F3;ficos la fundamentan?, ¿cu&#x00E1;les son las actitudes propias de un ser humano responsable ante esa disyuntiva?</p>

			<p>La cumbre de Copenhague<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>, que se celebr&#x00F3; hace unos a&#x00F1;os, puso de manifiesto de nuevo estos problemas. So capa de una preocupaci&#x00F3;n, completamente justificada por otra parte, por el hecho de que el medio ambiente se encuentre en un estado lamentable, al final ¿qui&#x00E9;n ten&#x00ED;a, seg&#x00FA;n los ilustres delegados, la culpa del desastre ecol&#x00F3;gico?, pues el exceso de poblaci&#x00F3;n.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S1.4">
			<title>1.4. Poblaci&#x00F3;n/producci&#x00F3;n</title>

			<p>Pero no se trataba de los que ya estamos aqu&#x00ED;, que somos los que nos lo estamos cargando, sino los que est&#x00E1;n por venir, los no nacidos. Es una manera como otra cualquiera de echar balones fuera: muerto el perro se acab&#x00F3; la rabia: cuantos menos comensales en el almuerzo de la vida, a m&#x00E1;s cabemos. Resucitado, una vez m&#x00E1;s, el falso dilema enunciado por Malthus en el siglo XVIII entre poblaci&#x00F3;n y alimentos, entre poblaci&#x00F3;n y producci&#x00F3;n, cuando a estas alturas es conocido por todos que el problema es esencialmente de distribuci&#x00F3;n.</p>

			<p>Es un tema antiguo, y descartado como falso por los m&#x00E1;s ilustres economistas, pero que resucita con peri&#x00F3;dica monoton&#x00ED;a. Un reciente premio Nobel, Julian Simon<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>, ha dejado bien claro en sus trabajos que la aut&#x00E9;ntica riqueza de un pa&#x00ED;s es su poblaci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. Pero hagamos un poco de historia sobre este asunto.</p>

			<p>Es Malthus quien por primera vez plantea el dilema “poblaci&#x00F3;n-bienestar” en su obra <italic>Ensayo sobre el principio de la poblaci&#x00F3;n</italic> que aparece por primera vez en <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1798/1998</xref>. En su libro apenas si tiene inter&#x00E9;s el aparente conflicto que plantea entre poblaci&#x00F3;n y producci&#x00F3;n de bienes de consumo suponiendo sin mayores pruebas que en un proceso industrializador, la primera aumenta en proporci&#x00F3;n geom&#x00E9;trica y la segunda en proporci&#x00F3;n aritm&#x00E9;tica y que, por consiguiente, para evitar los efectos inmorales del pauperismo no hay otro camino que la disminuci&#x00F3;n de la natalidad en los medios obreros, acomod&#x00E1;ndola a la productividad econ&#x00F3;mica.</p>

			<p>Pero lo que importa es que Malthus quer&#x00ED;a que su argumento fuera un argumento contra la reforma social de su tiempo, nunca pens&#x00F3; en utilizarlo de ninguna otra manera. Sin embargo, el neomaltusianismo imperante traslada la cuesti&#x00F3;n al medioambiente ¿qui&#x00E9;n es el depredador?: el hombre, pues no permitamos que nazca siquiera.</p>

			<p>Por otra parte, y en eso hay una similitud total con lo que sucede actualmente, al controlador de la natalidad de la &#x00E9;poca de Malthus no le interesaba controlar a los ricos; lo que deseaba era controlar a los pobres y as&#x00ED; lo reconoc&#x00ED;a en la pr&#x00E1;ctica. Siempre insist&#x00ED;a en que un obrero no tiene derecho a tener tantos hijos, o que una barriada pobre es peligrosa porque produce tantos y tantos ni&#x00F1;os. La pregunta que le aterraba era ¿por qu&#x00E9; el obrero no tiene un salario mejor?, ¿por qu&#x00E9; la familia del barrio pobre no tiene una casa mejor? Su manera de evitarlas no era sugerir una casa m&#x00E1;s grande sino una familia m&#x00E1;s peque&#x00F1;a<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref>.</p>

			<p>No advirtieron, como se&#x00F1;al&#x00F3; agudamente Chesterton, la contradicci&#x00F3;n impl&#x00ED;cita en esta cuesti&#x00F3;n: limitar el tama&#x00F1;o de las familias es una raz&#x00F3;n para disminuir los salarios y no una raz&#x00F3;n para aumentarlos. Si se puede hacer el salario m&#x00E1;s grande, no hay necesidad de hacer la familia m&#x00E1;s peque&#x00F1;a. Si se puede hacer la familia m&#x00E1;s peque&#x00F1;a, no hay necesidad de hacer el salario m&#x00E1;s grande. Origen, pues, del control de la natalidad, capitalista y reaccionario. Una violencia m&#x00E1;s sobre las clases d&#x00E9;biles.</p>
			
		</sec>
		</sec>

		
		<sec id="S2">
			<title>2. FEMINISMO Y ECOLOG&#x00CD;A</title>

			<p>Llegados a este punto podemos preguntarnos qu&#x00E9; papel ha jugado y juega la mujer con respecto a los temas medioambientales, ecologistas, referentes a la naturaleza en general. La clave de la actuaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica de las mujeres con respecto al dualismo naturaleza/cultura descansa en el hecho de que las actividades tradicionales de las mujeres: maternidad, cocinar, cultivar, curar, etc. son tanto sociales, es decir culturales, como naturales. La tarea de un feminismo ecol&#x00F3;gico es la configuraci&#x00F3;n de una teor&#x00ED;a y praxis antidualista. Los feminismos actuales no pueden tratar adecuadamente este problema desde el marco de sus teor&#x00ED;as y pol&#x00ED;ticas concretas, de aqu&#x00ED; la necesidad del <italic>ecofeminismo</italic>, marco donde se use la mente y la historia para razonar desde el “ser” al “deber ser”, para reconciliar a la humanidad con la naturaleza dentro y fuera. Este es el punto de partida de lo que se puede llamar <italic>ecofeminismo personalista</italic>:</p>

						<disp-quote><p>Cada una de las principales teor&#x00ED;as feministas contempor&#x00E1;neas -liberal, radical, socialista, cultural, etc.- ha hecho suyo el problema de la relaci&#x00F3;n entre las mujeres y la naturaleza, pero cada una de forma propia ha capitulado al pensamiento dualista” (King, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1998</xref>).</p></disp-quote>

			<p>Desde una perspectiva ecofeminista todas son err&#x00F3;neas porque han escogido bien a la cultura bien a la naturaleza. Veamos por qu&#x00E9;.</p>

			<p>Como ya se ha apuntado m&#x00E1;s arriba, la idea de que la naturaleza es algo distinto a la cultura no es la &#x00FA;nica concepci&#x00F3;n posible de la naturaleza. Si algo pusieron de manifiesto Plat&#x00F3;n y Arist&#x00F3;teles, cuando calificaron al hombre de animal pol&#x00ED;tico, es que </p>

						<p>la oposici&#x00F3;n abstracta entre la naturaleza del hombre individual, asocial, y la convenci&#x00F3;n social de la realidad no era satisfactoria. Si se puede mostrar que el deseo del hombre de sobrevivir y de vivir bien se puede cumplir s&#x00F3;lo en una forma social de vida, entonces cabe afirmar que la sociabilidad pertenece a la naturaleza del hombre (Bel Bravo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1998</xref>, p. 24).</p>

			<p>En los planteamientos cl&#x00E1;sicos, el concepto de naturaleza tiene un sentido din&#x00E1;mico, lo natural es lo que tiene en s&#x00ED; mismo un principio de movimiento y de reposo, lo que regula desde s&#x00ED; unas operaciones que pueden por ello calificarse en verdad como propias. La realidad es considerada por tanto din&#x00E1;micamente: las cosas tienden naturalmente a algo que es su perfecci&#x00F3;n. En su concepci&#x00F3;n cl&#x00E1;sica, la naturaleza tiene un sentido teleol&#x00F3;gico. Como los procesos naturales se orientan de suyo a un fin, la naturaleza presenta una teleolog&#x00ED;a intr&#x00ED;nseca (de suyo la bellota tiende a convertirse en encina, y la encina es el fin natural de la bellota, su perfecci&#x00F3;n). Para el pensamiento cl&#x00E1;sico est&#x00E1; dentro del ser lo que <italic>debe ser</italic> mientras que para el ilustrado solo est&#x00E1; lo que <italic>es</italic>. Al considerar la realidad de un modo din&#x00E1;mico y no est&#x00E1;tico, en cuanto que la naturaleza es vida teleol&#x00F3;gicamente, en la medida en que se admite la existencia de procesos naturales dirigidos intr&#x00ED;nsecamente a un objetivo, la clase o el tipo de cosa que algo es pasa a definirse desde su fin. “La naturaleza, escribe Arist&#x00F3;teles, es un fin y una causa final” para especificar que no todo lo que es t&#x00E9;rmino merece el nombre de “fin” sino solo el &#x00F3;ptimo. La naturaleza de algo no queda determinada tanto desde su situaci&#x00F3;n inicial cuanto desde su perfecci&#x00F3;n final: las cosas son lo que ser&#x00E1;n cuando alcancen su plenitud; la realidad que algo es se define por la perfecci&#x00F3;n que es capaz de alcanzar.</p>

			<p>El planteamiento de la Modernidad ilustrada es diferente. En primer lugar, la visi&#x00F3;n din&#x00E1;mica de la realidad ha sido sustituida por un planteamiento mecanicista en el que ya no caben fines intr&#x00ED;nsecos. Donde el pensamiento cl&#x00E1;sico ve seres que tienden intr&#x00ED;nsecamente a su perfecci&#x00F3;n ya que para &#x00E9;l entra en el ser tambi&#x00E9;n lo que “debe ser”, el moderno advierte cuerpos f&#x00ED;sicos que se desplazan en el espacio movidos por fuerzas extr&#x00ED;nsecas. En segundo lugar, y en consecuencia, la naturaleza de algo no queda fijada por un presunto estado de plenitud sino por su modo f&#x00E1;ctico de ser. Las cosas son como son, y este modo de ser de las cosas, la forma en que de hecho funcionan y se organizan, constituye ahora su naturaleza. El pensamiento moderno que, desde Maquiavelo, interpreta la naturaleza como el hecho de ser como se es, la desimboliza: las cosas son exclusivamente lo que son; no significan nada. Como donde hab&#x00ED;a tendencias ahora hay hechos, las cosas se agotan en ser lo que son.</p>

			<p>Ahora bien, para definir qu&#x00E9; sea lo natural resulta preciso averiguar cu&#x00E1;l sea esa perfecci&#x00F3;n y esa plenitud a la que se tiende. Con otras palabras: la concepci&#x00F3;n cl&#x00E1;sica de la naturaleza deja mucho espacio a la hermen&#x00E9;utica (es decir, a la interpretaci&#x00F3;n). La distinci&#x00F3;n entre las operaciones propias de un ser y lo que meramente le sucede implica todo un contexto de normalidad. Necesitamos un contexto de lo que es normal, de lo que habitualmente sucede o de lo que deber&#x00ED;a ocurrir para considerar que el crecimiento de un &#x00E1;rbol es natural mientras que su destrucci&#x00F3;n por un rayo es algo que accidentalmente le pasa.</p>

			<p>La interpretaci&#x00F3;n moderna de la naturaleza la presenta como un “sustrato” compuesto de hechos: las cosas ya no se definen por lo que presuntamente significan sino por ser como son. Y como de “hecho” son como son, la hermen&#x00E9;utica<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref> puede sustituirse por la ciencia positiva. La expresi&#x00F3;n “naturaleza humana” no significa, por tanto, lo mismo antes y despu&#x00E9;s de la Ilustraci&#x00F3;n. Porque, mientras en el enfoque cl&#x00E1;sico la naturaleza humana es sin&#x00F3;nimo de la plenitud humana, en el planteamiento ilustrado se fija desde un funcionamiento presuntamente com&#x00FA;n a todos los hombres de todas las culturas. Si para Arist&#x00F3;teles lo natural es lo mejor de lo que el hombre es capaz, para los ilustrados es la manera de funcionar constante al g&#x00E9;nero humano.</p>

			<p>En consecuencia, mientras en la perspectiva cl&#x00E1;sica la noci&#x00F3;n de naturaleza humana incluye la de cultura -porque la conducta espec&#x00ED;ficamente humana tiene como requisito un proceso de aprendizaje sociocultural y el hombre no puede realizar las actividades que le corresponden de suyo si no es en un medio cultural-, la Ilustraci&#x00F3;n tiende a oponerlas. Arist&#x00F3;teles llega a pensar en la cultura como una “segunda naturaleza” que se explica, o puede explicarse, con las mismas categor&#x00ED;as que la naturaleza con la que parece estar en perfecta continuidad. Solo en la raz&#x00F3;n se manifiesta la naturaleza como naturaleza. Es la Ilustraci&#x00F3;n, o la Modernidad como queramos llamarla, por tanto, la que “decide” un corte abrupto donde el planteamiento cl&#x00E1;sico ve una continuidad.</p>

			<p>Jacinto Choza ha mantenido en diferentes trabajos (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1992</xref>) que “la cultura es la verdad de la naturaleza”, porque solo mediante la cultura, a trav&#x00E9;s del trabajo y de la actividad humana, la naturaleza llega a ser todo lo que puede ser, alcanza su &#x00FA;ltima realidad, la perfecci&#x00F3;n que la define. La naturaleza humana solo se desvela, solo muestra su verdad en la cultura. Por su parte, Spaemann<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref> no deja de advertir en el mismo sentido que “lo racional es tambi&#x00E9;n, en primer lugar, llegar a descubrir la verdad de lo natural, y esta revelaci&#x00F3;n radica en la teleolog&#x00ED;a de la naturaleza”. Lo que el hombre es solo queda patente tras el cuidado y el cultivo de s&#x00ED;, es decir, tras un proceso de socializaci&#x00F3;n, y no mediante un presunto primitivismo espont&#x00E1;neo.</p>

			<p>Como la naturaleza no est&#x00E1; “antes de” la cultura, sino m&#x00E1;s bien se desvela en los desarrollos culturales que son los que posibilitan al hombre actuar como tal, no cabe una descripci&#x00F3;n de la naturaleza humana que no asuma ya categor&#x00ED;as culturales y &#x00E9;ticas. La concepci&#x00F3;n teleol&#x00F3;gica de la naturaleza excluye su comprensi&#x00F3;n cuasimec&#x00E1;nica. Lo natural no se desvela “fuera” de los desarrollos culturales que posibilitan la conducta espec&#x00ED;ficamente humana, sino justamente “en” ellos. Lo natural no es lo primitivo: es lo mejor. La relaci&#x00F3;n entre naturaleza y cultura es, por tanto, hermen&#x00E9;utica.</p>

			<p>“Humanizar es siempre dar sentido”. El hombre humaniza el mundo externo en el que vive y su mundo interno: deseos, sentimientos, tendencias, aspiraciones, etc. cuando los interpreta, cuando les adjudica un significado de modo que pueda orientarse en ellos y saber d&#x00F3;nde est&#x00E1;, tanto respecto de la naturaleza externa como de su universo interno.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S3">
			<title>3. ECOFEMINISMO PERSONALISTA</title>
			<p>A la mujer, circunscrita durante siglos a la casa y al &#x00E1;mbito de lo privado, se le adjudicaron unas cualidades (intuici&#x00F3;n, amor por lo concreto, cuidado de los detalles, esp&#x00ED;ritu de servicio para atender a las personas singularmente, etc.) que han consagrado “el eterno femenino” y que no dejan de ser un t&#x00F3;pico. No obstante es posible que el t&#x00F3;pico obedezca antes de haberse enquistado y falseado, a una realidad m&#x00E1;s original y profunda, como puso de manifiesta la profesora Carmen Segura en el congreso <italic>El espacio social femenino</italic> (Pamplona, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1995</xref>).</p>

			<p>En efecto, no parece descabellado suponer que la peculiar relaci&#x00F3;n que la mujer guarda con la vida haya generado en ella unas disposiciones particulares. Al reflexionar sobre su forma de vivir y sobre las funciones que ha desempe&#x00F1;ado durante tantos siglos se entiende que haya desarrollado especialmente determinados h&#x00E1;bitos intelectuales y capacidades: aquellos que tienen que ver directamente con la pr&#x00E1;ctica. Frecuentemente su conocimiento se ha movido dentro del &#x00E1;mbito de lo que llamamos experiencia (que Arist&#x00F3;teles denominaba <italic>techn&#x00E9;</italic>), puesto que, adem&#x00E1;s, se le neg&#x00F3; el acceso a la formaci&#x00F3;n intelectual y al conocimiento cient&#x00ED;fico. </p>

			<p>Esto explicar&#x00ED;a, por ejemplo, ese curioso fen&#x00F3;meno de la “intuici&#x00F3;n femenina”, ese “ver” sin necesidad de discurso, esa inteligencia, que denomino “poli&#x00E9;drica” (Bel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1998</xref>), porque es capaz de tener en cuenta todos los planos de la vida humana: no solo los intelectivos sino tambi&#x00E9;n los afectivos, que en tantos momentos condicionan de forma mucho m&#x00E1;s intensa a la persona. Por contraste, el hombre habr&#x00ED;a desarrollado, tambi&#x00E9;n durante generaciones, h&#x00E1;bitos intelectuales m&#x00E1;s abstractos, los propios de la ciencia, no relacionados directamente con el cuidado del mundo de la vida. No se trata de que los hombres atiendan al desarrollo de capacidades “femeninas” ni de que las mujeres realicen lo correspondiente con las “masculinas”; sino m&#x00E1;s bien de desbloquear una reduccionista concepci&#x00F3;n de lo espec&#x00ED;fico y de lo no-espec&#x00ED;fico de los hombres y de las mujeres. Este es un postulado fundamental del ecofeminismo.</p>

			<p>Es verdad que hubo durante siglos una gran despreocupaci&#x00F3;n ecol&#x00F3;gica debido a la creencia en el car&#x00E1;cter ilimitado de los recursos naturales. La carencia de conciencia de lo cualitativo, por la sola atenci&#x00F3;n a lo cuantitativo, imped&#x00ED;a en definitiva descubrir la distinci&#x00F3;n entre recursos renovables y no renovables, dado que solo importaba su valor monetario. Esta ideolog&#x00ED;a exige, a su vez, un modo de organizaci&#x00F3;n social, que toma la precisi&#x00F3;n como modelo. El lema del organizador moderno es que la sociedad funcione como un reloj. De ah&#x00ED; que como ha escrito Schumacher, “el ideal de la Modernizaci&#x00F3;n industrial ser&#x00ED;a eliminar lo vivo, incluyendo lo humano, y transferir el proceso productivo a las m&#x00E1;quinas, ya que estas pueden trabajar con m&#x00E1;s precisi&#x00F3;n y se las puede programar &#x00ED;ntegramente, lo que no cabe hacer con el hombre” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1990</xref>, p. 78).</p>

			<p>Juan Pablo II fue el primer papa en dedicar una enc&#x00ED;clica a la ecolog&#x00ED;a. Benedicto XVI tambi&#x00E9;n apost&#x00F3; por detener las emisiones t&#x00F3;xicas y su postura bien podr&#x00ED;a definirse como ecologista. Y no digamos nada de la <italic>Laudato Si’</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2015</xref>) del Papa Francisco que acaba de aparecer. Los tres han dejado claro que la doctrina cat&#x00F3;lica sobre el medio ambiente puede resumirse as&#x00ED;: la naturaleza est&#x00E1; al servicio del hombre, no al rev&#x00E9;s. El ser humano, hijo de Dios, est&#x00E1; obligado a no infligir al medio ambiente da&#x00F1;os innecesarios por ser un don recibido de Dios y, sobre todo, para preservarlo, a fin de que pueda ser aprovechado por las nuevas generaciones, es decir, por otros seres humanos. Pero el objetivo es la especie humana.</p>

			<p>Por el contrario, actualmente se pretende crear un nuevo credo, una nueva religi&#x00F3;n sincr&#x00E9;tica, de tendencia eco-pante&#x00ED;sta que contempla al hombre como una especie animal m&#x00E1;s, a la misma altura que los animales, la flora, los oc&#x00E9;anos o la capa de ozono y que, por tanto, no tiene primac&#x00ED;a alguna sobre las especies animales. Es m&#x00E1;s, resulta el enemigo a batir, en cuanto es el principal depredador y el causante de los males ambientales. En nuestras manos est&#x00E1; poner las cosas en su sitio.</p>
			
		</sec>

		
		<sec id="S4">
			<title>4. UNA APUESTA POR OTRA EDUCACI&#x00D3;N</title>

			<p>Ahora bien, la dificultad de plasmar las exigencias pr&#x00E1;cticas de estas propuestas radica en la necesidad de superaci&#x00F3;n del esp&#x00ED;ritu de las dos instituciones b&#x00E1;sicas de la Modernidad, el nacionalismo del Estado -abriendo fronteras, trazadas tantas veces de forma convencional y arbitraria- y el consumismo del mercado -recuperando la noci&#x00F3;n cl&#x00E1;sica de econom&#x00ED;a como “arte de distribuir recursos escasos” y desechando de una vez la concepci&#x00F3;n m&#x00E1;gica que hace del propio mercado un distribuidor milagroso de los bienes, cuesti&#x00F3;n esta que nunca se ha dado en la Historia-.</p>

			<p>En definitiva, hay que ir m&#x00E1;s all&#x00E1; del mercado (para el que todo es venal, comprable) y del Estado (para el que todo es intrafronterizo) (Ballesteros, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1995</xref>). Es el modelo actual de las ONG. Para este modelo, la libertad coincide con la captaci&#x00F3;n de la interdependencia y requiere un enorme esfuerzo intelectual y volitivo, ya que lo espont&#x00E1;neo es el ego&#x00ED;smo individual o colectivo. La solidaridad interdependiente es la base del movimiento de las ONG, en las que se trata al otro como fin y no como un medio susceptible de ser utilizado, manipulado.</p>

			<p>El &#x00FA;nico modo de salvar conjuntamente los derechos de las mujeres, los ni&#x00F1;os y la naturaleza en general, es a trav&#x00E9;s del reconocimiento por parte de los varones de que es necesario defender la cultura de la vida, como propon&#x00ED;a Hannah Arendt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1998</xref>); que la pol&#x00ED;tica en vez de girar en torno a la mortalidad como hasta ahora (guerras, complejos armament&#x00ED;sticos, etc.), gire en torno a la natalidad; y no solo en torno a ella sino en torno a la fuerza de la raz&#x00F3;n (en lugar de la raz&#x00F3;n de la fuerza)<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, la confianza en el otro y la voluntad de di&#x00E1;logo. </p>

			<p>Solo si se respeta la vida humana desde la concepci&#x00F3;n hasta la muerte es posible y cre&#x00ED;ble tambi&#x00E9;n la &#x00E9;tica de la paz; solo entonces la no violencia puede expresarse en todas las direcciones; solo entonces respetamos verdaderamente la creaci&#x00F3;n; y solo entonces se puede llegar a la verdadera justicia. “Se trata ahora de reivindicar la primac&#x00ED;a de los valores que han sido considerados hasta ahora como femeninos” (Ballesteros, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1989</xref>), pero que son en definitiva valores humanos, como la no violencia (a todos los niveles, tambi&#x00E9;n el dom&#x00E9;stico), al igual que la atenci&#x00F3;n a los m&#x00E1;s indigentes y menesterosos, a los m&#x00E1;s pobres, ya que ambas cuestiones est&#x00E1;n &#x00ED;ntimamente entrelazadas, y competen tanto a hombres como a mujeres.</p>

			<p>En este sentido, toda la Historia apunta al hecho de que es el hombre y no la naturaleza quien proporciona los recursos primarios, que el factor clave de todo desarrollo econ&#x00F3;mico proviene de la mente del hombre. En alg&#x00FA;n momento de nuestra vida nos damos cuenta de que existe una explosi&#x00F3;n de fuerza, de iniciativa, de creatividad que, en principio, no sabemos muy bien de donde viene, pero muy pronto nos damos cuenta de que es la educaci&#x00F3;n, el m&#x00E1;s vital de los recursos. Pero ¿qu&#x00E9; educaci&#x00F3;n?</p>

						<disp-quote><p>Si la civilizaci&#x00F3;n occidental est&#x00E1; en un estado de permanente crisis, no es nada antojadizo sugerir que podr&#x00ED;a haber algo equivocado en su educaci&#x00F3;n. Ninguna civilizaci&#x00F3;n ha dedicado m&#x00E1;s energ&#x00ED;a y recursos para la educaci&#x00F3;n organizada, y aunque no crey&#x00E9;ramos absolutamente en nada, s&#x00ED; creemos que la educaci&#x00F3;n es, o debiera ser, la llave de todas las cosas. En realidad, la fe en la educaci&#x00F3;n es tan fuerte que la consideramos como la destinataria residual de todos nuestros problemas (Schumacher, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1990</xref>, p. 114). </p></disp-quote>

			<p>Estamos ante un gran desaf&#x00ED;o educativo.</p>

			<p>La tarea de la educaci&#x00F3;n ser&#x00ED;a, primero y antes que nada, la transmisi&#x00F3;n de criterios de valor, de qu&#x00E9; hacer con nuestras vidas. Sin ninguna duda tambi&#x00E9;n hay necesidad de transmitir el “saber c&#x00F3;mo”, pero esto debe estar en un segundo plano porque primero se ha de tener una idea razonable de qu&#x00E9; hay que hacer. La esencia de la educaci&#x00F3;n, pues, es la transmisi&#x00F3;n de valores porque cuando la gente pide educaci&#x00F3;n lo que normalmente quiere decir es que necesita algo m&#x00E1;s que entrenamiento, algo m&#x00E1;s que el mero conocimiento de los hechos, algo m&#x00E1;s que un mero progreso t&#x00E9;cnico.</p>

			<p>Se trata de redefinir el progreso porque “un desarrollo tecnol&#x00F3;gico y econ&#x00F3;mico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integral no puede considerarse progreso” (<italic>Laudato Si’</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2015</xref>, p. 174) ¿Qu&#x00E9; es entonces la educaci&#x00F3;n? Es la transmisi&#x00F3;n de ideas que le permitan al hombre elegir entre una cosa u otra y, en este sentido, apostar por una &#x00E9;tica ecol&#x00F3;gica.</p>

			<p>As&#x00ED; pues, la educaci&#x00F3;n solo puede llevar el nombre de tal si produce hombres completos. El hombre verdaderamente educado no es aquel que sabe un poco de cada cosa, para eso ya est&#x00E1;n las enciclopedias. Ni tampoco lo es aquel que &#x00FA;nicamente sabe c&#x00F3;mo hacerlas. Una educaci&#x00F3;n que solo le proporcionara esto (y no es mi intenci&#x00F3;n restarle valor) ser&#x00ED;a meramente instrumental, mientras que lo que necesita el ser humano es la comprensi&#x00F3;n del por qu&#x00E9; las cosas son como son y qu&#x00E9; es lo que tenemos que hacer con nuestras vidas. El hombre educado, completo como lo llama Schumacher, es el que est&#x00E1; en contacto con el centro. Es decir, el que no dudar&#x00E1; acerca del significado y fin de la vida.</p>

			<p>En esta l&#x00ED;nea, resulta urgente para el momento actual que los varones aprendan y asuman lo que se consideraban hasta ahora “valores de mujeres”, muy especialmente el cuidado de la naturaleza, el cuidado de la paz y, en definitiva, el cuidado de todo aquello que contribuye a humanizar las relaciones sociales, a hacerlas m&#x00E1;s cultas, de mejores modos. Al mismo tiempo se trata de rechazar lo que se consideraba que era propio de varones, pero que en realidad era infrahumano, como la guerra o la violencia en general.</p>

			<p>A mi juicio, tanto los hombres como las mujeres han desarrollado de forma reduccionista sus capacidades y han llevado a cabo una parcial comprensi&#x00F3;n del mundo. Es decir, no han desplegado plena ni adecuadamente su ser personal. Algo que ha supuesto un empobrecimiento para ambos y de lo que ser&#x00ED;a muy lamentable llegar a enorgullecerse. Se trata por tanto, y como ya dije m&#x00E1;s arriba, de desbloquear una concepci&#x00F3;n reduccionista de lo espec&#x00ED;fico y de lo no-espec&#x00ED;fico de los hombres y de las mujeres, que, entre otras cosas, contribuir&#x00E1; a un mayor cuidado de la Naturaleza.</p>
		</sec>
		
	</body>

	
	
	<back>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Seminario fundado a ra&#x00ED;z de la IV Conferencia Internacional de la ONU celebrada en Pek&#x00ED;n en 1995, que dej&#x00F3; abiertos multitud de temas para ser profundizados en sucesivos eventos. Uno de esos temas es el que nos ocupa en este art&#x00ED;culo: mujeres y ecolog&#x00ED;a.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>En el campo mismo de la teolog&#x00ED;a, no ha faltado quien haya hecho planteamientos al menos con la intenci&#x00F3;n de suavizar el impacto de los supuestos adelantos modernos con bases y argumentos teol&#x00F3;gicos. En este sentido encontramos a fines del siglo dieciocho, al te&#x00F3;logo luterano John Bruckner (1726-1804), preocupado por el da&#x00F1;o que los colonizadores en Am&#x00E9;rica del Norte inflig&#x00ED;an al medio ambiente al talar los bosques y as&#x00ED; poner en peligro el mismo balance ecol&#x00F3;gico que en ellos hab&#x00ED;a.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Dicloro, Difenil Tricloretano, principal insecticida del momento. Si bien este plaguicida fue muy &#x00FA;til para controlar muchas plagas en muy diversas zonas del planeta, en los a&#x00F1;os 1960 comenzaron a aparecer algunos datos negativos adjudicados al uso del DDT, que desataron la actividad de los primeros ecologistas en su contra.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>Copenhague ten&#x00ED;a como pretensi&#x00F3;n llegar a un acuerdo internacional para hacer frente al calentamiento global a partir de 2012 y reemplazar as&#x00ED; el Protocolo de Kioto por un nuevo tratado vinculante, prop&#x00F3;sito fallido.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>Julian Simon en 1980 escribi&#x00F3; un art&#x00ED;culo en <italic>Science</italic> titulado “Resources, Population, Environment: an Oversupply of False Bad News” que empezaba as&#x00ED;: “Falsas malas noticias acerca del crecimiento de la poblaci&#x00F3;n, los recursos naturales y el medioambiente son ampliamente publicadas en contra de toda evidencia. Por ejemplo, la superficie mundial de tierra cultivable ha estado creciendo efectivamente, la escasez de recursos naturales incluyendo alimentos y energ&#x00ED;a ha ido menguando, y los indicadores b&#x00E1;sicos de la calidad ambiental de los EE.UU. muestran signos positivos. Los datos agregados no muestran ning&#x00FA;n efecto negativo a largo plazo del crecimiento de la poblaci&#x00F3;n sobre el nivel de vida. Modelos que encarnan fuerzas omitidas en el pasado, especialmente la influencia del tama&#x00F1;o de la poblaci&#x00F3;n sobre el incremento de productividad, sugieren un efecto positivo a largo plazo de la poblaci&#x00F3;n adicional”.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE6"><label>6</label>
					<p>La premisa central de Simon es que las personas son el recurso definitivo, as&#x00ED; titul&#x00F3; su obra cumbre, <italic>The Ultimate Resource [El &#x00DA;ltimo Recurso]</italic>, Ed. Dossat, publicada en 1981 y actualizada en 1996 como <italic>The Ultimate Resource 2</italic>. El meollo del libro es bien claro: las reservas de recursos naturales no son finitas pues son creadas por el recurso siempre renovable de la inteligencia humana. En efecto, la madera, el carb&#x00F3;n, el petr&#x00F3;leo y el uranio no son recursos en absoluto hasta que no se combinan apropiadamente con el ingenio humano. “Los seres humanos,” escribi&#x00F3;, “no son meras bocas adicionales que alimentar, sino mentes productivas e imaginativas que ayudan a crear soluciones a los problemas humanos, dej&#x00E1;ndonos as&#x00ED; en una mejor situaci&#x00F3;n a largo plazo.” Simon a menudo se preguntaba por qu&#x00E9; la mayor&#x00ED;a de las estad&#x00ED;sticas gubernamentales sociales y econ&#x00F3;micas tratan a las personas como si de pasivos se tratara y no de activos. “Cada vez que nace un becerrillo”, observaba, “el PIB per c&#x00E1;pita de una naci&#x00F3;n aumenta. Cada vez que un beb&#x00E9; nace, el PIB per c&#x00E1;pita cae”.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE7"><label>7</label>
					<p>El crecimiento de la poblaci&#x00F3;n no es un obst&#x00E1;culo para el desarrollo econ&#x00F3;mico, tal y como defiende la teor&#x00ED;a malthusiana, sino que aumenta los est&#x00E1;ndares de vida a largo plazo. Los problemas no surgen tanto por el exceso de poblaci&#x00F3;n como por la falta de libertad pol&#x00ED;tica y econ&#x00F3;mica.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE8"><label>8</label>
					<p>Se trata de un t&#x00E9;rmino con el que nos preguntamos por el proceso de la significaci&#x00F3;n, por el car&#x00E1;cter mediador de la inteligibilidad; como expresi&#x00F3;n o manifestaci&#x00F3;n externa de una palabra interna, como interpretaci&#x00F3;n de un enunciado que no se entiende por s&#x00ED; mismo, como traducci&#x00F3;n de un lenguaje extra&#x00F1;o al lenguaje familiar.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE9"><label>9</label>
					<p>El tema de la verdad y la lucha contra el relativismo es una constante en los escritos de Spaemann. Este relativismo se esconde habitualmente detr&#x00E1;s de la palabra ‘tolerancia’, y la verdadera tolerancia, en cambio, presupone que hay convicciones; que son algo valioso para el hombre. Hoy, en nombre de la tolerancia, se proh&#x00ED;ben las convicciones. Si hoy alguien manifiesta una convicci&#x00F3;n firme, se le llama intolerante.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>Teor&#x00ED;a esta de la “raz&#x00F3;n de la fuerza” ampliamente difundida por Hobbes y aplicada durante toda la Edad Moderna y Contempor&#x00E1;nea, con los resultados de violencia sobre la naturaleza que todos conocemos. Los contactos que Hobbes tuvo con cient&#x00ED;ficos de su &#x00E9;poca, que fueron decisivos para la formaci&#x00F3;n de sus ideas filos&#x00F3;ficas, le llevaron a fundir su preocupaci&#x00F3;n por los problemas pol&#x00ED;ticos y sociales con su inter&#x00E9;s por la geometr&#x00ED;a y el pensamiento de los fil&#x00F3;sofos mecanicistas. Su pensamiento pol&#x00ED;tico pretende ser una aplicaci&#x00F3;n de las leyes del mecanicismo a los campos de la moral y la pol&#x00ED;tica. Las leyes que rigen el comportamiento humano son, seg&#x00FA;n Hobbes, las mismas que rigen el universo, y son de origen divino, cuesti&#x00F3;n esta que, como ya se ha se&#x00F1;alado, est&#x00E1; abocada al fracaso.</p>
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