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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.779n3010</article-id>
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				<subject>VARIA / VARIA</subject>
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				<article-title>De hero&#x00ED;nas y mujeres. La trayectoria cinematogr&#x00E1;fica del personaje de Lady Marian</article-title>
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					<trans-title>Heroines and women.Lady Marian´s cinematographic path</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">De hero&#x00ED;nas y mujeres. La trayectoria cinematogr&#x00E1;fica del personaje de Lady Marian</alt-title>
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			<issue>779</issue>
			
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>La revoluci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica de la mujer a lo largo del siglo XX ha tenido su correlato en un testigo de excepci&#x00F3;n: el cine. El an&#x00E1;lisis de varias representaciones cinematogr&#x00E1;ficas de Lady Marian, protagonista femenina de la leyenda de Robin Hood, desde 1922 hasta algunas de las producciones m&#x00E1;s recientes permite se&#x00F1;alar que se ha producido un cambio en el papel de lo femenino en lo heroico. Este cambio pasa por la adopci&#x00F3;n de roles y la inclusi&#x00F3;n en escenarios anta&#x00F1;o reservados para el protagonismo masculino, as&#x00ED; como por una progresiva masculinizaci&#x00F3;n de la mujer. El an&#x00E1;lisis de las representaciones realizadas en cada d&#x00E9;cada del siglo XX permite tambi&#x00E9;n comprobar c&#x00F3;mo el cine siempre proyecta un mensaje contempor&#x00E1;neo, reflejando en sus historias modelos humanos y culturales acordes con la sensibilidad de cada tiempo. </p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The transformation of the role of women over the course of the 20<sup>th</sup> century can be seen particularly clearly in the cinema. The analysis of various cinematic representations of Lady Marian, Robin Hood’s romantic partner, reveals the transformation in the female from feminine to heroic between 1922 and the present. This change involves Marian adopting male roles and being included in scenes that were previously reserved for male characters, together with a progressive masculinisation of women. Analysing films made in different decades shows how cinema always conveys a contemporary message, reflecting human and cultural models in keeping with the sensitivities of its viewers.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Mujer</kwd>
				<kwd>cine</kwd>
				<kwd>feminismo</kwd>
				<kwd>Lady Marian</kwd>
				<kwd>siglo XX</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Cinema</kwd>	
				<kwd>feminist revolution</kwd>
				<kwd>Lady Marian</kwd>
				<kwd>20th century</kwd>
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		<sec id="S1">
			<p>El siglo XX ha sido el escenario de un importante fen&#x00F3;meno: la transformaci&#x00F3;n del papel y proyecci&#x00F3;n de la mujer en la sociedad. La revoluci&#x00F3;n feminista y los cambios sociales y pol&#x00ED;ticos, al comp&#x00E1;s de los acontecimientos hist&#x00F3;ricos, han transformado sus &#x00E1;mbitos de acci&#x00F3;n y sus patrones de conducta, que han adquirido un estilo y peso diferentes en la vida p&#x00FA;blica y social. </p>

			<p>Un testigo excepcional de estos cambios en el siglo pasado ha sido el cine, que no solo se ha limitado a crear o recoger las im&#x00E1;genes que han entretenido o informado a sus distintas generaciones, sino que ha participado en su educaci&#x00F3;n y configuraci&#x00F3;n ideol&#x00F3;gica. «Nuestra cultura proporciona una gran cantidad de narraciones (orales, escritas, audiovisuales) que nos permiten integrar y entender lo que nos rodea, narraciones que utilizamos en la construcci&#x00F3;n de nuestra propia identidad individual, en la definici&#x00F3;n de qu&#x00E9; queremos ser y, desde luego, de nuestra identidad de g&#x00E9;nero, en c&#x00F3;mo ser hombres y mujeres en el contexto social en el que vivimos» (Sangro y Plaza <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2010</xref>). De esta forma, la narrativa audiovisual y, por ende, cinematogr&#x00E1;fica, que refleja y revela directa e indirectamente la realidad (Ferro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1995</xref>) se presenta estrechamente influenciada por las inquietudes y tendencias de su &#x00E9;poca (Sorlin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2008</xref>). Por lo tanto, y partiendo de la base de que el cine, en calidad de testigo y de narrador en un tiempo hist&#x00F3;rico, es una v&#x00ED;a id&#x00F3;nea para el estudio de ese tiempo y de algunos de sus fen&#x00F3;menos (Pablo Contreras, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2001</xref>), este art&#x00ED;culo pretende, a trav&#x00E9;s de un seguimiento de una serie concreta de producciones cinematogr&#x00E1;ficas en relaci&#x00F3;n con la leyenda de Robin Hood, detectar los modelos y procesos evolutivos de la representaci&#x00F3;n e imagen de Marian —el contrapunto femenino del protagonista—, y por extenso, de la mujer a lo largo del siglo XX.</p>

			<p>Cabe apuntar que se conoce el debate historiogr&#x00E1;fico relativo a las relaciones y fricciones entre la historia y el cine o, tambi&#x00E9;n, la cuesti&#x00F3;n de la historia “narraci&#x00F3;n” vs. la historia audiovisual en el plano argumentativo de sus posibles usos did&#x00E1;cticos, documentales o descriptivos (Rosenstone, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1995</xref>; Rosenstone, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2006</xref>). Pero, teniendo en cuenta que el plano te&#x00F3;rico de la reflexi&#x00F3;n intelectual forma parte del marco de este trabajo, y que ya viene siendo objeto de estudio por algunos de los mencionados especialistas, se ha preferido focalizar la atenci&#x00F3;n sobre una historia y un personaje; el de Marian, que en cierta forma, demuestra la creaci&#x00F3;n de una imagen como testimonio de la evoluci&#x00F3;n de la sociedad de la &#x00FA;ltima centuria (Hueso Mont&#x00F3;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1998</xref>).</p>

		</sec>
			
			
		<sec id="S2">
			<title>¿HISTORIA O FICCI&#x00D3;N? EL PASADO AL SERVICIO DE LA NARRATIVA CINEMATOGR&#x00C1;FICA</title>

			<p>El cine hist&#x00F3;rico, como uno de los medios m&#x00E1;s populares del siglo XX para acercar al gran p&#x00FA;blico el conocimiento del pasado, se ha convertido al mismo tiempo, en una de las expresiones art&#x00ED;sticas que mejor ha tomado el pulso a los fen&#x00F3;menos sociol&#x00F3;gicos y las modas de cada &#x00E9;poca. De hecho, y al igual que la narrativa hist&#x00F3;rica recoge las inquietudes intelectuales de los historiadores en di&#x00E1;logo con el mundo que les rodea, el drama hist&#x00F3;rico est&#x00E1; estrechamente vinculado a las preocupaciones y moldes culturales de su tiempo. Pero mientras la producci&#x00F3;n historiogr&#x00E1;fica gira y se proyecta sobre unos c&#x00ED;rculos acad&#x00E9;micos, la industria cinematogr&#x00E1;fica est&#x00E1; abierta al gran p&#x00FA;blico, que por otro lado, demanda y se interesa por un g&#x00E9;nero que le aporta algo m&#x00E1;s que aparente entretenimiento (Mart&#x00ED;nez Gil, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2013</xref>).</p>

			<p>Un an&#x00E1;lisis de la evoluci&#x00F3;n de los contenidos, puesta en escena, lenguaje argumentativo y secuencial o caracter&#x00ED;sticas de los personajes y contextos, demuestra una clara evoluci&#x00F3;n en la concepci&#x00F3;n de las cintas hist&#x00F3;ricas. Si al filo de los a&#x00F1;os cuarenta, en v&#x00ED;speras de la Segunda Guerra Mundial, Hollywood lanz&#x00F3; un prototipo de cine de aventuras (<italic>Robin de los bosques (The adventures of Robin Hood)</italic>, Curtiz, 1938) que se perpetu&#x00F3; hasta los a&#x00F1;os sesenta (<italic>El Cid (The Cid)</italic>, A. Mann, 1961) (Barrio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2005</xref>); la d&#x00E9;cada de los setenta dio un importante giro hacia la reflexi&#x00F3;n y la introspecci&#x00F3;n de los personajes (<italic>El le&#x00F3;n en invierno (The Lion in Winter)</italic>, Harvey, 1968). De forma que la atm&#x00F3;sfera aventurera y desenfadada del cine de estudio, con sus tramoyas y decorados de cart&#x00F3;n-piedra cedieron protagonismo ante historias que reflejaban los claroscuros de una civilizaci&#x00F3;n, como la occidental, que entr&#x00F3; en una etapa de cambios profundos, e incluso convulsos.</p>

			<p>El lenguaje narrativo cinematogr&#x00E1;fico del g&#x00E9;nero hist&#x00F3;rico, por tanto, y como se ver&#x00E1; en este trabajo, no solo ha respondido a guiones que pretend&#x00ED;an ser fieles a la realidad, sino que m&#x00E1;s bien, y al hilo de cap&#x00ED;tulos concretos de un pasado, pretend&#x00ED;a tambi&#x00E9;n reflejar y lanzar un debate acerca del cuestiones que preocupaban a la sociedad, como por ejemplo, los conflictos de poderes, la manipulaci&#x00F3;n de la informaci&#x00F3;n y la “liberaci&#x00F3;n” de la mujer (Rosenstone, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1995</xref>). Habr&#x00ED;a que preguntarse entonces, con respecto a esta parcela cinematogr&#x00E1;fica: ¿sirve el marco hist&#x00F3;rico como un mero pretexto?, ¿se ha utilizado el gui&#x00F3;n al servicio de unos objetivos concretos, dentro de escenario de figuraci&#x00F3;n?, ¿cu&#x00E1;l es el objetivo de este tipo de cine? Las respuestas son muchas y con muchas, tambi&#x00E9;n, matizaciones.</p>

			<p>Ya que nuestro estudio va a estar encuadrado en el medievo, cabe realizar una breve digresi&#x00F3;n en relaci&#x00F3;n a uno de los m&#x00E1;s se&#x00F1;eros g&#x00E9;neros de difusi&#x00F3;n narrativa de aquella &#x00E9;poca: las cr&#x00F3;nicas. Dichos relatos tambi&#x00E9;n jugaron un papel como medios de difusi&#x00F3;n de ideas y modelos pol&#x00ED;ticos y culturales. La memoria de los hechos o personajes hist&#x00F3;ricos —batallas o distintas gestas—, conformaban la gloria y la identidad de los pueblos; pero al igual que hoy, estas “historias” tambi&#x00E9;n incluyeron ingredientes de ficci&#x00F3;n, muy del gusto de esos momentos, con el objeto de mantener la tensi&#x00F3;n del relato y potenciar los mensajes de fondo. Asimismo, y de una manera inconsciente recogieron el escenario de intencionalidades y los argumentos contextuales a su servicio (Spiegel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1997</xref>).</p>

			<p>Esta mezcla de ficci&#x00F3;n y realidad cron&#x00ED;stica funcionaba y sustentaba tanto en las formas como en el fondo narrativo, al igual que hoy en d&#x00ED;a lo puede hacer a otra escala el relato de una pel&#x00ED;cula hist&#x00F3;rica. Esto significa <italic>grosso modo</italic> que cada generaci&#x00F3;n o etapa hist&#x00F3;rica demanda ficciones acordes a sus inquietudes y necesidades sociol&#x00F3;gicas; sin perder de vista el tel&#x00F3;n de la realidad o los hechos en s&#x00ED;. De este modo, cabe afirmar que a lo largo del siglo XX el cine ha seleccionado determinados personajes y vicisitudes hist&#x00F3;ricas, quiz&#x00E1; porque han sido capaces de abarcar y representar los paradigmas en juego en una sociedad.</p>

			<p>La leyenda de Robin de los bosques ha reflejado a lo largo de distintas generaciones, en cierta forma, todo ese acervo de dilemas sociales, culturales e ideol&#x00F3;gicos en conexi&#x00F3;n con los cambios operados en el siglo XX. Pero tambi&#x00E9;n la fabulaci&#x00F3;n de la figura cinematogr&#x00E1;fica del h&#x00E9;roe de Sherwood ha creado una imagen evolutiva, dependiendo de las distintas circunstancias hist&#x00F3;ricas, sin restar un &#x00E1;pice a los valores morales que enarbola y que reflejan como en un espejo las m&#x00E1;s profundas aspiraciones del g&#x00E9;nero humano.</p>

			<p>En esta ocasi&#x00F3;n, no obstante, y con el &#x00E1;nimo de rastrear en las representaciones cinematogr&#x00E1;ficas algunas pistas que nos ayuden a comprender el cambio protagonizado por la mujer en el siglo XX, hemos elegido la figura de Lady Marian, el contrapunto femenino de la leyenda. El n&#x00FA;mero de pel&#x00ED;culas y series televisivas sobre su historia, realizadas desde 1908 hasta nuestros d&#x00ED;as, supera el medio centenar. De entre todas ellas hemos limitado nuestro an&#x00E1;lisis sobre quince pel&#x00ED;culas del &#x00E1;mbito anglosaj&#x00F3;n, enmarcadas cronol&#x00F3;gicamente entre 1922 y 2010, y que han sido seleccionadas en funci&#x00F3;n de su difusi&#x00F3;n y por su representatividad dentro del g&#x00E9;nero.</p>

			<p>Con el an&#x00E1;lisis de este personaje trataremos de detectar los principales cambios que se han producido en su representaci&#x00F3;n. Para ello hemos tenido en cuenta cuatro &#x00E1;mbitos: el contexto cinematogr&#x00E1;fico de la pel&#x00ED;cula, qu&#x00E9; lugar ocupa Marian en la trama, qu&#x00E9; comportamientos y cualidades la caracterizan, y por &#x00FA;ltimo su relaci&#x00F3;n con el protagonista masculino. Seguimos, por considerarla acertada, la clasificaci&#x00F3;n que John Alberth establece para los filmes de Robin Hood (Aberth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>):</p>

					<list list-type="bullet">
						
						<list-item>
						<p>Una etapa cl&#x00E1;sica en la que se forjan los arquetipos cinematogr&#x00E1;ficos. Alberth marca el inicio en los a&#x00F1;os 30, aunque mencionaremos como antecedente la pel&#x00ED;cula realizada en 1922 por Allan Dwan. </p>
						</list-item>
						
						<list-item>
						<p>En la d&#x00E9;cada de los 70 se cuestionan los c&#x00E1;nones cl&#x00E1;sicos, ofreciendo una nueva mirada desmitificadora.</p>
						</list-item>
						
						<list-item>
						<p>La d&#x00E9;cada de los 90 inaugura la &#x00FA;ltima etapa, caracterizada por versiones «pol&#x00ED;ticamente correctas» en las que la presencia femenina cobra protagonismo. </p>
						</list-item>
						
					</list>
			
		</sec>
		
		
		<sec id="S3">
			<title>ANTECEDENTES DEL CINE CL&#x00C1;SICO: LA RECREACI&#x00D3;N HIST&#x00D3;RICA DE MARIAN</title>

			<p>Las leyendas en torno a la figura de Robin Hood han formado parte de la narrativa popular. Se forjaron a trav&#x00E9;s de las baladas inglesas entre los siglos XII y XVII y se consolidaron con el resurgimiento de la narrativa de car&#x00E1;cter hist&#x00F3;rico durante el romanticismo. Apareci&#x00F3; entonces la legendaria imagen del bandido de Sherwood que robaba a los ricos para socorrer a los pobres y que defend&#x00ED;a en Inglaterra la lealtad al rey Ricardo Coraz&#x00F3;n de Le&#x00F3;n. Es interesante destacar que la figura de Lady Marian aparece por primera vez en una balada del siglo XVII, donde se presenta como el amor de juventud de Robin y que ante la marcha de &#x00E9;ste se viste de hombre y acude en su b&#x00FA;squeda (Rey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1999</xref>). El cine, con su gran potencial narrativo, se sum&#x00F3; a esta tradici&#x00F3;n a comienzos del siglo XX. Ya en 1913 se hab&#x00ED;an realizado cinco pel&#x00ED;culas en torno a la figura de Robin, en las que la figura de Lady Marian aparec&#x00ED;a como elemento b&#x00E1;sico para la trama rom&#x00E1;ntica (Alberth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>). Las pel&#x00ED;culas de esta etapa responden a los esquemas del cine silente de tinte hist&#x00F3;rico, muy narrativo y con una puesta en escena muy teatral. </p>

			<p>El primer largometraje que a&#x00FA;n conserva cierta vigencia es el realizado en 1922 por Allan Dwan, <italic>Robin de los bosques (Robin Hood)</italic>, en el que Douglas Fairbanks interpreta al legendario ladr&#x00F3;n de Sherwood. Esta pel&#x00ED;cula parece inspirarse en el esp&#x00ED;ritu de las baladas medievales y se centra en la transformaci&#x00F3;n como caballero de Robin, conde de Huntingdon, caracterizado por su lealtad a Dios, al rey y a su dama. Tiene como escenarios la Cruzada y su lucha contra los abusos del pr&#x00ED;ncipe Juan en Inglaterra.</p>

			<p>El amor se retrata como elemento indispensable del caballero medieval: es lo que alienta su valor en el combate y el premio a sus victorias. Es tambi&#x00E9;n el &#x00E1;mbito de la historia donde la mujer, y en concreto Lady Marian, posee su papel y su protagonismo. La pel&#x00ED;cula nos la presenta como la «Reina del amor y la belleza», la encargada de coronar al vencedor del torneo que enfrenta a Robin con su eterno rival, Guy de Gisborne. La victoria de Robin depara un sorprendente descubrimiento, quien hab&#x00ED;a mostrado su arrojo con la espada es incapaz de recoger su premio, ya que siente temor ante las mujeres. Esta divertida escena culmina con un Robin que huye espantado de decenas de admiradoras y enlaza con otra en la que el rey Ricardo anuncia que premiar&#x00E1; a la mujer que logre conquistar al conde de Huntingdon. Las resistencias de Robin solo se ver&#x00E1;n vencidas cuando observe el acoso que Lady Marian sufre por parte del pr&#x00ED;ncipe Juan. Aflora entonces la valent&#x00ED;a de Robin, que sale en su defensa y comienza as&#x00ED; el romance entre ellos. El rey se muestra satisfecho al ver que su palad&#x00ED;n marcha a la Cruzada con la mitad de su coraz&#x00F3;n en la espada y la otra mitad en una doncella, pues as&#x00ED; «su espada ser&#x00E1; m&#x00E1;s afilada». </p>

			<p>Marian, que se queda en Notthingham, es testigo de la crueldad del pr&#x00ED;ncipe Juan y toma la iniciativa de avisar a Robin. &#x00C9;l regresa a Inglaterra y se convierte en el proscrito que reivindica la lealtad a Ricardo, socorre al pueblo y humilla a quienes abusan de su poder. El secuestro de Marian y el acoso que sufre por parte de Gisborne motiva el ataque al castillo de Notthingham, filmado en secuencias llenas de acrobacias que ser&#x00E1;n imitadas en las posteriores pel&#x00ED;culas. La paz y el orden son restaurados y Lady Marian es concedida en matrimonio a Robin por el rey Ricardo. </p>

			<p>La figura de Marian, como hemos podido comprobar, es relevante en la historia. Ocupa su lugar como protagonista femenina de la trama rom&#x00E1;ntica, en paralelo con las aventuras b&#x00E9;licas del h&#x00E9;roe. Esto no hace de ella un personaje meramente pasivo o decorativo, como a veces se se&#x00F1;ala (Rey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1999</xref>; Sangro y Plaza, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2010</xref>), sino que es clave para la configuraci&#x00F3;n del h&#x00E9;roe. La pel&#x00ED;cula retrata la transformaci&#x00F3;n de un Robin apocado en un perfecto caballero medieval, y ah&#x00ED; es clave la figura de Marian, que mueve su valent&#x00ED;a, ennoblece sus ideales y contribuye a sus victorias. Robin no hubiese vuelto a Inglaterra, ni se hubiese convertido en el personaje que todos conocemos, sin la misiva que ella env&#x00ED;a. Cataliza la acci&#x00F3;n comport&#x00E1;ndose tambi&#x00E9;n como una hero&#x00ED;na, dentro del marco en el que se desarrolla su condici&#x00F3;n de mujer. </p>

			<p>En este marco la mujer aparece caracterizada en primer lugar por su belleza y virtud. Ya indicamos que era presentada como «reina de la belleza», ella tambi&#x00E9;n ha ganado su particular <italic>torneo</italic> frente al resto de candidatas. La Marian de Dwan est&#x00E1; representada por Enid Bennet, actriz australiana que adquiri&#x00F3; cierta notoriedad en Hollywood durante la &#x00E9;poca del cine silente, siendo esta su pel&#x00ED;cula m&#x00E1;s recordada. La actriz muestra el ideal de belleza propio de los a&#x00F1;os veinte, que en gran medida hab&#x00ED;a creado el cine de la &#x00E9;poca. Lillian Gish, una de las primeras actrices en alcanzar el estrellato con pel&#x00ED;culas como <italic>Lirios rotos</italic> o <italic>El nacimiento de una naci&#x00F3;n</italic>, hab&#x00ED;a implantado un modelo de mujer de silueta l&#x00E1;nguida y delicada, de rostro porcelanoso y muy p&#x00E1;lido, en el que destacan las largas pesta&#x00F1;as oscuras, los labios extremadamente maquillados y la melena ondulada. Las espectadoras no fueron impasibles ante estos rostros que comenzaron a hacerse insospechadamente populares, sentando los precedentes del fen&#x00F3;meno del <italic>star system</italic>. Lady Marian es aqu&#x00ED; una variante medieval del <italic>estilo flapper</italic> de los a&#x00F1;os veinte, e incluso los ropajes de &#x00E9;poca acogen la moda ancha y vaporosa que estaba arrasando en Norteam&#x00E9;rica. Son momentos de cambio para la mujer americana y europea del siglo XX; se acababa de dejar atr&#x00E1;s la Gran Guerra, que hab&#x00ED;a supuesto un paso importante en la incorporaci&#x00F3;n de la mujer al mundo laboral y que tambi&#x00E9;n hab&#x00ED;a tra&#x00ED;do consecuencias en el vestir y en el comportamiento social. Sin embargo, el ambiente dom&#x00E9;stico a&#x00FA;n absorb&#x00ED;a la mayor parte de la dedicaci&#x00F3;n femenina. </p>

			<p>El escenario en el que se mueve Marian es el castillo, el hogar al que el h&#x00E9;roe regresa y &#x00E1;mbito de la vida privada, necesario para la gesta p&#x00FA;blica. Aunque est&#x00E1; excluida del campo de batalla, no se mantiene ajena al conflicto, y en todo momento se manifiesta consciente de lo que est&#x00E1; sucediendo.</p>

			<p>Un rasgo del personaje es su debilidad f&#x00ED;sica frente a la fuerza masculina, que le impide defenderse sola cuando es atacada f&#x00ED;sicamente o acudir en rescate de Robin cuando es apresado. Pero su fortaleza moral queda demostrada a trav&#x00E9;s de su resistencia a las seducciones de Gisborne o a la violencia del pr&#x00ED;ncipe Juan, prefiriendo en ambos casos la muerte a la deslealtad. Hay que mencionar tambi&#x00E9;n como marco social en el que se desenvuelve la dependencia legal hacia su tutor, que act&#x00FA;a como protector y que es quien finalmente decide su destino incluso en el terreno amoroso. Este modelo de dama medieval configura el estereotipo cl&#x00E1;sico que como veremos se desarrollar&#x00E1; en la siguiente etapa.</p>

		</sec>
		
		
		<sec id="S4">
			<title>LA ETAPA CL&#x00C1;SICA: LADY MARIAN TRAS LA CAPA Y LA ESPADA</title>

			<p>En 1938 Michael Curtiz dirigi&#x00F3; la siguiente versi&#x00F3;n sobre el bandido de Sherwood, <italic>Robin de los bosques (The adventures of Robin Hood)</italic>. La imagen del h&#x00E9;roe que se ofrece en esta pel&#x00ED;cula debe mucho a la de Dwan, sin embargo, ha sido la interpretaci&#x00F3;n del Errol Flynn la que ha quedado como el estereotipo del popular salteador (Alonso, Mastache y Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2007</xref>; Alberth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>). Robin se presenta desde el inicio como un h&#x00E9;roe de car&#x00E1;cter socarr&#x00F3;n, valiente hasta la temeridad, galante y desinteresado. La pel&#x00ED;cula rescata muchos de los episodios tradicionales recogidos en las baladas y en la tradici&#x00F3;n literaria del XIX y comienza a dar protagonismo a otros personajes como Little John, Will Scarlett o Fray Tuck.</p>

			<p>La pel&#x00ED;cula es uno de los ejemplos m&#x00E1;s emblem&#x00E1;ticos del g&#x00E9;nero de aventuras de capa y espada, que prolifer&#x00F3; en el cine norteamericano durante su etapa cl&#x00E1;sica. «Hollywood encontr&#x00F3; en Robin Hood uno de sus personajes hist&#x00F3;ricos m&#x00E1;s queridos, ya que utilizando los ingredientes (reinado legendario, injusticias, rey bueno o tirano), a&#x00F1;adiendo la habitual dosis de fantas&#x00ED;a e imaginaci&#x00F3;n de los productores norteamericanos, pod&#x00ED;a resultar un producto muy asequible e interesante para la mayor&#x00ED;a del p&#x00FA;blico, ya que todos estos materiales f&#x00ED;lmicos son los habituales del llamado cine de aventuras que tantos &#x00E9;xitos y dividendos ha dado a la industria cinematogr&#x00E1;fica» (Barrio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2005</xref>). Seg&#x00FA;n Barrio, en estas pel&#x00ED;culas que han creado el prototipo de «ambiente medieval», la impronta femenina tiene un papel clave ya que es parte del binomio armas-amor/aventura-amor que caracteriza al g&#x00E9;nero. Mientras que el peso de las armas y de las aventuras recae sobre el personaje masculino, el del amor recae sobre el femenino, que se convierte en el n&#x00FA;cleo de la trama rom&#x00E1;ntica. </p>

			<p>Lady Marian es la pupila del rey Ricardo, una dama de la corte a la que el pr&#x00ED;ncipe Juan trata de casar con Sir Guy de Guisborne. Los galanteos de Robin, a quien considera un traidor y un ladr&#x00F3;n, ser&#x00E1;n vanos hasta que la comitiva real en la que viaja Marian es asaltada en el bosque y es invitada a un peculiar banquete. Al ver las condiciones en las que vive el pueblo, Marian abrir&#x00E1; sus ojos al abuso normando y a la nobleza del popular proscrito. La sorpresa y el desprecio iniciales que Robin despertaba en ella se convierten en una admiraci&#x00F3;n que se transformar&#x00E1; en amor. La figura de Robin se engrandece al pasar siempre por los ojos de una mujer que le admira. Es significativa en este sentido la presencia de Marian en la mayor parte de las escenas. Su actitud adquiere entonces tintes heroicos al idear un plan para rescatar a Robin y al renunciar al amor por la noble causa de liberar Inglaterra, se queda en el castillo para actuar como esp&#x00ED;a. Cuando es descubierta se produce el asalto definitivo al castillo de Nothingam por parte de Robin y de sus hombres que culmina con la llegada inesperada del rey Ricardo. La pel&#x00ED;cula se cierra con el matrimonio entre Lady Marian y Robin como premio personal a la lealtad de este. </p>

			<p>En este caso ha sido Marian quien ha evolucionado a trav&#x00E9;s de su relaci&#x00F3;n con Robin. Ha desafiado a la corte normanda a la que pertenec&#x00ED;a y ha demostrado que la lealtad a Inglaterra y al leg&#x00ED;timo representante de la corona est&#x00E1; por encima de sus intereses personales, del amor o de su propia integridad f&#x00ED;sica. Algunos autores interpretan esta pel&#x00ED;cula dentro de la clave hist&#x00F3;rica de lucha entre los fascismos y la democracia en la d&#x00E9;cada de los treinta, el mundo occidental viv&#x00ED;a tambi&#x00E9;n su propio ambiente b&#x00E9;lico y requer&#x00ED;a quiz&#x00E1; de esos modelos de sacrificio heroico (Alberth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>). La mujer estadounidense de esas d&#x00E9;cadas, hacia las que iba principalmente dirigida la pel&#x00ED;cula, era una mujer que segu&#x00ED;a estando muy vinculada al hogar y la familia, como deja ver tambi&#x00E9;n la publicidad norteamericana entre las d&#x00E9;cadas 1930 y 1950. Aunque la entrada en la Segunda Guerra Mundial tambi&#x00E9;n impuls&#x00F3; su implicaci&#x00F3;n en la vida pol&#x00ED;tica del pa&#x00ED;s y en el mundo laboral. Sin embargo, el ideal de feminidad segu&#x00ED;a muy asociado al modelo de esposa y madre, y a un atractivo que combinaba la elegancia de las formas femeninas con valores asociados a la delicadeza y la ternura que no eran incompatibles con la iniciativa y una gran capacidad de sacrificio, especialmente visibles en la gesti&#x00F3;n de sus hogares. </p>

			<p>Volviendo a Robin y Marian, su relaci&#x00F3;n se enmarca dentro del ideal del amor cort&#x00E9;s, donde la mujer es objeto de admiraci&#x00F3;n y de protecci&#x00F3;n. Este respeto hacia la figura de la mujer solo es violado, al igual que ocurr&#x00ED;a en el filme de Dwan, por los villanos, mientras que su protecci&#x00F3;n es un distintivo de la verdadera nobleza, como se refleja en el discurso inicial de Robin: «Vosotros, hombres libres, desposeer&#x00E9;is al rico solo para dar al pobre, cobijar&#x00E9;is a ni&#x00F1;os y enfermos y amparar&#x00E9;is a mujeres normandas y sajonas. Luchar&#x00E9;is por una Inglaterra libre, la defender&#x00E9;is hasta el regreso de su rey Ricardo Coraz&#x00F3;n de Le&#x00F3;n». </p>

			<p>La actriz escogida para este papel fue Olivia de Havilland, una de las actrices m&#x00E1;s populares en esa d&#x00E9;cada y que era la pareja cinematogr&#x00E1;fica habitual de Errol Flynn, ambos son un claro exponente de la din&#x00E1;mica del <italic>star system</italic> que ya estaba consolidado en Hollywood. Su principal atractivo radica en la femineidad que imprime al personaje. Sus atributos son la discreci&#x00F3;n, la delicadeza, la compasi&#x00F3;n y la bondad, compatibles con una fortaleza interior que la capacita para grandes ideales y sacrificios. Reconocemos aqu&#x00ED; al personaje de Lady Marian, pero tambi&#x00E9;n a Melanie Hamilton, su personaje en <italic>Lo que el viento se llev&#x00F3;</italic> (<italic>Gone with the wind</italic>, Fleming, 1939); a Beth Custer en <italic>Murieron con las botas puestas</italic> (<italic>They died with teir boots on</italic>, Curtiz, 1941) o a Arabella en <italic>El capit&#x00E1;n Blood</italic> (<italic>Captain Blood</italic>, Curtiz, 1935), que son quiz&#x00E1; sus interpretaciones m&#x00E1;s recordadas. Una feminidad muy vinculada al ideal de mujer del que hablamos antes y que se puede encontrar tambi&#x00E9;n en la interpretaci&#x00F3;n de otras actrices cl&#x00E1;sicas como Elizabeth Taylor —en sus primeras etapas—, Joan Fontaine, Mary Astor o June Allyson (Barrio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2005</xref>). Tampoco sus espectadoras fueron indiferentes a los modelos de la pantalla. Fue precisamente en esta &#x00E9;poca cl&#x00E1;sica, sobre todo a partir de los a&#x00F1;os cincuenta, cuando el cine comenz&#x00F3; a vincularse de manera especial con la moda, y en consecuencia con el mundo de la imagen de la mujer. Nombres como Givenchy o Edith Head son ejemplos de profesionales que saltaron de uno al otro lado de la pantalla, vistiendo no solo a las actrices sino tambi&#x00E9;n a sus espectadoras. </p>

			<p>Es interesante rese&#x00F1;ar la aparici&#x00F3;n de otra figura femenina en la pel&#x00ED;cula: Bess, su dama de compa&#x00F1;&#x00ED;a. Realiza un papel de contrapunto c&#x00F3;mico al caricaturizar rasgos femeninos como la coqueter&#x00ED;a o el sentimentalismo. Sin embargo, saldr&#x00E1; en defensa de Marian durante el asalto en el bosque ridiculizando a los hombres. Tanto Marian como ella tratan de hacer frente a los abusos con los medios que tienen a su alcance, alcanzando as&#x00ED; un hero&#x00ED;smo y una nobleza propias. </p>

			<p>Como hemos indicado, estos estereotipos en la caracterizaci&#x00F3;n de la historia de Robin Hood han configurado las versiones posteriores, que bien han sido fieles a la herencia cl&#x00E1;sica o bien la han subvertido proporcionando nuevas visiones. Hasta la d&#x00E9;cada de los sesenta, Robin mantiene un car&#x00E1;cter c&#x00F3;mico y osado, junto con un alto grado de nobleza y fidelidad al rey, a su patria y a su dama. Lady Marian permanece subordinada a la trama rom&#x00E1;ntica, en la que tiene un papel protagonista catalizando la acci&#x00F3;n de Robin y colaborando con la causa de los proscritos sin perder los atributos que tanto Enid Bennet como Olivia de Havilland le hab&#x00ED;an proporcionado: belleza, bondad e inteligencia; mientras que las iniciativas de acci&#x00F3;n f&#x00ED;sica quedan reservadas para los protagonistas masculinos. En este sentido, destacan producciones como <italic>El hijo de Robin de los bosques (The bandit of Sherwood forest)</italic>, Henry Levin, 1946, <italic>El rey de los bosques (The prince of thieves)</italic>, Howard Bretherton, 1948, <italic>El temible Robin Hood (Rogues of Sherwood forest)</italic>, Gordon Douglas, 1950, <italic>Cuentos de Robin Hood (Tales of Robin Hood)</italic>, James Tinling, 1951, <italic>Los arqueros del rey (The story of Robin Hood and his merrie men)</italic>, Ken Annakin, 1952 —producida por la casa Disney—, <italic>Un desaf&#x00ED;o para Robin Hood (A challenge for Robin Hood)</italic>, C. M. Pennington Richard, 1967.</p>

			<p>La pel&#x00ED;cula de Ken Annakin presenta una novedad. Marian (Joan Rice), amiga de Robin desde la infancia, al escuchar las calumnias que se desatan contra Robin y con el af&#x00E1;n de demostrar su inocencia decide vestirse de hombre y acudir en su busca. Por el camino es asaltada por Robin, y sin reconocerse, pelear&#x00E1;n entre s&#x00ED;. Este pasaje, no representado hasta el momento, tiene su origen en la primera balada sobre Marian. Es un elemento de cambio significativo, ya que introduce a Marian en una acci&#x00F3;n de lucha personal. Este episodio supuso una curiosidad aislada, de cariz c&#x00F3;mico y sentimental, pero ser&#x00E1; un aspecto clave en d&#x00E9;cadas posteriores.</p>

		</sec>
		
		
		<sec id="S5">
			<title>“NO TIENES QUE SALVARME DE NADA”: MARIAN Y LA DESMITIFICACI&#x00D3;N MODERNA </title>

			<p>En los a&#x00F1;os setenta tienen lugar dos hitos en la representaci&#x00F3;n de Marian y Robin. En 1973 la factor&#x00ED;a Disney produce <italic>Robin Hood (Robin Hood)</italic>, Wolfgang Reitherman, un largometraje animado protagonizado por animales que recoge algunos de los episodios cl&#x00E1;sicos. Marian es una zorrita cuyo protagonismo radica en la relaci&#x00F3;n amorosa con Robin. Marian, encargada de entregar la flecha de oro al vencedor del concurso de arqueros, es el motivo para que Robin se arriesgue a asistir ante la oposici&#x00F3;n de sus amigos. «Recuerda —le dice Robin a Little John—, corazones pusil&#x00E1;nimes jam&#x00E1;s conquistan bellas damas». Es una relaci&#x00F3;n que contin&#x00FA;a caracterizada por los estereotipos del amor cort&#x00E9;s, aunque se introducen indudables toques de modernidad y anacronismo. La dama de compa&#x00F1;&#x00ED;a —una gallina clueca que recuerda a la Bess de Curtiz—, se muestra en clave c&#x00F3;mica como una dama intr&#x00E9;pida que desaf&#x00ED;a a sus perseguidores y que incluso interviene activamente en la batalla.</p>

			<p>Sin embargo, lo m&#x00E1;s interesante de esta nueva adaptaci&#x00F3;n radica en el cuestionamiento de ciertos presupuestos de la historia: Little John cuestiona por vez primera la «nobleza» de las haza&#x00F1;as de Robin: «¿Sabes Rob? Me estaba preguntando… ¿somos los buenos o los malos? Ya sabes, con eso de robar a los ricos para alimentar a los pobres». Un simple apunte que no tendr&#x00E1; m&#x00E1;s trascendencia pero que revela un cierto cambio de mentalidad al revisitar el hero&#x00ED;smo de Robin. Ocurre lo mismo cuando Robin es condenado a muerte y Marian intercede entre l&#x00E1;grimas. Sorprendentemente el pr&#x00ED;ncipe Juan concede el indulto y el amor es celebrado como fuerza que todo lo puede, «Te debo la vida, querida». Al tiempo que el espectador ve que no ha sido precisamente el amor lo que ha movido al pr&#x00ED;ncipe Juan, sino el temor, ya que tras el baldaquino real se encuentra Little John amenaz&#x00E1;ndole con una espada. El episodio de la salvaci&#x00F3;n de Robin a trav&#x00E9;s de la acci&#x00F3;n —nunca b&#x00E9;lica— de Marian, que era un rasgo heroico del personaje, queda c&#x00F3;micamente subvertido. Estos peque&#x00F1;os apuntes desvelan ligeramente el cambio de planteamientos que se est&#x00E1; produciendo.</p>

			<p>En 1978 Richard Lester filma <italic>Robin y Marian (Robin and Marian)</italic>, pel&#x00ED;cula de producci&#x00F3;n brit&#x00E1;nica que supone un punto de inflexi&#x00F3;n. Retrata la vuelta del h&#x00E9;roe a su tierra veinte a&#x00F1;os despu&#x00E9;s de los acontecimientos que las baladas hab&#x00ED;an convertido en leyenda. Tanto Robin como el espectador revisitan la vieja historia con otros ojos. Lester quiso haber titulado su pel&#x00ED;cula <italic>La muerte de Robin Hood</italic>, aunque los imperativos de la producci&#x00F3;n se lo impidieron (Alberth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>). Basta recordar los festivos t&#x00ED;tulos de las versiones anteriores para constatar el cambio. Aunque siguen presentes rasgos como el sentido del humor y la picaresca, la pel&#x00ED;cula se caracteriza por un marcado car&#x00E1;cter desmitificador. La mirada de Robin hacia su pasado y hacia la realidad presente es una mirada desencantada, que queda retratada con el par de manzanas podridas que abren y cierran la pel&#x00ED;cula. En las cruzadas ha perdido todo lo que pensaba que pose&#x00ED;a: la nobleza de una misi&#x00F3;n, el hero&#x00ED;smo de sus acciones, la lealtad a un gran rey, las creencias religiosas e incluso el amor de una mujer.</p>

			<p>La desmitificaci&#x00F3;n se obtiene tambi&#x00E9;n por la v&#x00ED;a del realismo est&#x00E9;tico, con pretensiones de realismo hist&#x00F3;rico. Por primera vez se ofrece una imagen dram&#x00E1;tica y expl&#x00ED;cita de la violencia de la guerra. El cambio afecta tambi&#x00E9;n a los personajes. El rey Ricardo muere como un hombre sediento de sangre y de riquezas, y esta es la versi&#x00F3;n que se generalizar&#x00E1; desde entonces. Las aventuras de Robin tambi&#x00E9;n quedan en entredicho. «Todo el mundo quiere o&#x00ED;r tus haza&#x00F1;as» le dir&#x00E1; Will Scarlett, a lo que Robin responde «¡No las hicimos!». La desmitificaci&#x00F3;n alcanza tambi&#x00E9;n a la trama amorosa, donde se encuentra Marian. El personaje est&#x00E1; desprovisto de cualquier estatus de nobleza, cuando Robin regresa y busca a la chica en quien reconoce no haber pensado demasiado, se encuentra con la en&#x00E9;rgica abadesa de Kirky. </p>

			<p>La belleza f&#x00ED;sica, rasgo que en gran medida hab&#x00ED;a caracterizado al personaje femenino, queda tambi&#x00E9;n cuestionada. Nos encontramos con una Marian ya mayor, con arrugas y vestida de h&#x00E1;bito. Sin embargo, la elecci&#x00F3;n de Audrey Hepburn como actriz contrarresta en gran medida lo anterior., contaba en esos momentos con 49 a&#x00F1;os de edad y con una trayectoria cinematogr&#x00E1;fica que la hab&#x00ED;a consagrado como el estereotipo de mujer de belleza ani&#x00F1;ada, moderna e independiente, rasgos que traslada a la caracterizaci&#x00F3;n de su personaje del siglo XII. Son frecuentes las reflexiones de los protagonistas acerca del paso del tiempo y de la p&#x00E9;rdida del vigor y la belleza, junto con otras sobre el amor entendido como pasi&#x00F3;n y atracci&#x00F3;n. Supone una novedad que se trate de un romance adulto y tard&#x00ED;o, en el que se aborda expl&#x00ED;citamente la sexualidad de sus protagonistas</p>

			<p>El tratamiento de estos temas, junto con la visi&#x00F3;n descarnada de la violencia y de la miseria de la guerra, son elementos caracter&#x00ED;sticos del cine moderno, que hab&#x00ED;a comenzado a forjarse tras la Segunda Guerra Mundial en circuitos de cine de autor o de car&#x00E1;cter vanguardista. En los a&#x00F1;os setenta, coincidiendo con la ca&#x00ED;da del c&#x00F3;digo de censura en Hollywood, sus postulados se extendieron al cine de masas. A grandes rasgos, en este nuevo cine se produce un cambio en el enfoque de los temas, en la caracterizaci&#x00F3;n de los personajes y en la t&#x00E9;cnica cinematogr&#x00E1;fica, que reaccionan frente al clasicismo normativo que hab&#x00ED;a imperado hasta entonces en la industria (Martin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2008</xref>). Temas como la muerte, la sexualidad o la violencia, hasta entonces solamente insinuados comienzan a mostrarse con crudeza. La reacci&#x00F3;n a la tradici&#x00F3;n heredada explica tambi&#x00E9;n este revisionismo del que la pel&#x00ED;cula de Lester es un buen ejemplo. Como recoge Roman Gubern en su <italic>Historia del Cine</italic>, Lester que «constituye una excepci&#x00F3;n notable en este universo de amarguras […], utiliza el humor y el desenfado, de estirpe surrealista, para dinamitar al igual que sus colegas las m&#x00E1;s respetables instituciones y costumbres del reino» (Gubern, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1974</xref>). La leyenda cinematogr&#x00E1;fica de Robin era una de ellas.</p>

			<p>Hist&#x00F3;ricamente son tambi&#x00E9;n a&#x00F1;os de grandes cambios sociales. Los conflictos de la Guerra Fr&#x00ED;a empiezan a percibirse como absurdos por parte de determinados sectores de la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica. Se experimenta el auge de los movimientos pacifistas y de la anarqu&#x00ED;a hippie, que junto con la revoluci&#x00F3;n sexual y feminista eclosionan en mayo del 68. Este es el mundo al que pertenecen los personajes de Lester, aunque caminen por un escenario medieval. El hecho de que la pel&#x00ED;cula centre su atenci&#x00F3;n en la relaci&#x00F3;n entre ellos, y haga secundarias las <italic>haza&#x00F1;as</italic> de Robin, dota al personaje de Marian de una mayor hondura psicol&#x00F3;gica. A&#x00FA;n sin salirse de la rama rom&#x00E1;ntica, Marian posee una vida propia que equipara su protagonismo al de Robin. Marian es culta, con conocimientos de medicina y bot&#x00E1;nica, que gobierna una abad&#x00ED;a y que se enfrenta en solitario al sheriff. Es una mujer de car&#x00E1;cter, capaz de encararse con los hombres y de tomar decisiones dr&#x00E1;sticas. Los di&#x00E1;logos del reencuentro son el mejor reflejo de esta nueva mujer aut&#x00F3;noma e independiente: </p>

						<p>ROBIN: Marian… ¿Qu&#x00E9; haces en ese h&#x00E1;bito?</p>

						<p>MARIAN: Vivo en &#x00E9;l. </p>

						<p>ROBIN: La guerra ha terminado, he vuelto y he venido a verte Marian.</p>

						<p>MARIAN: Soy la madre Jennet y te puedes volver a Jerusal&#x00E9;n.</p>

						<p>ROBIN: Est&#x00E1;s enfadada.</p>

						<p>MARIAN: No he pensado en ti en 20 a&#x00F1;os.</p>

			<p>Ignor&#x00E1;ndole, trata de entregarse al sheriff mientras &#x00E9;l trata de impedirlo:</p>

						<p>ROBIN: Puedo salvarte.</p>

						<p>MARIAN: No tienes que salvarme de nada. No quiero verte.</p>

						<p>ROBIN: Pues aqu&#x00ED; me tienes. Tienes buen aspecto […] ¿Dejar&#x00E1;s que te lleve?</p>

						<p>MARIAN: Dios est&#x00E1; conmigo.</p>

						<p>ROBIN: En las cruzadas no nos ayud&#x00F3;. Espera aqu&#x00ED;.</p>

						<p>MARIAN: ¡Es mi vida Robin!</p>

						<p>ROBIN: ¡Eres boba!</p>

			<p>La escena culmina con una sonora bofetada y el rapto de Marian por parte de Robin. Su relaci&#x00F3;n se presenta bajo el paradigma de una lucha de sexos donde ella se ha convertido en una rival a la altura. Es una mujer ciertamente emancipada de la protecci&#x00F3;n o necesidad de un hombre, no necesita ayuda para resolver sus propios problemas con la autoridad y se ufana de haber superado el amor y el deseo. </p>

						<p>ROBIN: ¿Qu&#x00E9; est&#x00E1;s buscando? </p>

						<p>MARIAN: Alg&#x00FA;n rastro de Marian o de la madre Jennet. De alguna de ellas. Buena mujer Jennet. Le cost&#x00F3; a&#x00F1;os de tes&#x00F3;n vencer a la carne, miraba a los hombres y no sent&#x00ED;a nada. ¿Lo ves?, ahora te mira a ti. Toca su mano, c&#x00F3;gela. No importa no sentir&#x00ED;a nada. Pienso en lo que hice, y s&#x00E9; que fue absurdo, querer morir porque te deseaba. Debi&#x00F3; tratarse de otra persona.</p>

			<p>Esta autonom&#x00ED;a afectiva, la libertad sexual y el intento de superar la corporalidad son elementos caracter&#x00ED;sticos del llamado <italic>segundo feminismo</italic>, que emergi&#x00F3; con la fil&#x00F3;sofa Simone de Beauvoir y que est&#x00E1; en la base de la revoluci&#x00F3;n sexual de esas d&#x00E9;cadas (Sol&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1995</xref>). Junto a esto, la relaci&#x00F3;n que surge entre ellos es un ejemplo del llamado amor libre, para el que no hay trabas ni compromisos que entorpezcan el amar cuando se desea. El recuerdo de Marian no obstaculiz&#x00F3; la relaci&#x00F3;n de Robin con otras mujeres durante la Cruzada, ni obstaculizan a Marian sus votos religiosos. El amor es una pasi&#x00F3;n no subordinada a ninguna otra lealtad. La pel&#x00ED;cula termina con el «compasivo» asesinato de Robin por parte de Marian y su suicidio. Es el culmen de un amor rom&#x00E1;ntico pero vac&#x00ED;o y nihilista: «Te amo m&#x00E1;s que a nada en el mundo, te amo m&#x00E1;s que a los ni&#x00F1;os, m&#x00E1;s que a la tierra que sembr&#x00E9; con mis manos, te amo m&#x00E1;s que a la plegaria de la ma&#x00F1;ana, m&#x00E1;s que a la paz y que a los alimentos, te amo m&#x00E1;s que a la luz del sol, m&#x00E1;s que a la carne, m&#x00E1;s que al placer, o que a un d&#x00ED;a m&#x00E1;s. Te amo m&#x00E1;s que a Dios». Ya no hay rastro del ideal medieval: ni Dios, ni rey, ni dama. Y Marian, en nombre del supuesto amor, termina incluso con la propia posibilidad de amar, que era lo &#x00FA;nico que les quedaba. </p>

			<p>Un &#x00FA;ltimo aspecto que caracteriza al personaje femenino es su pacifismo, que se manifiesta en su deseo de no ofrecer resistencia a su encarcelamiento y en sus di&#x00E1;logos con Robin acerca de las cruzadas.</p>

						<p>MARIAN: Ma&#x00F1;ana me entrego al sheriff. Lo har&#x00E9; por Dios.</p>

						<p>ROBIN: ¿Y de qu&#x00E9; servir&#x00ED;a? </p>

						<p>MARIAN: ¿T&#x00FA; fuiste a las cruzadas no?</p>

						<p>ROBIN: Por ciertas cosas es digno morir.</p>

						<p>MARIAN: Pero los infieles a los que mataste tambi&#x00E9;n ten&#x00ED;an alma. Si muero en prisi&#x00F3;n habr&#x00E1; sido por una buena causa, habr&#x00E9; defendido algo y sin tener que matar a nadie. ¿Qu&#x00E9; har&#x00E1;s ahora?, ¿combatir al sheriff?, ¿m&#x00E1;s muertos?, ¿no est&#x00E1;s cansado de eso?</p>

			<p>El personaje de Lester supone una interesante reinterpretaci&#x00F3;n muy acorde con el tiempo hist&#x00F3;rico de la pel&#x00ED;cula, y que abre la brecha para el cambio de protagonismo que experimentar&#x00E1; Marian en la siguiente etapa.</p>

		</sec>
		
		
		<sec id="S6">
			<title>&#x00DA;LTIMAS D&#x00C9;CADAS: MARIAN TOMA LAS RIENDAS</title>

			<p>Una mirada a la producci&#x00F3;n cinematogr&#x00E1;fica desde la d&#x00E9;cada 1990 muestra en primer lugar una diversificaci&#x00F3;n de los g&#x00E9;neros en las pel&#x00ED;culas sobre Robin y Marian: animaciones, para televisi&#x00F3;n, fant&#x00E1;sticas, parodias, documentales. Una mirada m&#x00E1;s incisiva se&#x00F1;ala que el multiculturalismo y el feminismo son algunos de los rasgos que caracterizan a las relecturas «pol&#x00ED;ticamente correctas» de las versiones m&#x00E1;s recientes: «May well wonder with some trepidation what´s next in store for Robin Hood films? For the moment, it seems that Hollywood will continue to pursue the <italic>feminization</italic> of Robin Hood» (Alberth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>).</p>

			<p>En el a&#x00F1;o 2001 Peter Hewitt dirigi&#x00F3; <italic>La Princesa de Sherwood (Princess of thieves)</italic>, pel&#x00ED;cula que reconvierte la historia y hace que expl&#x00ED;citamente una mujer, Gwyn la hija de Robin, protagonice las aventuras tradicionales (lucha por el rey leg&#x00ED;timo, el concurso de arqueros, el auxilio de los pobres, el asalto al castillo de Nottingham). La joven se viste de hombre y desaf&#x00ED;a la oposici&#x00F3;n paterna para demostrar su val&#x00ED;a como mujer. Ante el imperativo de quedarse en casa, ocupando el lugar que le es propio, ella suplicar&#x00E1; que se le deje «hacer algo» o «morir&#x00E1; antes de vivir». La cinta est&#x00E1; llena de alegatos en defensa de estos criterios, como la escena en la que Gwyn se encuentra con el heredero real y trata de robarle el caballo. &#x00C9;l se apresura a ced&#x00E9;rselo, aduciendo que una joven no debe caminar en solitario por el bosque. Ante semejantes argumentos ella rechaza el ofrecimiento hecho solo «por la pobre raz&#x00F3;n de mi g&#x00E9;nero». La escena termina con los dos sobre el caballo y ella, por supuesto, es quien lleva las riendas. Se refleja ya un fuerte cambio social, donde las mujeres no se conciben recluidas en casa ni al margen de la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, y asumen actividades hasta entonces masculinas. «Hay que dar en la actualidad a las mujeres un lugar que en otros tiempos no le han otorgado (sobre todo, en estos tiempos en que la defensa del g&#x00E9;nero femenino ha proliferado)» (Aguilar, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2012</xref>). La imagen <italic>cl&#x00E1;sica</italic> de Marian solo se recupera ahora en las versiones par&#x00F3;dicas, que caricaturizan la herencia recibida. Entre ellas la m&#x00E1;s conocida es <italic>Las locas aventuras de Robin Hood (Men in Tights)</italic>, Mel Brooks, 1993, donde una Marian cursi e ingenua (Amy Yasbeck) hace rid&#x00ED;culos los valores que antiguamente adornaban a la hero&#x00ED;na. </p>

			<p>Entre las producciones que se centran en la figura de Robin Hood las m&#x00E1;s destacadas han sido las pel&#x00ED;culas del a&#x00F1;o 1991: <italic>Robin Hood, El Pr&#x00ED;ncipe de los Ladrones (Prince of thieves)</italic>, dirigida por Kevin Reynolds y protagonizada por Kevin Costner y Mary Elizabeth Mastroantonio, y <italic>Robin Hood (Robin Hood)</italic> de John Irving, protagonizada por Patrick Bergin y Uma Thurman; y la nueva superproducci&#x00F3;n del 2010: <italic>Robin Hood (Robin Hood)</italic>, dirigida por Ridley Scott y que cuenta con Russell Crowe y Cate Blanchett en los papeles principales. Todas ellas suponen una relectura de la historia tradicional.</p>

			<p>La pel&#x00ED;cula de Reynolds recoge la vuelta de Robin de las cruzadas e incorpora a un amigo musulm&#x00E1;n de raza negra que ser&#x00E1; un basti&#x00F3;n de ciencia y tolerancia frente al barbarismo medieval cristiano que se encuentran en Inglaterra. La pel&#x00ED;cula presenta tambi&#x00E9;n una fuerte carga esot&#x00E9;rica que incorpora a la historia pactos con el diablo, lugares encantados y brujer&#x00ED;a. </p>

			<p>La pel&#x00ED;cula de Irving, notablemente mejor que la de Reynolds aunque hoy en d&#x00ED;a haya ca&#x00ED;do pr&#x00E1;cticamente en el olvido, destaca sobre todo por una «realizaci&#x00F3;n en clave realista, tanto en los aspectos formales como el vestido, como en la preocupaci&#x00F3;n por atender espacios m&#x00E1;s cotidianos y de la vida de las gentes humildes, frente al predominio habitual de lo solemne y lo heroico» (Barrio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2005</xref>), de ah&#x00ED; que ofrezca m&#x00E1;s escenas en las que se desarrolla la vida de los proscritos en el bosque, a los que Robin se acoge. El acto de dar a los pobres lo que roba a los ricos se interpreta como una forma de lograr su confianza y aceptaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Ridley Scott se inclina por una visi&#x00F3;n muy desmitificadora que indaga en los or&#x00ED;genes de Robin y en los episodios previos a su periodo de proscrito. Los elementos m&#x00E1;s innovadores de la trama son un trauma infantil y la declaraci&#x00F3;n de una carta de libertades para los pueblos ingleses. Estos son los escenarios por los que se desenvuelve una Marian muy diferente a la que conoc&#x00ED;amos. Sigue siendo el contrapunto rom&#x00E1;ntico del h&#x00E9;roe, pero su protagonismo aumenta fuera del &#x00E1;mbito sentimental. Analizaremos a continuaci&#x00F3;n este giro en su protagonismo en relaci&#x00F3;n con los aspectos que la caracterizaban en las versiones anteriores. </p>

			<p>Su entrada en el campo de la acci&#x00F3;n viene acompa&#x00F1;ada por la adopci&#x00F3;n de ciertos roles que hasta el momento le hab&#x00ED;an correspondido a Robin. Se produce en cierta medida una «masculinizaci&#x00F3;n» de su comportamiento. La habilidad en el aire y la agilidad de movimientos que garantizaban la victoria de Robin frente a sus enemigos son ahora trasladadas tambi&#x00E9;n a Marian, a quien vemos cabalgar con rapidez, descolgarse de las l&#x00E1;mparas, escalar tejados, asaltar fortalezas o trepar a los &#x00E1;rboles. Marian sale del castillo o del bosque como hogar para integrarse en el mundo del trabajo manual e incluso en el escenario de batalla. </p>

			<p>Marian demuestra tambi&#x00E9;n su capacidad para el ataque y la defensa personal. En estas versiones empu&#x00F1;a por primera vez el arco y la espada, no solo para defenderse de sus enemigos sino tambi&#x00E9;n para defender a Robin o a sus hombres. Deja de asistir a estos episodios como una espectadora pasiva y demuestra que puede valerse por s&#x00ED; misma a trav&#x00E9;s de la fuerza f&#x00ED;sica. A esto se a&#x00F1;ade el travestismo, cuando llega la ocasi&#x00F3;n la protagonista no solo se vestir&#x00E1; como un hombre, sino que vivir&#x00E1; como uno m&#x00E1;s en la cueva de ladrones (Irving), luchar&#x00E1; contra Robin (Reynolds) y acudir&#x00E1; al campo de batalla al lado del h&#x00E9;roe (Scott). Al realizar estas acciones imita en todo momento la gestualidad de los personajes masculinos, ofreciendo su particular versi&#x00F3;n a la acci&#x00F3;n y demostrando que es una compa&#x00F1;era a la altura capaz de realizar sus mismas acciones con &#x00E9;xito (Bou y P&#x00E9;rez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2010</xref>). El ejemplo m&#x00E1;s representativo lo encontramos en la primera secuencia de la pel&#x00ED;cula de Scott, que significativamente tiene a Marian como protagonista. Es una mujer ya adulta y de complexi&#x00F3;n fuerte, que aparece tomando las armas ante el ataque de unos salteadores para defender su hacienda. Es ella quien dirige la acci&#x00F3;n ante la mirada ciega de su suegro, que reivindica in&#x00FA;tilmente ser el se&#x00F1;or de la casa. La pel&#x00ED;cula nos la presenta as&#x00ED; como una mujer de acci&#x00F3;n y ah&#x00ED; parece radicar su atractivo, no tanto en una belleza primorosa. La belleza por otra parte, no deja de estar presente, aunque su canon se extiende hasta una edad m&#x00E1;s adulta (Cate Blanchett ten&#x00ED;a entonces 40 a&#x00F1;os de edad), algo que no sorprender&#x00E1; a las espectadoras de nuestros d&#x00ED;as. En esta Marian atl&#x00E9;tica y acr&#x00F3;bata, el vestuario ha reducido su espectacularidad y ha dejado paso a ropas m&#x00E1;s funcionales que le capacitan para una mayor libertad de movimientos. </p>

			<p>Como en las pel&#x00ED;culas de las d&#x00E9;cadas anteriores, Marian sufre otro tipo de violencia que la convierte en objeto de deseo por parte de sus enemigos. Es el &#x00E1;mbito en el que Marian sigue siendo m&#x00E1;s vulnerable y necesitada de auxilio; sin embargo comenzar&#x00E1; a defenderse sola de este tipo de ataques, llegando incluso a matar a su agresor. Como novedad, en la pel&#x00ED;cula de Scott, Marian es obligada por su suegro, su tutor legal tras la muerte de su marido, a que se comporte como esposa de Robin. Ella no puede oponerse p&#x00FA;blicamente, pero s&#x00ED; en el &#x00E1;mbito privado. Esto provoca escenas de fuerte tensi&#x00F3;n en las que Marian, que se enfrenta a un Robin algo menos galante y respetuoso, debe imponerse con violencia para preservar su intimidad. Marian se presenta as&#x00ED; como due&#x00F1;a y se&#x00F1;ora de sus afectos y voluntades, aunque las reglas del mundo en el que vive le impongan tutelas no deseadas o matrimonios forzosos. No obstante, en las tres pel&#x00ED;culas la protagonista descubrir&#x00E1; el amor por su cuenta y ser&#x00E1; su voluntad la que finalmente determine su elecci&#x00F3;n. Al final de la pel&#x00ED;cula de Irving, cuando se quiera sellar la paz mediante el matrimonio de Marian y Robin, ella responder&#x00E1;: «No voy a casarme como s&#x00ED;mbolo de la paz ni para ratificar un tratado. Me casar&#x00E9; con este hombre porque hace florecer la primavera en mi coraz&#x00F3;n». Queda patente que es ella quien toma y se entrega y que solo ella es int&#x00E9;rprete de qu&#x00E9; es el verdadero amor. Algo similar ocurre cuando en <italic>El pr&#x00ED;ncipe de los ladrones</italic> Marian decide colaborar con Robin y &#x00E9;l le pide que lo haga por su rey, ella responde «No, lo har&#x00E9; por ti».</p>

			<p>En cierto sentido, las pel&#x00ED;culas de esta &#x00FA;ltima etapa empiezan a mostrar a la mujer como v&#x00ED;ctima del sistema social en el que se desenvuelve. Hasta este momento Marian solo se convert&#x00ED;a en v&#x00ED;ctima cuando era atacada f&#x00ED;sicamente, pero ahora la protagonista femenina se entiende tambi&#x00E9;n a s&#x00ED; misma bajo este nuevo tipo de abuso por parte de los hombres, que le es exclusivo por su condici&#x00F3;n de mujer y al que planta cara con solitaria determinaci&#x00F3;n. Las &#x00FA;ltimas adaptaciones incluyen as&#x00ED; un nuevo reto a la larga historia de lucha contra las injusticias que encarnan los proscritos de Sherwood. </p>

			<p>Como se puede observar, Marian ha dejado de actuar como catalizadora de una idea de h&#x00E9;roe para convertirse en una compa&#x00F1;era a la altura, que no solo es admirable por su belleza sino tambi&#x00E9;n por su capacidad para la acci&#x00F3;n, su destreza para robarle los papeles a Robin y la autonom&#x00ED;a afectiva que demuestra en las nuevas situaciones en las que le toca desenvolverse. Es el retrato de una mujer que ha abandonado la esfera dom&#x00E9;stica y el &#x00E1;mbito exclusivamente sentimental para salir al p&#x00FA;blico con un papel propio, consciente de los retos y las dificultades que encuentra a su paso. Se refleja con ello el gran cambio de la sociedad contempor&#x00E1;nea, en el que la mujer ha accedido ya al mundo pol&#x00ED;tico-laboral con unas libertades y capacidades an&#x00E1;logas a las del hombre. Los efectos de la revoluci&#x00F3;n sexual tienen su eco en la relaci&#x00F3;n amorosa entre los protagonistas, que ha dejado de presentarse bajo la clave de la galanter&#x00ED;a cort&#x00E9;s, para convertirse en lucha de sexos o en amor libre, siempre en un marco de igualdad. Aunque en el fondo todas las versiones siguen respondiendo al modelo de amor rom&#x00E1;ntico (enamoramiento y final feliz), tan propio del cine comercial. </p>

			<p>Pero junto a esa cierta “masculinizaci&#x00F3;n” que hemos descrito, en las nuevas versiones comienzan a despuntar dos rasgos in&#x00E9;ditos hasta el momento, y que pasan a convertirse en distintivos del personaje de Marian. El primero de ellos es su fuerte conciencia social. En la pel&#x00ED;cula de Reynolds el personaje desprecia la vida de la corte y se implica en la mejora de las condiciones de vida del pueblo. En todos los casos es una mujer consciente de las desigualdades y de las injusticias sociales del momento, adopta una actitud de denuncia y no se limita a secundar la acci&#x00F3;n de Robin sino que tiene iniciativa propia. Si el personaje de Robin aparece m&#x00E1;s centrado en el enfrentamiento pol&#x00ED;tico, la defensa de las libertades e incluso en la venganza personal, Marian por su parte asume la atenci&#x00F3;n a los desfavorecidos. Aunque esto se prefigura en las pel&#x00ED;culas de 1991 ser&#x00E1; Scott quien lo muestre con m&#x00E1;s claridad a trav&#x00E9;s de escenas en las que Marian trabaja en el campo junto a sus jornaleros, organiza la hacienda, educa a los furtivos del bosque e incluso planta cara a las autoridades. </p>

			<p>La faceta maternal es el segundo rasgo distintivo. Esta nueva mujer de acci&#x00F3;n no est&#x00E1; desprovista de esta faceta tan propia de su condici&#x00F3;n femenina. Esta se convierte incluso en el motor de su acci&#x00F3;n “guerrera” y le dota de una fortaleza original en el entorno masculino en el que act&#x00FA;a. Las &#x00FA;ltimas versiones, en efecto, resaltan m&#x00E1;s que nunca la faceta maternal de Marian en varias de sus escenas. Tanto en la versi&#x00F3;n de Reynolds como en la de Scott, Marian se hace cargo de los ni&#x00F1;os del pueblo o del bosque; el personaje de Cate Blanchett aparece como una aut&#x00E9;ntica madre para los peque&#x00F1;os furtivos y ser&#x00E1; tambi&#x00E9;n quien los defienda durante el ataque enemigo. </p>

			<p>Estas novedades en el personaje femenino, unidas a la trayectoria ya conocida, demuestran que el hero&#x00ED;smo es en cierta medida un modelo siempre en construcci&#x00F3;n, en este caso muy vinculado a la mujer de su tiempo, y que no dejar&#x00E1; de proporcionarnos sorpresas en el futuro.</p>

		</sec>
		
		
		<sec id="S7">
			<title>MARIAN APUNTA AL FUTURO: NUEVAS PERSPECTIVAS PARA LA HISTORIA DE LA MUJER</title>

			<p>Las conclusiones a las que nos conduce este recorrido por el personaje de Lady Marian, desde sus primeras representaciones cinematogr&#x00E1;ficas hasta la &#x00FA;ltima de las superproducciones de Hollywood en el a&#x00F1;o 2010, van m&#x00E1;s all&#x00E1; de las caracter&#x00ED;sticas de cada una de las protagonistas analizadas y nos llevan al campo de las relaciones entre la historia y el cine y a sus aportaciones dentro de los estudios sobre la mujer. </p>

			<p>En primer lugar se constata que la construcci&#x00F3;n de cada una de las protagonistas est&#x00E1; estrechamente vinculada a los valores sociales, culturales e incluso a los acontecimientos hist&#x00F3;ricos que conformaron cada una de las etapas en las que se filmaron las diferentes versiones. Marian, no lo olvidemos, es siempre el modelo de hero&#x00ED;na que los espectadores y espectadoras de cada tiempo quieren ver, la que est&#x00E1;n preparados para entender y con la que son capaces de identificarse. </p>

			<p>Para ello, el personaje responde en cada &#x00E9;poca a los valores, actitudes o comportamientos que se consideran propios de la mujer o que se proyectan como modelo. Esta idea refuerza el papel del cine como testigo y agente de su propio presente hist&#x00F3;rico, con independencia del lugar o del tiempo en el que se ambiente la trama. Esta es una realidad que los estudiosos del siglo XX, y los de los siglos venideros, no deben desde&#x00F1;ar. Como se ha visto, el cine, incluso el m&#x00E1;s vinculado con la ficci&#x00F3;n narrativa, contiene siempre un retrato de su tiempo que puede iluminar de manera nueva nuestra comprensi&#x00F3;n del pasado. Eso s&#x00ED;, como insiste Rosenstone en sus estudios al respecto, hay que aprender a “leer” correctamente esos resquicios del pasado en la gran pantalla. </p>

			<p>En esta l&#x00ED;nea se ha de entender la segunda de las conclusiones. Los cambios experimentados por la hero&#x00ED;na femenina en la historia de Robin han tenido una direcci&#x00F3;n muy clara. Como hemos visto, desde la aparici&#x00F3;n del cine moderno se quiso romper el hero&#x00ED;smo de la diferencia para construir un hero&#x00ED;smo de igualdad con el personaje masculino, en el que adem&#x00E1;s &#x00E9;l era el modelo. Marian comenz&#x00F3; a robarle los papeles a Robin, no solo se adue&#x00F1;&#x00F3; de algunos de los atributos que cl&#x00E1;sicamente eran de &#x00E9;l (fortaleza f&#x00ED;sica, destreza con las armas, desafiante sentido del humor, autonom&#x00ED;a, agresividad), sino tambi&#x00E9;n de sus acciones (liderar enfrentamientos, defensa personal, reivindicaciones contra la autoridad pol&#x00ED;tica y religiosa, regencia de las tierras). La valent&#x00ED;a, la nobleza y la autonom&#x00ED;a de Marian se comenzaron a medir en cuanto que equiparables a las de Robin, de ah&#x00ED; que le haya suplantado en acciones tradicionalmente protagonizadas por &#x00E9;l y que haya “masculinizado” su comportamiento cl&#x00E1;sico. </p>

			<p>Este cambio del personaje manifiesta el impacto de la lucha por la igualdad que ha caracterizado a la historia de la mujer en el siglo XX en todos los &#x00E1;mbitos: laboral, social, g&#x00E9;nero…, en los que el modelo masculino ha sido la pauta y la meta. Hay tambi&#x00E9;n que a&#x00F1;adir la influencia de la revoluci&#x00F3;n sexual en la relaciones hombre-mujer. Los personajes m&#x00E1;s contempor&#x00E1;neos son el fruto de estos nuevos paradigmas, que adem&#x00E1;s son tambi&#x00E9;n los responsables de cierta p&#x00E9;rdida de objetividad a la hora de reconocer o juzgar el hero&#x00ED;smo de la mujer del pasado. Este modelo de mujer contempor&#x00E1;nea, que es el de los espectadores y espectadoras de hoy, podr&#x00ED;a llevarnos a interpretar que la mujer, Marian, ha ganado protagonismo como hero&#x00ED;na a lo largo del siglo XX. Lo analizado en las p&#x00E1;ginas anteriores nos demuestra que esto no es del todo correcto y que obedece a una visi&#x00F3;n excesivamente presentista de la evoluci&#x00F3;n del modelo femenino.</p>

			<p>¿Alguien podr&#x00ED;a decir que la Marian de Dwan o la de Curtiz no gozan de un protagonismo exclusivo y de una dignidad propia en sus pel&#x00ED;culas? ¿No est&#x00E1; acaso su hero&#x00ED;smo a la altura del de Robin? ¿No desempe&#x00F1;a siempre un papel insustituible y sin en cu&#x00E1;l el h&#x00E9;roe no podr&#x00ED;a tampoco brillar? ¿Es acaso m&#x00E1;s heroica o m&#x00E1;s mujer la Marian de Scott que la de Dwan? No. Lo que ocurre es que simplemente sus papeles son diferentes, como tambi&#x00E9;n son diferentes sus contribuciones a la acci&#x00F3;n o al romance. En definitiva, es una manera distinta de ser h&#x00E9;roe que en muchos aspectos se fundamenta en las diferencias evidentes que existen a la hora de ser hombre o de ser mujer. </p>

			<p>Esa diferencia, tan acentuada en las pel&#x00ED;culas cl&#x00E1;sicas, no llevaba asociado un menosprecio o una discriminaci&#x00F3;n hacia la mujer. Al contrario, era patente, en especial en las versiones m&#x00E1;s cl&#x00E1;sicas, la idea de un respeto y de una valoraci&#x00F3;n distintiva de la mujer, tambi&#x00E9;n por parte del h&#x00E9;roe, siendo precisamente una de sus misiones la salvaguarda de esa dignidad. Marian adem&#x00E1;s, siempre gozaba de una nobleza inherente asociada a la particularidad de su belleza f&#x00ED;sica y moral, que la capacitaba para grandes acciones y que le hac&#x00ED;a suscitarlas a su alrededor. Por lo tanto, es importante resaltar que Marian siempre ha sido una hero&#x00ED;na, y que lo que ha ido cambiando es precisamente la forma de serlo, los valores y las actitudes que se asociaban a ello y que responden, como hemos visto, a una comprensi&#x00F3;n de la mujer vinculada a &#x00E9;pocas diferentes. </p>

			<p>La &#x00FA;ltima de las conclusiones nos invita a mirar al futuro. El an&#x00E1;lisis del cambio de la mujer a trav&#x00E9;s del cine nos ha permitido no solo detectar los efectos de los paradigmas igualitarios en la gran pantalla, sino tambi&#x00E9;n ver con claridad algunas de sus fallas. ¿Han soportado Robin y Marian la igualdad?, ¿qu&#x00E9; ha ocurrido cuando Marian se ha equiparado con &#x00E9;l en todos los terrenos? La versi&#x00F3;n de Scott (2010), m&#x00E1;s actual y por lo tanto m&#x00E1;s directamente vinculada a nuestro tiempo, es la m&#x00E1;s significativa a este respecto. Como hemos visto, en ella el crecimiento de Marian va acompa&#x00F1;ado de un debilitamiento de Robin precisamente en los aspectos en que ella va mostr&#x00E1;ndose m&#x00E1;s fuerte y aut&#x00F3;noma. Y junto a la masculinizaci&#x00F3;n de su personaje en el campo de la acci&#x00F3;n, Marian ofrece de pronto la novedad de la maternidad y del hogar como elementos caracter&#x00ED;sticos y distintivos. Se acent&#x00FA;a de nuevo en algunos detalles el atractivo de la diferencia, la necesidad de se&#x00F1;alar lo que le es propio como mujer, de aportar algo que Robin no aportar&#x00E1;. O al menos no de la misma manera. ¿Estamos ante el inicio de un nuevo rumbo? ¿Necesitaremos volver a reconocer aquello que se trat&#x00F3; de superar, fruto de una ideolog&#x00ED;a hist&#x00F3;rica que ha demostrado no tener la &#x00FA;ltima palabra acerca de c&#x00F3;mo los hombres y las mujeres somos y queremos ser? Vista la trayectoria ininterrumpida de nuevas versiones sobre Robin y Marian a lo largo de las d&#x00E9;cadas est&#x00E1; claro que nos seguir&#x00E1;n acompa&#x00F1;ando en el futuro. Como Alberth, nos queda preguntarnos ¿qu&#x00E9; ser&#x00E1; lo pr&#x00F3;ximo?</p>
	
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Aberth</surname>
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				<p><italic>El rey de los bosques</italic> (<italic>The prince of thieves)</italic>, Howard Bretherton, 1948. </p>

				<p><italic>El temible Robin Hood</italic> (<italic>Rogues of Sherwood forest)</italic>, Gordon Douglas, 1950.</p>

				<p><italic>Cuentos de Robin Hood</italic> <italic>(Tales of Robin Hood), </italic>James Tinling, 1951.</p>

				<p><italic>Los arqueros del rey</italic> (<italic>The story of Robin Hood)</italic>, Ken Annakin, 1952.</p>

				<p><italic>Un desaf&#x00ED;o para Robin Hood</italic> (<italic>A challenge for Robin Hood) </italic>Pennington Richard, 1967.</p>

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				<p><italic>Robin y Marian (Robin and Marian)</italic>, Richard Lester, 1976. </p>

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				<p><italic>Robin Hood (Robin Hood)</italic>, John Irving, 1991. </p>

				<p><italic>Las locas aventuras de Robin Hood (Men in tights)</italic>, Mel Brooks, 1993. </p>

				<p><italic>La Princesa de Sherwood (Princess of thieves)</italic>, Peter Hewitt, 2001.</p>

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