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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.780n4003</article-id>
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				<subject>POTENCIAS DEL PENSAMIENTO DE XAVIER ZUBIRI / POTENCY OF THOUGHT OF XAVIER ZUBIRI</subject>
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				<article-title>Fundaci&#x00F3;n: &#x00FA;ltima radicalizaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica de la inteligencia sentiente</article-title>
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					<trans-title>Foundation: the late noergic radicalization of sentient intelligence</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Fundaci&#x00F3;n: &#x00FA;ltima radicalizaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica de la inteligencia sentiente</alt-title>
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				<year>2016</year>
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			<volume>192</volume>
			<issue>780</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>Tras la revisi&#x00F3;n del problema del fundamento en la fenomenolog&#x00ED;a de Heidegger que el joven Zubiri critica tempranamente en su filosof&#x00ED;a, apunta a su radicalizaci&#x00F3;n con el an&#x00E1;lisis de la religaci&#x00F3;n, en los a&#x00F1;os treinta del siglo pasado. El tema del fundamento contin&#x00FA;a en la obra madura de Zubiri, pero no alcanza estatuto no&#x00E9;rgico sugerido desde la perspectiva de “Inteligencia sentiente” del final de su vida. La fundaci&#x00F3;n permanece impensada en el tema del fundamento.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>A review of the problem of the fundament in the phenomenology of Heidegger, criticized by the young Zubiri early in his philosophy, suggests its radicalization with analysis of the religation as seen in the third decade of the last century. The issue of the fundament continues in his mature philosophy, but never reaches a noergical status suggested from the perspective of his final work “Sentient intelligence”. Foundation remains unthinkable in the issue of the fundamental.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>fundamento</kwd>
				<kwd>fundaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>religaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>inteligencia sentiente</kwd>
				<kwd>noergia</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>fundamental</kwd>	
				<kwd>foundation</kwd>
				<kwd>religation</kwd>
				<kwd>sentient intelligence</kwd>
				<kwd>noergy</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

						<p>“¿D&#x00F3;nde estabas al fundar Yo la tierra? </p>

						<p>H&#x00E1;zmelo saber si tienes inteligencia”.</p>

						<p>Job 38, 4</p>


			<p>En virtud del temprano e imperecedero compromiso cr&#x00ED;tico de Zubiri con la fenomenolog&#x00ED;a, desde el comienzo de su andadura filos&#x00F3;fica presta atenci&#x00F3;n a lo que <italic>&#x00FA;ltimamente</italic> se da. Y es que esta cuesti&#x00F3;n -la <italic>ultimidad</italic> de lo que se muestra- va a ser la puerta de entrada a un an&#x00E1;lisis filos&#x00F3;fico que, en dilatada trayectoria, intenta ir a la ra&#x00ED;z de las cosas que se dan en la aprehensi&#x00F3;n. Frente a los diversos supuestos tem&#x00E1;ticos, hist&#x00F3;ricamente propuestos para hacerse cargo de la &#x00ED;ndole de lo dado, la radicalizadora b&#x00FA;squeda de Zubiri gira siempre en torno a lo que le da sentido, justamente, a lo radical: <italic>el problema del fundamento</italic>. Que lo dado est&#x00E1; &#x00FA;ltimamente <italic>fun-dando</italic>, no es interpretado nunca por Zubiri como principio, ni causa ni raz&#x00F3;n suficiente, tampoco como fundamento subjetivamente desplegado en la idea productivista de la raz&#x00F3;n de la centr&#x00ED;fuga experiencia moderna. </p>

			<p>Frente a la hegem&#x00F3;nica impostaci&#x00F3;n del problema del fundamento como causa –entreverado en la filosof&#x00ED;a antigua y medieval como <italic>ait&#x00ED;a</italic>, <italic>arch&#x00E9;</italic> y <italic>causalitas</italic> de la subjetualidad de las cosas y de la existencia creada- hasta la moderna subjetividad productora, cuyo automorfismo deviene la propia fundamentaci&#x00F3;n del fundamento, el empe&#x00F1;o fenomenol&#x00F3;gico –ciertamente en el pensar de Heidegger, ya antes de la <italic>Kehre</italic> de su filosof&#x00ED;a- intentar&#x00E1; tomar distancia de la idea de fundamento para vindicar alternantemente el dato del fundar, la fundaci&#x00F3;n y lo fundado. La misma radicalizaci&#x00F3;n, aunque discrepante de su inscripci&#x00F3;n fenomenol&#x00F3;gica, se encuentra en el pensamiento de Zubiri que arranca de la experiencia de la “religaci&#x00F3;n”.</p>

			<p>Es especialmente llamativo que los t&#x00E9;rminos <italic>fundar</italic> y <italic>fundamentar</italic> –en todas sus contrastantes declinaciones- aparezcan una y mil veces intercambiadas a lo largo y ancho de la filosof&#x00ED;a de raigambre fenomenol&#x00F3;gica, Zubiri incluido, aunque cabe hacer notar de entrada que, como se ver&#x00E1;, no mientan lo mismo, ni se refieren a lo mismo, ni parten de lo mismo. Su problematismo es irreductible y centr&#x00ED;fugo en toda la trayectoria de la fenomenolog&#x00ED;a, pero aqu&#x00ED; y ahora no podemos inventariarlo. </p>

			<p>En todo caso, la cuesti&#x00F3;n no se despeja con una reconstrucci&#x00F3;n que habr&#x00ED;a que expeditar terminol&#x00F3;gicamente. Todo lo contrario: su genealog&#x00ED;a es un asunto filos&#x00F3;fico relevante, erizado de dificultades. Arrancando de Husserl, el pensar de Heidegger es el hito paradigm&#x00E1;tico de la revisi&#x00F3;n del problema del fundamento. Pero tambi&#x00E9;n en la maduraci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica de Zubiri encontramos ineludibles puntualizaciones que demarcan bien sus diferencias con la fenomenolog&#x00ED;a, apuntando a diversas conceptuaciones alternativas. &#x00C9;stas tambi&#x00E9;n presentes en su obra madura, como aqu&#x00ED; se ver&#x00E1;, por lo que no es tan cierto que “el tema del fundamento… conserva una sorprendente uniformidad a todo lo largo de su obra… No hay variaciones sustanciales en su modo de analizarlo, aunque s&#x00ED; van a&#x00F1;adi&#x00E9;ndose sucesivas precisiones” (Gracia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2008</xref>, p. 34). Casi no se repara en ello, ni en la ex&#x00E9;gesis ni en la interpretaci&#x00F3;n de la religaci&#x00F3;n, sobre todo si apuntamos a ella partiendo del problema del fundamento y del fundar desde una verificable &#x00FA;ltima radicalizaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica de la inteligencia sentiente. Justamente la que hay que poner a dialogar con la ultimidad de la realidad que est&#x00E1; dada en nuestra inteligencia, tal y como lo sugiere Zubiri en las redacciones sucesivas de <italic>El hombre y Dios</italic>, y que fondean como el problema teologal. </p>

			</sec>
			
			<sec id="S2">
			
			<title>1. DE LA FUNDAMENTALIDAD AL FUNDAR EN LA TRAYECTORIA DE ZUBIRI </title>

			<sec id="S2.1">
			
			<title>1.1 Fundamentalidad y verdadear</title>

			<p>Aunque no poco se ha ganado interpretando las “convergencias y divergencias” de la andadura filos&#x00F3;fica de Zubiri frente a Heidegger en el seno de la fenomenolog&#x00ED;a (Nicolas y Espinoza, 2008), lo cierto es que lo primero que se suele enfatizar en esa genealog&#x00ED;a es la ultimaci&#x00F3;n de la condici&#x00F3;n de arrojada (<italic>Geworfenheit</italic>) de la existencia humana. </p>

			<p>&#x00C9;sta pareciera la verdadera cr&#x00ED;tica de Zubiri, como si Heidegger no buscara ya, desde la “ontolog&#x00ED;a fundamental”, el fundamento del “ser-fundamento”. Tal ultimaci&#x00F3;n hacia la fundaci&#x00F3;n es tambi&#x00E9;n un revisionista prop&#x00F3;sito de Heidegger que signa la <italic>Kehre</italic> de su pensamiento. As&#x00ED; que lo que merece ser destacado, de entrada, es que si la <italic>Geworfenheit</italic> lanza hacia el problema del fundamento del poder-ser, la religaci&#x00F3;n responde a ello positivamente. En consecuencia, cabe resaltar m&#x00E1;s bien la profunda reinterpretaci&#x00F3;n que Zubiri hace de la hermene&#x00FA;tica de la facticidad de la existencia, vista desde el sentido de “fundamento del ser” (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2002</xref>, p. 58 y p. 303). Y en esto enmienda a su maestro alem&#x00E1;n, aunque &#x00E9;l tambi&#x00E9;n terminar&#x00E1; alej&#x00E1;ndose de la facticidad de la existencia por acentuar su ultimidad. Es insuficiente y no tan cierto que Zubiri atiende m&#x00E1;s al llamado “primer Heidegger”, que de cualquier modo no pod&#x00ED;a ser otro, para &#x00E9;l, que el de <italic>Ser y tiempo</italic>. Y aunque a veces &#x00E9;l mismo as&#x00ED; lo considera, mejor ser&#x00ED;a decir que con el inicial an&#x00E1;lisis de la religaci&#x00F3;n Zubiri adelanta mucho m&#x00E1;s en la b&#x00FA;squeda de la fundaci&#x00F3;n que el propio Heidegger est&#x00E1; intentando, en clave hermene&#x00FA;tica, por los mismos a&#x00F1;os. </p>

			<p>Especialmente llamativa es, por tanto, la sincron&#x00ED;a entre ambos en la radicalizaci&#x00F3;n de la fenomenalidad, vista ahora como fundamentalidad de la existencia. Ya en 1935, cada uno por su lado, han traspuesto definitivamente la existencia f&#x00E1;ctica cargada de subjetivismo. </p>

			<p>En la b&#x00FA;squeda de otro punto de partida, los reparos filos&#x00F3;ficos de Zubiri hay que verlos, pues, no como un anacronismo ante el Heidegger de la <italic>Kehre</italic>, sino como una &#x00F3;ptima radicalizaci&#x00F3;n pensante de lo que Heidegger habr&#x00ED;a de pensar del fundamento mismo, ya sin apelaci&#x00F3;n al arrojado poder-ser y a la trascendencia del <italic>Da-sein</italic>. </p>

			<p>Creo que esta <italic>radicalizaci&#x00F3;n de la fenomenalidad</italic> es lo que Zubiri ya pone por delante reci&#x00E9;n de vuelta a Espa&#x00F1;a en 1931, en su conferencia “Hegel y el problema metaf&#x00ED;sico”: apelando a la luz de la existencia humana, sostiene que en ella se “constituyen... no las cosas, sino su ser, no lo que es, sino el que sea”; y a&#x00F1;ade,“esa luz ilumina, funda, el ser de ellas... hace tan s&#x00F3;lo que “sean”; en <italic>phot&#x00ED;</italic>, en la luz”. No obstante, con recelo cr&#x00ED;tico apunta que “lo grave del caso est&#x00E1; en que toda luz necesita un foco luminoso, y el ser de la luz no consiste, en definitiva, sino en la presencia del foco luminoso en la cosa iluminada. ¿De d&#x00F3;nde arranca... en &#x00FA;ltima instancia... la existencia humana como luz de las cosas?”. Apurando el paso s&#x00F3;lo deja planteada, dice &#x00E9;l, la pregunta que determina “el primer problema de la Filosof&#x00ED;a, el &#x00FA;ltimo, mejor dicho... (no) ¿<italic>Qu&#x00E9; es el ser</italic>?, sino algo, como Plat&#x00F3;n dec&#x00ED;a, que est&#x00E1; m&#x00E1;s all&#x00E1; del ser” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 286-287). Desde esta ultimaci&#x00F3;n, la ra&#x00ED;z se aparta del fen&#x00F3;meno que es pen&#x00FA;ltimo, como tambi&#x00E9;n lo es la trascendencia del proyectar mentada en aquel c&#x00E9;lebre <italic>ep&#x00E9;keina tes ous&#x00ED;as </italic>de Plat&#x00F3;n, seg&#x00FA;n interpreta Heidegger. Y es que la religaci&#x00F3;n s&#x00ED; toca fondo, m&#x00E1;s ac&#x00E1; de la fenomenalidad vista como luz que decanta el sentido del ser para la existencia. </p>

			<p>Creo que es solvente, llegados a este punto, acentuar que la religaci&#x00F3;n si bien disloca la facticidad de la existencia, a lo que apunta es a la radicalizaci&#x00F3;n del fen&#x00F3;meno como <italic>fundamentalidad</italic>. “En torno al problema de Dios” de 1935 ha puesto en marcha, sin retorno, el novedoso giro filos&#x00F3;fico hacia la ultimidad que funda.</p>

			<p>Como sabemos se trata, dice Zubiri, de indagar antes que nada a qu&#x00E9; est&#x00E1; abierta la existencia humana. Retomando la “constitutiva nihilidad” de esa apertura, afirma que “sin cosas... el hombre no ser&#x00ED;a nada” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 421), lo que lleva a preguntar si tambi&#x00E9;n una de esas cosas es Dios: la existencia de Dios como un <italic>factum</italic>. Lo que pasa es que el verdadero <italic>factum</italic> es estar arrojado, encontr&#x00E1;ndose con las cosas y haci&#x00E9;ndose a s&#x00ED; misma en el arrojo de existir. Esta es la “nihilidad ontol&#x00F3;gica radical” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 424) a la que presta atenci&#x00F3;n. As&#x00ED; las cosas, lo importante para Zubiri es que tal indigencia del hombre, “no est&#x00E1; descrita... con suficiente precisi&#x00F3;n” si se dice que “el hombre se encuentra existiendo” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 424) y nada m&#x00E1;s. </p>

			<p>M&#x00E1;s que vivir y trascender, “el hombre se encuentra implantado en el ser” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 424), es su primera conclusi&#x00F3;n. A la par de &#x00E9;sta, la otra es la revisi&#x00F3;n de la existencia humana como realizaci&#x00F3;n personal: la existencia se realiza siendo persona implantada en el ser. Seg&#x00FA;n Zubiri, la existencia personal que tiene que realizarse, encuentra su misi&#x00F3;n ya impuesta impuls&#x00E1;ndole a vivir. </p>

			<p>Y de aqu&#x00ED; surge una comprobaci&#x00F3;n mayor: la de que hay algo anterior que “apoya para existir, para hacerse. El hombre no s&#x00F3;lo tiene que hacer su ser con las cosas, sino que, para ello, se encuentra apoyado <italic>a tergo</italic> en algo, de donde le viene la vida misma... es lo que nos hace ser... (y hace) hacerse a s&#x00ED; mismo”. Ahondando, puntualiza a la par del hacer ser y hacerse, el haber: “hay” cosas, “hay que hacerse y “ha” de <italic>estar</italic> haci&#x00E9;ndose. Adem&#x00E1;s de cosas “hay” tambi&#x00E9;n lo que hace que haya” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 427-428). As&#x00ED; se despeja la religaci&#x00F3;n. Es el “v&#x00ED;nculo ontol&#x00F3;gico” m&#x00E1;s originario del ser humano: hemos venido de &#x00E9;l ya que estamos previamente religados a lo que nos hace ser y hacernos. En su virtud, como indica Zubiri, “la religaci&#x00F3;n nos hace patente y actual... la fundamentalidad de la existencia humana. Fundamento es, primariamente, aquello que es ra&#x00ED;z y apoyo a la vez... de que <italic>estemos</italic> siendo” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 428-429). </p>

			<p>Palabras tan rotundas parecieran poner punto final al empe&#x00F1;o radicalizador. Todo lo contrario, ya que si as&#x00ED; fuera no ser&#x00ED;a m&#x00E1;s que una ontolog&#x00ED;a que, esta vez, s&#x00ED; trata con el problema de Dios. Y esto no es lo que Zubiri en el fondo plantea. Lo que importa es incardinar la fundamentalidad como actualizaci&#x00F3;n formal en el tener que hacerse de la persona. Y es que la fundamentalidad no es s&#x00F3;lo ultimidad –algo ya implicado en la condici&#x00F3;n de arrojada de la existencia- sino “fundamentalidad religante”, la llama Zubiri, que implica, a una, que la realizaci&#x00F3;n personal est&#x00E1; “<italic>religada</italic> por su ra&#x00ED;z”, justamente, para hacerse en lo que hace que se haga, y tambi&#x00E9;n como actualizaci&#x00F3;n del “fen&#x00F3;meno primario en que se actualiza nuestra existencia” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 431). </p>

			<p>La apertura ha descubierto “la ra&#x00ED;z fundamental de la existencia”, pero no como un puro <italic>factum</italic> con sus atributos, sino como un <italic>facere</italic> a la vez impuesto impulso para hacernos y actualizaci&#x00F3;n fenom&#x00E9;nica radical. Como “fundamentalidad religante” no s&#x00F3;lo tiene que ver con el haber –hay- sino con el hacer –hace ser y que me haga- y como se ver&#x00E1;, con el conocer. </p>

			<p>Poca atenci&#x00F3;n se ha prestado a esta verificable sugerencia nool&#x00F3;gica, incipiente y todo, de la religaci&#x00F3;n en la maduraci&#x00F3;n de Zubiri. La religaci&#x00F3;n invariablemente suele ser vista como ra&#x00ED;z de la realizaci&#x00F3;n humana, pero esto es insuficiente con el texto ante los ojos. As&#x00ED; lo sugiere al se&#x00F1;alar que “por su religaci&#x00F3;n, el hombre se ve forzado a poner en juego su raz&#x00F3;n”, y tambi&#x00E9;n que la religaci&#x00F3;n “instala en la inteligencia... el &#x00E1;mbito de la deidad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 431-432). </p>

			<p>Ahora bien, como lo decisivo es que “en la religaci&#x00F3;n estamos “fundados” y la deidad es “lo fundante” en cuanto tal”, y sin prejuzgar los intercambios de terminolog&#x00ED;a –fundante y fundamentante se recubren- resulta que “le es patente al hombre en su constitutiva religaci&#x00F3;n, (el) <italic>ens fundamentale</italic> o fundamentante” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 431-432). En consecuencia, tal patentizaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n religaci&#x00F3;n <italic>quoad nos</italic> pero ya no &#x00FA;nicamente como originario <italic>haber</italic> –hace que haya- y <italic>hacer</italic> –hace que haga- para la realizaci&#x00F3;n, pone por delante la fundamentalidad en la que estamos fundados o fundamentados: este es el “descubrimiento” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 432) seg&#x00FA;n Zubiri de nuestra religaci&#x00F3;n y que va a ser, de ahora en adelante, el hilo conductor de su pensamiento hasta <italic>El hombre y Dios</italic>. </p>

			<p>La importancia de esta incipiente sugerencia gnoseol&#x00F3;gica lleva a que si “al estar religado el hombre, no est&#x00E1; <italic>con</italic> Dios (sino) <italic>en</italic> Dios... viniendo desde Dios, “teniendo que” hacer y hacerse... (siendo) <italic>llevado</italic> por &#x00C9;l... implantado en el ser” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 433), se comprenda que “la religaci&#x00F3;n patentiza” no &#x00FA;nicamente algo &#x00FA;ltimo fuera de s&#x00ED; misma, sino una fundamentalidad fundamentante de lo fundamentado, para suscribirlo con la sugerencia de 1935 que luego ser&#x00E1; revisada.</p>

			<p>Si bien es cierto, como Zubiri indica tomando distancia de la Escol&#x00E1;stica, que resulta caduca toda discusi&#x00F3;n sobre Dios que parta de las “facultades”, s&#x00ED; afirma que primariamente lo que hay es una patentizaci&#x00F3;n: “Dios est&#x00E1; patente en el <italic>ser</italic> mismo del hombre” como “fundamentante”, lo que es tanto como decir, lo enfatiza en importante nota al texto, que “el modo de su patencia es estar <italic>fundamentando</italic>” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 434). En este tenor, mayor relevancia tiene todav&#x00ED;a que esta suprema <italic>ratio entis</italic> del “ser del hombre”, como aqu&#x00ED; sugiere, no tenga que ver con el conocimiento de lo conocido, sino con “lo que nos lleva a conocer” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 434-439): el hombre es llevado a conocer por su propio ser abierto y religado. No se trata de conocimientos de objetos ni de experiencias de cosas reales ya que, puntualiza Zubiri en afortunada f&#x00F3;rmula, “la realidad misma no es objeto (de) experiencias. Es algo m&#x00E1;s: la realidad en cierto modo se es” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 435). </p>

			<p>Y es que en la religaci&#x00F3;n se nos patentiza Dios de manera distinta a las cosas: es la patencia de estar fundamentando nuestro ser. Este es el “modo <italic>primario</italic> de patentizar a Dios”: no es, por tanto, “un <italic>acto</italic> de conocimiento o de cualquier otra facultad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 436). Siendo el modo primario como hay Dios, tal patencia es el fundamentar mismo signado para Zubiri como “la deidad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 441). En definitiva, lo que el “an&#x00E1;lisis” que no “explicaci&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica” plantea, dice Zubiri, es “la visi&#x00F3;n que nos confiere esa primaria vinculaci&#x00F3;n por la que todo se nos muestra religado a Dios” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 444). </p>

			<p>Creo que es insoslayable contar ya con esta aproximaci&#x00F3;n gnoseol&#x00F3;gica: la visi&#x00F3;n como <italic>patencia</italic> de que <italic>hay</italic> Dios que <italic>est&#x00E1; fundamentando</italic>. Teni&#x00E9;ndola en cuenta, podemos <italic>deslindarla</italic> tanto de la consabida incardinaci&#x00F3;n de la religaci&#x00F3;n en la ejecuci&#x00F3;n de acciones libres -no hay libertad sin fundamentalidad (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 445-446) - como del encubrimiento por la soberbia de la vida que conduce a “olvidar la religaci&#x00F3;n” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 448-449) que es el ate&#x00ED;smo. Tambi&#x00E9;n para reconocer el insuperable peso que tiene la religaci&#x00F3;n –Dios funda y no (es) nada- como el punto de partida radical que conduce toda la trayectoria de Zubiri. </p>

			<p>Insisto en que es justamente as&#x00ED; como se ha puesto en marcha la radicalizaci&#x00F3;n fenom&#x00E9;nica desde la fundamentalidad. Y si bien los derroteros por los que va a transcurrir el problema del fundamento en la maduraci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica de Zubiri perfilan su clara adscripci&#x00F3;n a la metaf&#x00ED;sica de las formas de realidad, la &#x00FA;ltima radicalidad se juega en torno al problema teologal del hombre, en sus &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, justamente los m&#x00E1;s atentos a la &#x00ED;ndole de lo dado en la inteligencia sentiente. </p>

			<p>Por lo pronto hay que constatar que fundamentalidad, fundamento, fundante y fundado son conceptos que se recubren y gravitan profusamente en la metaf&#x00ED;sica de la sustantividad de las esencias cerradas y abiertas. En la madurez de Zubiri, la “fundamentalidad de la esencia”, con su resultante estructura de fundamentaci&#x00F3;n f&#x00ED;sica de las notas –de la funci&#x00F3;n fundante a lo fundado- que constituyen la sustantividad, es una de las dos m&#x00E1;s importantes contribuciones metaf&#x00ED;sicas de <italic>Sobre la esencia</italic> al problema del fundamento. La otra, es que la esencia, siendo fundante de la sustantividad de las cosas reales, remite al fundamento pero &#x00FA;nicamente en tanto que lo esencia. El deslinde de Zubiri a la altura de los a&#x00F1;os sesenta es importante: visto desde la esencia, fundante no es “cimiento, base”, ni tampoco una “determinaci&#x00F3;n originante”, un “hacer brotar (<italic>ph&#x00FA;ein</italic>)” lo constituyente de las cosas reales. La fundamentalidad de la esencia no es otra que “determinaci&#x00F3;n funcional” (Zubiri, 1985, pp. 264-265) de las notas constitutivas de algo que es <italic>de suyo</italic>. Este deslinde apunta ciertamente a la esencia de la sustantividad, pero no pone definitivamente fuera de juego que el problema del fundamento no tenga que ver con la determinaci&#x00F3;n funcional, sino con lo basal y el surgir. </p>

			<p>De hecho, no es de extra&#x00F1;ar que a la altura de <italic>Sobre la esencia</italic>, Zubiri ponga de relieve lo que en adelante va a ser la m&#x00E1;xima reivindicaci&#x00F3;n del fundamento: la realidad en la inteligencia. Por una parte, en expl&#x00ED;cito di&#x00E1;logo con la filosof&#x00ED;a antigua afirma que realidad, el <italic>de suyo</italic> de las cosas, es “anterior” y “fundamento” de los “principios internos operativos” en que la naturaleza - <italic>ph&#x00FA;sis</italic>- consiste. Acent&#x00FA;a que “naturaleza es s&#x00F3;lo un momento fundado en la realidad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 395-396). Por otra parte, en clara versi&#x00F3;n inteleccionista en el coraz&#x00F3;n de su metaf&#x00ED;sica, consigna lo que es m&#x00E1;s importante: que el fundamento de la verdad es la realidad que “hace que haya verdad en la inteligencia”. Y a&#x00F1;ade, “sin inteligencia, lo que “hace” este fundamento no <italic>ser&#x00ED;a</italic> verdad, pero sin ese fundamento no <italic>habr&#x00ED;a</italic> en la inteligencia lo que llamamos verdad”. En definitiva, el fundamento “verdadea” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, p. 112) en la intelecci&#x00F3;n. </p>

			<p>Pero este novedoso giro del fundamento no concierne ni a la elaboraci&#x00F3;n de una teor&#x00ED;a de la inteligencia, ni a una correspondiente teor&#x00ED;a de la verdad. La enf&#x00E1;tica y litigante demarcaci&#x00F3;n de Zubiri intenta tomar distancia de la intelecci&#x00F3;n como “acto de la inteligencia”, justamente para atender, si bien de modo insuficiente, que la intelecci&#x00F3;n “envuelve un fundamento que da verdad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 112-113). </p>

			<p>Y aunque, como sabemos, reconoce aqu&#x00ED; no pretender “elaborar una teor&#x00ED;a de la inteligencia”, parece solvente constatar –lo que no hace Zubiri expl&#x00ED;cita y formalmente- que si la “&#x00ED;ndole formal del acto de intelecci&#x00F3;n”, mentada por el <italic>verdadear</italic>, quiere decir “actualizaci&#x00F3;n”(Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 112-113) -no acto de actualizaci&#x00F3;n sino actualizaci&#x00F3;n como el acto intelectivo mismo- &#x00E9;sta no consiste &#x00FA;nicamente en la mera actualidad de la cosa real en la inteligencia, sino en lo que Zubiri ha justificado pero desatendido: que el inteligir siendo actualizaci&#x00F3;n lo es del fundamento que, por dar verdad, no es lo actualizado sino la actualizaci&#x00F3;n misma, lo que es tanto como decir <italic>fundaci&#x00F3;n</italic>. </p>

			<p>De aqu&#x00ED; arranca el enfrentamiento de Zubiri, “por falta de &#x00FA;ltima radicalidad”, con las tesis gnoseol&#x00F3;gicas modernas de la posici&#x00F3;n, ideaci&#x00F3;n, correlaci&#x00F3;n intencional y desvelaci&#x00F3;n (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 113-114). As&#x00ED; y todo, este desmontaje radicalizador como pende del verdadear en que la inteligencia consiste, no ultima realmente lo que Zubiri ya avista pero no asume ni puede asumir en los l&#x00ED;mites de su metaf&#x00ED;sica de las cosas reales y la forma humana de realidad: que en la actualizaci&#x00F3;n –&#x00ED;ndole formal del acto intelectivo- no s&#x00F3;lo la cosa real adquiere una mera actualidad en la inteligencia –“al actualizarse funda la verdad de la intelecci&#x00F3;n” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 113-114) - sino que la propia inteligencia ultima el verdadear, siendo fundaci&#x00F3;n en la realidad que funda. </p>

			<p>Claro que no se pierda de vista lo que Zubiri reivindica como prioritario. Que la realidad ni consiste ni se agota en ser inteligida, es decir, es <italic>prius</italic> a su “funci&#x00F3;n fundamentante”, lo que aqu&#x00ED; significa que “la realidad es fundamento de la verdad, pero no consiste en ser fundamento de la verdad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, p. 116). </p>

			<p>As&#x00ED; las cosas, no es apresurado reconocer que esta puntual sugerencia que articula para el verdadear la actualizaci&#x00F3;n de realidad –no de cosas- y el fundamento, en estas intempestivas p&#x00E1;ginas de <italic>Sobre la esencia</italic>, es una radicalizaci&#x00F3;n que apunta, como se ver&#x00E1; en el &#x00FA;ltimo Zubiri, a la dilucidaci&#x00F3;n no s&#x00F3;lo de lo &#x00FA;ltimamente actualizado –la realidad que funda antes de la verdad real- sino a la &#x00ED;ndole de la actualizaci&#x00F3;n misma como fundaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Por lo pronto, la penultimidad de la verdad est&#x00E1; puesta de manifiesto por la &#x00ED;ndole prioritaria de la realidad: sin inteligencia lo que hay de real no ser&#x00ED;a verdad pero seguir&#x00ED;a siendo realidad. La exigente tematizaci&#x00F3;n de Zubiri lleva a hacerse cargo de la actualizaci&#x00F3;n intelectiva pero s&#x00F3;lo en funci&#x00F3;n de los caracteres reales en que se actualiza la “verdad real”. M&#x00E1;s todav&#x00ED;a, como la inteligencia es actualizaci&#x00F3;n de realidad y nada m&#x00E1;s, “queda” inexorablemente remitida a la realidad por la realidad misma que nos retiene y ratifica: si “verdadea en la intelecci&#x00F3;n” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 118-119), es porque en la realidad estamos quedando. </p>

			<p>Es cierto que las virtualidades de estas indicaciones formales acerca de la actualizaci&#x00F3;n intelectiva, “simple” y “compleja”, se ver&#x00E1;n del todo hasta <italic>Inteligencia sentiente</italic> del &#x00FA;ltimo Zubiri, pero no puede dejarse de lado el radical se&#x00F1;alamiento que toda actualizaci&#x00F3;n es de la realidad que verdadea, pero que no consiste en verdadear. Y como la realidad tiene, seg&#x00FA;n la metaf&#x00ED;sica de Zubiri, distintas “dimensiones” suyas en que se “proyecta”, “de dentro a fuera” la cosa misma en sus notas reales (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 126-127), <italic>ipso facto</italic>, hay tambi&#x00E9;n distintas ratificaciones de la verdad real. </p>

			<p>En efecto, como las cosas reales se “miden o mensuran” por entero en esas dimensiones suyas que “se implican mutuamente”, as&#x00ED; verdadean: la actualidad de la “riqueza” de una cosa real se hace “patente” a la inteligencia; su “solidez y firmeza”, por ser de una realidad, se ratifica como “seguridad”; y se “constata” que la realidad de las cosas “esta siendo”, es decir, posee f&#x00ED;sica “efectividad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, pp. 128-131). </p>

			<p>Cabe asumir de todo esto, de cara a la realidad fundamento que da verdad pero que no consiste en darla, que la principal l&#x00ED;nea de fuerza inteleccionista en <italic>Sobre la esencia</italic> es el verdadear: que estas “tres cong&#x00E9;neres” dimensiones en que se proyecta la realidad de las cosas, tienen que actualizarse como ratificaci&#x00F3;n intelectiva. Verdadeando -signo de la ultimidad- es lo que pone fuera de juego, hasta aqu&#x00ED;, cualquier remisi&#x00F3;n al fundamento &#x00FA;nicamente como fundamento, esto es, como fundaci&#x00F3;n de realidad <italic>antes</italic> de la verdad. </p>

			</sec>
			
			<sec id="S2.2">
			
			<title>1.2 La realidad-fundamento &#x00FA;nicamente como fundante</title>

			<p>Valga esta importante comprobaci&#x00F3;n tem&#x00E1;tica para acelerar el paso hacia lo que va a ser, en la madurez de Zubiri, la ultimaci&#x00F3;n de la realidad como fundamento, en la cual como nada se mide o mensura, es imposible que sea realidad-funda<italic>mento</italic> sino &#x00FA;nicamente fundar. En su virtud, la fundaci&#x00F3;n es sin medida, lo que es tanto como decir que no puede <italic>funda-mentar</italic> sino tan s&#x00F3;lo <italic>fundar</italic>: es <italic>realidad fundante</italic> y nada m&#x00E1;s. </p>

			<p>En esta sucinta y apurada genealog&#x00ED;a no puede desatenderse la relevante indicaci&#x00F3;n acerca de la fundaci&#x00F3;n, perteneciente al curso de 1948-1949, de la <italic>Introducci&#x00F3;n al problema de</italic> <italic>Dios</italic> publicada en 1963. Suscribiendo Zubiri que es menester partir de la existencia humana pero como personal ejecuci&#x00F3;n de actos, insiste en lo que ya ha establecido antes respecto de la religaci&#x00F3;n: que en la realizaci&#x00F3;n personal se va tomando posici&#x00F3;n respecto de la ultimidad. Pero ahora acent&#x00FA;a algo m&#x00E1;s importante: que “esta ultimidad no es meramente algo en que el hombre “est&#x00E1;”, sino que es algo en que el hombre tiene que estar para poder ser lo que es en cada uno de sus actos”. Si consideramos que “tener” tiene el significado de poseer, dominar y hospedar (Real Academia Espa&#x00F1;ola), puede verse porqu&#x00E9; Zubiri indica all&#x00ED; mismo, en novedoso giro hacia la noolog&#x00ED;a, que “de ah&#x00ED; que la ultimidad tenga car&#x00E1;cter fundante (como) ultimidad inteligida” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, p. 411). </p>

			<p>Creo que es incontestable que este <italic>car&#x00E1;cter fundante</italic> es ahora lo que Zubiri pone por ra&#x00ED;z del verdadear, ya no &#x00FA;nicamente porque concierne a la realizaci&#x00F3;n personal sino a la propia intelecci&#x00F3;n &#x00FA;ltimamente fundada. Y es que los actos –entreverados aqu&#x00ED; como realizaci&#x00F3;n y como intelecci&#x00F3;n- se hallan &#x00FA;ltimamente fundados en este car&#x00E1;cter fundante en que la realidad consiste. </p>

			<p>En efecto, parece solvente reconocer que si la ejecuci&#x00F3;n de actos actualizan para la realidad personal su religaci&#x00F3;n, no es menos cierto que la actualizaci&#x00F3;n intelectiva, inscrita en la religaci&#x00F3;n a la ultimidad, sea <italic>fundaci&#x00F3;n</italic>. De ahora en adelante, la “apertura a la deidad” no s&#x00F3;lo tiene que ver con la ejecuci&#x00F3;n accional de la persona, ya que sobre todo concierne a la fundaci&#x00F3;n de la inteligencia y a la exigencia de profundizar intelectivamente en el “enigma” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 411-412) de la deidad que puede llevar a su fundamento real. </p>

			<p>Demos un paso m&#x00E1;s en esta revisionista investigaci&#x00F3;n. A la altura de los a&#x00F1;os setenta, la dilucidaci&#x00F3;n final del problema teologal adem&#x00E1;s de aventajar en la religaci&#x00F3;n y la fundamentalidad, abre la posibilidad de un an&#x00E1;lisis compatible de la fundaci&#x00F3;n con la noolog&#x00ED;a del &#x00FA;ltimo Zubiri aunque, como veremos, dicho an&#x00E1;lisis carezca de estatuto no&#x00E9;rgico. </p>

			<p>Yendo hacia <italic>El hombre y Dios</italic> -reconociendo la dilatada y centr&#x00ED;fuga elaboraci&#x00F3;n de sus textos definitivos por m&#x00E1;s de una d&#x00E9;cada- es notoria la problem&#x00E1;tica de corte metaf&#x00ED;sico con que comienza la indagaci&#x00F3;n: distinguir la realidad-fundamento de la que no lo es: qu&#x00E9; es y c&#x00F3;mo es la realidad humana. </p>

			<p>En la primera y segunda parte del libro, finalizada una en 1983 y la otra en 1974, se retoman pret&#x00E9;ritas reflexiones de la religaci&#x00F3;n en funci&#x00F3;n de la fundamentalidad en la realizaci&#x00F3;n personal. Aquella sigue consider&#x00E1;ndose, en clave metaf&#x00ED;sica, la determinaci&#x00F3;n &#x00FA;ltima de la forma humana de realidad. Sin embargo, suele acentuarse en los textos de manera puntual pero no sistem&#x00E1;tica la perspectiva inteleccionista del problema teologal. De hecho, ambas perspectivas de an&#x00E1;lisis se entrecruzan en un ir y venir dif&#x00ED;cil de decantar –hacia la metaf&#x00ED;sica o la noolog&#x00ED;a- resultando m&#x00E1;s bien centr&#x00ED;fugo su decurso argumental. </p>

			<p>No obstante, no se vea como un puro asunto redaccional, que tambi&#x00E9;n lo es, como lo indican las explicaciones introductorias de Ellacur&#x00ED;a, su editor, a ambas partes del libro. </p>

			<p>De lo que m&#x00E1;s bien hay que hacerse cargo es que los textos est&#x00E1;n atravesados por un <italic>doble</italic> <italic>hilo conductor</italic>: uno bien perfilado que es la metaf&#x00ED;sica de la forma humana de realidad; el otro, una cierta pero insuficiente aproximaci&#x00F3;n a la religaci&#x00F3;n, vista como acceso a la fundamentalidad de la experiencia teologal, que ya se orienta hacia las claves de la radicalidad no&#x00E9;rgica de <italic>Inteligencia sentiente</italic>. Radicalidad que viene de lejos –arranca del curso de “Filosof&#x00ED;a primera” de 1952 (Danel Janet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>)- y que interviene, aqu&#x00ED; y all&#x00E1;, en diversos momentos del an&#x00E1;lisis del acceso al fundamento en <italic>El hombre y Dios</italic>. </p>

			<p>Pues bien, pese al cambiante contraste en la tematizaci&#x00F3;n del acceso del hombre a Dios, cabe preguntar si no hay, en definitiva, la <italic>emergencia</italic> de un estatuto no&#x00E9;rgico para el problematismo de la fundamentalidad. Creo que aunque sea insuficiente, o tienda a colocarse sobre todo en el momento racional de la intelecci&#x00F3;n profunda de Dios –la experiencia de Dios- parece plausible hallarlo. En esa medida, me parece que cabe intentar una radicalizaci&#x00F3;n de dichos an&#x00E1;lisis de la experiencia teologal, mentados en la religaci&#x00F3;n, hacia su verdadero inicio en la impresi&#x00F3;n de la realidad que est&#x00E1; fundando. </p>

			</sec>
			
			</sec>
			
			<sec id="S3">
			
			<title>2. FUNDACI&#x00D3;N: ¿&#x00DA;LTIMA RADICALIZACI&#x00D3;N NO&#x00C9;RGICA?</title>

			<p>Parece inatacable que ya se ha interpretado la <italic>religaci&#x00F3;n</italic> como<italic> no&#x00E9;rgia</italic>. Sin embargo, esta importante y pionera tesis como deliberadamente se decanta, siguiendo a Zubiri, hacia el “poder de lo real” y la “fuerza de imposici&#x00F3;n” de la realidad que nos posee apoder&#x00E1;ndose en la aprehensi&#x00F3;n (Gracia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1986</xref>, pp. 211-236), no atiende al fundamento &#x00FA;nicamente en lo que tiene de fundamento, as&#x00ED; que no es extra&#x00F1;o preguntar si el punto de partida de la intelecci&#x00F3;n sentiente es la realidad que funda. </p>

			<p>De hecho, el propio Zubiri con estas declinaciones –nuda realidad, fuerza de imposici&#x00F3;n de la realidad y apoderamiento del poder de lo real (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 28) - en la inteligencia sentiente, ha puesto rumbo a la superaci&#x00F3;n de las determinaciones de ultimidad, posibilitancia e impelencia de la fundamentalidad de lo real en vistas de la realizaci&#x00F3;n humana. Ya no se trata, por tanto, de determinaciones &#x00FA;ltimas para actuar sino de caracteres transcendentales dados en la aprehensi&#x00F3;n de la realidad. </p>

			<p>Incipientes y todo en <italic>El hombre y Dios</italic>, las virtualidades de esta radical perspectiva nool&#x00F3;gica del &#x00FA;ltimo Zubiri van a gravitar en la dislocaci&#x00F3;n de la religaci&#x00F3;n de la persona, ahora como fundamentalidad para la inteligencia en su acceso teologal. </p>

			<p>Desde este punto de vista, parece que si la ultimidad con lo que tiene que ver es con esos caracteres trascendentales, su intelecci&#x00F3;n sentiente est&#x00E1; formalmente <italic>constituida</italic> en funci&#x00F3;n de la nuda realidad, su fuerza y poder. No obstante este claro abordaje nool&#x00F3;gico, que jam&#x00E1;s prescribe pese a su notoria incompletud en el texto, lo decisivo para Zubiri es dilucidar las notas, forma y modo humanos de realidad. Tal empe&#x00F1;o metaf&#x00ED;sico, a lo largo de las m&#x00E1;s de cien p&#x00E1;ginas de la primera parte del texto, se contrapone pero no excluye la emergente perspectiva nool&#x00F3;gica. De todas maneras, ese empe&#x00F1;o ha de ser tomado en cuenta como sobredeterminante de la inteligencia sentiente, afectante y tendente, la que es vista como “notas” de la sustantividad humana (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 46, p. 39). </p>

			<p>Siendo animal de realidades, tiene el hombre una forma y un modo de realidad. Como forma, no s&#x00F3;lo es <italic>de suyo</italic> sino que es su propia realidad: “es <italic>formalmente</italic> suyo, es <italic>suidad</italic>” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 48). Y por su modo de “implantaci&#x00F3;n en la realidad”, por ser realidad personal –de suyo suyo- lo es frente a toda realidad: es un “modo de realidad <italic>ab-soluto</italic>” pero relativamente, dado que su implantaci&#x00F3;n en la realidad es “cobrada” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 51-52). De aqu&#x00ED; surgen las dimensiones interpersonales individual, social e hist&#x00F3;rica, que concretan la realizaci&#x00F3;n humana. </p>

			<p>La atenci&#x00F3;n prestada en la primera parte a “qu&#x00E9; es ser hombre”, no se completa sino que se ahonda con la indagaci&#x00F3;n acerca de “c&#x00F3;mo se es hombre”. En efecto, este <italic>c&#x00F3;mo</italic> pone el acento en el acontecer del problematismo de la fundamentalidad, tanto para la realizaci&#x00F3;n personal como en funci&#x00F3;n de la ultimaci&#x00F3;n de la inteligencia sentiente.</p>

			<p>Parece incontestable que Zubiri pone de relieve que el hombre en su vivir ejecuta acciones –siendo agente, actor y autor- para la posesi&#x00F3;n de s&#x00ED; mismo (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 75, p. 78). Lo que no resulta tan obvio es que tenga que hacerlo “frente a” todo lo dem&#x00E1;s, ya que estamos <italic>en</italic> la realidad estando <italic>con</italic> las cosas (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 80). Esta dislocaci&#x00F3;n del estar-frente-a por el estar-en justifica, para Zubiri, que en toda acci&#x00F3;n personal “el hombre se funda en la realidad como realidad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 81). </p>

			<p>Desde aqu&#x00ED; fundar, fundarse y fundamentalidad tienden a recubrirse mutuamente en la contrastante perspectiva de la realizaci&#x00F3;n humana ante la noolog&#x00ED;a. Cabe consignarlo porque, como se ver&#x00E1;, Zubiri va a replegarse hacia la fundaci&#x00F3;n sin medida –es decir, que no es ni puede ser funda<italic>mento</italic>- y que <italic>acontece</italic> en la inteligencia sentiente como inicio accional. </p>

			<p>Llegados a este punto crucial hay que se&#x00F1;alar que Zubiri, concentrado en la impresi&#x00F3;n de realidad, destaca que “no s&#x00F3;lo de hecho sino de una manera constitutiva”, la realidad impresa “apoya”. Y aunque tambi&#x00E9;n coloque tal apoyo “para ser persona” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 81-82), como en el cl&#x00E1;sico an&#x00E1;lisis de la religaci&#x00F3;n, lo decisivo es que lo hace ahora desde la impresi&#x00F3;n de la realidad que cobra, de esta manera, un &#x00FA;ltimo car&#x00E1;cter impresionante: “es la <italic>ultimidad</italic> de lo real”. En cambio, el “car&#x00E1;cter <italic>posibilitante</italic>” no puede referirse a algo m&#x00E1;s que la realizaci&#x00F3;n humana. Con la realidad como “apoyo <italic>impelente</italic>” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 83) ocurre lo mismo. A mi modo de ver, es importante que conste que no est&#x00E1;n en el mismo plano -abona Zubiri a ello pero sin asumirlo- <italic>la l&#x00ED;nea de la</italic> <italic>impelente posibilitaci&#x00F3;n para actuar y la l&#x00ED;nea de la ultimidad dada en aprehensi&#x00F3;n</italic>. </p>

			<p>As&#x00ED; las cosas, se entiende que la ultimidad se defina como <italic>en </italic>frente a los otros caracteres, lo que contradice que, a una, sean considerados por Zubiri como la “fundamentalidad de lo real” que impresiona y para la realizaci&#x00F3;n. Pero hay algo m&#x00E1;s en la tematizaci&#x00F3;n forjada por Zubiri acerca del “en”, de la ultimidad: su presupuesto es que la realidad funda, que es <italic>fundante</italic>: es la “paradoja del fundar” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 84). Y como no es cualquier enmienda terminol&#x00F3;gica, puramente opcional, me parece que de ahora en adelante fundar y fundante, frente a fundamento y sus variantes, es una conceptuaci&#x00F3;n que le permite a Zubiri hacerse cargo de lo que realmente significa ultimidad. Se trata, pues, de un fundar radical y sin medida, y que no se puede medir: careciendo de mensura, &#x00FA;nicamente es un inicio, un fondo, un hacer originario que Zubiri, como veremos, deval&#x00FA;a como hacer, ya que s&#x00F3;lo funda. Ya veremos tambi&#x00E9;n que lo anterior, permite tomar distancia de la <italic>marcha</italic> por el fundamento racional exigido por lo dado de <italic>Inteligencia sentiente</italic>. </p>

			<p>Pues bien, Zubiri pregunta en p&#x00E1;ginas cruciales en qu&#x00E9; consiste la fundamentalidad de la realidad. No siendo causa, ni principio, ni hacer, ni llegar a ser, destaca un respectivo car&#x00E1;cter transcendental de la realidad, s&#x00F3;lo uno, frente a la determinaci&#x00F3;n posibilitante de la religaci&#x00F3;n. Este respectivo car&#x00E1;cter de la realidad misma es “<italic>dominaci&#x00F3;n</italic>”: la realidad ejerce dominio sobre mi realidad personal. Ya que es “m&#x00E1;s” ser realidad que ser tal y cual, la realidad es dominante en cada cosa. “Dominar es ser “m&#x00E1;s”, es tener poder” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 86-87). En su virtud, “la realidad como fundante de mi realidad personal ejerce sobre m&#x00ED; un poder... es el <italic>poder de lo real</italic>”. Y como &#x00E9;ste “se apodera de aquello sobre lo que domina... es <italic>apoderamiento</italic>”. As&#x00ED; es c&#x00F3;mo, por apoderamiento, “me hago persona” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 88). </p>

			<p>Pese al realismo prevaleciente de la forma humana de realidad, la pregunta decisiva es c&#x00F3;mo acontece este apoderamiento. Que la realidad funda por apoderamiento, no sugiere para Zubiri ninguna “relaci&#x00F3;n” entre la realidad personal y el poder de lo real. Se trata, m&#x00E1;s bien, de una “respectividad constitutiva” en la cual me apoyo “no para poder actuar viviendo, sino para ser real”. En definitiva, “el apoderamiento acontece” relig&#x00E1;ndonos al poder de lo real (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 92). Siendo notoria la novedosa reinscripci&#x00F3;n de la religaci&#x00F3;n en el poder de la realidad como apoderamiento –“lo fundante es el poder de lo real, el cual fundamenta apoder&#x00E1;ndose de m&#x00ED;” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 92)- cabe destacar que su acontecer, aunque es un hecho y no una teor&#x00ED;a como enfatiza Zubiri, que “surge del mero an&#x00E1;lisis de la aprehensi&#x00F3;n humana”, no determina la propia &#x00ED;ndole de la intelecci&#x00F3;n, cuanto m&#x00E1;s la piensa como respectividad, lo que es tanto como decir que articula realidades cong&#x00E9;neres aunque asim&#x00E9;tricas por tratarse de la fundaci&#x00F3;n por el poder de lo real de la realidad humana. </p>

			<p>Pues bien, tal asimetr&#x00ED;a del apoderamiento al dar paso a una versi&#x00F3;n corregida y aumentada de la congeneridad de realidades, pone al acontecer fundante todav&#x00ED;a lejos de una radicalidad no&#x00E9;rgica. Es, para Zubiri, “experiencia de la realidad como poder”. Y como la experiencia es apoderamiento de mi realidad, es probaci&#x00F3;n del poder de la realidad en la realizaci&#x00F3;n humana por las rutas individuales, sociales e hist&#x00F3;ricas. </p>

			<p>Si tenemos en cuenta que hasta aqu&#x00ED; la experiencia es la actividad probatoria del poder de lo real, el hecho -“total, b&#x00E1;sico y radical”- de que la realidad funda, se inscribe &#x00FA;nicamente en el apoderamiento de nuestra realidad en la realidad: “la religaci&#x00F3;n es la ra&#x00ED;z misma de esta realidad personal m&#x00ED;a”. Tal es, en palabras de Zubiri, la “religaci&#x00F3;n experiencial” (Zubiri, 1994, p. 93, p. 97). </p>

			<p>As&#x00ED; y todo no es de extra&#x00F1;ar que Zubiri haya intentado otra andadura, m&#x00E1;s cercana a la volici&#x00F3;n sentiente y, por ende, hacia la radicalizaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica para dar cuenta de la fundaci&#x00F3;n en la que ya estamos volitivamente fundados. M&#x00E1;s all&#x00E1; de la volici&#x00F3;n como “determinaci&#x00F3;n tendente de forma de realidad”, la “volici&#x00F3;n radical” no puede ser otra que el hecho de estar presente la realidad queri&#x00E9;ndola. Lo que pasa, dice Zubiri, es que “el t&#x00E9;rmino de ella no se presenta como objeto o cosa sino que su modo de estar presente es estar fundamentando... no es una cosa que “est&#x00E1;” presente sino que su modo de estarlo es fundamentar”. Es la “<italic>realidad-fundamento</italic>... su modo de ser “de suyo”, es fundamentar, estar fundamentando”. Concluye tan importante como ef&#x00ED;mera reflexi&#x00F3;n poniendo rumbo hacia la vertiente nool&#x00F3;gica: “la realidad-fundamento es realidad (de lo contrario no ser&#x00ED;a fundamento) pero su modo de actualizaci&#x00F3;n es puro fundamentar” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>). </p>

			<p>Pues bien, me parece que esta crucial y novedosa sugerencia de la actualizaci&#x00F3;n como fundaci&#x00F3;n no es atendida por Zubiri. Sin <italic>estatuto no&#x00E9;rgico</italic> del que partir para concederle la m&#x00E1;xima relevancia que tiene en la dilucidaci&#x00F3;n de la &#x00ED;ndole de lo dado en la inteligencia sentiente, esta importante sugerencia va a quedar inscrita, por una parte, en la adopci&#x00F3;n de posibilidades para lograr una forma de realidad. Lanzados a nuestra realizaci&#x00F3;n, es aqu&#x00ED; para Zubiri “lo que formalmente constituye la volici&#x00F3;n” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 104-105). </p>

			<p>Por otra parte, m&#x00E1;s a fondo, “tener actualizada la realidad fundamentante” lleva a que la “voluntad radical” no sea “<italic>voluntad de vivir</italic>... (sino) <italic>voluntad de realidad</italic>”.Y, de nuevo, mirando Zubiri hacia la radicalidad nool&#x00F3;gica, indica que puesto que la “realidad est&#x00E1; actualizada en mi intelecci&#x00F3;n... la voluntad de realidad es <italic>voluntad de verdad</italic>” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 106). </p>

			<p>Llegados a este punto, lo cierto es que el emergente problema de la fundaci&#x00F3;n en cuanto actualizaci&#x00F3;n no puede ser asumido al quedar reinscrito en la voluntad que, en &#x00FA;ltima instancia, es “volici&#x00F3;n de verdad real”. En consonancia con esto, Zubiri apura el asunto al afirmar que “verdad no es id&#x00E9;ntico a realidad, pero si atiendo, en la actualizaci&#x00F3;n de lo real, a la actualizaci&#x00F3;n misma a diferencia de lo actualizado, tendr&#x00E9; verdad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 106). </p>

			<p>Si tenemos en cuenta las consideraciones de Zubiri en un texto tan contempor&#x00E1;neo a <italic>Inteligencia sentiente</italic> como &#x00E9;ste, no resulta apresurado concluir que la fundamentalidad <italic>no</italic> <italic>alcanza estatuto no&#x00E9;rgico</italic>, ya que se determina atendiendo a tres perspectivas que, a mi modo de ver, siendo diferentes a lo largo del texto se recubren: <italic>la realidad humana en la</italic> <italic>realidad, el apoderamiento por el poder de lo real y la actualizaci&#x00F3;n de la realidad-fundamento como voluntad de verdad</italic>. </p>

			<p>As&#x00ED; las cosas, si bien es cierto que estas contrastantes conceptuaciones de la fundaci&#x00F3;n deben ser vistas, como es l&#x00F3;gico, como sugerentes profundizaciones, tambi&#x00E9;n implican <italic>deslizamientos</italic> respecto de la fundaci&#x00F3;n de la actualizaci&#x00F3;n. Nada tiene de extra&#x00F1;o que hasta aqu&#x00ED; Zubiri haya indicado que actualizaci&#x00F3;n supone fundaci&#x00F3;n. Lo que pasa es que no habiendo estatuto no&#x00E9;rgico, la actualizaci&#x00F3;n no puede ser vista en funci&#x00F3;n del fundar, &#x00FA;nicamente en cuanto que est&#x00E1; <italic>fundando</italic>. Lo que es tanto como decir que la intelecci&#x00F3;n sentiente cabr&#x00ED;a determinarla en funci&#x00F3;n de la realidad que <italic>funda</italic> y no ya como realidad <italic>fundada</italic> como todo lo dem&#x00E1;s. </p>

			<p>Pues bien, ¿la fundaci&#x00F3;n permite vislumbrar mejor la <italic>&#x00ED;ndole no&#x00E9;rgica</italic> de la actualizaci&#x00F3;n de realidad? Parece sugerirlo Zubiri si acudimos a otras importantes comprobaciones textuales. Frente a la “<italic>experiencia teologal</italic>” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 108) –ultimidad, apoderamiento y voluntad de verdad, las concluyentes determinaciones previas- ya hab&#x00ED;a indicado en el texto de 1973-74, en la segunda parte acerca de “La realidad divina”, que “la accesibilidad es un car&#x00E1;cter (de) Dios... es constitutivamente accesible” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 185). Contando con ello me parece viable afirmar, de entrada, que la ultimidad de la realidad-fundamento no es otra cosa que <italic>fundaci&#x00F3;n accesible</italic>. </p>

			<p>Hay que reconocer que Zubiri en este texto trata de la realidad de Dios, pero no excluye que haya que partir de la realidad divina de la que, de hecho, tenemos experiencia previa, justamente, para poder profundizar en la de Dios mismo. Y aunque Zubiri propende aqu&#x00ED; a una elaboraci&#x00F3;n metaf&#x00ED;sica de los “caracteres de la realidad de Dios”, lo cierto es que a la par de la importante afirmaci&#x00F3;n de que es <italic>la realidad</italic> misma -absoluta, &#x00FA;nica, suya, din&#x00E1;mica y actual- acent&#x00FA;a que es “la realidad fundante: <italic>realitas fundamentalis</italic> la llamar&#x00ED;a yo” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 172). </p>

			<p>Lo que tambi&#x00E9;n dice, y es un recelo especialmente llamativo, es que la “fundamentalidad” no es un momento “constitutivo” de la realidad sino “consecutivo” a ella, lo que lleva a preguntar por la “&#x00ED;ndole de aquella consecuci&#x00F3;n”. Apurando el paso sostiene, con insoslayable sugerencia nool&#x00F3;gica, que el “car&#x00E1;cter fundante”, es decir, la “fundamentalidad” –los t&#x00E9;rminos se recubren en este extraordinario pasaje- no es <italic>ratio essendi</italic> sino <italic>ratio cognoscendi</italic>, lo que es tanto como decir que aquella “consecuci&#x00F3;n” concierne a que conocemos la realidad que es Dios como “fundamento de las cosas reales”(Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 173). A diferencia de Dios, puntualiza algo m&#x00E1;s en el mismo tenor: el hombre est&#x00E1; abierto intelectivamente al estar fundamentando como “dar de s&#x00ED;”. “Fundamental o fundante –indica Zubiri- significa que da de s&#x00ED; realidad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 173-174, p. 192).</p>

			<p>Es verdad que todo lo anterior tan s&#x00F3;lo son sugerencias sobre las que no cabe afianzar una perfilada perspectiva nool&#x00F3;gica del hecho de la fundaci&#x00F3;n. No obstante, Zubiri ya la pone por delante, a esta altura de su pensamiento, indicando que los caracteres formales de la fundamentalidad –“transcendente en el mundo”, “hacer” “alterificante” que funda las cosas como reales, “constituy&#x00E9;ndolas como reales... es un constituyente dar de s&#x00ED;”: “<italic>realitas</italic> <italic>fontanalis</italic>”- son para “el caso especial del hombre... lo que he llamado tensi&#x00F3;n teologal” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 176-177). Si tenemos en cuenta que ninguna cosa real por ser tal y cual se inscribe en dicha <italic>tensi&#x00F3;n</italic>, &#x00FA;nicamente la fundamentalidad en las cosas reales, &#x00E9;sta ahora se disloca en <italic>fundaci&#x00F3;n de</italic> <italic>la inteligencia</italic>: la “formalidad fundante” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 174), parece viable que pueda ser tambi&#x00E9;n la &#x00ED;ndole de lo dado en aprehensi&#x00F3;n. </p>

			<p>Llegados hasta aqu&#x00ED; no es arbitrario sostener que, insuficientemente no&#x00E9;rgico y todo, ya se avista que habiendo buscado Zubiri el fundamento de la religaci&#x00F3;n ha descubierto que ella es fundaci&#x00F3;n, y no s&#x00F3;lo fundamentalidad en las cosas reales, ya que concierne a quien es formalmente “tensi&#x00F3;n teologal”. Y aunque el fundar pueda ser ultimado para el hombre como <italic>donaci&#x00F3;n </italic>-ya que “lo que Dios da de s&#x00ED;... es realidad”- donante de su verdad real firme, rica y efectiva (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 192) para nosotros, no reemplaza sino que extrema la accesibilidad del fundar de la realidad tambi&#x00E9;n como fundaci&#x00F3;n verdadera.</p>

			<p>Justificando el acceso del hombre al Dios accesible como fundaci&#x00F3;n, Zubiri da paso, en los a&#x00F1;os setenta, a la <italic>desreificaci&#x00F3;n</italic> de la inteligencia sentiente. La <italic>tensi&#x00F3;n teologal</italic> es una radical llamada de atenci&#x00F3;n, m&#x00E1;s madura y &#x00FA;ltima, a lo que desde 1952 viene designando como <italic>noergia </italic>(Danel Janet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>) para dar cuenta de la impresi&#x00F3;n <italic>de</italic> realidad y no de la realidad de la inteligencia. </p>

			<p>En efecto, v&#x00E9;ase la clara implicaci&#x00F3;n inteleccionista de la accesibilidad de Dios en su “presencia interpersonal”, “en el fondo del hombre”, ya que se da “en forma de noticia y de nuda presencia” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 192-193). Que nuestra inteligencia accede a la accesibilidad misma de la realidad que es Dios lleva a considerar, a una, que nuestro acceso est&#x00E1; en funci&#x00F3;n de ella y que no es como ella, lo que es tanto como decir que es <italic>acceso</italic> y nada m&#x00E1;s. Ni es la accesibilidad de la realidad-fundamento de Dios ni es lo accedido: que “Dios es accesible <italic>en las cosas</italic> pero <italic>por s&#x00ED; mismo</italic>, bien que en forma de noticia y de nuda presencia” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 192-193), significa que el acceso humano a lo ya accesible por s&#x00ED; mismo como realidad s&#x00F3;lo puede ser visto como tensi&#x00F3;n en “hacia”. En palabras de Zubiri, se trata de “<italic>un acceso incoado del hombre</italic>” que es, por un lado, “estar llevados por Dios” y, por otro, “vamos arrastrados... por Dios mismo”. A una, “la tensi&#x00F3;n manifestativa”de <italic>la</italic> realidad -enfatizada por Zubiri- pone por delante “el car&#x00E1;cter de un “arrastre” (que) es el momento espec&#x00ED;ficamente humano de la tensi&#x00F3;n en que estamos formalmente constituidos” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 194-195). </p>

			<p>En virtud de todo ello, se tiene que reconocer la notoria impropiedad que ser&#x00ED;a continuar otorgando realidad a lo que est&#x00E1; &#x00FA;nicamente <italic>en funci&#x00F3;n</italic> de ella: llevada, arrastrada, notificada y presenciar en hacia, son aqu&#x00ED; importantes declinaciones que revisan la &#x00ED;ndole de la inteligencia humana ya no como realidad sino ahora como tensi&#x00F3;n <italic>de</italic> realidad. </p>

			<p>Este esfuerzo pensante de Zubiri por radicalizarla, en funci&#x00F3;n de la fundaci&#x00F3;n de <italic>la</italic> realidad, creo que puede ser visto, a la altura de los a&#x00F1;os setenta, como un intento final de <italic>reducci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica</italic> –esbozado desde la ultimidad de la realidad como fundaci&#x00F3;n, pero sin las claves de <italic>Inteligencia sentiente</italic>- por la que se <italic>desreifica</italic> la actualizaci&#x00F3;n intelectiva en virtud de su <italic>&#x00ED;ndole tensional</italic>. </p>

			<p>Si ahora focalizamos esta tensi&#x00F3;n como acceso a la realidad que funda, cabe a&#x00F1;adir algo no menos importante de la fundaci&#x00F3;n. Si ha dicho Zubiri que la realidad en cuanto realidad ya est&#x00E1; dando de s&#x00ED;, pero no consiste en fundar –“Dios no consiste en ser realidad fundamental”- supone que lo que se ha venido designando como fundaci&#x00F3;n –“pero... Dios est&#x00E1; fundando y fundamentando las cosas y, en especial, las personas” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 311) - compete &#x00FA;nicamente a lo real fundado: lo fundado como real que remite asim&#x00E9;tricamente a la “realidad fundante” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 311). </p>

			<p>No es que esta afirmaci&#x00F3;n de corte metaf&#x00ED;sico no sea verdad, pero el hecho es que el acceso de la inteligencia como ya no equivale a realidad personal -es actualizaci&#x00F3;n <italic>de</italic> la realidad y nada m&#x00E1;s- queda fuera del juego de la asimetr&#x00ED;a de realidades, exenta como est&#x00E1; de realidad suya antes de la aprehensi&#x00F3;n. Y aunque la realidad <italic>impresionando</italic> va a adquirir rasgos concluyentes hasta la trilog&#x00ED;a <italic>Inteligencia sentiente</italic>, lo cierto es que aqu&#x00ED; ya resulta plausible siendo tensi&#x00F3;n y acceso a la realidad que funda, sin ser, por otro lado, lo fundado. </p>

			<p>En definitiva, si se presta atenci&#x00F3;n al hecho de que la realidad es “fondo &#x00FA;ltimo y radical”, no como <italic>physis</italic> o <italic>natura naturans</italic>, sino como “fundamentante” y “fontanal”, a la vez que “transcendente” y que “se da” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, pp. 312-313, p. 315) para lo que sea real, la b&#x00FA;squeda de la &#x00ED;ndole formal de la actualizaci&#x00F3;n intelectiva no se encuentra, ciertamente, ni del lado de la realidad fundante y tampoco del lado de lo fundado como algo real.</p>

			<p>Como actualizaci&#x00F3;n que es -considerando todas las sugerentes declinaciones postuladas por Zubiri en <italic>El hombre y Dios</italic>- cabe definirla desde la apelaci&#x00F3;n de las p&#x00E1;ginas de “Dios, experiencia del hombre” de 1973: &#x00FA;nicamente se trata de un “darse en experiencia” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 317). Y aunque pudiera arg&#x00FC;irse que se trata de una experiencia <italic>del</italic> hombre, lo cierto es que concierne a Dios en tanto que experienciado. Esta tesis –la del Dios experiencial- reiterada a lo largo del texto, aunque carece de radicalidad no&#x00E9;rgica por ser actividad experiencial de y para la realizaci&#x00F3;n humana, no distrae de colocar en su lugar la verdadera cuesti&#x00F3;n: ¿la realidad humana se experiencia en cuanto fundada en Dios, o la experiencia misma es fundaci&#x00F3;n de la realidad que funda? </p>

			<p>M&#x00E1;s aun, seg&#x00FA;n este contraste, ¿en qu&#x00E9; sentido podr&#x00ED;a decirse que actualizaci&#x00F3;n es fundaci&#x00F3;n y no la realidad que funda ni lo real fundado? ¿Sugerimos con esto, intempestivamente pero en la direcci&#x00F3;n correcta, que la actualizaci&#x00F3;n no es real sino un acontecimiento que, carente de realidad, act&#x00FA;a inexorablemente en funci&#x00F3;n de ella?. </p>

			<p>Dicho esto, vayamos a una dilucidaci&#x00F3;n m&#x00E1;s exacta de tan grave asunto. Para ello merece la pena traer a colaci&#x00F3;n un remoto y exigente reclamo de Zubiri a Heidegger. Y es que el asunto no es para menos y adem&#x00E1;s viene de lejos. Recordemos que la fundaci&#x00F3;n los ha hecho pensadores contempor&#x00E1;neos ya desde los a&#x00F1;os treinta, al igual que la discrepante conceptuaci&#x00F3;n de la <italic>apertura</italic> humana a lo dado.</p>

			<p>Pues bien, el remoto y crucial reclamo de Zubiri concierne, justamente, a lo que sea la &#x00ED;ndole de lo dado en la apertura humana. Da que pensar si no encierra este importante antecedente cr&#x00ED;tico de <italic>Sobre la esencia</italic>, el nudo que impide <italic>desreificar</italic> la inteligencia sentiente para verla como actualizaci&#x00F3;n ultimada como fundaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Por lo pronto, esta cr&#x00ED;tica de Zubiri –no del todo ajena a la noolog&#x00ED;a- sostiene frente a “todos los subjetivismos”, que postulan que la inteligencia ser&#x00ED;a “como cualquier otra realidad... “s&#x00F3;lo en s&#x00ED;” (en la que) su presunta apertura no ser&#x00ED;a un momento formal de la realidad misma de la inteligencia”, que la “esencia intelectiva no es de suyo s&#x00F3;lo algo en s&#x00ED;, puesto consecutivamente en relaci&#x00F3;n con otras realidades... La esencia intelectiva es de suyo abierta en s&#x00ED; misma” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, p. 502). </p>

			<p>Contando con esto pasa a criticar el verdadero asunto: “ser&#x00ED;a un error no menor entender esta estructura desde la pura apertura, como si la esencia intelectiva fuera algo as&#x00ED; como la apertura misma, de suerte que su car&#x00E1;cter de “en s&#x00ED;” fuera el precipitado de lo que la esencia intelectiva es “aperturalmente”. En el caso de la esencia humana, esto significar&#x00ED;a que el hombre es puro suceder o acontecer. Pero esto es imposible” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, p. 502). Claro que el &#x00E9;nfasis de Zubiri est&#x00E1; puesto, en esta indagaci&#x00F3;n metaf&#x00ED;sica, en que la apertura es “un car&#x00E1;cter transcendental” de la forma humana de realidad. As&#x00ED; que la apertura no puede ser vista como “algo que flota sobre s&#x00ED; mismo”. Y es que, en definitiva, “el hombre no “es” sucediendo, sino que sucede precisamente porque es como es de suyo en s&#x00ED;” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, p. 503). </p>

			<p>Frente a las esencias cerradas la apertura inteligente de la realidad humana pone fuera de juego, para Zubiri, la presunta aperturidad: “s&#x00F3;lo porque la esencia intelectiva es real en s&#x00ED; misma<italic> </italic>puede estar abierta a la realidad” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1985</xref>, p. 503). Y si bien esto es verdad trat&#x00E1;ndose de realidades, es imposible que lo sea para lo que no es de suyo sino mera actualizaci&#x00F3;n <italic>de</italic> la realidad. </p>

			<p>Ya se avista el grave problema no&#x00E9;rgico en estas puntuales y centr&#x00ED;fugas reflexiones de <italic>Sobre la esencia</italic>, y tambi&#x00E9;n en otros textos de cursos de Zubiri que le siguen, a los que ahora no podemos prestar atenci&#x00F3;n. En todo caso, poniendo el asunto hacia las coordenadas de la noolog&#x00ED;a seg&#x00FA;n <italic>Inteligencia sentiente</italic>, lo cierto es que la actualizaci&#x00F3;n de realidad –que mienta <italic>la realidad impresionando</italic>- no cabe analizarla como una determinaci&#x00F3;n m&#x00E1;s de una cosa real entre otras, aunque &#x00E9;sta tenga la preeminencia. La &#x00ED;ndole de la inteligencia sentiente no equivale a una nota real de una esencia como algo de suyo. Tampoco es ejecuci&#x00F3;n de actos dirigidos a la realidad de las cosas. Mucho menos actividad pensante por m&#x00E1;s originaria que pueda ser su pertenencia a la fenomenalidad. Por d&#x00E9;cadas Zubiri ha insistido que se trata de mera actualizaci&#x00F3;n de realidad, aunque la &#x00ED;ndole formal de ella resulta problem&#x00E1;tica si la ponemos frente al “de suyo”. </p>

			<p>El severo reproche a Heidegger afianza en el suceder de la “aperturidad”. Algo con lo que Zubiri no comulga y jam&#x00E1;s prescribe en su obra. Pero la enmienda no tiene porqu&#x00E9; ser una nota real y un determinado car&#x00E1;cter de la esencia humana como realidad. Y es que la &#x00ED;ndole de la inteligencia sentiente, &#x00FA;nicamente es actualizaci&#x00F3;n <italic>de</italic> la realidad: nunca actualizaci&#x00F3;n de la actualizaci&#x00F3;n misma, como si se tratara de una cosa real haci&#x00E9;ndose cargo de s&#x00ED; misma por ser real. <italic>La actualizaci&#x00F3;n no se actualiza como “de suyo”</italic>. Esto es imposible. </p>

			<p>Siendo pura actualizaci&#x00F3;n <italic>de</italic> realidad, esta <italic>g&#x00E9;nesis</italic> del llamado “acto de actualizaci&#x00F3;n” -como se le designa imperfectamente en la trilog&#x00ED;a nool&#x00F3;gica- potencia al m&#x00E1;ximo el problematismo no&#x00E9;rgico de la fundaci&#x00F3;n -crucial para la interpretaci&#x00F3;n del &#x00FA;ltimo Zubiri- exigido por el hecho de que la aprehensi&#x00F3;n humana no “flote” como puro suceder en la realidad que funda y ante lo fundado. En su virtud, ¿qu&#x00E9; es este <italic>&#x00E9;rgon </italic>del <italic>nous</italic> que ni es suceso ni es de suyo realidad?</p>

			<p>No siendo realidad sino actualizaci&#x00F3;n de realidad, si apuntamos a la posible ultimaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica de esta genealog&#x00ED;a de la fundaci&#x00F3;n, el grave reparo de Zubiri a la aperturidad se justifica y, a mi modo de ver, se resuelve. </p>

			<p>Para ello, no se requiere regresar al expediente de la fenomenolog&#x00ED;a que acent&#x00FA;a el aparecer de lo que aparece en todas sus variantes. No hay porqu&#x00E9; hacerse cargo del problema de la fundaci&#x00F3;n, radicaliz&#x00E1;ndolo no&#x00E9;rgicamente, apelando a la <italic>fenomenalidad</italic> d&#x00E1;ndose a pensar. La imprescriptible reivindicaci&#x00F3;n del “de suyo” en aprehensi&#x00F3;n de Zubiri, en cierto modo ajena al movimiento del fen&#x00F3;meno, no puede ser vista como un resabio realista incapaz de evolucionar frente a las declinaciones de la <italic>al&#x00E9;theia</italic> de Heidegger y a las heterodoxias de la fenomenolog&#x00ED;a iniciada por Husserl. </p>

			<p>M&#x00E1;s a&#x00FA;n, creo que se tiene que elevar el reconocimiento por la extrema sem&#x00E1;ntica de la <italic>ultimidad</italic> –lograda desde la religaci&#x00F3;n, pasando por la apertura a la deidad hasta la fundaci&#x00F3;n- de <italic>la </italic>realidad que, en palabras de Zubiri, ya <italic>est&#x00E1;</italic> <italic>dando de s&#x00ED;</italic> y <italic>funda</italic> (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1994</xref>, p. 173, p. 177). Y aunque el problema del fundar en aprehensi&#x00F3;n carezca de estatuto no&#x00E9;rgico suficiente en el &#x00FA;ltimo Zubiri, es viable afirmar que si la realidad funda lo fundado, <italic>su actualizaci&#x00F3;n no es</italic> <italic>sino fundaci&#x00F3;n</italic>. Vale decir, la maravillada constataci&#x00F3;n, que no “flota” ya que tiene <italic>cimiento firme</italic> en la realidad, de que el <italic>fundar</italic> est&#x00E1; <italic>fundando</italic>. </p>

			<p>El hecho de la fundaci&#x00F3;n ultima no&#x00E9;rgicamente: no es el fundar ni las cosas fundadas por ser reales. Es &#x00FA;nicamente sentir, en firme, que se est&#x00E1; <italic>fundando</italic> la realidad todo lo habido y por haber. </p>

			</sec>
			
			<sec id="S4">
			
			<title>3. “EN MI CARNE HE DE VER A DIOS” (JOB 19, 26)</title>

			<p>Es cierto que la radical innovaci&#x00F3;n del an&#x00E1;lisis nool&#x00F3;gico de <italic>Inteligencia sentiente</italic>, atento a la articulaci&#x00F3;n modal del dinamismo intelectivo en la actualizaci&#x00F3;n de la realidad, pone a punto una honda reconsideraci&#x00F3;n del perdurable problema del fundamento que llega hasta el &#x00FA;ltimo Zubiri. </p>

			<p>Cabe subrayar que en la trilog&#x00ED;a nool&#x00F3;gica, si bien persiste la idea gu&#x00ED;a de que el “fundamento funda desde s&#x00ED; mismo lo fundado” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1983</xref>, p. 203), ahora consiste en finalizar la actividad de la raz&#x00F3;n en su b&#x00FA;squeda de lo que podr&#x00ED;a ser el fundamento de las cosas en la realidad. La b&#x00FA;squeda del fundamento, ahora como logro terminal de las posibilidades de la intelecci&#x00F3;n racional de la realidad, no tiene porqu&#x00E9; suponer que la realidad misma hubiera perdido alg&#x00FA;n <italic>car&#x00E1;cter transcendental</italic> –como el poder, la fuerza, la actualidad y otros- ni aquel primordialmente dado como la “fundamentalidad”, por el hecho de inquirir acerca de su fundamento. Preguntar por ejemplo ¿cu&#x00E1;l podr&#x00ED;a ser el fundamento del poder de lo real dado en aprehensi&#x00F3;n? no revoca el f&#x00ED;sico apoderamiento originario que, justamente, lleva a pensarlo. Todav&#x00ED;a m&#x00E1;s realce tiene la cuesti&#x00F3;n si de lo que se trata es de la <italic>&#x00ED;ndole &#x00FA;ltima</italic> y <italic>radical</italic> de lo dado en aprehensi&#x00F3;n, y que rige, de principio a fin, todo su dinamismo: la <italic>ultimidad fundante</italic>. Y es que, en definitiva, ¿no quiere decir que estamos <italic>en</italic> la realidad, justamente, <italic>fundaci&#x00F3;n</italic>?</p>

			<p>Que la realidad es fundante de la aprehensi&#x00F3;n es, como sabemos, una remota convicci&#x00F3;n de Zubiri ya desde los an&#x00E1;lisis de la religaci&#x00F3;n: “tener fundamento” es “el car&#x00E1;cter que tiene todo acto”, es una inmejorable s&#x00ED;ntesis que proviene de la <italic>Introducci&#x00F3;n al problema de Dios</italic> (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>, pp. 411-412). Y como se trata de un punto de partida radical, toda indagaci&#x00F3;n del fundamento de algo –lo que hace la actividad de la raz&#x00F3;n- no excluye, ni evita, ni vuelve opcional que aquello en y por lo que se razona sea, justamente, la realidad que funda. </p>

			<p>As&#x00ED; que no resulta arbitrario preguntar ¿cu&#x00E1;l puede ser el fundamento del fundar? Se trata, en todo caso, de una b&#x00FA;squeda que puede llevarnos muy lejos por lo que hace a la profundizaci&#x00F3;n racional en la realidad. Sin embargo, encontrar el fundamento de la realidad que funda todo lo fundado, no supone dotarla de un fundamento sino &#x00FA;nicamente descubrir con la raz&#x00F3;n, si es que es posible, tal <italic>fundamento del fundar</italic>, lo que es tanto como decir, en clave de la religaci&#x00F3;n, a Dios mismo. </p>

			<p>A la pregunta si es Dios el fundamento de la realidad como ultimidad fundante se responde que no sabemos, de entrada, si Dios es el verificable fundamento de la realidad que funda. Habr&#x00E1; que averiguarlo como t&#x00E9;rmino de una marcha racional. Otra cosa, previa a esa b&#x00FA;squeda y para que ocurra, es analizar que la realidad impresa en la inteligencia sentiente primordialmente <italic>est&#x00E1; fundando</italic>. As&#x00ED; que no es de extra&#x00F1;ar, ya se ha dicho, que el fundar de la realidad carece de fundamento, causa y principio pero, a la par de este hecho, puede ser buscado, mediante intelecci&#x00F3;n racional ulterior (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1981</xref>, p. 113), el <italic>ulterior fundamento</italic> de la realidad. </p>

			<p>Creo que si dilucidamos “el problema del fundamento” desde esta necesaria distinci&#x00F3;n entre <italic>fundaci&#x00F3;n impresional</italic> y <italic>fundamentaci&#x00F3;n racional</italic>, parece solvente reconocer que en la propia noolog&#x00ED;a se encuentra, impensadamente, la posible <italic>radicalizaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica del</italic> <italic>fundar</italic>. Justamente la que s&#x00ED; permitir&#x00ED;a distinguir con precisi&#x00F3;n la b&#x00FA;squeda de <italic>ulterior</italic> <italic>fundamentaci&#x00F3;n</italic>, de lo que ultima la &#x00ED;ndole de la actualizaci&#x00F3;n de realidad: la <italic>fundaci&#x00F3;n</italic> en<italic> </italic>la realidad que funda.</p>

			<p>A lo primero apunta Zubiri en <italic>Inteligencia y raz&#x00F3;n</italic>: “la realidad no est&#x00E1; actualizada ahora ni como <italic>nuda realidad</italic> ni como <italic>realidad-objeto</italic>, sino que est&#x00E1; actualizada fundamentantemente... el modo de su actualidad es “fundamentar”, no es “estar”... por esto la llamo <italic>realidad-fundamento</italic>... el fundamentar realmente. Es, si se quiere, un presentarse lo real no como algo que “meramente est&#x00E1;” sino que es presentarse como “estando fundamentando” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1983</xref>, pp. 47-48). Se trata del “modo de estar siendo real” m&#x00E1;s all&#x00E1; de toda objetualizaci&#x00F3;n posible porque es, justamente, el fundamento de todo posible objeto. En consecuencia de todo esto, fundamentar es obra de la actividad racional que busca que sus esbozos en la realidad que funda, prueben ser fundamentales o no. </p>

			<p>Pues bien, que la marcha del pensar est&#x00E9; conducida por la realidad en cuanto “fundamentante” no equivale a decir que la realidad est&#x00E1; fundando su actualizaci&#x00F3;n. Porque ¿no es &#x00E9;sta la ultimidad de la realidad: estar fundando la aprehensi&#x00F3;n? ¿Qu&#x00E9; no es, justamente, sino impresi&#x00F3;n de lo que funda, vale decir <italic>impresi&#x00F3;n fundacional</italic>? ¿No es esto, por lo dem&#x00E1;s, lo que lleva a profundizar porque est&#x00E1; surgiendo del fondo? En definitiva, que no haya ning&#x00FA;n objeto en el mundo que carezca de fundamento, lo sepamos o no, es distinto de describir, sin salir de la aprehensi&#x00F3;n, que la realidad funda, ultimando as&#x00ED; su actualizaci&#x00F3;n. Si lo dado en aprehensi&#x00F3;n primordial es que la realidad est&#x00E1; fundando, cabe tambi&#x00E9;n reconocer que sin la realidad que funda no podr&#x00ED;a haber fundamentaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Creo verificable que, para Zubiri, la fundaci&#x00F3;n no es una determinaci&#x00F3;n m&#x00E1;s que especialmente debiera tomarse en cuenta porque concierne a Dios, como si intentara por comprometedoras razones teol&#x00F3;gicas jerarquizar un inventario emp&#x00ED;rico de caracteres transcendentales de lo real dado en aprehensi&#x00F3;n. Por el contrario, me parece que su imperecedera atenci&#x00F3;n a la fundaci&#x00F3;n –de la religaci&#x00F3;n a su implicaci&#x00F3;n no&#x00E9;rgica- lo coloca en una radicalizaci&#x00F3;n de la fenomenolog&#x00ED;a que sintoniza –desde 1935- con la <italic>Kehre</italic> de Heidegger, y cuya fuente com&#x00FA;n es la cr&#x00ED;tica al “subjetivismo”del puro autoproyectarse de la existencia como condici&#x00F3;n ontol&#x00F3;gica del sentido del ser. </p>

			<p>En efecto, interpretando Heidegger su propio camino de pensamiento a la altura de 1935, escribe el 6 de mayo de 1950 a Hannah Arendt, “me di cuenta que la anal&#x00ED;tica del Dasein... amenaza con caer hacia el lado de un subjetivismo” (Arendt y Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2000</xref>, pp. 98-99). Precisamente contra lo que, de ah&#x00ED; en adelante, se alz&#x00F3; Zubiri con la idea de la religaci&#x00F3;n como ultimidad fundante de la experiencia humana y que desemboca en las diferenciadas aproximaciones nool&#x00F3;gicas al problema teologal, hasta alcanzar -en extrema sugerencia no&#x00E9;rgica si bien imprecisa y no desarrollada- una idea de la religaci&#x00F3;n compatible con la aprehensi&#x00F3;n primordial de realidad. </p>

			<p>En este tenor, quiero reivindicar finalmente un recelo especialmente llamativo de Zubiri que, dando pie al m&#x00E1;s decisivo contraste con el “Pensar del <italic>Ereignis</italic>” de Heidegger, nos lleva a ahondar <italic>in extremis</italic> en la &#x00ED;ndole de lo dado como realidad que est&#x00E1; fundando. </p>

			<p>En efecto, haber alcanzado el fundamento pero como fundaci&#x00F3;n (<italic>Gr&#x00FC;ndung</italic>), ha supuesto una &#x00F3;ptima radicalizaci&#x00F3;n para Heidegger, si atendemos las cr&#x00ED;pticas y salv&#x00ED;ficas palabras de su “<italic>magnum opus</italic>” que son los <italic>Beitr&#x00E4;ge zur Philosophie</italic> (Heidegger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>): fundaci&#x00F3;n mienta que el despliegue esencial (<italic>Wesung</italic>) del <italic>Ereignis</italic> es apropiaci&#x00F3;n para quien sabe captar las oscilantes (<italic>Erschwindung</italic>) se&#x00F1;as (<italic>Winke</italic>) de denegaci&#x00F3;n (<italic>Versagnis</italic>) y recusaci&#x00F3;n (<italic>Verweigerung</italic>) de la presencia que se da y se retira. </p>

			<p>Si la insondable gratuidad que se da no aparece y, alternantemente (<italic>Widerkehre</italic>), es el aparecer de toda presentaci&#x00F3;n, lleva a un insoslayable reconocimiento: que el mayor compromiso de Heidegger, el de siempre y seg&#x00FA;n diversas declinaciones, est&#x00E1; a favor de una <italic>hermene&#x00FA;tica de la oscilaci&#x00F3;n de la fenomenalidad</italic>. La &#x00FA;nica capaz de hacerse cargo de la originaria <italic>alternancia </italic>de sustracci&#x00F3;n y presentaci&#x00F3;n de lo que se da a pensar. Se trata de pensar, es la ins&#x00F3;lita tarea de Heidegger, la lucha que esencia el sentido mismo de fen&#x00F3;meno. </p>

			<p>As&#x00ED; las cosas, creo incontestable que para Zubiri esta hermene&#x00FA;tica de la movilidad de lo dado es imposible, si se tiene por delante la plenaria accesibilidad del Dios inconmovible, &#x00FA;nicamente sentido como realidad fundante. Y como esta plenitud est&#x00E1; exenta de <italic>movilidad</italic> –en cualquiera de sus hist&#x00F3;ricas variantes desde la <italic>physis</italic> y la <italic>en&#x00E9;rgeia</italic>- <italic>la</italic> realidad simple y sencillamente <italic>ya est&#x00E1;</italic>, lo que es tanto como decir que la realidad es actualidad pero ninguna declinaci&#x00F3;n fenom&#x00E9;nica. </p>

			<p>Es justamente esta fenomenalidad, como fondo (<italic>Grund</italic>) y abismo (<italic>Abgrund</italic>) -interpreta nuestro inolvidable Franco Volpi- por la que “Heidegger piensa despu&#x00E9;s de Nietzsche y junto con H&#x00F6;lderlin, que la verdadera cercan&#x00ED;a de Dios est&#x00E1; en su lejan&#x00ED;a” (Volpi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2010</xref>, p. 50). Por ello, hay que reconocer tambi&#x00E9;n que esta originaria <italic>movilidad</italic> ultima todas las declinaciones de la <italic>al&#x00E9;theia</italic>, incluyendo el <italic>Ereignis</italic> en su alternancia eventual. Avistada desde el primer comienzo de la filosof&#x00ED;a, viene sugerida por el &#x00FA;ltimo Heidegger en atenci&#x00F3;n tanto a la originaria <italic>vibraci&#x00F3;n</italic> (<italic>Erzitterung</italic>) del ser y al car&#x00E1;cter de <italic>p&#x00F3;lemos</italic> de la imagen heracl&#x00ED;tea, como por su final experimentaci&#x00F3;n sem&#x00E1;ntica en la que acent&#x00FA;a que la apropiaci&#x00F3;n (<italic>Er</italic>-<italic>eignis</italic>) ocurre siempre en contrajuego con su fondo retr&#x00E1;ctil: est&#x00E1; signada por la <italic>lucha</italic> del aparecer que no aparece en lo que aparece. </p>

			<p>Es el suyo un inacabable litigio hermene&#x00FA;tico, iniciado contra la falibilidad de nuestra pertenencia comprensora del ser que lo encubre y extrav&#x00ED;a. Apuesta por la posibilidad de que surja, en los confines de la lucha que encierra el sentido de fen&#x00F3;meno, un “pensar” que s&#x00ED; corresponda a su abismal procedencia. </p>

			<p>Ante todo esto, no es apresurado reivindicar que el cimiento firme, exento de movilidad -nunca mejor dicho que por el Salmo 139, 12: “la oscuridad y la luz son lo mismo para ti”- que Zubiri intelige en la realidad que <italic>funda</italic> –se&#x00F1;al del “Dios de cerca”, dice el profeta Jerem&#x00ED;as 23, 23 tambi&#x00E9;n tan cercano a &#x00E9;l- es la realidad en la que estamos <italic>fundados</italic>, porque somos <italic>de suyo</italic> esta forma humana de realidad. Y, a una, pero ahora como pura inteligencia, es sentiente del fundar, lo que es tanto como decir de la realidad en cuanto que <italic>est&#x00E1; fundando</italic>. </p>

			</sec>
			
			<sec id="S5">
			
			<title>CONCLUSI&#x00D3;N</title>

			<p>No es de extra&#x00F1;ar que con el enra&#x00ED;zamiento sentiente <italic>en</italic> <italic>la</italic> realidad, Zubiri pone punto final a una originaria falibilidad y alternancia de sentido de lo que se da a pensar. </p>

			<p>Sin desencubrimiento ni desvelaci&#x00F3;n -justamente sentidos del sentido que es <italic>al&#x00E9;theia</italic>- la patente realidad que impresiona, hecho al que siempre apunt&#x00F3; la filosof&#x00ED;a de Zubiri, lleva a concluir, pero a la altura de un an&#x00E1;lisis no&#x00E9;rgico de la religaci&#x00F3;n, que la actualizaci&#x00F3;n de la realidad que funda, m&#x00E1;s ac&#x00E1; de cualquier fundamentaci&#x00F3;n, quiere decir fundaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Esto es lo que ultima la “&#x00ED;ndole de lo dado”, radicalizando el <italic>devenir no&#x00E9;rgico</italic>: al puntualizar en <italic>Inteligencia sentiente</italic> que lo importante “no es la &#x00ED;ndole de la acci&#x00F3;n intelectiva, sino la &#x00ED;ndole formal de su actualidad, la &#x00ED;ndole formal de la intelecci&#x00F3;n misma” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1981</xref>, p. 149, pp. 64-67), Zubiri pone por delante que el “<italic>&#x00E9;rgon</italic> del <italic>nous</italic>” –avistado como un “&#x00E9;rgon especial” en sus cursos universitarios de 1933-34, y tematizado desde el curso de <italic>Filosof&#x00ED;a</italic> <italic>primera</italic> de 1952 (Danel Janet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>)- consiste en un <italic>estar impresionado por la realidad</italic> y al que no puede imput&#x00E1;rsele ser de suyo sino <italic>de</italic> lo que es real. Su &#x00ED;ndole es aprehensi&#x00F3;n de la realidad y nada m&#x00E1;s, puesto que se trata &#x00FA;nicamente del hecho de la actualizaci&#x00F3;n. Este es el “&#x00E9;rgon del nous” que viene de lejos en el pensamiento de Zubiri: nuestra “carne” que inteligentemente vive sintiendo el fundar de la realidad. </p>

			<p>Pues bien, apurando el paso cabe repensar que la &#x00ED;ndole de lo dado es que la realidad <italic>funda</italic> y, a una, que la actualizaci&#x00F3;n tiene que ser considerada como el devenir no&#x00E9;rgico de que se <italic>est&#x00E1; fundando </italic>todo lo <italic>fundado</italic> como real.</p>

			
			
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