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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.780n4011</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2016.780n4011</article-id>
			 
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				<subject>POTENCIAS DEL PENSAMIENTO DE XAVIER ZUBIRI / POTENCY OF THOUGHT OF XAVIER ZUBIRI</subject>
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				<article-title>La bio&#x00E9;tica desde la filosof&#x00ED;a de Zubiri</article-title>
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					<trans-title>Bioethics from the philosophy of Zubiri</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La bio&#x00E9;tica desde la filosof&#x00ED;a de Zubiri</alt-title>
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					 <surname>Pose Varela</surname>
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				<aff id="U1">Universidad de Santiago de Compostela</aff>
				
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="carlospose@zubiri.net">carlospose@zubiri.net</email></corresp>
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				<year>2016</year>
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			<year>2016</year>
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			<volume>192</volume>
			<issue>780</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>La historia de la &#x00E9;tica muestra que la &#x00E9;tica es un saber que se ha ido elaborando progresivamente. Su construcci&#x00F3;n ha dependido de muchos factores. A partir de Kant la &#x00E9;tica se hace universal y categorial, pero hasta entonces nunca lo fue. Anteriormente, al menos con S&#x00F3;crates y Arist&#x00F3;teles, la &#x00E9;tica se basaba en la deliberaci&#x00F3;n como m&#x00E9;todo de investigaci&#x00F3;n de lo bueno; y lo bueno se dec&#x00ED;a de muchas maneras. En este art&#x00ED;culo presentamos una explicaci&#x00F3;n de esta variedad de &#x00E9;ticas desde la filosof&#x00ED;a de Zubiri. El enfoque que Zubiri da de la vida moral en los a&#x00F1;os 50, es preciso revisarlo en los a&#x00F1;os 80 desde la inteligencia sentiente. En los a&#x00F1;os 50 Zubiri hablaba de la idea de ser humano como factor fundamental en la construcci&#x00F3;n de la &#x00E9;tica. Pero existe otro factor determinante: la intelecci&#x00F3;n y la valoraci&#x00F3;n como modo de construcci&#x00F3;n de la &#x00E9;tica o bio&#x00E9;tica.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The history of ethics reveals it to be a knowledge that has developed progressively with a construction dependent on numerous factors. From Kant onwards, ethics became universal and categorical, and had never been so until that time. Previously, at least for Socrates and Aristotle, ethics was based on deliberation as a method of research of that which is good; the good being expressed in multiple ways. In this article, we present an explanation of this kind of ethics from Zubiri’s philosophy. Zubiri’s approach to moral life in the 50s must be revised in the 80s from the perspective of sentient intelligence. In the 50s, Zubiri spoke of the idea of the human being as a fundamental factor in the construction of ethics. However, there is another factor to be taken into account: intellection and evaluation as a way of constructing ethics or bioethics.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>bio&#x00E9;tica</kwd>
				<kwd>constructivismo</kwd>
				<kwd>&#x00E9;tica</kwd>
				<kwd>idealismo</kwd>
				<kwd>intelecci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>positivismo</kwd>
				<kwd>Zubiri</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>bioethics</kwd>	
				<kwd>constructivism</kwd>
				<kwd>ethics</kwd>
				<kwd>idealism</kwd>
				<kwd>intellection</kwd>
				<kwd>positivism</kwd>
				<kwd>Zubiri</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Este art&#x00ED;culo est&#x00E1; enfocado al problema de la construcci&#x00F3;n de la bio&#x00E9;tica desde la filosof&#x00ED;a de Zubiri, teniendo en cuanta una constataci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica: la pluralidad de &#x00E9;ticas que llegan a nuestros d&#x00ED;as. La historia de la &#x00E9;tica muestra que la &#x00E9;tica es un saber que se ha de ir elaborando sobre la marcha. Su construcci&#x00F3;n ha dependido de muchas circunstancias, de muchos factores. A partir de Kant la &#x00E9;tica se hace universal y categorial, pero hasta entonces nunca lo fue. Anteriormente, al menos en una corriente que tiene su ra&#x00ED;z en Arist&#x00F3;teles, la &#x00E9;tica, al basarse en la deliberaci&#x00F3;n como m&#x00E9;todo de investigaci&#x00F3;n del bien, se sobreentend&#x00ED;a que bien se dec&#x00ED;a de muchas maneras, o lo que es lo mismo, que las circunstancias, las consecuencias, etc. determinaban el bien.</p>

			<p>El enfoque del hecho moral dado por Zubiri en los a&#x00F1;os 50, es preciso revisarlo hoy a la luz de la trilog&#x00ED;a de los a&#x00F1;os 80. En los a&#x00F1;os 50 Zubiri hablaba de la “idea de hombre” como factor fundamental en la construcci&#x00F3;n de la &#x00E9;tica. Es uno de los factores. Pero existe otro factor m&#x00E1;s radical no explicitado all&#x00ED;: la “intelecci&#x00F3;n” como medio de construcci&#x00F3;n de la &#x00E9;tica o bio&#x00E9;tica. La intelecci&#x00F3;n se despliega en logos y raz&#x00F3;n, y ambos momentos, para realizar su tarea, tienen que apelar a un “desde” referencial. Dicho de otro modo, los juicios del logos y de la raz&#x00F3;n siempre son juicios realizados “desde” algo. En &#x00E9;tica este “desde” puede ser la “naturaleza” humana (y de ah&#x00ED; la idea de virtud), la “conciencia” moral (y de ah&#x00ED; la idea de deber), la “libertad” de la voluntad (y de ah&#x00ED; la idea de responsabilidad en las consecuencias), la “igualdad” social (y de ah&#x00ED; la idea de justicia). Son cuatro ejemplos, cuatro modos distintos de construir la &#x00E9;tica. La pregunta entonces no se hace esperar: ¿Cu&#x00E1;l es el “desde” de la bio&#x00E9;tica actual?</p>

			</sec>
			
			<sec id="S2">
			
			<title>2. EL CONCEPTO DE POSIBILIDAD COMO CENTRO DEL HECHO MORAL EN ZUBIRI</title>

			<p>La bio&#x00E9;tica es una disciplina reciente, que todav&#x00ED;a se est&#x00E1; construyendo. Lo que se construye, o reconstruye, en realidad, son distintas teor&#x00ED;as &#x00E9;ticas aplicadas a la bio&#x00E9;tica. Pero esta construcci&#x00F3;n, curiosamente, est&#x00E1; pasando por las mismas etapas que ya han pasado otras disciplinas, y est&#x00E1; teniendo, tambi&#x00E9;n, m&#x00E1;s o menos, las mismas dificultades. Esto se pone de manifiesto al observar que la bio&#x00E9;tica est&#x00E1; siendo acosada por las mismas tendencias que ya han acosado a la &#x00E9;tica: por un lado, por el idealismo filos&#x00F3;fico y religioso, y por otro, por el positivismo jur&#x00ED;dico y cient&#x00ED;fico. Esto se traduce en que casi todas las teor&#x00ED;as hoy vigentes en bio&#x00E9;tica se han construido de dos modos: de modo “idealista” o de modo “positivista”. Por eso, siguiendo la buena consigna de evitar los extremos, puesto que siempre se dejan algo fuera, me propongo describir c&#x00F3;mo habr&#x00ED;a de construirse la bio&#x00E9;tica seg&#x00FA;n eso que podr&#x00ED;amos llamar “realismo moral” al modo de la filosof&#x00ED;a zubiriana. </p>

			<p>Yendo muy atr&#x00E1;s, al curso oral de 1953/4 titulado “El problema del hombre”, el t&#x00E9;rmino en torno al cual gira el an&#x00E1;lisis del hecho moral en Zubiri es el de “posibilidad”. El bien/mal es una posibilidad, el deber es una posibilidad, la felicidad es una posibilidad, etc. De ah&#x00ED; que Zubiri defina lo moral como “apropiaci&#x00F3;n de posibilidades”. “La realidad sustantiva cuyo car&#x00E1;cter ‘f&#x00ED;sico’ es tener necesariamente propiedades por apropiaci&#x00F3;n, es justo lo que yo entiendo por realidad moral. Lo moral en el sentido usual de bienes, valores y deberes, s&#x00F3;lo es posible en una realidad que es constitutivamente moral en el sentido expuesto.” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>, pp. 343-440). Este sentido tiene que ver con el tipo de propiedades que definen al ser humano, o por el modo de serle propias. Unas le son propias por “emergencia”, mientras que otras lo son por “apropiaci&#x00F3;n” o libre decisi&#x00F3;n. Las primeras son propiedades “naturales”, mientras que las segundas son propiedades “creadas”, es decir, “posibilidades”. He aqu&#x00ED; c&#x00F3;mo lo explica Zubiri. “En efecto, adem&#x00E1;s de las propiedades formales que emergen ‘naturalmente’ de las sustancias que la componen, la sustantividad humana tiene otras cuya ra&#x00ED;z no es una ‘emergencia’ sino una ‘apropiaci&#x00F3;n’: la apropiaci&#x00F3;n de posibilidades. En tal caso, el momento subjetual de la realidad humana cobra un car&#x00E1;cter singular. Por un lado, esa realidad es, como cualquier sustancia, sujeto de las propiedades que posee por raz&#x00F3;n de las sustancias que la componen. Pero por otro, no est&#x00E1; ‘por-bajo-de’ sus propiedades, sino justamente al rev&#x00E9;s, est&#x00E1; ‘por-encima-de’ ellas, puesto que se las apropia por aceptaci&#x00F3;n. En su virtud, yo dir&#x00ED;a que en este aspecto no es <italic>hypoke&#x00ED;menon</italic>, sino m&#x00E1;s bien <italic>hyperke&#x00ED;menon</italic>, algo no s&#x00F3;lo substante, sino tambi&#x00E9;n suprastante. Es decir, es sujeto, pero no en el sentido de que esas propiedades broten de su naturaleza y le sean inherentes como ‘sujeto-de’ ellas. La virtud o la ciencia, por ejemplo, no son unas notas que el hombre tiene por su naturaleza, al igual que el talento o la estatura, o el color natural de los ojos. En el hombre, antes de su decisi&#x00F3;n libre hay talento, pero no hay virtud ni ciencia; es ‘sujeto-de’ talento y de color, pero no es ‘sujeto-de’ virtud o ciencia. Virtud y ciencia son s&#x00F3;lo dos posibilidades de vida y de realidad humana a diferencia de otras, del vicio y de la practiconer&#x00ED;a, por ejemplo. Para ‘tenerlas’, el hombre tiene que elegir entre esas posibilidades y apropi&#x00E1;rselas. Por tanto, respecto de ellas no est&#x00E1; en condici&#x00F3;n de ‘sujeto-de’ ellas, sino de sujeto determinante de ellas; es suprastante. En cuanto suprastante, la sustantividad humana es tal que por su intr&#x00ED;nseca constituci&#x00F3;n se halla excediendo del &#x00E1;rea de sus sustancias y no de una manera cualquiera, sino de un modo sumamente preciso, a saber, por hallarse ‘naturalmente’ inmerso en ‘situaciones que forzosamente ha de resolver por decisi&#x00F3;n, con la vista puesta en diversas posibilidades. Ciertamente tambi&#x00E9;n otras realidades, por ejemplo los animales, est&#x00E1;n en situaciones y por tanto est&#x00E1;n tambi&#x00E9;n en cierto sentido lato ‘sujetos-a’... enfermedades, etc. Pero en el caso del hombre la situaci&#x00F3;n es tal que tiene que resolverla por decisi&#x00F3;n. Por esto es por lo que excede el &#x00E1;rea de sus sustancias, y por lo que decimos que es ‘sujeto-a’ por excelencia. Solamente es ‘sujeto-de’ una vez que se ha apropiado sus posibilidades; por ejemplo s&#x00F3;lo es sujeto de virtud o de ciencia cuando se ha hecho cient&#x00ED;fico o virtuoso. En este aspecto, la sustantividad no s&#x00F3;lo es distinta de la subjetualidad, sino que es fundamento de &#x00E9;sta; la sustantividad es el fundamento de ser ‘sujeto-a’, y ser ‘sujeto-a’ es el fundamento de ser ‘sujeto-de’. Los griegos no hablaron m&#x00E1;s que de propiedades, distingui&#x00E9;ndolas s&#x00F3;lo por su contenido, pero no observaron que antes que por su contenido, las propiedades se distinguen por el modo mismo de ser propias: unas lo son por ‘naturaleza’, otras por ‘apropiaci&#x00F3;n’. Lo primero se da en las sustantividades meramente sustanciales, lo segundo en las sustantividades superiores.” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>, pp. 343-345)<sup>.</sup> Es decir, en el ser humano. El ser humano es esa realidad que tiene propiedades por apropiaci&#x00F3;n. Y esas propiedades, en la medida en que empiezan por no ser propias, son posibilidades. Por eso lo moral es f&#x00ED;sicamente “apropiaci&#x00F3;n” y esta apropiaci&#x00F3;n se inscribe en el orbe de las “posibilidades”.</p>

			<p>Sin embargo, de un tiempo a esta parte el t&#x00E9;rmino sobre el que gira la &#x00E9;tica en general no es el de “posibilidad”, que ya nunca lo fue, sino el de “valor”. Se vuelve a hablar, por eso, de &#x00E9;tica de los valores. Historia curiosa &#x00E9;sta, la de la &#x00E9;tica de los valores. La &#x00E9;tica de los valores nace con Max Scheler, que public&#x00F3; en el a&#x00F1;o 1913 en el <italic>Anuario</italic> editado por Husserl la primera parte de su conocida <italic>&#x00C9;tica</italic> (as&#x00ED; fue traducida al espa&#x00F1;ol en 1948) (Scheler, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2001</xref>), y tres a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde la segunda parte. Esta &#x00E9;tica del valor hizo fortuna en la filosof&#x00ED;a continental en los a&#x00F1;os 20 y 30. En Alemania, por ejemplo, influy&#x00F3; en Nicolai Hartmann, que public&#x00F3; en 1926 su <italic>&#x00C9;tica</italic>, y en Espa&#x00F1;a se hizo eco de la teor&#x00ED;a del valor Ortega y Gasset con la publicaci&#x00F3;n, en 1923, de “Introducci&#x00F3;n a una estimativa. ¿Qu&#x00E9; son los valores?” (Ortega y Gasset, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2005</xref>). Sin embargo, despu&#x00E9;s de la Segunda Guerra Mundial la &#x00E9;tica de los valores comenz&#x00F3; a declinar, casi hasta nuestros d&#x00ED;as. Hace algunos a&#x00F1;os, dec&#x00ED;a un profesor m&#x00ED;o al respecto: “Durante los &#x00FA;ltimos decenios se le ha venido prestando poca atenci&#x00F3;n en los ambientes acad&#x00E9;micos; si ello habla en contra de la teor&#x00ED;a o m&#x00E1;s bien en contra de esos ambientes, es cuesti&#x00F3;n que preferimos dejar abierta.” (Rodr&#x00ED;guez Dupl&#x00E1;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2001</xref>). </p>

			<p>La verdad es que, al menos en el campo de la bio&#x00E9;tica, en concreto de la bio&#x00E9;tica norteamericana, en estos &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os ha comenzado una recuperaci&#x00F3;n paulatina de la noci&#x00F3;n de valor. Pero ha sido una recuperaci&#x00F3;n tambi&#x00E9;n muy curiosa. La &#x00E9;tica del valor hab&#x00ED;a influido ya en sus primeros a&#x00F1;os de furor en diversos campos, especialmente en est&#x00E9;tica, derecho y pedagog&#x00ED;a. Este &#x00FA;ltimo campo, como se sabe, ha sido muy desarrollado por varios fil&#x00F3;sofos pragmatistas norteamericanos, entre ellos, J. Dewey. Dewey maneja la noci&#x00F3;n de valor y de valoraci&#x00F3;n, pero no en el mismo sentido que Scheler. Esto le llev&#x00F3; a polemizar con los del otro bando, los positivistas y emotivistas, avivando el debate sobre la dicotom&#x00ED;a hechos y valores, sobre si los valores son o no subjetivos, etc. (Dewey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2008</xref>). Aunque la idea de Dewey es que los valores no son subjetivos, la tesis que acab&#x00F3; imponi&#x00E9;ndose en pedagog&#x00ED;a, por influencia del m&#x00E9;todo cient&#x00ED;fico como clave para la educaci&#x00F3;n y por la hegemon&#x00ED;a positivista del mundo acad&#x00E9;mico norteamericano tras la Segunda Guerra Mundial, es que s&#x00ED; lo son y por tanto, respecto de ellos, hab&#x00ED;a que mantenerse “neutral”. Esta neutralidad ha sido muy combatida &#x00FA;ltimamente, por ejemplo, por Amy Gutmann (Gutmann, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2001</xref>), y otros, y ello ha influido positivamente en la paulatina introducci&#x00F3;n de los valores en bio&#x00E9;tica, aunque no es tarea acabada.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S3">
			
			<title>3. EL VALOR COMO CANON DEL ESBOZO DE POSIBILIDADES</title>

			<p>Pero volvamos a Zubiri. Tambi&#x00E9;n en Espa&#x00F1;a se ha acabado introduciendo la noci&#x00F3;n de valor en bio&#x00E9;tica, aunque tras un largo peregrinaje por otras nociones. Una de las razones fue la siguiente. El tema del valor hab&#x00ED;a quedado como una cuesti&#x00F3;n menor en toda la obra madura de Zubiri, probablemente debido a la lectura de algunos textos fuera de su contexto. Sin las debidas claves hermen&#x00E9;uticas, se generaron falsas interpretaciones sobre el tema del valor. Como ejemplo, he aqu&#x00ED; un texto de Zubiri que puede llevar a una interpretaci&#x00F3;n err&#x00F3;nea de la importancia del valor en su obra: “Esta historia de los valores ha sido la tortura de la filosof&#x00ED;a desde hace setenta a&#x00F1;os. Ni el bien es un valor, ni la verdad es un valor, ni la belleza es un valor; son modos de actualidad de las cosas; la manera como las cosas por su propia realidad quedan, precisamente, en la inteligencia, en la voluntad y en el sentimiento del hombre.” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>, p. 357). Como comenta D. Gracia, “la lectura apresurada de este p&#x00E1;rrafo ha llevado con frecuencia a pensar que Zubiri reniega de la teor&#x00ED;a el valor. Y no es verdad. Lo que dice es que los trascendentales <italic>verum</italic>, <italic>pulchrum</italic> y <italic>bonum</italic> no son valores. Lo cual es sobradamente obvio. Con la teor&#x00ED;a de los valores, Zubiri hace lo mismo que con toda la fenomenolog&#x00ED;a. La critica muy duramente, pero no porque no la acepte, sino porque considera que no ha sido suficientemente radical, al no descubrir la aprehensi&#x00F3;n primordial de realidad. Todo el problema del sentido, propio de la fenomenolog&#x00ED;a, se mueve, para Zubiri, en el plano del logos. El hecho de que critique su falta de radicalidad, no quiere decir que niegue sus contribuciones al nivel del logos. Este ha sido, repito, un error muy frecuente de interpretaci&#x00F3;n de su pensamiento.” (Gracia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009a</xref>, p. 138).</p>

			<p>Es a partir de los a&#x00F1;os 90 cuando comienza una nueva lectura del tema del valor en Zubiri, primero, con la publicaci&#x00F3;n por parte de A. Pintor Ramos de una obra dedicada a cuestiones que tiene que ver con el “sentido”,<italic> Realidad y sentido </italic>(Pintor Ramos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1993</xref>, p. 113), y m&#x00E1;s tarde con la publicaci&#x00F3;n de algunos art&#x00ED;culos de D. Gracia (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2005</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009a</xref>). Fundamental para esta reconstrucci&#x00F3;n de la cuesti&#x00F3;n del valor son dos cursos orales de Zubiri: “El problema del mal”, de 1964, y “Reflexiones filos&#x00F3;ficas sobre el sentimiento est&#x00E9;tico”, de 1975 (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>). La tesis defendida ahora es que el valor se asemeja a las simples aprehensiones que Zubiri describe en <italic>Inteligencia y Logos</italic>. He aqu&#x00ED; c&#x00F3;mo lo explica D. Gracia: “En el orden de la inteligencia sentiente, el logos inicia su andadura a trav&#x00E9;s de lo que Zubiri llama ‘aprehensi&#x00F3;n dual’, es decir, la aprehensi&#x00F3;n de una cosa entre otras, en el campo de realidad. Esto comienza por lo que Zubiri llama ‘simple aprehensi&#x00F3;n’ en la l&#x00ED;nea de la inteligencia sentiente, que para &#x00E9;l no es aprehensi&#x00F3;n primordial, ni por tanto da verdad real. La simple aprehensi&#x00F3;n est&#x00E1; ya mediada por m&#x00FA;ltiples elementos culturales, educativos, etc. La simple aprehensi&#x00F3;n es construcci&#x00F3;n, construcci&#x00F3;n libre el sujeto. Pues bien, cabe preguntarse si hay algo parejo a la simple aprehensi&#x00F3;n en el orden del sentimiento. Y la respuesta es que s&#x00ED;, y que eso es lo que en el curso de 1964 Zubiri llama ‘estimaci&#x00F3;n’. Este t&#x00E9;rmino llega a Zubiri a trav&#x00E9;s de Husserl, de Scheler y de Ortega. Una cosa es sentir y otra muy distinta es estimar. El estimar no es parte de la aprehensi&#x00F3;n primordial de realidad. Por tanto, la estimaci&#x00F3;n de Zubiri no tiene mucho que ve con lo que por ella entiende Scheler, una especie de intuici&#x00F3;n de esas esencias ideales que llama valores. La estimaci&#x00F3;n nos permite, eso s&#x00ED;, identificar los contenidos dados en el sentimiento, diferenciar unos de otros, e incluso nombrarlos y valorarlos. Lo que es el concepto en el orden de la inteligencia sentiente, es el valor en el del sentimiento afectante. Esto lo vio ya n toda claridad Antonio Pintor-Ramos, cuando en <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1993</xref>, en su libro Realidad y sentido, escribe: ‘Eso que Zubiri, siguiendo una tradici&#x00F3;n que viene de Brentano, llama ‘estimaci&#x00F3;n’ me parece paralelo al [lugar] que dentro de lo intelectivo ocupan las ‘simples aprehensiones’.” (Gracia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009a</xref>, pp. 146-147).</p>

			<p>Por tanto, con la introducci&#x00F3;n de la estimaci&#x00F3;n del valor a nivel del logos, al lado de las simples aprehensiones, hemos enriquecido la descripci&#x00F3;n de los contenidos de realidad aprehendida. No s&#x00F3;lo juzgamos intelectualmente de las cosas, sino que tambi&#x00E9;n las estimamos y hacemos juicios de valor sobre ellas. El valor pasa a ser un ingrediente m&#x00E1;s del an&#x00E1;lisis que sobre la realidad lleva a cabo el logos desde el punto de vista del sentimiento. Igual que existe una noema de car&#x00E1;cter intelectivo, que suele llamarse gen&#x00E9;ricamente idea o concepto, existe tambi&#x00E9;n un noema de car&#x00E1;cter emocional. Este noema es ahora llamado valor. En Zubiri no es exactamente un noema, pero valga el t&#x00E9;rmino para entendernos. Lo importante es expresar el lugar y el sentido que posee el valor en su filosof&#x00ED;a. Y esto es lo que dice D. Gracia: “mi tesis es que el nombre propio de estos noemas son los valores, como dijo Husserl, desarroll&#x00F3; Scheler y, a mi modo de ver, acepta Zubiri.” (Gracia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009a</xref>, p. 149).</p>

			<p>Pero el logos no es m&#x00E1;s que un momento estructural de la intelecci&#x00F3;n. M&#x00E1;s all&#x00E1; de &#x00E9;l hay otro momento, que Zubiri llama raz&#x00F3;n. La raz&#x00F3;n marcha allende lo aprehendido en el campo, en busca de su fundamento. Ahora bien, la raz&#x00F3;n realiza esta marcha apoyada en la aprehensi&#x00F3;n primordial y en todas las intelecciones afirmativas que el logos ha aprehendido ya. Este apoyo significa que lo real aprehendido en el campo es ahora, en intelecci&#x00F3;n racional, mensura o canon de la realidad profunda. Algunos ejemplos para aclarar lo que acabo de decir. “En el campo m&#x00E1;s elemental de realidad hemos aprehendido intelectivamente que las cosas materiales que en &#x00E9;l hay son lo que llamamos ‘cuerpos’. En la marcha allende el campo se ha marchado pensando durante much&#x00ED;simas centurias que las cosas ‘allende’ son tambi&#x00E9;n cuerpos; ciertamente tal vez de otra clase, pero cuerpos tambi&#x00E9;n. Ha hecho falta la conmoci&#x00F3;n de la f&#x00ED;sica cu&#x00E1;ntica para introducir muy dificultosamente, pero con &#x00E9;xito indiscutible, la idea de que lo real allende, no siempre es cuerpo. Las part&#x00ED;culas elementales, en efecto, no son corp&#x00FA;sculos (tampoco son ondas en sentido cl&#x00E1;sico, pero dejemos de lado este aspecto) sino que son otra clase de cosas materiales. […] Pero no hay s&#x00F3;lo esto. En la intelecci&#x00F3;n de las cosas reales dentro del campo se hab&#x00ED;a decantado en nuestra intelecci&#x00F3;n no s&#x00F3;lo la intelecci&#x00F3;n de que las cosas reales son cuerpos, sino tambi&#x00E9;n y sobre todo la intelecci&#x00F3;n de que ser real es ser ‘cosa’, en el sentido que tiene hoy el vocablo cuando se habla, por ejemplo, de ‘cosismo’. Este era el metro de realidad: la marcha allende el campo se llevaba a cabo pensando que la realidad como mensurante es ‘cosa’. Hizo falta una intelecci&#x00F3;n mucho m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil que la de la f&#x00ED;sica cu&#x00E1;ntica para inteligir que lo real puede ser real y sin embargo no ser cosa. Ser, por ejemplo, persona. Entonces no s&#x00F3;lo se ampli&#x00F3; el campo de cosas reales, sino que se han ampliado eso que pudi&#x00E9;ramos llamar los modos de realidad. Ser cosa es tan s&#x00F3;lo uno de esos modos; ser persona es otro.” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1983</xref>, pp. 55-56).</p>

			<p>Pues bien, esto que vale para el conocimiento metaf&#x00ED;sico o cient&#x00ED;fico, vale tambi&#x00E9;n para el conocimiento de los valores y para el conocimiento moral. Como dice Zubiri, la marcha de la raz&#x00F3;n no es puramente teor&#x00E9;tica: “pensar ciertamente no es s&#x00F3;lo pensar lo que las cosas son desde un punto de vista por as&#x00ED; decirlo teor&#x00E9;tico. No se piensa s&#x00F3;lo en la realidad propia de lo que llamamos cosas, sino que se piensa tambi&#x00E9;n por ejemplo en lo que hay que hacer, en lo que se va a decir, etc.” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1983</xref>, p. 30). Por tanto, con el enriquecimiento del campo por v&#x00ED;a estimativa, ahora tenemos un nuevo canon para medir la realidad profunda de las cosas. Ahora podr&#x00ED;a medir la realidad profunda, por ejemplo, en t&#x00E9;rminos de “valor”, y decir que lo que tengo que hacer en mi vida es “realizar valores”. Con lo cual, ya entramos en la dimensi&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica de la intelecci&#x00F3;n humana, en eso que se ha llamado desde antiguo “raz&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica”, y que tiene que ver con la &#x00E9;tica y la bio&#x00E9;tica. </p>

			<p>Dec&#x00ED;amos al principio que el concepto central en torno al cual gira el hecho moral en el curso de 1953/4 era el de “posibilidad”. Este concepto vuelve a aparecer en otros textos de Zubiri, por ejemplo, en el an&#x00E1;lisis de la historia como entrega de posibilidades (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2006</xref>), etc. Y, finalmente, en la trilog&#x00ED;a, el concepto de posibilidad es un momento fundamental de la intelecci&#x00F3;n racional (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1983</xref>, pp. 135-158). Lo que la raz&#x00F3;n hace es esbozar posibilidades de lo que esto o lo otro puede ser. Esbozar es un modo de pensar. Y como dice Zubiri, “se piensa siempre y s&#x00F3;lo en posibilidades. Si pienso en el paseo que voy a dar, o en el viaje que voy a emprender, o en lo que es en realidad eso que llamamos luz, en lo que pienso formalmente es en el paseo que puedo dar, o en el viaje que puedo emprender, o en las posibilidades reales para que se produzca eso que llamamos luz. El objeto formal de la actividad intelectiva es lo que lo real podr&#x00ED;a realmente ser.” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1983</xref>, p. 142). Ahora bien, cuando se trata de pensar en lo pr&#x00E1;ctico, en lo volitivo u operativo, el concepto de posibilidad cobra todav&#x00ED;a m&#x00E1;s sentido. Seg&#x00FA;n dec&#x00ED;a Zubiri ya en el curso “Sobre el problema del mal”, “el objeto propio y formal de una volici&#x00F3;n es la posibilidad real. […] El t&#x00E9;rmino formal es la realidad, pero la realidad en tanto que condici&#x00F3;n fundante de posibilidades. Y lo que el hombre formalmente elige son las posibilidades reales, las que la cosa realmente ofrece, sea porque el hombre se las encuentre, sea porque el hombre forje sobre las posibilidades de la cosa las posibilidades que ella le puede ofrecer. En eso consiste la volici&#x00F3;n por raz&#x00F3;n de su objeto (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>, p. 268).</p>

			<p>Por tanto, la posibilidad es la clave de b&#x00F3;veda, no s&#x00F3;lo de la intelecci&#x00F3;n racional, sino de la intelecci&#x00F3;n racional pr&#x00E1;ctica, esto es, de la realizaci&#x00F3;n humana. Antes de realizar algo, o para realizarlo, lo primero que el ser humano tiene que hacer es esbozarlo, proyectarlo como posibilidad. El problema, el primer problema, quiz&#x00E1;, es que a todo ser humano se le presentan un n&#x00FA;mero indeterminado de posibilidades de realizaci&#x00F3;n o apropiaci&#x00F3;n entre las que ha de elegir. Y tras este problema, el segundo problema, seguro, es que no puede delegar la decisi&#x00F3;n en otro. Ciertamente, “las posibilidades que cada uno tiene, o bien emergen de uno mismo o de los dem&#x00E1;s” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>, p. 311), o dicho de otro modo, o bien son creadas por uno mismo (libre creaci&#x00F3;n individual), o bien son entregadas por otros a lo largo del tiempo (dep&#x00F3;sito social e hist&#x00F3;rico). Pero esto no evita el acto personal&#x00ED;simo de elecci&#x00F3;n o apropiaci&#x00F3;n, pues en ello le va a uno su vida moral. Por eso, un tercer problema, el m&#x00E1;s grave ahora, es el de saber discernir qu&#x00E9; posibilidad es la mejor, la que le realiza a uno mejor. Aqu&#x00ED; es donde pensamos que est&#x00E1; tomando un papel decisivo la noci&#x00F3;n de valor. El valor es en bio&#x00E9;tica el canon de evaluaci&#x00F3;n de los conflictos morales, que no son sino conflictos de posibilidades. Lo que nos apropiamos son posibilidades, pero esas posibilidades, en la medida en que se nos presentan como m&#x00FA;ltiples, distintas y contrapuestas, es preciso someterlas a un proceso de evaluaci&#x00F3;n. Es justo la irrupci&#x00F3;n del “valor”. Las posibilidades objeto de realizaci&#x00F3;n son ahora buenas o malas, mejores o peores, en funci&#x00F3;n de lo que valen. De ah&#x00ED; que se diga que la &#x00E9;tica es la “realizaci&#x00F3;n de valores”, como, por otra parte, se ven&#x00ED;a diciendo ya dentro de la &#x00E9;tica de los valores.</p>

			<p>Ahora bien, la expresi&#x00F3;n “realizaci&#x00F3;n de valores” puede ser equ&#x00ED;voca desde el punto de vista zubiriano. En primer lugar, lo que hacemos propiamente no es realizar valores sino apropiarnos posibilidades. Esto significa, por un lado, que la apropiaci&#x00F3;n recae sobre la realidad y consiste b&#x00E1;sicamente en la aceptaci&#x00F3;n de una posibilidad real. Por otro lado, significa que el valor no es m&#x00E1;s que el canon o medida de esas posibilidades que se presentan en una situaci&#x00F3;n determinada como viables. Seg&#x00FA;n dice Zubiri, “ciertamente, puedo ir del valor al bien. Pero entonces el valor es mera <italic>ratio</italic> <italic>cognoscendi</italic> del bien; en manera alguna es <italic>ratio essendi</italic>” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>, p. 223). Es preciso insistir en ello: el modo de discernir las posibilidades buenas de las malas, o las mejores de las peores, es conociendo, analizando qu&#x00E9; valores poseen. El valor es la medida de esas posibilidades, su sistema de referencia, pero no la posibilidad en cuanto tal.</p>

			<p>En segundo lugar, , “realizar” no es dar realidad a algo que no la tiene, dado que los valores, igual que los fictos y las ideas, son f&#x00ED;sicamente reales (reales en sentido zubiriano). Como dice Zubiri, “lo irreal mantiene el f&#x00ED;sico car&#x00E1;cter de realidad -e insisto en la palabra f&#x00ED;sico-, en el cual se inscriben las ficciones o las ideas. No es que junto a la realidad que realmente existe haya un mundo de ficci&#x00F3;n, sino que el car&#x00E1;cter f&#x00ED;sico de realidad aloja por un lado las cosas reales que veo y adem&#x00E1;s las ficciones o las ideas que yo forjo dentro de ese campo” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2005</xref>, p. 137). En t&#x00E9;rminos zubirianos, “realizar” un valor no es pues dar<italic>le</italic> realidad, sino apropiar<italic>me</italic> la posibilidad que <italic>valoramos</italic> como buena, justa, etc., es decir, aceptarla, y en este sentido, hacer<italic>me</italic> con su poder. En definitiva, no se trata de que el ser humano realice valores, sino que son los valores, o las posibilidades <italic>buenas</italic>, <italic>justas</italic>, etc., realizan al ser humano.</p>

			<p>En tercer lugar, lo que cabr&#x00ED;a a&#x00F1;adir por &#x00FA;ltimo es que el valor no es, quiz&#x00E1;, el &#x00FA;nico canon o modo de medir la proyecci&#x00F3;n y realizaci&#x00F3;n de posibilidades. No hay ecuaci&#x00F3;n perfecta entre “apropiaci&#x00F3;n de posibilidades” y “realizaci&#x00F3;n de valores”. De hecho, en el Zubiri de los a&#x00F1;os 50, el valor no era m&#x00E1;s que un modo de evaluar una dimensi&#x00F3;n de las posibilidades apropiables, pero no el &#x00FA;nico ni el m&#x00E1;s importante. Hoy, en el terreno de la bio&#x00E9;tica, s&#x00ED; parece ser el m&#x00E1;s importante, y quiz&#x00E1; por ello corremos el riesgo de considerarlo como el &#x00FA;nico. </p>

			<p>Evidentemente, hecha esta precisi&#x00F3;n, nada impide ahora seguir utilizando la expresi&#x00F3;n “realizaci&#x00F3;n de valores” como equivalente a “apropiaci&#x00F3;n de posibilidades”.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S4">
			
			<title>4. LA IDEALIZACI&#x00D3;N Y POSITIVACI&#x00D3;N COMO FASES DE LA APROPIACI&#x00D3;N DE POSIBILIDADES (O LA REALIZACI&#x00D3;N DE VALORES)</title>

			<p>Como hemos visto, la inteligencia humana tiene una estructura que permite analizar la aprehensi&#x00F3;n de las cosas a distinto nivel (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1991</xref>, pp. 9-15). Se puede aprehender lo real en y por s&#x00ED; mismo, pero ocurre que casi siempre nos encontramos aprehendiendo lo real entre otras cosas, o en funci&#x00F3;n de otras cosas, o distanciadamente. Esta aprehensi&#x00F3;n dual puede ser tambi&#x00E9;n muy distinta. Se puede aprehender lo real movi&#x00E9;ndonos en el &#x00E1;mbito o campo de realidad aprehendida, o se puede marchar allende esta aprehensi&#x00F3;n, en busca de su fundamento. A lo primero, como ya vimos, llama Zubiri logos, mientras que a lo segundo llama raz&#x00F3;n. Tanto el logos como la raz&#x00F3;n construyen la realidad dada primordialmente, pero de modo muy distinto. El logos construye la realidad “ideando”; en cambio, la raz&#x00F3;n construye la realidad “idealizando”. Aunque zubiri no utiliza expl&#x00ED;citamente esta terminolog&#x00ED;a, a continuaci&#x00F3;n voy a servirme de ella para completar el an&#x00E1;lisis de la construcci&#x00F3;n de la bio&#x00E9;tica.</p>

			<p>Pues bien, la construcci&#x00F3;n de ideas y valores en el campo es lo propio del logos, mientras que el esbozo de posibilidades y la realizaci&#x00F3;n de valores es lo propio de la raz&#x00F3;n. Por tanto, tanto las ideas como las posibilidades son construidas, pero de modo muy distinto. Las ideas y valores son construidas por el logos, mientras que las posibilidades son m&#x00E1;s o menos pensadas. Para lo primero basta con un acto de “ideaci&#x00F3;n”; en cambio, para lo segundo, ese acto es de “idealizaci&#x00F3;n”. Fundamental la diferencia. La ideaci&#x00F3;n ya la describi&#x00F3; Zubiri en los tres tomos de <italic>Inteligencia sentiente</italic>. La idealizaci&#x00F3;n en parte s&#x00ED; y en parte no, porque no est&#x00E1; adscrita a una &#x00FA;nica facultad. En parte s&#x00ED;, porque es lo que hace la raz&#x00F3;n, y en parte no, porque es lo que, complementariamente, pertenece tambi&#x00E9;n al sentimiento afectante y a la voluntad tendente. La ideaci&#x00F3;n tiene que ver con el logos en su amplio espectro (percepci&#x00F3;n, ficci&#x00F3;n, concepci&#x00F3;n, estimaci&#x00F3;n, afirmaci&#x00F3;n, valoraci&#x00F3;n, etc.), mientras que lo idealizaci&#x00F3;n tiene que ver con la raz&#x00F3;n, con la intelecci&#x00F3;n racional (postular, modelar, confrontar, proyectar, etc.), apoyada esta intelecci&#x00F3;n en los contenidos del campo dados por v&#x00ED;a intelectiva, emocional y volitiva.</p>

			<p>Idear es formar ideas. La inteligencia, al aprehender las cosas, idea, forma ideas de ellas. La ideaci&#x00F3;n es el acto m&#x00E1;s com&#x00FA;n de la inteligencia. Idealizar es otra cosa. No es formar ideas a partir de la realidad, puesto que &#x00E9;stas ya est&#x00E1;n formadas en la aprehensi&#x00F3;n campal, sino proyectarlas m&#x00E1;s all&#x00E1; de esa aprehensi&#x00F3;n. La ideaci&#x00F3;n es todav&#x00ED;a un acto que nos retiene en la aprehensi&#x00F3;n. La idealizaci&#x00F3;n va m&#x00E1;s all&#x00E1; de la aprehensi&#x00F3;n, allende ella. Es la diferencia entre el “ser&#x00ED;a” y el “podr&#x00ED;a ser” en t&#x00E9;rminos zubirianos. El DRAE dice que “idealizar” es elevar las cosas sobre la realidad sensible por medio de la inteligencia o la fantas&#x00ED;a. Esto en Zubiri es imposible, no hay una realidad sensible y otra inteligible, sino que todo es realidad. Lo que s&#x00ED; es posible es ir de la realidad aprehendida a una realidad allende la aprehensi&#x00F3;n. Y esto es lo que aqu&#x00ED; vamos a entender por “idealizar”. De hecho, “ideal”, tambi&#x00E9;n seg&#x00FA;n el DRAE, es sin&#x00F3;nimo de “prototipo”, “modelo” o “ejemplar” de perfecci&#x00F3;n. Entonces, la pregunta es la siguiente: cuando valoramos lo que hay que hacer, ¿estamos ideando o idealizando? Se habla de una “comunidad ideal”, o de “belleza ideal” o de “excelencia moral”, que viene a ser lo mismo, pero respecto de la bondad. ¿Qu&#x00E9; son estas valoraciones, ideaciones o idealizaciones? Una teor&#x00ED;a cient&#x00ED;fica es una posibilidad ideal, y lo es tambi&#x00E9;n la belleza de un cuadro o la opci&#x00F3;n &#x00F3;ptima ante un conflicto moral. Todo esto son posibilidades, pero son posibilidades pensadas, estimadas o queridas, cada una en su caso, es decir, idealizadas con el canon “valor”.</p>

			<p>Pero trat&#x00E1;ndose de la concepci&#x00F3;n zubiriana de la raz&#x00F3;n, la idealizaci&#x00F3;n no es m&#x00E1;s que una fase, la primera, en el proceso de apropiaci&#x00F3;n o realizaci&#x00F3;n de posibilidades. Toda apropiaci&#x00F3;n posee dos fases o dos momentos, una de idealizaci&#x00F3;n y otra de positivaci&#x00F3;n. La idealizaci&#x00F3;n corresponde a lo que Zubiri llama “esbozo de posibilidades”, mientras que la positivaci&#x00F3;n se asemeja a la experiencia o “verificaci&#x00F3;n”. La verificaci&#x00F3;n consiste en traer al campo lo esbozado. El esbozo posee la caracter&#x00ED;stica de la universalizaci&#x00F3;n, mientras que la verificaci&#x00F3;n particulariza el esbozo. La universalizaci&#x00F3;n consiste en pasar de lo que “yo quiero ser” – puesto que las posibilidades “se constituyen en orden a lo que yo quiero ser” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>, p. 267)– a lo que todo “podr&#x00ED;a ser”. No toda idealizaci&#x00F3;n implica universalizaci&#x00F3;n, pero “una moral que no pase la prueba de la universalidad, dice Zubiri, est&#x00E1; minada radicalmente por su base” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1986</xref>, p. 431). La particularizaci&#x00F3;n consiste en pasar de lo que “podr&#x00ED;a ser” a lo que “puede ser”. </p>

			<p>Todo esto que aqu&#x00ED; hemos descrito con terminolog&#x00ED;a b&#x00E1;sicamente zubiriana en dos pasos, el de idealizaci&#x00F3;n y el de positivaci&#x00F3;n, ha sido la estructura b&#x00E1;sica en la que D. Gracia ha asentado &#x00FA;ltimamente su an&#x00E1;lisis de la &#x00E9;tica y de la bio&#x00E9;tica. “La inteligencia, dec&#x00ED;amos, proyecta lo que pretende llevar a cabo, y para ello necesita, entre otras cosas, valorar el proyecto. En tanto que proyecto, se trata de algo que a&#x00FA;n no es real y que por consiguiente tiene car&#x00E1;cter puramente ideal. S&#x00F3;lo si se realiza, lo proyectado cobrar&#x00E1; realidad. En la valoraci&#x00F3;n, pues, hay un momento ideal y otro real. Al valor realizado lo hemos llamado cultura. Pero tambi&#x00E9;n es cultura el momento de idealidad, que todos proyectamos necesariamente. Pongamos un ejemplo. La justicia es un valor, como lo son tambi&#x00E9;n la belleza, la solidaridad, la paz, la salud, la vida, etc. Mi deber es siempre realizar los valores que a&#x00FA;n no son reales de modo completo, como la justicia. Eso significa que yo estoy proyectando o imaginando una sociedad en la que la justicia est&#x00E9; plenamente realizada. Los valores tienen un momento de idealidad, que consiste en la proyecci&#x00F3;n ideal de un mundo y una sociedad en la que ese valor est&#x00E9; totalmente realizado, de tal forma que permita vivir de modo pleno a todos los seres humanos. Ese momento de idealidad es absolutamente necesario en el proyecto humano. De ah&#x00ED; que buena parte de las producciones culturales tengan por objeto dise&#x00F1;arlo, dotarlo de contenido. Los mitos, las religiones, las filosof&#x00ED;as, el folclore, la novela, la poes&#x00ED;a, est&#x00E1;n continuamente dise&#x00F1;ando ese mundo ideal en el que los principales valores cobren realidad plenaria. El reino de Dios de la tradici&#x00F3;n cristiana se caracteriza porque en &#x00E9;l se dan en plenitud ciertos valores como la verdad, la justicia, el amor y la paz. Y con variantes no sustantivas, lo mismo sucede en el para&#x00ED;so musulm&#x00E1;n, o, bajo forma secularizada, en el reino de los fines de Kant o en el para&#x00ED;so del proletariado marxista. Los valores no est&#x00E1;n plenamente realizados, y la obligaci&#x00F3;n moral de todo ser humano no es otra que hacer lo posible para que cobren realidad cuanto antes y de modo pleno.” (Gracia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2009b</xref>, p. 700).</p>

			<p>El proceso de apropiaci&#x00F3;n o realizaci&#x00F3;n seg&#x00FA;n estas dos fases es lo que puede llamarse ejercicio de responsabilidad, en el sentido de respuesta a la realidad que nos lanza y posibilita que nos determinemos en ella. La responsabilidad es la doble tarea de esbozar posibilidades y apropiarlas en orden a su previsible verificaci&#x00F3;n (en este caso, en orden a la configuraci&#x00F3;n o realizaci&#x00F3;n humana), por tanto, quedando en disposici&#x00F3;n de ratificar o rectificar la decisi&#x00F3;n.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S5">
			
			<title>5. LA APROPIACI&#x00D3;N DE POSIBILIDADES EN BIO&#x00C9;TICA</title>

			<p>El t&#x00E9;rmino “bio&#x00E9;tica” apareci&#x00F3; por primera vez en lengua alemana, acu&#x00F1;ado por el te&#x00F3;logo protestante Fritz Jahr el a&#x00F1;o 1927. Jahr la defini&#x00F3; como la &#x00E9;tica de las relaciones de los seres humanos con los animales y las plantas. Esto significaba dar un duro golpe a la &#x00E9;tica paradigmatica del momento: la &#x00E9;tica kantiana. Para Kant el ser humano es el centro del universo y, por tanto, los deberes se determinan con el criterio de universalizaci&#x00F3;n seg&#x00FA;n ordena el imperativo categ&#x00F3;rico. Lo que ahora dice Jahr es justo lo contrario: que todos los seres vivos tienen que ser tenidos en cuenta en la determinaci&#x00F3;n de los deberes morales y, por tanto, que hay que elevar el criterio de universalizaci&#x00F3;n a criterio de globalizaci&#x00F3;n. La consecuencia &#x00FA;ltima de esta idea es que el imperativo categ&#x00F3;rico se transforma en un imperativo de responsabilidad, llamado por Jahr “imperativo bio&#x00E9;tico”. </p>

			<p>Sin embargo, esto que surgi&#x00F3; en Alemania, no tuvo ninguna influencia. Fue algo que naci&#x00F3; pero no madur&#x00F3;. Se ech&#x00F3; a perder y desapareci&#x00F3; completamente. Fue ahora &#x00FA;ltimamente cuando se descubri&#x00F3; el desconocido origen germano del t&#x00E9;rmino bio&#x00E9;tica. La bio&#x00E9;tica que hoy conocemos y practicamos en mucha medida es la que vuelve a surgir en EEUU hacia el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XX. Fue R. Van Potter quien, ahora en lengua inglesa, crea de nuevo el t&#x00E9;rmino bio&#x00E9;tica. En este hecho influyen varios factores, unos biol&#x00F3;gicos, otros ecol&#x00F3;gicos y, finalmente, otros biom&#x00E9;dicos. Tales son el desarrollo espectacular del conocimiento biol&#x00F3;gico del ser humano, la toma de conciencia de los riesgos de la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, los nuevos avances tecnol&#x00F3;gicos aplicados a la biomedicina y la emancipaci&#x00F3;n de los pacientes. De importancia capital fue, adem&#x00E1;s, la formaci&#x00F3;n de Comit&#x00E9;s de &#x00E9;tica en algunas fundaciones e instituciones hospitalarias.</p>

			<p>Ahora bien, el caso de Espa&#x00F1;a, muy receptiva a la bio&#x00E9;tica norteamericana, presenta alg&#x00FA;n factor distinto. Aqu&#x00ED; no nace propiamente la bio&#x00E9;tica, pero sin embargo s&#x00ED; entr&#x00F3; y madur&#x00F3; muy pronto. Lo que hay que decir, entonces, es que aqu&#x00ED; hab&#x00ED;a un suelo propicio para ella, justo lo contrario de lo que sucedi&#x00F3; en Alemania. Este suelo lo constituyen ciertas instituciones democr&#x00E1;ticas, cierto sistema sanitario p&#x00FA;blico, ciertos profesionales excelentemente formados y, sobre todo, cierta filosof&#x00ED;a que permit&#x00ED;a “repensar la bio&#x00E9;tica en Espa&#x00F1;a”. Todos estos factores llevan a afirmar que la bio&#x00E9;tica en Espa&#x00F1;a es hoy muy distinta de la bio&#x00E9;tica norteamericana. Aqu&#x00ED; no nos expresamos principalmente en t&#x00E9;rminos de derechos y deberes, como en el mundo germano, ni de principios y consecuencias, como en el mundo anglosaj&#x00F3;n, pero hemos sabido sustituir el lenguaje cl&#x00E1;sico de las virtudes por el lenguaje m&#x00E1;s moderno de los valores, y lo hemos hecho muy r&#x00E1;pidamente, quiz&#x00E1; como pocos pa&#x00ED;ses de nuestro entorno. Pero el recorrido no ha sido f&#x00E1;cil.</p>

			<p>En cuanto a la primera fase, la idealizaci&#x00F3;n, en la bio&#x00E9;tica espa&#x00F1;ola ha ocurrido lo mismo que en &#x00E9;tica en general. Se ha comenzado idealizando, y luego se ha querido escapar de la idealizaci&#x00F3;n, saltando a la positivaci&#x00F3;n, sobre todo a la positivaci&#x00F3;n jur&#x00ED;dica. Este salto se ha dado en el vac&#x00ED;o, porque no podemos dejar de idealizar. De hecho, en la bio&#x00E9;tica espa&#x00F1;ola de lo que hemos pasado ha sido del “idealismo de los principios” al “idealismo de los valores”. Porque la cuesti&#x00F3;n es la siguiente: ¿qu&#x00E9; valores tenemos que realizar? Los que a&#x00FA;n no est&#x00E1;n realizados, por tanto, los que hemos idealizado y estimado como posibilidades perfectas. Y como lo “perfecto” es “la plenitud ideal de algo” (Zubiri, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1992</xref>, p. 247), los valores que al final gu&#x00ED;an nuestras decisiones son idealizaciones racionales. Esto tanto en lo que se refiere a los llamados “valores intr&#x00ED;nsecos” como a los llamados “valores instrumentales”. Terminolog&#x00ED;a &#x00E9;sta ajena a la filosof&#x00ED;a de Zubiri, pero, recuperable, si es el caso, a nivel del logos y de la raz&#x00F3;n. Aunque yo preferir&#x00ED;a hablar de “valores finales” y “valores instrumentales”.</p>

			<p>En cuanto a la segunda fase, la positivaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n aqu&#x00ED; se han cometido algunos errores en la bio&#x00E9;tica espa&#x00F1;ola, porque no existe un &#x00FA;nico modo de verificar los esbozos de posibilidades. Por m&#x00E1;s que se intente, no sirven criterios cuantitativos, o dicho en t&#x00E9;rminos filos&#x00F3;ficos, absolutos o absolutistas. Existe una gran pluralidad de criterios no cuantitativos que tienen que ver con circunstancias no s&#x00F3;lo personales, sino econ&#x00F3;micas, sociales, culturales, pol&#x00ED;ticas y cient&#x00ED;ficas de una comunidad, naci&#x00F3;n o civilizaci&#x00F3;n. ¿C&#x00F3;mo verificar entonces los esbozos, c&#x00F3;mo pasar de lo universal a lo particular, de lo esbozado idealmente a lo positivamente verificado? Aqu&#x00ED; hay que echar mano de eso que desde Arist&#x00F3;teles se viene llamando sabidur&#x00ED;a pr&#x00E1;ctica o “prudencia”, que no es m&#x00E1;s que la puesta en marcha de la raz&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica en su funci&#x00F3;n deliberativa. La deliberaci&#x00F3;n es el <italic>modo de experiencia</italic> de la raz&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica. No es un mero m&#x00E9;todo de toma de decisiones, como suele decirse, sino el modo de experiencia prudencial. As&#x00ED; entendida, la deliberaci&#x00F3;n permite <italic>adaptar</italic> el esbozo de posibilidades a una situaci&#x00F3;n concreta. Esta adaptaci&#x00F3;n es aqu&#x00ED; la antesala de la opci&#x00F3;n, es decir, de lo que tiene como t&#x00E9;rmino la ad-opci&#x00F3;n de una posibilidad en vez de otra. </p>

			</sec>
			
			<sec id="S6">
			
			<title>6. CONCLUSI&#x00D3;N</title>

			<p>La bio&#x00E9;tica es hoy una de las de las tres o cuatro grandes revoluciones que se han producido en los &#x00FA;ltimos siglos en el campo cient&#x00ED;fico-filos&#x00F3;fico, hasta el punto de constituir todo un paradigma moral, dicho en t&#x00E9;rminos kuhnianos, un modo completamente nuevo de abordar los problemas morales. De ah&#x00ED; que sea apropiado hablar de la bio&#x00E9;tica como la “revoluci&#x00F3;n copernicana” en &#x00E9;tica (Pose, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2009</xref>). Su nacimiento y maduraci&#x00F3;n, en todo caso, no fue f&#x00E1;cil. La bio&#x00E9;tica naci&#x00F3; por primera vez en el mundo germano a principios del siglo XX. Y aunque all&#x00ED; no madur&#x00F3;, la idea de Jahr era una aut&#x00E9;ntica revoluci&#x00F3;n en &#x00E9;tica y, por lo tanto, antes o despu&#x00E9;s habr&#x00ED;a de irrumpir de nuevo. As&#x00ED; sucedi&#x00F3; algo m&#x00E1;s tarde, pasado casi medio siglo, en EEUU, donde naci&#x00F3; y se consolid&#x00F3; de modo independiente. </p>

			<p>El caso de Espa&#x00F1;a es peculiar. Espa&#x00F1;a es un pa&#x00ED;s receptor o adoptivo de la bio&#x00E9;tica norteamericana, pero que pronto toma identidad propia. Quiere decirse que la bio&#x00E9;tica no naci&#x00F3; en Espa&#x00F1;a, pero s&#x00ED; maduro. Hoy es uno de los pa&#x00ED;ses europeos que posee una bio&#x00E9;tica m&#x00E1;s desarrollada. Ello tiene que poseer alguna explicaci&#x00F3;n. En Espa&#x00F1;a existen algunos factores comunes a otros pa&#x00ED;ses que hicieron posible que la bio&#x00E9;tica procedente inicialmente de EEUU se consolidara. Pero exist&#x00ED;an otros factores que la hicieron madurar de modo particularmente distinto. Esos factores tienen que ver con su cultura intelectual. La entrada a principios del siglo XX de la filosof&#x00ED;a germana en Espa&#x00F1;a fue decisiva en la constituci&#x00F3;n de un suelo propicio para el desarrollo, primero, de la filosof&#x00ED;a espa&#x00F1;ola, y m&#x00E1;s tarde, para la bio&#x00E9;tica. Todo el tema de la reconstrucci&#x00F3;n de la bio&#x00E9;tica desde la idea de valor en el contexto de la filosof&#x00ED;a de Zubiri intenta expresar esta idea.</p>

			<p>Por eso, aunque la cient&#x00ED;fica fue, inicialmente, una de las circunstancias que provoc&#x00F3; el nacimiento de la bio&#x00E9;tica, hoy podemos afirmar que no es la circunstancia que produjo su consolidaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a. Evidentemente, este hecho sigue sin llegar a todos. De ah&#x00ED; que la bio&#x00E9;tica para muchos siga siendo una &#x00E9;tica de la ciencia, o una &#x00E9;tica positivista, un ap&#x00E9;ndice de la ciencia o del sistema jur&#x00ED;dico. Es mucho m&#x00E1;s que eso, y sobre todo, es algo muy distinto de eso: es la &#x00E9;tica que intenta gestionar los valores humanos m&#x00E1;s all&#x00E1; de los hechos cient&#x00ED;ficos. </p>

			<p>Una &#x00FA;ltima cuesti&#x00F3;n: ¿Todo esto que hemos descrito es Zubiri? En realidad, Zubiri no se ocup&#x00F3; en su etapa madura de la raz&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica, pero s&#x00ED; del proceso de idealizaci&#x00F3;n y verificaci&#x00F3;n. Por eso, aunque en su filosof&#x00ED;a &#x00FA;ltima no aparecen expresiones como “responsabilidad”, “prudencia” o “deliberaci&#x00F3;n”, todo parece indicar que la estructura nool&#x00F3;gica de la intelecci&#x00F3;n permite dar el paso hacia lo volitivo y lo moral en la l&#x00ED;nea que hemos apuntado. Aunque, en honor a la verdad, este paso lleva a&#x00F1;os d&#x00E1;ndolo, para muchos, el maestro de la bio&#x00E9;tica en Espa&#x00F1;a, y creo que en Hispanoam&#x00E9;rica: Diego Gracia (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2007a</xref>).</p>

			
			
		</sec>
		
	</body>
	
	
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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