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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.782n6004</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2016.782n6004</article-id>
			 
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				<subject>UNIVERSIDADES JESUITAS. CULTURA, CIENCIA, COMPROMISO Y FRONTERA / JESUIT UNIVERSITIES. CULTURE, SCIENCE, COMMITMENT AND BORDER</subject>
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				<article-title>Las business schools en la misi&#x00F3;n universitaria de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s</article-title>
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					<trans-title>business schools in the University mission of the Society of Jesus</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Las business schools en la misi&#x00F3;n universitaria de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s</alt-title>
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					 <surname>de la Iglesia Viguiristi</surname>
					 <given-names>Fernando</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad de Deusto / Universidad Gregoriana</aff>
			
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				<corresp id="cor1"><email xlink:href="figlesia@deusto.es">figlesia@deusto.es</email></corresp>
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				<day>31</day>
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				<year>2016</year>
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			<year>2016</year>
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			<volume>192</volume>
			<issue>782</issue>
			
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				<copyright-year>2016</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>En la numerosa red de instituciones jesu&#x00ED;ticas de ense&#x00F1;anza superior, se da una importante presencia de centros de formaci&#x00F3;n en Ciencias Empresariales. En este estudio se pretende analizar el origen de esta red, su implantaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a, y sus retos en la actualidad. Se presta especial atenci&#x00F3;n a la justificaci&#x00F3;n ignaciana y eclesial del hecho de que pertenezca a la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s la mayor red de centros privados de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic>.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Within the large network of Jesuit institutions of higher education, there is an important presence of centers of Business Administration. This study aims to analyze the origins of this network, its implementation in Spain, and the challenges it faces today. Special attention is paid to the Ignatian and ecclesial justification that it belongs to the Society of Jesus, the largest network of private training institutions in business administration.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Ciencias Empresariales</kwd>
				<kwd>red jesu&#x00ED;tica</kwd>
				<kwd>origen</kwd>
				<kwd>retos</kwd>
				<kwd>justificaci&#x00F3;n</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Business Administration</kwd>	
				<kwd>Jesuit network</kwd>
				<kwd>origin</kwd>
				<kwd>challenges</kwd>
				<kwd>justification</kwd>
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		<sec id="S1">
		
			<title>PRESENTACI&#x00D3;N</title>

			<p>A d&#x00ED;a de hoy, la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s dirige a lo largo y ancho del mundo aproximadamente unos doscientos centros universitarios. Ninguna red de iniciativa privada o social ha alcanzado un desarrollo semejante al del sistema educativo jesu&#x00ED;tico en la actualidad. El hecho de que muchas de estas instituciones cuenten con una <italic>Business School</italic>, en la mayor&#x00ED;a de los casos tanto a nivel de grado como de m&#x00E1;ster y doctorado, hace que la red jesu&#x00ED;tica de centros dedicados a la formaci&#x00F3;n en la Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de Empresas, unos setenta en total, sea a su vez la m&#x00E1;s numerosa. Un tercio de los alumnos en las veintiocho universidades norteamericanas dirigidas por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s est&#x00E1;n enrolados en las facultades de estudios empresariales. ¿A qu&#x00E9; responde esto? ¿Es meramente por razones econ&#x00F3;micas? Algunos cr&#x00ED;ticos piensan que al contar estos estudios siempre con una demanda suficiente, el ofertarlos garantiza la viabilidad econ&#x00F3;mica de las diferentes universidades. ¿Puede ser &#x00E9;sta su &#x00FA;nica raz&#x00F3;n de ser o habr&#x00E1; una justificaci&#x00F3;n natural de su presencia en las universidades de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a? ¿No ser&#x00E1; m&#x00E1;s bien que responden a una necesaria concreci&#x00F3;n de la misi&#x00F3;n universitaria de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s?</p>

			<p>El prop&#x00F3;sito de lo que sigue es aclarar toda esta problem&#x00E1;tica. Para ello comenzaremos por estudiar su origen, su implantaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a y los retos a los que se enfrenta la red jesu&#x00ED;tica de centros de formaci&#x00F3;n en direcci&#x00F3;n y administraci&#x00F3;n de empresas. Esto nos permitir&#x00E1; presentar una reflexi&#x00F3;n sobre las razones que, en la tradici&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica y eclesial, justifican que la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s dirija tantos centros privados de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic>. Nuestra conclusi&#x00F3;n es que la presencia de la educaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en esta &#x00E1;rea acad&#x00E9;mica es totalmente natural y necesaria.</p>

		</sec>
			
		<sec id="S2">
			
			<title>ORIGEN</title>

			<p>Fue en Norteam&#x00E9;rica donde nacieron las escuelas de direcci&#x00F3;n y administraci&#x00F3;n de empresas, y desde all&#x00ED; se extendieron por todo el mundo.</p>

			<p>Es interesante hacer notar que la primera persona que sugiri&#x00F3; la idea de que la formaci&#x00F3;n para la direcci&#x00F3;n empresarial deb&#x00ED;a adoptar la forma de una carrera universitaria fue un militar, el general Robert Lee, una vez acabada la Guerra Civil entre los estados del norte y los del sur en la que combati&#x00F3;. En 1869, cuando fue elegido presidente de la Universidad de Virginia, quiso fundar una escuela que preparara para la vida empresarial, que fuera m&#x00E1;s all&#x00E1; de un mero ense&#x00F1;ar contabilidad y los detalles obvios de los negocios. Quer&#x00ED;a que diera instrucci&#x00F3;n en los principios de la econom&#x00ED;a, del comercio y de las leyes mercantiles. Pero no pudo llevar a cabo su prop&#x00F3;sito, ya que muri&#x00F3; prematuramente.</p>

			<p>La historia reconoce que la primera escuela de negocios fue fundada en la Universidad de Pennsylvania en 1881. Joseph Wharton don&#x00F3; 100.000 d&#x00F3;lares para este prop&#x00F3;sito, y desde ese momento su nombre qued&#x00F3; asociado a la conocid&#x00ED;sima Wharton School Comerce and Finance. A&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde, en 1898, la Universidad de California, y la Universidad de Chicago establecieron sus propios centros. Esta &#x00FA;ltima tuvo por mecenas al rey del petr&#x00F3;leo, J. D. Rockefeller. En 1907 un grupo de profesores persuadi&#x00F3; al Rector de Harvard, Charles Eliot, de la conveniencia de dotar a esta universidad de un centro de formaci&#x00F3;n de profesionales para la empresa. Para 1900 hab&#x00ED;a ya siete centros de formaci&#x00F3;n empresarial en los Estados Unidos. En la d&#x00E9;cada siguiente, doce m&#x00E1;s vieron la luz, y entre ellos encontramos a las dos primeras instituciones jesu&#x00ED;ticas, las pertenecientes a las universidades de Saint Louis y Marquette, fundadas ambas en 1910, en este orden (Keithley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2010</xref>, p. 9).</p>

			<p>Conviene recordar que Saint Louis es la segunda universidad m&#x00E1;s antigua de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en Estados Unidos. Fue fundada en 1829. Georgetown, la primera, data de 1789. Nos estamos refiriendo, en consecuencia, a la Compa&#x00F1;&#x00ED;a restaurada en Norteam&#x00E9;rica, obra sobre todo de los jesuitas europeos all&#x00ED; enviados. Los alemanes abrieron la misi&#x00F3;n de Buffalo; los franceses fueron a Louisiana; los belgas a Missouri; y los italianos a Colorado y California. Todos ellos se involucraron desde el comienzo en la educaci&#x00F3;n. Como era de esperar, su ra&#x00ED;z cultural europea les llev&#x00F3; a intentar desarrollar esta misi&#x00F3;n como se llevaba a cabo en Europa. En general, todos estos colegios comenzaron como las escuelas de gram&#x00E1;tica de la <italic>Ratio</italic>; gradualmente la mayor&#x00ED;a de ellas evolucionaron convirti&#x00E9;ndose en escuelas de siete a&#x00F1;os, que abarcaban los niveles secundario y terciario (universitario) de la <italic>Ratio</italic>. Los centros de los jesuitas fueron creciendo y desarroll&#x00E1;ndose al mismo tiempo que el sistema escolar p&#x00FA;blico se extend&#x00ED;a a trav&#x00E9;s de todo el pa&#x00ED;s. A medida que la filosof&#x00ED;a americana de la educaci&#x00F3;n iba obteniendo madurez y el peculiar sistema americano de acreditaci&#x00F3;n iba logrando mayor aceptaci&#x00F3;n, los colegios de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a consideraron que era necesario conformarse al modelo americano: una <italic>High School</italic> (secundaria) de cuatro a&#x00F1;os, seguida por otros cuatro a&#x00F1;os de <italic>College</italic> (nivel universitario), por regla general en una instituci&#x00F3;n separada o diferente (O¨Neill y Dom&#x00ED;nguez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2001</xref>, p. 209)</p>

			<p>Este proceso de adaptaci&#x00F3;n merece ser resaltado. Los superiores en Europa pretendieron al comienzo que las escuelas americanas siguieran los precedentes europeos. En concreto, el superior general, el P. Roothaan, escribi&#x00F3; en 1834: “Deseo que en todas las cosas, la Compa&#x00F1;&#x00ED;a asuma la misma forma y procedimientos que en Europa, en tanto en cuanto las circunstancias lo permitan, nada nuevo debe ser introducido”. Pero las realidades de la vida americana ped&#x00ED;an un compromiso. “Apenas hay quien busca un curr&#x00ED;culum en artes liberales como el que ofrecemos”, afirm&#x00F3; un jesuita de Saint John’s College en Nueva York. “Los que se interesan en <italic>business</italic> desprecian el lat&#x00ED;n y el griego. Los estudiantes orientados hacia las carreras de derecho, medicina y otras profesiones no prestan atenci&#x00F3;n a los estudios de letras” a&#x00F1;ad&#x00ED;a. El ofrecimiento de una formaci&#x00F3;n en los cl&#x00E1;sicos se hac&#x00ED;a muy dif&#x00ED;cil conforme se avanzaba hacia el Oeste. En aquel nuevo mundo, Cicer&#x00F3;n y Dem&#x00F3;stenes eran irrelevantes. La formaci&#x00F3;n human&#x00ED;stica se consideraba una aut&#x00E9;ntica p&#x00E9;rdida de tiempo (McKevitt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2008</xref>, p. 282).</p>

			<p>En este contexto, la formaci&#x00F3;n mercantil tambi&#x00E9;n constituy&#x00F3; otro compromiso, ya que muchos jesuitas despreciaban la formaci&#x00F3;n profesional. En 1894 el claustro de St. John’s College descart&#x00F3; la formaci&#x00F3;n comercial calific&#x00E1;ndola de refugio de holgazanes, a pesar de que ya atra&#x00ED;a al 38% del cuerpo estudiantil en cursos nocturnos sin titulaci&#x00F3;n. Afirmaban que esta instrucci&#x00F3;n pod&#x00ED;a ser muy adecuada al temperamento de los americanos, que desde la cuna parecen pretender acumular dinero, pero que estaba absolutamente lejos de los modos educativos propios de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, por los que los muchachos son educados en el estudio de las humanidades y las ciencias naturales. Georgetown College se neg&#x00F3; a ofrecer formaci&#x00F3;n mercantil por d&#x00E9;cadas, a pesar de que era muy popular ya en muchos otros lugares. Sin embargo, la situaci&#x00F3;n no pod&#x00ED;a mantenerse. En respuesta al r&#x00E1;pido crecimiento industrial y la expansi&#x00F3;n hacia el oeste, un curr&#x00ED;culum cada vez mayor de cursos diversificados se hac&#x00ED;a presente en el sistema educativo norteamericano. Como consecuencia, hacia el final del siglo XIX, las instituciones de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a atra&#x00ED;an menos estudiantes. Unido a este hecho, las mayores universidades norteamericanas empezaron a no admitir con facilidad a los alumnos de las instituciones jesu&#x00ED;ticas. De hecho, en 1899 el presidente de Harvard, el ya citado Charles Eliot, manifest&#x00F3; en p&#x00FA;blico que el sistema promovido por los jesuitas era tan imposible como absurdo. El car&#x00E1;cter extranjero de estas instituciones a&#x00F1;ad&#x00ED;a una clara dificultad. Reaccionando positivamente ante la situaci&#x00F3;n, los jesuitas empezaron a adaptar sus pol&#x00ED;ticas educativas a la realidad norteamericana. Un mayor n&#x00FA;mero de vocaciones nativas hicieron este proceso m&#x00E1;s natural. Para la &#x00FA;ltima d&#x00E9;cada del siglo XIX, solamente cinco de las veintisiete instituciones jesu&#x00ED;ticas americanas, la mayor&#x00ED;a en el este, ofrec&#x00ED;an un curr&#x00ED;culum centrado exclusivamente en los cl&#x00E1;sicos (McKevitt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2008</xref>, p. 283).</p>

			<p>En la red de instituciones jesu&#x00ED;ticas, m&#x00E1;s arriba hemos indicado el papel pionero, en la implantaci&#x00F3;n de los estudios de <italic>business</italic> a nivel superior, de dos universidades ubicadas en el centro de los Estados Unidos, Saint Louis (Missouri) y Marquette (Wisconsin). Centr&#x00E9;monos en la Universidad de Saint Louis. En esta universidad, en la puerta al oeste, desde 1862 ya se daban cursos de formaci&#x00F3;n mercantil, pero es aqu&#x00ED; donde se dio el paso de oficializar esta formaci&#x00F3;n estableciendo el primer centro de formaci&#x00F3;n empresarial de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, su primera <italic>Business School</italic>. La figura central en este proceso fue el P. Joseph C. Davis, un decidido partidario de la organizaci&#x00F3;n que se inspir&#x00F3; para establecer su escuela de comercio y finanzas en el modelo que le proporcionaba el centro que hab&#x00ED;a abierto la Universidad de Columbia. En clara confrontaci&#x00F3;n con los jesuitas que todav&#x00ED;a cre&#x00ED;an que deb&#x00ED;an mantenerse fiel a la vieja Ratio Studiorum, y en consecuencia dejar los programas profesionales (en comercio, leyes y medicina) a las instituciones seculares, sorte&#x00F3; toda clase de obst&#x00E1;culos y logr&#x00F3; dar a luz este primer centro jesu&#x00ED;tico de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic> en el a&#x00F1;o 1910. Curiosamente no pocos hombres de negocios eran esc&#x00E9;pticos. No cre&#x00ED;an que la Universidad era el lugar apropiado para ense&#x00F1;ar los secretos de la vida profesional. Esta dificultad tambi&#x00E9;n logr&#x00F3; ser vencida por el P. Davis, ya que fue capaz de aunar un primer grupo de empresarios dispuestos a ense&#x00F1;ar su experiencia y su natural perspicacia, formando as&#x00ED; el primer claustro de la primera facultad jesu&#x00ED;tica en empresariales. Estableci&#x00F3; una matr&#x00ED;cula de 80 d&#x00F3;lares por a&#x00F1;o (Keithley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2010</xref>, p. 18). Conviene recalcar este dato, ya que en el a&#x00F1;o 1833 el papa Gregorio XVI hab&#x00ED;a concedido, precisamente a petici&#x00F3;n del obispo de St. Louis, la dispensa de las leyes jesu&#x00ED;ticas sobre la pobreza que imped&#x00ED;an cobrar a los alumnos (O¨Neill y Dom&#x00ED;nguez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2001</xref>, p. 3160).</p>

			<p>El primer grado ofrecido por la escuela de Comercio y Finanzas fue el Bachillerato en Ciencias Comerciales (B.C.S.). Se acced&#x00ED;a a &#x00E9;l tras cursar satisfactoriamente tres a&#x00F1;os de estudios y completar con &#x00E9;xito una tesis original sobre una cuesti&#x00F3;n econ&#x00F3;mica. Aquellos que no consegu&#x00ED;an completar estos requisitos obten&#x00ED;an un certificado de competencia en alguna de las especialidades ofrecidas. Estas eran: econom&#x00ED;a, contabilidad, administraci&#x00F3;n, derecho comercial e idiomas comerciales (McKevitt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2008</xref>, p. 282).</p>

			<p>Para su fundador, el P. Joseph Davis, una universidad no pod&#x00ED;a responder adecuadamente a su finalidad educativa si no inclu&#x00ED;a entre sus centros de estudio una <italic>Business School</italic>. Esto era para &#x00E9;l algo absolutamente necesario en un mundo tan sustancialmente marcado por la econom&#x00ED;a. Consideraba necesario conducir al estudiante a trav&#x00E9;s del laberinto de la actividad econ&#x00F3;mica para lograr que consiguiera entenderla, d&#x00E1;ndole unas t&#x00E9;cnicas que le hicieran capaz de servir competentemente a la sociedad. La formaci&#x00F3;n impartida deb&#x00ED;a moldear el car&#x00E1;cter de los estudiantes a fin de que &#x00E9;stos en sus vidas propagaran como la luz sus buenos prop&#x00F3;sitos. Asimismo, ve&#x00ED;a su escuela como el lugar adecuado para fomentar la investigaci&#x00F3;n, de la que la expectativa natural era que sirviera para el verdadero desarrollo (McKevitt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2008</xref>, p. 283).</p>

			<p>El desarrollo en USA de las escuelas de <italic>business</italic> se aceler&#x00F3; a partir de la tercera d&#x00E9;cada del siglo XX en la que se fundaron 66 nuevos centros. En 1965 la Asociaci&#x00F3;n Americana de Escuelas de Direcci&#x00F3;n de Empresas (AACBS) ten&#x00ED;a ya 113 miembros (Mart&#x00ED;n de Nicol&#x00E1;s Cabo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1969</xref>, pp. 118-119).</p>

			<p>De un modo natural, el sistema educativo jesu&#x00ED;tico en USA sigui&#x00F3; esta pauta, dot&#x00E1;ndose pr&#x00E1;cticamente cada universidad o <italic>college</italic> de una escuela propia para la administraci&#x00F3;n y direcci&#x00F3;n de empresas. De este modo la red jesu&#x00ED;tica de <italic>Schools of Business</italic> alcanz&#x00F3; la cifra de 26 centros.</p>

		</sec>
			
		<sec id="S3">
			
			<title>IMPLANTACI&#x00D3;N EN ESPA&#x00D1;A</title>

			<p>Viniendo a nuestro pa&#x00ED;s, aqu&#x00ED; el papel jugado por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s en la introducci&#x00F3;n de los estudios empresariales en el sistema educativo fue capital. A la Universidad de Deusto, en sus dos sedes de Bilbao y San Sebasti&#x00E1;n, le corresponde el honor de haber sido pionera en este tipo de carreras (Aranzadi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>, p. 12)</p>

			<p>La idea de un centro superior para los estudios comerciales bull&#x00ED;a en Deusto desde los primeros a&#x00F1;os del siglo XX. En 1905 consta que un jesuita del claustro deustense habl&#x00F3; al Rector de su conveniencia. Era el P. Luis Chalbaud. &#x00C9;l mismo, a primeros de Agosto de 1913, propuso al Sr. Pedro de Icaza el proyecto de la Universidad Comercial. Tres a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde, en 1916 aparece en Bilbao, por obra del citado jesuita, un centro, no s&#x00F3;lo de estudios empresariales, sino de Ciencias Econ&#x00F3;micas: la Universidad Comercial de Deusto. Verdaderamente se adelant&#x00F3; a su tiempo. El Estado no abri&#x00F3; los estudios oficiales de Ciencias Econ&#x00F3;micas hasta 1944, veintiocho a&#x00F1;os despu&#x00E9;s. El P. Chalbaud cont&#x00F3; con informes acerca del funcionamiento de la Universit&#x00E1; Commerciale L. Bocconi de Mil&#x00E1;n. A partir de las ideas extra&#x00ED;das de esta fuente y las sugerencias de empresarios y profesionales vizca&#x00ED;nos, elabor&#x00F3; su primer plan de estudios. Este estuvo en vigor desde 1916 hasta 1932 (Colinas Aguirrebengoa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1966</xref>, p. 25).</p>

			<p>A San Sebasti&#x00E1;n le toc&#x00F3; la implantaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a de la carrera americana de <italic>Business Administration</italic>. Por obra de otro insigne jesuita ,el gran humanista Ignacio Errandonea, en 1956 se abren las puertas de la Escuela Superior de T&#x00E9;cnica Empresarial (ESTE), que se convierte en pionera en la instauraci&#x00F3;n de la carrera americana de <italic>Business Administration</italic> y cuna de varios centros an&#x00E1;logos a nivel estatal. (Aranzadi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>, p. 12). Este insigne conocedor de los cl&#x00E1;sicos viv&#x00ED;a totalmente imbuido de la idea de que las humanidades eran un fundamento formativo de enorme valor para cualquier trabajo y as&#x00ED; lo plasm&#x00F3; en el plan de estudios de la carrera que con &#x00E9;l nac&#x00ED;a en San Sebasti&#x00E1;n (De la Iglesia Viguiristi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2006</xref>, p. 11). Partidario de la disciplina y de la exigencia, siempre estuvo preocupado por la formaci&#x00F3;n humana, social y religiosa de los alumnos. Tom&#x00F3; como modelo para su carrera los estudios con gran implantaci&#x00F3;n en EE.UU. de <italic>Business Administration</italic>, en el modo concreto en el que se impart&#x00ED;an por las universidades jesu&#x00ED;ticas norteamericanas. Consult&#x00F3; con diecis&#x00E9;is de los centros dirigidos por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a all&#x00ED;. Adem&#x00E1;s, cont&#x00F3; con el apoyo decidido de los hombres de empresa guipuzcoanos inspiradores del proyecto que fundaron la sociedad de Ense&#x00F1;anza Superior, S.A. (ESSA). Entre sus asesores se encontr&#x00F3; D. Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Aguirre Gonzalo. &#x00C9;ste, entusiasmado con el nuevo proyecto, resum&#x00ED;a la diferencia de orientaci&#x00F3;n con la obra del P. Chalbaud afirmando: “En Deusto, la econom&#x00ED;a; en San Sebasti&#x00E1;n, la productividad” (Pinedo Iparaguirre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1999</xref>, p. 6).</p>

			<p>Los folletos de propaganda de la ESTE recordaron en 1956 que en dicho a&#x00F1;o se cumpl&#x00ED;a el IV centenario de la muerte de San Ignacio, fundador de la Orden que naci&#x00F3; precisamente en una universidad, La Sorbona de Par&#x00ED;s. Arraigado en la gran tradici&#x00F3;n universitaria de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, en su folleto “<italic>Nuevos Horizontes</italic>”, que Errandonea redact&#x00F3;, reflej&#x00F3; con notable pormenorizaci&#x00F3;n su concepto de lo que deber&#x00ED;an ser los nuevos estudios (Pinedo Iparaguirre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1999</xref>, pp. 255-261). Entend&#x00ED;a que formar t&#x00E9;cnicos de empresa significaba formar a “hombres que conocen la Empresa en toda su &#x00ED;ntima constituci&#x00F3;n, y est&#x00E1;n capacitados para coadyuvar a su administraci&#x00F3;n, r&#x00E9;gimen y desenvolvimiento”. Lo que necesita la empresa, todas las empresas, son, dice el folleto, “hombres regidores de hombres”, capaces de relacionarse con todos los niveles de la producci&#x00F3;n, de comprender los problemas t&#x00E9;cnicos, los econ&#x00F3;micos y los legales, y de contribuir eficazmente a crear “un clima de uni&#x00F3;n de voluntades e intereses y de cooperaci&#x00F3;n voluntaria y entusiasta en la gran familia empresaria”. Ignacio Errandonea remite, para responder a estos requerimientos, a la “sociolog&#x00ED;a cristiana”, que estar&#x00E1; en la base de las ense&#x00F1;anzas de la ESTE. A esta la caracterizar&#x00E1;n “clases poco numerosas (...), eminentemente pr&#x00E1;cticas y con cuidadosa direcci&#x00F3;n personal, y se concluir&#x00E1; con un periodo de trabajo en la empresa para que el estudiante tenga contacto con la realidad”.</p>

			<p>El proyecto educativo de la ESTE fue desde su primera concepci&#x00F3;n una combinaci&#x00F3;n de ense&#x00F1;anzas t&#x00E9;cnicas y humanas, ya que entendi&#x00F3; la empresa como comunidad y fruto de la cooperaci&#x00F3;n entre individuos en funciones diversas y complementarias y procur&#x00F3; trasladar a este &#x00E1;mbito los valores cristianos.</p>

			<p>Hay que se&#x00F1;alar que no fue un simple trasplante de la f&#x00F3;rmula americana, sino una coincidencia de los planes que se ten&#x00ED;an. Escrib&#x00ED;a el P. Errandonea: “Fue una sorpresa por dem&#x00E1;s grata el descubrir una notable coincidencia entre lo que aqu&#x00ED; ve&#x00ED;amos que nos era necesario y lo que all&#x00ED; ven&#x00ED;a sirvi&#x00E9;ndose profusamente desde hace muchos a&#x00F1;os. Ello parec&#x00ED;a dar a entender que las necesidades que ahora concret&#x00E1;bamos nosotros aqu&#x00ED; las hab&#x00ED;an sentido y captado mucho antes en Am&#x00E9;rica. El ver que el remedio que aqu&#x00ED; se hab&#x00ED;a ideado era, con peque&#x00F1;as variantes, el mismo que all&#x00ED; se hab&#x00ED;a aplicado daba a nuestros esfuerzos por una parte la seguridad y confianza de quien camina por derroteros que sabe conocidos ya y trillados, y por otra la orientaci&#x00F3;n y ayuda que necesit&#x00E1;bamos para acabar de perfilar nuestra carrera” (Aranzadi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>, p. 13).</p>

			<p>Sin duda alguna, la iniciativa guipuzcoana lleg&#x00F3; en el momento oportuno. Inmediatamente surgi&#x00F3; el contagio y la imitaci&#x00F3;n. Prendi&#x00F3; r&#x00E1;pidamente la idea de crear una carrera que formara profesionales capaces de satisfacer las exigencias apremiantes de la empresa. Fue muy estrecho el contacto con los jesuitas catalanes. El P. Errandonea recibi&#x00F3; al P. Sobreroca, encargado de la fundaci&#x00F3;n de un centro de Ciencias y T&#x00E9;cnicas Empresariales en Barcelona. A &#x00E9;l se le dio toda la informaci&#x00F3;n sin la m&#x00E1;s m&#x00ED;nima reserva, como lo indica en su diario (Pinedo Iparaguirre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1999</xref>, p. 83). Pronto vemos que en estrecho contacto con la ESTE, los jesuitas crean en los a&#x00F1;os sucesivos y en diversas zonas de Espa&#x00F1;a: ESADE en Barcelona, ICADE en Madrid, ETEA en C&#x00F3;rdoba y CESA en Alicante, esta &#x00FA;ltima integrada en la Universidad P&#x00FA;blica en a&#x00F1;os posteriores (Mart&#x00ED;n de Nicol&#x00E1;s Cabo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1969</xref>, pp. 133-164). La ESTE fue pionera en este mundo de la formaci&#x00F3;n empresarial, y tambi&#x00E9;n l&#x00ED;der, en el sentido de que tuvo muchos seguidores, todos en el &#x00E1;mbito de la ense&#x00F1;anza privada. Unas d&#x00E9;cadas m&#x00E1;s tarde, en 1990, con motivo de la fundaci&#x00F3;n de la Universidad Ram&#x00F3;n Llull en Barcelona, IQS que desde 1905 estaba centrado en los estudios de Qu&#x00ED;mica e Ingenier&#x00ED;a, crea la Facultad de Econom&#x00ED;a, actualmente denominada IQS School of Management, acreditada por la AACSB desde el a&#x00F1;o 2006.</p>

			<p>A d&#x00ED;a de hoy la Compa&#x00F1;&#x00ED;a dirige en Espa&#x00F1;a cinco centros. La Deusto Business School es el resultado de la reciente fusi&#x00F3;n de La Comercial y la ESTE. En Barcelona, en el seno de la Universidad Ram&#x00F3;n Llull, se encuentran ESADE y la IQS School of Management. ICADE, en Madrid, es la facultad propia de la Universidad de Comillas. ETEA ha pasado a formar parte de la Universidad Loyola en Sevilla de reciente fundaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Volviendo a los primeros fundadores, quiz&#x00E1; llame la atenci&#x00F3;n el hecho de que fueran dos jesuitas los pioneros en la implantaci&#x00F3;n de los estudios econ&#x00F3;mico- empresariales en Espa&#x00F1;a. De entrada hay que se&#x00F1;alar que reaccionaron as&#x00ED; saliendo al paso de una necesidad sentida, el ofrecer una formaci&#x00F3;n no atendida por la universidad p&#x00FA;blica, pero que desde el principio les anim&#x00F3; en sus esfuerzos la idea de aunar la formaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica y profesional con la moral y &#x00E9;tica sin olvidarse de la ense&#x00F1;anza religiosa. Para los Padres Chalbaud y Errandonea los centros fundados por ellos eran necesarias concreciones de la misi&#x00F3;n educativa de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a. En la ense&#x00F1;anza oficial universitaria no ser&#x00E1; hasta 1987 cuando con el Real Decreto 1497/1987 se cree la licenciatura de Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de Empresas.</p>

		</sec>
			
		<sec id="S4">
			
			<title>RETOS</title>

			<p>Desde el final de la II Guerra Mundial hasta los comienzos de los a&#x00F1;os sesenta, las vocaciones a la vida religiosa y en concreto a la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s fueron muy abundantes. Se daba esta abundancia cuando a la par en todas partes se aspiraba a universalizar una educaci&#x00F3;n de calidad. En este ambiente cultural compartido tanto por los pa&#x00ED;ses ricos como por los pa&#x00ED;ses en desarrollo, las diferentes &#x00F3;rdenes religiosas fundaron muchos centros educativos. En lo que se refiere a la Compa&#x00F1;&#x00ED;a el n&#x00FA;mero de sus escuelas profesionales, colegios y universidades alcanz&#x00F3; su cima. Tras el Concilio Vaticano II el panorama cambi&#x00F3;. Se produjo de una parte, un dr&#x00E1;stico descenso en las vocaciones, y de otra, un notable incremento en el n&#x00FA;mero de los abandonos de la vida religiosa en general y de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en particular. En lo que se refiere a la educaci&#x00F3;n, el coste de ofrecer una buena instrucci&#x00F3;n subi&#x00F3; considerablemente. La presencia de jesuitas en los centros dirigidos por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a se redujo dr&#x00E1;sticamente. Esta ca&#x00ED;da en los efectivos propios coincidi&#x00F3; con un momento de crisis cultural. El mundo secular se replanteaba los principios inspiradores de la educaci&#x00F3;n. En el eclesial, las nuevas orientaciones del “Vaticano II” (1962-1965) y del “S&#x00ED;nodo de los Obispos sobre la Justicia” (1971) tuvieron un profundo impacto en el sector educativo de los jesuitas. La opci&#x00F3;n por los pobres y la educaci&#x00F3;n para la justicia se convirtieron en temas candentes. Esto llev&#x00F3; a que durante el generalato del P. Pedro Arrupe (1965-1983), se creara el Secretariado de Educaci&#x00F3;n a fin de lograr una coordinaci&#x00F3;n mejor de los esfuerzos y dotar de unidad al trabajo desarrollado en tantos centros. Desde sus inicios, este secretariado desempe&#x00F1;&#x00F3; un papel fundamental en el impulso y renovaci&#x00F3;n de la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica (O’Neill y Dom&#x00ED;nguez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2001</xref>, pp. 1211-1212).</p>

			<p>En 1973, este General, vasco como San Ignacio, abri&#x00F3; nuevas perspectivas al proponer a los centros educativos como objetivo “formar hombres y mujeres para los dem&#x00E1;s”. La Congregaci&#x00F3;n General XXXII (1974-1975) acu&#x00F1;&#x00F3; la c&#x00E9;lebre reformulaci&#x00F3;n de la misi&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, como el “servicio de la fe y la promoci&#x00F3;n de la justicia”. Pidi&#x00F3; adem&#x00E1;s que se revaluaran todos los ministerios desde esta nueva &#x00F3;ptica. Se sent&#x00ED;a en el ambiente que muchas instituciones educativas dirigidas por los jesuitas eran elitistas y se pon&#x00ED;a en cuesti&#x00F3;n, por parte de muchos, su labor y su capacidad para educar en pro de la justicia. Sin duda, para muchos, la red jesu&#x00ED;tica de escuelas de negocios estaba especialmente cuestionada. Desde la Curia General la reacci&#x00F3;n no se hizo esperar. El Secretariado de Educaci&#x00F3;n, en 1986, ya en el generalato del P. Peter Hans Kolvenbach, public&#x00F3; un important&#x00ED;simo documento, “<italic>Las Caracter&#x00ED;sticas de la Educaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s”</italic> (Gil Coria, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1999</xref>, pp. 247-309). En &#x00E9;l se trat&#x00F3; de definir los elementos propios de la educaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s, a partir de la visi&#x00F3;n y experiencia de San Ignacio, de los Ejercicios y de las Constituciones, y de toda la tradici&#x00F3;n pedag&#x00F3;gica secular de los jesuitas. Las <italic>Caracter&#x00ED;sticas</italic> se convirtieron en adelante en documento de obligada referencia para todas las instituciones educativas de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a. &#x00C9;stas recogieron en sus declaraciones de misi&#x00F3;n sus principios y trataron de llevar a la pr&#x00E1;ctica sus orientaciones fundamentales. El documento, considerado mayoritariamente “nuestro modo de proceder en educaci&#x00F3;n “, dio sentido de identidad y unidad a los centros educativos dirigidos por los jesuitas, como lo hizo la vieja <italic>Ratio</italic>. Colegios y universidades tomaron un nuevo giro, claramente inspirado en las nuevas orientaciones, e introdujeron cambios que, por regla general, se tradujeron sobre todo en sus objetivos educativos, en las pol&#x00ED;ticas de admisi&#x00F3;n, en el estilo pedag&#x00F3;gico empleado, en sus programas de servicio a la comunidad y en su compromiso cristiano y enfoque pastoral.</p>

			<p>En 1993, vio la luz un nuevo documento, el “<italic>Paradigma Pedag&#x00F3;gico Ignaciano. Propuesta Pr&#x00E1;ctica”,</italic> instrumento para la aplicaci&#x00F3;n de las <italic>Caracter&#x00ED;sticas</italic> al terreno concreto del aula, a trav&#x00E9;s de una pr&#x00E1;ctica pedag&#x00F3;gica inspirada en la pedagog&#x00ED;a presente en los Ejercicios de Ignacio (Gil Coria, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1999</xref>, pp. 329-364). La influencia de estos dos documentos rebas&#x00F3; el &#x00E1;mbito de la propia Compa&#x00F1;&#x00ED;a, ya que fueron adoptados por muchas instituciones educativas dirigidas por instituciones de espiritualidad ignaciana. Progresivamente se abri&#x00F3; paso la distinci&#x00F3;n entre educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica” (directamente vinculada a la misi&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, la cual asume la &#x00FA;ltima responsabilidad institucional) y la ignaciana (basada en la visi&#x00F3;n y carisma de Ignacio e inspirada en los Ejercicios (O¨Neill y Dom&#x00ED;nguez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2001</xref>, pp. 1211-1212).</p>

			<p>En este proceso de reencuentro con la propia identidad, las <italic>Business Schools</italic> han desarrollado un papel muy relevante. Estos centros se han ido haciendo cada vez m&#x00E1;s conscientes de formar parte de una gran red jesu&#x00ED;tica com&#x00FA;n integrada por veintis&#x00E9;is centros en USA, veinticinco en Am&#x00E9;rica latina, siete en Europa, uno en el Medio Oriente, doce en la India y cinco en el Extremo Oriente. De su interacci&#x00F3;n creciente han ido surgiendo diversas asociaciones. Dos merecen, a nuestro parecer, especial atenci&#x00F3;n: <italic>Colleagues in Jesuit Business Education</italic> (CJBE) y la <italic>International Association of Jesuits Business Schools</italic> (IAJBS).</p>

			<p>La primera de ellas fue fundada por el P. Robert Spitzer en 1998, teniendo su primer encuentro en Seattle University. Naci&#x00F3; para el &#x00E1;mbito de los veintis&#x00E9;is centros de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic> de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en Norteam&#x00E9;rica. Recientemente se ha hecho internacional acogiendo a colegas de cualquier facultad de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a que quieran colaborar en sus actividades. La misi&#x00F3;n de la CJBE es promover el car&#x00E1;cter espec&#x00ED;fico de las escuelas jesu&#x00ED;ticas de <italic>business</italic> a trav&#x00E9;s de un intercambio de ideas respecto a los modos de proceder, programas, curr&#x00ED;culums, ense&#x00F1;anza, investigaci&#x00F3;n y servicio en la tradici&#x00F3;n ignaciana, cat&#x00F3;lica y human&#x00ED;stica. Esta asociaci&#x00F3;n, desde una misma valoraci&#x00F3;n compartida que aprecia la peculiaridad ya existente de las escuelas jesu&#x00ED;ticas de negocios como un hecho real, entiende que debe ser potenciado. Por ello, ha centrado su atenci&#x00F3;n en cuatro aspectos de la misi&#x00F3;n de &#x00E9;stas en sus sucesivos encuentros anuales: 1) el impacto de la vida espiritual en los l&#x00ED;deres, 2) la &#x00E9;tica basada en principios, 3) la justicia y responsabilidad social en las empresas y la vida econ&#x00F3;mica, y 4) el “service learning” en el curr&#x00ED;culum, comprendiendo por tal el m&#x00E9;todo de ense&#x00F1;anza que combina la instrucci&#x00F3;n en clase con un servicio comunitario significativo (Spitzer, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2010</xref>, p. VII). CJBE posee su propia revista, el <italic>Journal of Jesuit Business Education</italic>. Los trabajos que se publican en &#x00E9;l son ponencias presentadas y discutidas en los foros anuales. Se recogen de este modo resultados de investigaciones y reflexiones sobre temas que se consideran trascendentales para el devenir de los centros jesu&#x00ED;ticos de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic> hoy.</p>

			<p>Un estudio presentado en su XIIº encuentro anual que tuvo lugar en julio de 2009 en la Rockhurst University (Kansas City), sostiene que existe realmente una diferencia, reflejada en los modos y programas de las escuelas jesu&#x00ED;ticas norteamericanas, respecto a las escuelas con filiaci&#x00F3;n religiosa (cat&#x00F3;lica o no cat&#x00F3;lica), y las simplemente seculares. Considera ser hoy un dato incuestionable el hecho de que los programas de las escuelas jesu&#x00ED;ticas de <italic>business</italic> presentan rasgos de calidad y especificidad notables. Ahora bien, &#x00E9;stos pueden ser acentuados incorporando elementos de la pedagog&#x00ED;a y espiritualidad ignaciana en los programas. Se entiende adem&#x00E1;s que el hecho de pertenecer a una red nacional e internacional abre grandes oportunidades a cada uno de los centros. (Van Hise y Porco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2010</xref>).</p>

			<p>Esta es precisamente la tarea que le corresponde a la <italic>International Association of Jesuits Business Schools</italic> (IAJBS). Su misi&#x00F3;n se centra en promover la capacidad de los decanos y administradores de los diversos centros de liderar la creaci&#x00F3;n y transmisi&#x00F3;n de un nivel de conocimiento que permita preparar a los estudiantes para su vida profesional y su vocaci&#x00F3;n de ser l&#x00ED;deres empresariales en una econom&#x00ED;a global. En 1988, a partir del liderazgo de Thomas Bausch (Decano en Marquette), secundado por John Whooliham (Decano en Loyola Marymount) y Gregory Ulferts (Decano en Detroit) y el apoyo del P. Vincent Dominiuco (entonces Secretario de Educaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a) naci&#x00F3; esta organizaci&#x00F3;n. Desde 1993 viene celebrando un foro anual, desarroll&#x00E1;ndose en su seno una actividad m&#x00E1;s que considerable. Sin &#x00E1;nimo exhaustivo, podemos recoger que se han venido produciendo acuerdos de colaboraci&#x00F3;n en programas entre centros; intercambios de alumnos y de profesores; facilitaci&#x00F3;n de los estudios de doctorado, tanto a alumnos como a profesores en diferentes universidades ; encuentros para favorecer la innovaci&#x00F3;n en la docencia y la investigaci&#x00F3;n, se ha asesorado en el establecimiento de un centro de formaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en <italic>business</italic> en Pek&#x00ED;n, y se viene colaborando en las reflexiones estrat&#x00E9;gicas cara a fundar una escuela de negocios en &#x00C1;frica , y la constituci&#x00F3;n por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de una Universidad Virtual. Recientemente ha lanzado su propia revista, el <italic>Journal of Management for Global Sustainability</italic>.</p>

			<p>Cada uno de los centros de esta red as&#x00ED; articulada, comparte una procedencia, que es una raz&#x00F3;n de ser, y unos objetivos que deben estar en una necesaria relaci&#x00F3;n con la misi&#x00F3;n universitaria de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a. Este hecho ha abierto un debate, centrado especialmente en los EE.UU, sobre la pertinencia de considerar la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica como una “marca” diferenciada que habr&#x00ED;a que saber ofertar as&#x00ED; (Laczniak, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>). ¿No es &#x00E9;sta una designaci&#x00F3;n provocadora? La conexi&#x00F3;n con el mundo secular del marketing se hace evidente. En este contexto se entiende por marca “el nombre o s&#x00ED;mbolo que en virtud de sus propiedades o las asociaciones que entra&#x00F1;a posibilita una r&#x00E1;pida comunicaci&#x00F3;n a los consumidores”. A esta posici&#x00F3;n se le ha objetado que esta designaci&#x00F3;n centra excesivamente la atenci&#x00F3;n en esa necesaria dimensi&#x00F3;n de lo que es la educaci&#x00F3;n como producto final, y su relevancia en el llamado mercado, pero que se olvida de lo que significa la formaci&#x00F3;n human&#x00ED;stica en s&#x00ED;, y &#x00E9;sta es un elemento esencial en la tradici&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica. Otra reacci&#x00F3;n a esta postura viene a hacerse la pregunta de si establecer as&#x00ED; una marca jesu&#x00ED;tica en la educaci&#x00F3;n universitaria, diferenciada de la de educaci&#x00F3;n cat&#x00F3;lica, no equivale a distanciarse afectivamente de las visiones oficiales cat&#x00F3;licas en educaci&#x00F3;n superior (Van Hise y Porco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2010</xref>, p. 21).</p>

			<p>Si a pesar de las salvedades indicadas, admitimos la idoneidad de este t&#x00E9;rmino –marca- para expresar la especificidad com&#x00FA;n del proyecto educativo de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a hoy, tenemos que ser capaces de formular sus notas esenciales, saber c&#x00F3;mo incide esta educaci&#x00F3;n en sus estudiantes. Acudiendo al documento <italic>Las caracter&#x00ED;sticas de la educaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s</italic> podemos subrayar las m&#x00E1;s decisivas en nuestro &#x00E1;mbito de estudio. Estas ser&#x00ED;an: afirmar la bondad radical del mundo, aspirar a la excelencia, estar orientada hacia los valores; ayudar a la formaci&#x00F3;n total de cada persona; servir a la fe que realiza la justicia; pretender formar hombres y mujeres para los dem&#x00E1;s; e insistir en la atenci&#x00F3;n individual y en la preocupaci&#x00F3;n por cada persona (Van Hise y Porco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2010</xref>, p. 21).</p>

			<p>Recientemente en este punto ha adquirido notoriedad la obra de un ex jesuita que trabaj&#x00F3; luego en JP Morgan &amp; Co, Chris Lowney. En su opini&#x00F3;n hay una realidad de la que hay que partir: un centro de formaci&#x00F3;n en administraci&#x00F3;n dirigido por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s comparte unas caracter&#x00ED;sticas, las que expresa su marca, t&#x00E9;rmino que &#x00E9;l adopta con naturalidad. En su opini&#x00F3;n, esta es considerada, reconocida, rica, poderosa y muy relevante para los tiempos que corren. Hoy se siente una necesidad urgente de un liderazgo aut&#x00E9;ntico, no como el que soportamos ligado s&#x00F3;lo al estatus, posici&#x00F3;n jer&#x00E1;rquica, dinero y poder. Por ello entiende que la aportaci&#x00F3;n de la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica se hace irreemplazable. &#x00C9;sta es un proyecto que pretende la formaci&#x00F3;n de unos l&#x00ED;deres desde otra concepci&#x00F3;n y de otro modo. Busca lograr que quien ha sido excelentemente educado a nivel de contenidos manifieste una opci&#x00F3;n en favor de promover unas relaciones m&#x00E1;s justas sinti&#x00E9;ndose llamado a un compromiso personal con los valores ignacianos (Lowney, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2010</xref>).</p>

			<p>Este &#x00FA;ltimo punto merece una mayor atenci&#x00F3;n, ya que hay una dimensi&#x00F3;n contracultural en la espiritualidad ignaciana que no siempre es tomada en consideraci&#x00F3;n (Byron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2011</xref>). En los Ejercicios, Ignacio presenta la meditaci&#x00F3;n de las dos banderas: la de Lucifer y la de Cristo Nuestro Se&#x00F1;or. Record&#x00E9;moslas. El serm&#x00F3;n de Lucifer, dirigido a sus demonios que esparce en todos los &#x00E1;mbitos de la vida, es que &#x00E9;stos tienten primero a las personas de codicia de riqueza, para que f&#x00E1;cilmente vengan a vano honor del mundo, despu&#x00E9;s a crecida soberbia y de ah&#x00ED; a todos los otros vicios. El serm&#x00F3;n de Cristo Nuestro Se&#x00F1;or es traer a todos a suma pobreza espiritual, a deseo de oprobios y menosprecios, y, por &#x00FA;ltimo, a la humildad y con ella a todas las virtudes. En este punto radica lo que diferencia el principio ignaciano del liderazgo del secular, lo que lo distingue de la concepci&#x00F3;n propia de la cultura de este mundo. M&#x00E1;s a&#x00FA;n, seg&#x00FA;n San Ignacio, la consideraci&#x00F3;n atenta de los tres grados de humildad (el primero, obediencia a la voluntad de Dios; el segundo, la virtud de la indiferencia ante los binomios de salud/enfermedad, pobreza/riqueza, honor/deshonor; y la tercera, asemejarse a Cristo, pobre y humillado) significa eliminar el deseo personal como elemento decisivo en la configuraci&#x00F3;n de la vida. Dado que la humildad y el <italic>magis</italic> (la palabra latina usada por Ignacio para designar el esfuerzo extra, la respuesta generosa que se espera de los seguidores del Se&#x00F1;or, la pulsi&#x00F3;n por ser m&#x00E1;s de &#x00C9;l), junto al discernimiento son los elementos esenciales de la espiritualidad ignaciana y la tradici&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica, estos deben formar parte de la comprensi&#x00F3;n que se tiene de lo que es liderar, en un centro dirigido por los jesuitas. Manifestar con claridad estos contenidos, esta comprensi&#x00F3;n del liderazgo, expresa asimismo la excelencia que se pretende siempre en las instituciones de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en todas sus actuaciones. Lo m&#x00E1;s propio es lo m&#x00E1;s contracultural y esto es lo genuinamente ignaciano. Esta dimensi&#x00F3;n implica humildad, la noci&#x00F3;n de <italic>magis</italic> y un &#x00E9;nfasis en el proceso de discernimiento que ense&#x00F1;e a los estudiantes a prestar atenci&#x00F3;n tanto a la cabeza como al coraz&#x00F3;n en la toma de decisiones. ¿No estamos hablando de algo que va “m&#x00E1;s” all&#x00E1; del mero comportamiento &#x00E9;tico? &#x00C9;ste, como el valor en el soldado, se supone en nuestros licenciados, si bien exige obviamente tomar en consideraci&#x00F3;n la necesaria formaci&#x00F3;n en &#x00E9;tica empresarial (Byron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2010a</xref>).</p>

			<p>No hay una &#x00FA;nica f&#x00F3;rmula que exprese con total exclusividad la peculiaridad de la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica en empresariales. Sin embargo, el consenso que se ha ido produciendo en el seno de estas asociaciones entiende que el objetivo fundamental de esta educaci&#x00F3;n no es s&#x00F3;lo lograr formar directores de empresa t&#x00E9;cnicamente competentes. Esto es solamente parte de la misi&#x00F3;n. &#x00C9;sta debe reflejar tambi&#x00E9;n necesariamente el pensamiento social cat&#x00F3;lico, la espiritualidad ignaciana, y la visi&#x00F3;n moral que emana de la obra de San Ignacio. Se debe buscar comprometer a los estudiantes en la realidad del mundo de los negocios, con todas sus posibilidades y retos, de modo que se involucren constructivamente para servir al bien com&#x00FA;n.</p>

			<p>Como se ve la formaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica es una expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s de la formaci&#x00F3;n cat&#x00F3;lica. No pod&#x00ED;a ser de otra forma, pero si precisara esto una justificaci&#x00F3;n, basta con traer a colaci&#x00F3;n el &#x00FA;ltimo documento publicado por el Consejo Pontificio Justicia y Paz. Se puede decir que con &#x00E9;l, a partir de los contenidos establecidos por el papa Benedicto XVI en su enc&#x00ED;clica <italic>Caritas in Veritate</italic>, el Vaticano ha desarrollado algo as&#x00ED; como una gu&#x00ED;a de acci&#x00F3;n para los profesionales en el mundo empresarial. Su t&#x00ED;tulo es bien sugerente: “<italic>La Vocaci&#x00F3;n del L&#x00ED;der Empresarial. Una reflexi&#x00F3;n</italic>”. En &#x00E9;l, en perfecta continuidad con los &#x00FA;ltimos desarrollos en el pensamiento social cristiano, se explicita el hecho de que en el origen de la actividad econ&#x00F3;mica hay una llamada, una vocaci&#x00F3;n. Esta es tan noble como cualquier otra, y adem&#x00E1;s de gran importancia social ya que contribuye decisivamente al bien com&#x00FA;n de la sociedad. A los empresarios y dirigentes empresariales les compete la tarea de crear riqueza, posibilitando as&#x00ED; la lucha contra la pobreza. El lograr este noble objetivo, haciendo todas sus labores adecuadamente, es de gran m&#x00E9;rito (De la Iglesia Viguiristi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2012</xref>).</p>

		</sec>
			
		<sec id="S5">
			
			<title>REFLEXI&#x00D3;N SOBRE SUS MOTIVOS JUSTIFICATIVOS</title>

			<p>Hemos dado a los retos a los que se enfrenta el sistema jesu&#x00ED;tico de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic> un tratamiento com&#x00FA;n. Esto no deja de merecer una justificaci&#x00F3;n. Estamos considerando una red con centros en el primer y en el tercer mundo; en Occidente y en el Extremo Oriente, pasando por el L&#x00ED;bano, y que est&#x00E1; hoy considerando establecerse en &#x00C1;frica y en Vietnam. Hablamos en consecuencia de una red de m&#x00E1;s de 70 miembros. Quiz&#x00E1; la globalizaci&#x00F3;n, que nos acerca y uniforma, hace tambi&#x00E9;n que gran parte de la problem&#x00E1;tica con la que se enfrentan todos ellos sea com&#x00FA;n, si bien se dan realidades espec&#x00ED;ficas que suponen condicionamientos que hacen necesaria una atenci&#x00F3;n.</p>

			<p>De todos modos, el reto com&#x00FA;n es insuflar alma a nuestros programas. A menudo nuestros centros son percibidos como lugares en los que se ofrece una excelente formaci&#x00F3;n. Algunos son muy reconocidos socialmente, y ocupan incluso lugares de honor en los famosos rankings. La reputaci&#x00F3;n de la red est&#x00E1; fuera de dudas; pero lo que se cuestiona es si son capaces de expresar sus declaraciones de identidad, sus ra&#x00ED;ces jesu&#x00ED;ticas y eclesiales. Las cr&#x00ED;ticas vienen a centrarse en el hecho de que no siempre se puede apreciar el propio proyecto educativo de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a diferenciado en concreciones, y que todo se resuelve en ser un centro m&#x00E1;s que nutre y se nutre del capitalismo. Se nos dice que muchos de nuestros programas, sobre todo a nivel de posgrado, son exclusivos y car&#x00ED;simos sin parecer diferenciarse en nada de los ofrecidos por instituciones seculares con los que se compite. ¿No evidencia esto que lo que se persigue realmente es hacer negocio y ganar prestigio?</p>

			<p>Como vemos las cr&#x00ED;ticas arrecian. Se viene a decir que el alumno que sale de los centros dirigidos por la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, puede acabar f&#x00E1;cilmente siendo un especulador o un ejecutivo, ego&#x00ED;sta y despreocupado del bien de la sociedad, al que se le ha preparado cuidadosamente para la guerra en los negocios. La crisis actual adem&#x00E1;s ha evidenciado el contenido de la educaci&#x00F3;n dada en &#x00E1;reas como las finanzas, con toda una ingenier&#x00ED;a a su servicio que ha estado en el origen de la crisis actual que padecemos.</p>

			<p>¿Cu&#x00E1;nto hay de verdad y cu&#x00E1;nto de exageraci&#x00F3;n en estas afirmaciones tan aceradas y duras? Corresponde saber escucharlas y reaccionar positivamente a lo que denuncian certeramente. Con todo, hay que saber valorar lo que se hace teniendo bien presentes las dificultades que entra&#x00F1;a esta misi&#x00F3;n. La educaci&#x00F3;n se ofrece, y el que haya quienes hacen o&#x00ED;dos sordos a sus contenidos m&#x00E1;s contraculturales no debe sorprender ni desanimar. Si en alg&#x00FA;n &#x00E1;mbito la tentaci&#x00F3;n al materialismo y al ego&#x00ED;smo se hace especialmente fuerte es en el mundo de los negocios. En &#x00E9;l reina la mundanidad.</p>

			<p>En un mundo tan secularizado, sin casi jesuitas en sus claustros, sobre todo en Europa y Am&#x00E9;rica, el transmitir los anhelos fundacionales a los alumnos es una labor ardua y dif&#x00ED;cil, pero fundamental. Exige elegir y formar al claustro de profesores en los contenidos del ideario. Supuesta una s&#x00F3;lida formaci&#x00F3;n &#x00E9;tica, los contenidos del pensamiento social cristiano deben empapar la visi&#x00F3;n desde la que se orienten las diversas disciplinas excelentemente impartidas. Adem&#x00E1;s, la tradici&#x00F3;n pedag&#x00F3;gica de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a debe estar presente en las aulas. La marca de la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica debe dejar marcas en los alumnos. Esto es mucho m&#x00E1;s que jugar con las palabras. Ahora bien, formar l&#x00ED;deres cristianos desde el molde ignaciano supone ser capaces de transmitir una espiritualidad en un mundo muy poco receptivo. Como se ve, estamos ante todo un desaf&#x00ED;o. Algo que en la tradici&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a nunca se ha eludido. En su historia siempre ha afrontado las dificultades.</p>

			<p>La pregunta con la que comenz&#x00E1;bamos este trabajo era si hab&#x00ED;a una aut&#x00E9;ntica raz&#x00F3;n que justificara de una manera natural el que la Compa&#x00F1;&#x00ED;a sea responsable de tantos centros de formaci&#x00F3;n en ciencias empresariales hoy por todo el mundo. Nos pregunt&#x00E1;bamos si su presencia en los campus de sus universidades tiene sentido, ya que responde a una necesaria concreci&#x00F3;n de su misi&#x00F3;n universitaria. En nuestra opini&#x00F3;n, la respuesta es afirmativa. M&#x00E1;s a&#x00FA;n: rotundamente afirmativa. La educaci&#x00F3;n universitaria ha desempe&#x00F1;ado ininterrumpidamente un papel muy significativo entre las actividades apost&#x00F3;licas de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a desde el tiempo de San Ignacio. Ello es debido a su gran potencial para lograr ejercer un serio impacto en la sociedad. Valga recordar c&#x00F3;mo el fundador consideraba la educaci&#x00F3;n de las personas con responsabilidades, la nobleza de su &#x00E9;poca. Ve&#x00ED;a en ello la posibilidad de ser eficaces para lograr llevar la sociedad hacia el bien. Las &#x00FA;ltimas congregaciones de la orden han reafirmado la importancia de este ministerio. El que la Compa&#x00F1;&#x00ED;a haya estado presente, desde los inicios del siglo XX, en esta &#x00E1;rea de formaci&#x00F3;n en <italic>business</italic>, responde a esta l&#x00F3;gica. Pocas &#x00E1;reas de estudio y de actividad pueden llegar m&#x00E1;s cerca de lo que constituye el coraz&#x00F3;n de la sociedad que la que designamos con el t&#x00E9;rmino gen&#x00E9;rico de <italic>business</italic>.</p>

			<p>Ignacio quiso que sus seguidores leyeran siempre los signos de los tiempos, que discernieran as&#x00ED; su misi&#x00F3;n y dirigieran su acci&#x00F3;n hacia las instituciones de la sociedad donde realmente las personas se encuentran, donde el impacto alcanza a una buena parte de ellas, donde los resultados son durables, y donde hay mayor necesidad. As&#x00ED; lo dej&#x00F3; escrito. Son bien conocidas sus formulaciones en la Parte S&#x00E9;ptima de las Constituciones. Todas ellas son relevantes y aplicables para nuestro prop&#x00F3;sito de justificar la presencia de los programas de formaci&#x00F3;n empresarial en las universidades de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a (Cons. 622):</p>

							<list list-type="order">
									<list-item>
										<p>Considerar en qu&#x00E9; &#x00E1;mbito se siente mayor necesidad.</p>
									</list-item>
									<list-item>
										<p>Comprobar previamente si hay esperanza razonable de lograr fruto.</p>
									</list-item>
									<list-item>
										<p>Dado que “el bien cuanto m&#x00E1;s universal es m&#x00E1;s divino”, privilegiar las obras con quienes vayan a influir m&#x00E1;s en la sociedad ya que as&#x00ED; es esperable un deseable efecto multiplicador.</p>
									</list-item>
									<list-item>
										<p>Acudir all&#x00ED; donde se sintiese m&#x00E1;s asentada la mentalidad contraria.</p>
									</list-item>
								</list>

			<p>Respecto al primer criterio, en un mundo tan marcado por la actuaci&#x00F3;n de las empresas, creemos que queda fuera de toda duda la urgencia –siempre sentida- de formar profesionales competentes que est&#x00E9;n imbuidos de una aut&#x00E9;ntica mentalidad cristiana. Por lo que se refiere al segundo criterio, experiencias como la econom&#x00ED;a de comuni&#x00F3;n, referidas por el propio Benedicto XVI en su enc&#x00ED;clica <italic>Caritas in veritate</italic>, el cooperativismo de Mondrag&#x00F3;n desarrollado desde la inspiraci&#x00F3;n del P. Arizmendiarrieta, y tantas otras experiencias, muestran que otros modos y otra econom&#x00ED;a es posible, que la utop&#x00ED;a puede echar ra&#x00ED;ces aqu&#x00ED;. ¿Qu&#x00E9; decir del tercer y cuarto criterio? La empresa es una instituci&#x00F3;n esencial en la sociedad. Es el medio por el que se proveen bienes y servicios que afectan al nivel de vida de todos, a la par que sus actuaciones afectan a muchos y diversos grupos, los <italic>stakeholders</italic>. Hoy su centralidad en la vida es tal que las actividades empresariales en este mundo en creciente globalizaci&#x00F3;n no conocen l&#x00ED;mites geogr&#x00E1;ficos, pol&#x00ED;ticos ni culturales. Su capacidad para servir a la humanidad adquiere su mejor expresi&#x00F3;n cuando desarrollan sus acciones eficaz y responsablemente. Cuando son regidas sin &#x00E9;tica sus actividades son sumamente distorsionantes. Apostar por la adecuada formaci&#x00F3;n de l&#x00ED;deres empresariales es optar por la preparaci&#x00F3;n de agentes multiplicadores del bien en la sociedad. Ignacio alud&#x00ED;a a personas grandes y citaba a pr&#x00ED;ncipes, se&#x00F1;ores y magistrados o administradores de justicia (Cons. 622). Sin duda, junto a esos administradores de justicia hoy incluir&#x00ED;a a los administradores de empresa, sean estos de una pyme o de una multinacional. Hoy, quiz&#x00E1; m&#x00E1;s que nunca se echa en falta un clima en las actividades econ&#x00F3;mico empresariales en el que florezcan las aut&#x00E9;nticas virtudes, aquellas frontalmente opuestas a la venalidad, el arribismo y la avaricia. La mentalidad mundana en el mundo de la econom&#x00ED;a lo empapa pr&#x00E1;cticamente todo. Quiz&#x00E1;s su consagraci&#x00F3;n m&#x00E1;s rotunda es la de un ultraliberalismo ajeno a toda sensibilidad social. A este prop&#x00F3;sito conviene recordar cu&#x00E1;l es la postura del pensamiento social cristiano al respecto. Este desde sus inicios ha marcado sus distancias con &#x00E9;l.</p>

			<p>¿No han quedado satisfechos los cuatro criterios de Ignacio? A nuestro parecer as&#x00ED; ha sido, y dir&#x00ED;amos que con toda naturalidad y claridad.</p>

			<p>Recog&#x00ED;amos m&#x00E1;s arriba de entre las caracter&#x00ED;sticas de la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica aquellas m&#x00E1;s relevantes para la formaci&#x00F3;n en el &#x00E1;rea empresarial. Encabezaba la lista “afirmar la bondad radical del mundo”. A este respecto es muy ilustrativa la visi&#x00F3;n expresada en el documento, ya aludido, <italic>La vocaci&#x00F3;n del l&#x00ED;der empresarial</italic>. Su contenido se puede sintetizar en los siguientes puntos:</p>
			
						<list list-type="order">
								<list-item>
									<p>Cuando las empresas y los mercados, siendo estos regulados adecuadamente por los gobiernos, funcionan bien, contribuyen de un modo irremplazable al bienestar material y espiritual de la sociedad. La experiencia reciente, con la crisis econ&#x00F3;mica desatada en los mercados financieros, ha evidenciado hasta qu&#x00E9; punto, cuando esto no se da, el da&#x00F1;o causado es enorme.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Nuestro tiempo experimenta cambios trascendentales al desarrollarse la globalizaci&#x00F3;n, las tecnolog&#x00ED;as de la informaci&#x00F3;n y el predominio de la econom&#x00ED;a financiera. Todo ello, junto a innegables beneficios, conlleva problemas como la acentuaci&#x00F3;n de las desigualdades, la deslocalizaci&#x00F3;n de las empresas, la inestabilidad financiera y todo un conjunto de obst&#x00E1;culos que parecen impedir el logro del bien com&#x00FA;n a escala global. Con todo, los l&#x00ED;deres empresariales en cuanto est&#x00E9;n guiados por los principios de la &#x00E9;tica social, y aquellos que sean cristianos, por el Evangelio, siempre podr&#x00E1;n contribuir a la consecuci&#x00F3;n del bien com&#x00FA;n.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Las dificultades para contribuir con su labor de “<italic>servir</italic>” al bien com&#x00FA;n provienen de una multiplicidad de factores: la falta del imperio de la ley, la corrupci&#x00F3;n, la avaricia y la pobre administraci&#x00F3;n de los recursos; pero, a nivel personal, la mayor dificultad es aceptar llevar una vida dividida. La divisi&#x00F3;n entre la fe y la pr&#x00E1;ctica profesional diaria puede conducir a expresar una lamentable devoci&#x00F3;n al &#x00E9;xito mundano. El camino alternativo basado en la fe, “un liderazgo de servicio”, provee una perspectiva que ayuda a equilibrar las exigencias del mundo de los negocios con los principios de la &#x00E9;tica social. Esto se da a tres niveles: ver, juzgar y actuar.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Ver los signos de los tiempos implica considerar cuatro factores. Estos son en s&#x00ED; ambiguos: la globalizaci&#x00F3;n, el desarrollo de las comunicaciones, el de la econom&#x00ED;a financiera y el auge del individualismo. Hoy tenemos m&#x00E1;s bienes personales y menos comunes. Los valores se han hecho relativos y los derechos m&#x00E1;s importantes que las obligaciones. El objetivo de alcanzar el bien com&#x00FA;n, a menudo, se diluye y acaba perdi&#x00E9;ndose.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Juzgar la realidad. Las buenas decisiones empresariales son aquellas que fundamentan los principios del respeto a la dignidad humana, su contribuci&#x00F3;n al bien de la sociedad y haber comprendido la econom&#x00ED;a como una comunidad de personas. Esto lleva a que se produzcan bienes que satisfagan aut&#x00E9;nticas necesidades humanas de un modo responsable, con una organizaci&#x00F3;n que reconozca la dignidad de los trabajadores desde el principio de subsidiariedad, logrando una riqueza sostenible que se distribuya justamente, esto es, desde unos precios, salarios, beneficios e impuestos justos.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Los l&#x00ED;deres empresariales pueden llevar sus aspiraciones a la pr&#x00E1;ctica cuando siguen su vocaci&#x00F3;n integrando virtudes y principios &#x00E9;ticos en su trabajo diario, superando as&#x00ED; toda compartimentaci&#x00F3;n en sus vidas. De este modo, quienes mucho han recibido, dan, devuelven asimismo mucho a la comunidad. Crean as&#x00ED; posibilidades de que nuestro mundo sea un lugar mejor. Su sabidur&#x00ED;a pr&#x00E1;ctica les permite responder a los retos: verlos, juzgarlos seg&#x00FA;n principios iluminados por el Evangelio, y actuar como creyentes que sirven a Dios.</p>
								</list-item>
							</list>

			<p>En este trascendental documento, la referencia al bien com&#x00FA;n es central. Se toma de &#x00E9;l la definici&#x00F3;n del Concilio Vaticano II en la <italic>Constituci&#x00F3;n pastoral Gaudium et Spes</italic> nº 26: “<italic>la suma de todas las condiciones sociales que permiten a los ciudadanos, como grupo o como individuos, alcanzar su logro m&#x00E1;s completa y f&#x00E1;cilmente. El bien com&#x00FA;n comprende y soporta todos los bienes necesitados para permitir a cada ser humano y todos los seres humanos desarrollarse, individual y comunitariamente</italic>”. Lo citado es clave para nuestro prop&#x00F3;sito, ya que la referencia es di&#x00E1;fana a la necesidad tambi&#x00E9;n de bienes materiales. De ah&#x00ED; la conclusi&#x00F3;n rotunda. En su n&#x00FA;mero 25 leemos: “Business are therefore essential to the Commom Good”.</p>

			<p>Servir al bien com&#x00FA;n es actuar en la l&#x00F3;gica del don, tal como se expone en la <italic>Caritas in veritate</italic>, es generar, en condiciones propias de los seres humanos, bienes que satisfacen aut&#x00E9;nticas necesidades humanas. Esta reflexi&#x00F3;n de <italic>Iustitia et pax</italic> se hace as&#x00ED; eco de la <italic>Quadragesimo Anno</italic> y su visi&#x00F3;n del buen empresario, aquel que es creador de bienes para el bienestar de los otros. Llegados a este punto, no puede a nadie extra&#x00F1;ar la referencia a los pobres, a esa expresi&#x00F3;n fundamental de la solidaridad, siempre explicitada en el pensamiento social cristiano.</p>

			<p>A nuestro entender no tiene el m&#x00E1;s m&#x00ED;nimo sentido contraponer la marca jesu&#x00ED;tica en educaci&#x00F3;n a la eclesial. No se trata de dos realidades sustancialmente diferenciadas. Al contrario, aquella es una expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s, desde un carisma, de la educaci&#x00F3;n cat&#x00F3;lica. La Compa&#x00F1;&#x00ED;a lleva casi 500 a&#x00F1;os educando a aquellos de los que se espera fundadamente que puedan, desde su actuaci&#x00F3;n en las instituciones m&#x00E1;s dominantes, extender el bien. Por ello, en el &#x00E1;mbito empresarial apuesta por la educaci&#x00F3;n de l&#x00ED;deres que entienden su profesi&#x00F3;n como el desarrollo de su vocaci&#x00F3;n de servicio. El documento de <italic>Justicia y Paz</italic> habla de esto, de administradores que sean un don para los otros. Las visiones concuerdan. Preparar dirigentes de empresa, recu&#x00E9;rdese la visi&#x00F3;n del P. Errandonea, requiere formar la mente, el coraz&#x00F3;n y el esp&#x00ED;ritu.</p>

			<p>Qui&#x00E9;n tenga una preparaci&#x00F3;n excelente en las diversas disciplinas incluidas en el curriculum de <italic>business</italic>, algo innegociable en la formaci&#x00F3;n que pretende dar la Compa&#x00F1;&#x00ED;a dada su opci&#x00F3;n por la excelencia, apreciar&#x00E1; la verdad y la luz que &#x00E9;stas ofrecen y cooperar&#x00E1;n con todo lo bueno que su conocimiento permitan emprender. Ser&#x00E1;n capaces de ayudar competentemente al bien de la sociedad. Este hecho debe subrayarse, ya que una vez que el dirigente formado asume sus responsabilidades, se ver&#x00E1; en la necesidad de ejecutar decisiones en el horizonte del logro del mayor bien posible. El impacto de las organizaciones empresariales en nuestras vidas no se puede subestimar. La jornada laboral absorbe a diario una buena parte de nuestra vida. Sin unas condiciones sanas y justa, el trabajo en vez de ser una bendici&#x00F3;n pasa a ser un aut&#x00E9;ntico infierno. El que desde la direcci&#x00F3;n de las empresas se reconozca la dignidad de todos en el trabajo, expresa una comprensi&#x00F3;n de &#x00E9;stas como una comunidad. Una vez m&#x00E1;s, recordamos el ideario del P. Errandonea.</p>

			<p>M&#x00E1;s a&#x00FA;n. El graduado de una escuela jesu&#x00ED;tica debe ser muy sensible en un punto hoy m&#x00E1;s crucial que nunca, el hecho de que la creaci&#x00F3;n de riqueza es una trascendental aportaci&#x00F3;n al bien com&#x00FA;n. Su gesti&#x00F3;n debe garantizar unos salarios justos que posibiliten un bienestar de sus empleados y sus familias, as&#x00ED; como unos beneficios adecuados que reviertan en quienes han invertido, garantiz&#x00E1;ndose as&#x00ED; la pervivencia de la empresa. La pobreza en el mundo solo ser&#x00E1; vencida creando riqueza a partir de una mentalidad que la entiende destinada a todos. Es la que encarnan los hombres que sienten que su misi&#x00F3;n es ser para los dem&#x00E1;s. Lograr que los desheredados accedan a un empleo digno y a los bienes y servicios que necesitan es el &#x00FA;nico modo de abolir la miseria. Esto exige una mentalidad y una inspiraci&#x00F3;n a partir de una competencia adquirida en la formaci&#x00F3;n. El papel en los estudios de las experiencias de servicio comunitario se hace, en este &#x00E1;mbito, muy relevante.</p>

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			<title>CONCLUSI&#x00D3;N</title>

			<p>Creemos que cuanto hemos expuesto justifica la presencia de las facultades de Ciencias Empresariales en los campus de las universidades de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a. M&#x00E1;s a&#x00FA;n, tal y como dec&#x00ED;a el P. Davis &#x00E9;stas les son necesarias para el adecuado desarrollo de su misi&#x00F3;n. En diciembre de 1960, recogiendo la indicaci&#x00F3;n del P. Provincial –el P. Marina– de que todos se tomaran como propia la tarea de formar sobre todo a los alumnos en doctrina social, escrib&#x00ED;a el P. Errandonea: “insist&#x00ED; en lo que pod&#x00ED;amos llamar Declaraci&#x00F3;n de Principios, exponiendo -cosa que en esos momentos cre&#x00ED;a muy necesaria- nuestra aspiraci&#x00F3;n primordial de formar hombres y directivos humanos y cristianos, excelentes como t&#x00E9;cnicos, como hombres y como cristianos. Si esto no lo logramos ¡hemos arado en el mar!" (Pinedo Iparraguirre, 2006, p. IV).</p>

			<p>El planteamiento de la educaci&#x00F3;n jesu&#x00ED;tica es sumamente rico y ambicioso. No es poco lo que se pretende. Una excelencia en docencia y en investigaci&#x00F3;n, una formaci&#x00F3;n en valores, una presencia de la &#x00E9;tica y de la sociolog&#x00ED;a cristiana, y una visi&#x00F3;n del liderazgo y de la pedagog&#x00ED;a acorde al esp&#x00ED;ritu de los Ejercicios. Que tantos centros de formaci&#x00F3;n para administrar las empresas, tan diversos pero con elementos sustanciales tan comunes, puedan decirse jesu&#x00ED;ticos, ser&#x00E1; siempre un logro, ya que el reto es considerable. Al fin y al cabo se trata de que la Compa&#x00F1;&#x00ED;a los reconozca como una obra apost&#x00F3;lica propia, y eval&#x00FA;e esta concreci&#x00F3;n de su apostolado intelectual positivamente. Esto se viene acentuando dada la orientaci&#x00F3;n cada vez m&#x00E1;s eclesial y jesu&#x00ED;tica de estos centros, ya que su presencia en esta &#x00E1;rea, creemos haberlo mostrado, es totalmente natural y necesaria.</p>

			<p>Perm&#x00ED;tasenos acabar recogiendo la formulaci&#x00F3;n de su misi&#x00F3;n hoy de la primera <italic>Business School</italic> de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, la fundada en Saint Louis por el P. Davis: “Excellence in business education inspired by the Jesuits ideals of educating the whole person, seeking truth, and serving the others”.</p>
			
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