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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.782n6011</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2016.782n6011</article-id>
			 
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				<subject>UNIVERSIDADES JESUITAS. CULTURA, CIENCIA, COMPROMISO Y FRONTERA / JESUIT UNIVERSITIES. CULTURE, SCIENCE, COMMITMENT AND BORDER</subject>
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				<article-title>Educaci&#x00F3;n y compromiso: las universidades jesuitas en Centroam&#x00E9;rica</article-title>
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					<trans-title><italic>Education and commitment: Jesuit universities in Central America</italic></trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Educaci&#x00F3;n y compromiso: las universidades jesuitas en Centroam&#x00E9;rica</alt-title>
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					 <surname>G&#x00F3;mez D&#x00ED;ez</surname>
					 <given-names>Francisco Javier</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad Francisco de Vitoria</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1"><email xlink:href="j.gomez.prof@ufv.es">j.gomez.prof@ufv.es</email></corresp>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
				<month>12</month>
				<year>2016</year>
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			<year>2016</year>
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			<volume>192</volume>
			<issue>782</issue>
			
			<elocation-id>a366</elocation-id>

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				<date date-type="received">
					<day>04</day>
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					<year>2014</year>
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					<month>08</month>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2016 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2016</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Este art&#x00ED;culo analiza a partir, muy especialmente, de las declaraciones p&#x00FA;blicas de sus responsables, c&#x00F3;mo han definido las universidades jesuitas centroamericanas su misi&#x00F3;n, con la intenci&#x00F3;n de intentar explicar por qu&#x00E9; surge en conflicto con el inicial objetivo fundacional de las universidades y, al tiempo, considerar los l&#x00ED;mites y contradicciones de este esfuerzo.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>An analysis of how Central American Jesuit Universities have defined their mission, with a particular focus on the public declarations of their leading figures. The aim is to explain why this mission contradicts the objectives initially established by these universities, while pointing out the limits and contradictions involved.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Universidad</kwd>
				<kwd>Centroam&#x00E9;rica</kwd>
				<kwd>Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s</kwd>
				<kwd>Religi&#x00F3;n y pol&#x00ED;tica</kwd>
				<kwd>Teolog&#x00ED;a de la liberaci&#x00F3;n</kwd>
			</kwd-group>
			
						
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>University</kwd>	
				<kwd>Central America</kwd>
				<kwd>Society of Jesus</kwd>
				<kwd>Religion and Politics</kwd>
				<kwd>Liberation Theology</kwd>
			</kwd-group>
			
		
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title/>
		
			<p>Cuando la Viceprovincia Centroamericana de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s, erigida en 1936, se independiz&#x00F3; de Castilla, en 1958, superaba los 150 sujetos y contaba, entre otros centros, con cuatro colegios, una academia gratuita de formaci&#x00F3;n profesional y cinco escuelas primarias gratuitas. (G&#x00F3;mez D&#x00ED;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1996</xref>) Pretend&#x00ED;a, adem&#x00E1;s, abrir una universidad, con facultades en tres pa&#x00ED;ses: El Salvador, Guatemala y Nicaragua. En un momento de optimismo desarrollista y esperanza puesta en la colaboraci&#x00F3;n con el Estado, ser&#x00ED;a la culminaci&#x00F3;n de un &#x00E9;xito —la consolidaci&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en Centroam&#x00E9;rica— y, al mismo tiempo, una instituci&#x00F3;n de car&#x00E1;cter regional, que contribuyera a la integraci&#x00F3;n formando profesionales y dirigentes pol&#x00ED;ticos para el naciente Mercado Com&#x00FA;n Centroamericano.</p>

			<p>Diversos problemas legales y resistencias de car&#x00E1;cter nacionalista fragmentaron el proyecto, naciendo tres universidades independientes: en 1961 la <italic>Universidad Centroamericana</italic> (UCA) en Nicaragua; en 1962 la <italic>Universidad Rafael Land&#x00ED;var</italic> (URL), en Guatemala, y en 1965 la <italic>Universidad Centroamericana Jos&#x00E9; Sime&#x00F3;n Ca&#x00F1;as</italic> (USC), en el Salvador. En su origen hab&#x00ED;an confluido el antiguo inter&#x00E9;s de los jesuitas por ampliar sus actividades en el mundo universitario<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref> y los deseos de diversos grupos de padres que, tras matricular a sus hijos en colegios privados, deseaban que se estableciera una universidad semejante; familias pudientes que no quer&#x00ED;an o no pod&#x00ED;an enviar a sus hijos a estudiar al extranjero y deseaban ver satisfecha su necesidad de cualificaci&#x00F3;n, en una &#x00E9;poca de <italic>exitoso desarrollismo</italic>, lejos de las universidades p&#x00FA;blicas, de cuya calidad dudaban, al tiempo que se hac&#x00ED;a cada vez m&#x00E1;s presente en ellas la politizaci&#x00F3;n izquierdista.</p>

			<p>Con el decidido apoyo de la &#x00E9;lite empresarial, la Compa&#x00F1;&#x00ED;a abre tres universidades contra el monopolio, y pese a la resistencia, de la universidad p&#x00FA;blica. Universidades que prolongan una larga tradici&#x00F3;n educativa, se definen apol&#x00ED;ticas y se caracterizan por un <italic>elitismo profesionalizante mitigado</italic>. Desde el principio la USC se defini&#x00F3; como corporaci&#x00F3;n no lucrativa de utilidad p&#x00FA;blica y busc&#x00F3; en Jos&#x00E9; Sime&#x00F3;n Ca&#x00F1;as —pr&#x00F3;cer emancipador de los esclavos— un s&#x00ED;mbolo para un proyecto. Al igual que las otras dos, define sus objetivos en pro del desarrollo econ&#x00F3;mico y social de Centroam&#x00E9;rica, multiplicando las carreras t&#x00E9;cnicas y las becas, proclamando un esp&#x00ED;ritu de colaboraci&#x00F3;n con el Estado, cuyas universidades ten&#x00ED;an dificultades para satisfacer la creciente demanda formativa. Seg&#x00FA;n el P. Florentino Idoate, buscaban formar hombres de personalidad fuerte, esp&#x00ED;ritu de investigaci&#x00F3;n, deseo de verdad y preocupaci&#x00F3;n por el bien social, hombres privilegiados que, por haber recibido m&#x00E1;s cultura, deber&#x00ED;an ser gu&#x00ED;as natos de los dem&#x00E1;s (Mantilla, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1965</xref>).</p>

			<p>Pese al esfuerzo inicial por mitigar el elitismo, no cabe menospreciar la transformaci&#x00F3;n posterior. En pocos a&#x00F1;os —olvidemos, por un momento, la diferencia entre las tres universidades— van a redefinir su misi&#x00F3;n: “contribuir universitariamente al diagn&#x00F3;stico de la real situaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s, al an&#x00E1;lisis de las causas que motivan esa situaci&#x00F3;n, a su enjuiciamiento cr&#x00ED;tico y a la propuesta de soluciones eficaces. Una situaci&#x00F3;n que no es s&#x00F3;lo de subdesarrollo sino de positiva injusticia. La universidad, por tanto, no puede no estar por un urgente y profundo cambio social” (Consejo Superior Universitario de la USC, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1973</xref>).</p>

			<p>El cambio no fue accidental, sino esencial y conflictivo. Respond&#x00ED;a al dinamismo de la vocaci&#x00F3;n universitaria, a la inspiraci&#x00F3;n cristiana y a los acontecimientos. <italic>¿Qu&#x00E9; estaba pasando? </italic></p>

		</sec>
			
		<sec id="S2">
			
			<title>FACTORES DE TRANSFORMACI&#x00D3;N DEL PROYECTO INICIAL</title>

			<p>Mientras el panorama internacional se ve&#x00ED;a marcado por el creciente influjo de la ideolog&#x00ED;a comunista, el atractivo de la experiencia cubana, las llamadas a la distensi&#x00F3;n, la popularidad de la teor&#x00ED;a de la dependencia y, tras el fracaso de la Alianza para el Progreso, el cuestionamiento de la imagen internacional de EE.UU., y el centroamericano por las transformaciones impulsadas por las pol&#x00ED;ticas desarrollistas y las limitaciones sociales de &#x00E9;stas, la iglesia vive una profunda transformaci&#x00F3;n. Hab&#x00ED;a implementado, desde los a&#x00F1;os treinta en Centroam&#x00E9;rica y, a&#x00F1;os antes, en otras rep&#x00FA;blicas, un esfuerzo de reconstrucci&#x00F3;n institucional para recuperar el espacio social que el triunfo liberal le hab&#x00ED;a arrebatado, convencida de que, en la medida en la que pudiera actuar con libertad, el pueblo, profundamente cat&#x00F3;lico, responder&#x00ED;a adecuadamente. La mejor&#x00ED;a fue muy significativa, y la Viceprovincia jesuita centroamericana lo manifiesta, pero, ya a finales de los a&#x00F1;os cincuenta, la Iglesia empez&#x00F3; a interrogarse sobre el acierto de las l&#x00ED;neas seguidas. La <italic>Acci&#x00F3;n Cat&#x00F3;lica</italic> fue lo m&#x00E1;s cuestionado<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>, pero no lo &#x00FA;nico; los sindicatos cristianos, las mismas obras de caridad y los colegios y universidades sufren una suerte parecida.</p>

			<p>Desde 1930 se hab&#x00ED;a dado una profunda transformaci&#x00F3;n en la estructura demogr&#x00E1;fica americana, con un significativo aumento de la poblaci&#x00F3;n urbana que, al tiempo que increment&#x00F3; o hizo m&#x00E1;s visible la pobreza, plante&#x00F3; a la Iglesia el problema de c&#x00F3;mo mantener la lealtad de una poblaci&#x00F3;n de cuyo catolicismo nadie hab&#x00ED;a dudado hasta entonces. Mientras en las ciudades ganan apoyos los partidos de izquierdas y crecen espectacularmente los fieles protestantes y pentecostales, se multiplica la sensaci&#x00F3;n de inseguridad en el seno de la Iglesia cat&#x00F3;lica, cuando la asistencia a misa desciende y siguen escaseando los agentes de pastoral.</p>

			<p>La consolidaci&#x00F3;n institucional de la Iglesia y la mejor&#x00ED;a de sus relaciones con los gobiernos introdujeron un elemento de responsabilidad ante la realidad social. La crisis no se gener&#x00F3; directamente en la frustraci&#x00F3;n del reformismo basado en la movilizaci&#x00F3;n del laicado cat&#x00F3;lico, sino en la aparici&#x00F3;n de un sentimiento de responsabilidad, que hab&#x00ED;a sido totalmente extra&#x00F1;o a la generaci&#x00F3;n de 1930: una Iglesia que se sent&#x00ED;a d&#x00E9;bil, perseguida<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>, impotente y, por tanto, irresponsable de la situaci&#x00F3;n social. La &#x00E9;poca de las persecuciones parece superada y la Iglesia, que impulsada por su debilidad y su marginaci&#x00F3;n hab&#x00ED;a buscado el entendimiento con los gobiernos, constata los frustrantes resultados de esta actitud y los inconvenientes de vincularse en exceso a &#x00E9;stos.</p>

			<p>Habr&#x00ED;a que rastrear, hasta d&#x00F3;nde —y por qu&#x00E9; razones—, se remonta, en la edad contempor&#x00E1;nea, el cuestionamiento de los ministerios educativos; sus ra&#x00ED;ces son profundas. “No faltan —escribe el P. Janssens en <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1947</xref>— quienes dudan de que conserve en nuestros d&#x00ED;as tan dif&#x00ED;ciles este ministerio toda su eficacia y si no convendr&#x00ED;a m&#x00E1;s bien, dejando o quitando importancia a los colegios, entregarse por completo al apostolado m&#x00E1;s directo, particularmente entre los obreros”. Estas dudas y tensiones se reflejan en el <italic>Survey</italic> centroamericano<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>, donde destaca especialmente una llamada al compromiso social y se insiste en el “aburguesamiento” que padece la Compa&#x00F1;&#x00ED;a. Hecho que debe relacionarse con una sensaci&#x00F3;n de fracaso ante las actividades tradicionales. Se critican las actitudes y los compromisos que tradicionalmente se hab&#x00ED;an mantenido y, sobre todo, un conjunto de obras que privaban de libertad e imped&#x00ED;an luchar por los m&#x00E1;s necesitados. La amplia actividad educativa, que ocupaba a la mitad de los padres, estaba lejos de satisfacerles: calificaron los colegios de exclusivistas, “de ricos y para ricos”; cre&#x00ED;an que no estaban formando l&#x00ED;deres sociales ni movilizando al laicado y, como resultado, hab&#x00ED;an fracasado tanto en el fomento de las vocaciones sacerdotales como en la organizaci&#x00F3;n de actividades sociales. Las clases altas “no han de ser —se afirma en el <italic>Survey</italic>— hoy los agentes de transformaci&#x00F3;n y apenas lo han sido nunca”; todo un sistema de trabajo que se hab&#x00ED;a basado en la concepci&#x00F3;n contraria deb&#x00ED;a cambiar o desaparecer. La Compa&#x00F1;&#x00ED;a se sent&#x00ED;a responsable de colaborar en el mantenimiento de un estado de injusticia y de haber justificado a los poderosos sus prejuicios de clase. Vistos los resultados, lo que anteriormente se hab&#x00ED;a considerado timbre de orgullo: atraer y formar a la <italic>buena alta sociedad</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>, se volvi&#x00F3; inaceptable.</p>

			<p>La <italic>I Conferencia General del Episcopado Latinoamericano</italic> (1955), junto al establecimiento de la celam, constat&#x00F3; todos estos problemas: el alejamiento del pueblo; las dudas sobre la educaci&#x00F3;n cat&#x00F3;lica; que las asociaciones de acci&#x00F3;n cat&#x00F3;lica no estaban dando todo lo que de ellas se hab&#x00ED;a esperado; que el sindicalismo escapaba a la inspiraci&#x00F3;n cristiana. Mons. Manuel Larra&#x00ED;n afirm&#x00F3; que el porvenir de la Iglesia estaba subordinado a la soluci&#x00F3;n cristiana del problema social y la Conferencia, mientras advirti&#x00F3; sobre las injusticias y el subdesarrollo, llam&#x00F3; a los cat&#x00F3;licos a participar —cosa que hasta entonces hab&#x00ED;an hecho en escasa medida— en su resoluci&#x00F3;n.</p>

			<p>Si el Vaticano II plante&#x00F3; una nueva forma de relaci&#x00F3;n entre la Iglesia y la Sociedad, donde la primera acepta ser una instituci&#x00F3;n sin privilegios en una sociedad pluralista, inici&#x00E1;ndose una reconciliaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica con la sociedad moderna, Juan XXIII y Pablo VI pusieron su inter&#x00E9;s en el Tercer Mundo y en la urgencia de enfrentarse a la injusticia. <italic>Populorum progressio</italic>, pensada sobre todo para Am&#x00E9;rica Latina y &#x00C1;frica, constituye una llamada a favor del desarrollo urgente e integral del hombre y de la humanidad. Mientras las amonestaciones m&#x00E1;s severas las dirige contra los pa&#x00ED;ses ricos y los grupos sociales m&#x00E1;s acomodados, propone a las instituciones eclesi&#x00E1;sticas una mayor pobreza y un acercamiento activo a los marginados.</p>

			<p>La llamada conciliar a la renovaci&#x00F3;n, cay&#x00F3; en terreno propicio, tanto en Am&#x00E9;rica como en la Compa&#x00F1;&#x00ED;a.</p>

			<p>En 1968 se reuni&#x00F3; en Medell&#x00ED;n la <italic>II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano</italic>. Con la defensa de la fe, la preocupaci&#x00F3;n de fondo es la solidaridad radical de la Iglesia con los oprimidos. El episcopado siente que es urgente transformar las estructuras sociales, pero teme y denuncia los riesgos que estas transformaciones comportan, tanto contra la sociedad —violencia, factores negativos del desarrollo econ&#x00F3;mico, etc.— como contra la Iglesia —en su ortodoxia y en su unidad.</p>

			<p>Tres ideas de la Conferencia son capitales para entender la evoluci&#x00F3;n de las universidades jesuitas:</p>
			
							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p>Am&#x00E9;rica est&#x00E1; bajo el signo de la r&#x00E1;pida transformaci&#x00F3;n; los cambios suceden, y de no hacerles frente a tiempo, la Iglesia no podr&#x00E1; cumplir su misi&#x00F3;n; la tarea se presenta como urgente.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>La misi&#x00F3;n &#x00FA;nica de la Iglesia es de orden religioso, pero invade la totalidad del hombre, pues hay una conexi&#x00F3;n intr&#x00ED;nseca entre la construcci&#x00F3;n de un mundo mejor y el crecimiento del Reino de Dios en la tierra.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Reivindicando la labor educativa de la Iglesia, exhorta a su renovaci&#x00F3;n dentro de la l&#x00ED;nea del Vaticano II y se&#x00F1;ala la ineludible responsabilidad de formar hombres para transformar las estructuras.</p>
								</list-item>
							</list>
							
			<p>La Compa&#x00F1;&#x00ED;a, sintiendo esta necesidad de renovaci&#x00F3;n, puso en marcha un proceso de respuesta, estudiado recientemente por Urbano Valero, quien presenta, desde el decreto 4 de la Congregaci&#x00F3;n General 31º, la conciencia jesuita de que la Compa&#x00F1;&#x00ED;a debe estar <italic>refund&#x00E1;ndose</italic> permanente para poder ser fiel a s&#x00ED; misma y servir al mundo (Valero Ag&#x00FA;ndez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2012</xref>). Si el P. General J. B. Janssens tuvo claro tanto los cambios, sociales y eclesiales, como la necesidad de convocar una congregaci&#x00F3;n general en cuanto acabase el Vaticano II, a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, el P. Kolvenbach explica el resultado: “Es justamente esta entrega, este esfuerzo por responder a las exigencias de la Iglesia indicadas por el Santo Padre lo que ha transformado la Compa&#x00F1;&#x00ED;a en los &#x00FA;ltimos tiempos. Nuestro compromiso por llevar a la pr&#x00E1;ctica los documentos del Vaticano II han sacudido la Compa&#x00F1;&#x00ED;a hasta sus ra&#x00ED;ces, igual que la fidelidad al concilio de Trento modific&#x00F3; profundamente la Compa&#x00F1;&#x00ED;a poco despu&#x00E9;s de su fundaci&#x00F3;n. Otra raz&#x00F3;n del cambio de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s es su tradicional inserci&#x00F3;n en el coraz&#x00F3;n del mundo: las r&#x00E1;pidas transformaciones ocurridas en la historia han supuesto cambios profundos tambi&#x00E9;n en nuestra orden” (Kolvenbach, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1991</xref>, p. 105).</p>

			<p>La Congregaci&#x00F3;n General 31º propone, en consonancia con el Concilio, “adaptar todos los aspectos de su vida y misi&#x00F3;n… a las exigencias hist&#x00F3;ricas del momento, manteniendo, en fidelidad a la gracia de los or&#x00ED;genes, lo que, por principio, debe ser considerado como permanente e inmutable y dejando caer cuanto con el tiempo se hubiera mostrado obsoleto e inservible”. As&#x00ED; lo explicita Kolvenbach, ya en la 34: “De ser fiel a s&#x00ED; misma… la Compa&#x00F1;&#x00ED;a tendr&#x00ED;a que estar y haber estado siempre en proceso o, por lo menos, en actitud de renovaci&#x00F3;n acomodada, es decir, de b&#x00FA;squeda de una respuesta, cada vez m&#x00E1;s afinada y certera a lo que Dios ha ido pidiendo y pide de ella en las circunstancias cambiantes de la historia” (Valero Ag&#x00FA;ndez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2012</xref>, p. 11 y p. 40). Significativamente, el an&#x00E1;lisis de John W. O’Malley se convertir&#x00E1; en la interpretaci&#x00F3;n m&#x00E1;s extendida entre los jesuitas de la figura de Ignacio: un l&#x00ED;der capaz de tomar decisiones, con “la habilidad para ver c&#x00F3;mo, en una coyuntura dada, es m&#x00E1;s consecuente con el objetivo propuesto el cambiar que el persistir en la misma direcci&#x00F3;n” (O´Malley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1993</xref>, p. 454).</p>

			<p>Una preocupaci&#x00F3;n central fue establecer los ministerios propios de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, algo que ya hab&#x00ED;a interesado a los padres Led&#x00F3;chowski y, sobre todo, Janssens. Consciente de que las circunstancias y exigencias hab&#x00ED;an cambiado y dudando de que el fruto del trabajo hubiera sido satisfactorio, Arrupe volvi&#x00F3; sobre esta cuesti&#x00F3;n en repetidas ocasiones. Poco despu&#x00E9;s de su elecci&#x00F3;n se&#x00F1;al&#x00F3; que los jesuitas deb&#x00ED;an trabajar para ayudar a los que sufren la pobreza m&#x00E1;s extrema y, por otro lado, a los que representan la cultura intelectual m&#x00E1;s avanzada (Iturrioz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1965</xref>); intuiciones que son el n&#x00FA;cleo de la renovaci&#x00F3;n del modelo universitario que estamos estudiando.</p>

			<p>La preocupaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica es un rasgo distintivo del carisma jesuita, y tanto Janssens (<italic>Carta a toda la universal Compa&#x00F1;&#x00ED;a acerca de nuestros ministerios</italic>) como sus sucesores (Arrupe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1972b</xref>, pp. 239-242; Arrupe, 1982, pp. 282-290) reafirmaron su importancia frente a las tentaciones antintelectuales que golpearon a no pocos jesuitas. S&#x00F3;lo con competencia cient&#x00ED;fica, podr&#x00E1; la Compa&#x00F1;&#x00ED;a <italic>orientar el pensamiento del hombre contempor&#x00E1;neo en el dif&#x00ED;cil camino hacia Dios.</italic> En un segundo momento, es deber de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a “venir en ayuda de todos los que, en cualquier parte del mundo, buscan la soluci&#x00F3;n de estos problemas, para investigar con ellos hasta descubrir cu&#x00E1;l es el humanismo que corresponde a un mundo t&#x00E9;cnico, cu&#x00E1;l el verdadero orden social, cu&#x00E1;l el sentido de los valores naturales, en qu&#x00E9; consiste el ordenado desarrollo de la humanidad, qu&#x00E9; sentido debe tener la presencia de la Iglesia y del sacerdote en el mundo de hoy…” (Arrupe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1972a</xref>, p. 272). Desde aqu&#x00ED;, llegar&#x00ED;a al tercer punto: el ministerio de la educaci&#x00F3;n, desarrollando en las instituciones y alumnos una conciencia social, sobre la que reflexiona, en su carta de 1966 en torno al apostolado social en Am&#x00E9;rica (Arrupe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1972b</xref>, pp. 239-242; Arrupe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>, pp. 282-290).</p>

			<p>Si la Congregaci&#x00F3;n General 31 ya introdujo importantes novedades en torno a lo que se entend&#x00ED;a por <italic>apostolado social</italic>, fue la 32 —precedida por los textos de Pablo VI <italic>Octogesima adveniens</italic> (1971), llamando a los cristianos a comprometerse en la promoci&#x00F3;n de la justicia, y <italic>Evangelii nuntiandi</italic> (1975), donde afirmaba la relaci&#x00F3;n interna entre evangelizaci&#x00F3;n y promoci&#x00F3;n de la justicia— la que hace de la promoci&#x00F3;n de la justicia opci&#x00F3;n fundamental y n&#x00FA;cleo de la misi&#x00F3;n de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a. Implicaba, acci&#x00F3;n sobre las estructuras injustas, adecuado an&#x00E1;lisis de la realidad, revisi&#x00F3;n de solidaridades y preferencias apost&#x00F3;licas y conversi&#x00F3;n de estilos de vida (<italic>Congregaci&#x00F3;n General 32 de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s</italic>); algo esencial para explicar la transformaci&#x00F3;n experimentada por las universidades, pues la <italic>opci&#x00F3;n</italic> forz&#x00F3; a repensar todos los ministerios y apostolados.</p>

			<p>Arrupe insistir&#x00ED;a hasta la saciedad en que la tarea educativa jesuita deb&#x00ED;a consistir en formar hombres para los dem&#x00E1;s y, reconociendo el tradicional y generoso esfuerzo educativo de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, en su encuentro con antiguos alumnos en Valencia (1973), dej&#x00F3; claras varias de sus intuiciones: el deber de adaptar la educaci&#x00F3;n a las nuevas necesidades para formar <italic>agentes de cambio</italic>, reconociendo que “con frecuencia nos quedamos atr&#x00E1;s y que a veces todav&#x00ED;a estamos formando l&#x00ED;deres para una sociedad que ya pas&#x00F3;”, y el hecho de que “estamos buscando y experimentando nuevos modelos y f&#x00F3;rmulas de educaci&#x00F3;n de tipo m&#x00E1;s popular” (Arrupe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1982</xref>, p. 361).</p>

			<p>A&#x00F1;os despu&#x00E9;s, Kolvenbach insiste: “Estoy convencido de que la promoci&#x00F3;n de la justicia no ser&#x00E1; efectiva, por parte de nuestra orden, si el sector educativo no se compromete en medida creciente con esta misi&#x00F3;n. El decreto n&#x00FA;mero 4 de la 32º Congregaci&#x00F3;n General va en esta l&#x00ED;nea, aunque pueda haber interpretaciones err&#x00F3;neas del mismo. En &#x00E9;l se pide que el apostolado de los jesuitas en el campo educativo se incremente, y subraya su importancia en la formaci&#x00F3;n de los multiplicadores, es decir, de los que pueden actuar para transformar las actitudes de las personas y las estructuras injustas de la sociedad. Por otra parte, no es ciertamente nuestro esfuerzo en el campo educativo lo que se impugna, sino, tal vez, el modo de integrarlo en nuestra misi&#x00F3;n”. Frente al reduccionismo que podr&#x00ED;a significar la pretensi&#x00F3;n de ense&#x00F1;ar s&#x00F3;lo a los m&#x00E1;s pobres, insiste en que lo realmente importante es ense&#x00F1;ar a todos los alumnos “en la perspectiva de la justicia” e introducir la promoci&#x00F3;n de la justicia dentro de las disciplinas que se ense&#x00F1;an porque todas las disciplinas se pueden ense&#x00F1;ar y estudiar con vistas a una liberaci&#x00F3;n humana integral; no hay ninguna ense&#x00F1;anza neutra, es siempre veh&#x00ED;culo de valores (Kolvenbach, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1991</xref>, pp. 89-92).</p>

		</sec>
			
		<sec id="S3">
			
			<title>CENTROAM&#x00C9;RICA: EL COMPROMISO COMO FUNDAMENTO DE LA IDENTIDAD UNIVERSITARIA</title>

			<p>Muchos de los protagonistas, al buscar el acontecimiento central en la transformaci&#x00F3;n de la provincia jesuita centroamericana, significativamente se remiten a los Ejercicios Espirituales que, reuniendo a casi la mitad de los sujetos, se organizaron en diciembre de 1969. (Cardenal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009</xref>, pp. 59-60) Poco despu&#x00E9;s, al firmar, en Washington, un contrato con el Banco Interamericano de Desarrollo, la USC se autodefine como <italic>conciencia cr&#x00ED;tica y creadora de la realidad salvadore&#x00F1;a</italic> dentro del contexto centroamericano, considerando que debe, a partir de una s&#x00F3;lida labor cient&#x00ED;fica, diagnosticar la situaci&#x00F3;n, analizar sus causas y proponer soluciones. En este discurso, punto de partida de una reflexi&#x00F3;n p&#x00FA;blica, que dura d&#x00E9;cadas, sobre el sentido de la universidad, se cuestiona abiertamente la idea de <italic>desarrollo</italic>, citando con insistencia <italic>Populorum Progressio</italic>, y se introduce un nuevo objetivo: la <italic>liberaci&#x00F3;n.</italic> (<italic>Discurso</italic> <italic>en la Universidad Jos&#x00E9; Sime&#x00F3;n Ca&#x00F1;as en la firma del contrato con el Banco Interamericano de Desarrollo</italic>) Este mismo a&#x00F1;o publica Gustavo Guti&#x00E9;rrez, en Lima, <italic>Teolog&#x00ED;a de la Liberaci&#x00F3;n</italic> y, en las mismas fechas, est&#x00E1;n apareciendo los primeros textos de esta corriente, que tendr&#x00E1; entre los jesuitas centroamericanos a varios de sus m&#x00E1;s destacados representantes (Ellacur&#x00ED;a, Sobrino, Mart&#x00ED;n-Baro) y que, por supuesto, alimenta la reflexi&#x00F3;n citada.</p>

			<p>Incidiendo en la inspiraci&#x00F3;n cristiana, la urgente dedicaci&#x00F3;n a la transformaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica de la sociedad y el servicio al pueblo centroamericano, se plantea que la universidad s&#x00F3;lo tiene sentido al servicio de las grandes mayor&#x00ED;as populares e inserta en una realidad social concreta. El sentido &#x00FA;ltimo de una universidad, dir&#x00ED;a Ellacur&#x00ED;a, “debe mensurarse desde el criterio de su incidencia en la realidad hist&#x00F3;rica, en la que se da y a la que se sirve”. (Ellacur&#x00ED;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1975</xref>) De forma semejante se expresar&#x00ED;an, con el pasar de los a&#x00F1;os, C&#x00E9;sar Jerez, Jos&#x00E9; Mar&#x00ED;a Tojeira, al hablar de una universidad para el cambio social, comprometida con la utop&#x00ED;a, y, en un contexto m&#x00E1;s amplio, el P. Nicol&#x00E1;s, cuando habla de que el punto de partida ha de ser siempre la realidad, desde la cual “buscamos el cambio y la transformaci&#x00F3;n”. (Nicol&#x00E1;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2010</xref>) El ideal se ha mantenido a lo largo de los a&#x00F1;os, modific&#x00E1;ndose su concreci&#x00F3;n.</p>

			<p>Esta concepci&#x00F3;n de lo universitario comporta una dimensi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, como servicio a la <italic>polis</italic>. En modo alguno la <italic>politizaci&#x00F3;n</italic> en la que se caer&#x00ED;a al enfrascarse en luchas partidarias por el poder, dejarse instrumentalizar por partidos pol&#x00ED;ticos, gobiernos, gremios u oligarqu&#x00ED;as, y al robustecer el sistema imperante respondiendo a sus demandas, mediante un presunto cultivo neutro del saber y de la t&#x00E9;cnica.</p>

			<p>Arrupe, recordando <italic>Populorum progressio</italic>, niega al hombre apost&#x00F3;lico la posibilidad de renunciar a toda presencia en lo pol&#x00ED;tico, pues tiene la obligaci&#x00F3;n de denunciar claramente lo que contradice la visi&#x00F3;n del hombre y de la humanidad que la Iglesia tiene como propia. Al tiempo, el jesuita debe estar presente en la pol&#x00ED;tica con una funci&#x00F3;n distinta a la del laico y no para sustituir a &#x00E9;ste: ha de aportar a la pol&#x00ED;tica el testimonio y el anuncio evang&#x00E9;lico de salvaci&#x00F3;n, “luces y energ&#x00ED;as” que “pueden ayudar a constituir y fortalecer la comunidad humana, seg&#x00FA;n la ley divina”.</p>

			<p>Llevar a la pr&#x00E1;ctica estas ideas no resulta f&#x00E1;cil. No faltar&#x00E1;n, dice Arrupe, los reproches de parte de aquellos que han comprendido mejor la tragedia de la situaci&#x00F3;n actual y, por eso, tachar&#x00E1;n de inconsecuente al jesuita. Adem&#x00E1;s hay dificultades para establecer los l&#x00ED;mites de la l&#x00ED;cita intervenci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del religioso “all&#x00ED; donde est&#x00E9; de hecho mermada la justa libertad pol&#x00ED;tica” y, as&#x00ED;, no ser&#x00ED;a justo considerar inadmisibles algunos compromisos cr&#x00ED;ticos con el poder establecido. Existen injusticias evidentes frente a las cuales la iglesia no puede tomar una postura neutral sin ponerse de su parte.</p>

			<p>Lo est&#x00E1; diciendo en Espa&#x00F1;a, en mayo de 1970 (Arrupe, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1972b</xref>, p. 142), pero sus palabras se pueden trasladar a otras circunstancias. De forma semejante se expresa Kolvenbach: “tampoco hoy es f&#x00E1;cil, tanto en la teor&#x00ED;a como en la pr&#x00E1;ctica, ver las fronteras, ya porque no est&#x00E1; siempre claro cuando termina la pol&#x00ED;tica en sentido amplio y cu&#x00E1;ndo comienza la polic&#x00ED;a partidista, ya porque el concepto de partido tiene significados diferentes seg&#x00FA;n se hable de &#x00E9;l en Europa, en Am&#x00E9;rica o en &#x00C1;frica” (Kolvenbach, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1991</xref>, pp. 75-78).</p>

			<p>Los jesuitas centroamericanos se ver&#x00E1;n interpelados por este dilema. Saben, como se&#x00F1;ala <italic>ECA</italic> en su editorial de noviembre de 1969, que si en muchas ocasiones podr&#x00ED;a ser prematuro el dictamen, “esto no excusa a iniciar urgentes reflexiones”. Saben, tambi&#x00E9;n, dice el editorial de abril de 1981, que muchas de las actuaciones y tomas de postura s&#x00F3;lo son explicables “en estado de emergencia nacional” y que no habr&#x00ED;an sido necesarias si existiesen “los cauces y la libertad para denunciar atropellos y buscar soluciones racionales”.</p>

			<p>Las universidades centroamericanas tienen claro que el logro de sus objetivos pasa por <italic>la autonom&#x00ED;a legal, administrativa, acad&#x00E9;mica y de c&#x00E1;tedra</italic>. Todos los rectores y responsables de estas instituciones han insistido en esta condici&#x00F3;n, “que trata de convertir una vez m&#x00E1;s el amor al saber en una fuerza transformadora y reordenadora de la convivencia social”. La autonom&#x00ED;a “solo tiene sentido si se la vincula con la investigaci&#x00F3;n. Pero con una investigaci&#x00F3;n que se centre en la realidad del propio pa&#x00ED;s y descubra las pistas y caminos que lo pueden llevar a una verdadera transformaci&#x00F3;n. Sin este tipo de investigaci&#x00F3;n amplia, capaz de presionar e incluso forzar ese cambio que va de la injusticia a la justicia… ni la universidad ni la autonom&#x00ED;a acaban teniendo sentido. Una universidad que centrara la autonom&#x00ED;a en la simple libertad de c&#x00E1;tedra puesta al servicio de tareas meramente profesionalizantes acabar&#x00ED;a sirviendo a los intereses dominantes… Aportar excelencia profesional es importante y necesario. Pero si la universidad no es al mismo tiempo gu&#x00ED;a de c&#x00F3;mo el saber contribuye a una convivencia en justicia y dignidad puede incluso —en el peor de los casos, claro est&#x00E1;— aumentar la barbarie humana” (Tojeira, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2007</xref>).</p>

			<p>Si la misi&#x00F3;n est&#x00E1; clara —ser conciencia cr&#x00ED;tica— y la condici&#x00F3;n necesaria tambi&#x00E9;n —la autonom&#x00ED;a—, los instrumentos te&#x00F3;ricos del &#x00E9;xito son la investigaci&#x00F3;n, la docencia, la proyecci&#x00F3;n social y la democratizaci&#x00F3;n de la universidad.</p>

			<p>Es f&#x00E1;cil leer en muchos universitarios jesuitas centroamericanos una afirmaci&#x00F3;n de Ellacur&#x00ED;a, pronto convertida en <italic>leitmotiv</italic> de toda la misi&#x00F3;n: <italic>No hay conciencia universitaria donde no hay ciencia</italic>, porque el saber universitario es un saber cient&#x00ED;fico, riguroso, ejercitado por los mejores talentos y mejor preparados, cada uno en su propia especializaci&#x00F3;n, pero de modo que se alcance un saber organizado y totalizador porque s&#x00F3;lo puede cambiarse una estructura social, irracional e injusta, conoci&#x00E9;ndola a fondo y, para ello, se exige dominar cr&#x00ED;ticamente un conjunto de disciplinas diversas. No se trata de investigar cualquier cosa, encerrada la universidad en una burbuja de autosuficiente elitismo. El compromiso es para con la sociedad donde la instituci&#x00F3;n se inserta, de la que se nutre y a la que sirve. La investigaci&#x00F3;n debe centrarse en todo aquello que conduce a la transformaci&#x00F3;n de las estructuras que posibilitan cualquier tipo de injusticia o exclusi&#x00F3;n. Para muchos es aqu&#x00ED; donde reside la principal diferencia entre una universidad y un centro docente y, a&#x00FA;n m&#x00E1;s, entre las tres universidades fundadas en los a&#x00F1;os sesenta y las nacidas de la mutaci&#x00F3;n de aquellas.</p>

			<p>Hay que mejorar la calidad de los docentes y de la docencia pero con el objetivo de formar hombres para los dem&#x00E1;s. No cabe limitarse a cualificar buenos profesionales, que no siempre sacan de la universidad la debida conciencia de servicio, antes al contrario, se aprovechan de los medios que ella les proporciona.</p>

			<p>Es tambi&#x00E9;n obligaci&#x00F3;n de toda universidad atender a la demanda de quien no puede asistir a sus aulas y las <italic>centroamericanas</italic> lo han hecho de m&#x00FA;ltiples formas: programas de educaci&#x00F3;n a distancia, emisoras de radio, publicaciones, peri&#x00F3;dicas o no, documentales audiovisuales, colaborando en proyectos gubernamentales sobre violencia, pol&#x00ED;tica juvenil, seguridad ciudadana o, por ejemplo, capacitaci&#x00F3;n de maestros, etc., y, muy especialmente, a trav&#x00E9;s de la revista <italic>ECA. Estudios centroamericanos</italic>.</p>

			<p>El objetivo ha sido <italic>democratizar</italic> la ense&#x00F1;anza y la universidad no &#x00FA;nica, ni principalmente, por la simple admisi&#x00F3;n de alumnos de menores recursos econ&#x00F3;micos, aunque se hayan dado esfuerzos en esta direcci&#x00F3;n, sino por la transformaci&#x00F3;n de los objetivos, los programas y el perfil de los egresados, buscando que &#x00E9;stos sean, con sus profesores, los m&#x00E1;s comprometidos con la profunda transformaci&#x00F3;n social. Todo este esfuerzo se ha ido concretando en infinidad de actividades a lo largo de los a&#x00F1;os para mejorar, hacia el interior, la calidad de los docentes y la ense&#x00F1;anza, garantizar la libertad de c&#x00E1;tedra y respetar el derecho de las minor&#x00ED;as en la universidad, y, hacia fuera, para conocer la realidad, denunciar la injusticia y promover la transformaci&#x00F3;n social. En la pr&#x00E1;ctica, frente al comportamiento de otras universidades centradas en la defensa de sus intereses profesionales y de su autonom&#x00ED;a institucional, han multiplicado los pronunciamientos y las denuncias<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. M&#x00E1;s inter&#x00E9;s tiene considerar las aportaciones cient&#x00ED;ficas publicadas, en monograf&#x00ED;as o en sus publicaciones peri&#x00F3;dicas, sobre las cuestiones m&#x00E1;s diversas de la realidad pol&#x00ED;tica, comenzando por el monogr&#x00E1;fico que la revista <italic>ECA</italic> dedic&#x00F3;, en noviembre de 1969, al conflicto b&#x00E9;lico entre Honduras y El Salvador, a los dedicados, entre otros, a la reforma agraria, en septiembre de 1976, a la pol&#x00ED;tica centroamericana de EE.UU., en mayo de 1983, o a las distintas elecciones.</p>

			<p>Organizaron oficinas para la defensa pol&#x00ED;tica y jur&#x00ED;dica de las v&#x00ED;ctimas de la guerra civil y la represi&#x00F3;n, como IDHUCA y, en otras ocasiones, los responsables de la universidad se creyeron obligados a participar directamente en pol&#x00ED;tica. El caso nicarag&#x00FC;ense es el m&#x00E1;s llamativo, pero tambi&#x00E9;n lo hizo el rector de la USC, Rom&#x00E1;n Mayorga, como Presidente de la Junta c&#x00ED;vico-militar en 1979.</p>

			<p>Pese a tratarse de tres universidades nacidas en la misma &#x00E9;poca, integradas en una misma provincia jesuita y fundadas con id&#x00E9;nticos objetivos, no cabe ignorar la profunda heterogeneidad de sus evoluciones.</p>

			<p>En Managua, pese a la resistencia del equipo rectoral, un sector estudiantil, con apoyo de varios profesores y jesuitas, se moviliz&#x00F3; contra Somoza y la represi&#x00F3;n gubernamental empuj&#x00F3; a una mayor identificaci&#x00F3;n con la insurrecci&#x00F3;n. (Cardenal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009</xref>, pp. 28-43) Triunfante &#x00E9;sta, la UCA inicia una profunda transformaci&#x00F3;n. Convencida de su obligaci&#x00F3;n con la <italic>reconstrucci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s</italic> y la <italic>construcci&#x00F3;n de un hombre nuevo</italic> (<italic>La universidad en Nicaragua: una transformaci&#x00F3;n en marcha</italic>), opt&#x00F3; por integrarse al Consejo Nacional de Educaci&#x00F3;n Superior (CNES), creado en febrero de 1980, y por la educaci&#x00F3;n gratuita financiada por el Estado. Se romp&#x00ED;a el modelo elitista de universidad privada y se abr&#x00ED;an nuevas perspectivas de compromiso social. La UCA formul&#x00F3; su misi&#x00F3;n como expresi&#x00F3;n de una opci&#x00F3;n preferencial por los pobres a trav&#x00E9;s de un <italic>apoyo cr&#x00ED;tico</italic> al proceso de cambio en el pa&#x00ED;s, pero, como reconocer&#x00ED;a su futuro rector, Xabier Gorostiaga, en realidad, hubo m&#x00E1;s apoyo que cr&#x00ED;tica a la revoluci&#x00F3;n (Gorostiaga, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1993</xref>). Si fuese preciso probar esto, bastar&#x00ED;a con leer los primeros n&#x00FA;meros de la revista <italic>Env&#x00ED;o</italic>, comenzando por su “Presentaci&#x00F3;n”. Fue un modelo de universidad ajustado a las necesidades ideol&#x00F3;gicas y pol&#x00ED;ticas del r&#x00E9;gimen sandinista y, conociendo los errores de &#x00E9;ste, acallaron toda cr&#x00ED;tica para no favorecer a la <italic>contra</italic> ni a los intereses estadounidenses (Berryman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1994</xref>, pp. 198-99), en ese sentido se expresa, y lamenta, L&#x00F3;pez Vigil (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1991</xref>).</p>

			<p>La UCA se centr&#x00F3; en la formaci&#x00F3;n de funcionarios, cuando la expansi&#x00F3;n del sector p&#x00FA;blico garantizaba una estable oferta de empleo para los egresados. Aun as&#x00ED;, no pudo responder a las necesidades del pa&#x00ED;s y perdi&#x00F3; relevancia social por la <italic>fuga</italic> de profesores, la escasa exigencia acad&#x00E9;mica y los compromisos <italic>revolucionarios</italic> que llevaron a los alumnos a participar en infinidad de actividades extrauniversitarias. Por mucho que legalmente nada hubiera cambiado en relaci&#x00F3;n a la autonom&#x00ED;a decretada en 1959, el CNES recort&#x00F3; seriamente las posibilidades de tener autonom&#x00ED;a y de plantearse una tarea acad&#x00E9;mica propia. La autonom&#x00ED;a es concebida por la misma UCA “m&#x00E1;s como una oportunidad de integraci&#x00F3;n al servicio de un proyecto nacional que como un espacio para antagonizar con el poder que rige el pa&#x00ED;s” (<italic>La universidad en Nicaragua: una transformaci&#x00F3;n en marcha</italic>).</p>

			<p>La guerra y las limitaciones impuestas por &#x00E9;sta, tanto de car&#x00E1;cter econ&#x00F3;mico —crisis, falta de medios, incomunicaci&#x00F3;n con diversas zonas del pa&#x00ED;s, etc.— como ideol&#x00F3;gico —dificultad para marcar distancia con el sandinismo—, contribuir&#x00ED;an a complicar la situaci&#x00F3;n. La integraci&#x00F3;n en un modelo centralizado, masificado e impulsado por una m&#x00ED;stica revolucionaria gener&#x00F3; m&#x00FA;ltiples deficiencias, que fueron ya advertidas durante el gobierno sandinista y claramente analizadas despu&#x00E9;s: bajo rendimiento acad&#x00E9;mico, puesto que la formaci&#x00F3;n qued&#x00F3; en manos de pocos profesionales y de muchos j&#x00F3;venes que integraron el <italic>Movimiento Alumnos-Ayudantes</italic>; falta de coordinaci&#x00F3;n entre los m&#x00FA;ltiples organismos con competencias educativas e indisciplina laboral de profesores y alumnos (v&#x00E9;ase 50 a&#x00F1;os de historia de la Facultad de Econ&#x00F3;micas y Empresariales).</p>

			<p>Aunque, para paliar las principales deficiencias, antes de la derrota sandinista se multiplicaron los esfuerzos, centrados en convenios con instituciones internacionales, la situaci&#x00F3;n era grav&#x00ED;sima. Es llamativa la ventaja de la USC en m&#x00FA;ltiples aspectos de gran importancia, por ejemplo, con a&#x00F1;os de antelaci&#x00F3;n, se ocup&#x00F3; de que la mayor&#x00ED;a de sus profesores fueran m&#x00E1;steres, si no doctores. Sin renunciar, al tiempo, a ser <italic>conciencia cr&#x00ED;tica</italic> de El Salvador. Sus responsables, a ra&#x00ED;z de la guerra entre El Salvador y Honduras, y a la par que rechazan an&#x00E1;lisis que, poco antes, pod&#x00ED;an encontrarse en la revista <italic>ECA</italic> (G&#x00F3;mez D&#x00ED;ez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1992</xref>), manifiestan simpat&#x00ED;a hacia el castrismo y se alejan del desarrollismo a favor de concepciones influidas por la teor&#x00ED;a de la dependencia, comenzaron a denunciar las injusticias del sistema pol&#x00ED;tico, transformando la universidad.</p>

			<p>Este proceso se desarroll&#x00F3; en paralelo a la transformaci&#x00F3;n de las actitudes eclesi&#x00E1;sticas y gener&#x00F3; pronto una reacci&#x00F3;n anticlerical conservadora. &#x00C9;sta primero quiso distinguir entre la Iglesia y algunos de sus sacerdotes radicalizados hacia el marxismo; <italic>ECA</italic>, en su editorial de mayo de 1974, habla de una nueva iglesia del silencio en los pa&#x00ED;ses de Am&#x00E9;rica Latina, “donde sus gobernantes se confiesan formalmente cat&#x00F3;licos”, pero rechazan que se predique contra la injusticia y la opresi&#x00F3;n. En un segundo momento, se rechaza <italic>a la Iglesia, al Evangelio y a la verdad</italic>, como titular&#x00ED;a <italic>ECA</italic> un editorial a ra&#x00ED;z del caso Pellecer, en octubre de 1981; a los asesinatos y expulsiones de sacerdotes y laicos comprometidos se suma una “actitud de prepotencia y desaf&#x00ED;o contra la Iglesia” como instituci&#x00F3;n, llegando al ataque frontal y al expl&#x00ED;cito rechazo de su doctrina. Por fin, imp&#x00FA;dicamente, el ej&#x00E9;rcito asesin&#x00F3; a la c&#x00FA;pula de la USC.</p>

			<p>Antes, en la d&#x00E9;cada de los setenta, la USC no dud&#x00F3; en apoyar los esfuerzos reformistas como camino de construcci&#x00F3;n de una nueva realidad. Apoy&#x00F3; la reforma agraria del coronel Molina (1972-1977), pese a tratarse de un gobierno militar, fruto de unas elecciones fraudulentas y violador de derechos humanos, porque, aunque la reforma fuera parcial e incompleta, pod&#x00ED;a contribuir a romper la cerraz&#x00F3;n de las oligarqu&#x00ED;as. El r&#x00E9;gimen de Molina no aguant&#x00F3; la presi&#x00F3;n de &#x00E9;stas y renunci&#x00F3; a la reforma. La USC reaccion&#x00F3; con claridad y manifest&#x00F3;, en varios editoriales de <italic>ECA</italic>, su frustraci&#x00F3;n: “El Salvador se conmueve”, julio de 1975, y “A sus &#x00F3;rdenes mi capital”, diciembre de 1976; las tensiones con el gobierno subieron de tono. Posteriormente, la USC apoy&#x00F3; al golpe de 1979 de la <italic>Juventud Militar</italic>, incorpor&#x00E1;ndose al gobierno varios de sus dirigentes seglares, incluido su Rector, Rom&#x00E1;n Mayorga. La intenci&#x00F3;n era hacer reformas para evitar la guerra. Antes de un a&#x00F1;o el gobierno hab&#x00ED;a fracasado, y la USC, en medio del conflicto civil, multiplic&#x00F3; los esfuerzos para alcanzar una paz negociada, criticando tanto al gobierno como al FMLN. Un r&#x00E1;pido repaso a la revista <italic>ECA</italic> pone de manifiesto estos esfuerzos; puede se&#x00F1;alarse alg&#x00FA;n editorial: “Amnist&#x00ED;a para El Salvador” (marzo 1978); “S&#x00ED; hay salida al problema nacional” (abril 1978); “El di&#x00E1;logo en El Salvador como principio de soluci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica” (noviembre 1982) o el firmado por Ellacur&#x00ED;a, “FMLN, el l&#x00ED;mite insuperable” (diciembre 1985).</p>

			<p>Esta actitud reforz&#x00F3; la presencia de la USC en la sociedad y condujo al asesinato de seis jesuitas: un desesperado intento de truncar cualquier soluci&#x00F3;n negociada. Parad&#x00F3;jicamente, provoc&#x00F3; la reacci&#x00F3;n internacional y fue un elemento determinante para alcanzar la paz.</p>

			<p>Las circunstancias pol&#x00ED;ticas de El Salvador y las s&#x00F3;lidas personalidades que reg&#x00ED;an tanto su iglesia como la USC, impidieron que en esta rep&#x00FA;blica se reprodujera el proceso nicarag&#x00FC;ense, que puede explicarse, pero plantea una cuesti&#x00F3;n grav&#x00ED;sima: ¿toda acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica en la medida en que pretende ser eficaz, es decir, no reducirse a la cr&#x00ED;tica de lo establecido, conduce irremisiblemente a un compromiso que amenaza al ser mismo de lo universitario, al debilitar su capacidad para la autonom&#x00ED;a? Responder afirmativamente a esta cuesti&#x00F3;n puede llevarnos a un reduccionismo, pero ignorar esta tendencia ser&#x00ED;a un error no menor.</p>

			<p>Muy distinta fue la situaci&#x00F3;n en Guatemala. Sorprendentemente, en los a&#x00F1;os 70 la URL se pleg&#x00F3; a los reducidos espacios que permiti&#x00F3; el poder militar. Hubo alg&#x00FA;n conflicto, incluso entre los propios jesuitas, y algunos de ellos, como C&#x00E9;sar Jerez, fueron expulsados de la Land&#x00ED;var, que nunca lleg&#x00F3; a constituirse en voz cr&#x00ED;tica frente a la situaci&#x00F3;n de represi&#x00F3;n, violencia y guerra civil, por mucho que en m&#x00FA;ltiples ocasiones haya proclamado su compromiso <italic>en la b&#x00FA;squeda de soluciones a la problem&#x00E1;tica nacional</italic>. Lo significativo es que, mientras la Conferencia Episcopal protagoniza la lucha por los derechos humanos y la URL sigue el proceso de pacificaci&#x00F3;n nacional sin protagonismo alguno, la Compa&#x00F1;&#x00ED;a manifiesta en diversas ocasiones el mismo esp&#x00ED;ritu cr&#x00ED;tico que caracteriza a la USC. En este sentido cabe recordar al C&#x00ED;rculo de Jesuitas de la Zona 5, la actividad del P. Falla, la declaraci&#x00F3;n del Provincial, en enero de 1979, donde afirma que en Guatemala domina un sistema de poder anticristiano, que se mantiene con represi&#x00F3;n, o el Comunicado de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s en Centroam&#x00E9;rica a prop&#x00F3;sito de las declaraciones del P. Luis Pellecer, en noviembre de 1981. Sin olvidar a Carlos P&#x00E9;rez Alonso, secuestrado y desaparecido en agosto de 1981, y a Fernando Hoyos, muerto en la guerrilla en 1982.</p>

			<p>Lo llamativo no es el compromiso nicarag&#x00FC;ense, por mucho que traspase los l&#x00ED;mites del an&#x00E1;lisis que sobre la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica apuntamos arriba y renuncie a la autonom&#x00ED;a, convirti&#x00E9;ndose en legitimador del orden establecido, ni el activismo salvadore&#x00F1;o, sino la <italic>neutralidad</italic> guatemalteca, que s&#x00F3;lo puede explicarse considerando las diferencias sociales y pol&#x00ED;ticas entre las rep&#x00FA;blicas, la diversidad cronol&#x00F3;gica, las caracter&#x00ED;sticas de las iglesias nacionales y de la integraci&#x00F3;n en ellas de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de Jes&#x00FA;s y, por supuesto, las personalidades individuales. Es decir, ¿c&#x00F3;mo contribuye a explicar esta heterogeneidad el hecho de que en Guatemala el porcentaje de ind&#x00ED;genas y de evang&#x00E9;licos fuese mucho mayor que en El Salvador o Nicaragua? ¿C&#x00F3;mo lo hace que lo sea el porcentaje de clero nacional en El Salvador y que, en su formaci&#x00F3;n, hayan contribuido decididamente los jesuitas al frente del seminario diocesano? ¿Qu&#x00E9; papel juega el episcopado? En este sentido es dif&#x00ED;cil negar que ni Mons. Casariego ni Mons. Obando estuvieron a la altura de los arzobispos de San Salvador, Ch&#x00E1;vez y Gonz&#x00E1;lez, Romero y Rivera y Damas. ¿C&#x00F3;mo lo hacen las condiciones pol&#x00ED;ticas de Guatemala, con gobiernos civiles, como el de Vinicio Cerezo desde 1986, una guerra brutal pero alejada del centro de la rep&#x00FA;blica, iniciada a&#x00F1;os antes de que la URL naciera, pero que la guerrilla nunca tuvo posibilidad de ganar? Joaqu&#x00ED;n Villalobos (integrante del FMLN y negociador de la paz en El Salvador) lo expone con claridad: “La guerra en Guatemala estaba reducida a remotas &#x00E1;reas y espor&#x00E1;dicos hechos, no era el principal problema de la sociedad, como s&#x00ED; lo era en El Salvador”. (Villalobos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2000</xref>, p. 58) Siendo esencialmente cierta esta tesis, tampoco cabe ignorar que la brutalidad de la represi&#x00F3;n y la violencia pol&#x00ED;tica desatadas por el Estado y el ej&#x00E9;rcito guatemaltecos fueron muy superiores a las vividas en otras rep&#x00FA;blicas y esto, sumado a los otros factores, pudo hacer conveniente una mayor prudencia. ¿C&#x00F3;mo influye la situaci&#x00F3;n internacional? La radicalizaci&#x00F3;n del conflicto es posterior a la llegada de los sandinistas al poder y a la identificaci&#x00F3;n de la UCA con &#x00E9;stos, lo que para muchos fue un error. Por &#x00FA;ltimo, ¿qu&#x00E9; papel jugaron individuos como Ignacio Ellacur&#x00ED;a — al que Juan Hern&#x00E1;ndez Pico atribuye una clarividencia cr&#x00ED;tica frente a otros jesuitas comprometidos con el sandinismo—, Ignacio Mart&#x00ED;n-Bar&#x00F3; o Segundo Montes?</p>

			<p>En la d&#x00E9;cada de los 90, la situaci&#x00F3;n postb&#x00E9;lica, la derrota sandinista y el martirio del equipo rector de la USC obligan a abrir nuevos caminos. Entonces sus trayectorias diversas condicionan decididamente la forma en la que cada universidad se autorrepresenta. Sirva como ejemplo el ap&#x00E9;ndice a la obra de Bianchini, Chinchilla y Romano (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2013</xref>), donde cada una de las universidades jesuitas americanas responde al apartado “especificidades y sinton&#x00ED;a jesuita”. La USC, dejando en un segundo plano los aspectos m&#x00E1;s t&#x00E9;cnicos y profesionales de su actividad, incide en su historia, en su actividad pol&#x00ED;tica y en sus relaciones con el poder; la URL se centra, casi de forma exclusiva, en su actividad docente y en la riqueza de sus laboratorios recientemente ampliados; la UCA, sin ninguna referencia a lo pol&#x00ED;tico, insiste en su labor social y en los recientes esfuerzos de las tres instituciones por recuperar el proyecto fundacional de integraci&#x00F3;n centroamericana. En definitiva, qui&#x00E9;rase o no, todos debemos lidiar con nuestra propia historia.</p>

		</sec>
			
		<sec id="S4">
			
			<title>LOS A&#x00D1;OS NOVENTA: AFIRMACI&#x00D3;N DE LA AUTONOM&#x00CD;A Y RECUPERACI&#x00D3;N DE LA DIMENSI&#x00D3;N REGIONAL</title>

			<p>Xabier Gorostiaga, por la dificultad de la tarea que le fue encomendada, ser&#x00E1; clave en esta nueva etapa. De &#x00E9;l he podido leer —gracias al P. Hern&#x00E1;ndez Pico— “El Legado de la Experiencia. Centroam&#x00E9;rica 1970-2000”. Un borrador rico y personal, como lo califica el mismo Pico, quien, adem&#x00E1;s, d&#x00E1;ndole m&#x00E1;s valor, lo comenta, corrige y critica. No son unos recuerdos o el esquema de unas memorias; reflexiona sobre su experiencia, centr&#x00E1;ndose en tres cuestiones: la ambig&#x00FC;edad del compromiso pol&#x00ED;tico; factor permanente con el que los cristianos comprometidos tienen que lidiar &#x00E9;ticamente; la felicidad que proporciona el compromiso cristiano con los pobres y excluidos y la descomposici&#x00F3;n moral de las fuerzas progresistas; “la b&#x00FA;squeda del poder por el poder en nombre de la justicia y de los pobres, ha sido la peor corrupci&#x00F3;n de la izquierda y de la propia Iglesia, al menos en la experiencia de mi vida”, dice Gorostiaga. Confirma c&#x00F3;mo vincularse al sandinismo, fracasado por “personalismo y ambici&#x00F3;n de poder; corrupci&#x00F3;n y suicidio &#x00E9;tico”, empuj&#x00F3; a muchos cat&#x00F3;licos a cometer errores y a la desilusi&#x00F3;n.</p>

			<p>Gorostiaga hab&#x00ED;a colaborado inicialmente con el sandinismo, pero en 1981 renuncia a su cargo, enfrentado al verticalismo pol&#x00ED;tico y tecnocr&#x00E1;tico. “No estaba de acuerdo con lo que se estaba haciendo, dijo, pero segu&#x00ED; apoyando al r&#x00E9;gimen por la raz&#x00F3;n fundamental que ten&#x00ED;a la revoluci&#x00F3;n sandinista en medio de todos sus errores. Y ante la agresi&#x00F3;n de Ronald Reagan, yo cre&#x00ED; que no hab&#x00ED;a otra opci&#x00F3;n &#x00E9;tica”. (Hern&#x00E1;ndez Pico y Marchetti, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2010</xref>) En 1991, tras suceder como rector a C&#x00E9;sar Jerez, se propone <italic>despolitizar</italic> la UCA sin despojarla de su incidencia p&#x00FA;blica y social, y profundizar su rigor acad&#x00E9;mico. Despu&#x00E9;s trabajar&#x00ED;a en la URL y ser&#x00ED;a secretario ejecutivo de la <italic>Asociaci&#x00F3;n de Universidades Jesuitas de Am&#x00E9;rica Latina</italic>.</p>

			<p>Gorostiaga, desde la autocr&#x00ED;tica de lo representado por cada universidad, pero con la generosidad de quien, impl&#x00ED;citamente, asume que se hizo lo posible o, por lo menos, lo que se crey&#x00F3; debido, va incluso m&#x00E1;s all&#x00E1;, al insistir en que, frente a la mayor&#x00ED;a de los cuadros universitarios, que acaban acomod&#x00E1;ndose en su funci&#x00F3;n profesional a los condicionamientos del mercado o la pol&#x00ED;tica, “las UCA´s en Centroam&#x00E9;rica en los 70-80 ofrec&#x00ED;an una historia diferente, incluso martirial de lucha por la equidad y la justicia social”. No obstante, defiende la necesidad de refundar la universidad para enfrentar el reto de la globalizaci&#x00F3;n y de un desarrollo humano sostenible. Rechaza la irresponsabilidad intelectual de recurrir a un populismo f&#x00E1;cil que culpa al Estado y demoniza al mercado. Lo fundamental es preguntarse ¿qu&#x00E9; tipo de universidad hay que construir?; y pregunt&#x00E1;rselo tras una d&#x00E9;cada, la de los ochenta, perdida econ&#x00F3;mica y socialmente, cuando los niveles de desempleo y pobreza son superiores a los de los peores momentos de la guerra, y la p&#x00E9;rdida de riqueza y, peor a&#x00FA;n, capital humano ha agravado la brecha con los pa&#x00ED;ses m&#x00E1;s desarrollados, dificultado la inserci&#x00F3;n competitiva en el mercado internacional y, como consecuencia, profundizado el atraso.</p>

			<p>Ah&#x00ED; debe dirigirse la tarea reformista de la universidad, sostenida por un principio b&#x00E1;sico: “la transformaci&#x00F3;n universitaria s&#x00F3;lo puede hacerse en respuesta a los desaf&#x00ED;os que existen fuera del recinto universitario”. No se pretende imitar la excelencia te&#x00F3;rica de las mejores universidades del Norte, sino buscar una excelencia que tenga un car&#x00E1;cter aplicado y pr&#x00E1;ctico y sobre todo, una inserci&#x00F3;n &#x00E9;tica de servicio a las grandes mayor&#x00ED;as”. As&#x00ED;, la tarea es impulsar el desarrollo de capital humano, sin limitarlo, como muchos organismos internacionales, a su vertiente productivista, olvidando el aspecto humano de la formaci&#x00F3;n del car&#x00E1;cter y los valores &#x00E9;ticos; un capital humano que supere el aislamiento entre docencia e investigaci&#x00F3;n y el aislamiento de ambas tareas acad&#x00E9;micas con respecto a la sociedad civil; consciente de que no todo es un problema de nuevas t&#x00E9;cnicas y metodolog&#x00ED;as, sino de valores y opciones; que partiendo de propuestas nacionales las integre en una visi&#x00F3;n y destino regional y latinoamericano, y popular, con capacidad de pensamiento alternativo, actualizado y t&#x00E9;cnico. En definitiva, se trata de un esfuerzo conducente a <italic>romper con el fatalismo inducido de que no hay m&#x00E1;s alternativas que las que otros nos ofrecen</italic>.</p>

			<p>Con este objetivo, y consciente de que la universidad debe hacer algo m&#x00E1;s que responder a las demandas del mercado, contribuyendo con propuestas t&#x00E9;cnicas y cient&#x00ED;ficas que puedan fecundar el desarrollo de toda de la sociedad, establece, recuperando la necesaria autonom&#x00ED;a universitaria y rompiendo con actitudes ampliamente extendidas, que el talante universitario que debe sobresalir no es la <italic>beligerancia pol&#x00ED;tica</italic>, sino la <italic>beligerancia como instituci&#x00F3;n de educaci&#x00F3;n</italic>. Su impacto en la sociedad debe hacerse a trav&#x00E9;s del conocimiento y de la sabidur&#x00ED;a, porque hoy el desarrollo y la miseria est&#x00E1;n definidos en t&#x00E9;rminos de conocimiento y de capital humano (<italic>La universidad: preparando el siglo XXI</italic>).</p>

			<p>Sin ignorar el contexto en el que se ubican estas universidades, al parecer los &#x00E9;xitos est&#x00E1;n siendo importantes. Se apost&#x00F3; fuerte por los postgrados; se mejor&#x00F3; la calidad de la docencia, incrementando el n&#x00FA;mero de maestros y doctores; se ampliaron las instalaciones y las l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n; se multiplican los convenios internacionales y la colaboraci&#x00F3;n con la empresa privada; se abrieron, junto a las publicaciones tradicionales, otras l&#x00ED;neas de difusi&#x00F3;n del conocimiento (radioemisoras, audiovisuales, etc.) y se colabor&#x00F3; en proyectos gubernamentales sobre violencia, pol&#x00ED;tica juvenil, seguridad ciudadana, reforma educativa, capacitaci&#x00F3;n de maestros, salud p&#x00FA;blica, vivienda, etc. (Loring, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2010</xref>; Cardenal, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2005</xref>) Dif&#x00ED;cilmente se encontrar&#x00ED;an testimonios mejores de esta transformaci&#x00F3;n que los n&#x00FA;meros de la revista <italic>Enfoque</italic> dedicados a los programas de emprendedores en las tres universidades jesuitas de Centroam&#x00E9;rica, a la responsabilidad social y al cambio clim&#x00E1;tico, en octubre de 2011, septiembre de 2012 y marzo de 2014.</p>

			<p>Todo ello, sin renunciar a ser conciencia cr&#x00ED;tica, comprometi<italic>&#x00E9;</italic>ndose con el fortalecimiento de la sociedad civil. Hern&#x00E1;ndez Pico (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2011</xref>), recordando lo propuesto un a&#x00F1;o antes por el P. General en su visita a Centroam&#x00E9;rica, se&#x00F1;ala catorce retos relacionados con la pobreza, la convivencia y el desarrollo de la democracia, que la universidad, fortalecida por la memoria de sus m&#x00E1;rtires y dedicada a formar personas para los dem&#x00E1;s, debe contribuir a resolver estructurando un plan que permita compartir los frutos de su investigaci&#x00F3;n con las mayor&#x00ED;as excluidas. Prolongando una larga tradici&#x00F3;n, en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, han hecho p&#x00FA;blica su opini&#x00F3;n sobre las elecciones y sus resultados, los problemas de la emigraci&#x00F3;n, la libertad de prensa, los problemas de violencia e inseguridad, los procesos judiciales contra los responsables de la represi&#x00F3;n, etc.</p>

		</sec>
			
		<sec id="S5">
			
			<title>CONCLUSI&#x00D3;N</title>

			<p>Considerando, como recordaba Kolvenbach, que la preocupaci&#x00F3;n por la justicia no es un invento reciente y que tiene una larga tradici&#x00F3;n en la historia de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a, (Kolvenbach, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1991</xref>, p. 92) y la unidad, por lo menos gen&#x00E9;rica, de criterios y actuaciones del conjunto de las universidades jesuitas americanas “al servicio de la fe y la promoci&#x00F3;n de la justicia” (V&#x00E1;squez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2002</xref>, p. 10); lo fundamental ser&#x00ED;a preguntarse por los resultados del actuar de las universidades jesuitas en Centroam&#x00E9;rica. ¿Ha contribuido a hacer de la Iglesia una instituci&#x00F3;n respetada por los sectores en litigio y, as&#x00ED;, importante para la resoluci&#x00F3;n de conflictos? ¿Ha incrementado su eco internacional? ¿Ha favorecido la superaci&#x00F3;n de muchos prejuicios con los que la miraban las personas no religiosas? Todo hace pensar que s&#x00ED;. En otro orden de cosas, ¿ha contribuido a mantener su vitalidad y presencia espiritual? Tambi&#x00E9;n creo posible responder afirmativamente: en el martirio, como ha visto Casas Andr&#x00E9;s (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2009</xref>), el pueblo reconoce la presencia salvadora de Dios; el recuerdo de los m&#x00E1;rtires se convierte en la memoria agradecida de que Dios no abandon&#x00F3; al pueblo en medio de la precariedad extrema.</p>

			<p>Al mismo tiempo, no cabe negar ni la fractura en el seno de la instituci&#x00F3;n eclesial ni el crecimiento de los cultos evang&#x00E9;licos, ni el desarrollo de un antijesuitismo conservador que bien merece ser comparado con el desarrollado, desde posiciones pol&#x00ED;ticas bien distintas, a lo largo del siglo XIX.</p>
			
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
			
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Es f&#x00E1;cil rastrear este inter&#x00E9;s, muy especialmente los esfuerzos de los PP. Isidro Iriarte y Carmelo S&#x00E1;enz de Santamar&#x00ED;a, en la documentaci&#x00F3;n del <italic>Archivo de la Curia Provincial Jesuita de Centroam&#x00E9;rica</italic> (ASJ-CA), 11.3 Sujetos de otras Provincias.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Claramente lo manifiestan los diversos informes que, a finales de los a&#x00F1;os sesenta, redactan sus responsables, varios de los cuales se conservan en el Archivo Arzobispal de Guatemala: <italic>Correspondencia de la Legi&#x00F3;n de Mar&#x00ED;a y otros grupos de apostolado </italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Si el clero cat&#x00F3;lico vivi&#x00F3; las revoluciones liberales latinoamericanas como una agresi&#x00F3;n, m&#x00E1;s cercanas estaban las persecuciones de M&#x00E9;xico y Espa&#x00F1;a: no menos del 60 % de los jesuitas que trabajaban en Centroam&#x00E9;rica al comenzar la d&#x00E9;cada de 1960 las hab&#x00ED;a sufrido.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>Al ser elegido General, el P. Arrupe encarg&#x00F3; a todas las provincias y viceprovincias independientes de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a un estudio sobre su situaci&#x00F3;n. Los doce vol&#x00FA;menes del <italic>Survey</italic> de <italic>Centroam&#x00E9;rica</italic> (1969 – 1970) los pude consultar en ASJ-CA. Para la cuesti&#x00F3;n educativa son especialmente &#x00FA;tiles los vol&#x00FA;menes IV <italic>La financiaci&#x00F3;n de los Colegios y su consiguiente clasismo</italic>, y VIII <italic>Apostolado de los Colegios</italic>, aparte del III <italic>(An&#x00E1;lisis de los recursos humanos)</italic>, X (<italic>La formaci&#x00F3;n de los jesuitas</italic>) y XI (<italic>De cara al futuro</italic>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>ASJ-CA: Viceprovincia dependiente. Informes anuales a Roma; 19, VII, 1949.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE6"><label>6</label>
					<p>No tiene sentido insertar citas para probar algo que resulta evidente en una r&#x00E1;pida consulta a la revista <italic>ECA</italic> o a las p&#x00E1;ginas web de las universidades jesuitas de Centroam&#x00E9;rica.</p>
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