<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd">
<article article-type="book-review" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">
	<front>
		
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
    	</journal-meta>
    	
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2016.a369</article-id>
		    
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>RESE&#x00D1;AS DE LIBROS / BOOK REVIEWS</subject>
				</subj-group>
		    </article-categories>
       	 
		<title-group>
			<article-title>Rese&#x00F1;a del libro &#x0022;El poder de los santos. Valor pol&#x00ED;tico de las im&#x00E1;genes religiosas&#x0022;</article-title>
			<trans-title-group xml:lang="en">
				<trans-title>Book review</trans-title>
				</trans-title-group>
			<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
		</title-group>
       
			<contrib-group>
				<contrib contrib-type="author" corresp="no">
					<name>
					<surname>Soldevilla P&#x00E9;rez</surname>
					<given-names>Luis Carlos</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
				</contrib>
			</contrib-group>
					 
			<aff id="U1">Universidad Complutense de Madrid</aff> 
			 
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
				<month>12</month>
				<year>2016</year>
			</pub-date>
			 
	               
			<pub-date pub-type="collection">
				<year>2016</year>
			</pub-date>
			
			<volume>192</volume>
			<issue>782</issue>
			
			<elocation-id>a369</elocation-id>
		
		<permissions>
			<copyright-statement>&#x00A9; 2016 CSIC</copyright-statement>
			<copyright-year>2016</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/es/deed.en">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
				</license>
		</permissions>
		</article-meta>
	</front>   
     
    <body>	
	
		<sec>
			<title/>

			<p><bold>Jos&#x00E9; Miguel Marinas</bold>. <italic>El poder de los santos. Valor pol&#x00ED;tico de las im&#x00E1;genes religiosas
				</italic>. Madrid: Los libros de la Catarata, 2014.</p>
		
						
			<p>En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas hemos vivido hipnotizados por los procedimientos dominantes empe&#x00F1;ados en descifrar el hecho sociol&#x00F3;gico como entidad aut&#x00F3;noma que acababa gravitando en un limbo sin tiempo y sin espacio. Con el general descr&#x00E9;dito del an&#x00E1;lisis hist&#x00F3;rico y la relativizaci&#x00F3;n de lo pol&#x00ED;ticamente correcto, se avanzaba hacia una teorizaci&#x00F3;n en el vac&#x00ED;o donde la interpretaci&#x00F3;n de los hechos culturales, la concurrencia de factores simb&#x00F3;licos y la interacci&#x00F3;n entre diversas disciplinas cient&#x00ED;fico sociales (filosof&#x00ED;a, sociolog&#x00ED;a y psicoan&#x00E1;lisis) ten&#x00ED;an escasa o nula cabida.</p>

			<p>Por eso reconforta volver a la sensatez hermen&#x00E9;utica y al an&#x00E1;lisis cr&#x00ED;tico mediante el cruce de dos conceptos ciertamente distantes: pol&#x00ED;tica y santoral que de la mano de Jos&#x00E9; Miguel Marinas se entreveran de forma cabal en su logrado intento de descifrar la significaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del santoral cristiano cat&#x00F3;lico. De este modo, el amplio trabajo de Marinas de comprensi&#x00F3;n del s&#x00ED;ntoma comunitario en las actuales sociedades de consumo tiene su continuidad en el estudio de nuestras <italic>archai</italic> culturales, en la medida de que el santoral pone en relaci&#x00F3;n las comunidades reales de advocaci&#x00F3;n y sus correspondientes formas de sociabilidad y de significaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. </p>

			<p>Desde el cap&#x00ED;tulo primero, el autor va a situar su reflexi&#x00F3;n sociopol&#x00ED;tica e iconol&#x00F3;gica dentro de la cultura barroca, en tanto en que &#x00E9;sta se opuso por medio de las im&#x00E1;genes al anti-imaginario y la iconoclastia de la Reforma. Ahora bien, el entendimiento del universo barroco por parte de Marinas no es tanto granjer&#x00ED;a y orla, cuanto aviso pensado del imaginario barroco y potencia actora de su impacto en las formas de sociabilidad y de comportamiento pol&#x00ED;tico, participando de la idea de entender el barroco como un arte de contenidos y no solo de formas; por ello es preciso leer en profundidad las ra&#x00ED;ces sociales y culturales de las im&#x00E1;genes barrocas del santoral, dado que encarnan y transmiten vidas ejemplares (santas) que se convierten en poder aglutinante de la comunidad, <italic>ad intra</italic> dando coherencia; y <italic>ad extra</italic> procurando resistencia de la propia cultura frente a las dem&#x00E1;s.</p>

			<p>Y dado que toda imagen venerable es una forma-puente entre lo sagrado que representa y lo santo que lo oficia, Marinas se dispone a revelar el sustantivo paso de lo sagrado a lo santo, mostr&#x00E1;ndonos c&#x00F3;mo lo sagrado (<italic>mysterium tremendum</italic>) es el lugar donde radica el poder, el lado tel&#x00FA;rico de la fuerza, el sortilegio para beneficiar a propios y da&#x00F1;ar a for&#x00E1;neos. En suma, lo sagrado es la manifestaci&#x00F3;n que interpela al hombre completamente, exigi&#x00E9;ndole a su vez una entrega total: la del sacerdote, la del sabio. Por todo ello lo sagrado es lo separado y apartado, lo que es inmune al deterioro del tiempo, lo oculto que subyace a cada instante en la biograf&#x00ED;a legendaria de la figura-s&#x00ED;mbolo de cada uno de los santos.</p>

			<p>De ah&#x00ED;, que lo sagrado requiera del s&#x00ED;mbolo (santo), porque solo mediante &#x00E9;ste pueden emerger a la luz los aspectos no triviales de la existencia, aqu&#x00E9;llos que tienen que ver con el contacto con la otredad sagrada. Por tanto, lo santo (<italic>mysterium fascinans</italic>) es lo que se acu&#x00F1;a como mediador y a la vez frontera, entre lo normal de la vida profana y lo inaccesible de lo sagrado, quedando reservado para lo ordenado por los iniciados, que establecen el sentido de las palabras y celebran los ritos. </p>

			<p>Lo santo, se convierte as&#x00ED;, en el reservorio de posibilidades no actuadas (de lo sagrado) que se pueden poner en acto en el aqu&#x00ED; y ahora de la vida cotidiana y funcionan como t&#x00F3;tems que representan y actualizan, mediante el ritual, el secreto de la vida en com&#x00FA;n (el ca&#x00F1;amazo entre lo sagrado y lo santo, entre difuntos y vivos). Separaciones binarias que son, simult&#x00E1;neamente, inquietantes y necesarias, pues desvelan que toda comunidad se forma no de manera homog&#x00E9;nea, sino que siempre est&#x00E1; atravesada en su interior por una escisi&#x00F3;n fundante: sagrado/profano (Durkheim), raz&#x00F3;n/inconsciente (Freud), burocracia/carisma (Weber).</p>

			<p>El coraz&#x00F3;n, adem&#x00E1;s de entra&#x00F1;a es s&#x00ED;mbolo convertido en distintivo encarnado de la caridad y misericordia propia del <italic>ethos</italic> cristiano. Para el barroco es evidente que el coraz&#x00F3;n es un emblema cuyo campo magn&#x00E9;tico irradia al resto de &#x00E1;mbitos culturales. Por ello, seg&#x00FA;n Marinas, las representaciones sociales del coraz&#x00F3;n tienen siempre una dimensi&#x00F3;n &#x00E9;tico-pol&#x00ED;tica, pues tienden a sustituir lo abierto de la comunidad por la pertenencia, excluyendo o dividiendo voluntades entre buenos y malos. Y as&#x00ED; de la imagen amable y cordial del Coraz&#x00F3;n de Jes&#x00FA;s (s&#x00ED;mbolo de la religi&#x00F3;n del amor) se pasa a Cristo Rey que, en la pr&#x00E1;ctica, viene a ser como un general de los ej&#x00E9;rcitos cat&#x00F3;licos puestos en marcha en la guerra Cristera mexicana y en la guerra Civil espa&#x00F1;ola. Contiendas de las que hace sucinta rese&#x00F1;a para venir a interpretar la mutaci&#x00F3;n del Sagrado Coraz&#x00F3;n en Cristo Rey como una transformaci&#x00F3;n impuesta por la Iglesia que, con Cristo Rey, recupera al dios de las batallas. Marinas ilustra esta tesis con un par de notas sobre los iconos de Jes&#x00FA;s Cristero del cerro del Cubilete (en Guanajuato, centro geogr&#x00E1;fico de M&#x00E9;xico) y de Cristo Rey del cerro de los &#x00C1;ngeles en Madrid (centro geod&#x00E9;sico de Espa&#x00F1;a).</p>

			<p>Quiz&#x00E1; cabr&#x00ED;a arg&#x00FC;ir que Marinas se fija en una contraposici&#x00F3;n extrema, sin cuidar iconograf&#x00ED;as intermedias como las del Se&#x00F1;or del Perd&#x00F3;n, con Cristo arrodillado sobre el globo terr&#x00E1;queo en acto de ofrecer al Padre su pasi&#x00F3;n para la redenci&#x00F3;n de la humanidad. Ahora bien, probablemente el debate de fondo no sea tanto iconogr&#x00E1;fico como hermen&#x00E9;utico, pues gira en torno a la interpretaci&#x00F3;n que del barroco se haga, participando el autor, a nuestro entender, del modelo de Maravall, esto es, entender la producci&#x00F3;n simb&#x00F3;lica del barroco como instrumento de la ideolog&#x00ED;a dominante para controlar y dirigir, mediante un proto-conductismo social, a la naciente sociedad de masas del siglo XVII. </p>

			<p>Frente a esta hermen&#x00E9;utica cabe arg&#x00FC;ir otra interpretaci&#x00F3;n del barroco, m&#x00E1;s all&#x00E1; del modelo maravalliano y que hemos defendido en “Ser barroco” (Soldevilla. 2013), seg&#x00FA;n la cual la cultura barroca participa de una filosof&#x00ED;a que culminar&#x00E1; con el saber psicoanal&#x00ED;tico, esto es, la de una ontolog&#x00ED;a del autoconocimiento cuya direcci&#x00F3;n de la cura tiene como meta el autodominio prudente; y cuyo impl&#x00ED;cito es la revalorizaci&#x00F3;n de la cultura contemplativa y reflexiva, para as&#x00ED; poder hacer frente a la manquedad constitutiva del ser humano (la falta originaria) y su proverbial tendencia al exceso en la procura de satisfacci&#x00F3;n absoluta (al plus de goce).</p>

			<p>Y es que la modernidad, al apostar por el <italic>logos</italic> y la primac&#x00ED;a de la acci&#x00F3;n, se ha visto abocada a la ceguera contemplativa. Sin embargo, el distanciamiento respecto a la prioridad de la acci&#x00F3;n es una de las principales caracter&#x00ED;sticas de la cultura barroca, que apuesta por el autoconocimiento y la reflexi&#x00F3;n contemplativa, una de cuyas sustantivas dimensiones es el fervor de las advocaciones religiosas. </p>

			<p>As&#x00ED;, frente a la expansi&#x00F3;n maximalista de la socializaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica, el mundo tradicional de las advocaciones no s&#x00F3;lo sobrevive, sino que resurge cobrando nuevas dimensiones y procurando recursos paliativos a la multiplicaci&#x00F3;n progresiva de los nuevos s&#x00ED;ntomas nerviosos:  hiperactividad y <italic>burnout</italic> o manifestaci&#x00F3;n de fatiga cr&#x00F3;nica. Nuevas nosolog&#x00ED;as que revelan el profundo malestar ontol&#x00F3;gico de nuestras sociedades en crisis, caracterizadas por el s&#x00ED;ndrome que las asiste: “el cansancio”, seg&#x00FA;n feliz expresi&#x00F3;n de Byung-Chul Han (“La sociedad del cansancio”, 2014); pues, seg&#x00FA;n este autor, vivimos tiempos en los que el fren&#x00E9;tico modelo de hiperactividad y rendimiento, acaba por dejarnos exhaustos y deprimidos, intentando conseguir, en vano intento, los ideales de &#x00E9;xito, poder y dinero; mientras nos hace olvidar el paradigma de la vida contemplativa, ligada a la experiencia del ser, seg&#x00FA;n la cual lo santo, lo bello y lo perfecto son invariables e imperecederos. Desde esta perspectiva, cabr&#x00ED;a entender el actual resurgir de las pr&#x00E1;cticas alternativas al frenes&#x00ED; consumista, entre las que se encuentra la contemplaci&#x00F3;n, y donde cabr&#x00ED;an las advocaciones religiosas, dado que posibilitan un no-hacer sosegado y reflexivo, verdadero ant&#x00ED;doto frente a la hiperactividad propia del supermercado c&#x00F3;smico.</p>

			<p>La moderna cultura del consumo busca siempre im&#x00E1;genes nuevas y, quiz&#x00E1; por ello, para muchos autores dicha cultura ha realizado un sustantivo giro visual, convirti&#x00E9;ndose en un verdadero “r&#x00E9;gimen esc&#x00F3;pico”. Por esta raz&#x00F3;n, en el &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo del libro, se aborda el actual consumo de im&#x00E1;genes religiosas. Este &#x00E9;nfasis en el incremento de la pulsi&#x00F3;n esc&#x00F3;pica, de mirar y de conquistar lo deseado con la mirada es una clave, seg&#x00FA;n Marinas, de la continuidad del culto de las im&#x00E1;genes del santoral, cuyo mercado tiene su paradigma en el barrio de Tepito de la ciudad de M&#x00E9;xico y cuya significaci&#x00F3;n sociopol&#x00ED;tica, seg&#x00FA;n nuestro autor, no pretende otra estrategia que la extensi&#x00F3;n del poder a trav&#x00E9;s de la formaci&#x00F3;n de s&#x00FA;bditos y la anestesia de los ciudadanos. </p>

			<p>A nuestro parecer, una matizaci&#x00F3;n servir&#x00ED;a, quiz&#x00E1;, para suavizar unas conclusiones en exceso categ&#x00F3;ricas, seg&#x00FA;n las cuales el desmesurado poder colonizador de la oferta sobre la demanda de im&#x00E1;genes santas, presenta este mercado de lo santo cuyo estrat&#x00E9;gico prop&#x00F3;sito no es otro que el de conseguir la subalternidad de las gentes. El matiz vendr&#x00ED;a de la mano de Carlos Monsivais cuya interpretaci&#x00F3;n en “Los rituales del caos” (2012) de la cultura capitalino-federal mexicana es m&#x00E1;s benevolente y emp&#x00E1;tica. Recordemos las pasmosas par&#x00E1;bolas de la cotidianidad donde Monsivais enfatiza el reverdecer del flujo popular que conforma el caos geo-demogr&#x00E1;fico de la Ciudad de M&#x00E9;xico, el &#x00FA;nico lugar donde conviven el: “<italic>auge de lo diverso que admite la convivencia contradictoria y complementaria de la Virgen de Guadalupe, Julio C&#x00E9;sar Ch&#x00E1;vez, el enmascarado de Plata y los coleccionistas de pintura virreinal</italic>”; y, naturalmente, tambi&#x00E9;n el caos, en el sentido de marejada de relajo y contemplaci&#x00F3;n, para peraltar as&#x00ED; mejor el sue&#x00F1;o de esperanza y trascendencia, dentro del mismo seno del consumismo parafernalio. </p>

			<p>Ahora bien, este es un libro que simult&#x00E1;neamente a sus contenidos expl&#x00ED;citos, tambi&#x00E9;n nos habla del conocimiento genuino, que es siempre el resultado de un proceso de ida y vuelta, que arranca de una ingenuidad prerracional, alcanza lo racional, pasa luego a someter &#x00E9;ste a la cr&#x00ED;tica y, finalmente, desde la lucidez conseguida, se retorna al misterio. En este contexto, empuje cr&#x00ED;tico y empuje espiritual vienen a ser lo mismo, dado que la comprensi&#x00F3;n hermen&#x00E9;utica implica empat&#x00ED;a que reactualiza los sentimientos, motivos y pensamientos de la memoria. </p>

			<p>Pero, como el barro, la memoria se va haciendo mientras se trabaja. Ejercicio de memoria que simult&#x00E1;neamente es un placer y un riesgo. Pues la escritura ordena recuerdos, ideas y emociones, pero tambi&#x00E9;n hiere. Porque nada cierra la herida respecto al <italic>mysterium m&#x00E1;gnum</italic> de nuestra relaci&#x00F3;n con lo sagrado y lo santo, ni siquiera el orden de la escritura. Por eso, en medio de la sorprendente riqueza que nos lega el libro de Jos&#x00E9; Miguel Marinas, quiz&#x00E1; su principal aportaci&#x00F3;n sea la de interpelar a sus lectores, para que elaboremos nuestras propias preguntas y respuestas, respecto a ese horizonte de ultimidades que constituye el misterio sagrado de nuestro arcano futuro.</p>


		</sec>
	</body>
	
	
</article>