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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2017.784n2001</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2017.784n2001</article-id>
			 
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				<subject>CRISIS, INCERTIDUMBRE Y VULNERABILIDADES SOCIALES / CRISIS, UNCERTAINTY AND SOCIAL VULNERABILITY</subject>
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				<article-title>Futuros sociales en tiempos de crisis</article-title>
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					<trans-title>Social futures in crisis times</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Futuros sociales en tiempos de crisis</alt-title>
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					 <surname>Ramos Torre</surname>
					 <given-names>Ram&#x00F3;n</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad Complutense de Madrid</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="rrt@cps.ucm.es">rrt@cps.ucm.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://orcid.org/0000-0003-4691-6308">http://orcid.org/0000-0003-4691-6308</ext-link>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2017</year>
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			<year>2017</year>
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			<volume>193</volume>
			<issue>784</issue>
			
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2017 CSIC</copyright-statement>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>En este art&#x00ED;culo se reconstruye selectivamente la sociolog&#x00ED;a del futuro de los &#x00FA;ltimos cincuenta a&#x00F1;os para rescatar algunos de sus elementos y construir una anal&#x00ED;tica y una problem&#x00E1;tica del futuro en tiempos de crisis. En su marco se reconstruye la evidencia emp&#x00ED;rica sobre el futuro social proporcionada por nueve grupos de discusi&#x00F3;n realizados en el marco de una investigaci&#x00F3;n sociol&#x00F3;gica sobre el riesgo, la incertidumbre y la vulnerabilidad.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This article reconstructs the sociology of the future of the last fifty years in order to rescue some of its elements and build a framework in which to analyze the problem of the social construction of the future in times of crisis. The article then reconstructs the empirical evidence on the social future provided by nine focus groups carried out in the context of sociological research into risk, uncertainty and vulnerability in Spain.</p>
			</trans-abstract>
			
		    <kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Sociolog&#x00ED;a del futuro</kwd>
				<kwd>sociolog&#x00ED;a del tiempo</kwd>
				<kwd>crisis</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Sociology of the future</kwd>	
				<kwd>sociology of time</kwd>
				<kwd>crisis</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Las variaciones en los discursos del riesgo se relacionan siempre con variaciones a veces muy complejas en las maneras de concebir y vivir la incertidumbre y el futuro. Sobre esto existe un consenso amplio. Aproximaciones tan distintas como las de Beck (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>), Douglas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1994</xref>), Fischhoff y Kadvany (<xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2013</xref>), O’Malley (<xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2004</xref>), Luhmann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1992</xref>) o Lyng (<xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2005</xref>) coinciden plenamente en esta relaci&#x00F3;n a tres entre riesgo, incertidumbre y futuro, entendiendo que el riesgo es <italic>una forma social de relacionarse con el futuro (o con los futuros) incierto(s)</italic>: los calcula, los escruta, los imagina, los barrunta, los desea o los teme, los pretende conformar, los eval&#x00FA;a compar&#x00E1;ndolos con futuros pasados, los intenta prever, prevenir, compensar, precaver, etc., etc.</p>

			<p>Lo que aqu&#x00ED; se presenta se enmarca en una investigaci&#x00F3;n sobre el riesgo y la incertidumbre que, consecuentemente, se ha abierto al estudio del futuro. En efecto, las propuestas que se van a hacer sobre la sem&#x00E1;ntica social del futuro surgen de una investigaci&#x00F3;n sociol&#x00F3;gica ya realizada que, bajo el t&#x00ED;tulo general de <italic>Riesgo, incertidumbre y vulnerabilidad en Espa&#x00F1;a</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>, rastrea los discursos o retazos discursivos sobre esos campos de experiencia de distintas categor&#x00ED;as de la poblaci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola considerados estrat&#x00E9;gicos<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>. </p>

			<p>El objetivo central de la investigaci&#x00F3;n no era ni la crisis ni la manera de enfrentar el futuro, pero el desarrollo de los grupos de discusi&#x00F3;n hizo emerger esos dos temas de forma recurrente y protagonista. En efecto, en el trascurso de las discusiones, y actuando como escenario permanente de las pr&#x00E1;cticas discursivas que iban surgiendo, dominaba la conciencia de estar viviendo una CRISIS (en grandes may&#x00FA;sculas) sin precedentes, totalmente inesperada y percibida como social y personalmente catastr&#x00F3;fica. Y as&#x00ED; la crisis acaba aportando el marco para el discurso como la experiencia traum&#x00E1;tica de todos, cuyo protagonismo central en el campo del hacer y el decir nadie pone en duda. Y es en el marco de esa crisis y su espec&#x00ED;fica sem&#x00E1;ntica<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref> donde emergen los discursos sobre el futuro. Consecuentemente, el futuro no se enfrenta en s&#x00ED;, como eventual objeto de reflexi&#x00F3;n o motivo para dar cuenta de certezas, temores y esperanzas personales o colectivas, sino siempre y de forma obsesiva en el marco que le proporciona la experiencia de la crisis. Es as&#x00ED; un futuro cr&#x00ED;tico, lo que lo dramatiza a&#x00FA;n m&#x00E1;s y permite someter a un contraste agudo, como se ver&#x00E1;, los t&#x00F3;picos que la modernidad ha ido acumulando sobre &#x00E9;l. La sem&#x00E1;ntica social del futuro se configura al chocar con ellos, sopesarlos, matizar o problematizar radicalmente su plausibilidad: al futuro sosegado del mundo previsible del estado del bienestar y la sociedad de aseguraci&#x00F3;n de riesgos, se contrapone el futuro cr&#x00ED;tico, inseguro, pr&#x00F3;ximo a lo que los psic&#x00F3;logos denominan “ansiedad de futuro” (Zalesky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT59">2005</xref>) o futuro ansioso.</p>

			<p>En lo que sigue, har&#x00E9; (1) un recorrido selectivo por la sociolog&#x00ED;a del futuro tal como se ha ido configurando en los &#x00FA;ltimos cincuenta a&#x00F1;os para, en el marco de sus aportaciones, (2) presentar una propuesta sobre la anal&#x00ED;tica y la problem&#x00E1;tica del futuro que posibilite, en la &#x00FA;ltima secci&#x00F3;n (3), mostrar el repertorio de sentido sobre el futuro que aparece en los discursos sociales. Unas sucintas conclusiones cerrar&#x00E1;n el trabajo.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>2. SOBRE LOS ESTUDIOS SOCIALES (O SOCIOLOG&#x00CD;A) DEL FUTURO</title>

			<p>En t&#x00E9;rminos generales, la conceptuaci&#x00F3;n del futuro ha cambiado poco desde las reflexiones de Arist&#x00F3;teles sobre los futuros contingentes en <italic>Per&#x00ED; hermeneias</italic> (Vald&#x00E9;s Villanueva, <xref ref-type="bibr" rid="CIT57">2012</xref>) o las de Agust&#x00ED;n de Hipona sobre el presente de las cosas futuras en <italic>Las Confesiones</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT54">San Agustin</xref>, libro XI, § 26 y ss.).</p>

			<p>En las ciencias sociales, los intentos de construir una sociolog&#x00ED;a del futuro tuvieron su primera &#x00E9;poca de gloria en Francia y USA en los a&#x00F1;os ‘70 del siglo XX. Los conocidos trabajos de Bertrand de Jouvenel (<xref ref-type="bibr" rid="CIT25">1966</xref>) sobre el arte de la conjetura en la pol&#x00ED;tica y de Wendell Bell<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref> son exponentes de esa coyuntura que gener&#x00F3; muchas publicaciones sobre el tema -algunas de gran impacto social, como las del Club de Roma de los a&#x00F1;os ‘70- y configur&#x00F3; un cierto movimiento de escuela con ramificaciones en USA y Europa<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>. El concepto impl&#x00ED;cito de futuro del que se serv&#x00ED;a esa ciencia social (sociolog&#x00ED;a, ciencia pol&#x00ED;tica o futurolog&#x00ED;a sin m&#x00E1;s) era m&#x00E1;s bien simple o de sentido com&#x00FA;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. Se supon&#x00ED;a que el futuro se encontraba recogido en <italic>im&#x00E1;genes</italic> sustentadas socialmente y que en ellas el analista pod&#x00ED;a distinguir netamente lo posible, lo probable y lo deseable. El objetivo de la indagaci&#x00F3;n no era otro que fijar las tendencias del cambio social y eventualmente guiarlo de forma que solo se realizaran las posibilidades favorables, acordes con los valores de la sociedad norteamericana contempor&#x00E1;nea. No se ca&#x00ED;a en la ingenuidad de creer que el futuro fuera en bloque elegible y construible de manera intencional y exitosa, pues se reconoc&#x00ED;a que la acci&#x00F3;n que deber&#x00ED;a realizarlo era susceptible de reflexividad y se desplegaba en un medio complejo. La reflexividad (y las mertonianas profec&#x00ED;as que se destruyen a s&#x00ED; mismas) y la complejidad (entendida como puesta en conexi&#x00F3;n de elementos muy dispares de un mismo sistema) unidas hac&#x00ED;an que el futuro pudiera sorprendernos y contrariar nuestras expectativas y deseos. En cualquier caso, esta sociolog&#x00ED;a del futuro (o futurolog&#x00ED;a) era una ciencia optimista, volcada en calcular el porvenir y garantizar un futuro acorde con nuestros valores de libertad y bienestar. Su mensaje era que el futuro estaba en nuestras manos si &#x00E9;ramos lo suficientemente prudentes como para abordarlo, calcularlo y elegirlo. Su orientaci&#x00F3;n claramente pragm&#x00E1;tica era su rasgo predominante.</p>

			<p>Otra l&#x00ED;nea, extendida en las revistas cient&#x00ED;ficas de sociolog&#x00ED;a pero sobre todo en las de psicolog&#x00ED;a social o psicolog&#x00ED;a (a-social) sin m&#x00E1;s, exploraba y explora lo que se denomin&#x00F3; de forma variada <italic>orientaciones</italic>, <italic>actitudes</italic>, <italic>horizontes</italic> o <italic>perspectivas</italic> de futuro (o temporales) para analizar sus relaciones con los problemas recurrentes de lo que, en el lenguaje de la &#x00E9;poca, se llamaban desviaciones o problemas sociales. Estos pod&#x00ED;an ser muy variados: marginaci&#x00F3;n social, pobreza, drogadicci&#x00F3;n, conductas de riesgo, fracaso escolar, depresi&#x00F3;n, suicidio, enfermedades mentales, llegando incluso a las desigualdades y discriminaciones ligadas a las diferencias &#x00E9;tnicas o de clase. La idea de fondo era que una configuraci&#x00F3;n inadecuada de las orientaciones, horizontes o perspectivas de futuro iba de la mano de (o por lo menos mostraba fuertes correlaciones estad&#x00ED;sticas con) una situaci&#x00F3;n de desviaci&#x00F3;n/marginaci&#x00F3;n social. La relaci&#x00F3;n causal no estaba clara, aunque se tend&#x00ED;a a dar a entender que una conformaci&#x00F3;n defectuosa de la perspectiva de futuro (escasa profundidad, desestructuraci&#x00F3;n, fatalismo, deseo de una gratificaci&#x00F3;n inmediata, ausencia de planes, etc.) arrastraba a un destino de insatisfacci&#x00F3;n vital, marginaci&#x00F3;n social o destierro a los escalones &#x00ED;nfimos de la estratificaci&#x00F3;n social. Poco te&#x00F3;rica, nada literaria y muy basada en la investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica preferentemente cuantitativa, la bibliograf&#x00ED;a sobre el tema es ingente. Arranca de los a&#x00F1;os 50, con los conocidos trabajos de Leshan (<xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1952</xref>) sobre las orientaciones temporales de las clases sociales, se prolonga en las tres d&#x00E9;cadas posteriores (v&#x00E9;anse Kastembaum, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1961</xref>; Nuttin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT44">1985</xref> y Trommsdorf y Lamm, <xref ref-type="bibr" rid="CIT56">1975</xref>), llegando hasta la actualidad con mayores sofisticaciones metodol&#x00F3;gicas<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref> –por ejemplo en la extensa obra de Zimbardo y sus m&#x00FA;ltiples seguidores (v&#x00E9;ase Zimbardo y Boyd, <xref ref-type="bibr" rid="CIT60">2009</xref>).</p>

			<p>De un espesor sociol&#x00F3;gico mayor, los escritos de Mercure (<xref ref-type="bibr" rid="CIT41">1983</xref>) a principios de los ‘80 pretendieron dar cuenta de las distintas configuraciones <italic>sociales</italic> del futuro. El autor diferencia cinco variantes del futuro: fatalista, previsor, continuista, etapista y posibilista. Son tipos construidos a partir de una investigaci&#x00F3;n cualitativa realizada en Qu&#x00E9;bec en la que se centr&#x00F3; la atenci&#x00F3;n en los planes de vida y la perspectiva sobre el porvenir de hombres y mujeres en distintas posiciones en la estructura social. Aunque no se resolv&#x00ED;a en t&#x00E9;rminos de un esquema causal unidireccional, Mercure, a diferencia de los psic&#x00F3;logos antes rese&#x00F1;ados, destacaba que la situaci&#x00F3;n en la estructura social de los sujetos entrevistados era clave para comprender su imagen del futuro.</p>

			<p>En esa l&#x00ED;nea de investigaci&#x00F3;n hay que situar trabajos publicados en los &#x00FA;ltimos diez a&#x00F1;os en el marco de lo que se puede denominar estudios sociales de la incertidumbre y el futuro<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref>. Es propio de estas investigaciones la utilizaci&#x00F3;n de t&#x00E9;cnicas cualitativas de indagaci&#x00F3;n (entrevistas en profundidad, <italic>focus groups</italic>), una cierta, pero limitada, tensi&#x00F3;n te&#x00F3;rica –sobre todo en relaci&#x00F3;n al problema gen&#x00E9;rico de la (pos)modernidad y la descomposici&#x00F3;n del tiempo- y un inter&#x00E9;s directo en perfilar las distintas estrategias de concebir y vivir el futuro de la categor&#x00ED;a social que analizan. Si el asunto interesa no es, como en el caso de los trabajos de orientaci&#x00F3;n psicol&#x00F3;gica, para generar un saber que permita diagnosticar (y luchar contra) las desviaciones socio-personales, sino para dar cuenta de las distintas conformaciones de las identidades colectivas: el tiempo y especialmente la idea del futuro es uno de sus pilares fundamentales.</p>

			<p>Los trabajos hasta ahora rese&#x00F1;ados son de marcada orientaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica. Est&#x00E1;n pues ligados a los instrumentos de observaci&#x00F3;n de psic&#x00F3;logos (sociales o no) y soci&#x00F3;logos y a sus t&#x00E9;cnicas de explotaci&#x00F3;n (mayoritariamente cuantitativas, pero tambi&#x00E9;n cualitativas) de los datos que producen. El resultado es la acumulaci&#x00F3;n de datos-informaciones sobre categor&#x00ED;as sociales circunscritas, la producci&#x00F3;n de conceptos de corto alcance o <italic>ad hoc</italic>, la sumisi&#x00F3;n de la reflexi&#x00F3;n te&#x00F3;rica a su operativizaci&#x00F3;n tecno-metodol&#x00F3;gica, un muestrario variado sin ensamblar de tipolog&#x00ED;as de futuros constituidos. </p>

			<p>Pero no agotan el campo de los estudios sociales sobre el futuro. Hay que considerar tambi&#x00E9;n distintos ramales de la ciencia social (sociolog&#x00ED;a, ciencia pol&#x00ED;tica, antropolog&#x00ED;a, geograf&#x00ED;a, pero tambi&#x00E9;n filosof&#x00ED;a social y pol&#x00ED;tica) de los &#x00FA;ltimos 20 a&#x00F1;os en los que, ya sea en raz&#x00F3;n de la problem&#x00E1;tica de la posmodernidad, ya sea al hilo de la revoluci&#x00F3;n de las tecnolog&#x00ED;as de la informaci&#x00F3;n y el conocimiento, ya sea de la mano de algunas tendencias emergentes del cambio social ligadas a la aceleraci&#x00F3;n, se ha acabado desembocando en el debate sobre el tiempo y, en consecuencia, sobre el futuro. Sintetizando aproximaciones tan dispares como las de Jameson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1995</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2003</xref>), Bauman (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2000</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2007</xref>) y Lipovetsky (<xref ref-type="bibr" rid="CIT31">1986</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1990</xref>), o las de Castells (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1997</xref>) y Eriksen (<xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2001</xref>), o las de Harmut Rosa y Scheuerman (<xref ref-type="bibr" rid="CIT53">2009</xref>) –o entre nosotros Beriain (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2008</xref>) e Innerarity (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2009</xref>)-, podemos decir que lo propio de esta ciencia social del futuro es el diagn&#x00F3;stico que anuncia su desaparici&#x00F3;n, diagn&#x00F3;stico en el que, siguiendo hip&#x00F3;tesis y analizando fen&#x00F3;menos sociales muy dispares, coinciden –ya sea que lo consideren un destino manifiesto, ya sea que lo celebren, ya que lo lamenten y propongan una alternativa<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref>. En todos estos casos, lo que se acuerda es que el futuro tal como lo concibi&#x00F3; la modernidad, o tal como era cuando las TICs todav&#x00ED;a no nos hab&#x00ED;an revolucionado, generando la sociedad en red, o tal como se esperaba cuando el ritmo de la vida social era m&#x00E1;s sosegado, ese futuro pasado propio de la primera modernidad o de la modernidad plena ha desaparecido. Lo que emerge es su ausencia o su achicamiento en raz&#x00F3;n del privilegio de lo instant&#x00E1;neo o de un presente que todo lo atrapa y no lo deja nacer. La sociolog&#x00ED;a del futuro es aqu&#x00ED; una sociolog&#x00ED;a del ocaso y la desaparici&#x00F3;n; una sociolog&#x00ED;a de la orfandad que asegura que nos hemos quedado sin &#x00E9;l<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>. </p>

			<p>Por fuera de esta orientaci&#x00F3;n de la macro-sociolog&#x00ED;a, hay otras dos aproximaciones que completan y cierran el recorrido: las de Niklas Luhmann y Barbara Adam; son las m&#x00E1;s cargadas de teor&#x00ED;a, aunque ciertamente con orientaciones muy diferentes.</p>

			<p>El inter&#x00E9;s de Luhmann por situar el problema del tiempo en el marco de la sociolog&#x00ED;a es acusado a lo largo de toda su obra. Su inter&#x00E9;s por el futuro se plasm&#x00F3; en un trabajo de 1976 muy influyente, traducido en Ramos Torre (<xref ref-type="bibr" rid="CIT46">1992</xref>). En &#x00E9;l, Luhmann, acogi&#x00E9;ndose a una tradici&#x00F3;n que viene de Agust&#x00ED;n de Hipona y llega a la ciencia social del siglo XX con Mead y Schutz, concibe el futuro como un horizonte del tiempo que ha de ser conceptuado en el marco de las iteraciones (futuro presente, presente futuro, pasado futuro, etc.) ya exploradas en las <italic>Confesiones</italic> agustinianas. Si los modernos sistemas sociales diferenciados han evolucionado hacia una temporalizaci&#x00F3;n de la realidad, esta se ha materializado en una creciente <italic>futurizaci&#x00F3;n</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>. Esta futurizaci&#x00F3;n plantea problemas que se han pretendido resolver siguiendo dos estrategias tendentes a la <italic>colonizaci&#x00F3;n</italic> del futuro incierto: son las <italic>estrategias de desfuturizaci&#x00F3;n</italic> propias de la tecnolog&#x00ED;a y la utop&#x00ED;a. Ambas acuerdan que el futuro no puede empezar, pero dan certezas para conformarlo o esperarlo. En consecuencia, las crisis de la modernidad son crisis de sus futurizaciones o, de forma m&#x00E1;s concreta, de sus estrategias de desfuturizaci&#x00F3;n o colonizaci&#x00F3;n. </p>

			<p>Por su parte, Barbara Adam, en una reciente publicaci&#x00F3;n en colaboraci&#x00F3;n con Groves (Adam y Groves <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>), hace una aproximaci&#x00F3;n sistem&#x00E1;tica al problema del futuro en la sociedad contempor&#x00E1;nea. La idea cr&#x00ED;tica fundamental es que la historia del futuro que arranca de los esfuerzos de los chamanes y los profetas por conseguir certeza desemboc&#x00F3; en los dos &#x00FA;ltimos siglos en la emergencia de un futuro abstracto, abierto y vac&#x00ED;o, susceptible a su vez de ser administrado por medio de t&#x00E9;cnicas de previsi&#x00F3;n y proyecci&#x00F3;n. Ese futuro, seg&#x00FA;n argumentan, no est&#x00E1; ya a la altura de los tiempos y de los problemas a que nos toca afrontar en este siglo que comienza, dominado por la amenaza ecol&#x00F3;gica y la desmesura de la colonizaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica (potencialmente catastr&#x00F3;fica) del planeta. Es preciso pasar a concebir y configurar un futuro <italic>latente</italic> y <italic>producido</italic> –que est&#x00E1; ya all&#x00ED;, con independencia de nuestros planes y previsiones, aunque sea en gran parte la consecuencia no-intencional de nuestro obrar- que rompa la vieja divisoria entre los <italic>facta</italic> y los <italic>futura</italic>, es decir, entre aquello que est&#x00E1; hecho y es independiente de nuestra conciencia, por un lado, y lo que solo constituye un dato de la conciencia, por el otro. Concebir el futuro desde la &#x00F3;ptica de lo factual es el n&#x00FA;cleo de la propuesta de Adam para afrontar estos tiempos de complejidad y crisis ecol&#x00F3;gica. </p>

			<p>Hasta aqu&#x00ED; la presentaci&#x00F3;n comprimida de la sociolog&#x00ED;a del futuro de los &#x00FA;ltimos 50 a&#x00F1;os. Esta tradici&#x00F3;n deja un legado nada desde&#x00F1;able. Por un lado, en muchas de sus variantes, se ha construido a partir de la investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica, rescatando el problema del tiempo del puro debate de la logomaquia o las intuiciones po&#x00E9;ticas. Por otro lado, rastreando esa bibliograf&#x00ED;a se puede conseguir un enriquecimiento notable del marco anal&#x00ED;tico de las indagaciones sobre el futuro: conceptos m&#x00E1;s afinados y complejos; articulaciones m&#x00E1;s ricas entre el futuro, el presente y el pasado; tipolog&#x00ED;as del futuro anal&#x00ED;ticamente expl&#x00ED;citas y te&#x00F3;ricamente fundamentadas. Adem&#x00E1;s, todos esos trabajos han mostrado que la otra cara de una modernidad que temporaliza y futuriza la realidad es la problematicidad del tiempo y especialmente de un futuro al que se asigna papel tan preponderante. Por &#x00FA;ltimo, es evidente que esos trabajos est&#x00E1;n tensados por la relevancia pragm&#x00E1;tica del tema que abordan. Ya sea para establecer terapias sociales, ya para celebrar los nuevos espacios de la experiencia, ya para criticar la destrucci&#x00F3;n de los horizontes temporales y optar, al modo de Innerarity (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2009</xref>, p. 133), por una nueva “crono-pol&#x00ED;tica”, en todos los casos, el problema del tiempo/futuro se convierte en un problema de la acci&#x00F3;n, un problema social, un problema pol&#x00ED;tico.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>3. ANAL&#x00CD;TICA Y PROBLEM&#x00C1;TICA DEL FUTURO SOCIAL</title>

			<p>Entiendo por <italic>anal&#x00ED;tica del futuro</italic> un conjunto trabado de conceptos que nos permite abordarlo, diseccionarlo, mostrar sus determinaciones fundamentales y eventualmente dar raz&#x00F3;n de sus cambiantes conformaciones. Entiendo por <italic>problem&#x00E1;tica del futuro</italic> el conjunto de problemas que la conformaci&#x00F3;n del futuro presenta en una coyuntura socio-hist&#x00F3;rica. Lo que en este caso se problematiza es una conformaci&#x00F3;n t&#x00F3;pica de la sem&#x00E1;ntica y la pragm&#x00E1;tica del futuro. Esto hace que lo que se daba por cierto y seguro deje de considerarse as&#x00ED;.</p>

			<p>La anal&#x00ED;tica y la problem&#x00E1;tica del futuro se han de configurar tomando en consideraci&#x00F3;n la tradici&#x00F3;n de saberes (de especialistas y legos) sobre el futuro antes reconstruida. Es en el marco de esa tradici&#x00F3;n donde podemos fijar c&#x00F3;mo hemos de pensarlo y qu&#x00E9; es lo que, de los t&#x00F3;picos modernos dominantes, nos resulta inc&#x00F3;modo, debatible o abierto.</p>

			<p>En el proceso de fijaci&#x00F3;n de una anal&#x00ED;tica del futuro los hitos fundamentales son: a) la aclaraci&#x00F3;n de las <italic>iteraciones</italic> del futuro, b) el complejo conceptual que se arracima en lo que se suele denominar <italic>perspectivas</italic> de futuro y c) lo que pasar&#x00E9; a presentar como <italic>dimensiones</italic> del futuro –muy relacionado con lo que se fija en b). Har&#x00E9; una r&#x00E1;pida incursi&#x00F3;n por todos ellos.</p>

			<p>El modelo para concebir el tiempo en t&#x00E9;rminos de <italic>iteraciones temporales</italic> lo proporciona Agust&#x00ED;n de Hipona en el libro XI de las <italic>Confesiones</italic>. Fue recogido en la filosof&#x00ED;a-teolog&#x00ED;a medieval y rescatado para la sociolog&#x00ED;a del tiempo por Luhmann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1976</xref>); posteriormente Adam y Groves (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>) lo consolidan<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>. En sustancia propone que la distinci&#x00F3;n usual entre el pasado y el futuro -los dos horizontes del presente cuyo concurso o diferencia configura el tiempo- puede llevar a combinaciones temporales tan inusitadas como anal&#x00ED;ticamente f&#x00E9;rtiles. Esas combinaciones repiten y entrelazan los tres conceptos temporales fundamentales, es decir, el presente, el pasado y el futuro.</p>

			<p>En el contexto actual, se tomar&#x00E1;n en consideraci&#x00F3;n las posibilidades abiertas por tres iteraciones: el futuro <italic>presente</italic>, el presente <italic>futuro</italic> y el pasado <italic>futuro</italic>. Subrayemos que, en todas ellas, el orden de los t&#x00E9;rminos s&#x00ED; altera el producto. Y es as&#x00ED; porque, en todos los casos, el t&#x00E9;rmino que aparece en primer lugar cumple el papel de sustantivo, mientras el segundo t&#x00E9;rmino es un adjetivo que lo cualifica<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. Por lo tanto, la diferencia entre las expresiones futuro <italic>presente</italic> y presente <italic>futuro</italic> radica en que en el primer caso el futuro es el sustantivo cualificado por ser <italic>presente</italic>, mientras que, en el segundo, el presente es el sustantivo que resulta cualificado por ser <italic>futuro</italic>. Unas breves indicaciones adicionales bastar&#x00E1;n para fijar lo que se entiende propiamente en cada caso. </p>

			<p>Se entiende por futuro <italic>presente</italic> la idea o imagen que se tiene en el presente de lo que pueda ocurrir en el futuro. El futuro es siempre un horizonte del presente y s&#x00F3;lo como tal se puede idear y vivir. San Agust&#x00ED;n (<italic>Confesiones</italic>, Libro XI, § 26) insist&#x00ED;a en esto: no hay un futuro, sino el futuro de las cosas presentes, es decir, de ciertos estados actuales de la conciencia que denominamos espera. Cada presente tiene sus horizontes de futuro. Es obvio que esos futuros <italic>presentes</italic> son m&#x00FA;ltiples y enfrentados (los <italic>futures contested</italic> de Brown, Rappert y Webster, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2000</xref>), pues muchas son las posibilidades de futuro que coexisten en un presente y, en consecuencia, muchos los horizontes de futuro que contrastamos, sopesamos, desechamos, tememos o apetecemos. </p>

			<p>A su vez, los futuros <italic>presentes</italic> se diferencian del presente <italic>futuro</italic> porque este hace referencia a lo que ser&#x00E1; lo que ahora consideramos futuro cuando realmente ocurra y se haga presencia. Cuando conjeturamos el futuro siempre se juega con esta relaci&#x00F3;n entre el plano de lo que ahora podemos idear o barruntar como tal y el plano de c&#x00F3;mo se conformar&#x00E1; cuando se actualice eso que ahora solo podemos pensar como (im)posible. Evidentemente, el discurso del futuro dramatiza siempre las relaciones entre los futuros <italic>presentes</italic> y el definitivo, concreto e ineluctable presente <italic>futuro</italic> que se esconde por detr&#x00E1;s de aquellos. </p>

			<p>Por su parte, se entiende por futuros <italic>pasados</italic> los futuros que se idearon y tomaron en consideraci&#x00F3;n en el pasado y que, entonces, fueron relevantes para reducir la incertidumbre de base del tiempo por venir. Por medio de la memoria podemos recordarlos y contrastar las esperanzas o temores de entonces con lo que finalmente ocurri&#x00F3; y pas&#x00F3; a configurar el presente en el que recordamos. Por reducirlo a ejemplos expresivos: ¿qu&#x00E9; fue de las predicciones del Club de Roma?; ¿o del futuro de la sociedad industrial como sociedad pos-industrial?; ¿o de los pron&#x00F3;sticos sobre la sociedad del ocio o de un mundo de complacidos humanos que observar&#x00ED;an c&#x00F3;mo trabajar&#x00ED;an para ellos millones de aut&#x00F3;matas sin alma, pero d&#x00F3;ciles? Es evidente que una sociolog&#x00ED;a reflexiva deber&#x00ED;a atender a los futuros <italic>pasados</italic> que sus expertos han vaticinado y aprender a lidiar el problema correoso del tiempo tomando eso en seria consideraci&#x00F3;n.</p>

			<p>Las iteraciones temporales nos sirven para analizar las m&#x00FA;ltiples formas en las que el futuro se dice. En ese marco, se consigue una mayor riqueza anal&#x00ED;tica si, de acuerdo con la l&#x00ED;nea te&#x00F3;rica Agust&#x00ED;n-Mead-Luhmann, concebimos el futuro como un horizonte del presente<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>. Es aqu&#x00ED; de ayuda la ingente producci&#x00F3;n que en psicolog&#x00ED;a (social o no) y sociolog&#x00ED;a se ha ido acumulando sobre lo que se tiende a denominar las perspectivas temporales y, espec&#x00ED;ficamente, la <italic>perspectiva del futuro</italic>. Se trata del segundo punto del recorrido por la anal&#x00ED;tica del futuro antes anunciado.</p>

			<p>Ya antes se apuntaba que el tema no es pac&#x00ED;fico ni siquiera en el campo terminol&#x00F3;gico. Lo que la tradici&#x00F3;n de los <italic>future studies</italic> denomina <italic>im&#x00E1;genes</italic> del futuro, Leshan en los a&#x00F1;os 50’ y Tommsdorf en los 70’ <italic>orientaciones</italic> temporales, se tiende a denominar desde los trabajos de Wallace y Kastenbaum <italic>perspectiva</italic> temporal (de futuro), lo que ha quedado consagrado tras los trabajos de Zimbardo y su propuesta de un muy ambicioso (y muy utilizado en la investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica) <italic>Inventario de Perspectiva Temporal de Zimbardo</italic> (<italic>ZTPI</italic>, en sus siglas en ingl&#x00E9;s) (Zimbardo y Boyd, <xref ref-type="bibr" rid="CIT60">2009</xref>). Una cierta disidencia en este campo la protagoniza Joseph Nuttin (<xref ref-type="bibr" rid="CIT44">1985</xref>) que en su influyente trabajo de los a&#x00F1;os 80 propuso ordenar conceptualmente este campo distinguiendo entre las <italic>orientaciones</italic>, las <italic>actitudes</italic> y las <italic>perspectivas</italic> de futuro (o temporales sin m&#x00E1;s). Aunque est&#x00E1; claro que estas distinciones no se han asentado y los trabajos de referencia utilizan el t&#x00E9;rmino perspectiva en el que recoge y une lo que Nuttin diferencia, es posible fijar la sem&#x00E1;ntica de la perspectiva de futuro de la manera que sigue.</p>

			<p>Si el futuro es una perspectiva, se trata entonces de un horizonte que se contempla desde un determinado punto de observaci&#x00F3;n (siempre situado en el presente). Se supone as&#x00ED; que lo contemplado depende del punto de vista, pero tambi&#x00E9;n que puede ser algo en s&#x00ED; mismo (<italic>futuro latente</italic> de Adam) con independencia de qui&#x00E9;n y c&#x00F3;mo se observa, dejando as&#x00ED; suelta la sensibilidad para considerar los aspectos factuales de los <italic>futura</italic>. Siguiendo b&#x00E1;sicamente a Nuttin (<xref ref-type="bibr" rid="CIT44">1985</xref>), el horizonte de escenarios, entes y acontecimientos contemplados puede tener mayor o menor <italic>profundidad</italic> o <italic>extensi&#x00F3;n</italic>, ser m&#x00E1;s o menos <italic>denso</italic> en raz&#x00F3;n de la cantidad de elementos que considera, mostrar una mayor o menor <italic>estructuraci&#x00F3;n</italic> (conexi&#x00F3;n, transitividad, narratividad etc.) entre lo que contiene, transmitir una mayor o menor <italic>viveza</italic> o <italic>realismo</italic> y eventualmente diferir en su <italic>precisi&#x00F3;n temporal</italic> (orden temporal y cronolog&#x00ED;a). Todo esto permite distinguir diferentes perspectivas temporales o diferencias entre categor&#x00ED;as sociales en funci&#x00F3;n de sus variadas perspectivas. Estas diferir&#x00E1;n en raz&#x00F3;n de su extensi&#x00F3;n, densidad, estructuraci&#x00F3;n, viveza y precisi&#x00F3;n temporal. </p>

			<p>Obviamente, esto no agota lo mentado al hablar de las perspectivas temporales. Al lado de las determinaciones ya especificadas, las perspectivas contienen diferentes <italic>dimensiones</italic>. De acuerdo con los trabajos de referencia, podemos distinguir al menos cuatro b&#x00E1;sicas. Por un lado, las dimensiones <italic>cognitivas</italic> que hacen referencia a contemplar, saber, conjeturar, calcular, imaginar, suponer, etc., cosas, escenarios, personajes y acontecimientos situados en el futuro. Por otro, la perspectiva m&#x00E1;s propiamente <italic>pr&#x00E1;ctica</italic> o ligada a la acci&#x00F3;n (en los trabajos de psicolog&#x00ED;a se suele denominar motivacional) en la que se contrasta, en t&#x00E9;rminos de factibilidad, lo que se puede/debe hacer vs lo que hay que sufrir -y sus eventuales c&#x00ED;rculos parad&#x00F3;jicos<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>-. Adem&#x00E1;s hay, evidentemente, una dimensi&#x00F3;n <italic>valorativa</italic> en la que se resuelve el car&#x00E1;cter favorable/desfavorable de las contingencias futuras. Por &#x00FA;ltimo, pero con relaciones muy intrincadas con las tres anteriores, hay que destacar una dimensi&#x00F3;n <italic>emocional</italic> o cat&#x00E9;ctica que se materializa en temores, confianzas, deseos, esperanzas, etc. En consecuencia, a la hora de dar cuenta de una perspectiva de futuro no basta tan solo considerar su profundidad, densidad, estructuraci&#x00F3;n, viveza y temporalizaci&#x00F3;n, sino que tambi&#x00E9;n hay que atender a las dimensiones cognitivas, pr&#x00E1;cticas, valorativas y emocionales con las que se procesa ese horizonte.</p>

			<p>Fijada as&#x00ED;, esquem&#x00E1;ticamente, la anal&#x00ED;tica del futuro, se puede entrar en lo antes anunciado como problem&#x00E1;tica del futuro. Aqu&#x00ED; se puede ir m&#x00E1;s deprisa. Si, seg&#x00FA;n lo antes propuesto, la problem&#x00E1;tica del futuro no es otra cosa que la problematizaci&#x00F3;n que en una determinada coyuntura se hace de la visi&#x00F3;n t&#x00F3;pica dominante, entonces podemos colegir que las variantes actuales de la problematizaci&#x00F3;n del futuro –recu&#x00E9;rdese: en tiempos de una fuerte autoconciencia de CRISIS- har&#x00E1;n referencia a lo que han sido sus rasgos dominantes (aunque fluctuantes, polemizados, desvanecidos a veces, etc.) en la modernidad triunfante. Atendiendo a los an&#x00E1;lisis de Koselleck, Luhmann y Adam se pueden fijar ciertos rasgos como sus determinaciones fundamentales. Son la <italic>novedad</italic>, la <italic>apertura</italic>, la <italic>colonizaci&#x00F3;n tecno-ut&#x00F3;pica</italic> y la <italic>mejora</italic> o <italic>progreso</italic>. </p>

			<p><italic>El futuro como novedad</italic>. La emergencia de novedades como expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s propia del futuro es una idea t&#x00ED;picamente moderna que enfatiza la asimetr&#x00ED;a entre el espacio de la experiencia y el horizonte de la expectativa (Koselleck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1985</xref>). Si la modernidad supone la emergencia incesante y leg&#x00ED;tima de novedades que no tienen precedente –y esto propon&#x00ED;a la definici&#x00F3;n can&#x00F3;nica del inventor del t&#x00E9;rmino, Baudelaire-, entonces su futuro lo concibe como emergencia de novedades que pueden o no llegar a ser imaginadas, pero que chocar&#x00E1;n con las cosas a las que estamos acostumbrados. Supone, pues, ir m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo familiar, remoz&#x00E1;ndolo o arrincon&#x00E1;ndolo. Lo que no cabe pensar es un futuro que sea la cansina repetici&#x00F3;n de lo mismo, el cierre del c&#x00ED;rculo pitag&#x00F3;rico que une principio y final.</p>

			<p><italic>Apertura del futuro</italic>. El futuro de los modernos es abierto. Que est&#x00E9; abierto no se puede identificar con el t&#x00F3;pico de la incertidumbre y la eventual sorpresa. Indica m&#x00E1;s bien la conformabilidad del futuro por parte de la acci&#x00F3;n, su factibilidad, lo que Rescher (<xref ref-type="bibr" rid="CIT52">1998</xref>) llama su <italic>tractability</italic> (manejabilidad). Un futuro abierto es uno en relaci&#x00F3;n al que podemos ahora –y eventualmente podremos ma&#x00F1;ana- hacer algo. No quiere decir que vaya a ser conformado seg&#x00FA;n la intenci&#x00F3;n (individual o colectiva), ya que para los modernos es clara la iron&#x00ED;a de la acci&#x00F3;n y sus recurrentes consecuencias no-intencionales, externalidades, efectos colaterales o perversos. Con todo, las consecuencias no intencionales –incluso en su forma menos amable de consecuencias perversas- no hacen sino reafirmar el car&#x00E1;cter abierto del mundo y, con &#x00E9;l, del futuro. Los antiguos le&#x00ED;an lo que se enfrentaba a la intenci&#x00F3;n y <italic>eudiamon&#x00ED;a</italic> de los humanos como destino o juego insensato de la fortuna; Boecio, a principios del siglo VI, ensay&#x00F3; el puente de sentido que permit&#x00ED;a pasar del destino-fortuna a la Providencia de Dios; la modernidad, por el contrario, dio por descontado que todos esos infortunios mostraban simplemente lo que surg&#x00ED;a de la acci&#x00F3;n humana o sus artefactos aunque no estuviera en sus intenciones. </p>

			<p><italic>Colonizaci&#x00F3;n tecno-ut&#x00F3;pica del futuro</italic>. Como muestran Adam y Groves (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>) en una reconstrucci&#x00F3;n paciente de sus variantes, todas las culturas-sociedades humanas se han enfrentado con la incertidumbre constitutiva del futuro y han intentado reducirla, coloniz&#x00E1;ndolo. Colonizaci&#x00F3;n no significa abolici&#x00F3;n de la incertidumbre que le es propia, sino la apuesta por ampliar o adensar su “gozne” (Wittgestein, <xref ref-type="bibr" rid="CIT58">1988</xref>) de certeza<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. Luhmann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1976</xref>) propone que la colonizaci&#x00F3;n del futuro (o desfuturizaci&#x00F3;n parcial) propia de la modernidad se encarna en la tecnolog&#x00ED;a y la utop&#x00ED;a. Ambas suponen un horizonte dotado de profundidad. La primera asegura la selecci&#x00F3;n de algunos de los futuros <italic>presentes</italic>; la segunda, la ideaci&#x00F3;n de un presente <italic>futuro</italic> cumplidor definitivo de las promesas emancipatorias. Tal vez la expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s cumplida de la colonizaci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica del futuro se encuentra en la constituci&#x00F3;n y desarrollo del estado social o estado del bienestar. Sus mejores analistas (Baldwin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1992</xref>; Castel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1997</xref>; Ewald, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1996</xref>) han mostrado que su aportaci&#x00F3;n b&#x00E1;sica es la utilizaci&#x00F3;n de una tecnolog&#x00ED;a de evaluaci&#x00F3;n-gesti&#x00F3;n de riesgos sociales que genera seguridad y reduce la incertidumbre del futuro en aspectos fundamentales de la existencia (salud, vivienda, alimentaci&#x00F3;n, reproducci&#x00F3;n, formaci&#x00F3;n, etc.). Por su parte, la utop&#x00ED;a anima la tensa espera de un presente <italic>futuro</italic> que acabar&#x00E1; por llegar, en el que la humanidad acceda a la verdadera historia (Marx) o se libere de la historia, abriendo la “peque&#x00F1;a puerta por la que el Mes&#x00ED;as podr&#x00ED;a penetrar” (Benjamin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1940/2012</xref>, p. 318).</p>

			<p><italic>El futuro como mejora o progreso</italic>. Se trata de una de las ideas que, aunque con precedentes en la historia de occidente, s&#x00F3;lo triunfa plenamente hasta convertirse en un t&#x00F3;pico en la sociedad moderna (Nisbet, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">1981</xref>). No se limita a suponer que el mundo es abierto y est&#x00E1; abocado a novedades sin cuento, sino que adem&#x00E1;s se orienta hacia mejoras continuas o discontinuas, que se pueden sumar y dan una orientaci&#x00F3;n a la historia. Lo que cabe esperar –parezca o no claro y manifiesto- es siempre un m&#x00E1;s, una mejora, un paso adicional, la actualizaci&#x00F3;n de lo preferible –como dir&#x00ED;a Wendell Bell. Puede parecer que lo que ocurre en la actualidad lo desmiente; incluso se puede asegurar que la insociable sociabilidad y una naturaleza madrastra (Kant) lo dominan todo. Pero en la colmena humana siempre hay que esperar que de las acciones ego&#x00ED;stas surjan consecuencias altruistas o que de la b&#x00FA;squeda del poder, la riqueza y el honor particulares surjan la libertad, el derecho y el bienestar com&#x00FA;n. El progreso y el bien se fundamentan –ya lo dijeron Leibniz, Mandeville, Vico y Smith- en el Principio Consecuencial (Ramos Torre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT49">2002b</xref>). </p>

			<p>Si estas son las notas sobresalientes del futuro t&#x00F3;pico o imaginario de las sociedades modernas, entonces la problematizaci&#x00F3;n del futuro no ser&#x00E1; otra cosa que la puesta en cuesti&#x00F3;n de su plausibilidad, es decir, el cuestionamiento (o la acumulaci&#x00F3;n de anomal&#x00ED;as dif&#x00ED;ciles de aceptar) de su despliegue de novedades sin precedentes, o de su apertura pr&#x00E1;ctica o conformabilidad, o de la colonizaci&#x00F3;n tecno-ut&#x00F3;pica o de su encaminarse hacia mejoras y progresos. La informaci&#x00F3;n que brinda la investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica deber&#x00ED;a aclarar en qu&#x00E9; sentido o en qu&#x00E9; medida ese futuro moderno est&#x00E1; siendo problematizado.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>4. FUTUROS SOCIALES EN TIEMPOS DE CRISIS: REPERTORIO DE SENTIDOS</title>

			<p>Lo anterior brinda el marco para adentrarse en el an&#x00E1;lisis de la evidencia emp&#x00ED;rica producida en la investigaci&#x00F3;n antes referida. En esta secci&#x00F3;n fijar&#x00E9; un <italic>repertorio de sentidos a la mano</italic> que aparecen en las discusiones de los grupos. Entiendo por repertorio el conjunto o colecci&#x00F3;n de las im&#x00E1;genes, ideas, expresiones, barruntos, intuiciones, etc. que surgen al hilo de las discusiones de los grupos. Son un repertorio de sentido a la mano porque fijan la colecci&#x00F3;n de sentidos disponibles para actuar en el espacio social de la comunicaci&#x00F3;n.</p>

			<p>La que sigue es una muy primera exploraci&#x00F3;n, limitada a fijar los retazos de sentido emergentes sin intenci&#x00F3;n ninguna de reconstruir el discurso entero en el que se puedan integrar, ni de establecer el sistema de discursos existentes y asignarlos a distintas categor&#x00ED;as sociales. Eso queda a la espera de trabajos ulteriores. Lo que ahora se pretende es rescatar <italic>retazos</italic> -o esbozos o piezas o astillas- de ese repertorio de sentido a la mano. Muestran los t&#x00F3;picos que salen en las discusiones y las animan.</p>

			<p>Para presentarlos, opto por organizarlos a lo largo de ejes en los que cabe diferenciar dos posiciones extremas. Los retazos discursivos se ubican en uno u otro extremo o en posiciones intermedias. En cualquier caso, en esos ejes se muestran los l&#x00ED;mites de la plausibilidad del viejo discurso t&#x00F3;pico de la modernidad sobre el futuro, las variadas conformaciones de las perspectivas de futuro, sus dimensiones y el modo en que se articulan las iteraciones temporales.</p>

			<p>El an&#x00E1;lisis del material de los nueve grupos de discusi&#x00F3;n induce a distinguir al menos seis ejes fundamentales en los que se ordenan los t&#x00F3;picos sobre el futuro. Paso a recorrerlos en sucesi&#x00F3;n, acompa&#x00F1;ando la descripci&#x00F3;n de algunos <italic>verbatim</italic> expresivos.</p>

			<p><italic>Eje 1 o de la dimensi&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica del futuro</italic>. En este eje se contrapone un futuro que se hace, tiene, consigue, produce o construye, es decir, un futuro que est&#x00E1; abierto a la conformaci&#x00F3;n por parte de un actor-agente, contra un futuro que “hay”, sucede, ocurre, pasa, “sale”, es decir, un futuro que aparece como un conjunto de <italic>facta</italic> que se le vienen literalmente encima a un actor-paciente. Es congruente con estas dos conformaciones polares en el eje pr&#x00E1;ctico la imagen de un futuro hacia el que se va o se avanza, un futuro que se explora, se contrapone a la imagen de un futuro que viene por s&#x00ED; mismo, se nos cae encima, se da conocer. Es una doble imagen del tiempo muy asentada en el lenguaje (Lakoff y Johnson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">1995</xref>, pp. 79 y ss.): el tiempo como aquello por lo que me desplazo (<italic>ego</italic> se mueve por un tiempo que est&#x00E1; ‘quieto’) vs el tiempo como lo que se me viene encima (el tiempo se desplaza hacia un <italic>ego</italic> a la espera).</p>

			<p>Expresiones del primer tipo son menos numerosas de lo que cabr&#x00ED;a esperar dados los t&#x00F3;picos meritocr&#x00E1;ticos dominantes. Aparecen n&#x00ED;tidamente en las discusiones de dos categor&#x00ED;as sociales: funcionarios y estudiantes. Se demanda lo que se hace para construir o formar el futuro, lo que presupone su factibilidad:</p>

						<disp-quote><p>“¿Qu&#x00E9; hace la gente por s&#x00ED; misma para la <italic>construcci&#x00F3;n</italic> de ese ma&#x00F1;ana? ¿Qu&#x00E9; hac&#x00E9;is vosotros para la <italic>construcci&#x00F3;n</italic> de ese ma&#x00F1;ana?” (Funcionarios: GD1).</p>

						<p>“Estamos estudiando y <italic>formando</italic> nuestro futuro, pues que <italic>d&#x00E9; sus frutos</italic> dentro de unos a&#x00F1;os” (Estudiante: GD3).</p></disp-quote>

			<p>Frente a la imagen de un futuro que se hace, forma o construye, est&#x00E1; la inversa del futuro que sale al encuentro de repente, sin que hagamos nada, que est&#x00E1;, para gusto o disgusto, ya hecho y nos cae encima. Frente a &#x00E9;l poco cuenta la capacidad de acci&#x00F3;n de un actor-agente; cuenta m&#x00E1;s bien la vieja diosa fortuna. Tal impl&#x00ED;cito informa la siguiente intervenci&#x00F3;n de un trabajador industrial en la que se ponen en relaci&#x00F3;n futuros <italic>pasados</italic> con un presente <italic>futuro</italic> que nos saldr&#x00E1; al encuentro:</p>

						<disp-quote><p>“Siempre hemos sido un pa&#x00ED;s de servicios… <italic>de repente</italic>, descubrimos la construcci&#x00F3;n…. Oye, todo el mundo <italic>nos apuntamos</italic> a la construcci&#x00F3;n. Los ayuntamientos los primeros…. Que han sido los primeros en meternos en el foll&#x00F3;n. Pues en vez de la construcci&#x00F3;n, <italic>saldr&#x00E1;</italic> otra cosa. Digo yo, que <italic>nos lleve a algo bueno</italic>. Porque sin <italic>esperanza</italic>, desde luego…” (Empleado fijo: GD7).</p></disp-quote>

			<p>Ese futuro que sale no es el que se hace o construye; es un tiempo que viene y va sin que podamos hacer mucho para atraparlo; todo lo m&#x00E1;s, podemos acomodarnos a sus dictados, apuntarnos a &#x00E9;l.</p>

			<p><italic>Eje 2 o de la certeza</italic>. En este eje se contrapone lo que se sabe, contempla, puede pensarse y hablar, frente a lo que no se ve, se ignora, no se piensa e incluso se silencia. Las met&#x00E1;foras fundamentales son visuales, destacando la contraposici&#x00F3;n luz/oscuridad. Tambi&#x00E9;n emergen met&#x00E1;foras auditivas: aquello de lo que se habla y se escucha vs aquello que se silencia o no se quiere escuchar. Evidentemente, la experiencia y dramatizaci&#x00F3;n de la crisis, como situaci&#x00F3;n personal o colectiva, va de la mano de lo oscuro (negritud), el silencio o el no querer escuchar. Adem&#x00E1;s lo puramente cognitivo se mezcla con la expresi&#x00F3;n de la voluntad: no solo no se ve, sino que no se quiere ver; no solo no se habla, sino que no se quiere hablar. Algunas intervenciones permiten plasmarlo:</p>

						<disp-quote><p><italic>No querer ver</italic>. “¿El futuro? Jodido. Mantenerme y aguantar a ver lo que sale, <italic>no veo</italic> mucho m&#x00E1;s para all&#x00E1;. Futuro… <italic>no veo</italic>, me quedo donde estoy y el d&#x00ED;a a d&#x00ED;a. O sea, <italic>no veo</italic>… <italic>no quiero verlo</italic> […] <italic>No quiero verlo</italic>. <italic>No quiero avanzar</italic>. No quiero. No quiero, porque <italic>no quiero ver</italic>. <italic>Mantenerme</italic> con lo que tengo. Punto” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6).</p>

						<p><italic>No querer hablar/o&#x00ED;r</italic>. “En el fondo estamos hablando todo el rato y si te das cuenta, <italic>nadie quiere hablar del futuro</italic>. Estamos todos aqu&#x00ED; atrincherados diciendo, mientras ma&#x00F1;ana salga el sol” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6).</p></disp-quote>

			<p><italic>Eje 3 o de la profundidad del futuro</italic>. Lo que cuenta aqu&#x00ED; es la conformaci&#x00F3;n del horizonte de futuro tal como se plasma en la perspectiva desde la que se contempla. La contraposici&#x00F3;n es, por un lado, la imagen de un horizonte largo, poblado de acontecimientos con una cierta viveza, eventualmente conectados entre s&#x00ED; y con cierta explicitaci&#x00F3;n temporal y, por el otro, lo que es m&#x00E1;s bien barrunto de un horizonte corto, comprimido o inexistente que linda con un presente casi auto-contenido y auto-suficiente. Las met&#x00E1;foras son visuales, centradas en el contemplar, ver, incluso calcular algo que se contempla con nitidez. La experiencia de la crisis es la de la disminuci&#x00F3;n o compresi&#x00F3;n del futuro. Sobre todo entre los que se saben indefensos o impotentes, para los que como mucho cabe hablar de un bifurcaci&#x00F3;n de horizontes del futuro: el propio, muy estrecho; el de los hijos, m&#x00E1;s largo. Los fragmentos que explicitan estas posibilidades son frecuentes:</p>

						<disp-quote><p><italic>Compresi&#x00F3;n del horizonte hasta hacerlo desaparecer a favor de un presente sin fronteras externas, a modo de terapia frente a la frustraci&#x00F3;n</italic>. “tienes que <italic>vivir el d&#x00ED;a a d&#x00ED;a</italic> porque no sabes lo que te va a pasar ma&#x00F1;ana” (Mujeres t&#x00E9;cnicas/profesionales: GD2).</p>

						<p>“Es lo que dec&#x00ED;s vosotros, me preocupa <italic>el d&#x00ED;a a d&#x00ED;a</italic>, ahora mismo <italic>no piensas en el futuro casi</italic>, porque bastante tienes” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6).</p>

						<p>“Hay que cambiar el chip, y <italic>el chip es vivir d&#x00ED;a a d&#x00ED;a</italic>. <italic>No crearte metas</italic> ni a favor ni en contra, porque si no, lo tienes jodido. Jodido porque te puedes coger depresiones de lo que ves a tu alrededor” (Trabajadores industriales: GD8). </p>

						<p><italic>Estrechamiento del horizonte y escasez de acontecimientos</italic>. “Pero <italic>a 10 a&#x00F1;os, yo no soy capaz de ver tan lejos</italic>. Porque tanto problema que no me da tiempo a pensar en 10 a&#x00F1;os. O sea, <italic>en 10 meses ya voy apa&#x00F1;ado</italic>. Esa capacidad de mirar… pero es absurdo. No veo que vaya a funcionar como hace 10 a&#x00F1;os, bajo mi negocio” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6).</p>

						<p>“[Sobre el cambio clim&#x00E1;tico] Eso es para 50 a&#x00F1;os. Yo quiero comer <italic>ma&#x00F1;ana</italic> y ... <italic>el a&#x00F1;o que viene a ver d&#x00F3;nde estoy</italic>…” (Empleados fijos: GD7).</p>

						<p><italic>Bifurcaci&#x00F3;n de dos horizontes de futuro en raz&#x00F3;n de su extensi&#x00F3;n o profundidad</italic>. “Yo al menos ya <italic>no pienso a largo plazo en m&#x00ED;</italic>. Pienso, bueno, yo tengo casi mi piso pagado, raro es que no lo termine de pagar, y con poco nos apa&#x00F1;aremos… pero <italic>pienso en mis hijos, a largo plazo</italic>, a corto plazo s&#x00ED; pienso, bueno, a ver si por lo menos no nos quedamos sin trabajo para ir tirando. <italic>Pero a largo plazo pienso sobre todo en ellos</italic>.” (Amas de casa: GD4).</p></disp-quote>

			<p><italic>Eje 4 o de las emociones ante el futuro</italic>. Se trata de un eje fundamental en el que prima la dimensi&#x00F3;n emocional. En este eje se contrapone un polo en el que domina la espera tranquila, la realizaci&#x00F3;n del deseo, la ilusi&#x00F3;n mantenida o incluso una fantas&#x00ED;a emancipatoria que se sabe tal; frente a esto, en el otro extremo, el miedo y la sensaci&#x00F3;n de desamparo, de no poder confiar en nada a lo que agarrarse y que sea garant&#x00ED;a del d&#x00ED;a de ma&#x00F1;ana. Entre estas posiciones extremas, se sit&#x00FA;an las posiciones realistas, nada entusiastas, que fijan fr&#x00ED;amente lo que cabe esperar y la necesaria acomodaci&#x00F3;n a lo cotidiano.</p>

			<p>La esperanza es el soporte de un futuro. En ocasiones es una esperanza compacta y tranquila en la que se une el futuro imaginado y el futuro deseado; la esperanza de quien se sabe situado en un proceso en el que se suceden etapas y al final aparece la luz:</p>

						<disp-quote><p>“Dentro de diez a&#x00F1;os <italic>me</italic> <italic>imagino</italic> trabajando en el mismo sitio. S&#x00ED;. Y <italic>espero</italic> que con las condiciones laborales mejores, porque ahora se est&#x00E1;n mermando mucho y <italic>esperemos</italic> que la crisis haya remitido y volvamos otra vez a <italic>retomar el camino</italic>. Ese es el <italic>deseo</italic> que tengo” (Empleados fijos: GD7).</p></disp-quote>

			<p>Pero en otros, se trata de un esperanza-refugio, un sentimiento al que acogerse, necesario para vivir. Y as&#x00ED; la reflexi&#x00F3;n sobre la esperanza en este fragmento, alude m&#x00E1;s a lo que se quiere tener, que a lo que se tiene:</p>

						<disp-quote><p>[Moderador] Con relaci&#x00F3;n a esto que han planteado aqu&#x00ED; de que <italic>la gente no ve futuro…</italic> ¿cre&#x00E9;is que es as&#x00ED;? </p>

						<p>[A] “A nivel te&#x00F3;rico s&#x00ED;. <italic>A nivel pr&#x00E1;ctico todos tenemos esperanzas</italic>… porque si no…” </p>

						<p>[B] “Todo el mundo <italic>quiere tener</italic> la esperanza…” (Funcionarios: GD1). </p></disp-quote>

			<p>Una variante significativa es la que envuelve el futuro en la fantas&#x00ED;a. Gustar&#x00ED;a que tal cosa ocurriera, es m&#x00E1;s, se presenta como lo m&#x00E1;s correcto, pero se sabe que se trata de fantas&#x00ED;as dif&#x00ED;ciles de cumplir:</p>

						<disp-quote><p>“dices: Pues si <italic>me voy al campo y hago una econom&#x00ED;a de subsistencia de: dos gallinas, un cerdo y plantar tomates</italic>. Es que ya llega un momento que dices: O <italic>me apeo del sistema</italic>… no es que lo vea muy f&#x00E1;cil, no, pero ya te pones a pensar y dices: Jo, es que estoy aqu&#x00ED; jugando a su juego… el juego que se ha planteado no s&#x00E9; qui&#x00E9;n…” (Mujeres t&#x00E9;cnicas: GD2).</p></disp-quote>

			<p>A medio camino en la trayectoria hacia el miedo y el desamparo, parece el juego entre el deseo y el temor realista, la contraposici&#x00F3;n del futuro deseado y el futuro temido:</p>

						<disp-quote><p>“Yo veo <italic>dos futuros</italic>, sinceramente. Uno, que es <italic>el que espero</italic>, y otro que es <italic>el que no espero</italic>. O sea, <italic>el cielo y el infierno</italic>. El que espero… joder, seguir trabajando en la qu&#x00ED;mica y haber mejorado. El que no espero, de camarero” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD7).</p></disp-quote>

			<p>En el polo extremo, surge la pasi&#x00F3;n fr&#x00ED;a del miedo. Est&#x00E1; en la mayor&#x00ED;a de las intervenciones, sobre todo al comparar el futuro tal como se esperaba (futuro <italic>pasado</italic>) y el futuro tal como lo vemos ahora (futuro <italic>presente</italic>):</p>

						<disp-quote><p>“Porque la verdad es que <italic>futuro</italic>… <italic>no tiene nada que ver con lo que pod&#x00ED;amos pensar hace diez a&#x00F1;os o quince…o pensaban nuestros padres cuando decid&#x00ED;an casarse con veinte a&#x00F1;os, tenernos con veintid&#x00F3;s.</italic> Hemos ido para atr&#x00E1;s, pero una barbaridad” (J&#x00F3;venes temporales: GD9).</p></disp-quote>

			<p>Esta sensaci&#x00F3;n de frustraci&#x00F3;n y de ir hacia atr&#x00E1;s, se muestra en alg&#x00FA;n caso como una mezcla cuasi infantil de miedo y desamparo:</p>

						<disp-quote><p>“<italic>miedo</italic>, pero luego que <italic>no te amparan instituciones</italic>, porque siempre hemos estado amparados por el Estado… Entonces, el <italic>miedo</italic>, <italic>incertidumbre</italic>… de repente te dicen los pol&#x00ED;ticos del Estado… que hay esta cifra, y desde Europa te dicen que la cifra no es buena, es pa’ la… Entonces dices…. ¿a qui&#x00E9;n creo? Entonces <italic>aparte de miedo, es desamparo</italic>” (Mujeres t&#x00E9;cnicas: GD2).</p></disp-quote>

			<p><italic>Eje 5 o de la novedad</italic>. Lo que aqu&#x00ED; se juega es la espera de un futuro imaginado como sucesi&#x00F3;n de novedades que, en su forma m&#x00E1;s radical, no tendr&#x00ED;an precedente y conformar&#x00ED;an un mundo nuevo (que habr&#x00E1; que imaginar), con independencia de c&#x00F3;mo se juzgue (bien o mal), frente a la idea de un futuro en el que, en contra de todas nuestras expectativas, se recupera o restaura algo que ya exist&#x00ED;a anteriormente y se cre&#x00ED;a superado o abolido, es decir, un futuro imaginado como una vuelta del pasado cerrando un gran bucle.</p>

			<p>Como expresi&#x00F3;n de la imagen tan arraigada de un futuro de novedades sigue incidiendo la imagen del futuro tecnol&#x00F3;gico que es la expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s plena del cambio hacia lo novedoso (una novedad, por decirlo as&#x00ED;, colonizada, resultado de la t&#x00E9;cnica racional). Con todo, no tiene la relevancia que ten&#x00ED;a en el discurso del tiempo en &#x00E9;pocas anteriores a la crisis. Adem&#x00E1;s de tener menor incidencia, tampoco aparece un discurso n&#x00ED;tido de confianza en los valores emancipatorios de las ‘nuevas’ tecnolog&#x00ED;as. El maridaje de la hip&#x00E9;rbole tecnol&#x00F3;gica de las TICs y la utop&#x00ED;a del futuro ha sido disuelto por la crisis. Consid&#x00E9;rese en este sentido la siguiente intervenci&#x00F3;n de j&#x00F3;venes con trabajo temporal:</p>

						<disp-quote><p>“[vamos a ser] <italic>m&#x00E1;s tecnol&#x00F3;gicos</italic>, s&#x00ED;… Eso es <italic>una cosa que siempre va a m&#x00E1;s, siempre</italic>… no es una cosa que vaya en retroceso. Entonces… cada vez habr&#x00E1; menos cosas f&#x00ED;sicas y m&#x00E1;s tecnol&#x00F3;gicas, m&#x00E1;s Internet, habr&#x00E1; much&#x00ED;simas menos cosas de t&#x00FA; a t&#x00FA;, sino que simplemente desde tu casa… yo creo que <italic>la gente va a ser menos sociable todav&#x00ED;a</italic>… porque ya la gente joven cada vez sabe menos tener conversaciones, porque est&#x00E1;n m&#x00E1;s que con su <italic>WhatsApp</italic>, con su m&#x00F3;vil… y en eso vamos a retroceder… creo…” (J&#x00F3;venes temporales: GD9).</p>

						<p>“yo me pongo a pensar y es que, en <italic>un futuro, va a ser todo tecnolog&#x00ED;a</italic>… Yo en ese aspecto lo veo un poco oscuro tambi&#x00E9;n. Tanta tecnolog&#x00ED;a…” (J&#x00F3;venes temporales: G9).</p></disp-quote>

			<p>Pero las intervenciones m&#x00E1;s recurrentes no enfatizan la novedad, sino la vuelta del pasado, la restauraci&#x00F3;n futura de algo que se cre&#x00ED;a superado: el pasado como futuro. Es un t&#x00F3;pico que se reitera:</p>

						<disp-quote><p>“<italic>pasar&#x00E1; como antes</italic>, que el que no tiene dinero no podr&#x00E1; ni estudiar y se tendr&#x00E1; que buscar la vida, pues un poco de mala manera… pero <italic>lo malo de ahora es que pasar&#x00E1; como antes</italic>” (Trabajadoras: GD5). </p>

						<p>“Estamos <italic>volviendo a lo de antes</italic>, <italic>antiguamente</italic>, a la tartera y punto. La tartera, las chimeneas… en mi pueblo hac&#x00ED;a que no se ve&#x00ED;a una fogata, mil a&#x00F1;os… todo calefacci&#x00F3;n.</p>

						<p>Pues ya se est&#x00E1;n encendiendo. Y en el campo no cortaba una encina nadie… pues ahora se pegan por ella… es as&#x00ED; […]… Estamos <italic>volviendo a la edad de antes, vamos a los tiempos de antes</italic>” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6). </p>

						<p>“<italic>Como antiguamente</italic>… como dec&#x00ED;a mi padre con los se&#x00F1;oritos, <italic>dependiendo de los se&#x00F1;oritos, o sea, dependiendo de los ricos ricos</italic>” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6). </p></disp-quote>

			<p><italic>Eje 6 o de la mejora</italic>. Es un eje relacionado, pero no identificado, con el anterior. En &#x00E9;l se contrapone el t&#x00F3;pico moderno de un futuro que supone avance o mejora (inmediatos o a medio/largo plazo) con el t&#x00F3;pico emergente que barrunta p&#x00E9;rdida o deterioro o asegura que las cosas se mantendr&#x00E1;n sin cambios de valor, tal como ahora. Las met&#x00E1;foras recurrentes son din&#x00E1;micas: avanzar, retroceder, subir, bajar, etc. Lo relevante en todas estas intervenciones es el marco de fondo de la CRISIS. La confianza en que la crisis acabar&#x00E1; y habr&#x00E1; una mejora aparece en pocas intervenciones: en unos casos como producto de una deriva, que es la de la sociedad moderna y sus crisis epis&#x00F3;dicas, y en otros m&#x00E1;s como deseo o esperanza que como certeza. Son colectivos con una cierta estabilidad o seguridad (propia o del medio familiar) los que m&#x00E1;s apuestan por esta reafirmaci&#x00F3;n cautelar del futuro de avances y progresos. Alguna intervenci&#x00F3;n basta para mostrarlo:</p>

						<disp-quote><p>“[A] yo espero que dentro de diez a&#x00F1;os podamos estar <italic>un poquito mejor</italic> que ahora.</p>

						<p>[B] Yo creo que estaremos <italic>mejor pero diferente</italic>, o sea, desde el punto de vista econ&#x00F3;mico y laboral, nunca va a ser lo que ha sido hasta ahora [espero] no quedarme con lo que tengo, sino <italic>seguir avanzando</italic>” (Mujeres t&#x00E9;cnicas: GD2).</p></disp-quote>

			<p>Pero el t&#x00F3;pico recurrente es el que vaticina una deriva hacia peor.</p>

						<disp-quote><p>“estamos <italic>perdiendo todos los derechos</italic> que hemos adquirido a lo largo de los a&#x00F1;os” (Ama de casa: GD4). </p>

						<p>“para atr&#x00E1;s […] yo <italic>dentro de cinco a&#x00F1;os me veo mucho peor que ahora</italic>” (Mujer asalariada: GD5). </p>

						<p>“Yo soy <italic>pesimista</italic>, desde luego. Tal y como est&#x00E1; el patio soy pesimista. De momento va subiendo todo menos lo que tiene que subir, entonces el poder adquisitivo de todos nosotros, yo creo que nos est&#x00E1; devaluando, est&#x00E1; <italic>bajando</italic>. Cosas que hace un tiempo ten&#x00ED;as acceso o bien las <italic>recortas</italic> o bien las <italic>suprimes</italic>. Entonces yo soy pesimista, porque <italic>esto no tiende a ir mejor</italic>” (Varones aut&#x00F3;nomos: GD6: 1).</p>

						<p>“<italic>Estamos yendo cada vez m&#x00E1;s para atr&#x00E1;s</italic>” (J&#x00F3;venes temporales: GD9).</p></disp-quote>

			<p>Adicionalmente, aflora la esperanza de que el futuro no vaya a peor sino que se mantengan las cosas como hasta ahora, aunque sea en t&#x00E9;rminos de una esperanza muy cargada de deseo que es un t&#x00F3;pico recurrente:</p>

						<disp-quote><p>“El que sigue currando, yo en mi caso, cuando llega final de a&#x00F1;o, es que no pienso ni en que me suban el sueldo. <italic>Virgencita que me quede como estoy</italic>” (Trabajador industria qu&#x00ED;mica: G8).</p></disp-quote>

		</sec>
	
		<sec id="S5">
			<title>5. CONCLUSIONES</title>

			<p>El repertorio de sentido a la mano proporciona retazos discursivos que muestran la utilidad de la anal&#x00ED;tica del futuro que se ha propuesto; conecta adem&#x00E1;s con las discusiones de la tradici&#x00F3;n de investigaciones sobre el campo y permite afrontar de forma interesante la problem&#x00E1;tica del futuro. El futuro no puede empezar, dec&#x00ED;a Niklas Luhmann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1976</xref>). No puede hacerlo porque es un horizonte que se manifiesta en m&#x00FA;ltiples perspectivas en las que suelen contrastarse los futuros <italic>pasados</italic> (lo que cre&#x00ED;amos que iba a ocurrir) con los futuros <italic>presentes</italic> (lo que creemos que puede ocurrir). Esas perspectivas difieren por su profundidad y dem&#x00E1;s rasgos que se&#x00F1;alara en su momento Joseph Nuttin (<xref ref-type="bibr" rid="CIT44">1985</xref>). Pero tambi&#x00E9;n se muestran diferentes en sus dimensiones estrat&#x00E9;gicas, especialmente en lo que se refiere a lo que conocemos o desconocemos, creemos o no creemos poder hacer, confiamos o tememos. Se ha podido fijar un repertorio –desde luego no definitivo- de esas diferencias. Pero lo m&#x00E1;s relevante es que entre sus piezas se hace a la luz la problematizaci&#x00F3;n del futuro, que podemos describir mejor ahora.</p>

			<p>No se trata de una problematizaci&#x00F3;n al modo del catastrofismo (preferentemente) posmoderno, que lo hace desaparecer absorbido por un presente voraz. Ni tampoco del futuro patol&#x00F3;gico al modo de los psic&#x00F3;logos sociales, ya que lo ‘anormal’ est&#x00E1; demasiado ‘normalizado’ como para poder ser considerado tal. Lo que m&#x00E1;s bien se muestra es que, sobre el fondo del futuro t&#x00F3;pico de la modernidad -que se despliega en profundidad, ya colonizado, sometido a la acci&#x00F3;n y resuelto a la espera de novedades que supondr&#x00E1;n mejoras-, emergen nuevos t&#x00F3;picos extra&#x00F1;os a esos sobreentendidos. Aparecen al hilo de la autoconciencia de la CRISIS; no para dinamitar el sentido, sino para proveer nuevas fuentes de sentido. Y aparecen de forma recurrente, aunque ciertamente en variantes y con portadores sociales distintos. Por un lado, la insistencia en la ceguera, en la voluntad de no ver o escuchar, de desentenderse de algo que, sin embargo, se considera que est&#x00E1; al acecho. Por otro lado, la conciencia de los l&#x00ED;mites de la propia capacidad de acci&#x00F3;n ante algo que viene o sale por s&#x00ED; mismo, hijo m&#x00E1;s de la fortuna que del propio obrar. Adem&#x00E1;s, la crisis de la confianza y la recurrencia del temor ante lo que pueda ocurrir. Por &#x00FA;ltimo, la sospecha de que el futuro tal vez no nos depare novedades inusitadas ni mejoras finales, sino que sea una vuelta a lo que felizmente abandonamos o una p&#x00E9;rdida que, seg&#x00FA;n el tiempo m&#x00E1;s se despliega, m&#x00E1;s se ahonda.</p>
			</sec>
			
		</body>
		
		
		<back>
		
			<ack>
				<title>AGRADECIMIENTOS</title>

					<p>Este art&#x00ED;culo se enmarca en la investigaci&#x00F3;n <italic>Riesgo, incertidumbre y vulnerabilidad en Espa&#x00F1;a</italic> (CSO2010-20235), desarrollada junto con Javier Callejo en el marco del Plan Nacional de I+D+i de la Secretar&#x00ED;a de Estado de Investigaci&#x00F3;n, Desarrollo e Innovaci&#x00F3;n del Ministerio de Econom&#x00ED;a y Competitividad. Agradezco a los profesores Juanma Iranzo e Ignacio S&#x00E1;nchez de la Yncera sus observaciones sobre una primera versi&#x00F3;n del trabajo. Tambi&#x00E9;n a las coeditoras de este monogr&#x00E1;fico, Izaskun Artegui y Matxalen Legarreta, por su exigencia de claridad y rigor. Por &#x00FA;ltimo, quiero dar las gracias a los asistentes al Grupo de Trabajo de Sociolog&#x00ED;a del Tiempo, celebrado en Madrid en septiembre de 2013, en el que se debati&#x00F3; una primera versi&#x00F3;n de este trabajo.</p>
			</ack>
			
			<sec id="notas">
				<title>NOTAS</title>
			
				<fn-group>
					<fn id="NOTE1"><label>1</label>
						<p>La referencia completa de la investigaci&#x00F3;n aparece al final del art&#x00ED;culo.</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE2"><label>2</label>
						<p>Entre noviembre de 2012 y mayo de 2013 se desarroll&#x00F3; la primera fase del trabajo de campo; se realizaron entonces nueve grupos de discusi&#x00F3;n (GD) en Madrid, Toledo, Valladolid y Tarragona. La ficha muy sint&#x00E9;tica de los grupos es: GD1: Funcionarios. Varones; GD2: T&#x00E9;cnicos y profesionales. Mujeres; GD3: Estudiantes universitarios. Mixto; GD4: Amas de casa; GD5: Trabajadoras asalariadas; GD6: Aut&#x00F3;nomos. Varones; GD7: Empleados fijos en el sector tecno-industrial. Mixto; GD8: Trabajadores industriales. Varones; GD9: J&#x00F3;venes con trabajo temporal. Mixto. La investigaci&#x00F3;n est&#x00E1; conectada con trabajos ya publicados: v&#x00E9;ase Ramos Torre (<xref ref-type="bibr" rid="CIT47">1999</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">2002a</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE3"><label>3</label>
						<p>La sem&#x00E1;ntica social de la crisis ser&#x00E1; analizada en un estudio ya en curso. Sobre el concepto moderno de crisis v&#x00E9;ase el trabajo cl&#x00E1;sico de Koselleck (<xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2007</xref>, pp. 241 y ss.).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE4"><label>4</label>
						<p>V&#x00E9;anse su seminal libro escrito en colaboraci&#x00F3;n con Mau (Bell y Mau, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1971</xref>) y sus escritos posteriores, especialmente Bell (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE5"><label>5</label>
						<p>V&#x00E9;ase el monogr&#x00E1;fico nº 43 de la revista <italic>Futures</italic> (2011) dedicado a Wendell Bell y la escuela de estudios futurol&#x00F3;gicos. Se pueden encontrar dos evaluaciones enfrentadas del movimiento en Masini (<xref ref-type="bibr" rid="CIT39">1998</xref>) y en Marien (<xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1987</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2011</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE6"><label>6</label>
						<p>V&#x00E9;ase especialmente la apreciaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de conjunto de Barbara Adam (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2011</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE7"><label>7</label>
						<p>Para una visi&#x00F3;n de conjunto v&#x00E9;ase Strathman y Joireman (<xref ref-type="bibr" rid="CIT55">2005</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE8"><label>8</label>
						<p>Como muestra de este tipo de investigaciones cabe se&#x00F1;alar un conjunto de trabajos sobre la imagen y vivencia del futuro de j&#x00F3;venes norteuropeos: arrancan de una discusi&#x00F3;n del trabajo pionero de Nilsen (<xref ref-type="bibr" rid="CIT42">1999</xref>) cuya tesis, en seguimiento de Helga Nowotny, sobre la sustituci&#x00F3;n del futuro propiamente dicho a favor de un presente extendido, corroboran, matizan, complejizan o rechazan. V&#x00E9;anse Brannen y Nilsen (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2002</xref>); Devadason (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2008</xref>); Anderson, Bechhofer, McCrone, Jamieson, Li y Stewart (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2005</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE9"><label>9</label>
						<p>En este sentido, hay que distinguir perspectivas tan dispares como la celebrativa de Lipovesky, la constatativa de Castells o la fuertemente cr&#x00ED;tica de Baumann y sobre todo Innerarity, de entre los autores citados.</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE10"><label>10</label>
						<p>Sobre la tendencia a la temporalizaci&#x00F3;n y presentificaci&#x00F3;n de la realidad, relevante en la sociolog&#x00ED;a de las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas y sus conexiones con la desaparici&#x00F3;n del futuro, v&#x00E9;ase Ramos Torre (<xref ref-type="bibr" rid="CIT51">2014</xref>) y la amplia informaci&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica ah&#x00ED; recogida.</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE11"><label>11</label>
						<p>Luhmann se apoya en Koselleck (<xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1985</xref>), as&#x00ED; como en las propuestas de los a&#x00F1;os 30 de Lovejoy (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1983</xref>) sobre la temporalizaci&#x00F3;n moderna de la gran cadena del ser.</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE12"><label>12</label>
						<p>Aunque con alguna reticencia al considerarlo responsable de la l&#x00ED;nea de investigaci&#x00F3;n que separa totalmente los <italic>futura</italic> y los <italic>facta</italic> (v&#x00E9;ase Adam y Groves, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>, p. 172).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE13"><label>13</label>
						<p>Para marcar visualmente la diferencia, el t&#x00E9;rmino en redonda es el sustantivo; la cursiva indica el adjetivo.</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE14"><label>14</label>
						<p>Sobre la met&#x00E1;fora del tiempo como horizonte y otras met&#x00E1;foras sociales del tiempo ver Ramos (<xref ref-type="bibr" rid="CIT50">2007</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE15"><label>15</label>
						<p>La diferencia hacer/sufrir la propone Arendt para dar cuenta de las dos caras de la acci&#x00F3;n humana: agencia y paciencia (Arendt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1993</xref>).</p>
					</fn>
					
					<fn id="NOTE16"><label>16</label>
						<p>Propone Wittgestein (<xref ref-type="bibr" rid="CIT58">1988</xref>, p. 44c): “Proposici&#x00F3;n 341.Las <italic>preguntas</italic> que hacemos y nuestras <italic>dudas</italic> descansan sobre el hecho de que algunas proposiciones est&#x00E1;n fuera de duda, son –por decirlo de alg&#x00FA;n modo- los ejes sobre los que giran aqu&#x00E9;llas”; “Proposici&#x00F3;n 343. Pero no se trata de que no <italic>podamos</italic> investigarlo todo y que, por lo mismo, nos debamos conformar forzosamente con la suposici&#x00F3;n. Si quiero que la puerta se abra, los goznes deben mantenerse firmes”.</p>
					</fn>
						
				</fn-group>
			</sec>
					
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
					
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			  <issue>6</issue>
			  <fpage>590</fpage>
			  <lpage>595</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1016/j.futures.2011.04.007">https://doi.org/10.1016/j.futures.2011.04.007</ext-link></comment>
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					  <surname>Adam</surname>
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			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1163/ej.9789004161771.i-218">https://doi.org/10.1163/ej.9789004161771.i-218</ext-link></comment>
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			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1177/0038038505049006">https://doi.org/10.1177/0038038505049006</ext-link></comment>
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