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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2017.784n2002</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2017.784n2002</article-id>
			 
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				<subject>CRISIS, INCERTIDUMBRE Y VULNERABILIDADES SOCIALES / CRISIS, UNCERTAINTY AND SOCIAL VULNERABILITY</subject>
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				<article-title>El impacto de la incertidumbre en la transici&#x00F3;n a la edad adulta: Posiciones biogr&#x00E1;ficas y consecuencias sobre la vida</article-title>
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					<trans-title>The impact of uncertainty in the transition to adulthood: Biographic positions and consequences on life</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">El impacto de la incertidumbre en la transici&#x00F3;n a la edad adulta: Posiciones biogr&#x00E1;ficas y consecuencias sobre la vida</alt-title>
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					 <surname>Artegui Alcaide </surname>
					 <given-names>Izaskun</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad del Pa&#x00ED;s Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea</aff>
					
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="izaskun.artegui@ehu.eus">izaskun.artegui@ehu.eus</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://orcid.org/0000-0002-4091-5446">http://orcid.org/0000-0002-4091-5446</ext-link>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2017</year>
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			<year>2017</year>
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			<volume>193</volume>
			<issue>784</issue>
			
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				<date date-type="received">
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2017 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2017</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Las transformaciones del mercado laboral han provocado la diversificaci&#x00F3;n de los tiempos de trabajo. Las pautas temporales que guiaban el transcurso vital se erosionan: la incertidumbre se instala en las vidas. Los j&#x00F3;venes que se encuentran en la &#x00FA;ltima etapa de la transici&#x00F3;n a la edad adulta sufren con especial crudeza esta situaci&#x00F3;n. Las expectativas que construyeron en el pasado chocan con su presente. A trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis de veinticuatro entrevistas en profundidad, estudiamos de qu&#x00E9; manera impacta la incertidumbre sobre estos j&#x00F3;venes y qu&#x00E9; efectos tiene sobre sus vidas. Los datos producidos en el trabajo de campo nos muestran que tanto el nivel de impacto, como las consecuencias de la incertidumbre, son diferentes en los j&#x00F3;venes que siguen la secuencia del ciclo vital estandarizado y en quienes la han abandonado.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The labor market’s transformations have led to the diversification of working time. The temporal patterns that guided the life course are eroding: uncertainty is installed in the lives. Young people who are in the last stage of the transition from youth to adulthood are suffering this reality particularly hard. The expectations that they built in the past clash with their present. Through the analysis of twenty-four in-depth interviews we analyze how uncertainty impacts on young people’s lives and what effects it has on them. The data produced in the fieldwork show us that both the level of impact, as the consequences of uncertainty, are different for young people in the standardized lifecycle sequence and for those who have dropped it out.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Transici&#x00F3;n de la juventud a la edad adulta</kwd>
				<kwd>ciclo vital</kwd>
				<kwd>incertidumbre</kwd>
				<kwd>expectativas de futuro</kwd>
				<kwd>inestabilidad y precariedad laboral</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Transition from youth to adulthood</kwd>	
				<kwd>lifecycle</kwd>
				<kwd>uncertainty</kwd>
				<kwd>future expectations</kwd>
				<kwd>labor precariousness and instability</kwd>
			</kwd-group>
			
		
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>La secuencia de etapas que completa el ciclo vital, dice Luhmann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1976</xref>), conforma un mecanismo de simplificaci&#x00F3;n que indica al individuo cu&#x00E1;l ser&#x00E1; la siguiente etapa a la que se tendr&#x00E1; que enfrentar. Este dispositivo reduce tanto la apertura ligada al futuro como su complejidad, dando lugar a lo que el autor denomina como “desfuturizaci&#x00F3;n del futuro”. El buen funcionamiento de esta maquinaria, no obstante, requiere de una estructura temporal normalizada y de unos contrafuertes lo suficientemente s&#x00F3;lidos que la soporten. El modelo de ciclo vital estandarizado que impera en los imaginarios sociales actuales es fruto de la estructura temporal que surge de la combinaci&#x00F3;n de dos elementos paradigm&#x00E1;ticos de la sociedad industrial: el estado de bienestar y el sistema productivo fordista. Ambos elementos dieron lugar a la norma social de empleo de la &#x00E9;poca dorada del capitalismo (Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1999</xref>; Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>; Prieto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2007</xref>); norma social que, gracias a la expansi&#x00F3;n de un ideal de trabajo lineal, estable y protegido, permiti&#x00F3; a una parte sustancial de la sociedad desarrollar unos planes de vida sujetos a esas mismas premisas de linealidad, estabilidad y predictibilidad. Es pertinente se&#x00F1;alar, no obstante, que esta norma, habitualmente generalizada tanto en los trabajos acad&#x00E9;micos como en el imaginario social, se ha limitado a recoger en su definici&#x00F3;n las caracter&#x00ED;sticas propias de un tipo de trabajador concreto: el trabajador industrial y var&#x00F3;n, dejando fuera de ella otras realidades extensas, como la de las mujeres que, atendiendo a sus condiciones de trabajo ya desde la &#x00E9;poca que se&#x00F1;alamos, ha generado una “norma del empleo” mucho m&#x00E1;s cercana a la discontinuidad, a la inestabilidad y a la precariedad que la generalizada en el popular modelo masculino (Carrasquer y Torns, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2007</xref>; Torns y Recio C&#x00E1;ceres, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2012</xref>).</p>

			<p>En todo caso, la crisis que comienza en los a&#x00F1;os 70 ataca de forma radical a las instituciones que soportaban la norma social del empleo masculina y su popular premisa biogr&#x00E1;fica. Desde entonces hasta la actualidad, las continuas flexibilizaciones y desregulaciones que ha sufrido el mercado laboral han provocado una diversificaci&#x00F3;n de los aspectos temporales del trabajo (Castro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>) que no solo pone en duda la posibilidad de continuar guiando las vidas con arreglo al modelo biogr&#x00E1;fico sujeto a la norma social del empleo masculino, sino que empuja, sobre todo a aquellos colectivos m&#x00E1;s vulnerables, a reproducir un modelo mucho m&#x00E1;s cercano a la norma femenina. Con estas transformaciones, la secuencia de etapas que guiaba el transcurso vital se diversifica. El futuro se abre y se complejiza. La estructura temporal normalizada sujeta a la norma social del empleo masculino se sustituye por una estructura temporal diversificada y compleja que hace dif&#x00ED;cil adivinar cu&#x00E1;les ser&#x00E1;n las caracter&#x00ED;sticas de la siguiente etapa o qu&#x00E9; herramientas ser&#x00E1;n necesarias para afrontarla.</p>

			<p>Este fen&#x00F3;meno no solo impacta sobre aquellos perfiles m&#x00E1;s vulnerables dentro del mercado laboral, sino tambi&#x00E9;n sobre aquellos colectivos que se encuentran en etapas de transici&#x00F3;n. En este art&#x00ED;culo, pondremos la mirada sobre uno de ellos. Concretamente, sobre los j&#x00F3;venes que ocupan la &#x00FA;ltima fase de la transici&#x00F3;n de la juventud a la edad adulta. Socializados en la idea de un ciclo vital estandarizado con base en la norma de empleo masculina descrita, muchos j&#x00F3;venes se topan hoy con una realidad biogr&#x00E1;fica ciertamente diversificada: los patrones sobre los que crearon sus expectativas pierden validez, sus trayectorias laborales se caracterizan por la inestabilidad, la precariedad y el desempleo, sus salarios son tan escasos como sus propios derechos laborales, sus transiciones se complican, sus planes de futuro se retrasan… (Cavalli, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1985</xref>; C&#x00F4;t&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>; Gentile, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2014</xref>; Leccardi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2002</xref>; Leccardi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2008</xref>; Leccardi y Ruspini, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2006</xref>; Moreno M&#x00ED;nguez, L&#x00F3;pez Pel&#x00E1;ez y Segado S&#x00E1;nchez-Cabezudo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2012</xref>; Pais, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2003</xref>; Reiter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2003</xref>; Santamar&#x00ED;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2010</xref>; Santamar&#x00ED;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2012</xref>; Santos y Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2012</xref>). Estas cuestiones, en su conjunto, llenan sus futuros y sus vidas de una fuerte sensaci&#x00F3;n de incertidumbre.</p>

			<p>Partiendo de este contexto, el principal objetivo de este art&#x00ED;culo es estudiar de qu&#x00E9; manera impacta tal incertidumbre sobre las vidas de estos j&#x00F3;venes y detectar cu&#x00E1;les pueden ser sus posibles efectos a largo plazo. Para ello, nuestra hip&#x00F3;tesis de partida es que tanto el nivel de impacto de la incertidumbre como sus distintas consecuencias est&#x00E1;n condicionados por el grado de persistencia de la biograf&#x00ED;a normalizada en sus imaginarios. Para falsar esta hip&#x00F3;tesis nos basaremos en los datos producidos a trav&#x00E9;s de veinticuatro entrevistas en profundidad realizadas en 2013. A la hora de conformar la muestra, ponemos la atenci&#x00F3;n, fundamentalmente, en dos grupos de variables. Por una parte, buscamos j&#x00F3;venes emancipados o en v&#x00ED;as de emancipaci&#x00F3;n, con estudios finalizados al menos cuatro a&#x00F1;os antes de la realizaci&#x00F3;n de la entrevista y con cierta experiencia laboral posterior a la conclusi&#x00F3;n de sus estudios, de lo que resulta una horquilla de edad que oscila entre los veintisiete y los treinta y cinco a&#x00F1;os de edad. Con estas variables, tratamos de acceder a aquellas personas j&#x00F3;venes econ&#x00F3;micamente independientes o semi-independientes que viven los primeros a&#x00F1;os del paso de lo formativo a lo laboral, etapa y circunstancias en las que se concentran los principales problemas de la transici&#x00F3;n de la juventud a la edad adulta. Por otra parte, nos dirigimos a j&#x00F3;venes con estudios superiores y procedentes de familias de clase media o clase trabajadora. Estas dos variables nos permiten acercarnos a un perfil que ha sido socializado y busca reproducir con especial insistencia el modelo masculino de biograf&#x00ED;a fordista (lineal, estable y ascendente). M&#x00E1;s concretamente, se trata de un grupo de j&#x00F3;venes que, con el visto bueno de sus progenitores, ha prorrogado su situaci&#x00F3;n de dependencia familiar en aras de una entrada al mundo adulto en unas condiciones de movilidad social ascendente (Bernardi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2007</xref>). Ambas variables, constre&#x00F1;idas sociol&#x00F3;gicamente en edad y clase social, nos permitir&#x00E1;n dirigirnos a un colectivo de j&#x00F3;venes clave para los objetivos de la investigaci&#x00F3;n: el an&#x00E1;lisis del choque de expectativas y su influencia en el manejo de la incertidumbre de futuro.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s de estas variables, tambi&#x00E9;n atendemos al g&#x00E9;nero y al perfil formativo de las personas entrevistadas. En lo que se refiere al g&#x00E9;nero, se realizan doce entrevistas a mujeres y doce a hombres con el fin de averiguar de qu&#x00E9; manera interviene el g&#x00E9;nero de las personas j&#x00F3;venes en sus trayectorias biogr&#x00E1;ficas y en sus expectativas. En el caso de los estudios superiores, buscamos acceder a una variedad de perfiles amplia con el objetivo de detectar diferentes vivencias y experiencias tanto de inserci&#x00F3;n laboral como de calidad del empleo en los primeros a&#x00F1;os de trayectoria laboral (linealidad, precariedad, tipo de contrataci&#x00F3;n, tiempo transcurrido desde la finalizaci&#x00F3;n de los estudios y primer trabajo…). Finalmente, cabe se&#x00F1;alar que todos los j&#x00F3;venes resid&#x00ED;an en la Comunidad Aut&#x00F3;noma del Pa&#x00ED;s Vasco cuando se realizaron las entrevistas.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>2. LA DIVERSIFICACI&#x00D3;N DE LOS TIEMPOS DE TRABAJO</title>

			<p>Como se&#x00F1;alan Piore y Sabel en su obra de referencia <italic>La segunda ruptura industrial</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT32">1990</xref>), la crisis de los a&#x00F1;os 70 pone en evidencia el agotamiento del paradigma productivo, propiamente masculino<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>, de la etapa industrial. La b&#x00FA;squeda de un modelo productivo menos r&#x00ED;gido y m&#x00E1;s moldeable frente a las constantes fluctuaciones del mercado allana la entrada al modelo de producci&#x00F3;n flexible que llega hasta nuestros d&#x00ED;as. M&#x00E1;s all&#x00E1; de las consabidas flexibilizaciones que acarrea este modelo de producci&#x00F3;n (la flexibilizaci&#x00F3;n de las estructuras empresariales, de los procesos de producci&#x00F3;n, de los productos, de la localizaci&#x00F3;n...), nos interesa ahora centrarnos en un proceso de flexibilizaci&#x00F3;n puntual: la flexibilizaci&#x00F3;n de los tiempos de trabajo.</p>

			<p>Castro (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>) en un interesante art&#x00ED;culo sobre el papel de las expectativas en las estrategias de coordinaci&#x00F3;n de los tiempos de trabajo, destaca cuatro aspectos temporales espec&#x00ED;ficos a los que hay que atender en el an&#x00E1;lisis del tiempo laboral: el tiempo contractual, el tiempo de prestaci&#x00F3;n laboral (esto es, los horarios y calendarios), el tiempo de la vida laboral y las expectativas laborales<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>. Desde el an&#x00E1;lisis espec&#x00ED;fico de estos aspectos, el autor defiende que el asentamiento o la expansi&#x00F3;n del sistema de producci&#x00F3;n flexible ha derivado en una particular diversificaci&#x00F3;n de cada uno de ellos. Nos interesan las conclusiones que extrae el autor respecto al an&#x00E1;lisis de la diversificaci&#x00F3;n de dos de estos aspectos: las biograf&#x00ED;as laborales y las expectativas laborales. En lo que se refiere a la diversificaci&#x00F3;n de las biograf&#x00ED;as laborales, el autor destaca dos efectos de la flexibilizaci&#x00F3;n de los tiempos de trabajo: el acortamiento de la trayectoria profesional y la ruptura de la continuidad de la vida laboral. As&#x00ED;, en contraste con el modelo de biograf&#x00ED;a laboral prolongada y lineal propia del tiempo fordista masculino, nos encontramos hoy con un modelo de biograf&#x00ED;a laboral severamente adelgazado y discontinuo. Las expectativas laborales, el segundo aspecto temporal que nos interesa, se encuentran estrechamente ligadas a la definici&#x00F3;n o forma de las biograf&#x00ED;as laborales. Las expectativas, por dar una breve definici&#x00F3;n, conforman los horizontes de futuro sobre los que los trabajadores proyectan sus vidas, guiando las acciones y las decisiones de su presente. Castro (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>) sostiene que, con la diversificaci&#x00F3;n de los tiempos de trabajo, no solo se ha dado una ampliaci&#x00F3;n del campo u horizonte de las expectativas laborales, sino que ha crecido inusitadamente la impredecibilidad ligada a los distintos aspectos temporales del trabajo: la duraci&#x00F3;n de los contratos, de las jornadas y de los calendarios laborales, la regularidad de los horarios y el orden o la secuencia de la trayectoria profesional. El espacio de las expectativas se diversifica, se complejiza y se llena de incertidumbres. En este sentido, podemos decir que ambos aspectos, diversificaci&#x00F3;n de las biograf&#x00ED;as y expectativas laborales, reconocibles en las experiencias habituales de las mujeres en el mercado laboral, contribuyen a la idea de un “tiempo de trabajo femenino” que crece frente a uno masculino-industrial.</p>

			<p>Yendo un paso m&#x00E1;s all&#x00E1; del excelente an&#x00E1;lisis que propone de Castro, en el presente art&#x00ED;culo defendemos que, tanto la redefinici&#x00F3;n de los ciclos laborales, como la de las expectativas laborales, no solo afecta al espacio de proyecci&#x00F3;n laboral, sino que tambi&#x00E9;n est&#x00E1; ocasionando un importante impacto sobre la planificaci&#x00F3;n vital. Ciertamente, la centralidad que adquiere el trabajo en el ordenamiento de la vida en la &#x00E9;poca industrial y el peso que mantiene a&#x00FA;n hoy en los imaginarios sociales (Prieto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2007</xref>), provoca que las complicaciones temporales que nacen en el &#x00E1;mbito del trabajo, se transfieran al &#x00E1;mbito de la vida. Si defendemos que las expectativas biogr&#x00E1;ficas de los individuos determinan tanto sus acciones como su toma de decisiones, podemos deducir que las transformaciones de los tiempos de trabajo, por el peso determinante que muestra este sobre los aspectos vitales, est&#x00E1;n desgastando los contrafuertes sobre los que se apoyaban estas expectativas, erosionando del mismo modo su capacidad de acci&#x00F3;n y de toma de decisiones en el terreno de la vida. Sint&#x00E9;ticamente: la diversificaci&#x00F3;n de las biograf&#x00ED;as y de las expectativas laborales complica el manejo de las expectativas vitales, traspasando la incertidumbre que se gesta en lo laboral al entorno de las acciones y decisiones de la vida.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>3. LA DESESTANDARIZACI&#x00D3;N DEL CICLO VITAL Y LA INDIVIDUALIZACI&#x00D3;N DE LAS BIOGRAF&#x00CD;AS</title>

			<p>En los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, en estrecha relaci&#x00F3;n con lo expuesto, aunque especialmente centrado en los estudios del ciclo vital, de la juventud y de la transici&#x00F3;n a la edad adulta, ha surgido un intenso debate en torno a la tesis de la desestandarizaci&#x00F3;n del ciclo vital. En este debate, observamos dos posturas claramente contrapuestas: quienes abogan por la teor&#x00ED;a de la desestandarizaci&#x00F3;n del ciclo vital y quienes defienden la persistencia de la forma estandarizada de este. Las partes que abogan por la persistencia del ciclo vital estandarizado (Elchardus y Smitts, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2006</xref>; Fenton y Dermott, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2006</xref>) toman la base de su argumento en el tiempo fordista o de la norma social del empleo (Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1999</xref>; Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>; Prieto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2007</xref>). Como apunt&#x00E1;bamos unas l&#x00ED;neas m&#x00E1;s arriba, las protecciones ligadas a los estados de bienestar y la fuerza del modelo de producci&#x00F3;n fordista posicionaron el trabajo masculino como uno de los elementos de ordenaci&#x00F3;n centrales de la &#x00E9;poca dorada del capitalismo (Prieto, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2007</xref>). Las l&#x00F3;gicas normativas de la &#x00E9;poca, como la legislaci&#x00F3;n laboral o educativa (edad de jubilaci&#x00F3;n, edad de escolarizaci&#x00F3;n obligatoria...), con el trabajo como centro, estructuraron el tiempo de vida o tiempo biogr&#x00E1;fico, principalmente masculino, a trav&#x00E9;s de la secuencia vital “formaci&#x00F3;n-trabajo-retiro” (Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>) o, como denominan Kohli y Rein (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1991</xref>), mediante “la triangulaci&#x00F3;n del ciclo vital”. </p>

			<p>Se da una fuerte homogeneizaci&#x00F3;n del ciclo vital, abonando el terreno para la extensi&#x00F3;n de un modelo biogr&#x00E1;fico altamente estandarizado y caracterizado por un orden secuencial que divide la vida en etapas y transiciones claramente pautadas y diferenciadas. Este orden queda anclado en las concepciones generales del tiempo, afianz&#x00E1;ndose profundamente en los imaginarios temporales y culturales de las gentes de la &#x00E9;poca (Leccardi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2005</xref>) y marcando tanto su modelo biogr&#x00E1;fico de referencia como sus expectativas de vida: un trabajo lineal, estable y protegido que posibilita desarrollar la vida dentro de un orden lineal, estable y predecible. Es el tiempo de las biograf&#x00ED;as ordenadas y las expectativas fiables.</p>

			<p>Si bien es cierto que los defensores de la tesis de la desestandarizaci&#x00F3;n (Beck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1992</xref>; du Bois-Reymond y L&#x00F3;pez Blasco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2004</xref>; Bradley y Devadason, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2008</xref>; Furlong y Cartmel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1997</xref>; Stauber y Walther, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2006</xref>) comparten este primer momento de diagn&#x00F3;stico de los continuistas defensores de la estandarizaci&#x00F3;n, aducen que las estructuras que soportaban la secuencia vital estandarizada o las “biograf&#x00ED;as normales” entran en declive con la crisis de los a&#x00F1;os 70 o, lo que es lo mismo, cuando los dos elementos principales que las sosten&#x00ED;an, los estados de bienestar y el modelo de producci&#x00F3;n fordista, comienzan a desgastarse. Seg&#x00FA;n estos autores, los principales contrafuertes que soportaban la secuencia “formaci&#x00F3;n-trabajo-retiro” (y todo lo que ella implicaba) se ven en apuros. Lu&#x00ED;s Enrique Alonso, en intensa relaci&#x00F3;n con esta idea, expone que las fases suaves de lo laboral, es decir, estas que posibilitaban la entrada de los j&#x00F3;venes de forma progresiva al mercado laboral (primera transici&#x00F3;n: formaci&#x00F3;n-trabajo) y preparaban a los m&#x00E1;s mayores para su abandono (segunda transici&#x00F3;n: trabajo-retiro), y que permit&#x00ED;an sostener un ciclo vital basado en tres etapas (formaci&#x00F3;n, trabajo y retiro), empiezan a mostrar un importante deterioro. Este hecho, en palabras del autor, da lugar a un estrechamiento paulatino de la zona laboral central y repercute en las pir&#x00E1;mides de edad del mercado laboral, generalizando un ciclo biogr&#x00E1;fico que concentra su etapa “m&#x00E1;s laboral” en el centro de la vida, mientras precariza o inestabiliza sus extremos (Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2007</xref>) o las experiencias laborales de aquellos colectivos m&#x00E1;s vulnerables.</p>

			<p>A&#x00F1;adiendo m&#x00E1;s elementos a este diagn&#x00F3;stico, los autores que abogan por la tesis de la desestandarizaci&#x00F3;n del ciclo vital afirman que, en este tiempo, el ciclo vital, adem&#x00E1;s de verse desprovisto de sus pautas compartidas, comienza a ser gobernado por decisiones individuales, relacionando la tesis de la desestandarizaci&#x00F3;n con la tesis de la individualizaci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. Desde este esquema, y como fruto principal de las decisiones biogr&#x00E1;ficas individuales, estos autores plantean el paso de unas biograf&#x00ED;as estandarizadas a unas biograf&#x00ED;as electivas o “choice biographies” (Beck, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1992</xref>; du Bois-Reymond, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1998</xref>; Furlong y Cartmel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1997</xref>; Wilkinson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">1997</xref>). La individualizaci&#x00F3;n en la toma de decisiones, se&#x00F1;alan, deriva en una diversificaci&#x00F3;n de las posibles rutas de avance vital donde los tiempos var&#x00ED;an, las secuencias se flexibilizan, los l&#x00ED;mites de las transiciones se diluyen, las etapas se interrumpen o se retrasan... Leccardi (<xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2005</xref>), compilando lo dicho, habla del fin de la secuencia tradicional ordenada. Con todo esto, los representantes te&#x00F3;ricos de la desestandarizaci&#x00F3;n defienden que el ciclo de vida entendido como una secuencia estandarizada de etapas y transiciones es sustituido por un ciclo vital expuesto a una multiplicidad de opciones y posiciones dentro de las cuales los individuos deben conformar su trayectoria vital determinados por unas importantes dosis de incertidumbre.</p>

			<p>Coincidiendo con los argumentos te&#x00F3;ricos de los defensores de la desestandarizaci&#x00F3;n, en este art&#x00ED;culo defendemos que, del mismo modo que los ciclos divididos en tres etapas basados en la centralidad y las caracter&#x00ED;sticas propias del trabajo masculino de la &#x00E9;poca dorada del capitalismo constituyeron un elemento de ordenaci&#x00F3;n que ayud&#x00F3; a construir y consolidar un modelo biogr&#x00E1;fico pautado o una biograf&#x00ED;a estandarizada, el desgaste o la expansi&#x00F3;n de la precarizaci&#x00F3;n de sus estructuras y su p&#x00E9;rdida de centralidad han provocado un proceso de desestandarizaci&#x00F3;n o diversificaci&#x00F3;n de las posibilidades biogr&#x00E1;ficas. Atendiendo a los resultados emp&#x00ED;ricos de ambos posicionamientos, no obstante, encontramos una contradicci&#x00F3;n sobre la que es necesario detenerse y reflexionar. Por una parte, los resultados de las investigaciones de los que abogan por la persistencia del ciclo vital estandarizado nos se&#x00F1;alan que el ideal estandarizado perdura y predomina en los imaginarios de los individuos encuestados. Por otra parte, las conclusiones de los partidarios de la desestandarizaci&#x00F3;n apuntan en la direcci&#x00F3;n opuesta, al mostrar pr&#x00E1;cticas y estrategias que describen una alta diversidad en las rutas o trayectorias vitales de los individuos entrevistados.</p>

			<p>En nuestro caso, y atendiendo a cuestiones trabajadas con anterioridad (Artegui Alcaide, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2014</xref>), podemos afirmar que, ciertamente, en el caso de los j&#x00F3;venes del perfil recogido, el ideal laboral que predomina es el sujeto a la norma social del empleo masculino, es decir, un ideal de trabajo lineal, estable y ascendente. Avanzando un paso m&#x00E1;s, no obstante, nos parece importante hacer menci&#x00F3;n de aquella contradicci&#x00F3;n que nos ayuda a posicionarnos del lado de la desestandarizaci&#x00F3;n dentro de este debate, y es que este ideal laboral, en la mayor&#x00ED;a de los casos estudiados, solo funciona en el nivel simb&#x00F3;lico. Dicho de otra manera, a pesar del peso que muestra este ideal en los discursos producidos por los j&#x00F3;venes, la mayor parte de sus experiencias laborales se asemejan mucho m&#x00E1;s a la norma femenina a la que venimos haciendo referencia a lo largo del art&#x00ED;culo. Esta contradicci&#x00F3;n entre lo simb&#x00F3;lico y lo vivencial parece responder al car&#x00E1;cter transitorio que achacan los j&#x00F3;venes a su situaci&#x00F3;n laboral. No obstante, la permanencia en el tiempo de estas situaciones desfavorables, como veremos en las conclusiones, est&#x00E1; comenzando a poner en duda tanto la hip&#x00F3;tesis de la transitoriedad como la propia confianza en el modelo.</p>

			<p>Con todo lo recogido y siempre con af&#x00E1;n de contribuir a resolver el debate en torno a la desestandarizaci&#x00F3;n, exponemos que el elemento que parece estar determinando unos y otros resultados no es solo el paradigma interpretativo desde el que los investigadores se aproximan a esta realidad, sino las limitaciones de la metodolog&#x00ED;a que utilizan para acercarse a ella. As&#x00ED;, entendemos que un estudio de corte cuantitativo (como es el caso de los defensores de la persistencia) es v&#x00E1;lido y relevante para comprobar el nivel de asentamiento simb&#x00F3;lico del modelo biogr&#x00E1;fico estandarizado en la actualidad, pero que corre el peligro de dejar fuera matices importantes ligados a las pr&#x00E1;cticas, las experiencias y las contradicciones de la propia experiencia juvenil. Un estudio de corte cualitativo (como el que utilizan los representantes de la desestandarizaci&#x00F3;n), por contra, muestra mayor capacidad para atender tanto a lo simb&#x00F3;lico, como a las novedades y contradicciones que se est&#x00E1;n generando en la pr&#x00E1;ctica transicional, a pesar del fuerte asentamiento del ideal estandarizado fordista. Con todo, en este estudio defendemos que, con mayor o menor peso de cada una de las versiones, tanto el ciclo vital estandarizado como sus versiones desestandarizadas est&#x00E1;n conviviendo en la actualidad. Y es esta coexistencia, precisamente, la que nos lleva a analizar este terreno desde una mirada ecum&#x00E9;nica que trata de no privilegiar una visi&#x00F3;n frente a la otra, sino de dar parte de su totalidad.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>4. EL IMPACTO DE LA INCERTIDUMBRE EN LA TRANSICI&#x00D3;N Y SUS EFECTOS</title>

			<p>A pesar de partir de una postura global, en este art&#x00ED;culo queremos mostrar c&#x00F3;mo el impacto de la incertidumbre sobre los j&#x00F3;venes que siguen guiando sus vidas por la secuencia estandarizada no es el mismo que sobre aquellos que la han abandonado. De la misma manera, esta distinci&#x00F3;n nos permitir&#x00E1; exponer que los efectos o las consecuencias de esta sobre las vidas ser&#x00E1;n diferentes en unos perfiles y en otros. </p>

			<p>Para comprobar estas aseveraciones, analizaremos de qu&#x00E9; forma impacta la incertidumbre en las vidas de aquellos j&#x00F3;venes m&#x00E1;s pr&#x00F3;ximos al ideal estandarizado y de qu&#x00E9; manera lo hace en aquellos m&#x00E1;s cercanos a la desestandarizaci&#x00F3;n. Con el fin de recoger las caracter&#x00ED;sticas espec&#x00ED;ficas y determinantes de los j&#x00F3;venes adscritos a cada grupo, atenderemos a cuatro elementos concretos: sus especialidades formativas, las principales caracter&#x00ED;sticas asociadas a sus trayectorias laborales, si han sufrido un choque de expectativas y c&#x00F3;mo lo han afrontado o interpretado en caso de sufrirlo y el nivel de distanciamiento de sus bases de socializaci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>. En lo que se refiere a sus especialidades formativas, predecimos que tanto la inserci&#x00F3;n laboral como las condiciones de trabajo no ser&#x00E1;n iguales en los perfiles t&#x00E9;cnicos que en el resto de perfiles formativos. En lo que se refiere a las caracter&#x00ED;sticas asociadas a sus trayectorias laborales, intuimos que el impacto de la incertidumbre no ser&#x00E1; el mismo en aquellos j&#x00F3;venes que muestren unas trayectorias lineales y estables que en aquellos que muestran niveles notables de inestabilidad, niveles fuertes de precariedad o una intensa flexibilidad. En lo que se refiere al choque de expectativas, creemos que el impacto de la incertidumbre ser&#x00E1; distinto entre aquellos j&#x00F3;venes que han visto frustradas las expectativas que construyeron en el pasado que entre aquellos que las han podido cumplir sin mayor problema. Finalmente, en el caso del distanciamiento de las bases de socializaci&#x00F3;n, suponemos que el grado de arraigo o desarraigo que muestren los j&#x00F3;venes frente a las pautas o par&#x00E1;metros de avance vital recibidas a lo largo de su vida dar&#x00E1; lugar a diferentes consecuencias asociadas a la incertidumbre.</p>

			<p>Con todo lo dicho y atendiendo a los datos producidos mediante el trabajo de campo, podemos observar que cada una de las posturas que hay que analizar guarda en s&#x00ED; una amplia diversidad de matices que genera nuevas distinciones o subgrupos de an&#x00E1;lisis. En el caso de la persistencia del ciclo vital, son dos los subgrupos que detectamos: los estables y los inestables. En el caso de la desestandarizaci&#x00F3;n del ciclo vital, encontramos tambi&#x00E9;n dos subgrupos: los precarios y los flexibles.</p>

			
			<sec id="S4.1">
			<title>4.1. La persistencia del ciclo vital: estables e inestables</title>

			<p>En lo que se refiere a los j&#x00F3;venes m&#x00E1;s cercanos a la persistencia del ciclo vital, el primer subgrupo que encontramos es el conformado por <italic>los estables</italic>. Se trata de j&#x00F3;venes con trayectorias formativas t&#x00E9;cnicas; en su mayor&#x00ED;a, ingenieros. Este tipo de perfiles profesionales son los que mayor tasa de inserci&#x00F3;n laboral y mejores condiciones de trabajo est&#x00E1;n mostrando en la actualidad. En concordancia con esto, los j&#x00F3;venes insertos en este subgrupo afirman vivir unas trayectorias laborales sin sobresaltos. El paso de lo formativo a lo laboral fue fluido y, si bien es cierto que en el comienzo de sus trayectorias laborales las condiciones fueron algo peores de lo que esperaban, todos coinciden en afirmar que estas, en la actualidad, y en t&#x00E9;rminos generales, cumplen con lo esperado:</p>

						<disp-quote><p>“Yo consegu&#x00ED; una beca para hacer el proyecto de fin de carrera y luego ten&#x00ED;as opci&#x00F3;n a quedarte all&#x00ED;. (…). Empec&#x00E9; de becaria. Luego me pasaron por ETT, me subcontrataron a trav&#x00E9;s de una ETT. Y eso fueron dos a&#x00F1;os. La beca un a&#x00F1;o. Cobr&#x00E1;bamos unos setecientos y pico o ochocientos euros al mes, eran siete horas y media, creo... que eran al d&#x00ED;a siete horas. Al principio empezamos a media jornada, o sea cuatro horas y media o as&#x00ED;, y cobr&#x00E1;bamos igual unos quinientos, cerca de quinientos euros. Yo a media estuve poquito; estuve tres meses o as&#x00ED; y luego el resto del a&#x00F1;o estuve a jornada completa. (…) En principio ellos dec&#x00ED;an que todo estaba sujeto a c&#x00F3;mo ibas trabajando t&#x00FA;, pero en principio s&#x00ED; que... (…) quiero decir, toda la gente que conozco ha entrado” (Ingeniera, 31 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Lo m&#x00ED;o era una decisi&#x00F3;n muy f&#x00E1;cil: «voy a hacer esta carrera porque s&#x00E9; que es buena, y lo s&#x00E9; tanto, que no tengo ni puta idea y ni siquiera necesito cuestion&#x00E1;rmelo. Como todo el mundo sabe y en el aire est&#x00E1; escrito que esta carrera es buena, ni siquiera tengo que pensar sobre ello: la cojo y ya est&#x00E1;» (…). Mis expectativas laborales han encajado con lo que yo pensaba. Yo tengo unas condiciones s&#x00FA;per buenas. Igual pensaba que iba a tener m&#x00E1;s dinero... siempre he pensado que por ser ingeniero iba a tener bastante dinero” (Ingeniero, 32 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>Bas&#x00E1;ndonos en los testimonios producidos a trav&#x00E9;s del trabajo de campo, observamos que, en el caso de estos j&#x00F3;venes, no se da un choque entre las expectativas que construyeron en el pasado y sus vivencias del presente. Sus vidas, tanto en lo laboral, como en lo vital, transcurren como las hab&#x00ED;an programado. Esta es la principal raz&#x00F3;n por la que estos j&#x00F3;venes, por lo general, no muestran un fuerte distanciamiento hacia sus bases de socializaci&#x00F3;n. Es decir, el hecho de que sus proyectos se hayan desarrollado con arreglo a sus expectativas, les lleva a no poner en cuesti&#x00F3;n la validez de las pautas o gu&#x00ED;as que recibieron en su proceso de socializaci&#x00F3;n y su aplicabilidad en la actualidad. La persistencia de la secuencia estandarizada, en este caso, responde a la validez que ha mostrado esta en unas condiciones laborales como las descritas en este grupo.</p>

			<p>Si analizamos el impacto de la incertidumbre sobre la vida de estos j&#x00F3;venes, podemos observar que, si bien es cierto que son conscientes de que vivimos un periodo en el que las certezas son dif&#x00ED;ciles de encontrar, la estabilidad y la predictibilidad que se deriva de sus trayectorias laborales hace que su impacto no se sienta en primera persona.</p>

						<disp-quote><p>“Todo ha venido bastante rodado. Nunca he tenido que sacrificar nada de nada por el trabajo (…). Mi camino es recto y vivo en &#x00E9;l (…). Es que una linealidad muy lineal, o sea, es una recta, recta-recta… (…) es como cuando vas por una carretera de California: solo ves un punto de fuga” (Ingeniero, 32 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Hombre, yo me siento un privilegiado. (…) A m&#x00ED; siempre me han planteado «t&#x00FA; te quedas para toda la vida; es lo que queremos» (...). Y la verdad es que me siento un privilegiado: las cosas como son. (…) Yo me veo con estabilidad. (…) No lo veo complicado porque tanto laboralmente como econ&#x00F3;micamente estoy bastante desahogado. No veo que mi trabajo peligre y creo que econ&#x00F3;micamente estoy por encima de la media, con lo cual, eso no creo que sea un problema en mi caso. Pero eso en mi caso, que me siento un privilegiado. Todos los d&#x00ED;as me repito: «Virgencita, que me quede como estoy»” (Ingeniero, 30 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>El segundo subgrupo de esta categor&#x00ED;a, <italic>los inestables</italic>, est&#x00E1; conformado por j&#x00F3;venes con trayectorias formativas diversas, que van desde arquitectos, licenciados en Biolog&#x00ED;a, Farmacia, Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de Empresas y Bellas Artes hasta ingenieros de la rama de la construcci&#x00F3;n (dentro de las ingenier&#x00ED;as, es una rama fuertemente da&#x00F1;ada por la crisis inmobiliaria) o diplomados en Magisterio. Si atendemos a la extracci&#x00F3;n de datos derivada de las entrevistas, podemos afirmar que, a diferencia de las del primer subgrupo, las trayectorias laborales de estos j&#x00F3;venes muestran notables signos de inestabilidad. Esta, por lo general, se encuentra asociada a la alta tasa de rotabilidad a la que se han visto sometidos a lo largo de sus cortas trayectorias de trabajo. Rotabilidad que, por otra parte, no es fruto de la decisi&#x00F3;n o ambici&#x00F3;n propia, sino de la propia din&#x00E1;mica del mercado de trabajo:</p>

						<disp-quote><p>“Estuve en una guarder&#x00ED;a privada, luego pas&#x00E9; a las Haurreskolak [consorcio de escuelas infantiles] y luego al Gobierno Vasco. Luego, en el Gobierno Vasco, como va por sustituciones, pues te van llamando. En el Gobierno Vasco llevo como seis a&#x00F1;os. Habr&#x00E9; pasado como por treinta colegios. Son pocos (se r&#x00ED;e). (…). Ahora aspiro a una plaza. Yo creo que me va a costar m&#x00E1;s, pero lo voy a conseguir”.</p>

						<p>“- ¿Qu&#x00E9; supone tener una plaza? </p>

						<p>- ¡Un a&#x00F1;o de estabilidad! (se r&#x00ED;e). Una estabilidad. Un a&#x00F1;o que punt&#x00FA;as seis puntos enteros, con lo cual el a&#x00F1;o que viene tambi&#x00E9;n vas a poder coger otra plaza porque tienes m&#x00E1;s puntos. Sabes que vas a cobrar navidades, semana santa, verano...” (Diplomada en Magisterio, 30 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“¿Estabilidad? S&#x00ED;... ya... ¡el 31 de diciembre se me acaba el contrato! Cuando me hicieron las entrevistas, pero claro, esto fue hace dos a&#x00F1;os, no exist&#x00ED;a la crisis que hay ahora, ni exist&#x00ED;an los recortes que hay ahora actualmente (...). No estoy muy segura de que esto vaya a tener continuidad (…). Nunca me he sentido estable, porque nunca me han dado la posibilidad de estar estable” (Licenciada en Biolog&#x00ED;a, 29 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>Cuando preguntamos a los j&#x00F3;venes sobre las expectativas que construyeron en el pasado y sus vivencias del presente, todos coinciden en afirmar que se ha dado un choque entre lo primero y lo segundo. En ninguno de los casos sus experiencias del presente casan con los planes por los que se esforzaron a&#x00F1;os atr&#x00E1;s. La fractura se relaciona con la situaci&#x00F3;n laboral que viven:</p>

						<disp-quote><p>“Tampoco pensaba montarme en el d&#x00F3;lar pero tampoco pensaba que me iba a costar tanto trabajo encontrar trabajo. O sea, cuando empiezas la carrera y en esa &#x00E9;poca, en menos de un mes y medio estabas colocado en una empresa, ya fuese de construcci&#x00F3;n, ya fuese de energ&#x00ED;a, ya fuese... entonces, despu&#x00E9;s del esfuerzo, salir y no encontrar trabajo en seis meses pues... de ah&#x00ED; el baj&#x00F3;n” (Ingeniero, 30 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Yo esperaba tener m&#x00E1;s estabilidad laboral y tener un contrato... un tipo de trabajo quiz&#x00E1;s con m&#x00E1;s responsabilidad, porque, al final, tengo veintiocho a&#x00F1;os, ¿sabes? Y no puedo estar toda la vida de becaria. S&#x00ED; que esperaba tener m&#x00E1;s responsabilidad, un puesto no tan junior, un poquito m&#x00E1;s arriba... pero no ha podido ser” (Licenciada en Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de Empresas, 28 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>A pesar de encontrarse con este conflicto de expectativas, observamos que el nivel de distanciamiento que muestran estos j&#x00F3;venes hacia sus pautas de socializaci&#x00F3;n es escaso o nulo. La principal raz&#x00F3;n asociada a este fen&#x00F3;meno es la explicaci&#x00F3;n que encuentran estos j&#x00F3;venes al choque de expectativas: la situaci&#x00F3;n de contrariedad que viven no es m&#x00E1;s que una consecuencia de la actual coyuntura (crisis, desempleo juvenil...).</p>

						<disp-quote><p>“Esta crisis va a acabar. Yo me considero positiva en ese aspecto. Estoy hasta las pelotas de la gente que se piensa... ¿qu&#x00E9; pasa, que nos vamos a quedar todos en el paro?, ¿toda Espa&#x00F1;a se va a quedar en el paro? No, joder. Esto pasa. Esto es una bajada y una subida. Si a m&#x00ED; me est&#x00E1;s diciendo que cada a&#x00F1;o va a ser peor, ¿por qu&#x00E9;?, ¿porque lo dices t&#x00FA;?, ¿porque has le&#x00ED;do un par de cosas o porque has visto la tele? Que s&#x00ED;, que estar&#x00E1;n jodidas las cosas, no sabemos lo que va a durar, pero en alg&#x00FA;n momento esto desaparecer&#x00E1; (…); entonces, cuando la cosa remonte, la gente volver&#x00E1; a lo mismo” (Licenciada en Bellas Artes, 29 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Yo creo que hay que aguantar. Aguantar un poco hasta que pase esto. Un par de a&#x00F1;os... un a&#x00F1;o... y luego ya saldr&#x00E1;n las cosas. Yo creo que con el tiempo ya saldr&#x00E1;n las cosas, ya se ir&#x00E1;n... s&#x00ED;... no s&#x00E9;... A ver, yo tengo la sensaci&#x00F3;n de que igual la movida est&#x00E1; muy chunga y tal, pero yo tengo el deseo o la esperanza de que no vaya a ser tan <italic>heavy</italic>; de que s&#x00ED; que pasemos un par de a&#x00F1;os putos y luego ya empezar a salir” (Diplomada en Magisterio, 30 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>Con esto, como se&#x00F1;al&#x00E1;bamos al inicio, los j&#x00F3;venes entienden que la que viven es una situaci&#x00F3;n transitoria, que pasar&#x00E1; con el tiempo y que todo volver&#x00E1; a su cauce normal. As&#x00ED;, en este caso, podemos decir que la persistencia de la secuencia estandarizada y de las pautas ligadas a ella es fruto de una lectura optimista de las expectativas de vida que construyeron y la situaci&#x00F3;n que viven a d&#x00ED;a de hoy. </p>

			<p>Esta lectura, no obstante, est&#x00E1; teniendo sus efectos sobre los transcursos vitales de estos j&#x00F3;venes. El hecho de no poder avanzar en sus planes seg&#x00FA;n lo hab&#x00ED;an programado, est&#x00E1; provocando que sus vidas se gu&#x00ED;en por dos estrategias que les encierran en el presente: la espera y la adaptaci&#x00F3;n. Viendo que no pueden avanzar seg&#x00FA;n las premisas que esperaban, estos j&#x00F3;venes est&#x00E1;n dejando sus planes congelados hasta que puedan volver a desarrollarse y cumplirse en las condiciones que les prometieron. En algunos casos, y por la propia frustraci&#x00F3;n que les genera este estancamiento, hacen peque&#x00F1;as adaptaciones de sus planes con el fin de avanzar poco a poco.</p>

						<disp-quote><p>“Cre&#x00ED;a que todo iba a ser mucho m&#x00E1;s... conseguir esas cosas… ten&#x00ED;a en mente que iba a ser antes. Cuando estaba en el instituto, me ve&#x00ED;a que con veintis&#x00E9;is a&#x00F1;os, m&#x00E1;s o menos, ya iba a tener la vida un poco... iba a tener mi trabajo, mi casa... yo que s&#x00E9;... ¡mi familia empezada por lo menos! Y ahora veo que eso se ha ido, tu tu tu (onomatopeya), atrasando, ¿no? Mi hermana con veintisiete a&#x00F1;os tuvo a su hija; yo tengo 30 y todav&#x00ED;a... ¡vete a saber! Quiero decir (...) tienes que amoldarte” (Diplomada en Magisterio Infantil, 30 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Pues me ha afectado bastante. A m&#x00ED; me hubiera gustado ser padre antes de los veintinueve. No creo que sea especialmente mayor, tampoco creo que sea joven (...) pero ser padre con veinticinco o veintis&#x00E9;is s&#x00ED; me hubiera gustado. Ahora estoy encantado, pero ser padre con veinticinco o veintis&#x00E9;is hubiera sido una gozada. Y lo tuve que retrasar por todo esto [inestabilidad laboral]” (Licenciado en Biolog&#x00ED;a, 29 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Acabas adaptando tus planes. Quiero decir… pues si igual has so&#x00F1;ado con tener tres hijos, pues igual te quedas con uno, pero has tenido tus hijos. O igual en vez de tener una boda de trescientos invitados, tengo una de cincuenta, pero es tu boda. O sea, al final la gente se adapta y sigue. Pero sigue. S&#x00ED; sigue con su vida. Yo creo que la gente no est&#x00E1; aparc&#x00E1;ndolo tanto... Igual s&#x00ED; que lo retrasa un par de a&#x00F1;os como mucho, pero no indefinidamente: al final lo que tienes en mente al final lo acabas haciendo o buscas la manera de hacerlo” (Licenciada en Biolog&#x00ED;a, 29 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>A trav&#x00E9;s de los testimonios de los j&#x00F3;venes de este grupo, se puede afirmar que, a pesar de que la secuencia estandarizada sigue presente en sus imaginarios, la incompatibilidad que muestra con sus vivencias y experiencias hace que se convierta en uno de los principales problemas asociados a su dificultad para avanzar.</p>

			<p>En lo que se refiere al impacto de la incertidumbre, podemos decir que, si bien es una cuesti&#x00F3;n que aparece de forma puntual en sus discursos, su protagonismo es menor y se manifiesta de forma abstracta o poco concisa, haciendo referencia a situaciones posibles o probables y siempre relacionadas con el &#x00E1;mbito laboral, y no tanto vital:</p>

						<disp-quote><p>“Al final es un poco dif&#x00ED;cil... incertidumbre total, s&#x00ED;. Tienes que vivir pensando si dentro de seis meses vas a tener que ponerte un traje o a la de doce meses te vas a tener que poner un mono para barrer. Pues un poco de incertidumbre... Es dif&#x00ED;cil, pero bueno, de momento, ¿no? Tiramos para adelante” (Ingeniero, 30 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Yo creo que el propio tiempo, o sea, t&#x00FA; puedes estar preocupado un d&#x00ED;a por algo, dos d&#x00ED;as, tres d&#x00ED;as, y al final parece como que lo vas mitigando; y se queda ah&#x00ED;. A veces parece que rebrota y piensas: «que se me acaba, que se me acaba» o «me voy a quedar en la calle», pero bueno, no es porque hayan mejorado las cosas, todo lo contrario, no han mejorado...” (Licenciado en Biolog&#x00ED;a, 29 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>El principal razonamiento que encontramos a esta situaci&#x00F3;n est&#x00E1; relacionado con los “presentes congelados” a los que hac&#x00ED;amos referencia anteriormente. Es decir, el hecho de que estos j&#x00F3;venes se hayan quedado atrapados en el presente y a la espera de buenas se&#x00F1;ales que les permitan avanzar hacia el futuro proyectado hace que la sensaci&#x00F3;n de incertidumbre ligada al futuro se bloquee. As&#x00ED;, el hecho de no dar pasos arriesgados, o no adentrarse en zonas oscuras o que se salen de la secuencia estandarizada, provoca que la sensaci&#x00F3;n de incertidumbre pierda protagonismo.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S4.2">
			<title>4.2. La desestandarizaci&#x00F3;n del ciclo vital: precarios y flexibles</title>

			<p>En segundo lugar, en lo que se refiere a los j&#x00F3;venes m&#x00E1;s cercanos a la desestandarizaci&#x00F3;n del ciclo vital, observamos tambi&#x00E9;n la preeminencia de dos subgrupos. El primer subgrupo, <italic>los precarios</italic>, est&#x00E1; conformado nuevamente por una amplia variedad de perfiles formativos: licenciados en Psicolog&#x00ED;a, Bellas Artes, Historia del Arte o Periodismo y, eventualmente, alg&#x00FA;n arquitecto. La generalidad de estos perfiles formativos (exceptuando los arquitectos), como hemos podido observar en las entrevistas, son considerados como perfiles con una menor tasa de inserci&#x00F3;n laboral y de menor &#x00E9;xito en el mercado. Se trata de profesiones que responden en mayor medida a deseos de autorrealizaci&#x00F3;n o vocaci&#x00F3;n personal que a la demanda del mercado.</p>

						<disp-quote><p>“Estudi&#x00E9; Bellas Artes. Hab&#x00ED;a varias opciones y supongo que esa es la que me pareci&#x00F3; m&#x00E1;s id&#x00F3;nea... m&#x00E1;s id&#x00F3;nea no, m&#x00E1;s apetecible, no id&#x00F3;nea (...) b&#x00E1;sicamente no estaba pensando en mi futuro, o sea, es as&#x00ED; de sencillo. Si volviera a empezar no har&#x00ED;a lo mismo” (Licenciado en Bellas Artes, 31 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Hab&#x00ED;a como una norma social con las carreras, sobre todo con la mentalidad de mis padres que son personas que son de otra generaci&#x00F3;n (…) eso se ha visto luego, el gran enga&#x00F1;o de «si vas a la universidad vas a estar bien preparado luego» y ahora se han visto que las cosas… las ingenier&#x00ED;as y empresariales igual s&#x00ED;, pero las humanidades y la cultura... no hay curro” (Licenciada en Periodismo e Historia del Arte, 32 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>En el caso de los j&#x00F3;venes de este subgrupo, atendiendo a sus trayectorias laborales, podemos observar que, por lo general, la inestabilidad y la precariedad son los dos elementos que sobresalen. A pesar de mostrar una fuerte rotaci&#x00F3;n, como en el caso de los j&#x00F3;venes representados en el segundo subgrupo presentado (inestables), debemos se&#x00F1;alar que los periodos de desempleo o las malas condiciones laborales son notablemente superiores en estos:</p>

						<disp-quote><p>“¿Quieres n&#x00FA;mero de trabajos o clases de trabajos? N&#x00FA;mero… infinito, o sea, incontable. O sea, en audiovisuales tienes muchos trabajos de un solo d&#x00ED;a, de dos d&#x00ED;as... con suerte coges una peli... Paralelamente haces otras cosas por otro lado. No s&#x00E9;... simplemente es incontable el n&#x00FA;mero de veces que puedes llegar a trabajar en un a&#x00F1;o, porque ves, por ejemplo, el n&#x00FA;mero de pagadores que has tenido... ¡hojas! O sea… Pero he tenido trabajo que me ha dado dinero por otra parte y he tenido alguna &#x00E9;poca de tener que hacer alg&#x00FA;n curro completamente ajeno a digamos la formaci&#x00F3;n que he tenido” (Licenciado en Bellas Artes, 31 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Yo ten&#x00ED;a unos ahorros y fui tirando con ellos. Aparte, estoy dando clases a chavales de bachillerato y de la ESO (...). Y desde despu&#x00E9;s de verano tambi&#x00E9;n me est&#x00E1;n ayudando mis padres a pagar el alquiler y tal. No, ahora mismo del estudio, aparte de que nos deben pasta y tal, pero no nos da para vivir al cien por cien” (Arquitecto, 31 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Yo siempre he sido independiente, pagando poco alquiler o pagando con retrasos (...), que s&#x00ED; ha habido &#x00E9;pocas que no he podido, luego se lo he dado o lo que sea (...). Yo ahora estoy cobrando la ayuda [Renta de Garant&#x00ED;a de Ingresos]. Desde febrero” (Licenciada en Periodismo e Historia del Arte, 32 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>El choque de expectativas es reconocido y abalado por todos los miembros de este subgrupo. En este sentido, y en contraste con el subgrupo analizado anteriormente (inestables), observamos que este choque es el principal elemento que les lleva a distanciarse de las pautas de socializaci&#x00F3;n en las que fueron educados. Esto, por lo general, surge de la sensaci&#x00F3;n de enga&#x00F1;o que impera en dichos j&#x00F3;venes.</p>

						<disp-quote><p>“Y te encuentras pues con todo lo contrario. La burbuja ha estallado, ¿no? Lo laboral ahora es inestabilidad, incertidumbre y mucha ansiedad tambi&#x00E9;n (…). Lo que nos prometieron era eso, era: «si haces esto, vas a tener esto» y ahora eso no se corresponde, ¿no? Entonces estamos tambi&#x00E9;n un poco perdidos, porque dices: «jo&#x00E9;, si he hecho todo lo que me han pedido, ahora ¿por qu&#x00E9; no estoy recibiendo todo lo que me prometieron?»” (Arquitecto, 31 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>La sensaci&#x00F3;n de incertidumbre en el caso de estos j&#x00F3;venes es intensa. Por una parte, observamos que se alejan de los par&#x00E1;metros de vida con los que crecieron en sus etapas tempranas. Por otra parte, no obstante, no se sienten due&#x00F1;os de sus propias vidas. Afirman que sus presentes y sus futuros est&#x00E1;n determinados por las acciones y las decisiones de agentes externos a ellos y que, frente a sus caprichos, poco o nada pueden hacer. Esto les genera un fuerte sentimiento de frustraci&#x00F3;n, al dejar en evidencia que no son ellos quienes gu&#x00ED;an sus vidas o, como se&#x00F1;alan ellos mismos, al dejar patente que no tienen el control sobre sus vidas o sus futuros.</p>

						<disp-quote><p>“Son dientes de sierra, como nos ense&#x00F1;an en historia, no s&#x00E9; lo que va a durar el piquito de abajo, pero espero que no sea toda mi vida, porque me joden vivo, a m&#x00ED; y a cualquiera (...). Y, sobre todo, que est&#x00E1; montado de tal manera que yo no puedo hacer nada, ni yo, ni t&#x00FA;, ni nadie. (…) Yo no tengo control, sobre todo a d&#x00ED;a de hoy, no tengo herramientas para decir: «voy a redirigir mi situaci&#x00F3;n»” (Licenciado en Bellas Artes, 31 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Pues un poco de impotencia, por una parte, porque creo que no tengo ninguna capacidad de decisi&#x00F3;n; al final lo que siento es que la decisi&#x00F3;n no est&#x00E1; en m&#x00ED;, sino que est&#x00E1; en una parte fuera y simplemente tengo que lidiar de la mejor forma que pueda con ella y eso me genera una frustraci&#x00F3;n horrible: al final no soy actor, soy como tele-observadora en el teatro de mi vida, en el que cada vez va peor y en el que yo no puedo hacer nada” (Licenciada en Psicolog&#x00ED;a, 30 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>A pesar de lo dicho, se muestran contradictorios en la lectura de su situaci&#x00F3;n personal: aunque opinan que su devenir no est&#x00E1; en sus manos, la imposibilidad de interpretar su realidad con claridad les lleva a erigirse como los principales culpables de sus situaciones actuales. As&#x00ED;, lo que en un principio se expone como una sensaci&#x00F3;n de frustraci&#x00F3;n o descontrol, acaba present&#x00E1;ndose como un fracaso personal por no haber sabido elegir bien, por no haber estado m&#x00E1;s despiertos, por no haber sido capaces de hacerse cargo de sus vidas.</p>

						<disp-quote><p>“Es como: «bueno, he fracasado. Literalmente, he hecho una apuesta y la he cagado. No s&#x00E9; c&#x00F3;mo, ni porqu&#x00E9;, pero hemos llegado hasta aqu&#x00ED;». (…) Es un castillo de naipes que se ha venido abajo a las primeras de cambio, si lo quieres ver as&#x00ED;. (...) Te pongas como te pongas, siempre vas a tener la idea de que has hecho algo mal. (…) Estoy frustrado, o sea, solo quiero sobrevivir. Ya me he olvidado de... no tengo un modo de vida id&#x00ED;lico, simplemente es sobrevivir (…) ya no tengo una idea de a d&#x00F3;nde tengo que llegar” (Licenciado en Bellas Artes, 31 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Es mi culpa. No me lo he montado bien, porque pod&#x00ED;a haber hecho m&#x00E1;s, o menos (...) si hubiera tomado otras decisiones igual hubiera ido la cosa mejor, pero bueno, habr&#x00ED;a sido todo distinto (...), pero igual no ser&#x00ED;a feliz... tampoco soy feliz ahora...” (Licenciada en Periodismo e Historia del Arte, 32 a&#x00F1;os). </p></disp-quote>

			<p>Con esto, podemos afirmar que, en el caso de los j&#x00F3;venes ligados a este subgrupo, la sensaci&#x00F3;n de incertidumbre es fuerte y las consecuencias que vierte sobre sus vidas graves. La situaci&#x00F3;n de contrariedad que viven les est&#x00E1; llevando a una fuerte corrosi&#x00F3;n de su car&#x00E1;cter y al establecimiento de la inseguridad y el descontrol como elementos perpetuos en sus vidas. </p>

			<p>El segundo subgrupo de esta categor&#x00ED;a, aquellos j&#x00F3;venes que caracterizamos como <italic>los flexibles</italic>, tambi&#x00E9;n responde a una amplia variedad de perfiles formativos: licenciados en Derecho, Ciencias Pol&#x00ED;ticas, Sociolog&#x00ED;a, Humanidades y Empresa, Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de Empresas, diplomados en Comercio Internacional o Magisterio y arquitectos. Atendiendo a las principales caracter&#x00ED;sticas que describen las trayectorias laborales de estos j&#x00F3;venes, podemos decir que el elemento m&#x00E1;s llamativo es su flexibilidad y movilidad laboral. Si bien es cierto que la rotaci&#x00F3;n laboral en el caso de estos j&#x00F3;venes es un elemento destacable y caracter&#x00ED;stico, hemos de puntualizar que, a diferencia de los anteriores perfiles, la rotaci&#x00F3;n es fruto de sus propias decisiones, aspiraciones o deseos. Por lo general, se trata de j&#x00F3;venes que, dentro de sus trayectorias profesionales, se han movido por distintas empresas y distintos pa&#x00ED;ses y que muestran un firme alegato a favor de la flexibilidad, cualidad que les permite crecer laboralmente, pero sobre todo personalmente. La esfera laboral se fusiona con la vital, buscando en el trabajo elementos como la autorrealizaci&#x00F3;n, la motivaci&#x00F3;n, la vocaci&#x00F3;n, el crecimiento personal, la creatividad...</p>

						<disp-quote><p>“Yo pod&#x00ED;a haber opositado para sacarme un puesto en la administraci&#x00F3;n bien remunerado y con much&#x00ED;simas vacaciones y menos horas de trabajo, pero no he querido (...) la estabilidad que se ofrec&#x00ED;a por ah&#x00ED;, de acabar la carrera y opositar, a m&#x00ED; me parec&#x00ED;a el horror: primero, yo no quiero opositar; segundo, no quiero ser funcionaria por el hecho de ser funcionaria: yo quiero un trabajo en el que est&#x00E9; yo motivada y que pueda aportar y que tenga mi... que pueda desarrollar mi creatividad y que le pueda dar al coco” (Licenciada en Derecho, 34 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Me gustar&#x00ED;a tener un trabajo que me dejase tiempo para m&#x00ED;, para la gente con la que quiero compartir mi vida, para desarrollarme como persona tambi&#x00E9;n fuera del trabajo. Pero tambi&#x00E9;n me gustar&#x00ED;a tener un trabajo que me desarrolle como persona (…) que me suscite curiosidad, que me haga aprender, que me genere inquietudes... un trabajo que me d&#x00E9; para vivir, no mucho m&#x00E1;s, no necesito mucho m&#x00E1;s, que me d&#x00E9; para vivir de forma sencilla (...) que me d&#x00E9; flexibilidad en horarios de trabajo o en d&#x00ED;as de trabajo” (Licenciado en Derecho y Ciencias Pol&#x00ED;ticas, 35 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>En el caso de estos j&#x00F3;venes, detectamos un choque de expectativas que no se deriva de la imposibilidad de reproducir la secuencia en la que han sido educados, sino del hecho de no querer reproducirla. El modelo biogr&#x00E1;fico secuencial recibido no encaja con sus planes de vida flexibles. Adem&#x00E1;s, se muestran cr&#x00ED;ticos hacia su posible validez en las actuales condiciones socio-econ&#x00F3;micas o laborales.</p>

						<disp-quote><p>“S&#x00ED; que tengo la sensaci&#x00F3;n de que la gente que intenta escapar de ah&#x00ED; es porque no le gusta ese modelo. Y porque necesita un modelo alternativo o porque no quiere ning&#x00FA;n modelo. (...) Al final, hay pe&#x00F1;a, y yo creo que somos mucha pe&#x00F1;a, que no le gusta estar tan sumamente encorsetado en esos par&#x00E1;metros y entonces intentas hacerlo de otra manera, m&#x00E1;s o menos alternativa o m&#x00E1;s o menos transgresora” (Diplomado en Magisterio, 33 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“No me gusta ese modelo primeramente porque no es nada flexible, depende de muy pocos par&#x00E1;metros. Entonces, cualquier sistema que dependa de pocos par&#x00E1;metros… el porcentaje de cat&#x00E1;strofe en cuanto falle alguno de ellos es mucho mayor. Entonces, es un sistema totalmente obsoleto para m&#x00ED;, que no me aporta nada; es contrario a lo que promete: promete seguridad, pero no es nada seguro, porque a nada que falla algo se viene abajo” (Arquitecto, 33 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>La postura cr&#x00ED;tica que muestran estos j&#x00F3;venes hacia la secuencia estandarizada del ciclo vital y el deseo manifiesto de querer ser due&#x00F1;os de sus decisiones y pilotos de sus vidas reafirma la hip&#x00F3;tesis de los modelos biogr&#x00E1;ficos desestandarizados e individualizados que se alejan de la linealidad secuencial.</p>

						<disp-quote><p>“Yo he dejado de pensar que mi trayectoria es lineal porque... puf... porque, t&#x00ED;o, las personas no somos lineales (…) lo que te pasa es como org&#x00E1;nico m&#x00E1;s que una puta l&#x00ED;nea recta y creo que la idea de plantear tu vida como una l&#x00ED;nea recta… no creo en esa idea ya... antes igual s&#x00ED; que dec&#x00ED;a: «hay que planear aqu&#x00ED; el tema», pero ¡buf! Ahora creo que es mejor ser flexible” (Licenciada en Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de Empresas, 28 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“El otro modelo es m&#x00E1;s pasivo, tiene menos control de cada uno y es totalmente dirigido. Es una cosa que no me gusta, es una cosa que he tenido tambi&#x00E9;n desde cr&#x00ED;o, yo creo: nunca me ha gustado que me digan: «haz esto», «haz lo otro». La historia la escribes t&#x00FA;, eso lo tengo clar&#x00ED;simo: la historia la escribes t&#x00FA;. Y el camino lo haces t&#x00FA;” (Arquitecto, 33 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>Los j&#x00F3;venes expresan de forma continua el deseo y la necesidad de construir nuevas rutas; rutas que respondan y satisfagan sus necesidades propias y personales. Rompiendo as&#x00ED; con el viejo ideal lineal y prefijado. Como se&#x00F1;alan, esta ruptura con la secuencia estandarizada, hacerse con el control de sus propias vidas, genera altos niveles de satisfacci&#x00F3;n y empoderamiento.</p>

						<disp-quote><p>“Yo estoy muy contenta por m&#x00ED;. Estoy contenta porque cuando decid&#x00ED; estudiar empresariales delegu&#x00E9; mi plan de vida a lo que me dec&#x00ED;a mi padre y ahora he recuperado la responsabilidad de hacerme yo mi vida como a m&#x00ED; mejor me parezca (…) y s&#x00E9; que es muy dif&#x00ED;cil y yo me estoy intentando desprogramar de toda esa mierda (…). Para m&#x00ED; es un proceso de desaprender todas esas cosas que he aprendido” (Licenciada en Administraci&#x00F3;n y Direcci&#x00F3;n de empresas, 28 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Yo me siento m&#x00E1;s due&#x00F1;a de mi vida as&#x00ED;, de la otra manera es un dejarse llevar y hacer lo que se supone que tienes que hacer. Soy m&#x00E1;s due&#x00F1;a de lo que hago y eso me empodera m&#x00E1;s, porque soy due&#x00F1;a de mis decisiones: decido cu&#x00E1;ndo s&#x00ED;, cu&#x00E1;ndo no, a d&#x00F3;nde s&#x00ED;, a d&#x00F3;nde no (…). Yo creo que es una madurez emocional que yo identifico en muchos de mis colegas: es adue&#x00F1;arte de tu vida” (Licenciada en Derecho, 34 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>A pesar de la sensaci&#x00F3;n de empoderamiento generalizada, muchos de los j&#x00F3;venes hacen referencia a lo dificultoso de salirse del camino marcado. Alegan que la presi&#x00F3;n externa es muy fuerte y que genera fuertes inseguridades hacia el proceso vital que uno acomete. En ocasiones afirman que incluso han dejado de lado o han estado cerca de dejar de lado sus proyectos por estas presiones.</p>

						<disp-quote><p>“He tenido que ir en contra de lo que se me estaba diciendo. O sea, he recibido mogoll&#x00F3;n de mensajes de inseguridad: «no tienes que hacerlo», «es un mal momento», «¿c&#x00F3;mo se te ocurre? »... (…) espero no volver a caer en la misma piedra, porque al final ese es mi puto miedo y ese es el miedo que siempre me agobia, que es volver a la seguridad, que es lo que no quiero (llora). No quiero. Prefiero estar aqu&#x00ED;, en este punto de... de... de perdida, pero me siento m&#x00E1;s yo, estoy m&#x00E1;s yo (llora) (…). En el fondo t&#x00FA; ves que la gente, mi familia... yo noto que a la vez que est&#x00E1;n de: «hostia, vaya par de cojones», tambi&#x00E9;n hay un: «la hostia que te vas a meter. Que se te pase pronto o ¡ay, la hostia que te vas a meter!». Entonces es jodido, es jodido porque te sientes que vas un poco en contra de lo que hay que hacer, pero ¿qu&#x00E9; hostias?” (Diplomada en Comercio Internacional, 35 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>Atendiendo a la forma en la que impacta la incertidumbre en la vida de estos j&#x00F3;venes, observamos que el origen de esta no se encuentra asociado tanto a factores externos (sociales, econ&#x00F3;micos, laborales...) como ocurr&#x00ED;a en otros perfiles, sino a su proceso de autoconstrucci&#x00F3;n biogr&#x00E1;fica, es decir, a la decisi&#x00F3;n de salirse del camino marcado y avanzar por sendas sin delimitar o definir. Dicho de otra manera, la incertidumbre es algo que viene dado por la sociedad contempor&#x00E1;nea, pero tambi&#x00E9;n es algo que deciden introducir ellos en su vida a trav&#x00E9;s de sus procesos biogr&#x00E1;ficos individuales. </p>

			<p>En cualquier caso, y ligado a ambas cuestiones, el principal elemento que asocian a la incertidumbre es la apertura del futuro. Las gu&#x00ED;as desaparecen y las opciones se multiplican. Lo destacable en este subgrupo es que, frente a los aspectos negativos asociados a la incertidumbre que hemos visto anteriormente, la tendencia es resaltar lo positivo. La sensaci&#x00F3;n de p&#x00E9;rdida es habitual, pero la agradecen: tienen opciones, no deben seguir el camino.</p>

						<disp-quote><p>“Durante esos diez meses que no he tenido ni puta idea de qu&#x00E9; pasaba, pero me empec&#x00E9; a sentir un poquito m&#x00E1;s libre. De hecho, era un m&#x00E1;ximo agobio, pero me sent&#x00ED;a m&#x00E1;s libre. Era m&#x00E1;s una sensaci&#x00F3;n que una realidad yo creo (se r&#x00ED;e) porque al final era una p&#x00E9;rdida de cabeza de la hostia: el abanico era tan jodidamente amplio que no sab&#x00ED;a ni por d&#x00F3;nde co&#x00F1;o tirar” (Diplomada en Comercio Internacional, 35 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Claro que te abruma: tienes que ir poco a poco, no a lo loco. En vez de ir corriendo y encontrarte de repente con un pedazo de espacio abierto, vas poco a poco: das un paso, miras lo que hay alrededor, siguiente paso... pero bueno, eso siempre va a pasar. T&#x00FA; siempre que entres a un bosque, si vas por un camino estrecho, cuando sales a una explanada del cop&#x00F3;n, al principio te abrumas: «¡buah, qu&#x00E9; grande es esto!». Pero en el momento que sales, das un paso, si en ese momento empiezas a mirar, empiezas a controlar el espacio, das cinco pasos m&#x00E1;s y miras, al final esa explanada grande la puedes convertir en algo interesante para ti” (Arquitecto, 32a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

			<p>Coinciden en afirmar que se encuentran frente a un futuro incierto y que deben hacerse con las armas necesarias para hacer frente a las distintas incertidumbres que se les planteen en el camino. A pesar de ello, no les genera la fuerte desaz&#x00F3;n que ve&#x00ED;amos en el anterior subgrupo. El hecho de poder emprender sus vidas desde sus deseos y necesidades hace que este escollo se asuma como un reto a&#x00F1;adido y no lo vivan con gran preocupaci&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s, el empoderamiento que genera hacerse con el tim&#x00F3;n de sus vidas, deriva en unas actitudes que les permiten hacer frente a los miedos desde lo que todos coinciden en expresar como “valent&#x00ED;a”. Se sienten preparados para hacer frente a lo que venga y se ven capaces de manejar la incertidumbre.</p>

						<disp-quote><p>“Tienes la vida en el aire. Pero es que a m&#x00ED; esta situaci&#x00F3;n no me incomoda; me mola bastante; porque es salir del puto plan. Yo me he sentido muy atrapada en el plan y he estado muchos a&#x00F1;os atrapada en el puto plan y para m&#x00ED; salir del plan es lo que llevo deseando desde hace muchos a&#x00F1;os. Conscientemente desde hace a&#x00F1;os e inconscientemente un buen tiempo. Yo creo que la clave es no tener miedo a los cambios y estar preparado para cualquier mierda” (Licenciada en Administraci&#x00F3;n y direcci&#x00F3;n de Empresas, 28 a&#x00F1;os).</p>

						<p>“Justo ahora estoy en ese punto: al ser un proceso tan tuyo, y el hacerte tanto caso, el miedo viene a lo bestia, pero tambi&#x00E9;n vienen los cojones a lo bestia (…) eres mucho m&#x00E1;s valiente. Yo ahora me siento much&#x00ED;simo m&#x00E1;s valiente de lo que me he sentido nunca. Estoy dispuesta a pasarlo mal, pero por hacer lo que yo quiero; no estoy dispuesta a pasarlo mal gratuitamente, que es lo que estaba haciendo y simplemente para hacer lo que ten&#x00ED;a que hacer. Entonces, ¿c&#x00F3;mo lo llevo? Pues lo llevo bastante bien (se r&#x00ED;e). Es que al final es lo que te digo: hay mucho miedo, pero tambi&#x00E9;n hay mogoll&#x00F3;n de satisfacci&#x00F3;n; mogoll&#x00F3;n.” (Diplomada en Comercio Internacional, 35 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>

						
			</sec>
		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>5. CONCLUSIONES</title>

			<p>Bas&#x00E1;ndonos en lo expuesto, podemos afirmar que, en la actualidad, el impacto de la incertidumbre sobre las vidas no es el mismo entre los diferentes perfiles de j&#x00F3;venes analizados<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>. En una primera valoraci&#x00F3;n, podemos explicar que, de acuerdo con los datos producidos en las entrevistas, tanto aquellos que gozan de unas trayectorias estables como aquellos que han flexibilizado sus trayectorias se encuentran notablemente protegidos frente a los envites de la incertidumbre y sufren de forma poco dram&#x00E1;tica sus efectos. Aquellos que conviven con la inestabilidad laboral, por su parte, se vacunan de esta a trav&#x00E9;s de estrategias de espera o adaptaci&#x00F3;n, frenando, en cierto sentido, sus posibles efectos. La peor parte, en cambio, se la llevan aquellos que se encuentran en situaciones de precariedad continuada: la incertidumbre empapa sus vidas y oscurece su car&#x00E1;cter.</p>

			<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; de estas conclusiones, cabe explicitar que las posturas que hemos presentado no son r&#x00ED;gidas o estancas: se trata de tipos ideales. A pesar de presentar elementos determinantes que nos permiten asociar a los j&#x00F3;venes a un grupo u otro, a lo largo del an&#x00E1;lisis encontramos diferentes signos que apuntan hacia la posible tendencia a la movilidad entre perfiles. La crisis (y sus vivencias), elemento que aparece de forma transversal y no programada en el an&#x00E1;lisis, y que se hace explicita en varios de los testimonios aqu&#x00ED; recogidos, ofrece interesantes indicios de ello. Esta, adem&#x00E1;s de hacer hincapi&#x00E9; sobre lo determinante del progresivo empeoramiento de las condiciones laborales de los j&#x00F3;venes a la hora de configurar sus biograf&#x00ED;as y planificar sus futuros, parece que empieza a marcar un punto de inflexi&#x00F3;n que puede llevar a cambiar los posicionamientos de los j&#x00F3;venes en el futuro, se&#x00F1;alando ciertas pistas y cautelas que habr&#x00E1; que tener en cuenta en pr&#x00F3;ximas investigaciones.</p>

			<p>En esta misma l&#x00ED;nea, cabe advertir que si bien es cierto que la movilidad entre grupos no hace sino afianzar la hip&#x00F3;tesis de la diversificaci&#x00F3;n de las rutas biogr&#x00E1;ficas, entendemos que es importante estar atentos a sus derivas pues, a causa de la creciente degradaci&#x00F3;n de las trayectorias laborales de los j&#x00F3;venes en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas y su agravamiento tras la crisis, es muy probable que los movimientos muestren una tendencia hacia el empeoramiento respecto al impacto de la incertidumbre y sus efectos. Atender a las actitudes y estrategias que se est&#x00E1;n forjando en torno a los perfiles que presentamos como flexibles puede ayudarnos a encontrar rutas de avance m&#x00E1;s navegables ya que, frente a las otras tres posturas descritas, apuntan a ser los j&#x00F3;venes que de mejor manera est&#x00E1;n entendiendo el nuevo tiempo incierto y de forma m&#x00E1;s &#x00E1;gil est&#x00E1;n construyendo estrategias para enfrentarlo y resolverlo.</p>

						<disp-quote><p>“Yo creo que es una cuesti&#x00F3;n de mochila ligera. Si t&#x00FA; vas por el camino marcado, tienes menos riesgo, ya... ¡a no ser que lleves una mochila de cien kilos encima! Quiero decir, tienes un mont&#x00F3;n de ataduras que te entorpecen un mont&#x00F3;n de movimientos. Entonces, seguramente, llegar&#x00E1;s all&#x00ED;, pero igual con unas lesiones de puta madre. Tienes que aprender a vivir con la mochila ligera” (Arquitecto, 33 a&#x00F1;os).</p></disp-quote>
		</sec>
		
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		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>El presente art&#x00ED;culo se deriva de la tesis doctoral de la autora, inscrita en el Departamento de Sociolog&#x00ED;a 2 de la Universidad del Pa&#x00ED;s Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea y financiada por el Departamento de Educaci&#x00F3;n, Universidades e Investigaci&#x00F3;n del Gobierno Vasco. Quisiera agradecer a Matxalen Legarreta y Ram&#x00F3;n Ramos la riqueza que han aportado al texto a trav&#x00E9;s de sus comentarios y sugerencias. Quedan, con todo, exculpados del resultado final que se presenta.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Autoras como Pilar Carrasquer y Teresa Torns (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2007</xref>) han mostrado de qu&#x00E9; manera las condiciones laborales que comienzan a dibujarse con el declive de este paradigma y que dan entrada a los discursos sobre la precariedad ya estaban presentes en las formas laborales femeninas del anterior tiempo.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Castro (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>) se basa en el trabajo de Ramos y Prieto (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">1999</xref>), que argumentan que son tres los aspectos fundamentales ligados a los tiempos de trabajo: (a) el tiempo de relaci&#x00F3;n contractual (o contratos), (b) el tiempo de prestaci&#x00F3;n laboral (horarios y calendarios) y (c) el tiempo de la vida laboral (o trayectoria profesional). Castro (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>), ampliando este espectro temporal, a&#x00F1;ade un cuarto elemento de an&#x00E1;lisis: las expectativas laborales. El autor defiende que, como fruto de las transformaciones de los tiempos de trabajo, no solo se ha dado una diversificaci&#x00F3;n de las relaciones contractuales, de las jornadas laborales o de las biograf&#x00ED;as laborales, sino tambi&#x00E9;n de las expectativas laborales de los trabajadores. Seg&#x00FA;n su argumentaci&#x00F3;n, los individuos, con el fin de dotar de orden a sus vidas, se esfuerzan por establecer ciertos niveles de continuidad y coherencia entre su pasado, su presente y su futuro. Los planes de vida o proyectos vitales, articulados a trav&#x00E9;s de decisiones, forman parte de las diversas estrategias que despliegan los individuos para lograr este objetivo. As&#x00ED;, planes, proyectos y decisiones quedan unidos a las expectativas biogr&#x00E1;ficas.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>El hecho de que las gu&#x00ED;as vitales hayan perdido una gran parte de su capacidad para generar pautas de ordenamiento y que las opciones por las que avanzar se multipliquen provoca que el proceso de elecci&#x00F3;n individual tome una especial relevancia en los an&#x00E1;lisis del ciclo vital.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>A pesar de que el g&#x00E9;nero es una variable que se ha tenido en cuenta a la hora de llevar a cabo la investigaci&#x00F3;n, no se extraen elementos significativos que haya que incluir en los temas que aqu&#x00ED; se trabajan.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>Es importante recordar que estos resultados se circunscriben al perfil descrito en el primer apartado del art&#x00ED;culo y no a la poblaci&#x00F3;n joven en general.</p>
				</fn>
			</fn-group>
		</sec>
				
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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