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				<subject>CRISIS, INCERTIDUMBRE Y VULNERABILIDADES SOCIALES / CRISIS, UNCERTAINTY AND SOCIAL VULNERABILITY</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a bibliogr&#x00E1;fica sobre Valerie Bryson, Gender and the politics of time</article-title>
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			<p>La crisis de cuidados es un fen&#x00F3;meno que se ha desarrollado en las sociedades capitalistas occidentales en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os. Desde una mirada feminista, con esta acepci&#x00F3;n se hace alusi&#x00F3;n a una situaci&#x00F3;n definida en t&#x00E9;rminos de crisis antes del estallido de la crisis financiera en el a&#x00F1;o 2008. En los pa&#x00ED;ses occidentales, el envejecimiento de la poblaci&#x00F3;n se suma a la incorporaci&#x00F3;n generalizada de las mujeres al mercado laboral, lo que supone un d&#x00E9;ficit de personas que procuran el cuidado b&#x00E1;sico cotidiano necesario en los hogares. Esta situaci&#x00F3;n se ha definido  tambi&#x00E9;n como “d&#x00E9;ficit de cuidado” (Hochschild, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1997</xref>) y ha alentado diferentes interpretaciones. Por un lado, se vislumbra como un avance social producido por el desarrollo m&#x00E9;dico y el cambio en los roles de g&#x00E9;nero. Por otro lado, sin embargo, se se&#x00F1;alan sus efectos perversos, reflejados en la asunci&#x00F3;n de la “doble jornada” (Hochschild, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1989</xref>) o “doble presencia” (Balbo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1994</xref>) por parte de las mujeres: es decir, ellas no han dejado de ser las principales responsables de los trabajos de cuidado, sino que los han sumado a su dedicaci&#x00F3;n en el mercado laboral. As&#x00ED;, se han visto obligadas a asumir las tensiones que supone compaginar dos ocupaciones con objetivos contradictorios, el cuidado de las personas y la acumulaci&#x00F3;n del capital, lo que se traduce en sus cuerpos como estr&#x00E9;s, neurotizaci&#x00F3;n y privaci&#x00F3;n del tiempo (Murillo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1996</xref>). Adem&#x00E1;s, a esta situaci&#x00F3;n se le suma la creciente demanda de externalizaci&#x00F3;n de cuidados, que crea un nicho de empleo altamente desregularizado, feminizado y precario de mujeres migrantes que protagonizan un proceso paralelo conocido como “<italic>care drain</italic>” (Bettio, Simonazzi y Villa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2006</xref>), al emigrar a occidente para paliar un d&#x00E9;ficit de cuidado que se traslada ahora a sus pa&#x00ED;ses de origen. De esta forma, la crisis de cuidados se globaliza, constituyendo un problema al que es necesario hacer frente y un reto importante para las agendas pol&#x00ED;ticas actuales. </p>

			<p>La aportaci&#x00F3;n de Valerie Bryson en <italic>Gender and the politics of time</italic> (The Policy Press, University of Bristol, 2007) se puede situar en este contexto. La autora realiza un an&#x00E1;lisis y una  propuesta de actuaci&#x00F3;n en torno a las pol&#x00ED;ticas de tiempo que, hoy por hoy, resulta de gran utilidad como posible v&#x00ED;a para superar la crisis de cuidados. As&#x00ED;, subraya que, frente a la situaci&#x00F3;n de vulnerabilidad que comporta el d&#x00E9;ficit de cuidados en las sociedades occidentales, el tiempo puede ser una herramienta importante para mejorar la situaci&#x00F3;n de las mujeres, en particular, y la de la sociedad en su conjunto, en general, en aras de construir una organizaci&#x00F3;n social del tiempo guiada por las necesidades de las personas y no por las del capital. De esta forma, Valerie Bryson lleva a cabo una labor nada desde&#x00F1;able por sacar a la luz la pertinencia del an&#x00E1;lisis de la cultura temporal actual como fruto de relaciones de poder y como fuente de desigualdad pol&#x00ED;tica. En este sentido, pese a no ser reciente, su propuesta resulta vanguardista, original y de gran actualidad.</p>

			<p>Bryson se&#x00F1;ala que la cultura temporal hegem&#x00F3;nica es un factor relevante que hay que tener en cuenta a la hora de hacer frente a la situaci&#x00F3;n de d&#x00E9;ficit de cuidados. Por ello, adem&#x00E1;s de ofrecer un bagaje te&#x00F3;rico que posibilita la comprensi&#x00F3;n de la dimensi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del tiempo, desarrolla una reflexi&#x00F3;n sobre las posibilidades de cambio social desde una visi&#x00F3;n temporal. En definitiva, proporciona una posible hoja de ruta para llevar a cabo pol&#x00ED;ticas de tiempo efectivas que mejoren la situaci&#x00F3;n de crisis. De esta forma, Bryson invita a una reflexi&#x00F3;n sobre la necesidad de cambio en la organizaci&#x00F3;n temporal vigente, as&#x00ED; como en las pautas culturales de uso del tiempo con el fin de avanzar hacia una situaci&#x00F3;n de <italic>justicia temporal</italic>. En un contexto temporal de incertidumbre e inmediatez, resulta dif&#x00ED;cil pensar en alternativas de cara al futuro que mejoren la situaci&#x00F3;n actual; sin embargo, Bryson alienta las posibilidades de cambio subrayando la necesidad de una perspectiva hist&#x00F3;rica que ayude a recuperar el sentido de la agencia humana y del cambio social, reivindicando una <italic>ucron&#x00ED;a</italic> feminista que nos gu&#x00ED;e hacia un futuro marco temporal m&#x00E1;s justo e igualitario. Esto es, aboga por una <italic>utop&#x00ED;a temporal feminista</italic>.</p>

			<p>En consecuencia, el tiempo se convierte en un aspecto pol&#x00ED;tico central a la hora de hacer frente a la crisis de cuidados y a las situaciones de vulnerabilidad que comporta. La significativa aportaci&#x00F3;n de Valerie Bryson se puede situar en esta l&#x00ED;nea. Como ella misma se&#x00F1;ala, el tiempo es una parcela de estudio poco explorada, notable &#x00FA;nicamente por su ausencia en la ciencia pol&#x00ED;tica. Debido a ello, Bryson realiza un importante esfuerzo por comprender y analizar el tiempo desde una perspectiva pol&#x00ED;tica, realizando una revisi&#x00F3;n de los an&#x00E1;lisis temporales realizados por distintos autores en el campo de la ciencia pol&#x00ED;tica, as&#x00ED; como de las diferentes culturas temporales interconectadas que coexisten en las sociedades occidentales contempor&#x00E1;neas. De esta manera, apunta c&#x00F3;mo en base al g&#x00E9;nero, existen pautas culturales desiguales en el uso del tiempo. Dichas pautas privilegian el uso del tiempo en actividades que tradicionalmente se han relacionado con la esfera p&#x00FA;blica y con el protagonismo masculino, mientras que menosprecian el uso del tiempo dedicado en la esfera privada y en las actividades asumidas tradicionalmente por las mujeres, a menudo relacionadas con el cuidado de las personas. </p>

			<p>Por consiguiente, para conseguir mayores cuotas de igualdad, las mujeres se han visto obligadas a adoptar las pautas temporales de los hombres, haciendo importantes esfuerzos por aumentar su presencia en el &#x00E1;mbito p&#x00FA;blico. No obstante, este cambio no ha supuesto una disminuci&#x00F3;n de su protagonismo en el privado, sino la suma cotidiana de ambas esferas. As&#x00ED;, la asunci&#x00F3;n de estas responsabilidades por parte de las mujeres se ha traducido en una situaci&#x00F3;n de desventaja econ&#x00F3;mica, temporal y pol&#x00ED;tica. En este sentido, las desigualdades en el uso y la valoraci&#x00F3;n del tiempo son parte de un c&#x00ED;rculo vicioso que deja a muchas mujeres en una situaci&#x00F3;n de vulnerabilidad respecto a la explotaci&#x00F3;n, la dependencia econ&#x00F3;mica y el abuso dom&#x00E9;stico. Adem&#x00E1;s, la falta de tiempo libre dificulta que las mujeres puedan tener voz en la pol&#x00ED;tica y puedan expresar sus experiencias y necesidades propias. Por lo tanto, se puede afirmar que la falta de tiempo protagonizada por las mujeres act&#x00FA;a como un constre&#x00F1;imiento en su condici&#x00F3;n de ciudadanas. Debido a ello, es necesario comprender que el tiempo es un recurso pol&#x00ED;tico clave que los ciudadanos necesitan para poder contribuir de forma activa en sus comunidades y expresar sus intereses, deseos y necesidades particulares. </p>

			<p>Frente a la hegemon&#x00ED;a del tiempo de reloj, vinculado al trabajo asalariado en las sociedades capitalistas, otras voces han se&#x00F1;alado la coexistencia de diferentes tiempos (Adam, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1988</xref>). Estas ideas coinciden con otras afirmaciones que aseguran la existencia de una condici&#x00F3;n temporal “posmoderna” (Nowotny, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1994</xref>), caracterizada por la fluidez, la indeterminaci&#x00F3;n y por el rechazo de las clasificaciones binarias o la idea de un progreso lineal (Levitas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1990</xref>; Levitas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2001</xref>). Como apunta Bryson, esta cultura temporal abre paso a un fuerte sentimiento de incertidumbre que bloquea la posibilidad de pensar m&#x00E1;s all&#x00E1; de la inmediatez, de pensar en la utop&#x00ED;a, es decir, en las alternativas que puedan dar pie a un cambio social consciente, fruto de la agencia humana. En este sentido, <italic>Gender and the politics of time</italic> otorga interesantes claves a la hora de pensar en las recetas que pueden servir para dar salida a esta situaci&#x00F3;n, vislumbrando un futuro m&#x00E1;s justo e igualitario, es decir, una <italic>ucron&#x00ED;a</italic> feminista. Como se&#x00F1;ala Bryson, el tiempo no es “la llave” para solucionar todos los problemas, no obstante, en el contexto actual, las pol&#x00ED;ticas de tiempo pueden tener dos funciones contrapuestas: bien la de formar parte de un c&#x00ED;rculo de interlocuci&#x00F3;n a trav&#x00E9;s de diferentes formas de poder y desventaja, donde estas pol&#x00ED;ticas pueden reflejar y sostener las pautas temporales hegem&#x00F3;nicas; bien la de constituirse como herramientas que posibiliten cambios en las pautas temporales, conformando pol&#x00ED;ticas basadas en valores feministas. En este escenario, la autora se&#x00F1;ala la importancia pol&#x00ED;tica del tiempo en un sentido doble: tanto como elemento de configuraci&#x00F3;n de las relaciones de poder, que genera desigualdades, como en cuanto herramienta para el cambio social.</p>

			<p>La contribuci&#x00F3;n de Valerie Bryson se estructura en base a tres cuestiones centrales en torno al an&#x00E1;lisis pol&#x00ED;tico del tiempo desde una visi&#x00F3;n de g&#x00E9;nero, que se concretan en sendos apartados de su libro. La primera parte, constituida por tres cap&#x00ED;tulos, se&#x00F1;ala la importancia de utilizar la perspectiva temporal en el an&#x00E1;lisis pol&#x00ED;tico, considerando las distintas asunciones temporales que se enmarcan en la teor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, el significado de las diferentes culturas temporales y las formas en las que el tiempo se usa y controla en las sociedades capitalistas occidentales. La segunda parte se divide en tres ep&#x00ED;grafes, y muestra c&#x00F3;mo la perspectiva feminista puede reinterpretar la comprensi&#x00F3;n sobre el tiempo, revelando aspectos clave sobre su car&#x00E1;cter relacional, invisible en otras aproximaciones. As&#x00ED; mismo, se&#x00F1;ala los problemas y desventajas que sufren las mujeres en relaci&#x00F3;n al tiempo, problemas que requieren de soluciones pol&#x00ED;ticas colectivas. Por &#x00FA;ltimo, la tercera parte, contiene cuatro apartados enfocados directamente a la teor&#x00ED;a y la pr&#x00E1;ctica pol&#x00ED;tica feminista relativa al tiempo, as&#x00ED; como a sus posibilidades para influenciar en los debates pol&#x00ED;ticos de los estados de bienestar occidentales. Bryson comparte con otros autores la idea de que los tiempos son m&#x00FA;ltiples, interconectados y vinculados al poder (Fitzpatrick, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2004</xref>) y defiende que las pol&#x00ED;ticas feministas deben estar basadas en la interrelaci&#x00F3;n entre el pasado, el presente y el futuro. Por lo tanto, frente a un contexto temporal posmoderno impregnado de inmediatez e incertidumbre, subraya que cualquier plan de futuro necesita atender a lo que existe en el presente, reconocer los obst&#x00E1;culos inherentes al pasado y comprender las nuevas opciones que cabe desarrollar en el futuro. </p>

			<p>En el &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo del libro, englobado en el tercer apartado, se exponen las conclusiones. Para finalizar Bryson procura una visi&#x00F3;n normativa sobre las alternativas pol&#x00ED;ticas plausibles de cara al futuro. De esta forma, identifica tanto los objetivos a largo plazo como las propuestas pol&#x00ED;ticas m&#x00E1;s inmediatas, apostando por una propuesta pol&#x00ED;tica realista enmarcada dentro de unas circunstancias hist&#x00F3;ricas concretas. Considera que la distribuci&#x00F3;n y la disponibilidad del tiempo deben considerarse un problema de justicia, concretamente, entiende que el tiempo libre debe considerarse un recurso democr&#x00E1;tico. De esta forma, describe c&#x00F3;mo deber&#x00ED;a ser o parecer una <italic>utop&#x00ED;a temporal feminista</italic>, esto es, una <italic>ucron&#x00ED;a</italic> feminista. En ella est&#x00E1; presente la necesidad de valorar y reconocer el tiempo dedicado al cuidado de los dem&#x00E1;s como una actividad econ&#x00F3;mica y c&#x00ED;vicamente importante, un tiempo que debe ser respaldado por la sociedad en su conjunto, comparti&#x00E9;ndolo y organizando el trabajo asalariado y la provisi&#x00F3;n del estado de bienestar acorde a ello. </p>

			<p>Por todo ello, se puede afirmar que <italic>Gender and the politics of time</italic> constituye una lectura imprescindible, en general, para todas las personas interesadas en los estudios sobre el tiempo, as&#x00ED; como para aquellas que quieran profundizar en la crisis de cuidados desde una perspectiva temporal y, en concreto, para aquellas que quieran adquirir mayor conocimiento sobre la situaci&#x00F3;n de desigualdad respecto al tiempo desde una perspectiva feminista. Bryson proporciona una visi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del tiempo que abre paso a las posibilidades de un futuro que haga frente a la actual crisis de cuidados, proponiendo medidas reales, contextualizadas y situadas que nos ayuden a avanzar hacia una sociedad basada en un reparto justo y equitativo del tiempo, donde las necesidades de las personas gu&#x00ED;en los ritmos sociales y no las necesidades de acumulaci&#x00F3;n del capital, acerc&#x00E1;ndonos de esta forma, hacia la <italic>ucron&#x00ED;a</italic> feminista por la que aboga. Bryson concluye, adem&#x00E1;s, que la situaci&#x00F3;n actual de tensiones y presiones respecto al tiempo nos se&#x00F1;ala una coyuntura cr&#x00ED;tica, un punto de inflexi&#x00F3;n que puede ser clave para el cambio, por ello, termina afirmando que necesitamos tiempo para cambiar el tiempo.</p>

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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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