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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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				<subject>RESE&#x00D1;AS DE LIBROS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Rese&#x00F1;a del libro &#x0022;Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. La vida cotidiana del cient&#x00ED;fico en Espa&#x00F1;a&#x0022;</article-title>
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					<trans-title>Book review &#x0022;Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. La vida cotidiana del cient&#x00ED;fico en Espa&#x00F1;a&#x0022;</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a del libro &#x0022;Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. La vida cotidiana del cient&#x00ED;fico en Espa&#x00F1;a&#x0022;</alt-title>
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			<aff id="U1">Universitat de Val&#x00E8;ncia</aff>
			
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			<volume>193</volume>
			<issue>784</issue>
				
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						<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<p><bold>Miguel &#x00C1;lvarez Cobelas </bold> <italic>Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad. La vida cotidiana del cient&#x00ED;fico en Espa&#x00F1;a</italic> Madrid: Ediciones Calle de las Aguas, 2016, 600 + 560 pp.</p>
		
			
			
						
			<p>Lo primero que sorprende al abordar este libro es su extensi&#x00F3;n y el n&#x00FA;mero elevado de cap&#x00ED;tulos, pero a la vez llama la atenci&#x00F3;n tanto el t&#x00ED;tulo que se les ha puesto a muchos de ellos como el del libro: frases de canciones, dichos populares, medias adivinanzas… Esto despierta la curiosidad del lector. Los cap&#x00ED;tulos son muy diferentes, y no solo en longitud; unos son muy coloquiales y otros m&#x00E1;s profundos, lo que nos muestra la cultura y erudici&#x00F3;n del autor. Algunos llevan consigo un trabajo de b&#x00FA;squeda y recopilaci&#x00F3;n de datos, a veces no f&#x00E1;ciles de obtener, que ilustran muy bien la idea que nos presenta el cient&#x00ED;fico escritor.</p>
			
			<p>Su objetivo principal consiste en contarnos c&#x00F3;mo se hace la ciencia en Espa&#x00F1;a de una forma entretenida. Se aleja mucho de una publicaci&#x00F3;n meramente cient&#x00ED;fica, pues considera muchos puntos de vista, aspectos hist&#x00F3;ricos, sociol&#x00F3;gicos, literarios… cosa que hace que se disfrute de la lectura, aunque acabe abrum&#x00E1;ndonos la erudici&#x00F3;n. Quiere ser una descripci&#x00F3;n del trabajo cotidiano de los cient&#x00ED;ficos, que junto a los m&#x00E9;dicos son la profesi&#x00F3;n m&#x00E1;s valorada por los espa&#x00F1;oles, aunque no se sepa muy bien el porqu&#x00E9;, ya que no parece ser muy atractiva para la sociedad a la hora de escogerla como profesi&#x00F3;n, ni ahora ni hist&#x00F3;ricamente. El texto pretende se&#x00F1;alar las condiciones de la investigaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a, muchas de ellas independientes de la crisis, aunque indudablemente afectadas por ella, y que descansan grandemente en decisiones pol&#x00ED;ticas, matizadas por nuestra idiosincrasia y nuestra cultura.</p>

			<p>El libro no est&#x00E1; escrito solo para dar a conocer a la sociedad c&#x00F3;mo es el mundo cient&#x00ED;fico, tambi&#x00E9;n quiere llegar a interesar a las personas que participan en el desarrollo de esta actividad, quienes reconocer&#x00E1;n todas las cr&#x00ED;ticas se&#x00F1;aladas y todos “los palos en las ruedas”, puestos generalmente por la administraci&#x00F3;n. Pero, aunque pesimista, propone v&#x00ED;as de soluci&#x00F3;n, reconociendo que no son f&#x00E1;ciles, ya que desde las altas instancias tampoco hay inter&#x00E9;s y, lo peor, ni siquiera ven la necesidad de cambiar de actitud hacia la ciencia y la tecnolog&#x00ED;a. De hecho, la falta de conocimiento refleja el escaso inter&#x00E9;s de los pol&#x00ED;ticos por la ciencia, aunque no se priven de utilizarla para adornarse cuando hay alg&#x00FA;n logro o cuando se presenta un problema cient&#x00ED;fico o t&#x00E9;cnico que afecte a la sociedad. Desgraciadamente en este caso rara vez est&#x00E1;n dispuestos a emprender las v&#x00ED;as propuestas por los cient&#x00ED;ficos para remediarlo.</p>

			<p>Como investigador del CSIC que es, Miguel &#x00C1;lvarez Cobelas centra su libro en esa entidad, pues las universidades son m&#x00E1;s diferentes unas de otras y, como se&#x00F1;ala, tienen un objetivo a&#x00F1;adido, la docencia, muchas veces muy dif&#x00ED;cil de compatibilizar con la investigaci&#x00F3;n, si se quiere hacer bien todo. </p>

			<p>Conforme va avanzando el lector por el libro, ve que el texto no deja aspecto por tratar, aunque le dedique dos p&#x00E1;ginas. Son pinceladas sobre aspectos comunes de la vida diaria del cient&#x00ED;fico, aunque en ocasiones resulte excesivo que sean tan pormenorizadas y que contemple tantas individualidades. Hay una serie de cap&#x00ED;tulos (3, 5, 9, 31, 44…) donde se indican aspectos en los que el cient&#x00ED;fico se comporta como el resto de los mortales y surge la pregunta: ¿es que tendr&#x00ED;a que haber sido diferente? No lo creo. Otros cap&#x00ED;tulos no son relevantes para muchas personas en el mundo real, como el de “La pelota salta y bota”, dedicado a la relaci&#x00F3;n de los cient&#x00ED;ficos con el f&#x00FA;tbol. </p>

			<p>Me ha gustado que muchos cap&#x00ED;tulos contengan ejemplos reales, aunque a veces un poco esperp&#x00E9;nticos. Encuadra un hecho real, relacionado con el tema. Hace amena la lectura, pero muchas veces el ejemplo est&#x00E1; descrito exhaustivamente, de forma muy meticulosa y queda demasiado largo. Es verdad que el detalle redunda en apoyar la idea del autor. La descripci&#x00F3;n siempre es burlona y, as&#x00ED;, en el cap&#x00ED;tulo 19 sobre la creaci&#x00F3;n de Institutos de investigaci&#x00F3;n presenta una “f&#x00E1;bula boba”, pero que va tocando todos los puntos, metiendo el dedo en la llaga y se&#x00F1;alando las pretensiones, los “politiqueos” y el resultado: que no hubiera hecho falta esa creaci&#x00F3;n si no fuera por el inter&#x00E9;s torticero de algunos. El libro es muy prol&#x00ED;fico en ejemplos, como en el cap&#x00ED;tulo 30, en el que al comentar la idea que la sociedad tiene del cient&#x00ED;fico maravilla el trabajo bibliogr&#x00E1;fico y los comentarios del autor, y vuelve a ser exhaustivo, como en los cap&#x00ED;tulos 16, 47, 49, 62 o el 109, demasiado detallado para personas ajenas al tema, o el 98, donde hace la descripci&#x00F3;n de la expedici&#x00F3;n Malaspina.</p>

			<p>Hay en &#x00E9;l una cr&#x00ED;tica importante sobre la “Pol&#x00ED;tica cient&#x00ED;fica”, la cual aparece de forma reiterada en varios cap&#x00ED;tulos con t&#x00ED;tulos diferentes. Incluidos en ella considera el reparto de los dineros, la cuantificaci&#x00F3;n de las publicaciones, la evaluaci&#x00F3;n del cient&#x00ED;fico y de su “excelencia”, la concesi&#x00F3;n de proyectos, de becarios y de espacios, la administraci&#x00F3;n y la burocracia… Aspectos todos entrecruzados entre ellos. Una pescadilla que se muerde la cola. Seg&#x00FA;n comenta el autor, no hay pol&#x00ED;tica de Estado para la Ciencia, hay leyes hechas con el af&#x00E1;n de ordenar y aumentar la producci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y que han dado lugar a mucha burocracia, aunque sea verdad que esas leyes han permitido superar la &#x00E9;poca de los caciques y las camarillas (cap&#x00ED;tulo 63). A la hora de repartir los pocos dineros que hay (pr&#x00E1;cticamente todos p&#x00FA;blicos, con poca participaci&#x00F3;n de empresas privadas) y como los fondos son limitados, hay que d&#x00E1;rselos a los mejores y ah&#x00ED; surge el problema de c&#x00F3;mo clasificar a los mejores, a los “excelentes”. La idea que subyace a este enfoque “oficial” es que los mejores son quienes m&#x00E1;s publican, quienes lo hacen en revistas con &#x00ED;ndice de impacto mayor y con los valores m&#x00E1;s altos de los diferentes &#x00ED;ndices aplicados, como el de Hirsch (&#x00ED;ndice H). As&#x00ED; que todos los cient&#x00ED;ficos nos vemos forzados a publicar; cuanto m&#x00E1;s, mejor. De aqu&#x00ED;, que surjan muchos problemas, pues no todo lo que se publica es bueno, ni siquiera respaldado por el nivel de la revista. Se publica demasiado y resulta imposible leerlo todo, lo cual genera un sesgo porque se tiende a leer a los “grandes”, con lo cual ellos aumentan su &#x00ED;ndice H, pero adem&#x00E1;s, y m&#x00E1;s importante, se limita mucho la ciencia, al no estar abierta a nuevas ideas, a algo en contra de lo preestablecido. Aunque hay muchos cap&#x00ED;tulos que tratan este tema (13, 33, 39, 41, 55, 68…), el n&#x00FA;mero 100 (“To publish or not to be”) refleja muy bien el sentir general. </p>

			<p>Y surgen dos ideas muy importantes. La primera es que el inter&#x00E9;s de la ciencia no se puede valorar por el n&#x00FA;mero de publicaciones, muchas malas y poco relevantes en el contexto global. Lo que da validez a los resultados cient&#x00ED;ficos es su impacto social, su utilizaci&#x00F3;n por la sociedad, su aplicaci&#x00F3;n; y, en ese sentido, los resultados en Espa&#x00F1;a dejan mucho que desear. La segunda, que habr&#x00ED;a que pensar m&#x00E1;s y publicar menos. Gran parte de la actividad cient&#x00ED;fica reside en recoger y analizar datos, ya solo se a&#x00F1;aden peque&#x00F1;os detalles, no se elaboran teor&#x00ED;as. Se ha reducido el an&#x00E1;lisis intelectual, el tiempo dedicado a pensar sobre un problema determinado. El nivel de discusi&#x00F3;n cient&#x00ED;fica es bajo, no se contrastan argumentos cient&#x00ED;ficos. Se requiere, por tanto, una nueva forma de evaluar la ciencia, la cual no ser&#x00E1; tan f&#x00E1;cil como la actual, basada solo en contar.</p>

			<p>Esa falta de tiempo para pensar nos lleva a otro aspecto, tambi&#x00E9;n muy comentado: la burocracia. En muchas partes del libro se reflejan muy bien la impotencia, las barreras administrativas imposibles de soslayar y, realmente, sin relaci&#x00F3;n directa con la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. Solo hay af&#x00E1;n por controlar, nada de flexibilidad. A los cient&#x00ED;ficos y tecn&#x00F3;logos nos puede la burocracia y eso es una queja un&#x00E1;nime, que afecta negativamente a todo (cap&#x00ED;tulos 62, 65, 78, 93 y otros) Comparto plenamente la idea del lastre que supone para nuestro trabajo este exceso de burocracia, que todos hemos vivido, por ejemplo, en lo referente a los Proyectos de Investigaci&#x00F3;n, su petici&#x00F3;n, organizaci&#x00F3;n, necesidad de acoplarse al dinero concedido, justificaci&#x00F3;n anual de los gastos (incre&#x00ED;ble con la primera anualidad)… Este control no supone una medida del cumplimiento de la actividad cient&#x00ED;fica, es sobre todo un control de los gastos realizados. Hay mucha burocracia con normas muy restrictivas, muchas trabas, mucho papeleo; es realmente un martirio poder contratar a una persona asociada a un proyecto, comprar un aparato… La contestaci&#x00F3;n recurrente: “no se puede”. En el cap&#x00ED;tulo 104 nos cuenta un ejemplo desesperante para conseguir una bomba hidr&#x00E1;ulica para hacer un trabajo, a&#x00F1;adiendo a la burocracia la ineptitud y la falta de ganas de resolver el problema. De todo ello, el autor ofrece muchos ejemplos en su libro. </p>

			<p>Como ejemplos se&#x00F1;alados en otros cap&#x00ED;tulos, uno de los que he vivido recientemente se relaciona con el de “Obras y Sobras” (73), aut&#x00E9;ntico en todo lo que comenta: no te tienes que quejar, tienes que seguir trabajando a pesar de las innumerables molestias por obras que inciden sobre tu trabajo… y unas obras se encadenan a otras, al tener que irnos adaptando a las nuevas normas de seguridad. Eso s&#x00ED;, los laboratorios quedan m&#x00E1;s bonitos. Por otro lado, estoy muy de acuerdo con el cap&#x00ED;tulo 22 sobre los becarios, que han sustituido muchas veces a los t&#x00E9;cnicos de laboratorio, en el que se&#x00F1;ala que deber&#x00ED;amos mejorar la forma de seleccionarlos y no dejar hacer la tesis a personas que no hayan garantizado su inter&#x00E9;s por la investigaci&#x00F3;n. Se&#x00F1;ala aspectos relacionados con los becarios sobre los que he o&#x00ED;do quejarse a los investigadores muchas veces. Sin embargo, yo creo que hay excepciones muy honrosas, doctorandos con un inter&#x00E9;s, dedicaci&#x00F3;n y capacidad de trabajo muy altos. Otro ejemplo que refleja muy bien la realidad es el del cap&#x00ED;tulo 76 (“Para ma&#x00F1;ana no te lo voy a poder tener”), ejemplo, con muchos t&#x00F3;picos, que refleja bien lo que cuesta que te den unos resultados; es luchar contra una pared; o tambi&#x00E9;n el cap&#x00ED;tulo 110 (“Usted no sabe con qui&#x00E9;n est&#x00E1; hablando”), donde nos informa sobre el personal de seguridad de los centros de investigaci&#x00F3;n, realmente controladores. Finalmente, el cap&#x00ED;tulo 62 (“Los Mandarines y las Mandarinas”) me parece una buena recopilaci&#x00F3;n sobre qui&#x00E9;n tiene el poder en el mundo cient&#x00ED;fico: las revistas y la administraci&#x00F3;n. </p>

			<p>Sin embargo, al autor no le gusta dejar un regusto excesivamente pesimista al lector. Y ahora me gustar&#x00ED;a acabar comentando dos cap&#x00ED;tulos “positivos”: en el 92 nos dice c&#x00F3;mo mejorar la ciencia si pudi&#x00E9;ramos en su funcionamiento del d&#x00ED;a a d&#x00ED;a; en el 94, a&#x00FA;n despu&#x00E9;s de todo lo comentado en el libro, se&#x00F1;ala que sobran los motivos para dedicarse a la ciencia, incluyendo recomendaciones muy acertadas desde mi punto de vista.</p>

			<p>Ahora bien, no se debe leer este texto como un libro “normal”. Yo recomiendo dejarse llevar por la curiosidad de lo que se trata en cada cap&#x00ED;tulo, no leerlo por orden ni por tem&#x00E1;tica. Es mejor acercarse al libro a ratos e incluso releerlo.</p>

			<p>En resumen, esta obra de &#x00C1;lvarez Cobelas constituye realmente una buena reflexi&#x00F3;n sobre la actividad cient&#x00ED;fica en nuestro pa&#x00ED;s. Toca bien todos los puntos de los que nos quejamos, ha sabido retratar bien las cosas y con iron&#x00ED;a, incluyendo -siempre puntilloso- las verdades amargas. Lectura entretenida y fundamentada, lo he le&#x00ED;do con agrado. Y quedo maravillada del trabajo bibliogr&#x00E1;fico y de recopilaci&#x00F3;n, as&#x00ED; como de los conocimientos del autor.</p>

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