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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2017.785n3006</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2017.785n3006</article-id>
			 
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				<subject>EL TURISMO SOSTENIBLE PARA EL DESARROLLO / SUSTAINABLE TOURISM FOR DEVELOPMENT</subject>
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				<article-title>Sostenibilidad y turismo en los paisajes culturales de la industrializaci&#x00F3;n</article-title>
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					<trans-title>Sustainability and tourism in the cultural landscapes of industrialization</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Sostenibilidad y turismo en los paisajes culturales de la industrializaci&#x00F3;n</alt-title>
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					 <surname>Pardo Abad</surname>
					 <given-names>Carlos J.</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad Nacional de Educaci&#x00F3;n a Distancia</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="cjpardo@geo.uned.es">cjpardo@geo.uned.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://orcid.org/0000-0003-0047-5834">http://orcid.org/0000-0003-0047-5834</ext-link>
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				<year>2017</year>
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			<volume>193</volume>
			<issue>785</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Las antiguas zonas mineras e industriales, muchas de ellas ya abandonadas tras una prolongada actividad extractiva y productiva, albergan frecuentemente buenas experiencias de recuperaci&#x00F3;n del patrimonio asociado y sus paisajes. Impulsados inicialmente los proyectos desde las administraciones p&#x00FA;blicas, sobre todo de &#x00E1;mbito municipal, con participaci&#x00F3;n activa de las empresas propietarias y la comunidad local, hoy son un extraordinario referente de puesta en valor de un legado muy peculiar que ofrece amplias posibilidades de reutilizaci&#x00F3;n bajo la perspectiva irrenunciable del desarrollo sostenible.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Old mining and industrial areas, many of them already abandoned after prolonged extractive and productive activity, often put up good experiences associated with recovery heritage and landscapes. Initially promoted by public administrations, particularly municipal bodies, with the active participation of private companies and the local community, nowadays these projects are an extraordinary reference for valuing a peculiar legacy that offers extensive possibilities for reuse under the indispensable perspective of sustainable development.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Patrimonio industrial</kwd>
				<kwd>turismo</kwd>
				<kwd>proyectos de recuperaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>desarrollo sostenible</kwd>
				<kwd>ecomuseos</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Industrial heritage</kwd>	
				<kwd>tourism</kwd>
				<kwd>recovery projects</kwd>
				<kwd>sustainable development</kwd>
				<kwd>ecomuseums</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Los viajes ilustrados del siglo XVIII y el inter&#x00E9;s que se despert&#x00F3; entonces hacia las m&#x00E1;s variadas observaciones naturales y culturales, entre las que se encontraba el progreso t&#x00E9;cnico vinculado a la producci&#x00F3;n, impulsaron la atracci&#x00F3;n y el acercamiento intelectual hacia las f&#x00E1;bricas a lo largo del siglo XIX. La fascinaci&#x00F3;n decay&#x00F3; con la llegada del siglo XX. Fue entonces cuando lo cultural empez&#x00F3; a identificarse con lo art&#x00ED;stico y el arte se convirti&#x00F3; en el gran protagonista de lo que ya se podr&#x00ED;a denominar como turismo. La intensificaci&#x00F3;n industrial que caracteriz&#x00F3; a las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX convirti&#x00F3; sus avances y manifestaciones materiales en algo habitual y asumido, con menor poder de seducci&#x00F3;n. El turismo de masas de base heliotr&#x00F3;pica que se inici&#x00F3; tras la Segunda Guerra Mundial acab&#x00F3; por liquidar el inter&#x00E9;s hacia las industrias y la industrializaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Ese inter&#x00E9;s volvi&#x00F3; a despertarse con la crisis econ&#x00F3;mica de mediados de la d&#x00E9;cada de 1970, consider&#x00E1;ndose el final precipitado de un periodo que hab&#x00ED;a logrado marcar profundamente las identidades b&#x00E1;sicas de la sociedad industrial. Muchas voces reivindicaron la conservaci&#x00F3;n de los restos productivos m&#x00E1;s significativos, que permitiesen mantener vivo el recuerdo de un pasado a&#x00FA;n no muy lejano. Fue un proceso lento, pero progresivo, de patrimonializaci&#x00F3;n de lo industrial en el que jugaron un papel destacado las emociones y los recuerdos individuales y colectivos. Las propuestas de conservaci&#x00F3;n e introducci&#x00F3;n de nuevas funciones en los espacios m&#x00E1;s singulares comenzaron a materializarse con proyectos de muy distinta naturaleza y con intensidades diferenciadas seg&#x00FA;n regiones y pa&#x00ED;ses.</p>

			<p>Las antiguas f&#x00E1;bricas y &#x00E1;reas mineras recuperadas se acabaron convirtiendo en una de las facetas m&#x00E1;s visibles de las nuevas tendencias culturales. Este turismo se aleja de la densificaci&#x00F3;n y homogeneizaci&#x00F3;n de la oferta en otros turismos, creando productos nuevos y competitivos en el marco de una diversificaci&#x00F3;n cada vez m&#x00E1;s compleja, lo que obliga a aplicar proyectos de intervenci&#x00F3;n que consideren siempre el entramado territorial, la participaci&#x00F3;n de la poblaci&#x00F3;n local y una gesti&#x00F3;n basada en principios racionales y sostenibles. Por otro lado, se trata de un turismo en un contexto de cambio social y de nuevo modelo productivo en el marco de la globalizaci&#x00F3;n (Z&#x00E1;rate Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2011</xref>). Solo as&#x00ED; se garantiza el &#x00E9;xito de los destinos que estuvieron vinculados a la producci&#x00F3;n.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>2. ESTADO DE LA CUESTI&#x00D3;N Y PERSPECTIVAS TE&#x00D3;RICAS</title>

			<p>El inter&#x00E9;s por el patrimonio industrial en Espa&#x00F1;a surge en la d&#x00E9;cada de 1980. Es m&#x00E1;s tard&#x00ED;o que en otros pa&#x00ED;ses europeos, pero con el mismo poder de atracci&#x00F3;n: m&#x00E1;s de 100.000 visitas anuales en el Museo de la Ciencia y de la T&#x00E9;cnica de Tarrasa en 2016, 117.000 en el Museo del Ferrocarril de Madrid y 89.235 en el Parque Minero de Riotinto, tambi&#x00E9;n en 2016. De alg&#x00FA;n modo, se ha devuelto a la gente un patrimonio que fue de la gente (Samuel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">1994</xref>). Pero adem&#x00E1;s, se ha pasado de la puesta en valor del elemento construido a la necesidad de tratarlo de manera integrada con el paisaje y el territorio en los que se ubica. Se asume, por lo tanto, que es necesario adoptar una visi&#x00F3;n m&#x00E1;s amplia en la que se tengan en cuenta aspectos sociales, econ&#x00F3;micos y culturales, que acaban por reafirmar la identidad colectiva y promover una opini&#x00F3;n favorable a la conservaci&#x00F3;n y nuevo uso (Casanelles, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1998</xref>; Feli&#x00FA; Torras, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1998</xref>; Hidalgo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2010</xref>).</p>

			<p>El crecimiento del turismo cultural como fen&#x00F3;meno de masas, iniciado a finales del XX, favoreci&#x00F3; la valoraci&#x00F3;n del concepto de patrimonio como un legado no vinculado tanto a la est&#x00E9;tica como a la amplia herencia transmitida por una comunidad en un espacio determinado (Sabat&#x00E9; Bel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2004</xref>). Fue un cambio significativo que result&#x00F3; de la propia evoluci&#x00F3;n de las ideas en el campo de la protecci&#x00F3;n de los componentes naturales y culturales y del concepto de paisaje cultural. Aunque los or&#x00ED;genes del t&#x00E9;rmino <italic>paisaje cultural</italic> se pueden encontrar en algunos ge&#x00F3;grafos franceses y alemanes de finales del siglo XIX (Ratzel, (1844-1904), Schl&#x00FC;tter (1872-1959), Vidal de la Blache (1845-1918), la acepci&#x00F3;n actual aparece a principios del siglo XX con la Escuela de Berkeley y especialmente con la figura de Carl Sauer (1889-1975), que lo define como la acci&#x00F3;n de un grupo social sobre un paisaje natural. </p>

			<p>El legado de esos autores se retoma en el &#x00FA;ltimo tercio del siglo XX, de manera indirecta por la UNESCO en 1972, con la <italic>Convenci&#x00F3;n del Patrimonio Mundial Cultural y Natural</italic>, y de modo expl&#x00ED;cito en 1992 por las Directrices de la UNESCO para la aplicaci&#x00F3;n de la anterior Convenci&#x00F3;n, definiendo por primera vez en su Art&#x00ED;culo 1 el concepto de paisaje cultural: “los paisajes culturales son bienes culturales y representan las «obras conjuntas del hombre y la naturaleza»”. Otras referencias obligadas son la <italic>Convenci&#x00F3;n del Paisaje Europeo</italic> de Florencia de 2000 y, desde un punto de vista operativo, las actuaciones de conservaci&#x00F3;n del <italic>National Park Service</italic> de Estados Unidos, la creaci&#x00F3;n del <italic>Parque Cultural del Carb&#x00F3;n</italic> en 1972, un a&#x00F1;o antes de la m&#x00ED;tica recuperaci&#x00F3;n de <italic>New Lanark</italic> en Escocia y de que en 1975 se creara el <italic>New Lanark Conservation Trust</italic>. La importancia de este paisaje fue reconocida por la UNESCO, declar&#x00E1;ndolo Patrimonio de la Humanidad en 2001 (<ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://whc.unesco.org/es/list/">http://whc.unesco.org/es/list/</ext-link>), y en 1978 se protegi&#x00F3; como Patrimonio de la Humanidad la mina de sal de Wieliczka, pr&#x00F3;xima a Cracovia (Polonia).</p>

			<p>El estudio cient&#x00ED;fico del patrimonio industrial adquiri&#x00F3; temprano desarrollo en Inglaterra, Francia y Alemania; primero en torno a los ejemplos m&#x00E1;s significativos de las industrias del siglo XIX, para extenderse despu&#x00E9;s a otros casos menos grandiosos o singulares y a la interpretaci&#x00F3;n global de los paisajes de la industrializaci&#x00F3;n, promoviendo sus valores culturales, la preservaci&#x00F3;n de su patrimonio hist&#x00F3;rico y la recuperaci&#x00F3;n recreativa (Cossons, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2012</xref>; Albrecht, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2012</xref>). Las actividades industriales y mineras pasaron a ser consideradas por su capacidad configuradora de paisajes culturales, recuper&#x00E1;ndose enclaves tan emblem&#x00E1;ticos como Lowell, Blackstone y Lackawana en forma de parques patrimoniales. Este nuevo concepto integral qued&#x00F3; posteriormente recogido en la <italic>Convenci&#x00F3;n Europea del Paisaje</italic>, firmada en Florencia en el a&#x00F1;o 2000. Unos a&#x00F1;os antes, los paisajes culturales fueron reconocidos oficialmente como parte integrante de la <italic>Lista de Patrimonio Mundial</italic> a partir de 1992, incluy&#x00E9;ndose tambi&#x00E9;n los industriales. En este contexto general se enmarca la aprobaci&#x00F3;n en Espa&#x00F1;a de un <italic>Plan Nacional de Patrimonio Industrial</italic>, que comenz&#x00F3; en el a&#x00F1;o 2001 y en 2002 se elabor&#x00F3; un cat&#x00E1;logo inicial de bienes de intervenci&#x00F3;n prioritaria. M&#x00E1;s recientemente, en 2012, se aprob&#x00F3; un <italic>Plan Nacional de Paisajes Culturales</italic>, en donde se contemplan como categor&#x00ED;a espec&#x00ED;fica los paisajes heredados de la industrializaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Por otra parte, en las dos &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas han proliferado los debates sobre la recuperaci&#x00F3;n e introducci&#x00F3;n de nuevas actividades en los antiguos espacios industriales. Son muchos los que defienden que este turismo es compatible con el desarrollo sostenible (Sharpley, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2000</xref>; Cole, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2004</xref>), destacando como aspecto m&#x00E1;s relevante sus beneficios de tipo social, econ&#x00F3;mico y ambiental. Sin embargo, tambi&#x00E9;n se insiste en las dificultades que existen para la generaci&#x00F3;n de riqueza y empleo en muchos de los paisajes industriales, sobre todo cuando se ubican en &#x00E1;mbitos rurales, por la complejidad que resulta de la intervenci&#x00F3;n de actores de muy distinta naturaleza y la presencia de intereses dispares y contrapuestos (Valenzuela, Palacios e Hidalgo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2008</xref>).</p>

			<p>La creciente sensibilizaci&#x00F3;n de las instancias oficiales y de la sociedad hacia la preservaci&#x00F3;n ha logrado alcanzar a la noci&#x00F3;n de paisaje industrial, consider&#x00E1;ndolo como recurso no renovable y objeto de protecci&#x00F3;n (Vah&#x00ED;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2010</xref>; Castillo, L&#x00F3;pez y Mill&#x00E1;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2010</xref>; Benito y Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>). Esto ha sido fundamental para la consideraci&#x00F3;n del patrimonio industrial como elemento de identidad y cohesi&#x00F3;n de las comunidades locales (Benito y Alonso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>) y como base para nuevos usos sostenibles (Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2016</xref>).</p>

			<p>El concepto de sostenibilidad arranca de la d&#x00E9;cada de 1970, con la celebraci&#x00F3;n de algunas conferencias (Estocolmo, 1972) y la firma de algunos convenios (Par&#x00ED;s, 1972) que representan los primeros compromisos internacionales para la conservaci&#x00F3;n de la naturaleza y la cultura (<italic>Convenci&#x00F3;n del Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la UNESCO</italic> de 1972). Despu&#x00E9;s vino la redacci&#x00F3;n de informes (<italic>Informe Brundtland</italic>, 1987), la celebraci&#x00F3;n de reuniones internacionales (<italic>Cumbre de la Tierra</italic> o <italic>de R&#x00ED;o</italic> de 1992; <italic>Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible</italic>, 2002; <italic>Cumbre de Naciones Unidas R&#x00ED;o+ 20</italic>, en junio de 2012) o acuerdos sectoriales concretos (<italic>Carta Europea de Turismo Sostenible</italic>, 2007), en los que se destaca que las motivaciones culturales son cada vez m&#x00E1;s importantes en los desplazamientos tur&#x00ED;sticos y la calidad de los destinos pasa por el uso sostenible del patrimonio<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>.</p>

			<p>Algunos autores apuntan que el concepto de la sostenibilidad se ha aplicado al turismo con mucha ambig&#x00FC;edad, agravado por la gran profusi&#x00F3;n de formas espec&#x00ED;ficas del turismo y de definiciones poco precisas de desarrollo sostenible (Butler, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1999</xref>). Lo m&#x00E1;s extendido ha sido reivindicar que cualquier turismo de peque&#x00F1;a escala es sostenible, focalizado en lo ambiental y cultural y con participaci&#x00F3;n de la comunidad local, pero incluso ah&#x00ED; consideramos absolutamente necesario ahondar m&#x00E1;s en la conceptualizaci&#x00F3;n de la sostenibilidad y en el empleo de indicadores que permitan analizar la situaci&#x00F3;n real y los efectos de futuro. Se ha sugerido tambi&#x00E9;n que es imprescindible prestar atenci&#x00F3;n en este tema a la perspectiva econ&#x00F3;mica, ecol&#x00F3;gica y ambiental (tanto a nivel f&#x00ED;sico como humano) y de viabilidad de los proyectos tur&#x00ED;sticos a largo plazo (Coccossis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1996</xref>). En otros casos, el turismo sostenible ha sido entendido solo como forma duradera de turismo, en lugar de referirlo a la viabilidad de la actividad sin degradaci&#x00F3;n ambiental.</p>

			<p>Algunas aportaciones destacan los v&#x00ED;nculos del patrimonio industrial con el turismo sostenible, enfatizando los beneficios de la recuperaci&#x00F3;n de paisajes y construcciones abandonadas (Jansen-Verbeke, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1999</xref>; Butler, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1999</xref>; Sabat&#x00E9; Bel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2004</xref>; &#x00C1;lvarez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2010</xref>; Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2014</xref>). La reutilizaci&#x00F3;n de edificaciones, la mejora ambiental del territorio, el uso tur&#x00ED;stico racional y la creaci&#x00F3;n de proyectos y empresas de base local se enmarcan en los planteamientos de la sostenibilidad. En la b&#x00FA;squeda de actividades alternativas, el patrimonio industrial se ha convertido en una oportunidad real para relanzar las diferentes opciones de la reconversi&#x00F3;n tur&#x00ED;stica (Edwards y Llurd&#x00E9;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1996</xref>; Jones y Munday, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2001</xref>; Hospers, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2002</xref>; Dambron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2004</xref>; P&#x00E9;rez y Parra, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2004</xref>; Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2010</xref>; Benito, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2012</xref>).</p>

			<p>La geograf&#x00ED;a ha necesitado bastante tiempo para considerar el patrimonio industrial como un elemento b&#x00E1;sico de los paisajes y de la cultura territorial. En el marco m&#x00E1;s reciente de la geograf&#x00ED;a postmoderna, fuertemente influida por la fenomenolog&#x00ED;a y el existencialismo, que considera los distintos espacios como productos sociales singulares e irrepetibles, el legado industrial y su uso tur&#x00ED;stico se vinculan con la preservaci&#x00F3;n de las se&#x00F1;as de identidad de las comunidades locales. Y esta consideraci&#x00F3;n, nacida de una nueva geograf&#x00ED;a, o de una geograf&#x00ED;a reconstituida, ha dado pie a la reivindicaci&#x00F3;n de lo local frente a lo global, pero no como contraposici&#x00F3;n sino a trav&#x00E9;s de las interrelaciones entre ambas escalas espaciales. Esto llev&#x00F3; a Benko y Strohmayer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1997</xref>) a acu&#x00F1;ar el t&#x00E9;rmino de <italic>glocal</italic>. Bajo esa perspectiva, la geograf&#x00ED;a se interesa por el an&#x00E1;lisis de los lugares concretos, de l&#x00ED;mites imprecisos y confluencia de identidades y unicidades que rompen el nivel “material” y reconocido de las regiones estudiadas por la geograf&#x00ED;a cl&#x00E1;sica.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>3. PATRIMONIO INDUSTRIAL Y TURISMO SOSTENIBLE</title>

			<p>El paisaje de las &#x00E1;reas industriales es muy singular y producto de la concentraci&#x00F3;n de f&#x00E1;bricas, instalaciones mineras, almacenes, infraestructuras ferroviarias, etc., es decir, un complejo entramado que exige un tratamiento espec&#x00ED;fico de los restos tras el cierre y abandono. El reconocimiento a su valor, sobre todo en relaci&#x00F3;n con la primera industrializaci&#x00F3;n, origin&#x00F3; una corriente interesada por el paisaje fabril en las primeras d&#x00E9;cadas del siglo XX, as&#x00ED; como por los artefactos industriales del pasado y las posibilidades para la recuperaci&#x00F3;n de los grandes contenedores productivos (Stuart, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2012</xref>). En 1939 se abri&#x00F3; un primer museo de la industria del algod&#x00F3;n en Styal (Cheshire) y en 1934 se incluy&#x00F3; en el cat&#x00E1;logo de bienes inmuebles protegidos (<italic>Listed Buildings</italic>) el Ironbridge, puente de hierro de 1779<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> que cruza el r&#x00ED;o Severn, en Shropshire, Inglaterra. A partir de 1970, la preocupaci&#x00F3;n por la conservaci&#x00F3;n industrial y su puesta en valor se generaliz&#x00F3;, coincidiendo con la crisis del petr&#x00F3;leo, la desindustrializaci&#x00F3;n, la reconversi&#x00F3;n de los medios de producci&#x00F3;n y el urbanismo de la austeridad.</p>

			<p>En las ciudades, esta concepci&#x00F3;n territorial y paisajista centr&#x00F3; algunos trabajos sobre el cierre de viejas f&#x00E1;bricas y la aparici&#x00F3;n de los denominados <italic>vac&#x00ED;os industriales</italic> (Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1990</xref>), claros s&#x00ED;ntomas de la crisis metropolitana experimentada en la segunda mitad del siglo XX bajo los efectos del cambio de modelo productivo y urbano inducido por la globalizaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica y la acelerada revoluci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica. Con el tiempo se pudo comprobar la capacidad de respuesta y la variedad de soluciones aportadas, todo ello en un nuevo contexto econ&#x00F3;mico y urban&#x00ED;stico que propiciaba la recuperaci&#x00F3;n de los espacios interiores de la ciudad (Z&#x00E1;rate Mart&#x00ED;n, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">2012</xref>). </p>

			<p>En cuanto a la recuperaci&#x00F3;n del patrimonio industrial y la puesta en valor de los paisajes asociados hay que tener en cuenta que son fen&#x00F3;menos relacionados con la sensaci&#x00F3;n evocadora y nost&#x00E1;lgica que causa la herencia de la revoluci&#x00F3;n industrial. Y quiz&#x00E1; con m&#x00E1;s fuerza que en otros legados, debido al c&#x00FA;mulo de sentimientos colectivos que a&#x00FA;n perviven en los territorios de tradici&#x00F3;n industrial. Enlazando con los conceptos de ‘espacio vivido’ y de ‘lugar’, como centros de significado y focos de vinculaciones emocionales, existen muchos valores a&#x00F1;adidos en este legado que dan vigor y dinamismo a su revalorizaci&#x00F3;n.</p>

			<p>La <italic>Carta Mundial del Turismo Sostenible</italic> fue adoptada en 2015 en la <italic>Cumbre Mundial de Turismo Sostenible</italic>. De car&#x00E1;cter generalista, y reiterando la validez actual de la <italic>Carta Mundial de Turismo Sostenible</italic> del a&#x00F1;o 1995, insiste en la necesidad de orientar el turismo hacia v&#x00ED;as integradoras y sostenibles. En la <italic>Carta</italic> se hace especial hincapi&#x00E9; en que la actividad tur&#x00ED;stica debe convertirse en impulsora de las econom&#x00ED;as locales y contribuir a la participaci&#x00F3;n activa de las comunidades locales como parte inexcusable en la gesti&#x00F3;n responsable de los destinos tur&#x00ED;sticos.</p>

			<p>Aun sin realizar ninguna referencia expl&#x00ED;cita a un tipo concreto de turismo, el documento insiste permanentemente en la idea de que esta actividad debe reforzar el papel decisivo del patrimonio material e inmaterial. Siguiendo esta l&#x00ED;nea argumental, el patrimonio industrial puede considerarse como un elemento m&#x00E1;s que contribuye a alcanzar ese objetivo general, consolidando la identidad y la diversidad culturales como puntos de referencia imprescindibles para el desarrollo de unos destinos espec&#x00ED;ficos, pero conformadores tambi&#x00E9;n de los activos tur&#x00ED;sticos m&#x00E1;s generales y de conjunto.</p>

			<p>Los problemas de conservaci&#x00F3;n del patrimonio industrial han de encontrar en la actividad tur&#x00ED;stica el modo de soluci&#x00F3;n por los efectos inducidos sobre la econom&#x00ED;a y cultura locales, la cooperaci&#x00F3;n entre agentes y organismos p&#x00FA;blicos y privados, la innovaci&#x00F3;n en la oferta y sobre la responsabilidad compartida en la preservaci&#x00F3;n de los bienes industriales heredados. Todo ello sin olvidar la atenci&#x00F3;n que se ha de prestar al fr&#x00E1;gil patrimonio cultural inmaterial de los destinos. De especial relevancia en las zonas de antigua industrializaci&#x00F3;n, se ha transmitido de generaci&#x00F3;n en generaci&#x00F3;n y ha creado en los grupos locales un sentimiento de identidad y continuidad. El uso responsable de este patrimonio vivo con fines tur&#x00ED;sticos puede generar nuevas oportunidades de desarrollo, pero evitando dos tendencias bastante extendidas en la actualidad: la degradaci&#x00F3;n y la homogeneizaci&#x00F3;n. Es una forma m&#x00E1;s de ahondar en la sostenibilidad tur&#x00ED;stica, conservando la autenticidad y la integridad de los lugares y destinos de patrimonio industrial (<xref ref-type="fig" rid="F1">figura 1</xref>).</p>
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>Obras de recuperaci&#x00F3;n en el Parque Minero de Almad&#x00E9;n (Ciudad Real)</title>
								<p>Fotograf&#x00ED;a tomada en agosto de 2007</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>

			<p>El <italic>Plan Nacional de Patrimonio Industrial</italic>, aprobado inicialmente en 2001 y revisado en el a&#x00F1;o 2011, enfatiza tambi&#x00E9;n la necesidad de la sostenibilidad. Es, de alg&#x00FA;n modo, un cambio de paradigma, un nuevo enfoque con gran repercusi&#x00F3;n en el patrimonio industrial por lo que representa de conservaci&#x00F3;n preventiva de los bienes, la implicaci&#x00F3;n de la sociedad y sus instituciones, la gesti&#x00F3;n proactiva de los recursos y el uso responsable por los ciudadanos. Estas son las garant&#x00ED;as de que el legado material e inmaterial de la revoluci&#x00F3;n industrial permanezca como bien social, factor de cohesi&#x00F3;n y testigo de la historia de los territorios. El patrimonio industrial, as&#x00ED; como sus extraordinarios paisajes asociados, constituye un enorme yacimiento de recursos culturales de gran potencia y visibilidad y act&#x00FA;a como elemento estructurante de las m&#x00E1;s variadas acciones de intervenci&#x00F3;n, investigaci&#x00F3;n, creaci&#x00F3;n y difusi&#x00F3;n de proyectos de dinamizaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica y social fundamentados en el turismo.</p>

			<p>Un tipo de proyecto muy caracter&#x00ED;stico son los <italic>ecomuseos</italic>. Este concepto se basa en el objetivo de convertir un territorio industrial, los diferentes elementos construidos y el paisaje cultural resultante en un museo, de manera que se establezca una relaci&#x00F3;n rec&#x00ED;proca entre la sociedad y el entorno en el que se localizaron las f&#x00E1;bricas (Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2008</xref>; Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2017</xref>). Las industrias pueden mantenerse a&#x00FA;n en activo en algunas ocasiones, pero lo m&#x00E1;s frecuente es que los ecomuseos se creen en &#x00E1;reas afectadas por el cierre de f&#x00E1;bricas con el objetivo de reforzar la identidad de su pasado industrial. A diferencia de los museos tradicionales, los ecomuseos no suelen disponer de grandes colecciones de exhibici&#x00F3;n y hay que desplazarse sobre el terreno para conocer minas, fundiciones, altos hornos, casas de obreros y patronos o v&#x00ED;as f&#x00E9;rreas. Representan un proyecto abierto y participativo que funciona de manera integrada con el territorio y muestra los distintos elementos como parte de un paisaje.</p>

			<p>Los primeros pasos dados en esta direcci&#x00F3;n se remontan a finales del siglo XIX, en un momento de temor a que la creciente industrializaci&#x00F3;n destruyera la variedad cultural de la sociedad rural. La realizaci&#x00F3;n m&#x00E1;s innovadora fue la apertura del museo Skansen en 1891, en Suecia, el primer museo al aire libre del mundo. En este caso se habilit&#x00F3; un amplio lugar para reconstruir escenas de la vida cotidiana y agr&#x00ED;cola de Escandinavia. Este esquema museogr&#x00E1;fico se convirti&#x00F3; luego en un modelo a imitar en los llamados <italic>open air museums</italic> del mundo anglosaj&#x00F3;n y en los <italic>freilichtmuseen</italic> del germ&#x00E1;nico.</p>

			<p>Otra innovaci&#x00F3;n importante fue introducida gracias a los <italic>heimatmuseen</italic>. Se trataba de peque&#x00F1;as instituciones muse&#x00ED;sticas creadas para poner en valor un oficio tradicional, una industria concreta o el talento de alg&#x00FA;n personaje particular. Esta experiencia conoci&#x00F3; una difusi&#x00F3;n notable en la Alemania de entreguerras como forma de lograr una cierta cohesi&#x00F3;n social, perdida durante el conflicto de la I Guerra Mundial, y recuperar un pasado preb&#x00E9;lico muy idealizado. La novedad del <italic>heimatmuseum</italic> consist&#x00ED;a en colocar a la comunidad local en el centro del universo muse&#x00ED;stico, adoptando un punto de vista global en la presentaci&#x00F3;n del patrimonio. El r&#x00E9;gimen nazi instrumentaliz&#x00F3; este modelo muse&#x00ED;stico porque la focalizaci&#x00F3;n en la comunidad local fue entendida en t&#x00E9;rminos nacionalistas, la interpretaci&#x00F3;n del sentimiento de identidad territorial se proyect&#x00F3; de manera patri&#x00F3;tica, la did&#x00E1;ctica se transform&#x00F3; en adoctrinamiento y propaganda en torno a los valores de la raza y la din&#x00E1;mica propia de estos centros se opuso a la quietud del resto de museos. Durante el r&#x00E9;gimen nazi se crearon cerca de dos mil sitios de estas caracter&#x00ED;sticas y, m&#x00E1;s all&#x00E1; de su utilizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, es importante interpretarlos como s&#x00ED;ntoma de una transformaci&#x00F3;n profunda de todo el panorama muse&#x00ED;stico internacional. El apogeo de los <italic>heimatmuseen</italic> fue casi contempor&#x00E1;neo a la creaci&#x00F3;n del <italic>Museo de Artes y Tradiciones Populares</italic> de Par&#x00ED;s en 1935.</p>

			<p>Despu&#x00E9;s de la II Guerra Mundial, el consumo cultural de las tradiciones populares ya no se limita a la escenificaci&#x00F3;n de lo ins&#x00F3;lito y se extiende a los rasgos m&#x00E1;s cotidianos de las comunidades locales. Los museos etnogr&#x00E1;ficos se orientan tambi&#x00E9;n hacia el mundo industrial y urbano, traspasando los l&#x00ED;mites de la cultura popular como representaci&#x00F3;n idealizada del mundo rural, que tanto hab&#x00ED;a caracterizado las primeras experiencias muse&#x00ED;sticas, y el traslado de construcciones aut&#x00E9;nticas o de otros elementos de gran tama&#x00F1;o se abandona poco a poco a favor de una revalorizaci&#x00F3;n <italic>in situ</italic> (Thimothy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2011</xref>).</p>

			<p>En la d&#x00E9;cada de 1950 surgen en Estados Unidos, por influencia de los inmigrantes escandinavos, numerosos museos de peque&#x00F1;as dimensiones. En los a&#x00F1;os sesenta se abre paso en Dinamarca el nuevo concepto de museo-taller, en el que al p&#x00FA;blico se le invita a participar directamente, super&#x00E1;ndose la noci&#x00F3;n de los museos al aire libre de las d&#x00E9;cadas anteriores. La crisis del modelo industrial tradicional de los pa&#x00ED;ses desarrollados contribuy&#x00F3; a despertar el inter&#x00E9;s por el patrimonio industrial. En Gran Breta&#x00F1;a y Estados Unidos, siguiendo la referencia del tipo de museos ya comentados, se crearon muchos centros interpretativos, generalmente de reducidas dimensiones y enfocados a la historia industrial y rural de base local. Se volcaron no solo en la salvaguarda del patrimonio construido sino tambi&#x00E9;n en la conservaci&#x00F3;n de las tecnolog&#x00ED;as pasadas y el saber-hacer popular.</p>

			<p>La evoluci&#x00F3;n del concepto de patrimonio cultural y los debates planteados en torno a la funci&#x00F3;n de los museos permitieron la constituci&#x00F3;n de los primeros ecomuseos. Su &#x00E9;xito tuvo que ver con la noci&#x00F3;n de patrimonio global que se fue abriendo paso en el panorama cultural y la necesidad de una aproximaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de tipo multidisciplinar. Las ventajas de establecer estrechos v&#x00ED;nculos de conexi&#x00F3;n entre la comunidad y el territorio propiciaron a&#x00FA;n m&#x00E1;s su desarrollo, lo que facilit&#x00F3; su proyecci&#x00F3;n y vinculaci&#x00F3;n casi naturales hacia el concepto cada vez m&#x00E1;s extendido de la sostenibilidad.</p>
			
						<fig id="T1">
							<label>Tabla 1</label>
							<caption>
								<title>Fases en la evoluci&#x00F3;n de los ecomuseos</title>
								<p>Fuente: elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
						</fig>

			<p>Las primeras experiencias surgieron tomando como referencia dos modelos diferentes: el ecomuseo ligado al medio (centrado en los valores ambientales de un lugar) y el ecomuseo comunitario (centrado en el desarrollo social de &#x00E1;mbito local). Los dos modelos se enmarcan en una l&#x00F3;gica evolutiva que comprende varias fases (<xref ref-type="table" rid="T1">tabla 1</xref>): </p>
			
						<list list-type="alpha-lower">
							<list-item>
								<p>La <italic>primera fase</italic>, en la primera mitad de los a&#x00F1;os setenta, se centr&#x00F3; en el concepto de espacio.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>En la <italic>segunda fase</italic>, cuyo comienzo se sit&#x00FA;a hacia 1975, se introdujeron las nociones de tiempo, territorio y comunidad.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>La <italic>tercera fase</italic>, que se inici&#x00F3; a principios de los a&#x00F1;os ochenta, se caracteriz&#x00F3; por la revalorizaci&#x00F3;n del territorio y su patrimonio natural y cultural asociado. El crecimiento fue tan espectacular en esta fase que los ecomuseos creados entonces respond&#x00ED;an a m&#x00FA;ltiples tipos diferentes, basados a veces en la mera agrupaci&#x00F3;n espacial de recursos para una explotaci&#x00F3;n tur&#x00ED;stica lo m&#x00E1;s intensiva posible y alejada de los principios m&#x00E1;s elementales de la sostenibilidad.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>La <italic>cuarta fase</italic> surge a finales de la d&#x00E9;cada de 1990. Las motivaciones de car&#x00E1;cter econ&#x00F3;mico persisten y se a&#x00F1;aden, como un nuevo est&#x00ED;mulo, las preocupaciones ligadas a la globalizaci&#x00F3;n y la uniformidad de las identidades locales. El papel de los poderes p&#x00FA;blicos aumenta en estos momentos y, por el contrario, disminuyen las iniciativas privadas. Muchos de los ecomuseos creados ahora se enmarcan en las pol&#x00ED;ticas econ&#x00F3;micas y sociales de &#x00E1;mbito local y regional, orientadas al fomento del empleo, el uso sostenible de los recursos culturales y naturales, el fomento de la identidad comunitaria y la participaci&#x00F3;n activa de la poblaci&#x00F3;n y los agentes del lugar.</p>
							</list-item>
						</list>

		</sec>
		
		<sec id="S4">			
			<title>4. RETOS PARA UN TURISMO SOSTENIBLE DE PATRIMONIO INDUSTRIAL: EL VALOR DEL PAISAJE</title>

			<p>Las actividades productivas y extractivas han dejado a lo largo del tiempo unas huellas de gran alcance sobre el territorio. Son las muestras de un proceso pertinaz de conformaci&#x00F3;n de paisajes, con unos rasgos comunes en muchos casos que no impiden su distinci&#x00F3;n &#x00FA;nica.</p>

			<p>La difusi&#x00F3;n de t&#x00E9;cnicas, a trav&#x00E9;s de los intercambios establecidos entre pa&#x00ED;ses y regiones, permiti&#x00F3; crear unos modelos parecidos de explotaci&#x00F3;n de los recursos naturales y de producci&#x00F3;n. Esto facilita en la actualidad que muchos territorios de la industrializaci&#x00F3;n compartan experiencias de difusi&#x00F3;n de los valores asociados al patrimonio industrial, propuestas de buenas pr&#x00E1;cticas para el desarrollo sostenible, asesoramiento en la mejora del medio ambiente o introducci&#x00F3;n de nuevos usos tur&#x00ED;sticos. El encuentro de puntos comunes entre distintos lugares vinculados inicialmente a la industria no impide enfatizar las caracter&#x00ED;sticas diferenciadoras de cada sitio en particular.</p>

			<p>Las experiencias compartidas garantizan un mejor futuro para el turismo sostenible de patrimonio industrial. En muchos proyectos ya consolidados, tanto de Espa&#x00F1;a como de otros pa&#x00ED;ses europeos, ese futuro es ya una realidad y la recuperaci&#x00F3;n de los vestigios materiales se ha convertido en un motor de desarrollo econ&#x00F3;mico en muchas comarcas inicialmente marcadas por el cierre y el abandono de las explotaciones<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>. La experiencia acumulada en esos proyectos demuestra la necesidad de contemplar siempre una serie de estrategias de intervenci&#x00F3;n para alcanzar el objetivo irrenunciable del desarrollo sostenible (<xref ref-type="fig" rid="F2">figura 2</xref>):</p>
			
						<list list-type="alpha-lower">
							<list-item>
								<p>a) La ordenaci&#x00F3;n del territorio. El patrimonio de la industrializaci&#x00F3;n ha sido un eje vertebrador y dinamizador de numerosos lugares. Tanto el patrimonio industrial como el paisaje cultural que genera deben de incorporarse como elementos fundamentales de la planificaci&#x00F3;n del territorio, de las pol&#x00ED;ticas urban&#x00ED;sticas aplicadas o de tipo cultural, medioambiental, social y econ&#x00F3;mico.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>b) La concepci&#x00F3;n de estos territorios como paisajes culturales. Para ello es imprescindible implementar las medidas espec&#x00ED;ficas que se establecen al respecto en el <italic>Convenio Europeo del Paisaje</italic>, combinando de manera ordenada la intervenci&#x00F3;n sobre los distintos elementos heredados con la preservaci&#x00F3;n del paisaje y la recuperaci&#x00F3;n ambiental de las zonas degradadas.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>c) La propiedad de los vestigios. La titularidad es un factor determinante en el desarrollo tur&#x00ED;stico de los enclaves y para ello se ha de hacer cumplir la legislaci&#x00F3;n sobre protecci&#x00F3;n de bienes culturales cuando son de propiedad privada. En otras ocasiones puede ser interesante propiciar el paso a titularidad p&#x00FA;blica de los elementos patrimoniales m&#x00E1;s significativos, as&#x00ED; como concienciar de su valor para la generaci&#x00F3;n de riqueza y empleo.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>d) La implicaci&#x00F3;n de las administraciones locales y agentes sociales. Este aspecto es particularmente importante para el &#x00E9;xito final de las iniciativas de nuevo uso, ya que pueden propiciar y garantizar la participaci&#x00F3;n activa de la comunidad. Las actividades dirigidas a conocer y difundir los valores del patrimonio industrial entre la poblaci&#x00F3;n local son muy importantes, as&#x00ED; como la formaci&#x00F3;n de personal cualificado para la correcta gesti&#x00F3;n del patrimonio.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p>e) El desarrollo de un turismo sostenible. El nuevo uso tur&#x00ED;stico es una v&#x00ED;a activa de desarrollo socioecon&#x00F3;mico. Es imprescindible poner en valor los recursos disponibles mediante proyectos creativos e imaginativos, de forma que realcen los valores particulares. Lo m&#x00E1;s distintivo y diferenciador de cada lugar debe servir para crear productos tur&#x00ED;sticos de calidad que promuevan el patrimonio material e inmaterial y la identidad local con museos especializados, rutas ecoculturales, visitas a minas, instalaciones industriales, centros de interpretaci&#x00F3;n interactivos, etc.</p>
							</list-item>
						</list>

			<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; de las estrategias de intervenci&#x00F3;n que se acaban de analizar, un aspecto muy importante que hay que considerar es la sostenibilidad econ&#x00F3;mica de los proyectos. La limitada capacidad de atracci&#x00F3;n de los espacios mineros o industriales musealizados convierte en m&#x00E1;s vulnerables las iniciativas de nuevo uso tur&#x00ED;stico y cultural. Los gastos iniciales son cuantiosos por la envergadura de las estructuras construidas y la amplitud de los lugares afectados, a lo que se une el hecho indiscutible de que los beneficios, cuando existen, son reducidos frente a otras opciones de turismo (Prat Forga y D&#x00ED;az Soria, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2013</xref>).</p>
			
						<fig id="F2">
							<label>Figura 2</label>
							<caption>
								<title>Estrategias de intervenci&#x00F3;n para un turismo sostenible de patrimonio industrial</title>
								<p>A. Interpretaci&#x00F3;n de los territorios antes industriales como paisajes culturales.</p>
								<p>B. Protecci&#x00F3;n del patrimonio minero-industrial.</p>
								<p>C. Fomento del turismo.</p>
								<p>D. Gesti&#x00F3;n eficaz y proactiva de los recursos disponibles</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
						</fig>

			<p>La sostenibilidad econ&#x00F3;mica es bastante discutible en la mayor parte de los casos, debido b&#x00E1;sicamente a que el turismo en el entorno del legado de la industrializaci&#x00F3;n es minoritario. Ello obliga a que sea imprescindible una gesti&#x00F3;n eficaz de los recursos econ&#x00F3;micos disponibles, el apoyo financiero de las administraciones p&#x00FA;blicas y el patrocinio de algunas entidades privadas para lograr suplir unos ingresos propios insuficientes. Solo as&#x00ED; se garantiza la continuidad de las propuestas y la consideraci&#x00F3;n tur&#x00ED;stica de unos destinos muchas veces alejados de los principales itinerarios culturales. El turismo, tal y como se reconoce en la <italic>Carta Mundial del Turismo Sostenible +20</italic>, aprobada en el a&#x00F1;o 2015, es una fuerza motriz del patrimonio cultural capaz de dinamizar la econom&#x00ED;a de las comunidades locales si se adoptan, en l&#x00ED;nea con los <italic>Objetivos del Desarrollo Sostenible</italic> (ODS) de las Naciones Unidas, modelos de gesti&#x00F3;n innovadores y apropiados para mejorar la eficiencia del uso de los recursos<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>.</p>

			<p>Esta misma l&#x00ED;nea argumental aparece recogida en la ya comentada revisi&#x00F3;n del <italic>Plan Nacional de Patrimonio Industrial</italic> del a&#x00F1;o 2011, afirmando que la conservaci&#x00F3;n y activaci&#x00F3;n del patrimonio cultural nunca han sido ajenas a la situaci&#x00F3;n del entorno econ&#x00F3;mico ni a los cambios de paradigma en la intervenci&#x00F3;n patrimonial. El &#x00E9;nfasis de la sostenibilidad obliga necesariamente a elegir determinadas alternativas frente a la priorizaci&#x00F3;n tradicional de inversi&#x00F3;n de los recursos, tanto p&#x00FA;blicos como privados. La generaci&#x00F3;n de una nueva <italic>Cultura del Patrimonio</italic> supone que la sociedad y las instituciones se han de implicar en el reconocimiento de los valores asociados al legado de la industrializaci&#x00F3;n, pero tambi&#x00E9;n que se extienda la gesti&#x00F3;n proactiva de los recursos patrimoniales, el disfrute de los mismos por parte de la poblaci&#x00F3;n y el fomento de los programas de desarrollo sostenible de escala local y regional<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>.</p>

			<p>A pesar de la superaci&#x00F3;n de muchos de los retos planteados, la situaci&#x00F3;n actual del patrimonio industrial dista mucho de estar completamente resuelta, como consecuencia de la presencia pertinaz de graves amenazas que se ciernen sobre un legado muy espec&#x00ED;fico, a la vez que muy amplio e insuficientemente reconocido.</p>

			<p>Es un hecho constatado que el uso tur&#x00ED;stico del patrimonio industrial no siempre responde a las exigencias de la sostenibilidad ni del desarrollo responsable. El gran aporte que representa la actividad tur&#x00ED;stica para la revitalizaci&#x00F3;n de pueblos, comarcas y ciudades, antes alejadas de los centros m&#x00E1;s din&#x00E1;micos e innovadores, ha ido en paralelo a un cambio en las pr&#x00E1;cticas de los consumos culturales. Este patrimonio ha sido objeto de atenci&#x00F3;n como un nuevo recurso puesto al servicio de la renovaci&#x00F3;n de las identidades en las &#x00E1;reas desindustrializadas, valor&#x00E1;ndose como un hito o icono frente a la uniformidad global. En este cambio de apreciaci&#x00F3;n no se han aplicado siempre las debidas estrategias de desarrollo sostenible, lo que retrasa la plena recuperaci&#x00F3;n de unos territorios bastante vulnerables.</p>

			<p>El cambio en los consumos culturales ha incentivado un aumento constante de los proyectos de intervenci&#x00F3;n sobre los elementos patrimoniales, procurando satisfacer la demanda de experiencias diferenciadas de los modelos tradicionales. Esto reduce la posibilidad de implementar proyectos con mayor rigor cient&#x00ED;fico, tanto en bienes peque&#x00F1;os y aislados como en grandes conjuntos industriales o mineros de gran alcance territorial.</p>

			<p>Otra amenaza importante es que se ha considerado el patrimonio industrial casi exclusivamente desde una perspectiva arquitect&#x00F3;nica centrada en los bienes inmuebles. Se han obviado con gran frecuencia los bienes muebles y el patrimonio intangible vinculado a tradiciones, conocimientos, creencias o eventos de la industrializaci&#x00F3;n. No se ha apostado por el mantenimiento global de un legado muy extenso, pero fundamental en todas sus facetas para comprender la historia t&#x00E9;cnica, econ&#x00F3;mica y social de los territorios. La p&#x00E9;rdida de patrimonio mueble e intangible ha sido permanente y ha acompa&#x00F1;ado al proceso constante de abandono y cierre de f&#x00E1;bricas, trabajos, oficios y deslocalizaci&#x00F3;n de empresas y personas en los lugares de antigua industrializaci&#x00F3;n. El de tipo inmueble, aunque mejor considerado, se ha visto afectado por un proceso de ocupaci&#x00F3;n o sustituci&#x00F3;n por otros usos (residenciales y terciarios, por ejemplo), que han motivado importantes desapariciones de elementos. Esto ha sido particularmente intenso en las ciudades, al amparo de tensiones de corte urban&#x00ED;stico y especulativo que han materializado un cambio radical del paisaje en muchos espacios fabriles de car&#x00E1;cter hist&#x00F3;rico.</p>

			<p>Todas estas amenazas se han consumado con demasiada frecuencia ante las deficiencias existentes en la protecci&#x00F3;n y conservaci&#x00F3;n de un patrimonio poco valorado. La ausencia de figuras normativas y legales, de una planificaci&#x00F3;n integral de los recursos heredados de la industrializaci&#x00F3;n, de una mayor coordinaci&#x00F3;n entre las diferentes administraciones p&#x00FA;blicas, y entre estas y el sector privado, y el particular reparto de competencias en materia de patrimonio en el caso espa&#x00F1;ol son otras amenazas a&#x00F1;adidas a una situaci&#x00F3;n de permanente vulnerabilidad.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>5. DISCUSI&#x00D3;N EN TORNO AL M&#x00C9;TODO DE AN&#x00C1;LISIS DE ALGUNAS EXPERIENCIAS TUR&#x00CD;STICAS</title>

			<p>Los paisajes industriales y los valores esc&#x00E9;nicos asociados forman parte de nuevos tipos de turismo. Su poder de informaci&#x00F3;n y su capacidad para transmitir conocimientos superan, en muchas ocasiones, los m&#x00E1;s especializados museos. Adem&#x00E1;s, suelen estar presentes dos elementos interpretativos fundamentales: el territorio y el medio ambiente. No hay que olvidar que la concienciaci&#x00F3;n medioambiental en los pa&#x00ED;ses occidentales, iniciada a finales de la d&#x00E9;cada de 1960 y continuada en la de 1970, coincide en el tiempo con el creciente inter&#x00E9;s por la preservaci&#x00F3;n de los monumentos industriales (Tempel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2012</xref>).</p>

			<p>Las labores de recuperaci&#x00F3;n ambiental y de descontaminaci&#x00F3;n de suelos han sido, de hecho, muy importantes en algunos enclaves concretos. M&#x00E1;s, incluso, que la propia preservaci&#x00F3;n del patrimonio construido. Es la forma m&#x00E1;s habitual de proyectar modelos sostenibles y disimular los efectos acumulados derivados de los usos y abusos producidos. El paisaje de Riotinto, en la provincia de Huelva, es un ejemplo espectacular por ser testimonio de la gran magnitud de las labores mineras a cielo abierto (<xref ref-type="fig" rid="F3">figura 3</xref>). Es muy impactante para cualquier observador, y tal vez se trate de una de las zonas postindustriales con mayores valores esc&#x00E9;nicos de todo el continente por la gran variedad crom&#x00E1;tica de las tierras y restos minerales. Esa es su principal fortaleza como destino de visitantes. La renaturalizaci&#x00F3;n del paisaje no se ha considerado necesaria, al contrario de las operaciones emprendidas en algunas cuencas hulleras y &#x00E1;reas industriales altamente contaminadas (<italic>brownfields to greenfields</italic>).</p>
			
						<fig id="F3">
							<label>Figura 3</label>
							<caption>
								<title>Zona minera de Riotinto (Huelva)</title>
								<p>Fotograf&#x00ED;a tomada en agosto de 2006.</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						</fig>

			<p>La zona de Almad&#x00E9;n, en la provincia de Ciudad Real, es diferente por tratarse de una miner&#x00ED;a subterr&#x00E1;nea de menor escala, aunque los valores arquitect&#x00F3;nicos y patrimoniales fueron reconocidos el 1 de julio de 2012 como Patrimonio de la Humanidad. En ambos casos, los restos son perfectamente accesibles para el p&#x00FA;blico, facilitando una interpretaci&#x00F3;n de conjunto que abarca tambi&#x00E9;n las condiciones laborales y familiares de los mineros. Este doble aspecto estimula las visitas, en este y en otros enclaves de patrimonio industrial (Shackel y Palus, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2006</xref>).</p>

			<p>En ambos lugares se ha optado por la creaci&#x00F3;n de sendos parques mineros como mejor soluci&#x00F3;n de cara a su nuevo uso tur&#x00ED;stico. No solo porque cada uno de ellos encierra un &#x00E1;rea homog&#x00E9;nea, sino porque representan una estrategia de conjunto muy interesante que integra la preservaci&#x00F3;n del patrimonio construido y el ambiente geol&#x00F3;gico en el que se produjo la actividad minera. Las poblaciones locales han acogido muy bien las dos experiencias de reutilizaci&#x00F3;n porque las entienden como una forma de continuidad con el pasado y de generaci&#x00F3;n de empleo y riqueza. </p>

			<p>Las dificultades iniciales se han superado por la extraordinaria coordinaci&#x00F3;n de todos los agentes implicados. Ha sido clave el papel desempe&#x00F1;ado por las autoridades municipales, la poblaci&#x00F3;n local y el impulso ofrecido por las compa&#x00F1;&#x00ED;as mineras. Esto demuestra que es imprescindible la intervenci&#x00F3;n coordinada de agentes, no solo la calidad de los proyectos, en la recuperaci&#x00F3;n tur&#x00ED;stica del legado industrial y en la superaci&#x00F3;n de cualquier dificultad.</p>

			<p>El estudio concreto de las relaciones entre turismo de patrimonio industrial y la sostenibilidad, en estos dos enclaves citados y en otros m&#x00E1;s, forma parte de una de nuestras l&#x00ED;neas espec&#x00ED;ficas de investigaci&#x00F3;n, con resultados previos publicados en varias revistas cient&#x00ED;ficas (Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2014</xref>; Pardo Abad, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2017</xref>). Son aproximaciones en las que se aborda un estudio basado en la combinaci&#x00F3;n de enfoques metodol&#x00F3;gicos cualitativos y cuantitativos y en la revisi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de las teor&#x00ED;as vinculadas a la sostenibilidad. Han sido dos aportaciones tem&#x00E1;ticas novedosas, hasta ahora no analizadas en profundidad, que se fundamentan en la definici&#x00F3;n de conceptos claves y en el cumplimiento de una serie de indicadores de significaci&#x00F3;n tur&#x00ED;stica, cultural, econ&#x00F3;mica, social y ambiental.</p>

			<p>Se crearon en ambos casos un n&#x00FA;mero significativo de indicadores espec&#x00ED;ficos, agrupados en varios componentes diferentes, y se dise&#x00F1;&#x00F3; un &#x00ED;ndice sint&#x00E9;tico de desarrollo sostenible (ISDS), calculado como media para los valores obtenidos en los indicadores seleccionados. Los componentes usados son los siguientes (<xref ref-type="table" rid="T2">tabla 2</xref>): gesti&#x00F3;n integrada de los recursos naturales y culturales, generaci&#x00F3;n de beneficios sociales y econ&#x00F3;micos, generaci&#x00F3;n de beneficios culturales y generaci&#x00F3;n de beneficios ambientales. Cada uno de esos componentes se desglos&#x00F3; en un n&#x00FA;mero variable de indicadores relacionados. Un indicador es una herramienta que permite la obtenci&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n necesaria para comprender los v&#x00ED;nculos y los impactos, en este caso, del turismo con respecto al entorno industrial o minero en el que se desenvuelve. Partiendo de esta consideraci&#x00F3;n, se puede afirmar que sirven para medir, comparar y facilitar la toma de decisiones referidas a la gesti&#x00F3;n y ordenaci&#x00F3;n de los recursos. Es muy importante que dichos indicadores cumplan necesariamente con una serie de criterios que se consideran imprescindibles: validez cient&#x00ED;fica, representatividad, relevancia, comparabilidad, cuantificaci&#x00F3;n, cobertura geogr&#x00E1;fica y fiabilidad. De esta forma se consigue una medida de sostenibilidad de tipo multidimensional, f&#x00E1;cilmente comprensible, permitiendo el an&#x00E1;lisis comparativo entre las diferentes &#x00E1;reas seleccionadas para su investigaci&#x00F3;n.</p>
			
						<fig id="T2">
							<label>Tabla 2</label>
							<caption>
								<title>Componentes e indicadores de sostenibilidad tur&#x00ED;stica de patrimonio industrial</title>
								<p>Fuente: Pardo Abad (<xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2014</xref>).</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T2.jpg"/>
						</fig>

	
			
			<p>Se efectuaron tambi&#x00E9;n entrevistas a los gestores de los enclaves tur&#x00ED;sticos seleccionados de patrimonio industrial y a los responsables pol&#x00ED;ticos y t&#x00E9;cnicos de los municipios respectivos. Con la intenci&#x00F3;n de valorar las respuestas en relaci&#x00F3;n a la sostenibilidad tur&#x00ED;stica final, se estableci&#x00F3; un control de aplicaci&#x00F3;n directa entre 0 y 4 en cada una de las respuestas. De esta manera fue posible establecer los c&#x00E1;lculos necesarios para conocer el valor medio de cada componente y el &#x00ED;ndice sint&#x00E9;tico de desarrollo sostenible final en cada lugar, entendido como media del conjunto de los indicadores utilizados. Las directrices generales recogidas por algunas instituciones p&#x00FA;blicas para la cuantificaci&#x00F3;n de indicadores, como la Oficina Europea de Estad&#x00ED;stica (EUROSTAT), la Agencia Europea del Medio Ambiente, el Ministerio de Medio Ambiente o el Instituto Nacional de Estad&#x00ED;stica (INE), fueron un referente fundamental en esta parte de la investigaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Para analizar la sostenibilidad del turismo en los lugares considerados se agreg&#x00F3; la informaci&#x00F3;n en dos fases. En la primera se obtuvo un indicador sint&#x00E9;tico para cada componente (de gesti&#x00F3;n, social, econ&#x00F3;mico, cultural y medioambiental). En la segunda fase se calcul&#x00F3; un indicador sint&#x00E9;tico global que proporcionase una medida de car&#x00E1;cter multidimensional de turismo sostenible. El an&#x00E1;lisis final de los valores obtenidos permiti&#x00F3; determinar las caracter&#x00ED;sticas de cada destino, estudiando la situaci&#x00F3;n relativa de cada componente e indicador dentro del conjunto. Este m&#x00E9;todo de an&#x00E1;lisis permite la comparaci&#x00F3;n entre las zonas seleccionadas, identificando semejanzas y diferencias en cuanto al nivel de sostenibilidad: conservaci&#x00F3;n del patrimonio cultural, dotaci&#x00F3;n de infraestructuras, provisi&#x00F3;n de equipamientos, grado de informaci&#x00F3;n tur&#x00ED;stica, creaci&#x00F3;n de empleo, promoci&#x00F3;n y revitalizaci&#x00F3;n de la cultura local, implementaci&#x00F3;n de medidas de eficiencia energ&#x00E9;tica, conexi&#x00F3;n del patrimonio construido con el medio natural, etc.</p>

			<p>En los dos estudios se pudieron alcanzar algunas conclusiones relevantes, como el hecho de que la sostenibilidad est&#x00E1; ligada sobre todo a proyectos a medio y largo plazo. Tambi&#x00E9;n se concluy&#x00F3; que, a mayor nivel de sostenibilidad, mayor n&#x00FA;mero de visitas tur&#x00ED;sticas, es decir, el uso y la gesti&#x00F3;n sostenible de los lugares y paisajes de patrimonio industrial se acaba convirtiendo en un importante reclamo para el turismo, lo que, por otra parte, confirma el hecho argumentado desde numerosos trabajos de que el turismo, h&#x00E1;bilmente utilizado, es una condici&#x00F3;n para la conservaci&#x00F3;n del patrimonio. Evidentemente, la frecuentaci&#x00F3;n tur&#x00ED;stica, siempre que se asegure desde criterios de sostenibilidad, genera nuevas expectativas de empleo e incrementa el desarrollo de las comunidades locales. Los dos trabajos referidos han permitido crear un modelo de valoraci&#x00F3;n de &#x00E1;mbito local en enclaves concretos, pero con aspiraciones a convertirse en un referente anal&#x00ED;tico en otros paisajes culturales asociados a la industrializaci&#x00F3;n.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S6">
			<title>6. CONCLUSIONES</title>

			<p>Los proyectos de recuperaci&#x00F3;n y puesta en valor emprendidos en los antiguos enclaves mineros e industriales tienen en la actualidad un alcance tur&#x00ED;stico de gran inter&#x00E9;s por sus implicaciones de car&#x00E1;cter medioambiental, territorial y patrimonial: han logrado poner en valor numerosos elementos heredados, atraer un significativo flujo de visitantes, estimular el turismo y el sector servicios en &#x00E1;reas de interior alejadas tradicionalmente de los circuitos tur&#x00ED;sticos y recuperar, bajo criterios sostenibles, el territorio dedicado durante tanto tiempo a las labores extractivas o productivas.</p>

			<p>La recuperaci&#x00F3;n de la memoria colectiva ha resultado ser tambi&#x00E9;n un aspecto fundamental, lo que da coherencia a las intervenciones y asegura su continuidad. Algunos de los mejores ejemplos al respecto, como Riotinto y Almad&#x00E9;n, han aplicado programas de protecci&#x00F3;n patrimonial de gran inter&#x00E9;s e impacto por su car&#x00E1;cter integral y los resultados alcanzados en relaci&#x00F3;n con la sostenibilidad y el uso tur&#x00ED;stico.</p>

			<p>En la recuperaci&#x00F3;n deben jugar un papel decisivo los ayuntamientos y otras entidades locales, de forma que permitan la coordinaci&#x00F3;n de todos los agentes que participan de la intervenci&#x00F3;n. Esto facilita el &#x00E9;xito final de los nuevos proyectos y demuestra la necesidad de lograr los m&#x00E1;ximos niveles de sinergia en la recuperaci&#x00F3;n del patrimonio industrial. Otro factor de &#x00E9;xito indiscutible es que las empresas mineras o industriales, responsables de cada explotaci&#x00F3;n, se impliquen en los proyectos, as&#x00ED; como la participaci&#x00F3;n de los antiguos trabajadores y la poblaci&#x00F3;n local. Solo de esta forma se integrar&#x00E1; la experiencia como un activo fundamental para incentivar las visitas y hacer comprensible la interpretaci&#x00F3;n del lugar, su paisaje y los bienes heredados.</p>

			<p>El paisaje es un factor de atracci&#x00F3;n de primera magnitud, ya que los valores est&#x00E9;ticos y visuales asociados a los territorios de vieja industrializaci&#x00F3;n son muy elevados. La espectacularidad de los sitios de producci&#x00F3;n y extracci&#x00F3;n, los contrastes crom&#x00E1;ticos de los suelos, las t&#x00E9;cnicas y maquinarias empleadas para el movimiento de tierras o las infraestructuras vinculadas crean unos entornos extraordinarios y muy singulares con gran poder de fascinaci&#x00F3;n. Evocan f&#x00E1;cilmente otras &#x00E9;pocas y el enorme esfuerzo aplicado para obtener de la naturaleza los recursos necesarios para el progreso de la sociedad. Todo esto constituye la se&#x00F1;a de identidad de los nuevos productos tur&#x00ED;sticos ofertados en el entorno del patrimonio industrial, con base en un desarrollo sostenible que garantiza el &#x00E9;xito actual de los proyectos y su permanencia futura.</p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>As&#x00ED; lo indic&#x00F3; Manuel Antonio Z&#x00E1;rate en “Les paysages culturels espagnols. Le besoin de conciliation entre l’amenegement et le patrimoine”, contribuci&#x00F3;n in&#x00E9;dita al <italic>XXXI Congr&#x00E8;s International de G&#x00E9;ographie de la UGI</italic> (T&#x00FA;nez, 2008).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Desde 1986 figura en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y desde 2009 recibe m&#x00E1;s 450.000 visitantes al a&#x00F1;o.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>As&#x00ED; lo indic&#x00F3; A. A. P&#x00E9;rez en “Recuperaci&#x00F3;n del patrimonio minero y desarrollo sostenible”, contribuci&#x00F3;n presentada a las <italic>VII Jornadas sobre alternativas de desarrollo en comarcas mineras</italic> (La Uni&#x00F3;n, 2008).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>La idea de preservar el patrimonio com&#x00FA;n es clave en la <italic>Carta Mundial del Turismo Sostenible +20</italic>. En ella se afirma lo siguiente: “El patrimonio es uno de los motores principales del turismo, y el turismo sostenible debe ser entendido como el motor de desarrollo de los sitios patrimonio. La conservaci&#x00F3;n, la protecci&#x00F3;n y la puesta en valor, de forma inteligente y responsable, del patrimonio natural y cultural, representa por lo tanto un &#x00E1;mbito privilegiado para la cooperaci&#x00F3;n y la innovaci&#x00F3;n”. En el concepto de patrimonio se incluye tambi&#x00E9;n lo inmaterial, transmitido de generaci&#x00F3;n en generaci&#x00F3;n y que infunde a las comunidades un sentimiento de identidad y continuidad. Esto aporta a los destinos, como valores reconocidos, la autenticidad y la integridad.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>El &#x00E9;xito de la preservaci&#x00F3;n del patrimonio industrial, tal y como se expresa en el citado <italic>Plan Nacional de Patrimonio Industrial</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT41">2011</xref>), depende en gran medida de las posibilidades de contribuir al desarrollo local, regenerando lugares y potenciando el turismo.</p>
				</fn>
				
			</fn-group>
		</sec>
				
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			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1080/14616689908721291">https://doi.org/10.1080/14616689908721291</ext-link></comment>  			  
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