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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2017.786n4001</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2017.786n4001</article-id>
			 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>EL CAZADOR HUMANO. UNA VISI&#x00D3;N ANTROPOL&#x00D3;GICA, SOCIOL&#x00D3;GICA Y ECOL&#x00D3;GICA / THE HUMAN HUNTER. AN ANTHROPOLOGICAL, SOCIOLOGICAL AND ECOLOGICAL APPROACH</subject>
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				<article-title>La caza en el Paleol&#x00ED;tico Superior: nociones claves de la antropolog&#x00ED;a econ&#x00F3;mica aplicada a la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica</article-title>
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					<trans-title>Hunting in the Upper Paleolithic: key concepts of economic anthropology applied to the Iberian Peninsula</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La caza en el Paleol&#x00ED;tico Superior: nociones claves de la antropolog&#x00ED;a econ&#x00F3;mica aplicada a la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica</alt-title>
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					 <surname>Quesada L&#x00F3;pez</surname>
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			<aff id="U1">Universidad Nacional de Educaci&#x00F3;n a Distancia</aff>
		
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="jmquesada@geo.uned.es">jmquesada@geo.uned.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://orcid.org/0000-0002-3281-3052">http://orcid.org/0000-0002-3281-3052</ext-link>
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				<year>2017</year>
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			<year>2017</year>
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			<volume>193</volume>
			<issue>786</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia Creative Commons Attribution (CC BY) Espa&#x00F1;a 3.0.</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Las investigaciones paleoecon&#x00F3;micas realizadas los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os sobre la caza en el Paleol&#x00ED;tico Superior de la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica habr&#x00ED;an sido incomprensibles sin la relevante participaci&#x00F3;n de la Escuela de Antropolog&#x00ED;a americana. Este art&#x00ED;culo resume la historia de aquellas investigaciones, los principales hitos que marcaron la evoluci&#x00F3;n de las estrategias de caza y el contexto te&#x00F3;rico de las principales hip&#x00F3;tesis.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Paleoeconomic research carried out in recent years into Upper Palaeolithic hunting in the Iberian Peninsula would have been impossible without the important contribution of the American Anthropology School. This paper summarizes the history of this research, and the main landmarks in the evolution of hunting strategies and the theoretical context of the principal hypotheses.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Caza</kwd>
				<kwd>paleoeconom&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>Paleol&#x00ED;tico Superior</kwd>
				<kwd>Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Hunting</kwd>	
				<kwd>Iberian region</kwd>
				<kwd>paleoeconomy</kwd>
				<kwd>Upper Palaeolithic</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Hasta los primeros a&#x00F1;os setenta poco se conoc&#x00ED;a de los modos de subsistencia de las comunidades humanas que poblaron la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica durante los treinta mil a&#x00F1;os del Paleol&#x00ED;tico Superior. El punto de partida fue la tesis doctoral publicada por el paleont&#x00F3;logo vasco Jes&#x00FA;s Altuna acerca de las faunas cant&#x00E1;bricas (Altuna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1972</xref>), que no tard&#x00F3; en convertirse en la referencia principal para las futuras investigaciones que surgieron en materia de arqueozoolog&#x00ED;a, paleoeconom&#x00ED;a y paleoambiente. El entonces joven paleont&#x00F3;logo intuy&#x00F3; por primera vez la relevancia del ciervo en los modos de subsistencia del Paleol&#x00ED;tico Superior Cant&#x00E1;brico, su protagonismo principal como presa preferida en las actividades de caza y su contribuci&#x00F3;n esencial en la dieta humana.</p>

			<p>Las investigaciones emprendidas a partir de entonces revalidaron el alcance del ciervo en la vida de las poblaciones humanas que habitaron la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica en el Paleol&#x00ED;tico Superior. En cierta manera aquella especie tuvo un protagonismo similar al registrado para el reno en las llanuras abiertas del sudoeste de Francia; y al se&#x00F1;alado para bisontes, b&#x00F3;vidos y caballos en las severas estepas de la Europa central y oriental. El rol prioritario del ciervo en la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica result&#x00F3; consecuente con unas caracter&#x00ED;sticas biogeogr&#x00E1;ficas particularmente propicias para una proliferaci&#x00F3;n generalizada de la especie: la latitud meridional peninsular, la templanza clim&#x00E1;tica respecto a franjas europeas m&#x00E1;s septentrionales, el potencial de las fachadas costeras, la regeneraci&#x00F3;n del nivel de productividad ecol&#x00F3;gica y la notable diversidad ecosist&#x00E9;mica a nivel regional, convirtieron nuestra Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica en solar id&#x00F3;neo para la propagaci&#x00F3;n de los reba&#x00F1;os de ciervo, sobre todo en los estrechos corredores costeros.</p>

			<p>La caza del ciervo se completaba con otros dos escenarios de caza: las cacer&#x00ED;as habituales de c&#x00E1;pridos que menudeaban por las abruptas laderas monta&#x00F1;osas; y las matanzas de caballo, b&#x00F3;vido y bisonte que pastaban entre prados y herbazales de las planicies y llanuras litorales. En las amplias mesetas interiores, influenciadas por unas condiciones clim&#x00E1;ticas m&#x00E1;s rigurosas y extremas, las cacer&#x00ED;as de &#x00E9;quidos y b&#x00F3;vidos podr&#x00ED;an haber adquirido particular relevancia, aunque a ciencia cierta no hay datos al respecto. En cualquier caso, las pr&#x00E1;cticas de caza paleol&#x00ED;ticas de las comunidades peninsulares se dirigieron principalmente a los cinco animales citados. A partir de la base com&#x00FA;n formada por este repertorio de especies se sucedieron los modelos de comportamiento cineg&#x00E9;ticos (especializaci&#x00F3;n/diversificaci&#x00F3;n, <italic>collector</italic>/<italic>forager</italic>) y los patrones de caza (grado de estacionalidad, intensidad de las capturas, selecci&#x00F3;n de las presas, preferencias por edad/sexo) que han protagonizado los modos de vida de nuestros antepasados <italic>sapiens</italic> de la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica. </p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>EL PALEOL&#x00CD;TICO SUPERIOR INICIAL: EL CAZADOR OPORTUNISTA</title>

			<p>Hace 40.000 a&#x00F1;os se produjo la aparici&#x00F3;n del <italic>Homo sapiens</italic> en la Pen&#x00ED;nsula Ib&#x00E9;rica, la especie que represent&#x00F3; la implantaci&#x00F3;n del comportamiento plenamente moderno. Pero durante los primeros veinte mil a&#x00F1;os de vida de nuestra especie por las tierras peninsulares hay pocas certezas sobre los modos de vida de las bandas cazadoras-recolectoras. M&#x00E1;s bien cabr&#x00ED;a decir que las supuestas evidencias se limitan a conjeturas inferidas a partir de informaciones precarias y fragmentarias, interpretadas por lo habitual a trav&#x00E9;s estereotipos controvertidos de problem&#x00E1;tica. La imagen est&#x00E1;ndar de aquellas comunidades remite a bandas de cazadores-recolectores integradas por un parco pu&#x00F1;ado de individuos, habituadas a costumbres n&#x00F3;madas continuas, inquietas por buscar alimento de manera incesante por amplios territorios. </p>

			<p>La mayor&#x00ED;a de los prehistoriadores han caracterizado los modos de caza de los primeros <italic>sapiens</italic> que habitaron la Pen&#x00ED;nsula a partir de estas premisas: un patr&#x00F3;n generalista en la selecci&#x00F3;n de presas mediante la captura de un amplio elenco de animales; una estrategia de car&#x00E1;cter oportunista ajena a un sistema de planificaci&#x00F3;n log&#x00ED;stica; y un comportamiento t&#x00E1;ctico aleatorio en la b&#x00FA;squeda de las presas, basado en encuentros fortuitos y aleatorios. De este modo la caza representar&#x00ED;a una proyecci&#x00F3;n m&#x00E1;s o menos directa de los recursos locales (riqueza, abundancia y densidad de presas), con un impacto reducido en la naturaleza, supeditada a costes elevados en el plano de la movilidad residencial pero con una reducida inversi&#x00F3;n en cuanto a la movilidad log&#x00ED;stica. Esta imagen se ajusta bastante bien al modelo evolucionista que asocia los primeros humanos modernos con sistemas de caza rudimentarios, acomodando las necesidades a las posibilidades del entorno y padeciendo los riesgos que los vaivenes de la naturaleza generar&#x00ED;an de modo casi inevitable en nuestras latitudes. Siguiendo esta l&#x00ED;nea de pensamiento, algunos especialistas han formulado incluso semejanzas entre las actividades cineg&#x00E9;ticas de los primeros <italic>sapiens</italic> y los h&#x00E1;bitos de caza de los &#x00FA;ltimos neandertales (Rasilla Vives y Straus, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2004</xref>), una propuesta que llevada a sus &#x00FA;ltimas implicaciones trasciende la simple escena cineg&#x00E9;tica para conectar con la controversia sobre los or&#x00ED;genes del comportamiento moderno.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>EL SOLUTRENSE Y MAGDALENIENSE: LA CAZA ESPECIALIZADA</title>

			<p>La tesis doctoral que public&#x00F3; Altuna a inicios de los setenta proporcion&#x00F3; una informaci&#x00F3;n paleontol&#x00F3;gica aceptable para iniciar los estudios sobre las pr&#x00E1;cticas de caza del Paleol&#x00ED;tico Superior peninsular. La primera aportaci&#x00F3;n arqueozool&#x00F3;gica se debi&#x00F3; al antrop&#x00F3;logo estadounidense Leslie G. Freeman, que realiz&#x00F3; el primer estudio sobre la evoluci&#x00F3;n de los modos de subsistencia a lo largo del Paleol&#x00ED;tico cant&#x00E1;brico (Freeman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1973</xref>), inusual trabajo de impronta paleoecon&#x00F3;mica influenciado por las premisas te&#x00F3;ricas procedentes de la Antropolog&#x00ED;a americana y particularmente representativo de la Escuela procesualista de Chicago. Freeman recurri&#x00F3; a una metodolog&#x00ED;a innovadora para abordar la precaria informaci&#x00F3;n cant&#x00E1;brica disponible por entonces y para proporcionar una interpretaci&#x00F3;n ajustada a los entonces sorprendentes datos registrados en una cueva c&#x00E1;ntabra conocida como El Juyo. Los niveles magdalenienses depositados en esta cueva hace 15.000 a&#x00F1;os presentaban una acumulaci&#x00F3;n tan ingente de huesos de ciervo que Freeman recapacit&#x00F3; sobre una interesante hip&#x00F3;tesis: la posibilidad de que los cazadores hubieran adoptado en el per&#x00ED;odo magdaleniense una estrategia cineg&#x00E9;tica profundamente alejada del modelo oportunista, una estrategia de caza especializada del ciervo.</p>
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>La caza especializada del ciervo se relaciona con t&#x00E1;cticas planificadas, destinadas a interceptar los animales en lugares estrat&#x00E9;gicos, un modo de comportamiento t&#x00ED;pico de los collectores. En la imagen, una partida de cazadores analiza el valor estrat&#x00E9;gico de un valle cerrado para la emboscada de animales.</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>

			<p>En opini&#x00F3;n de Freeman la caza sistem&#x00E1;tica del ciervo magdaleniense represent&#x00F3; un mecanismo de «especializaci&#x00F3;n territorial» para incrementar la cantidad de alimento. En realidad el concepto «especializaci&#x00F3;n territorial» hab&#x00ED;a sido concebido por Kent V. Flannery, prestigioso arque&#x00F3;logo del Pr&#x00F3;ximo Oriente que hab&#x00ED;a impulsado un innovador proyecto de investigaci&#x00F3;n acerca de la transici&#x00F3;n al modo de producci&#x00F3;n de alimentos en el Creciente F&#x00E9;rtil. En opini&#x00F3;n de Flannery la especializaci&#x00F3;n territorial hab&#x00ED;a representado una estrategia oportuna para aumentar el volumen de alimento, recurriendo a una <italic>utilizaci&#x00F3;n progresivamente intensificada de recursos procedentes de situaciones cada vez m&#x00E1;s localizadas</italic>, una estrategia planificada que a la larga produjo una tendencia progresiva de sustituci&#x00F3;n del modo de subsistencia cazador-recolector por el modo de producci&#x00F3;n agr&#x00ED;cola y ganadero. Freeman proyect&#x00F3; el concepto <italic>especializaci&#x00F3;n territorial</italic> al mundo cazador-recolector magdaleniense, pero su aplicaci&#x00F3;n tuvo inmediata repercusi&#x00F3;n como punto de partida de una larga pol&#x00E9;mica historiogr&#x00E1;fica que a d&#x00ED;a de hoy permanece abierta. Por de pronto, tan solo un par de a&#x00F1;os m&#x00E1;s tarde de la publicaci&#x00F3;n de Freeman, un joven doctorando estadounidense asumi&#x00F3; el testigo de la hip&#x00F3;tesis especializada pero aportando un modelo de comportamiento cineg&#x00E9;tico mucho m&#x00E1;s complejo y a la par controvertido.</p>

			<p>Fue a mediados de los setenta cuando el prehistoriador americano Lawrence G. Straus intervino decisivamente en el debate sobre la caza especializada con su proyecto doctoral sobre el Solutrense vasco-cant&#x00E1;brico, primera revisi&#x00F3;n moderna para este per&#x00ED;odo crucial del Paleol&#x00ED;tico Superior (Straus, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1977</xref>). Esta tesis doctoral influy&#x00F3; decisivamente en la renovaci&#x00F3;n te&#x00F3;rica de la investigaci&#x00F3;n paleol&#x00ED;tica de nuestro pa&#x00ED;s pues supuso la resuelta incorporaci&#x00F3;n de la tradici&#x00F3;n de la Antropolog&#x00ED;a econ&#x00F3;mica americana, materializada a trav&#x00E9;s de la corriente llamada Arqueolog&#x00ED;a procesual, la escuela de pensamiento liderada audazmente por el c&#x00E9;lebre antrop&#x00F3;logo Lewis R. Binford desde finales de los a&#x00F1;os sesenta. En su conocido axioma <italic>la cultura es un medio de adaptaci&#x00F3;n extrasom&#x00E1;tico del hombre</italic>, Binford defendi&#x00F3; con absoluta determinaci&#x00F3;n la aquiescencia del procesualismo con los principios del materialismo cultural de raigambre determinista. Desde la adhesi&#x00F3;n incondicional a tales principios, Straus facult&#x00F3; una nueva imagen sobre el Paleol&#x00ED;tico Superior, donde la econom&#x00ED;a saltaba a primer plano, los modos de subsistencia pasaban a ocupar un lugar preminente en la caracterizaci&#x00F3;n cultural y las pr&#x00E1;cticas de caza se conceb&#x00ED;an como una muestra inmediata de la adaptaci&#x00F3;n cultural y un reflejo directo del progreso de la humanidad. El estudio de los restos faun&#x00ED;sticos solutrenses dispersos entre los museos cant&#x00E1;bricos y los fruct&#x00ED;feros resultados registrados en las excavaciones en la cueva asturiana de La Riera permitieron a Straus componer un escenario cineg&#x00E9;tico m&#x00E1;s complejo que el proyectado por Freeman a&#x00F1;os antes, basado en tres puntos b&#x00E1;sicos: </p>
			
						<list list-type="order">
							<list-item>
								<p><italic>La implantaci&#x00F3;n de la caza especializada solutrense</italic>. La primera premisa consisti&#x00F3; en adelantar el momento de implantaci&#x00F3;n de la caza especializada varios miles de a&#x00F1;os antes de lo propuesto por Freeman. En opini&#x00F3;n de Straus la caza sistem&#x00E1;tica del ciervo se hab&#x00ED;a iniciado en el per&#x00ED;odo solutrense, coincidiendo <italic>grosso modo</italic> con el ciclo clim&#x00E1;tico cr&#x00ED;tico llamado &#x00DA;ltimo M&#x00E1;ximo Glacial, per&#x00ED;odo caracterizado por un intenso desarrollo de los glaciares y un agudo enfriamiento clim&#x00E1;tico. La implantaci&#x00F3;n de la especializaci&#x00F3;n en un per&#x00ED;odo sumamente cr&#x00ED;tico, mediatizado por una importante reducci&#x00F3;n de la productividad ecol&#x00F3;gica y por una restricci&#x00F3;n de las posibilidades ambientales, resulta aparentemente contradictorio pero bien podr&#x00ED;a ponerse en relaci&#x00F3;n con la capacidad de las comunidades humanas solutrenses para superar profundas adversidades paleoambientales en un ejercicio de resiliencia.</p>
							</list-item>
							<list-item>
								<p><italic>La incorporaci&#x00F3;n de t&#x00E1;cticas de caza masiva</italic>. La segunda premisa resultaba bastante m&#x00E1;s controvertida porque sosten&#x00ED;a que la caza especializada del ciervo ocultaba realmente la implantaci&#x00F3;n de una novedad t&#x00E1;ctica de primer orden: la matanza masiva de los reba&#x00F1;os mediante batidas planificadas de manera minuciosa a fin de masacrar el mayor n&#x00FA;mero posible de animales. La hip&#x00F3;tesis de la matanza catastr&#x00F3;fica no era novedosa para el Paleol&#x00ED;tico pues ya hab&#x00ED;a sido planteada para tierras francesas y centroeuropeas tanto en la caza de renos como de caballos. Los antrop&#x00F3;logos americanos conoc&#x00ED;an perfectamente las matanzas catastr&#x00F3;ficas a trav&#x00E9;s de im&#x00E1;genes etnohist&#x00F3;ricas del Nuevo Continente, en concreto a trav&#x00E9;s de las emboscadas de los reba&#x00F1;os de ciervos ejecutadas por los nativos amerindios de las costas noroccidentales y las matanzas de manadas de carib&#x00FA;es perpetradas por los nunamiut de las latitudes sub&#x00E1;rticas canadienses. Fueron precisamente estas im&#x00E1;genes etnogr&#x00E1;ficas las que sirvieron a Straus para determinar las posibles variantes t&#x00E1;cticas de la caza masiva de ciervos en el Solutrense cant&#x00E1;brico (Straus, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1983</xref>): la batida mediante celadas de los reba&#x00F1;os en valles ciegos y encajonados de dif&#x00ED;cil salida; la cacer&#x00ED;a invernal de animales mediante la conducci&#x00F3;n de los reba&#x00F1;os a zonas dificultosas cubiertas de nieve; y las emboscas en lugares de paso de car&#x00E1;cter estrat&#x00E9;gico como desfiladeros o vados, instalados en las rutas migratorias estacionales que conectan los pastos altos de verano y los pastos bajos de invierno. </p>
								
							</list-item>
							<list-item>
								<p><italic>La movilidad log&#x00ED;stica estacional</italic>. La tercera premisa se refer&#x00ED;a a una precisa planificaci&#x00F3;n territorial de las pr&#x00E1;cticas de caza mediante una triple combinaci&#x00F3;n: la reducci&#x00F3;n de la movilidad residencial, el aumento de la movilidad log&#x00ED;stica y la regulaci&#x00F3;n estacional de los movimientos. De acuerdo con las ideas anteriores las poblaciones solutrenses y magdalenienses renunciaron a los h&#x00E1;bitos n&#x00F3;madas de sus predecesores del Paleol&#x00ED;tico Superior inicial (importunados por un desplazamiento continuo del campamento residencial) y adoptaron unas rutinas m&#x00E1;s sedentarias al prolongar las ocupaciones residenciales durante largas temporadas del a&#x00F1;o. La reducci&#x00F3;n de la movilidad residencial tuvo una contrapartida inevitable: un incremento de la movilidad log&#x00ED;stica basada en traslados de peque&#x00F1;as partidas de cazadores hasta lugares estrat&#x00E9;gicos que serv&#x00ED;an como cazaderos m&#x00E1;s o menos especializados. Los desplazamientos log&#x00ED;sticos hasta los cazaderos situados tierra adentro se realizar&#x00ED;an de manera peri&#x00F3;dica con una cadencia estacional, condicionada por los diferentes ritmos de productividad de cada entorno.</p>
							</list-item>
						</list>
						
								<fig id="F2">
									<label>Figura 2</label>
									<caption>
										<title>La caza masiva del ciervo se bas&#x00F3; sobre todo en la emboscada de los reba&#x00F1;os formados por las hembras y sus cr&#x00ED;as (Straus,<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1983</xref>). En la imagen, ciervas pintadas de la cueva de Covalanas (Santander).</title>
									</caption>
									<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
								</fig>

			<p>Los campamentos residenciales se habr&#x00ED;an emplazado a lo largo de las planicies litorales, cuyas prader&#x00ED;as y pastizales habr&#x00ED;an propiciado el ojeo individualizado de los herb&#x00ED;voros mayores (caballos, b&#x00F3;vidos, bisontes) y el rastreo masivo de los reba&#x00F1;os de ciervo que proliferaban por las llanuras y los bosques. Por su parte, los cazaderos log&#x00ED;sticos se habr&#x00ED;an apostado en zonas estrat&#x00E9;gicas de los valles interiores y en las laderas montuosas circundantes, pr&#x00F3;ximos a las vertientes rocosas tan apropiadas para la cabra y a los refugios arbolados apreciados por el rebeco. De esta manera la complementariedad log&#x00ED;stica de la caza planificada desde los campamentos residenciales y los cazaderos log&#x00ED;sticos permit&#x00ED;a un aprovechamiento sistem&#x00E1;tico local de las posibilidades medioambientales y sumaba una nueva dimensi&#x00F3;n al concepto de especializaci&#x00F3;n territorial de Freeman.</p>

			<p>La idea de que los cazadores tardiglaciares recurrieron a la movilidad log&#x00ED;stica estacional ente las planicies costeras y las monta&#x00F1;as prelitorales result&#x00F3; lo bastante convincente como para aplicarse a otras regiones de la periferia peninsular. El estadounidense Iain Davidson asegur&#x00F3; que las comunidades solutrenses/magdalenienses que poblaron el litoral levantino recurr&#x00ED;an a movimientos de la costa a la monta&#x00F1;a para aprovechar las posibilidades del territorio (Davidson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1989</xref>). Pero tambi&#x00E9;n ha sido utilizado por varios especialistas para describir los patrones de vida de las comunidades cazadoras-recolectoras tardiglaciares que habitaron la larga fachada andaluza, ya fuera Almer&#x00ED;a, M&#x00E1;laga o C&#x00E1;diz (Ramos,<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1999</xref>). </p>
			
						<fig id="F3">
							<label>Figura 3</label>
							<caption>
								<title>La caza masiva se complet&#x00F3; probablemente con las cacer&#x00ED;as de ciervos durante la &#x00E9;poca de celo oto&#x00F1;al (Straus, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1983</xref>). En la imagen, grabado de ciervo alanceado de la cueva de Pe&#x00F1;a de Candamo (Asturias).</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						</fig>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>¿QU&#x00C9; HAB&#x00CD;A DETR&#x00C1;S DE LA CAZA? O C&#x00D3;MO ALIMENTAR A LA GENTE Y SOBREVIVIR A LAS INCLEMENCIAS DEL CLIMA</title>

			<p>La caza especializada de los reba&#x00F1;os de ciervos propuesta por Freeman y Straus se ajustaba bastante bien al modelo de comportamiento que Binford calific&#x00F3; como <italic>collector</italic> en la prestigiosa revista <italic>American Antiquity</italic> (Binford, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1980</xref>). En su opini&#x00F3;n el proceder <italic>collector</italic> resultaba propio de aquellos grupos cazadores-recolectores que practicaban un <italic>modus vivendi</italic> relativamente complejo caracterizado varios rasgos: la planificaci&#x00F3;n meticulosa de las actividades de subsistencia, la b&#x00FA;squeda intencionada de recursos, la voluntad de usar t&#x00E1;cticas para “interceptar” las presas, la adaptabilidad a las posibilidades m&#x00E1;s oportunas del entorno y la perseverancia en minimizar las contingencias inherentes al modo de vida oportunista. </p>

			<p>La aplicaci&#x00F3;n de la expresi&#x00F3;n <italic>collector</italic> a los grupos solutrenses y magdalenienses peninsulares no tard&#x00F3; en trascender a la producci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de nuestro pa&#x00ED;s. Pero su aplicaci&#x00F3;n acarre&#x00F3; un coste te&#x00F3;rico insoslayable porque hubo que asumir <italic>ad hoc</italic> los condicionamientos inherentes al modelo ideado por Binford, profundamente arraigados en el determinismo ambiental. Los <italic>collectores</italic> representaban un modo de vida adaptado espec&#x00ED;ficamente a aquellos entornos ecol&#x00F3;gicos supeditados a un plantel de recursos limitado, relativamente disperso pero proclive a concentraciones puntuales, breves y de car&#x00E1;cter estacional. Fue de esa manera como la discusi&#x00F3;n sobre la caza acab&#x00F3; implicada en debates ambientales y como tuvo lugar la incorporaci&#x00F3;n de la Ecolog&#x00ED;a Cultural a la investigaci&#x00F3;n del Paleol&#x00ED;tico Superior peninsular.</p>

			<p>La Ecolog&#x00ED;a Cultural irrumpi&#x00F3; en la discusi&#x00F3;n sobre la caza solutrense y magdaleniense, aportando su robusto corpus te&#x00F3;rico, con los trabajos redactados por Karl W. Butzer al finalizar los ochenta. El ec&#x00F3;logo americano concret&#x00F3; los par&#x00E1;metros te&#x00F3;ricos necesarios para la implantaci&#x00F3;n de las pr&#x00E1;cticas de movilidad <italic>pulsatoria</italic> o <italic>pendular</italic>, basadas en los ritmos estacionales (Butzer, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1989</xref>). En su opini&#x00F3;n los movimientos log&#x00ED;sticos entre ecosistemas variados pod&#x00ED;an interpretarse desde dos perspectivas. Por una parte representaban adaptaciones espec&#x00ED;ficas a aquellos medioambientes sometidos a crisis peri&#x00F3;dicas, situaciones c&#x00ED;clicas de estr&#x00E9;s tanto en la abundancia como la densidad de los recursos. Por otra parte, representaban estrategias para optimizar los recursos de un territorio y solventar oportunamente las fluctuaciones de los recursos, acomodando las necesidades humanas a las variaciones que influyen en la abundancia, densidad y distribuci&#x00F3;n temporal de las presas. Estas propuestas participaban de una mentalidad economicista propia de una de las l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n m&#x00E1;s conocidas de la Ecolog&#x00ED;a Cultural: la Teor&#x00ED;a de Forrajeo &#x00D3;ptimo<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. </p>
			
						<fig id="F4">
							<label>Figura 4</label>
							<caption>
								<title>El arte post-paleol&#x00ED;tico levantino nos ha legado im&#x00E1;genes muy pl&#x00E1;sticas para presumir como pudieron ser las batidas catastr&#x00F3;ficas de los reba&#x00F1;os de c&#x00E9;rvidos. En la imagen, escena de caza pintada en el Barranco de la Valltorta (Castell&#x00F3;n).</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
						</fig>
						

			<p>Fue el prehistoriador estadounidense Geoffrey A. Clark, a la saz&#x00F3;n codirector junto a Straus de las excavaciones en la cueva de La Riera, el mejor representante de la Teor&#x00ED;a del Forrajeo &#x00D3;ptimo en la investigaci&#x00F3;n paleol&#x00ED;tica de nuestro pa&#x00ED;s. Recurriendo a la metodolog&#x00ED;a propia de la Amplitud de Nicho, Clark formul&#x00F3; una ambiciosa hip&#x00F3;tesis acerca de la evoluci&#x00F3;n de la subsistencia cant&#x00E1;brica desde el Paleol&#x00ED;tico inferior hasta los tiempos hist&#x00F3;ricos (Clark y Yi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1983</xref>). Su trabajo fue un contrapunto interesante al enfoque de Straus, preocupado por buscar una explicaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica a los datos paleontol&#x00F3;gicos de campo. La labor de Clark promet&#x00ED;a m&#x00E1;s bien una interpretaci&#x00F3;n sist&#x00E9;mica de los cambios paleoecon&#x00F3;micos acaecidos durante miles de a&#x00F1;os, la manera de proceder t&#x00ED;pica de los arque&#x00F3;logos procesuales, a la saz&#x00F3;n fascinados por los procesos de cambio adaptativo a largo plazo. En su hip&#x00F3;tesis se inclu&#x00ED;a un precepto crucial de la adaptaci&#x00F3;n paleol&#x00ED;tica: la caza y otras pr&#x00E1;cticas de explotaci&#x00F3;n de recursos representaron, por encima de todo, mecanismos para la intensificaci&#x00F3;n alimentaria a fin de cubrir las necesidades nutricionales de una poblaci&#x00F3;n cazadora-recolectora abrumada por un incremento perpetuo de la poblaci&#x00F3;n. Esta tesis recog&#x00ED;a las premisas del modelo neomalthusiano programado por la conocida Teor&#x00ED;a de la presi&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica, que el prehistoriador Mark Nathan Cohen hab&#x00ED;a revitalizado por entonces en un libro que alcanz&#x00F3; notable impacto, bajo un t&#x00ED;tulo tan significativo como <italic>La crisis alimentaria de la prehistoria</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> (Cohen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1981</xref>).</p>

			<p>En opini&#x00F3;n de Clark, la caza hab&#x00ED;a soportado un largo proceso de intensificaci&#x00F3;n alimentaria durante gran parte del Paleol&#x00ED;tico a fin de cubrir las necesidades incesantes de una poblaci&#x00F3;n en crecimiento. La sustituci&#x00F3;n de la caza oportunista que practicaban los primeros <italic>sapiens</italic> por la caza especializada solutrense y magdaleniense constituy&#x00F3; uno de los mecanismos necesarios para incrementar el volumen de alimento. Pero las batidas catastr&#x00F3;ficas especializadas representaron el cenit de las posibilidades de intensificaci&#x00F3;n cineg&#x00E9;tica, provocando un agotamiento del potencial impl&#x00ED;cito en la caza para mantener las continuas demandas nutricionales. Fue as&#x00ED; como las comunidades humanas utilizaron pr&#x00E1;cticas de consumo alternativas para proseguir la incesante exigencia de presi&#x00F3;n alimentaria, procurando aumentar las labores de pesca, recolecci&#x00F3;n vegetal y marisqueo. En este &#x00FA;ltimo escenario la caza se mantuvo como una estrategia equilibrada y mantuvo su contribuci&#x00F3;n principal como pilar estable de la alimentaci&#x00F3;n hasta los &#x00FA;ltimos momentos del Paleol&#x00ED;tico, coincidiendo con las primeras manifestaciones clim&#x00E1;ticas claras del Postglaciar.</p>

			<p>Los cambios acaecidos en las pr&#x00E1;cticas de caza hacia el inicio postglaciar de hace 11.000 a&#x00F1;os permiten apreciar las bases de un modelo alternativo al propuesto por Clark bajo las premisas de la presi&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica. Finalizaban los a&#x00F1;os ochenta cuando varios prehistoriadores utilizaron planteamientos ambientalistas para interpretar los cambios culturales postglaciares y justificar los cambios que dieron por tierra con la estabilidad cineg&#x00E9;tica instalada tras la adopci&#x00F3;n de la caza especializada. El inspirador principal de la Teor&#x00ED;a Ambiental fue el prehistoriador anglosaj&#x00F3;n Geoffrey N. Bailey, involucrado con la tradici&#x00F3;n paleoambiental de Cambridge. Bailey consider&#x00F3; que la compleja cadena de modificaciones ecol&#x00F3;gicas hab&#x00ED;a sido la causa principal del cambio que oper&#x00F3; en las conductas cazadoras al iniciar el Holoceno. La inundaci&#x00F3;n de las plataformas litorales redujo notablemente los territorios costeros, provocando la disminuci&#x00F3;n de las especies de pradera y reduciendo las posibilidades de caza de &#x00E9;quidos y b&#x00F3;vidos. El calentamiento y las lluvias provocaron la colonizaci&#x00F3;n boscosa adecuada para la proliferaci&#x00F3;n de animales propios de ambientes templados arbolados, permitiendo nuevas oportunidades para cazar corzos, rebecos y jabal&#x00ED;es. Pero este cambio ambiental no solo gener&#x00F3; modificaciones en cuanto a la abundancia, densidad y distribuci&#x00F3;n de los animales; tambi&#x00E9;n trascendi&#x00F3; a los h&#x00E1;bitos territoriales, rutinas estacionales y composiciones de los reba&#x00F1;os, repercutiendo en los modos de caza de manera m&#x00E1;s que significativa (Quesada, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1998a</xref>).</p>
			
						<fig id="F5">
							<label>Figura 5</label>
							<caption>
								<title>La Teor&#x00ED;a de la presi&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica ha influido sobremanera en las interpretaciones sobre los modos de adaptaci&#x00F3;n de las pr&#x00E1;cticas cineg&#x00E9;ticas de los cazadores-recolectores peninsulares. La imagen presenta un modelo metodol&#x00F3;gico propio de la Arqueolog&#x00ED;a procesual, ideado por D. R. Harris (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1978</xref>) para explicar las relaciones adaptativas que mediaron entre el modo cazador-recolector y el productor, sobre la base de la Teor&#x00ED;a de la presi&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica.</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
						</fig>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>En todas las propuestas se&#x00F1;aladas se mantiene como pilar central un axioma trascendental del procesualismo: la adaptaci&#x00F3;n como mecanismo necesario para superar los desaf&#x00ED;os que continuamente surgen en la historia de la humanidad. Pero parad&#x00F3;jicamente la mayor&#x00ED;a de los antrop&#x00F3;logos econ&#x00F3;micos que configuran la primera generaci&#x00F3;n procesualista de los estudios paleol&#x00ED;ticos peninsulares transmitieron en sus trabajos una imagen m&#x00E1;s bien est&#x00E1;tica sobre la caza del Paleol&#x00ED;tico Superior. En todos ellos hay una tendencia a considerar que una vez implantado el patr&#x00F3;n cineg&#x00E9;tico especializado, la caza se convirti&#x00F3; en una estrategia estable y en un pilar invariable de la dieta de las comunidades humanas durante miles de a&#x00F1;os, hasta que acontecieron los cambios culturales en el tr&#x00E1;nsito entre el Pleistoceno y el Holoceno. </p>

			<p>Hubo que esperar hasta los noventa para que surgieran las primeras hip&#x00F3;tesis interesadas por los procesos de cambio a medio plazo, promovidas por una segunda generaci&#x00F3;n procesualista, representada por prehistoriadores espa&#x00F1;oles. La tesis doctoral de C&#x00E9;sar Gonz&#x00E1;lez Sainz fue el primer trabajo que aval&#x00F3; la capacidad de adaptaci&#x00F3;n de las pr&#x00E1;cticas de caza magdalenienses cant&#x00E1;bricas (Gonz&#x00E1;lez Sainz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1989</xref>), en el momento particularmente cr&#x00ED;tico que se correspond&#x00ED;a con el &#x00FA;ltimo recrudecimiento de la glaciaci&#x00F3;n w&#x00FC;rmiense conocido entre los especialistas como <italic>Younger Dryas</italic>. Pero la versatilidad de los cazadores para adecuar las pr&#x00E1;cticas de caza a las necesidades y a las condiciones ambientales puede rastrearse mucho antes. Los cazadores solutrenses que padecieron la crisis del <italic>&#x00DA;ltimo M&#x00E1;ximo Glacial</italic> modificaron asiduamente las pr&#x00E1;cticas cineg&#x00E9;ticas y recurrieron de manera sucesiva a tres modelos de caza distintos, para solventar este triple compromiso: afrontar el descenso de la productividad ambiental, optimizar las variantes ecol&#x00F3;gicas disponibles en el entorno y aumentar la producci&#x00F3;n para resolver las exigencias del incremento de la poblaci&#x00F3;n (Quesada, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">1998b</xref>).</p>

			<p>Las &#x00FA;ltimas tendencias procesualistas, integradas bajo la Teor&#x00ED;a catastrofista, han acrecentado el inter&#x00E9;s por estos procesos de cambios repentinos, bruscos y coyunturales. El catastrofismo viene a ser contrapunto radical al antiguo marco de pensamiento procesualista de los setenta, que interpretaba los cambios culturales como procesos paulatinos a largo plazo pero nunca como crisis puntuales o revolucionarias. En esa l&#x00ED;nea de trabajo ha destacado el paleolitista catal&#x00E1;n Jordi Est&#x00E9;vez con sus reflexiones acerca del potencial de las crisis breves para catalizar los cambios en las pr&#x00E1;cticas de caza. En su opini&#x00F3;n, el cambio que se produjo en la transici&#x00F3;n del Pleistoceno al Holoceno pudo significar el colapso del sistema de caza especializado en la caza del ciervo. No en vano un sistema especializado posee un riesgo muy elevado por su dependencia hacia unos pocos recursos, de manera que bastar&#x00ED;a una crisis puntual provocada por un per&#x00ED;odo corto de intensas y constantes nevadas para situar las poblaciones de un animal como el ciervo, sometido a una continuada presi&#x00F3;n cineg&#x00E9;tica desde largo tiempo, en una situaci&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de retorno imposible y para provocar un fallo sist&#x00E9;mico en todo el modo de subsistencia (Est&#x00E9;vez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2005</xref>).</p>

			<p>En la actualidad las interpretaciones cineg&#x00E9;ticas vinculadas con el Funcionalismo, la Ecolog&#x00ED;a Cultural y el Procesualismo resultan menos ambiciosas que las ideadas por los representantes netos de la Antropolog&#x00ED;a americana de los a&#x00F1;os setenta y ochenta. En funci&#x00F3;n de los vaivenes historiogr&#x00E1;ficos de las ciencias sociales, las aportaciones actuales respiran un mayor escepticismo, prudencia y preocupaci&#x00F3;n por la historia a corto plazo. Pero incluso en las formulaciones m&#x00E1;s recientes de la Antropolog&#x00ED;a econ&#x00F3;mica, las propuestas te&#x00F3;ricas desarrolladas por los prehistoriadores anglosajones de los a&#x00F1;os setenta y ochenta a&#x00FA;n proporcionan un cuerpo te&#x00F3;rico principal para reconstruir las conductas de caza y los modos de alimentaci&#x00F3;n que permitieron la subsistencia de aquellos antiguos cazadores-recolectores. </p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Para una cr&#x00ED;tica a la versi&#x00F3;n economicista y actualista “capitalista” de sociedades pasadas se puede acudir a los argumentos de la Arqueolog&#x00ED;a Social de Ramos (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1999</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Para apreciar los detalles de la Teor&#x00ED;a de la presi&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica en el caso cant&#x00E1;brico se puede consultar Arias Cabal (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1991</xref>).</p>
				</fn>

			</fn-group>
		</sec>
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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