<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">


	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2018.787n1001</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2018.787n1001</article-id>
			 
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>EL 68, MITO Y CR&#x00CD;TICA / MAY ’68, MYTH AND CRITIQUE</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>	 	 
				
			<title-group>
				<article-title>La chienlit c’est lui! De Gaulle ante mayo de 1968</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>La chienlit c’est lui! De Gaulle facing May 1968</trans-title>
				</trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">La chienlit c’est lui! De Gaulle ante mayo de 1968</alt-title>
			</title-group>
			
						
			<contrib-group>
			
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
					<name>
					 <surname>P&#x00E9;rez L&#x00F3;pez</surname>
					 <given-names>Pablo</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
					<xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
				</contrib>

			</contrib-group>
			
			<aff id="U1">Universidad de Navarra</aff>

			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="paperezlo@unav.es">paperezlo@unav.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-2224-7472">https://orcid.org/0000-0002-2224-7472</ext-link>
				</corresp>

			</author-notes>
			
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
				<month>03</month>
				<year>2018</year>
			</pub-date>
						
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2018</year>
			</pub-date>
			
			<volume>194</volume>
			<issue>787</issue>
			
			<elocation-id>a428</elocation-id>

			 <history>
				<date date-type="received">
					<day>31</day>
					<month>01</month>
					<year>2017</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>13</day>
					<month>11</month>
					<year>2017</year>
				</date>
			 </history>
			 
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2018 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2018</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
				</license>
			</permissions>
			

			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Charles de Gaulle se convirti&#x00F3; en el s&#x00ED;mbolo de la pol&#x00ED;tica con que quer&#x00ED;an acabar los protagonistas de la sonora revuelta parisina de mayo de 1968. El fracaso de su intervenci&#x00F3;n en televisi&#x00F3;n el d&#x00ED;a 24 pareci&#x00F3; confirmar que hab&#x00ED;a ca&#x00ED;do, y con &#x00E9;l quiz&#x00E1; tambi&#x00E9;n la Vª Rep&#x00FA;blica, que era dise&#x00F1;o suyo. Su actividad en los d&#x00ED;as siguientes, hasta el 30, transform&#x00F3; por completo la situaci&#x00F3;n, desbloque&#x00F3; la apor&#x00ED;a pol&#x00ED;tica, desactiv&#x00F3; la crisis social y fue el comienzo del fin de la protesta universitaria. En las elecciones que convoc&#x00F3; para el mes de junio, su partido obtuvo la mayor&#x00ED;a m&#x00E1;s amplia que obtuviera nunca. En medio quedaron algunos misterios que han sido y son motivo de debate entre los historiadores. El m&#x00E1;s destacado, su viaje rel&#x00E1;mpago a la base militar francesa en Baden-Baden (Alemania) el d&#x00ED;a 29. Analizamos las principales interpretaciones que se han aportado para explicar lo sucedido.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>For the leaders of the May ‘68 revolt in Paris, Charles de Gaulle became the embodiment of the politics they hoped to overthrow. The complete failure of his televised address to the nation on May 24 seemed to ratify his downfall, and even the potential demise of the Fifth Republic he had brought into existence. His actions in the following days, until May 30, completely turned the situation around: the political deadlock was loosened, the social crisis was defused, and student unrest began to die out. The results of the general election he called the following June gave to his party the greatest margin of majority in its history. During this process, however, some events are still mysterious and a source of debate among historians. Of these, the best-known was his lightning trip to the French military base in Baden-Baden (Germany) on May 29. We analyze the main interpretations provided to explain what happened.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Charles de Gaulle</kwd>
				<kwd>mayo de 1968</kwd>
				<kwd>Francia</kwd>
				<kwd>URSS</kwd>
				<kwd>comunismo</kwd>
			</kwd-group>
			
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Charles de Gaulle</kwd>
				<kwd>May 1968</kwd>
				<kwd>France</kwd>
				<kwd>USSR</kwd>
				<kwd>communism</kwd>
			</kwd-group>
			
		
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Un hecho tan frecuentemente citado como el mayo del 68 franc&#x00E9;s parece que apenas requiere presentaci&#x00F3;n. Sin embargo, es m&#x00E1;s frecuente acercarse a su estudio desde el punto de vista de la protesta y su prop&#x00F3;sito que desde el an&#x00E1;lisis de los acontecimientos pol&#x00ED;ticos. La raz&#x00F3;n es bien conocida: el mayo del 68 franc&#x00E9;s ha tenido una importancia simb&#x00F3;lica prolongada e intensa, mientras que los hechos en s&#x00ED; podr&#x00ED;an parecer intrascendentes. En efecto, cabe resumirlos diciendo que una protesta estudiantil creci&#x00F3; hasta convertirse en un grave conflicto social que colaps&#x00F3; por unos d&#x00ED;as el sistema pol&#x00ED;tico. Sin embargo, un mes m&#x00E1;s tarde las elecciones otorgaron al partido gobernante una mayor&#x00ED;a parlamentaria todav&#x00ED;a m&#x00E1;s amplia que la que ten&#x00ED;a al comienzo de los acontecimientos. Evidentemente, este resultar&#x00ED;a un resumen insuficiente por dejar fuera aspectos de gran calado que subyacen a los hechos puramente pol&#x00ED;ticos. Ahora bien, sin conocer estos, cabe tambi&#x00E9;n interpretar deficiente o equivocadamente los sociales o de mentalidad. Todos los componentes de una realidad hist&#x00F3;rica son inseparables, por m&#x00E1;s que los historiadores necesitemos deslindar campos para perfilar mejor relatos y explicaciones.</p>

			<p>En este art&#x00ED;culo nos vamos a ocupar de los hechos pol&#x00ED;ticos b&#x00E1;sicos de mayo del 68, concretamente en la relaci&#x00F3;n que guardan con el entonces presidente de la Rep&#x00FA;blica, Charles de Gaulle. La tarea no es sencilla. Si el mayo del 68 tiene una carga simb&#x00F3;lica importante, de Gaulle tambi&#x00E9;n, y ambas dimensiones parecen entrar en conflicto justamente en torno a estos acontecimientos y la forma de encararlos. De Gaulle era reconocido por muchos franceses como el salvador de Francia en dos ocasiones especialmente dif&#x00ED;ciles: ante la derrota frente a los alemanes en 1940, y ante el riesgo de guerra civil generado por el problema argelino en 1958. Se hab&#x00ED;a convertido en el dise&#x00F1;ador y el piloto de un nuevo sistema pol&#x00ED;tico, la Vª Rep&#x00FA;blica, que pretend&#x00ED;a superar los defectos de las precedentes. Su estilo y prestigio hac&#x00ED;an de &#x00E9;l mucho m&#x00E1;s que un pol&#x00ED;tico, un estadista excepcional. Quienes se le opon&#x00ED;an deb&#x00ED;an hacerlo impugnando su pretensi&#x00F3;n de identificarse con Francia y no ten&#x00ED;an f&#x00E1;cil la tarea. Mayo del 68, que comenz&#x00F3; como una algarada universitaria, se convirti&#x00F3; a la altura del d&#x00ED;a 24 en una inesperada ocasi&#x00F3;n de terminar con el r&#x00E9;gimen de la rep&#x00FA;blica gaullista. Seis d&#x00ED;as m&#x00E1;s tarde se demostr&#x00F3; que era todo lo contrario. En medio quedaban una serie de sucesos que han sido objeto de frecuente estudio y que todav&#x00ED;a hoy no terminan de estar claros.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>TRES CRISIS</title>
			
			<sec id="S2.1">
			<title>Los estudiantes y sus protestas</title>

			<p>La revuelta comenz&#x00F3; entre los estudiantes de Nanterre, donde se hab&#x00ED;a creado recientemente una Facultad de Letras cuya pretensi&#x00F3;n de ser el comienzo de una universidad modelo hab&#x00ED;a quedado justamente en eso. Los altercados se hicieron all&#x00ED; cr&#x00F3;nicos, alimentados por la contemplaci&#x00F3;n en los noticiarios cinematogr&#x00E1;ficos de las algaradas estudiantiles en EE.UU. y en Alemania que les sirvieron de modelo (Sorlin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2005</xref>, p. 41). Los motivos eran protestas contra la guerra en Vietnam, y la reivindicaci&#x00F3;n de libertades, o mejor, de facilidades sexuales. Este &#x00FA;ltimo fue el asunto con que un estudiante entonces desconocido, Daniel Cohn-Bendit, asalt&#x00F3; al ministro de Juventud y Deportes, Fran&#x00E7;ois Missoffe, cuando este acudi&#x00F3; en febrero a Nanterre para inaugurar una piscina. La respuesta del sorprendido ministro fue recomendarle un ba&#x00F1;o en las nuevas instalaciones (Lacouture, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1986</xref>, p. 668). Las movilizaciones estudiantiles no cesaron. El 25 de abril el diputado comunista Pierre Juquin fue abucheado y expulsado de Nanterre con gritos de «Juquin Judas» que apenas dejaban lugar a dudas sobre la opini&#x00F3;n que el Partido Comunista (PCF) merec&#x00ED;a a los revoltosos.</p>

			<p>Al gobierno le preocupaba la universidad, que hab&#x00ED;a pasado de 200.000 estudiantes en 1958 a 500.000 en 1968 y precisaba una reforma que acababa de anunciarse. El proyecto conten&#x00ED;a la palabra <italic>selecci&#x00F3;n</italic>, que bast&#x00F3; para inflamar el ambiente de protesta entre los estudiantes. Para los pol&#x00ED;ticos sus reivindicaciones aparec&#x00ED;an como frutos de la inmadurez y problemas menores que conven&#x00ED;a atender por razones de decoro p&#x00FA;blico. As&#x00ED; lo hizo saber de Gaulle al ministro del Interior, Christian Fouchet, el 1 de mayo: hab&#x00ED;a que terminar con los disturbios de Nanterre, ya que en Par&#x00ED;s iba celebrarse la conferencia que pretend&#x00ED;a devolver la paz a Vietnam y que reunir&#x00ED;a a norteamericanos y norvietnamitas. Ese mismo 1 de mayo el sindicato comunista CGT (<italic>Conf&#x00E9;d&#x00E9;ration g&#x00E9;n&#x00E9;rale du travail</italic>) celebr&#x00F3; su primera marcha desde 1954, que termin&#x00F3; con algunos incidentes con la polic&#x00ED;a (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, p. 21). Pero nada de eso inquietaba especialmente al gobierno, que ten&#x00ED;a en su agenda otros asuntos. El primer ministro, George Pompidou, sal&#x00ED;a en esas fechas para un viaje de diez d&#x00ED;as por Ir&#x00E1;n y Afganist&#x00E1;n. De Gaulle hab&#x00ED;a comentado a su ayudante de campo Fran&#x00E7;ois Flohic: «Esto no me gusta mucho; no hay nada dif&#x00ED;cil ni heroico que hacer» (Flohic, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1979</xref>, p. 172).</p>

			<p>Todo comenz&#x00F3; a complicarse cuando el decano de Nanterre, ante los continuos incidentes, decidi&#x00F3; cerrar la facultad el 2 de mayo. Eso traslad&#x00F3; a los grup&#x00FA;sculos de agitadores a la Sorbona, en el centro de Par&#x00ED;s, provocando una jornada de des&#x00F3;rdenes que culmin&#x00F3; con la entrada de la polic&#x00ED;a en la universidad y varias detenciones. Era la explosi&#x00F3;n de un movimiento que ven&#x00ED;a calde&#x00E1;ndose tiempo atr&#x00E1;s (Joffrin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>, pp. 13 y ss.). Ese mismo d&#x00ED;a apareci&#x00F3; un art&#x00ED;culo en el &#x00F3;rgano comunista <italic>L’Humanit&#x00E9;</italic> firmado por Georges Marchais, miembro del bur&#x00F3; pol&#x00ED;tico del partido, en el que se trataba de desenmascarar a los «falsos revolucionarios» que resultaron ser protagonistas de ese d&#x00ED;a y en buena medida del mes: «<italic>Certains groupuscules anarchistes, trostquistes, mao&#x00EF;stes, etc., compos&#x00E9;s en g&#x00E9;n&#x00E9;ral de fils de grands bourgeois, et dirig&#x00E9;s par l’anarchiste allemand Cohn-Bendit</italic>» (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, p. 23). Estaba claro qu&#x00E9; opini&#x00F3;n merec&#x00ED;an al PCF.</p>

			<p>El d&#x00ED;a 5 de Gaulle convoc&#x00F3; a Joxe, que hac&#x00ED;a las funciones de primer ministro, Fouchet y Peyrefitte, ministro de Educaci&#x00F3;n, y les empuj&#x00F3; a reaccionar con contundencia ante lo que consideraba un mot&#x00ED;n: si lo consent&#x00ED;an estar&#x00ED;an destruyendo el estado. Los ministros se mostraron partidarios de una respuesta m&#x00E1;s conciliadora que entend&#x00ED;an m&#x00E1;s proporcionada a una provocaci&#x00F3;n estudiantil, que estimaban sonora, pero de poco calado y por tanto poco peligrosa. Y eso a pesar de la llamada a la huelga total en las universidades que hab&#x00ED;a sido convocada ese mismo d&#x00ED;a.</p>

			<p>A partir de entonces las cosas no hicieron m&#x00E1;s que empeorar: la violencia se desat&#x00F3; de forma inesperada. Tard&#x00F3; tiempo en comprenderse que se trataba de una acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica entendida como tal por los estudiantes. La respuesta represiva de las autoridades tratando de restablecer el orden chocaba con la simpat&#x00ED;a hacia la causa estudiantil que ganaba cada vez m&#x00E1;s a la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica. Poco a poco, la idea de la brutalidad represora de la polic&#x00ED;a pesaba m&#x00E1;s que la contraria. De Gaulle segu&#x00ED;a pidiendo a sus ministros firmeza, pero al mismo tiempo talento para cambiar las cosas: «Se&#x00F1;ores, es necesario reformar la universidad… pero no es posible tolerar la violencia en la calle». Los comunistas tambi&#x00E9;n matizaron su postura. Georges S&#x00E9;guy, secretario general de la central sindical CGT y miembro del bur&#x00F3; pol&#x00ED;tico del PCF, aunque segu&#x00ED;a denunciando a los «provocadores» de extrema izquierda, hizo notar su «simpat&#x00ED;a por los intelectuales que se ponen resueltamente del lado de la clase obrera». Algo nuevo hab&#x00ED;a aparecido en la calle y el partido no quer&#x00ED;a desligarse por completo de ello. Los comunistas tendieron lazos hacia los «<italic>enrag&#x00E9;s</italic>», los indignados, y tambi&#x00E9;n la polic&#x00ED;a: el prefecto de polic&#x00ED;a de Par&#x00ED;s facilit&#x00F3; al principal sindicato de ense&#x00F1;anza superior (SNE-Sup) una nueva l&#x00ED;nea directa de tel&#x00E9;fono para mantener el contacto. No sirvi&#x00F3; de nada. Ni siquiera sus propios promotores controlaban totalmente el movimiento en esos momentos (Joffrin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2008</xref>, pp. 104-108).</p>

			<p>El 8 de mayo de Gaulle pidi&#x00F3; m&#x00E1;s contundencia en la respuesta. Reunido con los responsables implicados m&#x00E1;s de cerca les ley&#x00F3; un mensaje remitido por cinco premios Nobel pidiendo un gesto de apaciguamiento, lo cual, seg&#x00FA;n &#x00E9;l, no era sino pura demagogia. El general opinaba lo contrario: deb&#x00ED;a detenerse el desorden incluso disparando si hiciera falta (Peyrefitte, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2002</xref>, pp. 1690-1693). Los ministros se salieron con la suya y anunciaron la reapertura de la Sorbona. Los l&#x00ED;deres estudiantiles reaccionaron llamando de nuevo a la radicalizaci&#x00F3;n (Cohn-Bendit, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1975</xref>, pp. 36 y ss.). Al d&#x00ED;a siguiente de Gaulle reproch&#x00F3; a Peyrefitte su decisi&#x00F3;n. Tal como &#x00E9;l ve&#x00ED;a las cosas, el enfrentamiento entre los izquierdistas radicales y los comunistas marcaba una importante divisoria, la meta de Cohn-Bendit y los suyos es destruir la sociedad burguesa de la que los comunistas eran garantes como oposici&#x00F3;n. Si se sal&#x00ED;an con la suya, todo el sistema, el sistema de la Rep&#x00FA;blica tal como &#x00E9;l lo conceb&#x00ED;a, estar&#x00ED;a en cuesti&#x00F3;n (Peyrefitte, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2002</xref>, p. 1699). De Gaulle confiaba en que los comunistas no permitir&#x00ED;an que el mundo obrero se uniera a la revuelta, como pretend&#x00ED;an los estudiantes, pero la realidad no sigui&#x00F3; ese camino.</p>

			<p>La reviviscencia de los des&#x00F3;rdenes llev&#x00F3; a Peyrefitte a dar la orden de cerrar de nuevo la Sorbona con el consiguiente desprestigio ante los medios de comunicaci&#x00F3;n. El 10 de mayo se vivi&#x00F3; una noche de enfrentamientos y barricadas en el barrio Latino. Solo de madrugada actu&#x00F3; la polic&#x00ED;a. Ese mismo d&#x00ED;a deb&#x00ED;a comenzar la conferencia de Par&#x00ED;s sobre la paz en Vietnam que era un te&#x00F3;rico y esperado &#x00E9;xito de la diplomacia francesa. La realidad parisina distaba mucho de ser pac&#x00ED;fica: el 11 de mayo los combates terminaron a las 5:30 de la ma&#x00F1;ana con un balance de 721 heridos, 367 de ellos graves. Ning&#x00FA;n muerto. Tenemos dos versiones contradictorias sobre las instrucciones que de Gaulle dio sobre una posible intervenci&#x00F3;n del ej&#x00E9;rcito para poner fin al desorden, las dos del ministro de defensa Messmer, que en un primero momento escribi&#x00F3; que el presidente le hab&#x00ED;a indicado que hab&#x00ED;a que esperar. En la segunda, de 1998, reiterada en 2007, afirma que le empuj&#x00F3; a desplegar una fuerza militar y abrir fuego si era preciso. Parece que la v&#x00E1;lida es la segunda (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 42-44).</p>

			<p>Un efecto importante de la escalada de la violencia fue que el PCF se situ&#x00F3; contra la represi&#x00F3;n, dej&#x00F3; de hablar contra los izquierdistas y se ali&#x00F3; con el movimiento. Uno de los grandes sindicatos, la CFDT (<italic>Conf&#x00E9;d&#x00E9;ration fran&#x00E7;aise d&#x00E9;mocratique du travail</italic>, antiguo sindicato cat&#x00F3;lico vinculado al izquierdismo no comunista) se aline&#x00F3; con los estudiantes: comenzaba el movimiento social. La CGT comunista, aunque no se mostraba ya opuesta, manten&#x00ED;a las distancias.</p>

			<p>En esa divisoria de decisi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica se produjo el regreso de Pompidou de su viaje. Lleg&#x00F3; con ideas propias y nuevas, de conciliaci&#x00F3;n: era partidario de reabrir la Sorbona, liberar a los detenidos, retirar la polic&#x00ED;a y recuperar as&#x00ED; la iniciativa. De Gaulle, aunque poco convencido de la eficacia de las medidas, le concedi&#x00F3; autonom&#x00ED;a para ejecutarlas, algo que lamentar&#x00E1; m&#x00E1;s tarde. No tuvo mucho m&#x00E1;s remedio, la alternativa era la dimisi&#x00F3;n del jefe del ejecutivo. El dilema era estrat&#x00E9;gico: Pompidou estaba convencido de que el enfrentamiento entre comunistas e izquierdistas dejaba a salvo el sistema, mientras que de Gaulle pensaba que tal frontera pod&#x00ED;a borrarse si el estado segu&#x00ED;a sin dejar sentir su presencia de modo eficaz.</p>

			<p>El deslizamiento por la pendiente de la complicaci&#x00F3;n y la radicalizaci&#x00F3;n continu&#x00F3; con la manifestaci&#x00F3;n del d&#x00ED;a 13 en la que por primera vez se escucharon gritos contra de Gaulle: el «<italic>dix ans, &#x00E7;a suffit!</italic>», nacido en c&#x00ED;rculos de la oposici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, llegaba a la calle. Era el s&#x00ED;ntoma de una r&#x00E1;pida conexi&#x00F3;n entre la pol&#x00ED;tica y la revuelta, y en un momento simb&#x00F3;licamente muy inoportuno: en el d&#x00E9;cimo aniversario del 13 de mayo de 1958 que hab&#x00ED;a marcado el retorno al poder del general. De Gaulle lleg&#x00F3; a pensar si todo esto no ten&#x00ED;a que ver con su pol&#x00ED;tica hacia el este. Ten&#x00ED;a previsto un viaje a Ruman&#x00ED;a, donde apoyar&#x00ED;a la pol&#x00ED;tica de Ceaucescu, que aparec&#x00ED;a como un ejemplo de criterio aut&#x00F3;nomo frente a Mosc&#x00FA;: ¿deb&#x00ED;a cerciorarse de si era ese el problema latente? En Checoslovaquia se estaban viviendo momentos dif&#x00ED;ciles en esos mismos d&#x00ED;as: la pol&#x00ED;tica de apertura de A. Dubceck hab&#x00ED;a sido motivo de serias advertencias por parte de Mosc&#x00FA; y de movimiento de tropas del Pacto de Varsovia para unas maniobras militares en la frontera del pa&#x00ED;s. Pompidou, por su parte, se preguntaba si no ser&#x00ED;a la conferencia sobre Vietnam lo que se intentaba sabotear. Mientras el gobierno se debat&#x00ED;a en la duda sobre qu&#x00E9; hacer, el desorden segu&#x00ED;a ganando la calle. La esperanza de los gobernantes era que esa actitud an&#x00E1;rquica terminara por cansar a la opini&#x00F3;n, la alarmara, y la empujara a apoyar las posturas gubernamentales. Con esa esperanza, tras dudarlo mucho, el Presidente de la Rep&#x00FA;blica hizo caso a su gobierno y emprendi&#x00F3; el d&#x00ED;a 14 su viaje a Ruman&#x00ED;a.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S2.2">
			<title>La crisis social</title>

			<p>Pero no lleg&#x00F3; un cambio de viento favorable al gobierno, sino lo contrario. La crisis estudiantil se transmiti&#x00F3; a trav&#x00E9;s de los sindicatos al tejido social y se declararon huelgas que el d&#x00ED;a 16 sumaban ya 600.000 participantes. Pompidou segu&#x00ED;a convencido de que no era se&#x00F1;al de que el PCF estuviera iniciando su asalto al poder, estaban, sencillamente, dejando ver su fuerza frente a la exhibici&#x00F3;n neoizquierdista en el &#x00E1;mbito universitario. De Gaulle, mientras tanto, hablaba en Ruman&#x00ED;a con su ministro de Exteriores, Couve de Mourville, de la crisis de civilizaci&#x00F3;n que evidenciaban los hechos: hab&#x00ED;a que emprender reformas de calado, y pronto. Su propuesta era impulsar nuevas formas de participaci&#x00F3;n, social y pol&#x00ED;tica, ese ser&#x00ED;a su nuevo horizonte. Otra paradoja m&#x00E1;s de estos d&#x00ED;as fue que mientras de Gaulle era aclamado por los obreros de un pa&#x00ED;s comunista, el gran sindicato comunista, la CGT, confirmaba su viraje en Francia para sumarse al movimiento huelgu&#x00ED;stico: ese fue, declar&#x00F3; luego Pompidou, el momento en que comenz&#x00F3; a inquietarse seriamente ante los acontecimientos (Alexandre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1969</xref>, p. 84). Pesaba en esa inquietud que la postura de la CGT significaba que el gobierno ya no pod&#x00ED;a contar con la televisi&#x00F3;n como un instrumento d&#x00F3;cil, controlada como estaba, mayoritariamente, por los comunistas. Hab&#x00ED;a tambi&#x00E9;n motivos para la confianza: dentro del PCF las consignas eran por el momento mantener un tono reivindicativo, pero no revolucionario. Pero la situaci&#x00F3;n era ya explosiva. Varios ministros insist&#x00ED;an en pedir el regreso del Presidente desde Ruman&#x00ED;a, que terminaron por conseguir.</p>

			<p>El d&#x00ED;a 18 de Gaulle regres&#x00F3; a Par&#x00ED;s. Volv&#x00ED;a convencido de que los comunistas hab&#x00ED;an cambiado de orientaci&#x00F3;n y que estaba ante una batalla totalmente diferente. Sus ministros recordar&#x00E1;n la furia con que les reproch&#x00F3; su actitud: «Basta que de Gaulle se vaya, y se hunde todo», es como si no supieran gobernar. Ese d&#x00ED;a de Gaulle volvi&#x00F3; a utilizar un vocablo en desuso para referirse a lo que &#x00E9;l consideraba desorden y caos insufribles y repugnantes: «<italic>La reforme oui</italic>, <italic>la chienlit, non !</italic>». La reforma s&#x00ED;, el pandemonio, no<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Reproch&#x00F3; a Pompidou su actitud apaciguadora, que solo hab&#x00ED;a empeorado las cosas, se neg&#x00F3; a aceptar su dimisi&#x00F3;n y le habl&#x00F3; de su proyecto de plantear un refer&#x00E9;ndum sobre la participaci&#x00F3;n en las empresas y en la universidad, la primera piedra de su nuevo plan de reformas. Resumi&#x00F3; sus instrucciones al ejecutivo con un contundente «¡Se acab&#x00F3; el recreo!» y les anunci&#x00F3; que el d&#x00ED;a 24 se dirigir&#x00ED;a al pa&#x00ED;s en un mensaje televisado (Lacouture, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1986</xref>, pp. 681-682).</p>

			<p>Mientras &#x00E9;l se enfrascaba en la preparaci&#x00F3;n del mensaje sobre la participaci&#x00F3;n, dio v&#x00ED;a libre al gobierno para abrir negociaciones con los sindicatos. Lo hicieron por medio de un joven ministro que hab&#x00ED;a militado en el comunismo y conservaba importantes contactos: Jaques Chirac. El general no cre&#x00ED;a que fuera una v&#x00ED;a de soluci&#x00F3;n, pensaba que conducir&#x00ED;a a un «Munich econ&#x00F3;mico» mientras dejaba intacta la cuesti&#x00F3;n de fondo. El 19 y el 20 de mayo la situaci&#x00F3;n sigui&#x00F3; empeorando. De Gaulle ley&#x00F3; los despachos de la agencia oficial de noticias china que exaltaban el movimiento estudiantil y su filiaci&#x00F3;n mao&#x00ED;sta: de modo que no hab&#x00ED;a servido de nada haber sido el primero entre los grandes en abrirles la puerta de la diplomacia. No obstante, su gran temor segu&#x00ED;a siendo que el PCF estuviera preparando un asalto al poder, algo que las fuentes sovi&#x00E9;ticas hasta ahora disponibles parecen desmentir. M&#x00E1;s bien daba la impresi&#x00F3;n de que prefer&#x00ED;an esperar, constatar hasta d&#x00F3;nde resist&#x00ED;a el gobierno, y prepararse para conformar uno alternativo de amplio espectro que luego pudieran controlar en solitario (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 78-84). La confusi&#x00F3;n al respecto creci&#x00F3; en los d&#x00ED;as siguientes: el gobierno super&#x00F3; una moci&#x00F3;n de censura mientras negociaba en secreto con los comunistas, sin tener claro qu&#x00E9; pretend&#x00ED;an finalmente. La prensa china llenaba de elogios a los «izquierdistas» desmarcados del PCF, mao&#x00ED;stas, trotskistas o anarquistas de la <italic>F&#x00E9;d&#x00E9;ration de la gauche</italic>, mientras que la sovi&#x00E9;tica segu&#x00ED;a la crisis a trav&#x00E9;s de las declaraciones de l&#x00ED;deres del PCF y la CGT o de discursos oficiales, pero se mostraba claramente enfrentada a los «izquierdistas», jaleados por los chinos, que les acusaban de «revisionistas» (Smirnov, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2006</xref>, pp. 173-175). Pero los signos eran inquietantes. Los grafitis denunciaban ahora a de Gaulle como responsable de los males: «<italic>la chienlit c’est lui !</italic>», es &#x00E9;l quien causa estragos. Era una nueva orientaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del movimiento. Mientras tanto, la URSS concentraba tropas del Pacto de Varsovia en la frontera checoslovaca en un episodio m&#x00E1;s de esa crisis paralela a la que de Gaulle no dejaba de mirar.</p>

			</sec>
			
			<sec id="S2.3">
			<title>El dilema pol&#x00ED;tico</title>

			<p>Se lleg&#x00F3; as&#x00ED; al 24 de mayo con diez millones de huelguistas y la esperanza del gobierno puesta en la alocuci&#x00F3;n televisiva de de Gaulle. Fue un fracaso. No funcion&#x00F3; y, lo que es peor, aliment&#x00F3; la idea de una revuelta pol&#x00ED;tica contra &#x00E9;l y «su r&#x00E9;gimen». La crisis estudiantil que se hab&#x00ED;a vuelto social era ahora claramente pol&#x00ED;tica. El refer&#x00E9;ndum se despreci&#x00F3;. Ni siquiera los gaullistas entend&#x00ED;an qu&#x00E9; sentido ten&#x00ED;a plantearlo en ese momento; y su amenaza de irse fue recibida con c&#x00E1;nticos de los estudiantes dici&#x00E9;ndole adi&#x00F3;s. Quien tantas veces hab&#x00ED;a conseguido gobernar con la palabra, reconoci&#x00F3; que se hab&#x00ED;a equivocado: hab&#x00ED;a sido una salida de pata de banco («<italic>J’ai mis &#x00E0; cot&#x00E9; de la plaque</italic>») y la situaci&#x00F3;n no hab&#x00ED;a por d&#x00F3;nde agarrarla («<italic>insaisissable</italic>»). Pens&#x00F3; en marcharse. Lo detuvo Pompidou en una reuni&#x00F3;n de madrugada, llam&#x00E1;ndole a continuar en la tarea y a confiar en los acuerdos que se estaban negociando. Pero para de Gaulle los cuatro d&#x00ED;as siguientes fueron de ca&#x00ED;da en picado: entendi&#x00F3; claramente que era &#x00E9;l quien estaba en cuesti&#x00F3;n ahora, con todo lo que eso significaba.</p>

			<p>La oposici&#x00F3;n lo entendi&#x00F3; as&#x00ED; tambi&#x00E9;n. Un mitin gigante convocado en Charl&#x00E9;ty el 26 pareci&#x00F3; dise&#x00F1;ar un gobierno alternativo con Mend&#x00E8;s France y Mitterrand que preconizar&#x00ED;a una revoluci&#x00F3;n sin comunistas, algo que estos no pod&#x00ED;an consentir. Eso repercuti&#x00F3; en las negociaciones que en esos mismos d&#x00ED;as manten&#x00ED;a la CGT en Grenelle con el gobierno. El 27 se alcanz&#x00F3; un acuerdo <italic>in extremis. </italic>Result&#x00F3; ser demasiado tarde: no consiguieron que las asambleas obreras, que se hab&#x00ED;an comprometido ya con la reivindicaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, lo aceptaran. La v&#x00ED;a de la negociaci&#x00F3;n de Pompidou fracasaba, pues, tambi&#x00E9;n. Enfrente, la prioridad pol&#x00ED;tica impulsada por los «izquierdistas» estaba ganando la partida a los comunistas. Eso les oblig&#x00F3; a cambiar de t&#x00E1;ctica, a admitir alinearse con la reivindicaci&#x00F3;n de un «gobierno popular» en el que participar&#x00ED;an con otros grupos pol&#x00ED;ticos. Para entonces todo indicaba que, definitivamente, los comunistas quer&#x00ED;an ponerse a los mandos de un proceso pol&#x00ED;tico que parec&#x00ED;a imparable (Peyrefitte, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2002</xref>, p. 1760). Dentro del PCF no hab&#x00ED;a acuerdo sobre el procedimiento. Si entend&#x00ED;an que no era la hora de la revoluci&#x00F3;n, s&#x00ED; parec&#x00ED;a la de la toma del poder, porque este se estaba hundiendo y solo era cosa de recogerlo. Convocaron, pues, una manifestaci&#x00F3;n para el d&#x00ED;a 29 con el lema «<italic>Gouvernement populaire</italic>», tratando de adelantarse a que Mitterrand se hiciera con la presidencia de la Rep&#x00FA;blica como hab&#x00ED;a ofrecido. Entre los gaullistas cund&#x00ED;a el des&#x00E1;nimo, y dentro del gobierno tambi&#x00E9;n: ni siquiera pod&#x00ED;an garantizar las comunicaciones internas en el ministerio del Interior. Se prepararon incluso operaciones para sacar al gobierno de Par&#x00ED;s, como en 1871 o 1940. Un nuevo desastre parec&#x00ED;a cernirse fatalmente sobre Francia.</p>

			</sec>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>LAS SALIDAS</title>

			<p>Los sucesos de los &#x00FA;ltimos d&#x00ED;as de mayo del 68 tienen como gran protagonista, inesperadamente, a ese Charles de Gaulle que aparec&#x00ED;a sobrepasado por los acontecimientos el d&#x00ED;a 24. No es de extra&#x00F1;ar que la interpretaci&#x00F3;n resulte dif&#x00ED;cil. Primero, por la alta densidad de acontecimientos; segundo, porque contamos con versiones dif&#x00ED;ciles de compatibilizar, o incompatibles, para reconstruir los hechos, y tercero, porque da la impresi&#x00F3;n de que su principal protagonista busc&#x00F3; deliberadamente dejar poco claro qu&#x00E9; hab&#x00ED;a querido hacer.</p>

			<p>Recordemos esquem&#x00E1;ticamente lo sucedido. El 28 de mayo daba la impresi&#x00F3;n de que los comunistas hab&#x00ED;an decidido tomar el poder: convocaron una manifestaci&#x00F3;n para el 29 que podr&#x00ED;a terminar con un asalto del El&#x00ED;seo. A primera hora del 29, de Gaulle suspendi&#x00F3; el consejo de ministros previsto para esa ma&#x00F1;ana, lo pospuso para la tarde del 30 e, inesperadamente, anunci&#x00F3; a un perplejo Pompidou que se marchaba a su casa en el campo en Colombey-les-deux-&#x00E9;glises. En realidad, sin comunicarlo a nadie, vol&#x00F3; hasta Baden-Baden donde se entrevist&#x00F3; con el general Massu, jefe de las tropas francesas estacionadas en Alemania. De all&#x00ED; volvi&#x00F3; a Colombey a media tarde. La noticia de su desaparici&#x00F3;n durante unas horas conmocion&#x00F3; a la c&#x00FA;pula del poder y se difundi&#x00F3; brevemente a trav&#x00E9;s de los medios de comunicaci&#x00F3;n. Desde Colombey de Gaulle llam&#x00F3; a Pompidou a las 18:30 y le confirm&#x00F3; la celebraci&#x00F3;n del consejo al d&#x00ED;a siguiente. Mientras tanto, se desarrollaba la manifestaci&#x00F3;n comunista, enormemente concurrida, que se disolvi&#x00F3; sin incidentes esa misma tarde poco despu&#x00E9;s de las 19:30. A primera hora del 30 de mayo de Gaulle volvi&#x00F3; a Par&#x00ED;s, presidi&#x00F3; el consejo de ministros e hizo saber que hablar&#x00ED;a por la radio. En su brev&#x00ED;sima alocuci&#x00F3;n anunci&#x00F3; que no iba a retirarse, que pospon&#x00ED;a la celebraci&#x00F3;n del refer&#x00E9;ndum, que disolv&#x00ED;a las c&#x00E1;maras y convocaba elecciones. Responsabiliz&#x00F3; del desaf&#x00ED;o a la Rep&#x00FA;blica a una amenaza dictatorial del comunismo totalitario, apoyada sobre la ambici&#x00F3;n y el odio de pol&#x00ED;ticos retirados. Esa misma tarde la manifestaci&#x00F3;n m&#x00E1;s grande de mayo de 1968 recorri&#x00F3; Par&#x00ED;s en apoyo del jefe del estado. A partir de ah&#x00ED; todo cambi&#x00F3;: las huelgas se debilitaron hasta desconvocarse, el movimiento estudiantil perdi&#x00F3; fuerza y en junio las elecciones dieron a los gaullistas la mayor&#x00ED;a parlamentaria m&#x00E1;s amplia de su historia.</p>

			<p>¿C&#x00F3;mo deben interpretarse los hechos? Hay una evidencia b&#x00E1;sica en la que coinciden todos los estudios: de Gaulle fue su gran protagonista, se transform&#x00F3; y transform&#x00F3; la situaci&#x00F3;n en 48 horas que resultaron cruciales. Lo dif&#x00ED;cil es interpretar c&#x00F3;mo lo hizo y por qu&#x00E9; el que hab&#x00ED;a fracasado tan estrepitosamente por televisi&#x00F3;n el 24 y parec&#x00ED;a perdido en los &#x00FA;ltimos cuatro d&#x00ED;as produjo un efecto tan diferente con su discurso radiof&#x00F3;nico del 30.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>LAS INTERPRETACIONES</title>

			<p>Las interpretaciones de los hechos est&#x00E1;n mediatizadas por sucesos posteriores, especialmente los resultados electorales de junio, el relevo del primer ministro Pompidou, la celebraci&#x00F3;n del refer&#x00E9;ndum el 27 de abril de 1969 y su resultado negativo, la retirada de de Gaulle esa misma medianoche y su fallecimiento el 9 de noviembre de 1970. A estos hechos inmediatos deben sumarse las revelaciones sobre lo sucedido en mayo del 68 por parte de los protagonistas que fueron haci&#x00E9;ndose p&#x00FA;blicas en a&#x00F1;os sucesivos. Las mencionaremos al mismo tiempo que presentamos las interpretaciones a que dieron lugar, que cabe resumir en seis grandes l&#x00ED;neas argumentales.</p>

			<p>La primera es la hip&#x00F3;tesis del desfallecimiento del jefe del estado que, abandonado por los pol&#x00ED;ticos, desorientado y falto de recursos, pens&#x00F3; en huir e incluso en volver a empezar la batalla del control del pa&#x00ED;s desde fuera de Par&#x00ED;s y de la propia Francia, como ya hab&#x00ED;a hecho en 1940. Solo cuando por boca del general Massu constat&#x00F3; que el Ej&#x00E9;rcito le apoyaba, decidi&#x00F3; regresar. El pueblo franc&#x00E9;s, cansado de desorden, le escuch&#x00F3;. La mayor&#x00ED;a silenciosa despert&#x00F3; en la manifestaci&#x00F3;n monstruo del d&#x00ED;a 30 y su voz tuvo eco en toda Francia, un eco que reson&#x00F3; pronto en la normalizaci&#x00F3;n de la vida del pa&#x00ED;s y a continuaci&#x00F3;n en las urnas.</p>

			<p>Esta explicaci&#x00F3;n, que predomin&#x00F3; en la d&#x00E9;cada posterior a los hechos en algunos sectores, fue contestada con contundencia por quien entonces era ayudante de campo de de Gaulle, el almirante Fran&#x00E7;ois Flohic, que acompa&#x00F1;&#x00F3; al matrimonio de Gaulle en su viaje a Baden-Baden y Colombey ese 29 de mayo de 1968, y public&#x00F3; en 1979 <italic>Souvenirs d’outre-Gaulle</italic>. Ah&#x00ED; testimonia que el general no era en absoluto un hombre desorientado o perdido ese d&#x00ED;a: dio instrucciones muy precisas con un control de s&#x00ED; mismo evidente en todo momento. Flohic supone que tuvo una tentaci&#x00F3;n de retirarse a la que en el fondo nunca tuvo intenci&#x00F3;n de ceder. Al contrario, ante el peligro de la disoluci&#x00F3;n del poder realiz&#x00F3; «la maniobra antisubversiva por excelencia, colocando sutilmente [al pa&#x00ED;s] ante el vac&#x00ED;o de su desaparici&#x00F3;n» (Flohic, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1979</xref>, p. 184). El yerno del general de Gaulle, el general Alain de Boissieu, abund&#x00F3; en esta explicaci&#x00F3;n en sus memorias, en las que califica de maniobra t&#x00E1;ctica magistral el movimiento de ese d&#x00ED;a (Boissieu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1990</xref>, p. 193). Esta hip&#x00F3;tesis tiene un grave inconveniente para sostenerse: la noticia de que de Gaulle estaba en paradero desconocido lleg&#x00F3; a la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica cuando la radio, a las 17:34, dio la noticia de que no estaba –o no era seguro que estuviera– en Colombey. Menos de una hora m&#x00E1;s tarde, a las 18:23 anunciaron que hab&#x00ED;a llegado con su mujer a su domicilio en el campo (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 344-348). Por tanto, es dif&#x00ED;cil pensar que hubo lugar para que la noticia se difundiera mucho, ni que creara una sensaci&#x00F3;n de vac&#x00ED;o que sacudiera los &#x00E1;nimos y fuese causa de un cambio tan intenso. En todo caso, la maniobra de desconcierto y de colocaci&#x00F3;n frente al vac&#x00ED;o tendr&#x00ED;a entonces por p&#x00FA;blico destinatario los colaboradores inmediatos del general: el gobierno de Francia. Ser&#x00ED;an los pol&#x00ED;ticos los que habr&#x00ED;a querido sacudir con su actitud, y especialmente al primer ministro Pompidou. En cuanto al recurso al ej&#x00E9;rcito, de Boissieu suaviza tal posibilidad hasta hacerla pr&#x00E1;cticamente irrelevante frente a la explicaci&#x00F3;n del golpe de efecto. </p>

			<p>Esta hip&#x00F3;tesis heroica y maquiav&#x00E9;lica, que cifraba en el poder de escenificaci&#x00F3;n de de Gaulle la resoluci&#x00F3;n del problema no dejaba en buen lugar a su entorno, que deb&#x00ED;a cargar con todas las culpas de los desgobiernos de mayo. No es casual que en 1982 los herederos de Pompidou, fallecido en 1974, decidieran publicar sus memorias, con el significativo t&#x00ED;tulo de <italic>Pour r&#x00E9;tablir une verit&#x00E9;</italic>. El autor rompe tambi&#x00E9;n con la versi&#x00F3;n oficial del recurso a las legiones. Promueve otra visi&#x00F3;n menos favorable a de Gaulle y regresa a la tesis del desfallecimiento, limitado ahora al 29 de mayo. Ser&#x00ED;a un episodio m&#x00E1;s en la historia de un hombre ciclot&#x00ED;mico, un momento m&#x00E1;s de los varios que conoci&#x00F3; Pompidou en que de Gaulle se sent&#x00ED;a tentado por la dimisi&#x00F3;n (Pompidou, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1982</xref>, p. 192). Las confidencias del propio de Gaulle con &#x00E9;l en esos d&#x00ED;as, en efecto, apuntaban en ese sentido: hab&#x00ED;a aparecido ante &#x00E9;l como un hombre cansado que ya no sabe qu&#x00E9; hacer, que incluso parece actuar falto de orientaci&#x00F3;n y comete la imprudencia de abandonar su puesto al frente del pa&#x00ED;s en un momento de m&#x00E1;ximo peligro.</p>

			<p>La argumentaci&#x00F3;n de Pompidou sobre el hundimiento del d&#x00ED;a 29 se complement&#x00F3; y reforz&#x00F3; con el informe de Massu, que permaneci&#x00F3; secreto durante quince a&#x00F1;os. No lo public&#x00F3; hasta que aparecieron las memorias de Pompidou. La primera entrevista concedida por Massu a la prensa sobre el asunto data de 1982 y el contenido de su libro de recuerdos publicado al a&#x00F1;o siguiente ayuda a entender la interpretaci&#x00F3;n de Pompidou. Massu interpret&#x00F3; que de Gaulle hab&#x00ED;a venido a verle descorazonado y pr&#x00E1;cticamente decidido a retirarse. Su charla con &#x00E9;l le habr&#x00ED;a ayudado a recapacitar y a volver a su puesto al frente de Francia.</p>

			<p>No obstante, lo m&#x00E1;s d&#x00E9;bil en esta interpretaci&#x00F3;n de un de Gaulle hundido es la tesis del recurso al ej&#x00E9;rcito como fortaleza en la que cimentar una reacci&#x00F3;n frente a la debilidad de la pol&#x00ED;tica. Adem&#x00E1;s de que entra en contradicci&#x00F3;n con la ejecutoria pol&#x00ED;tica del general y numerosos escritos y declaraciones suyas, consta que de Gaulle ni siquiera pregunt&#x00F3; a Massu por este asunto, como este mismo subraya en su libro en respuesta a las tesis de Boissieu. Y hay todav&#x00ED;a m&#x00E1;s: a las 8 de la ma&#x00F1;ana del d&#x00ED;a 29, el general hab&#x00ED;a convocado al general Andr&#x00E9; Lalande, su jefe de estado mayor particular y le hab&#x00ED;a encargado una doble tarea: primera, que fuera a ver a Massu y a otros dos generales al frente de regiones militares para preguntarles si intervendr&#x00ED;an con sus tropas para mantener el orden; segunda, que de paso se llevara a Baden-Baden en el avi&#x00F3;n a la familia de su hijo, que no pod&#x00ED;a viajar por falta de medios de transporte a causa de la huelga. Cuando de Gaulle, repentinamente, dej&#x00F3; Baden-Baden, tras cerca de una hora de conversaci&#x00F3;n con Massu en la que no habl&#x00F3; de este tema con &#x00E9;l, el general Lalande, que hab&#x00ED;a llegado a la base, se reuni&#x00F3; con Massu para tratar del encargo recibido por de Gaulle. Fuera lo que fuera lo que de Gaulle buscaba de Massu, si buscaba algo, no era conocer su disposici&#x00F3;n a marchar sobre Par&#x00ED;s en caso de que se lo pidiera.</p>

			<p>Las revelaciones de esta tercera hip&#x00F3;tesis cuestionaban seriamente la versi&#x00F3;n oficial gaullista establecida por Flohic y de Boissieu. El intento de recomposici&#x00F3;n de la interpretaci&#x00F3;n del 29 y 30 de mayo lleg&#x00F3; con un art&#x00ED;culo del jurista Fran&#x00E7;ois Goguel en la revista <italic>Espoir</italic>, del Institut Charles de Gaulle, en 1984. Es significativo que ese mismo art&#x00ED;culo se haya publicado de nuevo en la misma revista en el monogr&#x00E1;fico sobre mayo del 68 aparecido en abril de 1998 en el trig&#x00E9;simo aniversario de los hechos con una nota que indica: «La Redacci&#x00F3;n se ha permitido republicar este texto fundamental de Fran&#x00E7;ois Goguel aparecido en su n&#x00FA;mero de marzo de 1984» (VV.AA., <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1998</xref>, p. 87). El trabajo est&#x00E1; construido sobre nuevos testimonios de protagonistas de los hechos y colaboradores de de Gaulle que ayudan a precisar lo sucedido y su significado. De Gaulle hab&#x00ED;a encargado a su yerno de Boissieu que convocara a Massu en Alsacia, pero de Boissieu fue incapaz de contactar con Massu y ante la falta de noticias, cuando los helic&#x00F3;pteros se detuvieron a repostar, de Gaulle opt&#x00F3; por seguir camino para visitar a Massu en su propia residencia. La finalidad del presidente habr&#x00ED;a sido escenificar el apocalipsis ante el militar para hacerle reaccionar, pr&#x00E1;ctica, por otra parte, habitual en de Gaulle. Massu se habr&#x00ED;a cre&#x00ED;do la representaci&#x00F3;n sin percibir segundas intenciones, y habr&#x00ED;a deducido que su contraargumentaci&#x00F3;n hab&#x00ED;a servido para restablecer la confianza del estadista. Pero, apunta Goguel, esto es dif&#x00ED;cilmente cre&#x00ED;ble a poco que se sepa del l&#x00ED;der de la Francia libre. La explicaci&#x00F3;n que sugiere el autor es la siguiente: lo que realmente habr&#x00ED;a buscado mediante ese encuentro era impresionar a la opini&#x00F3;n. La salida de Par&#x00ED;s era un medio para empujar a que la opini&#x00F3;n se rehiciera: que dos hombres tan distintos, que solo ten&#x00ED;an en com&#x00FA;n la devoci&#x00F3;n por Francia, aparecieran unidos en un momento cr&#x00ED;tico, ser&#x00ED;a suficiente para remover los esp&#x00ED;ritus. La nueva explicaci&#x00F3;n ser&#x00ED;a que de Gaulle habr&#x00ED;a buscado la asociaci&#x00F3;n de dos nombres, el suyo y el de Massu, para impresionar a la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica, pero solo para impresionar, no para intervenir militarmente, ni siquiera en hip&#x00F3;tesis. Massu habr&#x00ED;a realizado el papel que de Gaulle esperaba de &#x00E9;l, algo por lo que de Gaulle le deb&#x00ED;a sincero agradecimiento y raz&#x00F3;n por la cual nunca habr&#x00ED;a hecho p&#x00FA;blica la verdadera intenci&#x00F3;n del viaje: no quer&#x00ED;a hacerle quedar como un puro comparsa, enga&#x00F1;ado, adem&#x00E1;s. Aquella entrevista habr&#x00ED;a quedado ligada afectivamente al d&#x00ED;a en que se reh&#x00ED;zo tras cuatro de incertidumbre. En cuanto a la confidencia de de Gaulle a Pompidou de que hab&#x00ED;a tenido un desfallecimiento, Goguel sostiene que el primer ministro le malinterpret&#x00F3;: de Gaulle estar&#x00ED;a hablando de los d&#x00ED;as de dudas, pero no del viaje del 29, cuando ya est&#x00E1; ejecutando su plan de salida de la crisis.</p>

			<p>La hip&#x00F3;tesis a&#x00F1;ade matices y precisiones interesantes, pero de nuevo le falta solidez en un punto esencial: esa asociaci&#x00F3;n de nombres no se produjo. Nadie habl&#x00F3; de ella el d&#x00ED;a 29. Solo <italic>L’Aurore</italic> mencion&#x00F3; a Massu el 30 de mayo. Es m&#x00E1;s, oficialmente el encuentro fue desmentido el 31 de mayo. La noticia del encuentro lleg&#x00F3; desde el extranjero, del enviado especial permanente que <italic>Le Figaro</italic> ten&#x00ED;a en Bonn, y puede afirmarse que en realidad solo fue conocida por poca gente el d&#x00ED;a 30, despu&#x00E9;s de que la manifestaci&#x00F3;n de apoyo a de Gaulle hubiera terminado. Y lo que es m&#x00E1;s importante, de Gaulle orden&#x00F3; ocultarla (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 510 y ss.). As&#x00ED; las cosas, es dif&#x00ED;cil sostener que fuera la maniobra con que pretendi&#x00F3; movilizar la opini&#x00F3;n.</p>

			<p>Una quinta versi&#x00F3;n de los hechos se desprender&#x00ED;a de lo revelado por Philippe de Gaulle, que en 1983 declar&#x00F3; ser el &#x00FA;nico que ten&#x00ED;a las claves para explicar la escapada a Baden-Baden. En su segundo tomo de memorias la explicaci&#x00F3;n que aporta est&#x00E1; en la l&#x00ED;nea con la argumentaci&#x00F3;n de Goguel, aunque a&#x00F1;ade precisiones interesantes (De Gaulle, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2000</xref>, pp. 190-215). Habr&#x00ED;a sido &#x00E9;l mismo quien sugiri&#x00F3; el d&#x00ED;a 26 a su padre que se alejara de Par&#x00ED;s y amenazara con marcharse. Su consejo fue que marchara a Brest donde podr&#x00ED;a embarcar en un crucero con todos los medios para desplazarse y comunicarse. Su padre le contest&#x00F3; que prefer&#x00ED;a irse a Colombey, a lo que al hijo protest&#x00F3; que parecer&#x00ED;a que se iba a descansar como cualquier fin de semana. El general le sugiri&#x00F3; entonces que, ya que &#x00E9;l deb&#x00ED;a someterse a un tratamiento termal y ten&#x00ED;a problemas con el lugar al que quer&#x00ED;a acudir, que se fuera a Baden, a casa de Massu, donde podr&#x00ED;a seguir tratamiento y que llevara con &#x00E9;l a su familia: as&#x00ED; alejados de Par&#x00ED;s se evitar&#x00ED;a una molesta posibilidad de toma de rehenes. El almirante dice haberse percatado en ese momento de que estaba ante una maniobra del estilo de las que su padre recomienda en su obra <italic>Le fil de l’&#x00E9;p&#x00E9;e</italic>: el jefe debe cubrir de misterio sus intenciones, con astucia y, si es preciso, bajo un velo de enga&#x00F1;o. El general aprovechar&#x00ED;a para entrevistarse con Massu en Estrasburgo u otro lugar a mitad de camino entre Colombey y Baden. Por tanto, confirma que no hab&#x00ED;a intenci&#x00F3;n de ir hasta Baden si Boissieu hubiera conseguido concertar un encuentro en otro lugar. Y tambi&#x00E9;n que su padre no estaba sin recursos en esos momentos, sino que lamentaba no haber sabido prever la deriva de los acontecimientos y haberse dejado superar por ellos en velocidad. Ese ser&#x00ED;a el contenido del “desfallecimiento” del que habl&#x00F3; a algunos colaboradores. En esos momentos lo que buscaba era &#x00FA;nicamente generar una sacudida que despertara a la opini&#x00F3;n. De nuevo el problema est&#x00E1; en explicar por qu&#x00E9; no busc&#x00F3; dar publicidad al hecho sino lo contrario.</p>

			<p>Finalmente tenemos la versi&#x00F3;n de Henri-Christian Giraud, expuesta en su obra <italic>L’accord secret de Baden-Baden</italic>, publicada en 2008. Giraud, periodista y escritor, se ha especializado en las relaciones entre de Gaulle y los comunistas, y es ese conocimiento el que le pone sobre la pista de otra posible explicaci&#x00F3;n. Gaullismo y comunismo eran dos soportes necesarios de la Vª Rep&#x00FA;blica, los dos &#x00FA;nicos elementos esenciales de la pol&#x00ED;tica francesa, seg&#x00FA;n expres&#x00F3; alguna vez Andr&#x00E9; Malraux. De Gaulle hab&#x00ED;a acudido en busca de apoyo de la URSS muy pronto, en 1941, y lo hab&#x00ED;a obtenido. Estaba convencido de que Rusia era la esencia de la superpotencia, a la que llamaba as&#x00ED; y no Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica, con una pertinacia llamativa. Su af&#x00E1;n de mostrar independencia respecto a los Estados Unidos, seg&#x00FA;n el autor, no era m&#x00E1;s que una m&#x00E1;scara de su preferencia por los rusos. Esas convicciones no eran ning&#x00FA;n misterio para los sovi&#x00E9;ticos que valoraban muy positivamente la postura del general franc&#x00E9;s, y le correspond&#x00ED;an con gestos de proximidad. La culminaci&#x00F3;n hab&#x00ED;a sido su viaje a la URSS en 1966. Los contactos entre de Gaulle y los sovi&#x00E9;ticos estuvieron encauzados frecuentemente a trav&#x00E9;s de Yuri Dubinin, primero traductor y luego miembro del cuerpo diplom&#x00E1;tico en Par&#x00ED;s, que despu&#x00E9;s ser&#x00ED;a embajador en Madrid (1978-1986), Washington (1986-1990), Par&#x00ED;s (1990-1991) y viceministro de exteriores de Rusia. Exist&#x00ED;a un entendimiento t&#x00E1;ctico entre de Gaulle y Mosc&#x00FA; que hac&#x00ED;a que el general pudiera contar con la garant&#x00ED;a de que los comunistas ser&#x00ED;an una oposici&#x00F3;n leal, que no promover&#x00ED;an la ruptura del sistema. A cambio se les dejaba dominar el &#x00E1;mbito cultural franc&#x00E9;s y tener un partido y un sindicato que eran se&#x00F1;ores indiscutibles de la izquierda y gobernantes de barriadas enteras. Los sucesos de mayo del 68 inquietaron pol&#x00ED;ticamente a de Gaulle en el momento en que tuvo la impresi&#x00F3;n de que los comunistas pod&#x00ED;an haber cambiado de postura. Su miedo proced&#x00ED;a de las dudas que ten&#x00ED;a sobre c&#x00F3;mo aceptaba la URSS su pol&#x00ED;tica hacia el este de Europa (hemos mencionado el caso de Ruman&#x00ED;a), en la que favorec&#x00ED;a los criterios «independientes» de los distintos pa&#x00ED;ses del otro lado del tel&#x00F3;n de acero. Los sucesos de Checoslovaquia, que discurrieron en paralelo a la crisis de mayo franc&#x00E9;s y terminaron con una intervenci&#x00F3;n militar sovi&#x00E9;tica, fueron un elemento a&#x00F1;adido a ese temor. De Gaulle no cre&#x00ED;a posible que los grupos anarquistas o izquierdistas radicales de estudiantes fueran a poner en peligro el sistema. Ni siquiera temi&#x00F3; cuando se aproximaron a la izquierda no comunista. Pero s&#x00ED; lo hizo cuando entendi&#x00F3; que los comunistas hab&#x00ED;an cambiado de postura y estaban dispuestos a romper su pacto no escrito, y eso ser&#x00ED;a lo sucedido a partir del 24 de mayo. Si hab&#x00ED;a habido un cambio tan trascendente en las intenciones sovi&#x00E9;ticas, hab&#x00ED;a que dise&#x00F1;ar una respuesta totalmente diferente de la contemplada hasta entonces, porque se estaba ante una crisis que afectaba al n&#x00FA;cleo del sistema. De todo esto, uno de los secretos mejor guardados de la pol&#x00ED;tica del general, ni siquiera estaban al tanto expl&#x00ED;citamente algunos de sus ministros: ser&#x00ED;a un apartado que gestionaba &#x00E9;l personalmente sirvi&#x00E9;ndose de los medios que entend&#x00ED;a oportunos.</p>

			<p>El viaje a Baden se explicar&#x00ED;a como un medio para resolver esta duda, al mismo tiempo que como la preparaci&#x00F3;n de una respuesta abierta al abierto desaf&#x00ED;o planteado. Eso explicar&#x00ED;a muy bien la frase con que comenz&#x00F3; su alocuci&#x00F3;n del 30 de mayo: «Francesas, franceses, siendo yo depositario de la legalidad nacional y republicana, he considerado en las &#x00FA;ltimas veinticuatro horas todas las posibilidades, sin excepci&#x00F3;n, que me permitir&#x00ED;an mantenerla. He tomado mis decisiones» (Lacouture, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1986</xref>, p. 719). En efecto, deb&#x00ED;a estar preparado para un escenario totalmente nuevo, o pod&#x00ED;a confiar en una soluci&#x00F3;n dentro del que &#x00E9;l mismo hab&#x00ED;a levantado. En el primer caso la situaci&#x00F3;n ser&#x00ED;a muy dif&#x00ED;cil y exigir&#x00ED;a empezar desde cero y quiz&#x00E1; desde fuera de un poder arrancado de sus manos como consecuencia de la impericia de sus ministros y de su propia falta de agilidad para adelantarse a los acontecimientos, como &#x00E9;l mismo reconocer&#x00ED;a. Pero para responder a esa pregunta la clave era saber cu&#x00E1;l era la postura de Mosc&#x00FA;, ya que eso determinar&#x00ED;a la del PCF. Una respuesta la tendr&#x00ED;a cuando terminara la manifestaci&#x00F3;n del d&#x00ED;a 29: si terminaba en intento insurreccional y de toma del poder, Francia se enfrentaba a un episodio m&#x00E1;s de violencias revolucionarias de signo pol&#x00ED;tico. Eso no ocurrir&#x00ED;a si Mosc&#x00FA; no hab&#x00ED;a dado su <italic>placet</italic> a una toma del poder. Pero, desde luego, si lo hab&#x00ED;a dado, el problema exig&#x00ED;a considerar todas las posibilidades, desde la revoluci&#x00F3;n y el desplazamiento del tel&#x00F3;n de acero hacia el oeste, hasta una guerra abierta en Europa. Ese era el interrogante al que &#x00E9;l necesitaba responder.</p>

			<p>Su pregunta, supone Giraud, era suficientemente delicada como para que no pudiera ni formularse ni responderse por la v&#x00ED;a diplom&#x00E1;tica. Las informaciones que le llegaban de la embajada no dejaban ver apoyo a un movimiento insurreccional, ni tampoco el tenor de la prensa sovi&#x00E9;tica. Pero eso no era seguridad suficiente, sobre todo a partir del 24, cuando se vio el cambio de orientaci&#x00F3;n de la CGT que parec&#x00ED;a trasladar el del PCF. De Gaulle necesitaba algo m&#x00E1;s, e intuy&#x00F3; o conoci&#x00F3; que la respuesta le pod&#x00ED;a llegar por otro medio, todav&#x00ED;a m&#x00E1;s comprometido. El 28 de mayo se produjo la visita del comandante de las fuerzas sovi&#x00E9;ticas en Alemania oriental al puesto de mando de las francesas dirigidas por Massu en Baden-Baden, un hecho excepcional. De Gaulle habr&#x00ED;a intuido que el mensaje que Mosc&#x00FA; quisiera hacerle llegar no pod&#x00ED;a tener un sello m&#x00E1;s fiable que el del hombre que estaba al mando de las divisiones que ten&#x00ED;an por misi&#x00F3;n invadir la RFA, y Francia, si fuera el caso. Esa ser&#x00ED;a la informaci&#x00F3;n que buscaba encontrar en Massu, mediante entrevista en Estrasburgo, Baden, o donde fuera, pero directa. Le urg&#x00ED;a tener ese dato, pues su decisi&#x00F3;n depend&#x00ED;a de dos grandes factores: la postura de Mosc&#x00FA; y la del PCF. La segunda la tendr&#x00ED;a con el final de la manifestaci&#x00F3;n del 29, pero la primera decidi&#x00F3; buscarla directamente a trav&#x00E9;s de Massu. De Gaulle se cuid&#x00F3; mucho de cubrir con un velo de enga&#x00F1;o su maniobra, en esto Giraud toma nota de lo que indica Philippe de Gaulle. Dise&#x00F1;&#x00F3; para eso un plan minucioso que ejecut&#x00F3; a partir del d&#x00ED;a 27.</p>

			<p>El testimonio de uno de sus pr&#x00F3;ximos, Alain Peyrefitte, refuerza la tesis del plan minucioso. Peyrefitte, ministro de educaci&#x00F3;n, dimiti&#x00F3; el 27 a petici&#x00F3;n de Pompidou, que quer&#x00ED;a nombrar un mediador que reparara el conflicto con la Sorbona cuando cre&#x00ED;a que los acuerdos de Grenelle iban a funcionar. De Gaulle concedi&#x00F3; audiencia a Peyrefitte el d&#x00ED;a 29 a las 4 de la tarde. El 28 Bernard Tricot, secretario general de la presidencia, le comunic&#x00F3; que su audiencia se pospon&#x00ED;a al fin de semana, y le hizo llegar una carta manuscrita del general en la que este le reiteraba su amistad. Mientras todos los dem&#x00E1;s piensan que de Gaulle est&#x00E1; desorientado y sin recursos, Peyrefitte anota: «mi&#x00E9;rcoles 29, por la tarde, cuando me entero de que el general ha desparecido y que su primer ministro nada sabe de d&#x00F3;nde ha ido, no dudo que est&#x00E9; siguiendo un guion establecido en sus menores detalles. Desde el martes por la tarde, hab&#x00ED;a previsto “dar un golpe” que le mantendr&#x00ED;a ausente un d&#x00ED;a, quiz&#x00E1; dos; retrasar el consejo de ministros; no decir nada a nadie, ni a Pompidou ni a Tricot. Para m&#x00ED; es la se&#x00F1;al de que de Gaulle ha tomado los mandos. No tengo ning&#x00FA;n m&#x00E9;rito en descifrarlo: yo ten&#x00ED;a una clave que otros no ten&#x00ED;an» (Peyrefitte, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2002</xref>, p. 1766).</p>

			<p>Peyreffite conoc&#x00ED;a bien a de Gaulle, como demuestra su voluminosa y valiosa obra acerca de &#x00E9;l, y ten&#x00ED;a el dato de su nueva cita para el fin de semana, que indicaba a las claras para &#x00E9;l que el general sab&#x00ED;a d&#x00F3;nde estar&#x00ED;a para entonces. En la misma l&#x00ED;nea, de Boissieu recuerda haber visto el borrador de un discurso que de Gaulle preparaba (el del d&#x00ED;a 30) el d&#x00ED;a 29 a primera hora de la ma&#x00F1;ana, cuando acudi&#x00F3; a visitarle por indicaci&#x00F3;n suya para recibir instrucciones y encargos minuciosamente preparados (De Boissieu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1990</xref>, p. 192). Nada de incertidumbre ni de p&#x00E9;rdida del control, pues, en de Gaulle, aunque se hubiera empe&#x00F1;ado en varias entrevistas en dar la impresi&#x00F3;n de que eso era, justamente, lo que le pasaba. </p>

			<p>Podemos estar seguros de que ten&#x00ED;a un plan minuciosamente planeado y cuidadosamente ocultado y enmascarado. Giraud concluye que si quer&#x00ED;a ver a Massu era porque &#x00E9;l ten&#x00ED;a una informaci&#x00F3;n que le interesaba. Una de las confirmaciones m&#x00E1;s expl&#x00ED;citas de que hubo un mensaje de Mosc&#x00FA; respecto a la crisis francesa se encuentra en las <italic>Memorias</italic> del entonces ministro alem&#x00E1;n de exteriores, Billy Brandt: «El jefe de la misi&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica hizo saber al general Massu en Baden-Baden que Mosc&#x00FA; consideraba con benevolencia la salvaguardia del r&#x00E9;gimen» (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, p. 233).</p>

			<p>Como hemos se&#x00F1;alado, el 28 de mayo una delegaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica del m&#x00E1;s alto nivel militar, presidida por el mariscal Piotr Kochevoi, visit&#x00F3; a Massu en Baden-Baden. Kochevoi mandaba cinco ej&#x00E9;rcitos de cuatro divisiones cada uno, frente a las dos divisiones francesas. El sovi&#x00E9;tico, como recoge Massu en sus memorias, convers&#x00F3; a placer con &#x00E9;l, en primer lugar, de su desprecio por los alemanes, responsables de la muerte de veintisiete millones de sovi&#x00E9;ticos, a los que ve&#x00ED;a cada vez peores, y de su decisi&#x00F3;n de aplastarlos ante la menor provocaci&#x00F3;n. Lleg&#x00F3; a afirmar que «el pr&#x00F3;ximo teatro de guerra ser&#x00E1; Alemania occidental». Francia no deb&#x00ED;a equivocarse de aliado en la pr&#x00F3;xima guerra, advirti&#x00F3;. En la cena cambi&#x00F3; de tono inici&#x00E1;ndola con un brindis «por la amistad franco-sovi&#x00E9;tica» y por «el gran presidente Charles de Gaulle». Habl&#x00F3; de los acontecimientos de Par&#x00ED;s: «Kochevoi se asombra, se indigna del comportamiento de los estudiantes. “¡Hay que aplastarlos, aplastarlos!” dice —en ruso naturalmente— pero acompa&#x00F1;ando sus palabras de gestos que hacen in&#x00FA;til la traducci&#x00F3;n» (Massu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1983</xref>, pp. 35-37). Se despach&#x00F3; a gusto acerca de la estupidez juvenil que daba como hecho y tomaba como derecho todo lo que se hab&#x00ED;a conquistado para ellos, y pas&#x00F3; luego a exaltar la amistad franco-sovi&#x00E9;tica y lo excepcional del trato que de Gaulle hab&#x00ED;a recibido en su visita a la URSS. Cuando se empez&#x00F3; a fumar, le dijo a Massu que no tendr&#x00ED;a nada de raro que Par&#x00ED;s le tomara prestados algunos regimientos. No deb&#x00ED;a preocuparse: los rusos har&#x00ED;an como que no sab&#x00ED;an nada del debilitamiento de la guarnici&#x00F3;n francesa (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, p. 259). Y volvi&#x00F3; sobre la cuesti&#x00F3;n estudiantil: era cosa de los franceses, pero los sovi&#x00E9;ticos no comprend&#x00ED;an que hubieran permitido que se la jugaran una pandilla de anarquistas: «los habr&#x00ED;amos aplastado». Era dif&#x00ED;cil una mayor exhortaci&#x00F3;n a la firmeza del gobierno.</p>

			<p>Giraud supone que este mensaje es el que de Gaulle quer&#x00ED;a o&#x00ED;r de Massu. Desde luego, no le pregunt&#x00F3; algo as&#x00ED; directamente: escenific&#x00F3; ante &#x00E9;l un estado de &#x00E1;nimo cargado de preocupaci&#x00F3;n y en extremo abatido, y le dej&#x00F3; hablar. Cuando conoci&#x00F3; el contenido que le interesaba y pens&#x00F3; que la representaci&#x00F3;n hab&#x00ED;a sido satisfactoria, se levant&#x00F3; de pronto y anunci&#x00F3; que volv&#x00ED;a a Francia ante un asombrado y satisfecho Massu.</p>

			<p>Aterrizado ya en La Boisserie, esper&#x00F3; la siguiente informaci&#x00F3;n. El testigo en este caso fue Flohic. Tras llamar a Pompidou y a Tricot para informarles de su llegada a Colombey, de Gaulle dio un largo paseo campestre con su mujer, tranquilo y apaciguado, hablando de flores y &#x00E1;rboles. Contra su costumbre no se puso a trabajar al volver, sino que encendi&#x00F3; el televisor para ver las noticias de las 8. Se le notaba impaciente, y tras ver el telediario se produjo un cambio de humor espectacular. Flohic no lo anota, pero Giraud se&#x00F1;ala que ese telediario dio cuenta de la disoluci&#x00F3;n en la m&#x00E1;s absoluta tranquilidad de la gran manifestaci&#x00F3;n organizada por la CGT. Era el dato que le faltaba por conocer (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, p. 356). La discusi&#x00F3;n de c&#x00F3;mo las consignas m&#x00E1;s radicales se suavizaron a las dos horas de comenzar la manifestaci&#x00F3;n y por qu&#x00E9; termin&#x00F3; disolvi&#x00E9;ndose en la m&#x00E1;s absoluta tranquilidad sin asomo de movimiento insurreccional, ha llevado a varias interpretaciones. Giraud est&#x00E1; convencido de que la v&#x00E1;lida es la que pone en Mosc&#x00FA; el origen de la orden de suavizar la protesta y respetar el orden republicano: hac&#x00ED;a tiempo que el Kremlin hab&#x00ED;a decidido someter a las autoridades del PCF a los imperativos de la pol&#x00ED;tica exterior sovi&#x00E9;tica, en concreto a no perjudicar en nada la pol&#x00ED;tica gaullista que beneficiaba la estrategia sovi&#x00E9;tica de distensi&#x00F3;n este-oeste y de distanciamiento de Europa occidental de los Estados Unidos (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 357-360; Rey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1991</xref>, p. 51; Soutou, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2001</xref>, pp. 471-472).</p>

			<p>Gran parte de las acciones de de Gaulle en esos d&#x00ED;as tender&#x00ED;an a ocultar esta finalidad esencial de su viaje a Baden. Ah&#x00ED; habr&#x00ED;a volcado su genio como l&#x00ED;der capaz de llevar a efecto su designio y al mismo tiempo mantenerlo oculto. Para confirmar su hip&#x00F3;tesis, Giraud aporta varios argumentos m&#x00E1;s, entre los que cabe subrayar los siguientes: la conformidad de Mosc&#x00FA; y su entendimiento claro pero t&#x00E1;cito le permiti&#x00F3; cargar contra el comunismo en su discurso del d&#x00ED;a 30, y eso no impidi&#x00F3; que los m&#x00E1;s conocidos representantes del gaullismo de izquierdas acudieran a la embajada sovi&#x00E9;tica al terminar la manifestaci&#x00F3;n de apoyo a de Gaulle del d&#x00ED;a 30 para participar en una recepci&#x00F3;n de despedida de Dubinin (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 391-403). La respuesta del PCF fue en la pr&#x00E1;ctica extremadamente suave, aunque envuelta en ret&#x00F3;rica de denuncia. En el nuevo gobierno que se form&#x00F3; con Maurice Couve de Mourville el gaullismo de izquierda tom&#x00F3; el relevo, encarando reformas interiores, y marcando una pol&#x00ED;tica exterior dirigida en sus menores detalles por de Gaulle y todav&#x00ED;a m&#x00E1;s favorable a las posturas sovi&#x00E9;ticas y menos a las norteamericanas. Cuando se produjo la intervenci&#x00F3;n militar en Checoslovaquia el 21 de agosto, la reacci&#x00F3;n del presidente fue acordar con el ministro de exteriores, Michel Debr&#x00E9;, que desaprobar&#x00ED;an la acci&#x00F3;n y admitir&#x00ED;an que pod&#x00ED;a significar diferir la distensi&#x00F3;n, pero no renunciar a ella. De Gaulle, siempre tan sensible a denunciar los atentados contra la libertad, permaneci&#x00F3; llamativamente callado, y fue el responsable &#x00FA;ltimo de que Debr&#x00E9; acabara calificando la intervenci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica en Checoslovaquia de «<italic>incident de parcours</italic>», un contratiempo. La invasi&#x00F3;n de Checoslovaquia tuvo mayor efecto en el PCF, que se distanci&#x00F3; de Mosc&#x00FA; y abri&#x00F3; la puerta a un acuerdo con la izquierda, que en la postura de la Rep&#x00FA;blica Francesa en relaciones internacionales. Para Giraud no cabe duda del intercambio de favores que se adivina aqu&#x00ED; (Giraud, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>, pp. 450-479).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>El estudio de las actitudes y la actividad de Charles de Gaulle en mayo del 68 ha ocupado muchas p&#x00E1;ginas y no es abordable con detalle suficiente en las disponibles en un art&#x00ED;culo, pero lo que recogemos aqu&#x00ED; pensamos que sirve para percatarse de algunos hechos sin cuyo conocimiento no es posible comprender el mayo del 68 franc&#x00E9;s.</p>

			<p>Destaca, en primer t&#x00E9;rmino, la profunda visi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica del estadista franc&#x00E9;s. Su diagn&#x00F3;stico de que se trataba de una crisis de civilizaci&#x00F3;n que reclamaba reformas profundas ha sido confirmado en los a&#x00F1;os posteriores. Junto a esto, destaca su prudencia pol&#x00ED;tica al insistir en un criterio suyo recurrente: era preciso preservar la autoridad del estado, porque cualquier mal presente o futuro ser&#x00ED;a menor que los que traer&#x00ED;a consigo su hundimiento. El primer deber de los pol&#x00ED;ticos era este y apenas si consiguieron cumplir con &#x00E9;l en esas semanas. En tercer lugar, llama la atenci&#x00F3;n la importancia de la administraci&#x00F3;n de los tiempos en la decisi&#x00F3;n pol&#x00ED;tica. De Gaulle reconoce que su mayor error fue dejarse adelantar por los acontecimientos, y es justamente eso lo que debe rectificar con una nueva maniobra a partir del 28. Ah&#x00ED; justamente radica otro hecho relevante: la capacidad de rectificaci&#x00F3;n del general, su reconocimiento de los errores y fracasos –el d&#x00ED;a 24– y su b&#x00FA;squeda de nuevas soluciones –la maniobra del 29 y el discurso del 30. De otra parte, la forma en que de Gaulle cierra la crisis, la crisis pol&#x00ED;tica m&#x00E1;s urgente, manifiesta hasta qu&#x00E9; punto los elementos que &#x00E9;l ponderaba eran esenciales frente a los m&#x00E1;s aparentes que parecieron abrirse camino en las primeras semanas de la revuelta, aquellos que dieron su brillo al movimiento estudiantil y lo legitimaron ante la opini&#x00F3;n. No es dif&#x00ED;cil imaginar qu&#x00E9; consecuencias hubieran podido derivarse de la ausencia de un hombre como &#x00E9;l al frente de Francia en aquellos momentos, y qu&#x00E9; es lo esencial en pol&#x00ED;tica m&#x00E1;s all&#x00E1; de la ret&#x00F3;rica.</p>

			<p>Ciertamente hay numerosos aspectos que todav&#x00ED;a hoy distan de estar claros. Las tesis de Giraud, en tantos aspectos atractivas por su compatibilidad con los hechos y su capacidad de explicar lo que otras hip&#x00F3;tesis no explican, deber&#x00E1;n esperar la disponibilidad de nuevas fuentes, especialmente sovi&#x00E9;ticas, para ser confirmadas o desmentidas. Pero sea cual sea la aportaci&#x00F3;n de esas nuevas fuentes, parece fuera de duda la extraordinaria pericia que demuestra de Gaulle en la gesti&#x00F3;n y b&#x00FA;squeda de soluciones para una crisis que adquiri&#x00F3; una envergadura hist&#x00F3;rica. En mayo del 68 se entrelazaron factores culturales, de mentalidad, sociales, pol&#x00ED;ticos, de relaciones exteriores, estrat&#x00E9;gicos y personales, con una intensidad y una densidad llamativas. Ser capaz de ver en ese aparente desorden, y de ver a trav&#x00E9;s de los aciertos y equivocaciones propios y de sus colaboradores, fue uno de los logros de este renombrado estadista. Con todo, los hechos dejan ver tambi&#x00E9;n qu&#x00E9; significa el final de un tiempo. De Gaulle, que hab&#x00ED;a dominado la conducci&#x00F3;n de otras crisis de forma magistral, en esta se muestra m&#x00E1;s dubitativo, y finalmente incapaz de conducir las reformas profundas que demandaba la crisis de civilizaci&#x00F3;n que revelaban los hechos. Su tiempo hab&#x00ED;a pasado, y &#x00E9;l parec&#x00ED;a entenderlo tambi&#x00E9;n as&#x00ED;.</p>

			<p>La consideraci&#x00F3;n de los hechos m&#x00E1;s estrictamente pol&#x00ED;ticos de aquellas semanas ayuda tambi&#x00E9;n a entender que por profundas y radicales que sean muchas causas sociales y culturales en el devenir hist&#x00F3;rico, resulta precisa una pol&#x00ED;tica adecuada para que los deseos de mejora lleguen a puerto. El genio o, al menos, el talento pol&#x00ED;tico nunca dejar&#x00E1; de ser una necesidad de las comunidades humanas. Si tienen la suerte de contar con &#x00E9;l, llegar&#x00E1;n m&#x00E1;s lejos que si les falta. Por eso, siempre necesitaremos hacer una buena historia pol&#x00ED;tica para entender nuestro pasado.</p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>«<italic>Le chienlit</italic>» era el nombre de un personaje del carnaval de Par&#x00ED;s que aparec&#x00ED;a como si hubiera defecado mientras dorm&#x00ED;a. De Gaulle emplea el t&#x00E9;rmino en femenino con significado gen&#x00E9;rico.</p>
				</fn>
					
			</fn-group>
		</sec>
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Alexandre</surname>
					  <given-names>Ph.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1969</year>
			  <source>L’Elys&#x00E9;e en p&#x00E9;ril. 2-30 mai 1968</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Fayard</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Boissieu</surname>
					  <given-names>A.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1990</year>
			  <source>Pour servir le G&#x00E9;n&#x00E9;ral (1946-1970)</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Plon</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT03">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Cohn-Bendit</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1975</year>
			  <source>Le Grand Bazar</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Belfond</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT04">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Flohic</surname>
					  <given-names>F.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1979</year>
			  <source>Souvenirs d’outre-Gaulle</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Plon</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT05">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Gaulle</surname>
					  <given-names>Ph. de</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2000</year>
			  <source>M&#x00E9;moires accesoires 1947-1979</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Plon</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT06">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Giraud</surname>
					  <given-names>H-C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1988</year>
			  <source>De Gaulle et les comunistes</source>
			  <series>tome I L’Alliance. Juin 1941-mai 1943</series>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Albin Michel</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT07">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Giraud</surname>
					  <given-names>H-C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1989</year>
			  <source>De Gaulle et les comunistes</source>
			  <series>tome II Le Pi&#x00E8;ge. Mai 1943-janvier 1946</series>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Albin Michel</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT08">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Giraud</surname>
					  <given-names>H-C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <source>L’accord secret de Baden-Baden. Comment de Gaulle et les sovi&#x00E9;tiques ont mis fin &#x00E0; Mai 68</source>
			  <publisher-loc>Monaco</publisher-loc>
			  <publisher-name>Le Rocher</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT09">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Goguel</surname>
					  <given-names>F.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1984/1998</year>
			  <article-title>Charles de Gaulle du 29 au 29 mai 1968</article-title>
			  <source>Espoir</source>
			  <volume>46</volume>
			  <fpage>3</fpage>
			  <lpage>14</lpage>
			  <volume>115</volume>
			  <fpage>87</fpage>
			  <lpage>103</lpage>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT10"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Joffrin</surname>
					  <given-names>L.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <source>Mai 68. Une histoire du mouvement</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Seuil</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT11">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Lacouture</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1986</year>
			  <source>De Gaulle</source>
			  <series>Tome 3. Le Souverain</series>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Seuil</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT12">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Massu</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1983</year>
			  <source>Baden 68: souvenirs d'une fid&#x00E9;lit&#x00E9; gaulliste</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Plon</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT13">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Papazouglou</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1998</year>
			  <article-title>Mai 68: orientation bibliographique</article-title>
			  <source>Espoir</source>
			  <volume>115</volume>
			  <fpage>124</fpage>
			  <lpage>129</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT14">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Peyrefitte</surname>
					  <given-names>A.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <source>C’&#x00E9;tait de Gaulle</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Gallimard</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT15">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Pompidou</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1982</year>
			  <source>Pour r&#x00E9;tablir une verit&#x00E9;</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Flammarion</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT16">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Rey</surname>
					  <given-names>M-P.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1991</year>
			  <source>La tentation du rapprochement</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Publications de la Sorbonne</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT17">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Sirinelli</surname>
					  <given-names>J-F.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <source>Mai 68. L’&#x00E9;v&#x00E9;nement Janus</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Fayard</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT18">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Smirnov</surname>
					  <given-names>V.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2006</year>
			  <chapter-title>La crise de 1968 au miroir de la presse sovi&#x00E9;tique</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="director">
				  <name>
					  <surname>Va&#x00EF;sse</surname>
					  <given-names>M.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>De Gaulle et la Russie</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>CNRS</publisher-name>
			  <fpage>171</fpage>
			  <lpage>177</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT19">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Sorlin</surname>
					  <given-names>P.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2005</year>
			  <chapter-title>Pel&#x00ED;culas que orientan la historia</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="director">
				  <name>
					  <surname>Montero</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Rodr&#x00ED;guez</surname>
					  <given-names>A.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>El cine cambia la historia</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Rialp</publisher-name>
			  <fpage>31</fpage>
			  <lpage>44</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT20">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Soutou</surname>
					  <given-names>G-H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2001</year>
			  <source>La guerre de Cinquante ans. Le conflit Est-Ouest 1943-1990</source>
			  <publisher-loc>Par&#x00ED;s</publisher-loc>
			  <publisher-name>Fayard</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT21">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				 <collab>VV.AA.</collab> 
			  </person-group>
			  <year>1998</year>
			  <source>Espoir</source>
			  <issue>115</issue>
			  <issue-title>Mai 68</issue-title>
			</element-citation>
			</ref>

		</ref-list>
		
	</back>
</article>