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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2018.787n1003</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2018.787n1003</article-id>
			 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>EL 68, MITO Y CR&#x00CD;TICA / MAY ’68, MYTH AND CRITIQUE</subject>
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				<article-title>Del 68 al 15M: continuidades y rupturas entre ciclos de protesta</article-title>
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					<trans-title>From 1968 to the Indignados: continuities and discontinuities between cycles of protest</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Del 68 al 15M: continuidades y rupturas entre ciclos de protesta</alt-title>
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					 <surname>Romanos</surname>
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			<aff id="U1">Universidad Complutense de Madrid</aff>
		
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					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-0200-3470">https://orcid.org/0000-0002-0200-3470</ext-link>
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				<year>2018</year>
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			<year>2018</year>
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			<volume>194</volume>
			<issue>787</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>La protesta no se distribuye aleatoriamente en el tiempo, sino que se concentra en forma de ciclos. Los &#x00FA;ltimos tres grandes ciclos internacionales de protesta han sido los surgidos alrededor del 68, el movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n en el cambio de milenio y la reciente movilizaci&#x00F3;n por la democracia y contra la austeridad a partir de 2010. Este art&#x00ED;culo analiza las continuidades entre estos ciclos centr&#x00E1;ndose en el impacto cultural de los movimientos sociales a partir de la elaboraci&#x00F3;n y difusi&#x00F3;n de nuevos conceptos de democracia.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Protest is not randomly distributed over time but concentrates in the form of cycles. The last three major international cycles of protest have been those surrounding 1968, the global justice movement at the turn of the millennium and the recent mobilization for democracy and against austerity from 2010. This article analyzes the continuities between these protest cycles, focusing on the cultural impact of social movements through the development and diffusion of new concepts of democracy.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>movimientos sociales</kwd>
				<kwd>movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>protestas anti-austeridad</kwd>
				<kwd>democratizaci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>difusi&#x00F3;n de innovaciones</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>social movements</kwd>
				<kwd>global justice movement</kwd>
				<kwd>anti-austerity protest</kwd>
				<kwd>democratization process</kwd>
				<kwd>diffusion of innovations</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>La protesta no se distribuye aleatoriamente en el tiempo sino que se concentra en determinados periodos hist&#x00F3;ricos. Son los llamados <italic>ciclos de protesta</italic>, que van dejando un poso en relaci&#x00F3;n con nuevas formas de confrontaci&#x00F3;n pero tambi&#x00E9;n con nuevas estrategias para hacerles frente por parte de los estados (el control policial de la protesta) y, de una manera m&#x00E1;s general, con el desarrollo mismo de la democracia. Si nos centramos en los movimientos sociales, veremos que estos no tienen que inventar la rueda a cada rato (della Porta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2017</xref>). Las innovaciones que trae consigo cada ciclo de protesta en el terreno de la acci&#x00F3;n y la organizaci&#x00F3;n de los movimientos sociales se van depositando en forma de repertorios, esto es, “el conjunto de medios que tiene [un grupo] para plantear reivindicaciones diferentes a individuos diferentes” (Tilly, <xref ref-type="bibr" rid="CIT53">1986</xref>, p. 2. Citado en della Porta y Diani, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2011</xref>, p. 218). Aunque la difusi&#x00F3;n de innovaciones se acelere en el inicio de los ciclos de protesta (Tarrow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT51">1994</xref>), los nuevos desarrollos beben en realidad del trabajo cultural realizado por redes sumergidas de activistas en periodos menos visibles pero igualmente importantes. Son lo que Alberto Melucci (<xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1994</xref>) llam&#x00F3; <italic>periodos de latencia</italic>, en los que el conflicto est&#x00E1; m&#x00E1;s silenciado pero no apagado del todo. Estos periodos se alternan con otros de (mayor) visibilidad en el desarrollo habitual de los movimientos sociales.</p>

			<p>Este art&#x00ED;culo analiza las continuidades y discontinuidades entre los &#x00FA;ltimos ciclos de protesta m&#x00E1;s importantes a nivel internacional, a saber, los surgidos alrededor del 68, el movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n en el cambio de milenio y la reciente movilizaci&#x00F3;n por la democracia y contra la austeridad a partir de 2010, para ver qu&#x00E9; queda de uno en otro. El art&#x00ED;culo se estructura como sigue: los tres primeros apartados examinan por separado cada uno de los ciclos mientras que el cuatro se centra en su impacto cultural a partir de un an&#x00E1;lisis longitudinal de la experimentaci&#x00F3;n con nuevos conceptos de democracia. Un &#x00FA;ltimo apartado de conclusiones cierra el art&#x00ED;culo subrayando los principales resultados de la investigaci&#x00F3;n.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>LA HETEROGENEIDAD DEL 68 GLOBAL</title>

			<p>Protestas masivas se hab&#x00ED;an sucedido desde principios de la d&#x00E9;cada de 1960 contra el rearme nuclear, la guerra de Vietnam, el Shah de Ir&#x00E1;n o el golpe de estado en 1967 de los coroneles en Grecia, pero ninguna de ellas tuvo la repercusi&#x00F3;n del 68 franc&#x00E9;s (Mazower, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2000</xref>, p. 318). En pocos d&#x00ED;as, una huelga general masiva paraliz&#x00F3; la econom&#x00ED;a, mientras los estudiantes ocupaban las universidades, colapsando el sistema educativo. La protesta universitaria tuvo como foco el nuevo y marginal campus de Nanterre, fundado cuatro a&#x00F1;os antes en el <italic>cintur&#x00F3;n rojo</italic> de Par&#x00ED;s para descongestionar el primigenio de la Sorbona. Algunos de sus estudiantes formaron el movimiento <italic>22 de marzo</italic> que ocup&#x00F3; en esa fecha la universidad en protesta por la detenci&#x00F3;n dos d&#x00ED;as antes de varios compa&#x00F1;eros acusados de romper una ventana del edificio de American Express en una manifestaci&#x00F3;n contra la guerra de Vietnam (Ross, <xref ref-type="bibr" rid="CIT46">2002</xref>, p. 90). Tras varias jornadas de disturbios con la polic&#x00ED;a, el rectorado decidi&#x00F3; cerrar el campus de Nanterre el 2 de mayo, traslad&#x00E1;ndose la protesta a la Sorbona y desde all&#x00ED; por toda la ciudad y otras localidades de Francia (Seidman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT49">2004</xref>, pp. 92 y ss.) </p>
 
			<p>Luc Boltanski (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2002</xref>, p. 7) ha se&#x00F1;alado c&#x00F3;mo en mayo de 1968 se unieron dos formas de cr&#x00ED;tica: la social, enarbolada por el movimiento obrero contra la desigualdad, la pobreza y la explotaci&#x00F3;n, y una cr&#x00ED;tica art&#x00ED;stica relacionada con el romanticismo revolucionario y ocupada en desvelar “la arbitraria subestructura de un orden sin fundamentos”. La s&#x00ED;ntesis entre ambas, obra del estudiantado, abrir&#x00ED;a seg&#x00FA;n Boltanski un nuevo ciclo pol&#x00ED;tico. Frente a esta imagen del 68 como cesura, Gilles Lipovetsky (<xref ref-type="bibr" rid="CIT22">1994</xref>) ha subrayado su car&#x00E1;cter clausurante. Los acontecimientos de mayo habr&#x00ED;an significado “la glorificaci&#x00F3;n del esp&#x00ED;ritu neolibertario” y el fin de los conceptos modernos de la revoluci&#x00F3;n y el individuo, elementos de la ideolog&#x00ED;a revolucionaria “guiada por una fe escatol&#x00F3;gica y un partido todopoderoso”, el comunista, hegem&#x00F3;nico entre la izquierda hasta ese momento. A partir de entonces, emerger&#x00ED;a un nuevo individualismo, que Lipotvesky denomina transpol&#x00ED;tico, implosionador de las dicotom&#x00ED;as modernas: “lo pol&#x00ED;tico y lo existencial, lo p&#x00FA;blico y privado, lo ideol&#x00F3;gico y lo po&#x00E9;tico, la lucha colectiva y la gratificaci&#x00F3;n personal, la revoluci&#x00F3;n y el humor, todo devino entrelazado de manera inextricable”.</p>

			<p>Sin embargo, esta identificaci&#x00F3;n del fen&#x00F3;meno del 68 como acontecimiento extraordinario que separa un antes y un despu&#x00E9;s parece pasar por alto el proceso de gestaci&#x00F3;n de las demandas que se hicieron visibles en la movilizaci&#x00F3;n de aquellas jornadas. Ser&#x00ED;a quiz&#x00E1;s m&#x00E1;s acertado pensarlo, de acuerdo al modelo bipolar de Melucci (<xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1994</xref>), como expresi&#x00F3;n de cambios producidos en el activismo revolucionario durante las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas, sobre todo en el anarquismo, que remoz&#x00F3; alguno de sus principios cl&#x00E1;sicos con nuevas inquietudes y preocupaciones (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2007</xref>). En Francia, los existencialistas hab&#x00ED;an erosionado el concepto decimon&#x00F3;nico de naturaleza humana y su vinculaci&#x00F3;n con la necesidad, esto es, con el camino trazado hacia su satisfacci&#x00F3;n a trav&#x00E9;s de la revoluci&#x00F3;n social, clausurando as&#x00ED; su car&#x00E1;cter teleol&#x00F3;gico (Crowder, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1991</xref>; Morland, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1997</xref>; Yack, <xref ref-type="bibr" rid="CIT54">1986</xref>). Defend&#x00ED;an un socialismo con m&#x00E1;s voluntad y menos determinaci&#x00F3;n al mismo tiempo que advert&#x00ED;an sobre los peligros del af&#x00E1;n destructivo y la violencia (v&#x00E9;ase Aron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1973</xref>). A uno y otro lado del Atl&#x00E1;ntico, hab&#x00ED;a surgido una ‘tercera v&#x00ED;a’ que quiso renovar la izquierda denunciando simult&#x00E1;neamente la tiran&#x00ED;a del totalitarismo comunista y la subyugaci&#x00F3;n individual y colectiva de los reg&#x00ED;menes democr&#x00E1;ticos capitalistas (Katsiaficas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">1987</xref>). En 1968, la juventud se rebelaba contra las coerciones impuestas desde los sistemas pol&#x00ED;ticos y educativos proponiendo una transformaci&#x00F3;n de la vida cotidiana que acabara con la futilidad de su existencia, al mismo tiempo que descubr&#x00ED;a los caminos de la emancipaci&#x00F3;n social en una auto-liberaci&#x00F3;n de la persona (Kellner, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2005</xref>; Sanbonmatsu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT48">2004</xref>). En este sentido, los anteriores movimientos de <italic>provos</italic> y <italic>situacionistas</italic> hab&#x00ED;an contribuido a afianzar una cr&#x00ED;tica social que abr&#x00ED;a las limitaciones del orden establecido mediante gestos revolucionarios que mostraban su debilidad y la capacidad creadora del individuo (De Jong, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1971</xref>; McDonough, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2002</xref>; Pas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2008</xref>).</p>

			<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; del contexto franc&#x00E9;s, donde la movilizaci&#x00F3;n, aunque intensa, dur&#x00F3; poco (en las elecciones de junio el partido de de Gaulle sali&#x00F3; reforzado), el 68 fue una compleja crisis global con m&#x00FA;ltiples ramificaciones. Europa formaba ya de por s&#x00ED; un microcosmos, dividido en dos bloques, una mir&#x00ED;ada de tradiciones pol&#x00ED;ticas y un amplio espectro de oportunidades pol&#x00ED;ticas (Klimke y Scharloth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2008</xref>). All&#x00ED;, acontecimientos internacionales de consecuencias transnacionales, como la guerra de Vietnam o la primavera de Praga, tuvieron un impacto de similar magnitud en activistas a uno y otro lado del tel&#x00F3;n de acero, mientras eran interpretados de manera diferente entre c&#x00ED;rculos activistas de un mismo pa&#x00ED;s. Trabajadores manuales ayudaron a canalizar la protesta hacia una soluci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica en Francia mientras que hicieron de catalizador antiparlamentario en Italia. En algunos pa&#x00ED;ses, las protestas surgieron a partir de acontecimientos dram&#x00E1;ticos (como el asesinato de Benno Ohnesorg en Berl&#x00ED;n occidental) mientras que en otros no hicieron falta esos “puntos de inflexi&#x00F3;n ic&#x00F3;nicos” (Nehring, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2008</xref>, p. 130). En ocasiones, culturas pol&#x00ED;ticas tradicionales desempe&#x00F1;aron un papel parad&#x00F3;jico como facilitador de ideolog&#x00ED;as m&#x00E1;s j&#x00F3;venes, como el <italic>puritanismo</italic> con las demandas mao&#x00ED;stas por la simplicidad y la autenticidad en Noruega y Suecia. La dimensi&#x00F3;n ling&#x00FC;&#x00ED;stica fue motivo de conflicto en B&#x00E9;lgica mientras que barreras ling&#x00FC;&#x00ED;sticas debilitaron las protestas en Suiza. Las iglesias locales desempe&#x00F1;aron papeles diferentes en diferentes pa&#x00ED;ses: inhibiendo la protesta en Ruman&#x00ED;a, ali&#x00E1;ndose con la disidencia en Polonia o colaborando circunstancialmente con los disidentes en Espa&#x00F1;a. La diversidad y complejidad del ciclo de protesta se refleja tambi&#x00E9;n en los diferentes factores que explican el final de las movilizaciones: la represi&#x00F3;n policial (Suiza e Irlanda del Norte), la intervenci&#x00F3;n militar exterior (Checoslovaquia) o la interferencia de demandas nacionalistas (Yugoslavia), entre otros.</p>

			<p>A pesar de estas diferencias, podemos decir que mayo del 68 signific&#x00F3; en su conjunto una revitalizaci&#x00F3;n y actualizaci&#x00F3;n de principios antiautoritarios vinculados con la tradici&#x00F3;n de pensamiento libertario y, lo que quiz&#x00E1;s es m&#x00E1;s importante, la irrupci&#x00F3;n de la imaginaci&#x00F3;n en la protesta, no solo en sus repertorios de acci&#x00F3;n, sino tambi&#x00E9;n en sus principios, fines y metas. Si el “corto verano” de 1936 fue la apoteosis del anarquismo en el terreno de la acci&#x00F3;n y de las realizaciones revolucionarias (Enzensberger, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1972</xref>), la corta pero intensa primavera de 1968 condens&#x00F3; el trabajo cultural que desde el final de la segunda guerra mundial se ven&#x00ED;a produciendo en diversas “comunidades cr&#x00ED;ticas” (Rochon, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">1998</xref>) y movimientos de protesta.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>UN MOVIMIENTO DE MOVIMIENTOS (PREEXISTENTES)</title>

			<p>Los ciclos de protesta se caracterizan no solo por un gran n&#x00FA;mero de acciones (concentradas en un breve periodo de tiempo) sino por un salto cualitativo en sus formas. Como sostiene Tarrow (<xref ref-type="bibr" rid="CIT51">1994</xref>), los ciclos de protesta expanden las formas conocidas de acci&#x00F3;n colectiva (<italic>repertorios</italic>) a partir de peque&#x00F1;as innovaciones. La innovaci&#x00F3;n en las formas de confrontaci&#x00F3;n se acelera en los periodos de intensificaci&#x00F3;n de los conflictos. Las protestas del ciclo alrededor del 68 inclu&#x00ED;an peque&#x00F1;as innovaciones asociadas con t&#x00E1;cticas de no-violencia, desobediencia civil y teatro callejero que pasaron a formar parte del repertorio de acci&#x00F3;n colectiva empleado por los movimientos sociales (Kornetis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2013</xref>). <italic>Teach-ins</italic> organizadas por los estudiantes para subvertir la verticalidad universitaria, <italic>d&#x00E9;tournements, happenings</italic> y otras formas anti-ritualistas de acci&#x00F3;n directa ten&#x00ED;an, m&#x00E1;s all&#x00E1; de una funci&#x00F3;n instrumental, tambi&#x00E9;n una dimensi&#x00F3;n expresiva, orientada a la transformaci&#x00F3;n de los propios activistas, concienci&#x00E1;ndoles del car&#x00E1;cter represivo de sus sociedades (Klimke y Scharloth, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2008</xref>, p. 5).</p>

			<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; de los acontecimientos de protestas, los turbulentos a&#x00F1;os 60 vieron el surgimiento de los llamados “nuevos movimientos sociales”, unos movimientos que giraban “en torno a cuestiones como los derechos de las mujeres, las relaciones de g&#x00E9;nero, la preservaci&#x00F3;n medioambiental, la etnicidad y la emigraci&#x00F3;n, la paz y la solidaridad internacionales, con una fuerte (y nueva) base social de clase media y una clara diferencia respecto de los modelos de acci&#x00F3;n colectiva obrera o nacionalista que les hab&#x00ED;an precedido en la historia” (della Porta y Diani, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2011</xref>, p. 15). Durante la d&#x00E9;cada de 1970, estos nuevos movimientos sociales mantuvieron un perfil confrontacional relativamente alto (llegando incluso a formas radicales de acci&#x00F3;n) mientras que en la d&#x00E9;cada siguiente muchos de ellos acabar&#x00ED;an por moderarse e institucionalizarse, cristalizando en estructuras fuertemente profesionalizadas. La moderaci&#x00F3;n en las formas de acci&#x00F3;n colectiva corri&#x00F3; pareja en muchos pa&#x00ED;ses a una moderaci&#x00F3;n, no sin pausas ni retrocesos, en las estrategias de control policial de la protesta. Se pas&#x00F3; de un modelo de escalada de fuerza a uno de control negociado caracterizado por una reducci&#x00F3;n del uso de la fuerza, un mayor &#x00E9;nfasis en el “di&#x00E1;logo” y la inversi&#x00F3;n de grandes recursos en la recopilaci&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n (della Porta y Reiter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">1998</xref>).</p>

			<p>Hasta que lleg&#x00F3; el movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n. La conocida como “batalla de Seattle” protagonizada a finales de noviembre de 1999 por la polic&#x00ED;a de esa ciudad, con el apoyo de la guardia nacional y otras fuerzas especiales, y activistas que se manifestaban en contra de la Ronda del Milenio organizada por la Organizaci&#x00F3;n Mundial del Comercio supuso un punto de inflexi&#x00F3;n en la visibilidad de un naciente movimiento transnacional contra la globalizaci&#x00F3;n neoliberal, y de la incapacidad de las fuerzas del orden para hacerle frente. Despu&#x00E9;s de Seattle, los activistas antiglobalizaci&#x00F3;n continuaron organizando contra-cumbres y acciones de protesta ante las grandes reuniones internacionales: el Foro Econ&#x00F3;mico Mundial de Davos, las cumbres europeas o el G8. Tambi&#x00E9;n crearon su propio foro de encuentro, el Foro Social Mundial, cuya primera edici&#x00F3;n se celebr&#x00F3; en la ciudad brasile&#x00F1;a de Porto Alegre en 2001. Por su parte, la polic&#x00ED;a sigui&#x00F3; rearm&#x00E1;ndose, llegando incluso a la militarizaci&#x00F3;n (en t&#x00E9;rminos de equipamiento, entrenamiento y despliegue) de unidades dedicadas al control del orden p&#x00FA;blico, y empleando una estrategia fuertemente coercitiva, de empleo muchas veces indiscriminado de la fuerza, en combinaci&#x00F3;n con estrategias de recopilaci&#x00F3;n dirigida de informaci&#x00F3;n como medida preventiva (della Porta y Diani, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2011</xref>, pp. 253-255).</p>

			<p>El movimiento por una justicia global, o movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n (aunque en realidad dirig&#x00ED;a su cr&#x00ED;tica contra una versi&#x00F3;n particular de la misma: la globalizaci&#x00F3;n neoliberal), se ha entendido muchas veces como un “movimiento de movimientos” preexistentes que se reactivaron gracias al esfuerzo de muchos activistas por establecer puentes entre sus diferentes marcos de referencia (<italic>frame bridging</italic>). La identidad del movimiento se fue forjando en el dise&#x00F1;o y el desarrollo de eventos transnacionales (campa&#x00F1;as, contracumbres, foros), que requer&#x00ED;an la participaci&#x00F3;n de organizaciones creadas en la resaca de la anterior ola de movilizaci&#x00F3;n en torno a cuestiones muy diversas. Se fueron creando as&#x00ED; densas redes de interacci&#x00F3;n entre estas organizaciones. Los activistas dejaban a un lado sus lealtades particulares para participar en amplias movilizaciones que serv&#x00ED;an de sustrato sobre el que construir la identidad inclusiva del nuevo movimiento. </p>

			<p>Donatella della Porta y Lorenzo Mosca (<xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2007</xref>) han definido este proceso como “contaminaci&#x00F3;n en acci&#x00F3;n”. Generado a trav&#x00E9;s de la participaci&#x00F3;n individual y organizativa en campa&#x00F1;as comunes, la contaminaci&#x00F3;n en acci&#x00F3;n implica diversos mecanismos con funciones diferentes: estructural (facilitando la coordinaci&#x00F3;n log&#x00ED;stica entre las organizaciones), afectiva (generando la tolerancia y la confianza mutua entre los activistas) y cognitiva (favoreciendo la construcci&#x00F3;n de identidades intersectoriales y transnacionales). Della Porta y Mosca analizan este proceso en dos sectores aparentemente enfrentados y con din&#x00E1;micas y valores opuestos: sindicatos y grupos promotores de la solidaridad con el sur global. Se ha identificado a los primeros con valores materiales, el ego&#x00ED;smo y la defensa de sus propios intereses, mientras los segundos lo har&#x00ED;an m&#x00E1;s bien con valores postmateriales, el altruismo y la solidaridad. Unos y otros convergieron en un movimiento que supuso la revitalizaci&#x00F3;n de la “cuesti&#x00F3;n social” al mismo tiempo que mostraba una fuerte preocupaci&#x00F3;n por muchas de las demandas centrales en los nuevos movimientos sociales surgidos alrededor del 68 en temas relacionados con los derechos de las mujeres y las minor&#x00ED;as, la desigual distribuci&#x00F3;n de los riesgos medioambientales o la amenaza de la guerra. Si el 68, seg&#x00FA;n Boltanski (<xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2002</xref>), fusion&#x00F3; dos formas de cr&#x00ED;tica (social y art&#x00ED;stica), el nuevo ciclo de protesta alrededor del cambio de milenio combin&#x00F3; dos conjuntos de demandas hasta entonces fuertemente divididos (materialistas y postmaterialistas).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>UN NUEVO CICLO DE INDIGNACI&#x00D3;N</title>

			<p>El ciclo de protesta vinculado con el movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n decreci&#x00F3; a comienzos del nuevo milenio, en parte acelerado por su crisis en Estados Unidos despu&#x00E9;s del 11-S en un ambiente significativamente m&#x00E1;s represivo, con la vinculaci&#x00F3;n que desde el poder se hac&#x00ED;a entre activismo transnacional y terrorismo global y la dominaci&#x00F3;n del problema de la guerra por encima de otras demandas (Hadden y Tarrow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2007</xref>). Sin embargo, el siguiente ciclo no tard&#x00F3; en llegar. Lo hizo muy pronto esta vez. La d&#x00E9;cada de 2010 se abr&#x00ED;a con una fuerte oleada de movilizaci&#x00F3;n en diferentes regiones del mundo sobre cuestiones de alguna forma interrelacionadas: desde las pol&#x00ED;ticas de austeridad, con una fuerte cr&#x00ED;tica al poder de las multinacionales y la creciente desigualdad, hasta la defensa de la democracia, con movilizaciones contra reg&#x00ED;menes autoritarios y reivindicaciones a favor de una “democracia real ya”. Ancladas en contextos muy diferentes, las movilizaciones dentro de esta nueva ola presentan sin embargo algunos rasgos en com&#x00FA;n, desde las emociones (con la indignaci&#x00F3;n en el centro) y formas de acci&#x00F3;n (de ocupaci&#x00F3;n del espacio p&#x00FA;blico) hasta marcos rectores (que vinculan la crisis financiera a una crisis de la democracia) e identidades colectivas, pasando por infraestructuras (de redes y reuniones) y experiencias generacionales (de precariedad y acceso a las nuevas tecnolog&#x00ED;as de la informaci&#x00F3;n) (Castells, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>; Flesher Fominaya, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2014</xref>; Gerbaudo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2012</xref>; Glasius y Pleyers, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2013</xref>; della Porta y Mattoni, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2014</xref>; Tejerina, Perugorria, Beenski y Langman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT52">2013</xref>).</p>

			<p>El reciente ciclo de protesta encontr&#x00F3; en Espa&#x00F1;a uno de sus focos principales. El 15 de mayo de 2011, la convocatoria de manifestaciones en todo el pa&#x00ED;s con el slogan “No somos mercanc&#x00ED;a en manos de pol&#x00ED;ticos y banqueros: ¡democracia real ya!” signific&#x00F3; el pistoletazo de salida de un movimiento cuya capacidad de movilizaci&#x00F3;n y visibilidad no tienen parang&#x00F3;n en la historia reciente de Espa&#x00F1;a (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">2013a</xref>). Algunos de los indignados que se movilizaron contra la respuesta de las autoridades a la crisis econ&#x00F3;mica participaron m&#x00E1;s tarde en la creaci&#x00F3;n de nuevos partidos pol&#x00ED;ticos que hoy en d&#x00ED;a est&#x00E1;n gobernando algunas ciudades importantes y se han hecho un hueco en los parlamentos, tanto a nivel regional como nacional. Mientras tanto, un fuerte ciclo de movilizaci&#x00F3;n ha tenido lugar. Miles de personas han participado en un movimiento de protesta que ha intentado, y en buena medida conseguido, cambiar la responsabilidad de la crisis del nivel individual (de la gente que “vivi&#x00F3; por encima de sus posibilidades”) al colectivo (de las elites pol&#x00ED;ticas y econ&#x00F3;micas, coaligadas para defender sus intereses). Los activistas han exigido a las autoridades que revirtieran los recortes en servicios p&#x00FA;blicos y derechos civiles, fortalecieran mecanismos de control y transparencia en su gesti&#x00F3;n y crearan nuevos canales de acceso a la toma de decisiones. Sin embargo, las autoridades han hecho en buena medida o&#x00ED;dos sordos, amparadas por unas instituciones dise&#x00F1;adas durante la transici&#x00F3;n a la democracia para alejarlas de la presi&#x00F3;n de la calle. De hecho, las respuestas m&#x00E1;s contundentes han sido negativas, en la forma de leyes “mordaza” que extienden el rango de acciones colectivas susceptibles de ser sancionadas.</p>

			<p>A lo largo del nuevo ciclo de protesta, los indignados han organizado un amplio rango de acciones, unas m&#x00E1;s convencionales, otras m&#x00E1;s contundentes, con una gran capacidad de movilizaci&#x00F3;n y masivo apoyo social (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT44">2014</xref>; Sampedro y Lobera, <xref ref-type="bibr" rid="CIT47">2014</xref>). Las movilizaciones han provocado un cambio en el campo dom&#x00E9;stico de los movimientos sociales con el surgimiento de nuevos actores (por ejemplo, asambleas locales, iniciativas colectivas de autogesti&#x00F3;n, las llamadas “mareas” en diferentes sectores de empleo y servicios p&#x00FA;blicos) y el fortalecimiento de otros ya existentes (entre otros, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el movimiento de paralizaci&#x00F3;n de desahucios). En sus protestas y redes, los activistas han enfrentado la l&#x00F3;gica del sistema con una l&#x00F3;gica alternativa basada en una versi&#x00F3;n actualizada del modelo de democracia deliberativa (v&#x00E9;ase la siguiente secci&#x00F3;n). Se han afanado por construir un movimiento de ‘cualquiera’ basado en un ‘nosotros’ terriblemente inclusivo que pretende superar viejas filias ideol&#x00F3;gicas o partidistas y las din&#x00E1;micas autoreferenciales, formas organizativas, discursos e identidades de movimientos sociales tradicionales (Perugorria y Tejerina, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2018</xref>).</p>

			<p>A su vez, como ya se ha adelantado, el movimiento 15M se inserta en una oleada de protesta m&#x00E1;s amplia que tiene en la Primavera &#x00C1;rabe y el movimiento Occupy Wall Street otras de sus manifestaciones m&#x00E1;s visibles. Participantes en estas movilizaciones se han vinculado unos con otros, no solo en la identificaci&#x00F3;n de una misma lucha en pos de mayores cotas de democracia, sino tambi&#x00E9;n a trav&#x00E9;s de la difusi&#x00F3;n de pr&#x00E1;cticas e ideas (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2016</xref>). Sin embargo, muchas de estas pr&#x00E1;cticas e ideas no son nuevas. Investigadores en movimientos sociales han establecido importantes l&#x00ED;neas de continuidad entre la nueva ola de protesta transnacional y la protagonizada por el movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n. De alguna forma el movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n adelant&#x00F3; la reciente crisis econ&#x00F3;mica (y pol&#x00ED;tica) como consecuencia de un proceso de globalizaci&#x00F3;n dirigido por y en aras del mercado. Como se&#x00F1;alan Donatella della Porta y Alice Mattoni (<xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2014</xref>), este movimiento lanz&#x00F3; una llamada de atenci&#x00F3;n, una alerta sobre lo que, si no se pon&#x00ED;an cortapisas a la globalizaci&#x00F3;n neoliberal, se avecinaba sobre los grupos m&#x00E1;s vulnerables de la(s) sociedad(es). La nueva ola de protestas anti-austeridad tiene como protagonista a estos grupos, que han experimentado ya esas consecuencias en el contexto de la actual crisis econ&#x00F3;mica y financiera. Los indignados de hoy vinculan los efectos negativos del capitalismo global neoliberal con una noci&#x00F3;n ineficaz e insuficiente de democracia (Flesher Fominaya, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2014</xref>), como lo hac&#x00ED;an los activistas diez a&#x00F1;os antes. Y frente a esa versi&#x00F3;n ineficiente de la democracia ellos plantean otro modelo, m&#x00E1;s participativo y deliberativo, con el que experimentaron de forma visible en las plazas.</p>

			<p>Sin embargo, no todo son continuidades entre las dos olas de movilizaci&#x00F3;n. Una de las diferencias m&#x00E1;s importantes tiene que ver con el <italic>locus</italic> de la cr&#x00ED;tica y la acci&#x00F3;n. Si a lo largo de la historia los movimientos sociales han encontrado en el estado-naci&#x00F3;n su principal objetivo y &#x00E1;mbito de actuaci&#x00F3;n, los activistas antiglobalizaci&#x00F3;n se desplazaron hacia un nivel m&#x00E1;s transnacional. Las protestas se organizaron principalmente en ese nivel y a ese nivel pertenec&#x00ED;an tambi&#x00E9;n los responsables de la versi&#x00F3;n neoliberal de la globalizaci&#x00F3;n que ellos criticaban: organizaciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organizaci&#x00F3;n Mundial del Comercio. Estas organizaciones siguen siendo criticadas por quienes se manifiestan hoy contra las pol&#x00ED;ticas de austeridad, pero la actual ola de protesta ha invertido de alguna forma la tendencia para anclarse de nuevo en el territorio. De hecho, una de las formas m&#x00E1;s visibles de acci&#x00F3;n ha sido el establecimiento de campamentos m&#x00E1;s o menos estables en los centros simb&#x00F3;licos de poder local y nacional. Por ejemplo, los indignados han elegido las plazas centrales como lugar en el que representar su denuncia contra la mercantilizaci&#x00F3;n de la vida social y el espacio p&#x00FA;blico. </p>

			<p>Esa denuncia no se ha detenido. Al contrario, se ha hecho todav&#x00ED;a m&#x00E1;s fuerte contra intervenciones del mercado todav&#x00ED;a m&#x00E1;s autoritarias en protestas como la de Gezi (Turqu&#x00ED;a), que desvelan el autoritarismo de las actuales formas de la globalizaci&#x00F3;n neoliberal. En 2013 la mercantilizaci&#x00F3;n del espacio p&#x00FA;blico en Estambul (con el intento de construir un centro comercial que iba a sepultar uno de los pocos parques en el centro de la ciudad) encontr&#x00F3; una fuerte resistencia que desbord&#x00F3; la protesta inicial para dar vida a un nuevo movimiento social dentro de una nueva fase en la secuencia global de movilizaciones. Justo cuando la ola transnacional que se hizo m&#x00E1;s visible en 2011 parec&#x00ED;a decaer, protestas como la de Turqu&#x00ED;a, Brasil y otras latitudes renovaron el enfrentamiento contra el capitalismo global neoliberal y sus consecuencias (della Porta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">2017</xref>). </p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>EL HILO DEMOCR&#x00C1;TICO ENTRE LOS CICLOS DE PROTESTA<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref></title>

			<p>Uno de los objetivos principales de los movimientos sociales ha sido el desarrollo de nuevos conceptos de democracia (della Porta y Diani, <xref ref-type="bibr" rid="CIT35">2011</xref>, p. 239). Los movimientos reclaman la legitimidad de modelos alternativos a la democracia parlamentaria. Por lo general no piden la abolici&#x00F3;n del actual sistema de partidos, sino que buscan dotarle de un mayor contenido democr&#x00E1;tico al mismo tiempo que se involucran en la generaci&#x00F3;n de espacios alternativos en los que experimentar con otros modelos de democracia. En ese plano parecen actuar tambi&#x00E9;n los recientes movimientos contra la austeridad, y en concreto el 15M, donde el grueso de los participantes presentaba un perfil m&#x00E1;s bien reformista (Calvo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2013</xref>), por mucho que las reformas que promov&#x00ED;an se orientasen hacia cambios generales en la forma en que se organiza y conduce la pol&#x00ED;tica. </p>

			<p>Los nuevos movimientos sociales desarrollados predominantemente en Europa alrededor del 68 invocaron una teor&#x00ED;a democr&#x00E1;tica comunitarista que podemos vincular con la tradici&#x00F3;n anarquista. La democracia directa se erigi&#x00F3; en alternativa a los modelos por entonces dominantes con una concepci&#x00F3;n m&#x00E1;s elitista y competitiva: el modelo liberal de democracia y la democracia organizada de corte socialista o cat&#x00F3;lico (Kitschelt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1993</xref>). Si el 68 global trajo consigo la actualizaci&#x00F3;n del concepto de democracia directa, la siguiente ola de movilizaci&#x00F3;n transnacional por una globalizaci&#x00F3;n desde abajo puso en pr&#x00E1;ctica un nuevo concepto de democracia deliberativa. </p>

			<p>Donatella della Porta (<xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2005a</xref>, p. 340) ha definido la democracia deliberativa como aquella que se da cuando, “bajo unas condiciones de igualdad, inclusividad y transparencia, un proceso comunicativo basado en la raz&#x00F3;n (la fuerza de un buen argumento) es capaz de transformar las preferencias individuales y alcanzar decisiones orientadas al bien p&#x00FA;blico”. El movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n experiment&#x00F3; con este modelo alternativo de democracia en sus redes internas. Los activistas participaron de una “cultura organizativa” que “enfatizaba la diversidad por encima de la homogeneidad; la subjetividad por encima de la obediencia a las demandas organizativas; la transparencia incluso a costa de la efectividad; la confrontaci&#x00F3;n abierta orientada a la construcci&#x00F3;n del consenso por encima de la toma de decisiones eficiente; y la ‘contaminaci&#x00F3;n ideol&#x00F3;gica’ por encima del dogmatismo” (della Porta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2005b</xref>, p. 73). Esta cultura se reg&#x00ED;a asimismo por un marcado sentido de prefiguraci&#x00F3;n. Los activistas entend&#x00ED;an que la mejor estrategia para traer consigo el cambio social que ellos anhelaban era practicar ese cambio en el seno de su propio movimiento (Maeckelbergh, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2011</xref>). Sin embargo, la estrategia no es nueva. Su origen vincula de nuevo a los nuevos movimientos sociales con la tradici&#x00F3;n del movimiento anarquista. Aunque parezca una innovaci&#x00F3;n sesentayochista, la prefiguraci&#x00F3;n es tan vieja como la teor&#x00ED;a anarquista moderna: Bakunin y sus seguidores abogaban por una sociedad sin clases que, lejos de tomarse por asalto, deb&#x00ED;a ser construida a imagen y semejanza de la Asociaci&#x00F3;n Internacional de los Trabajadores. La Internacional era el “embri&#x00F3;n” de ese nuevo mundo. De la misma manera, los proyectos alternativos de los anarquistas en otras esferas, diferentes aunque relacionadas con el asociacionismo obrero, tales como la educaci&#x00F3;n, la cultura y la informaci&#x00F3;n, tambi&#x00E9;n deb&#x00ED;an servir de modelo para la sociedad anti-autoritaria, libre y no-jerarquizada que persegu&#x00ED;an sus organizaciones, grupos y activistas (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">2013b</xref>).</p>

			<p>¿Hasta qu&#x00E9; punto el nuevo ciclo internacional de protesta iniciado en 2010 se hace eco de este modelo de democracia? Un vistazo a sus pr&#x00E1;cticas y discursos parece mostrar un profundo compromiso con el mismo. Centrando el foco de nuevo en Espa&#x00F1;a, y concretamente en las primeras fases del movimiento 15M, el marco organizativo adoptado durante las acampadas fue el asambleario. La horizontalidad asamblearia fue el mecanismo de decisi&#x00F3;n del incipiente movimiento. Quienes participaban en las asambleas se sent&#x00ED;an iguales y parte de un proyecto compartido. En su desarrollo se hac&#x00ED;a hincapi&#x00E9; en la necesidad de utilizar un lenguaje inclusivo, una de cuyas expresiones m&#x00E1;s visibles era el empleo del g&#x00E9;nero femenino (en referencia a “personas”). De hecho, la inclusividad (“absoluta, de cualquier persona”) era el fundamento para mantener la subjetividad y la diversidad dentro del movimiento. La transparencia no fue solo una demanda hacia sus principales adversarios (en el sistema pol&#x00ED;tico y el econ&#x00F3;mico) sino tambi&#x00E9;n una de los valores centrales del movimiento: seguramente no hay mejor forma de visibilizar el proceso deliberativo e invitar a participar en &#x00E9;l que celebr&#x00E1;ndolo en las plazas de los barrios, pueblos y ciudades. Adem&#x00E1;s, las redes internas (comisiones y grupos de trabajo) hac&#x00ED;an p&#x00FA;blica toda la informaci&#x00F3;n relativa a sus acuerdos y actas a trav&#x00E9;s de Internet, facilitando su acceso a toda persona interesada en conocer sus actividades.</p>

			<p>En cualquier caso, los principios de igualdad, inclusividad y transparencia son propios tambi&#x00E9;n del modelo de democracia directa y participativa desplegado por los nuevos movimientos sociales post-68. El valor a&#x00F1;adido del modelo asociado al movimiento antiglobalizaci&#x00F3;n residir&#x00ED;a en la importancia de la transformaci&#x00F3;n de preferencias facilitada en el proceso deliberativo. De hecho, la deliberaci&#x00F3;n es el modo de interacci&#x00F3;n m&#x00E1;s favorable para dicha transformaci&#x00F3;n (Landwehr, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2009</xref>). Los te&#x00F3;ricos de la democracia deliberativa rebaten en este punto el enfoque de elecci&#x00F3;n racional propio del modelo liberal, que entiende el proceso democr&#x00E1;tico b&#x00E1;sicamente como una agregaci&#x00F3;n de preferencias individuales (Talpin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">2011</xref>). Los te&#x00F3;ricos liberales entienden que dichas preferencias deben protegerse de la perniciosa injerencia del estado. Los te&#x00F3;ricos deliberativos critican este enfoque por su esencialismo, reduccionismo y problematicidad. En concreto, tratan de desmontar tres ilusiones asociadas al modelo liberal, subrayando que: 1) las preferencias no son aut&#x00F3;nomas ni libres, sino que se producen en determinados contextos econ&#x00F3;micos, sociales y culturales; 2) las preferencias pueden cambiar si lo hacen estos contextos; y 3) la agregaci&#x00F3;n de preferencias supuestamente prefijadas de acuerdo a intereses individuales obstaculiza la promoci&#x00F3;n de la justicia social. En resumen, si cada uno votamos seg&#x00FA;n nuestras preferencias individuales y estas est&#x00E1;n determinadas por intereses individuales, la toma de decisiones colectivas no puede orientarse al bien com&#x00FA;n. En cambio, la democracia deliberativa entiende que las preferencias son end&#x00F3;genas y maleables, siendo el objetivo de la deliberaci&#x00F3;n su eventual transformaci&#x00F3;n en aras del bien com&#x00FA;n a trav&#x00E9;s del acceso a la informaci&#x00F3;n y un proceso consciente de aprendizaje (Talpin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT50">2011</xref>, p. 16). </p>

			<p>El movimiento 15M se hac&#x00ED;a eco del principio de transformaci&#x00F3;n de las preferencias en la reflexi&#x00F3;n de sus activistas acerca del “pensamiento colectivo” y la “escucha activa” que deb&#x00ED;an guiar la participaci&#x00F3;n en las asambleas:</p>

						<disp-quote><p>El pensamiento colectivo es totalmente opuesto al sistema actual que se rige por un pensamiento individualista [...] Normalmente ante una decisi&#x00F3;n dos personas con ideas opuestas tender&#x00E1;n a enfrentarse y defender ferozmente sus ideas poniendo como objetivo convencer, ganar o a lo sumo llegar a un punto medio. El objetivo del pensamiento colectivo es construir. Es decir, dos personas con ideas diferentes ponen sus energ&#x00ED;as en construir algo. No se trata entonces de mi idea o la tuya. Son las dos ideas juntas las que dar&#x00E1;n un producto nuevo que a priori no conoc&#x00ED;amos ni t&#x00FA; ni yo. Por eso es tan necesaria la escucha activa en la que no solo estamos preparando la r&#x00E9;plica que vamos a dar. El pensamiento colectivo nace cuando entendemos que todas las opiniones, las nuestras y las diferentes, todas, son necesarias para generar la idea de consenso. Una idea que tras su construcci&#x00F3;n de forma indirecta nos transforma […] [El pensamiento colectivo es] algo as&#x00ED; como el resultado de la s&#x00ED;ntesis de las inteligencias e ideas individuales, no una sumatoria ecl&#x00E9;ctica, sino la s&#x00ED;ntesis. Las inteligencias individuales puestas al servicio del bien com&#x00FA;n, la creaci&#x00F3;n a partir de la diferencia, entender la diferencia como un elemento que aporta enriquecimiento de la idea com&#x00FA;n (Gu&#x00ED;a r&#x00E1;pida para la dinamizaci&#x00F3;n de asambleas populares publicada por acampadasol, 31/05/2011, disponible en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://madrid.tomalaplaza.net">http://madrid.tomalaplaza.net</ext-link>).</p></disp-quote>

			<p>La transformaci&#x00F3;n de preferencias en el proceso deliberativo debe estar sustentada en una comunicaci&#x00F3;n de calidad. El debate y la deliberaci&#x00F3;n, entendida como una forma “desapasionada, razonada y l&#x00F3;gica” de comunicaci&#x00F3;n (Dryzek, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2000</xref>, p. 64), permite la formaci&#x00F3;n de nuevas preferencias orientadas al bien com&#x00FA;n. En este sentido, los activistas del 15M explicaban en ese momento la participaci&#x00F3;n en la toma de decisiones orientada al consenso en las asambleas contraponiendo la “escucha activa” a lo que ocurre en los procesos de democracia representativa: </p>

						<disp-quote><p>Se buscan los mejores argumentos para tomar la decisi&#x00F3;n m&#x00E1;s acorde con las diferentes opiniones, no posicionamientos enfrentados, como ocurre cuando se vota. Su desarrollo debe ser pac&#x00ED;fico, respetando todas las opiniones, hay que dejar los prejuicios y las ideolog&#x00ED;as en casa […] Es importante mantener calma gestual para no transmitir a la asamblea sentimientos o afectos personales, recordaremos en todo momento el valor de una sonrisa en momentos de tensi&#x00F3;n o bloqueo (Gu&#x00ED;a r&#x00E1;pida para la dinamizaci&#x00F3;n de asambleas populares publicada por acampadasol, 31/05/2011, disponible en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://madrid.tomalaplaza.net">http://madrid.tomalaplaza.net</ext-link>). </p></disp-quote>

			<p>Para velar por la calidad de la comunicaci&#x00F3;n y facilitar otras condiciones del proceso deliberativo, las acampadas contaban con una comisi&#x00F3;n dedicada a la “dinamizaci&#x00F3;n de asambleas”. Entre sus miembros hab&#x00ED;a j&#x00F3;venes profesionales formados en metodolog&#x00ED;as participativas (Nez y Ganuza, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2012</xref>, p. 123) que asum&#x00ED;an el papel de moderadores y otros “facilitadores” que intentaban asegurar su concentraci&#x00F3;n e imparcialidad. La comisi&#x00F3;n tambi&#x00E9;n elabor&#x00F3; y difundi&#x00F3; diversos materiales escritos y audiovisuales que buscaban “ayudar a materializar esta nueva forma de hacer pol&#x00ED;tica”, instruyendo en el proceso deliberativo. Se especificaban all&#x00ED; los diferentes actores, los espacios, las relaciones y los mecanismos del “modelo de estructura asamblearia y toma de decisiones”, describiendo, por ejemplo, los roles de los ya mencionados moderadores y facilitadores, pero tambi&#x00E9;n las funciones de los equipos encargados de la preparaci&#x00F3;n del espacio y las herramientas f&#x00ED;sicas (megafon&#x00ED;a, sillas para personas con movilidad limitada, etc.), los turnos de palabra, los int&#x00E9;rpretes de la lengua de signos y la redacci&#x00F3;n de las actas.</p>

			<p>A pesar de estos esfuerzos por asegurar el buen funcionamiento del modelo deliberativo, su puesta en marcha no estuvo exenta de limitaciones y problemas. “La combinaci&#x00F3;n de una voluntad de consenso con la deliberaci&#x00F3;n abierta significa que la toma de decisiones puede ser f&#x00E1;cilmente saboteada por grupos peque&#x00F1;os […] Como qued&#x00F3; patente en las conversaciones con los activistas [del 15M], la toma de decisiones era lenta, laboriosa y desmoralizante cuando incluso las decisiones simples podr&#x00ED;an ser bloqueadas por un pu&#x00F1;ado de personas que ejercen el poder de veto” (Feenstra, Tormey, Casero-Ripoll&#x00E9;s y Keane, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2016</xref>, p. 10). En cualquier caso, la experimentaci&#x00F3;n con el modelo deliberativo practicado en las asambleas ha dejado una huella biogr&#x00E1;fica importante en los participantes con consecuencias en su modo de entender la pol&#x00ED;tica (Feenstra <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2016</xref>).</p>

			<p>Las protestas del nuevo ciclo reproducen en buena medida la cultura organizativa y los nuevos conceptos de democracia gestados en anteriores ciclos de protesta. Sin embargo, las nuevas movilizaciones trajeron consigo peque&#x00F1;as innovaciones, afianzadas en periodos menos visibles pero no por ello hu&#x00E9;rfanos de acci&#x00F3;n, sobre todo en la dimensi&#x00F3;n m&#x00E1;s simb&#x00F3;lica (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT42">2013a</xref>). Estas innovaciones vinculaban ese trabajo cultural de anteriores periodos de latencia (Melucci, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1994</xref>) con las nuevas formas de protesta practicadas en el nuevo ciclo de movilizaci&#x00F3;n. En este sentido, podemos advertir dos aspectos de la inclusividad que resultan hasta cierto punto novedosos en el movimiento 15M; aspectos que a su vez fueron difundidos a otros movimientos. “En primer lugar, la inclusividad promovida por los indignados no tiene tanto que ver con los ya participantes en el movimiento –y el establecimiento de mecanismos que aseguren su inclusi&#x00F3;n en el proceso de toma de decisiones– sino con los potenciales participantes. Aqu&#x00ED; la plaza desempe&#x00F1;&#x00F3; un papel importante” (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2016</xref>, p. 111). Se hab&#x00ED;an ocupado muchos espacios en el pasado pero no tanto el centro de las ciudades de manera masiva y con vocaci&#x00F3;n de cierta permanencia (el ‘modelo Tahrir’ de protesta<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>). La novedad del 15M consist&#x00ED;a en colocar la experimentaci&#x00F3;n con un nuevo concepto de democracia en el centro del espacio p&#x00FA;blico. Los activistas sacaban el “experimento” de la democracia deliberativa de los recintos que hasta entonces hab&#x00ED;an sido su “laboratorio” (centros sociales, foros sociales, etc.) para colocarlo en el centro de las ciudades, animando a “cualquiera” que pasara por all&#x00ED; a unirse y desbordar con ello los l&#x00ED;mites de la movilizaci&#x00F3;n. El cambio era en realidad un cambio de orientaci&#x00F3;n: la atenci&#x00F3;n se pon&#x00ED;a en los potenciales participantes y no tanto en los ya comprometidos con el movimiento (Lawrence, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2013</xref>). </p>

			<p>El segundo aspecto tiene que ver con un significado menos racional y m&#x00E1;s afectivo de la inclusividad, no tan orientado hacia el proceso de toma de decisiones (donde, como hemos visto, no es bueno traer “sentimientos o afectos personales”) sino hacia la transformaci&#x00F3;n del espacio p&#x00FA;blico como un espacio abierto tambi&#x00E9;n a la empat&#x00ED;a (Romanos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT45">2016</xref>). Los activistas entend&#x00ED;an que uno de los valores centrales del movimiento era la “INCLUSIVIDAD. La fuerza de este movimiento es ser muchos y distintos […] Los espacios que nos dan fuerza, que nos alegran y potencian, son los que permiten a cada cual sentirlos como propios”. Este concepto de inclusividad, que podemos llamar inclusividad basada en la empat&#x00ED;a, o inclusividad emp&#x00E1;tica, dejaba a un lado las cuestiones m&#x00E1;s estrat&#x00E9;gicas para crear un espacio donde cualquiera pudiera compartir sus problemas favoreciendo con ello la apertura hacia personas sin una experiencia previa de participaci&#x00F3;n y por ello m&#x00E1;s reticentes a involucrarse en el nuevo movimiento.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S6">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>‘1968’ fueron en realidad varios a&#x00F1;os de contienda pol&#x00ED;tica y social, <italic>les ann&#x00E9;es 68</italic> (Ginsborg, Passerini, Strath y Wagner, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2002</xref>), que en perspectiva internacional podemos entender como un ciclo de protesta que conten&#x00ED;a muchos conflictos. En diferentes partes del mundo, la juventud se rebelaba contra las coerciones impuestas desde el <italic>establishment</italic> pol&#x00ED;tico y educativo en pos de una transformaci&#x00F3;n de la vida cotidiana que acabara con la futilidad de su existencia, al mismo tiempo que descubr&#x00ED;a los caminos de la emancipaci&#x00F3;n social en una autoliberaci&#x00F3;n de la persona. Uno de los resultados m&#x00E1;s visibles del ciclo de protesta fue, de hecho, la difusi&#x00F3;n de la autogesti&#x00F3;n como un modelo de organizaci&#x00F3;n en el mundo del trabajo y en formas alternativas de convivencia en el &#x00E1;mbito m&#x00E1;s privado. Los nuevos conflictos ven&#x00ED;an expresados en t&#x00E9;rminos y conceptos avanzados por existencialistas e intelectuales adscritos o cercanos a la llamada <italic>new left</italic>. La protesta emple&#x00F3; adem&#x00E1;s un repertorio de acci&#x00F3;n en buena medida renovado bajo la influencia de <italic>provos</italic>, <italic>situacionistas</italic> y otros movimientos contraculturales. Los activistas se organizaron siguiendo pautas no jer&#x00E1;rquicas, horizontales y descentralizadas, en abierto contraste con el modo de estructuraci&#x00F3;n vertical de los partidos pol&#x00ED;ticos (Kornetis, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2013</xref>), y configurando una serie de formas que ser&#x00ED;an predominantes en los movimientos sociales a partir de entonces. </p>

			<p>Las recientes protestas contra la austeridad y por una democracia “real” surgidas en diferentes regiones del mundo a partir de 2010 se vinculan con aquellas de ‘1968’ a partir de ese repertorio de acci&#x00F3;n y organizaci&#x00F3;n que act&#x00FA;a como repositorio de los saberes de los movimientos sociales y, al mismo tiempo, horizonte de posibilidad que se va ampliando poco a poco con peque&#x00F1;as innovaciones. Pero el v&#x00ED;nculo se establece tambi&#x00E9;n a partir del desarrollo en las protestas recientes de conceptos de democracia participativa experimentados por los sesentayochistas, con el ciclo antiglobalizaci&#x00F3;n actuando de puente, sobre todo en relaci&#x00F3;n con la dimensi&#x00F3;n m&#x00E1;s deliberativa de ese concepto. A su vez, como todo ciclo de protesta, el reciente ha tra&#x00ED;do innovaciones, que en este caso combinan formas de acci&#x00F3;n y democracia: los indignados sacaron la experimentaci&#x00F3;n con la democracia deliberativa al centro de las ciudades, donde instalaron acampadas en se&#x00F1;al de protesta. En las acampadas practicaban un sentido de inclusividad relativamente novedoso, fuertemente orientado al 99% de la poblaci&#x00F3;n y a convertir el espacio p&#x00FA;blico en un espacio abierto a la empat&#x00ED;a. </p>

			<p>Visto as&#x00ED;, el trabajo de los movimientos sociales en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas ha sido un esfuerzo orientado en buena medida a la ampliaci&#x00F3;n de nuestro concepto de democracia. Es de prever que este horizonte se vaya ampliando todav&#x00ED;a m&#x00E1;s en el futuro, no sin pausas ni retrocesos. De hecho, aqu&#x00ED; nos hemos fijado en el modelo deliberativo de democracia practicado durante la fase concreta de las acampadas, pero otros conceptos o modelos de democracia han sido empleados por otros te&#x00F3;ricos para explicar desarrollos posteriores del 15M: la contrademocracia (Pierre Rosanvallon), la democracia posrepresentativa (Simon Tormey), la democracia monitorizada (John Keane) o incluso planteamientos “tecnopol&#x00ED;ticos”. En este sentido, el contexto espa&#x00F1;ol ha sido “un campo de experimentaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica continuada, donde la irrupci&#x00F3;n del movimiento 15M ha constituido un elemento desencadenante y catalizador para la innovaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica (Feenstra <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2016</xref>, p. X). Pero es que, como se dec&#x00ED;a en la acampada de la Puerta del Sol: “vamos despacio porque vamos lejos”. Los impactos de los movimientos sociales y los ciclos de protesta llevan tiempo. Por mucho que la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica demande cambios s&#x00FA;bitos y sustanciales tras las protestas (y juzgue que han fracasado si no los encuentra), sus resultados se sit&#x00FA;an m&#x00E1;s bien en el medio y largo plazo.</p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Este apartado incluye una ampliaci&#x00F3;n y actualizaci&#x00F3;n de algunas de las ideas vertidas en Romanos (<xref ref-type="bibr" rid="CIT41">2011, 18 de noviembre</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>As&#x00ED; se indica en el manuscrito in&#x00E9;dito de D. S. Patel (cedido por el autor) <italic>Roundabouts and Revolutions: Public Squares; Coordination, and the Diffusion of the Arab Uprisings</italic>.</p>
				</fn>
					
			</fn-group>
		</sec>
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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