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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2018.788n2006</article-id>
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				<subject>IDENTIDAD, PATRIMONIO Y PENSAMIENTO HIST&#x00D3;RICO / IDENTITY, HERITAGE AND HISTORICAL THINKING</subject>
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				<article-title>El patrimonio cultural y el sistema emocional: un estado de la cuesti&#x00F3;n desde la did&#x00E1;ctica</article-title>
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					<trans-title>The cultural heritage and the emotional system: an approach from teaching</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">El patrimonio cultural y el sistema emocional: un estado de la cuesti&#x00F3;n desde la did&#x00E1;ctica</alt-title>
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					 <surname>Mart&#x00ED;nez Gil</surname>
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			<aff id="U2">Universidad de Barcelona</aff>
			
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					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-4593-2517">https://orcid.org/0000-0003-4593-2517</ext-link>
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				<year>2018</year>
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			<volume>194</volume>
			<issue>788</issue>
			
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				<copyright-year>2018</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El art&#x00ED;culo analiza el factor emocional y su relaci&#x00F3;n con el patrimonio cultural. Asimismo, se plantea c&#x00F3;mo este factor es fundamental y en ocasiones decisivo en relaci&#x00F3;n con la did&#x00E1;ctica y la difusi&#x00F3;n de elementos patrimoniales. Partiendo de modelos patrimoniales existentes se investiga el peso de factores como la sorpresa, la empat&#x00ED;a y la identidad, resumiendo las &#x00FA;ltimas investigaciones que en este sentido hemos realizado en el seno de nuestro grupo de investigaci&#x00F3;n. Los an&#x00E1;lisis se basan en ejemplos de patrimonio arqueol&#x00F3;gico, art&#x00ED;stico y arquitect&#x00F3;nico.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This article analyses the emotional factor and its connections with cultural heritage. It also considers how this factor is fundamental and sometimes decisive for the didactics and the dissemination of heritage elements. Based on existing heritage models, the weight of aspects like surprise, empathy or identity is studied. We also summarise the latest findings in the field made by our research group. The analysis is based on examples taken from archaeological, artistic and architectonic-monumental heritage.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>educaci&#x00F3;n patrimonial</kwd>
				<kwd>inteligencia emocional</kwd>
				<kwd>patrimonio cultural</kwd>
				<kwd>did&#x00E1;ctica</kwd>
				<kwd>empat&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>aprendizaje</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>heritage education</kwd>	
				<kwd>emotional intelligence</kwd>
				<kwd>cultural heritage</kwd>
				<kwd>teaching</kwd>
				<kwd>empathy</kwd>
				<kwd>learning</kwd>
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		<sec id="S1">
			<title>LOS PARADIGMAS EMOCIONALES DEL PATRIMONIO</title>

			<p>Analizar el papel del sistema emocional en nuestra percepci&#x00F3;n del patrimonio no es un tema f&#x00E1;cil; pero si ello se quiere plantear desde la did&#x00E1;ctica, es decir desde la &#x00F3;ptica del aprendizaje, es mucho m&#x00E1;s complejo. </p>

			<p>Es casi obligado, en el momento de trazar el estado de la cuesti&#x00F3;n, referirse a lo que entendemos por emoci&#x00F3;n; naturalmente lo primero que hay que decir es que se trata de un estado afectivo que transforma nuestro equilibrio psico-f&#x00ED;sico de una forma transitoria pero que puede llegar a ser intensa. Este estado de equilibrio puede ser afectado por elementos externos, los cuales son la causa de muchas emociones, aun cuando puede haber causas internas desencadenantes de la emoci&#x00F3;n. Veamos, antes de analizar como act&#x00FA;an las emociones en los procesos de aprendizaje, algunos ejemplos caracter&#x00ED;sticos:</p>

			<p>Ejemplo 1. La visita al campo de concentraci&#x00F3;n nazi de <italic>Ravensbr&#x00FC;ck</italic>, cerca de F&#x00FC;rstenberg, a casi un centenar de kil&#x00F3;metros de Berl&#x00ED;n puede provocar reacciones distintas entre los visitantes, a veces visibles. Se trataba de un campo dedicado a acoger a mujeres, al que se le uni&#x00F3; luego una secci&#x00F3;n de chicas j&#x00F3;venes y ni&#x00F1;as. El campo desarroll&#x00F3; a su alrededor un recinto industrial con talleres de producci&#x00F3;n (confecciones b&#x00E1;sicamente) y, desde 1942, la empresa Siemens edific&#x00F3; junto al campo una gran cantidad de naves industriales para fabricar armamentos que, obviamente, reca&#x00ED;an sobre las reclusas. Se calcula que m&#x00E1;s de cien mil mujeres y un millar de ni&#x00F1;as pasaron por este campo, donde se instalaron c&#x00E1;maras de gas y se calcula que un total de 92.000 personas fueron asesinadas en Ravensbr&#x00FC;ck.</p>

			<p>Ante este enorme complejo patrimonial muchas personas reaccionan con un sentimiento de c&#x00F3;lera, de indignaci&#x00F3;n y enojo. Esta reacci&#x00F3;n es t&#x00ED;picamente emocional; lo mismo ocurre cuando se visitan museos como el <italic>Yad Vashem</italic> de Jerusal&#x00E9;n en memoria del holocausto (Gutterman y Shalev, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2008</xref>, pp. 22-25) o el <italic>J&#x00FC;disches Museum</italic> de Berl&#x00ED;n. Por lo tanto, podemos afirmar que hay emociones que est&#x00E1;n relacionadas con la c&#x00F3;lera o la indignaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Ejemplo 2. Muy distinta es la reacci&#x00F3;n de muchos visitantes que visitan el famoso <italic>castillo de Neuschwanstein</italic>, cerca de Fusen, en Baviera. Se trata de una extra&#x00F1;a construcci&#x00F3;n que se edific&#x00F3; por orden del rey Luis II en 1869, en una &#x00E9;poca en que los castillos no ten&#x00ED;an ya ninguna utilidad; fue una gran fantas&#x00ED;a rom&#x00E1;ntica, en la que el monarca quer&#x00ED;a revivir una &#x00E9;poca absolutamente periclitada. Se trataba de un castillo ideal, fant&#x00E1;stico, casi de leyenda. Adem&#x00E1;s, la mole se halla enclavada sobre el desfiladero del P&#x00F6;llat, en plenos Alpes, un paisaje realmente de ensue&#x00F1;o. En definitiva, una escenograf&#x00ED;a para el placer est&#x00E9;tico y paisaj&#x00ED;stico (Burillo <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1988</xref>, pp. 1061-1063). Pero ¿qu&#x00E9; reacciones produce esta obra cuando se visita? Hoy es uno de los monumentos m&#x00E1;s visitados de Alemania y, a pesar de las incomodidades que ello provoca, las visitantes suelen tener una experiencia alegre, con un sentimiento de extravagancia y de capricho. Y todo ello es una reacci&#x00F3;n tambi&#x00E9;n emocional. </p>

			<p>Ejemplo 3. Hay veces que el deleite ante el patrimonio produce un cierto miedo o inquietud. Cuando el turista se adentra en la red de catacumbas romanas que se extienden bajo la Via Apia, de unos 170 kil&#x00F3;metros de longitud, con m&#x00E1;s de medio mill&#x00F3;n de tumbas, el descenso, en varios niveles puede llegar a sobrecoger (Fink y Asamer, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1997</xref>). El sistema de t&#x00FA;neles subterr&#x00E1;neos, excavados en la toba, impresiona y hay personas que tienen verdadero p&#x00E1;nico a causa de la claustrofobia que producen. T&#x00E9;ngase en cuenta que hay algunas de estas galer&#x00ED;as que tienen m&#x00E1;s de veinte kil&#x00F3;metros subterr&#x00E1;neos laber&#x00ED;nticos, como las de <italic>San Calixto</italic>, o las de <italic>San Sebasti&#x00E1;n</italic> con m&#x00E1;s de 12 kil&#x00F3;metros El miedo, la ansiedad, el desasosiego son tambi&#x00E9;n una reacci&#x00F3;n emocional.</p>

			<p>Ejemplo 4. Tambi&#x00E9;n existe en algunas ocasiones la sensaci&#x00F3;n de tristeza, casi de aflicci&#x00F3;n, mezclada con cierta nostalgia. Esto es lo que pueden producir unas ruinas del pasado que fueron majestuosas y hoy solo conservan el esqueleto; es el caso de conjuntos mayas como el de <italic>Chich&#x00E9;n Itz&#x00E1;</italic>, en el centro de la Pen&#x00ED;nsula de Yucat&#x00E1;n (Lavall&#x00E9;, Michelet y Ocampo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1988</xref>, pp. 152-153). Para una parte de la poblaci&#x00F3;n de origen maya estas ruinas son la evidencia del genocidio que sufrieron sus antepasados; ellos todav&#x00ED;a hablan una lengua maya y los conjuntos monumentales les pueden provocar sensaci&#x00F3;n de tristeza quiz&#x00E1;s mezclada con la nostalgia del pasado. </p>

			<p>Ejemplo 5. A veces el patrimonio puede ser contemplado con un inmenso placer, con sensaciones de afinidad con el artista o con la obra, casi con devoci&#x00F3;n ante la misma. Estas reacciones son perceptibles a veces en grandes obras mitificadas por la cultura; es el caso del <italic>Guernica</italic> de Pablo Picasso, expuesto hoy en el Museo Reina Sof&#x00ED;a de Madrid o de los <italic>Fusilamientos de la Moncloa</italic> de Goya, en el Museo del Prado. ¿Cu&#x00E1;ntas obras de esta pinacoteca est&#x00E1;n rodeadas de sentimientos de placer, casi de amor?</p>

			<p>Ejemplo 6. Muchas veces, la reacci&#x00F3;n ante el patrimonio cultural es de sorpresa, casi de asombro o de estupefacci&#x00F3;n. Esta es la reacci&#x00F3;n que suelen tener los viajeros que penetran a trav&#x00E9;s del <italic>siq o desfiladero de Petra</italic>. La antigua capital del Reino Nabateo est&#x00E1; excavada en la roca, casi esculpida en ella. Se trata de una ciudad cuyo origen se remonta al siglo VIII a. C. pero que prosper&#x00F3; especialmente dos siglos despu&#x00E9;s, bajo los pueblos nabateos. La raz&#x00F3;n de ello es que la ciudad estaba situada en plena ruta del incienso y de las especias entre Arabia y el Mediterr&#x00E1;neo. La sorpresa no desaparece despu&#x00E9;s del primer impacto visual, sino que se va acumulando a medida que nos adentramos en el interior del valle, que en realidad es enorme, ya que se extiende desde el mar Muerto al Golfo de Aqaba. </p>

			<p>Ejemplo 7. En ocasiones el patrimonio provoca sentimientos confusos de pena, de remordimiento, casi de culpa o de verg&#x00FC;enza. ¿Qu&#x00E9; experimentan muchos ciudadanos centroeuropeos hoy cuando visitan complejos como la tristemente denominada <italic>Topograf&#x00ED;a del Terror de Berl&#x00ED;n</italic>? (Nachama, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2008</xref>, pp. 5-9). El recorrido por lo que fue el centro de poder nazi en la capital del III Reich, por los s&#x00F3;tanos hoy visibles de los calabozos de la Gestapo produce ciertamente una sensaci&#x00F3;n de verg&#x00FC;enza en mucha gente. Piensan: ¿c&#x00F3;mo pudieron nuestros padres y abuelos llegar a esto? </p>

			<p>Ejemplo 8. En Palermo, bajo el monasterio de la Orden de los Capuchinos menores, los monjes, desde el siglo XVI, excavaron un cementerio subterr&#x00E1;neo. Los cad&#x00E1;veres se somet&#x00ED;an a deshidrataci&#x00F3;n y se trataban con &#x00E1;cido ac&#x00E9;tico; algunos se embalsamaban, se les volv&#x00ED;a a colocar sus propias ropas y se dejaban as&#x00ED; expuestos. Aun cuando en sus or&#x00ED;genes estaban destinadas &#x00FA;nicamente al sepelio de los frailes, con el paso del tiempo, familias respetables de Palermo ped&#x00ED;an autorizaci&#x00F3;n para ser enterradas en este lugar, siguiendo estas mismas pautas. El resultado es que debajo del convento hay hoy m&#x00E1;s de ocho mil cad&#x00E1;veres, muchos de los cuales est&#x00E1;n momificados y se exhiben vestidos e incluso de pie. Hay desde ni&#x00F1;os hasta m&#x00E9;dicos, diplom&#x00E1;ticos, monjes, hombres y mujeres de todas las edades y profesiones. ¿Qu&#x00E9; tipo de emoci&#x00F3;n produce esta visita tur&#x00ED;stica en mucha gente? La reacci&#x00F3;n a veces es de asco, de repulsi&#x00F3;n, casi de un sentimiento de aberraci&#x00F3;n. Y esto es tambi&#x00E9;n una emoci&#x00F3;n.</p>

			<p>Estos ejemplos se presentan como paradigm&#x00E1;ticos de lo que puede ser el complejo sistema emocional en el tratamiento del patrimonio; naturalmente, las emociones nunca suelen ir solas y normalmente se nos presenten asociadas; es frecuente asociar el asco con el remordimiento; la sorpresa puede asociarse con el miedo o con el placer y el amor puede asociarse a muchas otras emociones, como admiraci&#x00F3;n, piedad, etc.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>LAS EMOCIONES Y LA MOTIVACI&#x00D3;N: DOS CONCEPTOS INTERRELACIONADOS </title>

			<p>No es este el lugar para discutir las causas complejas de las emociones ni si, como propuso Robert Zanjonc (1923-2008), los sistemas cognitivos y los afectivos son independientes o interdependientes. No podemos hoy discutir si las emociones pueden surgir sin elementos de conocimiento o cognici&#x00F3;n (Zanjonc y Hazel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1982</xref>, pp. 123-131). Tampoco existen pruebas fehacientes de que la cognici&#x00F3;n sea una de las condiciones <italic>sine qua non</italic> para las emociones, como pretenden otros autores. Lo que nos importa para nuestro an&#x00E1;lisis no es tanto la g&#x00E9;nesis de las emociones sino su relaci&#x00F3;n con el aprendizaje y la de este con la did&#x00E1;ctica del patrimonio.</p>

			<p>En este sentido, resulta interesante la conocida ley de Yerkes-Dodson (Yerkes y Dodson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">1908</xref>, pp. 459-485) que ya a principios del siglo pasado pusieron de manifiesto –si no es que demostraron- que hay una relaci&#x00F3;n clara entre la excitaci&#x00F3;n emocional y el aprendizaje; en realidad establecieron que cuanta menos actividad emocional existe, tambi&#x00E9;n se produce menos aprendizaje y a la inversa: “cuando se incrementa la actividad emocional se eleva el aprendizaje”. Esta ley, en su expresi&#x00F3;n matem&#x00E1;tica, correlaciona el cociente intelectual y el emocional de modo que su representaci&#x00F3;n gr&#x00E1;fica es una U invertida, es decir, a m&#x00E1;s emoci&#x00F3;n hay m&#x00E1;s aprendizaje, pero se llega a un punto &#x00F3;ptimo o m&#x00E1;ximo a partir del cual, si sigue aumentando la emoci&#x00F3;n, decrece el aprendizaje. </p>

			<p>Un ejemplo de aplicaci&#x00F3;n de esta ley en el campo que nos ocupa, el del patrimonio cultural, es que cuando visitamos un equipamiento muse&#x00ED;stico que nos genera mucho inter&#x00E9;s, que nos emociona mucho por la raz&#x00F3;n que fuere, nuestra excitaci&#x00F3;n va en aumento y el proceso de aprendizaje est&#x00E1; activado al m&#x00E1;ximo, pero llega un momento en el cual, por cansancio o por cualquier otro factor, cuando m&#x00E1;s aumenta la excitaci&#x00F3;n, el nivel de saturaci&#x00F3;n es tan elevado que decae. Por lo tanto, no hay que esperar que siempre se mantenga igual el estado emocional; es como el sentimiento de alegr&#x00ED;a o de pena, que no se pueden mantener indefinidamente; ello solo se produce en estados psicopatol&#x00F3;gicos. </p>

			<p>De todo ello se desprende la importancia de las emociones y de la educaci&#x00F3;n emocional. Los grandes te&#x00F3;ricos de la educaci&#x00F3;n del siglo pasado, tales como Ovide Decroly y Mar&#x00ED;a Montessori, ya creyeron que el ser humano nace con un gran potencial que hab&#x00ED;a que potenciar y desarrollar. Por ello la funci&#x00F3;n m&#x00E1;s importante del educador es acompa&#x00F1;ar a las personas, en cualquier edad de la vida, en su proceso de aprendizaje. Para ello fundamentaron lo que se ha denominado <italic>did&#x00E1;ctica del objeto</italic>, ya que la observaci&#x00F3;n estaba en el centro de la escuela y los objetos, como elementos concretos, son observables (Santacana y Llonch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2012</xref>, pp. 23-30). La educaci&#x00F3;n emocional, en la medida en que incita la motivaci&#x00F3;n, produce en el individuo una alta dosis de satisfacci&#x00F3;n y de felicidad. No es pues exagerado afirmar que la educaci&#x00F3;n exige emociones; poco se puede construir entre individuos inertes a toda emoci&#x00F3;n. Por ello podemos afirmar que el patrimonio es una herramienta educativa ya que contiene un alto potencial de emotividad.</p>

		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>EL PATRIMONIO CULTURAL Y LAS EMOCIONES </title>

			<p>Hay personas que se emocionan ante los objetos muy antiguos; la remota antig&#x00FC;edad de un objeto prehist&#x00F3;rico, el pisar un yacimiento arqueol&#x00F3;gico en el cual vivieron hom&#x00ED;nidos o humanos de nuestra especie hace millones o miles de a&#x00F1;os les provoca una extra&#x00F1;a sensaci&#x00F3;n, como si el tiempo se precipitara encima de ellos, y no hay nada de malo ni de enfermizo en esta actitud porque es una emoci&#x00F3;n l&#x00ED;cita, desencadenada en nuestro cerebro cuando tenemos conciencia temporal. Otras personas se sienten emocionadas al pisar escenarios del pasado en los cuales ocurrieron cosas extraordinarias. As&#x00ED; les conmueve el Sal&#x00F3;n de los Espejos de Versalles o los campos de Batalla de guerras remotas; y esta emoci&#x00F3;n, derivada se sus lecturas, del visionado de pel&#x00ED;culas o de escuchar relatos es una emoci&#x00F3;n innegable, humana, y nada tiene de extempor&#x00E1;neo o extra&#x00F1;o (Mart&#x00ED;nez y Santacana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2013</xref>).</p>

			<p>Tambi&#x00E9;n hay personas que se estremecen cuando ven objetos o escenarios de cosas que ocurrieron en su infancia o en su juventud. El recuerdo brota en su mente y humedece sus ojos. Nada m&#x00E1;s propio de la mente humana que emocionarnos por los recuerdos de la infancia o de la juventud. Tampoco eso es ajeno al ser humano. </p>

			<p>Finalmente, hay personas que, ante una obra de arte, sea un aria de &#x00F3;pera, una canci&#x00F3;n de los Beatles, un poema de Baudelaire o una pintura de Van Gogh, se quedan extasiados, en el fondo emocionados: la belleza les atrae irremisiblemente. </p>

			<p>Frente a todos ellos surgen tambi&#x00E9;n individuos que manifiestan que ellos son personas l&#x00F3;gicas, racionales, que saben dejar las emociones a un lado y examinan la realidad con objetividad. Con esta afirmaci&#x00F3;n suelen querer decir que la raz&#x00F3;n y la emoci&#x00F3;n son dos elementos antag&#x00F3;nicos. Sin embargo, la neurociencia desenmascara esta falacia; en realidad, la interacci&#x00F3;n entre la parte del cerebro encargada de las emociones –la am&#x00ED;gdala- y la zona en donde se nucleariza lo que llamamos, sin mucha raz&#x00F3;n, pensamiento racional -el c&#x00F3;rtex cerebral- es continua y sus ataduras son muy complejas. Por otra parte, hay razones para creer que existen muchas m&#x00E1;s v&#x00ED;as que van desde la am&#x00ED;gdala -emociones- al c&#x00F3;rtex -razonamiento-que a la inversa. Por ello, suelen ser las emociones las que influyen sobre la raz&#x00F3;n y no al contrario, o en todo caso es m&#x00E1;s f&#x00E1;cil esta relaci&#x00F3;n que la inversa. Dicho con otras palabras, tambi&#x00E9;n necesitamos “el coraz&#x00F3;n” para pensar y para emitir juicios (Ledoux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1999</xref>). A veces parece como si una reacci&#x00F3;n emocional ante el arte o ante el patrimonio no fuera propia de personas cultas; por ello las emociones a veces se esconden o se procuran aminorar. Sin embargo, nada m&#x00E1;s humano, nada m&#x00E1;s necesario que el sistema emocional para gozar del patrimonio cultural. Todas las reacciones emocionales que hemos descrito son l&#x00ED;citas y no tienen nada de extra&#x00F1;o. No hay razones err&#x00F3;neas para que algo nos emocione; en realidad hay prejuicios, razones err&#x00F3;neas que nos impiden emocionarnos ante determinados elementos patrimoniales; el desconocimiento del objeto patrimonial o la falta de vivencias personales pueden ser factores que contribuyen a yugular o impedir el desarrollo emocional ante el arte o ante cualquier elemento del patrimonio cultural (Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2014</xref>). </p>

			<p>El papel de las emociones ante el patrimonio resulta especialmente evidente cuando nos referimos al patrimonio inmaterial, que es el que est&#x00E1; en la cabeza de las personas; sabemos un tipo de baile porque est&#x00E1; interiorizado en nosotros; conocemos una melod&#x00ED;a porque est&#x00E1; almacenada en el recuerdo. Por lo tanto, cuando percibimos un recuerdo, un lugar, o a veces un objeto que ha significado algo o que es importante para nosotros, nuestra atenci&#x00F3;n se altera, aumenta, y suele activar redes asociativas muy relevantes de nuestra memoria. Todo esto no es otra cosa que un conjunto de reacciones emotivas. Y nuestro sistema emocional ”es la gu&#x00ED;a que da luz e ilumina todos nuestros planes […]. La emoci&#x00F3;n es el ingrediente que permite el encendido de la conducta” (Mora, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2009</xref>, pp. 155-156). Normalmente nuestras acciones e incluso nuestros aprendizajes est&#x00E1;n sujetos a las emociones; hemos planteado ya que poco o nada aprendemos sin la emoci&#x00F3;n que nos motiva, sin que tenga un significado para nuestra mente. Hoy sabemos que todo pasa por el filtro emocional. Sin embargo, el ser humano necesita siempre de otros seres humanos para mantener vivo el fuego emocional; pocos se emocionan mirando a un patinador o patinadora desde el televisor de su casa en completa soledad; sin embargo, en una grada de la pista, junto con gente a nuestro lado que vive el mismo momento, el desencadenante de las emociones es mucho m&#x00E1;s f&#x00E1;cil. Las emociones son como un fuego que se aviva en contacto con otros seres humanos. El patrimonio cultural inmaterial, por lo que tiene de colectivo, de colaborativo, porque se conserva y almacena &#x00FA;nicamente en la mente, tiene un alto componente emocional. Hay periodos en la vida en los cuales la construcci&#x00F3;n del sistema emocional es m&#x00E1;s importante que en otros; nos referimos a la infancia y a la adolescencia. Las emociones construidas durante la infancia permanecen para siempre, cuando revivimos fiestas tradicionales o familiares asociadas a la infancia nuestro sistema emocional reacciona y en ocasiones nos genera un placer y una alegr&#x00ED;a indescriptibles, mientras que en otros casos nos genera soledad, tristeza o desaz&#x00F3;n. La raz&#x00F3;n de ello es que “la informaci&#x00F3;n ambiental” molde&#x00F3; la parte emocional de nuestro cerebro. Igual ocurre con etapas de la adolescencia, cuando despiertan tantos sentimientos nuevos y desconocidos en las personas; estos sentimientos y emociones –el primer beso, el primer amor… etc.- se reviven emocionalmente muchos a&#x00F1;os despu&#x00E9;s precisamente porque nos revierten a una juventud temprana. El patrimonio inmaterial, en la medida que es forjador de emociones, tiene tambi&#x00E9;n este poder de hacer revivir sensaciones, alegr&#x00ED;as, miedos, placer o dolor con m&#x00E1;s fuerza que cualquier otro tipo de patrimonio.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s, el sistema emocional que activa el patrimonio inmaterial es tambi&#x00E9;n para muchas personas un sistema de recompensas para el cerebro; casi no hay ninguna actividad humana que como resultado &#x00FA;ltimo no pretenda hallar alguna recompensa, bien sea esta de tipo consumatorio, como la comida, la bebida o el sexo, o bien de tipo l&#x00FA;dico, el juego, o bien del tipo que llamamos espiritual, es decir, la satisfacci&#x00F3;n de resolver un problema matem&#x00E1;tico o de experimentar una sensaci&#x00F3;n agradable a trav&#x00E9;s del arte, de la m&#x00FA;sica o de la religi&#x00F3;n. Incluso los actos m&#x00E1;s altruistas del ser humano buscan una recompensa, lo que se suele decir “el sentirse bien”, el placer tras la “buena obra”; es similar al placer del atleta despu&#x00E9;s del estado de agotamiento, cuando ha ganado la carrera. Al final de todos estos caminos se hallan los mecanismos emocionales de nuestro cerebro, sus sistemas de recompensa por lo hecho, por lo vivido o por lo descubierto (Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2014</xref>).</p>

			<p>Cuando se quiebra el sistema emocional de recompensa aparece la apat&#x00ED;a, la depresi&#x00F3;n, la obsesi&#x00F3;n para terminar con la vida. Esta digresi&#x00F3;n sobre las emociones puede parecer superflua y sin embargo es lo m&#x00E1;s importante para comprender las funciones del patrimonio cultural inmaterial. Ye hemos visto que “la relaci&#x00F3;n entre las emociones y la motivaci&#x00F3;n es muy &#x00ED;ntima, ya que se trata de una experiencia presente en cualquier actividad que posee las dos principales caracter&#x00ED;sticas de la conducta motivada: direcci&#x00F3;n e intensidad” (Choliz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2005</xref>, p. 3).</p>

			<p>Cualquier conducta, cuando est&#x00E1; impulsada por emociones, se realiza de forma m&#x00E1;s intensa, m&#x00E1;s vigorosa y con m&#x00E1;s &#x00ED;mpetu. Por ello, cuando el patrimonio cultural inmaterial est&#x00E1; cargado de emoci&#x00F3;n, est&#x00E1; asegurado su mantenimiento. Aqu&#x00ED; hay una reacci&#x00F3;n biyectiva, mediante la cual las emociones estimulan la motivaci&#x00F3;n y la motivaci&#x00F3;n desencadena emociones; son dos caras de la misma moneda. Veamos a continuaci&#x00F3;n un ejemplo: imaginemos que participamos en un ritual colectivo que nos produce sensaci&#x00F3;n de felicidad. En este estado todos los est&#x00ED;mulos ambientales, todo lo que est&#x00E1; a nuestro alrededor lo interpretamos positivamente; este estado facilita adem&#x00E1;s nuestra empat&#x00ED;a, por ello seremos m&#x00E1;s proclives a conductas altruistas; todo lo que ocurra a nuestro alrededor lo vamos a recordar durante mucho m&#x00E1;s tiempo y tendremos mucha m&#x00E1;s facilidad para comprenderlo. Todo ello favorece las relaciones interpersonales, y todo junto nos proporciona una sensaci&#x00F3;n placentera, de bienestar, que aumenta incluso nuestra autoestima y nuestra autoconfianza (Choliz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2005</xref>, pp. 10-11).</p>

			<p>Todo esto puede ocurrir en multitud de rituales y eventos. En la Lista de Patrimonio Inmaterial de la UNESCO hay una peregrinaci&#x00F3;n anual al mausoleo de Sidi “Abd el Qader Ben Mohammed, conocido como <italic>Sidi Cheikh</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Se halla enterrado en Al Abiodh Sidi Cheikh en Argelia. El &#x00FA;ltimo jueves de junio se inician las celebraciones religiosas en honor a este fundador de la hermandad suf&#x00ED;. Esta peregrinaci&#x00F3;n est&#x00E1; organizada por los grupos n&#x00F3;madas de la regi&#x00F3;n, todos ellos suf&#x00ED;s. La peregrinaci&#x00F3;n significa una renovaci&#x00F3;n de los v&#x00ED;nculos y las alianzas entre los miembros de la hermandad; los valores comunitarios se refuerzan, como la hospitalidad, las plegarias a <italic>Sidi Cheikh</italic>, la recitaci&#x00F3;n del sagrado Cor&#x00E1;n y todo ello va acompa&#x00F1;ado de bailes, competiciones de esgrima y concursos ecuestres con centenares de jinetes. Mucha gente se emociona viendo los caballos correr y competir; hay una gran alegr&#x00ED;a entre los mayores porque ven c&#x00F3;mo los conocimientos espirituales se aprenden y transmiten mediante estas pr&#x00E1;cticas y todos se sienten m&#x00E1;s altruistas, se establecen nuevas amistades, se conciertan alianzas y todo ello son funciones de la peregrinaci&#x00F3;n. Sin la emoci&#x00F3;n, nada tendr&#x00ED;a sentido y es la emoci&#x00F3;n la que los motiva a todos (Santacana y Llonch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2015</xref>; Unesco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2013</xref>). En otras ocasiones, el desencadenante de emociones no es necesariamente una fiesta o un ritual; en Lituania hay una tradici&#x00F3;n que se conoce con <italic>Las cruces</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>. Fabrican cruces y las colocan en caminos, monta&#x00F1;as, cementerios o casas y se asociaba a las fiestas de las cosechas en los pa&#x00ED;ses b&#x00E1;lticos; a menudo eran bendecidas por el sacerdote y adquir&#x00ED;an un valor sagrado. Con la dominaci&#x00F3;n rusa en el siglo XIX y la difusi&#x00F3;n de la religi&#x00F3;n ortodoxa frente a la cat&#x00F3;lica latina, las cruces fueron un s&#x00ED;mbolo de identidad en Lituania; despu&#x00E9;s de la dominaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica, este simbolismo se reforz&#x00F3; y se convirti&#x00F3; en un acto de resistencia a los ocupantes. Las autoridades las prohib&#x00ED;an y las retiraban, y pese a ello la gente les respond&#x00ED;a multiplic&#x00E1;ndolas. Fueron quemadas muchas veces, las autoridades sovi&#x00E9;ticas establecieron en la colina un vertedero para disuadir a la gente, pero no pudieron eliminarlas. Incluso se proyect&#x00F3; construir una gran presa para inundarlo todo. Hoy se estima que en esta sola colina hay m&#x00E1;s de 100.000 cruces. Por ello hoy han adquirido un simbolismo que va m&#x00E1;s all&#x00E1; del puramente religioso ya que muchos lituanos las asocian a su lucha por la libertad. La tradici&#x00F3;n de las cruces implica no solo fabricarlas, esculpiendo im&#x00E1;genes de madera, sino tambi&#x00E9;n pintarlas y mantenerlas. Se trata de un arte an&#x00F3;nimo, en donde no figura el autor, ni su nombre. No se ense&#x00F1;a en las escuelas pero la gente lo mantiene. La capacidad emotiva de este patrimonio es muy alta, ya que para mucha gente significa su voluntad de resistir la opresi&#x00F3;n, su f&#x00E9;rrea decisi&#x00F3;n de mantener la identidad lituana por encima de las imposiciones de un estado, el ruso o el sovi&#x00E9;tico, con el cual no se sintieron jam&#x00E1;s identificados. Por esto es hoy un importante y emotivo patrimonio inmaterial (Santacana y Llonch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2015</xref>). Las cruces lituanas recuerdan las ideas de Harry Browne (1933-2006) cuando escribi&#x00F3; que “la felicidad no es un coche nuevo, fama, riqueza o incluso una manta caliente. Eso son cosas. La felicidad es una emoci&#x00F3;n” (Mora, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2009</xref>, p. 136). </p>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>LOS FACTORES EMOCIONALES Y SU INFLUENCIA EN EL PROCESO DE APRENDIZAJE BASADO EN EL USO DEL PATRIMONIO: LA EMPAT&#x00CD;A Y LA SORPRESA COMO FACTORES CLAVES</title>

			<p>Si el patrimonio cultural –tanto material como inmaterial- tiene un fuerte componente emotivo, es necesario ahora plantear hasta qu&#x00E9; punto la ley de Yerkes-Dodson es aplicable a este campo. Para ello, y como ejemplo, nos remitiremos a uno de los trabajos realizado en el seno de nuestro grupo de investigaci&#x00F3;n y que utiliz&#x00F3; como “banco de pruebas” el monasterio tarraconense de Santa Maria de Poblet. Se trata de un monasterio cisterciense, fundado en el siglo XII y que pese a los procesos desamortizadores hoy sigue manteniendo una comunidad religiosa. Adem&#x00E1;s de las caracter&#x00ED;sticas propias de la orden del C&#x00ED;ster, este monasterio es el pante&#x00F3;n real de los monarcas de la Corona de Arag&#x00F3;n y constituye uno de los grandes conjuntos monumentales de la Edad Media. Una parte de la investigaci&#x00F3;n consisti&#x00F3; en dise&#x00F1;ar diversas estrategias educativas en el entorno del monasterio, para posteriormente ser analizadas y evaluadas por parte de grupos de j&#x00F3;venes maestros de educaci&#x00F3;n primaria. Para la evaluaci&#x00F3;n se emplearon metodolog&#x00ED;as cuantitativas y cualitativas, siendo la t&#x00E9;cnica del <italic>focus group</italic> la herramienta principal para la obtenci&#x00F3;n de resultados. </p>

			<p>Esta t&#x00E9;cnica cualitativa est&#x00E1; ampliamente difundida en diversos &#x00E1;mbitos de la investigaci&#x00F3;n educativa, as&#x00ED; como en otras disciplinas tales como la sociolog&#x00ED;a o la misma psicolog&#x00ED;a (Puchta y Potter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2004</xref>; Guti&#x00E9;rrez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2011</xref>). El factor com&#x00FA;n en el <italic>focus group</italic> o tambi&#x00E9;n denominado <italic>t&#x00E9;cnica de grupos de discusi&#x00F3;n</italic> consiste en reunir a grupos reducidos de personas para indagar acerca de sus percepciones, sus opiniones, actitudes o reacciones frente a un tema o problema y, en el caso que nos ocupa, una situaci&#x00F3;n problem&#x00E1;tica. Por ello, a lo largo de los distintos debates grupales se formularon a los participantes un conjunto de preguntas ligadas a los objetivos y las hip&#x00F3;tesis del dise&#x00F1;o did&#x00E1;ctico para finalmente hacerles posicionar respecto a cu&#x00E1;l de las actividades les hab&#x00ED;a gustado m&#x00E1;s; en realidad se quer&#x00ED;a valorar el concepto de atractividad de cada una de las actividades. El primer resultado que apareci&#x00F3; claramente definido fue que la interactividad mental y la sorpresa eran dos factores fundamentales de la atractividad. Tambi&#x00E9;n hab&#x00ED;a una relaci&#x00F3;n clara entre atracci&#x00F3;n y el placer que conlleva el propio aprendizaje: la conciencia del aprendizaje. En muchos casos se reflejaba la relaci&#x00F3;n clara entre ”haberlo vivido” y el propio aprendizaje. Pero las actividades que fueron m&#x00E1;s atractivas y que se valoraron mejor fueron aquellas que se relacionaban con la capacidad emp&#x00E1;tica. La capacidad de ponerse en la piel del otro fue el factor m&#x00E1;s destacado por los informantes y las actividades que lo propiciaban las mejor valoradas. Naturalmente para ello era necesario conocer muchos detalles, ver muchos objetos del otro y conocer a fondo la situaci&#x00F3;n que se dio en el pasado. Probablemente es este factor emocional de la empat&#x00ED;a el m&#x00E1;s importante de los que se pudieron valorar y medir con la investigaci&#x00F3;n (Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2014</xref>).</p>

		</sec>
		
		<sec id="S5">
			<title>CONCLUSIONES M&#x00C1;S RELEVANTES </title>

			<p>El modelo resultante de la investigaci&#x00F3;n se puede esquematizar mediante c&#x00ED;rculos conc&#x00E9;ntricos en los que se colocan los factores de atractividad y los recursos utilizados, y en los que se observa c&#x00F3;mo de los cuatro factores que intervienen (empat&#x00ED;a, interacci&#x00F3;n, sorpresa y variedad), tres son de car&#x00E1;cter emocional (<xref ref-type="fig" rid="F1">Figura 1</xref>). </p>
			
						<fig id="F1">
							<label>Figura 1</label>
							<caption>
								<title>Esquema circular de factores y recursos para la actractividad de las estrategias educativas patrimoniales</title>
								<p>Fuente: Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
						</fig>

			<p>Tan solo un factor es distinto, y es el que se refiere a la variedad. En efecto, a lo largo de la investigaci&#x00F3;n emergi&#x00F3; este factor, que inicialmente no estaba previsto y que fue el de la variedad de recursos utilizados para interpretar el patrimonio. De todos los empleados fueron destacados en la evaluaci&#x00F3;n el uso de objetos (did&#x00E1;ctica del objeto), el papel del educador, los recursos teatrales, tales como la aparici&#x00F3;n de actores y actrices en el transcurso de las experimentaciones, y el uso de diversas maletas did&#x00E1;cticas o <italic>kits</italic> m&#x00F3;viles en algunas actividades. </p>

			<p>Como puede verse, los resultados de la investigaci&#x00F3;n, modesta en cuanto a los recursos, son relevantes en cuanto a los resultados. Quisi&#x00E9;ramos resaltar dos elementos fundamentales en el sistema emocional humano y que aqu&#x00ED; sobresalen: la empat&#x00ED;a y la sorpresa. En efecto, la clave que nos permite acceder a las emociones de los dem&#x00E1;s -radica en la capacidad de captar los mensajes no verbales-, que son fundamentalmente visuales (Goleman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2008</xref>, p. 168). En este aspecto las teatralizaciones, cuando se realizan con cierto rigor, riqueza indumentaria o la presencia de elementos originales, cumplen estas funciones. Por otra parte, hay que recordar que los fundamentos de la empat&#x00ED;a se hallan presentes en la mayor&#x00ED;a de los humanos desde la infancia y, por lo tanto, los recursos de tipo emp&#x00E1;tico se pueden utilizar en todas las edades de la vida. Por ello Goleman (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2008</xref>, p. 170) afirma, apoy&#x00E1;ndose en trabajos previos de Martin L. Hoffman, que la psicolog&#x00ED;a evolutiva ha demostrado c&#x00F3;mo incluso los beb&#x00E9;s experimentan angustias emp&#x00E1;ticas antes incluso de ser conscientes de su existencia. De hecho, toda relaci&#x00F3;n que implique adquirir la capacidad de experimentar el estado subjetivo de los dem&#x00E1;s, ya fuere sintonizando con sus intenciones o compartiendo un deseo, es una manifestaci&#x00F3;n de empat&#x00ED;a. Por lo tanto, comprender el pasado solo es posible mediante importantes dosis de empat&#x00ED;a, y el conocimiento y aprendizaje de la historia a trav&#x00E9;s del patrimonio cultural se desarrolla y crece mediante reacciones emp&#x00E1;ticas que tenemos hacia personas y escenarios que existieron en el pasado.</p>

			<p>En cuanto a la sorpresa, forma parte del sistema de alertas cerebrales que probablemente va unido al sistema del miedo y del p&#x00E1;nico; de hecho, es un paso previo, con la diferencia de que la sorpresa puede desencadenar emociones negativas, con cargas de ansiedad, rabia, ira o terror, o emociones positivas, vinculadas a sentimientos de placer, de reconocimiento, de felicidad e incluso de amor (Solms y Turnbull, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2004</xref>, pp. 105-138). </p>

			<p>Los dos factores de car&#x00E1;cter emocional que hemos mencionado en nuestra experimentaci&#x00F3;n se desencadenan a partir de fuentes primarias (documentos) que han pasado a trav&#x00E9;s del tamiz del gui&#x00F3;n teatral y tambi&#x00E9;n a partir de los objetos contenidos en las maletas did&#x00E1;cticas. Que el teatro es un arte que se basa sobre todo en el desencadenamiento de emociones no constituye ciertamente una novedad, pero el uso de los objetos siempre puede ser m&#x00E1;s discutible (Santacana y Llonch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2012</xref>). Los ejemplos de emociones y situaciones emp&#x00E1;ticas desencadenadas a partir de objetos, como hemos comentado anteriormente, son muchos y podr&#x00ED;an ejemplificarse en el relato de Dory Sontheimer (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2014</xref>): una mujer barcelonesa que con motivo de la muerte de su madre descubre que la fallecida guardaba siete cajas de papeles y objetos que le descubr&#x00ED;an la tr&#x00E1;gica historia de su familia, jud&#x00ED;os alemanes que rehacen su vida en Barcelona tras sufrir la muerte de la mayor parte de los miembros de su familia. Mart&#x00ED;n en el pr&#x00F3;logo de esta obra nos dice:</p>

						<disp-quote><p>“Por favor, pong&#x00E1;monos por un instante en la piel de una pareja de j&#x00F3;venes perseguidos a muerte y que tuvieron que cambiar de religi&#x00F3;n, de identidad y de pasado para salvar su vida y la de sus hijos pero que no pudieron proteger la vida de sus padres que terminaron en un campo de exterminio. E imaginemos despu&#x00E9;s el d&#x00ED;a que decidieron guardar los objetos en cajas con la esperanza de que alguien los recuperara y reconstruyera la memoria de una familia destrozada por el nazismo. Imaginemos por lo que ha pasado Dory al descubrir los recortes y fragmentos de todo el espanto que rode&#x00F3; a su familia. H&#x00E1;galo, y si no se emociona es que no es de este mundo”.</p></disp-quote>

			<p>Por todo ello, no es exagerado concluir afirmando que existe una estrecha relaci&#x00F3;n entre el factor emocional, el patrimonio y el aprendizaje de la cultura.</p>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>V&#x00E9;ase en detalle la candidatura “<italic>Peregrinaci&#x00F3;n anual al mausoleo de Sidi ‘Abd el-Qader Ben Mohammed (“Sidi Cheikh”)</italic> UNESCO (2013) en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://ich.unesco.org/es/RL/peregrinacion-anual-al-mausoleo-de-sidi-abd-el-qader-ben-mohammed-sidi-cheikh-00660">https://ich.unesco.org/es/RL/peregrinacion-anual-al-mausoleo-de-sidi-abd-el-qader-ben-mohammed-sidi-cheikh-00660</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>V&#x00E9;ase en detalle la candidatura “La creaci&#x00F3;n y el simbolismo de las cruces” UNESCO (2008) en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://ich.unesco.org/es/RL/la-creacion-y-el-simbolismo-de-las-cruces-00013?RL=00013">https://ich.unesco.org/es/RL/la-creacion-y-el-simbolismo-de-las-cruces-00013?RL=00013</ext-link></p>
				</fn>

			</fn-group>
		</sec>
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
			<ref id="CIT01">
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