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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="epub">0210-1963</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2018.790n4011</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2018.790n4011</article-id>
			 
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				<subject>HUMANIDADES Y PENSAMIENTO CIENT&#x00CD;FICO / HUMANITIES AND SCIENTIFIC THINKING</subject>
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				<article-title>Ciencia y paraciencia en la imagen: Alexander Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD</article-title>
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					<trans-title>Science and parascience in the image: Alexander Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Ciencia y paraciencia en la imagen: Alexander Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD</alt-title>
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					 <surname>Gonz&#x00E1;lez de &#x00C1;vila</surname>
					 <given-names>Manuel</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad de Salamanca</aff>

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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="deavila@usal.es">deavila@usal.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-2759-8108">https://orcid.org/0000-0002-2759-8108</ext-link>
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				<year>2018</year>
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			<year>2018</year>
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			<volume>194</volume>
			<issue>790</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>La creaci&#x00F3;n de im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas es uno de los &#x00E1;mbitos m&#x00E1;s activos dentro de la cultura visual. Este art&#x00ED;culo describe, en su primera parte, las cuatro dimensiones principales de la imagen cient&#x00ED;fica (las dimensiones cognitiva, constructiva, pragm&#x00E1;tica y est&#x00E9;tica), para poner el &#x00E9;nfasis al final de su descripci&#x00F3;n en la presente convergencia de la ciencia y del arte. En su segunda parte analiza un conocido caso de imagen paracient&#x00ED;fica actual, donde a trav&#x00E9;s de una espec&#x00ED;fica combinaci&#x00F3;n de dichas cuatro dimensiones comparecen ejemplarmente buen n&#x00FA;mero de las obsesiones a la vez epist&#x00E9;micas y pol&#x00ED;ticas de la contemporaneidad.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>The creation of scientific images is one of the most active areas within visual culture. This article aims to describe the four main dimensions of the scientific image (the cognitive, constructive, pragmatic and esthetic dimensions) in order to emphasize the present convergence of science and art. The second part discusses a well-known case of the current parascientific image in which, through a specific combination of these four dimensions a great many, both epistemic and political, contemporary obsessions emerge.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Imagen cient&#x00ED;fica</kwd>
				<kwd>cognitivismo</kwd>
				<kwd>constructivismo</kwd>
				<kwd>pragmatismo</kwd>
				<kwd>est&#x00E9;tica</kwd>
				<kwd>r&#x00E9;gimen de verdad</kwd>
				<kwd>red</kwd>
				<kwd>biopol&#x00ED;tica</kwd>
			</kwd-group>
			
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Scientific image</kwd>	
				<kwd>cognitivism</kwd>
				<kwd>constructivism</kwd>
				<kwd>pragmatism</kwd>
				<kwd>aesthetic</kwd>
				<kwd>regime of truth</kwd>
				<kwd>network</kwd>
				<kwd>biopolitics</kwd>
			</kwd-group>
			
		
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>1. LA IMAGEN CIENT&#x00CD;FICA: NECESIDAD Y ARBITRARIEDAD</title>

			<p>El lector medio podr&#x00ED;a estar m&#x00E1;s interesado en la imagen y en sus seducciones est&#x00E9;ticas que en la teor&#x00ED;a de la ciencia, y este art&#x00ED;culo empezar&#x00E1; ofreci&#x00E9;ndole algo de teor&#x00ED;a de la ciencia antes que teor&#x00ED;a de la imagen, y sobre todo que est&#x00E9;tica seductora. Pero tal lector medio se equivocar&#x00ED;a en prestarle por eso o&#x00ED;dos sordos (ojos ciegos), pues las conclusiones que cabe extraer de la exposici&#x00F3;n de ciertos problemas epistemol&#x00F3;gicos, y de su tratamiento visual en m&#x00FA;ltiples ciencias (geometr&#x00ED;a, cartograf&#x00ED;a, biolog&#x00ED;a, astrof&#x00ED;sica, inteligencia artificial, etc.), revisten un particular inter&#x00E9;s justo para aquellos destinatarios prioritariamente atra&#x00ED;dos por la producci&#x00F3;n y la recepci&#x00F3;n de im&#x00E1;genes est&#x00E9;ticas, pongamos por caso los estudiosos del arte y de la literatura. </p>

			<p>Se sabe que, si bien la imagen es un potente instrumento para generar y gestionar conocimiento cient&#x00ED;fico, solo ha llegado a serlo tras recorrer el largo <italic>via crucis</italic> de su relativo descr&#x00E9;dito en Occidente y de su parcial subordinaci&#x00F3;n respecto de la palabra, es decir respecto del pensamiento proposicional inscrito y escrito en las lenguas naturales. La ciencia moderna (siglos XVI y XVII), aun apelando a la representaci&#x00F3;n figurativa en sus m&#x00E1;s conspicuos desarrollos (en geograf&#x00ED;a, bot&#x00E1;nica, astronom&#x00ED;a, etc.), confi&#x00F3; menos de lo que su historia convenida sostiene en la naturaleza mim&#x00E9;tica de las im&#x00E1;genes, en su adherencia a la realidad, en su capacidad veritativa, y fue al menos tan consciente como la cultura literaria y art&#x00ED;stica coet&#x00E1;nea, la de un barroco descre&#x00ED;do e histri&#x00F3;nico, de las labilidades y debilidades de la imagen, de su condici&#x00F3;n de artificio, de enga&#x00F1;o programado de los sentidos (G&#x00F3;mez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2009</xref>). Desde entonces la visi&#x00F3;n cient&#x00ED;fica sobre la imagen -redundancia aqu&#x00ED; muy oportuna-, tal y como se manifiesta por ejemplo en la semi&#x00F3;tica, tiene que esforzarse por compensar su propio estrabismo: el ojo derecho de la ciencia le informa de que algunas im&#x00E1;genes son o pueden ser altamente realistas, y que su correcto uso referencial se aprende muy r&#x00E1;pido gracias a la relaci&#x00F3;n entre su “iconismo secundario” y el “iconismo primario” de la mente (Eco, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2013</xref>, p. 125). El ojo izquierdo le muestra, en cambio, que incluso esas im&#x00E1;genes solo operan en r&#x00E9;gimen veritativo-funcional, al modo de los enunciados protocolarios, dentro de contextos hist&#x00F3;ricos precisos y gracias a determinadas pr&#x00E1;cticas sociales, esto es, que tambi&#x00E9;n, y simult&#x00E1;neamente, son en cierta manera arbitrarias o convencionales. De los dos ojos con los que la ciencia mira la imagen es el izquierdo, el convencionalista, el que hoy orienta en mayor medida su percepci&#x00F3;n: de ah&#x00ED; que buena parte de las investigaciones sobre la imagen cient&#x00ED;fica desplieguen los vigentes puntos de vista del cognitivismo, del constructivismo y del pragmatismo sobre la representaci&#x00F3;n visual (Casanueva y Bola&#x00F1;os, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2009</xref>; <italic>Image et science</italic>, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">1993</xref>).</p>

			</sec>
			<sec id="S2">
			<title>2. PENSAR, MEDIAR, ACTUAR CON IM&#x00C1;GENES CIENT&#x00CD;FICAS</title>

			<p><italic>Cognitivismo</italic>. Que las im&#x00E1;genes participen en el pensar, que sean ellas mismas pensamiento, cognici&#x00F3;n, y no solo auxiliares de la cognici&#x00F3;n, es la tesis central de muchas de dichas investigaciones. Por ejemplo, al estudiar los complejos procesos de construcci&#x00F3;n visual de la geometr&#x00ED;a se descubre que est&#x00E1;n en el origen de algunas de las principales gnoseolog&#x00ED;as occidentales, las de Kant y Carnap (y antes la de Pascal); la funci&#x00F3;n de la imagen en dichas gnoseolog&#x00ED;as, anudar los v&#x00ED;nculos entre la forma y lo pensado, es tan relevante que bien cabr&#x00ED;a hablar de un modelo geom&#x00E9;trico-matem&#x00E1;tico, apoyado en visualizaciones, para el conocimiento (Fr&#x00ED;as Villegas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2009</xref>). Y al explorar el fascinante mundo de los diagramas, el modelo mismo de las im&#x00E1;genes controladas, se aprende que ellos permiten la s&#x00ED;ntesis de lo heterog&#x00E9;neo, la integraci&#x00F3;n de saberes, lo cual produce nuevos saberes de los que los diagramas, las im&#x00E1;genes, forman parte inalienable, y que pareja integraci&#x00F3;n se efect&#x00FA;a en niveles de abstracci&#x00F3;n tan altos que no son alcanzables mediante el recurso exclusivo al razonamiento ling&#x00FC;&#x00ED;stico (Brasseur, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>, p. 87). Es quiz&#x00E1; por eso por lo que otro g&#x00E9;nero de im&#x00E1;genes emparentadas con los diagramas, los grafos, se utilizan justamente para abstraer la estructura conceptual de las propias teor&#x00ED;as cient&#x00ED;ficas, y para representar su potencial explicativo (Casanueva, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2009</xref>): si la herramienta gr&#x00E1;fica es capaz de asumir, dotada de valores l&#x00F3;gicos y matem&#x00E1;ticos, tales funciones metacognitivas (de segundo grado), mal puede dudarse de su competencia cognitiva (de primer grado). </p>

			<p><italic>Constructivismo</italic>. Las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas, por otra parte, no son solo, ni siquiera fundamentalmente, un <italic>analogon</italic> de la realidad, su reproducci&#x00F3;n o su reflejo, sino el resultado de una complicada fabricaci&#x00F3;n que selecciona los datos reales, los contrasta con los modelos interpretativos disponibles y los adapta a la o a las teor&#x00ED;as que los modelos expresan. De este modo, las im&#x00E1;genes act&#x00FA;an como mediadoras entre el objeto observado y el dispositivo te&#x00F3;rico a trav&#x00E9;s del cual se lo observa -no se olvide que “teorizar” significa, etimol&#x00F3;gicamente, “contemplar”- (Colas-Blaise, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2011</xref>; Latour y Weibel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT33">2002</xref>). Ello sucede, por ejemplo, en astrof&#x00ED;sica: las informaciones emp&#x00ED;ricas recogidas por sondas y telescopios son exhaustivamente comparadas, sintetizadas y formateadas a trav&#x00E9;s de instrumentos y procedimientos tecnol&#x00F3;gicos que las cargan de teor&#x00ED;a, hasta que surgen esas bellas im&#x00E1;genes digitales de galaxias y nebulosas de las que rebosan los suplementos de los peri&#x00F3;dicos y las pantallas de la televisi&#x00F3;n documental, a guisa de <italic>output</italic> conclusivo de lo que es una genuina “pr&#x00E1;ctica te&#x00F3;rica” de representaci&#x00F3;n visual (Allamel-Raffin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2011a</xref>; Allamel-Raffin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2011b</xref>; Ibarra y Zub&#x00ED;a, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2009</xref>). </p>

			<p><italic>Pragmatismo</italic>. Por &#x00FA;ltimo, las im&#x00E1;genes que construimos con fines cognitivos no son elementos inertes de una simple combinatoria ilustrada, sino agentes de un proceso continuo de transformaci&#x00F3;n de la realidad y de s&#x00ED; mismas. Las im&#x00E1;genes de la ciencia constituyen una gu&#x00ED;a para la acci&#x00F3;n: en primer lugar sobre el universo material hacia el que tienden -as&#x00ED; la cartograf&#x00ED;a, paradigma de imagen a la vez referencial y artificial, e involucrada en la conducta operativa- y, en segundo lugar, sobre ellas mismas, ya que las actividades en las que se aplican im&#x00E1;genes ocasionan modificaciones en su entorno de aplicaci&#x00F3;n, y esos cambios obligan a su vez a modificar las propias im&#x00E1;genes, a corregirlas o ajustarlas de continuo. La representaci&#x00F3;n figurativa resulta, por tanto, din&#x00E1;mica y procesual: las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas, lejos de ser constructos cognitivos establecidos de una vez por todas, se comportan como signos intencionales y pragm&#x00E1;ticos. Preguntarse qu&#x00E9; significan supone descubrir qu&#x00E9; quieren hacer, para qu&#x00E9; y en qu&#x00E9; circunstancias, resucitando las viejas preguntas de una teor&#x00ED;a de la comunicaci&#x00F3;n (Darras, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2007</xref>, Dondero y Miraglia, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2010</xref>). </p>

			</sec>
			<sec id="S3">
			<title>3. EST&#x00C9;TICA Y PERSUASI&#x00D3;N</title>

			<p>Ahora bien, ni la cognici&#x00F3;n visual, ni la construcci&#x00F3;n referencial, ni la pragm&#x00E1;tica social de la imagen parecen capaces de funcionar al margen o con independencia de otra dimensi&#x00F3;n b&#x00E1;sica en los dispositivos de visualizaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica: la de su belleza. </p>

			<p><italic>Est&#x00E9;tica</italic>. En las im&#x00E1;genes de la ciencia, desde las antiguas “ilustraciones de artista” hasta los sofisticados hiper-iconos o post-iconos digitales (Catal&#x00E0;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2005</xref>) que ahora acompa&#x00F1;an las investigaciones en casi todas las disciplinas, suele percibirse una apelaci&#x00F3;n est&#x00E9;sica (sensible) a partir de la cual se elabora un juicio est&#x00E9;tico inseparable de los juicios ontol&#x00F3;gico, epist&#x00E9;mico y pr&#x00E1;ctico que la imagen provoca en su receptor. Por ejemplo, la simplicidad, la simetr&#x00ED;a o la cohesi&#x00F3;n de los elementos de la imagen favorecen actos cognitivos como la conceptualizaci&#x00F3;n, la comprensi&#x00F3;n o la memorizaci&#x00F3;n de una hip&#x00F3;tesis o de una teor&#x00ED;a visualizada. De ah&#x00ED; que se diga tambi&#x00E9;n que el juicio est&#x00E9;tico ayuda a establecer la racionalidad de una propuesta cient&#x00ED;fica (Changeux, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2002</xref>). Igualmente, la intuici&#x00F3;n sensible estimulada por la imagen permite desarrollar las competencias heur&#x00ED;sticas de ciencias como la medicina o la geolog&#x00ED;a, y estas contribuyen a forjar in&#x00E9;ditos constructos referenciales, facilit&#x00E1;ndose as&#x00ED; el acceso a nuevas formas de realidad en sus respectivos dominios de aplicaci&#x00F3;n. Tales nuevas formas de realidad reci&#x00E9;n descubiertas, en esas y en otras disciplinas, dirigen las decisiones subsiguientes de los investigadores, y se convierten entonces en vectores de su acci&#x00F3;n, y por ello mismo en condicionamientos pragm&#x00E1;ticos del entero trabajo de la ciencia. De suerte que la dimensi&#x00F3;n est&#x00E9;sica, y despu&#x00E9;s est&#x00E9;tica, de lo visual se estima inherente al conocimiento que las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas generan, al mundo que nos revelan y a los actos que en &#x00E9;l podremos y sabremos llevar a cabo a partir de nuestro conocimiento del mismo.</p>

			<p>Todo lo cual no deja de tener algunos inconvenientes, puesto que un v&#x00ED;nculo temido y consabido une, en nuestra cultura, la est&#x00E9;tica con la seducci&#x00F3;n, y la seducci&#x00F3;n con la ret&#x00F3;rica. ¿Ser&#x00E1; posible que las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas, parte inalienable del aparato epist&#x00E9;mico de la contemporaneidad (Klinkenberg, <xref ref-type="bibr" rid="CIT30">2011</xref>), desempe&#x00F1;en no solo funciones cognitivas, referenciales y pragm&#x00E1;ticas, sino tambi&#x00E9;n otras fundamentalmente persuasivas, y por tanto estrat&#x00E9;gicas, y que lo hagan justamente a trav&#x00E9;s del encanto que desprenden sus cualidades sensibles? </p>

			<p>La ciencia, como cualquier otro discurso social, necesita no solo demostrar, sino tambi&#x00E9;n convencer, y es obvio que cabe convencer de lo err&#x00F3;neo, y persuadir de lo equivocado. As&#x00ED; ha ocurrido a lo largo de la historia con muchas de aquellas teor&#x00ED;as que gozaron en su momento de popularidad y que hoy se dan por descartadas, por falsadas, teor&#x00ED;as que vinieron escoltadas de sus propias enciclopedias ic&#x00F3;nicas, y de repertorios de im&#x00E1;genes en ocasiones sutiles y sofisticados (Ford, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1993</xref>). E incluso es seguro que esta funci&#x00F3;n ret&#x00F3;rica de la est&#x00E9;tica en la imagen cient&#x00ED;fica ni siquiera tiene, para mostrarse perturbadora, que inducir obligatoriamente al desacierto: ya el detalle innecesario, las cualidades pl&#x00E1;sticas excesivas, los rasgos visuales no pertinentes, considerados en s&#x00ED; mismos, son capaces de sugestionar al productor o al receptor de la imagen y, en lugar de espolear su juicio epist&#x00E9;mico, de imponerle una pura “experiencia de presencia” pasionalizada, una fusi&#x00F3;n b&#x00E1;sicamente imaginaria con el objeto de investigaci&#x00F3;n, poco recomendable para el control de los logros de esta (Beyaert-Geslin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2011</xref>). </p>

			<p>En principio, en el marco de la actividad cient&#x00ED;fica tal desconfianza hacia las seducciones sensibles de la imagen quiz&#x00E1; se juzgue un poco excesiva, e incluso un tanto iconoclasta, en la m&#x00E1;s acendrada acepci&#x00F3;n de esa antigua y siempre vigente palabra. Pues es cierto que, entre los criterios metate&#x00F3;ricos seg&#x00FA;n los cuales han sido evaluadas las teor&#x00ED;as cient&#x00ED;ficas desde la modernidad, como por ejemplo su coherencia y consistencia internas, o su econom&#x00ED;a intelectual, se cuenta tambi&#x00E9;n el de… la armon&#x00ED;a y el equilibrio de su despliegue (McAllister, <xref ref-type="bibr" rid="CIT39">1996</xref>). Se dir&#x00ED;a que poco puede hacerse al respecto: por mucha desconfianza que provoque el esteticismo en la ciencia, en nuestros d&#x00ED;as se afirma corrientemente que la belleza de una teor&#x00ED;a, concepto sin duda dif&#x00ED;cil de definir -si no  indefinible-, es uno de los objetos intencionales del pensamiento, y uno de los catalizadores de la labor del investigador. No parece haber edificio cient&#x00ED;fico que no proceda tambi&#x00E9;n de la vivencia, por parte de su arquitecto, de una euforia creativa, y que no la suscite a su vez en su contemplador o utilizador. Y huelga decir que, por muy intersemi&#x00F3;ticas que sean, no cabe justificar las im&#x00E1;genes que en el presente refuerzan, gracias a las nuevas tecnolog&#x00ED;as, los supuestos de la astronom&#x00ED;a, las hip&#x00F3;tesis de la f&#x00ED;sica o los teoremas de las matem&#x00E1;ticas &#x00FA;nicamente en t&#x00E9;rminos de l&#x00F3;gica formal o de argumentaci&#x00F3;n natural, ya que l&#x00F3;gica y argumentaci&#x00F3;n son lenguajes estrictos, dotados de una sem&#x00E1;ntica y una sintaxis expl&#x00ED;citas que el “lenguaje de las im&#x00E1;genes” no posee en grado equivalente. Vale m&#x00E1;s confesar de entrada que en las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas prospera el demonio de la seducci&#x00F3;n est&#x00E9;tica. Y tambi&#x00E9;n, por qu&#x00E9; no decirlo, el genio de la historia del arte: quienes las componen disponen de una formidable iconoteca universal al alcance de unos cuantos “clics” de ordenador, de modo que la filiaci&#x00F3;n interart&#x00ED;stica de las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas, tan llamativa al menos como su densidad intersemi&#x00F3;tica, se percibe apenas se exploran sus m&#x00E1;s populares muestras del momento. </p>

			<p>Resultar&#x00ED;a comprometido erigirse en censor de tal situaci&#x00F3;n de la imagen cient&#x00ED;fica. En nuestro universo social dominado por la informaci&#x00F3;n y abierto a la negociaci&#x00F3;n, la ciencia, como se dijo, necesita asimismo convencer de su justeza, y las im&#x00E1;genes nacieron dotadas de un suplemento de seducci&#x00F3;n capaz de beneficiar al error o a la falsedad no menos que a la verdad, a la manipulaci&#x00F3;n no menos que a la comunicaci&#x00F3;n -suponiendo que sea posible distinguir entre una y otra, cosa de que la semi&#x00F3;tica duda-. La comunidad cient&#x00ED;fica parece por tanto tener derecho a producir im&#x00E1;genes sugerentes y convincentes, fotograf&#x00ED;as, macrosc&#x00F3;picas o microsc&#x00F3;picas, iconos sint&#x00E9;ticos o virtuales, hologramas, grafos y diagramas admirables dem&#x00E1;s de veraces. Con ello no har&#x00E1; sino acentuarse la actual convergencia del arte y de la ciencia -pi&#x00E9;nsese en el auge de las pr&#x00E1;cticas bioart&#x00ED;sticas- que, en sus mejores ejemplos, no aspira a ser fusi&#x00F3;n sin residuos, ni confusi&#x00F3;n sin justificaciones, de dos reg&#x00ED;menes de discurso a buen seguro social y pragm&#x00E1;ticamente diferentes, sino elaboraci&#x00F3;n conjunta de un mismo universo simb&#x00F3;lico bajo el que subyace, seg&#x00FA;n las hip&#x00F3;tesis de un realismo moderado, un mismo universo material. </p>

			<p>Pero la convergencia de lo art&#x00ED;stico con lo cient&#x00ED;fico puede tambi&#x00E9;n, en sus manifestaciones m&#x00E1;s inquietantes, prescindir de la prudencia epistemol&#x00F3;gica para crear, gracias a la tecnolog&#x00ED;a, un estetizado universo hiperreal en el que se instiga al espectador a reconocer alguna verdad &#x00FA;ltima indisociable de una &#x00FA;ltima forma de fantas&#x00ED;a, seg&#x00FA;n qui&#x00E9;n fabrique dicho universo, para qu&#x00E9; y en qu&#x00E9; circunstancias. Ese es el env&#x00E9;s oscuro de la luminosa faz de la imagen cient&#x00ED;fica cuando su fascinante poder de convicci&#x00F3;n racional y de seducci&#x00F3;n est&#x00E9;tica se pone al servicio no de la ciencia, sino del discurso de la vulgarizaci&#x00F3;n del conocimiento, en ocasiones no muy distinto de un publicismo entreverado de pol&#x00ED;tica. </p>

			</sec>
			<sec id="S4">
			<title>4. UN CASO L&#x00CD;MITE: ALEXANDER TSIARAS, ANATOMICAL TRAVELOGUE/THE VISUAL MD</title>

			<p>As&#x00ED; por ejemplo sucede en las obras de Alexander Tsiaras, un muy reputado artista, tecn&#x00F3;logo y divulgador en el &#x00E1;mbito de la medicina, que hacen las veces de crisol donde se funden, mezclando las cuatro mencionadas dimensiones esenciales de la imagen cient&#x00ED;fica con ciertos buenos prop&#x00F3;sitos did&#x00E1;cticos e higienistas, los imaginarios a la vez epist&#x00E9;micos y pol&#x00ED;ticos de la contemporaneidad. </p>

			<sec id="S4.1">
			<title>4.1. El pictoricismo anat&#x00F3;mico</title>

			<p>Alexander Tsiaras y su equipo recurren a una combinaci&#x00F3;n de todas las t&#x00E9;cnicas de imaginer&#x00ED;a m&#x00E9;dica hoy disponibles (la ecograf&#x00ED;a, la resonancia magn&#x00E9;tica, el esc&#x00E1;ner o tomograf&#x00ED;a computerizada, la medicina nuclear, la nanofotograf&#x00ED;a, etc.) para montar modelos de simulaci&#x00F3;n de las estructuras del cuerpo humano, y para presentarlos al espectador bajo una apariencia impactante. Esos simulacros anat&#x00F3;micos y fisiol&#x00F3;gicos est&#x00E1;n destinados a un amplio abanico de usos sociales, y en primer lugar a la difusi&#x00F3;n del conocimiento m&#x00E9;dico o a la preparaci&#x00F3;n de intervenciones quir&#x00FA;rgicas. He aqu&#x00ED; algunas muestras de su trabajo (v&#x00E9;anse <xref ref-type="fig" rid="F1">Figura 1</xref> y <xref ref-type="fig" rid="F2">Figura 2</xref>).</p>
			
							<fig id="F1">
								<label>Figura 1</label>
								<caption>
									<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, El esqueleto revelado</title>
								</caption>
								<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
							</fig>
							
							<fig id="F2">
								<label>Figura 2</label>
								<caption>
									<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Familia</title>
								</caption>
								<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
							</fig>

			<p>La pretensi&#x00F3;n est&#x00E9;tica de estas im&#x00E1;genes resulta obvia. Aunque est&#x00E9;n dominadas por el af&#x00E1;n de espectacularidad, y sometidas a los imperativos del circuito de la comunicaci&#x00F3;n de masas (revistas de gran tirada, televisi&#x00F3;n, Internet), su genealog&#x00ED;a art&#x00ED;stica se remonta al dibujo de observaci&#x00F3;n corporal del Renacimiento, pasa por la proliferaci&#x00F3;n de las ilustraciones anat&#x00F3;micas del siglo XVIII y llega hasta el presente apogeo de todo tipo de pr&#x00E1;cticas e intervenciones art&#x00ED;sticas sobre el cuerpo como centro a la vez material y simb&#x00F3;lico de la contemporaneidad (el bioarte, el arte transg&#x00E9;nico, la plastinaci&#x00F3;n de cad&#x00E1;veres, etc.). Vale la pena rescatar, en cuanto testimonio de esta filiaci&#x00F3;n, el considerado primer grabado en color, obra del franc&#x00E9;s Jean-Fran&#x00E7;ois D’Agoty, titulado “El &#x00E1;ngel anat&#x00F3;mico” (v&#x00E9;ase <xref ref-type="fig" rid="F3">Figura 3</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Como se percibe, la tentativa de mostrar en simultaneidad el exterior del cuerpo humano (los contornos de su figura) y su interior (su delicada arquitectura fisiol&#x00F3;gica) no es nueva en la cultura visual de Occidente: </p>
			
						<fig id="F3">
							<label>Figura 3</label>
							<caption>
								<title>J.-F. Gautier d’Agoty, El &#x00E1;ngel anat&#x00F3;mico, 1746</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
						</fig>

			<p>El proyecto de Tsiaras prolonga tal l&#x00ED;nea art&#x00ED;stica, combinando est&#x00E9;sicamente la precisi&#x00F3;n y profundidad de las obras maestras del Renacimiento con los contrastes de luz y color propios del Barroco. Sin embargo, al inscribirse de esa suerte en la historia del arte, el objetivo de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> no es &#x00FA;nicamente reivindicar para s&#x00ED; un alto grado de legitimidad cultural. Se trata, adem&#x00E1;s, de preparar el terreno, gracias a la impresi&#x00F3;n est&#x00E9;tica causada por la imagen, para los juicios ontol&#x00F3;gico, cognitivo y pragm&#x00E1;tico que aspira a promover en el espectador el entero proceso de producci&#x00F3;n ic&#x00F3;nica puesto a punto por Tsiaras y su equipo. </p>

			</sec>
			<sec id="S4.2">
			<title>4.2. Unos iconos intelectivos</title>

			<p>Se dir&#x00ED;a que el alcance cognitivo de las im&#x00E1;genes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> est&#x00E1; tambi&#x00E9;n fuera de duda. Pocas veces la tecnolog&#x00ED;a se habr&#x00E1; colocado con tanta eficacia al servicio de la fabricaci&#x00F3;n de unos iconos epist&#x00E9;micos que, integrando los distintos saberes m&#x00E9;dicos sobre el cuerpo, nos dan a ver en un ejercicio de hipervisualidad lo que consideramos su ser m&#x00E1;s inmediato, de un modo que nuestro ojo jam&#x00E1;s podr&#x00ED;a alcanzar por s&#x00ED; mismo, y que a la vez transforman posvisualmente ese ser inmediato en un continente desconocido cuyas maravillas se nos antojan inauditas o, dicho con mayor propiedad, in-vistas, nunca antes contempladas (v&#x00E9;ase <xref ref-type="fig" rid="F4">Figura 4</xref>).</p>
			
						<fig id="F4">
							<label>Figura 4</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Boxeadora</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
						</fig>

			<p>Al hacerlo as&#x00ED;, Tsiaras parece llevar a la pr&#x00E1;ctica una teor&#x00ED;a de la iconicidad absoluta, la cual empieza por afirmar sin ambages el poder referencial de los iconos cient&#x00ED;ficos, su realismo intr&#x00ED;nseco -al que cede el juicio ontol&#x00F3;gico del espectador-, y termina por modificar mediante ellos no solo la manera de concebir el organismo, sino tambi&#x00E9;n algunas de nuestras pr&#x00E1;cticas relacionadas con &#x00E9;l, nuestra pragm&#x00E1;tica social del cuerpo (la alimentaci&#x00F3;n, la higiene, el ejercicio f&#x00ED;sico, los h&#x00E1;bitos como fumar o beber, etc.). </p>

			<p>Las im&#x00E1;genes de Tsiaras, por tanto, han sido ideadas para ilustrar, provocando intensos “efectos de realidad”, los dos sue&#x00F1;os tradicionales y complementarios de la historia del arte occidental, el de imitar la apariencia -en este caso, la del continente del cuerpo- y el de evocar lo invisible -su contenido- (Bordron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2011</xref>, p. 136). Todo invita a pensar que, a fuerza de realismo, a <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> le gustar&#x00ED;a convergir con el bioarte en su intento de trasplantar la obra desde el papel o la pantalla al espacio f&#x00ED;sico, es decir de abandonar el r&#x00E9;gimen de la representaci&#x00F3;n por el de la presentaci&#x00F3;n directa, el de la re-creaci&#x00F3;n simb&#x00F3;lica por el de la creaci&#x00F3;n material de nuevas <italic>formas</italic> <italic>de vida</italic> (Kac, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2005</xref>). Aun cuando <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> todav&#x00ED;a no ha dado el salto, que se sepa, del taller inform&#x00E1;tico al laboratorio biotecnol&#x00F3;gico, tal ser&#x00ED;a su destino previsible. </p>

			</sec>
			<sec id="S4.3">
			<title>4.3. La construcci&#x00F3;n del icono y el lenguaje verbal</title>

			<p>Como ya anticipamos, por mucho que se empe&#x00F1;en en pasar por un <italic>analogon</italic> perfecto de la realidad -en su caso, del cuerpo como referente &#x00FA;ltimo para el hombre contempor&#x00E1;neo-, las im&#x00E1;genes cient&#x00ED;ficas son el resultado de modelar a trav&#x00E9;s de nuestras teor&#x00ED;as los datos que extraemos del mundo, y de interpretarlos seg&#x00FA;n las reglas que impone la enciclopedia cultural. Y ese proceso de construcci&#x00F3;n y de reconstrucci&#x00F3;n intelectiva de lo observable es lo que nos interesa especialmente en los hiperb&#x00F3;licos iconos de Tsiaras, forjados utilizando como materia prima no solo las im&#x00E1;genes de la tradici&#x00F3;n art&#x00ED;stica y del archivo cient&#x00ED;fico, sino tambi&#x00E9;n un tupido entramado de discursos verbales traducidos a imagen, desde los discursos hoy casi hegem&#x00F3;nicos de las ciencias formales y de las ciencias naturales hasta los de la filosof&#x00ED;a o de la religi&#x00F3;n. </p>

			<p>Este punto requiere quiz&#x00E1; una mayor aclaraci&#x00F3;n. Las im&#x00E1;genes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, a pesar de su exuberancia sensorial y perceptiva, son intersemi&#x00F3;ticas y no exclusivamente visuales -o visualmente aut&#x00F3;nomas-: no funcionan con plena independencia respecto de las palabras, de la lengua natural, ni, ante todo, de la discursividad social. De entrada, porque al emplearse para la divulgaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica comparecen envueltas en una narraci&#x00F3;n plurisemi&#x00F3;tica que se sirve a un tiempo de lo verbal y de lo visual (y tambi&#x00E9;n de lo musical, etc.), generando una gran diversidad de textos en distintos formatos y de voces en <italic>off</italic> o autoriales, una especie de l&#x00ED;quido amni&#x00F3;tico -la met&#x00E1;fora biol&#x00F3;gica es aqu&#x00ED; doblemente oportuna- donde flotan tan impactantes e impregnadoras im&#x00E1;genes de la vida. Reconocido esto, tampoco es el acompa&#x00F1;amiento verbal de su visualidad lo que desempe&#x00F1;a el papel central en las estrategias comunicativas de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, sino el compacto interdiscurso social inscrito en la propia imagen bajo modalidades visibles y no directamente legibles, es decir el conjunto de saberes o supuestos saberes que, transpuestos en im&#x00E1;genes, nos dicen lo que dichas im&#x00E1;genes piensan de s&#x00ED;, y que manipulan -en sentido semi&#x00F3;tico- al espectador para que las piense como ellas quieren pensarse a s&#x00ED; mismas. De suerte que resulta un tanto forzado distinguir rigurosamente la plurisemioticidad externa de las im&#x00E1;genes (las palabras que se combinan con ellas) de su plurisemioticidad o, si se quiere, polifon&#x00ED;a interna (las palabras que las animan desde dentro): los productos visuales de la factor&#x00ED;a de Alexander Tsiaras hablan tambi&#x00E9;n por s&#x00ED; solos, con medios inmediatamente ic&#x00F3;nicos, y son de una gran elocuencia, de una ret&#x00F3;rica muy persuasiva. </p>

			</sec>
			<sec id="S4.4">
			<title>4.4. La conciliaci&#x00F3;n m&#x00ED;tica de los opuestos: icono, materialismo y religi&#x00F3;n</title>

			<p>La afinada competencia discursiva de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> plantea al menos dos interrogantes. Primero: ¿de d&#x00F3;nde vienen las palabras que estas im&#x00E1;genes pronuncian visiblemente, traduci&#x00E9;ndolas a iconos a la vez que son traducidas por ellas, en un circuito de realimentaci&#x00F3;n continua entre lo verbal y lo visual? O, dicho de otro modo, ¿cu&#x00E1;les son los discursos concretos que los iconos de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> transforman en su espectacular aleaci&#x00F3;n de hiper y de posvisualidad? Y segundo interrogante: si el &#x00E1;lbum de im&#x00E1;genes compuesto por el equipo de Tsiaras sobre el cuerpo, sobre su constituci&#x00F3;n y sus avatares, posee de hecho la capacidad que le atribuimos para sintetizar la representaci&#x00F3;n discursiva que nosotros, sus coet&#x00E1;neos, hemos de hacernos de &#x00E9;l -o, como se dir&#x00ED;a con gran propiedad en el lenguaje ordinario, la “imagen” que de &#x00E9;l debemos tener-, ¿no estar&#x00E1; entonces su pragm&#x00E1;tica social incluida, en buena medida, dentro de la construcci&#x00F3;n de la imagen misma, como una programaci&#x00F3;n de lo que el espectador har&#x00E1; con las im&#x00E1;genes y a partir de ellas, de los cambios que impondr&#x00E1; a sus creencias, valores, disposiciones y actitudes respecto de la corporalidad, y finalmente a sus actos con y sobre el cuerpo en el mundo de la experiencia compartida? En lo que sigue confirmaremos justamente que la dimensi&#x00F3;n constructiva de la imagen cient&#x00ED;fica es el requisito previo a su poder para guiar la conducta de los receptores, y que las virtualidades cognitivas y los valores est&#x00E9;ticos de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> act&#x00FA;an tambi&#x00E9;n como un refuerzo de esta acerada pragm&#x00E1;tica de la imagen cient&#x00ED;fica. </p>

			<p>Sin pretender ser exhaustivos, cabe mencionar aqu&#x00ED; algunas evidencias -que ser&#x00ED;a tentador reescribir, dada la multiplicaci&#x00F3;n en Internet de las obras de Tsiaras, como “<italic>e</italic>-videncias”-. Situado en el cruce del discurso de la medicina con el del arte referido al cuerpo, <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> nos informa, por su sola existencia, de que la corporalidad es la realidad fundacional para el hombre contempor&#x00E1;neo, y el materialismo la &#x00FA;nica ontolog&#x00ED;a a la que a&#x00FA;n concedemos alg&#x00FA;n cr&#x00E9;dito. As&#x00ED;, los cuerpos se representan en la obra de Tsiaras a la manera m&#x00E1;s tradicional en Occidente, esto es como la manifestaci&#x00F3;n abrumadoramente hiperreal, con vocaci&#x00F3;n tridimensional, de una “sustancia extensa” (Descartes) concreta y tangible. Dicha sustancia divide primero sus partes, las articula luego entre s&#x00ED; con refinada precisi&#x00F3;n, y les imprime para terminar movimiento de modo que en el <italic>cuerpo-materia</italic> original venga a encarnarse por en&#x00E9;sima vez el <italic>cuerpo-m&#x00E1;quina</italic>, teorizado por el mismo Descartes pero ya visualizado con mayor o menor verosimilitud por numerosos artistas desde el Renacimiento en adelante, por Leonardo, Robert Fludd o el citado D’Agoty, etc., hasta llegar al medi&#x00E1;tico y c&#x00E9;lebre <italic>cyborg</italic> del presente. Algo, o mucho, de ese materialismo mecanicista sostiene en profundidad las representaciones anat&#x00F3;micas de Tsiaras (v&#x00E9;ase <xref ref-type="fig" rid="F5">Figura 5</xref>). </p>
			
						<fig id="F5">
							<label>Figura 5</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Movimiento</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
						</fig>

			<p>Ahora bien, aunque la puesta en escena figurativa de la corporalidad en <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> es materialista y mecanicista, en su construcci&#x00F3;n interdiscursiva el materialismo y el mecanicismo intervienen como punto de partida para la b&#x00FA;squeda a cara descubierta de una teolog&#x00ED;a del cuerpo-m&#x00E1;quina. En efecto, Tsiaras no pierde ocasi&#x00F3;n de aludir abiertamente a la “milagrosa” perfecci&#x00F3;n de nuestro organismo, las palabras “divino” o “divinidad” tampoco lo intimidan, y adem&#x00E1;s suele imbricar en sus animaciones y documentales bandas sonoras de m&#x00FA;sica religiosa. La sustancia extensa mec&#x00E1;nicamente organizada del hombre se anima as&#x00ED; con la insinuaci&#x00F3;n m&#x00ED;tica, si por mito entendemos el discurso que procura conciliar los opuestos y resolver la tensi&#x00F3;n entre las antinomias (L&#x00E9;vi-Strauss, <xref ref-type="bibr" rid="CIT34">1964</xref>), del “soplo sobrenatural” o de lo “sagrado” que morar&#x00ED;a misteriosamente en las profundidades de sus engranajes.</p>

			</sec>
			<sec id="S4.5">
			<title>4.5. Biopol&#x00ED;tica del cuerpo-red</title>

			<p>Como es l&#x00F3;gico, la materia mec&#x00E1;nica sobre la que Tsiaras nos invita parad&#x00F3;jicamente a apoyar nuestras creencias espiritualistas ha desarrollado un grado de complejidad muy superior al que tuvo originalmente en el aparato epist&#x00E9;mico de la modernidad filos&#x00F3;fica. Ello se explica porque el discurso m&#x00E9;dico del que se nutren principalmente las obras de Tsiaras est&#x00E1; al servicio de otro muy cercano pero que no llega a confundirse con &#x00E9;l, el discurso de la biotecnolog&#x00ED;a que hoy impulsa a la vez la econom&#x00ED;a y los imaginarios sociales. El marco te&#x00F3;rico de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, el que determina decisivamente sus producciones visuales trascendiendo sus connotaciones religiosas, es el de un cientificismo biotecnol&#x00F3;gico que, recurriendo a la qu&#x00ED;mica y a la f&#x00ED;sica, redescubre y redescribe el cuerpo-m&#x00E1;quina como un circuito cerrado de &#x00E1;tomos, de flujos y de fuerzas (v&#x00E9;anse <xref ref-type="fig" rid="F6">Figura 6</xref> y <xref ref-type="fig" rid="F7">Figura 7</xref>), y que abstrae de &#x00E9;l un modelo de humanidad seg&#x00FA;n el patr&#x00F3;n fantaseado de una red autoorganizada y autosuficiente, uno de los ideologemas b&#x00E1;sicos de la modernidad t&#x00E9;cnica (la de los ferrocarriles, las carreteras, el urbanismo, etc.), devenida sobremodernidad tecnol&#x00F3;gica (la de las telecomunicaciones, la cibern&#x00E9;tica, la inform&#x00E1;tica, etc.) (Musso, <xref ref-type="bibr" rid="CIT41">2013</xref>). </p>
			
						<fig id="F6">
							<label>Figura 6</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Cuatro sistemas</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
						</fig>
						
						<fig id="F7">
							<label>Figura 7</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Redes</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
						</fig>

			<p>La visualizaci&#x00F3;n del cuerpo como red de redes trae aparejada la transferencia simb&#x00F3;lica del derecho de enunciar lo que el hombre es, y sobre todo lo que pueda llegar a ser en el futuro, desde el fil&#x00F3;sofo, e incluso desde el m&#x00E9;dico, hasta el ingeniero. La imagen de la ret&#x00ED;cula org&#x00E1;nica opera como mediaci&#x00F3;n entre la tecnolog&#x00ED;a y el cuerpo, y normaliza y hace aceptable percibir en nuestro ser material un soporte para todas las transubstanciaciones y transfiguraciones que la tecnociencia conciba. En otras palabras, lo que apunta en las representaciones, y quiz&#x00E1; pronto presentaciones del cuerpo humano<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref> creadas por Alexander Tsiaras y su equipo, m&#x00E1;s all&#x00E1; tanto del humanismo cl&#x00E1;sico como de la primitiva analog&#x00ED;a racionalista del cuerpo con una m&#x00E1;quina pensante, es un imaginario posible para una poshumanidad -aceptemos el t&#x00E9;rmino- en la que se encarne sin traumatismos psicol&#x00F3;gicos ni morales el descendiente biotecnol&#x00F3;gico del ser humano. Porque el horizonte &#x00FA;ltimo del entero proyecto <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> viene dado, claro est&#x00E1;, por la biopol&#x00ED;tica contempor&#x00E1;nea, que se sustenta en la tecnociencia al tiempo que es sustentada por esta: por la subsunci&#x00F3;n &#x00ED;ntegra de la vida dentro del poder, la toma de decisiones sobre ella, sobre su desarrollo y mejora por parte de expertos socialmente reconocidos, unos expertos que la describir&#x00E1;n, analizar&#x00E1;n y manipular&#x00E1;n gracias a instrumentos como las im&#x00E1;genes de Tsiaras, con la proverbial justificaci&#x00F3;n de asegurar su cuidado y disfrute (Foucault, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2004</xref>; Foucault, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2012</xref>). Los iconos de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, saturados de discursos sociales, de conocimientos cient&#x00ED;ficos y de seducciones est&#x00E9;ticas, trabajan como argumento ret&#x00F3;rico en favor de una determinada concepci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de la existencia humana en cuanto vida -y devienen as&#x00ED; paraciencia-. O, con mayor precisi&#x00F3;n, en cuanto <italic>nuda vida</italic> (Agamben, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2003</xref>), vida desnuda, vida biol&#x00F3;gica sin m&#x00E1;s atributos ni cualidades que la maleabilidad de su materia y la intrincaci&#x00F3;n de su ordenamiento reticular. </p>

			</sec>
			<sec id="S4.6">
			<title>4.6. Una pragm&#x00E1;tica impl&#x00ED;cita en el icono</title>

			<p>De ah&#x00ED; que resulten tan insuficientes, a la vez sinceras y desorientadoras, las declaraciones que el propio Tsiaras suele hacer sobre las finalidades manifiestas de sus im&#x00E1;genes. Verbigracia, en una entrevista reciente afirmaba el autor su voluntad de querer cambiar el modo en que la gente piensa sobre la salud y sobre su cuerpo; el medio para conseguirlo ser&#x00ED;a contando historias, bellas y convincentes historias visuales que muestren qu&#x00E9; cosa asombrosa es el cuerpo. Esta primera funci&#x00F3;n did&#x00E1;ctica de las narrativas visuales de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> estar&#x00ED;a subordinada a una segunda funci&#x00F3;n higienista: en Estados Unidos habr&#x00ED;a una gran necesidad de una educaci&#x00F3;n p&#x00FA;blica sanitaria, y muchos americanos no tendr&#x00ED;an ni idea de por qu&#x00E9; sus cuerpos les fallan, o de qu&#x00E9; podr&#x00ED;an hacer para introducir un cambio positivo en su salud (v&#x00E9;ase <xref ref-type="fig" rid="F8">Figura 8</xref>).</p>
			
						<fig id="F8">
							<label>Figura 8</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Inhalar</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F8.jpg"/>
						</fig>

			<p>Criticar racionalmente tan loables objetivos se antoja imposible, si no es desde la conciencia de que, en la biopol&#x00ED;tica vigente, el control, ahora ya obsesivamente biom&#x00E9;trico, sobre la desnuda vida biol&#x00F3;gica de cada sujeto -nada m&#x00E1;s oportuno que esta redundancia del prefijo “bio”-, la higiene y la prevenci&#x00F3;n de las enfermedades tienden a reemplazar, en cuanto metas privadas, a la justicia social en tanto meta colectiva, as&#x00ED; como la &#x00E9;tica ocupa paulatinamente el lugar que hace algunas d&#x00E9;cadas correspond&#x00ED;a a la pol&#x00ED;tica. Una y otra sustituciones parecen consecuencia de la generalizada radicalizaci&#x00F3;n del modelo individualista de organizaci&#x00F3;n social dominante en la mayor parte del mundo. De hecho, las im&#x00E1;genes de Tsiaras suelen mostrar cuerpos aislados de todo entorno, sobre fondos oscuros y vac&#x00ED;os. La est&#x00E9;tica del retrato pict&#x00F3;rico sirve entonces para singularizar y desocializar la representaci&#x00F3;n del sujeto (v&#x00E9;anse <xref ref-type="fig" rid="F9">Figura 9</xref> y <xref ref-type="fig" rid="F10">Figura 10</xref>).</p>
			
						<fig id="F9">
							<label>Figura 9</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, De repente</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F9.jpg"/>
						</fig>
						
						<fig id="F10">
							<label>Figura 10</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Reposo</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F10.jpg"/>
						</fig>

			<p>Y tambi&#x00E9;n probablemente por eso, porque las im&#x00E1;genes de los aut&#x00F3;nomos cuerpos-redes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> han sido engendradas en una espec&#x00ED;fica matriz biopol&#x00ED;tica, el discurso religioso es convocado para efectuar una constante mediaci&#x00F3;n m&#x00ED;tica entre ellas y sus ansiosos espectadores ordinarios, presos en sistemas de creencias y de valores anacr&#x00F3;nicos, muy desfasados respecto de los del tecn&#x00F3;logo y del organizador pol&#x00ED;tico de la vida biol&#x00F3;gica. De no verse reducida la existencia humana, en los iconos paracient&#x00ED;ficos de Tsiaras, a una mec&#x00E1;nica inexorable, los textos del autor, sus conferencias y sus presentaciones p&#x00FA;blicas tampoco rebosar&#x00ED;an, como hemos dicho, de compensatorias connotaciones espirituales e incluso m&#x00ED;sticas -lo que no sorprender&#x00E1; si se tiene en cuenta que el sue&#x00F1;o de hacer visible lo invisible (Mart&#x00ED;nez Ron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2016</xref>), propio del arte al servicio de la religi&#x00F3;n, parece haber sido cumplido en lo que al cuerpo se refiere por los trabajos de divulgador norteamericano-. Es as&#x00ED; como el proyecto <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, que entreteje los discursos de las ciencias naturales y de las formales anticipando el advenimiento de una poshumanidad o, se podr&#x00ED;a actualizar no sin iron&#x00ED;a, de una humanidad “ampliada”, materialista e individualista, necesita para asegurar su equilibrio legitimarse en los m&#x00E1;s poderosos “discursos autoconstituyentes” de la tradici&#x00F3;n (Maingueneau, <xref ref-type="bibr" rid="CIT36">2004</xref>), el art&#x00ED;stico y el religioso. Primero, como vimos, en el art&#x00ED;stico, estetizando las im&#x00E1;genes seg&#x00FA;n un r&#x00E9;gimen pictoricista de representaci&#x00F3;n -Tsiaras era originalmente pintor, y con frecuencia sus iconos son descritos como “pinturas del cuerpo”-. Y segundo, en el discurso de la religi&#x00F3;n, con el fin de tranquilizar a los espectadores en lo que concierne a la subsistencia, en alg&#x00FA;n recoveco de sus organismos, de un alma inmortal que reclama una atenta <italic>cura sui</italic>, una minuciosa autovigilancia profil&#x00E1;ctica y moral. Las intervenciones de Tsiaras no dejan demasiado lugar a dudas: seg&#x00FA;n el autor, la complejidad estructural y funcional del cuerpo-red, de la sustancia extensa, por muy manipulada gen&#x00E9;tica y cibern&#x00E9;ticamente que pueda llegar a estar, siempre acoger&#x00E1; otra sustancia sintiente y pensante de origen trascendente. Aunque, a decir verdad, todo el inter&#x00E9;s de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> reside en su intento de sustituir, tras haberlo hecho con la justicia por la higiene y con la pol&#x00ED;tica por la &#x00E9;tica, la trascendencia por la inmanencia: la biopol&#x00ED;tica de sus im&#x00E1;genes nos incita, en su &#x00FA;ltimo estadio, a reemplazar tambi&#x00E9;n el dios p&#x00FA;blico de la sociedad<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref> por un dios privado con sede en las entra&#x00F1;as reticulares de cada cuerpo poshumano, y garante del admirable orden &#x00ED;ntimo de estas. </p>

			</sec>
			<sec id="S4.7">
			<title>4.7. Hacia un nuevo r&#x00E9;gimen de verdad visual</title>

			<p>Aun as&#x00ED;, incluso jugando a confundirse con los discursos autoconstituyentes del arte y de la religi&#x00F3;n, las im&#x00E1;genes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> no cumplir&#x00ED;an sus funciones pragm&#x00E1;ticas, ni se cargar&#x00ED;an de poder performativo, si no dispusieran en ellas mismas de su propia autoridad enunciativa. Autoridad primero, porque los enunciados visuales de Tsiaras, en consonancia con su prop&#x00F3;sito de hacer visible lo invisible, parecen proceder de una enunciaci&#x00F3;n veridictoria que arranca el conocimiento exacto del cuerpo (su representaci&#x00F3;n hiperreal) del secreto donde se envuelve (de la opacidad de su interior, impenetrable para el ojo), provocando en el espectador la comprensible euforia de un desvelamiento en vivo de la verdad de la vida. Y autoridad tambi&#x00E9;n despu&#x00E9;s, ya que tales enunciados productores de efectos de verdad se transmiten con el respaldo de las instituciones del campo cient&#x00ED;fico (universidades, centros de investigaci&#x00F3;n, prensa y medios de comunicaci&#x00F3;n especializados, incluso la NASA se cuenta entre los clientes de las visualizaciones de Tsiaras), d&#x00E1;ndoles entonces a los maravillados espectadores la satisfacci&#x00F3;n secundaria de sentirse suscriptores de un contrato de comunicaci&#x00F3;n divulgativa que los ennoblece y dignifica como tales espectadores. </p>
 
			<p>Blanco de un eficaz dispositivo de enunciaci&#x00F3;n y de comunicaci&#x00F3;n que elabora enunciados de impactante presencia sensible, veridictorios y hechos circular con permiso de las instituciones del conocimiento, quien contempla las im&#x00E1;genes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> se adhiere f&#x00E1;cilmente a ellas. El espectador tiene, adem&#x00E1;s, una buena raz&#x00F3;n para ceder ante esta manipulaci&#x00F3;n que lo conmina a asumir un nuevo r&#x00E9;gimen de verdad “hiper” y “pos” visual -de nuevo la repetici&#x00F3;n de los prefijos no hace aqu&#x00ED; sino enfatizar convenientemente la artificiosidad del entero proceso-. Al espectador se lo convence de que, gracias a los constructos ic&#x00F3;nicos de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, su competencia cognitiva alcanza m&#x00E1;ximos, de que la nueva imaginer&#x00ED;a m&#x00E9;dica hace de &#x00E9;l un observador todopoderoso, con acceso instant&#x00E1;neo a la bioqu&#x00ED;mica, a la fisiolog&#x00ED;a y a la anatom&#x00ED;a del cuerpo (Vesna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">2008a</xref>; Vesna, <xref ref-type="bibr" rid="CIT44">2008b</xref>), y de que, m&#x00E1;s all&#x00E1; del incremento exponencial de su capacidad de conocimiento, la sociedad ha conseguido al fin realizar la utop&#x00ED;a de la transparencia, de la disponibilidad y de la manejabilidad absolutas de lo que a &#x00E9;l m&#x00E1;s le importa, su fr&#x00E1;gil organismo individual. La combinaci&#x00F3;n de c&#x00E1;maras, esc&#x00E1;neres, resonadores y programas inform&#x00E1;ticos de Tsiaras se trueca as&#x00ED; en la herramienta de una vigilancia que potencialmente no deja ning&#x00FA;n resquicio por escudri&#x00F1;ar, en un gigantesco instrumento pan&#x00F3;ptico<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>, aunque consagrado al escrutinio de lo min&#x00FA;sculo y de lo naturalmente invisible. Un instrumento cuyo mayor logro, que ya se anuncia para un d&#x00ED;a no muy lejano, ser&#x00E1; la inspecci&#x00F3;n material de lo m&#x00E1;s inmaterial de la existencia humana, los pensamientos y las emociones, en cuanto pueda perfeccionarse, en el dominio de la neurobiolog&#x00ED;a y de las ciencias cognitivas, el incipiente r&#x00E9;gimen llamado “cerebrosc&#x00F3;pico” (Cassou-Nogu&#x00E8;s, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2012</xref>; Koch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2004</xref>; Koch, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2012</xref>) (v&#x00E9;anse <xref ref-type="fig" rid="F11">Figura 11</xref> y <xref ref-type="fig" rid="F12">Figura 12</xref>). </p>
			
						<fig id="F11">
							<label>Figura 11</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The VisualMD©, En la cabeza</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F11.jpg"/>
						</fig>
						
						<fig id="F12">
							<label>Figura 12</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The VisualMD©, Estr&#x00E9;s</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F12.jpg"/>
						</fig>

			</sec>
			
			<sec id="S4.8">
			<title>4.8. La reemergencia de la incertidumbre, de lo siniestro, de la ansiedad</title>

			<p>Hay todav&#x00ED;a otros muchos aspectos que deber&#x00ED;an analizarse a prop&#x00F3;sito de estos complejos artefactos, cognitivos, constructivos, est&#x00E9;ticos y muy pragm&#x00E1;ticos que son las im&#x00E1;genes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>. Limitados por el espacio disponible y por la vastedad de la tarea, nos contentaremos con a&#x00F1;adir un breve apunte cr&#x00ED;tico sobre cada una de las dimensiones de unos hiper-iconos que, como afirmamos y hemos procurado argumentar, disponen de una facultad casi extravagante para agitar, en la mente y en el cuerpo de sus contempladores, las m&#x00E1;s acuciantes fantas&#x00ED;as a la vez epist&#x00E9;micas y pol&#x00ED;ticas del presente. </p>

			<p>En los planos cognitivo y constructivo, las im&#x00E1;genes de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> tienen que luchar contra el latente rechazo que las amenaza <italic>malgr&#x00E9; tout</italic>, y que no convendr&#x00ED;a confundir con una iconoclasia generalizada y sin matices. La raz&#x00F3;n de tal rechazo, siempre inminente, pudiera ser esta: pese a su precisi&#x00F3;n y a su exuberancia informativas, los iconos muestran justo lo que un cuerpo <italic>no es</italic> en t&#x00E9;rminos de experiencia fenomenol&#x00F3;gica, de vivencia inmediata, de apercepci&#x00F3;n. En ellos m&#x00E1;s bien se manifiesta el ya descrito constructo especulativo y paracient&#x00ED;fico, una forma de realidad aumentada que no lo parece y de cuyas pretensiones de suplantar a la realidad propioceptiva del cuerpo el espectador acaba por desconfiar espont&#x00E1;neamente. </p>

			<p>Quien vuelva adem&#x00E1;s consciente la desconfianza, quien por ejemplo no acepte, o lo haga con reticencias, el contrato de comunicaci&#x00F3;n divulgativa que <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> le propone, la enunciaci&#x00F3;n pesadamente veridictoria de sus im&#x00E1;genes, y el interdiscurso a la par filocient&#x00ED;fico y religioso que las sostiene, corre el riesgo de encontrar, desde el punto de vista estrictamente est&#x00E9;tico, muchas de ellas bastante <italic>kitsch</italic>. Es decir, venturosamente desinhibidas en su seguridad de que seducir&#x00E1;n con unas formas, colores y ritmos visuales que el espectador est&#x00E1; de antemano condicionado para admirar, porque emanan de los principios de percepci&#x00F3;n y de evaluaci&#x00F3;n de una est&#x00E9;tica socialmente media. Aunque, por efecto de una inversi&#x00F3;n dial&#x00E9;ctica f&#x00E1;cil de prever, algunos de esos iconos parezcan desembocar de pronto en las categor&#x00ED;as del horror y de lo siniestro, que Freud consideraba engendradas, como aqu&#x00ED;, por una mezcla de lo familiar y de lo extra&#x00F1;o, y que son categor&#x00ED;as est&#x00E9;ticas pero tambi&#x00E9;n, y ante todo, sociopol&#x00ED;ticas (v&#x00E9;anse <xref ref-type="fig" rid="F13">Figura 13</xref> y <xref ref-type="fig" rid="F14">Figura 14</xref>).</p>
			
						<fig id="F13">
							<label>Figura 13</label>
							<caption>
								<title>A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, El sistema respiratorio</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F13.jpg"/>
						</fig>
						
						<fig id="F14">
							<label>Figura 14</label>
							<caption>
								<title> A. Tsiaras, Anatomical Travelogue/The Visual MD©, Embarazo</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F14.jpg"/>
						</fig>

			<p>La inversi&#x00F3;n pasional de la imagen hacia la pura disforia (hacia el espanto) significativamente no se produce cuando una similar estrategia de desvelamiento del interior del cuerpo se practica en el campo art&#x00ED;stico, donde tal operaci&#x00F3;n suele cargarse de una iron&#x00ED;a metaic&#x00F3;nica de la que carecen por completo las im&#x00E1;genes paracient&#x00ED;ficas de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, y que mantiene a distancia el “horror de lo Real que solo puede paliarse con una dosis de fantas&#x00ED;a” -seg&#x00FA;n nos ha recordado en este mismo n&#x00FA;mero J. M. Catal&#x00E0; citando a S. Zikek-. V&#x00E9;anse si no un par de ejemplos de Fernando Vicente y de &#x00C1;ngeles Agrela, distintos entre s&#x00ED; pero ambos pertinentes para nuestro asunto (<xref ref-type="fig" rid="F15">Figura 15</xref> y <xref ref-type="fig" rid="F16">Figura 16</xref>). </p>
			
						<fig id="F15">
							<label>Figura 15</label>
							<caption>
								<title>Fernando Vicente, Interiores (cortes&#x00ED;a del autor).</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F15.jpg"/>
						</fig>
						
						<fig id="F16">
							<label>Figura 16</label>
							<caption>
								<title>&#x00C1;ngeles Agrela, La joven de la perla (Vermeer) (cortes&#x00ED;a de Galer&#x00ED;a Magda Bellotti).</title>
							</caption>
							<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F16.jpg"/>
						</fig>

			<p>Hemos calificado al horror y a lo siniestro de categor&#x00ED;as sociopol&#x00ED;ticas debido a que la raz&#x00F3;n profunda de la repulsi&#x00F3;n inspirada por los dos &#x00FA;ltimos iconos de Tsiaras no es &#x00FA;nicamente perceptiva ni est&#x00E9;tica, sino pragm&#x00E1;tica. En efecto, por obra de otro impensado desv&#x00ED;o del proyecto <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic>, y sin duda contra la voluntad de sus impulsores, muchas de sus im&#x00E1;genes de cuerpos-red abiertos en canal, y sobreexpuestos a la observaci&#x00F3;n, resultan altamente generadoras de ansiedad, pues despiertan los m&#x00E1;s rec&#x00F3;nditos miedos de sus contempladores a la enfermedad, siempre a punto de declararse al escrutar el cuerpo. Cuanto m&#x00E1;s aumenta la capacidad de vigilancia sobre nuestro organismo, m&#x00E1;s lo hace tambi&#x00E9;n la conciencia de su vulnerabilidad y de su fragilidad<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>, y m&#x00E1;s crece proporcionalmente la demanda, irracional e insaciable, de que el cuerpo se halle libre de todo mal, de todo da&#x00F1;o, de todo perjuicio; es decir la exigencia de que en &#x00E9;l se haga carne, gracias a la biopol&#x00ED;tica de la prevenci&#x00F3;n y de la higiene, el mito de la salud perfecta (Illich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1999</xref>; Mozorov, <xref ref-type="bibr" rid="CIT40">2014</xref>). El sujeto contempor&#x00E1;neo ya no se contenta con menos que eso: cuanto no sea dirigirse con paso firme hacia el bienestar absoluto, y m&#x00E1;s all&#x00E1; de &#x00E9;l en direcci&#x00F3;n a una inmortalidad biotecnol&#x00F3;gicamente conquistada, le sabe a poco. Y, seg&#x00FA;n nuestra tesis, el exceso perceptivo y discursivo de im&#x00E1;genes como las de <italic>Anatomical Travelogue/The Visual MD</italic> tiene mucho que ver con semejante l&#x00F3;gica proclive al delirio, que niega la finitud y la fragilidad all&#x00ED; mismo donde parece descubrirlas, revelarlas, se&#x00F1;alarlas. Pero esto tal vez merecer&#x00ED;a ser asunto de otro discurso.</p>
		</sec>
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Algunos otros jalones, muy conocidos, en el camino hist&#x00F3;rico de la imagen anat&#x00F3;mica con vocaci&#x00F3;n pict&#x00F3;rica ser&#x00ED;an las obras de Andrea Vesalio, <italic>De humani corporis fabrica</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT42">1543/2014</xref>) o de Henry Grey, <italic>Anatomy of the Human Body</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1918/2013</xref>); en el campo fotogr&#x00E1;fico, de Albert Londe, <italic>La photographie m&#x00E9;dicale: application aux sciences m&#x00E9;dicales et physiologiques</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT35">1893</xref>) o de Etienne-Jules Marey, <italic>La machine animale</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT37">1873/2002</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Vale la pena volver a citar, esta vez <italic>in extenso</italic>, a Eduardo Kac, cuya obra est&#x00E1; &#x00ED;ntimamente emparentada con la de Alexander Tsiaras aunque, como buen artista visionario, el primero vaya un poco por delante del segundo, del divulgador y tecn&#x00F3;logo, en su pragm&#x00E1;tica social: “Pero a m&#x00ED; lo que me interesa es pasar de la representaci&#x00F3;n a la presentaci&#x00F3;n, que las creaciones se trasladen de la pantalla al espacio f&#x00ED;sico. Por ejemplo en una obra anterior llamada “G&#x00E9;nesis” cre&#x00E9; con mi ordenador el modelo de una bacteria y se lo envi&#x00E9; por correo electr&#x00F3;nico a la compa&#x00F1;&#x00ED;a, que sintetiz&#x00F3; la bacteria y me la devolvi&#x00F3; de manera f&#x00ED;sica. Ese salto de la pantalla al espacio f&#x00ED;sico me parece lo m&#x00E1;s radical, cambiar el inter&#x00E9;s por reproducir la realidad por el de crear nuevas realidades. Yo quer&#x00ED;a salir desde la pantalla al espacio f&#x00ED;sico. Seguir utilizando los medios digitales, pero de una forma mas intensa, que estableciese una conexi&#x00F3;n entre lo f&#x00ED;sico y lo virtual, entre lo biol&#x00F3;gico y lo tecnol&#x00F3;gico. Pretendo forjar un universo din&#x00E1;mico entre los dos para romper las fronteras y entrar en una nueva ecolog&#x00ED;a” (Kac, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2005</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Recu&#x00E9;rdese que E. Durkheim explicaba la idea de dios como resultado de una proyecci&#x00F3;n de s&#x00ED; misma hacia la trascendencia hecha por la sociedad (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1912/2014</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>La referencia originaria a Jeremy Bentham es aqu&#x00ED; inevitable (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1791/2011</xref>), as&#x00ED; como el recuerdo de su analista y cr&#x00ED;tico Michel Foucault (<xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1975</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>Ivan Illich analiza con lucidez el triple temor que suele engendrar la imaginer&#x00ED;a m&#x00E9;dica: temor al tumor siempre virtualmente presente; temor a un fallo de la tecnolog&#x00ED;a que pudiera no detectarlo, ya que hay zonas opacas en cualquier imagen y puntos ciegos en cualquier observaci&#x00F3;n; y temor a provocarlo con los propios instrumentos de la imaginer&#x00ED;a m&#x00E9;dica, muchos de ellos radioactivos, como se sabe (Illich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">1975</xref>; Illich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">1999</xref>).</p>
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