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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">ARBOR.2018.a487</article-id>
			 
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				<subject>LA TRANSICI&#x00D3;N A LO DIGITAL DE LA CULTURA Y EL CONOCIMIENTO: SUS EFECTOS EN LA CREACI&#x00D3;N, LA INTERMEDIACI&#x00D3;N Y LA PARTICIPACI&#x00D3;N CULTURAL / DIGITAL TRANSITION IN CULTURAL AND KNOWLEDGE FIELDS: ITS EFFECTS ON ARTISTIC CREATION, INTERMEDIATION AND CULTURAL PARTICIPATION</subject>
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				<article-title>Presentaci&#x00F3;n</article-title>
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					<trans-title>Presentation</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Presentaci&#x00F3;n</alt-title>
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			<aff id="U1">Universidad Antonio de Nebrija</aff>
			<aff id="U2">Universitat de Val&#x00E8;ncia</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="jrubioa@nebrija.es">jrubioa@nebrija.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0002-7236-2866">https://orcid.org/0000-0002-7236-2866</ext-link>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<p>Los cambios sociales acelerados propiciados por las TIC e internet est&#x00E1;n teniendo un creciente efecto en nuestras formas de hacer, de pensar y de ser. Podr&#x00ED;amos incluso decir que el <italic>homo conectatus</italic> forma parte actualmente del concepto filos&#x00F3;fico de naturaleza humana, que tanto trataron de definir los fil&#x00F3;sofos a lo largo de la historia. Lo digital se nos impone en nuestra vida cotidiana con la digitalizaci&#x00F3;n de documentos, de im&#x00E1;genes, con la escucha musical digital o con la televisi&#x00F3;n digital. En la actualidad es evidente que nuestra realidad de hoy est&#x00E1; mediatizada y construida por el c&#x00F3;digo binario.  </p>

			<p>En el siglo XVII Galileo sentenciaba el paradigma de la f&#x00ED;sica aristot&#x00E9;lica cuando anunciaba que para comprender la naturaleza hab&#x00ED;a que hacerlo en t&#x00E9;rminos y conceptos matem&#x00E1;ticos, pues as&#x00ED; estaba escrita. Con ello anunciaba la modernidad. Actualmente, en la postmodernidad, asistimos a un cambio similar en la cultura porque esta &#x00FA;ltima tambi&#x00E9;n ahora est&#x00E1; escrita en d&#x00ED;gitos. Hist&#x00F3;ricamente la naturaleza y la cultura se han presentado de forma divergente en el pensamiento y en las ciencias. Sin embargo, parad&#x00F3;jicamente, parecen tener algunas semejanzas en su definici&#x00F3;n. </p>

			<p>Asimismo, la cuesti&#x00F3;n que debemos abordar ahora, una vez que el proceso de digitalizaci&#x00F3;n es irreversible, es intentar explicarlo desde la interdisciplinariedad de las ciencias sociales, a sabiendas de que es un objetivo de largo recorrido. Por ello, este monogr&#x00E1;fico pretende contribuir de forma exploratoria al af&#x00E1;n de analizar y comprender uno de los temas de nuestro tiempo: el proceso de digitalizaci&#x00F3;n de las formas de producci&#x00F3;n, difusi&#x00F3;n y recepci&#x00F3;n cultural. Un proceso que va m&#x00E1;s all&#x00E1; del an&#x00E1;lisis de su dimensi&#x00F3;n t&#x00E9;cnica y tecnol&#x00F3;gica. De este modo el presente monogr&#x00E1;fico <italic>La transici&#x00F3;n a lo digital de la cultura y el conocimiento: sus efectos en la creaci&#x00F3;n, la intermediaci&#x00F3;n y la participaci&#x00F3;n cultural</italic> trata de aportar un conjunto de perspectivas y enfoques sobre algunos de los procesos y din&#x00E1;micas de la digitalizaci&#x00F3;n que se est&#x00E1;n produciendo en torno al conocimiento y a la cultura a partir de las aportaciones de nueve autores en cuatro art&#x00ED;culos que analizan diferentes aspectos de este complejo proceso. </p>

			<p>Abrimos esta reflexi&#x00F3;n con el art&#x00ED;culo de Raquel Caerols, en el que se analiza la <italic>epistemolog&#x00ED;a de la tecnolog&#x00ED;a</italic>, una idea que remite a una concepci&#x00F3;n de la tecnolog&#x00ED;a y de la t&#x00E9;cnica como modelos de pensamiento, es decir como una interpretaci&#x00F3;n del universo y no solamente como meros procesos que acompa&#x00F1;an al desarrollo y al progreso de la humanidad. De este modo en este art&#x00ED;culo Caerols parte de la distinci&#x00F3;n entre la t&#x00E9;cnica como proceso y medio para la consecuci&#x00F3;n de ciertos objetivos y, por otra parte, de la tecnolog&#x00ED;a “como aquel conjunto de saberes que trae como resultado final un instrumento mediador en los procesos de creaci&#x00F3;n, de pr&#x00E1;ctica y desarrollo”. A partir de esta distinci&#x00F3;n, analiza diferentes casos de la compleja relaci&#x00F3;n entre ciencia, pensamiento, arte y tecnolog&#x00ED;a a partir de la modernidad. As&#x00ED;, por ejemplo, la perspectiva lineal ser&#x00ED;a la t&#x00E9;cnica que permite a la tecnolog&#x00ED;a la construcci&#x00F3;n de la c&#x00E1;mara oscura y sus lentes. La ciencia moderna y la noci&#x00F3;n del cambio de paradigma -el paradigma de la visi&#x00F3;n objetiva, en este caso- ser&#x00ED;an la clave que da sentido a esta forma de progreso t&#x00E9;cnico, tecnol&#x00F3;gico, filos&#x00F3;fico y art&#x00ED;stico. Asimismo, la autora analiza el caso de la pintura como campo art&#x00ED;stico y de sus relaciones con la t&#x00E9;cnica y la tecnolog&#x00ED;a. Es decir, c&#x00F3;mo se recibi&#x00F3; y evalu&#x00F3; por parte de los pintores la nueva creaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica (la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica) y cu&#x00E1;les son las derivadas que se dan en el campo de la pintura como consecuencia de la epistemolog&#x00ED;a tecnol&#x00F3;gica. El an&#x00E1;lisis del surgimiento de lo digital lo sit&#x00FA;a en el centro de nuestro pensamiento como concepto macro que todo lo conforma y configura. Seg&#x00FA;n su tesis, no es solamente un elemento que condiciona desde fuera nuestro pensamiento sino que al mismo tiempo conforma nuestro modo de conocer, de ser, y en definitiva de hacer. </p>

			<p>Por otra parte, en el monogr&#x00E1;fico tratamos de hilvanar una aproximaci&#x00F3;n a la cuesti&#x00F3;n digital dirigida a aquellos elementos simb&#x00F3;licos como son la cultura y el conocimiento. Por lo tanto, se presentan, como no pod&#x00ED;a ser de otra manera, los diferentes enfoques y perspectivas acerca de la cultura digital y sus diferentes alcances y dimensiones. As&#x00ED;, en el art&#x00ED;culo de Rius, Pecourt y Rubio se caracteriza la digitalizaci&#x00F3;n como un proceso inscrito en las propias din&#x00E1;micas del campo cultural, si bien es evidente que la sociedad digital forma parte de la cadena de las revoluciones industriales de estos &#x00FA;ltimos tres siglos.  </p>

			<p>Sin embargo, no todos los cambios que se est&#x00E1;n produciendo tienen su germen en el espacio digital. Del campo acad&#x00E9;mico tambi&#x00E9;n provienen conceptos que tratan de dar cuenta del cambio social. Uno de ellos es la aparici&#x00F3;n del concepto de la econom&#x00ED;a social y sostenible. Autores como Laville (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2006</xref>) analizan las nuevas iniciativas de la econom&#x00ED;a social y solidaria, fruto de la nueva consideraci&#x00F3;n del ciudadano responsable frente al consumidor moderno, en la que los bienes y servicios est&#x00E1;n al servicio de los valores de una vida digna, ecol&#x00F3;gica y sostenible democr&#x00E1;ticamente. Otra dimensi&#x00F3;n del cambio proveniente del mundo social hace referencia a la aparici&#x00F3;n de la l&#x00F3;gica colaborativa (<italic>fab-lab, co-working</italic>, movimientos asamblearios, huertos comunes…), aunque esta l&#x00F3;gica ha encontrado en el campo digital un entorno propicio para su desarrollo, pues la din&#x00E1;mica del <italic>peer to peer</italic> (P2P) propone tanto compartir como construir conocimientos y contenidos digitalizables -art&#x00ED;sticos o no- entre individuos en un mismo plano de igualdad, sin una autoridad y sin jerarqu&#x00ED;as prevalentes. De este modo, la l&#x00F3;gica colaborativa del P2P est&#x00E1; en el germen del <italic>open source</italic>, el <italic>creative commons</italic>, el <italic>crowdsourcing</italic> y el <italic>crowdfunding</italic>. Tal como analiza Antonio Ari&#x00F1;o, “el n&#x00FA;cleo gravitacional del campo sem&#x00E1;ntico [de la digitalizaci&#x00F3;n] es el t&#x00E9;rmino <italic>open</italic>”.  El movimiento <italic>open</italic> definido as&#x00ED; por el profesor de la Universidad de Valencia recoger&#x00ED;a la l&#x00F3;gica colaborativa y “reclama la construcci&#x00F3;n de un dominio p&#x00FA;blico nuevo para el desarrollo de una cultura libre mediante la accesibilidad abierta”. La cultura <italic>open</italic> tambi&#x00E9;n amalgama otros registros sem&#x00E1;nticos tales como <italic>free</italic> (libertad-gratuidad), <italic>commons</italic> (puesta en com&#x00FA;n) y <italic>public</italic> (car&#x00E1;cter p&#x00FA;blico de los bienes que se hallan en juego).  </p>

			<p>El art&#x00ED;culo de Ari&#x00F1;o aporta una visi&#x00F3;n sint&#x00E9;tica y sincr&#x00F3;nica del movimiento <italic>open</italic> en el &#x00E1;mbito digital apuntando a los profundos y distintos alcances e impactos que est&#x00E1; teniendo en la actualidad. Ari&#x00F1;o sit&#x00FA;a el inicio de este movimiento en los a&#x00F1;os ochenta en el campo de la programaci&#x00F3;n inform&#x00E1;tica. Como fruto del dinamismo de este movimiento colaborativo se crean las aplicaciones libres <italic>Linux, Apache, Mozilla</italic> y <italic>Open Office</italic>. Este movimiento se ha extendido a otras dimensiones del conocimiento tales como el acceso abierto a los resultados de la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica (la propia ley de la ciencia espa&#x00F1;ola obliga a las universidades y a los grupos de investigaci&#x00F3;n con proyectos I+D+i a disponer p&#x00FA;blicamente en la web los datos y las publicaciones surgidas de dichos proyectos a trav&#x00E9;s de los repositorios de <italic>open data</italic> institucionales) y la extensi&#x00F3;n de la docencia a trav&#x00E9;s de internet en diferentes formatos y enfoques entre los que cabe destacar los cursos educativos abiertos y en l&#x00ED;nea (<italic>Massive Online Open Courses</italic>, MOOCS). En lo que se refiere a la producci&#x00F3;n y difusi&#x00F3;n del conocimiento se evidencia, por un lado, el incremento exponencial del acceso en abierto a las revistas cient&#x00ED;ficas. Una tendencia creciente a pesar del oligopolio que mantiene el sector lucrativo en la difusi&#x00F3;n y en la valoraci&#x00F3;n de las revistas a partir de las mediciones de impacto y reputaci&#x00F3;n de empresas como Elsevier (<italic>Scopus</italic>) o Thomson Reuters (<italic>Science Citation Index</italic>).  </p>

			<p>Dada la naturaleza multidimensional del movimiento <italic>open</italic>, el texto de Ari&#x00F1;o se centra en dos aportaciones fundamentales del movimiento: a) la producci&#x00F3;n cooperativa de bienes simb&#x00F3;licos basada en la colaboraci&#x00F3;n cooperativa y no lucrativa de personas en torno a la producci&#x00F3;n de un bien com&#x00FA;n, y b) la naturaleza del conocimiento, entendido como bien com&#x00FA;n, por lo que no debe ser acotado por normas como la propiedad intelectual. Unas normas que son vistas como factores de resistencia hacia la innovaci&#x00F3;n y la democratizaci&#x00F3;n del conocimiento.  </p>

			<p>Ello nos permite dejar planteadas tres dimensiones de los efectos del movimiento <italic>open</italic>, sin &#x00E1;nimo de exhaustividad. En primer lugar, c&#x00F3;mo el movimiento <italic>open</italic> afecta al conjunto de la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica. En segundo lugar, c&#x00F3;mo los valores participativos, abiertos, colaborativos de lo <italic>open</italic> afectan a los contenidos simb&#x00F3;licos como puedan ser los de las industrias culturales. Una parte de estos efectos consiste en el lucro cesante como consecuencia de la pirater&#x00ED;a digital, algo que no est&#x00E1; resuelto en Espa&#x00F1;a -que seg&#x00FA;n el observatorio de pirater&#x00ED;a y h&#x00E1;bitos de consumo digitales en 2017 ascend&#x00ED;a a 21.899 millones de euros. Y finalmente c&#x00F3;mo el movimiento <italic>open</italic> est&#x00E1; afectando a los modos de aprendizaje, a la aparici&#x00F3;n de nuevas formas y conceptos de aprendizaje y conocimiento, que ponen en cuesti&#x00F3;n buena parte de las l&#x00F3;gicas y de las din&#x00E1;micas de la educaci&#x00F3;n formal.   </p>

			<p>Uno de los efectos del movimiento <italic>open</italic> en el conjunto de las administraciones p&#x00FA;blicas es el <italic>open data</italic>. Hace muy poco tiempo que las administraciones p&#x00FA;blicas han comenzado a dise&#x00F1;ar e implementar acciones para la puesta a disposici&#x00F3;n de los ciudadanos de los datos que generan en sus distintos servicios p&#x00FA;blicos. En algunos casos, como la Agencia Estatal de Meteorolog&#x00ED;a a trav&#x00E9;s de la p&#x00E1;gina web, se pone a disposici&#x00F3;n de los ciudadanos desde hace unos a&#x00F1;os una actualizaci&#x00F3;n continua de los datos y de las previsiones del tiempo. Otros servicios p&#x00FA;blicos se est&#x00E1;n incorporando a las demandas de informaci&#x00F3;n y a la posibilidad de reutilizar los datos desde la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica, como es el caso del Centro de Investigaciones Sociol&#x00F3;gicas (CIS). Este organismo ha empezado a publicar sus microdatos en formato ASCII. Aquellos que hemos tenido que analizar algunos aspectos de las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas en nuestra tarea investigadora somos conocedores de la dificultad, en algunas ocasiones, para localizar y acceder a los datos de las administraciones p&#x00FA;blicas, si bien el grado que ofrece esta dificultad es variable en las distintas administraciones en funci&#x00F3;n de la conciencia del valor de la transparencia y de la responsabilidad de cada una.   </p>

			<p>Adem&#x00E1;s de su utilidad en el campo de la investigaci&#x00F3;n fundamental, el <italic>open data</italic> de las administraciones p&#x00FA;blicas puede aportar tambi&#x00E9;n un valor a&#x00F1;adido a las diferentes empresas en el sector lucrativo, especialmente a aquellas que se desarrollan en el sector tecnol&#x00F3;gico, dadas las oportunidades que ofrece el <italic>linked data</italic> (el cruce de datos) tal como refiere el &#x00FA;ltimo informe internacional del <italic>Open Data Index</italic> en la edici&#x00F3;n de 2014. La aprobaci&#x00F3;n de la <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">ley 19/2013</xref>, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la informaci&#x00F3;n p&#x00FA;blica y buen gobierno es otra evidencia de los efectos del movimiento <italic>open</italic> y de la necesidad de que los gobiernos provean los datos al conjunto de la sociedad y mejoren la transparencia de su gesti&#x00F3;n. Esta ley viene a regular el acceso a la informaci&#x00F3;n y el acceso abierto a los datos de las administraciones p&#x00FA;blicas y permite cubrir el vac&#x00ED;o legal que se regulaba de manera tangencial y parcial en la ley 30/1992 de 26 de noviembre, de procedimiento administrativo. </p>

			<p>El segundo efecto que queremos estudiar concierne a c&#x00F3;mo los valores participativos, abiertos, colaborativos chocan con la comercializaci&#x00F3;n en el mercado digital de los contenidos de las industrias culturales. Ari&#x00F1;o diferencia dentro del movimiento <italic>open</italic> al menos dos posturas b&#x00E1;sicas con relaci&#x00F3;n a la gratuidad de todos los bienes y servicios simb&#x00F3;licos. Una de ellas, que tiene un fuerte arraigo social en el estado espa&#x00F1;ol, aboga por la gratuidad, sin distinci&#x00F3;n entre la informaci&#x00F3;n y los bienes art&#x00ED;sticos y expresivos. Otra posici&#x00F3;n m&#x00E1;s moderada distingue entre aquellas pr&#x00E1;cticas a las que afectan las leyes de propiedad intelectual, que defienden sobre todo las empresas provenientes del paradigma anal&#x00F3;gico como las industrias culturales. Para esta segunda posici&#x00F3;n, lo digital no deja de ser “el problema” pues la crisis sist&#x00E9;mica de la cultura en Espa&#x00F1;a (Rubio Arostegui, Rius Ulldemolins y Mart&#x00ED;nez Illa, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>) est&#x00E1; causada, entre otros motivos, por la obsolescencia de los canales de comercializaci&#x00F3;n y distribuci&#x00F3;n del paradigma anterior. Adem&#x00E1;s, seg&#x00FA;n esta visi&#x00F3;n, la dificultad consiste en aunar el binomio ocio-negocio en el paradigma digital en un marco de prevalencia de los valores <italic>open</italic>, frente a los del mercado tradicional. As&#x00ED;, el observatorio de pirater&#x00ED;a y h&#x00E1;bitos de consumos digitales, en el informe de 2017 sigue evidenciando un porcentaje muy elevado de internautas que declaran acceder a productos digitales de forma ilegal. Ello afecta en forma desigual seg&#x00FA;n el sector cultural que analicemos. La incidencia mayor se produce en el caso de las pel&#x00ED;culas y la m&#x00FA;sica (34% y 12%, respectivamente) y la menor en el caso de los videojuegos y el libro (un 10% y un 15%, respectivamente). Por otra parte, las razones por las que se justifica el pirateo digital se refieren a la facilidad del acceso a coste cero (60%), es decir, de la cultura de la gratuidad, algo que forma parte del movimiento <italic>open</italic>. Los motivos econ&#x00F3;micos son los m&#x00E1;s esgrimidos, seguidos por los motivos pr&#x00E1;cticos (facilidad y rapidez de acceso a los contenidos) pero los autores del informe tambi&#x00E9;n se refieren a los derechos de los internautas y a la ignorancia de que su conducta perjudica a ciertos sectores de la industria cultural.  </p>

			<p>El tercer efecto hace referencia al conocimiento, su producci&#x00F3;n, su acceso y las din&#x00E1;micas que se establecen en el aprendizaje. El conocimiento pasa a vincularse no solo al texto, sino tambi&#x00E9;n al hiper-texto. El <italic>conectivismo</italic> como una nueva teor&#x00ED;a del aprendizaje (Siemens, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2004</xref>) forma parte de un conjunto de conceptos, de nuevas formas de entender los procesos de construcci&#x00F3;n del conocimiento en su dimensi&#x00F3;n colectiva y colaborativa desde el marco digital. No obstante, su consistencia como teor&#x00ED;a del aprendizaje est&#x00E1; a&#x00FA;n lejos de ser aceptada en el campo de las ciencias de la educaci&#x00F3;n. Anteriormente hemos hecho referencia al movimiento <italic>open</italic> y especialmente a alguno de sus logros m&#x00E1;s significativos en la construcci&#x00F3;n colaborativa de <italic>software</italic> libre aplicado al campo de la comunicaci&#x00F3;n y la educaci&#x00F3;n. En estos casos de alguna manera se construye conocimiento al margen de las comunidades cient&#x00ED;ficas o, mejor dicho, en los m&#x00E1;rgenes de sus instituciones de producci&#x00F3;n, reconocimiento y legitimaci&#x00F3;n educativa. Del mismo modo ocurre con la concepci&#x00F3;n del aprendizaje al margen del sistema escolar. Tal como analizan Gran&#x00E9; y Bartolom&#x00E9; (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2013</xref>), las nuevas tecnolog&#x00ED;as conllevan nuevas concepciones del aprendizaje. As&#x00ED; en pocos a&#x00F1;os se han acu&#x00F1;ado nuevos conceptos que pretenden dar cuenta del <italic>ethos</italic> del aprendizaje. Algunos de ellos son la <italic>inteligencia colectiva</italic> (Levy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>), la <italic>intercreatividad</italic> (Berners-Lee, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2000</xref>), la <italic>web audiovisual</italic> (Bartolom&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2008</xref>), el <italic>conectivismo</italic> (Siemens, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2004</xref>), el nuevo aprendizaje social, <italic>e-learning 2.0</italic> (Downes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2004</xref>) y el <italic>aprendizaje invisible</italic> (Cobo Roman&#x00ED; y Moravec, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2011</xref>). Asimismo, el concepto de <italic>redes de aprendizaje</italic> ha llevado a la sustituci&#x00F3;n del <italic>long life learning</italic> (aprendizaje continuo a lo largo de la vida) -que surgi&#x00F3; a finales del siglo XX para tratar de responder al cambio acelerado en nuestra sociedad- por el <italic>life wide learning</italic> (aprendizaje a lo ancho de la vida), un concepto que se refiere a una nueva dimensi&#x00F3;n del aprendizaje por el que el protagonismo en la din&#x00E1;mica de aprendizaje no lo tiene la instituci&#x00F3;n educativa formal sino la educaci&#x00F3;n informal en el entorno digital. En este entorno, los dispositivos de acceso tecnol&#x00F3;gico se multiplican y dan pie al aprendizaje a distancia. Ahora bien, estas nuevas formas de entender y de desarrollar los procesos de generaci&#x00F3;n y transmisi&#x00F3;n del conocimiento y de la cultura no son neutras ni producen cambios necesariamente buenos para el conjunto de la sociedad. Por un lado, se hace necesaria una mejor manera de integrar la dimensi&#x00F3;n conectivista del aprendizaje con el conocimiento m&#x00E1;s profundo que requiere cualquier disciplina. Es muy dif&#x00ED;cil que las instituciones b&#x00E1;sicas de la socializaci&#x00F3;n, como son la escuela y la familia, eduquen en una cultura digital, pues ambas instituciones viven un proceso de cambio m&#x00E1;s lento que la dimensi&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica. Por lo tanto, uno de los retos en el seno de ambas instituciones es el de educar el sentido cr&#x00ED;tico del consumo de las TIC. Ello se evidencia en el incremento significativo de la violencia dom&#x00E9;stica de los adolescentes y j&#x00F3;venes, en las adicciones a la red, en el acoso en la red -el <italic>sexting</italic> y el <italic>grooming-</italic> y en el bajo rendimiento escolar, que en Espa&#x00F1;a se sit&#x00FA;a muy por debajo de la media europea. </p>

			<p>Otro concepto relacionado con la dimensi&#x00F3;n colaborativa y digital del aprendizaje que se genera en grupo es el denominado <italic>computer suported collaborative learning</italic> (aprendizaje colaborativo a trav&#x00E9;s del ordenador). La dimensi&#x00F3;n grupal de este concepto hace que el foco no se ponga en el individuo sino en las din&#x00E1;micas del grupo como unidad de an&#x00E1;lisis de los aprendizajes. As&#x00ED;, Engel y Onrubia (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2013</xref>) han analizado las pr&#x00E1;cticas colaborativas de aprendizaje en contextos universitarios haciendo hincapi&#x00E9; en la dificultad que tienen los grupos de alumnos en llegar a las fases m&#x00E1;s avanzadas del proceso de construcci&#x00F3;n colaborativa: el trabajo de los grupos queda reducido a un mero reparto de tareas en donde no se da ni la revisi&#x00F3;n ni el contraste entre los participantes del grupo. Se evidencia, por tanto, que la construcci&#x00F3;n colaborativa del conocimiento es algo m&#x00E1;s complejo que compartir y comparar informaci&#x00F3;n entre los integrantes de un grupo. </p>

			<p>Es precisamente por esta raz&#x00F3;n por lo que hay que reparar de forma cr&#x00ED;tica en los efectos de conceptos tales como el de <italic>inteligencia colectiva</italic> (Levy <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>), un t&#x00E9;rmino que hace referencia al enriquecimiento mutuo de las personas y a una concepci&#x00F3;n democratizada de este capital simb&#x00F3;lico. Seg&#x00FA;n Levy (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>), “se pasa del <italic>cogito</italic> cartesiano al <italic>cogitamus</italic>”. Parece, por tanto, que lo colectivo y lo social emergen como una nueva dimensi&#x00F3;n apoyada en la cultura digital. Paralelamente, en otros campos como el educativo aparecen nuevas formas de definir la inteligencia colectiva en forma de diferentes tipos de inteligencias, tal como sostuvo hace unas d&#x00E9;cadas H. Gardner (<xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2001</xref>) con la teor&#x00ED;a de las inteligencias m&#x00FA;ltiples. Uno de los efectos de esta teor&#x00ED;a en el sistema educativo es la puesta en tela de juicio de la forma l&#x00F3;gico-matem&#x00E1;tica y ling&#x00FC;&#x00ED;stica que ha prevalecido hist&#x00F3;ricamente en los sistemas educativos formales como el &#x00FA;nico tipo de inteligencia y la eliminaci&#x00F3;n de la distinci&#x00F3;n antigua pero a&#x00FA;n presente en la educaci&#x00F3;n formal entre “listos y tontos” o la versi&#x00F3;n m&#x00E1;s moderna del “fracaso escolar”. Existe una diversidad de inteligencias repartidas en forma desigual entre el conjunto de la sociedad. Asimismo, podemos caracterizar una diversidad de modos de ser inteligentes y ninguna persona est&#x00E1; excluida de serlo si recibe una educaci&#x00F3;n adecuada. </p>

			<p>Otro concepto clave del paradigma digital es la l&#x00F3;gica colaborativa en la que se desarrollan proyectos basados en el intercambio no monetario de bienes y servicios. Se nos olvida sin embargo que hay muchos proyectos colaborativos del paradigma anal&#x00F3;gico donde se requiere la participaci&#x00F3;n de todos y en los que no funciona dicha l&#x00F3;gica colaborativa. Por ejemplo, la participaci&#x00F3;n de los ciudadanos en los centros culturales o algo que afecta a&#x00FA;n m&#x00E1;s al conjunto de la poblaci&#x00F3;n, como la participaci&#x00F3;n de los padres en los centros educativos p&#x00FA;blicos en el nivel de la educaci&#x00F3;n obligatoria. Regulada por ley, la participaci&#x00F3;n de los padres y madres a trav&#x00E9;s de las Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (AMPAS) muestra una situaci&#x00F3;n democr&#x00E1;tica deficitaria desde los primeros estudios en el campo de la sociolog&#x00ED;a de la educaci&#x00F3;n (Fern&#x00E1;ndez Enguita, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1990</xref>). La cuesti&#x00F3;n que queda por resolver es por qu&#x00E9; este tipo de proyectos colaborativos que son tan trascendentes para las personas (como es la educaci&#x00F3;n de nuestros hijos) tienen estos d&#x00E9;ficits hist&#x00F3;ricos de legitimidad democr&#x00E1;tica y participativa y no son asumidos por parte del conjunto de la comunidad escolar desde esta l&#x00F3;gica colaborativa. Una de las posibles respuestas podr&#x00ED;a ser el dif&#x00ED;cil encaje de las l&#x00F3;gicas colaborativas en proyectos de bien com&#x00FA;n fuertemente institucionalizados y burocratizados como es el caso del sistema escolar. Otra de las posibles respuestas podr&#x00ED;a ser la naturaleza no-tecnol&#x00F3;gica del proyecto educativo y su car&#x00E1;cter de &#x00E1;mbito en gran medida impermeable a unas l&#x00F3;gicas que podr&#x00ED;an funcionar mejor con lo tecnol&#x00F3;gico. En cualquier caso, no tenemos una literatura cient&#x00ED;fica suficiente hasta el momento para poder responder a esta pregunta.  </p>

			<p>Pero junto a las l&#x00F3;gicas colaborativas, podemos identificar el lado oscuro de internet evidenciando el efecto negativo que est&#x00E1; provocando la oligopolizaci&#x00F3;n de los gestores de redes y servicios en el mercado de la cultura y los bienes simb&#x00F3;licos. Los proveedores de bienes y servicios -Amazon, Apple-, las plataformas de contenido -Facebook, Youtube-, los buscadores -Google-, los operadores de telecomunicaciones -Vodafone, Telef&#x00F3;nica, etc.-  han dado la vuelta a la distribuci&#x00F3;n y comercializaci&#x00F3;n de la cultura y del conocimiento en el marco de la cultura digital. El papel principal que ten&#x00ED;an las industrias culturales de los <italic>media</italic> y de la propiedad intelectual ha pasado en muy poco tiempo a ser secundario. El negocio digital todav&#x00ED;a no es una alternativa al de la cultura anal&#x00F3;gica y ello tiene una incidencia clara en la precarizaci&#x00F3;n de las profesiones art&#x00ED;sticas que est&#x00E1; aumentando en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os en Espa&#x00F1;a (Informe de la Cultura 2014, Fundaci&#x00F3;n Alternativas, Informe AISGE). Parece que ello ha calado en el &#x00E1;mbito pol&#x00ED;tico con la creaci&#x00F3;n de una subcomisi&#x00F3;n en el Congreso de los Diputados a finales de 2016 para la elaboraci&#x00F3;n del estatuto del artista y de las profesiones art&#x00ED;sticas. Esta precarizaci&#x00F3;n de las profesiones de la cultura conforma tambi&#x00E9;n uno de los aspectos clave del art&#x00ED;culo de Rius Ulldemolins, Pecourt y Rubio Arostegui. Los autores son reacios a una interpretaci&#x00F3;n acr&#x00ED;tica de los valores colaborativos que supuestamente comporta lo digital. Concretamente critican “las visiones de la cultura digital sobre el empoderamiento del consumidor y la p&#x00E9;rdida de influencia de los productores culturales [que] se realiza sin tener en cuenta el entramado completo de agentes e intermediarios culturales que componen el campo cultural”. Tal como refiere P&#x00E9;rez Colman (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2014</xref>), no es posible definir la creatividad del rock y del pop de los a&#x00F1;os sesenta sin hacer referencia a todo el conjunto de profesiones intermediarias que se dan entre los m&#x00FA;sicos y las audiencias, como los <italic>managers</italic>, los promotores, los ingenieros de sonido, los directivos de las discogr&#x00E1;ficas, los publicistas, los editores, la prensa musical, las tiendas de discos, etc. Como afirma P&#x00E9;rez Colman, cuando escuchamos un disco no escuchamos solo la pieza musical interpretada por un grupo m&#x00E1;s o menos extenso de m&#x00FA;sicos:  </p>

						<disp-quote><p>(…) En &#x00E9;l o&#x00ED;mos no solo a los m&#x00FA;sicos y sus instrumentos, c&#x00F3;mo tocan y cantan […] sino que o&#x00ED;mos a los productores discogr&#x00E1;ficos y los ingenieros de sonido, c&#x00F3;mo graban y c&#x00F3;mo mezclan, esa dispersi&#x00F3;n y proliferaci&#x00F3;n de los sonidos, la manera en que se incorporan sensibilidades musicales y afectivas (P&#x00E9;rez Colman, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2014</xref>, pp. 51-52). </p></disp-quote>

			<p>El art&#x00ED;culo de Rius Ulldemolins, Pecourt y Rubio Arostegi pretende, en primer lugar, contrastar los discursos sobre la transici&#x00F3;n a lo digital con las teor&#x00ED;as cl&#x00E1;sicas y contempor&#x00E1;neas de la sociolog&#x00ED;a del arte y de la cultura. A partir de los enfoques de Bourdieu, Collins y Menger, el trabajo propone el desarrollo de futuras l&#x00ED;neas de investigaci&#x00F3;n sociol&#x00F3;gica sobre las consecuencias en los agentes y en la industria cultural en su conjunto. En segundo lugar, se abre el debate sobre si esta transici&#x00F3;n est&#x00E1; fomentando o perjudicando la creatividad en el campo cultural. Con independencia de las adscripciones a las corrientes sociol&#x00F3;gicas y sus alcances, ambas teor&#x00ED;as coinciden en que la creatividad en los diferentes campos art&#x00ED;sticos se concentra entre un n&#x00FA;mero limitado de agentes, en un espacio social que est&#x00E1; jerarquizado. En el caso de Bourdieu los agentes se encuentran en diferentes subcampos y poseen un capital cultural desigual. En el caso de Collins su perspectiva se centra en la “ley de los peque&#x00F1;os n&#x00FA;meros” y en la importancia de una focalizaci&#x00F3;n de la atenci&#x00F3;n creativa. Por otra parte, en el caso de Menger, los mecanismos institucionales de selecci&#x00F3;n generan mecanismos de <italic>winners take all</italic>, que producen unas &#x00E9;lites art&#x00ED;sticas. En estos peque&#x00F1;os espacios sociales reducidos y concentrados de talento y especializaci&#x00F3;n se desarrolla la creatividad. Y al mismo tiempo se produce toda una interacci&#x00F3;n con profesionales intermediarios que, a su vez, aportan valor y modifican las producciones culturales. Pues tal y como hemos visto en el caso del pop y del rock, la creatividad de los a&#x00F1;os sesenta fue un fen&#x00F3;meno multi-factorial en el que la tecnolog&#x00ED;a y las profesiones intermediarias no pueden ser ignoradas en los an&#x00E1;lisis. Por poner un ejemplo, el fen&#x00F3;meno Beatles no hubiera tenido semejante dimensi&#x00F3;n sin la presencia de George Martin o Brian Epstein. Aqu&#x00ED; es precisamente donde los autores ponen el acento en un fen&#x00F3;meno que los entusiastas de la digitalizaci&#x00F3;n cultural ignoran al centrar su argumentaci&#x00F3;n en la oposici&#x00F3;n productor-consumidor. La perspectiva ciberut&#x00F3;pica de lo digital tiende a pasar por alto estos mecanismos de valor, aparentemente ocultos, que se dan en las din&#x00E1;micas de la creaci&#x00F3;n art&#x00ED;stica.  </p>

			<p>Aunque no es posible responder todav&#x00ED;a a la pregunta que plantean los autores acerca de c&#x00F3;mo se ve afectada la creatividad en el seno del arte y la industria cultural, hay ciertos trabajos acad&#x00E9;micos que avanzan algunas ideas al respecto. Por ejemplo, en el caso de la m&#x00FA;sica actual, Fouce (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2014</xref>) afirma que la digitalizaci&#x00F3;n en forma de <italic>streaming</italic> en el consumo musical, sobre todo en las nuevas generaciones, crea un sistema orientado a la explotaci&#x00F3;n de grandes fondos de cat&#x00E1;logo. Este sistema, por lo tanto, no ayuda a fomentar los nuevos talentos. Por una parte, los ingresos de los m&#x00FA;sicos siguen proviniendo de las giras, y las ventas de los soportes f&#x00ED;sicos tienen una gran dependencia con respecto al espacio que ocupan algunas figuras actuales en los programas de televisi&#x00F3;n de mayor audiencia. Por otra parte, los festivales tienden a programar a artistas ya reconocidos, los ayuntamientos han dejado de jugar el papel dinamizador que tuvieron a partir de los a&#x00F1;os ochenta y las salas privadas no se desmarcan mucho de la estrategia de programaci&#x00F3;n de los festivales. Este an&#x00E1;lisis del sector musical en Espa&#x00F1;a dibujado por Fouce (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2014</xref>) demuestra c&#x00F3;mo las intermediaciones del sector musical se est&#x00E1;n resquebrajando y la digitalizaci&#x00F3;n no est&#x00E1; aportando negocio. En este contexto la digitalizaci&#x00F3;n, a la vez que contribuye a la desaparici&#x00F3;n de una buena parte de la cadena de valor de los intermediarios en el campo de la m&#x00FA;sica actual, no ofrece una cadena de intermediarios con suficiente entidad para apoyar a los nuevos valores musicales. Un proceso que se produce tambi&#x00E9;n en otros sectores como en la industria de libro. En el informe del observatorio de la pirater&#x00ED;a y los h&#x00E1;bitos de consumos culturales digitales los datos siguen mostrando que el negocio menguante del libro sigue estando en el papel (la cuota de mercado del libro digital fue de un 31% en 2017 y su comercializaci&#x00F3;n se realiza a trav&#x00E9;s de empresas digitales transnacionales (Amazon, Apple y Google, Netflix o Spotify) que acaparan una cuota de mercado del 80%. Y tanto en el caso de la m&#x00FA;sica como en el del libro se plantea la necesidad de formular propuestas educativas que incentiven a las nuevas generaciones a abrir sus pautas culturales a la cultura pre-digital, por un lado, y de refundar las pol&#x00ED;ticas culturales para hacer frente a su crisis sist&#x00E9;mica, por otro (Rubio Arostegui <italic>et al</italic>. <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>).  </p>

			<p>En el paradigma digital tambi&#x00E9;n se constata la aparici&#x00F3;n de nuevas formas de financiar los proyectos art&#x00ED;sticos y culturales tal como refieren en su art&#x00ED;culo Barbieri, Fina, Partal y Subirats. En este sentido, el crecimiento de plataformas y proyectos relacionados con el <italic>crowdfunding</italic>, tal como se&#x00F1;alan los autores, no puede desligarse del contexto pol&#x00ED;tico, econ&#x00F3;mico y cultural en el que se desarrollan. Asimismo, se impone analizar sus efectos en el sistema cultural. Lo digital est&#x00E1; propiciando nuevas formas de entender el mecenazgo pues, a diferencia del concepto tradicional, el <italic>crowfunding</italic> necesariamente tiene una naturaleza tecnol&#x00F3;gica. A trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis de los casos de Verkami y Goteo, los autores analizan y contextualizan el papel de dichas plataformas en la cultura en torno a ejes de an&#x00E1;lisis tales como su papel intermediador o desintermediador, el fomento de la participaci&#x00F3;n creativa o los procesos de resocializaci&#x00F3;n. Si bien hay datos que atribuyen una cierta efectividad de estas plataformas con una elevada tasa de &#x00E9;xito de los proyectos (70% en el caso de Verkami), ello no necesariamente conduce a predicar efectos positivos en el campo cultural. Pues a&#x00FA;n queda por saber hasta qu&#x00E9; punto este sistema de financiaci&#x00F3;n digital constituye un factor central del sistema cultural o, por el contrario, puede reforzar a&#x00FA;n m&#x00E1;s si cabe las actuales din&#x00E1;micas de precarizaci&#x00F3;n y de auto-explotaci&#x00F3;n en las profesiones culturales.</p>
			
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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