<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">


	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.791n1001</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2019.791n1001</article-id>
			 
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>LA TRANSICI&#x00D3;N A LO DIGITAL DE LA CULTURA Y EL CONOCIMIENTO: SUS EFECTOS EN LA CREACI&#x00D3;N, LA INTERMEDIACI&#x00D3;N Y LA PARTICIPACI&#x00D3;N CULTURAL / DIGITAL TRANSITION IN CULTURAL AND KNOWLEDGE FIELDS: ITS EFFECTS ON ARTISTIC CREATION, INTERMEDIATION AND CULTURAL PARTICIPATION</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>	 	 
				
			<title-group>
				<article-title>Estudio cr&#x00ED;tico de las posiciones tecno-deterministas en el pensamiento moderno occidental: arte, ciencia y tecnolog&#x00ED;a</article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Critical study about techno-determinist positions in modern thought: art, science and technology</trans-title>
				</trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Estudio cr&#x00ED;tico de las posiciones tecno-deterministas en el pensamiento moderno occidental: arte, ciencia y tecnolog&#x00ED;a</alt-title>
			</title-group>
			
			
			
			<contrib-group>
			
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
					<name>
					 <surname>Caerols Mateo</surname>
					 <given-names>Raquel</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
					<xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
				</contrib>
				
			</contrib-group>
			
			<aff id="U1">Universidad Francisco de Vitoria</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="rcaerols.prof@ufv.es">rcaerols.prof@ufv.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0001-5167-8629">https://orcid.org/0000-0001-5167-8629</ext-link>
				</corresp>

			</author-notes>
			
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>31</day>
				<month>03</month>
				<year>2019</year>
			</pub-date>
						
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2019</year>
			</pub-date>
			
			<volume>195</volume>
			<issue>791</issue>
			
			<elocation-id>a488</elocation-id>

			 <history>
				<date date-type="received">
					<day>19</day>
					<month>04</month>
					<year>2015</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>08</day>
					<month>03</month>
					<year>2016</year>
				</date>
			 </history>
			 
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2019 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2019</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
				</license>
			</permissions>
			

			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>La tecnolog&#x00ED;a digital tiene hoy un papel central en todos los espacios de debate, de la investigaci&#x00F3;n y del saber. Los estudios realizados desde una perspectiva sociocultural ponen el peso sobre la tecnolog&#x00ED;a digital como elemento transformador <italic>per se</italic>, determinante de los cambios producidos en lo social y en el conocer. Un abordaje cr&#x00ED;tico-humanista de las tecnolog&#x00ED;as desde dentro de la <italic>episteme</italic> del pensamiento moderno occidental, un acercamiento epistemol&#x00F3;gico a la tecnolog&#x00ED;a, podr&#x00ED;amos decir, la situar&#x00E1; en otro plano de nuestros modos de conocer. La conformaci&#x00F3;n de los procesos creativos en el arte de la modernidad es buena muestra de ello. Un an&#x00E1;lisis de la generaci&#x00F3;n de dichos procesos creativos en su vinculaci&#x00F3;n con la tecnolog&#x00ED;a posicionar&#x00E1; en otra dimensi&#x00F3;n las configuraciones y transformaciones de nuestro conocimiento. Adem&#x00E1;s, el texto m&#x00E1;s importante en este campo de conocimiento lleva a poner en cuesti&#x00F3;n las posiciones tecno-deterministas en el an&#x00E1;lisis del conocimiento.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Digital technology has become central to all areas of debate in research and knowledge. Studies from a socio-cultural perspective focus on digital technology as a transformative element <italic>per se</italic>, determining changes in both social and knowledge fields. A critical humanist point of view about technologies within the <italic>episteme</italic> of modern thought will add another dimension to our ways of knowing. The conformation of creative processes in the art of modernity is a good example of this. An analysis of the production of creative processes with technology will position the configurations and transformations of our knowledge in another dimension. Also, the most important text in this field of knowledge leads us to question techno-deterministic discourses in the analysis of knowledge.</p>
			</trans-abstract>

			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Tecnolog&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>arte</kwd>
				<kwd>ciencia</kwd>
				<kwd>epistemolog&#x00ED;a</kwd>
				<kwd>pensamiento moderno occidental</kwd>
			</kwd-group>
							
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Technology</kwd>	
				<kwd>art</kwd>
				<kwd>science</kwd>
				<kwd>epistemology</kwd>
				<kwd>modern Western thought</kwd>
			</kwd-group>

		
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>La presencia de la tecnolog&#x00ED;a en el mundo occidental contempor&#x00E1;neo en todos los estratos de nuestra sociedad y &#x00E1;mbitos del saber -esencialmente por el surgir de nuevas formas tecnol&#x00F3;gicas para la transcripci&#x00F3;n de la realidad, como es el lenguaje digital- ha tra&#x00ED;do numerosos an&#x00E1;lisis desde muy diferentes &#x00E1;mbitos del conocimiento, generando o bien corrientes ciberut&#x00F3;picas o formulaciones sobre los peligros de lo digital en las transformaciones socioculturales y econ&#x00F3;micas (Rius, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2014</xref>). Ambas propuestas colocan a las tecnolog&#x00ED;as digitales en un lugar preponderante y central a la hora de explicar y analizar dichas transformaciones, dando lugar a un posicionamiento tecnodeterminista que distorsiona, tergiversa y parcializa la verdadera naturaleza de nuestro saber y asimismo de las m&#x00FA;ltiples variables que lo han ido conformando hasta nuestra contemporaneidad digital, obviando y dejando de lado la naturaleza tecnocient&#x00ED;fica y racional que ha marcado la configuraci&#x00F3;n del pensamiento moderno occidental.</p>

			<p>Las posiciones tecnodeterministas suponen personificar la tecnolog&#x00ED;a o colocar atributos de personificaci&#x00F3;n a la tecnolog&#x00ED;a, como si tuviera la capacidad de transformar por s&#x00ED; misma, y no teniendo presente que esa capacidad solo est&#x00E1; y es atribuible al hombre, pues &#x00E9;l crea la tecnolog&#x00ED;a y &#x00E9;l la posiciona en el orden del conocimiento, del saber, en el plano sociocultural y econ&#x00F3;mico que determina. La tecnolog&#x00ED;a es fruto de nuestro modelo de pensamiento, fruto y creaci&#x00F3;n de nuestro modo y manera de conocer. La episteme de la tecnolog&#x00ED;a digital es buena muestra de nuestro ser contempor&#x00E1;neo.</p>

			<p>As&#x00ED; pues, la propuesta de estudio o investigaci&#x00F3;n que realizamos, parte de un an&#x00E1;lisis en el di&#x00E1;logo arte-ciencia y, por ende, con la tecnolog&#x00ED;a, que conform&#x00F3; la construcci&#x00F3;n del pensamiento moderno occidental, lo que a su vez nos proporcionar&#x00E1; la medida del papel que representa la tecnolog&#x00ED;a digital en el mundo contempor&#x00E1;neo occidental. As&#x00ED;, daremos a la tecnolog&#x00ED;a una dimensi&#x00F3;n epistemol&#x00F3;gica, entendiendo que lo digital no es tan solo una cuesti&#x00F3;n de desarrollo aparatol&#x00F3;gico de la tecnolog&#x00ED;a, sino que es y debe ser explicado lo digital como paradigma, como traducci&#x00F3;n de la cultura contempor&#x00E1;nea, s&#x00ED;mbolo, pues, de nuestro modelo epistemol&#x00F3;gico.</p>

			<p>Situ&#x00E1;ndonos en la posici&#x00F3;n que entiende el arte como v&#x00ED;a de conocimiento, nos centraremos en los hechos y cuestiones principales que trajeron las transformaciones que dieron lugar a los cambios en los procesos creativos en las artes en los diferentes giros que fueron y han ido configurando la conformaci&#x00F3;n del pensamiento moderno occidental. La clave de este contexto de an&#x00E1;lisis se sit&#x00FA;a en el hecho de que desde el momento en que empezaron a configurarse las formas de creaci&#x00F3;n modernas occidentales, la tecnolog&#x00ED;a entr&#x00F3; en el taller de los artistas. El papel que ha jugado esta en los diferentes giros hasta la llegada de lo digital nos dar&#x00E1; la medida del peso de lo digital en la conformaci&#x00F3;n del pensamiento y de los paradigmas contempor&#x00E1;neos.</p>
		</sec>

		<sec id="S2">
			<title>DELIMITANDO LOS CONCEPTOS DE CIENCIA, T&#x00C9;CNICA Y TECNOLOG&#x00CD;A</title>

			<p>Desde la creaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica de la perspectiva lineal por parte de Brunelleschi, pasando por la conformaci&#x00F3;n de diferentes t&#x00E9;cnicas que fueron configurando los m&#x00E9;todos del arte moderno, as&#x00ED; como medios t&#x00E9;cnicos tales como las lentes, espejos, c&#x00E1;maras oscuras y dem&#x00E1;s tecnolog&#x00ED;as, hasta esta nuestra realidad que la traducimos en c&#x00F3;digo binario, la ciencia, la t&#x00E9;cnica y la tecnolog&#x00ED;a han tejido los modos del hacer y del conocer del arte moderno. Por ello, antes de iniciar nuestro an&#x00E1;lisis pormenorizado, consideramos como cuesti&#x00F3;n fundamental asentar definiciones precisas sobre el trinomio ciencia, t&#x00E9;cnica y tecnolog&#x00ED;a para entender su sentido y posici&#x00F3;n en los m&#x00E9;todos de creaci&#x00F3;n de las artes.</p>

			<p>La cuesti&#x00F3;n es tremendamente complicada pues no hay consenso entre los historiadores e investigadores de la filosof&#x00ED;a de la ciencia o incluso tocan el tema de lejos. As&#x00ED; es que quiz&#x00E1;s est&#x00E9; por hacer una “filosof&#x00ED;a de la tecnolog&#x00ED;a” (Cardwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1996</xref>).</p>

			<p>Pero, como es evidente, nosotros no vamos a profundizar en esta cuesti&#x00F3;n, pues conllevar&#x00ED;a analizar otros hechos y saberes que implicar&#x00ED;a otro espacio diferente de investigaci&#x00F3;n. Nosotros vamos a hacer las precisiones pertinentes que nos sirvan para centrar el objeto de estudio y, as&#x00ED; mismo, anclar los puntos de referencia. Para ello, tomamos como punto de partida la siguiente reflexi&#x00F3;n del texto de Cardwell <italic>Historia de la tecnolog&#x00ED;a</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1996</xref>):</p>

						<disp-quote><p>La insistencia en un prop&#x00F3;sito caracteriza la distinci&#x00F3;n entre ciencia y tecnolog&#x00ED;a. Muchos progresos importantes –por ejemplo la teor&#x00ED;a at&#x00F3;mica de Dalton– fueron realizados por cient&#x00ED;ficos cuyos objetivos originales eran muy distintos de los de sus logros &#x00FA;ltimos. […] Por otro lado, el tecn&#x00F3;logo, el inventor, trabaja casi siempre con la mirada puesta en un objetivo previsto. Ser&#x00ED;a dif&#x00ED;cil imaginar que un ingeniero que se dispone a dise&#x00F1;ar un nuevo tipo de puente o construir un motor t&#x00E9;rmico nuevo y revolucionario pudiera acabar produciendo un nuevo tipo de barco o de frigor&#x00ED;fico.</p>

						<p>Y sin embargo, como ya se ha se&#x00F1;alado, ciencia y tecnolog&#x00ED;a est&#x00E1;n estrechamente relacionadas, de manera que algunas de las fronteras entre ellas son borrosas hasta el punto de no existir (Cardwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1996</xref>, pp. 470-471).</p></disp-quote>

			<p>As&#x00ED; pues, una introspecci&#x00F3;n en la creatividad art&#x00ED;stica y sus transformaciones, en relaci&#x00F3;n a las interacciones con la ciencia, la t&#x00E9;cnica y la tecnolog&#x00ED;a, se presenta como cuesti&#x00F3;n compleja en s&#x00ED;. Por ello, en ocasiones las distinciones estar&#x00E1;n claras y otras ser&#x00E1;n m&#x00E1;s difusas. Como gu&#x00ED;a en este an&#x00E1;lisis que comenzamos, tendremos presentes las aclaraciones de Cardwell, por considerarlas lo suficientemente amplias en su concepci&#x00F3;n y ser, por tanto, aplicables tanto para un bosquejo desde la idea moderna de los t&#x00E9;rminos como desde otras acepciones de lustros anteriores. Desde este punto de vista, entendemos la ciencia como un conjunto de conocimientos teor&#x00E9;ticos que, en parte, se componen de variables de un marcado car&#x00E1;cter especulativo. La t&#x00E9;cnica la entendemos como una serie de procesos y modos para la consecuci&#x00F3;n de ciertos objetivos; y la tecnolog&#x00ED;a como aquel conjunto de saberes que trae como resultado final un instrumento mediador en los procesos de creaci&#x00F3;n, de pr&#x00E1;ctica y desarrollo. En nuestro campo espec&#x00ED;fico, la perspectiva lineal la situamos en el &#x00E1;mbito de la t&#x00E9;cnica y la c&#x00E1;mara oscura y sus lentes; asimismo, en el de la tecnolog&#x00ED;a, siendo la ciencia elemento abarcador de ambos saberes. Aunque respecto a esta &#x00FA;ltima afirmaci&#x00F3;n debemos hacer algunas otras precisiones. Cardwell nos dice, por un lado, que hay preciados inventos que “derivaron de descubrimientos cient&#x00ED;ficos” (Cardwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1996</xref>), y tras varios ejemplos, reflexiona:</p>

						<disp-quote><p>Hertz no previ&#x00F3; la utilizaci&#x00F3;n de las “ondas hertzianas” en comunicaci&#x00F3;n. El invento no pudo deducirse del descubrimiento en ninguno de estos casos. En todos ellos fue necesario un acto de invenci&#x00F3;n aparte y adicional, basado en la nueva experiencia que supon&#x00ED;a el descubrimiento (Cardwell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1996</xref>, p. 475).</p></disp-quote>

			<p>¿Qu&#x00E9; fue sino la perspectiva lineal de Brunelleschi para con la pintura renacentista, en las adaptaciones que los artistas realizaron de ella? Cardwell (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1996</xref>) apunta a que “hay avances cient&#x00ED;ficos que han derivado de la tecnolog&#x00ED;a. Pues bien, estos son los m&#x00E1;rgenes en los que nos vamos a mover pues, como dec&#x00ED;amos, los aspectos que podr&#x00ED;an determinar los contextos espec&#x00ED;ficos de la ciencia, la t&#x00E9;cnica y la tecnolog&#x00ED;a no son siempre claros ni precisos.</p>

			<p>Asimismo, aunque el concepto de tecnolog&#x00ED;a fue acu&#x00F1;ado por primera vez en el siglo XVII, su vinculaci&#x00F3;n con la idea de progreso lo hace pertinente en su utilizaci&#x00F3;n como t&#x00E9;rmino denominador de los aparatos de perspectiva y &#x00F3;ptica que comenzaron a ser empleados en las construcciones pict&#x00F3;ricas del Renacimiento:</p>

						<disp-quote><p>No creo que sea casual el hecho de que este fuera tambi&#x00E9;n el per&#x00ED;odo en el que la construcci&#x00F3;n de aparatos cient&#x00ED;ficos y utilitarios ocup&#x00F3; un lugar importante en el esfuerzo del hombre europeo para conseguir el progreso individual y material. De hecho, la noci&#x00F3;n global del progreso en esta fase del pensamiento occidental la comparten la ciencia, la tecnolog&#x00ED;a y el arte naturalista (Kemp, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2000</xref>, p. 181).</p></disp-quote>

			<p>Gombrich en su <italic>Historia del arte</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1997</xref>) describe esta circunstancia transcendental en la historia del pensamiento occidental. Desde el momento en que los artesanos de la Edad Media levantaron sus ojos de los libros de muestras para ilustrar los libros de miniaturas, para poner dicha mirada en la naturaleza, los artistas se vieron en la necesidad de construir m&#x00E9;todos, medios, t&#x00E9;cnicas y tecnolog&#x00ED;as con las que acercarse y conocer la realidad, de dialogar con la ciencia.</p>

			<p>Dice Gombrich en su texto <italic>Arte e ilusi&#x00F3;n. Estudio sobre la psicolog&#x00ED;a de la representaci&#x00F3;n pict&#x00F3;rica</italic>:</p>

						<disp-quote><p>Esta b&#x00FA;squeda constante, este bendito descontento, es lo que constituye la levadura de la mente occidental desde el Renacimiento, y penetra nuestro arte no menos que nuestra ciencia. Porque no es solo el cient&#x00ED;fico de la casta de Camper el que es capaz de examinar el esquema y verificar la validez. Desde Leonardo, por lo menos todo gran artista ha hecho lo mismo, consciente o inconscientemente (Gombrich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2002</xref>, p. 148).</p></disp-quote>
		</sec>

		<sec id="S3">
			<title>MODELOS DE CREACI&#x00D3;N EN LAS ARTES: UN ENFOQUE HUMANISTA DE LAS TECNOLOG&#x00CD;AS DE LA VISI&#x00D3;N EN LA CONFORMACI&#x00D3;N DE LOS MODELOS DE CREACI&#x00D3;N DEL PENSAMIENTO MODERNO</title>

			<p>Un texto de referencia para nosotros, por ser el primero que pudo demostrar que las tecnolog&#x00ED;as de las lentes estaban en el taller de los artistas ya desde el siglo XV, y no desde Vermeer como se cre&#x00ED;a hasta la publicaci&#x00F3;n de dicho libro, es el texto de David Hockney <italic>El conocimiento secreto</italic>. <italic>El redescubrimiento de las t&#x00E9;cnicas perdidas de los grandes maestros</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2002</xref>). Si indagamos en la organizaci&#x00F3;n gremial de las diferentes actividades comerciales de los Pa&#x00ED;ses Bajos del siglo XV (concretamente en Brujas), descubriremos, como se&#x00F1;ala Hockney, que el Gremio de San Lucas reun&#x00ED;a tanto a los fabricantes de cristales como a los artistas (Hockney, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2002</xref>).</p>

			<p>La historia del pensamiento y, como prolongaci&#x00F3;n, los m&#x00E9;todos y procesos de la creaci&#x00F3;n en las artes estaban empezando a escribirse en la dial&#x00E9;ctica arte, ciencia y sus tecnolog&#x00ED;as asociadas, tal fue as&#x00ED; que se agruparon en un mismo gremio, como algo natural en su hacer, saber y conocer:</p>

						<disp-quote><p>El siglo XV marcar&#x00E1; el comienzo de la coproducci&#x00F3;n continuada entre creaci&#x00F3;n, tecnolog&#x00ED;a y esp&#x00ED;ritu cient&#x00ED;fico con el fin de conseguir un progreso intelectual y t&#x00E9;cnico que no hab&#x00ED;a tenido parang&#x00F3;n en la historia del pensamiento occidental. Mediante el uso continuado de aparatos de perspectiva, ret&#x00ED;culas en forma de ventana para calcar lo que el ojo ve o m&#x00E1;quinas &#x00F3;pticas que utilizaban complejas ecuaciones y sofisticados juegos de lentes de aproximaci&#x00F3;n, el hombre moderno estableci&#x00F3; las bases para un nuevo modelo de explicaci&#x00F3;n del universo. De esta forma, el mundo de la representaci&#x00F3;n se alejaba definitivamente de los estereotipos simb&#x00F3;licos y m&#x00E1;gicos anclados en el arte g&#x00F3;tico para acercarse cada vez m&#x00E1;s al modelo naturalista, basado en la observaci&#x00F3;n directa de las cosas (G&#x00F3;mez Isla, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2002</xref>, p. 379).</p></disp-quote>

			<p>El hecho trascendental que constituy&#x00F3; el nacimiento del pensamiento moderno fue esencialmente la conformaci&#x00F3;n del arte y de la ciencia como entidades independientes de conocimiento: la teor&#x00ED;a de la est&#x00E9;tica y el nacimiento del m&#x00E9;todo cient&#x00ED;fico. Desde entonces ambos saberes caminaron a la par, conformando la arquitectura epistemol&#x00F3;gica del pensamiento occidental. Es pues que, a partir de ese momento, tanto el arte como la ciencia compartieron el anhelo de ser, de crear conocimiento. Dice Gombrich:</p>

						<disp-quote><p>Aunque el arte difiere mucho de la ciencia, lo que &#x00E9;l y nosotros entendemos por arte todav&#x00ED;a tiene en com&#x00FA;n con la b&#x00FA;squeda cient&#x00ED;fica de la verdad el hecho de que se le considere como acumulativo. Ning&#x00FA;n problema se resuelve jam&#x00E1;s sin que surjan otros nuevos. Es verdad que en este proceso los valores pueden cambiar; la belleza puede ser considerada como menos importante que la tensi&#x00F3;n, o el sentimiento como menos art&#x00ED;stico que la fr&#x00ED;a pureza (Gombrich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2002</xref>, p. 126).</p></disp-quote>
		</sec>

		<sec id="S4">
			<title>EL RENACIMIENTO Y SU APARATOLOG&#x00CD;A: LA TECNOLOG&#x00CD;A EN EL TALLER DE LOS ARTISTAS</title>

			<p>La primera t&#x00E9;cnica que fue fruto de la simbiosis arte-ciencia, ilustrativa de la significaci&#x00F3;n del pensamiento moderno, fue la perspectiva lineal. Y desde este primer m&#x00E9;todo que se&#x00F1;alamos como muestra del di&#x00E1;logo entre arte, ciencia y la tecnolog&#x00ED;a asociada que se fue creando, no solo vamos a apoyar esta vinculaci&#x00F3;n sino que vamos a tratar de mostrar que es fruto y resultado de un naciente modelo nuevo, un nuevo modelo epistemol&#x00F3;gico definidor del pensamiento moderno occidental. Es decir, no ser&#x00ED;a correcto afirmar que la perspectiva lineal vino a cambiar la representaci&#x00F3;n y la lectura de la realidad, sino que fue fruto de esa nueva necesidad de acercarse y conocer la realidad, el mundo, un posicionamiento nuevo del hombre en el desarrollo del conocer. Se necesit&#x00F3; crear un m&#x00E9;todo, un medio para que el hombre, protagonista del conocer, pudiera acercarse a la realidad y estudiarla. La perspectiva ser&#x00ED;a s&#x00ED;mbolo de una nueva manera de traducir la realidad, s&#x00ED;mbolo de un nuevo paradigma, el <italic>paradigma de la visi&#x00F3;n objetiva</italic>. Solo bajo los auspicios del nacimiento de este nuevo modelo, pudo ser y puedo tener sentido la creaci&#x00F3;n y la invenci&#x00F3;n de la perspectiva lineal. Si no se hubiera generado ese modelo, esa episteme, la perspectiva no se hubiera podido desarrollar, ni hubiera tenido una explicitaci&#x00F3;n, una concreci&#x00F3;n y aplicaci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica en el desarrollo de la mirada y de la representaci&#x00F3;n. Tampoco se hubieran generado m&#x00FA;ltiples tratados y estudios sobre la misma, si pudo ser es porque tuvo un porqu&#x00E9;.</p>

			<p>Y una muestra de esta afirmaci&#x00F3;n es que en la China del siglo XI no fue as&#x00ED;; a pesar de que era una t&#x00E9;cnica conocida. Un an&#x00E1;lisis mediante comparativas -que ser&#x00E1; metodolog&#x00ED;a que se aplicar&#x00E1; en el desarrollo de nuestra investigaci&#x00F3;n-, la utilizamos ya como medio para dar solidez a nuestras afirmaciones. Dice Hockney en las cartas y correspondencia que mantiene con otros investigadores y que recoge en el citado texto, respecto al sistema de representaci&#x00F3;n con un &#x00FA;nico punto de fuga:</p>

						<disp-quote><p>Los chinos no ten&#x00ED;an un sistema as&#x00ED;. Se dice que rechazaron la idea de un punto de fuga en el siglo XI porque significaba que el espectador no estaba all&#x00ED;; en efecto, no ten&#x00ED;a movimiento; por lo tanto no estaba vivo, aunque su propio sistema era sumamente sofisticado en el siglo XV. Los rollos se hicieron viajando a trav&#x00E9;s de un paisaje. Si se produc&#x00ED;a un punto de fuga, esto habr&#x00ED;a significado que el espectador hab&#x00ED;a dejado de moverse (Hockney, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2002</xref>, p. 286).</p></disp-quote>
						
						
					<fig id="F1">
						<label>Figura 1</label>
						<caption>
							<title>R&#x00E9;plica de El festival Qingming junto al r&#x00ED;o (Qīngm&#x00ED;ng Sh&#x00E0;ngh&#x00E9; T&#x00FA;), siglo XII.</title>
							<p>Fuente: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/65/Along_the_River_During_the_Qingming_Festival_%28detail_of_original%29.jpg">http://www.esacademic.com/pictures/eswiki/65/Along_the_River_During_the_Qingming_Festival_%28detail_of_original%29.jpg</ext-link></p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F1.jpg"/>
					</fig>
					
					
					<fig id="F2">
						<label>Figura 2</label>
						<caption>
							<title>Reconstrucci&#x00F3;n diagram&#x00E1;tica de la demostraci&#x00F3;n perspectiva del baptisterio florentino de Brunelleschi</title>
							<p>Z¹, Z²: Focos de perspectiva del lado del baptisterio, marcando los l&#x00ED;mites de un panel a un &#x00E1;ngulo de visi&#x00F3;n a 90º. El cuadrado interior corresponde a un &#x00E1;ngulo de visi&#x00F3;n de 53º. Fuente: Kemp, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2000</xref>, p. 20.</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F2.jpg"/>
					</fig>

			<p>La metodolog&#x00ED;a aplicada por Gombrich para dichos an&#x00E1;lisis nos lleva al mismo planteamiento:</p>

						<disp-quote><p>Las formas del arte, antiguo y moderno, no son duplicados de lo que el artista tiene en la mente, como no son duplicados de lo que ve en el mundo exterior. En ambos casos son transposiciones a un medio adquirido, a un medio desarrollado por la tradici&#x00F3;n y la habilidad, la del artista y la del contemplador (Gombrich, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2002</xref>, p. 314).</p></disp-quote>
						
					<fig id="F3">
						<label>Figura 3</label>
						<caption>
							<title>The New Yorker Magazine</title>
							<p>Fuente: Gombrich, 2002, p. 2.</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F3.jpg"/>
					</fig>
					

			<p>Y as&#x00ED; sucedi&#x00F3; tambi&#x00E9;n entre modos y m&#x00E9;todos de ver y conocer el mundo en latitudes m&#x00E1;s cercanas, significaciones diferentes de un mismo medio y m&#x00E9;todo en relaci&#x00F3;n con sus coordenadas concretas de su explicaci&#x00F3;n del universo, con sus coordenadas socioculturales. As&#x00ED; Svetlana Alpers en su texto <italic>El arte de la descripci&#x00F3;n. El arte holand&#x00E9;s en el siglo XVII</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1987</xref>) hace un pormenorizado estudio del porqu&#x00E9; de las t&#x00E9;cnicas utilizadas de los artistas de los Pa&#x00ED;ses Bajos, denomin&#x00E1;ndolo el <italic>arte de la descripci&#x00F3;n</italic> por la minuciosa descripci&#x00F3;n de los rostros, tejidos, texturas, joyas, por la riqueza de las pertenencias de los retratados:</p>

						<disp-quote><p>En Holanda, la cultura visual era fundamental en la vida de la sociedad. Podr&#x00ED;amos decir que la vista fue un medio primordial de autoconsciencia. [...] En Holanda, si miramos m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo que normalmente se consideran obras art&#x00ED;sticas, encontramos que las im&#x00E1;genes proliferan por doquier. Est&#x00E1;n impresas en libros, tejidas en los tapices y los manteles, pintadas en azulejos y, naturalmente, enmarcadas en las paredes. […] Estas distintas maneras de representaci&#x00F3;n implican tambi&#x00E9;n distintos conceptos de la historia. Uno va ligado al sentido heroico de la pintura italiana y da trato preferente a los acontecimientos excepcionales, mientras que el otro no (Alpers, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1987</xref>, p. 29).</p></disp-quote>

			<p>Es decir, el arte narrativo de los pintores del sur. Kemp hace una reflexi&#x00F3;n especialmente interesante respecto a lo que estamos apuntando:</p>

						<disp-quote><p>Podr&#x00ED;a suponer que pudo ser un capricho hist&#x00F3;rico el que las funciones del arte y la ciencia llegaran casi al mismo tiempo a trabajar bajo la premisa de que su misi&#x00F3;n era reconstruir de forma ordenada la verdad de la apariencia como la perciben determinados observadores. Pero esa premisa, una vez establecida, abri&#x00F3; el camino para un di&#x00E1;logo asombrosamente rico de medios y fines en ciertos tipos de arte y ciencia. Que los mundos imaginativos e intelectuales que habitaron muchos artistas y cient&#x00ED;ficos hubieran de compartir tantos rasgos comunes en la era de la “ciencia del arte” merece, obviamente, atenci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica (Kemp, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2000</xref>, p. 361).</p></disp-quote>

			<p>Buena muestra de ello fueron tambi&#x00E9;n los m&#x00FA;ltiples tratados de perspectiva que se escribieron desde la aparici&#x00F3;n de la misma, tantos como lecturas y significaciones diferentes de la misma en los siglos en los que este sistema de explicaci&#x00F3;n del universo, como hemos se&#x00F1;alado, estuvo vigente. El texto de Javier Navarro de Zuvillaga <italic>Im&#x00E1;genes de la perspectiva</italic> es precisamente una minuciosa recopilaci&#x00F3;n de los diferentes y diversos tratados de perspectiva que se escribieron durante varios siglos. Hasta llegar al significativo texto de P&#x00E1;vel Florenski <italic>La perspectiva invertida</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2005</xref>).</p>
		</sec>

		<sec id="S5">
			<title>LA C&#x00C1;MARA FOTOGR&#x00C1;FICA Y EL CINEMAT&#x00D3;GRAFO EN LOS PROCESOS DE CREACI&#x00D3;N DE LAS ARTES DE VANGUARDIA: LA SIGNIFICACI&#x00D3;N DE LA TECNOLOG&#x00CD;A EN EL TALLER DE LOS ARTISTAS</title>

			<p>Si bien la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica puede entenderse y estudiarse como un medio anal&#x00F3;gico de representar la realidad, como la culminaci&#x00F3;n de un modelo -el paradigma de la visi&#x00F3;n objetiva- que estuvo vigente durante siglos, curiosamente no fue ese su uso y significaci&#x00F3;n cuando apareci&#x00F3;. El paradigma que hab&#x00ED;a sido v&#x00E1;lido durante siglos deja de tener sentido en s&#x00ED; mismo desde el momento en que Goethe hace su experimento con la c&#x00E1;mara oscura, cerrando el orificio por donde entraba la luz y referencia del exterior para centrar su atenci&#x00F3;n y estudio en lo que suced&#x00ED;a y experimentaba el propio ojo m&#x00E1;s all&#x00E1; de la referencia externa. As&#x00ED;, se puso el acento en las experiencias del sujeto como nuevo sin&#x00F3;nimo de verdad. A partir de ah&#x00ED;, a cualquier tecnolog&#x00ED;a de la visi&#x00F3;n que apareciera no podr&#x00ED;a d&#x00E1;rsele sino esa nueva significaci&#x00F3;n, esa nueva verdad.</p>

			<p>Si bien es cierto que los estudios y experimentos de Goethe fueron fundamentales, el contexto en el que emergi&#x00F3; dicho paradigma, tanto desde el campo de la filosof&#x00ED;a, pasando por el cultural, el del arte o el de la ciencia, caminaban hacia la misma direcci&#x00F3;n, es decir, este giro en los modos de conocer atravesaba de forma transversal todos los &#x00E1;mbitos del conocimiento. Las teor&#x00ED;as de Schopenhauer en relaci&#x00F3;n a su interpretaci&#x00F3;n filos&#x00F3;fica de ese nuevo &#x00E1;mbito de estudio que centraba su atenci&#x00F3;n en conocer el ojo en s&#x00ED;, la experiencia del sujeto, o enmarcadas dentro del llamado idealismo subjetivo como marco gen&#x00E9;rico de dichas teor&#x00ED;as -teniendo presente su texto de referencia, <italic>El mundo como voluntad y representaci&#x00F3;n</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2005</xref>)-, Kant y sus estudios sobre la experiencia est&#x00E9;tica en las <italic>Observaciones sobre el sentimiento de lo Sublime y lo Bello</italic> (1794) o en la <italic>Cr&#x00ED;tica del Juicio</italic> (1790), todo ello junto con los estudios de cient&#x00ED;ficos de Fresnel, M&#x00FC;ller, Helmholtz o Chevreul y sus investigaciones sobre el color -centrales para los experimentos de pintores como Signac y Seurat- rompen el tradicional discurso que describe un proceso en continuidad desde la c&#x00E1;mara oscura a la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica.</p>

			<p>El colapso de la c&#x00E1;mara oscura en cuanto a modelo visual y su funcionalidad en el &#x00E1;mbito del arte se hac&#x00ED;a evidente con estudios como los de Goethe y los de una serie de fil&#x00F3;sofos. El binomio verdad y visi&#x00F3;n se apoyar&#x00E1; en otra significaci&#x00F3;n:</p>

						<disp-quote><p>En los textos de Marx, Bergson, Freud y otros, el mismo aparato que un siglo antes hab&#x00ED;a sido lugar de la verdad se convierte en un modelo de procedimientos y fuerzas que ocultan, invierten y mistifican esa verdad (Crary, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2008</xref>, p. 52).</p></disp-quote>

			<p>El mejor testimonio y estudio que fundamenta las afirmaciones de este ep&#x00ED;grafe -de nuestras hip&#x00F3;tesis planteadas- es una revisi&#x00F3;n del texto y cat&#x00E1;logo de la exposici&#x00F3;n que comisari&#x00F3; Dorothy Kosinski</p>

			<p>En el a&#x00F1;o 2000, del 6 de junio al 10 de septiembre, se celebr&#x00F3; en el Museo Guggenheim de Bilbao la exposici&#x00F3;n <italic>De Degas a Picasso: pintores, escultores y la c&#x00E1;mara</italic>, comisariada por Dorothy Kosinski, conservadora de la colecci&#x00F3;n de arte europeo Barbara Thomas Lemmon del Dallas Museum of Art. El planteamiento de esta exposici&#x00F3;n no se circunscribe a un recorrido cronol&#x00F3;gico de un per&#x00ED;odo de la historia del arte, a un estudio de estilos o pintores, sino que lo novedoso de esta fue agrupar un conjunto de artistas, objetos, documentos… a partir de unos par&#x00E1;metros conceptuales basados en la construcci&#x00F3;n de un di&#x00E1;logo con la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica. Y en este sentido tambi&#x00E9;n rompe con el relato tradicional de la fotograf&#x00ED;a en un <italic>continuum</italic> de perfeccionamiento tecnol&#x00F3;gico -en la l&#x00ED;nea de las argumentaciones de Crary, citado anteriormente, en su texto <italic>Las t&#x00E9;cnicas del observador. Visi&#x00F3;n y modernidad en el siglo XIX</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2008</xref>)- y la coloca como un elemento m&#x00E1;s, dentro de la dial&#x00E9;ctica en torno a la est&#x00E9;tica que se est&#x00E1; produciendo en ese momento. La sit&#x00FA;a, pues, en otro nivel conceptual, y no como explicaci&#x00F3;n en s&#x00ED; de dichas transformaciones. El cat&#x00E1;logo supone, pues, el apoyo gr&#x00E1;fico a las hip&#x00F3;tesis que estamos planteando.</p>

			<p>La intermediaci&#x00F3;n de la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica en los procesos creativos de los artistas de finales del siglo XIX y principios del XX estaba muy lejos de una intenci&#x00F3;n que situar&#x00E1; a la fotograf&#x00ED;a como un medio de representar la realidad desde el paradigma de la visi&#x00F3;n objetiva. Es decir, la direcci&#x00F3;n de sus procesos creativos estaba muy lejos ya de una intenci&#x00F3;n de representar la realidad de una forma “objetiva”, de representar la realidad de forma “realista”, al modo naturalista de anta&#x00F1;o, para representarla tal como ellos la ve&#x00ED;an, como ellos la experimentaban. La fotograf&#x00ED;a era un mero referente a partir del cual trastocar formas, colores y composici&#x00F3;n tal como ellos lo ve&#x00ED;an, a partir de sus propias experiencias, apego y afecto con el mundo que les rodeaba. La experiencia con la realidad era su verdad.</p>
			
					<fig id="F4">
						<label>Figura 4</label>
						<caption>
							<title>Charles Spitz, Mujer tahitiana, 1890.</title>
							<p>Fuente: Kosinski, 2000, p. 136.</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F4.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="F5">
						<label>Figura 5</label>
						<caption>
							<title>Paul Gauguin, Melancol&#x00ED;a (Faaturuma), 1891</title>
							<p>Fuente: Kosinski, 2000, p. 137.</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F5.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="F6">
						<label>Figura 6</label>
						<caption>
							<title>Edgard Munch, Retrato de Rosa Meissner en el Ware&#x00FC;nde Estudio (Chica desconsolada), 1907. Gelatina te&#x00F1;ida impresa</title>
								<p>Fuente: Kosinski, 2000, p. 202.</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F6.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="F7">
						<label>Figura 7</label>
						<caption>
							<title>Edgard Munch, Chica desconsolada, 1907</title>
								<p>Fuente: Kosinski, 2000, p. 202.</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F7.jpg"/>
					</fig>

			<p>Desde este enfoque, Kosinski plantea cuestiones en la siguiente direcci&#x00F3;n: ¿la fotograf&#x00ED;a podr&#x00ED;a sustituir la labor de los artistas provocando con ello el cambio de mirada?</p>

						<disp-quote><p>Aunque el papel que desempe&#x00F1;&#x00F3; la fotograf&#x00ED;a en sus procesos creativos vari&#x00F3; considerablemente, muchos de estos artistas compartieron una visi&#x00F3;n de la est&#x00E9;tica que difiri&#x00F3; de la de los movimientos art&#x00ED;sticos precedentes y supuso un punto de inflexi&#x00F3;n radical en la percepci&#x00F3;n de la realidad de la &#x00E9;poca. Entre los participantes del movimiento simbolista surgi&#x00F3; un hilo conductor gracias a las filosof&#x00ED;as de Henri Bergson y Sigmund Freud que acab&#x00F3; con la noci&#x00F3;n de una realidad universal perceptible en favor de una visi&#x00F3;n subjetiva y m&#x00E1;s personal (Kosinski, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>, p. 3).</p></disp-quote>

			<p>La circunstancia que planteamos resulta compleja pues, como se&#x00F1;ala Dorothy Kosinski en el ep&#x00ED;grafe del cat&#x00E1;logo titulado <italic>Visi&#x00F3;n y visionarios: la c&#x00E1;mara en el contexto de la est&#x00E9;tica simbolista</italic>, los propios pintores muestran multitud de ambig&#x00FC;edades, ya que si en su mayor&#x00ED;a expresaban abiertamente un rechazo hacia la fotograf&#x00ED;a en la pr&#x00E1;ctica la circunstancia no estaba tan clara; la postura de los pintores era realmente ambigua y los debates en torno al hecho tecnol&#x00F3;gico estaban caracterizados por su marcada ambivalencia (Kosinski, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>).</p>

			<p>No obstante, lo que nos interesa es precisamente el modo diferente de sujetar esa ambig&#x00FC;edad, pues “cada artista la emplea de modo exclusivo y sorprendente” (Kosinski, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>, p. 14). Y contin&#x00FA;a reflexionando:</p>

						<disp-quote><p>En Edgar Degas, la fotograf&#x00ED;a es una confirmaci&#x00F3;n deliberadamente intrincada de la sospecha de otras realidades visuales. Alternativamente, puede proporcionar una intensa ilustraci&#x00F3;n del terreno ps&#x00ED;quico interior (Munch); un medio de ver y preservar o controlar las cualidades esenciales de la obra de arte (Constantin Brancusi, Auguste Rodin, Medardo Rosso); una colecci&#x00F3;n o enciclopedia de im&#x00E1;genes de lugares remotos que emanan del pasado o de la memoria (Gaugin, Khnopff, Moreau, Pablo Picasso); o una concreci&#x00F3;n de la textura del entorno diario personal (Piere Bonnard, F&#x00E9;lix Valloton, Edouard Vuillard) (Kosinski, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>, p. 14).</p></disp-quote>

			<p>Como ha quedado argumentado con las ideas y el material visual a partir del estudio de Dorothy Kosinski, la relaci&#x00F3;n de los pintores con la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica no era de competencia.</p>

						<disp-quote><p>No podemos sino estremecernos ante el paralelismo entre el &#x00FA;ltimo <italic>fin de si&#x00E8;cle</italic> y nuestro propio cambio de siglo, cien a&#x00F1;os despu&#x00E9;s, cargado tambi&#x00E9;n de ambivalencia en torno a la avalancha de informaci&#x00F3;n visual, esta vez procedente de los medios electr&#x00F3;nicos. Deber&#x00ED;amos quiz&#x00E1; sentirnos alentados por la capacidad de regeneraci&#x00F3;n que demostraron los simbolistas para extraer lirismo e inspiraci&#x00F3;n de la fotograf&#x00ED;a. Pese a la nefasta lectura de Walter Benjamin de los efectos de la tecnolog&#x00ED;a y la cultura de masas, nuestro proyecto deja claro que los artistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX lograron asimilar la fotograf&#x00ED;a en su obra y descubrir entre masas de ecl&#x00E9;ctico material visual un rico y vigorizante tesoro (Kosinski, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2000</xref>, p. 21).</p></disp-quote>

			<p>Las reflexiones de Virilio en su estudio <italic>La m&#x00E1;quina de la visi&#x00F3;n</italic> apoyan estas tesis en relaci&#x00F3;n a su lectura al pensamiento einstiniano, para respaldar la idea sobre el hecho de que la verdad acu&#x00F1;ada de la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica no es una verdad &#x00FA;nica sino intercambiable, pero m&#x00FA;ltiple en posibilidades creativas y discursivas: 	</p>

						<disp-quote><p>Einsten llev&#x00F3; ese razonamiento al l&#x00ED;mite, mostrando que espacio y tiempo son “formas intuitivas” que ya no se pueden separar de nuestra conciencia lo mismo que los conceptos de forma, color, dimensi&#x00F3;n, etc. La teor&#x00ED;a einstiniana no contradec&#x00ED;a la f&#x00ED;sica cl&#x00E1;sica, mostraba solamente los l&#x00ED;mites, en los casos ligados a la experiencia sensible del hombre… (Virilio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1998</xref>, p. 35).</p></disp-quote>

			<p>Efectivamente, sus teor&#x00ED;as no contradec&#x00ED;an los presupuestos de la f&#x00ED;sica cl&#x00E1;sica, en la misma medida en que la propuesta definitiva de los artistas de vanguardia tampoco contradec&#x00ED;a las formas cl&#x00E1;sicas, sino que precisamente mostraba los l&#x00ED;mites de la visi&#x00F3;n objetiva.</p>

			<p>La respuesta que recogemos de Einstein sobre las “formas intuitivas” del conocer, sobre la conciencia ligada al conocer, es an&#x00E1;loga a la de artistas, estetas y fil&#x00F3;sofos de las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XIX y principios del siglo XX. Virilio lo recoge as&#x00ED; y sigue reflexionando:</p>

						<disp-quote><p>Einstein, record&#x00E1;ndonos “que no hay verdad cient&#x00ED;fica”, volv&#x00ED;a a poner de actualidad en pleno siglo de los ingenieros, lo que los poetas y m&#x00ED;sticos del siglo XV, como Cues, llamaban “docta ignoratia”… (Virilio, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1998</xref>, p. 36).</p></disp-quote>

			<p>Pero si la c&#x00E1;mara fotogr&#x00E1;fica entr&#x00F3; en el taller de los artistas sin ser medio transgresor de sus nuevas intenciones, sino un medio m&#x00E1;s con el que llevarlas a cabo, lo mismo sucedi&#x00F3; cuando el cinemat&#x00F3;grafo entr&#x00F3; en el taller de los artistas. Estos con su esp&#x00ED;ritu experimentador no pudieron dejar de lado el cinemat&#x00F3;grafo con el que experimentar con el nuevo elemento que entraba en juego en el mundo de la creaci&#x00F3;n, el movimiento, el tiempo. Este peque&#x00F1;o episodio de las vanguardias, que tuvo m&#x00E1;s desarrollo del que queda registrado en las p&#x00E1;ginas de los libros de arte y de los estudios de las vanguardias, podr&#x00ED;amos denominarlo “cine-arte” en un paralelismo con la denominaci&#x00F3;n que se les dio a las nuevas formas del audiovisual aplicadas a la creaci&#x00F3;n en las artes cuando apareci&#x00F3; la videoc&#x00E1;mara a mediados de los a&#x00F1;os 60 del siglo XX en los Estados Unidos, el videoarte.</p>

			<p>El estudio de Ortiz y Piqueras, <italic>La pintura en el cine. Cuestiones de representaci&#x00F3;n visual</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1995</xref>), realiza una particular clasificaci&#x00F3;n sobre estas formas de “cine-arte” en las que participaron artistas de importante relevancia en el desarrollo de las vanguardias y de cuyas obras cinematogr&#x00E1;ficas, como hemos se&#x00F1;alado, se hacen pocas referencias al respecto. Se hace la siguiente clasificaci&#x00F3;n (Ortiz y Piqueras, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">1995</xref>, pp. 102-116):</p>

						<disp-quote><p><italic>Cine abstracto</italic>, en relaci&#x00F3;n a las obras de Hans Ricther: <italic>Rhythm 21, Rhythm 23</italic> (1921-1923), <italic>Inflation</italic> (1928), <italic>Two pence magic</italic> (1930), etc.</p>

						<p><italic>Cine futurista</italic>, sobre el que se escribi&#x00F3; un texto, <italic>La cinematograf&#x00ED;a futurista</italic> (1916), firmado por Marinetti, Arnaldo Ginna y Giacomo Balla. Ninguna de sus obras significativas se conserva. Arnaldo Ginna: <italic>Vita futurista</italic> (1916), Anton Giulio Bragaglia: <italic>Thais</italic> (1917), <italic>Perfido incanto</italic> (1918).</p>

						<p><italic>Cine dad&#x00E1;</italic>, con las obras de Duchamp: <italic>Anemic Cinema</italic> (1926), Man Ray: <italic>Le retour A´La Raison</italic> (1923), Ren&#x00E9; Clair: <italic>Entr´Acte</italic> (1924).</p>

						<p><italic>Cine cubista</italic>, con las obras de Fernand L&#x00E9;ger: <italic>Ballet M&#x00E9;canique</italic> (1924).</p></disp-quote>

			<p>Y desde este espacio de experimentaci&#x00F3;n de tecnolog&#x00ED;a y procesos creativos, nos planteamos la misma pregunta que con respecto a la fotograf&#x00ED;a: ¿ten&#x00ED;an inter&#x00E9;s de representar una realidad en movimiento tal cual respond&#x00ED;an los l&#x00ED;mites del paradigma de la visi&#x00F3;n objetiva?, ¿tal como lo hicieron los hermanos Lumi&#x00E9;re con la salida de los trabajadores de la f&#x00E1;brica? Observemos las siguientes muestras de una serie de fotogramas de las obras cinematogr&#x00E1;ficas m&#x00E1;s relevantes.</p>
			
					<fig id="F8">
						<label>Figura 8</label>
						<caption>
							<title>La Salida de Trabajadores de la Fabrica (La Sortie des usines Lumi&#x00E8;re), 1895</title>
							<p>Fuente: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://cursoscine.wordpress.com/2015/01/02/curso-de-los-lumiere-a-ken-loach-genesis-y-desarrollo-del-cine-social-hasta-nuestros-dias/">https://cursoscine.wordpress.com/2015/01/02/curso-de-los-lumiere-a-ken-loach-genesis-y-desarrollo-del-cine-social-hasta-nuestros-dias/</ext-link></p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F8.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="F9">
						<label>Figura 9</label>
						<caption>
							<title>Fernand L&#x00E9;ger, Ballet m&#x00E9;canique, 1924</title>
							<p>Fuente: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://georgiamuseum.org/art/exhibitions/upcoming/lobjet-en-mouvement">http://georgiamuseum.org/art/exhibitions/upcoming/lobjet-en-mouvement</ext-link></p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F9.jpg"/>
					</fig>
					
					<fig id="F10">
						<label>Figura 10</label>
						<caption>
							<title>Hans Richeter, Rhythm 21, 1921</title>
							<p>Fuente: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.youtube.com/watch?v=kuK4cs0z4TU">https://www.youtube.com/watch?v=kuK4cs0z4TU</ext-link></p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F10.jpg"/>
					</fig>

			<p>Tiempos, movimientos y ritmos fueron las materias de experimentaci&#x00F3;n y creaci&#x00F3;n de estos artistas que introdujeron el cinemat&#x00F3;grafo en sus talleres, d&#x00E1;ndole una significaci&#x00F3;n muy diferente de sus posibilidades de visi&#x00F3;n objetiva.</p>

			<p>La crisis del paradigma de la realidad referencial hab&#x00ED;a dado paso al desarrollo de la mirada del sujeto en sus experiencias con el mundo que le rodeaba, trastocando los modos referenciales que les proporcionaban las tecnolog&#x00ED;as que hab&#x00ED;an resultado de un largo desarrollo del anterior paradigma.</p>
		</sec>

		<sec id="S6">
			<title>DIMENSI&#x00D3;N EPISTEMOL&#x00D3;GICA DE LO ANAL&#x00D3;GICO VERSUS DIGITAL: EL C&#x00D3;DIGO BINARIO COMO S&#x00CD;MBOLO DE LA EPISTEME CONTEMPOR&#x00C1;NEA</title>

			<p>Nuestro siguiente prop&#x00F3;sito vendr&#x00E1; enmarcado por la transici&#x00F3;n entre el per&#x00ED;odo de la reproductibilidad t&#x00E9;cnica y el de la imagen videogr&#x00E1;fica al de lo digital y virtual. Crary lo plantea as&#x00ED;: “¿cu&#x00E1;l es la relaci&#x00F3;n entre la desmaterializada imaginer&#x00ED;a digital actual y la llamada era de la reproductibilidad t&#x00E9;cnica?”</p>

			<p>Para ello, remit&#x00E1;monos a la perspectiva de estudio que hab&#x00ED;amos planteado desde el principio para abordar esta investigaci&#x00F3;n, hagamos una epistemolog&#x00ED;a de la tecnolog&#x00ED;a, puesto que b&#x00E1;sicamente resulta reduccionista entender la tecnolog&#x00ED;a anal&#x00F3;gica y la digital como tecnolog&#x00ED;a <italic>per se</italic>, en s&#x00ED; mismas, y no como modelos de pensamiento, modelos para explicar el universo. Lo explicamos as&#x00ED;.</p>

			<p>El car&#x00E1;cter indexical con el que se identifica el soporte anal&#x00F3;gico marca habitualmente los discursos de estudios dial&#x00E9;cticos entre dicho soporte y el digital, como aspecto diferencial entre ambos. Esta circunstancia implica, a su vez, que en relaci&#x00F3;n a los soportes se&#x00F1;alados se d&#x00E9; por supuesto que de ambos resulten la conformaci&#x00F3;n de dos realidades, a saber, la referencial y la simulada, respectivamente; la primera, vinculada a ese soporte de car&#x00E1;cter indexical, y la segunda, como realidad consecuente de aquel que prescinde del <italic>index</italic>, de esa relaci&#x00F3;n de semejanza. Y efectivamente, si remitimos a la aparatolog&#x00ED;a anal&#x00F3;gica por excelencia -por ser la primera que automatiza la representaci&#x00F3;n de la realidad-, como es la fotograf&#x00ED;a, podemos decir de ella, en relaci&#x00F3;n a las teor&#x00ED;as de Barthes en su texto <italic>La c&#x00E1;mara l&#x00FA;cida</italic>, que es <italic>analogon</italic> del mundo (Barthes, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">1982</xref>, p. 137), como lo ser&#x00E1;n las tecnolog&#x00ED;as de imitaci&#x00F3;n de la realidad que le suceder&#x00E1;n, el cinemat&#x00F3;grafo, los primeros soportes videogr&#x00E1;ficos, hasta la llegada del soporte digital, cuando esta circunstancia se difuminar&#x00E1;. Y estos extremos nosotros no podemos negarlos, es decir, todo soporte anal&#x00F3;gico implica una relaci&#x00F3;n de semejanza y, por lo tanto, un referente; as&#x00ED; como toda mediaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica digital no necesita de referente para ser. Ahora bien, nuestra propuesta apunta a llamar la atenci&#x00F3;n sobre el hecho de que todo soporte anal&#x00F3;gico -todo medio audiovisual de car&#x00E1;cter indexical- no conlleva una realidad referencial, as&#x00ED; como todo soporte digital no implica una realidad simulada.</p>

			<p>Es decir, la base epist&#x00E9;mica del hecho tecnol&#x00F3;gico en un contexto sociocultural e hist&#x00F3;rico concreto dan la significaci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica a dichas conceptualizaciones anal&#x00F3;gicas y digitales. Las reflexiones de Fontcuberta en su texto <italic>El beso de Judas. Fotograf&#x00ED;a y verdad</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1994</xref>) tambi&#x00E9;n nos sirven como referente si trasladamos su reflexi&#x00F3;n al c&#x00F3;digo binario:</p>

						<disp-quote><p>Son huella en la medida en que han sido producidas a partir de la colisi&#x00F3;n de los rayos luminosos sobre la pel&#x00ED;cula fotogr&#x00E1;fica, pero entre el modelo y el soporte han intervenido una serie de dispositivos operativos y tecnol&#x00F3;gicos que obedecen dictados culturales e ideol&#x00F3;gicos (Fontcuberta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1994</xref>, pp. 78-79).</p></disp-quote>

			<p>Para decir un poco m&#x00E1;s adelante:</p>

						<disp-quote><p>Toda imagen es f&#x00ED;sicamente una huella, el resultado de un trasvase o de un intercambio (un dep&#x00F3;sito de tinta, un efecto de carga el&#x00E9;ctrica o magn&#x00E9;tica, una reacci&#x00F3;n qu&#x00ED;mica). En s&#x00ED;ntesis, una diferente modulaci&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n almacenada, de “memoria”. Solo la consciencia hist&#x00F3;rica nos permitir&#x00E1; calibrar entre huellas directas y diferidas, matizar los diferentes grados intermedios (Fontcuberta, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">1994</xref>, p. 79).</p></disp-quote>

			<p>As&#x00ED;, dicha propuesta no es m&#x00E1;s que nuestras hip&#x00F3;tesis planteadas desde el principio pero aplicadas a la tecnolog&#x00ED;a digital, es decir, cada novedad tecnol&#x00F3;gica es una nueva manera de leer, estudiar y escribir la realidad, como lo fue la t&#x00E9;cnica de la perspectiva lineal o la c&#x00E1;mara oscura, modelos tecnol&#x00F3;gicos dando respuesta a nuevos modelos de pensamiento que, en el caso del arte contempor&#x00E1;neo, de los procesos creativos del arte contempor&#x00E1;neo mediados por la tecnolog&#x00ED;a digital, muestran los mismos resultados que las comparativas expuestas anteriormente.</p>

			<p>Y en este sentido las reflexiones del fil&#x00F3;sofo Baudrillard, refiri&#x00E9;ndose al caso concreto de la fotograf&#x00ED;a y su referente, apuntan precisamente en esa direcci&#x00F3;n:</p>

						<disp-quote><p>La relaci&#x00F3;n entre ellos ya no es de un original con su imitaci&#x00F3;n, ni analog&#x00ED;a ni reflejo, sino la equivalencia, la indiferencia. En la serie, los objetos se convierten en simulacros indefinidos los unos y los otros… Sabemos que hoy es en el nivel de la reproducci&#x00F3;n -moda, medios, publicidad, redes de informaci&#x00F3;n y comunicaci&#x00F3;n- en el nivel de lo que Marx denominaba descuidadamente los <italic>faux frais</italic> [gastos imprevistos] del capital…, es decir, en la esfera del simulacro y el c&#x00F3;digo, donde se une la unicidad del proceso conjunto del capitalismo (Baudrillard, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2002</xref>, p. 86).</p></disp-quote>

			<p>C&#x00F3;digo binario como met&#x00E1;fora, como s&#x00ED;mbolo de nuestro ser contempor&#x00E1;neo. A lo que se refiere Baudrillard es precisamente a lo que en los medios publicitarios, y por extensi&#x00F3;n en las nuevas estrategias de comunicaci&#x00F3;n de las empresas de nuestro mundo contempor&#x00E1;neo, denominan como <italic>intangibles</italic>. ¿Hay algo m&#x00E1;s intangible que el c&#x00F3;digo binario? Esa es nuestra realidad contempor&#x00E1;nea.</p>

			<p>Y trasladado a las artes, ¿hay algo m&#x00E1;s intangible que nuestra imaginaci&#x00F3;n? Imaginaci&#x00F3;n y mundo virtual, simulado, realidad aumentada, expandida, arte sincr&#x00E9;tico… se dan la mano creando un mismo espacio y lenguaje. La libertad creativa y, por tanto, la responsabilidad creativa del artista alcanza as&#x00ED; un nivel exponencial, siendo su capacidad creativa su m&#x00E1;ximo valor frente a los medios intangibles de lo digital.</p>

			<p>Las experiencias en el arte de la realidad aumentada son buenas muestras de estas propuestas teor&#x00E9;ticas.</p>
			
				<fig id="F11">
						<label>Figura 11</label>
						<caption>
							<title>Temor y temblor: el fin de lo digital en los museos.</title>
							<p>Fuente: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.museodelprado.es/actualidad/multimedia/temor-y-temblor-el-fin-de-lo-digital-en-los/eece7b7f-6b55-ae9e-f0b2-45127d7b3cbe">https://www.museodelprado.es/actualidad/multimedia/temor-y-temblor-el-fin-de-lo-digital-en-los/eece7b7f-6b55-ae9e-f0b2-45127d7b3cbe</ext-link></p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/F11.jpg"/>
					</fig>
		</sec>

		<sec id="S7">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>Los desfases que se produzcan tanto en sus m&#x00E1;s perjudiciales consecuencias como en los excesos de ciberutopismo al respecto de la tecnolog&#x00ED;a no ser&#x00E1;n m&#x00E1;s que fruto de los ajustes de los fen&#x00F3;menos emergentes y de los procesos transformadores en el nivel epistemol&#x00F3;gico y cambio de paradigmas.</p>

			<p>No obstante, los an&#x00E1;lisis, estudios e investigaciones en uno u otro sentido se presentan como imprescindibles para educar y configurar de la manera m&#x00E1;s provechosa nuestros modelos epistemol&#x00F3;gicos, as&#x00ED; como los planos de la esfera sociocultural y econ&#x00F3;mica.</p>

			<p>Asimismo, decimos que lo digital es concepto, es s&#x00ED;mbolo de la transformaci&#x00F3;n de nuestro conocimiento, de las bases que conforman nuestro conocimiento, es decir, lo digital y su tecnolog&#x00ED;a es consecuencia, no construcci&#x00F3;n externa que viene a transformar nuestro pensamiento.</p>

			<p>B&#x00E1;sicamente afianzamos estas afirmaciones en una s&#x00ED;ntesis de asertos generales a partir de la investigaci&#x00F3;n realizada:</p>

								
						
				<list list-type="bullet">
					<list-item>
						<p>La construcci&#x00F3;n del pensamiento moderno occidental se ha basado en el di&#x00E1;logo entre la ciencia, el arte y consecuentemente la tecnolog&#x00ED;a, siendo la ciencia un cocimiento teor&#x00E9;tico que puede tener car&#x00E1;cter especulativo a diferencia de la tecnolog&#x00ED;a.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>La perspectiva lineal es el conocimiento cient&#x00ED;fico aplicado a las t&#x00E9;cnicas de la visi&#x00F3;n fruto de esa fusi&#x00F3;n.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Consecuentemente la tecnolog&#x00ED;a fue resultado necesario como conocimiento aplicado a la creaci&#x00F3;n de instrumentos mediadores del hacer.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>La t&#x00E9;cnica la entendemos como procesos y modos para la consecuci&#x00F3;n de ciertos objetivos; y la tecnolog&#x00ED;a, como aquel conjunto de saberes que trae como resultado final un instrumento mediador en los procesos de creaci&#x00F3;n, de pr&#x00E1;ctica y desarrollo.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Lo anal&#x00F3;gico no responde en s&#x00ED; y esencialmente a una tecnolog&#x00ED;a concreta, sino a un paradigma concreto que adquiere significaci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica bajo los auspicios de unas bases epistemol&#x00F3;gicas precisas, as&#x00ED; como de un contexto hist&#x00F3;rico y cultural que lo respalda.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Lo digital responde a la misma hip&#x00F3;tesis, en este caso el c&#x00F3;digo binario como nuestro modo de ser y conocer.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p>Encontramos tantos modelos de tecnolog&#x00ED;a como modelos de pensamiento y tantas lecturas, significaciones y usos de las mismas como epistemes. As&#x00ED; pues, la informaci&#x00F3;n gr&#x00E1;fica aportada resulta una s&#x00ED;ntesis visual de las hip&#x00F3;tesis defendidas.</p>
					</list-item>
				</list>

			<p>As&#x00ED; pues, los abordajes de este campo investigador desde el enfoque cr&#x00ED;tico social, deben contemplar estas variables para poder asentar una educaci&#x00F3;n humanista de las tecnolog&#x00ED;as que se insertan en nuestro tejido social, como ser de nuestro pensamiento moderno occidental.</p>
			
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
			
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Alpers</surname>
					  <given-names>S.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1987</year>
			  <source>El arte de describir. El arte holand&#x00E9;s en el siglo XVII</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Hermann Blume</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT02"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Barthes</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1982</year>
			  <source>La c&#x00E1;mara l&#x00FA;cida. Nota sobre la fotograf&#x00ED;a</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Ediciones Paid&#x00F3;s Ib&#x00E9;rica</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT03">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Baudrillard</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <source>Cr&#x00ED;tica de la econom&#x00ED;a pol&#x00ED;tica del signo</source>
			  <publisher-loc>M&#x00E9;xico</publisher-loc>
			  <publisher-name>Siglo XXI</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT04">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Cardwell</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1996</year>
			  <source>Historia de la tecnolog&#x00ED;a</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Alianza Editorial</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT05">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Crary</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <source>Las t&#x00E9;cnicas del observador. Visi&#x00F3;n y modernidad en el siglo XIX</source>
			  <publisher-loc>Murcia</publisher-loc>
			  <publisher-name>Centro de documentaci&#x00F3;n y estudios avanzados de arte contempor&#x00E1;neo (Cendeac)</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT06">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Florenski</surname>
					  <given-names>P.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2005</year>
			  <source>La perspectiva invertida</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Siruela</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT07">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Fontcuberta</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1994</year>
			  <source>El beso de Judas. Fotograf&#x00ED;a y verdad</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Gustavo Gili</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT08">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>G&#x00F3;mez Isla</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <chapter-title>Los ruidos de la m&#x00E1;quina</chapter-title>
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>G&#x00F3;mez Molina</surname>
					  <given-names>J. J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>M&#x00E1;quinas y herramientas de dibujo</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>C&#x00E1;tedra</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT09">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Gombrich</surname>
					  <given-names>E. H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1997</year>
			  <source>Historia del arte</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Debate</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT10"> 
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Gombrich</surname>
					  <given-names>E. H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <source>Arte e ilusi&#x00F3;n</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Debate</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT11">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Hockney</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <source>El conocimiento secreto</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Destino</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT12">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Kemp</surname>
					  <given-names>M.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2000</year>
			  <source>La ciencia del arte: la &#x00F3;ptica en el arte occidental de Brunelleschi a Seurat</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Akal</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT13">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Kosinsky</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2000</year>
			  <source>The Artist and the Camera. Degas to Picasso</source>
			  <publisher-loc>London</publisher-loc>
			  <publisher-loc>New Haven</publisher-loc>
			  <publisher-name>The Yale University Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT14">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Ortiz</surname>
					  <given-names>A.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Piqueras</surname>
					  <given-names>M. J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1995</year>
			  <source>La pintura en el cine. Cuestiones de representaci&#x00F3;n visual</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Paid&#x00F3;s</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT15">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Rius</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2014</year>
			  <article-title>Contra el ciberutopismo. Discurso ut&#x00F3;pico versus an&#x00E1;lisis sociol&#x00F3;gico sobre la transici&#x00F3;n al paradigma digital de la esfera cultural</article-title>
			  <source>Pol&#x00ED;tica y Sociedad</source>
			  <volume>52</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>153</fpage>
			  <lpage>178</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT16">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Schopenhauer</surname>
					  <given-names>A.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2005</year>
			  <source>El mundo como voluntad y representaci&#x00F3;n</source>
			  <publisher-loc>Barcelona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Fondo de Cultura Econ&#x00F3;mica</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

			<ref id="CIT17">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Virilio</surname>
					  <given-names>P.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1998</year>
			  <source>La m&#x00E1;quina de visi&#x00F3;n</source>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>C&#x00E1;tedra</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>

		</ref-list>
		
	</back>
</article>