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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.791n1002</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2019.791n1002</article-id>
			 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>LA TRANSICI&#x00D3;N A LO DIGITAL DE LA CULTURA Y EL CONOCIMIENTO: SUS EFECTOS EN LA CREACI&#x00D3;N, LA INTERMEDIACI&#x00D3;N Y LA PARTICIPACI&#x00D3;N CULTURAL / DIGITAL TRANSITION IN CULTURAL AND KNOWLEDGE FIELDS: ITS EFFECTS ON ARTISTIC CREATION, INTERMEDIATION AND CULTURAL PARTICIPATION</subject>
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				<article-title>Movilizaciones por la red. Las evoluciones del movimiento open</article-title>
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					<trans-title>Mobilizations by the Net. The Evolutions of Open Movement</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Movilizaciones por la red. Las evoluciones del movimiento open</alt-title>
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					 <surname>Ari&#x00F1;o Villarroya</surname>
					 <given-names>Antonio</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad de Valencia</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="antonio.arino@uv.es">antonio.arino@uv.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-2683-4196">https://orcid.org/0000-0003-2683-4196</ext-link>
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				<year>2019</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2019</year>
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			<volume>195</volume>
			<issue>791</issue>
			
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				<copyright-year>2019</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El movimiento <italic>open</italic> es el conjunto de luchas protagonizadas por individuos, foros, organizaciones e instituciones de muy diverso tipo que postulan una visi&#x00F3;n abierta, inclusiva y participativa de internet y de los bienes digitales. Consta de seis ramas fundamentales en funci&#x00F3;n del campo sobre el que operan: el <italic>software</italic>, la comunicaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, los materiales educativos, la creaci&#x00F3;n cultural, la producci&#x00F3;n <italic>maker</italic> y la neutralidad de la red. Este art&#x00ED;culo ofrece una visi&#x00F3;n sint&#x00E9;tica del movimiento, de sus caracter&#x00ED;sticas y aportaciones fundamentales..</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Open Movement corresponds to the group of efforts of individuals, forums, organizations and institutions who or which postulate an open, inclusive and participative vision of both the Internet and digital goods. There are six main branches to the movement that relate to the different fields in which they operate: software, scientific communication, educational materials, cultural creation, maker production and the neutrality of the network. This paper offers a synthetic view of both this movement and its fundamental characteristics and contributions.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Movimiento social</kwd>
				<kwd>Acceso abierto</kwd>
				<kwd>Neutralidad</kwd>
				<kwd>Sociedad digital</kwd>
			</kwd-group>
					
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Social movement</kwd>	
				<kwd>Open access</kwd>
				<kwd>Neutrality</kwd>
				<kwd>Digital society</kwd>
			</kwd-group>
			
		
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	<body>	
			
		<sec id="S0">
			<title/>
					<disp-quote><p>“Nunca ha habido un momento como el actual, en el que una parte tan grande de nuestra cultura fuera posesi&#x00F3;n de alguien. Y sin embargo jam&#x00E1;s ha habido un momento en el que la concentraci&#x00F3;n de poder para controlar los usos de la cultura se haya aceptado con menos preguntas” (Lessig, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">2005</xref>, p. 31).</p>

					<p>“En el pasado reciente, la fracci&#x00F3;n, m&#x00E1;s que f&#x00ED;sica esencialmente conceptual, del total de nuestra econom&#x00ED;a no ha dejado de crecer. Esta tendencia necesariamente ha desplazado el &#x00E9;nfasis en la valoraci&#x00F3;n de los bienes desde la propiedad f&#x00ED;sica a la propiedad intelectual. Aunque el cambio puede parecer glacial, sus impactos sobre los riesgos legales y econ&#x00F3;micos comienzan a percibirse” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT41">The Federal Reserve Board. Remarks by Chairman Alan Greenspan</xref>).</p>

					<p><italic>“Internet est notre soci&#x00E9;t&#x00E9;, notre soci&#x00E9;t&#x00E9; est Internet”</italic> (Blanc, <xref ref-type="bibr" rid="CIT32">2011</xref>, 11 de marzo).</p></disp-quote>
		</sec>
		
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N: LA CULTURA PARTICIPATIVA</title>

			<p>El 25 aniversario de la creaci&#x00F3;n de la <italic>World Wide Web</italic> coincide con la primera reuni&#x00F3;n en Sao Paulo, en la primavera de <xref ref-type="bibr" rid="CIT37">2014</xref>, de <italic>NETmundial</italic>, un foro global de “m&#x00FA;ltiples partes interesadas sobre el futuro de la gobernanza de internet”, como ellos mismos se denominan (Global Multistakeholder Meeting on the Future of Internet Governance). Las ideas centrales de los documentos preparados para este encuentro tienen que ver con la apertura, la inclusividad y la participaci&#x00F3;n en la red. Al mismo tiempo la Federal Communications Commission de Estados Unidos ha anunciado que va a revisar su pol&#x00ED;tica sobre la neutralidad de la red, gener&#x00E1;ndose de inmediato un alud de protestas (Wheeler, <xref ref-type="bibr" rid="CIT43">2014</xref>, 24 de abril).</p>

			<p>Se ha llegado a este punto despu&#x00E9;s de m&#x00FA;ltiples batallas en distintos frentes, que arrancan desde los a&#x00F1;os setenta y abarcan campos tan dispares como el acceso libre al <italic>software</italic>, al conocimiento cient&#x00ED;fico, a las manifestaciones culturales, a los bienes comunes e incluso al <italic>hardware</italic>. Entre los pioneros, como Robert Stallman, Vint Cerf o Tim Berners-Lee, se difundi&#x00F3; la visi&#x00F3;n de una internet abierta y libre. Desde entonces hasta las movilizaciones de 2012 contra los proyectos de ley SOPA (<italic>Stop Online Piracy Act</italic>) y PIPA (<italic>Protect Intellectual Property Act</italic>) en Estados Unidos y la <italic>Anti-Counterfeiting Trade Agreement</italic> (ACTA) en Europa, se han producido muchas transformaciones, porque si algo caracteriza a la internet es su permanente evoluci&#x00F3;n y sus cualitativos saltos adelante.</p>

			<p>Para quienes todav&#x00ED;a tuvieran una visi&#x00F3;n id&#x00ED;lica o rom&#x00E1;ntica de la red como el para&#x00ED;so de la democratizaci&#x00F3;n cultural y pol&#x00ED;tica, los controles al acceso en China o en Arabia Saud&#x00ED;, las revelaciones de WikiLeaks y de Snowden sobre los procesos de vigilancia y control en Estados Unidos, han quebrado el espejo. La inspiraci&#x00F3;n original de una Web -o un ciberespacio, como se ha dicho durante tiempo- abierta, libre, comunal y p&#x00FA;blica, se mantiene, pero hoy por hoy no es un dato de la realidad, sino un ideal que se antoja lejano.</p>

			<p>¿Por qu&#x00E9; son ahora tan importantes estas cuestiones legales sobre la propiedad intelectual y los derechos sociales de acceso a internet? En primer lugar, porque los recursos cognitivos constituyen el principal bien en disputa de la sociedad y econom&#x00ED;a actuales y porque el acceso libre a internet, en tanto que ecosistema global del conocimiento y de la informaci&#x00F3;n, forma parte de la visi&#x00F3;n de las libertades civiles en la era digital. Como sostiene Moulier, la digitalizaci&#x00F3;n de la econom&#x00ED;a y la sociedad nos ha introducido en un nuevo tipo de capitalismo -el cognitivo-, “una modalidad de acumulaci&#x00F3;n en la que el objeto de acumulaci&#x00F3;n se halla principalmente constituido por el conocimiento, que se convierte en la fuente principal del valor, as&#x00ED; como en el lugar principal de la valorizaci&#x00F3;n” (Moulier Boutang, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2007</xref>, p. 94; Moulier Boutang, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2012</xref>, p. 175). En segundo lugar, porque se produce una transformaci&#x00F3;n del modo de producci&#x00F3;n, donde <italic>hacer es innovar y compartir</italic> y donde la creatividad desborda el marco estrecho de la empresa. La producci&#x00F3;n de conocimientos nuevos no puede lograrse m&#x00E1;s que “a partir de la actividad cerebral colectiva movilizada en redes digitales interconectadas” (Moulier Boutang, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2007</xref>, p. 93). En tercer lugar, dado que la digitalizaci&#x00F3;n penetra todos los procesos sociales, el denominado tiempo libre tambi&#x00E9;n se convierte en un momento privilegiado para la innovaci&#x00F3;n y la compartici&#x00F3;n. Ahora “se puede extraer mayor valor de la participaci&#x00F3;n voluntaria de lo que se ha imaginado nunca, gracias a las mejoras en nuestra capacidad para conectarnos unos con otros y a las mejoras en nuestra imaginaci&#x00F3;n de lo que es posible a partir de ella... La extraordinaria reducci&#x00F3;n del coste de la gobernanza p&#x00FA;blica, y el extraordinario crecimiento de la poblaci&#x00F3;n conectada junta <italic>on line</italic>, significa que ahora podemos convertir agregaciones masivas de contribuciones peque&#x00F1;as en cosas de valor perdurable” (Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2011</xref>, p. 161). Shirky denomina a este fen&#x00F3;meno “excedente cognitivo”: consiste en tratar el tiempo libre de la gente como un agregado que permite producir nuevos conocimientos y sistemas de conocimiento; la creatividad en el tiempo libre se convierte en un activo que puede ser conectado a larga escala.</p>

			<p>La digitalizaci&#x00F3;n ha cambiado, pues, tanto el sistema econ&#x00F3;mico como el social y, sobre todo, se est&#x00E1; transformando a s&#x00ED; misma. Nadie duda de que internet ha de ser regulado, la cuesti&#x00F3;n es por qui&#x00E9;n y c&#x00F3;mo. El campo de fuerzas en juego es complejo porque los intereses de los actores son muy distintos. En este marco, el conjunto de luchas protagonizadas por individuos, foros, organizaciones e instituciones de muy diverso tipo que postulan una visi&#x00F3;n abierta, inclusiva, participativa, de internet y de los bienes digitales es lo que denominamos movimiento <italic>open</italic> (Ari&#x00F1;o Villarroya, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2009</xref>).</p>

			<p>La heterogeneidad de actores que lo componen, como veremos, es casi tan extensa como el espacio en el que act&#x00FA;an; en general se hallan especializados en distintos &#x00E1;mbitos, lo que puede contribuir a dar de ellos una imagen de fragmentaci&#x00F3;n y de desarticulaci&#x00F3;n en la medida en que pensamos con las claves de los movimientos en la calle; pero comparten una gram&#x00E1;tica discursiva que en cierto sentido se puede identificar con un cultura c&#x00ED;vico-pol&#x00ED;tica. El n&#x00FA;cleo gravitacional del campo sem&#x00E1;ntico es el t&#x00E9;rmino <italic>open</italic>. La elecci&#x00F3;n del calificativo no es arbitraria ni casual. Se halla presente en innumerables documentos y manifiestos, en los nombres de distintas corrientes y entidades y puede decirse que opera como principio ontol&#x00F3;gico (define c&#x00F3;mo es la realidad), metodol&#x00F3;gico (c&#x00F3;mo hay que producir) y estrat&#x00E9;gico (c&#x00F3;mo hay que organizarse y luchar) (<xref ref-type="bibr" rid="CIT34">COAPI Principles</xref>).</p>

			<p>Open <italic>Source</italic>, Open <italic>Access</italic> y Open <italic>Science</italic> son denominaciones consagradas para referirse a las ramas que defienden el acceso libre al <italic>software</italic> y al conocimiento cient&#x00ED;fico (<xref ref-type="bibr" rid="CIT40">Subirats i Coll</xref>, <italic>El movimiento Open Access: Concepto e historia</italic>). Pero esta concepci&#x00F3;n se ha extendido progresivamente a otros &#x00E1;mbitos: a la docencia (con los <italic>Open Course Ware</italic>, <italic>Open Educational Resources</italic> y recientemente con los <italic>Massive Open On-line Courses</italic>, MOOC); se ha desparramado por las pr&#x00E1;cticas culturales art&#x00ED;sticas y las formas de sociabilidad de la Web 2.0 o de las culturas <italic>fan</italic>; y finalmente, en los &#x00FA;ltimos cinco a&#x00F1;os, con la invenci&#x00F3;n de las impresoras digitales y otras formas de producci&#x00F3;n f&#x00ED;sica a partir de la digitalizaci&#x00F3;n, ha recalado en el movimiento <italic>Do It Yourself</italic> <italic>(DIY)</italic> y los <italic>makers</italic>, que crean repositorios de <italic>Open Hardware</italic>. Por tanto, el movimiento <italic>postula</italic> unas determinadas condiciones en la producci&#x00F3;n y transmisi&#x00F3;n simb&#x00F3;lica de la sociedad red y desaf&#x00ED;a las v&#x00ED;as de apropiaci&#x00F3;n comercial privada; rechaza la reducci&#x00F3;n del conocimiento a mercanc&#x00ED;a o bien privado y reclama la construcci&#x00F3;n de un dominio p&#x00FA;blico nuevo para el desarrollo de una cultura libre mediante la accesibilidad abierta (incluyente y no restringida por c&#x00F3;digos propietarios).</p>

			<p>Este art&#x00ED;culo ofrece una visi&#x00F3;n sint&#x00E9;tica del movimiento y sus ramificaciones, de sus caracter&#x00ED;sticas y aportaciones fundamentales y esboza una aproximaci&#x00F3;n a sus bases sociales y formas de organizaci&#x00F3;n. Se enmarca en el proyecto NOMS que estudia los nuevos objetos mundo-sociales que surgen en la era digital, siendo uno de ellos no ya la aparici&#x00F3;n de movimientos que utilizan las herramientas digitales, sino que versan sobre la naturaleza de la sociedad digital y de internet como su ecosistema cultural, al tiempo que abordan la cuesti&#x00F3;n de las libertades civiles y la redefinici&#x00F3;n de la esfera p&#x00FA;blica.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S2">
			<title>LAS RAMAS DEL MOVIMIENTO OPEN</title>

			<p>Los movimientos sociales no solo est&#x00E1;n utilizando las redes sociales como un medio para la transmisi&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n y para la comunicaci&#x00F3;n, sino tambi&#x00E9;n para coordinar su acci&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s, la mayor&#x00ED;a de estos movimientos y revueltas tambi&#x00E9;n se ocupan, aunque sea tangencialmente, de la naturaleza de la red y de los problemas crecientes que se plantean con ella y en ella: de acceso, propiedad, seguridad y privacidad.</p>

			<p>Estos aspectos -los derechos de acceso a internet, la naturaleza abierta y libre de la red y su conversi&#x00F3;n en un medio de coordinaci&#x00F3;n para la acci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica participativa y cr&#x00ED;tica- constituyen el objeto de un movimiento socio-digital menos visible, menos cargado del dramatismo y fulgor (y del romanticismo) de las protestas y revueltas en la calle, sea en la plaza Tahrir, en la Puerta del Sol o en la plaza Maid&#x00E1;n. Y dado que en la econom&#x00ED;a digital aparecen nuevos bienes, como el <italic>software</italic>, el <italic>hardware</italic>, el <italic>wetware</italic>, el <italic>netware</italic> y el <italic>shareware</italic>, las movilizaciones se producen tambi&#x00E9;n en dichos frentes y dan lugar a distintas ramas.</p>

			<p>En este art&#x00ED;culo sostenemos que existen seis ramas fundamentales, que han ido surgiendo de la propia evoluci&#x00F3;n de la internet, y que con frecuencia se califican a s&#x00ED; mismas cada una de ellas como <italic>movimientos</italic>. En primer lugar, la movilizaci&#x00F3;n naci&#x00F3; con la defensa del <italic>software</italic> libre; muy pronto se produjo la lucha a favor del acceso abierto a los resultados de la investigaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica; un poco m&#x00E1;s tarde aparecieron los grupos defensores de la creaci&#x00F3;n de contenidos acad&#x00E9;micos abiertos para la docencia. Durante todo este tiempo, en paralelo, se extendi&#x00F3; la concepci&#x00F3;n de la cultura, el arte y los productos para el ocio como bienes comunes; con la invenci&#x00F3;n de las impresoras digitales y la aparici&#x00F3;n de la producci&#x00F3;n personalizada, irrumpen las propuestas del <italic>hardware</italic> libre entre los autodenominados <italic>makers</italic>; y finalmente, se ha agudizado el problema sobre la gobernanza de internet y sus consecuencias para la democracia y la esfera p&#x00FA;blica global.</p>
			
						
						<fig id="T1">
						<label>Tabla 1</label>
						<caption>
							<title>Evoluci&#x00F3;n de hitos significativos para el movimiento open</title>
							<p>Fuente: elaboraci&#x00F3;n propia</p>
						</caption>
						<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
					</fig>

			<p>Todas estas ramas provienen y se alimentan, como hemos comentado, de un tronco cultural com&#x00FA;n, que se observa al registrar la gram&#x00E1;tica utilizada y que puede ser analizado distinguiendo cuatro marcos fundamentales de referencia: <italic>open</italic> (apertura), <italic>free</italic> (libertad-gratuidad), <italic>commons</italic> (comunalidad) y <italic>public</italic> (car&#x00E1;cter p&#x00FA;blico de los bienes que se hallan en juego)<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>.</p>
			
			<p>En los apartados siguientes presentaremos las caracter&#x00ED;sticas de las distintas ramas y su entronque con la defensa de una cultura libre y una reconstrucci&#x00F3;n de la esfera p&#x00FA;blica en condiciones de comunicaci&#x00F3;n m&#x00F3;vil.</p>
			
			
			<sec id="S2.1">

			<title>La producci&#x00F3;n cooperativa de software</title>

			<p>Los programadores inform&#x00E1;ticos fueron los primeros en introducir pautas de experimentaci&#x00F3;n mediante la l&#x00F3;gica y la cultura <italic>open</italic>. Utilizaron la expresi&#x00F3;n <italic>Open Source</italic> para referirse a las condiciones abiertas en que deb&#x00ED;a facilitarse el acceso a las instrucciones o c&#x00F3;digos de los equipos inform&#x00E1;ticos, pero tambi&#x00E9;n para designar la forma de trabajar de las comunidades desarrolladoras de programas y aplicaciones.</p>

			<p>Cuando a finales de los a&#x00F1;os setenta y principios de los ochenta del pasado siglo las empresas se propusieron hacer negocio con la distribuci&#x00F3;n de los c&#x00F3;digos fuente, Richard Stallman, profesor del MIT, cre&#x00F3; una fundaci&#x00F3;n para la defensa del libre acceso (1983), pero esta visi&#x00F3;n solo alcanzar&#x00ED;a &#x00E9;xito a partir de 1991, cuando Linus Torvalds convoc&#x00F3; a voluntarios de todo el mundo a trabajar en el proyecto Linux. La aparici&#x00F3;n de la <italic>World Wide Web</italic> y el incremento mundial del n&#x00FA;mero de programadores crearon las condiciones para la existencia de una masa cr&#x00ED;tica de colaboradores, basada en la participaci&#x00F3;n voluntaria, asentada en una motivaci&#x00F3;n interna, para la producci&#x00F3;n de <italic>software</italic> abierto. De esta forma surgieron “comunidades virtuales de desarrolladores y usuarios” entre las que cabe destacar <italic>Linux, Apache, Mozilla</italic> y <italic>Open Office</italic>.</p>

			<p>Como han defendido diversos expertos (Raymond, <xref ref-type="bibr" rid="CIT24">2001</xref>; Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2008</xref>), con Linux se produjo un cambio sustantivo en las reglas de juego de la organizaci&#x00F3;n del trabajo, convirti&#x00E9;ndose en el primer proyecto que hizo un esfuerzo consciente y exitoso para adoptar el mundo entero como su base de producci&#x00F3;n de talento. Raymond ha se&#x00F1;alado que, si bien crear c&#x00F3;digo sigue siendo una actividad habitualmente solitaria, las contribuciones o <italic>hacks</italic> se logran mediante el ensamblaje de las capacidades mentales de numerosas personas. De esta manera, dichas comunidades, ligadas por la conectividad de la red, aportan un nuevo m&#x00E9;todo de producci&#x00F3;n que se asemeja m&#x00E1;s a la din&#x00E1;mica de un bazar que a la construcci&#x00F3;n orquestada de una catedral.</p>

			<p>Estas redes de cooperaci&#x00F3;n -difusas, contingentes y flexibles- incorporan las buenas ideas vengan de donde vengan, sin costes de transacci&#x00F3;n y de gerencia, porque no hay empleados sino contribuyentes; y se basan, no en una concepci&#x00F3;n de la propiedad corporativa, sino de la inteligencia cooperativa. Se hallan abiertas al fracaso, porque su objetivo es conseguir aportaciones y elegir las que contribuyen a la mejora y la calidad del producto.</p>

			<p>Adem&#x00E1;s de un m&#x00E9;todo de trabajo eficaz, basado en la reducci&#x00F3;n de costes de transacci&#x00F3;n y en la potenciaci&#x00F3;n de las formas de coordinaci&#x00F3;n, propiciados por la Web, una parte importante de este movimiento defiende tambi&#x00E9;n una filosof&#x00ED;a moral: el <italic>software</italic> no puede ser tratado como una mercader&#x00ED;a, sino como una utilidad o servicio p&#x00FA;blico que capacita para el desarrollo de recursos en com&#x00FA;n. El movimiento defiende el derecho a compartir informaci&#x00F3;n y el derecho a ser, no solo consumidores de conocimiento y cultura, sino tambi&#x00E9;n creadores (Moglen, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2003</xref>, 29 de junio). Esta l&#x00F3;gica, fundada en la agregaci&#x00F3;n de peque&#x00F1;as contribuciones individuales para un proyecto abierto, colectivo y p&#x00FA;blico, se ha ido extendiendo con posterioridad a m&#x00FA;ltiples campos.</p>
			
			</sec>
			
			<sec id="S2.2">

			<title>La producci&#x00F3;n abierta del saber (Open Access)</title>

			<p>La visi&#x00F3;n de apertura y libertad se ha extendido al &#x00E1;mbito de la investigaci&#x00F3;n y del conocimiento cient&#x00ED;fico: se conoce como <italic>Open Access</italic> y se entiende por tal el acceso <italic>online</italic> libre, inmediato, permanente, completo, a material digital cient&#x00ED;fico y acad&#x00E9;mico, fundamentalmente a art&#x00ED;culos de investigaci&#x00F3;n publicados en revistas basadas en la revisi&#x00F3;n por pares. Esta concepci&#x00F3;n se ha ido decantando en declaraciones como las de Budapest (2002), Bethesda (2003) y Berl&#x00ED;n (2003), dejando claro que cualquier usuario individual, en cualquier lugar, debe poder enlazar, leer, bajar, almacenar, imprimir, utilizar y extractar el contenido digital del correspondiente documento (Suber, <xref ref-type="bibr" rid="CIT29">2012</xref>).</p>

			<p>Un concepto &#x00ED;ntegro de <italic>Open Access</italic> no solo propone facilitar el acceso a la lectura de textos y a bases de datos, sino tambi&#x00E9;n al uso y a la transformaci&#x00F3;n creativa y supone eliminar dos restricciones o barreras fundamentales: la de los precios (gratuidad de acceso) y la de las licencias (derechos de autor y de reproducci&#x00F3;n), que se refiere a la libertad de uso (<xref ref-type="bibr" rid="CIT39">Suber</xref>, Open Access Overview. Focusing on open Access to peer-reviewed research articles and their preprints).</p>

			<p>El <italic>Open Access</italic> no es incompatible con el <italic>copyright</italic>, con la revisi&#x00F3;n por pares y ni siquiera con la obtenci&#x00F3;n de beneficios, puesto que su rasgo m&#x00E1;s definitorio se encuentra en la eliminaci&#x00F3;n de las barreras de acceso al conocimiento. Sin embargo, al menos quienes postulan un <italic>Libre Knowledge</italic> y los firmantes de la <italic>Declaraci&#x00F3;n de Washington sobre la Propiedad Intelectual y el Inter&#x00E9;s P&#x00FA;blico</italic> (2011), consideran imprescindible la puesta en cuesti&#x00F3;n del actual modelo de <italic>copyright</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>, para que el conocimiento pueda ser adquirido, interpretado y aplicado libremente, reformulado de acuerdo con las propias necesidades y compartido con otros.</p>

			<p>Existe una contradicci&#x00F3;n inaceptable entre, de un lado, la creciente extensi&#x00F3;n de los derechos y de las patentes que restringen y retardan la difusi&#x00F3;n del conocimiento y, de otro, las oportunidades generadas por las nuevas tecnolog&#x00ED;as. La comunidad cient&#x00ED;fica siempre ha tratado de facilitar un acceso r&#x00E1;pido a los resultados de investigaci&#x00F3;n y hoy no solamente es posible reducir dr&#x00E1;sticamente el tiempo entre el hallazgo y su publicaci&#x00F3;n sino tambi&#x00E9;n incrementar la escala de difusi&#x00F3;n. Por otro lado, estas tecnolog&#x00ED;as potencian nuevas formas de interacci&#x00F3;n, coordinaci&#x00F3;n y organizaci&#x00F3;n entre cient&#x00ED;ficos y crean nuevos objetos de conocimiento, como sucede en el &#x00E1;mbito de las ciencias de la vida, en la f&#x00ED;sica o en la qu&#x00ED;mica, con la utilizaci&#x00F3;n de la computaci&#x00F3;n distribuida (GRID).</p>

			<p>Como recomienda <italic>Science Commons</italic> (Barcelona, 2008), para apoyar este nuevo modelo de investigaci&#x00F3;n y de innovaci&#x00F3;n -interdependiente, internacional e intensivo en el uso de datos y series- es preciso actuar en varios frentes: acceso abierto a las publicaciones resultantes de la investigaci&#x00F3;n financiada; incorporaci&#x00F3;n al dominio p&#x00FA;blico de los datos de investigaci&#x00F3;n (incluidos metadatos y protocolos) y creaci&#x00F3;n de una ciber-infraestructura abierta. Entre los instrumentos m&#x00E1;s importantes, de car&#x00E1;cter legal, econ&#x00F3;mico, t&#x00E9;cnico, etc., que se han desarrollado destacan las licencias abiertas (GNU, <italic>Copyleft</italic>, <italic>Creative Commons</italic>), las publicaciones (<italic>Open Journals</italic>), los repositorios digitales<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref> y los est&#x00E1;ndares y protocolos para las infraestructuras de datos primarios. En 2004, el directorio de <italic>Journals</italic> de acceso abierto registraba 1.114 revistas, mientras que en 2014 pasaron a ser casi 10.000 (<xref ref-type="bibr" rid="CIT36">Directory of Open Access Journals</xref>).</p>

			<p>Pero no solamente hay razones de pol&#x00ED;tica cient&#x00ED;fica para defender el <italic>Open Access</italic>, sino tambi&#x00E9;n de pol&#x00ED;tica social y econ&#x00F3;mica: dado que la mayor&#x00ED;a de la financiaci&#x00F3;n de la investigaci&#x00F3;n procede de fondos p&#x00FA;blicos y se realiza por profesionales que trabajan en organizaciones p&#x00FA;blicas, la sociedad que las financia tiene derecho a conocer con la mayor transparencia e inmediatez los descubrimientos que pueden afectar a sus condiciones de vida. Esta es por ejemplo la posici&#x00F3;n de quienes firmaron en 2006 el <italic>HealthTrain. The Open Care Manifesto</italic> o de quienes han creado <italic>MedLine</italic> y, cada vez, de un mayor n&#x00FA;mero de redes, instituciones y gobiernos. As&#x00ED;, la Uni&#x00F3;n Europea analiz&#x00F3; el impacto del acceso abierto en un documento dado a la luz en agosto de 2013 y ha publicado con posterioridad su pol&#x00ED;tica sobre el asunto en el Horizonte 2020 (Nicol, Caruso y Archambault, <xref ref-type="bibr" rid="CIT38">2013</xref>).</p>
			
			</sec>
			
			<sec id="S2.3">

			<title>Contenidos educativos libres (Open Educational Resources)</title>

			<p>En 1998, David Wiley introdujo el concepto <italic>open content</italic> para expresar, por analog&#x00ED;a, la idea de que los principios del <italic>open software</italic> tambi&#x00E9;n se pod&#x00ED;an aplicar a los contenidos culturales y educativos y cre&#x00F3; la primera licencia abierta para ellos. Con el paso de los a&#x00F1;os, la expresi&#x00F3;n <italic>Open Educational Resources</italic> (OER) ha tenido un &#x00E9;xito mayor y sirve hoy para identificar la tercera rama del movimiento.</p>

			<p>Mediante el apoyo de diversas fundaciones altruistas, instituciones y organizaciones internacionales (como UNESCO y OCDE) y la implicaci&#x00F3;n de universidades y centros educativos de todo el mundo, se ha creado un movimiento global, basado en una pluralidad de iniciativas, que defiende la importancia de compartir el conocimiento de una manera abierta y libre para facilitar el aprendizaje de todas las personas en la era de las nuevas tecnolog&#x00ED;as. Una de las iniciativas pioneras en este &#x00E1;mbito y de mayor irradiaci&#x00F3;n ha sido el <italic>Open Course Ware</italic> del MIT (OCW), un proyecto editorial electr&#x00F3;nico para poner en la red, en acceso abierto, los materiales docentes correspondientes a cursos completos de las universidades. Este proyecto se ha visto desbordado recientemente por el nacimiento de los MOOC, cursos masivos online en abierto que se expanden por numerosas universidades.</p>

			<p>Los OER son “recursos de docencia, investigaci&#x00F3;n y aprendizaje alojados en el dominio p&#x00FA;blico o que gozan de un tipo de licencia de propiedad intelectual que permite su uso libre y su reutilizaci&#x00F3;n para otros fines por otras personas… incluyen cursos completos, m&#x00F3;dulos, libros de texto, descargas de video, textos, software y cualesquiera otros materiales, herramientas o t&#x00E9;cnicas utilizadas como soporte para el acceso al conocimiento” (Atkins, Brown y Hammond, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2007</xref>). El movimiento persigue la creaci&#x00F3;n de una comunidad global <italic>online</italic> de aprendizaje, basada en la l&#x00F3;gica de compartir contenidos y en la potenciaci&#x00F3;n de las redes sociales.</p>
			
			</sec>
			
			<sec id="S2.4">

			<title>Licencias abiertas para una cultura libre</title>

			<p>El movimiento <italic>open</italic> desborda los &#x00E1;mbitos t&#x00E9;cnico, cient&#x00ED;fico y acad&#x00E9;mico, y se ocupa tambi&#x00E9;n de la creaci&#x00F3;n, producci&#x00F3;n y distribuci&#x00F3;n de cultura en general, de la posibilidad de mezclar y reutilizar y de la capacidad creativa de la gente corriente en la vida cotidiana (Jenkins, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2006</xref>); incluye tanto la producci&#x00F3;n en la esfera del arte (literario, musical, etc.) como en las expresiones rutinarias del tiempo de ocio; se plasma en la pr&#x00E1;ctica de descargas musicales o cinematogr&#x00E1;ficas, as&#x00ED; como en la producci&#x00F3;n, derivaci&#x00F3;n y recreaci&#x00F3;n de todo tipo de productos; en las pr&#x00E1;cticas de transformaci&#x00F3;n de obras consagradas t&#x00ED;picas de las culturas <italic>fan</italic> y en las batallas libradas por <italic>hackers</italic> y <italic>anonymous</italic>. La propia definici&#x00F3;n de conocimiento conlleva para el movimiento esta visi&#x00F3;n englobante: “cualquier tipo de contenido, informaci&#x00F3;n o datos, desde genes a geodatos, desde sonetos a estad&#x00ED;sticas… que se puede usar, re-usar y redistribuir libremente por cualquier persona, sin restricciones legales, sociales o tecnol&#x00F3;gicas” (Hess y Ostrom, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2006</xref>).</p>

			<p>La digitalizaci&#x00F3;n -se afirma- permite un mejor desarrollo de la propia naturaleza de la cultura y de las ideas puesto que, al subrayar su dimensi&#x00F3;n inmaterial, al desacoplar los significados de sus soportes materiales y presentarlos mediante series binarias, es posible realizar un n&#x00FA;mero infinito de copias y distribuirlas a un coste m&#x00ED;nimo.</p>

			<p>De acuerdo con Moglen (<xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2003</xref>, 29 de junio), en el siglo XXI se pueden distinguir dos clases de bienes que tienen un coste marginal cero. La primera es la configurada por los bienes funcionales (orientados a la utilidad) como el <italic>software</italic> computacional, los mapas o la informaci&#x00F3;n del genoma; en este caso, la producci&#x00F3;n sin relaciones de propiedad, compartiendo toda la informaci&#x00F3;n, genera bienes mejores; la segunda corresponde a bienes no funcionales, como los art&#x00ED;stico-culturales y en estos la distribuci&#x00F3;n “anarquista”, sin exclusi&#x00F3;n de nadie, produce una diseminaci&#x00F3;n mejor, m&#x00E1;s eficaz, que la mercantil.</p>

			<p>Hay dos conflictos fundamentales en juego: uno tiene que ver con la distribuci&#x00F3;n de los bienes simb&#x00F3;licos; el otro, con la autor&#x00ED;a y la propiedad intelectual. El primero requiere un cambio de modelo de negocio; el segundo de regulaci&#x00F3;n jur&#x00ED;dica.</p>

			<p>La distribuci&#x00F3;n de los bienes simb&#x00F3;licos digitalizados (m&#x00FA;sica, cine, noticias, ficci&#x00F3;n escrita, etc.) se ha planteado por parte de la industria editora mediante el modelo econ&#x00F3;mico gutembergiano, al mismo tiempo que los consumidores descubr&#x00ED;an que la difusi&#x00F3;n digital ilimitada permit&#x00ED;a recoger los bienes culturales en los servidores de descargas como si fuesen bayas del bosque en una econom&#x00ED;a de recolecci&#x00F3;n. Ahora bien, el principal problema para una cultura libre no radica en la mal denominada “pirater&#x00ED;a”, sino en la asfixia de la libertad por la omnipresencia de las patentes y de los restrictivos derechos empresariales. La recreaci&#x00F3;n de un dominio comunal o p&#x00FA;blico es imprescindible para el desarrollo de la creatividad, la innovaci&#x00F3;n y la cultura libre. Esta posici&#x00F3;n parece refrendada por cierta investigaci&#x00F3;n emp&#x00ED;rica. As&#x00ED;, seg&#x00FA;n (Camaerts y Meng, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2011</xref>), la compartici&#x00F3;n de m&#x00FA;sica <italic>online</italic> y la infracci&#x00F3;n de los derechos de propiedad sostienen que el balance es ambivalente porque aparecen nuevas formas de econom&#x00ED;a y desde luego no se sostienen emp&#x00ED;ricamente las pretensiones de la gran industria musical.</p>

			<p>Por otra parte, la defensa de una cultura libre, al menos por parte de Lawrence Lessig (autor de referencia e inventor de las licencias <italic>Creative Commons</italic>) no debe entenderse como una apolog&#x00ED;a de la “barra libre” cultural o del acceso gratuito sino como una extensi&#x00F3;n de las libertades de la modernidad (libre albedr&#x00ED;o e incluso mercado libre) y una limitaci&#x00F3;n significativa de la santificaci&#x00F3;n de la propiedad intelectual. De este modo, una cultura libre apoya y protege a los creadores e innovadores y lo hace de dos maneras: a) directa: concediendo derechos de propiedad intelectual; b) indirecta: limitando el alcance de dichos derechos, para garantizar que los creadores e innovadores que vengan despu&#x00E9;s no se encuentren apresados por las protecciones del pasado.</p>

			<p>A&#x00FA;n as&#x00ED;, en cuanto a la propiedad intelectual queda un aspecto importante que hay que considerar: tanto en las creaciones <italic>amateurs</italic> como en las profesionales, cada vez m&#x00E1;s, el producto final es resultado de una cooperaci&#x00F3;n y conversaci&#x00F3;n extensas. Wikipedia invita a cada persona a participar como autor y editor y cada voz es obra de numerosas personas con contribuciones desiguales; en el universo del hipertexto los resultados que se obtienen ante una pantalla tras una b&#x00FA;squeda proceden de la cooperaci&#x00F3;n de cientos y puede que de miles de colaboradores e incluso de algoritmos y robots; y las comunidades de digital <italic>folk</italic> o de pr&#x00E1;ctica <italic>fan</italic>, estudiadas por Henry Jenkins, se basan en una visi&#x00F3;n de la propiedad intelectual como <italic>shareware</italic> (Jenkins, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2006</xref>).</p>
			
			</sec>
			
			<sec id="S2.5">

			<title>El retorno a los &#x00E1;tomos (Open Source Hardware)</title>

			<p>Se conoce como movimiento <italic>Do It Yourself</italic> (DIY), a aquellas redes y personas que realizan trabajos dom&#x00E9;sticos o de aficionado por y para s&#x00ED; mismas. Este movimiento -le&#x00ED;do en clave pol&#x00ED;tica- puede oscilar desde quienes militan en el mismo por una oposici&#x00F3;n expl&#x00ED;cita a la sociedad de consumo, su falta de sostenibilidad e impersonalismo (lema <italic>punk</italic>: “no importa si eres bueno, hazlo”) hasta quienes sencillamente encuentran en el bricolaje una forma creativa de entretenimiento y de ahorro dom&#x00E9;stico. Estos <italic>amateurs</italic> y <italic>hackers</italic> se diferencian de los profesionales, desde luego, por el modo de adquisici&#x00F3;n de las habilidades y seguramente tambi&#x00E9;n por su experticia o competencia, pero “siempre se distinguen por las motivaciones” (Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2011</xref>, p. 82). La esencia del <italic>amateurismo</italic> es una motivaci&#x00F3;n intr&#x00ED;nseca: hacer algo por el placer de hacerlo, por el amor que se le tiene.</p>

			<p>Las nuevas tecnolog&#x00ED;as de la Web 2.0 suprimen otra diferencia entre ellos: los <italic>amateurs</italic> actuaban en espacios privados y dom&#x00E9;sticos, mientras que los profesionales lo hac&#x00ED;an en el mercado o en el espacio p&#x00FA;blico. Sin embargo, internet ha potenciado extraordinariamente la capacidad de captaci&#x00F3;n de informaci&#x00F3;n (y de aprendizaje), de comunicaci&#x00F3;n e interacci&#x00F3;n y de organizaci&#x00F3;n de los <italic>amateurs</italic>; pueden producir (<italic>make</italic>), crear, organizarse, compartir y hacerlo a gran escala, con fines comunitarios, c&#x00ED;vicos o pol&#x00ED;ticos; peque&#x00F1;as contribuciones se pueden agregar y conectar ahora de forma masiva creando un valor duradero (Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2011</xref>, p. 161).</p>

			<p>Al fen&#x00F3;meno de compartir a gran escala, se ha sumado otra innovaci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica, que Chris Anderson califica de giro copernicano en la revoluci&#x00F3;n digital: los &#x00FA;ltimos diez a&#x00F1;os han gravitado en torno al descubrimiento de nuevas formas para crear, innovar y trabajar juntos en la Web; los pr&#x00F3;ximos diez a&#x00F1;os se dedicar&#x00E1;n “a aplicar todo ello al mundo real” generando la tercera revoluci&#x00F3;n industrial (Anderson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2012</xref>, p. 17). Esto es lo que ha comenzado a suceder con las m&#x00E1;quinas que convierten los bits en &#x00E1;tomos. De momento, se trata de m&#x00E1;quinas rudimentarias de escaneo en 3D, impresoras de escritorio 3D, fresadoras, m&#x00E1;quinas de coser, productoras de circuitos, etc. que pueden utilizar un n&#x00FA;mero limitado de materiales como pl&#x00E1;stico, cer&#x00E1;mica o madera.</p>

			<p>En esta tercera revoluci&#x00F3;n industrial la cuesti&#x00F3;n central no es c&#x00F3;mo se hacen las cosas, sino <italic>qui&#x00E9;n las hace</italic>. Como se&#x00F1;al&#x00F3; Neil Gershenfeld -director del Center for Bits and Atoms- las nuevas m&#x00E1;quinas, al igual que sucedi&#x00F3; en su momento con el ordenador personal, ser&#x00E1;n accesibles a toda la gente, a cualquiera. “Lo que ser&#x00E1; personalizado -dice- ser&#x00E1; nuestro mundo f&#x00ED;sico de &#x00E1;tomos m&#x00E1;s que el mundo digital de los bits” (Gershenfeld, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2012</xref>, p. 49). Ha llegado la hora de la fabricaci&#x00F3;n digital, que consiste en la capacidad para convertir datos en cosas y cosas en datos y esta conlleva la propiedad personal de los medios de producci&#x00F3;n (Gershenfeld, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2012</xref>, p. 49). “Esta revoluci&#x00F3;n viene marcada por la participaci&#x00F3;n en el proceso de producci&#x00F3;n de los propios usuarios, a trav&#x00E9;s de la <italic>customizaci&#x00F3;n</italic> en masa, la producci&#x00F3;n cooperativa y la fabricaci&#x00F3;n personal, simplificando y abaratando los sistemas de dise&#x00F1;o 3D” (Fern&#x00E1;ndez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2012</xref>).</p>

			<p>La variaci&#x00F3;n que ofrece la digitalizaci&#x00F3;n y la producci&#x00F3;n industrial personal mediante las m&#x00E1;quinas digitales de producci&#x00F3;n dom&#x00E9;stica, unida a la fuerza aportada por el <italic>amateurismo</italic>, se a&#x00FA;nan en el movimiento <italic>maker</italic>, que postula no solamente el <italic>free software</italic>, sino el <italic>Openhardware</italic> (como, por ejemplo, el proyecto Arduino). Al “usar y tirar” de la producci&#x00F3;n en serie, oponen la producci&#x00F3;n personal cooperativa; a la unidimensionalidad del consumo, la diversidad de la creaci&#x00F3;n compartida.</p>

			<p>Los miembros de esta corriente se dispersan por una gran variedad de actividades que van desde el artesanado tradicional hasta la electr&#x00F3;nica <italic>high-tech</italic>. Todos ellos utilizan herramientas digitales, dise&#x00F1;o <italic>onscreen</italic> y, de forma creciente, la computaci&#x00F3;n para fabricaci&#x00F3;n de m&#x00E1;quinas de sobremesa; pero, sobre todo, comparten una norma cultural: la idea de formar parte de una comunidad <italic>online</italic> que busca mejorar su vida personal y la del entorno mediante la cooperaci&#x00F3;n. Un <italic>maker</italic> -suelen decir- es creativo, comunicativo (sin secretos), cooperativo y produce bienes sociales.</p>

			<p>Quienes forman esta corriente cultural propugnan un aprendizaje abierto, sin jerarqu&#x00ED;as, y crean comunidades inclusivas a las que puede pertenecer cualquiera; cuentan con medios de difusi&#x00F3;n (Makezine e Instructables); se re&#x00FA;nen en <italic>Makerspaces</italic> (centros comunitarios con herramientas y donde se imparten talleres, como el Artisan’s Asylum) y organizan eventos (Make Haven) para compartir productos, as&#x00ED; como <italic>Fablabs</italic> para la experimentaci&#x00F3;n. Con ello, asistimos a una democratizaci&#x00F3;n de la tecnolog&#x00ED;a y de los instrumentos de manufacturaci&#x00F3;n.</p>
			
			</sec>
			
			<sec id="S2.6">

			<title>Net neutrality, gobernanza de internet y nueva esfera p&#x00FA;blica</title>

			<p>No hay duda de que internet ha supuesto una novedad cualitativa en numerosos aspectos de la vida: cualquiera puede editar; ha potenciado y facilitado extraordinariamente la experimentaci&#x00F3;n y la invenci&#x00F3;n colectivas; es multimedia, funciona con hipertexto y puede acumular todas las formas culturales; en cierto sentido, es un bien p&#x00FA;blico puesto que nadie puede controlar su totalidad. Pero ¿la circulaci&#x00F3;n por la red es neutra?, ¿es abierta en sus contenidos e ideolog&#x00ED;a inmanente?, ¿los derechos humanos que han funcionado en el mundo f&#x00ED;sico se garantizan tambi&#x00E9;n en ella?, ¿permite construir una esfera p&#x00FA;blica global?, ¿su car&#x00E1;cter descentralizado hace que funcione como una <italic>Rep&#x00FA;blica de Usuarios</italic>?</p>

			<p>La construcci&#x00F3;n de una esfera p&#x00FA;blica en la modernidad estuvo sustentada sobre la conquista de las libertades de expresi&#x00F3;n, de reuni&#x00F3;n y de asociaci&#x00F3;n. Estas libertades se aprendieron y ensayaron, antes de convertirse en derechos legales, en m&#x00FA;ltiples espacios y formas de sociabilidad, que recibieron en muchos casos el nombre de “sociedad” porque en ellas justamente se experimentaba la construcci&#x00F3;n ciudadana de la sociedad y de la pol&#x00ED;tica. Durante el siglo XIX se crearon los partidos pol&#x00ED;ticos, pero a finales del XX y principios del XXI estas organizaciones de representaci&#x00F3;n son fuertemente contestadas por su osificaci&#x00F3;n y su sometimiento a los intereses de la banca y las grandes corporaciones.</p>

			<p>En los comienzos de internet, los pioneros tambi&#x00E9;n ensayaron sin limitaciones pol&#x00ED;ticas sus pautas de funcionamiento y libertades y ante la novedad de la red identificaron la tecnolog&#x00ED;a (arquitectura abierta) con la ideolog&#x00ED;a de la soberan&#x00ED;a, la neutralidad y la libertad. ¿Se trataba de un rasgo perdurable, intr&#x00ED;nseco, connatural a la propia red o por el contrario de una caracter&#x00ED;stica instituyente, asociada a la fase inicial de todo proceso revolucionario?, ¿era internet una realidad nueva imposible de controlar por los gobiernos? Esta es la pregunta que ha venido haciendo Tim Wu, desde hace tiempo (<xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2010</xref>). De hecho, a medida que internet ha ido madurando y se ha convertido en la infraestructura y ecosistema de comunicaci&#x00F3;n y cultura para cualquier aspecto de la vida, han entrado en escena otros actores como los gobiernos, los ej&#x00E9;rcitos y las grandes multinacionales que ejercen e imponen diversas formas de control sobre la red. “Ir&#x00F3;nicamente, las que fueron asumidas en tiempos como leyes inmutables de un entorno tecnol&#x00F3;gico poderoso son ahora especies potencialmente fr&#x00E1;giles en un ecosistema amenazado” (Deibert, Palfrey, Rohozinski y Zittrain. <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2010</xref>, p. 8).</p>

			<p>La <italic>OpenNet Initiative</italic> lleva m&#x00E1;s de una d&#x00E9;cada estudiando y analizando en profundidad la evoluci&#x00F3;n de internet en funci&#x00F3;n de la regulaci&#x00F3;n del acceso. Adem&#x00E1;s de la etapa inicial del pionerismo (<italic>open commons</italic>), se habr&#x00ED;an producido otras cuatro etapas que han ido alejando la red de las promesas iniciales. El periodo que va de 2000 a 2005 se caracterizar&#x00ED;a por la sistem&#x00E1;tica creaci&#x00F3;n de filtros defensivos en China, Arabia Saud&#x00ED;, Paquist&#x00E1;n y muchos otros pa&#x00ED;ses para evitar determinados contenidos (acceso denegado); la siguiente etapa, de 2005 a 2010 (acceso controlado), se define por una estrategia ofensiva de ataques, espionaje, <italic>malware</italic>, difusi&#x00F3;n de ideas favorables a los intereses estrat&#x00E9;gicos de los estados o de las empresas y por el surgimiento de grupos civiles de car&#x00E1;cter ultranacionalista que hacen la guerra sucia por su cuenta; finalmente, desde 2010 hasta la actualidad, se habr&#x00ED;a iniciado una nueva etapa (del acceso contestado) en la que se estar&#x00ED;an produciendo simult&#x00E1;neamente reacciones de una sociedad civil m&#x00E1;s madura, de las grandes empresas que se alinean del lado de los derechos civiles (Google, etc.) y de otros gobiernos (Wu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2010</xref>). Un resultado de ello ha sido la creaci&#x00F3;n de la <italic>Global Network Initiative</italic>, centrada en la defensa de la libertad de expresi&#x00F3;n y de la privacidad.</p>

			<p>La visi&#x00F3;n de una red distribuida y descentralizada se halla enfrentada, pues, a la realidad de una red crecientemente jerarquizada y centralizada o “feudal” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT33">Bruce Schneier On The Feudal Internet And How To Fight It</xref>). En el campo aparecen con fuerza nuevos problemas como el acceso libre, la privacidad (en la medida en que se almacenan datos de nuestras vidas), la seguridad (frente a la omnipresente vigilancia y la ciberdelincuencia), el papel de los algoritmos autom&#x00E1;ticos, etc. La propia gobernanza de internet es el objeto de una amplia confrontaci&#x00F3;n.</p>

			<p>En los pa&#x00ED;ses democr&#x00E1;ticos, los activistas de la cultura libre se oponen a las leyes que promueven la creciente mercantilizaci&#x00F3;n y la utilizaci&#x00F3;n de la red como instrumento de vigilancia y control; en aquellos que tienen reg&#x00ED;menes m&#x00E1;s o menos represivos, donde se censura y corta el acceso a las redes, donde se persigue y encarcela a los activistas, estos luchan por la pura y simple libertad de acceso. Para todos ellos, la red es el espacio de una nueva ciudadan&#x00ED;a –los <italic>netizens</italic>-, de nuevas formas de movilizaci&#x00F3;n y compromiso -el <italic>clictivismo</italic>-, y de nuevas identidades c&#x00ED;vicas -los <italic>netactivistas</italic>-. Todos ellos defienden que internet es un recurso global universal y debe mantener una arquitectura abierta y que los derechos que las personas tienen en la vida ordinaria tambi&#x00E9;n deben ser protegidos <italic>online</italic>.</p>

			<p>La convergencia de muchas organizaciones en las movilizaciones desarrolladas en 2012 en Estados Unidos y en Europa para impedir la aprobaci&#x00F3;n de las ya citadas leyes PIPA, SOPA y ACT, se ha tomado como un momento revelador del nacimiento de una esfera p&#x00FA;blica digital (<italic>networked</italic>). El 18 de enero de 2012 Wikipedia, Wordpress y otros sitios apagaron sus p&#x00E1;ginas durante 24 horas en protesta por las tentativas de control a la libertad de expresi&#x00F3;n; Google y Fundaci&#x00F3;n Mozilla colocaron bien visibles mensajes de protesta.</p>

			<p>Con independencia de la importancia que para el futuro de la internet pueda tener esta batalla puntual, lo cierto es que las nuevas tecnolog&#x00ED;as permiten la creaci&#x00F3;n de comunidades c&#x00ED;vicas y su coordinaci&#x00F3;n para movilizaciones de gran alcance con fines pol&#x00ED;ticos: posibilitan el intercambio de informaci&#x00F3;n relevante, proporcionan conectividad social, construyen perspectivas cr&#x00ED;ticas, aseguran la transparencia y rendimiento de cuentas y refuerzan la agencia c&#x00ED;vica (Jenkins, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2006</xref>). El poder en el mundo digital, al igual que en el mundo f&#x00ED;sico -sostiene MacKinnon (<xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2012</xref>)- debe encontrar el contrapeso de la ciudadan&#x00ED;a. Los acuerdos de NETmundial en Brasil ofrecen cierta esperanza sobre el mantenimiento de los principios fundacionales, aunque se ha eludido el t&#x00E9;rmino “neutralidad” del documento final; los proyectos de la Federal Communications Commission (FCC) de revisar la neutralidad de la red, por el contrario, constituyen la expresi&#x00F3;n m&#x00E1;s patente de las amenazas (Wu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2010</xref>).</p>
			
			</sec>
			</sec>
			
			<sec id="S3">

			<title>LAS APORTACIONES DEL MOVIMIENTO</title>

			<p>En esta s&#x00ED;ntesis nos centramos en dos de las aportaciones fundamentales del movimiento: una metodol&#x00F3;gica, que podemos denominar la producci&#x00F3;n cooperativa de bienes simb&#x00F3;licos; otra referida a la naturaleza del conocimiento, entendido como bien com&#x00FA;n.</p>
			
			
			<sec id="S3.1">

			<title>La producci&#x00F3;n cooperativa de bienes simb&#x00F3;licos</title>

			<p>El movimiento <italic>open</italic> ha desarrollado, desde sus or&#x00ED;genes, una metodolog&#x00ED;a caracter&#x00ED;stica de trabajo. Al tratar de ella, Shirky habla de “organizaci&#x00F3;n sin organizaci&#x00F3;n”, O´Reilly de “arquitectura de participaci&#x00F3;n”, Yochai Benkler de <italic>Commons-Based-Peer-Production</italic> o CBPP, Tapscott y Williams de <italic>peering</italic>, Reagle de “colaboraci&#x00F3;n de buena fe” y Henry Jenkins de “inteligencia cooperativa”. Con estos y otros t&#x00E9;rminos se designa la colaboraci&#x00F3;n generosa de desarrolladores que no pertenecen a una organizaci&#x00F3;n empresarial ni institucional, sino que forman parte de redes cuyos l&#x00ED;mites son porosos y borrosos, cuyos nodos se hallan dispersos en ubicaciones distantes, pero que contribuyen voluntaria y gratuitamente a la producci&#x00F3;n de un bien com&#x00FA;n de acceso libre. En este sentido, cada red o comunidad, a diferencia de una organizaci&#x00F3;n tradicional, no tiene trabajadores, sino cooperantes.</p>

			<p>Estas “comunidades difusas” comparten un principio -apertura- y un modo de ver y de hacer, la conocida como cultura <italic>hacker</italic>, pero no re&#x00FA;nen las caracter&#x00ED;sticas de las organizaciones burocr&#x00E1;ticas de mercado, con la correspondiente asignaci&#x00F3;n jer&#x00E1;rquica de responsabilidades claras y relaciones definidas y con objetivos &#x00FA;nicos. De ah&#x00ED; que pueda dar la impresi&#x00F3;n de que carecen de estructura. Sin embargo, se basan en una nueva ecolog&#x00ED;a del conocimiento y su estructura se sustenta sobre la competencia o experticia, sobre la <italic>performance</italic>, la experimentaci&#x00F3;n y la revisi&#x00F3;n constante, y sobre la evaluaci&#x00F3;n y el reconocimiento por pares. Sus productos, como el <italic>software</italic> o como un <italic>puzzle</italic> (v&#x00E9;ase el logo de Wikipedia)<italic></italic>, son modulares o granulares (<italic>componencialidad</italic> y <italic>ensamblaje</italic>), ya que se pueden descomponer en peque&#x00F1;as tareas que luego se articulan, agregan y rearticulan en proyectos m&#x00E1;s amplios.</p>

			<p>La funci&#x00F3;n de integraci&#x00F3;n de las aportaciones particulares y la de desarrollo de las tareas nucleares fundamentales suele ser obra de un grupo reducido y estable de personas (<italic>board</italic>), pero la organizaci&#x00F3;n se basa en la pertenencia voluntaria, que es fluida y contingente en relaci&#x00F3;n con las tareas ejecutadas, a una red mucho m&#x00E1;s extensa y de l&#x00ED;mites borrosos.</p>

			<p>Estas comunidades virtuales defienden la apertura como una v&#x00ED;a para fomentar la innovaci&#x00F3;n e incentivar las aportaciones; seg&#x00FA;n Auray desarrollan tres l&#x00F3;gicas de gobernanza para evitar el vandalismo, los errores comunes y la manipulaci&#x00F3;n estrat&#x00E9;gica: el control de calidad <italic>a posteriori</italic> de las versiones estables, que est&#x00E1; parcialmente automatizado; la garant&#x00ED;a de estatus como reconocimiento simb&#x00F3;lico siempre que es posible identificar las aportaciones individuales; y la preferencia por la vigilancia participativa, basada en las aportaciones de base, y buscando el qu&#x00F3;rum o el consenso (Auray, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2009</xref>). Lo que cuenta son las realizaciones, que han de ser visibles y transparentes para someterse al escrutinio y la evaluaci&#x00F3;n de los pares.</p>

			<p>Estas redes se basan en estructuras horizontales (de ah&#x00ED; la denominaci&#x00F3;n de <italic>comunidades</italic>); en la motivaci&#x00F3;n intr&#x00ED;nseca y un <italic>ethos</italic> inclusivo y abierto (los <italic>free riders</italic> son bien acogidos y se desecha el miedo al fracaso); en un dinamismo de actualizaci&#x00F3;n constante del contenido (priman la innovaci&#x00F3;n y la renovaci&#x00F3;n incesantes); en la creaci&#x00F3;n de materiales basados en la cooperaci&#x00F3;n y en la contribuci&#x00F3;n de muchos; en la reutilizaci&#x00F3;n de logros y procesos que se hallan siempre disponibles; en la constante adaptaci&#x00F3;n de soluciones digitales para el funcionamiento de la comunidad. Esto ha llevado a algunos autores a hablar de un tercer modo de producci&#x00F3;n que maximiza el valor de la creatividad humana sin utilizar indicadores como los precios o la gesti&#x00F3;n burocr&#x00E1;tica (Benkler <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2006</xref>; Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT28">2011</xref>). Por su parte, Moulier prefiere integrarlo en la l&#x00F3;gica “polinizadora” del capitalismo cognitivo (Moulier Boutang, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2007</xref>; Moulier Boutang, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2012</xref>).</p>

			<p>Un ejemplo eminente de los resultados que pueden producir estos procesos de cooperaci&#x00F3;n se halla en la exitosa enciclopedia Wikipedia. La bibliograf&#x00ED;a que trata de evaluar su confiabilidad como fuente de informaci&#x00F3;n es muy extensa, tanto a favor como en contra (Auray, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2009</xref>), pero nadie pone en cuesti&#x00F3;n su relevancia sociocultural. Parte de una visi&#x00F3;n: que cada ser humano puede contribuir libremente a la suma total del conocimiento (“cualquiera puede ser editor”); se funda en la tecnolog&#x00ED;a <italic>wiki</italic> que permite compartir (editar) a gran escala, sin control previo; existen tipos muy distintos de contribuyentes o colaboradores tanto por el nivel de implicaci&#x00F3;n en la edici&#x00F3;n e introducci&#x00F3;n de t&#x00E9;rminos como por las funciones que se realizan, pero quienes comparten las normas se conciben a s&#x00ED; mismos como la comunidad de los <italic>wikipedianos</italic>. ¿Qu&#x00E9; normas fundamentales se han dado? Tres: neutralidad de puntos de vista, eludir la originalidad (para ello est&#x00E1;n las revistas cient&#x00ED;ficas o art&#x00ED;sticas) y verificabilidad. Como sostiene Reagle, en cierto sentido “un art&#x00ED;culo de Wikipedia no puede ser mejor que sus fuentes” (Reagle, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2010</xref>, p. 12); la ambici&#x00F3;n prometeica de una enciclopedia universal, en este caso, no parece obnubilar el juicio sobre los l&#x00ED;mites de su realizaci&#x00F3;n.</p>
			
			</sec>
			
			<sec id="S3.2">
			<title>La naturaleza del conocimiento</title>

						<disp-quote><p>“Cada d&#x00ED;a se nos muestra como mucho m&#x00E1;s razonable la consideraci&#x00F3;n de que existen cosas, productos y estados de vida econ&#x00F3;mica que comportan o exigen la comunidad” (Altamira, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1890</xref>, p. 17).</p></disp-quote>

			<p>En la cita introductoria de Alan Greenspan hemos mostrado la creciente importancia que las ideas tienen para la econom&#x00ED;a contempor&#x00E1;nea. En realidad, lo sorprendente, como sostiene Paul M. Romer es el car&#x00E1;cter residual que estas han jugado en la teor&#x00ED;a econ&#x00F3;mica. Sin embargo, ahora, cuando casi todo puede ser codificado en una serie binaria y el principal recurso es el conocimiento aplicado a la producci&#x00F3;n de m&#x00E1;s, nuevo y mejor conocimiento, la cuesti&#x00F3;n de la propiedad de las ideas se convierte en extraordinariamente relevante.</p>

			<p>El conocimiento es tratado, de hecho, con frecuencia como un bien de mercado. Pero, como han mostrado autores tan diversos como Paul Samuelson y Joseph Stiglitz, Paul M. Romer o Richard Florida, se diferencia sustancialmente de otros bienes y objetos. Para ellos, las caracter&#x00ED;sticas diferenciales de las ideas respecto a cualquier otro bien (incluido el capital humano) se derivan de la intangibilidad y se resumen en la no rivalidad y en la imposibilidad de la exclusi&#x00F3;n. La primera caracter&#x00ED;stica conlleva que el consumo por parte de un individuo no impide el de otras personas; la ausencia de exclusividad implica que resulta dif&#x00ED;cil si no imposible apartar a un individuo cualquiera de disfrutar del bien en cuesti&#x00F3;n.</p>

			<p>Las ideas pueden ser usadas o compartidas por mucha gente al mismo tiempo y al utilizarlas no se producen costes marginales, por lo que resulta m&#x00E1;s eficiente distribuirlas libremente a cualquiera que restringir su uso mediante la imposici&#x00F3;n de cargas. Cuanto m&#x00E1;s y mejor es conocida una idea, mejor podr&#x00E1; ser evaluada, mejorada y transformada. Por tanto, la accesibilidad al conocimiento es una garant&#x00ED;a de su mejora y de la exploraci&#x00F3;n de las potencialidades de innovaci&#x00F3;n. Por otra parte, la propiedad intelectual m&#x00E1;s fundamental es la creatividad humana (Florida, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2006</xref>).</p>

			<p>El movimiento <italic>open</italic> sostiene que las nuevas tecnolog&#x00ED;as, al digitalizar objetos y fen&#x00F3;menos, por su instantaneidad y conectividad, explicitan de modo extraordinario ambas caracter&#x00ED;sticas. Sin embargo, las reglas de uso y distribuci&#x00F3;n, en definitiva, las normas sociopol&#x00ED;ticas sobre la propiedad intelectual obstruyen el desarrollo de las potencialidades puestas en juego por la revoluci&#x00F3;n digital. La econom&#x00ED;a actual de la divulgaci&#x00F3;n y de la comunicaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica, por ejemplo, dificulta el acceso y establece filtros selectivos con la consecuencia parad&#x00F3;jica de que mayor saber objetivo conlleva menor acceso relativo de los investigadores concretos. Esta paradoja es un resultado de la contradicci&#x00F3;n entre las potencialidades que generan las tecnolog&#x00ED;as para una distribuci&#x00F3;n instant&#x00E1;nea y el sistema de gesti&#x00F3;n de la comunicaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica y las reglas reguladoras de la distribuci&#x00F3;n. Viejas reglas y leyes, extendidas y readaptadas, constri&#x00F1;en el desarrollo de relaciones sociales nuevas.</p>

			<p>Dos gram&#x00E1;ticas operan en el movimiento al abordar estas cuestiones: la del dominio p&#x00FA;blico y la de la <italic>comunalidad</italic>. No son divergentes, pero es importante se&#x00F1;alar alg&#x00FA;n matiz sobre ellas. Los defensores del dominio p&#x00FA;blico -y muy especialmente Boyle- plantean la necesidad de restringir los derechos de propiedad privada y de ampliar la entrada de las creaciones de la mente (libros, m&#x00FA;sica, pel&#x00ED;culas, etc.) en el dominio p&#x00FA;blico para disfrute de todos; en cambio, entre los partidarios de los <italic>commons</italic>, se supone que los bienes simb&#x00F3;licos son algo as&#x00ED; como los recursos de la naturaleza (dados) y que la comunalidad es la forma originaria de su producci&#x00F3;n y uso (Altamira, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1890</xref>). De hecho, se habla de los <italic>comunales digitales</italic> por extensi&#x00F3;n metaf&#x00F3;rica y se plantea la existencia de un segundo cercamiento por analog&#x00ED;a con el que experimentaron bosques y campos al principio de la revoluci&#x00F3;n industrial. En <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">1990</xref> publicaba Elinor Ostrom su c&#x00E9;lebre <italic>Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action</italic> y en 2001 Lawrence Lessig inventaba las <italic>Creative Commons</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>.</p>

			<p>Solo si el conocimiento constituye un bien p&#x00FA;blico y una utilidad social y se reconoce el car&#x00E1;cter cooperativo de su producci&#x00F3;n, solo entonces los miembros de dicha sociedad gozar&#x00E1;n de los derechos plenos de una ciudadan&#x00ED;a que incorpora la condici&#x00F3;n de internauta.</p>
			
			</sec>
			</sec>
			
			<sec id="S4">

			<title>ORGANIZACI&#x00D3;N Y BASES SOCIALES DEL MOVIMIENTO</title>

			<p>En un art&#x00ED;culo sobre la historia del movimiento (<xref ref-type="bibr" rid="CIT42">The new politics of the internet. Everything is connected</xref>), el articulista de <italic>The Economist</italic> sostiene que “en la actualidad cada rinc&#x00F3;n del universo digital tiene su propio grupo de inter&#x00E9;s”. Esto es ciertamente lo que hemos mostrado, pero tambi&#x00E9;n que existe una cultura subyacente, m&#x00E1;s o menos expl&#x00ED;cita en todas las corrientes y que en ellas opera el principio de apertura, para referirse al conocimiento como bien com&#x00FA;n, a las formas de producirlo y distribuirlo, y por supuesto a las modalidades de organizaci&#x00F3;n c&#x00ED;vica y social.</p>

			<p>Este principio se extiende desde los grupos y redes que, en un extremo, pueden definirse esencialmente como comunidades de pr&#x00E1;ctica, dado que re&#x00FA;nen a quienes comparten afinidades electivas (“almas gemelas”) y encuentran una oportunidad para ejercer sus aficiones, hasta, en el otro extremo, las redes c&#x00ED;vicas y los <italic>hackers</italic> an&#x00F3;nimos que defienden causas y proyectos de transformaci&#x00F3;n social, cuyos beneficios se postulan para el conjunto de la sociedad (Ari&#x00F1;o Villarroya, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2009</xref>).</p>

			<p>A su vez, es posible diferenciar una corriente m&#x00E1;s o menos libertaria que postula la gratuidad total de todos los bienes simb&#x00F3;licos y que conecta con una creciente sensibilidad social reticente al pago, y una corriente m&#x00E1;s liberal, que distingue entre libertad y gratuidad. Esta &#x00FA;ltima no excluye la recompensa econ&#x00F3;mica al autor, sino que plantea la instauraci&#x00F3;n de l&#x00ED;mites o la reformulaci&#x00F3;n del derecho de propiedad intelectual y una revisi&#x00F3;n dr&#x00E1;stica del papel lucrativo desempe&#x00F1;ado por las entidades de gesti&#x00F3;n de derechos.</p>

			<p>Esta complejidad interna, funcional e ideol&#x00F3;gica, refleja las condiciones de emergencia de internet. Castells ha se&#x00F1;alado la existencia de cuatro capas culturales: la universitaria tecnomeritocr&#x00E1;tica (la ciencia por amor a la ciencia), la de los <italic>hackers</italic> (es decir, la de quienes tienen la pasi&#x00F3;n de crear), la de las formas culturales alternativas (comunidades virtuales) capaces de inventar nuevas formas sociales y la empresarial orientada a hacer negocio mediante la innovaci&#x00F3;n. Estas cuatro capas, aunque son distintas, se van reforzando y comparten la cultura de la libertad, para la cual internet debe ser una tecnolog&#x00ED;a abierta, sin apropiaci&#x00F3;n privada (Castells, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2008</xref>). A ellas, como hemos visto, habr&#x00ED;a que a&#x00F1;adir una quinta, la de los gobiernos, centrada por ahora m&#x00E1;s en la vigilancia y el control que en los principios de apertura y <italic>comunalidad</italic>, con los consiguientes conflictos.</p>

			<p>En el seno de este conglomerado de organizaciones y de v&#x00ED;nculos m&#x00E1;s o menos fuertes o d&#x00E9;biles, se puede distinguir un centro y muchas periferias; cada rama, corriente o proyecto tiene l&#x00ED;mites porosos por razones estrat&#x00E9;gicas: incorporar la novedad. De acuerdo con las teor&#x00ED;as cl&#x00E1;sicas de las organizaciones, a medida que crecen en volumen y en complejidad, tambi&#x00E9;n se deber&#x00ED;a incrementar la jerarqu&#x00ED;a y la burocracia. Sin embargo, esto ya no sucede con “las organizaciones sin organizaci&#x00F3;n” (Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2008</xref>) porque las nuevas aplicaciones permiten coordinar la acci&#x00F3;n de forma instant&#x00E1;nea, a distancia, sin necesidad de estructuras burocr&#x00E1;ticas, tanto de personas intensamente participativas como de otras que realizan aportaciones casuales e incluso par&#x00E1;sitas y oportunistas.</p>

			<p>En el interior del movimiento hallamos individuos carism&#x00E1;ticos, geniales y extraordinariamente creativos, con frecuencia extravagantes -v&#x00E9;ase la fiesta de Burning Man<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>-, que ejercen un liderazgo reconocido, como redes de trabajo y cooperaci&#x00F3;n, de afinidad en gustos o pr&#x00E1;cticas, que utilizan el c&#x00F3;digo abierto para comunicarse y operar; se da tanto la existencia de amplias bases de voluntariado, an&#x00F3;nimas, dispuestas a efectuar peque&#x00F1;as aportaciones y donaciones a un proyecto conjunto y grupos estables, con capacidad ejecutiva y centralizados; tambi&#x00E9;n hallamos fundaciones, universidades y organismos estatales. Las bibliotecas universitarias asociadas en redes de diverso tipo juegan un papel importante en el &#x00E1;mbito de la apertura de la comunicaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica. En este sentido, puede hablarse de un movimiento de estructura rizom&#x00E1;tica, que combina dimensi&#x00F3;n carism&#x00E1;tica e institucional; individual y organizacional; local y global. Y todo ello lo hace merced a las potencialidades de las nuevas tecnolog&#x00ED;as, que son a un tiempo su condici&#x00F3;n de operaci&#x00F3;n y su meta, su infraestructura t&#x00E9;cnica, su nicho ecol&#x00F3;gico y su contenido.</p>

			<p>Sin embargo, en estas redes s&#x00ED; que siguen operando las leyes cl&#x00E1;sicas de distribuci&#x00F3;n del poder (Pareto). Estas leyes -sostiene Shirky- tienden a funcionar en todos los sistemas sociales donde muchas personas expresan sus preferencias entre muchas opciones; cuando el n&#x00FA;mero de estas crece, la curva de distribuci&#x00F3;n se hace m&#x00E1;s extrema. Si aumenta el volumen del sistema tambi&#x00E9;n crece el <italic>gap</italic> entre el 1% y la media (Shirky, <xref ref-type="bibr" rid="CIT27">2008</xref>). Para explicar esta desigual participaci&#x00F3;n, Fuster ha acu&#x00F1;ado el concepto de <italic>ecosistema participativo</italic> en el sentido de subrayar la codependencia y la adaptaci&#x00F3;n mutua de diferentes formas y grados de contribuci&#x00F3;n, en orden a lograr un equilibrio entre ellas para alcanzar la sostenibilidad y la efectividad de la misi&#x00F3;n com&#x00FA;n.</p>

			<p>En un cierto sentido, no es posible ignorar que muchos de los l&#x00ED;deres del movimiento forman parte de organizaciones que les procuran libertad y autonom&#x00ED;a (departamentos e institutos universitarios) y otros se han dotado de estructuras organizativas que les permiten operar fuera del campo estrictamente mercantil, como es el caso de las fundaciones. Adem&#x00E1;s de que la mayor&#x00ED;a son varones, suelen compartir dos rasgos m&#x00E1;s: han nacido en la d&#x00E9;cada de los cincuenta (y se han visto influidos por el <italic>ethos</italic> contracultural de los campus norteamericanos de finales de los sesenta y primeros setenta); y todos ellos tienen formaci&#x00F3;n universitaria y en alg&#x00FA;n momento han desarrollado o desarrollan tareas de formaci&#x00F3;n e investigaci&#x00F3;n en centros universitarios.</p>

			<p>Por ello mismo, el movimiento adopta formas de desarrollo que han probado su indudable &#x00E9;xito en el mundo profesional y acad&#x00E9;mico: funciona mediante encuentros, foros, seminarios y congresos, donde los pares presentan los resultados de sus procesos de trabajo y debaten abiertamente sobre ellos; se crean asociaciones profesionales; se redactan declaraciones y manifiestos, a los que se adhieren quienes est&#x00E1;n acordes con su filosof&#x00ED;a siguiendo pautas t&#x00ED;picamente universitarias; se crean revistas y repositorios; etc. Pero tambi&#x00E9;n se utilizan las potencialidades de las nuevas tecnolog&#x00ED;as para la difusi&#x00F3;n cotidiana y para la comunicaci&#x00F3;n ordinaria: blogs, weblogs, wikis, foros, listas, aplicaciones, comunidades virtuales, etc. Al mismo tiempo, se act&#x00FA;a dentro de las instituciones u organizaciones de las que se forma parte -universidades y otras organizaciones p&#x00FA;blicas- ejerciendo influencia y presi&#x00F3;n para que estas adopten pol&#x00ED;ticas expl&#x00ED;citas de apoyo al movimiento. En cierto sentido, podr&#x00ED;a decirse que han llevado al extremo la l&#x00F3;gica de la democratizaci&#x00F3;n en la evaluaci&#x00F3;n acad&#x00E9;mica por pares, puesto que no son ahora los expertos solamente quienes tienen la &#x00FA;ltima palabra sino cada participante.</p>

			<p>Esta pr&#x00E1;ctica a ultranza de la apertura organizativa no deja de crear problemas, como muestra el caso de Wikipedia, generados por quienes utilizan las puertas abiertas para quebrar la cultura de la cooperaci&#x00F3;n y la presunci&#x00F3;n de bondad en toda acci&#x00F3;n humana. A ello hacen frente con nuevas estrategias organizativas y nuevas aplicaciones t&#x00E9;cnicas, pero tambi&#x00E9;n surgen organizaciones donde existen filtros de control (<italic>WikiLeaks</italic>) o el anonimato.</p>

			<p>Finalmente, algunos sectores est&#x00E1;n tratando de dar el salto a la esfera pol&#x00ED;tica creando partidos espec&#x00ED;ficos. Este es el caso de los partidos piratas en algunos pa&#x00ED;ses n&#x00F3;rdicos y Alemania o Austria entre otros.</p>

			<p>Nos hallamos, pues, ante un movimiento que no suele utilizar las formas t&#x00ED;picas de acci&#x00F3;n colectiva no convencional -manifestaciones, ocupaciones, protestas, etc.- sino que se sirve con eficacia de los resortes que proporciona la red y de las estrategias profesionales de sus miembros, recurriendo en ocasiones a pautas t&#x00ED;picas de grupos de presi&#x00F3;n. Esto no es extra&#x00F1;o en absoluto, y no solo por la pertenencia institucional de muchos de sus l&#x00ED;deres, sino porque como sostiene Suber, el movimiento no es revolucionario en sus demandas, aunque posiblemente lo sea en sus consecuencias.</p>
			
			</sec>
			<sec id="S5">

			<title>CONCLUSI&#x00D3;N</title>

			<p>El movimiento <italic>open</italic>, en el conjunto de sus ramificaciones y corrientes, aborda el impacto de las tecnolog&#x00ED;as que crean una cultura global digital sobre las formas de producci&#x00F3;n y difusi&#x00F3;n del conocimiento y sobre las formas de organizaci&#x00F3;n social.</p>

			<p>En el primer caso, se ocupa de c&#x00F3;mo se transforman los procesos de distribuci&#x00F3;n (copias sin coste marginal, cambios en los soportes, quiebra en la cadena de distribuci&#x00F3;n, nuevos modelos de negocio) y los procesos de producci&#x00F3;n: c&#x00F3;mo se genera el conocimiento (metodolog&#x00ED;as cooperativas, autor&#x00ED;a colectiva, l&#x00F3;gica del 20/80) y qu&#x00E9; se produce (nuevos objetos de conocimiento como el genoma, la f&#x00ED;sica subat&#x00F3;mica, los exoplanetas, el medio ambiente, etc.) y, en consecuencia, qu&#x00E9; es el conocimiento y cu&#x00E1;l es su naturaleza, qui&#x00E9;n es el autor de los bienes simb&#x00F3;licos y cu&#x00E1;les son sus derechos, y qui&#x00E9;n produce conocimiento (modificaci&#x00F3;n de la relaci&#x00F3;n entre producci&#x00F3;n y consumo).</p>

			<p>En el segundo, se plantean las cuestiones del acceso a la red, de la seguridad y la privacidad, pero sobre todo de la compatibilidad entre los principios de la democracia y de los derechos humanos y la creciente regulaci&#x00F3;n centralizada y jer&#x00E1;rquica de la internet. Por ello se plantean c&#x00F3;mo crear una esfera p&#x00FA;blica global, como incrementar el dominio p&#x00FA;blico, c&#x00F3;mo favorecer la autonom&#x00ED;a personal y la ciudadan&#x00ED;a.</p>

			<p>El movimiento <italic>open</italic>, desde los pioneros del <italic>open commons</italic> hasta las movilizaciones en numerosos pa&#x00ED;ses en 2013-2014 contra el creciente control de la red, desde las comunidades de <italic>fans</italic>, pasando por las de <italic>software</italic>, y llegando a las distintas formas de protesta digital, reclama la importancia de una internet p&#x00FA;blica y libre, donde haya autores, creadores y artistas que ponen sus conocimientos y creaciones al servicio de la comunidad de internautas; donde la din&#x00E1;mica cooperativa, las comunidades virtuales, la producci&#x00F3;n CBPP, etc. adquieran un papel determinante; donde el conocimiento generado con fondos p&#x00FA;blicos sea accesible y gratuito; en definitiva, una internet donde el bien com&#x00FA;n del conocimiento y de la innovaci&#x00F3;n derivada, desde la nueva esfera p&#x00FA;blica global, permita crear una sociedad mejor.</p>

			<p>Existe, pues, un movimiento global centrado en el principio de apertura, que se ramifica abordando las distintas problem&#x00E1;ticas que surgen en la red y sobre la red, pero el car&#x00E1;cter excepcional de esta, concebida como la &#x00FA;nica estructura descentralizada, distribuida, que no puede ser sometida al control de las grandes multinacionales para discriminar la circulaci&#x00F3;n de contenidos en funci&#x00F3;n de los precios (no de los costes), que es soberana frente a los estados, cuando vemos c&#x00F3;mo estos desarrollan distintas estrategias de vigilancia generalizada sin garant&#x00ED;as jur&#x00ED;dicas de ning&#x00FA;n tipo, ya no puede ser asumido como un hecho, sino como un “ideal que debe ser defendido” (Wu, <xref ref-type="bibr" rid="CIT31">2010</xref>, p. 187).</p>

			<p>No es objetivo de este art&#x00ED;culo evaluar el alcance del movimiento <italic>open</italic>. No obstante, no es posible concluir sin se&#x00F1;alar que internet hoy en d&#x00ED;a est&#x00E1; presente real o potencialmente en todo el mundo y es una infraestructura global de la cultura, pero todav&#x00ED;a no es coextensiva con la sociedad mundial; y tampoco se puede ignorar que una parte importante de la informaci&#x00F3;n y la comunicaci&#x00F3;n tiene objetivos socialmente perversos, manipulada por las profundas fuerzas y poderes que han dominado en la historia humana; o que la gran mayor&#x00ED;a de ella, en clave de transformaci&#x00F3;n social, es banal e irrelevante; que el <italic>malware</italic> y la desinformaci&#x00F3;n estrat&#x00E9;gica tambi&#x00E9;n ocupan sus nodos. Y, en fin, como sostienen Gasser, Faris y Heacock, que “en la mayor&#x00ED;a de cuestiones y lugares, la esfera p&#x00FA;blica <italic>networked</italic> permanece dormida” (Gasser, Faris y Heacock, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2013</xref>, p. 9).</p>

		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Este art&#x00ED;culo se enmarca en la investigaci&#x00F3;n del proyecto NOMS (Nuevos Objetos Mundo-Sociales), financiado por el Ministerio de Econom&#x00ED;a y Competitividad.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>T&#x00E9;rminos frecuentes son los de <italic>Software Free, Free Culture, Creative Commons, Science Commons, Information Commons, Public Knowledge, Libre Knowedge</italic> y <italic>Public Domain</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>La visi&#x00F3;n inspiradora de la declaraci&#x00F3;n para el conocimiento libre reza como sigue: “knowledge for all, freedom to learn, towards collective wisdom, enabling communities to empower themselves with knowledge” (<xref ref-type="bibr" rid="CIT35">Declaration on libre knowledge</xref>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Un mapa mundial de repositorios, revistas y recursos Open Access en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.openaccessmap.org/">http://www.openaccessmap.org/</ext-link>; <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://oanow.org/">http://oanow.org/</ext-link>; <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.openaccess.nl/">http://www.openaccess.nl/</ext-link>; <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://scoap3.org/">http://scoap3.org/</ext-link>; <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.hefce.ac.uk/news/newsarchive/2014/news86805.html">http://www.hefce.ac.uk/news/newsarchive/2014/news86805.html</ext-link>; <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://royalsociety.org/news/2014/royal-society-open-science/">https://royalsociety.org/news/2014/royal-society-open-science/</ext-link>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>Entre otras publicaciones sobre el tema v&#x00E9;ase Mattei (<xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2011</xref>), Dardot y Laval (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2014</xref>), la tesis de Mayo Fuster en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.onlinecreation.info/outline_design">http://www.onlinecreation.info/outline_design</ext-link> y numerosas p&#x00E1;ginas web: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://thinkcommons.org/">http://thinkcommons.org/</ext-link>; <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://onthecommons.org/">http://onthecommons.org/</ext-link>. En Espa&#x00F1;a el <italic>procom&#x00FA;n</italic> <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.medialab-prado.es/programas/laboratorio-del-procomun">https://www.medialab-prado.es/programas/laboratorio-del-procomun</ext-link>. Para un reportaje sobre los <italic>comunales</italic> en Europa, v&#x00E9;ase <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://communia-project.eu/final-report/">http://communia-project.eu/final-report/</ext-link>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>El <italic>Burning Man</italic> es un festival anual que se desarrolla durante siete d&#x00ED;as en Black Rock City, en Nevada, Estados Unidos. Black Rock City no es un municipio ni tiene gobierno, solo existe durante la semana de Burning Man en medio del desierto de Nevada, a 150 kil&#x00F3;metros al noreste de Reno. La edici&#x00F3;n de 2015 congreg&#x00F3; a m&#x00E1;s de 70.000 personas.</p>
				</fn>
					
			</fn-group>
		</sec>
				
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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			  <comment>Disponible en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://ses.telecom-paristech.fr/auray/2009AurayWebParticipatif.pdf">http://ses.telecom-paristech.fr/auray/2009AurayWebParticipatif.pdf</ext-link></comment>
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