<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD Journal Publishing DTD v3.0 20080202//EN" "http://dtd.nlm.nih.gov/publishing/3.0/journalpublishing3.dtd">
<article article-type="research-article" dtd-version="3.0" xml:lang="es" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink">


	<front>
		<journal-meta>
			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
			<journal-title-group>
				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
			</journal-title-group>
			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
			<publisher>
				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
			</publisher>
		</journal-meta>
		
		<article-meta>
			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.792n2002</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2019.792n2002</article-id>
			 
			<article-categories>
				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>EL FUTURO DE LA BIO&#x00C9;TICA / THE FUTURE OF BIOETHICS</subject>
				</subj-group>
			</article-categories>	 	 
				
			<title-group>
				<article-title>La dignidad humana como principio biojur&#x00ED;dico y como est&#x00E1;ndar moral de la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente<xref ref-type="fn" rid="NOTE1"/></article-title>
				<trans-title-group xml:lang="en">
					<trans-title>Human dignity as a biojuridical principle and as a moral standard of the doctor-patient relationship</trans-title>
				</trans-title-group>
				<alt-title alt-title-type="running-head">La dignidad humana como principio biojur&#x00ED;dico y como est&#x00E1;ndar moral de la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente</alt-title>
			</title-group>
			
						
			<contrib-group>
			
				<contrib contrib-type="author" corresp="yes"> 
					<name>
					 <surname>Andorno</surname>
					 <given-names>Roberto</given-names>
					</name>
					<xref ref-type="aff" rid="U1"/>
					<xref ref-type="corresp" rid="cor1"/>
				</contrib>
			
			</contrib-group>
			
			<aff id="U1">Universidad de Z&#x00FA;rich</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="roberto.andorno@uzh.ch">roberto.andorno@uzh.ch</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0003-2070-8703">https://orcid.org/0000-0003-2070-8703</ext-link>
				</corresp>
			</author-notes>
			
			
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2019</year>
			</pub-date>
						
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2019</year>
			</pub-date>
			
			<volume>195</volume>
			<issue>792</issue>
			
			<elocation-id>a501</elocation-id>

			 <history>
				<date date-type="received">
					<day>30</day>
					<month>09</month>
					<year>2015</year>
				</date>
				<date date-type="accepted">
					<day>28</day>
					<month>04</month>
					<year>2016</year>
				</date>
			 </history>
			 
			<permissions>
				<copyright-statement>&#x00A9; 2019 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2019</copyright-year>
				<license license-type="open-access" xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/">
					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
				</license>
			</permissions>
			

			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El art&#x00ED;culo destaca la importancia de distinguir entre dos roles diversos que la noci&#x00F3;n de dignidad humana juega en bio&#x00E9;tica: uno, como principio de orden jur&#x00ED;dico-pol&#x00ED;tico, y otro, como est&#x00E1;ndar moral del trato debido al paciente. Cuando la dignidad es entendida en el primer sentido, nos encontramos con un concepto muy general, que cumple un rol fundacional y de orientaci&#x00F3;n de las normas relacionadas con las pr&#x00E1;cticas biom&#x00E9;dicas. En cambio, cuando es utilizada en el segundo sentido, intenta captar la exigencia moral de tratar siempre al paciente como “persona”, es decir, con el mayor cuidado y respeto. Para clarificar el significado de la dignidad como principio, se apela a la distinci&#x00F3;n entre principios y normas elaborada en el campo de la filosof&#x00ED;a jur&#x00ED;dica. La dignidad como est&#x00E1;ndar moral de la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente se ilustra en base a una serie de estudios emp&#x00ED;ricos.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This paper suggests the need to distinguish between two different roles played by the concept of human dignity in bioethics: one, as an overarching policy principle, and the other, as a moral standard of patient care. While the former is a very general concept, which fulfils a foundational and a guiding role of the normative framework governing biomedical issues, the latter reflects a more defined and context-specific understanding of the patient as a “person”. The importance of dignity as a policy principle is described in this paper by appealing to the distinction between principles and rules as developed in legal philosophy. The value of dignity as a standard of patient care is illustrated by drawing on a number of empirical studies.</p>
			</trans-abstract>
			
			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Dignidad humana</kwd>
				<kwd>bio&#x00E9;tica</kwd>
				<kwd>principios</kwd>
				<kwd>relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente</kwd>
			</kwd-group>
				
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Human dignity</kwd>	
				<kwd>bioethics</kwd>
				<kwd>principles</kwd>
				<kwd>doctor-patient relationship</kwd>
			</kwd-group>
			
		
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>
			
			<p>La noci&#x00F3;n de dignidad humana es objeto de una seria controversia en el campo de la bio&#x00E9;tica, y en particular en relaci&#x00F3;n con los instrumentos internacionales sobre cuestiones biom&#x00E9;dicas. Por un lado, la idea seg&#x00FA;n la cual los seres humanos poseen una dignidad inherente es presentada por el derecho internacional como el fundamento &#x00FA;ltimo del sistema global de derechos humanos que surgi&#x00F3; como respuesta a los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Esta noci&#x00F3;n juega un rol a&#x00FA;n m&#x00E1;s visible en los instrumentos internacionales sobre bio&#x00E9;tica adoptados desde fines de los a&#x00F1;os 90 por organismos intergubernamentales tales como la UNESCO y el Consejo de Europa. Por otro lado, el recurso a la dignidad humana en el discurso bio&#x00E9;tico ha generado fuertes cr&#x00ED;ticas por parte de algunos fil&#x00F3;sofos, sobre todo en el mundo angloamericano, donde la ven como una noci&#x00F3;n puramente ret&#x00F3;rica y sin contenido. En este sentido, la bioeticista norteamericana Ruth Macklin, en un editorial del <italic>British Medical Journal</italic>, calific&#x00F3; a la dignidad humana de “concepto in&#x00FA;til“, ya que, en su opini&#x00F3;n, no significa m&#x00E1;s que el respeto debido a la autonom&#x00ED;a de las personas. Por tal raz&#x00F3;n, podr&#x00ED;a ser simplemente eliminado del vocabulario bio&#x00E9;tico “sin que ello acarree ninguna p&#x00E9;rdida de contenido“ (Macklin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">2003</xref>).</p>

			<p>La posici&#x00F3;n de Macklin gener&#x00F3; vehementes r&#x00E9;plicas, sobre todo por parte de profesionales de la salud dedicados a la atenci&#x00F3;n de pacientes terminales o en otras situaciones de extremada vulnerabilidad. La idea dominante en tales r&#x00E9;plicas es que, si abandon&#x00E1;semos el concepto de dignidad humana, eliminar&#x00ED;amos la raz&#x00F3;n &#x00FA;ltima por la que consideramos que cada paciente, cualesquiera que sean sus aptitudes f&#x00ED;sicas o mentales o sus expectativas de vida, merece ser tratado como un ser &#x00FA;nico e irreemplazable. Es decir, si desaparece la dignidad, tambi&#x00E9;n el respeto de la autonom&#x00ED;a pierde su justificaci&#x00F3;n.</p>

			<p>Sin duda, el respeto de la autodeterminaci&#x00F3;n de las personas constituye uno de los elementos clave en todo esfuerzo por asegurar el respeto de su dignidad intr&#x00ED;nseca. Sin embargo, la dignidad tiene un contenido mucho m&#x00E1;s amplio que el de la mera autonom&#x00ED;a. Como se afirma en una de las r&#x00E9;plicas a Macklin, la dignidad no puede ser simplemente reducida a la autonom&#x00ED;a, ya que “uno puede respetar la autonom&#x00ED;a de un paciente en el modo en el que la autora lo describe, y sin embargo no tratarlos con la dignidad que se merecen. He visto muchos formularios de consentimiento informado firmados por pacientes que fueron tratados con poca dignidad“ (Taylor, <xref ref-type="bibr" rid="CIT26">2003</xref>). Tambi&#x00E9;n se sostiene en tales r&#x00E9;plicas que la dignidad no puede ser sin&#x00F3;nimo de “autonom&#x00ED;a” por la sencilla raz&#x00F3;n de que tambi&#x00E9;n quienes poseen una autonom&#x00ED;a muy limitada o nula (por ejemplo, los que sufren enfermedades mentales o los reci&#x00E9;n nacidos) son tambi&#x00E9;n reconocidos como poseedores de una dignidad intr&#x00ED;nseca (Allison, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2003</xref>; Ford, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2003</xref>).</p>

			<p>Tambi&#x00E9;n cabe recordar que hay innumerables decisiones “aut&#x00F3;nomas” que, por ir en contra de la dignidad del propio individuo, no se consideran leg&#x00ED;timas ni por la &#x00E9;tica ni por el derecho. Por ejemplo, est&#x00E1; claro que, por m&#x00E1;s “aut&#x00F3;nomo” que sea el deseo de una persona de trabajar en condiciones pr&#x00F3;ximas a la esclavitud, tal deseo no es reconocido como v&#x00E1;lido por el sistema jur&#x00ED;dico. El derecho abunda en normas de este tipo, llamadas <italic>de orden p&#x00FA;blico</italic>, que no pueden ser dejadas de lado por la voluntad de los particulares, precisamente en cuanto tienden a prevenir pr&#x00E1;cticas contrarias a la dignidad humana. En el campo m&#x00E9;dico tambi&#x00E9;n existen numerosos ejemplos en tal sentido: ni el consentimiento a una experimentaci&#x00F3;n cient&#x00ED;fica que implica un riesgo desproporcionado para la propia vida ni la voluntad de vender un ri&#x00F1;&#x00F3;n se consideran normalmente como compatibles con la dignidad humana y, en consecuencia, no son reconocidos como v&#x00E1;lidos. En s&#x00ED;ntesis, puede decirse que es la dignidad humana la que fija el marco en el que las decisiones aut&#x00F3;nomas gozan de legitimidad.</p>

			<p>Comentando esta controversia, el jurista y bioeticista norteamericano Alexander Capron ha se&#x00F1;alado que se trata de un falso debate, ya que Macklin y sus cr&#x00ED;ticos se refieren a cosas diferentes: mientras Macklin critica sobre todo el uso gen&#x00E9;rico y abstracto del t&#x00E9;rmino <italic>dignidad</italic>, tal como se lo encuentra en los instrumentos internacionales sobre bio&#x00E9;tica, sus cr&#x00ED;ticos est&#x00E1;n preocupados por el modo en el que los pacientes deben ser tratados por los profesionales de la salud (Capron, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2003</xref>). En mi opini&#x00F3;n, si bien la explicaci&#x00F3;n de Capron es en parte acertada, simplifica excesivamente la discusi&#x00F3;n. Adem&#x00E1;s, ser&#x00ED;a err&#x00F3;neo deducir de su argumentaci&#x00F3;n que hay un uso "correcto" de la dignidad (como un est&#x00E1;ndar de la atenci&#x00F3;n debida al paciente) y uno "err&#x00F3;neo" (como principio general del derecho biom&#x00E9;dico). Este art&#x00ED;culo tiene precisamente por objeto subrayar que no hay conflicto entre estos dos enfoques de la dignidad humana, ya que se trata de dos facetas complementarias de la misma idea seg&#x00FA;n la cual todos los seres humanos poseen un valor inherente e incondicional.</p>
			
		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>2. LA DIGNIDAD HUMANA COMO PRINCIPIO BIOJUR&#x00CD;DICO</title>
			
		<sec id="S2.1">
			<title>2.1. La dignidad humana en el derecho internacional biom&#x00E9;dico</title>
			
			<p>La idea seg&#x00FA;n la cual los seres humanos poseen una dignidad intr&#x00ED;nseca y, <italic>como consecuencia</italic>, son titulares de ciertos derechos fundamentales es el pilar en el que se apoya todo el sistema internacional de derechos humanos que surgi&#x00F3; despu&#x00E9;s de 1945, as&#x00ED; como la inmensa mayor&#x00ED;a de los sistemas jur&#x00ED;dicos nacionales. En el pensamiento pol&#x00ED;tico moderno, la raz&#x00F3;n de ser del estado consiste precisamente en la tutela de la dignidad y derechos de las personas. Es en tal sentido como se habla de <italic>estado de derecho</italic>, es decir, de un estado que no act&#x00FA;a de modo arbitrario, sino que est&#x00E1; sujeto al respeto de normas constitucionales y legales, entre las cuales se destacan las referidas a los derechos y libertades de las personas.</p>

			<p>Dicho de otro modo, las normas jur&#x00ED;dicas no crean los derechos humanos de la nada; los derechos no son una invenci&#x00F3;n caprichosa del legislador, quien podr&#x00ED;a leg&#x00ED;timamente revocarlos en un cambio de humor. Por el contrario, tanto los estados como la comunidad internacional en su conjunto est&#x00E1;n moralmente obligados a reconocer que todas las personas poseen derechos fundamentales (es decir, que todas las personas est&#x00E1;n igualmente habilitadas a acceder a ciertos bienes b&#x00E1;sicos), porque tales prerrogativas se derivan de la dignidad inherente a la persona humana. Es decir, la dignidad no es un t&#x00E9;rmino gen&#x00E9;rico para referirse a la suma de derechos humanos, sino que es la <italic>fuente</italic> de tales derechos. Sin la dignidad, los derechos humanos se quedar&#x00ED;an sin sustento. Solo teniendo la noci&#x00F3;n de dignidad humana como trasfondo se entiende la afirmaci&#x00F3;n de la <italic>Declaraci&#x00F3;n Universal de Derechos Humanos</italic> (DUDH) seg&#x00FA;n la cual “todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jur&#x00ED;dica” (art. 6). En efecto, en &#x00FA;ltima instancia, el recurso a la dignidad expresa la idea seg&#x00FA;n la cual todos los seres humanos son personas, es decir, que todos tienen “el derecho a tener derechos” (Arendt, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">1995</xref>, p. 465).</p>

			<p>Si bien los derechos humanos no son “inventados” por las leyes, es obvio que la <italic>eficacia pr&#x00E1;ctica</italic> de tales derechos depende en buena medida de su reconocimiento legal, as&#x00ED; como del establecimiento de una serie de mecanismos institucionales y jurisdiccionales. Aun as&#x00ED;, conviene insistir en que la <italic>validez &#x00FA;ltima</italic> de los derechos humanos no est&#x00E1; condicionada por tal reconocimiento e institucionalizaci&#x00F3;n (Nickel, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">1987</xref>). El uso del verbo “reconocer“ en la DUDH, tanto en el ya citado art&#x00ED;culo 6, como en su pre&#x00E1;mbulo, que se refiere a la necesidad de “reconocer la dignidad intr&#x00ED;nseca y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, deja bien en claro que se trata de valores preexistentes a las normas legales. De alg&#x00FA;n modo, podr&#x00ED;a decirse que la dignidad humana sirve de “puente” entre la moral y el derecho. Como lo se&#x00F1;ala Habermas (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2010</xref>, p. 6 y p. 10), la dignidad es “el portal a trav&#x00E9;s del cual el sustrato igualitario y universalista de la moral se traslada al &#x00E1;mbito del derecho” y viene as&#x00ED; a cumplir una “funci&#x00F3;n catalizadora” en la construcci&#x00F3;n de los derechos humanos.</p>

			<p>En otras palabras, los sistemas jur&#x00ED;dicos no presentan la noci&#x00F3;n de dignidad humana como una hip&#x00F3;tesis metaf&#x00ED;sica o como una ficci&#x00F3;n legal arbitraria, sino como la base indispensable para el buen funcionamiento de la sociedad. Todos los seres humanos, en raz&#x00F3;n de su mera condici&#x00F3;n humana, son vistos como realmente merecedores de un respeto incondicional y del reconocimiento de derechos y libertades fundamentales, independientemente de su edad, sexo, capacidad f&#x00ED;sica o mental, origen &#x00E9;tnico, religi&#x00F3;n, ideas pol&#x00ED;ticas, condici&#x00F3;n socioecon&#x00F3;mica o cualquier otra condici&#x00F3;n particular o circunstancia.</p>

			<p>En este punto conviene asimismo se&#x00F1;alar que, contrariamente a lo que a veces se sostiene en los &#x00E1;mbitos bio&#x00E9;ticos, especialmente en el contexto angloamericano, la idea de la dignidad humana no se basa en un reclamo “especista”, es decir, en el mero hecho de que se trata de nuestra propia especie. La dignidad de cada ser humano no resulta del puro dato biol&#x00F3;gico de pertenecer a la especie <italic>Homo sapiens</italic>. Por el contrario, se basa en el hecho de que la especie humana se caracteriza, de modo general, por el ejercicio de la inteligencia, del libre albedr&#x00ED;o, de la capacidad de auto-comprensi&#x00F3;n, de la aptitud para expresar los m&#x00E1;s altos valores morales y est&#x00E9;ticos por medio de las artes, etc. Estas extraordinarias habilidades distinguen cualitativamente -y no solo cuantitativamente- a los seres humanos de todos los dem&#x00E1;s seres vivos conocidos, aun cuando tales capacidades no est&#x00E9;n actualmente presentes en todos los seres humanos, o no en todos en el mismo grado. Tales capacidades, que ponen de manifiesto un n&#x00FA;cleo duro de naturaleza espiritual, hacen de cada ser humano algo absolutamente &#x00FA;nico, valioso e insustituible. Por ello, puede decirse que, si adem&#x00E1;s de los seres humanos, existieran otros seres en el universo que estuvieran dotados de intelecto y libre albedr&#x00ED;o, tambi&#x00E9;n ser&#x00ED;an merecedores del reconocimiento de una dignidad intr&#x00ED;nseca (Sulmasy, <xref ref-type="bibr" rid="CIT25">2007</xref>).</p>

			<p>Otra objeci&#x00F3;n com&#x00FA;n al recurso a la dignidad humana es que las normas legales, tanto nacionales como internacionales, no definen este concepto. Tal silencio ser&#x00ED;a la prueba de que estamos ante una noci&#x00F3;n hueca. Este argumento, sin embargo, no resulta convincente. La mera falta de definici&#x00F3;n no prueba por s&#x00ED; sola que la noci&#x00F3;n de dignidad sea vac&#x00ED;a o puramente ret&#x00F3;rica. Cabe recordar que ninguno de los grandes valores en los que se sustenta la vida en sociedad (justicia, libertad, solidaridad, etc.) es claramente definido por las leyes, y de ello no se deduce que se trate de nociones puramente ret&#x00F3;ricas y sin contenido. Si la dignidad humana no es definida, no es porque sea vac&#x00ED;a o demasiado pobre, sino al contrario, porque es demasiado rica como para ser encapsulada en una definici&#x00F3;n precisa. En realidad, el significado b&#x00E1;sico de la idea de dignidad es muy sencillo y encarna una exigencia b&#x00E1;sica de justicia hacia todas y cada una de las personas. Esta exigencia presupone, en palabras de Rawls (<xref ref-type="bibr" rid="CIT24">1973</xref>), que “cada persona posee una inviolabilidad basada en un principio de justicia, sobre el cual ni siquiera tiene prioridad el bienestar de la sociedad como un todo“ (p. 3).</p>

			<p>Incluso en ausencia de una definici&#x00F3;n precisa, el derecho internacional brinda algunas pistas que ayudan a comprender el concepto de dignidad cuando afirma: primero, que la dignidad es “inherente ... a todos los miembros de la familia humana“ (DUDH, pre&#x00E1;mbulo); segundo, que todos los seres humanos son “libres e iguales en dignidad y derechos“ (DUDH, art&#x00ED;culo 1); tercero, que “estos derechos derivan de la dignidad inherente a la persona humana“ (<italic>Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol&#x00ED;ticos</italic> y <italic>Pacto Internacional de Derechos Econ</italic>&#x00F3;micos, Sociales y Culturales de 1966, pre&#x00E1;mbulos). Esta &#x00FA;ltima afirmaci&#x00F3;n es especialmente valiosa: si los derechos b&#x00E1;sicos de las personas se basan en el valor inherente de cada ser humano, y no en una decisi&#x00F3;n meramente contingente de legisladores o de la comunidad internacional, entonces tales derechos no pueden ser simplemente “revocados” por el estado.</p>

			<p>Para el tema que nos ocupa, es importante se&#x00F1;alar que, si bien el sistema internacional de derechos humanos se basa en la idea de dignidad humana, los instrumentos internacionales sobre bio&#x00E9;tica hacen un uso a&#x00FA;n m&#x00E1;s expl&#x00ED;cito y recurrente de esta noci&#x00F3;n. La dignidad humana es como el <italic>leitmotiv</italic> del bioderecho o, en otras palabras, su “principio eminente” (Andorno, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>, p. 35). En el mismo sentido, Lenoir y Mathieu (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2004</xref>) califican la dignidad de “principio matriz“ (<italic>principe matriciel</italic>) de las normas internacionales sobre bio&#x00E9;tica (p. 16).</p>

			<p>Beyleveld y Brownsword (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2002</xref>, p. 11) han sostenido que las normas internacionales sobre bio&#x00E9;tica emplean dos nociones opuestas de dignidad: la “dignidad como facultad” (<italic>dignity as empowerment</italic>), que es la incluida en los cl&#x00E1;sicos instrumentos internacionales de derechos humanos, y la “dignidad como restricci&#x00F3;n” (<italic>dignity as constraint</italic>), que ser&#x00ED;a una creaci&#x00F3;n reciente de los instrumentos relativos a la bio&#x00E9;tica. Seg&#x00FA;n esta interpretaci&#x00F3;n, la primera noci&#x00F3;n de dignidad se identificar&#x00ED;a con la capacidad para actuar de modo aut&#x00F3;nomo y con el derecho del individuo a aquellas condiciones que favorecen el pleno desarrollo de su personalidad. En cambio, la segunda noci&#x00F3;n de dignidad reflejar&#x00ED;a una visi&#x00F3;n paternalista, en cuanto operar&#x00ED;a m&#x00E1;s all&#x00E1; de las opciones individuales y se relacionar&#x00ED;a con la idea de que existen l&#x00ED;mites a la libertad individual que son fijados por razones de inter&#x00E9;s general. En mi opini&#x00F3;n, esta distinci&#x00F3;n es criticable, ya que no estamos en verdad ante dos nociones en conflicto, sino ante dos facetas de una misma realidad. Precisamente porque los seres humanos poseen un valor inherente y, por ello, son titulares de derechos, merecen ser protegidos contra aquellos actos que sean contrarios a tal valor inherente. Es decir, no hay ninguna dial&#x00E9;ctica entra la dignidad como fuente de las prerrogativas individuales y la dignidad como exigencia de protecci&#x00F3;n contra pr&#x00E1;cticas inhumanas o degradantes.</p>

			<p>Hay que reconocer, sin embargo, que la noci&#x00F3;n de dignidad, por ser muy general y abstracta, no solo no es f&#x00E1;cilmente definible, sino que tampoco suele proporcionar por s&#x00ED; sola una respuesta a la mayor&#x00ED;a de los dilemas bio&#x00E9;ticos. Pero, como se ha dicho antes, lo mismo sucede con todos los valores estructurantes de la vida social. Por ello, con el fin de tornar operativa la exigencia de respeto de la dignidad humana, los instrumentos internacionales combinan la invocaci&#x00F3;n de la dignidad humana con el recurso a una amplia gama de derechos concretos que son relevantes para los problemas de salud (Andorno, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>).</p>

			<p>Este recurso combinado a la dignidad humana y a los derechos humanos es visible, por ejemplo, en las tres declaraciones sobre bio&#x00E9;tica adoptadas en el marco de la UNESCO: la <italic>Declaraci&#x00F3;n Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos</italic> (1997), la <italic>Declaraci&#x00F3;n Internacional sobre los Datos Gen&#x00E9;ticos Humanos</italic> (2003), y la <italic>Declaraci&#x00F3;n Universal sobre Bio&#x00E9;tica y Derechos Humanos</italic> (2005). Este &#x00FA;ltimo instrumento tiene el m&#x00E9;rito de mostrar que el principio de dignidad humana juega simult&#x00E1;neamente varios roles, que no se excluyen entre s&#x00ED;: <italic>a</italic>) encarna el objetivo principal de la declaraci&#x00F3;n (art 2.c); <italic>b</italic>) es el principio primero y fundamental de la bio&#x00E9;tica (art. 3); <italic>c</italic>) es el principal argumento contra toda forma de discriminaci&#x00F3;n, incluyendo por ejemplo, la discriminaci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica (art. 11); <italic>d</italic>) es el marco en el que la diversidad cultural debe ser respetada (art 12); <italic>e</italic>) es la clave de interpretaci&#x00F3;n de todas las disposiciones de la declaraci&#x00F3;n (art. 28).</p>

			<p>Al igual que los instrumentos de la UNESCO, tambi&#x00E9;n el <italic>Convenio Europeo sobre Derechos Humanos y Biomedicina</italic> de 1997 (<italic>Convenio de Oviedo</italic>) asigna un rol central a la dignidad humana. De acuerdo con su art&#x00ED;culo 1.°, el objetivo general del instrumento es “proteger al ser humano en su dignidad e identidad y garantizar a toda persona, sin discriminaci&#x00F3;n alguna, el respeto a su integridad y a sus dem&#x00E1;s derechos y libertades fundamentales con respecto a las aplicaciones de la biolog&#x00ED;a y la medicina“. Por lo tanto, el objetivo del convenio parece estructurase en dos niveles diversos: primero, y ante todo, la protecci&#x00F3;n de la dignidad e identidad de los seres humanos; segundo, la salvaguarda de la integridad y de otros derechos fundamentales de las personas. En otras palabras, se hace una distinci&#x00F3;n entre dignidad y derechos.</p>

			<p>Tambi&#x00E9;n vale la pena llamar la atenci&#x00F3;n acerca del art&#x00ED;culo 2 del convenio, ya que ofrece un corolario directo de la idea de la dignidad humana -el principio de primac&#x00ED;a del ser humano- cuando afirma que “el inter&#x00E9;s y el bienestar del ser humano deber&#x00E1;n prevalecer sobre el inter&#x00E9;s exclusivo de la sociedad o de la ciencia”. Este principio se origina en la primera versi&#x00F3;n de la famosa <italic>Declaraci&#x00F3;n de Helsinki</italic> de 1964 (principio I.5) y es como un eco de los juicios de N&#x00FC;remberg de 1947 que condenaron a los m&#x00E9;dicos nazis por realizar experimentos con los prisioneros de los campos de concentraci&#x00F3;n. Lejos de ser una “expresi&#x00F3;n vac&#x00ED;a“, como algunos autores han sostenido (Helgesson y Eriksson, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2008</xref>), el principio de primac&#x00ED;a del ser humano expresa una idea que es fundamental para la bio&#x00E9;tica (Parker, <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">2010</xref>).</p>

			<p>Cabe mencionar que, dada la dificultad para definir la dignidad humana en forma positiva, existe una tendencia a caracterizar a esta noci&#x00F3;n en t&#x00E9;rminos negativos. As&#x00ED;, por ejemplo, Dworkin (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">1994</xref>) afirma que la dignidad encarna la idea seg&#x00FA;n la cual las personas “no deben ser nunca tratadas de un modo tal que implique desconocer la importancia &#x00FA;nica de sus vidas” (p. 236). En el mismo sentido, dice Mary Midgley (<xref ref-type="bibr" rid="CIT20">1999</xref>) que “hay cosas que no se pueden hacer a ninguna persona, en ning&#x00FA;n lugar” (p. 160). Por la misma raz&#x00F3;n, no es casual que, mientras la mayor&#x00ED;a de los derechos humanos se formulan en t&#x00E9;rminos positivos (“toda persona tiene derecho a...”), aquellos que tienen por objeto proteger a las personas de las violaciones m&#x00E1;s graves de su dignidad se formulan en t&#x00E9;rminos negativos, es decir, como <italic>prohibiciones</italic>: “nadie estar&#x00E1; sometido a esclavitud ni a servidumbre“; “nadie ser&#x00E1; sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes” (art&#x00ED;culos 4 y 5 de la DUDH, respectivamente). Precisamente por la circunstancia de que estos derechos se desprenden m&#x00E1;s directamente de la dignidad humana que otros, son considerados como absolutos, en el sentido de que no est&#x00E1;n sujetos a ninguna excepci&#x00F3;n.</p>

			<p>Lo anterior se explica porque es m&#x00E1;s f&#x00E1;cil entender el significado de la dignidad considerando lo que es contrario a ella que lo que est&#x00E1; en conformidad con ella. Es m&#x00E1;s f&#x00E1;cil aprehender el mal que el bien. Es cuando nos enfrentamos con las peores cosas que se pueden hacer a un ser humano cuando entendemos mejor, por contraste, lo que significa la dignidad humana. Incluso el imperativo categ&#x00F3;rico kantiano, seg&#x00FA;n el cual nadie debe ser tratado como un simple medio sino siempre como un fin en s&#x00ED;, es un ejemplo de esta “v&#x00ED;a negativa”.</p>

			<p>En esta l&#x00ED;nea de pensamiento, se puede afirmar que la primera y principal funci&#x00F3;n del principio de dignidad humana es fijar el umbral m&#x00ED;nimo del respeto debido a todo ser humano, y de este modo, indicar qu&#x00E9; pr&#x00E1;cticas son absolutamente inaceptables en una sociedad civilizada. Solo despu&#x00E9;s de haber afirmado con claridad ese nivel m&#x00ED;nimo, la idea de dignidad humana aspira a promover todas aquellas medidas que contribuyan positivamente a mejorar la calidad de vida de las personas (por ejemplo, mejores escuelas, mejores hospitales, sistemas de transporte m&#x00E1;s eficientes, etc.). Mientras la dignidad como nivel m&#x00ED;nimo no puede ser sopesada con otros principios y es por tanto absoluta, la dignidad como requisito positivo tiene un valor m&#x00E1;s relativo, en el sentido de que puede ser sopesada con otros intereses sociales (por ejemplo, con los recursos financieros disponibles en una sociedad determinada).</p>

			<p>Otra observaci&#x00F3;n que conviene hacer es que el principio de dignidad humana se utiliza en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os no solo para promover el respeto del valor intr&#x00ED;nseco de cada individuo, sino tambi&#x00E9;n del valor de la <italic>humanidad en su conjunto</italic>, incluyendo a las generaciones futuras (Andorno, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>). El recurso a esta noci&#x00F3;n derivada (o secundaria) de dignidad tiene lugar en los debates acerca de tecnolog&#x00ED;as que pueden poner en peligro la identidad y la integridad de la especie humana, tales como las intervenciones en la l&#x00ED;nea germinal y la clonaci&#x00F3;n reproductiva. Es cierto que el uso de la noci&#x00F3;n de dignidad humana con este significado amplio es m&#x00E1;s problem&#x00E1;tico, ya que se trata de una noci&#x00F3;n mucho m&#x00E1;s abstracta e inasible que la tradicional, y por ello se puede abusar de ella, especialmente cuando se la emplea como un <italic>discussion-stopper</italic> y sin brindar ninguna explicaci&#x00F3;n adicional. Sin embargo, tambi&#x00E9;n hay que reconocer que no disponemos de otra expresi&#x00F3;n para referirnos al valor de la humanidad como tal. Cabe se&#x00F1;alar que el recurso a los derechos humanos es insuficiente para hacer frente a los nuevos retos biotecnol&#x00F3;gicos porque los derechos humanos solo pertenecen a los individuos actualmente existentes y no a la humanidad en su conjunto.</p>
			
		</sec>
		
		<sec id="S2.2">
			<title>2.2. La distinci&#x00F3;n entre principios y reglas</title>
			
			<p>¿Es el recurso a la dignidad humana en bio&#x00E9;tica una estrategia puramente ret&#x00F3;rica? En otras palabras, ¿qu&#x00E9; a&#x00F1;ade esta noci&#x00F3;n abstracta a las normas, mucho m&#x00E1;s concretas, de derechos humanos?, ¿qu&#x00E9; se quiere decir cuando se sostiene que la dignidad es un <italic>principio</italic>? Estas son preguntas cruciales, que nos obligan a acudir a la filosof&#x00ED;a jur&#x00ED;dica para precisar la noci&#x00F3;n de <italic>principio</italic>.</p>

			<p>Existe una largu&#x00ED;sima tradici&#x00F3;n jur&#x00ED;dica, comenzando con el derecho romano, de acudir a principios que gu&#x00ED;an la tarea interpretativa de las leyes y la toma de decisiones en casos concretos. Sin embargo, es con la filosof&#x00ED;a jur&#x00ED;dica contempor&#x00E1;nea cuando se ha desarrollado con precisi&#x00F3;n el concepto de <italic>principios</italic>, distingui&#x00E9;ndolo del de <italic>reglas</italic>. Ronald Dworkin (<xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1977</xref>) fue el primer fil&#x00F3;sofo del derecho que propuso esta distinci&#x00F3;n (pp. 22-28). Seg&#x00FA;n este autor, ambas categor&#x00ED;as de normas son de car&#x00E1;cter jur&#x00ED;dico, pero se diferencian en el modo de operar. Las <italic>reglas</italic> son aplicables seg&#x00FA;n una l&#x00F3;gica de “todo o nada”. Solo se pueden cumplir o no cumplir, sin que exista ninguna posibilidad intermedia. Si los hechos estipulados en la regla se presentan, entonces ella debe ser aplicada, siempre y cuando sea v&#x00E1;lida. En el caso de que no sea v&#x00E1;lida, no contribuir&#x00E1; en nada a la soluci&#x00F3;n del caso. Por ejemplo, si una regla proh&#x00ED;be conducir a m&#x00E1;s de 50 kil&#x00F3;metros por hora en la zona urbana, hay solo dos alternativas: o es aplicable al caso o no lo es. Es decir, o se ha excedido la velocidad autorizada o no; no hay gradualidad posible. Pero puede haber excepciones, autorizadas por la ley, que hagan que la regla no resulte aplicable a un caso particular. En el ejemplo citado, se presentar&#x00ED;a una excepci&#x00F3;n si el coche que excede la velocidad permitida es de la polic&#x00ED;a y est&#x00E1; persiguiendo a delincuentes o es una ambulancia que lleva al hospital a un paciente en estado muy grave.</p>

			<p>En cambio, los <italic>principios</italic> funcionan de un modo totalmente diverso. Los <italic>principios</italic> tienen una dimensi&#x00F3;n <italic>de peso</italic> o <italic>importancia</italic>, no de validez. Cuando dos principios entran en conflicto, debe valorarse cu&#x00E1;l de ellos tiene m&#x00E1;s peso en el caso concreto. Pero el dar prioridad a uno de ellos no significa que el otro deje de ser v&#x00E1;lido. El tema crucial aqu&#x00ED; es que los principios no determinan por s&#x00ED; solos el contenido de una decisi&#x00F3;n particular, sino que simplemente establecen que algo debe ser realizado <italic>en la mayor medida posible</italic>, teniendo en cuenta las posibilidades f&#x00E1;cticas y jur&#x00ED;dicas del caso. En este sentido, Alexy ha caracterizado los principios como “mandatos de optimizaci&#x00F3;n“ (<italic>Optimierungsgebote</italic>) (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1994</xref>, pp. 71-77). En otras palabras, los principios encarnan valores cuya realizaci&#x00F3;n debe perseguirse, pero que pueden ser implementados en diferente grado seg&#x00FA;n las circunstancias del caso.</p>

			<p>Es interesante se&#x00F1;alar que buena parte, si no la mayor&#x00ED;a, de las normas legales contienen <italic>principios</italic>, no <italic>reglas</italic>. Es decir, sus disposiciones no se aplican seg&#x00FA;n una l&#x00F3;gica de “todo o nada”, sino que pueden implementarse en diferentes grados. Los <italic>principios</italic> solo se convertir&#x00E1;n en <italic>reglas</italic> una vez que hayan sido sopesados con otros principios relevantes en la materia. Cabe destacar que incluso los derechos humanos son <italic>principios</italic>, no <italic>reglas</italic>, dado que cada uno de ellos no brinda por s&#x00ED; solo una soluci&#x00F3;n clara a los casos concretos que se presentan, sino que tiene que ser sopesado con los dem&#x00E1;s derechos humanos o con otros intereses sociales con los que pueda entrar en conflicto.</p>

			<p>Alexy (<xref ref-type="bibr" rid="CIT01">1994</xref>) deja bien en claro que incluso el respeto de la dignidad humana es un <italic>principio</italic> que se convierte en una <italic>regla</italic> una vez que ha sido sopesado con otros principios, teniendo en cuenta las circunstancias particulares del caso (pp. 94-99). Es decir, como ocurre con todos los dem&#x00E1;s principios, tampoco la dignidad humana es generalmente capaz, por s&#x00ED; sola, de dar una soluci&#x00F3;n clara y definitiva a un dilema concreto. Pero esto no significa que sea una noci&#x00F3;n in&#x00FA;til o puramente ret&#x00F3;rica. No debemos esperar de la idea de idea de dignidad m&#x00E1;s de lo que ella puede ofrecer. De todos modos, como se&#x00F1;ala Alexy, aun teniendo que ser sopesada con otros principios, la dignidad tendr&#x00E1; normalmente prioridad sobre los dem&#x00E1;s principios. En tal sentido, puede decirse que la dignidad opera como una suerte de s&#x00FA;per-principio, que no solo proporciona el fundamento de todas las instituciones jur&#x00ED;dicas y sociales, sino que tambi&#x00E9;n se&#x00F1;ala el objetivo general hacia el cual debe tender la sociedad.</p>

			<p>Sin embargo, como ya se ha se&#x00F1;alado antes, la ponderaci&#x00F3;n entre la dignidad humana y los dem&#x00E1;s principios solo puede tener lugar cuando la dignidad despliega un papel positivo, en el sentido de se&#x00F1;alar el camino hacia una serie de mejoras en la calidad de vida de las personas. En cambio, cuando juega su rol de requisito negativo, como umbral m&#x00ED;nimo que proh&#x00ED;be de modo absoluto ciertas pr&#x00E1;cticas (torturas, tratos o castigos inhumanos y degradantes, etc.), ninguna ponderaci&#x00F3;n con otros principios resulta aceptable.</p>
				
		</sec>
			
		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>3. LA DIGNIDAD COMO EST&#x00C1;NDAR MORAL DE LA ATENCI&#x00D3;N DEBIDA AL PACIENTE</title>
			
		<sec id="S3.1">
			<title>3.1. Dignidad y vulnerabilidad</title>
			
			<p>Mientras que la dignidad como principio jur&#x00ED;dico-pol&#x00ED;tico tiene car&#x00E1;cter abstracto y general, la dignidad como est&#x00E1;ndar moral de la atenci&#x00F3;n debida al paciente encarna una visi&#x00F3;n concreta y espec&#x00ED;fica del paciente como <italic>persona</italic>. Ambos enfoques, lejos de estar en conflicto, son complementarios. No se trata m&#x00E1;s que de dos caras de la misma moneda. La dignidad como principio jur&#x00ED;dico-pol&#x00ED;tico es el componente <italic>objetivo</italic> de la dignidad: se refiere al valor inherente que la sociedad reconoce en cada ser humano. En cambio, la dignidad como est&#x00E1;ndar moral del trato debido a los pacientes se vincula m&#x00E1;s con el componente <italic>subjetivo</italic> de la dignidad. Aqu&#x00ED; tiene un peso particular el valor inherente que cada uno de nosotros reconoce <italic>en s&#x00ED;</italic> mismo. Esta faceta de la dignidad se vincula m&#x00E1;s directamente con la conciencia que cada uno tiene de ser un <italic>sujeto</italic> y no un mero <italic>objeto</italic>. Es esta percepci&#x00F3;n de s&#x00ED; mismo como <italic>persona</italic> y no como <italic>cosa</italic> la que lleva a cada paciente a esperar razonablemente ciertas actitudes y comportamientos por parte de los profesionales de la salud. Por ello, esta perspectiva de la dignidad es mucho m&#x00E1;s articulada, detallada y concreta que la idea de dignidad como principio jur&#x00ED;dico-pol&#x00ED;tico.</p>

			<p>¿Por qu&#x00E9; es crucial prestar atenci&#x00F3;n a la dignidad de cada paciente?, ¿por qu&#x00E9; es la percepci&#x00F3;n que tienen los pacientes acerca de c&#x00F3;mo son vistos por los profesionales de la salud crucial para una buena pr&#x00E1;ctica m&#x00E9;dica? La raz&#x00F3;n es que los pacientes, en particular los que est&#x00E1;n hospitalizados y con dolencias graves, se encuentran en una situaci&#x00F3;n de especial vulnerabilidad que los expone m&#x00E1;s fuertemente a ver su autoestima afectada. No hay que olvidar que tales pacientes dependen enormemente de la ayuda de los dem&#x00E1;s, no solo en el plano terap&#x00E9;utico sino tambi&#x00E9;n para satisfacer sus necesidades m&#x00E1;s b&#x00E1;sicas. Esto los hace m&#x00E1;s sensibles a cualquier conducta o actitud de los profesionales de la salud que pudiera ser percibida como un desprecio. La etimolog&#x00ED;a misma de la palabra <italic>paciente</italic> evidencia tal vulnerabilidad. Este t&#x00E9;rmino proviene del lat&#x00ED;n <italic>patior</italic>, que significa ‘sufrir’ o ‘soportar’, y nos remite a la vulnerabilidad com&#x00FA;n a todos los pacientes (Chochinov, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2002</xref>).</p>

			<p>Esta estrecha relaci&#x00F3;n entre dignidad y vulnerabilidad es de alg&#x00FA;n modo parad&#x00F3;jica. El concepto de dignidad humana ha sido tradicionalmente asociado a las m&#x00E1;s elevadas capacidades racionales y de decisi&#x00F3;n aut&#x00F3;noma de los seres humanos. Pero el hecho es que, en el &#x00E1;mbito m&#x00E9;dico, la dignidad resulta, por contraste, m&#x00E1;s visible en la vulnerabilidad que en la autosuficiencia. Probablemente esto se explica porque en las personas m&#x00E1;s vulnerables (como los reci&#x00E9;n nacidos, los ancianos, los enfermos terminales, etc.) la dignidad humana no se oculta detr&#x00E1;s del ropaje de las capacidades intelectuales o f&#x00ED;sicas, o de la buena salud o belleza del individuo en cuesti&#x00F3;n. La dignidad del enfermo m&#x00E1;s vulnerable se presenta en forma pura. Por ello cabe decir que, si un profesional de la salud no es capaz de reconocer en cada uno de sus pacientes m&#x00E1;s vulnerables una dignidad inherente, no ser&#x00E1; nunca capaz de entender lo que realmente significa la dignidad.</p>

			<p>El hecho es que m&#x00E9;dicos y enfermeras est&#x00E1;n constantemente enfrentados con el ser humano en su simple existencia y fragilidad. M&#x00E1;s a&#x00FA;n, la propia naturaleza de su profesi&#x00F3;n les exige descubrir y redescubrir permanentemente el valor &#x00FA;nico de cada paciente. Intuitivamente advierten que, si no quieren perder de vista el sentido m&#x00E1;s profundo de su profesi&#x00F3;n, deben siempre tener en cuenta que un paciente, m&#x00E1;s all&#x00E1; de la gravedad de su diagn&#x00F3;stico, no es un <italic>caso</italic>, una <italic>enfermedad</italic>, o un n&#x00FA;mero de habitaci&#x00F3;n, sino que es una <italic>persona</italic>, y que como tal, merece el trato m&#x00E1;s respetuoso y atento posible.</p>

			<p>La relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente es sin duda una ocasi&#x00F3;n paradigm&#x00E1;tica para una atenci&#x00F3;n cuidadosa y activa de la dignidad del paciente. Ciertamente, esta responsabilidad no recae solo en los hombros de m&#x00E9;dicos y enfermeras, sino tambi&#x00E9;n en los propios familiares y amigos de los pacientes. Edmund Pellegrino ha ilustrado brillantemente la especial sensibilidad de los pacientes a la forma en que son tratados: </p>

						<disp-quote><p>“Las miradas consternadas de las visitas al entrar en la habitaci&#x00F3;n, los rostros que denotan una mal disimulada l&#x00E1;stima hacia el paciente, el temor a mirarlo a los ojos, las visitas que se hacen cada vez m&#x00E1;s breves, los esfuerzos por decir algo con sentido, […] el evitar todo contacto corporal con el paciente, son todas reacciones que crean en &#x00E9;ste la convicci&#x00F3;n de que ya ha dejado de merecer respeto y de que ya no es querido como miembro de la sociedad“ (Pellegrino, <xref ref-type="bibr" rid="CIT23">2008</xref>, p. 527).</p></disp-quote>

			<p>Si la promoci&#x00F3;n de la dignidad de los pacientes ha sido siempre crucial para la profesi&#x00F3;n m&#x00E9;dica, se ha vuelto especialmente urgente en el contexto sanitario actual. Con hospitales que tienden a ser m&#x00E1;s burocr&#x00E1;ticos, despersonalizados y guiados por criterios predominantemente comerciales, existe el riesgo de olvidar que el trato humano y el respeto por cada paciente siguen siendo -y siempre seguir&#x00E1;n siendo- valores fundamentales de la pr&#x00E1;ctica m&#x00E9;dica. Esta es la raz&#x00F3;n por la que hoy m&#x00E1;s que nunca resulta necesario insistir en la idea de que cada paciente es valioso y debe ser tratado con el mayor respeto y atenci&#x00F3;n.</p>
			
		</sec>
		
		<sec id="S3.2">
			<title>3.2. Los elementos de la dignidad del paciente</title>
			
			<p>En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas se han llevado a cabo estudios emp&#x00ED;ricos orientados a entender mejor lo que significa la dignidad desde la perspectiva del paciente, ya sea en t&#x00E9;rminos negativos o positivos. En este sentido, Jonathan Mann (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1998</xref>) ha identificado cuatro modos en los que la dignidad del paciente puede verse afectada:</p>


				<list list-type="alpha-lower">
					<list-item>
						<p><italic>No ser visto</italic>. A veces, los pacientes pueden sentirse ignorados o insuficientemente reconocidos por los profesionales de la salud. Esta situaci&#x00F3;n se presenta, por ejemplo, cuando un m&#x00E9;dico no parece ser consciente de la presencia del paciente y evita mirarle a los ojos o darle la mano. En tales casos, los pacientes pueden sentir que su dignidad est&#x00E1; amenazada.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p><italic>Ser visto, pero solo como miembro de un grupo</italic>. Tambi&#x00E9;n puede ocurrir que los pacientes sean principalmente percibidos como miembros de una categor&#x00ED;a (por ejemplo, “ancianos”, “enfermos terminales”, “mujeres”, “minusv&#x00E1;lidos“, etc.) y no como individuos. Esta inclusi&#x00F3;n en un grupo puede sin duda tener relevancia para un diagn&#x00F3;stico y un tratamiento m&#x00E1;s eficaces pero, si no se maneja adecuadamente, puede afectar la dignidad del paciente, al crear en este la impresi&#x00F3;n de que se olvida su condici&#x00F3;n de individuo con un valor intr&#x00ED;nseco.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p><italic>Violaciones del espacio corporal</italic>. La atenci&#x00F3;n sanitaria exige a veces que los pacientes se desnuden y expongan sus cuerpos a los profesionales de la salud para un examen o tratamiento. En este sentido debe destacarse que, a menos que resulte imposible (por ejemplo, por encontrarse el paciente en estado de inconsciencia), los ex&#x00E1;menes f&#x00ED;sicos siempre deben hacerse con el permiso del paciente y explic&#x00E1;ndole claramente qu&#x00E9; se est&#x00E1; haciendo con &#x00E9;l. Por la misma raz&#x00F3;n, los m&#x00E9;dicos docentes siempre deben contar con el consentimiento del paciente antes de invitar a estudiantes a observar los ex&#x00E1;menes cl&#x00ED;nicos.</p>
					</list-item>
					<list-item>
						<p><italic>Humillaciones</italic>. Este factor atentatorio de la dignidad, que est&#x00E1; presente en las tres categor&#x00ED;as precedentes, puede darse tambi&#x00E9;n, por ejemplo, cuando los pacientes se sienten degradados por la forma desatenta con que son tratados por el personal sanitario debido a su pobre condici&#x00F3;n social o econ&#x00F3;mica, o interrogados acerca de su seguro de salud.</p>
					</list-item>
				</list>
						
						

			<p>Pero no solo se trata de no afectar la dignidad de los pacientes, sino de promoverla activamente. En un estudio emp&#x00ED;rico, Nora Jacobson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2009</xref>) ha identificado con gran precisi&#x00F3;n varias formas en las que los pacientes sienten que su dignidad se ve reforzada gracias al comportamiento de los profesionales de la salud. Como elementos de tales comportamientos menciona, entre otros: la <italic>presencia</italic> (hacer compa&#x00F1;&#x00ED;a), la <italic>discreci&#x00F3;n</italic> (disimular los indicadores m&#x00E1;s embarazosos de la enfermedad), la <italic>independencia</italic> (facilitar, en la medida de lo posible, la autosuficiencia del paciente), la <italic>nivelaci&#x00F3;n</italic> (minimizar la asimetr&#x00ED;a entre pacientes y personal sanitario), la <italic>creatividad</italic> (permitir a los pacientes realizar o compartir actividades art&#x00ED;sticas), la <italic>cortes&#x00ED;a</italic> (demostrar respeto com&#x00FA;n) y la <italic>autenticidad</italic> (respetar la individualidad y personalidad de cada paciente).</p>

			<p>Seg&#x00FA;n el psiquiatra canadiense Harvey Chochinov (<xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2002</xref>), el concepto de <italic>dignidad</italic> ofrece un marco general que puede guiar al m&#x00E9;dico, al paciente y a los familiares de este en la determinaci&#x00F3;n de los objetivos y modalidades de intervenci&#x00F3;n m&#x00E9;dica. Chochinov ha llevado a cabo uno de los pocos estudios emp&#x00ED;ricos orientados a determinar c&#x00F3;mo los pacientes en estado avanzado de c&#x00E1;ncer perciben su propia dignidad. Sobre esta base, el autor propone un nuevo modelo de atenci&#x00F3;n a aquellos pacientes que se encuentran en una fase terminal: el modelo sanitario de conservaci&#x00F3;n de la dignidad (<italic>dignity-conserving care model</italic>). Este modelo incluye tres grandes &#x00E1;reas de influencia en las percepciones individuales de la dignidad: <italic>a</italic>) las preocupaciones relacionadas con la enfermedad, es decir, aquellas que resultan directamente de la enfermedad; <italic>b</italic>) el repertorio de medidas para la conservaci&#x00F3;n de la dignidad, es decir, aquellos factores psicol&#x00F3;gicos y espirituales que influyen en el sentido de dignidad de los pacientes; y <italic>c</italic>) el inventario de dignidad social, es decir, los temas sociales o relacionales que mejoran o, al contrario, vulneran el sentido de dignidad del paciente.</p>

			<p>Otros estudios llegan a conclusiones similares y afirman que la consideraci&#x00F3;n de la dignidad de los pacientes es fundamental para una adecuada atenci&#x00F3;n sanitaria. Se sostiene, entre otras cosas, que el <italic>confort emocional</italic> del paciente puede incluso contribuir a su recuperaci&#x00F3;n (Baillie, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2009</xref>; Matiti y Trorey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2008</xref>). Una serie de temas clave que tambi&#x00E9;n ayudan a reforzar la dignidad de los pacientes son el respeto de la vida privada y de la confidencialidad, la comunicaci&#x00F3;n y la necesidad de informaci&#x00F3;n, la participaci&#x00F3;n del paciente en las decisiones sanitarias, el respeto y decencia con que son tratados los pacientes (Matiti y Trorey, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2008</xref>). Tambi&#x00E9;n se destaca la naturaleza multifactorial de la dignidad del paciente en el sentido de que incluye elementos muy heterog&#x00E9;neos tales como sentimientos (confort, sentirse valorado), su aspecto f&#x00ED;sico y el comportamiento del personal sanitario.</p>
			
		</sec>

		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>4. CONCLUSI&#x00D3;N</title>
			
			<p>La noci&#x00F3;n de dignidad humana juega dos roles diversos y complementarios en bio&#x00E9;tica: uno, como principio general de car&#x00E1;cter jur&#x00ED;dico-pol&#x00ED;tico, que sirve de fundamento &#x00FA;ltimo y de gu&#x00ED;a de las normas jur&#x00ED;dicas relativas a la biomedicina; otro, como est&#x00E1;ndar moral del trato debido al paciente y que est&#x00E1; llamado a operar de modo muy concreto en la relaci&#x00F3;n paciente-profesional de la salud.</p>

			<p>La dignidad como principio general ocupa un lugar central en los instrumentos legales sobre cuestiones de bio&#x00E9;tica. B&#x00E1;sicamente reitera la noci&#x00F3;n, ya presente en las normas internacionales de los derechos humanos, seg&#x00FA;n la cual cada ser humano posee un valor inherente. Este recurso a la dignidad humana no tiene por objeto dar por s&#x00ED; solo una respuesta a los complejos dilemas bio&#x00E9;ticos. Mucho m&#x00E1;s modestamente, aspira a dejar en claro cu&#x00E1;l es el fundamento &#x00FA;ltimo de las normas legales en la materia y, al mismo tiempo, a indicar la direcci&#x00F3;n hacia la que se debe avanzar. Por ello, la referencia a la dignidad humana se combina con el recurso a una amplia gama de derechos humanos relacionados con la materia, que brindan una manera m&#x00E1;s efectiva y pr&#x00E1;ctica de abordar las cuestiones de bio&#x00E9;tica.</p>

			<p>La dignidad como est&#x00E1;ndar moral de la atenci&#x00F3;n sanitaria refleja una visi&#x00F3;n concreta del paciente como <italic>persona</italic> y del trato que, como tal, se merece. Opera primordialmente en el &#x00E1;mbito de la interacci&#x00F3;n entre pacientes y profesionales de la salud. La importancia de la dignidad en este contexto resulta de la especial vulnerabilidad que suele afectar a los pacientes. Este est&#x00E1;ndar exige de m&#x00E9;dicos, enfermeras y personal hospitalario la realizaci&#x00F3;n de todos los esfuerzos conducentes a promover activamente la dignidad de los pacientes y a evitar todas las conductas que puedan afectar su autoestima.</p>
	
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
				
		
		<sec id="notas">
			<title/>
	
			<fn-group>
	
			<fn id="NOTE1"><label>*</label>
				<p>El presente trabajo constituye una versi&#x00F3;n avanzada y en espa&#x00F1;ol de un art&#x00ED;culo del autor publicado originariamente en ingl&#x00E9;s con el t&#x00ED;tulo “The dual role of human dignity in bioethics” (Medicine, Health Care and Philosophy, 2013, 16 (4), pp. 967-973). Dicho texto ha sido revisado, modificado y actualizado para su presente publicaci&#x00F3;n..</p>
			</fn>
			</fn-group>
		</sec>
		
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
			
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Alexy</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1994</year>
			  <source>Theorie der Grundrechte</source>
			  <publisher-loc>Frankfurt</publisher-loc>
			  <publisher-name>Suhrkamp</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT02">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Allison</surname>
					  <given-names>K. C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <article-title>Dignity as tacit</article-title>
			  <source>British Medical Journal</source>
			  <volume>327</volume>
			  <fpage>14</fpage>
			  <lpage>19</lpage>
			  <comment>Disponible en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.bmj.com/rapid-response/2011/10/30/dignity-tacit">http://www.bmj.com/rapid-response/2011/10/30/dignity-tacit</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT03">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Andorno</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2009</year>
			  <article-title>Human Dignity and Human Rights as a Common Ground for a Global Bioethics</article-title>
			  <source>Journal of Medicine and Philosophy</source>
			  <volume>34</volume>
			  <issue>3</issue>
			  <fpage>223</fpage>
			  <lpage>240</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1093/jmp/jhp023">https://doi.org/10.1093/jmp/jhp023</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT04">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Andorno</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2012</year>
			  <source>Bio&#x00E9;tica y dignidad de la persona</source>
			  <edition>2</edition>
			  <publisher-loc>Madrid</publisher-loc>
			  <publisher-name>Tecnos</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT05">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Arendt</surname>
					  <given-names>H.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1995</year>
			  <source>Elemente und Urspr&#x00FC;nge totaler Herrschaft</source>
			  <publisher-loc>Munich</publisher-loc>
			  <publisher-name>Piper</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT06">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Baillie</surname>
					  <given-names>L.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2009</year>
			  <article-title>Patient dignity in an acute hospital setting: A case study</article-title>
			  <source>International Journal of Nursing Studies</source>
			  <volume>46</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>23</fpage>
			  <lpage>37</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2008.08.003">https://doi.org/10.1016/j.ijnurstu.2008.08.003</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT07">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Beyleveld</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
				   <name>
					  <surname>Brownsword</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <source>Human Dignity in Bioethics and Biolaw</source>
			  <publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
			  <publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT08">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Capron</surname>
					  <given-names>A. M.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <article-title>Indignities, Respect for Persons, and the Vagueness of Human Dignity. (Rapid Response to Ruth Macklin, Dignity is a useless concept)</article-title>
			  <source>British Medical Journal</source>
			  <volume>327</volume>
			  <issue>7429</issue>
			  <fpage>1419</fpage>
			  <lpage>1420</lpage>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT09">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Chochinov</surname>
					  <given-names>H. M.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2002</year>
			  <article-title>Dignity-Conserving Care. A New Model for Palliative Care. Helping the Patient Feel Valued</article-title>
			  <source>Journal of the American Medical Association (JAMA)</source>
			  <volume>287</volume>
			  <issue>17</issue>
			  <fpage>2253</fpage>
			  <lpage>2260</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1001/jama.287.17.2253">https://doi.org/10.1001/jama.287.17.2253</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT10">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Dworkin</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1977</year>
			  <source>Taking Rights Seriously</source>
			  <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
			  <publisher-name>Harvard University Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT11">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Dworkin</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1994</year>
			  <source>L’empire du droit</source>
			  <publisher-loc>Paris</publisher-loc>
			  <publisher-name>Presses Universitaires de France (PUF)</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			 
			<ref id="CIT12">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Ford</surname>
					  <given-names>N.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <article-title>Human Dignity is Fundamental (Rapid Response to Ruth Macklin, Dignity is a useless concept)</article-title>
			  <source>British Medical Journal</source>
			  <volume>327</volume>
			  <issue>7429</issue>
			  <fpage>1419</fpage>
			  <lpage>1420</lpage>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT13">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Habermas</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2010</year>
			  <article-title>El concepto de dignidad humana y la utop&#x00ED;a realista de los derechos humanos</article-title>
			  <source>Di&#x00E1;noia</source>
			  <volume>5</volume>
			  <issue>64</issue>
			  <fpage>3</fpage>
			  <lpage>25</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.21898/dia.v55i64.218">https://doi.org/10.21898/dia.v55i64.218</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT14">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Helgesson</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Eriksson</surname>
					  <given-names>S.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <article-title>Against the principle that the individual shall have priority over science</article-title>
			  <source>Journal of Medical Ethics</source>
			  <volume>34</volume>
			  <issue>1</issue>
			  <fpage>54</fpage>
			  <lpage>56</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1136/jme.2006.019190">https://doi.org/10.1136/jme.2006.019190</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT15">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Jacobson</surname>
					  <given-names>N.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2009</year>
			  <article-title>A taxonomy of dignity: a grounded theory study</article-title>
			  <source>BMC International Health and Human Rights</source>
			  <volume>9</volume>
			  <issue>3</issue>
			  <fpage>1</fpage>
			  <lpage>9</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1186/1472-698X-9-3">https://doi.org/10.1186/1472-698X-9-3</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT16">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Lenoir</surname>
					  <given-names>N.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Mathieu</surname>
					  <given-names>B.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2004</year>
			  <source>Les normes internationales de la bio&#x00E9;thique</source>
			  <publisher-loc>Paris</publisher-loc>
			  <publisher-name>Presses Universitaires de France</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT17">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Mann</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1998</year>
			  <article-title>Dignity and Health: The UDHR’s Revolutionary First Article</article-title>
			  <source>Health and Human Rights</source>
			  <volume>3</volume>
			  <issue>2</issue>
			  <fpage>30</fpage>
			  <lpage>38</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.2307/4065297">https://doi.org/10.2307/4065297</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT18">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Macklin</surname>
					  <given-names>R.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <article-title>Dignity is a useless concept</article-title>
			  <source>British Medical Journal</source>
			  <volume>327</volume>
			  <issue>7429</issue>
			  <fpage>1419</fpage>
			  <lpage>1420</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1136/bmj.327.7429.1419">https://doi.org/10.1136/bmj.327.7429.1419</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
		
			<ref id="CIT19">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Matiti</surname>
					  <given-names>M.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Trorey</surname>
					  <given-names>G.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <article-title>Patients’ expectations of the maintenance of their dignity</article-title>
			  <source>Journal of Clinical Nursing</source>
			  <volume>17</volume>
			  <issue>20</issue>
			  <fpage>2709</fpage>
			  <lpage>2717</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1111/j.1365-2702.2008.02365.x">https://doi.org/10.1111/j.1365-2702.2008.02365.x</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT20">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Midgley</surname>
					  <given-names>M.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1999</year>
			  <chapter-title>Towards an ethic of global responsibility</chapter-title>
			   <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Dunne</surname>
					  <given-names>T.</given-names>	  
				  </name>
				   <name>
					  <surname>Wheeler</surname>
					  <given-names>N. J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>Human Rights in Global Politics</source>
			  <publisher-loc>Cambridge</publisher-loc>
			  <publisher-name>Cambridge University Press</publisher-name>
			  <fpage>160</fpage>
			  <lpage>174</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1017/CBO9781139171298.007">https://doi.org/10.1017/CBO9781139171298.007</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT21">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Nickel</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1987</year>
			  <source>Making Sense of Human Rights: Philosophical Reflections on the Universal Declaration of Human Rights</source>
			  <publisher-loc>Berkeley</publisher-loc>
			  <publisher-name>University of California Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT22">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Parker</surname>
					  <given-names>C.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2010</year>
			  <article-title>The moral primacy of the human being</article-title>
			  <source>Journal of Medical Ethics</source>
			  <volume>36</volume>
			  <issue>9</issue>
			  <fpage>563</fpage>
			  <lpage>566</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1136/jme.2010.037390">https://doi.org/10.1136/jme.2010.037390</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT23">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Pellegrino</surname>
					  <given-names>E. D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2008</year>
			  <chapter-title>The Lived Experience of Human Dignity</chapter-title>
			   <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Schulman</surname>
					  <given-names>A.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>Human Dignity and Bioethics: Essays Commissioned by the President’s Council on Bioethics</source>
			  <comment>[En l&#x00ED;nea]. Disponible en <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://bioethicsarchive.georgetown.edu/pcbe/reports/human_dignity/chapter20.html">https://bioethicsarchive.georgetown.edu/pcbe/reports/human_dignity/chapter20.html</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT24">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Rawls</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>1973</year>
			  <source>A Theory of Justice</source>
			  <publisher-loc>Oxford</publisher-loc>
			  <publisher-name>Oxford University Press</publisher-name>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT25">
			<element-citation publication-type="book">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Sulmasy</surname>
					  <given-names>D.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2007</year>
			  <chapter-title>Human Dignity and Human Worth</chapter-title>
			   <person-group person-group-type="editor">
				  <name>
					  <surname>Malpas</surname>
					  <given-names>J.</given-names>	  
				  </name>
				  <name>
					  <surname>Lickiss</surname>
					  <given-names>N.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <source>Perspectives on Human Dignity: A Conversation</source>
			  <publisher-loc>Dordrecht</publisher-loc>
			  <publisher-name>Springer</publisher-name>
			  <fpage>9</fpage>
			  <lpage>18</lpage>
			  <comment><ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://doi.org/10.1007/978-1-4020-6281-0_2">https://doi.org/10.1007/978-1-4020-6281-0_2</ext-link></comment>
			</element-citation>
			</ref>
			
			<ref id="CIT26">
			<element-citation publication-type="journal">
			  <person-group person-group-type="author">
				  <name>
					  <surname>Taylor</surname>
					  <given-names>S.</given-names>	  
				  </name>
			  </person-group>
			  <year>2003</year>
			  <article-title>Reductio ad absurdum (Rapid Response to Ruth Macklin, Dignity is a useless concept)</article-title>
			  <source>British Medical Journal</source>
			  <volume>327</volume>
			  <issue>7429</issue>
			  <fpage>1419</fpage>
			  <lpage>1420</lpage>
			</element-citation>
			</ref>

		</ref-list>
		
	</back>
</article>