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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.792n2005</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2019.792n2005</article-id>
			 
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				<subject>EL FUTURO DE LA BIO&#x00C9;TICA / THE FUTURE OF BIOETHICS</subject>
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				<article-title>Los cuidados paliativos en el final de la vida. Aspectos cl&#x00ED;nicos y &#x00E9;ticos</article-title>
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					<trans-title>Palliative care at the end of life. Clinical and ethical aspects</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">Los cuidados paliativos en el final de la vida. Aspectos cl&#x00ED;nicos y &#x00E9;ticos</alt-title>
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					 <surname>Espinar Cid</surname>
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			<aff id="U1">Hospital Doctor Moliner (Valencia)</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="espinar_vic@gva.es">espinar_vic@gva.es</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://orcid.org/0000-0001-5738-4277">https://orcid.org/0000-0001-5738-4277</ext-link>
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				<day>30</day>
				<month>06</month>
				<year>2019</year>
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			<year>2019</year>
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			<volume>195</volume>
			<issue>792</issue>
			
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>El alivio del sufrimiento en el periodo final de la vida, reconocido en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os como un derecho universal del ser humano, es una de las misiones de la medicina. La reflexi&#x00F3;n &#x00E9;tica en la toma de decisiones en este periodo final de la vida constituye uno de los fundamentos de la identidad de los cuidados paliativos. Para dar respuesta a las m&#x00FA;ltiples necesidades de pacientes y familias es imprescindible una actitud emp&#x00E1;tica, solidaria y respetuosa. Esta filosof&#x00ED;a humanista debe ir complementada con los avances cient&#x00ED;ficos que la medicina ha experimentado en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>Alleviating suffering in the last days of life is being recognised in recent years as a universal human right and as one of the major purposes of medical practice. Ethical reflection on decision-making in this final stage of life is one of the cornerstones of the identity of palliative care. In order to meet the needs of patients and their relatives, an empathetic, caring and respectful attitude is vital. The scientific achievements that medical science has accomplished in the last decades must be complemented by this humanistic philosophy.</p>
			</trans-abstract>
			
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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Cuidados paliativos</kwd>
				<kwd>final de vida</kwd>
				<kwd>sufrimiento</kwd>
				<kwd>eutanasia</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Palliative care</kwd>	
				<kwd>end of life</kwd>
				<kwd>suffering</kwd>
				<kwd>euthanasia</kwd>
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		<sec id="S0">
			<title/>
			
				<p><italic>Los que sufren no son los cuerpos, son las personas</italic>(Casell, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>).</p>
		</sec>

		<sec id="S1">
			<title>1. INTRODUCCI&#x00D3;N</title>

			<p>Nacer y morir es parte de la historia natural de la especie humana y de cada persona concreta. Cuidar, acompa&#x00F1;ar esos dos momentos de nuestra vida es igual de importante hoy, y as&#x00ED; lo ha sido desde tiempos remotos. El siglo XX ha conocido el auge de las ciencias de la salud en investigaci&#x00F3;n, tecnolog&#x00ED;a diagn&#x00F3;stica y tratamientos. Todo ello ha permitido un mayor control de las enfermedades y, por ende, ha prolongando la esperanza de vida. Es saber com&#x00FA;n en medicina que m&#x00E1;s vale prevenir que curar y que si no podemos curar quedan todav&#x00ED;a muchos cuidados que ofrecer a la persona enferma. No obstante, los cuidados de las personas en el final de su vida han estado relegados a un segundo plano. En muchos &#x00E1;mbitos, incluido el de las profesiones sanitarias, y en la sociedad en general, se les ha restado importancia. Pero en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XX dos mujeres, la enfermera Cicely Saunders (1918-2005) y la psiquiatra Elisabeth Kubler-Ross (1926-2004) lanzaron un mensaje contundente de trabajo y de actitud personal en los cuidados de las personas al final de la vida. Con su ejemplo, todos los que trabajamos en cuidados paliativos (CP) hemos ido avanzando, form&#x00E1;ndonos, investigando en todas las facetas de las personas enfermas para restaurar el lugar que deben ocupar estos cuidados en la sociedad en general y en las profesiones sanitarias. As&#x00ED; nacieron y se desarrollaron los cuidados paliativos, que han formado parte de nuestro trabajo d&#x00ED;a a d&#x00ED;a… Y seguimos luchando por mejorarlos y transmitir su filosof&#x00ED;a, su buen hacer y su abordaje multidisciplinar a las nuevas generaciones.</p>

			<p>El desarrollo y difusi&#x00F3;n de los CP es, como decimos, reciente, e incluso en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os se ha apoyado decididamente en el uso de las redes sociales de Internet. No obstante, en realidad, la medicina paliativa parte de una concepci&#x00F3;n muy antigua de la medicina, que toma como su objeto de estudio a la persona enferma en su conjunto. La actitud paliativa no es antag&#x00F3;nica de la actitud curativa, sino complementaria de esta. A medida que la enfermedad va prolong&#x00E1;ndose en el tiempo cambian los objetivos m&#x00E9;dicos y van cobrando m&#x00E1;s relieve el alivio de los s&#x00ED;ntomas y de las secuelas, as&#x00ED; como el cuidado del enfermo para hacerle m&#x00E1;s llevadero el curso final de la enfermedad. La medicina paliativa parte, pues, de la premisa de que “siempre hay algo que hacer”, ya que es posible aliviar el sufrimiento del paciente aun en la fase terminal.</p>
			 
			<p>Por diferentes motivos, los CP se han desarrollado sobre todo en la atenci&#x00F3;n a pacientes oncol&#x00F3;gicos, pero el aumento de la frecuencia de patolog&#x00ED;as cr&#x00F3;nicas, que tambi&#x00E9;n pueden evolucionar hacia una situaci&#x00F3;n de enfermedad avanzada o terminal, est&#x00E1; generando necesidades m&#x00FA;ltiples y una demanda asistencial elevada a la que es necesario dar respuesta cient&#x00ED;fica de calidad, abordando, de forma multidisciplinar, los aspectos f&#x00ED;sicos, emocionales, psicol&#x00F3;gicos, sociales, espirituales y &#x00E9;ticos.</p>
			 
			<p>Al hablar de aspectos sociales, nos referimos a que la vida familiar se modifica de manera sustancial ante una enfermedad grave o avanzada, lo cual exige el desarrollo de mecanismos que permitan la adaptaci&#x00F3;n de cada uno de sus miembros a la nueva situaci&#x00F3;n. La enfermedad, los tratamientos, y sobre todo la posibilidad de una muerte cercana transformar&#x00E1;n el ambiente familiar generando un clima de fuerte tensi&#x00F3;n emocional. Por ello, los CP han de incluir la intervenci&#x00F3;n emocional al final de la vida, que tiene como objetivo disminuir la sensaci&#x00F3;n de amenaza, potenciar los recursos y compensar o modificar el estado de &#x00E1;nimo cuando sea necesario.</p>
			 
			<p>En este terreno, la sociedad ha ido madurando en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os a trav&#x00E9;s de diversos debates &#x00E9;ticos. Pero la facilidad y rapidez con la que la informaci&#x00F3;n se difunde en la actualidad hace que tengamos poco tiempo para la reflexi&#x00F3;n profunda sobre algunos temas que ata&#x00F1;en a nuestra vida. Este es el caso de las decisiones en el final de la misma. ¿En que momento y circunstancia nos detenemos a pensar en la muerte? Formar un juicio reflexivo sobre el final de nuestra propia vida constituye, en realidad, una expresi&#x00F3;n de autonom&#x00ED;a y de libertad, del deseo de cada persona de tener una buena muerte y de que los dem&#x00E1;s reconozcan y acepten esta autonom&#x00ED;a.</p>
			 
			<p>A veces se considera que las peticiones de eutanasia o de suicidio asistido constituyen tambi&#x00E9;n una expresi&#x00F3;n de autonom&#x00ED;a. Para aclarar este punto, hay que recordar que el concepto de eutanasia debe incluir exclusivamente la acci&#x00F3;n u omisi&#x00F3;n, directa e intencionada, encaminada a provocar la muerte de una persona que padece una enfermedad avanzada o terminal, a petici&#x00F3;n expresa y reiterada de esta. Por su parte, el suicidio asistido consiste en la ayuda intencionada a la realizaci&#x00F3;n de un suicidio, ante la demanda de un enfermo competente que no pueda realizarlo por s&#x00ED; mismo debido a limitaciones de car&#x00E1;cter f&#x00ED;sico. Sabemos que estas situaciones pueden plantearse en alg&#x00FA;n momento de nuestra trayectoria personal o profesional. Es necesario, pues, tenerlo bien trabajado en todos los aspectos, desde la experiencia cl&#x00ED;nica, la evidencia cient&#x00ED;fica, la reflexi&#x00F3;n &#x00E9;tica y la normativa legal para dar una respuesta adecuada. La experiencia nos dice que la expresi&#x00F3;n del deseo de morir suele ser una petici&#x00F3;n de auxilio de un ser humano que sufre f&#x00ED;sica, ps&#x00ED;quica, emocional, social y espiritualmente. Precisamente una asistencia paliativa integral puede aliviar este “dolor total”, dar respuesta adecuada a esa petici&#x00F3;n de auxilio y reconducir el deseo de morir hacia una muerte tranquila y serena. Lo que nunca deber&#x00ED;a de pasar es que un paciente solicite la eutanasia porque no se sabe o no se pueden utilizar los multiples recursos disponibles para aliviar su sufrimiento.</p>
			 
			<p>La implementaci&#x00F3;n de un modelo que d&#x00E9; respuesta a los problemas de todos los enfermos en el final de sus d&#x00ED;as, la creaci&#x00F3;n y organizaci&#x00F3;n de recursos asistenciales adecuados y la formaci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica de los profesionales implicados son fundamentales para conseguir el objetivo principal de los CP, a saber, el de mejorar la calidad de vida de los enfermos al final de sus vidas por medio de una mejora en la calidad de la atenci&#x00F3;n.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>2. ASPECTOS GENERALES DE LA ATENCI&#x00D3;N AL FINAL DE LA VIDA</title>
			
			<sec id="S2.1"> 
			<title>2.1. Las razones para el desarrollo de los CP</title>
			 
			<p>Existen poderosas razones demogr&#x00E1;ficas, epidemiol&#x00F3;gicas y sociales que hacen necesario el desarrollo de los CP y que podemos resumir en:</p>
			 
							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p><italic>Aumento de la esperanza de vida</italic> en las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas. Esta situaci&#x00F3;n conlleva un progresivo envejecimiento de la poblaci&#x00F3;n, de forma que actualmente en Espa&#x00F1;a el n&#x00FA;mero de personas mayores de 65 a&#x00F1;os supone el 16% de la poblaci&#x00F3;n y se estima que alcanzar&#x00E1; el 20% en los pr&#x00F3;ximos veinte a&#x00F1;os. Este patr&#x00F3;n demogr&#x00E1;fico condiciona el aumento de la prevalencia de patolog&#x00ED;as cr&#x00F3;nicas, degenerativas y tumorales que pueden evolucionar hacia una situaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica de enfermedad terminal, incrementando de manera muy importante la demanda de atenci&#x00F3;n sociosanitaria generada por los principales problemas de salud de este grupo poblacional. Distintos estudios estiman que la prevalencia de las enfermedades cr&#x00F3;nicas avanzadas oscila entre 350 y 1.400 pacientes por mill&#x00F3;n de habitantes. En referencia directa al c&#x00E1;ncer, est&#x00E1; suficientemente establecido que la edad avanzada es un factor vinculado a una mayor prevalencia y mortalidad de las enfermedades neopl&#x00E1;sicas. En Espa&#x00F1;a el 65% de las personas que fallecen por c&#x00E1;ncer son mayores de 70 a&#x00F1;os. Es sobradamente conocida la magnitud del c&#x00E1;ncer como problema de salud. De hecho, seg&#x00FA;n datos del Instituto Nacional de Estad&#x00ED;stica (INE), el c&#x00E1;ncer es la segunda causa de muerte en Espa&#x00F1;a, por detr&#x00E1;s de las enfermedades cardiovasculares.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Atenci&#x00F3;n inadecuada</italic>. El alivio del sufrimiento en un paciente con una enfermedad en fase terminal requiere una estructura de recursos adecuada, un enfoque asistencial integral con personal formado y competente, que tenga adem&#x00E1;s gran sensibilidad para acercarse a los problemas de enfermos y familiares. El estudio SUPPORT puso de manifiesto, por una parte, las m&#x00FA;ltiples situaciones de obstinaci&#x00F3;n terap&#x00E9;utica que sufren los enfermos y, por otra, el abandono terap&#x00E9;utico al que muchos pacientes se ven sometidos en relaci&#x00F3;n con determinados problemas. A&#x00FA;n hoy, los recursos sociosanitarios que provee el actual sistema de salud son insuficientes e inadecuados para dar respuesta a los problemas que, tanto cuantitativa como cualitativamente, plantean los pacientes y sus familias en situaci&#x00F3;n de terminalidad. La falta de formaci&#x00F3;n y las dificultades de integraci&#x00F3;n entre los diferentes recursos implicados en cuidados paliativos justifican la necesidad de seguir abogando por la implantaci&#x00F3;n de unos cuidados paliativos de calidad (Connors <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">1995</xref>).</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Sensibilizaci&#x00F3;n social</italic>. Existe un inter&#x00E9;s creciente en nuestra sociedad por aspectos relacionados con la autonom&#x00ED;a de la persona y con las decisiones en el final de la vida. En el debate p&#x00FA;blico y profesional, y desde m&#x00FA;ltiples puntos de vista, cada vez es mayor el reconocimiento del derecho a una muerte con dignidad y al alivio del sufrimiento de todo enfermo en situaci&#x00F3;n terminal. Esto ha llevado a que los diferentes gobiernos incluyan en sus programas acciones espec&#x00ED;ficas en materia de planificaci&#x00F3;n y legislaci&#x00F3;n, que contemplen aspectos cl&#x00ED;nicos y &#x00E9;ticos en el cuidado del paciente al final de la vida (planes de humanizaci&#x00F3;n de la asistencia, testamento vital, documento de voluntades anticipadas, comit&#x00E9;s de bio&#x00E9;tica).</p>
								</list-item>
							</list>
			</sec>
			
			<sec id="S2.2"> 
			<title>2.2. La definici&#x00F3;n de los CP</title>
			 
			<p>El Subcomit&#x00E9; Europeo de Cuidados Paliativos de la Comunidad Econ&#x00F3;mica Europea defini&#x00F3; en mayo de 1991 los CP como la asistencia total, activa y continuada a los pacientes y a sus familias por parte de un equipo multiprofesional cuando la expectativa m&#x00E9;dica no es la curaci&#x00F3;n. La meta fundamental es dar calidad de vida al paciente y a su familia sin intentar alargar ni acortar la supervivencia, debiendo cubrir las necesidades f&#x00ED;sicas, psicol&#x00F3;gicas, espirituales y sociales del paciente y de sus familiares; incluso, si es necesario, el apoyo debe incluir el proceso de duelo.</p>
			 
			<p>Esta definici&#x00F3;n es compartida por la Organizaci&#x00F3;n Mundial de la Salud (OMS), que adem&#x00E1;s a&#x00F1;ade que se trata de una <italic>ciencia m&#x00E9;dica y humana</italic> que reafirma la vida y ve la muerte como un proceso normal. En referencia a los enfermos de c&#x00E1;ncer, la OMS destaca que, sean cuales fueren las posibilidades de curaci&#x00F3;n del paciente, el alivio del dolor y los cuidados paliativos se deben considerar como elementos integrales y esenciales de todo programa nacional de lucha contra el c&#x00E1;ncer (v&#x00E9;ase Organizaci&#x00F3;n Mundial de la Salud. <italic>Control del c&#x00E1;ncer: Cuidados paliativos. Gu&#x00ED;a de la OMS para desarrollar programas eficaces</italic>).</p>
			 
			<p>El marco de actuaci&#x00F3;n de los CP, tal y como se describe en la <italic>Estrategia de Cuidados Paliativos</italic> del Sistema Nacional de Salud, es la atenci&#x00F3;n al paciente con enfermedad avanzada, incurable, progresiva y sin posibilidades razonables de respuesta al tratamiento espec&#x00ED;fico, que provoca problemas como la presencia de s&#x00ED;ntomas multifactoriales, intensos y cambiantes, con la existencia de una gran impacto emocional en enfermos, familiares y equipos de cuidado y con un pron&#x00F3;stico de vida limitado en el tiempo, generalmente inferior a los seis meses. El principal objetivo de dicha atenci&#x00F3;n es la mejora de la calidad de vida y el confort, definidos estos en acuerdo con el propio enfermo y su familia, con respecto a su sistema de creencias, preferencias y valores.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S2.3"> 
			<title>2.3. Principios de los CP</title>
			 
			<p>Siguiendo las recomendaciones de la Sociedad Espa&#x00F1;ola de Cuidados Paliativos (SECPAL) las bases de la terap&#x00E9;utica en pacientes terminales ser&#x00E1;n:</p>


							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p><italic>El enfermo y la familia son la unidad a tratar</italic>. La familia es el nucleo fundamental del apoyo al enfermo, adquiriendo una relevancia especial en la atenci&#x00F3;n domiciliaria.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>La promoci&#x00F3;n de la autonom&#x00ED;a y dignidad del paciente</italic> tienen que regir en las decisiones terap&#x00E9;uticas. Esto solo ser&#x00E1; posible si se comparten <italic>con</italic> el enfermo los objetivos que se pretende conseguir.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Concepci&#x00F3;n terap&#x00E9;utica activa</italic>, incorporando una actitud rehabilitadora y activa en la realizaci&#x00F3;n de los cuidados, superando el “no hay nada m&#x00E1;s que hacer”.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Importancia del ambiente</italic>. Una atmosfera de respeto, confort, soporte y comunicaci&#x00F3;n influye de manera decisiva en el control de s&#x00ED;ntomas.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Atenci&#x00F3;n integral</italic> que tenga en cuenta los aspectos f&#x00ED;sicos, emocionales, sociales y espirituales. Forzosamente se trata de una atenci&#x00F3;n individualizada y continuada.</p>
								</list-item>
							</list>
			 
			<p>La calidad de vida y el bienestar de nuestros pacientes antes de su muerte pueden ser mejorados considerablemente mediante la aplicaci&#x00F3;n de los conocimientos actuales de los CP, cuyos <italic>instrumentos b&#x00E1;sicos</italic> son: </p>


							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p><italic>Control de s&#x00ED;ntomas</italic>: saber reconocer, evaluar y tratar adecuadamentse los numerosos s&#x00ED;ntomas que aparecen y que inciden directamente sobre el bienestar de los pacientes.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Apoyo emocional y comunicaci&#x00F3;n</italic> con el paciente, familia y equipo terap&#x00E9;utico, estableciendo una relaci&#x00F3;n franca y honesta.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Cambios en la organizaci&#x00F3;n</italic>, que permitan el trabajo interdisciplinar y una adpataci&#x00F3;n flexible a los objetivos cambiantes de los enfermos.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>El equipo interdiciplinar</italic>, sin el cual ser&#x00ED;a dif&#x00ED;cil ofrecer unos cuidados de calidad.</p>
								</list-item>
							</list>
			 
			<p>Es importante disponer de conocimientos y habilidades en cada uno de estos apartados, que constituyen verdaderas disciplinas cient&#x00ED;ficas (Centeno Cort&#x00E9;s, G&#x00F3;mez Sancho, Nabal Vicu&#x00F1;a y Pascual L&#x00F3;pez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2009</xref>).</p>
			</sec>
			
			<sec id="S2.4">
			<title>2.4. Un modelo asistencial para los CP</title>
			
			<p>El modelo asistencial que se propone para desarrollar una atenci&#x00F3;n de calidad al paciente susceptible de recibir cuidados paliativos, se caracteriza por ser:</p>
			 
							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p><italic>Integral, continuo e individualizado:</italic> con una visi&#x00F3;n hol&#x00ED;stica del paciente (biopsicosocial y espiritual), que facilite el soporte necesario durante todo el proceso de la enfermedad y que d&#x00E9; respuesta individualizada a los problemas, considerando los principios, valores y preferencias de los propios pacientes y de sus familias.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Integrado en la <italic>red asistencial del sistema sanitario</italic>: se trata de optimizar al m&#x00E1;ximo los recursos ya existentes y de integrar dentro de la red asistencial recursos espec&#x00ED;ficos que atiendan preferentemente a pacientes con enfermedad avanzada y terminal, sobre todo cuando los niveles de complejidad lo requieran. Estos recursos estar&#x00E1;n compuestos por equipos interdisciplinares con formaci&#x00F3;n espec&#x00ED;fica, protocolos y documentos de trabajo espec&#x00ED;ficos, as&#x00ED; como actividades de investigaci&#x00F3;n y docencia apropiadas. Dichos equipos deber&#x00E1;n ser reconocidos e identificados como referentes por los usuarios y las organizaciones.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Coordinado</italic> en los niveles y servicios de atenci&#x00F3;n especializada (hospitales de agudos y hospitales de media y larga estancia) y de atenci&#x00F3;n primaria (equipos y modelo tradicional y unidades de apoyo domiciliario), y entre estos dos niveles. Dadas las m&#x00FA;ltiples y cambiantes necesidades de los enfermos es fundamental coordinar los diferentes recursos en cada &#x00E1;rea de atenci&#x00F3;n, creando un circuito asistencial flexible, de atenci&#x00F3;n compartida y corresponsabilidad entre los diferentes niveles y especialidades implicadas</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Abierto a la <italic>coordinaci&#x00F3;n con los recursos sociales</italic> (servicios sociales, voluntariado y ONGs)</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Formado por <italic>equipos interdisciplinares y multiprofesionales</italic>: la atenci&#x00F3;n al paciente con enfermedad en fase terminal no podr&#x00E1; ser prestada por una sola disciplina profesional, sino que requerir&#x00E1; la participaci&#x00F3;n de diferentes profesionales, sanitarios y no sanitarios, y de un trabajo en equipo en el que, aun desarrollando cada uno tareas espec&#x00ED;ficas de su especialidad, se vean en la necesidad de solapar sus &#x00E1;reas de intervenci&#x00F3;n y de adquirir unos conocimientos y habilidades interdisciplinares que permitan un adecuado cuidado (Sociedad Espa&#x00F1;ola de Cuidados Paliativos SECPAL, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2016</xref>).</p>
								</list-item>
							</list>
			</sec> 
			
			<sec id="S2.5"> 
			<title>2.5. Estrategia terap&#x00E9;utica del control de s&#x00ED;ntomas</title>
			 
			<p>Las palabras tantas veces repetidas “no hay nada que hacer”, indican un desconocimiento importante de la enfermedad en situaci&#x00F3;n terminal. Las consecuencias para el enfermo son tremendamente negativas, ya que implican o bien el abandono sanitario o bien la obstinaci&#x00F3;n terap&#x00E9;utica. Este fatalismo aumenta el sufrimiento del paciente, quien tiene la sensaci&#x00F3;n de que nada puede aliviarlo.</p>
			 
			<p>El control de los s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos es uno de los pilares m&#x00E1;s importantes de los CP. Estos s&#x00ED;ntomas son m&#x00FA;ltiples, cambiantes e intensos y tienden a aislar al paciente del mundo exterior. Pero no se debe olvidar que existen factores que los aumentan o disminuyen. As&#x00ED;, es bien conocido que el umbral del dolor disminuye con el insomnio, ansiedad, miedo o abandono social.</p>
			 
			<p>Frecuentemente se equipara sufrimiento con dolor f&#x00ED;sico, cuando el sufrimiento no es un s&#x00ED;ntoma sino una experiencia emocional. No se puede aliviar el sufrimiento con medicamentos. La b&#x00FA;squeda del control del sufrimiento como si se tratase de un s&#x00ED;ntoma es un obst&#x00E1;culo para su alivio. La morfina no puede aliviar la vulnerabilidad, el abandono y la marginaci&#x00F3;n del paciente con enfermedad en fase terminal. Es m&#x00E1;s, a veces la liberaci&#x00F3;n del dolor o la disnea puede acompa&#x00F1;arse de mayor sufrimiento, ya que facilita la capacidad de reflexi&#x00F3;n del paciente sobre su situaci&#x00F3;n. Es fundamental, por tanto, aprender a utilizar positivamente tambi&#x00E9;n el gran poder terap&#x00E9;utico que nuestra presencia tiene para los pacientes. En las situaciones de dif&#x00ED;cil control, ser&#x00E1; siempre algo que nos ayudar&#x00E1; a aliviar y dar seguridad al enfermo.</p>
			 
			<p>Los pacientes con enfermedad en fase terminal, presentan durante el &#x00FA;ltimo mes de vida m&#x00FA;ltiples s&#x00ED;ntomas, con una media de 8,7 problemas por paciente. En una revisi&#x00F3;n realizada en la comunidad, los s&#x00ED;ntomas m&#x00E1;s prevalentes fueron: astenia, anorexia, somnolencia, dolor, estre&#x00F1;imiento y sequedad de boca, que estaban presentes en m&#x00E1;s del 50% de los enfermos. Desde un punto de vista pr&#x00E1;ctico, en primer lugar, hay que conseguir el mejor control posible de los s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos; solo entonces podremos plantearnos disminuir la angustia, mejorar la depresi&#x00F3;n y la desesperanza y ayudar al enfermo a encontrar alg&#x00FA;n sentido a su vida pasada, a su situaci&#x00F3;n actual y quiz&#x00E1; a buscar una respuesta personal a su sufrimiento.</p>
			 
			<p>En este sentido, las recomendaciones de la Sociedad Espa&#x00F1;ola de Cuidados Paliativos para el alivio de s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos son las siguientes:</p>

							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p>Hacer un <italic>diagnostico fisiopatol&#x00F3;gico</italic> del s&#x00ED;ntoma. Los tratamientos deben basarse en el mecanismo de producci&#x00F3;n de los s&#x00ED;ntomas. En el caso del c&#x00E1;ncer hay que evitar atribuir todos los s&#x00ED;ntomas al mismo, e investigar si se deben a los tratamientos administrados, a la debilidad o a procesos concomitantes. Se debe evaluar tambi&#x00E9;n su intensidad, el impacto f&#x00ED;sico y emocional que ocasionan y los factores que los aumentan o disminuyen. Suele ser inapropiado utilizar m&#x00E9;todos diagn&#x00F3;sticos muy agresivos para determinar los mecanismos de los s&#x00ED;ntomas. Debe combinarse adecuadamente la t&#x00E9;cnica con la sensibilidad para determinar las exploraciones indicadas.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Explicar las causas</italic> de los s&#x00ED;ntomas al paciente y a su familia. Por supuesto, esto debe hacerse utilizando un lenguaje comprensible para ellos. Se les explicar&#x00E1; la estrategia que se va a utilizar para el alivio de los s&#x00ED;ntomas. La explicaci&#x00F3;n de estas medidas hace que aumente la confianza del enfermo y ejerce ya una acci&#x00F3;n terap&#x00E9;utica. En el esfuerzo terap&#x00E9;utico hay que valorar el inter&#x00E9;s, la voluntad y la energ&#x00ED;a del paciente y de la familia.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Aplicar un <italic>plan terap&#x00E9;utico integral</italic>. Este plan incluye las actuaciones para cada s&#x00ED;ntoma y las orientadas al manejo de la situaci&#x00F3;n terminal. Se deben fijar plazos para conseguir los objetivos, sin olvidar la prevenci&#x00F3;n de s&#x00ED;ntomas nuevos que puedan aparecer.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Tratamiento individualizado</italic>. Es importante comentar las opciones terap&#x00E9;uticas con el enfermo y aceptar su decisi&#x00F3;n, potenciando as&#x00ED; su autonom&#x00ED;a. La autonom&#x00ED;a del paciente en la sociedad actual tiene cada vez mayor importancia y, por tanto, debe ser respetada y potenciada como un derecho del enfermo.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Monitorizaci&#x00F3;n de los s&#x00ED;ntomas</italic>. Se recomienda el uso de instrumentos de medida estandarizados (escalas de puntuaci&#x00F3;n y escalas anal&#x00F3;gico-visuales) y esquemas de registro adecuados (esquema corporal del dolor, tabla de s&#x00ED;ntomas...). Esto ayudar&#x00E1; a clarificar objetivos, sistematizar el seguimiento y mejorar la calidad del trabajo mediante comparaci&#x00F3;n de resultados.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Atenci&#x00F3;n a los detalles</italic>.La actitud del equipo, mediante la creaci&#x00F3;n de un ambiente terap&#x00E9;utico c&#x00E1;lido, alivia muchos s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos, aumentando su umbral de percepci&#x00F3;n del sufrimiento.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Instrucciones correctas y completas</italic>. Explicar para qu&#x00E9; sirve cada medicamento, los efectos secundarios que probablemente pueden aparecer y la manera adecuada de tomar cada uno de ellos contribuye a aumentar el cumplimiento terap&#x00E9;utico y la eficacia del tratamiento.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Administraci&#x00F3;n pautada</italic>. No es conveniente dar medicamentos a demanda, sino administrados a intervalos regulares seg&#x00FA;n la duraci&#x00F3;n de la acci&#x00F3;n de cada f&#x00E1;rmaco. Con esto se evita la reaparici&#x00F3;n del s&#x00ED;ntoma (dolor, v&#x00F3;mitos) y se logra, por tanto, la mejora del bienestar del paciente.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Revisi&#x00F3;n contin&#x00FA;a del tratamiento</italic>. Deben tenerse en cuenta los efectos secundarios, las interacciones de f&#x00E1;rmacos y la sintomatolog&#x00ED;a cambiante de los pacientes. Hay que utilizar siempre medicamentos de eficacia contrastada y que se conozcan bien. En pacientes de riesgo, como ancianos debilitados, enfermos con malnutrici&#x00F3;n y pacientes con fallos multiorg&#x00E1;nicos, pueden aparecer efectos secundarios no previstos, entre los que se incluye la sobredosis.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p><italic>Promoci&#x00F3;n del confort</italic>. No hay por qu&#x00E9; limitarse al uso de f&#x00E1;rmacos, ya que otras medidas terap&#x00E9;uticas como el fr&#x00ED;o, calor, masajes, relajaci&#x00F3;n pueden mejorar tambi&#x00E9;n la calidad de vida del enfermo. La promoci&#x00F3;n del confort debe estar siempre presente en las decisiones, teniendo en cuenta que algunos esfuerzos “paliativos” bienintencionados, como la aspiraci&#x00F3;n repetida de secreciones o la quimioterapia de dudosa eficacia, pueden provocar a veces m&#x00E1;s sufrimiento que confort. Por otro lado, medidas orientadas a la prolongaci&#x00F3;n de la vida, como respiradores o f&#x00E1;rmacos vasoactivos, pueden ocasionar gran disconfort y deshumanizar la muerte.</p>
								</list-item>
							</list>

			<p>La rigurosidad en el seguimiento de estos principios conseguir&#x00E1; mejorar el nivel de confort de los enfermos y, por tanto, mejorar su calidad de vida en su fase final (G&#x00F3;mez-Batiste <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2002</xref>).</p>
			</sec>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>3. CP Y DECISIONES EN EL FINAL DE LA VIDA</title>
			
			<p>Durante toda nuestra vida, como personas, como integrantes de una sociedad, como profesionales, nos vemos obligados a tomar decisiones de muy diversa &#x00ED;ndole. Pero cuando llega el final ¿estamos preparados para tomar decisiones que afectan muy directamente a ese periodo de la vida? Cabe la posibilidad de que ese final se presente de forma brusca, inesperada (por una enfermedad aguda, por un accidente...), pero cuando la vida se extingue gradualmente como consecuencia de una enfermedad evolucionada, irreversible, sin respuesta a tratamiento (c&#x00E1;ncer, enfermedad cr&#x00F3;nica de un &#x00F3;rgano, demencia...), podr&#x00ED;amos hacernos las siguientes preguntas: ¿querr&#x00ED;a prolongar mi vida conectado a una m&#x00E1;quina cuando ya no sea consciente de estar en este mundo?, ¿querr&#x00ED;a que me alimentasen de forma artificial si ello implica prolongar la agon&#x00ED;a?, ¿querr&#x00ED;a que me aliviasen el sufrimiento f&#x00ED;sico y psicol&#x00F3;gico, aunque ello llevara a acortar los &#x00FA;ltimos d&#x00ED;as?, ¿ser&#x00ED;a conveniente que tomase determinadas decisiones por adelantado?, ¿tengo derecho a tomar libremente las decisiones que van a afectarme m&#x00E1;s tarde mientras todav&#x00ED;a soy competente?, ¿tengo derecho tambi&#x00E9;n a estar bien informado?</p>

			<p>En determinados momentos puede resultar complicado dar respuestas a estas y a otras preguntas que nos pueden surgir. Son muchos los condicionantes culturales, educacionales, personales, religiosos y de otros tipos que nos van a influir y que deber&#x00ED;an llevarnos a una profunda reflexi&#x00F3;n como personas y como profesionles; reflexi&#x00F3;n que deber&#x00ED;a, a su vez, conducirnos a buscar formaci&#x00F3;n, informaci&#x00F3;n, experiencia y, en definitiva, a prepararnos para tomar las deciciones m&#x00E1;s razonables en este periodo final (N&#x00FA;&#x00F1;ez Olarte, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2004</xref>).</p>

			<sec id="S3.1">
			<title>3.1. Una visi&#x00F3;n humanista</title>
			
			<p>La autobiograf&#x00ED;a de cada una de las personas es &#x00FA;nica e intransferible: est&#x00E1; entretejida y condicionada por los acontecimientos vitales, por la posici&#x00F3;n social y econ&#x00F3;mica, por las actitudes personales, por nuestro origen, por la gen&#x00E9;tica, por los estilos de vida, por el lugar geogr&#x00E1;fico donde hemos nacido y vivido, por nuestras creencias y valores. Todo esto configura un modo de pensar, hacer y decidir que nos convierte en aut&#x00E9;nticos protagonistas no solamente de c&#x00F3;mo vivimos, sino tambi&#x00E9;n de c&#x00F3;mo deseamos morir. Existen, adem&#x00E1;s, circunstancias especiales en las que la muerte puede ocupar parte de nuestros pensamientos: el fallecimiento de alg&#x00FA;n ser querido, una enfermedad grave, accidentes, cat&#x00E1;strofes, etc. A trav&#x00E9;s de todo ello se va configurando nuestro concepto individual sobre la vida y la muerte, que contribuye al pensamiento com&#x00FA;n sobre la muerte cuando tratamos de definir, aclarar y expresar c&#x00F3;mo queremos que sea nuestro <italic>ir-muri&#x00E9;ndonos</italic>. Es bien seguro que nos gustar&#x00ED;a tener la ayuda competente de los profesionales de la salud para el control de los s&#x00ED;ntomas f&#x00ED;sicos y emocionales, una comunicaci&#x00F3;n afectiva adecuada con nuestros seres queridos y una solidaridad natural y espont&#x00E1;nea por parte de todos. Pero el requisito previo e indispensable para adoptar disposiciones e incluso dejar constancia escrita de las decisiones finales es tener asumida la muerte de una forma natural, como una parte del proceso de la vida a la cual hay que mirar de cara. Con esto, solo nos quedar&#x00ED;a por resolver el “dolor de tener que morir”. Decir adi&#x00F3;s y desaparecer nos va a causar tristeza e inquietud. Llegado el momento, seguro que a todos nos quedan muchas cosas por hacer. Por tanto, ante lo inevitable, ser&#x00E1; mejor poner nuestro empe&#x00F1;o en vivir bellamente para que podamos poder morir de una manera hermosa, serena y sin miedo: <italic>aceptando la propia muerte</italic> (Sanz Ortiz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2001</xref>).</p>
			 
			<p>Una parte importante en este proceso de aceptaci&#x00F3;n tiene que ver con la b&#x00FA;squeda de la autorrealizaci&#x00F3;n y con la dimensi&#x00F3;n espiritual propia del ser humano. Y una caracter&#x00ED;stica esencial de la <italic>espiritualidad</italic> es su <italic>componente experiencial y subjetivo</italic> (Fombuena Moreno, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2014</xref>). A la espiritualidad se llega desde la vivencia y, por tanto, la experiencia espiritual se enriquece con m&#x00FA;ltiples matices individuales que se explican desde la historia personal de cada sujeto. Tomar conciencia de esta historia personal, contemplarla y aceptarla, facilitar&#x00E1; el reconocimiento del ser espiritual y de su desarrollo, aliment&#x00E1;ndolo de nuevas experiencias y formas distintas a las vividas con anterioridad. La atenci&#x00F3;n adecuada a la espiritualidad de la persona en el final de su vida precisa de cierta sensibilidad para detectar las necesidades del paciente en este terreno, lo cual presupone, como ejes principales de la relaci&#x00F3;n entre el personal sanitario y el paciente, disposici&#x00F3;n a la escucha y respeto a las creencias y valores.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.2">
			<title>3.2. Una vision desde la lex artis</title>
			
			<p>Reconocer si el enfermo se encuentra en la fase final de su vida no es una cuesti&#x00F3;n balad&#x00ED;. La medicina no es una ciencia exacta, nos movemos entre ciertos m&#x00E1;rgenes de incertidumbre; para disminuir esta, los profesionales sanitarios deben basar sus actuaciones y decisiones en la evidencia disponible, estableciendo criterios que nos ayuden a determinar el final de la vida a consecuencia del avance inexorable de la enfermedad (Sanz Rubiales <italic>et al.</italic>,<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2006</xref>).</p>
			 
			<p>Por enfermedad en fase avanzada entendemos aquellas entidades nosol&#x00F3;gicas con estadios cl&#x00ED;nicos de la enfermedad establecidos y no reversibles tras un periodo de tratamiento estandarizado. Esta situaci&#x00F3;n de enfermedad avanzada llegar&#x00E1; a la fase terminal. Es decir, estamos ante una enfermedad avanzada, progresiva e incurable, con falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento espec&#x00ED;fico, con numerosos problemas o s&#x00ED;ntomas intensos, m&#x00FA;ltiples, multifactoriales y cambiantes, gran impacto emocional en el paciente, familia y equipo, con pron&#x00F3;stico de vida limitado.</p>
			 
			<p>Las posibilidades de diagn&#x00F3;stico y terap&#x00E9;uticas que el desarrollo cient&#x00ED;fico-tecnol&#x00F3;gico pone a nuestra disposici&#x00F3;n pueden salvar vidas, pero tambi&#x00E9;n, en determinadas circunstancias, pueden llevar a una obstinaci&#x00F3;n continuada que impida morir en paz. En consecuencia, forma parte de la <italic>lex artis</italic> el limitar las actuaciones diagn&#x00F3;stico-terap&#x00E9;uticas, lo cual obliga a reconocer cu&#x00E1;ndo el enfermo se halla en el final de la vida como consecuencia de su enfermedad, a predecir las consecuencias que se derivan de la continuaci&#x00F3;n o no de las actitudes terap&#x00E9;uticas y a conocer los deseos del paciente. En esta l&#x00ED;nea nos ayudar&#x00E1; a establecer unos criterios de actuaci&#x00F3;n el determinar si una medida diagn&#x00F3;stico-terap&#x00E9;utica es o no adecuada teniendo en cuenta la situaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica del paciente y las consecuencias que se prev&#x00E9;n ante su utilizaci&#x00F3;n. Para ello nos apoyaremos en los principios de: <italic>proporcionalidad</italic> (evaluar los efectos positivos y los negativos), <italic>futilidad</italic> (utilidad de los tratamientos, beneficio esperado &lt; 5%) y <italic>calidad de vida</italic> (sentida y esperada por el paciente).</p>
			 
			<p>Algunos s&#x00ED;ntomas, como el dolor, la disnea y otros, constituyen una experiencia desagradable que lleva a buscar su alivio con todas las armas m&#x00E9;dicas a nuestro alcance, aunque ello suponga aceptar efectos secundarios no deseados ni buscados. Es lo que se conoce como el “principio del doble efecto”, que est&#x00E1; considerado como buena praxis m&#x00E9;dica y &#x00E9;tica. Incluso la sedaci&#x00F3;n en el final de la vida puede estar perfectamente indicada como <italic>actitud terap&#x00E9;utica</italic> para el alivio de s&#x00ED;ntomas y de situaciones refractarias a otros tratamientos debidamente administrados. En esta tesitura, surgen inevitablemente preguntas cuya respuesta nos indicar&#x00E1; si la medida es correcta desde el punto de vista de la <italic>lex artis</italic> y de la &#x00E9;tica: ¿se han utilizado todos los tratamientos disponibles alternativos a la sedaci&#x00F3;n?, ¿de qui&#x00E9;n es el sufrimiento que se pretende aliviar, del enfermo, de la familia o del equipo profesional?, ¿qui&#x00E9;n toma la decisi&#x00F3;n?, ¿al sedar de manera irreversible a un paciente se la ha arrebatado su condici&#x00F3;n de persona? Los complejos problemas que se derivan de la puesta en pr&#x00E1;ctica de la sedaci&#x00F3;n al final de la vida obligan al profesional a utilizar protocolos que aseguren la buena pr&#x00E1;ctica cl&#x00ED;nica y el respecto a los derechos y a la dignidad de la persona (G&#x00F3;mez-Batiste, Borell Busquets y Roca Casals, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2003</xref>).</p>
			 
			<p>Pero, en todo caso, hemos de recordar que la sedaci&#x00F3;n paliativa al final de la vida busca la paliaci&#x00F3;n de los s&#x00ED;ntomas refractarios que est&#x00E1;n generando un enorme sufrimiento a la persona; no pretende directamente el acortamiento de la vida, aunque este pueda producirse en algunos casos como efecto indirecto no buscado, por ello es una pr&#x00E1;ctica leg&#x00ED;tima desde el punto de vista &#x00E9;tico y de <italic>la lex artis</italic>.</p>
			 
			<p>Otro problema de complicado manejo es el que se refiere a la alimentaci&#x00F3;n e hidrataci&#x00F3;n procuradas de forma no natural cuando el enfermo pierde la facultad de deglutir y se prev&#x00E9; un pron&#x00F3;stico vital incierto. Esta pr&#x00E1;ctica sigue generando debate y preguntas &#x00E9;ticas a la comunidad cient&#x00ED;fica y a la sociedad: ¿se han tenido en cuenta los deseos del paciente?, ¿son la alimentaci&#x00F3;n e hidrataci&#x00F3;n cuidados b&#x00E1;sicos que no pueden ser omitidos? O bien ¿son procedimientos que forman parte de los tratamientos m&#x00E9;dicos y sujetos, por tanto, a una indicaci&#x00F3;n con unos beneficios esperados que no se llegan a obtener? De la respuesta a estas cuestiones depender&#x00E1; que consideremos las medidas de alimentaci&#x00F3;n e hidrataci&#x00F3;n, o su retirada, como acciones concordantes o no con la <italic>lex artis</italic>. En general, si el enfermo est&#x00E1; en situaci&#x00F3;n de agon&#x00ED;a irreversible, en estado de semi o total inconsciencia, no estar&#x00ED;a indicada una alimentaci&#x00F3;n artificial, liquida, por sonda nasog&#x00E1;strica, ya que no le aportar&#x00ED;a ning&#x00FA;n tipo de beneficio y s&#x00ED; podr&#x00ED;a causarle mayor disconfort ya que en ese estado el organismo no asimila.</p>
			 
			<p>La situaci&#x00F3;n es diferente cuando el paciente tiene un pron&#x00F3;stico de vida previsible de semanas o meses, y se encuentra en mejor estado; en esa situaci&#x00F3;n hay que valorar los pros y los contras antes de tomar una decisi&#x00F3;n al respecto y siempre teniendo en cuenta los deseos del paciente.</p>
			 
			<p>Por &#x00FA;ltimo, la adecuaci&#x00F3;n a la <italic>lex artis</italic> de otras medidas terap&#x00E9;uticas, como pueden ser la administraci&#x00F3;n de antibi&#x00F3;ticos, las transfusiones o la ventilaci&#x00F3;n mec&#x00E1;nica no invasiva (VMNI), depender&#x00E1; del juicio de proporcionalidad sobre las mismas, establecido tras valorar los beneficios que se desean obtener y los posibles riesgos en un enfermo particular y concreto (Sanz Ortiz, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">1997</xref>).</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.3">
			<title>3.3. Una visi&#x00F3;n &#x00E9;tica</title>
			 
			<p>En las &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas del siglo XX la ciencia m&#x00E9;dica ha experimentado un avance espectacular en el campo de la terap&#x00E9;utica, la revoluci&#x00F3;n tecnol&#x00F3;gica y el descubrimiento del c&#x00F3;digo gen&#x00E9;tico. Esta evoluci&#x00F3;n de la medicina ha cambiado, en gran medida, la vida de los seres humanos. Las medidas preventivas son m&#x00E1;s efectivas y la batalla contra la enfermedad m&#x00E1;s eficaz; todo ello ha contribuido a alargar la expectativa de vida, a pesar de lo cual siempre llegar&#x00E1; el momento en que nos enfrentemos al proceso de morir. Es preciso, por tanto, reflexionar sobre las demandas que plantea una sociedad llena de nuevos retos tecnol&#x00F3;gicos, humanos y &#x00E9;ticos, integrada por personas con diferentes visiones de su proyecto vital y distinta filosof&#x00ED;a sobre la vida y la muerte. Por estas razones, la asistencia sanitaria, cuyos protagonistas son los pacientes y sus familias, los profesionales y la sociedad en general, plantea en la actualidad cada vez m&#x00E1;s problemas que no solo est&#x00E1;n relacionados con la pr&#x00E1;ctica m&#x00E9;dica, sino tambi&#x00E9;n con el mundo jur&#x00ED;dico y el complejo mundo de los valores &#x00E9;ticos.</p>
			 
			<p>La pr&#x00E1;ctica de la medicina est&#x00E1; constituida por una continua toma de decisiones de orden cient&#x00ED;fico-t&#x00E9;cnico y de orden moral o &#x00E9;tico, siendo su objetivo prevenir y curar las enfermedades, cuidar de la salud y aliviar el sufrimiento. El progreso biol&#x00F3;gico, farmacol&#x00F3;gico y tecnol&#x00F3;gico aplicado a la pr&#x00E1;ctica cl&#x00ED;nica diaria ha planteado nuevos problemas asistenciales antes inexistentes. Ha sido por ello necesario desarrollar un nuevo marco en la relaci&#x00F3;n del profesional sanitario con el paciente, salvaguardando siempre los intereses del enfermo, y respetando tambi&#x00E9;n los conocimientos t&#x00E9;cnicos y los valores del profesional.</p>
			 
			<p>Pues bien, la disciplina que analiza la conducta humana, examinada a la luz de los valores y principios morales, en el campo de las ciencias de la vida y del cuidado de la salud, es la &#x00E9;tica m&#x00E9;dica o bio&#x00E9;tica. La &#x00E9;tica nos ayuda a encontrar nuestro horizonte de plenitud desde la reflexi&#x00F3;n, mejorando nuestras posibilidades de realizaci&#x00F3;n y nuestro saber pr&#x00E1;ctico. Y en particular, la &#x00E9;tica aplicada a un campo concreto de la actividad humana -en nuestro caso, el sanitario- tiene que ser capaz de aplicar las normas y valores a ese &#x00E1;mbito de la vida y de la profesi&#x00F3;n. Los valores son aqu&#x00ED; tan importantes como los hechos. El establecimiento cient&#x00ED;fico de los hechos, como condici&#x00F3;n previa, da correcci&#x00F3;n a las decisiones m&#x00E9;dicas, mientras que los valores les dan calidad. Pero cabe recordar que, con ser importantes las normas y los valores en abstracto, a tomar decisiones pr&#x00E1;cticas no se aprende solo con el saber general, ya que en cada uno de los pacientes hay que integrar dicho saber en lo concreto y particular. Se trata de tener capacidad de juicio para tomar decisiones con los pacientes sobre el final de su vida.</p>
			 
			<p>Es sabido que en 1979 Tom L. Beauchamp y James Childress formularon la teor&#x00ED;a de los cuatro principios, que sigue siendo hoy d&#x00ED;a el paradigma bio&#x00E9;tico dominante en el mundo sanitario. Como modelo principalista, se centra en la acci&#x00F3;n o praxis, y otorga gran relevancia al proceso de toma de decisiones efectuado mediante la racionalidad argumentativa. El profesional sanitario tiene la obligaci&#x00F3;n de no hacer da&#x00F1;o, seg&#x00FA;n el principio &#x00E9;tico de <italic>no maleficiencia</italic>, que delimita su campo de actuaci&#x00F3;n. Este principio hace referencia a la vida biol&#x00F3;gica que el personal sanitario tiene entre sus manos y al respeto que esta merece. Tambi&#x00E9;n est&#x00E1; obligado a procurar los medios diagn&#x00F3;sticos y terap&#x00E9;uticos mas adecuados a cada situaci&#x00F3;n para conseguir el mayor beneficio del paciente, seg&#x00FA;n el principio de <italic>beneficencia</italic>. El otro sujeto de esta relaci&#x00F3;n, el enfermo, aporta un nuevo principio, el de <italic>autonom&#x00ED;a</italic>. Por autonom&#x00ED;a se entiende la capacidad de realizar actos con conocimiento de causa, con informaci&#x00F3;n suficiente y en ausencia de coacci&#x00F3;n interna o externa. Desde su autonom&#x00ED;a, la persona enferma debe intervenir en el proceso para ir decidiendo, conjuntamente con el profesional, qu&#x00E9; es beneficioso para &#x00E9;l. Esta es la raz&#x00F3;n por la que ambos principios, el de autonom&#x00ED;a y el de beneficencia, resultan inseparables: no es posible hacer el bien a los otros en contra de su voluntad.</p>
			 
			<p>En toda relaci&#x00F3;n sanitaria existe un sujeto que, si bien no est&#x00E1; presente f&#x00ED;sicamente, interviene de una forma u otra: la sociedad. Los recursos humanos, profesionales y t&#x00E9;cnicos son generados por la sociedad, y los profesionales tienen la obligaci&#x00F3;n de distribuirlos equitativamente y de evitar cualquier tipo de discriminaci&#x00F3;n en el acceso a los mismos. Todo ello viene exigido por el principio de <italic>justicia</italic>.</p>
			 
			<p>Este marco normativo parece claro, hasta que nos enfrentamos con la realidad cl&#x00ED;nica. Los principios &#x00E9;ticos son criterios o normas de conducta que introducen la garant&#x00ED;a de una racionalidad argumentativa en la toma de decisiones pero por s&#x00ED; solos no son suficientes. Su aplicaci&#x00F3;n a la realidad no es autom&#x00E1;tica, sino que exigen un proceso de <italic>deliberaci&#x00F3;n</italic> posterior que permita discernir cu&#x00E1;l es la mejor manera de respetarlos en cada uno de los posibles casos cl&#x00ED;nicos (Cruceiro, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2004</xref>).</p>
			 
			<p>En un paciente en el final de su vida, que recibe cuidados paliativos, son m&#x00FA;ltiples los factores que hay que tener en cuenta en la toma de decisiones, por ejemplo, aquellos relacionados con la evoluci&#x00F3;n de la enfermedad (estado general, complicaciones, pron&#x00F3;stico…), o los que ata&#x00F1;en a la proporcionalidad de la intervenci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica (c&#x00E1;lculo ponderado de riesgos y beneficio esperado) o aquellos relativos a los fines y objetivos que se persiguen. Adem&#x00E1;s, hemos de tener en cuenta que afloran sentimientos y actitudes emocionales ante los procesos de muerte de los pacientes que no deben influir en nuestras decisiones. Es muy importante que los juicios morales no se reduzcan a un mero sentimiento emocional, por ello es necesaria una reflexi&#x00F3;n racional que oriente ese sentimiento a una deliberaci&#x00F3;n razonada.</p>
			 
			<p>En el proceso de toma de decisiones al final de la vida los profesionales sanitarios ser&#x00E1;n m&#x00E1;s efectivos y acertados en sus respuestas a retos &#x00E9;ticos si aprenden a abordarlos de forma sistem&#x00E1;tica para llegar a decisiones prudentes o razonables. El primer paso es el <italic>an&#x00E1;lisis de los hechos</italic>, lo cual nos obliga a una revisi&#x00F3;n detallada de la historia cl&#x00ED;nica del paciente, a evaluar la situaci&#x00F3;n actual y los objetivos que hay que plantearse para as&#x00ED; establecer, en base a ellos, unos posibles cursos de acci&#x00F3;n, como pueden ser la indicaci&#x00F3;n o no de determinadas medidas terap&#x00E9;uticas (imprescindible revisar la evidencia disponible sobre el tema) y siempre tras conocer los puntos de vista del paciente y de sus familiares. Si en las decisiones que se deben tomar surge conflicto de valores, habr&#x00E1; que identificarlos y analizarlos para establecer posibles cursos de acci&#x00F3;n.</p>
			</sec> 
			
			<sec id="S3.4">
			<title>3.4. Una visi&#x00F3;n legal y jur&#x00ED;dica</title>
			
			<p>Solo al paciente le corresponde tomar decisiones que afectan a su propia vida. La participaci&#x00F3;n y la decisi&#x00F3;n del enfermo son una ayuda inestimable en las situaciones de incertidumbre. Hay que determinar, a tal efecto, la competencia o capacidad del paciente, es decir, hemos de averiguar si este puede tomar una decisi&#x00F3;n o no, si comprende la informaci&#x00F3;n recibida y si puede tomar decisiones sobre la base de esa informaci&#x00F3;n suministrada. Cuando el enfermo no es competente, se deber&#x00E1; identificar a un sustituto en la toma de decisiones. En la pr&#x00E1;ctica suele ser un miembro de la familia. El <italic>representante o tutor</italic> sustituye al enfermo en la toma de decisiones pero siempre bas&#x00E1;ndose en el mejor conocimiento de los valores del enfermo y de lo que se ajuste mejor a los intereses de este. Estas decisiones se denominan <italic>decisiones de sustituci&#x00F3;n</italic> o <italic>decisiones subrogadas</italic>.</p>

			<p>En cualquier caso, ya sea directamente o a trav&#x00E9;s de representante o tutor, la voluntad del paciente y sus intereses han de hacerse presentes a trav&#x00E9;s del <italic>consentimiento informado</italic>. El consentimiento informado es un proceso de informaci&#x00F3;n y de comunicaci&#x00F3;n entre el profesional sanitario y el enfermo, que puede culminar con la autorizaci&#x00F3;n del paciente (o de su representante) a las actuaciones diagn&#x00F3;stico-terap&#x00E9;uticas de las cuales el m&#x00E9;dico ha ponderado riesgos, beneficios y alternativas. Para la bio&#x00E9;tica principialista el consentimiento informado se fundamenta en dos principios: la obligaci&#x00F3;n del profesional de respetar las decisiones aut&#x00F3;nomas de los pacientes, as&#x00ED; como de procurar el mayor bien a dichos pacientes y de ayudarles a realizar en lo posible su propio proyecto vital. Se establece, pues, la obligaci&#x00F3;n de realizar un proceso adecuado de consentimiento informado, solidamente fundamentado, tanto &#x00E9;tica como jur&#x00ED;dica y deontol&#x00F3;gicamente.</p>

			<p>Es necesario, pues, que los profesionales dediquen tiempo suficiente a la informaci&#x00F3;n y comunicaci&#x00F3;n, lo cual les dar&#x00E1; la oportunidad de conocer los valores del paciente, as&#x00ED; como su concepto de calidad de vida. En el proceso final de la vida la informaci&#x00F3;n debe responder a las necesidades del paciente, a la que &#x00E9;l mismo solicite o sea capaz de soportar. Para llegar a conocer dichas necesidades de informaci&#x00F3;n es imprescindible saber escuchar. Hay que identificar, as&#x00ED;, las diferentes necesidades de informaci&#x00F3;n propias de cada enfermo. Conviene entonces valorar la conveniencia o no de la abstenci&#x00F3;n justificada (privilegio terap&#x00E9;utico). Y a partir de ah&#x00ED;, es preciso proporcionar la informaci&#x00F3;n teniendo en cuenta ya las necesidades y caracter&#x00ED;sticas del paciente, su biograf&#x00ED;a y las aportaciones que pueda hacer la familia. El objetivo de todo el proceso informativo es el de potenciar la autonom&#x00ED;a del enfermo (v&#x00E9;ase Sociedad Espa&#x00F1;ola de Cuidados Paliativos SECPAL, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2016</xref>).</p>

			<p>En este sentido, la ley general de sanidad en su art&#x00ED;culo 10 destaca de manera clara la importancia del respeto a la autonom&#x00ED;a de las personas enfermas. Tal respeto ha estado tradicionalmente muy lejos de los valores de nuestro entorno sociocultural y profesional, en el que ha destacado el paternalismo en la relaci&#x00F3;n profesional sanitario-paciente. Pero ha pasado el tiempo suficiente para permitir el desarrollo de nuevas leyes, tanto en el &#x00E1;mbito estatal como auton&#x00F3;mico, que reafirman el hecho de que <italic>el titular</italic> del derecho a la informaci&#x00F3;n es el paciente.</p>
			 
			<p>El m&#x00E9;dico es el responsable de garantizar ese derecho. Las personas vinculadas al paciente, por razones familiares o de hecho, solo ser&#x00E1;n informadas en la medida en que el paciente lo permita de manera expresa o t&#x00E1;cita. Las leyes referidas contemplan dos instrumentos principales como garantes de la autonom&#x00ED;a: el proceso de consentimiento informado, en el caso del paciente capaz, y el documento de voluntades anticipadas, cuando el paciente se encuentre en situaci&#x00F3;n de incapacidad.</p>
			 
			<p>Los profesionales sanitarios y las organizaciones a las que pertenecen deben velar activamente para que este derecho fundamental de los pacientes sea respetado, procurando as&#x00ED; una atenci&#x00F3;n con un nivel adecuado de excelencia moral. Para que se cumplan las exigencias &#x00E9;ticas y jur&#x00ED;dicas del consentimiento informado han de respetarse unos elementos normativos:</p>

							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p>Que sea un proceso continuo, dial&#x00F3;gico (hablado), comunicativo, deliberativo y prudencial. En ocasiones requiere apoyo escrito y siempre debe ser registrado de forma adecuada. No se trata, pues, de un hecho aislado centrado en un formulario que el enfermo tiene que firmar.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Voluntariedad, es decir, se trata de un acto libre, no coaccionado ni manipulado.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Informaci&#x00F3;n suficiente, que incluya no solo la naturaleza, objetivos y posibles efectos secundarios de la acci&#x00F3;n o decisi&#x00F3;n que hay que llevar a cabo, sino tambi&#x00E9;n las diferentes opciones alternativas existentes, con sus respectivos beneficios y riesgos.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Informaci&#x00F3;n comprensible, adaptada a las peculiaridades socioculturales del paciente, haciendo uso correcto del lenguaje verbal, no verbal y escrito.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Capacidad por parte del paciente para comprender la informaci&#x00F3;n, evaluarla y comunicar su decisi&#x00F3;n.</p>
								</list-item>
							</list>

			 
			<p>Finalmente, tras el proceso de deliberaci&#x00F3;n, el paciente toma una decisi&#x00F3;n que es de aceptaci&#x00F3;n o de rechazo de las medidas diagn&#x00F3;stico-terap&#x00E9;uticas propuestas por el profesional. Dicha decisi&#x00F3;n marca, con frecuencia, el punto de partida de un nuevo proceso de deliberaci&#x00F3;n y toma de decisiones. Las <italic>herramientas</italic> de aplicaci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica que permiten realizar un proceso correcto de consentimiento informado son:</p>

							<list list-type="bullet">
								<list-item>
									<p>T&#x00E9;cnicas de entrevista cl&#x00ED;nica, soporte emocional y relaci&#x00F3;n de ayuda.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Protocolos de evaluaci&#x00F3;n de la capacidad de la persona, que nos permitan establecer cu&#x00E1;ndo un paciente est&#x00E1; en condiciones de tomar decisiones.</p>
								</list-item>
								<list-item>
									<p>Formularios escritos de consentimiento informado que sirvan para apoyar el proceso oral, para ser registrados y, en su caso, para probar legalmente que se dio informaci&#x00F3;n y se obtuvo el consentimiento.</p>
								</list-item>
							</list>
			  
			<p>En cuidados paliativos la finalidad y los objetivos del consentimiento informado permanecen inalterados pero la metodolog&#x00ED;a, estructura y proceso pueden presentar ciertas <italic>dificultades</italic> derivadas de la especial vulnerabilidad de la persona en fase avanzada de su enfermedad con una expectativa de vida corta. Son muchos los pacientes que, llegados a esta fase al final de la enfermedad, atendidos por equipos de cuidados paliatios, presentan un grado tal de deterioro f&#x00ED;sico, cognitivo o emocional que se hace muy dif&#x00ED;cil establecer una adecuada comunicaci&#x00F3;n para dar informaci&#x00F3;n y plantear las decisiones que hay que tomar. Cuando esto ocurre hay que recurrir a la familia para informar y averiguar los valores, deseos y condicionamientos expresados por el paciente durante la trayectoria de su vida y enfermedad, a fin de tomar las decisiones en base a ellas.</p>
			 
			<p>Consideremos ahora la cuesti&#x00F3;n de las voluntades anticipadas. El documento de voluntades anticipadas (Broggi, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2001</xref>) permite a una persona mayor de edad y con capacidad suficiente, de manera libre, participar en sus cuidados y planificar su futuro mediante la expresi&#x00F3;n de sus deseos, para cuando no sea capaz de tomar decisiones por s&#x00ED; mismo y otros deban hacerlo en su lugar. Puede incluso designar en &#x00E9;l a un representante como interlocutor v&#x00E1;lido. Dicho documento nos permitir&#x00E1; conocer el concepto de calidad de vida del paciente, y contribuir&#x00E1; a disminuir la tensi&#x00F3;n que supone el tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.</p>
			 
			<p>A falta de un documento de voluntades anticipadas, la tensi&#x00F3;n se produce especialmente cuando el enfermo no est&#x00E1; capacitado para tomar decisiones y no existe un acuerdo entre sus representantes, o entre estos y los profesionales sanitarios, a la hora de tomar una decision. Todas las personas que participan en la relaci&#x00F3;n cl&#x00ED;nica deber&#x00ED;an esforzarse entonces por conocer qu&#x00E9; hubiera deseado el enfermo en esas circunstancias concretas. Pero a menudo no resulta f&#x00E1;cil, dada la complejidad de las decisiones que hay que tomar. Sustituir las decisiones de otra persona, sobre todo en el final de su vida, entra&#x00F1;a una enorme responsabilidad. Si las opiniones discrepan abiertamente y no se puede alcanzar un consenso, existe la opci&#x00F3;n de consultar al Comit&#x00E9; de &#x00C9;tica Asistencial (CEA). Se trata de una comisi&#x00F3;n consultiva e interdisciplinar al servicio de los profesionales y usuarios de una instituci&#x00F3;n sanitaria, creada para analizar los posibles conflictos &#x00E9;ticos que se producen a consecuencia de la labor asistencial y asesorar en su resoluci&#x00F3;n. El objetivo principal del CEA es el de mejorar la calidad &#x00E9;tica de la asistencia sanitaria. El CEA trata de facilitar el proceso de decisi&#x00F3;n en los casos m&#x00E1;s conflictivos, asesorando a los profesionales para que puedan tomar la decisi&#x00F3;n m&#x00E1;s prudente posible teniendo en cuenta todos los valores implicados.</p>
			</sec>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>4. CONCLUSI&#x00D3;N</title>
			 
			<p>La &#x00E9;tica nos ayuda a encontrar nuestro horizonte de plenitud desde la reflexi&#x00F3;n, mejorando nuestras posibilidades de realizaci&#x00F3;n y nuestro saber pr&#x00E1;ctico. La &#x00E9;tica enfocada hacia un campo concreto de la actividad humana, el de la atenci&#x00F3;n en el final de la vida, tiene que ser capaz de aplicar las normas y valores a ese &#x00E1;mbito de la vida y de la profesi&#x00F3;n. Vemos, as&#x00ED;, que la responsabilidad por el ser humano y el v&#x00ED;nculo que se establece con la persona que muere crea obligaciones para con esa persona: cuidarla es tanto como reconocer en ella su dignidad y diferencia. Pero a tomar decisiones no se aprende solo con el saber general, ya que a cada uno de los pacientes hay que integrarlo en lo concreto y particular. Se trata de desarrollar, tambi&#x00E9;n desde la experiencia de la pr&#x00E1;ctica diaria, la capacidad de juicio para tomar decisiones con los pacientes sobre el final de su vida. En este sentido, y como conclusi&#x00F3;n, podr&#x00ED;amos afirmar que los CP representan la respuesta de las ciencias de la salud al imperativo &#x00E9;tico de ayudar al enfermo y a su familia a afrontar la experiencia del sufrimiento antes la muerte desde una perspectiva hol&#x00ED;stica donde se integran la dimensi&#x00F3;n f&#x00ED;sica, ps&#x00ED;quica, social y espiritual del ser humano. Conseguir que el paciente, a pesar de su enorme fragilidad, pueda vivir plenamente los &#x00FA;ltimos momentos de su vida en funci&#x00F3;n de sus valores, es el gran reto de la medicina paliativa de este siglo.</p>
			</sec>

		
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
				
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