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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.792n2007</article-id>
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				<subject>EL FUTURO DE LA BIO&#x00C9;TICA / THE FUTURE OF BIOETHICS</subject>
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				<article-title>La bio&#x00E9;tica hace futuro</article-title>
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					<trans-title>Bioethics makes future</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La bio&#x00E9;tica hace futuro</alt-title>
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			<aff id="U1">Universidad de Valladolid</aff>
			
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				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="amarcos@fyl.uva.es">amarcos@fyl.uva.es</email>
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				<year>2019</year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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				<title>RESUMEN</title>
				<p>Para entrever el futuro de la bio&#x00E9;tica lo primero que tenemos que pensar es la propia noci&#x00F3;n de futuro y nuestra relaci&#x00F3;n pr&#x00E1;ctica con el mismo. Expongo aqu&#x00ED; a la cr&#x00ED;tica la idea de un futuro que est&#x00E9; ya de alg&#x00FA;n modo presente y a la vista. Es esta una idea que desposee al futuro de toda <italic>futureidad</italic>, una idea, por lo tanto, incoherente. Propongo, a cambio, pensar el futuro como tarea, como agenda, como aquello que no est&#x00E1; y ha de ser libremente hecho. En este sentido, resulta in&#x00FA;til tratar de vislumbrar o adivinar el futuro de la bio&#x00E9;tica, y en cambio es preciso proponernos como tarea la creaci&#x00F3;n de la bio&#x00E9;tica futura. Vistas as&#x00ED; las cosas, la funci&#x00F3;n principal de la bio&#x00E9;tica no ser&#x00E1; ya la de deliberar y elegir entre las opciones que se nos presentan, sino la de crear nuevos cursos de acci&#x00F3;n que protejan y favorezcan mejor la vida en general y la vida humana en particular. Abogo, pues, en este texto, por una bio&#x00E9;tica de la creatividad y de la laboriosidad, superadora de la bio&#x00E9;tica de dilemas</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>To discern the future of bioethics we must first contemplate the very concept of future, as well as our practical relationship with the future itself. Here I will subject to criticism the idea of a future that is already somehow present, and in sight. This idea divests the future of all its <italic>futurity</italic>, becoming, therefore, inconsistent. I propose to regard the future as a task, a kind of agenda: the future is not in sight, but instead it should be freely done. In this sense, it is useless to try to catch a glimpse or guess the future of bioethics. I would suggest, instead, the task of creating future bioethics. As things stand, the main role of bioethics can no longer be to deliberate and choose among the options presented, but rather to create new courses of action to better protect and promote life in general and human life in particular. Hence, in this paper I advocate a bioethics of creativity, which could overcome many bioethical dilemmas.</p>
			</trans-abstract>
			

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				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>Bio&#x00E9;tica de dilemas</kwd>
				<kwd>bio&#x00E9;tica creativa</kwd>
				<kwd>elecci&#x00F3;n</kwd>
				<kwd>creatividad</kwd>
				<kwd>futuro</kwd>
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				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>Dilemmatic bioethics</kwd>	
				<kwd>creative bioethics</kwd>
				<kwd>choice</kwd>
				<kwd>creativity</kwd>
				<kwd>future</kwd>
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	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>1. BIO&#x00C9;TICA Y FUTURO</title>
			 
			<p>La bio&#x00E9;tica naci&#x00F3; como una disciplina orientada hacia el futuro. La primera vez que aparece la palabra <italic>bio&#x00E9;tica</italic> en el t&#x00ED;tulo de un libro -<italic>Bioethics: Bridge to the Future</italic>- lo hace junto a la palabra <italic>futuro</italic>. Adem&#x00E1;s, la idea de ‘puente’ sugiere aqu&#x00ED; la de ‘construcci&#x00F3;n’. As&#x00ED; se expresa Van Rensselaer Potter en el mencionado libro: “Si hay dos culturas que parecen incapaces de hablar la una con la otra -la ciencia con las humanidades- y si ello es parte de la raz&#x00F3;n por la que el futuro parece dudoso, entonces posiblemente nosotros podr&#x00ED;amos construir un puente hacia el futuro” (Potter, <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">1971</xref>, p. 145)<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. De alg&#x00FA;n modo est&#x00E1; impl&#x00ED;cita la idea de que el futuro no est&#x00E1; ya presente, sino que hay que construirlo.</p>
			 
			<p>Este planteamiento conecta inmediatamente con una cierta concepci&#x00F3;n antropol&#x00F3;gica, cuya expresi&#x00F3;n hallamos en los textos del fil&#x00F3;sofo espa&#x00F1;ol Juli&#x00E1;n Mar&#x00ED;as. “La ilusi&#x00F3;n -nos dice el disc&#x00ED;pulo de Ortega- radica en esa dimensi&#x00F3;n de la vida humana que he explorado a fondo en la antropolog&#x00ED;a metaf&#x00ED;sica: su condici&#x00F3;n futuriza, es decir, el hecho de que, siendo real y por tanto presente, actual, est&#x00E1; proyectada hacia el futuro, intr&#x00ED;nsecamente referida a &#x00E9;l en la forma de la anticipaci&#x00F3;n y la proyecci&#x00F3;n. Esto, claro es, introduce una ‘irrealidad’ en la realidad humana, como parte integrante de ella, y hace que la imaginaci&#x00F3;n sea el &#x00E1;mbito dentro del cual la vida humana es posible. Si el hombre fuese solamente un ser perceptivo, atenido a realidades presentes, no podr&#x00ED;a tener m&#x00E1;s que una vida reactiva, en modo alguno proyectiva […] Pero el futuro no es real; no es, sino que ser&#x00E1;; y habr&#x00ED;a que agregar: acaso” (Mar&#x00ED;as, <xref ref-type="bibr" rid="CIT16">1984</xref>, p. 38).</p>
			 
			<p>Pero la orientaci&#x00F3;n constructiva o proyectiva de la bio&#x00E9;tica, arraigada en la propia naturaleza <italic>futuriza</italic> del ser humano, puede verse frustrada. Sucede cada vez que la bio&#x00E9;tica opta por met&#x00E1;foras visuales en lugar de manuales; cuando se obsesiona por convertirse en un m&#x00E9;todo de elecci&#x00F3;n entre opciones presentes a la vista, en lugar de preocuparse de crear, de construir nuevos puentes y caminos.</p>
			 
			<p>Quiz&#x00E1; nos preguntemos qu&#x00E9; pueden tener que ver las im&#x00E1;genes del tiempo con las ideas bio&#x00E9;ticas. Pero lo cierto es que dichas im&#x00E1;genes condicionan dr&#x00E1;sticamente la bio&#x00E9;tica. La imagen m&#x00E1;s socorrida del tiempo es aquella que lo asimila a una dimensi&#x00F3;n espacial. Pensamos, as&#x00ED;, el tiempo como una l&#x00ED;nea que recorremos. En esta imagen, la posici&#x00F3;n del sujeto sobre la l&#x00ED;nea marca el momento presente, el futuro est&#x00E1; al frente y a la vista, mientras que el pasado queda a nuestra espalda -“la negra espalda del tiempo”, escribi&#x00F3; Shakespeare<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>-. Miramos hacia el futuro y lo vemos all&#x00E1; al frente. Psicol&#x00F3;gicamente la imagen es tan elemental como potente. Nadie quiere quedarse parado o retroceder cuando ha emprendido camino hacia una meta. La <italic>visi&#x00F3;n</italic> del futuro se nos impone, pues, como <italic>misi&#x00F3;n</italic>. Debemos avanzar hacia ese futuro que vemos, que algunos con especial claridad y seguridad parecen tener a la vista. Es decir, ser&#x00E1; bueno todo aquello que tienda hacia ese futuro que vemos, y malo lo que nos paralice o haga retroceder. Quien controle la imagen del futuro controlar&#x00E1; tambi&#x00E9;n lo que se entiende por bueno y malo. Quien sea capaz de afirmar con mayor convicci&#x00F3;n hacia d&#x00F3;nde vamos, ser&#x00E1; tambi&#x00E9;n quien nos diga hacia d&#x00F3;nde <italic>debemos</italic> ir. Esta es la cl&#x00E1;sica posici&#x00F3;n progresista, propia de muchas filosof&#x00ED;as modernas.</p>
			 
			<p>Por otro lado, quien vea con disgusto la imagen del futuro que se le ofrece, estar&#x00E1; tentado de abogar por la paralizaci&#x00F3;n o el regreso al pasado, a una supuesta <italic>aetas aurea</italic>. Ser&#x00E1; tachado, por supuesto, de retr&#x00F3;grado. Esta fue la posici&#x00F3;n, por ejemplo, de Plat&#x00F3;n y es tambi&#x00E9;n la de algunos contempor&#x00E1;neos nuestros. Una posici&#x00F3;n err&#x00F3;nea, porque propone algo imposible, como la par&#x00E1;lisis o el regreso al pasado, porque supone que “cualquiera tiempo pasado fue mejor”<xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>, lo cual dista mucho de ser obvio, y sobre todo, porque, al igual que el progresismo, da por buena una imagen incorrecta del tiempo.</p>
			 
			<p>Con todo, lo m&#x00E1;s com&#x00FA;n ha sido pintar el supuesto futuro con los colores de una avanzada y prometeica tecnociencia. El desarrollo y aplicaci&#x00F3;n de la misma se convierte entonces en una especie de obligaci&#x00F3;n de progreso. El problema es que la bio&#x00E9;tica no puede trabajar con una imagen tan pobre y err&#x00F3;nea del tiempo. Para empezar, un futuro que est&#x00E9; ah&#x00ED; delante, a la vista, es un futuro que est&#x00E1; ya de alg&#x00FA;n modo presente, al menos ante una vanguardia de visionarios. Y un futuro presente es una extra&#x00F1;a contradicci&#x00F3;n, como ya demostr&#x00F3; Karl Popper al hilo de su cr&#x00ED;tica al historicismo (Popper, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1957</xref>). Es un futuro despose&#x00ED;do de toda su <italic>futureidad</italic>.</p>
			 
			<p>Pensemos, pues, en otra imagen m&#x00E1;s adecuada para el tiempo, en otra constelaci&#x00F3;n l&#x00E9;xica, en otro juego de met&#x00E1;foras. Podr&#x00ED;amos, por ejemplo, pensar el tiempo como una serie de c&#x00ED;rculos conc&#x00E9;ntricos, el mayor de los cuales es el presente, que en su interior contiene los c&#x00ED;rculos del pasado, a modo de huella y memoria. En esta imagen, el futuro ni est&#x00E1; en parte alguna ni se ve, sino que se hace. Hay que hacerlo. Y puede ser hecho con un cierto margen de libertad. La naturaleza y el ser humano est&#x00E1;n constantemente haciendo el futuro, que no est&#x00E1; simplemente a la vista. Hay que crearlo, producirlo, generarlo, actualizarlo. Algo as&#x00ED; le sucede al compositor musical, que retiene en el presente la suma integrada de los compases ya escritos, pero aun tiene que crear el pr&#x00F3;ximo, que no est&#x00E1; todav&#x00ED;a en lugar alguno, ni viene predeterminado, aunque s&#x00ED; condicionado, por los anteriores. El mundo est&#x00E1; abierto a innumerables futuros posibles, que vendr&#x00E1;n o no en funci&#x00F3;n de nuestras acciones.</p>
			 
			<p>Es esta una imagen que armoniza mucho mejor con la cosmolog&#x00ED;a actual. Nuestro horizonte presente contiene, por ejemplo, la huella t&#x00E9;rmica de una explosi&#x00F3;n inicial, as&#x00ED; como la luz emitida por las estrellas en el pasado. Lo que no contiene es el futuro del cosmos, que est&#x00E1; a&#x00FA;n por hacer. En esta clave, tiende hacia el futuro, hace futuro, quien m&#x00E1;s proteja y promueva la vida, quien proteja y promueva en especial la posibilidad y florecimiento de la vida humana (cf. Jonas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1995</xref>), que es tanto como decir quien m&#x00E1;s trabaje para que el futuro siga estando abierto.</p>
			 
			<p>En esta nueva imagen del tiempo, nuestra posici&#x00F3;n cambia. Lo que tenemos a la vista es el pasado, de &#x00E9;l aprendemos para decidir y construir un futuro que est&#x00E1; abierto, que est&#x00E1; aun por hacer y que ha de ser libremente hecho, porque la simple permanencia en el presente o el regreso al pasado son estrictamente imposibles. Por decirlo de otro modo, vemos el pasado, pero no podemos regresar a &#x00E9;l. No vemos el futuro, pero tenemos que hacerlo para poder habitarlo alg&#x00FA;n d&#x00ED;a como presente. El pescador en su barca toma los remos con las manos y boga mirando a popa. M&#x00E1;s que un carril a seguir, tiene a proa una estela que inventar. Los ojos son nuestro nexo con el pasado, las manos con el futuro, valga la met&#x00E1;fora.</p>
			 
			<p>En suma, nos proyectamos siempre hacia el futuro, pero a la vista tenemos solo el pasado. Con la informaci&#x00F3;n que este nos da tenemos que apa&#x00F1;arnos para ir construyendo un camino, de entre los muchos posibles, al mismo tiempo que caminamos por &#x00E9;l. En palabras del poeta espa&#x00F1;ol Antonio Machado: “Se hace camino al andar” (Machado, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2001</xref>, p. 186). Esta quiz&#x00E1; sea la mejor imagen de la posici&#x00F3;n del ser humano en el tiempo. La l&#x00ED;nea biogr&#x00E1;fica e hist&#x00F3;rica a trav&#x00E9;s de los c&#x00ED;rculos conc&#x00E9;ntricos del tiempo la vamos trazando nosotros, no est&#x00E1; predeterminada, como suced&#x00ED;a en la vieja imagen del tiempo. Podemos salir del c&#x00ED;rculo del presente por cualquiera de los infinitos radios del mismo hacia un futuro a&#x00FA;n por hacer. Y esta nueva met&#x00E1;fora invalida la vieja ret&#x00F3;rica del tiempo, que divid&#x00ED;a las ideas bio&#x00E9;ticas en progresistas y retr&#x00F3;gradas, que nos obligaba a decidir dilem&#x00E1;ticamente entre ambos polos. Invalida incluso esta jerga inoperante. Ninguna bio&#x00E9;tica puede ya ser medida por su proximidad a un futuro tecnol&#x00F3;gico o cultural supuestamente visto por algunos, sino por su capacidad para crear futuro, para abrir futuro. Las propuestas bio&#x00E9;ticas han de ser medidas por su capacidad para proteger y promover la vida natural y humana, por su capacidad para proteger y promover la posibilidad y el florecimiento de la misma en un universo abierto.</p>
			</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>2. LA BIO&#x00C9;TICA DE LOS DILEMAS</title>
			 
			<p>De una err&#x00F3;nea imagen del tiempo deriva una concepci&#x00F3;n dilem&#x00E1;tica de la bio&#x00E9;tica. Seg&#x00FA;n esta concepci&#x00F3;n, la bio&#x00E9;tica tendr&#x00ED;a por misi&#x00F3;n principal la de ayudarnos a deliberar y a elegir entre alternativas dadas como ya presentes. Muchas veces estas alternativas se formulan como dilemas. Pero los dilemas son siempre y en realidad el mismo. O aceleramos o retardamos la marcha hacia el presunto futuro. Como toda l&#x00ED;nea, la del tiempo tendr&#x00ED;a una sola direcci&#x00F3;n y dos sentidos. Cada uno puede elegir en qu&#x00E9; sentido empuja el carro de la historia. Aunque la marcha hacia el frente se da por garantizada, en funci&#x00F3;n de la correlaci&#x00F3;n de fuerzas podr&#x00E1; ser m&#x00E1;s o menos veloz. Es l&#x00F3;gico que quienes conciben as&#x00ED; el tiempo, como un &#x00FA;nico carril, piensen la bio&#x00E9;tica en t&#x00E9;rminos de dilema: o aceleramos la marcha hacia el futuro o la retardamos. Eso es todo.</p>
			 
			<p>Pondremos un ejemplo cl&#x00E1;sico, y despu&#x00E9;s ir&#x00E1;n apareciendo m&#x00E1;s. El debate sobre la eutanasia a menudo se configura como un dilema: o bien aceptamos la eutanasia, es decir el hecho de que una persona d&#x00E9; muerte a otra en ciertas condiciones especiales y controladas, o bien aceptamos que el enfermo siga sufriendo a causa de su mal o incluso a causa de los tratamientos que recibe. Una &#x00E9;lite de iluminados avizora la primera opci&#x00F3;n all&#x00E1; al frente, en el futuro, mientras que sit&#x00FA;a la segunda a su espalda, en el pasado. La forma l&#x00F3;gica es disyuntiva: <italic>A</italic> o <italic>B</italic>. La disyunci&#x00F3;n suele entenderse en t&#x00E9;rminos excluyentes y exhaustivos. Es decir, <italic>A</italic> y <italic>B</italic> no pueden darse juntos y, por otro lado, entre ambos cubren todo el espectro de los posibles cursos de acci&#x00F3;n.</p>
			 
			<p>Puestas as&#x00ED; las cosas, es com&#x00FA;n adoptar una estrategia argumentativa negativa; es decir, para defender la opci&#x00F3;n <italic>A</italic> se ataca o niega la opci&#x00F3;n <italic>B</italic>. Por ejemplo, si demostramos que el sufrimiento del enfermo no es deseable, incluso que es moralmente inaceptable, entonces, dado que no hay m&#x00E1;s opciones que <italic>A</italic> y <italic>B</italic>, no tendremos m&#x00E1;s remedio que aceptar (tolerar, promover, legalizar…) la eutanasia. El esquema l&#x00F3;gico y ret&#x00F3;rico se repite una y otra vez en numerosos debates bio&#x00E9;ticos. El paisaje que comienza a aparecer ante nosotros es el de un campo de batalla, en el cual contienden los que empujan la historia hacia un futuro visible contra los que intentan retrasar ese avance. Al parecer, la misi&#x00F3;n principal de cada agente consiste en atacar con argumentos la posici&#x00F3;n contraria.</p>
			 
			<p>En principio, dichos argumentos son de car&#x00E1;cter racional. Las armas con las que se contiende en este campo de batalla son habitualmente los llamados <italic>principios de la bio&#x00E9;tica</italic>. Se dice que tal o cual posici&#x00F3;n viola el principio de autonom&#x00ED;a, el de no maleficencia, el de beneficencia o el de justicia, y que es, por lo tanto, inaceptable; lo cual, supuestamente, nos obliga a echarnos en los brazos de la posici&#x00F3;n opuesta. Por ejemplo, se puede decir que la posici&#x00F3;n pro-eutanasia viola el principio de no maleficencia, o bien que la posici&#x00F3;n contraria viola el de autonom&#x00ED;a. Por supuesto, las cosas nunca son tan sencillas y la resoluci&#x00F3;n de conflictos &#x00E9;ticos mediante la aplicaci&#x00F3;n mec&#x00E1;nica de principios es simplemente una quimera. Constituye un logro innegable de la bio&#x00E9;tica el consenso que existe en torno a los mencionados principios pero, a la hora de fundamentarlos, de dar raz&#x00F3;n de los mismos, de precisar su contenido y finalmente de aplicarlos, la batalla se recrudece. Si <italic>A</italic> viola un principio, es posible que <italic>B</italic> viole otro. Y como el problema se nos ha convertido en un dilema, nos hemos quedado sin salida razonable, salvo la pura apelaci&#x00F3;n a la presunta visi&#x00F3;n del futuro. O bien habr&#x00E1; que empezar a discutir, ya en otro plano, c&#x00F3;mo han de entenderse los principios en cuesti&#x00F3;n y cu&#x00E1;l de los principios, ahora en conflicto, debe prevalecer. Si los defensores de la eutanasia pueden pensar que los principios de no maleficencia y de beneficencia han de ser aplicados en funci&#x00F3;n de las preferencias del sujeto (reduci&#x00E9;ndolos, as&#x00ED;, en cierto modo, al de autonom&#x00ED;a), por su lado, los que son contrarios a la eutanasia pueden arg&#x00FC;ir que la beneficencia y la no maleficencia tienen un contenido objetivo que no depende totalmente de las preferencias subjetivas. Por supuesto, estas ideas remiten a convicciones muy de fondo y a visiones del mundo. Ahora, los proponentes de cada una de las posiciones parecen verse obligados a atacar no solo la posici&#x00F3;n contraria en este tema particular, sino toda una cosmovisi&#x00F3;n.</p>
			 
			<p>Por a&#x00F1;adidura, en cuanto los dilemas bio&#x00E9;ticos tocan la arena pol&#x00ED;tica, medi&#x00E1;tica, acad&#x00E9;mica o empresarial se tornan incluso m&#x00E1;s agrios y menos racionales. No se trata ya solo de desacreditar la posici&#x00F3;n contraria, e incluso toda una visi&#x00F3;n del mundo y de la vida, para establecer la propia, sino que se acude hasta a la argumentaci&#x00F3;n <italic>ad hominem</italic>. En suma, la bio&#x00E9;tica corre el riesgo de ser vista as&#x00ED; como un campo de batalla, o mejor dicho, como el paisaje despu&#x00E9;s de la batalla. Porque esta es la v&#x00ED;a segura hacia el estancamiento intelectual, primero, la decadencia, despu&#x00E9;s, y finalmente la completa irrelevancia social de la bio&#x00E9;tica. Es cierto que la bio&#x00E9;tica, tanto en la academia, como en los comit&#x00E9;s que est&#x00E1;n sobre el terreno, es muy rica, compleja y multiforme, pero tambi&#x00E9;n lo es que, como disciplina, no siempre ha logrado transmitir a la sociedad esta riqueza. Muchos de nuestros conciudadanos tienden a ver la bio&#x00E9;tica, as&#x00ED;, como el paisaje despu&#x00E9;s de la batalla, como un campo poblado de cuestiones estancadas, de dilemas oxidados e irresueltos, de armamento argumental ineficaz y contaminador, de pesada maquinaria administrativa que solo sirve ya pare entorpecer el tr&#x00E1;nsito. ¿C&#x00F3;mo remediarlo?</p>
			 
			<p>En parte se trata de un problema de imagen, de percepci&#x00F3;n p&#x00FA;blica, que requiere, en consecuencia, un cambio de met&#x00E1;foras. De la visi&#x00F3;n del tiempo como una l&#x00ED;nea hemos pasado a la visi&#x00F3;n del mismo como una serie de c&#x00ED;rculos conc&#x00E9;ntricos. En consonancia con ello, podr&#x00ED;amos considerar ahora la imagen de la bio&#x00E9;tica como un <italic>obrador</italic> y no como un campo de batalla dilem&#x00E1;tico. Veremos, as&#x00ED;, la bio&#x00E9;tica como un lugar para la cooperaci&#x00F3;n, para el trabajo en com&#x00FA;n y, sobre todo, para la producci&#x00F3;n de algo nuevo y mejor. Si formulamos los problemas como dilemas, la acci&#x00F3;n propia de la bio&#x00E9;tica consiste en elegir. Formulados los problemas bio&#x00E9;ticos como retos a la creatividad y a la laboriosidad humana, la acci&#x00F3;n m&#x00E1;s propia de la bio&#x00E9;tica ser&#x00E1; la <italic>producci&#x00F3;n</italic>, en lugar de la <italic>elecci&#x00F3;n</italic>.</p>
			 
			<p>Pero, antes de explorar las posibilidades de esta nueva imagen de la bio&#x00E9;tica, tenemos que decir todav&#x00ED;a algo m&#x00E1;s sobre los dilemas &#x00E9;ticos, o m&#x00E1;s bien sobre nuestra resistencia a los mismos. Entre los m&#x00E1;s conocidos y estudiados dilemas &#x00E9;ticos est&#x00E1;n los llamados dilemas del tranv&#x00ED;a. Dichos dilemas han sido empleados profusamente por varios investigadores. Entre otros, los psic&#x00F3;logos morales Marc Hauser y John Mikhail los han usado en sus investigaciones sobre una posible gram&#x00E1;tica moral universal<xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref>. Existen numerosas variantes de los dilemas del tranv&#x00ED;a. Podemos tomar dos de ellas a modo de ilustraci&#x00F3;n. Supongamos que alguien se encuentra a bordo de un tranv&#x00ED;a que pierde los frenos. El tranv&#x00ED;a puede seguir avanzando por la v&#x00ED;a que actualmente transita o bien cambiar de v&#x00ED;a. En el primer caso resultar&#x00E1;n atropellados cinco operarios que trabajan en la v&#x00ED;a unos metros m&#x00E1;s adelante, en el segundo caso resultar&#x00E1; atropellado un viandante. La opci&#x00F3;n est&#x00E1; en manos de alguno de los ocupantes del tranv&#x00ED;a, que puede, simplemente pulsando un bot&#x00F3;n, desviar o no el tranv&#x00ED;a. ¿Qu&#x00E9; debe hacer? En otra versi&#x00F3;n alguien podr&#x00ED;a parar el tranv&#x00ED;a que se dirige hacia los cinco operarios lanzando a la v&#x00ED;a, desde un puente, a una persona que se encuentra sentada en el pretil del mismo. De nuevo, ¿qu&#x00E9; debe hacer este sujeto que podr&#x00ED;a evitar cinco muertes produciendo una? Los investigadores expusieron estas y otras variantes del dilema en cuesti&#x00F3;n a numerosos sujetos de experimentaci&#x00F3;n. A trav&#x00E9;s de los test han llegado a identificar algunas normas morales que parecen ser universales, como por ejemplo que estimamos como moralmente m&#x00E1;s grave el mal producido por acci&#x00F3;n que el consentido por omisi&#x00F3;n, o que valoramos como m&#x00E1;s grave el mal que se comete mediante contacto directo con la persona da&#x00F1;ada.</p>
			 
			<p>Ahora bien, el objetivo aqu&#x00ED; no tiene que ver con estos resultados, sino con la primera reacci&#x00F3;n de incomodidad con el dilema que muestra la mayor parte de los sujetos experimentales. De hecho es la misma reacci&#x00F3;n que probablemente habr&#x00E1;n tenido muchos lectores al captar los dilemas que hemos introducido como ejemplos. Se trata de lo que podr&#x00ED;amos llamar una <italic>resistencia al dilema</italic>. Muchos sujetos comienzan a especular con soluciones alternativas que rompan el dilema, hasta que el experimentador les recuerda cu&#x00E1;les son las condiciones estrictas del test: solo hay dos opciones. En la situaci&#x00F3;n experimental esta restricci&#x00F3;n es necesaria, pero hay que recordar que no rige en la vida ordinaria. Es m&#x00E1;s, la resistencia al dilema incentiva la creatividad y laboriosidad de los seres humanos. Gracias a dicha resistencia -a veces intensificada incluso hasta la indignaci&#x00F3;n- y a la actividad creativa que desencadena, cada uno de nosotros crece como persona, y la humanidad en su conjunto progresa moralmente. Por ejemplo, la resistencia moral al dilema sufrimiento/eutanasia ha desencadenado todo el trabajo creativo que requiere la l&#x00ED;nea de los cuidados paliativos.</p>
			 
			<p>Hay que admitir que en ciertas ocasiones, quiz&#x00E1; en circunstancias de urgencia o de necesidad extrema, el dilema moral puede resultar inevitable, al menos a corto plazo. Y tal vez un dilema forzado pueda resultar tambi&#x00E9;n &#x00FA;til como experimento para el investigador. Pero lo que es absurdo es plantear el grueso de los problemas bio&#x00E9;ticos, y proyectar el futuro de la disciplina, en t&#x00E9;rminos de dilemas, olvidando nuestra pulsi&#x00F3;n de resistencia, nuestra capacidad de trabajo y el car&#x00E1;cter creativo de la acci&#x00F3;n humana. Es m&#x00E1;s, pensamos que la bio&#x00E9;tica actual, precisamente, tiene que incrementar su resistencia a los dilemas, planteando sus problemas como retos a la creatividad y laboriosidad humana. La imagen social de la bio&#x00E9;tica ser&#x00E1; as&#x00ED; la de un obrador, antes que la de un campo de batalla.</p>
			 
			<p>Hay que admitir tambi&#x00E9;n que de un obrador pueden salir panes o pasteles. Y el verbo <italic>pastelear</italic> tiene en espa&#x00F1;ol connotaciones que nadie ignora. Es decir, la superaci&#x00F3;n de los dilemas no deber&#x00ED;a plantearse como una especie de pasteleo, de simple negociaci&#x00F3;n y consenso entre posiciones enfrentadas para hallar un punto equidistante. Hemos de esperar que de nuestro obrador bio&#x00E9;tico salgan no solo pasteles, sino principalmente panes aut&#x00E9;nticos y buenos, es decir genuinas soluciones m&#x00E1;s que simples apa&#x00F1;os.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S3">
			<title>3. HACIA UNA BIO&#x00C9;TICA DE LA CREATIVIDAD Y DE LA LABORIOSIDAD</title>
			 
			<p>Descendiendo ya al terreno de lo concreto, presentaremos, aunque sea someramente, algunos problemas actuales de bio&#x00E9;tica formulados desde este nuevo enfoque, no como dilemas, sino como retos para la creatividad y laboriosidad humanas. No se pretende, ni mucho menos, elaborar un listado exhaustivo ni una clasificaci&#x00F3;n de los problemas bio&#x00E9;ticos, sino presentar una modesta muestra significativa e ilustrativa de los retos actuales. Para que la muestra sea, en efecto, significativa, seleccionamos aqu&#x00ED; unas pocas cuestiones bio&#x00E9;ticas que podr&#x00ED;amos calificar de cl&#x00E1;sicas, junto con otras que han pasado recientemente a primer plano. Algunas proceden del terreno de la &#x00E9;tica ecol&#x00F3;gica, o macrobio&#x00E9;tica, mientras que otras se ubican en el campo de la bio&#x00E9;tica m&#x00E9;dica o microbio&#x00E9;tica. La intenci&#x00F3;n es que una vez captado el enfoque creativo de retos, como sustituto del enfoque electivo de dilemas, se pueda aplicar a los numerosos problemas bio&#x00E9;ticos a los que nos enfrentamos.</p>
			 
			<sec id="S3.1">
			<title>3.1. Algunos problemas cl&#x00E1;sicos de bio&#x00E9;tica</title>

			<sec id="S3.1.1"> 
			<title>3.1.1. Cuidados paliativos</title>
			 
			<p>En pocos debates como en el de la eutanasia se aprecia tan bien la esterilidad de un enfoque dilem&#x00E1;tico. No entraremos aqu&#x00ED; a debatir todas las distinciones t&#x00E9;cnicas, por otra parte sobradamente conocidas, entre las diversas modalidades de la eutanasia y de la asistencia al suicidio. Vamos al n&#x00FA;cleo de la cuesti&#x00F3;n. Cuando lo planteamos como un dilema nos vemos obligados a elegir entre dos cauces de acci&#x00F3;n igualmente decepcionantes: o bien consentimos el sufrimiento del enfermo terminal, o bien regulamos la posibilidad de que una persona d&#x00E9; muerte a otra. Muchos pensamos que el sufrimiento del enfermo es un mal. Y tal sufrimiento puede proceder de las enfermedades que padece o incluso de un sobre-tratamiento de las mismas. Pero tambi&#x00E9;n pensamos muchos que el principio general de que una persona no debe dar muerte a otra deber&#x00ED;a estar sometido a las m&#x00ED;nimas excepciones posibles. As&#x00ED;, la eliminaci&#x00F3;n de excepciones tradicionales, como la de la pena de muerte, nos parece a muchos un genuino progreso de la humanidad. Mientras que la incorporaci&#x00F3;n de nuevas excepciones supondr&#x00ED;a, en todo caso, el reconocimiento de un fracaso<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref>.</p>
			 
			<p>Por suerte, no hay por qu&#x00E9; transitar obligatoriamente por uno de los dos sentidos se&#x00F1;alados, o resignaci&#x00F3;n ante el sufrimiento o resignaci&#x00F3;n ante la eutanasia. En este tema, la v&#x00ED;a creativa que nos saca de un mal dilema se viene desarrollando ya desde hace a&#x00F1;os gracias al trabajo de muchos profesionales. Vamos a denominarla, de un modo gen&#x00E9;rico, v&#x00ED;a de los <italic>cuidados paliativos</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref>. En ella se incluyen tambi&#x00E9;n ideas y pr&#x00E1;cticas como las del <italic>testamento vital</italic>, <italic>limitaci&#x00F3;n del esfuerzo terap&#x00E9;utico</italic>, &#x00F3;rdenes de no reanimaci&#x00F3;n, <italic>prevenci&#x00F3;n del suicidio</italic>, <italic>sedaci&#x00F3;n paliativa y terminal</italic>… Esta nueva l&#x00ED;nea de acci&#x00F3;n ante el sufrimiento ha de ser entendida en un sentido integral, que incorpora todas las medidas de cuidado, confort y acompa&#x00F1;amiento de la persona en todas sus dimensiones. Es cierto que el desarrollo de los cuidados paliativos supone un reto para nuestra creatividad y laboriosidad, y requiere adem&#x00E1;s ciertas inversiones, mientras que la resignaci&#x00F3;n al sufrimiento o a la eutanasia resultan ambas opciones m&#x00E1;s baratas y acomodaticias.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.1.2"> 
			<title>3.1.2. Maternidad libre</title>
			 
			<p>Desde hace m&#x00E1;s de una d&#x00E9;cada, en Espa&#x00F1;a, el n&#x00FA;mero de abortos intencionados, o dicho en lenguaje oficial, de embarazos interrumpidos voluntariamente, se mantiene en torno a los cien mil anuales. En n&#x00FA;meros redondos se han producido un mill&#x00F3;n de abortos en los &#x00FA;ltimos diez a&#x00F1;os. La reducci&#x00F3;n de dicho n&#x00FA;mero constituye un reto &#x00E9;tico importante no solo para los profesionales de la sanidad, sino tambi&#x00E9;n para la sociedad en general. Es m&#x00E1;s, en mi opini&#x00F3;n, la disminuci&#x00F3;n del n&#x00FA;mero de abortos en los pa&#x00ED;ses en los que dicha pr&#x00E1;ctica est&#x00E1; legalizada, deber&#x00ED;a contar como un dato positivo a la hora de calcular el correspondiente &#x00CD;ndice de Desarrollo Humano (IDH). Y algo an&#x00E1;logo se podr&#x00ED;a decir respecto de las comunidades aut&#x00F3;nomas espa&#x00F1;olas. Ser&#x00ED;a deseable respaldar el esfuerzo que algunas est&#x00E1;n haciendo en la reducci&#x00F3;n del n&#x00FA;mero de abortos<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref>.</p>
			 
			<p>Para ser claro dir&#x00E9; que, en mi opini&#x00F3;n, lo id&#x00F3;neo ser&#x00ED;a el respeto hacia toda vida humana en cualquiera de sus fases. Pero el argumento que quiero exponer aqu&#x00ED; entiendo que podr&#x00E1; ser compartido tambi&#x00E9;n por otras muchas personas que est&#x00E1;n lejos de considerar la vida humana como igualmente valiosa en todas sus fases. Se trata de un argumento que busca la practicidad y el acuerdo amplio, pues creo que la mayor parte de nuestros conciudadanos estar&#x00E1; de acuerdo en que en principio es bueno reducir el n&#x00FA;mero de abortos, dado que detr&#x00E1;s de cada uno de ellos hay siempre sufrimiento para la embarazada y para el no nacido.</p>
			 
			<p>No obstante, hace ya m&#x00E1;s de medio siglo que la cuesti&#x00F3;n del aborto est&#x00E1; socialmente bloqueada por un planteamiento dilem&#x00E1;tico del problema. De hecho, una de las posiciones cl&#x00E1;sicas se suele denominar <italic>pro-choice</italic>. Al hablar aqu&#x00ED; de <italic>choice</italic> (elecci&#x00F3;n) parece que ya estamos construyendo el problema como un dilema, en lugar de pensarlo como un reto. Esta terminolog&#x00ED;a parece suponer que la mujer embarazada tiene ante s&#x00ED; dos opciones entre las que ha de elegir. Por decirlo de modo muy simple, habr&#x00ED;a de elegir entre sus leg&#x00ED;timos intereses y la vida que lleva en su seno. Pero ¿es que una salida creativa, que respete ambos valores, no es, en muchos casos, ni siquiera pensable? Creo que s&#x00ED;, y por eso preferir&#x00ED;a hablar de una posici&#x00F3;n <italic>pro-libertad</italic>, m&#x00E1;s que pro-elecci&#x00F3;n. Ahora bien, desde mi punto de vista, si aumentase realmente la libertad de las mujeres, el n&#x00FA;mero de abortos descender&#x00ED;a considerablemente. El alt&#x00ED;simo n&#x00FA;mero en que se vienen produciendo indica, en mi modesta opini&#x00F3;n, que muchos de ellos no son realmente voluntarios, por m&#x00E1;s que el lenguaje oficial se empe&#x00F1;e en llamarlos as&#x00ED;. Dicho de otro modo, creo que quien elige con libertad habitualmente elige a favor de la vida y no en contra. Es decir, la posici&#x00F3;n pro-libertad y la posici&#x00F3;n pro-vida en realidad no se oponen, sino que se complementan, o bien podr&#x00ED;an llegar a complementarse si tom&#x00E1;semos este problema como un reto a la creatividad y a la laboriosidad, y no como un mero dilema de elecci&#x00F3;n.</p>
			 
			<p>Veamos con m&#x00E1;s detalle los n&#x00FA;meros que nos sirve el Ministerio de Sanidad. Podemos dejar a un lado los abortos producidos por riesgos para la vida o salud de la embarazada y los que se producen por riesgo de anomal&#x00ED;as fetales, que en su conjunto no llegan al 10%. Vamos, pues, al centro de la cuesti&#x00F3;n, donde est&#x00E1;n m&#x00E1;s del 90% de los casos, donde de hecho se podr&#x00ED;a reducir dr&#x00E1;sticamente el n&#x00FA;mero de abortos<xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref>. Estos son los que se producen a petici&#x00F3;n de la embarazada, y tras los que podemos suponer que hay en el fondo motivos de tipo socioecon&#x00F3;mico. No es dif&#x00ED;cil conjeturar que un n&#x00FA;mero significativo de estos abortos podr&#x00ED;a evitarse si la mujer dispusiese de informaci&#x00F3;n clara y de apoyos eficaces. A falta de tales apoyos e informaci&#x00F3;n, se puede entender que la decisi&#x00F3;n no se produce realmente en condiciones de plena libertad.</p>
			 
			<p>Al se&#x00F1;alar la falta de libertad que puede estar afectando a muchas mujeres que abortan, no hablamos ya del aborto coercitivo practicado en algunos pa&#x00ED;ses, ni del aborto selectivo, inducido por ejemplo por las pol&#x00ED;ticas chinas de hijo &#x00FA;nico<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref>. Hablamos de la falta de apoyo econ&#x00F3;mico en nuestra propia sociedad, de las dificultades laborales (desempleo, inestabilidad, discriminaci&#x00F3;n, salarios bajos…); hablamos de las dificultades para la conciliaci&#x00F3;n de la vida familiar y laboral, de las dificultades con la vivienda, la sanidad o la escolarizaci&#x00F3;n, de la presi&#x00F3;n social o familiar o de pareja ejercida sobre la mujer, de la desinformaci&#x00F3;n (por ejemplo debida a la dificultad para acceder a ecograf&#x00ED;as realistas); hablamos de las deficientes pol&#x00ED;ticas de apoyo a la familia<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref>, as&#x00ED; como de las leyes obsoletas de adopci&#x00F3;n y acogimiento…</p>
			 
			<p>Revirtiendo estas tendencias, el n&#x00FA;mero de abortos provocados podr&#x00ED;a disminuir. Dichas tendencias se pueden revertir mediante campa&#x00F1;as de comunicaci&#x00F3;n y de rechazo del estigma social que se cierne, por ejemplo, sobre quien deja sus hijos en adopci&#x00F3;n, mediante apoyos efectivos a la maternidad en el plano econ&#x00F3;mico, laboral, sanitario y escolar, mediante la protecci&#x00F3;n de la mujer frente a toda presi&#x00F3;n y violencia del entorno, mediante la informaci&#x00F3;n adecuada, mediante nuevas leyes de adopci&#x00F3;n y acogimiento m&#x00E1;s &#x00E1;giles y flexibles, con f&#x00F3;rmulas m&#x00E1;s abiertas… Parece, en efecto, que planteadas as&#x00ED; las cosas tenemos ante nosotros aut&#x00E9;nticos retos a nuestra creatividad y laboriosidad<xref ref-type="fn" rid="NOTE11">11</xref>.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.1.3"> 
			<title>3.1.3. El di&#x00E1;logo m&#x00E9;dico-paciente</title>
			 
			<p>Otro reto bio&#x00E9;tico que nadie puede obviar es el que plantea la llamada relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente, entendida esta en un sentido muy gen&#x00E9;rico, que incluye al resto de las profesiones sanitarias y al sistema de salud en su conjunto. En este terreno, las sociedades occidentales contempor&#x00E1;neas han ido evolucionando desde una medicina paternalista, en la que primaba el principio de beneficencia, hacia una atenci&#x00F3;n sanitaria en la que cobra protagonismo el principio de autonom&#x00ED;a. Esto, obviamente, no supone un problema, sino un progreso, siempre que los principios se equilibren y no pasemos del paternalismo extremo a la medicina defensiva o a la medicina a la carta; siempre que el paciente no pase a ser simplemente un cliente o usuario y el m&#x00E9;dico o el sistema de salud su proveedor. Desde el punto de vista filos&#x00F3;fico, lo que parece preocupante es que los principios de autonom&#x00ED;a y beneficencia acaben por confundirse completamente, de modo que se entienda el segundo en t&#x00E9;rminos por entero subjetivos. As&#x00ED;, el bien del paciente quedar&#x00ED;a reducido simplemente a la preferencia del cliente o usuario. Incluso la interpretaci&#x00F3;n subjetivista podr&#x00ED;a llegar a afectar al principio de no maleficencia, de modo que no ser&#x00ED;a malo algo para un paciente a menos que &#x00E9;l lo considerase como tal, hasta el punto de que el proveedor de servicios sanitarios se ver&#x00ED;a compelido a actuar contra las buenas pr&#x00E1;cticas m&#x00E9;dicas si as&#x00ED; lo pidiese un usuario.</p>
			 
			<p>Parece claro que no deber&#x00ED;amos vernos obligados a elegir entre un paternalismo extremo y una forma de medicina defensiva, a la carta o totalmente subjetivista. Lo inadecuado de uno de estos dos polos no hace mejor al otro. Ahora bien, para salir del dilema, una vez m&#x00E1;s, se requiere poner en marcha nuestra creatividad y laboriosidad. Gran parte del esfuerzo creativo en este punto ha ido dirigido al establecimiento y regulaci&#x00F3;n del consentimiento informado. Creo que la direcci&#x00F3;n es acertada, pero con ciertos matices. El consentimiento informado y la tutela adecuada son, en efecto, las l&#x00ED;neas m&#x00E1;s prometedoras para la reconversi&#x00F3;n de este dilema en reto pero, en mi opini&#x00F3;n, no se puede fiar todo a la regulaci&#x00F3;n exhaustiva. En las relaciones m&#x00E9;dico-paciente siempre quedar&#x00E1;n aspectos que hemos de confiar a la prudencia de las partes. La tendencia actual parece apuntar a una proliferaci&#x00F3;n, quiz&#x00E1; excesiva, de los documentos de consentimiento informado, aplicables cada vez a m&#x00E1;s pr&#x00E1;cticas m&#x00E9;dicas. Los comit&#x00E9;s &#x00E9;ticos tienen sobre su mesa cada d&#x00ED;a m&#x00E1;s documentos de este tipo para examinar e informar. Adem&#x00E1;s, muchos de estos se est&#x00E1;n volviendo prolijos y minuciosos, como si se pretendiese lograr a trav&#x00E9;s de los mismos la regulaci&#x00F3;n completa de la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente y la seguridad jur&#x00ED;dica plena.</p>
			 
			<p>Aqu&#x00ED; resulta muy oportuno recordar la advertencia que nos hace Hans Jonas: el requisito del consentimiento informado puede quedar en un simple tr&#x00E1;mite administrativo si la investigaci&#x00F3;n y la asistencia no se producen en t&#x00E9;rminos generales en un contexto &#x00E9;tico adecuado. Seg&#x00FA;n afirma Jonas, “el consentimiento […] a&#x00FA;n no significa la total soluci&#x00F3;n del problema […] los controles pueden atenuar el problema, pero no superarlo” (Jonas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1997</xref>, p. 90). Jonas se refiere a que hace falta algo m&#x00E1;s que controles formales. Hace falta el reconocimiento de la dignidad de las personas<xref ref-type="fn" rid="NOTE12">12</xref>, as&#x00ED; como la presencia de virtudes en los miembros de la sociedad, en los m&#x00E9;dicos e investigadores, en el resto del personal sanitario, en los gestores, en los pacientes... “La sociedad -afirma Jonas- no puede permitirse la falta de <italic>virtud</italic> en mitad de s&#x00ED; misma” (Jonas <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">1997</xref>, p. 85, cursiva en el original). As&#x00ED; pues, seg&#x00FA;n Jonas, existen condiciones para el correcto funcionamiento de un sistema sanitario que son imprescindibles pero que no son formalmente exigibles y tal vez ni siquiera susceptibles de regulaci&#x00F3;n. Se trata de las virtudes y del car&#x00E1;cter propio de los agentes.</p>
			 
			<p>El ambiente en el que se desenvuelven los pacientes y los profesionales de la salud ha de ser un ambiente informado por determinadas virtudes, que van desde la sinceridad y lealtad hasta la amabilidad, dedicaci&#x00F3;n, respeto a la dignidad de las personas, y que culminan en la prudencia. Cada uno de los que act&#x00FA;an en el sistema, desde la direcci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y t&#x00E9;cnica, hasta los profesionales y los pacientes, ha de desarrollar las virtudes propias de su funci&#x00F3;n o posici&#x00F3;n, de lo contrario el sistema funcionar&#x00E1; mal, por m&#x00E1;s regulaci&#x00F3;n y normativa que se ponga en circulaci&#x00F3;n. Sin embargo, dichas virtudes, que han de informar el car&#x00E1;cter de los agentes, no son exigibles formalmente. Dicho de otro modo, siempre se pueden salvar las exigencias formales como tr&#x00E1;mites carentes de contenido real. Siempre, claro est&#x00E1;, que los agentes implicados est&#x00E9;n dispuestos a ello. Por ejemplo, el consentimiento informado con demasiada frecuencia se toma como un simple papel que ha de aparecer firmado para la seguridad jur&#x00ED;dica de las partes. Visto as&#x00ED;, el documento puede resultar un tr&#x00E1;mite vac&#x00ED;o de contenido real. Todo ello nos habla de la importancia de la <italic>pr&#x00E1;ctica del consentimiento informado</italic>, m&#x00E1;s que del papel en el cual queda finalmente plasmado. La pr&#x00E1;ctica solo ser&#x00E1; correcta, solo servir&#x00E1; para salir de un mal dilema, el que se da entre paternalismo extremo y medicina defensiva, si los sujetos han desarrollado las virtudes necesarias. La creatividad y laboriosidad en este caso han de ir orientadas al reconocimiento de la dignidad, al fomento y desarrollo de esas virtudes y, con ello, a la excelencia de las pr&#x00E1;cticas.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.1.4"> 
			<title>3.1.4. Ecolog&#x00ED;a humana</title>
			 
			<p>Una de las bases hist&#x00F3;ricas de la bio&#x00E9;tica es la &#x00E9;tica m&#x00E9;dica, la otra es la &#x00E9;tica ambiental o ecol&#x00F3;gica, lo que a veces se denomina macrobio&#x00E9;tica. Existen numerosos problemas ambientales con implicaciones &#x00E9;ticas. Algunos autores han hablado incluso de la letan&#x00ED;a de los problemas ambientales: contaminaci&#x00F3;n, agotamiento de los recursos, riesgos para la biodiversidad, cambios clim&#x00E1;ticos, etc. Con frecuencia se plantean estos problemas en t&#x00E9;rminos dilem&#x00E1;ticos que podr&#x00ED;amos recoger bajo esta formulaci&#x00F3;n general: o sostenibilidad ambiental o crecimiento econ&#x00F3;mico. En alg&#x00FA;n momento se pens&#x00F3; que el problema &#x00E9;tico consist&#x00ED;a precisamente en la elecci&#x00F3;n entre estos dos polos. Y los defensores de cada uno de ellos se reclamaban como los aut&#x00E9;nticos ar&#x00FA;spices del futuro. As&#x00ED;, durante los a&#x00F1;os setenta y ochenta del siglo pasado se puso de moda la idea del crecimiento cero. Ya en los noventa parec&#x00ED;a claro que la paralizaci&#x00F3;n del crecimiento econ&#x00F3;mico no contribuir&#x00ED;a positivamente a la sustentabilidad ambiental, sino m&#x00E1;s bien al contrario. Adem&#x00E1;s de generar miseria entre los humanos, provocaba graves da&#x00F1;os ambientales y nos privaba, de paso, de los recursos econ&#x00F3;micos imprescindibles para hacer frente a dichos da&#x00F1;os. Se puso entonces en circulaci&#x00F3;n la idea de <italic>desarrollo sostenible</italic>, que rompe el dilema y propone una direcci&#x00F3;n de b&#x00FA;squeda creativa<xref ref-type="fn" rid="NOTE13">13</xref>. El desarrollo sostenible trata de producir soluciones nuevas, m&#x00E1;s que de elegir entre desarrollo o sostenibilidad.</p>
			 
			<p>En nuestros d&#x00ED;as, estamos dando pasos incluso hacia la superaci&#x00F3;n de la idea de desarrollo sostenible. Se trabaja ya en la integraci&#x00F3;n de la idea de desarrollo sostenible con la idea de <italic>desarrollo humano</italic>. Esta &#x00FA;ltima procede de la teor&#x00ED;a econ&#x00F3;mica del premio Nobel Amartya Sen, inspirador del &#x00CD;ndice de Desarrollo Humano que publica Naciones Unidas. Tenemos aqu&#x00ED; un ejemplo claro del cambio de planteamiento que venimos propugnando para la bio&#x00E9;tica. Se ha dado en las cuatro &#x00FA;ltimas d&#x00E9;cadas un evidente progreso en la configuraci&#x00F3;n de los problemas ambientales. Ya no los vemos como simples dilemas en los que se nos obliga a escoger entre la salud del medio ambiente y la prosperidad de las personas, entre sustentabilidad y desarrollo. Ahora vemos los problemas ambientales como retos para la creatividad humana. No se trata simplemente de elegir entre <italic>A</italic> y <italic>B</italic>, sino de construir caminos que antes no exist&#x00ED;an, de crear una aut&#x00E9;ntica <italic>ecolog&#x00ED;a humana</italic> que favorezca el desarrollo humano sostenible<xref ref-type="fn" rid="NOTE14">14</xref>. Por supuesto, es m&#x00E1;s laborioso crear algo nuevo que elegir entre lo ya dado, por ello la creatividad ha de ir unida tambi&#x00E9;n en este caso a la laboriosidad.</p>
			</sec>
			</sec>
			
			<sec id="S3.2"> 
			<title>3.2. Algunos problemas bio&#x00E9;ticos de reciente aparici&#x00F3;n</title>

			<sec id="S3.2.1"> 
			<title>3.2.1. Experimentaci&#x00F3;n animal</title>
			 
			<p>A caballo entre la &#x00E9;tica ecol&#x00F3;gica y la &#x00E9;tica m&#x00E9;dica se halla la cuesti&#x00F3;n animalista, que recientemente ha cobrado una gran presencia acad&#x00E9;mica y medi&#x00E1;tica. Respecto a la experimentaci&#x00F3;n con animales hemos tendido a formular los problemas tambi&#x00E9;n en t&#x00E9;rminos de dilemas. En general pensamos que o bien aceptamos el sufrimiento animal o bien renunciamos a las utilidades que los animales nos aportan en muy diversos terrenos, desde el productivo al m&#x00E9;dico.</p>
			 
			<p>¿Se pueden construir salidas creativas al problema? De hecho, se est&#x00E1;n dando los pasos hacia ellas desde varios frentes. Desde la filosof&#x00ED;a, desde el derecho y desde la metodolog&#x00ED;a de la experimentaci&#x00F3;n est&#x00E1;n apareciendo l&#x00ED;neas de pensamiento y de acci&#x00F3;n creativas que pueden cambiar la formulaci&#x00F3;n del problema, de modo que pase de dilema a reto. En el terreno filos&#x00F3;fico estamos trabajando en el reconocimiento de <italic>valor inherente</italic> a los seres vivos y, en especial, a los animales. Los animales carecen de la dignidad que s&#x00ED; tenemos las personas, pero no son meras herramientas o instrumentos a nuestro servicio y albur. Cada ser vivo, y en especial cada animal, posee un valor propio, independientemente del valor utilitario que pueda tener para nosotros, y en funci&#x00F3;n del mismo hemos de regular el trato que merece (cf. Cortina, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2009</xref>; Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2013</xref>; Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2014</xref>). Desde el campo del derecho se vienen promoviendo desde hace a&#x00F1;os normativas que mejoran la protecci&#x00F3;n y el bienestar de los animales, reduciendo considerablemente el sufrimiento de los mismos en la cr&#x00ED;a, transporte y sacrificio, as&#x00ED; como en el caso de los animales de compa&#x00F1;&#x00ED;a y en los de uso experimental. En este &#x00FA;ltimo campo, el de la experimentaci&#x00F3;n con animales, se est&#x00E1; desarrollando la llamada <italic>estrategia de las tres erres</italic> (reemplazar, reducir, refinar), que concilia los leg&#x00ED;timos intereses de la investigaci&#x00F3;n biom&#x00E9;dica con el reconocimiento del valor inherente de los vivientes (cf. Garc&#x00E9;s y Giraldo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">2012</xref>)<xref ref-type="fn" rid="NOTE15">15</xref>. Desde mi punto de vista, la legislaci&#x00F3;n animal se fundamenta mejor en las ideas de protecci&#x00F3;n y bienestar que en la idea de derechos de los animales. Esta &#x00FA;ltima resulta enormemente problem&#x00E1;tica, como he sostenido en varios art&#x00ED;culos (Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2007</xref>; Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2013</xref>; Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2014</xref>). Por supuesto, los problemas est&#x00E1;n lejos a&#x00FA;n de una perfecta resoluci&#x00F3;n y, sobre todo, de una soluci&#x00F3;n que contente a todos los agentes implicados pero es un hecho que se est&#x00E1; trabajando, m&#x00E1;s all&#x00E1; de los dilemas, en diversas l&#x00ED;neas creativas.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.2.2"> 
			<title>3.2.2. Experimentaci&#x00F3;n con c&#x00E9;lulas troncales y clonaci&#x00F3;n humana</title>
			 
			<p>Volviendo al puro terreno de la biomedicina, podemos considerar ahora los problemas &#x00E9;ticos que suscita la investigaci&#x00F3;n y uso m&#x00E9;dico de las c&#x00E9;lulas troncales (tambi&#x00E9;n llamadas c&#x00E9;lulas madre o <italic>stem cells</italic>). Hemos tendido en primera instancia a formular estos problemas en t&#x00E9;rminos de dilemas. M&#x00E1;s tarde, este tipo de formulaci&#x00F3;n dilem&#x00E1;tica ha ido cediendo el paso a un planteamiento en t&#x00E9;rminos de retos creativos. Como es sabido, las c&#x00E9;lulas troncales pueden ser obtenidas a partir de diversos tejidos del organismo humano. Algunas tienen m&#x00E1;s potencial que otras para la divisi&#x00F3;n indefinida y para la diferenciaci&#x00F3;n. Una fuente posible de c&#x00E9;lulas troncales son los embriones humanos. Las c&#x00E9;lulas troncales embrionarias provienen del blastocisto preimplantatorio, tienen la capacidad de dividirse en cultivo indefinidamente, sin diferenciarse, y tambi&#x00E9;n la de diferenciarse hacia cualquiera de las tres capas germinales aun despu&#x00E9;s de un prolongado periodo de cultivo. A partir de estas propiedades, se pens&#x00F3; que podr&#x00ED;an ofrecer posibilidades terap&#x00E9;uticas pr&#x00E1;cticamente ilimitadas para la regeneraci&#x00F3;n tisular. Sin embargo, el uso de embriones humanos como simple material experimental de laboratorio, con la consiguiente manipulaci&#x00F3;n y destrucci&#x00F3;n de muchos de ellos, suscita problemas de car&#x00E1;cter &#x00E9;tico al menos a una buena parte de la poblaci&#x00F3;n y de la comunidad cient&#x00ED;fica. Es muy f&#x00E1;cil plantear esta situaci&#x00F3;n como un dilema, y, de hecho, as&#x00ED; ha sido presentada en innumerables ocasiones por parte algunos cient&#x00ED;ficos, pol&#x00ED;ticos y medios de comunicaci&#x00F3;n: o bien experimentamos con embriones humanos o bien consentimos el sufrimiento de tantos y tantos pacientes cuyas enfermedades no encontrar&#x00E1;n cura.</p>
			 
			<p>Por suerte, otros cient&#x00ED;ficos se han resistido al dilema y han trabajado en v&#x00ED;as de investigaci&#x00F3;n realmente creativas. Lo han hecho por diversos motivos, que van desde lo &#x00E9;tico a lo puramente t&#x00E9;cnico. El uso de embriones humanos como material de laboratorio despierta, claro est&#x00E1;, ciertas reservas &#x00E9;ticas en mucha gente pero, adem&#x00E1;s, es que las c&#x00E9;lulas troncales de origen embrionario presentan dificultades de car&#x00E1;cter t&#x00E9;cnico, por su tumorogenicidad, riesgo de contaminaci&#x00F3;n con productos de origen animal y dif&#x00ED;cil compatibilidad gen&#x00E9;tica con el receptor. Por supuesto, se puede emprender una especie de huida hacia adelante y tratar de solventar este &#x00FA;ltimo problema mediante t&#x00E9;cnicas de clonaci&#x00F3;n humana<xref ref-type="fn" rid="NOTE16">16</xref>. Pero en esta l&#x00ED;nea, las dificultades &#x00E9;ticas y t&#x00E9;cnicas no se reducen, sino que aumentan, como parece obvio (incluso sin necesidad de recordar el famoso esc&#x00E1;ndalo de Woo-Suk Hwang).</p>
			 
			<p>En vista de todo ello, algunos cient&#x00ED;ficos decidieron plantear la cuesti&#x00F3;n como un reto a la creatividad: se negaron a emplear embriones humanos en sus experimentos pero al mismo tiempo buscaron v&#x00ED;as alternativas para la obtenci&#x00F3;n de c&#x00E9;lulas troncales con suficiente potencial terap&#x00E9;utico. Quiz&#x00E1; el m&#x00E1;s destacado de estos cient&#x00ED;ficos sea el japon&#x00E9;s Shinya Yamanaka (cf. Yamanaka, <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2012</xref>; G&#x00E1;mez <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2013</xref>), que recibi&#x00F3; en 2012 el premio Nobel en Fisiolog&#x00ED;a y Medicina “por el descubrimiento de que c&#x00E9;lulas adultas pueden reprogramarse para ser convertidas en pluripotentes”<xref ref-type="fn" rid="NOTE17">17</xref>. Las investigaciones de Yamanaka han permitido la producci&#x00F3;n de c&#x00E9;lulas troncales pluripotentes inducidas (iPS) a partir de las cuales se han podido poner en marcha ya algunos ensayos cl&#x00ED;nicos. Con este tipo de c&#x00E9;lulas troncales se pueden superar las dificultades de compatibilidad gen&#x00E9;tica. Adem&#x00E1;s, con ellas se disipan las reservas &#x00E9;ticas, pues evitan la instrumentalizaci&#x00F3;n de los embriones humanos<xref ref-type="fn" rid="NOTE18">18</xref>.</p>
			 
			<p>Aunque se ha visto que la investigaci&#x00F3;n con embriones humanos carece de inter&#x00E9;s terap&#x00E9;utico, recientemente se ha autorizado en el Reino Unido el uso de estos embriones como material de laboratorio sobre el cual probar la nueva t&#x00E9;cnica de edici&#x00F3;n gen&#x00E9;tica denominada CRISPR-Cas9. Aqu&#x00ED; los problemas bio&#x00E9;ticos se multiplican. Para empezar, se autoriza la aplicaci&#x00F3;n de la t&#x00E9;cnica sobre los embriones sobrantes (<italic>human surplus embryos</italic>). Es chocante la propia idea de que algunos embriones humanos -en funci&#x00F3;n de no se sabe qu&#x00E9; criterio- est&#x00E1;n de m&#x00E1;s o son sobrantes. Pero hay que calificarlos como “sobrantes” para poder establecer, como se hace en la citada autorizaci&#x00F3;n, la obligaci&#x00F3;n de que sean destruidos en fases tempranas de su desarrollo. Y la obligaci&#x00F3;n de que los embriones editados sean destruidos pronto se establece, precisamente, para dificultar que estos seres humanos experimentales lleguen a desarrollarse hasta fases m&#x00E1;s avanzadas, lo cual generar&#x00ED;a una comprensible alarma social. Obs&#x00E9;rvese, adem&#x00E1;s, que la manipulaci&#x00F3;n gen&#x00E9;tica de estos embriones no tiene ninguna finalidad terap&#x00E9;utica ni <italic>mejorativa</italic> para los mismos, sino simplemente experimental; se trata de usarlos -y despu&#x00E9;s desecharlos- para acumular conocimiento cient&#x00ED;fico sobre el desarrollo embrionario temprano y sobre el proceso de implantaci&#x00F3;n. ¿Qu&#x00E9; suceder&#x00E1; cuando se quiera investigar el desarrollo humano en fases m&#x00E1;s avanzadas?, ¿habr&#x00E1; que autorizar entonces la implantaci&#x00F3;n de embriones editados y su gestaci&#x00F3;n hasta fases avanzadas?, ¿habr&#x00E1; que obligar entonces a su eliminaci&#x00F3;n?, ¿y as&#x00ED;, hasta d&#x00F3;nde? Obviamente, esta alarmante espiral indica que es mucho mejor buscar una v&#x00ED;a de investigaci&#x00F3;n m&#x00E1;s creativa, que no nos obligue a optar entre la par&#x00E1;lisis cient&#x00ED;fica o la burda manipulaci&#x00F3;n y destrucci&#x00F3;n de seres humanos en distintas fases de su desarrollo embrionario o fetal.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.2.3"> 
			<title>3.2.3. Terapia y mejora humana</title>
			 
			<p>Retomemos ahora lo que se ha sugerido unas l&#x00ED;neas m&#x00E1;s arriba. Quiz&#x00E1; la biotecnolog&#x00ED;a pueda servir no solo para curar, sino tambi&#x00E9;n para <italic>mejorar</italic> a los seres humanos. Esta es una de las cuestiones que m&#x00E1;s literatura bio&#x00E9;tica est&#x00E1; generando en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os. De hecho, la biomedicina actual est&#x00E1; en disposici&#x00F3;n de traspasar el umbral de la terapia para entrar en el terreno de la supuesta mejora humana (<italic>human enhancement</italic>); en cierta medida, ya hay zonas de la medicina que est&#x00E1;n cerca del campo de la mejora, como, por ejemplo, la medicina est&#x00E9;tica o la deportiva, al menos en algunos de sus usos. Por otra parte, el propio concepto de terapia, que depende obviamente de los conceptos de salud y de enfermedad, tiene bordes difusos y posee cierta variabilidad hist&#x00F3;rica y cultural. Hechas estas salvedades, la cuesti&#x00F3;n ahora no est&#x00E1; precisamente en los bordes difusos de la terapia ni en su posible deslizamiento, sino en el proyecto consciente y ambicioso de cambiar dr&#x00E1;sticamente la propia naturaleza humana por medios biotecnol&#x00F3;gicos para llevar al ser humano m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo humano. El problema bio&#x00E9;tico al que me refiero es el que han puesto sobre la mesa los pensadores transhumanistas y posthumanistas.</p>
			 
			<p>Se entiende hoy d&#x00ED;a por <italic>human enhancement</italic>, o mejora humana, el intento de sobrepasar los l&#x00ED;mites naturales del ser humano mediante una serie de antropotecnias<xref ref-type="fn" rid="NOTE19">19</xref>. Las referidas antropotecnias, en conjunto, abarcan cuatro grandes &#x00E1;mbitos: <italic>nano</italic>, <italic>bio</italic>, <italic>info</italic> y <italic>cogni</italic>. Con frecuencia este conglomerado se conoce mediante las correspondientes siglas NBIC, o bien como CT (<italic>Converging Technologies</italic>), o incluso como HET (<italic>Human Enhancement Technologies</italic>).</p>
			 
			<p>Los aspectos en los que se busca la supuesta mejora del ser humano abarcan desde las capacidades f&#x00ED;sicas e intelectuales hasta las emociones, la longevidad y prolongaci&#x00F3;n de la juventud o la mejora moral. Los procedimientos pueden ir desde la modificaci&#x00F3;n de la dieta hasta la modificaci&#x00F3;n de estructuras moleculares u org&#x00E1;nicas, modificaciones permanentes de bases gen&#x00E9;ticas, empleo de diversas sustancias qu&#x00ED;micas, desarrollo de pr&#x00F3;tesis motoras o sensoriales, externas o internas, en forma de <italic>hardware</italic> o de <italic>software</italic>, potenciaci&#x00F3;n del crecimiento de la corteza cerebral… Se piensa, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las posibilidades terap&#x00E9;uticas, en las aplicaciones militares, laborales, deportivas, est&#x00E9;ticas, o en la potenciaci&#x00F3;n de las capacidades intelectuales, como por ejemplo la memoria, en la gesti&#x00F3;n de los estados afectivos y de nuestra interacci&#x00F3;n con las m&#x00E1;quinas.</p>
			 
			<p>Uno de los problemas b&#x00E1;sicos que se ha presentado en este tipo de proyectos de investigaci&#x00F3;n consiste precisamente en definir qu&#x00E9; es un ser humano y qu&#x00E9; podr&#x00ED;a contar como una mejora del mismo. Ambas cuestiones est&#x00E1;n muy relacionadas, y en la medida en que modifiquemos dr&#x00E1;sticamente la naturaleza humana mediante la intervenci&#x00F3;n t&#x00E9;cnica, dif&#x00ED;cilmente podremos saber ya qu&#x00E9; es mejor y qu&#x00E9; es peor. En las pr&#x00E1;cticas de terapia no se prescinde del concepto de naturaleza humana. De hecho, se apoyan en &#x00E9;l. El m&#x00E9;dico no quiere “mejorar” la temperatura de los seres humanos, sino devolver la de su paciente a los 36 o 37 grados que son normales para un ser humano sano. Una pr&#x00E1;ctica tecnol&#x00F3;gica que pretende ir m&#x00E1;s all&#x00E1; de la naturaleza humana destruye de paso los criterios de valoraci&#x00F3;n. En consecuencia, dif&#x00ED;cilmente se puede llamar mejora. Se tratar&#x00ED;a m&#x00E1;s bien de un cambio sin componente axiol&#x00F3;gico. Y en realidad, de un cambio a peor, pues la p&#x00E9;rdida del componente axiol&#x00F3;gico, de la posibilidad misma de valorar, supone ya una p&#x00E9;rdida de valor pues, en palabras de Hans Jonas, la mera posibilidad de valor es ya un valor (Jonas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">1995</xref>, pp. 95-96). Parafraseando a Jonas podr&#x00ED;amos decir ahora que el tr&#x00E1;nsito hacia la imposibilidad de valor es ya un <italic>disvalor</italic>.</p>
			 
			<p>El caso del deporte nos sirve aqu&#x00ED; de excelente ejemplo ilustrativo. Hasta el momento, los valores del deporte resid&#x00ED;an en la naturaleza de los atletas y en su capacidad de entrenamiento, de colaboraci&#x00F3;n en equipo y de esfuerzo. Si las condiciones se modifican mediante cualquier forma de <italic>doping</italic>, transfusiones de sangre, y no digamos intervenciones gen&#x00E9;ticas, selecci&#x00F3;n eugen&#x00E9;sica o implantes mec&#x00E1;nicos o inform&#x00E1;ticos, entonces toda la actividad deportiva se desvirt&#x00FA;a, carece de m&#x00E9;rito y queda vac&#x00ED;a de valores. Dicho de otra forma, se habr&#x00ED;a hecho imposible el deporte como tal. Por eso las federaciones sancionan determinadas pr&#x00E1;cticas como fraudulentas. No solo para custodiar la igualdad de condiciones en una competici&#x00F3;n leal, sino para preservar el mismo sentido y existencia de la actividad. Por eso en el deporte paral&#x00ED;mpico s&#x00ED; se aceptan ciertos tipos de pr&#x00F3;tesis, como las sillas de ruedas en baloncesto, porque permiten recuperar algo parecido a la movilidad natural. Pero sin este criterio de naturaleza humana, el <italic>human enhancement</italic> aplicado al deporte sencillamente acaba con el sentido y los valores de esta actividad, y en &#x00FA;ltima instancia con la actividad misma. La <italic>deconstruye</italic>.</p>
			 
			<p>La cr&#x00ED;tica a los proyectos de supuesta mejora humana ha venido desde varios frentes (Habermas, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2002</xref>; Fukuyama, <xref ref-type="bibr" rid="CIT03">2002</xref>; Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">2010</xref>), pero la defensa ante las cr&#x00ED;ticas se ha presentado casi siempre de modo dilem&#x00E1;tico, como un juego de todo o nada: o bien aceptamos cualquier antropotecnia o bien renunciamos a la mejora humana (cf. Savulescu y Bostrom, <xref ref-type="bibr" rid="CIT19">2009</xref>). Hasta tal punto este dilema ha cobrado importancia que la &#x00FA;ltima sociolog&#x00ED;a sostiene que la pol&#x00ED;tica en un futuro pr&#x00F3;ximo se estructurar&#x00E1; en funci&#x00F3;n de la actitud de cada cual hacia la biotecnolog&#x00ED;a y el transhumanismo. Los ejes tradicionales, izquierda-derecha, o conservadores-liberales, quedar&#x00E1;n obsoletos y ser&#x00E1;n sustituidos por el eje precaucionistas-proaccionistas (<italic>precautionaries-proactionaries</italic>), valgan los neologismos (Fuller y Lipinska, <xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2014</xref>). Los unos defender&#x00E1;n un uso restringido o nulo de las antropotecnias, mientras que los otros abogar&#x00E1;n por la implantaci&#x00F3;n irrestricta de las mismas.</p>
			 
			<p>Frente a esta nueva dicotom&#x00ED;a, es posible pensar en innumerables v&#x00ED;as para mejorar la vida humana sin necesidad de perder la naturaleza humana que nos orienta y sirve de gu&#x00ED;a normativa. La l&#x00ED;nea de resistencia al dilema se sit&#x00FA;a aqu&#x00ED; en el umbral de la naturaleza humana. Ahora bien, las reservas frente a una operaci&#x00F3;n de cambio profundo de la naturaleza humana no son en absoluto reservas frente a todas las aplicaciones biotecnolog&#x00ED;as. Hemos de descartar como excesivamente simplistas dos actitudes ante las mismas, la actitud tecnologista y la actitud neoludita. El tecnologismo resulta acr&#x00ED;tico y es una amenaza para la naturaleza humana. Mientras que el rechazo de la t&#x00E9;cnica es antropol&#x00F3;gicamente insostenible.</p>
			 
			<p>As&#x00ED; pues, las antropotecnias han de ser juzgadas no en bloque, sino una a una. Y este juicio, que nos permite, por ejemplo, valorar como positivo el implante de una pr&#x00F3;tesis bi&#x00F3;nica en una persona mutilada y como negativo el intento de producir humanos por clonaci&#x00F3;n, requiere como criterio orientador el de la naturaleza propia del ser humano. Aqu&#x00ED; la clave consiste en obviar la supuesta mejora del ser humano y adoptar en cambio como labor y reto <italic>la mejora de la vida de los seres humanos</italic>. Ahora bien, proponer aplicaciones antropot&#x00E9;cnicas, discernir entre las mismas y desarrollar solo las que de veras mejoren la vida de las personas, requiere m&#x00E1;s creatividad y trabajo que la simple aceptaci&#x00F3;n o negaci&#x00F3;n en bloque de todas las nuevas antropotecnias.</p>
			</sec>
			
			<sec id="S3.2.4">  
			<title>3.2.4. Neuro&#x00E9;tica</title>
			 
			<p>El espectacular desarrollo de las neurociencias desde la d&#x00E9;cada de los noventa del siglo pasado ha influido sobre todos los campos del saber. Hasta tal punto es as&#x00ED;, que podemos afirmar que nos hallamos en medio de una aut&#x00E9;ntica moda <italic>neuro</italic>. No hay disciplina que se precie que no haya intentado ganar prestigio anteponiendo a su nombre este prefijo. La &#x00E9;tica no pod&#x00ED;a ser una excepci&#x00F3;n. As&#x00ED;, desde principios del presente siglo se ha empezado a hablar de <italic>neuro&#x00E9;tica</italic>. Ante la irrupci&#x00F3;n de esta nueva rama del saber, algunos han querido ponernos de nuevo ante una estructura de dilema, con uno de los polos del mismo situado presuntamente en el futuro y el otro en el pasado. Recordemos: conforme a la vulgata positivista, la religi&#x00F3;n ha sido superada por la filosof&#x00ED;a y esta por la ciencia. De modo an&#x00E1;logo, la neuro&#x00E9;tica habr&#x00ED;a llegado para sustituir a la &#x00E9;tica filos&#x00F3;fica, que a su vez habr&#x00ED;a superado ya la moral religiosa y sapiencial. Por fin, asuntos tales como el bien y el mal, la libertad humana, la responsabilidad, la justicia, la felicidad, el sentido de nuestras vidas y otros del mismo tenor, tradicionalmente acaparados por la filosof&#x00ED;a, la literatura, el arte y la religi&#x00F3;n, podr&#x00E1;n recibir un tratamiento cient&#x00ED;fico riguroso, se dice. Seg&#x00FA;n esto, conforme avance la neuro&#x00E9;tica, iremos prescindiendo de la filosof&#x00ED;a, as&#x00ED; como de las tradiciones religiosas, sapienciales y literarias que torpemente ven&#x00ED;an guiando a la humanidad hasta la arribada de la ola <italic>neuro</italic>. Si se acepta este planteamiento, surge la obligaci&#x00F3;n de optar: o bien nos ponemos del lado del futuro, en el cual la &#x00E9;tica filos&#x00F3;fica ser&#x00E1; sustituida y superada por las neurociencias, o bien intentamos a la desesperada retardar este movimiento. Parece que la &#x00E9;tica solo puede elegir entre la sumisi&#x00F3;n a las neuriociencias o el simple desprecio de las mismas.</p>
			 
			<p>Pero claro est&#x00E1; que hay otra forma de entender la neuro&#x00E9;tica, como un lugar acogedor para el di&#x00E1;logo y la mutua escucha, para la colaboraci&#x00F3;n entre las neurociencias y la &#x00E9;tica. Si vemos as&#x00ED; las cosas, m&#x00E1;s que elegir, tendremos que ponernos a construir ese lugar, ese dif&#x00ED;cil y prometedor territorio interdisciplinario. No aspiramos aqu&#x00ED; a la sustituci&#x00F3;n, que suele implicar empobrecimiento de perspectivas, sino a la cooperaci&#x00F3;n, y a lo que la tradici&#x00F3;n hermen&#x00E9;utica llama fusi&#x00F3;n de horizontes. Las neurociencias seguir&#x00E1;n, as&#x00ED;, siendo lo que son, una parte din&#x00E1;mica y apasionante de las ciencias naturales, mientras que la &#x00E9;tica ha de conservar su car&#x00E1;cter filos&#x00F3;fico y sapiencial. En estas condiciones de mutuo respeto, la comunicaci&#x00F3;n entre ambas ser&#x00E1;, sin duda, tan laboriosa como beneficiosa para las dos y sobre todo para la familia humana.</p>
			 
			<p>Podemos concretar esa colaboraci&#x00F3;n en un doble sentido. Se puede trazar una &#x00E9;tica de la neurociencia. Ser&#x00E1; de gran ayuda para investigar y aplicar m&#x00E9;dicamente la neurociencia con el m&#x00E1;ximo respeto a la dignidad de todos los seres humanos y al valor del resto de los vivientes. Tambi&#x00E9;n tenemos una <italic>neurociencia de la &#x00E9;tica</italic>, que nos muestra las bases biol&#x00F3;gicas que posibilitan y condicionan, sin llegar a determinar, nuestra acci&#x00F3;n moral<xref ref-type="fn" rid="NOTE20">20</xref>.</p>
			</sec>
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		<sec id="S4"> 
			<title>4. CONCLUSI&#x00D3;N</title>
			 
			<p>Hemos hecho una somera revisi&#x00F3;n de algunos de los problemas &#x00E9;ticos con los que actualmente nos enfrentamos. Algunos de ellos son ya tradicionales pero al parecer no hemos conseguido encauzarlos a satisfacci&#x00F3;n de todos. Tambi&#x00E9;n nos hemos referido a los de m&#x00E1;s reciente aparici&#x00F3;n en el panorama de la bio&#x00E9;tica. No es, por supuesto, un relato exhaustivo de las cuestiones bio&#x00E9;ticas, ni mucho menos, pero s&#x00ED; resulta significativo en un cierto sentido. Hemos aprendido que todos estos problemas pueden ser planteados como dilemas de elecci&#x00F3;n entre dos posiciones dadas, una que supuestamente se sit&#x00FA;a en un futuro que algunos dicen ver y otra que intenta frenar la marcha inevitable hacia esa visi&#x00F3;n (o espejismo). En ese caso, la bio&#x00E9;tica se convierte en una especie de campo de batalla en el que la mejor t&#x00E1;ctica consiste en buscar los flancos d&#x00E9;biles del adversario. Sabemos, gracias a la experiencia cotidiana y a las pruebas emp&#x00ED;ricas llevadas a cabo por la psicolog&#x00ED;a moral, que es muy frecuente entre nosotros una cierta resistencia al dilema cuando ambos lados del mismo nos resultan ingratos. Esta resistencia a veces se prolonga en una actitud de trabajo creativo encaminada a producir una posici&#x00F3;n nueva y mejor que las dos previamente dadas. Podr&#x00ED;amos llamar h&#x00E9;roes de esta actitud, por ejemplo, al premio Nobel Shinya Yamanaka y a los profesionales de los cuidados paliativos. Cuando la bio&#x00E9;tica asume este tipo de trabajo, se transforma de campo de batalla en obrador, pasa de elegir a crear, se libera de una err&#x00F3;nea imagen del tiempo y de un planteamiento dilem&#x00E1;tico. Bajo la inspiraci&#x00F3;n de esta imagen hemos reconstruido los problemas, no ya como dilemas, sino como retos para la creatividad y laboriosidad humanas, retos para una bio&#x00E9;tica empe&#x00F1;ada en <italic>hacer</italic> futuro.</p>
			</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>

		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>V&#x00E9;ase en este mismo n&#x00FA;mero el art&#x00ED;culo de Evandro Agazzi, <italic>El estatuto epistemol&#x00F3;gico de la bio&#x00E9;tica</italic>, en el que se hace una original revisi&#x00F3;n de los or&#x00ED;genes y epistemolog&#x00ED;a de la bio&#x00E9;tica.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p><italic>The Tempest</italic>, acto 1, escena 2: ‘’<italic>What seest thou else in the dark backward and abysm of time?</italic>”</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>Puede consultarse este verso de Jorge Manrique, incluido en <italic>Coplas por la muerte de su padre</italic>, en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="www.cervantesvirtual.com/obra-visor/obra-completa--0/html/ff6c9480-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html">www.cervantesvirtual.com/obra-visor/obra-completa--0/html/ff6c9480-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>Un extenso y riguroso informe sobre estos experimentos puede verse en Asla, <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2016</xref>, cap. 3 y cap. 4. Existe tambi&#x00E9;n trabajo emp&#x00ED;rico reciente sobre las implicaciones neurol&#x00F3;gicas de estos dilemas. “En resumen, se ha constatado que en situaciones abstractas en que predomina el componente consecuencialista se activa preferentemente la zona cortical, mientras que en situaciones con m&#x00E1;s implicaciones directas, personales y emocionales lo hace el cerebro profundo, am&#x00ED;gdala y sistema l&#x00ED;mbico; adem&#x00E1;s se constata que dilemas que hacen entrar en conflicto estos dos sistemas, activan tambi&#x00E9;n la circunvoluci&#x00F3;n cingulada anterior” (Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2015</xref>, p. 408).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>As&#x00ED; lo ha entendido el Parlamento Brit&#x00E1;nico en su rechazo del suicidio asistido. Se produjo en sesi&#x00F3;n de 11 de septiembre de 2015, por 330 votos frente a 118. Muchos parlamentarios entendieron que la aceptaci&#x00F3;n del suicidio asistido podr&#x00ED;a funcionar como sutil mecanismo de presi&#x00F3;n precisamente sobre las personas m&#x00E1;s vulnerables.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE6"><label>6</label>
					<p>V&#x00E9;ase a este respecto y en este mismo n&#x00FA;mero el texto de Victoria Espinar, <italic>Los cuidados paliativos en el final de la vida, aspectos cl&#x00ED;nicos y &#x00E9;ticos</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE7"><label>7</label>
					<p>Por poner un ejemplo, la tasa de abortos provocados por cada mil mujeres en edad f&#x00E9;rtil es pr&#x00E1;cticamente el doble en Asturias que en La Rioja, con datos de 2013. Ello parece indicar que en la primera de estas comunidades hay todav&#x00ED;a mucho margen de mejora en este terreno. Pueden consultarse los datos actualizados en la p&#x00E1;gina web del Ministerio de Sanidad: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/embarazo/tablas_figuras.htm">https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/prevPromocion/embarazo/tablas_figuras.htm</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE8"><label>8</label>
					<p>A&#x00F1;adamos a esto el dato de que el 80% de los abortos provocados se dan en mujeres de edades comprendidas entre los 20 y los 40 a&#x00F1;os. Es decir, en la gran mayor&#x00ED;a de los casos no se trata de adolescentes ni de mujeres en edades extremas de su fertilidad.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE9"><label>9</label>
					<p>Frente a estos tipos de aborto, la comunidad internacional ha permanecido en general bastante inactiva. Solo hace unos a&#x00F1;os, en 2007, se produjo en el Senado norteamericano un voto contrario al aborto coercitivo. Sobre aborto selectivo por raz&#x00F3;n de sexo puede verse: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://es.wikipedia.org/wiki/Aborto_selectivo_por_sexo">https://es.wikipedia.org/wiki/Aborto_selectivo_por_sexo</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>Seg&#x00FA;n el &#x00FA;ltimo <italic>Informe sobre la protecci&#x00F3;n social de la familia en Espa&#x00F1;a</italic>, publicado en 2015 por el Instituto de Pol&#x00ED;tica Familiar, nuestro pa&#x00ED;s es gravemente deficitario en este terreno en relaci&#x00F3;n con los dem&#x00E1;s pa&#x00ED;ses de su entorno; de hecho, nuestro pa&#x00ED;s tiene una de las prestaciones por hijo a cargo m&#x00E1;s bajas de Europa, 24 euros, frente a una media europea de 91 (informe disponible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.ipfe.org/Espa%C3%B1a/Documentos/Protecci%C3%B3n_Social">http://www.ipfe.org/Espa%C3%B1a/Documentos/Protecci%C3%B3n_Social</ext-link>).</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE11"><label>11</label>
					<p>La reflexi&#x00F3;n de Ignacio S&#x00E1;nchez C&#x00E1;mara, en este mismo n&#x00FA;mero, trata precisamente sobre <italic>El bioderecho y la protecci&#x00F3;n jur&#x00ED;dica de la vida: el caso del aborto</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE12"><label>12</label>
					<p>Sobre la dignidad de las personas y su funci&#x00F3;n crucial en la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente escribe en este n&#x00FA;mero Roberto Andorno: <italic>La dignidad humana como principio biojur&#x00ED;dico y como est&#x00E1;ndar moral de la relaci&#x00F3;n m&#x00E9;dico-paciente</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE13"><label>13</label>
					<p>La d&#x00E9;cada de los setenta del siglo XX estuvo marcada por la <italic>Conferencia de Estocolmo</italic> (1972) y el <italic>Informe del Club de Roma</italic>, realizado por Denis Meadows y publicado por el MIT en 1972. Este informe, titulado <italic>Los l&#x00ED;mites del crecimiento</italic>, abogaba por la f&#x00F3;rmula del “crecimiento cero”. El crecimiento cero fue probablemente un objetivo desacertado. Significativamente, en 1992, aparece un nuevo <italic>Informe Meadows</italic> del Club de Roma, m&#x00E1;s ponderado, bajo el t&#x00ED;tulo de <italic>M&#x00E1;s all&#x00E1; de los l&#x00ED;mites del crecimiento</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE14"><label>14</label>
					<p>El concepto de ecolog&#x00ED;a humana es abordado en este n&#x00FA;mero por Luca Valera, en su art&#x00ED;culo <italic>Ecolog&#x00ED;a humana: nuevos desaf&#x00ED;os para la ecolog&#x00ED;a y la filosof&#x00ED;a</italic>. Puede verse tambi&#x00E9;n al respecto Valera y Marcos, <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">2014</xref>.</p>
				</fn>
		
				<fn id="NOTE15"><label>15</label>
					<p>National Centre for Replacement, Reduction and Refinement of Animals in Research, <italic>What are the 3Rs?</italic> Accessible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.nc3rs.org.uk/the-3rs">http://www.nc3rs.org.uk/the-3rs</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE16"><label>16</label>
					<p>Francisco Ayala aborda en este n&#x00FA;mero los problemas bio&#x00E9;ticos que suscita la clonaci&#x00F3;n humana y, en general, la nueva eugenesia: ¿Clonar humanos? <italic>L&#x00ED;mites de la eugenesia</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE17"><label>17</label>
					<p>The Nobel Prize in Physiology or Medicine 2012: “<italic>For the discovery that mature cells can be reprogrammed to become pluripotent</italic>”. Accessible en: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/2012/">http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/2012/</ext-link></p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE18"><label>18</label>
					<p>Natalia L&#x00F3;pez Moratalla aborda en este n&#x00FA;mero la bio&#x00E9;tica de la investigaci&#x00F3;n con c&#x00E9;lulas troncales: <italic>La investigaci&#x00F3;n con c&#x00E9;lulas troncales y la creatividad cient&#x00ED;fica</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE19"><label>19</label>
					<p>Los problemas bio&#x00E9;ticos de la supuesta mejora humana son tratados aqu&#x00ED; por Elena Postigo, en su art&#x00ED;culo <italic>Bio&#x00E9;tica y transhumanismo desde la perspectiva de la naturaleza humana</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE20"><label>20</label>
					<p>Estos temas son abordados por extenso en el art&#x00ED;culo de Adela Cortina y Jes&#x00FA;s Conill titulado <italic>Bio&#x00E9;tica y neuro&#x00E9;tica</italic>.</p>
				</fn>
					
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			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>
			
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					  <surname>Asla</surname>
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			  <year>2016</year>
			  <source>La gram&#x00E1;tica moral universal</source>
			  <publisher-loc>Pamplona</publisher-loc>
			  <publisher-name>Eunsa</publisher-name>
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			  <comment>[Tesis doctoral in&#x00E9;dita]</comment>
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