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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">Arbor</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.793n3005</article-id>
			<article-id pub-id-type="doi">10.3989/arbor.2019.793n3005</article-id>
			 
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				<subj-group subj-group-type="heading">
				<subject>LA CRISIS HIPOTECARIA: IMPACTOS Y RESPUESTAS SOCIALES EN CATALU&#x00D1;A / MORTGAGE CRISIS: SOCIAL IMPACTS AND RESPONSES IN CATALONIA</subject>
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				<article-title>La desobediencia civil en la campa&#x00F1;a la obra social de la PAH</article-title>
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					<trans-title>Civil disobedience in the campaign of the PAH social program</trans-title>
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				<alt-title alt-title-type="running-head">La desobediencia civil en la campa&#x00F1;a la obra social de la PAH</alt-title>
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					 <surname>Pera Ros</surname>
					 <given-names>Marina</given-names>
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			<aff id="U1">Universitat Aut&#x00F2;noma de Barcelona</aff>
			
			<author-notes>
				<corresp id="cor1">e-mail: <email xlink:href="mp3266@columbia.edu">mp3266@columbia.edu</email>
					ORCID iD: <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="http://orcid.org/0000-0002-6478-8728">http://orcid.org/0000-0002-6478-8728</ext-link>
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			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>09</month>
				<year>2019</year>
			</pub-date>
						
			
			<pub-date pub-type="collection">
			<year>2019</year>
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			<volume>195</volume>
			<issue>793</issue>
			
			<elocation-id>a517</elocation-id>

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				<date date-type="received">
					<day>12</day>
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					<year>2016</year>
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				<copyright-statement>&#x00A9; 2019 CSIC</copyright-statement>
				<copyright-year>2019</copyright-year>
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					<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<abstract xml:lang="es">
				<title>RESUMEN</title>
				<p>Este art&#x00ED;culo analiza los factores que llevaron a personas sin activismo pol&#x00ED;tico previo a participar en la campa&#x00F1;a del movimiento de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) <italic>la obra social de la PAH</italic>. El contexto del estudio es la crisis hipotecaria, con m&#x00E1;s de 580.000 ejecuciones hipotecarias en el Estado espa&#x00F1;ol entre 2009 y 2015. A trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis de entrevistas semi-estructuradas, los resultados muestran c&#x00F3;mo los interlocutores construyen un relato legitimador de la desobediencia civil como &#x00FA;ltima opci&#x00F3;n en una serie de protestas por el derecho a la vivienda. Haber sido desahuciado, no tener d&#x00F3;nde vivir y la incapacidad del Estado para ofrecer vivienda social son algunas de las razones justificativas expuestas por los entrevistados. Al final suelen mostrar su voluntad de cumplir con las obligaciones ciudadanas y pagar un alquiler social seg&#x00FA;n sus ingresos.</p>
			</abstract>
			
									
			<trans-abstract xml:lang="en">
				<title>ABSTRACT</title>
				<p>This paper examines the factors that led people without previous political activism to take part in the campaign of the PAH’s (<italic>Plataforma de Afectados por la Hipoteca</italic>). The context of this study is the mortgage crisis that led more than 580,000 foreclosures in Spain from 2009 to 2015. The analysis of the semi-structured interviews shows that interviewees build narratives that legitimize the use of civil disobedience as the final protest action to reclaim social housing. Having been evicted, with no place to live and the state’s inability to protect and fulfil their rights to housing are just some of the reasons given by interviewees to join the PAH. Finally, the interviewees embrace a discourse of good citizenship, showing their will to legalize their situation through affordable rent payment according to their income.</p>
			</trans-abstract>
			

			<kwd-group xml:lang="es">							
				<title>PALABRAS CLAVE</title>
				<kwd>ocupaci&#x00F3;n a causa de la pobreza</kwd>
				<kwd>movimientos sociales</kwd>
				<kwd>desobediencia civil</kwd>
				<kwd>acci&#x00F3;n colectiva</kwd>
				<kwd>legitimidad</kwd>
			</kwd-group>
			
						
			<kwd-group xml:lang="en">
				<title>KEYWORDS</title> 			
				<kwd>deprivation based squatting</kwd>	
				<kwd>social movements</kwd>
				<kwd>civil disobedience</kwd>
				<kwd>collective action</kwd>
				<kwd>legitimacy</kwd>
			</kwd-group>
			
		
		</article-meta>
	</front>		
	

	<body>	
			
		<sec id="S1">
			<title>INTRODUCCI&#x00D3;N AL MERCADO DE LA VIVIENDA EN EL ESTADO ESPA&#x00D1;OL Y EN CATALU&#x00D1;A</title>

			<p>El mercado de alquiler de viviendas en el Estado espa&#x00F1;ol est&#x00E1; por debajo de la media europea. Las causas de esta inferioridad de arrendamientos se remontan medio siglo atr&#x00E1;s (Alguacil Denche <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2013</xref>). Durante las d&#x00E9;cadas de 1950 y 1960, la creciente inmigraci&#x00F3;n desde las &#x00E1;reas rurales a las ciudades llev&#x00F3; a la construcci&#x00F3;n de nuevas viviendas mayoritariamente en r&#x00E9;gimen de propiedad. Despu&#x00E9;s, en 1970 y 1980, se promovi&#x00F3; entre las nuevas construcciones la propiedad por encima del alquiler a trav&#x00E9;s de descuentos fiscales a los propietarios y a los titulares de hipotecas. Siguiendo esta senda, en 1996, los incentivos fiscales se extendieron a segundas y a terceras viviendas (Cabr&#x00E9; Pla y M&#x00F3;denes Cabrerizo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT02">2004</xref>).</p>

			<p>En 1998 hubo un punto de inflexi&#x00F3;n en la historia de la vivienda en el Estado espa&#x00F1;ol, con la aprobaci&#x00F3;n de la ley del suelo. Esta ley llev&#x00F3; a la liberalizaci&#x00F3;n de las recalificaciones del suelo y se transfirieron las competencias de urbanizaci&#x00F3;n de este a las comunidades aut&#x00F3;nomas y a los gobiernos locales, sin mecanismos de control. De este modo, el nuevo contexto desemboc&#x00F3; en un auge de la construcci&#x00F3;n de nuevos edificios; de las 200.000 viviendas iniciadas al a&#x00F1;o durante el per&#x00ED;odo 1990-1995 se pas&#x00F3; a las 400.000 en 1998 y a las 500.000 al a&#x00F1;o entre 1999 y 2003, llegando al m&#x00E1;ximo con m&#x00E1;s de 650.000 durante el per&#x00ED;odo 2004-2007 (Alguacil Denche <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2013</xref>). Cabe notar que entre 1998 y 2008 el precio de las viviendas se increment&#x00F3; casi un 180% (Palomera, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2014</xref>).</p>

			<p>Con relaci&#x00F3;n al derecho a la vivienda y a las pol&#x00ED;ticas para desarrollarlo, en 1978 la nueva constituci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola inclu&#x00ED;a el derecho a la vivienda en el art&#x00ED;culo 47<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref>. Aunque se edific&#x00F3; vivienda social, mayoritariamente de protecci&#x00F3;n oficial, la cantidad no fue suficiente para cubrir la demanda; adem&#x00E1;s era fundamentalmente de propiedad y la categor&#x00ED;a de protecci&#x00F3;n oficial ten&#x00ED;a habitualmente una temporalidad finita, hecho que propici&#x00F3; las reventas de inmuebles a precios de mercado (Pareja Eastaway y S&#x00E1;nchez Mart&#x00ED;nez, <xref ref-type="bibr" rid="CIT09">2012</xref>).</p>

			<p>Otro factor importante en esta investigaci&#x00F3;n es la ley hipotecaria vigente, escrita y aprobada en 1946 durante la dictadura franquista. Entonces las hipotecas no estaban tan extendidas y eran pactadas por per&#x00ED;odos cortos. En el a&#x00F1;o 2000 se produjo otro hecho relevante: el gobierno espa&#x00F1;ol alter&#x00F3; la ley estableciendo que los titulares de las hipotecas pasar&#x00ED;an a ser plenamente responsables de la totalidad de la deuda aunque no pudieran pagarla y el banco hubiese embargado dicha propiedad, con la agravante de que la modificaci&#x00F3;n tambi&#x00E9;n establec&#x00ED;a intereses de demora y costas judiciales.</p>

			<p>En los casos en que los titulares contrataran una hipoteca por primera vez, o las hipotecas supusieran m&#x00E1;s del 80% del valor econ&#x00F3;mico de la vivienda, era necesario tener avalistas. Estos avalistas pod&#x00ED;an pasar a ser responsables de la deuda en el caso de que los titulares no pudiesen pagar, como sucedi&#x00F3; en muchos casos (Palomera, <xref ref-type="bibr" rid="CIT10">2014</xref>).</p>

			<p>La entrada del Estado espa&#x00F1;ol en la Uni&#x00F3;n Europea permiti&#x00F3; a los bancos ofrecer cr&#x00E9;ditos a un inter&#x00E9;s m&#x00E1;s bajo, al mismo tiempo que les llev&#x00F3; a vender m&#x00E1;s cr&#x00E9;dito para incrementar los beneficios (Naredo, <xref ref-type="bibr" rid="CIT08">2009</xref>).</p>

			<p>En 2008, cuando el mercado hipotecario de Estados Unidos entr&#x00F3; en crisis, la econom&#x00ED;a espa&#x00F1;ola cay&#x00F3; en recesi&#x00F3;n. El incremento de precios en los inmuebles se detuvo y su venta empez&#x00F3; a disminuir. Dentro de este contexto, tambi&#x00E9;n la denominada econom&#x00ED;a real se resinti&#x00F3; y la tasa de desempleo empez&#x00F3; a subir, llegando al 27,16% en el primer trimestre de 2013 (v&#x00E9;ase <xref ref-type="bibr" rid="CIT20">Instituto Nacional</xref> de Estad&#x00ED;stica. <italic>Encuesta de poblaci&#x00F3;n activa</italic>) y dificultando por ende el pago de hipotecas y alquileres.</p>

			<p>La exclusi&#x00F3;n social debida a factores residenciales se incrementa (Alguacil Denche <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2013</xref>) y el fenomeno del sinhogarismo dificulta la participaci&#x00F3;n de las personas en su entorno immediato, el acceso a ciertos derechos a trav&#x00E9;s del padr&#x00F3;n y el desarrollo de la socializaci&#x00F3;n y la intimidad de la persona en el hogar (Sabat&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>). El sinhogarismo incluye, de acuerdo con la European Federation of National Organisations Working with the Homeless (FEANTSA), tanto la falta de un hogar y la pernoctaci&#x00F3;n en el espaci&#x00F3; p&#x00FA;blico como la precariedad habitacional; incluye tambi&#x00E9;n la falta de suministros b&#x00E1;sicos, subarriendo de habitaciones, ocupaci&#x00F3;n de viviendas o vivir acogido en casa de familiares o amigos (Alguacil Denche <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT01">2013</xref>). As&#x00ED;, la residencia se confirma como uno de los factores potenciadores de pertenencia al entorno inmediato (barrio, ciudad) que, en casos de p&#x00E9;rdida o deterioro de la vivienda, deriva habitualmente en exclusi&#x00F3;n social, obstaculizando la participaci&#x00F3;n y la integraci&#x00F3;n en la sociedad (Sabat&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>).</p>

			<p>Finalmente, el Consejo General del Poder Judicial public&#x00F3; que entre 2009 y 2015 se realizaron 580.000 ejecuciones hipotecarias (v&#x00E9;ase Poder Judicial Espa&#x00F1;a. <xref ref-type="bibr" rid="CIT22">Consejo General del Poder Judicial</xref>. <italic>Estad&#x00ED;stica Judicial</italic> [En l&#x00ED;nea]). No obstante, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) ha denunciado reiteradamente que la cantidad de deshaucios es mayor (<xref ref-type="bibr" rid="CIT21">Colau y Alemany</xref>, <italic>Enero 2013. 2007-2012: Retrospectiva sobre desahucios y ejecuciones hipotecarias en Espa&#x00F1;a, estad&#x00ED;sticas oficiales e indicadores</italic>).</p>
		</sec>
		
		<sec id="S2">
			<title>EL CASO DE ESTUDIO: LA OBRA SOCIAL DE LA PLATAFORMA DE AFECTADOS POR LA HIPOTECA </title>

			<p>El movimiento social llamado Plataforma de Afectados por la Hipoteca surgi&#x00F3; en Barcelona en febrero 2009 para apoyar a las personas en riesgo de ser desahuciadas. Se han formado grupos en diferentes ciudades y pueblos que por s&#x00ED; mismos se coordinan en reuniones peri&#x00F3;dicas, en las que los afectados explican su situaci&#x00F3;n, y otras personas, en su mayor parte afectadas tambi&#x00E9;n, proponen acciones, comparten vivencias, as&#x00ED; como su conocimiento burocr&#x00E1;tico y legal. En diciembre de 2015 hab&#x00ED;a en Catalu&#x00F1;a 78 grupos de la PAH constituidos (v&#x00E9;ase C&#x00F3;mo <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">contactar con la PAH</xref> [En l&#x00ED;nea]).</p>

			<p>La finalidad de la PAH es la de trabajar por el derecho a una vivienda digna, denunciando la especulaci&#x00F3;n y acumulaci&#x00F3;n de inmuebles vac&#x00ED;os que ha caracterizado la expansi&#x00F3;n del urbanismo, sobre todo en la primera d&#x00E9;cada del siglo XXI. As&#x00ED;, las acciones de la PAH apelan al derecho a la vivienda contemplado en el art&#x00ED;culo 47 en la constituci&#x00F3;n espa&#x00F1;ola, y tambi&#x00E9;n en tratados internacionales como la carta de los derechos humanos.</p>

			<p>La PAH ha desarrollado diferentes campa&#x00F1;as. Cabe destacar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para regular la daci&#x00F3;n en pago retroactiva y otros aspectos<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref>, y tambi&#x00E9;n la campa&#x00F1;a de escraches para presionar a los pol&#x00ED;ticos del parlamento espa&#x00F1;ol contrarios a la daci&#x00F3;n en pago mediante la visualizaci&#x00F3;n p&#x00FA;blica de su posicionamiento. Otras campa&#x00F1;as consisten en frenar los desahucios, invitando a la concentraci&#x00F3;n de gente delante de la casa de la persona afectada en el momento en que el desahucio se lleva a cabo; as&#x00ED; como la campa&#x00F1;a de la vivienda social conocida como <italic>la obra social de la PAH</italic>. A su vez, se llevan a cabo acciones en marcos supralocales y supraestatales, como la denuncia de la ley hipotecaria espa&#x00F1;ola ante las Cortes europeas y el informe a la relatora especial de la ONU sobre el derecho a una vivienda digna, entre otras. En este entorno, la PAH ha conseguido parte de sus objetivos a corto y a medio plazo, como por ejemplo la sentencia del Tribunal de Justicia de la Uni&#x00F3;n Europea y del Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo dictaminado que la ley hipotecaria espa&#x00F1;ola es incompatible con la directiva de protecci&#x00F3;n de los consumidores de 1993 y con el art&#x00ED;culo 47 de la carta de los derechos fundamentales de la Uni&#x00F3;n Europea (Colau y Alemany, Enero <xref ref-type="bibr" rid="CIT21">2013</xref>. <italic>2007-2012: Retrospectiva sobre desahucios y ejecuciones hipotecarias en Espa&#x00F1;a, estad&#x00ED;sticas oficiales e indicadores</italic>).</p>

			<p>La campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE3">3</xref>, en la que esta centrado este an&#x00E1;lisis, se inici&#x00F3; en 2011, cuando muchas de las personas desahuciadas no ten&#x00ED;an d&#x00F3;nde vivir. Es en este contexto en el que el discurso de la campa&#x00F1;a florece, argumentando en primer lugar que la ley hipotecaria espa&#x00F1;ola establece o posibilita que, despu&#x00E9;s de la p&#x00E9;rdida del inmueble residencial, la deuda a&#x00FA;n no quede cancelada, lo cual crea una situaci&#x00F3;n de profunda vulnerabilidad. Adem&#x00E1;s, el Estado o en el caso de Catalu&#x00F1;a la <italic>Generalitat</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE4">4</xref> no dispone de suficientes viviendas sociales o centros de acogida para hospedar a todos los afectados, y se observa que en la mayor&#x00ED;a de los casos las familias ni siquiera pueden asumir el coste de las viviendas sociales de protecci&#x00F3;n oficial. Los bancos acumulan viviendas vac&#x00ED;as que no se venden a causa de la crisis econ&#x00F3;mica y las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas que obligan a las entidades financieras a alquilar esos inmuebles son escasas y de aplicaci&#x00F3;n lenta.</p>

			<p>El c&#x00F3;digo civil espa&#x00F1;ol establece que la vivienda tiene una funci&#x00F3;n social y que los edificios vac&#x00ED;os no est&#x00E1;n realizando dicha funci&#x00F3;n. En este marco la campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic> consiste en la ocupaci&#x00F3;n de edificios vac&#x00ED;os que pertenecen a la Sociedad de Gesti&#x00F3;n de Activos Procedentes de la Reestructuraci&#x00F3;n Bancaria (SAREB)<xref ref-type="fn" rid="NOTE5">5</xref> para dar una funci&#x00F3;n social a las viviendas vac&#x00ED;as y recuperar as&#x00ED; el derecho a la vivienda.</p>

			<p>La campa&#x00F1;a de la PAH ofrece los edificios vac&#x00ED;os a personas y familias vulnerables que no tienen alternativa habitacional, exigiendo a los gobiernos (el espa&#x00F1;ol, los regionales y los locales) y a los bancos una negociaci&#x00F3;n para obtener un alquiler asequible para esas familias. La selecci&#x00F3;n de los individuos se hace seg&#x00FA;n criterios econ&#x00F3;micos y en funci&#x00F3;n de sus posibilidades de encontrar alternativas habitacionales. Hay otros criterios, como la existencia de menores, que se acuerdan en cada n&#x00FA;cleo de la PAH. Las personas que entran a vivir en un edificio de la PAH necesitan acreditar sus ingresos y la ausencia de alternativas habitacionales a trav&#x00E9;s de un informe de servicios sociales.</p>

			<p>De 2011 a 2014 hubo 40 bloques de pisos ocupados y aproximadamente 3.000 personas realojadas en el Estado espa&#x00F1;ol; algunos bloques lograron el alquiler social<xref ref-type="fn" rid="NOTE6">6</xref> mediante negociaciones con los bancos (v&#x00E9;ase <italic>C&#x00F3;mo contactar con la PAH</italic> <xref ref-type="bibr" rid="CIT18">[En l&#x00ED;nea]</xref>). En Catalu&#x00F1;a se ocuparon hasta 25 bloques en diferentes ciudades como Sabadell, Barcelona, Salt, Manresa y Terrassa.</p>

			<p>Finalmente cabe mencionar y contextualizar la existencia del fen&#x00F3;meno <italic>okupa</italic> en Catalu&#x00F1;a, anterior a la campa&#x00F1;a de la PAH. Las referencias a este movimiento se registran en la d&#x00E9;cada de 1980 y desde entonces arraiga, caracterizado por un alto grado de diversidad. Durante estas d&#x00E9;cadas los activistas del movimiento <italic>okupa</italic> son los principales actores que reclaman el derecho a la vivienda a partir de acciones visibles, tales como ocupaciones de inmuebles, de naves industriales, etc. Este movimiento tiene mayoritariamente un fuerte componente identitario y cerrado en s&#x00ED; mismo, con sus demandas pol&#x00ED;ticas contra la propiedad privada y el sistema capitalista (Mir Garc&#x00ED;a, Fran&#x00E7;a, Mac&#x00ED;as y Veciana, <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2013</xref>).</p>

			<p>A mediados de la d&#x00E9;cada de los 90, en toda Europa hay cambios significativos en el movimiento <italic>okupa</italic>, que se observan tambi&#x00E9;n en Catalu&#x00F1;a. Este movimiento entra en contacto con otras reivindicaciones contempor&#x00E1;neas en auge, como el movimiento <italic>altermundista</italic>. El resultado de estos procesos influye en la apertura del movimiento <italic>okupa</italic>, que se va relacionando con las comunidades donde est&#x00E1;n albergados los inmuebles. Sin embargo, a&#x00FA;n pesa el factor identitario en el movimiento y la diversidad dentro del tipo de <italic>okupaciones</italic> (Mir Garc&#x00ED;a <italic>et al</italic>., <xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2013</xref>).</p>
		</sec>

		<sec id="S3">
			<title>M&#x00C9;TODOS DE INVESTIGACI&#x00D3;N </title>

			<p>Dada la naturaleza de la pregunta de investigaci&#x00F3;n, ¿cu&#x00E1;les son las razones que llevan a personas sin activismo pol&#x00ED;tico previo a participar en la campa&#x00F1;a de ocupaciones colectivas <italic>la obra social de la PAH</italic>?, la metodolog&#x00ED;a escogida fue la cualitativa, ya que permit&#x00ED;a entender el fen&#x00F3;meno en su complejidad a trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis del discurso. Espec&#x00ED;ficamente la t&#x00E9;cnica usada para la recogida de datos fue la entrevista semiestructurada, con preguntas abiertas.</p>

			<p>La muestra consiste en dieciocho entrevistas a diecinueve personas mayores de edad, que participaban en el momento, que hab&#x00ED;an participado, o que hab&#x00ED;an ayudado a participar (en el caso del portavoz) en la campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic>. Se entrevis&#x00F3; a trece mujeres y a seis hombres de cinco ciudades de Catalu&#x00F1;a: Salt, Blanes, Manresa, Sabadell y Barcelona. La selecci&#x00F3;n de los informantes se realiz&#x00F3; de manera que fuesen entrevistadas personas de g&#x00E9;nero femenino y masculino, de los diferentes n&#x00FA;cleos donde se hab&#x00ED;an dado las ocupaciones de la PAH y que no hab&#x00ED;an tenido experiencia en ning&#x00FA;n tipo de movimiento social o entidad previamente, excepto el portavoz (v&#x00E9;ase la <xref ref-type="table" rid="T1">tabla 1</xref>).</p>
			
								<fig id="T1">
									<label>Tabla 1</label>
									<caption>
										<title>Datos de los informantes y situaci&#x00F3;n de la deuda hipotecaria</title>
										<p>Fuente: Elaboraci&#x00F3;n propia.</p>
									</caption>
									<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="../images/T1.jpg"/>
								</fig>

			<p>En los casos de Salt y de Barcelona las personas ya no viv&#x00ED;an en pisos ocupados, sino que hab&#x00ED;an conseguido un alquiler social u ocupaban por su cuenta<xref ref-type="fn" rid="NOTE7">7</xref>. Por lo que refiere a Manresa y a Sabadell las personas entrevistadas viv&#x00ED;an en bloques ocupados &#x00ED;ntegramente como parte de la campa&#x00F1;a. Y en el caso de Blanes no eran bloques, sino pisos individuales repartidos por la ciudad.</p>

			<p>Como se recoge en la <xref ref-type="table" rid="T1">tabla 1</xref>, de las personas entrevistadas catorce no estaban trabajando en la econom&#x00ED;a formal debido a diferents motivos y responsabilidades, desde el cuidado de los familiares dependientes hasta realizar un trabajo en el sector informal de la limpieza. Adem&#x00E1;s, dos no trabajaban por motivos de enfermedad y cuatro ten&#x00ED;an contrato pero este no era de jornada completa sino de media jornada o inferior. Algunas personas declararon trabajar ocasionalmente en la econom&#x00ED;a informal, pero eso no les supon&#x00ED;a un ingreso estable ni suficiente para alquilar un piso a precio de mercado. De las personas en situaci&#x00F3;n de paro algunas cobraban subsidios del Servicio P&#x00FA;blico de Empleo Estatal, otras estaban pendientes de la renta m&#x00ED;nima de inserci&#x00F3;n de la <italic>Generalitat</italic> de Catalu&#x00F1;a (PIRMI), y otras estaban sin ingresos de ning&#x00FA;n tipo por el momento. La mayor&#x00ED;a recib&#x00ED;an alimentos por parte de alguna entidad social o a partir de la autoorganizaci&#x00F3;n en la PAH. Su nivel educativo era mayoritariamente primario o secundario y solo el portavoz ten&#x00ED;a estudios universitarios.</p>

			<p>La mayor&#x00ED;a de las personas entrevistadas, concretamente catorce de diecinueve, ten&#x00ED;an hijos conviviendo con ellas en los pisos ocupados. De las personas entrevistadas seis eran mujeres solas con sus hijos, que en la mayor&#x00ED;a de casos no recib&#x00ED;an la pensi&#x00F3;n correspondiente por parte de sus exparejas. Finalmente, en t&#x00E9;rminos de inmigraci&#x00F3;n, ocho de las personas entrevistadas eran nacidas fuera del Estado espa&#x00F1;ol, concretamente en pa&#x00ED;ses de Sudam&#x00E9;rica y de &#x00C1;frica. Ninguna de las personas entrevistadas hab&#x00ED;a estado previamente implicada en luchas sociales o en entidades reivindicativas (excepto el portavoz).</p>

			<p>El objetivo de las entrevistas era analizar las experiencias de los interlocutores en la PAH y su discurso en torno a la legitimidad de las pr&#x00E1;cticas de desobediencia civil en las que estaban o hab&#x00ED;an estado implicados. Se ofreci&#x00F3; anonimato a los interlocutores para protegerlos de represalias a causa de su implicaci&#x00F3;n con las pr&#x00E1;cticas de desobediencia civil. En cuanto al lugar de la entrevista, fue generalmente en casa del entrevistado.</p>
		</sec>
		
		<sec id="S4">
			<title>MARCO TE&#x00D3;RICO </title>

			<p>En este estudio se han usado diferentes teor&#x00ED;as para aproximarnos al fen&#x00F3;meno estudiado en su complejidad. Ciertos elementos coyunturales como la crisis financiera global, la funci&#x00F3;n social de la vivienda, el an&#x00E1;lisis del movimiento <italic>okupa</italic> en Europa y las teor&#x00ED;as sobre los movimientos sociales son considerados explicativos para un posterior an&#x00E1;lisis del trabajo de campo desarrollado.</p>

			<p>Harvey (<xref ref-type="bibr" rid="CIT04">2012</xref>) analiza la expansi&#x00F3;n de los mercados financieros y el proceso de urbanizaci&#x00F3;n global desde la perspectiva de denominaci&#x00F3;n de clase. El ge&#x00F3;grafo entiende el proceso de urbanizaci&#x00F3;n como una expansi&#x00F3;n de la <italic>plusval&#x00ED;a</italic><xref ref-type="fn" rid="NOTE8">8</xref>, que la clase capitalista utiliza para invertir y maximizarla. De esta manera se cumple con la esencia del capitalismo: expansi&#x00F3;n constante para sobrevivir. En este sentido, el urbanismo ha servido desde el siglo XIX como sector estrat&#x00E9;gico para canalizar la inversi&#x00F3;n, para seguir con la expansi&#x00F3;n necesaria y para aumentar las ganancias (Lef&#x00E8;bvre, <xref ref-type="bibr" rid="CIT05">2013</xref>). Saskia Sassen (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2012</xref>), tambi&#x00E9;n desde una perspectiva marxista, analiza el sistema de deuda internacional y la expansi&#x00F3;n del mercado financiero a nivel global. Seg&#x00FA;n Sassen (<xref ref-type="bibr" rid="CIT14">2012</xref>), el poder financiero explota a las personas, incluyendo la burgues&#x00ED;a nacional de cada pa&#x00ED;s. Desde la primera d&#x00E9;cada del siglo XXI, el capitalismo financiero se ha ido expandiendo y ha ido ganando espacio al capitalismo productivo. La privatizaci&#x00F3;n del suelo, de la vivienda social, y la liberalizaci&#x00F3;n del mercado del suelo y de la vivienda forman parte  de la acumulaci&#x00F3;n primitiva necesaria en esta transici&#x00F3;n, forzando a las personas a adquirir cr&#x00E9;ditos para poder acceder a un hogar.</p>

			<p>Irene Sabat&#x00E9; (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>) analiz&#x00F3; las diversas funciones sociales y los significados simb&#x00F3;licos de la vivienda. El lugar donde habitan los seres humanos es, en general, donde se desarrolla la intimidad, las actividades relacionadas con la higiene, el ocio, la socializaci&#x00F3;n, el trabajo reproductivo y en algunos casos productivo y el almacenamiento de pertenencias. Los modelos de cohabitaci&#x00F3;n son variados: viviendas con un solo n&#x00FA;cleo familiar o con una sola persona, o con varios n&#x00FA;cleos familiares o con varias personas sin vinculo familiar. La vivienda aporta tambi&#x00E9;n una relaci&#x00F3;n con el exterior, tal como la interacci&#x00F3;n con los vecinos o la participaci&#x00F3;n y el uso de los recursos de los barrios. Las caracter&#x00ED;sticas del hogar, las condiciones del inmueble, los recursos del barrio influyen en las posibilidades de acceder al mundo laboral y en el proceso de creaci&#x00F3;n de identidades. Finalmente es necesario destacar la relaci&#x00F3;n que existe entre el acceso a un hogar y los derechos de ciudadan&#x00ED;a. El empadronamiento es habitualmente necesario para proceder a la solicitud de subsidios, al acceso a la educaci&#x00F3;n o a la salud.</p>

			<p>En la ausencia de un inmueble donde vivir, como ser&#x00ED;an los casos de desahucio o sinhogarismo, la p&#x00E9;rdida afecta a los espacios donde se lleva a cabo parte de la vida diaria como ya se ha mencionado anteriormente, propiciando la exclusi&#x00F3;n social. Adem&#x00E1;s, Sabat&#x00E9; (<xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>) ahonda en el an&#x00E1;lisis apuntando que, en los casos de desahucio debido al incumplimiento de los pagos de la hipoteca, se observa un sentimiento de culpa, de decepci&#x00F3;n por no haber sido capaz de pagar la deuda contra&#x00ED;da, entendiendo la situaci&#x00F3;n como un fracaso individual m&#x00E1;s que como un problema de correlaci&#x00F3;n de factores de naturaleza estructural.</p>

			<p>Con relaci&#x00F3;n a las ocupaciones de viviendas en Europa, Hans Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>) las analiz&#x00F3; y categoriz&#x00F3;. En esta investigaci&#x00F3;n se utilizar&#x00E1;n dos de sus categor&#x00ED;as anal&#x00ED;ticas: la <italic>ocupaci&#x00F3;n debida a la pobreza</italic> y la <italic>ocupaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica</italic>.</p>

			<p>Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>) incica que la primera categor&#x00ED;a es la m&#x00E1;s antigua en Europa y consiste en el uso de edificios vac&#x00ED;os sin el consentimiento del propietario por parte de individuos que por cuestiones econ&#x00F3;micas no podr&#x00E1;n acceder a una vivienda. Se&#x00F1;ala que el perfil de personas susceptibles de participar en este tipo de ocupaciones ha ido variando con el tiempo pero tienen como patr&#x00F3;n com&#x00FA;n el no tener otra alternativa para acceder a un hogar que ocupar, y el no tener otras problem&#x00E1;ticas sociales, como podr&#x00ED;a ser una drogadicci&#x00F3;n, el uso habitual de la violencia f&#x00ED;sica, etc. Algunos de los perfiles que han participado en estas ocupaciones son: personas inmigramtes sin papeles, familias sin techo, etc. En la mayor&#x00ED;a de los casos, los ocupantes cuentan con la ayuda de activistas sociales en los momentos de apropiaci&#x00F3;n del edificio y para el asesoramiento legal. Los inmuebles escogidos para ocupar suelen ser de titularidad p&#x00FA;blica o de un actor del que se espera cierta responsabilidad social. Las demandas pol&#x00ED;ticas suelen centrarse en la obtenci&#x00F3;n de una vivienda formalizada, en la denuncia de la ineficiencia pol&#x00ED;tica y en la infrautilizaci&#x00F3;n de edificios, pero no suelen orientarse hacia un cambio estructural del sistema pol&#x00ED;tico y econ&#x00F3;mico.</p>

			<p>La otra categor&#x00ED;a de ocupaci&#x00F3;n significativa para la investigaci&#x00F3;n es la ocupaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica, com&#x00FA;nmente conocida como <italic>okupaci&#x00F3;n</italic>. Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>) apunta que el objetivo de estas ocupaciones es construir un contra-poder al Estado para poder cuestionar el papel de este, pero tambi&#x00E9;n para cuestionar el marco ideol&#x00F3;gico del sistema pol&#x00ED;tico-econ&#x00F3;mico. El autor tambi&#x00E9;n menciona que en este caso las acciones de ocupaci&#x00F3;n no contemplan en general dentro de su repertorio la negociaci&#x00F3;n con las autoridades pol&#x00ED;ticas.</p>

			<p>La desobediencia civil y su uso tambi&#x00E9;n es uno de los elementos esenciales que se estudian en esta investigaci&#x00F3;n. John Rawls (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1971</xref>) la defini&#x00F3; como un acto no violento, realizado p&#x00FA;blica y conscientemente, donde se infringe una o varias leyes, con el objetivo de denunciar una normativa legal considerada injusta y promover un cambio de esta. Entonces los individuos implicados en un acto de desobediencia civil est&#x00E1;n dispuestos a aceptar las consecuencias legales que se deriven de la infracci&#x00F3;n.</p>

			<p>En esta senda la justificaci&#x00F3;n y la comunicaci&#x00F3;n de las acciones de desobediencia civil tienen un rol crucial. Habitualmente la comunicaci&#x00F3;n de las razones y de los derechos que se pretende defender con la acci&#x00F3;n transgresora busca llamar la atenci&#x00F3;n, para posteriormente crear debate en torno a las demandas y as&#x00ED; aumentar la presi&#x00F3;n hacia un cambio de pol&#x00ED;ticas o de leyes. En ocasiones supone la interpelaci&#x00F3;n a personas con capacidad ejecutiva y legislativa para que ofrezcan argumentos para mantener la ley cuestionada. Partiendo de la base de que la ciudadan&#x00ED;a tiende a obedecer la ley, la desobediencia civil se ejerce despu&#x00E9;s de haber recorrido los mecanismos legales a disposici&#x00F3;n. De acuerdo con Rawls (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1971</xref>) esta estrategia de desacato parece m&#x00E1;s justificada cuando se han demandado cambios en el gobierno, estos no han prosperado y la situaci&#x00F3;n se plantea como desesperante.</p>

			<p>Finalmente, Tarrow (<xref ref-type="bibr" rid="CIT16">2011</xref>, p. 47) aporta una definici&#x00F3;n de <italic>movimiento social</italic> como grupo de individuos con prop&#x00F3;sitos comunes y solidaridad entre ellos que adoptan retos colectivos con una sostenida interacci&#x00F3;n con las &#x00E9;lites y autoridades. Se parte de la idea de que, para conseguir sus objetivos, los movimientos sociales desarrollan un repertorio de acciones colectivas (Tilly, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1986</xref>). Esta variedad de actividades disponibles para perseguir sus fines queda condicionada por el contexto pol&#x00ED;tico y social y por las caracter&#x00ED;sticas del grupo que desarrolla la acci&#x00F3;n.</p>

			<p>Gamson (<xref ref-type="bibr" rid="CIT03">1992</xref>) ya apunt&#x00F3; que el discurso de un movimiento social est&#x00E1; influido por las acciones colectivas del movimiento, que dan sentido a sus objetivos y capacidades. Adem&#x00E1;s, la acci&#x00F3;n colectiva da nueva informaci&#x00F3;n para evaluar y promover el debate sobre el marco ideol&#x00F3;gico y sobre el repertorio de acciones disponibles. As&#x00ED;, Marina Sitrin (<xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2012</xref>) reconoce en su an&#x00E1;lisis los factores emocionales que influyen en la implicaci&#x00F3;n y en el funcionamiento de los movimientos sociales. El aprecio y la confianza de los participantes entre s&#x00ED; son valores cruciales en las interacciones de los colectivos. Estos dos factores influyen en el fortalecimiento de los lazos en el movimiento social, en la identificaci&#x00F3;n de las personas con los compa&#x00F1;eros y en el marco ideol&#x00F3;gico del movimiento en cuesti&#x00F3;n.</p>
		</sec>

		<sec id="S5">
			<title>RESULTADOS Y DISCUSI&#x00D3;N</title>

			<p>En el an&#x00E1;lisis de las entrevistas se identific&#x00F3; el proceso de construcci&#x00F3;n de un relato justificativo del uso de la desobediencia civil y de la legitimidad de la citada campa&#x00F1;a. En este apartado se ir&#x00E1;n detallando algunos de los aspectos m&#x00E1;s relevantes del an&#x00E1;lisis del discurso.</p>

			<p>En primer lugar, las personas entrevistadas se presentaban como ciudadanos comunes que se hab&#x00ED;an visto afectados por el contexto de crisis y que en su imaginario no esperaban vivir jam&#x00E1;s esta situaci&#x00F3;n. De este modo apelaban frecuentemente a la empat&#x00ED;a con el resto de los ciudadanos de clase media o baja, cuyo estatus socioecon&#x00F3;mico hasta hace poco compartieron.  En su discurso explicitan una autopercepci&#x00F3;n notoriamente dispar con respecto a los movimientos <italic>okupa</italic>.</p>

			<p>Los entrevistados citaban un sueldo digno, la ausencia de deudas y el hecho de regentar un peque&#x00F1;o negocio como caracter&#x00ED;sticas acreditativas de personas cumplidoras con el deber de ciudadan&#x00ED;a y poseedoras de una autonom&#x00ED;a econ&#x00F3;mica. No obstante, la aparici&#x00F3;n de dificultades econ&#x00F3;micas en su vida, como la p&#x00E9;rdida del trabajo, la separaci&#x00F3;n del c&#x00F3;nyuge o la aparici&#x00F3;n de una enfermedad que les imped&#x00ED;a trabajar (por citar tres de las m&#x00E1;s frecuentes) hab&#x00ED;a hecho que perdieran la estabilidad y empezaran a tener incumplimientos con los pagos de la hipoteca y con otros gastos b&#x00E1;sicos. Reiteraban que no se hab&#x00ED;an podido imaginar que les cambiar&#x00ED;a la vida de esta manera, e incluso que se arrepent&#x00ED;an de haber acometido ciertos gastos cuando las cosas les iban bien:</p>

							<disp-quote><p>“No me hab&#x00ED;a imaginado nunca que tendr&#x00ED;a que ocupar porque mi padre trabajaba en una empresa en Sallent, era un encargado, cobraba 3.000 euros… por eso es mucho m&#x00E1;s dif&#x00ED;cil que bajes. Est&#x00E1;s muy arriba. Ahora no trabaja ninguno de los cinco” (Abdelhali).</p></disp-quote>

			<p>La responsabilidad de tener hijos conviviendo con los entrevistados era una de las razones que identificaban como determinantes para participar en la campa&#x00F1;a de la PAH, ya que sent&#x00ED;an el deber moral y legal de evitar que durmieran en la calle:</p>

							<disp-quote><p>“Si fuera yo sola en la calle, no pasar&#x00ED;a nada. Si fuera con mis hijos es otra cosa. Mis hijos son peque&#x00F1;os a&#x00FA;n, la mayor tiene trece a&#x00F1;os, la segunda nueve a&#x00F1;os, despu&#x00E9;s uno de ocho a&#x00F1;os. Y Hannan tres a&#x00F1;os” (Abbie).</p>

							<p>“Si no tengo sitio donde ir, tengo que ocupar, no puedo dormir en la calle con mis hijos y la ma&#x00F1;ana siguiente los servicios sociales me quitan a mis hijos” (Fatou).</p></disp-quote>

			<p>Aparte de tener un techo, aspectos relacionados con los beneficios individuales son citados tambi&#x00E9;n por los informantes en t&#x00E9;rminos de pol&#x00ED;ticas afectivas (Sitrin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2012</xref>), como la sensaci&#x00F3;n de seguridad y de una red de contactos, o elementos de car&#x00E1;cter m&#x00E1;s log&#x00ED;stico como el soporte legal y la facilidad en la negociaci&#x00F3;n de un alquiler.</p>

			<p>Sanae explic&#x00F3; que ella, junto con sus hijos y su marido, hab&#x00ED;a pagado a unas personas para que les abrieran un piso que era supuestamente del banco. Pero al cabo de pocos d&#x00ED;as, les llamaron inform&#x00E1;ndoles que el piso ten&#x00ED;a una orden de desahucio y que se ten&#x00ED;an que ir. Ella mencionaba que “el hecho de ocupar con la PAH hace que tengas menos miedo. Sientes que est&#x00E1;s protegida y no est&#x00E1;s sola”.</p>

			<p>Gladys hab&#x00ED;a ocupado por su cuenta antes de conocer la PAH y narraba as&#x00ED; su experiencia:</p>

							<disp-quote><p>“Aqu&#x00ED; en esta ocupaci&#x00F3;n [refiri&#x00E9;ndose a la de la PAH] no est&#x00E1;s solo, es una acci&#x00F3;n colectiva, somos mucha gente. Adem&#x00E1;s, t&#x00FA; aprendes que, si cuelgas un cartel anunciando que est&#x00E1;s dentro, la polic&#x00ED;a no puede entrar. Tambi&#x00E9;n te puedes empadronar con esta direcci&#x00F3;n en el ayuntamiento. Antes de vivir aqu&#x00ED;, ocup&#x00E9; por mi cuenta y estaba muy muy asustada. Entr&#x00E9; en la casa a las 3 de la noche, y no sal&#x00ED; en dos d&#x00ED;as porque pensaba: «¿y si me vienen los vecinos o la polic&#x00ED;a?»” (Gladys).</p></disp-quote>

			<p>Haber sido enga&#x00F1;ados a la hora de adquirir una hipoteca por personas en las que ten&#x00ED;an confianza tambi&#x00E9;n es citado reiteradamente entre las personas entrevistadas, confirmando la hip&#x00F3;tesis de Contreras Jim&#x00E9;nez de que se contrae la hipoteca sin tener un conocimiento t&#x00E9;cnico adecuado.</p>

							<disp-quote><p>“Mi director de banca me dijo que yo aseguraba el futuro de mis hijos porque me quedaba con el otro piso, me subrogaron una hipoteca que era de mi ex marido, que solo se deb&#x00ED;a en ese momento 28.000 euros. Pero claro… d&#x00F3;nde lleg&#x00F3; mi ignorancia cuando me incluyeron los adeudos de &#x00E9;l: hacienda, embargos de hacienda, de tr&#x00E1;fico, de las comunidades, retrasos que ten&#x00ED;a de la empresa que &#x00E9;l ten&#x00ED;a…” (Carmen).</p>

							<p>“Yo en ese momento confiaba mucho en mi expareja y en mi director de caja. Mi director de caja era una persona de buen trato, que yo siempre hab&#x00ED;a confiado. &#x00C9;l me dec&#x00ED;a que yo era una persona que sab&#x00ED;a pensar, que como los ni&#x00F1;os iban creciendo… pues esto era para su futuro. Yo no sab&#x00ED;a en lo que me met&#x00ED;a” (Carmen).</p></disp-quote>

			<p>En este sentido, los interlocutores destacaron que la PAH les sirvi&#x00F3; como empoderamiento individual y como adquisici&#x00F3;n de consciencia de sus derechos y obligaciones como ciudadanos y especialmente en materia financiera (McAdam y Snow, <xref ref-type="bibr" rid="CIT06">1997</xref>).</p>

							<disp-quote><p>“La experiencia de la PAH me gusta, estoy estudiando muchas cosas, llevo aqu&#x00ED; [en Catalu&#x00F1;a] muchos a&#x00F1;os y nunca sab&#x00ED;a tanto sobre derechos. Ahora s&#x00E9; cuales son mis derechos, antes no lo sab&#x00ED;a, estaba como si viviera en otro mundo. Ahora gracias a Dios he aprendido muchas cosas. Antes, cuando yo iba por los sitios me pon&#x00ED;an muchas tonter&#x00ED;as en la cabeza, lo aceptaba y me iba a mi casa. Pero yo ahora s&#x00E9; que hay algunas cosas que tengo que enfrentar“ (Fatou).</p></disp-quote>

			<p>Uno de los aspectos cruciales en la construcci&#x00F3;n del relato en torno a <italic>la obra social de la PAH</italic> es la reiteraci&#x00F3;n por parte de las personas afectadas de la voluntad de regularizar su situaci&#x00F3;n de ocupaci&#x00F3;n hacia el pago de un alquiler, pero un alquiler asequible seg&#x00FA;n sus ingresos. Las razones m&#x00E1;s mencionadas para explicar la necesidad y la voluntad de pagar un alquiler eran, por un lado, la seguridad de tener un contrato legal y as&#x00ED; dejar de cometer una ilegalidad y, por otro lado, cumplir con el deber moral de pagar por el uso de una vivienda.</p>

							<disp-quote><p>“Aqu&#x00ED; estamos bien. Lo que me preocupa es el trabajo. Si uno de los dos encuentra trabajo, buscamos directamente un piso de alquiler y dejamos este piso. As&#x00ED; tendr&#x00ED;a mi contrato, una cosa m&#x00ED;a. Ahora me siento que tengo piso y no tengo piso” (Hafida).</p></disp-quote>

			<p>En el caso de los informantes de Blanes la existencia de un contador social impulsado por el &#x00E1;rea de servicios sociales del ayuntamiento y la empresa de agua era mencionada como prueba de que ten&#x00ED;an voluntad de pagar un precio adaptado a su nivel adquisitivo.</p>

							<disp-quote><p>“Nosotros no queremos ocupar y no pagar, no. Queremos un alquiler social, que a lo que ganamos nosotros podamos pagar. Y nosotros no queremos ser <italic>okupas</italic>, y hemos puesto un contador social de agua” (Juan).</p></disp-quote>

			<p>Tambi&#x00E9;n se encontraron dos casos ligeramente diferentes, ya que estos expresaron la voluntad de tener un alquiler social, pero mencionaron que no ten&#x00ED;an inter&#x00E9;s por regular su situaci&#x00F3;n en aquel momento ya que, debido a su inestabilidad econ&#x00F3;mica, tem&#x00ED;an no poder pagar el alquiler social y ser desahuciados nuevamente.</p>

							<disp-quote><p>“Yo no estoy negociando con el banco ni los voy a ir a buscar. Si firmas un alquiler solidario y te est&#x00E1;s tres meses sin pagar te pueden echar. Que vengan ellos y negociemos una cantidad. Yo ahora en verano voy a estar cobrando 800… 900 euros y con eso me tengo que organizar todo el a&#x00F1;o. No voy a pagar 700 euros entre alquiler, agua y luz… y quedarme con 200 euros para comer. ¡No! Mi intenci&#x00F3;n es que ellos vengan, no vamos a ir nosotros a buscarlos” (Ra&#x00FA;l).</p></disp-quote>

			<p>Aquellos interlocutores que ya estaban pagando un alquiler expresaban su conformidad, pero albergando cierta desconfianza respecto al cumplimento del per&#x00ED;odo de cinco a&#x00F1;os que se les hab&#x00ED;a concedido.</p>

			<p>Otro aspecto que muestra su inexperiencia en ocupaciones y su voluntad de ser “buenos ciudadanos” es el caso de dos mujeres que destacaron haber tenido sentimientos de verg&#x00FC;enza y culpabilidad durante las ocupaciones. En un caso, la persona pensaba que el resto de vecinos del edificio que no estaban ocupando la miraban mal, porque ella no estaba pagando los suministros ni el alquiler. En el otro caso, Carmen se sent&#x00ED;a avergonzada porque cre&#x00ED;a que estaba utilizando un piso que no era suyo:</p>

							<disp-quote><p>“A m&#x00ED; la desobediencia civil me cost&#x00F3;, los primeros d&#x00ED;as que viv&#x00ED;a en el bloque ocupado, yo me mor&#x00ED;a de la verg&#x00FC;enza, entraba corriendo. Pero un d&#x00ED;a el ni&#x00F1;o me dijo «mam&#x00E1;, esta es nuestra casa». Yo me les qued&#x00E9; mirando y vi que ten&#x00ED;a que aprender mucho de mis hijos, ellos lo viv&#x00ED;an como felicidad, ellos ya no viv&#x00ED;an en el sal&#x00F3;n o en el sof&#x00E1; de nadie. Despu&#x00E9;s dije: «¡a la porra los complejos!» Y adem&#x00E1;s mi objetivo era el alquiler social, lo que ten&#x00ED;amos que hacer era presi&#x00F3;n al banco” (Carmen).</p></disp-quote>

			<p>Paralelamente a la voluntad de ser inquilinos formales que, como hemos visto, se desarrolla conjuntamente con la reivindicaci&#x00F3;n de unos precios accesibles, tambi&#x00E9;n se subrayaba la necesidad y la voluntad de encontrar un trabajo como medida de sustento. No obstante, los entrevistados de alrededor de 50 a&#x00F1;os mostraban ciertas dudas sobre la posibilidad de encontrar trabajo, compar&#x00E1;ndose con personas j&#x00F3;venes supuestamente m&#x00E1;s preparadas.</p>

							<disp-quote><p>“Yo hab&#x00ED;a trabajado en la construcci&#x00F3;n, en el matadero, en una empresa de cables. De lo que me sal&#x00ED;a. Pero ahora no sale nada. ¿A mi edad ahora? Si no encuentran mis hijos que tienen 22 y 18. Mi mujer tampoco encuentra trabajo. Quiz&#x00E1;s ella encuentra a lo mejor por un mes, por una semana…” (Luis).</p></disp-quote>

			<p>Dos personas entrevistadas se&#x00F1;alaron incluso que las ayudas provenientes de la asistencia social sin una obligaci&#x00F3;n de trabajo a cambio les hac&#x00ED;an sentir in&#x00FA;tiles y, en un caso, no estar trabajando contradec&#x00ED;a el objetivo por el cual su familia hab&#x00ED;a venido a Catalu&#x00F1;a.</p>

							<disp-quote><p>“Pienso que el gobierno deber&#x00ED;a generar trabajo. Te dan una ayuda de 400 euros, pero eso lo que hace es hundirme, me est&#x00E1;s dando 400 euros por estar en el sof&#x00E1;. Eso no lo veo yo bien… Yo prefiero trabajar y ganarme un dinero, no estar como un in&#x00FA;til” (Abdelhali).</p></disp-quote>

			<p>En concordancia con la categor&#x00ED;a de Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>) de ocupaci&#x00F3;n debida a la pobreza, la mayor&#x00ED;a de los informantes constatan la diferencia entre el tipo de ocupaciones en las que participan y el movimiento <italic>okupa</italic> en Catalu&#x00F1;a, que afirman haber visto por la televisi&#x00F3;n o en su propia ciudad, en el caso de Manresa. Los informantes que se expresaron en este sentido (doce de diecinueve) se distanciaron alegando principalmente cuatro argumentos: que las ocupaciones de la PAH eran pac&#x00ED;ficas, que predominaban las familias, que no hab&#x00ED;an tenido otra opci&#x00F3;n que ocupar y que era una situaci&#x00F3;n temporal. El movimiento <italic>okupa</italic> era categorizado mayoritariamente como “j&#x00F3;venes radicales”, que en ocasiones pueden consumir drogas y que en algunos casos utilizan la violencia f&#x00ED;sica. Estas dos citas seleccionadas ilustran la distancia percibida:</p>

							<disp-quote><p>“A m&#x00ED; nunca me gust&#x00F3; la idea de ocupar pisos porque para m&#x00ED; es como robar. Cuando estaba viviendo en la calle San Ram&#x00F3;n hab&#x00ED;a j&#x00F3;venes de veinte a&#x00F1;os ocupando pisos. Entran cuando quieren y salen cuando quieren, fuman, gritan… No me gustan. Pero cuando una familia tiene que salir a la calle con tres ni&#x00F1;os o con un ni&#x00F1;o… es muy duro. Por eso yo… si encontramos trabajo alquilamos un pisito y as&#x00ED; podremos seguir adelante. Hay que luchar” (Hafida).</p>

							<p>“El problema es que aqu&#x00ED; en Catalu&#x00F1;a el movimiento <italic>okupa </italic>est&#x00E1; muy mal visto, porque la gente los ve como los t&#x00ED;picos <italic>porretas</italic> que pasan de todo, que entran en un piso y viven la vida. Y no es as&#x00ED; ahora, en estos momentos no, hay familias… parejas que no pueden pagar ni hipoteca ni piso... y tienen que ocupar” (Rosa).</p></disp-quote>

			<p>Una persona afirm&#x00F3; desconocer el movimiento <italic>okupa</italic> de Catalu&#x00F1;a, pero mencion&#x00F3; haber escuchado el caso de Can Vies<xref ref-type="fn" rid="NOTE9">9</xref> en Barcelona y su resistencia, y a&#x00F1;adi&#x00F3; que las personas que ocupan lo hacen por necesidad y que supon&#x00ED;a que este colectivo tambi&#x00E9;n ten&#x00ED;a sus necesidades. Por otro lado, el portavoz entrevistado de la campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic> en Catalu&#x00F1;a mostr&#x00F3; una opini&#x00F3;n diferente al resto de los entrevistados. Su opini&#x00F3;n se podr&#x00ED;a enmarcar en el marco te&#x00F3;rico de Tilly (<xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1986</xref>), dado que apuntaba similitudes y diferencias entre los dos tipos de ocupaciones, debido al contexto hist&#x00F3;rico y pol&#x00ED;tico. A su parecer, s&#x00ED; hab&#x00ED;a diferencias entre los dos tipos de ocupaci&#x00F3;n, pero tambi&#x00E9;n puntos en com&#x00FA;n, dado que las ocupaciones de la PAH hab&#x00ED;an heredado ideas y conocimiento del movimiento <italic>okupa</italic> de Catalu&#x00F1;a, como sustentan Mir Garc&#x00ED;a <italic>et al</italic>., (<xref ref-type="bibr" rid="CIT07">2013</xref>):</p>

							<disp-quote><p>“En el caso de Sabadell, no es un colectivo de afectadas quien empez&#x00F3;, sino que es gente politizada, que viene del movimiento <italic>okupa</italic> y la lucha por una vivienda digna, quien ve la necesidad y apuesta por formar un poco a ciegas un n&#x00FA;cleo de la PAH, y desgraciadamente, debido a la dram&#x00E1;tica situaci&#x00F3;n social, tiene &#x00E9;xito y viene mucha gente” (Mart&#x00ED;).</p></disp-quote>

			<p>No obstante, Mart&#x00ED; tambi&#x00E9;n hizo constar diferencias tanto en el tipo de acci&#x00F3;n como en la comunicaci&#x00F3;n, ambas facilitadas por el contexto de crisis hipotecaria. En <italic>la obra social</italic> se hab&#x00ED;a puesto mucho &#x00E9;nfasis en la justificaci&#x00F3;n y comunicaci&#x00F3;n del uso de la desobediencia civil (Rawls, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1971</xref>) para ganar legitimidad ante el vecindario, ante la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica y tambi&#x00E9;n frente al sistema judicial en caso de juicio. Otra diferencia identificada por el portavoz es el contacto y predisposici&#x00F3;n para negociar con la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica y con los bancos para conseguir la regularizaci&#x00F3;n del alquiler.</p>

							<disp-quote><p>“A diferencia de hace cinco a&#x00F1;os, cuando alguien ocupaba, la BRIMO<xref ref-type="fn" rid="NOTE10">10</xref> te met&#x00ED;a tortas y te reventaba, y la gente te miraba como si fueses un cerdo y un perroflauta. Y ahora la gente ha cambiado la percepci&#x00F3;n, la PAH ha conseguido cambiar la valoraci&#x00F3;n, ha ido acumulando legitimidad sin prisa” (Mart&#x00ED;).</p></disp-quote>

			<p>La consecuci&#x00F3;n de acciones de protesta previas al uso de la desobediencia civil (Rawls, <xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1971</xref>) est&#x00E1; presente en el discurso de los entrevistados. La presentaci&#x00F3;n de la campa&#x00F1;a de <italic>la obra social de la PAH</italic> se explicaba en relaci&#x00F3;n con las otras campa&#x00F1;as precedentes, como son <italic>Stop desahucios</italic>, <italic>ILP por el derecho a una vivienda digna</italic>, con las presiones a los bancos para negociar daciones en pago y alquileres sociales:</p>

							<disp-quote><p>“Primero aqu&#x00ED; en la PAH trabajamos por conseguir firmas para la ILP, para conseguir, entre muchas otras cosas, la regulaci&#x00F3;n de la daci&#x00F3;n en pago. Pero no nos escucharon. Tambi&#x00E9;n hemos estado activas con parar desahucios, concentr&#x00E1;ndonos delante de las casas, hemos hecho manifestaciones dentro de bancos. Pero, aun as&#x00ED;, no hemos solucionado el problema, la gente sigue sin tener d&#x00F3;nde ir cuando la desahucian, entonces solo nos queda ocupar. Y as&#x00ED; lo explicamos, hemos luchado en todos los otros aspectos y ahora tenemos que dar solucionar a las personas que no tienen donde dormir” (Teresa).</p></disp-quote>

			<p>Asimismo, de acuerdo con Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>), la titularidad de los edificios es significativa en la ocupaci&#x00F3;n debida a la pobreza, ya que, si la entidad propietaria del edificio es un actor con responsabilidad social, se incrementa la legitimidad que puede generar la ocupaci&#x00F3;n y la empat&#x00ED;a en la poblaci&#x00F3;n. En el caso estudiado, los inmuebles pertenecen a alg&#x00FA;n banco o a la SAREB, los ocupantes lo comprueban previamente en el registro de la propiedad. De esta manera se denuncia la existencia de pisos que no cumplen con su funci&#x00F3;n social (Sabat&#x00E9;, <xref ref-type="bibr" rid="CIT13">2014</xref>). En esta cita Eugenio refleja su percepci&#x00F3;n sobre la titularidad de los edificios ocupados:</p>

							<disp-quote><p>“El hecho de que los edificios ocupados sean propiedad de los bancos y de la SAREB te legitima. Para m&#x00ED; los tendr&#x00ED;an que poner en alquiler, est&#x00E1;n perdiendo dinero. Han estado acumulando a costa de la gente de este pa&#x00ED;s, han estado especulando” (Eugenio).</p></disp-quote>

			<p>En la construcci&#x00F3;n del relato tambi&#x00E9;n tiene un papel crucial el Estado que, en el caso de los entrevistados, es representado a trav&#x00E9;s de las oficinas de servicios sociales municipales. Todos los informantes, excepto el portavoz, estaban en contacto con el &#x00E1;rea de servicios sociales y algunos con otras &#x00E1;reas, como alcald&#x00ED;a o vivienda.</p>

			<p>Las personas entrevistadas hab&#x00ED;an intentado encontrar soluciones a trav&#x00E9;s de servicios sociales en forma de ayuda econ&#x00F3;mica o vivienda social. En general, la opini&#x00F3;n con respecto a la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica local era negativa, de ineficiencia, de excesiva burocratizaci&#x00F3;n e incapacidad resolutiva. Los ejemplos m&#x00E1;s comunes destacan la incapacidad de ayudarlos cuando ten&#x00ED;an problemas con la hipoteca, incluso se constata que algunas trabajadoras sociales enviaban a los afectados a la PAH para que les ayudaran con la negociaci&#x00F3;n de la deuda o la daci&#x00F3;n en pago. La otra principal demanda de los entrevistados a los servicios sociales era la vivienda social, dado que, en todos los casos excepto en uno, nunca se les hab&#x00ED;a ofrecido una vivienda, alegando sus bajos ingresos (incapacidad de asumir los costes) o debido a la lista de espera para entrar en esta (exceso de demanda):</p>

							<disp-quote><p>“Cuando estaba pendiente del desahucio fui a la trabajadora social y me dijeron que con mis ingresos del paro no ten&#x00ED;a acceso a un piso de protecci&#x00F3;n oficial. Me tramitaron para que recibiera comida de una ONG local y ya est&#x00E1;. No te dan soluciones all&#x00ED;” (Gladys).</p>

							<p>“Cuando vas a servicios sociales te contestan: «ven ma&#x00F1;ana, a lo mejor te ayudamos»… y otro y otro d&#x00ED;a. No te dan soluciones” (Juan).</p></disp-quote>

			<p>El portavoz entrevistado a&#x00F1;ad&#x00ED;a a las cr&#x00ED;ticas a la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica la ausencia de liderazgo y las carencias en la garant&#x00ED;a de derechos b&#x00E1;sicos, como es el derecho a la vivienda. Apuntaba que la PAH realizaba negociaciones con los bancos para conseguir alquiler social, daciones en pago etc. de los afectados, y que en estas negociaciones raramente acud&#x00ED;an representantes de la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica a dar soporte o para liderarlas.</p>

			<p>Como se ha apuntado, entre los entrevistados hab&#x00ED;a una excepci&#x00F3;n en materia de vivienda social. A Lu&#x00ED;s y a su familia (ocho personas en total) les ofrecieron dos pisos de protecci&#x00F3;n oficial que rechazaron por no tener suficiente tama&#x00F1;o, en un caso, y en el otro porque estaba demasiado lejos de donde hab&#x00ED;an construido sus redes sociales.</p>

			<p>Un aspecto que se reconoc&#x00ED;a como positivo de la relaci&#x00F3;n de los entrevistados y los servicios sociales era la redacci&#x00F3;n de informes alegando que su situaci&#x00F3;n era de emergencia social, que en caso de juicio adquir&#x00ED;an valor, puesto que pod&#x00ED;an presentarse para justificar la ocupaci&#x00F3;n:</p>

							<disp-quote><p>“La juez fue valiente y les deneg&#x00F3; la solicitud de desalojo cautelar que present&#x00F3; SAREB. Hubo una interlocutor&#x00ED;a que ven&#x00ED;a a decir que SAREB no ten&#x00ED;a ninguna urgencia en recuperar la propiedad, que la urgencia la ten&#x00ED;an las familias que hab&#x00ED;an demostrado a los juzgados con informes de servicios sociales que no ten&#x00ED;an d&#x00F3;nde ir ni suficientes ingresos para alquilar” (Mart&#x00ED;).</p></disp-quote>

			<p>Tambi&#x00E9;n en las entrevistas mencionaron como positivo el ambiente y las relaciones que se establecen en los edificios ocupados colectivamente, percibidos como un espacio de ayuda mutua y sentido de comunidad (Sitrin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2012</xref>). Entre las interlocutoras que hab&#x00ED;an vivido en el bloque de Salt, el sentimiento de comunidad se extend&#x00ED;a y era recordado como algo diferencial de la experiencia. Una de las mujeres destac&#x00F3; que el bloque de Salt era una experiencia que sobrepasaba la lucha por el derecho a la vivienda, creando v&#x00ED;nculos comunitarios y de empoderamiento entre mujeres:</p>

							<disp-quote><p>“Cuando finalmente nos comunicaron que se realojar&#x00ED;a a las personas que viv&#x00ED;an al bloque que cumpliesen los criterios, nos negamos porque lo que nosotras quer&#x00ED;amos era seguir viviendo juntas. Aqu&#x00ED; las mujeres nos organiz&#x00E1;bamos para cocinar, para cuidar de los ni&#x00F1;os, para limpiar, pero tambi&#x00E9;n para luchar, para luchar contra el capitalismo que permite que se salven los bancos y no las personas. Y eso no quer&#x00ED;amos perderlo. Fuimos felices aqu&#x00ED;” (Dinora).</p></disp-quote>

			<p>En el caso de las informantes del bloque de Barcelona, comentaron que al principio la convivencia fue un poco dif&#x00ED;cil, por la organizaci&#x00F3;n de la limpieza y porque no ten&#x00ED;an la misma situaci&#x00F3;n personal y familiar, pero a lo largo del a&#x00F1;o que estuvieron en el bloque mejoraron la coordinaci&#x00F3;n:</p>

							<disp-quote><p>“Al principio era duro, tuvimos problemas, no es f&#x00E1;cil tratar de convivir. Compartimos una zona comunitaria por la cual hac&#x00ED;amos una reuni&#x00F3;n quincenal. Hubo rifirrafes porque uno dec&#x00ED;a «que t&#x00FA; limpias menos, que t&#x00FA; limpias m&#x00E1;s». Lo t&#x00ED;pico de una comunidad. Despu&#x00E9;s de todo fue una experiencia muy bonita, que son gente muy buena” (Carmen).</p></disp-quote>
		</sec>
		
		<sec id="S6">
			<title>CONCLUSIONES</title>

			<p>Cuando se establecieron los cimientos de esta investigaci&#x00F3;n en 2014 ya se intu&#x00ED;a el liderazgo de la PAH en la reivindicaci&#x00F3;n del derecho a la vivienda, en el uso de la desobediencia civil y en la movilizaci&#x00F3;n de las personas afectadas, aunque dif&#x00ED;cilmente pod&#x00ED;a anticiparse su impacto. El presente art&#x00ED;culo se ha centrado en los discursos legitimadores de la desobediencia civil y los resultados aportan informaci&#x00F3;n para la comprensi&#x00F3;n de las estrategias de protesta desarrolladas desde 2008 en la sociedad catalana y espa&#x00F1;ola.</p>

			<p>En los an&#x00E1;lisis de las entrevistas se observ&#x00F3; la construcci&#x00F3;n del discurso justificativo de la desobediencia civil, con los diferentes aspectos caracter&#x00ED;sticos apuntados por Rawls (<xref ref-type="bibr" rid="CIT12">1971</xref>): acciones previas de protesta, comunicaci&#x00F3;n de la campa&#x00F1;a, acatamiento de las consecuencias de la desobediencia. El contexto hist&#x00F3;rico y pol&#x00ED;tico es tambi&#x00E9;n un elemento que hay que tener en consideraci&#x00F3;n, condicionador del tipo de acci&#x00F3;n que hay que seleccionar en toda protesta y de su configuraci&#x00F3;n (Tilly, <xref ref-type="bibr" rid="CIT17">1986</xref>). Con esta base, se constata que la categorizaci&#x00F3;n del fen&#x00F3;meno de las ocupaciones de inmuebles de Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>) permite comprender la diversidad del movimiento, y asimismo entender que la ocupaci&#x00F3;n debida a la pobreza es reproducible y, de hecho, se ha producido en otros pa&#x00ED;ses europeos en diferentes &#x00E9;pocas.</p>

			<p>No obstante, este art&#x00ED;culo permite apuntar las relevantes especificidades de las ocupaciones en la campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic> y entender m&#x00E1;s profundamente este fen&#x00F3;meno a partir del an&#x00E1;lisis de la vivencia de los participantes y de la correspondiente interpretaci&#x00F3;n de la desobediencia civil. El an&#x00E1;lisis desarrollado confirma que las personas que se han visto forzadas a ocupar por carencia de una alternativa habitacional y que no hab&#x00ED;an participado antes en reivindicaciones se esfuerzan en legitimar la desobediencia civil, su condici&#x00F3;n de buenos ciudadanos y la temporalidad de la acci&#x00F3;n. Paralelamente el discurso del portavoz, con una trayector&#x00ED;a de activismo previa, se centra m&#x00E1;s en resaltar las aspiraciones pol&#x00ED;ticas de la campa&#x00F1;a, apuntando la influencia de las ocupaciones pol&#x00ED;ticas en la campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic>. Los resultados de este estudio cualitativo ponen de relieve que la clasificaci&#x00F3;n de Pruijt (<xref ref-type="bibr" rid="CIT11">2004</xref>) de ocupaci&#x00F3;n debida a la pobreza confirma su validez y vigencia, aunque estas categor&#x00ED;as no son herm&#x00E9;ticas y se pueden trazar similitudes y influencias entre ellas.</p>

			<p>De esta manera, la crisis hipotecaria, la acci&#x00F3;n del estado y de los bancos, y la acumulaci&#x00F3;n de legitimidad por parte de la PAH en la sucesi&#x00F3;n de anteriores campa&#x00F1;as crean un contexto para que la campa&#x00F1;a <italic>la obra social de la PAH</italic> pueda ser desarrollada, a pesar de que la mayor&#x00ED;a de los participantes sean personas que no se hab&#x00ED;an involucrado previamente en reivindicaciones pol&#x00ED;ticas. El discurso legitimador, las peque&#x00F1;as victorias tangibles (por ejemplo, conseguir alquileres asequibles para los ocupantes) y los aspectos internos de los grupos de ocupantes relacionados con la seguridad, el soporte y la ayuda mutua (Sitrin, <xref ref-type="bibr" rid="CIT15">2012</xref>) forman parte del &#x00E9;xito y de la continuidad de la campa&#x00F1;a.</p>

			<p>Finalmente, el presente art&#x00ED;culo apunta a nuevas direcciones de investigaci&#x00F3;n, como la continuidad de la implicaci&#x00F3;n de las personas con la PAH despu&#x00E9;s de haber conseguido el alquiler social, la influencia que los cambios en el contexto econ&#x00F3;mico y pol&#x00ED;tico en el nivel estatal, auton&#x00F3;mico o local puedan tener en las estrategias de la PAH, y la evoluci&#x00F3;n futura de la situaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica y social de las personas que han participado en la PAH.</p>		
		</sec>
		
	</body>
	
	
	<back>
	
		<ack>
			<title>AGRADECIMIENTOS</title>

				<p>Mi sincero agradecimiento a Pau, Irene y &#x00C1;bel por sus sugerencias, y a las personas entrevistadas por su predisposici&#x00F3;n.</p>
		</ack>
		
		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
			<fn-group>
				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>El texto del art&#x00ED;culo 47 dice: “Todos los espa&#x00F1;oles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes p&#x00FA;blicos promover&#x00E1;n las condiciones necesarias y establecer&#x00E1;n las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilizaci&#x00F3;n del suelo de acuerdo con el inter&#x00E9;s general para impedir la especulaci&#x00F3;n. La comunidad participar&#x00E1; en las plusval&#x00ED;as que genere la acci&#x00F3;n urban&#x00ED;stica de los entes p&#x00FA;blicos”.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>La ILP tambi&#x00E9;n propon&#x00ED;a aumentar los alquileres sociales de los pisos vac&#x00ED;os propiedad de los bancos y demorar los desahucios por cuestiones econ&#x00F3;micas. Se consiguieron en torno a 1.500.000 firmas de ciudadanos espa&#x00F1;oles.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE3"><label>3</label>
					<p>El nombre de esta campa&#x00F1;a hace referencia a <italic>la obra social de la Caixa</italic>, entidad con fines sociales que pertenece a CaixaBank, banco que ha protagonizado ejecuciones hipotecarias terminadas en desahucio.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE4"><label>4</label>
					<p>La <italic>Generalitat</italic> tiene competencia en materia de vivienda. En 2007 se aprob&#x00F3; la <italic>llei de l’habitatge</italic>.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE5"><label>5</label>
					<p>La SAREB es una entidad financiera creada en 2012 con capital p&#x00FA;blico y privado para gestionar los “activos t&#x00F3;xicos” de los bancos espa&#x00F1;oles.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE6"><label>6</label>
					<p>Por <italic>alquiler social</italic> se entiende una cantidad que hay que pagar por un inmueble que se sit&#x00FA;a por debajo de los precios del mercado y se establece teniendo en cuenta la situaci&#x00F3;n econ&#x00F3;mica de la familia.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE7"><label>7</label>
					<p>Es decir, de forma no vinculada a la campa&#x00F1;a de la PAH y sin el objetivo de reivindicar un alquiler social.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE8"><label>8</label>
					<p>Desde un an&#x00E1;lisis marxista, la <italic>plusval&#x00ED;a</italic> es el beneficio obtenido de la diferencia entre el valor econ&#x00F3;mico de aquello producido y el salario percibido por los trabajadores.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE9"><label>9</label>
					<p>Can Vies, en el barrio de Sants de Barcelona, es un Centro social okupado (CSO) desde 1997, que en 2014 fue desalojado por parte del Ayuntamiento de dicha ciudad, provocando un episodio de protestas extendidadas a toda la ciudad que termin&#x00F3; con el paro del desalojo y la posterior reocupaci&#x00F3;n del edificio.</p>
				</fn>
				
				<fn id="NOTE10"><label>10</label>
					<p>Brigada m&#x00F3;vil de los <italic>Mossos d’Esquadra</italic>. Se trata de un cuerpo de la polic&#x00ED;a especializado en mantener el orden en las v&#x00ED;as p&#x00FA;blicas donde se concentran masas de personas.</p>
				</fn>					
			</fn-group>
		</sec>
				
				
		<ref-list>
			<title>BIBLIOGRAF&#x00CD;A</title>					
			
			<ref id="CIT01">
			<element-citation publication-type="book">
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