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			<journal-id journal-id-type="publisher-id">ARBOR</journal-id>
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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
				<abbrev-journal-title>Arbor</abbrev-journal-title>
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			<issn pub-type="ppub">0210-1963</issn>
			<issn pub-type="epub">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#x00ED;ficas</publisher-name>
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			<article-id pub-id-type="publisher-id">arbor.2019.a525</article-id>
		    
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				<subject>RESE&#x00D1;AS DE LIBROS / BOOK REVIEWS</subject>
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				<article-title>Peter Burke. P&#x00E9;rdidas y ganancias: Exiliados y expatriados en la historia del conocimiento de Europa y las Am&#x00E9;ricas, 1500-2000. Madrid: Akal, 2018, 256 pp.</article-title>
				<alt-title alt-title-type="running-head">Rese&#x00F1;a</alt-title>
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					<surname>Crespo-Fajardo</surname>
					<given-names>Jos&#x00E9; Luis</given-names>
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			<aff id="U1">Universidad de Cuenca (Ecuador)</aff>
				 
				 
			<pub-date pub-type="epub">
				<day>30</day>
				<month>09</month>
				<year>2019</year>
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			<pub-date pub-type="collection">
				<year>2019</year>
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			<volume>195</volume>
			<issue>793</issue>
				
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						<license-p>Este es un art&#x00ED;culo de acceso abierto distribuido bajo los t&#x00E9;rminos de la licencia de uso y distribuci&#x00F3;n Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).</license-p>
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			<p>Ediciones Akal public&#x00F3; en 2018 <italic>P&#x00E9;rdidas y ganancias. Exiliados y expatriados en la historia del conocimiento de Europa y las Am&#x00E9;ricas, 1500-2000</italic>, del acreditado historiador brit&#x00E1;nico Peter Burke. Sus 256 p&#x00E1;ginas son el interesante relato de las di&#x00E1;sporas de intelectuales desde el siglo XV hasta finales del siglo XX. El autor presenta numerosos estudios de caso sobre este tema, muy vigente dentro del &#x00E1;mbito de la historia del conocimiento, y que soslaya campos como la sociolog&#x00ED;a o la antropolog&#x00ED;a hist&#x00F3;rica.</p>

			<p>Como declara en los proleg&#x00F3;menos, Burke comenz&#x00F3; a redactar el libro en la primavera de 2015, animado por algunos colegas a dar a conocer sus pesquisas sobre la participaci&#x00F3;n de los exiliados y expatriados en la historia de Inglaterra. En efecto, las razones de la migraci&#x00F3;n son variadas, siendo a veces una cuesti&#x00F3;n voluntaria y otras forzosa. A algunos se les puede aplicar la idea de destierro, entendido como desarraigo y p&#x00E9;rdida, y a otros la idea de transculturaci&#x00F3;n. Los exiliados han sido  muchas veces refugiados, un t&#x00E9;rmino que la fil&#x00F3;sofa alemana Hannah Arendt rechazaba porque prefer&#x00ED;a la denominaci&#x00F3;n de <italic>reci&#x00E9;n llegados</italic> o <italic>inmigrantes</italic>.<xref ref-type="fn" rid="NOTE1">1</xref> En efecto, el desplazamiento a otro pa&#x00ED;s en ocasiones conllev&#x00F3; traumas psicol&#x00F3;gicos, sentimientos de soledad, nostalgia e inseguridad. Hubo suicidios, como el del fil&#x00F3;sofo Walter Benjamin o el del historiador Ram&#x00F3;n Iglesias, y se convivi&#x00F3; con la idea de acabar con una carrera truncada. Theodor Adorno enunciaba l&#x00FA;gubremente: “Todo intelectual emigrado resulta da&#x00F1;ado sin excepci&#x00F3;n”.<xref ref-type="fn" rid="NOTE2">2</xref></p>

			<p>No obstante, en esta historia tambi&#x00E9;n hay ganadores. Sucedi&#x00F3; oportunamente que muchos lograron &#x00E9;xito al reinventarse, al tener la mente abierta para estudiar en nuevos terrenos del conocimiento y aprender. Burke nos habla de actitudes de resistencia y de asimilaci&#x00F3;n, concluyendo que, a su parecer, aquellos que lograron ubicarse en un punto intermedio entre estos conceptos ser&#x00ED;an quienes m&#x00E1;s aportaciones brindar&#x00ED;an al desarrollo de la ciencia.</p>

			<p>El libro acent&#x00FA;a la importancia de las contribuciones hechas por los exiliados, que adem&#x00E1;s de enriquecerse de la nueva cultura que les acogi&#x00F3;, favorecieron el cosmopolitismo de sus anfitriones, revelando conocimientos y maneras de pensar nuevas y alternativas. Desde este punto de vista, las migraciones son procesos educativos que favorecen, al menos en el &#x00E1;mbito de la intelectualidad, a ambas partes. Es m&#x00E1;s, Burke llega a sugerir que el exilio es una forma de educaci&#x00F3;n, aunque muy dura. Al menos es obvio que aquellos que regresaron a sus pa&#x00ED;ses natales ya no fueron los mismos, pudiendo examinar su entorno con la suficiente distancia para emitir valoraciones objetivas. </p>

			<p>El primer conglomerado de exiliados que se estudia aparece en el Renacimiento, concretamente en 1453. La ca&#x00ED;da de Constantinopla bajo el asedio del sult&#x00E1;n otomano Mehmet II hizo que muchos griegos huyeran a Italia con sus libros y erudici&#x00F3;n, al punto que ha llegado a afirmarse que el humanismo renacentista es la inmediata consecuencia de dicha emigraci&#x00F3;n. Los exiliados de esta &#x00E9;poca son en general refugiados por motivos religiosos. Los jud&#x00ED;os y los musulmanes fueron expulsados de Espa&#x00F1;a y Portugal, teniendo que escoger entre la conversi&#x00F3;n o el desarraigo. Con la Reforma, en toda Europa disidentes por motivos religiosos evadieron juicios y persecuciones, y adonde fueron trataron de contribuir ofreciendo su cultura y saberes a sus anfitriones. Comenius, que pertenec&#x00ED;a a un grupo protestante que defend&#x00ED;a un culto llamado <italic>Pansophia</italic> (un discernimiento que favorec&#x00ED;a alcanzar el saber universal), estuvo refugiado en Polonia, Suecia, Prusia e Inglaterra, y all&#x00ED; donde se asent&#x00F3; difundi&#x00F3; sus ideas educativas. Los protestantes ingleses llegaron al Nuevo Mundo con los padres peregrinos, y no todos eran puritanos. Se cuenta que, desde su llegada a Am&#x00E9;rica en 1631, Roger Williams estudi&#x00F3; la cultura de los indios por complacencia y admiraci&#x00F3;n a su armon&#x00ED;a espiritual, sin intentar convertirlos. </p>

			<p>Menci&#x00F3;n aparte merecen los protestantes franceses hugonotes que se vieron obligados a huir en masa tras los castigos y expropiaciones del Edicto de Nantes. Burke les dedica un apartado especial, pues muchos emigrados hugonotes eran cultos. El concepto del t&#x00ED;tulo del libro, <italic>p&#x00E9;rdidas y ganancias</italic>, se toca aqu&#x00ED; por vez primera, ya que la emigraci&#x00F3;n de hugonotes conllev&#x00F3; para Francia una gran p&#x00E9;rdida de capital intelectual. Por el contrario, los pa&#x00ED;ses de acogida, Holanda, Inglaterra y Prusia principalmente, se vieron beneficiados de las habilidades de estos refugiados. Los hugonotes contribuyeron a la difusi&#x00F3;n de tecnolog&#x00ED;a especializada, tanto artesana como cient&#x00ED;fica. Fueron m&#x00E9;dicos y libreros, periodistas e historiadores, docentes y traductores. El que menos ense&#x00F1;aba franc&#x00E9;s (que en la Europa del siglo XVII era la <italic>lingua franca</italic>), y otros emprendieron nuevas carreras. El prestigio de la cultura francesa favoreci&#x00F3; a que les dieran la bienvenida como emisarios de la sabidur&#x00ED;a del pa&#x00ED;s galo.</p>

			<p>Burke utiliza el t&#x00E9;rmino <italic>expatriado</italic> para referirse a aquellos que dejan su hogar porque aspiran a mejores condiciones de trabajo en el extranjero. Cuando hablamos de intelectuales expatriados, hablamos entonces de <italic>fuga de cerebros</italic>. El autor identifica tres clases de contribuciones de este tipo de expatriados: mediaci&#x00F3;n, distanciamiento e hibridaci&#x00F3;n. Quienes se dedicaron a componer diccionarios y gram&#x00E1;ticas de las lenguas de su nuevo lugar de residencia son ejemplos claros de mediaci&#x00F3;n intercultural. Paradigm&#x00E1;tico ser&#x00ED;a Domingo de Santo Tom&#x00E1;s, un misionero dominico que dio a la imprenta en 1560 la primera gram&#x00E1;tica del quechua. Un caso de distanciamiento ser&#x00ED;a el de Abraham Rogier, cl&#x00E9;rigo protestante al servicio de la Compa&#x00F1;&#x00ED;a de las Indias Orientales. Escribi&#x00F3; un libro titulado <italic>La puerta abierta al paganismo oculto</italic> (1651), donde describe la religi&#x00F3;n hind&#x00FA; de modo objetivo, respetuoso y desapasionado. La hibridaci&#x00F3;n sucede cuando se produce una colaboraci&#x00F3;n en la investigaci&#x00F3;n con los nativos, tal ser&#x00ED;a el caso del especialista en estudios orientales Colin Mackenzie que colabor&#x00F3; codo con codo con el epigrafista indio Kavali Venkata Borayya en los or&#x00ED;genes de la historiograf&#x00ED;a moderna de la India.</p>

			<p>En relaci&#x00F3;n a los expatriados modernos, Burke menciona los casos de algunos pa&#x00ED;ses, como Rusia, Jap&#x00F3;n o Turqu&#x00ED;a, que invitaron a extranjeros para mejorar la calidad de su educaci&#x00F3;n, conscientes de que necesitaban modernizarse y ponerse al d&#x00ED;a. A Turqu&#x00ED;a acudi&#x00F3; Erich Auerbach, que se quejaba de su aislamiento y de falta de libros. A menudo Burke se pregunta si los intelectuales que describe hubieran escrito los mismos libros de no haber sido exiliados. En el caso de Auerbach posiblemente no, ya que su estancia en Estambul, separado de las bibliotecas apropiadas para sus estudios filol&#x00F3;gicos, le oblig&#x00F3; a dejar de persistir en ellos. Sin embargo, all&#x00ED; escribi&#x00F3; su obra m&#x00E1;s famosa, <italic>Mimesis</italic>, una profunda investigaci&#x00F3;n sobre la representaci&#x00F3;n de la realidad en la tradici&#x00F3;n literaria occidental.</p>

			<p>Los grandes exiliados del mundo contempor&#x00E1;neo han sido pol&#x00ED;ticos y personas perseguidas por razones de limpieza &#x00E9;tnica. En el siglo XIX Londres acogi&#x00F3; a muchos asilados pol&#x00ED;ticos, convirti&#x00E9;ndose en la capital europea de los refugiados. Karl Marx fue quiz&#x00E1; el exiliado londinense m&#x00E1;s famoso. En cambio, en el siglo XX el gran &#x00E9;xodo lo protagonizaron aquellos hostigados por el r&#x00E9;gimen de Hitler, en su mayor&#x00ED;a jud&#x00ED;os centroeuropeos.</p>

			<p>De acuerdo con Burke, el objetivo de <italic>P&#x00E9;rdidas y ganancias: Exiliados y expatriados en la historia del conocimiento de Europa y las Am&#x00E9;ricas, 1500-2000</italic> es ayudar a los estudiantes a elucidar lo bueno de la globalizaci&#x00F3;n y los movimientos migratorios. Como desenlace, el autor pregunta al lector si podr&#x00ED;a imaginarse en qu&#x00E9; estado estar&#x00ED;an las humanidades y las ciencias sociales en el Reino Unido o en otro pa&#x00ED;s occidental, si no hubiera habido traslados de exiliados. En su opini&#x00F3;n, muchas generaciones europeas y americanas padecer&#x00ED;an de un gran provincianismo intelectual si no hubieran recibido el influjo de estudiosos migrantes. Este mensaje no es casual, ahora que vivimos tiempos de necios nacionalismos y de xenofobia. De ah&#x00ED; que Burke escriba un ep&#x00ED;logo titulado “Un comentario sobre el Brexit”, donde vaticina que la salida del Reino Unido de la Uni&#x00F3;n Europea ser&#x00E1; un verdadero desastre econ&#x00F3;mico y cultural. Los exiliados son un elemento invaluable de ense&#x00F1;anza e ilustraci&#x00F3;n y el <italic>Brexit</italic> sacrifica esa fuente de diversidad cognitiva, con lo que posiblemente las pr&#x00F3;ximas generaciones ser&#x00E1;n m&#x00E1;s provincianas y menos creativas. Los ejemplos extra&#x00ED;dos de las p&#x00E1;ginas del libro as&#x00ED; lo prueban.</p>


			<p><bold>Jos&#x00E9; Luis Crespo-Fajardo</bold></p>
			<p> <italic>Universidad de Cuenca (Ecuador)</italic></p>

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		<sec id="notas">
			<title>NOTAS</title>
		
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				<fn id="NOTE1"><label>1</label>
					<p>Arendt, H. (1978). We Refugees. En Ron H. Feldman (ed.). <italic>The Jew as Pariah: Hannah Arendt</italic>. Nueva York: Grove Press, pp. 55-66.</p>
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				<fn id="NOTE2"><label>2</label>
					<p>Adorno, T. (1951). <italic>Minima moralia</italic>. Fr&#x00E1;ncfort: Suhrkamp.</p>
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