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				<journal-title>ARBOR Ciencia, Pensamiento y Cultura</journal-title>
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			<issn publication-format="print">0210-1963</issn>
			<issn publication-format="electronic">1988-303X</issn>
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				<publisher-name>Consejo Superior de Investigaciones Cient&#xed;ficas</publisher-name>
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					<subject>Rese&#xf1;as</subject>
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				<article-title>&#xbf;Ha permitido la pandemia que comprendamos y comuniquemos mejor la ciencia?</article-title>
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						<surname>Plaza</surname>
						<given-names>Jos&#xe9; A.</given-names>
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					<role>Periodista especializado en ciencia y salud. Responsable de Comunicaci&#xf3;n</role>
					<aff id="aff1"><institution>Instituto de Salud Carlos III</institution> (ISCIII)</aff>
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		<p>Cualquiera que haya descargado un archivo de Internet o haya instalado un programa se habr&#xe1; encontrado alguna vez con un fichero con el nombre <bold>&#xab;</bold>README.TXT<bold>&#xbb;</bold>. La funci&#xf3;n de este tipo de documentos es la de proporcionar informaci&#xf3;n acerca de otros archivos que est&#xe1;n en la misma carpeta que lo contiene, su lectura suele ser de gran ayuda y gu&#xed;a para la operaci&#xf3;n que se est&#xe1; realizando. El texto que sigue a continuaci&#xf3;n cumple la misma funci&#xf3;n que esos archivos, es un &#xab;README.TXT&#xbb; del monogr&#xe1;fico <italic>COVID-19: Informaci&#xf3;n en tiempos post-normales</italic>, y como tal, proporciona ayuda en la descodificaci&#xf3;n de uno de sus mensajes: que la ciencia, como hija de la filosof&#xed;a, duda, se equivoca, aprende y rectifica, y que precisamente por eso es ciencia y podemos confiar en ella. </p>
		<p>Casi tres a&#xf1;os de COVID-19 no s&#xf3;lo han influido en la manera de hacer ciencia, tambi&#xe9;n en la manera de contarla y en la percepci&#xf3;n social que generan ambos procesos. Como se&#xf1;alaba recientemente Juan Ignacio P&#xe9;rez-Iglesias, director de la c&#xe1;tedra de Cultura Cient&#xed;fica de la Universidad del Pa&#xed;s Vasco, en una entrevista reciente, &#x201c;es dif&#xed;cil dilucidar si, a nivel global, la ciencia como generadora de conocimientos ha salido reforzada o no [de la pandemia]&#x201d;. </p>
		<p>Mientras pasa el tiempo necesario para dar respuesta a esta y otras preguntas, durante los dos &#xfa;ltimos a&#xf1;os no han faltado acercamientos para tratar de evaluar c&#xf3;mo ha manejado la poblaci&#xf3;n los conocimientos en torno al SARS-CoV-2 y la COVID-19, y c&#xf3;mo ha percibido la ciudadan&#xed;a todo lo que ha rodeado a la pandemia: novedades cient&#xed;ficas, decisiones pol&#xed;ticas, comportamientos sociales, comunicaci&#xf3;n de la ciencia&#x2026; El Informe de la Fundaci&#xf3;n Espa&#xf1;ola para la Ciencia y la Tecnolog&#xed;a (FECYT) &#x2018;Percepci&#xf3;n social de los aspectos cient&#xed;ficos de la COVID-19&#x2019; y las diferentes rondas del Estudio COSMO-Spain de percepci&#xf3;n social y conocimientos de la pandemia, del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), son dos ejemplos de estas l&#xed;neas de investigaci&#xf3;n. Ambos casos, junto a otros muchos, est&#xe1;n generando conocimiento sobre temas como la confianza en las vacunas, los niveles de acuerdo con decisiones pol&#xed;ticas y el manejo individual de las consecuencias de la pandemia. </p>
		<p>Para responder a una de las preguntas del mill&#xf3;n, si comprendemos mejor la ciencia ahora que antes de la pandemia, hay que valorar previamente si la gente entiende c&#xf3;mo funcionan la ciencia y su m&#xe9;todo. Hist&#xf3;ricamente, el peso de la ciencia en los &#xe1;mbitos pol&#xed;tico, econ&#xf3;mico, educativo, cultural y social no ha mostrado en Espa&#xf1;a valores especialmente elevados. El inter&#xe9;s por la ciencia no es excesivamente destacable en Espa&#xf1;a, aunque se observan avances y, por ejemplo, la pol&#xed;tica de los &#xfa;ltimos a&#xf1;os est&#xe1; intentando financiar m&#xe1;s y mejor la ciencia espa&#xf1;ola. </p>
		<p>La &#xfa;ltima encuesta de la FECYT, con datos del a&#xf1;o 2020, recuerda que el inter&#xe9;s por la ciencia y la tecnolog&#xed;a aument&#xf3; de manera significativa entre 2004 y 2012, y que a partir de ese a&#xf1;o se mantiene bastante constante, con ligeras subidas y bajadas. La alfabetizaci&#xf3;n cient&#xed;fica tambi&#xe9;n ha mejorado en las dos primeras d&#xe9;cadas de siglo, aunque siempre hay que aspirar a mejores datos. Hay brotes verdes, pero podemos decir que, por lo general, la ciudadan&#xed;a no est&#xe1; muy al tanto de conceptos importantes para entender la ciencia: c&#xf3;mo se hace un ensayo cl&#xed;nico, qu&#xe9; tipos de estudios cient&#xed;ficos hay, c&#xf3;mo se publica y difunde la ciencia, o c&#xf3;mo se manejan las evidencias cient&#xed;ficas. Un debate interesante es el que indaga en si conocer estas y otras cuestiones espec&#xed;ficas es relevante para entender la ciencia, o si para comprender su importancia podr&#xed;a bastar tener una idea muy general y manejar fuentes de informaci&#xf3;n apropiadas.</p>
		<p>La pandemia ha sido -a&#xfa;n lo es- una piedra de toque. Como se&#xf1;alaba en un art&#xed;culo publicado a finales de 2021 con motivo de los dos primeros a&#xf1;os del SARS-CoV-2, la ciencia nunca hab&#xed;a sido tan prol&#xed;fica, ni tan medi&#xe1;tica, durante tanto tiempo ni con tanta intensidad. La pandemia nos ha confirmado algo que ya sab&#xed;amos, pero que quiz&#xe1; no ha tenido hasta ahora el protagonismo merecido: tan importante es estudiar la ciencia en s&#xed; como las consecuencias sociales que deja y su influencia sobre nuestra manera de pensar y comportarnos. Ciencias sociales como la sociolog&#xed;a, la comunicaci&#xf3;n y la psicolog&#xed;a, a veces olvidadas, deber&#xed;an salir reforzadas de aqu&#xed; en adelante.</p>
		<p>La pandemia se presentaba como una posible ocasi&#xf3;n de conocer mejor a la ciencia. Pero su impacto ha sido tal que esa presentaci&#xf3;n se ha convertido poco menos que en un atropello: la ciencia y su comunicaci&#xf3;n nos han invadido, nos han pasado por encima y nos han dejado poco tiempo para reflexionar sobre c&#xf3;mo nos ha afectado. S&#xed; podemos concluir que la ciencia ha calado m&#xe1;s en la sociedad, pero parece arriesgado concluir si ha sido para bien, para mal o si nuestra relaci&#xf3;n con ella no ha cambiado significativamente. En los &#xfa;ltimos a&#xf1;os el lenguaje cient&#xed;fico ha aterrizado en la calle y en las casas. La conversaci&#xf3;n social ha girado en torno al virus. Hemos podido conocer nuevos conceptos, como epidemiolog&#xed;a, ARN, inmunidad de grupo o tasa de reproducci&#xf3;n, pero &#xbf;los hemos comprendido? &#xbf;Somos ahora m&#xe1;s capaces de entender procesos cient&#xed;ficos como el desarrollo de vacunas, los ensayos cl&#xed;nicos o el proceso de publicaci&#xf3;n cient&#xed;fica? El tiempo lo dir&#xe1;.</p>
		<p>Hay realidades en torno a la ciencia que pueden no ser f&#xe1;ciles de aceptar, y que hemos &#x2018;sufrido&#x2019; mucho en los dos &#xfa;ltimos a&#xf1;os y medio. Una de las m&#xe1;s importantes es que la ciencia no tiene siempre la soluci&#xf3;n, y se equivoca y rectifica seg&#xfa;n los conocimientos que se van obteniendo: lo que creemos en marzo puede no ser lo mismo en julio. Al inicio de la pandemia se hizo mucho hincapi&#xe9; en la transmisi&#xf3;n del virus por contacto. Pasado el tiempo se fue demostrando que la principal v&#xed;a de transmisi&#xf3;n eran los aerosoles, por v&#xed;a a&#xe9;rea, como ya se&#xf1;alaba este documento del Ministerio de Sanidad de finales de 2020. Avanzaba la pandemia, avanzaba el conocimiento y medidas como la generalizada desinfecci&#xf3;n de los espacios que nos rodean, o el cierre de lugares abiertos de ocio como los parques infantiles, perd&#xed;an vigencia: la consigna era que corriera el aire. Hay muchos m&#xe1;s ejemplos de c&#xf3;mo la investigaci&#xf3;n, las recomendaciones preventivas, el manejo cl&#xed;nico, etc., pueden ir cambiando, y uno de los m&#xe1;s recientes podr&#xed;a ser la denominada COVID persistente, que a&#xfa;n debemos comprender bien. Adem&#xe1;s, se ha visto c&#xf3;mo hip&#xf3;tesis que cobraron cierto peso en alg&#xfa;n momento, como la posible eficacia de ciertos f&#xe1;rmacos, se han ido abandonando porque las evidencias no las sustentaban. El conocimiento cient&#xed;fico se va enriqueciendo y reajustando. Tan importante es asumirlo como saber transmitirlo.</p>
		<p>Otra cuesti&#xf3;n muy relevante, que tambi&#xe9;n puede ser motivo de interpretaciones poco adecuadas, es que la ciencia no decide: es la pol&#xed;tica quien lo hace, tomando en consideraci&#xf3;n muchos m&#xe1;s factores asociados que los meramente cient&#xed;ficos. &#xbf;Se ha explicado esto con &#xe9;xito? Es preciso convencer de que sin la ciencia pueden no llegar las soluciones, pero tambi&#xe9;n matizar que la ciencia no se basta por s&#xed; sola. &#xbf;C&#xf3;mo asimilar esta realidad? Sin una buena comunicaci&#xf3;n cient&#xed;fica, que implica -adem&#xe1;s de cierta formaci&#xf3;n y educaci&#xf3;n de base- una buena emisi&#xf3;n, un mensaje correcto, un canal adecuado y una comprensi&#xf3;n eficaz, la ciencia se queda coja. </p>
		<p>Si trasladar una buena informaci&#xf3;n es fundamental, minimizar los efectos de la desinformaci&#xf3;n es tambi&#xe9;n clave. No es f&#xe1;cil comunicar muy bien, pero s&#xed; deber&#xed;a ser sencillo no hacerlo muy mal. Conocer e identificar la desinformaci&#xf3;n no siempre es f&#xe1;cil, ni siquiera para la propia comunidad cient&#xed;fica, pero los beneficios de hacerlo son tremendos; esta gu&#xed;a publicada por la Universidad Complutense de Madrid es una lectura muy recomendable al respecto. En este sentido, si ni siquiera las personas cercanas a la ciencia y la Medicina saben siempre cu&#xe1;les son las mejores fuentes informativas, para la ciudadan&#xed;a esto se convierte en todo un reto. Los propios expertos -cuidado con la perversi&#xf3;n de este t&#xe9;rmino- advierten de algo fundamental: las publicaciones cient&#xed;ficas no siempre son sin&#xf3;nimo de informaci&#xf3;n veraz. Leer ciencia en tiempos de pandemia no ha sido nada f&#xe1;cil. </p>
		<p>Continuando con la amenaza de la desinformaci&#xf3;n, las redes sociales pueden facilitar la b&#xfa;squeda de fuentes confiables, pero tambi&#xe9;n son un caldo de cultivo para exponerse al ruido y las mentiras. Por ejemplo, Twitter, una red muy cercana a cient&#xed;ficos y comunicadores, es una fuente magn&#xed;fica para encontrar buena informaci&#xf3;n, pero hay que dedicarle tiempo, y tener cierta experiencia, para saber buscarla, cribarla y reconocerla. Por supuesto, Twitter tambi&#xe9;n es fuente de ruido, desinformaci&#xf3;n y mentiras. El diferente uso y valoraci&#xf3;n que hace la gente de las redes sociales, en ocasiones muy determinado por la edad, es un factor que se debe tener en cuenta, tal y como explica este informe publicado a finales de 2021 por la Organizaci&#xf3;n Mundial de la Salud (OMS). En conclusi&#xf3;n, responder a la pregunta de si las redes sociales facilitan o complican la comprensi&#xf3;n de la ciencia tampoco es sencillo: cabr&#xed;a decir tanto que s&#xed; como que no.</p>
		<p>Otro de los problemas que han acompa&#xf1;ado a la pandemia ha sido la sobreexposici&#xf3;n a datos, mensajes, alertas, recomendaciones, etc. No es f&#xe1;cil cribar las fuentes apropiadas y los lugares adecuados para informarse. Cuesta combatir el ruido que puede acompa&#xf1;ar a la comunicaci&#xf3;n, m&#xe1;s a&#xfa;n si las falsedades son interesadas y los sesgos y la polarizaci&#xf3;n juegan en contra. M&#xe1;s all&#xe1; de las fuentes oficiales y los medios de comunicaci&#xf3;n, hoy d&#xed;a casi cualquier persona puede lograr un altavoz informativo, lo que supone una nueva variable en la ecuaci&#xf3;n para conseguir una buena o mala comunicaci&#xf3;n. Hay muchos buenos consejos en este sentido, pero estos dos me parecen relevantes: todos podemos colaborar en cortar la transmisi&#xf3;n de una informaci&#xf3;n falsa o dudosa (no todo se debe replicar ni compartir), y no todo el mundo merece un altavoz medi&#xe1;tico (hay personas y mensajes que no deben alentarse, algo que no debe confundirse con un obst&#xe1;culo a la necesaria libertad de expresi&#xf3;n). En lo referente a los bulos, la comunidad de fact-checking est&#xe1; ayudando mucho, con gu&#xed;as como esta de Maldita.es para luchar contras las mentiras. </p>
		<p>Haciendo un paralelismo con lenguaje ligado al cambio clim&#xe1;tico, es posible que contra los bulos -cuya presencia y relevancia se identificaron bien pronto en la pandemia-, el ruido y la desinformaci&#xf3;n -en ciencia y en todos los &#xe1;mbitos de conocimiento-, la fase de mitigaci&#xf3;n necesita acompa&#xf1;arse de la fase de adaptaci&#xf3;n. No debemos dejar de luchar contra ello, pero necesitamos costumbre y herramientas para lidiar, de manera individual y comunitaria, con el consumo r&#xe1;pido, fugaz y superficial de informaci&#xf3;n. Partiendo de ello, y sumando la siempre recomendable educaci&#xf3;n cient&#xed;fica de base, ser&#xe1; m&#xe1;s sencillo enfrentarnos a la ciencia, contarla bien y comprenderla de manera adecuada. </p>
		<p>Un &#xfa;ltimo detalle: tan malo es confiar en cualquier informaci&#xf3;n que llegue a nuestras manos, como caer en el extremo opuesto y pensar que nada es verdad y que todo el mundo pretende enga&#xf1;arnos. La posible p&#xe9;rdida de confianza en la ciencia y en la pol&#xed;tica cient&#xed;fica es una de las amenazas que deben analizarse en los pr&#xf3;ximos a&#xf1;os, aunque nos queda la esperanza de que este an&#xe1;lisis arroje un resultado que todos recibir&#xed;amos con los brazos abiertos: que cada vez nos interesamos m&#xe1;s por la ciencia, la comprendemos y confiamos en sus posibilidades. En todo caso, para poder responder la pregunta de si realmente entendemos la ciencia m&#xe1;s y mejor que antes que la pandemia ser&#xe1; importante seguir consolidando una idea fundamental: la ciencia, si no se transmite y se cuenta bien, se queda coja.</p>
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